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Sábado 21 de Febrero
«Al que no tenía pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros llegásemos a ser justicia de Dios en él»
(2 Cor. 5: 21).
Mientras que la lección anterior destacó el alcance cósmico de la reconciliación, esta semana Pablo se enfoca en lo personal e individual. Jesús no solo reconcilió al Universo; Él nos reconcilió a nosotros.
La Cruz es una realidad activa que transforma a las personas cuando aceptan a Cristo, la esperanza de gloria. Pablo introduce el concepto del «misterio» que estuvo oculto por siglos, pero que ahora es revelado como el fundamento del evangelio.
Domingo 22 de Febrero
¿A qué se refiere Pablo cuando habla del alejamiento y la enemistad con Dios? ¿Cuál es el resultado final esperado de la muerte de Cristo?
A pesar de nuestra maldad, Dios ha tomado la iniciativa. Desde el Edén con la pregunta «¿Dónde estás?», Él busca restaurar la conexión rota por el pecado. El abismo es profundo, pero la solución es directa.
1. Sustitución: Jesús murió por nuestros pecados porque nosotros somos incapaces de salvarnos (Rom. 5:6-8).2. Justificación: Al aceptar su muerte, somos liberados de la condenación mediante la fe y el arrepentimiento (Rom. 5:9-11).3. Regeneración: La vida cristiana es el resultado de la unidad con Cristo y el poder del Espíritu Santo (2 Cor. 5:17-21).
Estas experiencias pueden ocurrir simultáneamente y deben renovarse cada mañana al entregarnos a Él.
“Mediante Cristo, se dan al hombre tanto restauración como reconciliación. El abismo abierto por el pecado ha sido salvado por la cruz del Calvario. Un rescate pleno y completo ha sido pagado por Jesús”.
“El que está intentando alcanzar el cielo por sus propias obras está intentando un imposible... Cristo debe efectuar en él tanto el querer como el hacer la buena voluntad de Dios. Todo lo que el hombre pueda hacer sin Cristo está contaminado con egoísmo”.
“En el nuevo nacimiento el corazón viene a quedar en armonía con Dios, al estarlo con su ley. Terminó su antigua vida de separación con Dios; y comenzó la nueva vida de reconciliación, fe y amor”.
“Sin la ley, los hombres no pueden formarse un justo concepto de la pureza de Dios ni de su propia culpabilidad. No sienten necesidad de arrepentirse... abundan las conversiones superficiales sin haberse unido jamás con Cristo”.
(El conflicto de los siglos, pp. 461, 462; La maravillosa gracia de Dios, p. 177).
Lunes 23 de Febrero
Colosenses 1:23 Reina-Valera 1960
23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.
Pablo utiliza un lenguaje condicional que, lejos de sembrar duda, anima a los colosenses basándose en la evidencia de su constancia. Sin embargo, la salvación requiere persistencia activa.
Se refiere a establecer una base sólida. Es la imagen de un edificio cuya zapata descansa directamente sobre la Roca (Cristo) y Su Palabra.
Describe una estructura inamovible. Un cristiano que, ante las tormentas de falsas doctrinas o pruebas, no se mueve de la esperanza del evangelio.
La palabra griega para «permanecer» implica insistencia y perseverancia. No es un estado pasivo, sino una decisión consciente de aferrarse a Cristo frente a las alternativas humanas de salvación.
“Dios quiere que algo ocurra también en nuestra vida presente. Necesitamos cultivar diariamente la fe en un Salvador actual... podemos confiar tanto en medio de las nubes como a plena luz del sol”.
La vida del cristiano es una mezcla de desafíos. Sin embargo, al aferrarse a las promesas, el creyente puede exclamar: “Y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20).
“Dios quiere que usted aparte sus ojos de la causa de su aflicción, y que los fije en el dueño de su alma... Él es la vida verdadera y nosotros somos los pámpanos. No recibiremos ningún alimento espiritual a menos que lo recibamos de Jesús”.
(This Day With God, p. 62; Cada día con Dios, p. 60).
Martes 24 de Febrero
Lee Colosenses 1: 24, 25. ¿Qué dice Pablo acerca de su sufrimiento por causa de Cristo?
Colosenses 1:24-25
24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;
25 de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anunciePablo, aunque bajo arresto, no veía su situación como un fracaso, sino como una oportunidad. Su "sufrimiento" no era solo físico, sino la restricción de su movilidad misionera. Sin embargo, Dios transformó su celda en un púlpito universal.
El fruto del cautiverio:Mientras Pablo estaba "preso", la Palabra no lo estaba. De ese tiempo surgieron cartas vitales como:
- Filipenses, Efesios y Filemón.
- Consejos en 1 Timoteo y Tito.
- Su testamento final en 2 Timoteo y la epístola a los Hebreos.
Oikonomia (Οἰκονομία)Traducida como «administración». Se refiere a la manera en que Dios ordena las cosas. En el sentido amplio, es el Plan de Salvación en marcha, donde cada actor (profetas, apóstoles y nosotros) tiene un lugar asignado por la sabiduría divina.
El ministerio de Pablo era una pequeña pieza de un mosaico eterno que comenzó "desde la creación del mundo". Nada fue dejado al azar.
¿Cómo armonizan tus decisiones con el plan más amplio de Dios? ¿Cómo podría una decisión "pequeña" tener repercusiones eternas que solo se verán con el tiempo?
“El pecado tuvo su origen en el egoísmo. Lucifer representó falsamente a Dios... La tierra quedó oscura porque se comprendió mal a Dios. A fin de que el mundo pudiera ser traído de nuevo a Dios, había que quebrantar el engañoso poder de Satanás... El amor se despierta únicamente por el amor”.
“El plan de nuestra redención no fue una reflexión ulterior, formulada después de la caída de Adán... Dios no ordenó que el pecado existiese, sino que previó su existencia, e hizo provisión para hacer frente a la terrible emergencia”.
“Desde que Jesús vino a morar con nosotros, sabemos que Dios conoce nuestras pruebas y simpatiza con nuestros pesares. Nuestro Creador es el amigo de los pecadores”.
(Reflejemos a Jesús, p. 15).
Miércoles 25 de Febrero
El «misterio» no es algo incomprensible, sino algo que estuvo oculto en el pasado pero que ahora ha sido revelado por la vida, muerte y resurrección de Cristo. Es el propósito eterno de Dios concebido antes de la creación del mundo.
Revela que el misterio consiste en reunir todas las cosas (celestiales y terrenales) bajo la cabeza de Cristo, mediante la redención por su sangre.
Esta unión espiritual permite que, mediante la fe, disfrutemos desde ahora de una conexión con el Cielo. El evangelio no solo nos salva del pasado, sino que nos hace aptos para la herencia futura.
“El gran plan de la redención dará por resultado el completo restablecimiento del favor de Dios para el mundo. Será restaurado todo lo que se perdió a causa del pecado. No solo el hombre, sino también la tierra será redimida”.
Por medio de la obra de Cristo, el gobierno de Dios queda justificado y el pecado no podrá nunca volver a entrar en el universo. Los habitantes de la tierra y del cielo quedarán ligados a su Creador con vínculos indisolubles.
“Nuestro pequeño mundo, que es bajo la maldición del pecado la única mancha oscura de su gloriosa creación, será honrado por encima de todos los demás mundos... aquí estará el tabernáculo de Dios con los hombres”.
(La maravillosa gracia de Dios, p. 370; Profetas y reyes, pp. 15, 16).
Jueves 26 de Febrero
Colosenses 1:28-29 Reina-Valera 1960
28 a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; 29 para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.El objetivo de Pablo es universal y exhaustivo: «Presentar a todo hombre perfecto en Cristo». Esta labor requiere dos herramientas fundamentales: la enseñanza y la amonestación.
Enseñar
Exponer la doctrina y la práctica cristiana para que el creyente sepa cómo caminar en la verdad.
Amonestar
Advertir sobre las consecuencias de rechazar el evangelio y los peligros de los falsos maestros.
Pablo introduce el concepto de teleios (perfecto), que en el contexto bíblico significa madurez y desarrollo pleno. Al igual que un niño debe crecer físicamente, el cristiano debe crecer espiritualmente para discernir entre el bien y el mal.
El discernimiento es vital porque el error suele disfrazarse de verdad. Ser "prudentes como serpientes" implica conocer la Palabra tan bien que cualquier desviación sea evidente.
¿Qué significa ser «perfecto en Cristo»? ¿De qué manera la comprensión de lo que Jesús hizo por nosotros en la Cruz responde esta pregunta?
“La ley de Dios es una revelación de su voluntad y carácter. Al principio el hombre fue creado a la imagen de Dios, en armonía con su ley... pero el pecado lo separó de su Hacedor”.
La ley actúa como un espejo. Nos muestra nuestras manchas y defectos, pero no puede limpiarnos. Solo el evangelio de Cristo puede librarnos de la condenación.
“En el nuevo nacimiento el corazón viene a quedar en armonía con Dios, al estarlo con su ley... Los discípulos de Cristo han de volverse semejantes a él; esto es lo que la Biblia llama santificación”.
(La maravillosa gracia de Dios, p. 20).
Viernes 27 de Febrero
Satanás es el “acusador de nuestros hermanos”. Nunca se recibe a alguno de la familia de Satanás en la familia de Dios sin que ello excite la resuelta resistencia del maligno. Él intenta desanimar a los hombres recordándoles sus pecados.
Pero Jesús, nuestro Abogado, presenta una súplica eficaz. Intercede y vence al acusador con los poderosos argumentos del Calvario. Su perfecta obediencia le ha dado toda potestad para solicitar misericordia y reconciliación para el hombre culpable.
“Cristo no dejará que una sola alma que con arrepentimiento y fe haya pedido su protección, caiga bajo el poder del enemigo... Al recibir el pan y el vino que simbolizan el cuerpo quebrantado de Cristo, nos unimos en imaginación a la escena del aposento alto”.
Contemplando al Redentor crucificado, comprendemos la magnitud del sacrificio. El orgullo y la adoración del yo no pueden florecer en el alma que mantiene frescas las escenas del Calvario.
(The Faith I Live By, pp. 300, 324).