Comentario Sobre El Segundo Libro de Moisés Llamado ÉXODO
Contenido
1 Dios amenaza con enviar langostas. 7 Faraón, convencido por sus servidores, decide dejar salir a los israelitas. 12 Plaga de langostas. 16 Faraón acude a Moisés. 21 Plaga de tinieblas. 24 Faraón acude a Moisés, 27 Pero vuelve a endurecerse. 1 " JEHOVA dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales, " 2 " y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy Jehová. " 3 " Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. " 4 " Y si aún rehúsas dejarlo ir, he aquí que mañana yo traeré sobre tu territorio la langosta, " 5 " la cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella comerá lo que escapó, lo que os quedó del granizo; comerá asimismo todo árbol que os fructifica en el campo. " 6 " Y llenará tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y se volvió y salió de delante de Faraón. " 7 " Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo será este hombre un lazo para nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su Dios. ¿Acaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido? " 8 " Y Moisés y Aarón volvieron a ser llamados ante Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir? " 9 " Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para Jehová. " 10 " Y él les dijo: ¡Así sea Jehová con vosotros! ¿Cómo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros niños? ¡Mirad cómo el mal está delante de vuestro rostro! " 11 " No será así; id ahora vosotros los varones, y servid a Jehová, pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia de Faraón. " 12 " Entonces Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para traer la langosta, a fin de que suba sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que el granizo dejó. " 13 " Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y al venir la mañana el viento oriental trajo la langosta. " 14 " Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y se asentó en todo el país de " Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habrá después; " 15 " y cubrió la faz de todo el país, y oscureció la tierra; y consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, en toda la tierra de Egipto. " 16 " Entonces Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: He pecado contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros. " 17 " Mas os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez, y que oréis a Jehová vuestro Dios que quite de mí al menos esta plaga mortal. " 18 " Y salió Moisés de delante de Faraón, y oró a Jehová. " 19 " Entonces Jehová trajo un fortísimo viento occidental, y quitó la langosta y la arrojó en el Mar Rojo; ni una langosta quedó en todo el país de Egipto. " 20 " Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel. " 21 " Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe. " 22 " Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres días. " 23 " Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones. " 24 " Entonces Faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: Id, servid a Jehová; solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas; vayan también vuestros niños con vosotros. " 25 " Y Moisés respondió: Tú también nos darás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos para Jehová nuestro Dios. " 26 " Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una pezuña; porque de ellos hemos de tomar para servir a Jehová nuestro Dios, y no sabemos con qué hemos de servír a Jehová hasta que lleguemos allá. " 27 " Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir. " 28 " Y le dijo Faraón: Retírate de mí; guárdate que no veas más mi rostro, porque en cualquier día que vieres mi rostro, morirás. " 29 " Y Moisés respondió. Bien has dicho; no veré más tu
rostro. "
COMENTARIO BÍBLICO ADVENTISTA He endurecido su corazón. Literalmente: "Yo, sí yo, he hecho pesado su corazón" (ver com. cap. 4: 21). La palabra "yo" aparece dos veces en el original, una vez como un pronombre personal independiente y la otra unida al verbo para darle énfasis. Para que cuentes. Ahora se revela un nuevo propósito de las plagas. Tenían el propósito no sólo de impresionar a Faraón y a sus siervos con la grandeza de Dios y conseguir su cooperación, sino también de convencer a los hijos de Israel para todas las generaciones futuras de que Jehová es el único Dios verdadero. Los Salmos 78, 105 y 106 ilustran cómo el relato de la liberación fue transmitido de generación a generación. Era el plan de Dios que sus misericordias y obras maravillosas fueran conservadas en recuerdo perpetuo. Siendo que la inclinación del hombre a olvidar los beneficios de Dios es una de las tristes facetas de su carácter pecaminoso, se requiere una exhortación constante para que las recuerde. Con frecuencia esto es verdadero en cuanto a sus necesidades diarias, pero también se aplica a las circunstancias providenciales, como las relacionadas con la conversión o la curación de una grave enfermedad. ¿Hasta cuándo? La confesión de Faraón (cap. 9: 27) había sido un acto humillante, pero esto fue anulado por una orgullosa reacción de su corazón rebelde (cap. 9: 34, 35). Lo que Dios deseaba no era una mera profesión de humildad, sino que actuara de acuerdo con ella. El arrepentimiento de Faraón no sería genuino hasta que dejara salir a los israelitas. La langosta. Como un nuevo castigo para el obstinado rey, Dios anunció una plaga de langostas más temible que cualquiera que Egipto hubiera conocido hasta entonces. Las langostas, el "gran ejército" de Dios, como son llamadas en Joel 2: 25, hasta el día de hoy han sido calamidades periódicas para los países del Cercano Oriente, generalmente cada 10 ó 15 años. Ahora es posible un control efectivo, mediante métodos científicos, como el uso de lanzallamas, trincheras tratadas con productos químicos, dentro de las cuales caen las langostas en grandes cantidades; y la destrucción de sus huevos y el uso de arsénico. Pero no se disponía de tales recursos hasta hace comparativamente poco tiempo. Antiguamente, una invasión de langostas se consideraba como el más terrible de todos los asolamientos que pudieran azotar a un país. Joel presenta una vívida descripción de una plaga tal cuando dice: " "Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado" " (Joel 2: 3). Las langostas destruyen todo rastro de vegetación: cosechas, verduras, arbustos y cardos. Aun hacen daño a la corteza de los árboles, cuyas ramas más pequeñas son completamente peladas y quedan blancas (Joel 1: 7-12). Llegan en grandes mangas; el ruido de su vuelo hace recordar el de la lluvia o el crepitar del fuego en el pasto seco; con su multitud oscurecen el cielo (Joel 2: 2, 3). Cubrirá la faz de la tierra. Esto es literalmente verdadero. A veces cubren el suelo en forma tan densa que en vastas zonas no puede verse el terreno en absoluto. Comerá lo que escapó. Puesto que las langostas no dejan rastro alguno de verdor (ver com. del vers. 4), es obvio que devorarían todo lo que sobreviviera al granizo devastador, especialmente el trigo y la espelta (cap. 9: 32). Ciertamente las perspectivas de la nueva cosecha parecían oscuras. No podía esperarse ningún producto de ninguna especie para ese año e inevitablemente vendría el hambre. Llenará tus casas. Construidas con diversas aberturas para la luz y la ventilación, las casas antiguas facilitaban la entrada de los insectos. Durante una plaga, las mangas de langostas volaban dentro de las casas y se deslizaban sobre las paredes por decenas de millares. Los observadores que han experimentado una plaga tal afirman que es difícil impedir que las langostas aun entren en la boca de una persona cuando come. Cual nunca vieron tus padres. Al igual que otros países del Cercano Oriente, ocasionalmente Egipto sufría de devastadoras plagas de langostas. Sin embargo este castigo celestial habría de exceder a cualquier plaga tal del pasado. Se volvió. Moisés no esperó para apreciar el efecto de su anuncio sobre el rey, sabiendo que Faraón no temería al Señor. Los siervos de Faraón le dijeron. Hasta este momento, los cortesanos parecían no haber aventurado sus opiniones, al menos para oponerse a Faraón. Con la excepción de los magos que habían señalado que los piojos de la tercera plaga eran "dedo de Dios" (cap. 8:19), la corte entera había permanecido pasiva mientras el rey hacía las sucesivas y fatales decisiones que afectaban a la nación. También se dice de ellos que "endurecieron" sus corazones como el rey (cap. 9: 34). Pero ahora expresaron sus temores. Habiendo ya perdido la mayor parte de su ganado y casi todas las cosechas de la estación, se alarmaron realmente temiendo que nuevas calamidades los arruinaran en forma permanente. Es significativo que intervinieran antes de que realmente comenzara la plaga, pues esto revelaba que habían llegado a creer en la certeza de las predicciones de Moisés y en el poder de su Dios. Algunos habían ya llegado a ese punto cuando fue anunciada la plaga del granizo (cap. 9: 20), pero ese sentimiento se había hecho ahora más general. Andad, servid a Jehová. Comprendiendo que le faltaba el apoyo de sus consejeros, Faraón les permitió que llamaran a Moisés y a Aarón para hacerles más preguntas. La orden "Andad" fue casi inmediatamente modificada por una pregunta que implicaba que no todo el pueblo estaba incluido en ella. Parece que el rey vanamente buscaba una concesión mínima que pudiera hacer aplacar a Moisés y evitar más calamidades. Por lo tanto procuró darle al pedido de Moisés la apariencia de ser irrazonable. Con nuestros niños y con nuestros viejos. No hubo ambigüedad en la respuesta de Moisés; toda la nación había de participar en la fiesta. Sus rebaños y ganados habían de acompañarlos, no sólo para proporcionarles sacrificios para la celebración y alimento para la gente, sino también para ser cuidados durante los días de ausencia. El les dijo. Infiriendo por la afirmación de Moisés que los israelitas no tenían la intención de volver, Faraón otra vez se enojó y dijo, tal como se traduce con mayor claridad: " "¡Así esté Yahvéh con vosotros como voy a dejaros salir a vosotros con vuestros pequeños! Ved cómo a la vista están vuestras malas intenciones" " (BJ). Esta respuesta refleja desprecio no sólo por Moisés y Aarón sino también por el Señor que ya había probado mediante las poderosas manifestaciones de su poder que podía hacer con Faraón lo que deseaba. Después de esta expresión de mala voluntad, el rey dijo a los mensajeros de Dios que podía adivinar sus malas intenciones. Pretendió tener más preocupación por las mujeres hebreas y los niños que Moisés y Aarón, pero estaba determinado a retener a mujeres y niños como una garantía de que volverían los hombres (PP 276). Id ahora. Aun esta aparente concesión no tenía un fondo de seriedad. Resalta esto por la expresión "Id ahora", en la cual es inconfundible la ironía y más todavía por el hecho de que, con esas palabras, terminó todas sus negociaciones con Moisés y Aarón y los echó de su presencia. Este insulto, que antes no les había lanzado, muestra que su ira aumentaba al ver más y más claramente que al final tendría que rendirse. Un viento oriental. Generalmente las langostas vienen con un viento, ya que no pueden volar lejos sin su ayuda. En este caso, un viento del este las habría traído del norte de Arabia, una región donde con frecuencia se crían en grandes cantidades. Esto resultaría algo excepcional porque las langostas que ocasionalmente asuelan Egipto por lo general proceden de Libia o Etiopía, es decir del sur o suroeste. El hecho de que el viento sopló durante un día entero y toda una noche antes de que llegaran las langostas, sugiere que venían de una distancia considerable. Sobre toda la tierra. Generalmente las mangas de langostas se restringen a ciertas partes del país, pero en esta ocasión la plaga afectó una zona mayor que nunca antes. Esto era milagroso en sí mismo. Ni la habrá después. Esta declaración no contradice a Joel 2: 2., donde siglos más tarde se menciona otra singular plaga de langostas, dado que las primeras se refieren a Egipto y las segundas a la tierra de Israel. Oscureció la tierra. No es bastante claro si la oscuridad de que aquí se habla se produjo mientras volaban las langostas o después de que se asentaron. Generalmente las langostas vienen en nubes tan densas que oscurecen la luz del sol y con frecuencia convierten el mediodía en un crepúsculo. También es verdad que sus cuerpos pardos y sus alas oscurecen la tierra una vez que se posan en ella. Es más probable la última explicación (Joel 2: 2). Todo el fruto. Aunque no se menciona expresamente el daño hecho al fruto por el granizo, implícitamente eso sucedió con esa plaga (Exo. 9: 25). Por lo general las langostas devoran primero los sembrados verdes, las plantas y las hojas, y luego atacan los materiales más duros, como cañas, ramitas y la corteza de los árboles. Las principales frutas de Egipto eran: higos, granadas, moras, uvas y dátiles. No quedó cosa verde. Los observadores modernos afirman que cuando se posa una nube de langostas por sólo media hora, eso es suficiente para transformar una región fértil en un desierto transitorio. Después de que han pasado las langostas, nada queda sino raíces, troncos y ramas gruesas. La apariencia de una región así devastada es similar a la que sería si hubiera sido barrida por el fuego (Joel 2: 3). Entonces Faraón se apresuró a llamar. El rey había hecho súplicas similares antes, pero nunca con tanta premura como esta vez. Evidentemente esta plaga lo aterrorizó más que cualquiera de las siete anteriores. Oró a Jehová. Moisés sabía que ni una palabra de reproche ni una petición cambiaría el corazón endurecido del monarca. Sin embargo intercedió, pero no basándose en promesa alguna del rey, pues ahora sabía por su experiencia que pronto sería quebrantada. Son verdaderamente notables la paciencia y magnanimidad de Moisés. Accedió al pedido real en el instante en que fue hecho, sin siquiera pedir un favor o pronunciar el más leve reproche. Un fortísimo viento occidental. Literalmente, "un viento del mar", lo que indica que vino del Mediterráneo. Puesto que llevó las langostas al mar Rojo, debe haber venido del noroeste. Y como el Mediterráneo está al oeste de Palestina, los hebreos comúnmente usaban la expresión "el mar" como sinónimo de "oeste". El Mar Rojo. Literalmente, "mar de las Cañas". No es seguro por qué tenía ese nombre, ya que hoy no hay allí cañas, ni indicación de que las hubiera en tiempos antiguos. Sin embargo, la comprobación de numerosos textos bíblicos (Exo. 15: 4; 23: 31; Núm. 21: 4; etc.) hace que sea bastante seguro que el mar de las Cañas fue en realidad el mar Rojo y no uno de los lagos amargos de la región del canal de Suez, a diferencia de lo que han sostenido algunos comentadores. Endureció el corazón de Faraón. Ver com. cap. 4: 21. Extiende tu mano. La novena plaga, como la tercera y la sexta, fue infligida sin previa advertencia. Después de la plaga de las úlceras [o forúnculos], Dios había anunciado que estaba por enviar todas sus plagas sobre el "corazón" del rey (cap. 9: 14). Por lo tanto había de esperarse una sucesión de castigos sobre Faraón y sus súbditos. Indudablemente esta plaga vino muy poco después de la octava. Tinieblas. Algunos comentadores han supuesto que un eclipse de sol causó la intensa oscuridad. Sin embargo, esta interpretación no puede ser correcta puesto que ningún eclipse puede producir jamás una oscuridad que dure tres días (vers. 22). " mayoría de los intérpretes han creído que el milagro fue producido mediante el chamsin , una tormenta de arena del desierto que ocasionalmente sopla sobre Egipto y cubre la tierra con una horrible oscuridad. Esto se debe a densas nubes de fina arena que el viento lleva consigo y que interceptan la luz del sol produciendo una oscuridad más profunda que las peores neblinas. El que esto escribe, una vez experimentó una tormenta de arena tal en el borde del desierto Indico en un día claro, y puede testificar que durante media hora prevaleció una oscuridad igual a la de una noche sin luna. Saturado con finas partículas de arena, el viento era sumamente molesto y deprimente, y hombres y bestias buscaban refugio. La fina arena penetraba en cada habitación y aun en los armarios de las casas. Una tormenta de arena puede soplar durante dos o tres días, pero rara vez tiene un efecto tan tremendo por mucho tiempo en una sola ocasión. Aun cuando Dios hubiera usado remolinos de arena para producir la oscuridad, con todo fue milagrosa pues, aunque todo el país estuvo envuelto en oscuridad impenetrable durante tres días, los hijos de Israel tenían luz, viviendo en el mismo país (vers. 23). Pero los egipcios estaban acostumbrados a rigurosas tormentas de arena que soplaban procedentes del desierto. Además, con cada una de las otras plagas Moisés describe el instrumento con el cual fue realizada, y sería lógico que aquí se esperara que él se refiriera a ella como una tormenta de arena, si eso es lo que quiso decir. A semejanza de las plagas anteriores, ésta asestó un fuerte golpe a los dioses egipcios. Ra, el dios-sol, había sido el dios principal de Egipto durante siglos y cada rey se llamaba a sí mismo el "hijo de Ra". En el tiempo de Moisés, este dios era identificado con Amón y llevaba el nombre de Amón-Ra. Los más grandes templos que el mundo jamás haya visto fueron edificados en su honor y uno de ellos, el gran templo de Karnak en el Alto Egipto, todavía es magnífico aun estando en ruinas. Otro dios era el disco del sol, Atón, que unas pocas décadas después del éxodo llegó a ser brevemente el dios supremo del sistema religioso egipcio. Mediante la novena plaga fue claramente demostrada la completa impotencia de estos dioses para sus adoradores. Luz en sus habitaciones. No se da explicación acerca de cómo se realizó esto. Los que atribuyen la oscuridad al resultado de una tormenta de arena explican que ésta no se extendió hasta la tierra de Gosén. Pero en ese caso los egipcios que vivían entre los israelitas, si había algunos, habrían compartido los beneficios de sus vecinos, lo que no parece haber sido así. El registro bíblico indica que la oscuridad fue general pero que los hijos de Israel recibieron luz en forma realmente milagrosa. Faraón hizo llamar a Moisés. La intensa oscuridad fue más de lo que el rey pudiera soportar por mucho tiempo. Al haberse prolongado por tres días, envió mensajeros para ubicar a Moisés. Conducido a la presencia del rey, Moisés fue informado de que los hebreos, incluso sus familias, podrían partir para la propuesta celebración religiosa en el desierto, pero debían dejar sus rebaños y majadas. Esto aseguraría su regreso del desierto puesto que sin el ganado no podrían vivir muchos días allí. Ni una pezuña. Moisés rehusó con términos inequívocos la transacción propuesta. Ya había declarado en una ocasión anterior que irian con sus familias y todas sus bestias (vers. 9), y de ninguna manera se retractaría ahora de esa estipulación. No sabemos. Moisés presentó una explicación para su rechazo. La fiesta propuesta era nueva y su ritual todavía no era conocido. No podían esperarse indicaciones exactas hasta que hubieran llegado al lugar que designara el Señor. Debían llevar consigo el ganado porque la fiesta seguramente requeriría el ofrecimiento de sacrificios. Jehová endureció. Ver com. cap. 4: 21. Retírate de mí. Esta respuesta indica una ira furiosa. El rey comprendía que Moisés lo privaría del trabajo gratuito del cual Egipto había disfrutado por tanto tiempo. Su gran furor le hizo perder todo dominio propio y rudamente le ordenó a Moisés que no volviera, bajo pena de muerte. Bien has dicho. La respuesta de Moisés fue cortés y digna. El representante de una nación de esclavos estuvo delante de su cruel amo con un completo dominio de la situación. Sus palabras implican que Moisés acogió bien la decisión real, puesto que serían inútiles futuras entrevistas. Nso veré más tu rostro. Estas palabras tan sólo expresan aquiescencia a la orden del rey. Moisés no se presentaría voluntariamente otra vez delante de Faraón. COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE 1-29 PP 276-278 1-6 PP 276 7-20 PP 276 13, 21 SR 117 21-29 PP 278 28 PP 279
Exodo cap. 10
1.