PARA MEMORIZAR:
“No ha habido día igual ni antes ni después, en que el Señor escuchara la voz de un hombre, porque el Señor luchó por Israel” (Jos. 10:14).
 

Lección 4: Para el 25 de octubre de 2025

EL CONFLICTO DETRÁS DE TODOS LOS CONFLICTOS





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| Lección 4 Domingo 19 de octubre

EL COMANDANTE DE LOS EJÉRCITOS DEL SEÑOR

Lee Josué 5:13-15 ¿Qué dice este texto acerca del trasfondo de la conquista de Canaán?



Israel acababa de cruzar el Jordán y de pisar terreno enemigo. La fortaleza de Jericó estaba frente a ellos, con sus puertas firmemente cerradas (Jos. 6:1). En este momento, el pueblo no conocía ninguna estrategia bélica. Y lo más preocupante aún era que Israel solo disponía de hondas, lanzas y flechas para enfrentarse a una ciudad fortificada y preparada para resistir un largo asedio.

Las preguntas de Josué acerca de la identidad del extraño visitante recibieron una respuesta poco reveladora: “No”. La respuesta del visitante revelaba que no estaba dispuesto a entrar en las categorías definidas por Josué. En otras palabras, la cuestión fundamental no era si el visitante estaba de parte de Josué, sino si Josué estaba de parte de aquel.

Compara Josué 5:14, 15 con 2 Reyes 6:8-17; Nehemías 9:6 e Isaías 37:16. ¿Qué enseñan esos textos acerca de la identidad de Josué y del Comandante del ejército del Señor?



Aunque la expresión “Príncipe del ejército del Señor” es única en la Biblia hebrea, la combinación de los términos “príncipe” y “ejército” siempre se refiere a un líder militar. La palabra “ejército” en las Escrituras puede referirse a tropas, ángeles o cuerpos celestes.

El Cristo preencarnado no se aparece a Josué como un simple aliado, ni siquiera como el verdadero Comandante del ejército de Israel, sino como el Comandante del ejército invisible de ángeles partícipes de un conflicto mucho mayor que el de Josué con los cananeos. La respuesta de Josué indica claramente que comprende cuál es la identidad del Comandante. Este es igual a Dios y Josué se postra ante él en señal de profundo respeto y adoración (Jos. 5:14; Gén. 17:3; 2 Sam. 9:6; 2 Crón. 20:18). Josué está preparado para que se le comunique la estrategia propia de una campaña militar que es parte de un conflicto mucho mayor y en el que participa el propio Dios de los ejércitos celestiales.

¿Qué consuelo podemos y debemos obtener del hecho de que el “Príncipe del ejército del Señor” está obrando e interviene en defensa de su pueblo?


Comentarios Elena G.W

Mientras **Josué** se retiraba de los ejércitos de Israel para meditar y orar pidiendo la presencia especial de Dios, vio a un hombre de elevada estatura, vestido con ropas de guerra y con la **espada desenvainada**. Josué no lo reconoció como miembro del ejército de Israel, pero no parecía un enemigo. En su celo, lo abordó y le dijo:

"¿Eres de los nuestros o de nuestros adversarios?" Y él respondió: "No; sino que como capitán del ejército del Señor he venido". Josué se postró rostro en tierra, adoró y le dijo: "¿Qué dice mi Señor a su siervo?". Y el Capitán del ejército del Señor le dijo a Josué: "Quítate el calzado de los pies, porque el lugar donde estás es santo". Y Josué así lo hizo.

Este no era un ángel común. Era el **Señor Jesucristo**, quien había guiado a los hebreos por el desierto, envuelto en la columna de fuego de noche y en la columna de nube de día. El lugar fue santificado por su presencia; por lo tanto, a Josué se le ordenó quitarse el calzado.

El Señor entonces instruyó a Josué sobre el camino a seguir para tomar **Jericó**. A todos los hombres de guerra se les debía ordenar rodear la ciudad una vez al día durante seis días, y el séptimo día debían dar siete vueltas a Jericó.

— La historia de la redención, pág. 178.

Estudie cuidadosamente las experiencias de Israel en sus viajes a Canaán... Necesitamos mantener el corazón y la mente en entrenamiento, refrescando la memoria con las lecciones que el Señor enseñó a su antiguo pueblo. Entonces, para nosotros, como Él diseñó que fuera para ellos, las enseñanzas de su Palabra siempre serán interesantes e impresionantes.

Cuando Josué salió por la mañana antes de la toma de Jericó, apareció ante él un guerrero completamente equipado para la batalla. Y Josué preguntó: "¿Eres de los nuestros o de nuestros adversarios?" y él respondió: "Como Capitán del ejército del Señor he venido ahora".

Si los ojos de Josué hubieran sido abiertos como los del siervo de Eliseo en Dotán, y hubiera podido soportar la visión, habría visto a los **ángeles del Señor** acampando alrededor de los hijos de Israel; pues el **ejército celestial**, entrenado, había venido a luchar por el pueblo de Dios, y el Capitán del ejército del Señor estaba allí para mandar.

Cuando Jericó cayó, ninguna mano humana tocó los muros de la ciudad, pues los ángeles del Señor derribaron las fortificaciones y entraron en la fortaleza enemiga. No fue Israel, sino el **Capitán del ejército del Señor**, quien tomó Jericó. Pero Israel tenía su parte que desempeñar para demostrar su fe en el Capitán de su salvación.

— Conflicto y Valor, pág. 117.

Juan 8:54-58   

1 Corintios 1:26-29   

26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.


Josué 5:13-15    CB   

13 Aconteció que cuando Josué estaba cerca de Jericó, alzó la vista y miró, y he aquí que un hombre estaba de pie frente a él con la espada desenvainada en la mano. Josué se acercó a él y le dijo: «¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?».

14 Él respondió: «No; más bien, vengo ahora como capitán del ejército del Señor». Josué cayó rostro en tierra, se inclinó y le dijo: «¿Qué le dice mi señor a su siervo?».

15 El capitán del ejército del Señor le dijo a Josué: «Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás es santo». Y Josué así lo hizo.

Josué 5:14-15

14 Él respondió: «No; más bien, vengo ahora como capitán del ejército del Señor». Josué se postró rostro en tierra, se inclinó y le dijo: «¿Qué le dice mi señor a su siervo?».

15 El capitán del ejército del Señor le dijo a Josué: «Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás es santo». Y Josué así lo hizo.


2 Reyes 6:8-17

8 El rey de Siria estaba en guerra contra Israel, y consultó con sus siervos: «En tal y tal lugar estará mi campamento».

9 El hombre de Dios envió un mensaje al rey de Israel: «Cuidado con pasar por allí, porque los arameos bajan hacia allá».

10 El rey de Israel envió un mensaje al lugar que el hombre de Dios le había indicado; así le advirtió, de modo que se mantuvo en guardia allí más de una o dos veces.

11 El rey de Siria se enfureció por esto, y llamó a sus siervos y les dijo: «¿Me dirán quién de nosotros está del lado del rey de Israel?».

12 Uno de sus siervos dijo: «No, mi señor, oh rey; sino que Eliseo, el profeta que está en Israel, le dice al rey de Israel las palabras que usted dice en su dormitorio».

13 Él respondió: «Vayan a ver dónde está, para que yo envíe a buscarlo». Y le avisaron: «Está en Dotán».

14 Envió allí caballos, carros y un gran ejército, que llegaron de noche y rodearon la ciudad.

15 Y cuando el siervo del hombre de Dios madrugó y salió, vio que un ejército con caballos y carros rodeaba la ciudad. Su criado le dijo: «¡Ay, señor mío! ¿Qué haremos?».

16 Él respondió: «No temas, porque son más los que están con nosotros que los que están con ellos».

17 Entonces Eliseo oró y dijo: «Oh Señor, te ruego que le abras los ojos para que vea». Y el Señor abrió los ojos del criado, y vio que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo.


Nehemías 9:6

6 "Solo tú eres el Señor. Tú hiciste los cielos, los cielos de los cielos con todo su ejército, la tierra y todo lo que hay en ella, los mares y todo lo que hay en ellos. Tú das vida a todo ello, y el ejército celestial se inclina ante ti.


Isaías 37:16

16 Oh Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra. Tú hiciste los cielos y la tierra.

Juan 1:1-18    CB   

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. 6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.