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Lección 1: Para el 5 de julio de 2025
OPRESIÓN: EL TRASFONDO Y EL NACIMIENTO DE MOISÉS

Domingo 29 de junio
El libro de Éxodo es conocido como shemot ("nombres") en hebreo, en armonía con las palabras iniciales de ese antiguo documento que comienza con la expresión: "Estos son los nombres...", en referencia a los de la familia del patriarca Jacob que se enumeran desde el principio.
Lee Éxodo 1:1 al 7. ¿Qué verdad crucial se expresa aquí?
El libro de Éxodo comienza con un recordatorio de la bendición de Dios. Cuando el patriarca Jacob y su familia se establecieron en Egipto eran solo setenta personas (Gén. 46:27; Éxo. 1:5), pero los israelitas "crecieron y se multiplicaron. Se aumentaron y fortalecieron en extremo, y llenaron el país" (Éxo. 1:7). En la época del Éxodo eran "como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar las mujeres y los niños" (Éxo. 12:37).
Lee Éxodo 1:8 al 11. ¿Cuál era la situación de los israelitas en el momento del Éxodo?
El texto bíblico describe con tonos oscuros la historia de los hijos de Israel en Egipto, ya que comienza con su esclavitud a manos de los capataces egipcios y el trabajo opresivo que se les impuso. Sin embargo, el libro de Éxodo termina con la presencia apacible y reconfortante de Dios en el Tabernáculo, en el centro del campamento israelita (ver Éxo. 40). Entre estos dos polos opuestos se describe el triunfo de Dios. Al liberar el Señor a su pueblo de la esclavitud, al abrir el Mar Rojo y al derrotar al ejército más poderoso de la época, se revela la espectacular victoria de Dios sobre las fuerzas del mal.
El relato destaca la paradoja de que, cuanto más afligían los opresores a los israelitas, "tanto más se multiplicaban y crecían" (Éxo. 1:12). Es decir, independientemente de las maquinaciones humanas, Dios sigue siendo soberano y salvará a su pueblo aunque las circunstancias parezcan desesperadas, al menos desde una perspectiva humana.
■ Surgió un nuevo rey que no conocía a José. ¿Qué nos enseña este relato acerca del error de dar por sentadas las circunstancias, especialmente las buenas?
Reavivados por su Palabra: Hoy, Exodo 18 (Incluye Audio y Comentario Bíblico)
El propósito que Dios busca cumplir a través de su pueblo hoy es el mismo que deseó cumplir a través de Israel cuando lo sacó de Egipto. Al contemplar la bondad, la misericordia, la justicia y el amor de Dios revelados en la iglesia, el mundo tendrá una representación de su carácter. Y cuando la ley de Dios se ejemplifique así en la vida, incluso el mundo reconocerá la superioridad de quienes aman, temen y sirven a Dios sobre cualquier otro pueblo de la tierra. El Señor tiene su mirada puesta en cada miembro de su pueblo; tiene sus planes para cada uno. Es su propósito que quienes practiquen sus santos preceptos sean un pueblo distinguido. Tanto al pueblo de Dios de hoy como al antiguo Israel pertenecen las palabras escritas por Moisés mediante el Espíritu de Inspiración: "Eres un pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra". Deuteronomio 7:6 . — Testimonios para la iglesia, tomo 6, pág. 12.Cuando vio que su fin se acercaba, convocó a sus parientes. Honrado como había sido en la tierra de los faraones, Egipto era para él solo el lugar de su exilio; su último acto fue significar que su suerte estaba unida a la de Israel. Sus últimas palabras fueron: «Dios ciertamente os visitará y os sacará de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob». E hizo juramento solemne a los hijos de Israel de que llevarían sus huesos consigo a la tierra de Canaán. «Murió, pues, José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y lo pusieron en un ataúd en Egipto». Y durante los siglos de trabajo que siguieron, el ataúd, recordatorio de las últimas palabras de José, testificó a Israel que solo eran peregrinos en Egipto, y les instó a mantener sus esperanzas fijas en la Tierra Prometida, pues el tiempo de la liberación sin duda llegaría. — Patriarcas y Profetas, pág. 240.
Los descendientes de Abraham, Jacob y su posteridad fueron llevados a Egipto para que, en medio de esa nación grande y malvada, revelaran los principios del reino de Dios. La integridad de José y su admirable labor al preservar la vida de todo el pueblo egipcio fueron una representación de la vida de Cristo. Moisés y muchos otros fueron testigos de Dios. Al sacar a Israel de Egipto, el Señor manifestó una vez más su poder y su misericordia. Sus maravillosas obras al liberarlos de la esclavitud y su trato con ellos en sus viajes por el desierto no fueron solo para su beneficio. Debían ser una lección práctica para las naciones vecinas. El Señor se reveló como un Dios por encima de toda autoridad y grandeza humanas. — Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 286.
Juan 8:54-58
1 Corintios 1:26-29
26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.