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LUNES 03 DE MARZO
La perspectiva general de los gobernantes celestiales en el Conflicto Cósmico aparece sintetizada en el libro de Apocalipsis, donde el Diablo es descrito como «el gran dragón» que se opone a Dios y «engaña al mundo entero» ( Apoc. 12: 9 CB ).
Lee Apocalipsis 13: 1 al 8. CB ¿Qué revela esto acerca de los alcances de la jurisdicción del dragón?
El (Satanás) no solo combate contra Dios ( Apoc. 12: 7-9 CB ) y sus siervos (ver, por ejemplo, Apoc. 12: 1-6 CB ), sino que también se describe como el verdadero gobernante detrás de los reinos terrenales que persiguen al pueblo de Dios a través de los siglos.
El dragón «le dio a la bestia su propio poder y trono y gran autoridad» ( Apoc. 13:2, CB NTV ; compara con Apoc. 13:5; CB 17:13, 14 CB ). A esta bestia del mar «se le dio boca que hablaba arrogancias y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar por cuarenta y dos meses» ( Apoc. 13:5; CB ).
De este modo, Satanás (el dragón) concede a una bestia (un poder político-religioso terrestre) poder y autoridad para gobernar. Este poder es ejercido con el fin de usurpar el culto debido a Dios. La bestia blasfema contra el nombre de Dios y guerra contra los santos de Dios, a quienes incluso vence durante cierto tiempo. Esta autoridad y jurisdicción mundial le son dadas por el dragón, el gobernante usurpador de este mundo.
Sin embargo, hay límites claros impuestos a Satanás ya sus agencias humanas, incluidos los límites temporales. «¡Alégrense por eso, ustedes los cielos! ¡Alégrense ustedes, que los habitan! ¡Pero ay de ustedes, los que habitan la tierra y el mar! El diablo ha llegado a ustedes lleno de ira, porque sabe que le queda poco tiempo» ( Apoc. 12:12 CB , RVC).
Satanás sabe que le queda poco tiempo ( Apoc. 12:12 ). Además, los acontecimientos descritos en el Apocalipsis se desarrollan a lo largo de líneas temporales proféticas que muestran límites específicos (ver Apoc. 12: 14; CB 13: 5 CB ) al reinado de estas fuerzas malignas.
Delante de Juan fueron presentados bajo los símbolos de un gran dragón rojo, una bestia semejante a un leopardo y una bestia con cuernos como de cordero, los gobiernos terrenales que especialmente se dedicarían a gritar la ley de Dios ya perseguir a su pueblo. La guerra sigue adelante hasta la terminación del tiempo. El pueblo de Dios, simbolizado por una mujer pura y sus hijos, fueron presentados como una ínfima minoría. En los últimos días solo existirá un remanente. De los que lo forman Juan habla como de aquellos que "guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo"...
Satanás y la hueste de sus aliados han sido enemigos declarados de Dios en nuestro mundo, y han luchado continuamente contra la causa de la verdad y la justicia. Satanás ha seguido presentando a los hombres, como lo presentara a los ángeles, su falsa imagen de Cristo y de Dios, y ha conquistado el mundo para su lado. Aun las iglesias que fingen ser cristianas se han puesto al lado del primer gran apóstata (Comentarios de Elena G. de White, en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, pp. 983, 984).
Corremos constantemente el peligro de creer que nos bastamos a nosotros mismos, de confiar en nuestra propia sabiduría y no hacer de Dios nuestra fortaleza. Nada perturba tanto a Satanás como nuestro conocimiento de sus designios. Si sentimos nuestro peligro, sentiremos nuestra necesidad de orar, como la sintió Nehemías, y como él obtendremos esa sólida defensa que nos dará seguridad en el peligro. Si somos negligentes e indiferentes, seremos ciertamente vencidos por los designios de Satanás. Debemos ser vigilantes. Aunque, como Nehemías, recurramos a la oración, llevando todas nuestras perplejidades y cargas a Dios, no debemos creer que no tenemos nada que hacer. Debemos velar y orar. Debemos vigilar la obra de nuestros adversarios, no sea que ellos obtengan ventaja al engañar a las almas. Debemos, en la sabiduría de Cristo, hacer esfuerzos para derrotar sus propósitos, aunque sin permitirles que nos distraigan de nuestra gran obra. La verdad es más fuerte que el error. La justicia prevalecerá sobre el mal (Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 627).
El Señor está mirando con piedad, con compasión y con tierno anhelo a sus hijos tentados y probados. Se permitirá por un tiempo que los opresores triunfen sobre los que conocen los santos mandamientos de Dios. A todos se les da la misma
oportunidad que se le concedió al primer gran rebelde para demostrar el espíritu que los mueve a la acción. Es el propósito de Dios que cada uno sea probado, para ver si será leal o desleal a las leyes que gobiernan el reino de Dios. En estos últimos Dios le permitirá a Satanás que revele su carácter como mentiroso, acusador y homicida. De esta manera el triunfo final de su pueblo resulta más evidente, más glorioso, más pleno y completo...
El pueblo de Dios debe estar bien despierto, no confiando en su propia sabiduría, sino totalmente en la sabiduría de su Líder. Deben apartar días para el ayuno y la oración (Mensajes selectos, t. 3, pp. 473, 474).
Juan 8:54-58 |
1 Corintios 1:26-2926 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia. |