PARA MEMORIZAR:
“No ha habido día igual ni antes ni después, en que el Señor escuchara la voz de un hombre, porque el Señor luchó por Israel” (Jos. 10:14).
 

Lección 4: Para el 25 de octubre de 2025

EL CONFLICTO DETRÁS DE TODOS LOS CONFLICTOS





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Lección 4 | Miércoles 22 de octubre

EL SEÑOR LUCHARÁ POR USTEDES

Según Éxodo 14:13, 14, 25, ¿cuál era el plan original e ideal de Dios respecto de la participación de los israelitas en la guerra?



En aquel momento de crisis, cuando el pueblo de Israel se vio obligado a entrar en un callejón sin salida, “Moisés dijo al pueblo: ‘No teman. Manténganse tranquilos, y verán la salvación que el Señor les dará hoy. Porque esos egipcios que hoy ven, nunca más los verán. El Señor peleará por ustedes. Estén tranquilos’ ” (Éxo. 14:13, 14). Según el registro bíblico, incluso los propios egipcios comprendieron esa realidad, ya que dijeron: “Huyamos de delante de Israel, porque el Señor pelea por ellos contra los egipcios” (Éxo. 14:25).

La intervención milagrosa de Dios en favor de los indefensos israelitas, carentes de conocimientos militares, se convirtió en el modelo. El Éxodo constituyó el paradigma de la intervención del Señor en favor de Israel. Aquí, Dios no solo es quien libra la batalla, sino que exige a Israel que no luche (Éxo. 14:14).

Dios es el Guerrero y la iniciativa es suya. Él establece la estrategia, define los medios y dirige la campaña. Si el Señor no lucha por Israel, este no tiene ninguna posibilidad de éxito.

Elena de White interpreta esto como una expresión del hecho de que “Dios no quiso que obtuvieran la tierra prometida por medio de la guerra, sino mediante la sumisión y la obediencia incondicional a sus mandamientos” (“The Twelve Spies”, Signs of the Times, 2 de septiembre de 1880, p. 1). Al igual que en la liberación de Egipto, Dios pelearía sus batallas por ellos. Todo lo que tenían que hacer era permanecer quietos y presenciar su poderosa intervención.

La historia demuestra que siempre que Israel tuvo suficiente confianza en Dios, no necesitó luchar (ver 2 Rey. 19; 2 Crón. 32; Isa. 37).

De acuerdo con el plan ideal de Dios, Israel nunca necesitó luchar. Fue la incredulidad de ellos, expresada después del Éxodo, lo que llevó a Dios a permitirles participar en la guerra contra los cananeos. Así como no necesitaron levantar una sola espada contra los egipcios durante el Éxodo, nunca les habría sido necesario luchar para conquistar Canaán (Deut. 7:17-19).

“Si los hijos de Israel no hubieran murmurado contra el Señor, él no habría permitido que sus enemigos hicieran guerra contra ellos” (Elena de White, Historia de la redención, p. 135).

¿Cómo podría la murmuración impactar hoy negativamente nuestra vida?


Comentarios Elena G.W

En obediencia al mandamiento divino, **Josué reunió los ejércitos de Israel**. No debían emprender asalto alguno. Solo debían marchar alrededor de la ciudad, llevando el **arca de Dios** y tocando las bocinas.

En primer lugar, venían los guerreros, o sea un cuerpo de varones escogidos, no para vencer con su propia habilidad y valentía, sino por obediencia a las instrucciones dadas por Dios. Seguían siete sacerdotes con trompetas. Luego el arca de Dios, rodeada de una aureola de gloria divina, era llevada por sacerdotes ataviados con las vestiduras de su santo cargo. Seguía el ejército de Israel, con cada tribu bajo su estandarte…

No se oía otro sonido que el de los pasos de aquella hueste numerosa, y el **solemne tañido de las trompetas** que repercutía entre las colinas y resonaba por las calles de Jericó…
Durante seis días, la hueste de Israel dio una vuelta por día alrededor de la ciudad. Llegó el **séptimo día**, y al primer rayo del sol naciente, Josué movilizó los ejércitos del Señor. Les dio la orden de marchar **siete veces** alrededor de Jericó, y cuando oyesen el fuerte tañido de las trompetas, gritasen en alta voz, porque **Dios les había dado la ciudad**…
Cuando acabó la séptima vuelta, la larga procesión hizo alto. Las trompetas, que por algún tiempo habían callado, prorrumpieron ahora en un ruido atronador que hizo temblar la tierra misma. Las paredes de piedra sólida, con sus torres y almenas macizas, se estremecieron y se levantaron de sus cimientos, y con grande estruendo **cayeron desplomadas a tierra en ruinas**. Los habitantes de Jericó quedaron paralizados de terror, y los ejércitos de Israel penetraron en la ciudad y tomaron posesión de ella.
Los israelitas no habían ganado la victoria por sus propias fuerzas; la **victoria había sido totalmente del Señor**; y como primicias de la tierra, la ciudad, con todo lo que ella contenía, debía dedicarse como sacrificio a Dios… Solo la fiel **Rahab**, con todos los de su casa, se salvó, en cumplimiento de la promesa hecha por los espías…
La destrucción total de los habitantes de Jericó no fue sino el cumplimiento de las órdenes dadas previamente por medio de Moisés con respecto a las naciones de los habitantes de Canaán: “Del todo las destruirás”. “De las ciudades de estos pueblos… ninguna persona dejarás con vida…” Muchos consideran estos mandamientos como contrarios al espíritu de amor y de misericordia ordenado en otras partes de la Biblia; pero eran en verdad dictados por la sabiduría y bondad infinitas… Los cananeos se habían entregado al paganismo más vil y degradante; y era necesario limpiar la tierra de lo que con toda seguridad habría de impedir que se cumplieran los bondadosos propósitos de Dios.
(El Cristo triunfante, 7 de mayo, p. 136)

Juan 8:54-58   

1 Corintios 1:26-29   

26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.


Éxodo 14: 13-14 y

13Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.

14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.


Éxodo 14:25

25 y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios.

14 Él respondió: «No; más bien, vengo ahora como capitán del ejército del Señor». Josué se postró rostro en tierra, se inclinó y le dijo: «¿Qué le dice mi señor a su siervo?».

15 El capitán del ejército del Señor le dijo a Josué: «Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás es santo». Y Josué así lo hizo.


2 Reyes 6:8-17

8 El rey de Siria estaba en guerra contra Israel, y consultó con sus siervos: «En tal y tal lugar estará mi campamento».

9 El hombre de Dios envió un mensaje al rey de Israel: «Cuidado con pasar por allí, porque los arameos bajan hacia allá».

10 El rey de Israel envió un mensaje al lugar que el hombre de Dios le había indicado; así le advirtió, de modo que se mantuvo en guardia allí más de una o dos veces.

11 El rey de Siria se enfureció por esto, y llamó a sus siervos y les dijo: «¿Me dirán quién de nosotros está del lado del rey de Israel?».

12 Uno de sus siervos dijo: «No, mi señor, oh rey; sino que Eliseo, el profeta que está en Israel, le dice al rey de Israel las palabras que usted dice en su dormitorio».

13 Él respondió: «Vayan a ver dónde está, para que yo envíe a buscarlo». Y le avisaron: «Está en Dotán».

14 Envió allí caballos, carros y un gran ejército, que llegaron de noche y rodearon la ciudad.

15 Y cuando el siervo del hombre de Dios madrugó y salió, vio que un ejército con caballos y carros rodeaba la ciudad. Su criado le dijo: «¡Ay, señor mío! ¿Qué haremos?».

16 Él respondió: «No temas, porque son más los que están con nosotros que los que están con ellos».

17 Entonces Eliseo oró y dijo: «Oh Señor, te ruego que le abras los ojos para que vea». Y el Señor abrió los ojos del criado, y vio que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo.


Nehemías 9:6

6 "Solo tú eres el Señor. Tú hiciste los cielos, los cielos de los cielos con todo su ejército, la tierra y todo lo que hay en ella, los mares y todo lo que hay en ellos. Tú das vida a todo ello, y el ejército celestial se inclina ante ti.


Isaías 37:16

16 Oh Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra. Tú hiciste los cielos y la tierra.

Juan 1:1-18    CB   

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. 6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.