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  • Comentario Sobre El Segundo Libro de Moisés Llamado ÉXODO

    ÉXODO CAPÍTULO 8


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    Contenido

    1 La plaga de ranas. 8 Faraón acude a Moisés, 12 y éste ora para remediar la situación. 16 El polvo se convierte en piojos, lo cual los hechiceros no pueden duplicar. 20 Plaga de moscas. 25 Faraón promete dejar salir a los israelitas. 32 No cumple su palabra.

    Versículos

    1 " ENTONCES Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. "

    2 " Y si no lo quisieras dejar ir, he aquí yo castigaré con ranas todos tus territorios. "

    3 " Y el río criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa, en la cámara donde duermes, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. "

    4 " Y las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos. "

    5 " Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos y estanques, para que haga subir ranas sobre la tierra de Egipto. "

    6 " Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto. "

    7 " Y los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto. "

    8 "Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, " y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová. "

    9 " Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en el río. "

    10 " Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios. "

    11 " Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río. "

    12 " Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón. Y clamó Moisés a Jehová tocante a las ranas que había mandado a Faraón. "

    13 " E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos. "

    14 "Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra."

    15 " Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, como Jehová había dicho. "

    16 " Entonces Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto. "

    17 " Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias; todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto. "

    18 " Y los hechiceros hicieron así también, para sacar piojos con sus encantamientos; pero no pudieron. Y hubo piojos tanto en los hombres como en las bestias. "

    19 " Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho. "

    20 " Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale al río; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. "

    21 " Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; y las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén. "

    22 " Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra. "

    23 " Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal. "

    24 " Y Jehová lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fue corrompida a causa de ellas. "

    25 " Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra. "

    26 " Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían? "

    27 " Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá. "

    28 " Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí. "

    29 " Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases

    de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová. "

    30 " Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová. "

    31 " Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. "

    32 " Mas Faraón endureció aún esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo. " 1.


    COMENTARIO BÍBLICO ADVENTISTA
    Exodo cap. 8

    Entra a la presencia de Faraón.

    Después de un intervalo indeterminado, se le ordenó a Moisés que anunciara la segunda plaga. Como la primera, ésta fue anunciada de antemano para que no se la tomara como algo que ocurría en forma natural o como una coincidencia.

    2.

    Ranas.

    Las ranas eran animales sagrados para los egipcios. Una de sus deidades, Hequet, era una diosa con cabeza de rana y que, se suponía, tenía poder creador. Aunque el principal propósito de esta plaga era castigar a los opresores de Israel, también serviría para atraer desprecio sobre sus muchos dioses paganos. La gran multiplicación de ranas hizo que la diosa Hequet apareciera no sólo como ridícula sino aun como maligna. Aquí estaba atormentando al mismo pueblo que le profesaba una ardiente devoción. Sus supersticiones religiosas obligaban a los egipcios a respetar a las criaturas que ahora detestaban y odiaban, y que, de no haber sido deidades, habrían destruido.

    3.

    El río criará.

    Nos resulta difícil comprender la severidad de esta plaga. Que todo el país estuviera lleno de estos detestables seres, no poder caminar por las calles sin pisar ranas, encontrarlas ocupando no sólo las gradas de entrada de la casa de uno, sino en posesión de la casa, dentro del dormitorio y sobre la cama, escuchar incesantemente su triste croar, no ver nada sino sus formas repugnantes por todos lados, estar en perpetuo contacto con ellas y sentir lo repulsivo de su fría y pegajosa piel, sería quizá suficiente como para poner a prueba la estabilidad mental de uno.

    8.

    Faraón llamó a Moisés y a Aarón.

    Aunque eran capaces de imitar la nueva plaga, los magos egipcios no podían eliminarla. Esto no se

    dice explícitamente pero es evidente porque Faraón se vio obligado a llamar a Moisés y Aarón para que intercedieran con el Señor, a quien había pretendido no conocer. Así el obstinado rey, que tercamente había soportado la primera plaga hasta que Dios decidió quitarla, se vio forzado a reconocer la impotencia de sus propios dioses y a clamar por ayuda al Dios de los hebreos.

    9.

    Dígnate.

    Esta es una expresión de cortesía que significa "recibe el honor de mi sumisión". Al pedir a Faraón que fijara el tiempo para la eliminación de las ranas, Moisés le dio otra oportunidad de testificar del innegable poder de Dios.

    12.

    Clamó Moisés a Jehová.

    Hasta este momento Moisés había actuado sólo en respuesta a instrucciones directas de Dios. Ahora, en cambio, se había atrevido a fijar un tiempo definido para la eliminación de la plaga, aparentemente sin ninguna orden específica. Con muy buen juicio, recurrió a la oración ferviente para que su propuesta hallara la aprobación divina. Por primera vez Moisés aparece en el papel de alguien que conocía el poder ilimitado de la oración, a la que recurrió con frecuencia y con éxito durante los siguientes años difíciles de su liderazgo (Exo. 32: 31, 32; Núm. 12: 13).

    15.

    Viendo Faraón.

    Tan pronto como experimentó alivio, el espíritu rebelde de Faraón predominó otra vez. Creyendo que ya había pasado el reciente peligro y, sin duda, suponiendo con liviandad que no necesitaba esperar ningún otro castigo del cielo, quebrantó su palabra. Se dispuso a despreciar "las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando" que la bondad de Dios quería llevarlo "al arrepentimiento". Por la "dureza" de su "corazón no arrepentido" estaba acumulando para sí " "ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios" " (Rom. 2: 4, 5).

    Como Jehová lo había dicho.

    Ver com. de cap. 3: 19; cf. caps. 4: 21; 7: 4.

    16.

    Piojos.

    Kinnam , palabra probablemente derivada del egipcio jenemes' "jejenes" o "mosquitos". La traducción "piojos" sigue la opinión del historiador judío Josefo y de los escritores talmúdicos, pero no tiene base lingüística. Los jejenes egipcios eran tan pequeños que apenas los percibía el ojo humano, pero tenían un aguijón que -de acuerdo con Filón y Orígenes- causaba una irritación sumamente dolorosa de la piel.

    18.

    No pudieron.

    Muchos comentadores sugieren que los magos renunciaron a la desigual competencia por su propia elección, comprendiendo que eran incapaces de competir con Moisés y Aarón. El texto difícilmente permite tal explicación, pues se declara que procuraron hacer lo que habían hecho los mensajeros del Dios de los hebreos, pero sin producir jejenes. Dios les permitió que llevaran adelante su obra de oposición hasta cierto punto, y entonces los detuvo, impidiendo que aparentemente tuvieran éxito en la imitación del milagroso poder divino.

    19.

    Dedo de Dios es éste.

    Los magos reconocieron su propia impotencia más de lo que lo hacen muchos comentadores modernos, quienes piensan que los magos pudieron haber imitado la tercera plaga tan fácilmente como las dos anteriores, si lo hubieran querido. Al atribuir esta plaga al poder de Aquel con cuyas obras no podían competir, sin quererlo los magos unieron sus fuerzas con Moisés Y Aarón. Con cuánta frecuencia los opositores de Cristo entre los fariseos y aun los posesos del demonio testificaron del poder sobrenatural de él (Juan 11: 47, 48; Luc. 8: 28). Con cuánta frecuencia la verdad, inconscientemente, es expresada por aquellos cuyas inclinaciones naturales los inducen a oponerse a ella.

    El corazón de Faraón se endureció.

    Los magos reconocieron la inutilidad de hacer más tentativas de oponerse a Dios, pero Faraón se mantuvo firme. El orgullo le impidió reconocer la derrota. Su corazón fue inexorable (ver com. Exo. 4: 21).

    20.

    Ponte delante de Faraón.

    Las primeras nueve plagas lógicamente se dividen en tres grupos de tres plagas cada uno, de los cuales los dos primeros fueron precedidos por una advertencia, y el tercero no. En otros respectos no hay un orden evidente, con la excepción de que cada plaga sucesiva sobrepasaba, por lo general, la severidad o rigor de la precedente.

    21.4

    Moscas.

    De 'arob , una palabra de significado dudoso. Puede relacionarse con la palabra asiria urubatu : "insectos misceláneos, nocivos". Los traductores de la LXX, que vivían ellos mismos en Egipto, la interpretaron como tábano. Este insecto, grande y venenoso, es descrito por autores antiguos y modernos como una plaga terrible, pues cuando se enfurece con frecuencia se prende del cuerpo humano, particularmente de los bordes de los párpados. Esto explica, parcialmente, por qué son tan comunes las enfermedades oculares en Egipto (ver también com. vers. 24).

    22.

    Yo apartaré.

    Se presenta un nuevo hecho que distingue esta plaga de las anteriores, con una posible excepción (ver com. cap.7: 24). Esto constituía una evidencia adicional del carácter milagroso de los castigos celestiales, bien calculados para impresionar a las mentes pensadoras y honradas de que Dios no era una deidad local, o aun nacional, sino que poseía un poder que se extiende sobre todos los pueblos. Los egipcios que estudiaban el curso de los acontecimientos durante esas fatídicas semanas o esos fatídicos meses, deben haber reconocido la suprema autoridad del Dios de Israel sobre Egipto así como sobre los mismos hebreos.

    23.

    Redención.

    Dios establecería una señal por la cual todos pudieran ver que los hebreos ya estaban "redimidos" de la servidumbre, aunque nominalmente seguían en la esclavitud.

    24.

    La tierra fue corrompida.

    Esta plaga debe haber sido en extremo terrible para "corromper", o literalmente "destruir" la tierra. No es claro cómo pudo haber sucedido esto, aun tratándose de tábanos, por muy numerosos que hubieran sido. Sencillamente aceptamos la declaración de la Sagrada Escritura.

    25.

    Andad.

    La cuarta plaga impresionó a Faraón más que las otras que la habían precedido. Con todo, no estaba todavía preparado él para aceptar la demanda de Moisés; pero en cambio ofreció una transacción. Concediendo a los israelitas un alivio en su dura labor, estuvo entonces dispuesto a que celebraran la fiesta que se proponían, pero dentro de los límites de Egipto.

    26.

    No conviene que hagamos así.

    "No puede ser así" (BJ). Muchos animales eran considerados sagrados por los egipcios, algunos en todas partes, otros localmente. Al celebrar una gran fiesta en cualquier parte de Egipto, los israelitas inevitablemente herirían la sensibilidad religiosa de sus vecinos. Este hecho era tan obvio que ni aun Faraón se atrevió a refutar las objeciones de Moisés. El mismo hubiera considerado los sacrificios rituales realizados por los israelitas como un atroz insulto a sus dioses.

    28.

    No vayáis más lejos.

    Las razones presentadas por Moisés para ir al desierto se justificaban ante el rey pagano, desde su propio punto de vista religioso. Como resultado, prometió dejar ir al pueblo al desierto para que sacrificara si se contentaban con no ir demasiado lejos y, por supuesto, siempre que Moisés y Aarón libraran a él y a los suyos de la plaga. Aquí Faraón reveló por primera vez que la verdadera razón para que rehusara permitir la salida de Israel, era el temor de perderlo completamente. Teniendo esto en cuenta, propuso una transacción. que entraran un poco en el desierto por la frontera oriental, y que permanecieran cerca de ella; así estarían dentro del fácil alcance de su ejército. Moisés parece no haber hecho objeciones a esta sugestión ya que había pedido permiso para salir sólo por tres días, y eso no hubiera llevado a los hebreos muy lejos de la frontera egipcia.

    29.

    Mañana.

    Faraón había fijado el día siguiente para la eliminación de la segunda plaga (vers. 10). Igualmente Moisés ahora anunció el tiempo para la desaparición de la cuarta. Sin embargo, añadió una solemne advertencia al rey contra cualquier otro trato engañoso. Su osadía es ciertamente sorprendente, pero indudablemente Faraón aceptó su propuesta sin objeciones.

    31.

    Sin que quedara una.

    La mano de Dios se mostró en la eliminación de las plagas así como se había mostrado en provocarlas. La desaparición completa de las moscas fue tan sobrenatural como había sido su súbita venida.

    COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE

    1-32 PP 27O, 271 3-8 PP 270 5-14 SR 116

    9, 10 PP 270 13-15 PP 270 15 5T 119

    17, 18 PP 270

    18, 19 SR 116

    19 DTG 227; PP 271; SR 116; 1T 292 24 SR 116 24-30 PP 271 31, 32 PP 271

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