PARA MEMORIZAR:
“Ustedes vieron lo que hice a los egipcios, y cómo los tomé sobre alas de águila, y los he traído a mí. Ahora pues, si en verdad escuchan mi voz y guardan mi pacto, ustedes serán mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Y ustedes serán mi reino de sacerdotes y gente santa” Éxodo 19:4–6
 

Lección 8: Para el 23 de agosto de 2025

EL PACTO EN EL SINAI





- Audio Lección -

Miércoles 20 de agosto

DIFERENTES FUNCIONES DE LA LEY DE DIOS

La Ley de Dios revela su carácter; es decir, quién es él. Puesto que Dios es santo, justo y bueno, su Ley también lo es. Pablo confirma esto cuando dice: "La ley es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno" (Rom. 7:12).

La Biblia presenta la Ley de Dios de forma muy positiva (Mat. 5:17, 18; Juan 14:15; 1 Cor. 7:19). Es posible crear poemas acerca de ella (como Sal. 119), entonar cánticos acerca de la Ley (Sal. 19), y meditar en ella día y noche (Sal. 1:2; Jos. 1:8). La Ley ayuda a alejarse del mal, y da sabiduría, entendimiento, salud, prosperidad y paz (Deut. 4:1-6; Prov. 2-3).

La Ley de Dios es como una valla que crea un amplio espacio de libertad para la vida y que advierte que los peligros, los problemas, las complicaciones e incluso la muerte acechan más allá de sus límites (Gén. 2:16, 17; Sant. 2:12).

La Ley es también como una señal indicadora que señala a Jesús, quien perdona nuestros pecados y transforma nuestra vida (2 Cor. 5:17; 1 Juan 1:7-9). De este modo, nos conduce como si fuera un tutor (paidagogos, en griego) hacia Cristo (Gál. 3:24).

Lee Santiago 1:23 al 25.    ¿Cómo nos ayudan estas palabras a percibir la función y la importancia de la Ley, aunque ella no pueda salvarnos?

Un espejo puede revelar defectos, pero no puede hacer que desaparezcan. El espejo señala los problemas, pero no ofrece ninguna solución para ellos. Lo mismo ocurre con la Ley de Dios. Intentar justificarse ante Dios cumpliendo la Ley sería como mirarse al espejo con la esperanza de que, tarde o temprano, este hará desaparecer una mancha del rostro.

Puesto que somos salvados por medio de nuestra fe, no por las obras, ni siquiera las de la Ley, algunos cristianos afirman que esta fue abolida y que ya no tenemos que obedecerla. Eso es un grave error de interpretación de la relación entre la Ley y el evangelio en vista de la siguiente afirmación de Pablo: "Yo no hubiera conocido el pecado sino por medio de la ley" (Rom. 7:7). La existencia de la Ley es precisamente la razón por la que necesitamos el evangelio.

■ ¿Cuán exitosos han sido tus intentos de obedecer la Ley de Dios? ¿Lo suficiente como para basar tu salvación en ella? Si no es así, ¿por qué necesitas el evangelio?


Reavivados por su Palabra: Hoy, Números 9 (Incluye Audio y Comentario Bíblico)   


Comentarios Elena G.W

"El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante. Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés sobre la cumbre del monte, y Moisés subió. Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos. Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acerquen a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estragos".

De ese modo entonces el Señor promulgó su ley en medio de una terrible majestad desde la cima del Sinaí, para que su pueblo creyera. Acompañó la promulgación de la ley con una sublime exhibición de su autoridad, para que supieran que es el único Dios verdadero y viviente. No se permitió que Moisés entrara en la nube de gloria, sino que se acercara y penetrara en las espesas tinieblas que lo rodeaban. Y estuvo de pie entre el pueblo y el Señor...

Después que el Señor hubo dado todas esas evidencias de su poder, les dijo quién era: "Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre". El mismo Dios que manifestó su poder entre los egipcios, dio entonces su ley (La historia de la redención, pp. 142, 143).

La ley no se proclamó en esa ocasión para beneficio exclusivo de los hebreos. Dios los honró haciéndolos guardianes y custodios de su ley; pero habían de tenerla como un santo legado para todo el mundo. Los preceptos del Decálogo se adaptan a toda la humanidad, y se dieron para la instrucción y el gobierno de todos. Son diez preceptos, breves, abarcantes, y autorizados, que incluyen los deberes del hombre hacia Dios y hacia sus semejantes; y todos se basan en el gran principio fundamental del amor. "Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y a tu prójimo como a ti mismo". Lucas 10:27; véase también Deuteronomio 6:4, 5; Levítico 19:18. En los diez mandamientos estos principios se expresan en detalle, y se presentan en forma aplicable a la condición y circunstancias del hombre (Historia de los patriarcas y profetas, p. 312).

Los grandes principios enunciados en la ley de Dios nos imponen el deber de amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a nosotros mismos. Los que aman a Dios guardarán los cuatro primeros preceptos del Decálogo, que definen el deber del hombre para con su Creador. Pero al poner en práctica este principio mediante la gracia de Cristo, expresaremos en nuestro carácter los atributos divinos, y manifestaremos el amor de Dios en todo nuestro trato con nuestros semejantes. "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna". [Juan 3:16.] Dios dio su mejor don al mundo, y quien tenga los atributos de Dios amará a sus semejantes con el mismo amor con que Dios lo ha amado a él. El Espíritu de Dios morando en el corazón se manifestará en amor a los demás (Review and Herald, 18 de diciembre 1894, "Nuestro deber para con los pobres y afligidos", párr 3).


Juan 8:54-58   

1 Corintios 1:26-29   

26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.


Mateo 5:17-18

17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

Juan 14:15

Si me amáis, guardad mis mandamientos.

1 Corintios 7:19

19 La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios.

Salmos 1:2

2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia,Y en su ley medita de día y de noche.

Josué 1:8

8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Exodo 32:19

19 Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte.

Exodo 34:1

1 Y Jehová dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste.

Deuteronomio 10:1-2

1 En aquel tiempo Jehová me dijo: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y sube a mí al monte, y hazte un arca de madera; 2 y escribiré en aquellas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que quebraste; y las pondrás en el arca.

Deuteronomio 4:1-6

1 Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da. 2 No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno. 3 Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehová con motivo de Baal-peor; que a todo hombre que fue en pos de Baal-peor destruyó Jehová tu Dios de en medio de ti. 4 Mas vosotros que seguisteis a Jehová vuestro Dios, todos estáis vivos hoy. 5 Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella. 6 Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta.

Proverbios 2:1-22

1 Hijo mío, si recibieres mis palabras,Y mis mandamientos guardares dentro de ti, 2 Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;Si inclinares tu corazón a la prudencia, 3 Si clamares a la inteligencia,Y a la prudencia dieres tu voz; 4 Si como a la plata la buscares,Y la escudriñares como a tesoros, 5 Entonces entenderás el temor de Jehová,Y hallarás el conocimiento de Dios. 6 Porque Jehová da la sabiduría,Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. 7 El provee de sana sabiduría a los rectos;Es escudo a los que caminan rectamente. 8 Es el que guarda las veredas del juicio,Y preserva el camino de sus santos. 9 Entonces entenderás justicia, juicioY equidad, y todo buen camino. 10 Cuando la sabiduría entrare en tu corazón,Y la ciencia fuere grata a tu alma, 11 La discreción te guardará;Te preservará la inteligencia, 12 Para librarte del mal camino,De los hombres que hablan perversidades, 13 Que dejan los caminos derechos,Para andar por sendas tenebrosas; 14 Que se alegran haciendo el mal,Que se

huelgan en las perversidades del vicio; 15 Cuyas veredas son torcidas,Y torcidos sus caminos. 16 Serás librado de la mujer extraña,De la ajena que halaga con sus palabras, 17 La cual abandona al compañero de su juventud,Y se olvida del pacto de su Dios. 18 Por lo cual su casa está inclinada a la muerte,Y sus veredas hacia los muertos; 19 Todos los que a ella se lleguen, no volverán,Ni seguirán otra vez los senderos de la vida. 20 Así andarás por el camino de los buenos,Y seguirás las veredas de los justos; 21 Porque los rectos habitarán la tierra,Y los perfectos permanecerán en ella, 22 Mas los impíos serán cortados de la tierra,Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.

Proverbios 3:1-35

1 Hijo mío, no te olvides de mi ley,Y tu corazón guarde mis mandamientos; 2 Porque largura de días y años de vidaY paz te aumentarán. 3 Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;Atalas a tu cuello,Escríbelas en la tabla de tu corazón; 4 Y hallarás gracia y buena opiniónAnte los ojos de Dios y de los hombres. 5 Fíate de Jehová de todo tu corazón,Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos,Y él enderezará tus veredas. 7 No seas sabio en tu propia opinión;Teme a Jehová, y apártate del mal; 8 Porque será medicina a tu cuerpo,Y refrigerio para tus huesos. 9 Honra a Jehová con tus bienes,Y con las primicias de todos tus frutos; 10 Y serán llenos tus graneros con abundancia,Y tus lagares rebosarán de mosto. 11 No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová,Ni te fatigues de su corrección; 12 Porque Jehová al que ama castiga,Como el padre al hijo a quien quiere. 13 Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría,Y que obtiene la inteligencia; 14 Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata,Y sus frutos más que el oro fino. 15 Más preciosa es que las piedras preciosas;Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella. 16 Largura de días está en su mano derecha;En su izquierda, riquezas y honra. 17 Sus caminos son caminos deleitosos,Y todas sus veredas paz. 18 Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano,Y bienaventurados son los que la retienen. 19 Jehová con sabiduría fundó la tierra;Afirmó los cielos con inteligencia. 20 Con su

ciencia los abismos fueron divididos,Y destilan rocío los cielos. 21 Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos;Guarda la ley y el consejo, 22 Y serán vida a tu alma,Y gracia a tu cuello. 23 Entonces andarás por tu camino confiadamente,Y tu pie no tropezará. 24 Cuando te acuestes, no tendrás temor,Sino que te acostarás, y tu sueño será grato. 25 No tendrás temor de pavor repentino,Ni de la ruina de los impíos cuando viniere, 26 Porque Jehová será tu confianza,Y él preservará tu pie de quedar preso. 27 No te niegues a hacer el bien a quien es debido,Cuando tuvieres poder para hacerlo. 28 No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve,Y mañana te daré,Cuando tienes contigo qué darle. 29 No intentes mal contra tu prójimoQue habita confiado junto a ti. 30 No tengas pleito con nadie sin razón,Si no te han hecho agravio. 31 No envidies al hombre injusto,Ni escojas ninguno de sus caminos. 32 Porque Jehová abomina al perverso;Mas su comunión íntima es con los justos. 33 La maldición de Jehová está en la casa del impío,Pero bendecirá la morada de los justos. 34 Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores,Y a los humildes dará gracia. 35 Los sabios heredarán honra,Mas los necios llevarán ignominia.

Génesis 2:16-17

16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Santiago 2:12

12 Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad.

2 Corintios 5:17

17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

1 Juan 1:7-9

7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Salmos 119

1 Bienaventurados los perfectos de camino,Los que andan en la ley de Jehová. 2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios,Y con todo el corazón le buscan; 3 Pues no hacen iniquidadLos que andan en sus caminos. 4 Tú encargasteQue sean muy guardados tus mandamientos. 5 !! Oj alá fuesen ordenados mis caminosPara guardar tus estatutos! 6 Entonces no sería yo avergonzado,Cuando atendiese a todos tus mandamientos. 7 Te alabaré con rectitud de corazónCuando aprendiere tus justos juicios. 8 Tus estatutos guardaré;No me dejes enteramente. 9 ¿Con qué limpiará el joven su camino?Con guardar tu palabra. 10 Con todo mi corazón te he buscado;No me dejes desviarme de tus mandamientos. 11 En mi corazón he guardado tus dichos,Para no pecar contra ti. 12 Bendito tú, oh Jehová;Enséñame tus estatutos. 13 Con mis labios he contadoTodos los juicios de tu boca. 14 Me he gozado en el camino de tus testimoniosMás que de toda riqueza. 15 En tus mandamientos meditaré;Consideraré tus caminos. 16 Me regocijaré en tus estatutos;No me olvidaré de tus palabras. 17 Haz bien a tu siervo; que viva,Y guarde tu palabra. 18 Abre mis ojos, y miraréLas maravillas de tu ley. 19 Forastero soy yo en la tierra;No encubras de mí tus mandamientos. 20 Quebrantada está mi alma de desearTus juicios en todo tiempo. 21 Reprendiste a los soberbios, los malditos,Que se desvían de tus mandamientos. 22 Aparta de mí el oprobio y el menosprecio,Porque tus testimonios he guardado. 23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí;Mas tu siervo meditaba en tus estatutos, 24 Pues tus testimonios son mis deliciasY mis consejeros. 25 Abatida hasta el polvo está mi alma;Vivifícame según tu palabra. 26 Te he manifestado mis caminos, y me has respondido;Enséñame tus estatutos. 27 Hazme entender el camino de tus mandamientos,Para que medite en tus maravillas. 28 Se deshace mi alma de ansiedad;Susténtame según tu palabra. 29 Aparta de mí el camino de la mentira,Y en tu misericordia concédeme tu ley. 30 Escogí el camino de la verdad;He puesto tus juicios delante de mí. 31 Me he apegado a tus testimonios;Oh Jehová, no me averg:uences. 32 Por el camino de tus mandamientos correré,Cuando ensanches mi corazón. 33 Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos,Y lo guardaré hasta el fin. 34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley,Y la cumpliré de todo corazón. 35 Guíame por la senda de tus mandamientos,Porque en ella tengo mi voluntad. 36 Inclina mi corazón a tus testimonios,Y no a la avaricia. 37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad;Avívame en tu camino. 38 Confirma tu palabra a tu siervo,Que te teme. 39 Quita de mí el oprobio que he temido,Porque buenos son tus juicios. 40 He aquí yo he anhelado tus mandamientos;Vivifícame en tu justicia. 41 Venga a mí tu misericordia, oh Jehová;Tu salvación, conforme a tu dicho. 42 Y daré por respuesta a mi avergonzador,Que en tu palabra he confiado. 43 No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad,Porque en tus juicios espero. 44 Guardaré tu ley siempre,Para siempre y eternamente. 45 Y andaré en libertad,Porque busqué tus mandamientos. 46 Hablaré de tus testimonios delante de los reyes,Y no me avergonzaré; 47 Y me regocijaré en tus mandamientos,Los cuales he amado. 48 Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé,Y meditaré en tus estatutos. 49 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo,En la cual me has hecho esperar. 50 Ella es mi consuelo en mi aflicción,Porque tu dicho me ha vivificado. 51 Los soberbios se burlaron mucho de mí,Mas no me he apartado de tu ley. 52 Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos,Y me consolé. 53 Horror se apoderó de mí a causa de los inicuosQue dejan tu ley. 54 Cánticos fueron para mí tus estatutosEn la casa en donde fui extranjero. 55 Me acordé en la noche de tu nombre, oh Jehová,Y guardé tu ley. 56 Estas bendiciones tuvePorque guardé tus mandamientos. 57 Mi porción es Jehová;He dicho que guardaré tus palabras. 58 Tu presencia supliqué de todo corazón;Ten misericordia de mí según tu palabra. 59 Consideré mis caminos,Y volví mis pies a tus testimonios. 60 Me apresuré y no me retardéEn guardar tus mandamientos. 61 Compañías de impíos me han rodeado,Mas no me he olvidado de tu ley. 62 A medianoche me levanto para alabartePor tus justos juicios. 63 Compañero soy yo de todos los que te temenY guardan tus mandamientos. 64 De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra;Enséñame tus estatutos. 65 Bien has hecho con tu siervo,Oh Jehová, conforme a tu palabra. 66 Enséñame buen sentido y sabiduría,Porque tus mandamientos he creído. 67 Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba;Mas ahora guardo tu palabra. 68 Bueno eres tú, y bienhechor;Enséñame tus estatutos. 69 Contra mí forjaron mentira los soberbios,Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos. 70 Se engrosó el corazón de ellos como sebo,Mas yo en tu ley me he regocijado. 71 Bueno me es haber sido humillado,Para que aprenda tus estatutos. 72 Mejor me es la ley de tu bocaQue millares de oro y plata. 73 Tus manos me hicieron y me formaron;Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos. 74 Los que te temen me verán, y se alegrarán,Porque en tu palabra he esperado. 75 Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos,Y que conforme a tu fidelidad me afligiste. 76 Sea ahora tu misericordia para consolarme,Conforme a lo que has dicho a tu siervo. 77 Vengan a mí tus misericordias, para que viva,Porque tu ley es mi delicia. 78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado;Pero yo meditaré en tus mandamientos. 79 Vuélvanse a mí los que te temenY conocen tus testimonios. 80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos,Para que no sea yo avergonzado. 81 Desfallece mi alma por tu salvación,Mas espero en tu palabra. 82 Desfallecieron mis ojos por tu palabra,Diciendo: ¿Cuándo me consolarás? 83 Porque estoy como el odre al humo;Pero no he olvidado tus estatutos. 84 ¿Cuántos son los días de tu siervo?¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen? 85 Los soberbios me han cavado hoyos;Mas no proceden según tu ley. 86 Todos tus mandamientos son verdad;Sin causa me persiguen; ayúdame. 87 Casi me han echado por tierra,Pero no he dejado tus mandamientos. 88 Vivifícame conforme a tu misericordia,Y guardaré los testimonios de tu boca. 89 Para siempre, oh Jehová,Permanece tu palabra en los cielos. 90 De generación en generación es tu fidelidad;Tú afirmaste la tierra, y subsiste. 91 Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy,Pues todas ellas te sirven. 92 Si tu ley no hubiese sido mi delicia,Ya en mi aflicción hubiera perecido. 93 Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos,Porque con ellos me has vivificado. 94 Tuyo soy yo, sálvame,Porque he buscado tus mandamientos. 95 Los impíos me han aguardado para destruirme;Mas yo consideraré tus testimonios. 96 A toda perfección he visto fin;Amplio sobremanera es tu mandamiento. 97 ! !Oh, cuánto amo yo tu ley!Todo el día es ella mi meditación. 98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos,Porque siempre están conmigo. 99 Más que todos mis enseñadores he entendido,Porque tus testimonios son mi meditación. 100 Más que los viejos he entendido,Porque he guardado tus mandamientos; 101 De todo mal camino contuve mis pies,Para guardar tu palabra. 102 No me aparté de tus juicios,Porque tú me enseñaste. 103 !!Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!Más que la miel a mi boca. 104 De tus mandamientos he adquirido inteligencia;Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira. 105 Lámpara es a mis pies tu palabra,Y lumbrera a mi camino. 106 Juré y ratifiquéQue guardaré tus justos juicios. 107 Afligido estoy en gran manera;Vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra. 108 Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca,Y me enseñes tus juicios. 109 Mi vida está de continuo en peligro,Mas no me he olvidado de tu ley. 110 Me pusieron lazo los impíos,Pero yo no me desvié de tus mandamientos. 111 Por heredad he tomado tus testimonios para siempre,Porque son el gozo de mi corazón. 112 Mi corazón incliné a cumplir tus estatutosDe continuo, hasta el fin. 113 Aborrezco a los hombres hipócritas;Mas amo tu ley. 114 Mi escondedero y mi escudo eres tú;En tu palabra he esperado. 115 Apartaos de mí, malignos,Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios. 116 Susténtame conforme a tu palabra, y viviré;Y no quede yo avergonzado de mi esperanza. 117 Sosténme, y seré salvo,Y me regocijaré siempre en tus estatutos. 118 Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos,Porque su astucia es falsedad. 119 Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra;Por tanto, yo he amado tus testimonios. 120 Mi carne se ha estremecido por temor de ti,Y de tus juicios tengo miedo. 121 Juicio y justicia he hecho;No me abandones a mis opresores. 122 Afianza a tu siervo para bien;No permitas que los soberbios me opriman. 123 Mis ojos desfallecieron por tu salvación,Y por la palabra de tu justicia. 124 Haz con tu siervo según tu misericordia,Y enséñame tus estatutos. 125 Tu siervo soy yo, dame entendimientoPara conocer tus testimonios. 126 Tiempo es de actuar, oh Jehová,Porque han invalidado tu ley. 127 Por eso he amado tus mandamientosMás que el oro, y más que oro muy puro. 128 Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas,Y aborrecí todo camino de mentira. 129 Maravillosos son tus testimonios;Por tanto, los ha guardado mi alma. 130 La exposición de tus palabras alumbra;Hace entender a los simples. 131 Mi boca abrí y suspiré,Porque deseaba tus mandamientos. 132 Mírame, y ten misericordia de mí,Como acostumbras con los que aman tu nombre. 133 Ordena mis pasos con tu palabra,Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí. 134 Líbrame de la violencia de los hombres,Y guardaré tus mandamientos. 135 Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo,Y enséñame tus estatutos. 136 Ríos de agua descendieron de mis ojos,Porque no guardaban tu ley. 137 Justo eres tú, oh Jehová,Y rectos tus juicios. 138 Tus testimonios, que has recomendado,Son rectos y muy fieles. 139 Mi celo me ha consumido,Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras. 140 Sumamente pura es tu palabra,Y la ama tu siervo. 141 Pequeño soy yo, y desechado,Mas no me he olvidado de tus mandamientos. 142 Tu justicia es justicia eterna,Y tu ley la verdad. 143 Aflicción y angustia se han apoderado de mí,Mas tus mandamientos fueron mi delicia. 144 Justicia eterna son tus testimonios;Dame entendimiento, y viviré. 145 Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová,Y guardaré tus estatutos. 146 A ti clamé; sálvame,Y guardaré tus testimonios. 147 Me anticipé al alba, y clamé;Esperé en tu palabra. 148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche,Para meditar en tus mandatos. 149 Oye mi voz conforme a tu misericordia;Oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio. 150 Se acercaron a la maldad los que me persiguen;Se alejaron de tu ley. 151 Cercano estás tú, oh Jehová,Y todos tus mandamientos son verdad. 152 Hace ya mucho que he entendido tus testimonios,Que para siempre los has establecido. 153 Mira mi aflicción, y líbrame,Porque de tu ley no me he olvidado. 154 Defiende mi causa, y redímeme;Vivifícame con tu palabra. 155 Lejos está de los impíos la salvación,Porque no buscan tus estatutos. 156 Muchas son tus misericordias, oh Jehová;Vivifícame conforme a tus juicios. 157 Muchos son mis perseguidores y mis enemigos,Mas de tus testimonios no me he apartado. 158 Veía a los prevaricadores, y me disgustaba,Porque no guardaban tus palabras. 159 Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos;Vivifícame conforme a tu misericordia. 160 La suma de tu palabra es verdad,Y eterno es todo juicio de tu justicia. 161 Príncipes me han perseguido sin causa,Pero mi corazón tuvo temor de tus palabras. 162 Me regocijo en tu palabraComo el que halla muchos despojos. 163 La mentira aborrezco y abomino;Tu ley amo. 164 Siete veces al día te alaboA causa de tus justos juicios. 165 Mucha paz tienen los que aman tu ley,Y no hay para ellos tropiezo. 166 Tu salvación he esperado, oh Jehová,Y tus mandamientos he puesto por obra. 167 Mi alma ha guardado tus testimonios,Y los he amado en gran manera. 168 He guardado tus mandamientos y tus testimonios,Porque todos mis caminos están delante de ti. 169 Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová;Dame entendimiento conforme a tu palabra. 170 Llegue mi oración delante de ti;Líbrame conforme a tu dicho. 171 Mis labios rebosarán alabanzaCuando me enseñes tus estatutos. 172 Hablará mi lengua tus dichos,Porque todos tus mandamientos son justicia. 173 Esté tu mano pronta para socorrerme,Porque tus mandamientos he escogido. 174 He deseado tu salvación, oh Jehová,Y tu ley es mi delicia. 175 Viva mi alma y te alabe,Y tus juicios me ayuden. 176 Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo,Porque no me he olvidado de tus mandamientos.