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Lección 5: Para
el 3 de mayo de 2025
LAS NACIONES - SEGUNDA PARTE

Lección 5 | Martes 29 de abril
El sueño de Daniel 2 fue presentado a un rey babilonio. La visión de Daniel 7, en cambio, fue mostrada a un profeta hebreo, miembro del pueblo que hizo pacto con Dios.
A Daniel se le muestra el mismo tema que a Nabucodonosor, pero desde una perspectiva diferente. En lugar de una estatua, ve una serie de naciones que surgen del mar como resultado del viento que agita las aguas. Estas naciones estaban en un permanente estado de lucha que provocaba un constante cambio de poder entre ellas. Textos como Salmo 65:5 al 8, CB Isaías 17:12 y 13, CB y Jeremías 46:7 y 8 CB utilizan la analogía de las inundaciones y las olas para describir la agitación existente entre las naciones.
Por el contrario, la Tierra Prometida permaneció, al menos durante un tiempo, como una isla de paz y seguridad en medio de un mar de reinos paganos, como una nación santa establecida sobre los sólidos cimientos del gobierno de Dios en contraste con las convulsionadas naciones que la rodeaban.
Lee Daniel 7:1 al 3. CB Hay mucho movimiento en esta escena. ¿Qué lecciones podemos extraer de estas imágenes, como la de la primera bestia que emerge del mar?
Daniel observa el caos de las luchas paganas desde la orilla, cuando de repente las bestias empiezan a aparecer en la tierra, ¡en el territorio del pueblo de Dios! Los problemas de los gentiles se habían convertido en los problemas de su pueblo. Este había elegido vivir como los paganos, así que ahora viviría entre ellos y sometido por ellos. A partir de la dominación babilónica, el pueblo del pacto nunca volvió a disfrutar de una autonomía completa o duradera.
En el caso del Israel espiritual, esta pérdida de autonomía persistirá hasta el ñn de los tiempos, cuando Cristo vuelva a ocupar su legítimo lugar como nuestro Rey. En la época del Nuevo Testamento y en los siglos siguientes, el pueblo de Dios continuó sufriendo bajo el dominio del Imperio Romano y, luego, por las persecuciones del cuerno pequeño, sucesor de la Roma pagana.
Aunque algunas naciones fueron mejores que otras, y algunas épocas han sido más pacíficas que otras, la historia general de las naciones, los pueblos y los imperios ha consistido simplemente en ir de una tragedia a otra, de un opresor a otro, todo generalmente en nombre de las mejores intenciones para los habitantes de cada nación. Qué contraste con el gobierno que Dios tenía pensado para su pueblo en caso de que este lo aceptara.
■ ¿Cómo ayuda Romanos 3:10 al 19 CB a explicar gran parte de lo que ocurre en el mundo? ¿Cómo muestra el versículo 19 por qué necesitamos tan desesperadamente el evangelio en nuestra vida?
Se ha permitido a toda nación que ha ascendido al escenario de la historia que ocupe su lugar en la tierra para ver si va a cumplir o no el propósito del "Vigilante y Santo". La profecía ha anunciado el levantamiento y la caída de los grandes imperios del mundo: Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma. La historia se repitió con cada una de ellas, lo mismo que con naciones menos poderosas. Cada una tuvo su período de prueba, fracasó, su gloria se marchitó, perdió su poder, y su lugar fue ocupado por otra.
Aunque las naciones rechazaron los principios de Dios y provocaron con ese rechazamiento su propia ruina, es evidente que el propósito divino predominó y se manifestó en todos sus movimientos (La educación, pp. 176, 177).
La corona que se le quitó a Israel pasó sucesivamente a los reinos de Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma. Dios dice: "Esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré".
Ese tiempo está cerca. Las señales de los tiempos declaran hoy que estamos en el umbral de sucesos grandes y solemnes. Todo está en agitación en el mundo. Ante nuestra vista se cumple la profecía del Salvador referente a los sucesos que precederán a su venida: "Oiréis de guerras, y rumores de guerras. Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares". Mateo 24:6, 7.
La época actual es de sumo interés para todos los vivientes. Los gobernantes y estadistas, los hombres que ocupan puestos de confianza y autoridad, los hombres y mujeres que piensan, de toda clase social tienen la atención fija en los sucesos que ocurren alrededor de nosotros. Observan las relaciones tirantes que mantienen las naciones. Observan la tensión que se está apoderando de todo elemento terrenal, y reconocen que está por ocurrir algo grande y decisivo, que el mundo está al borde de una crisis estupenda.
En este mismo momento los ángeles están sosteniendo los vientos de contienda para que no soplen hasta que el mundo reciba la advertencia de su próxima condenación; pero se está preparando una tormenta; ya está lista para estallar sobre la tierra; y cuando Dios ordene a sus ángeles que suelten los vientos, habrá una escena tal de lucha, que ninguna pluma podría describirla...
Para nosotros, que estamos al borde mismo del cumplimiento de estas grandes escenas, qué momento tan profundo, qué interés tan vivo tienen estas descripciones de lo que está por venir, acontecimientos por los que, desde que nuestros primeros padres salieron del Edén, los hijos de Dios han velado y esperado, anhelado y orado (The Review and Herald, 23 de noviembre, 1905, párr. 5-8, 13; parcialmente en La educación, pp. 179, 180).
Juan 8:54-58
1 Corintios 1:26-29
26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.