Resumen:
1 Dios ordena a Moisés que efectúe un censo de Israel. 5 Los príncipes de las tribus. 17 Población masculina adulta de las tribus. 47 Los levitas no son censados porque están dedicados a Jehová.
1 HABLO Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el tabernáculo de reunión, en el día primero del mes segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo:
2 Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por las casas de sus padres, con la cuenta de los nombres, todos los varones por sus cabezas.
3 De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, los contaréis tú y Aarón por sus ejércitos.
4 Y estará con vosotros un varón de cada tribu, cada uno jefe de la casa de sus padres.
5 Estos son los nombres de los varones que estarán con vosotros: De la tribu de Rubén, Elisur hijo de Sedeur.
6 De Simeón, Selumiel hijo de Zurisadai.
7 De Judá, Naasón hijo de Aminadab.
8 De Isacar, Natanael hijo de Zuar.
9 De Zabulón, Eliab hijo de Helón.
10 De los hijos de José: de Efraín, Elisama hijo de Amiud; de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur.
11 De Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni.
12 De Dan, Ahiezer hijo de Amisadai.
13 De Aser, Pagiel hijo de Ocrán.
14 De Gad, Eliasaf hijo de Deuel.
15 De Neftalí, Ahira hijo de Enán.
16 Estos eran los nombrados de entre la congregación, príncipes de las tribus de sus padres, capitanes de los millares de Israel.
17 Tomaron, pues, Moisés y Aarón a estos varones que fueron designados por sus nombres,
18 y reunieron a toda la congregación en el día primero del mes segundo, y fueron agrupados por familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, de veinte años arriba.
19 Como Jehová lo había mandado a Moisés, los contó en el desierto de Sinaí.
20 De los hijos de Rubén, primogénito de Israel, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, todos los varones de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
21 los contados de la tribu de Rubén fueron cuarenta y seis mil quinientos.
22 De los hijos de Simeón, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, fueron contados conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, todos los varones de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
23 los contados de la tribu de Simeón fueron cincuenta y nueve mil trescientos.
24 De los hijos de Gad, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
25 los contados de la tribu de Gad fueron cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.
26 De los hijos de Judá, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
27 los contados de la tribu de Judá fueron setenta y cuatro mil seiscientos.
28 De los hijos de Isacar, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
29 los contados de la tribu de Isacar fueron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos,
30 De los hijos de Zabulón, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de sus nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
31 los contados de la tribu de Zabulón fueron cincuenta y siete mil cuatrocientos.
32 De los hijos de José; de los hijos de Efraín, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
33 los contados de la tribu de Efraín fueron cuarenta mil quinientos.
34 Y de los hijos de Manasés, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
35 los contados de la tribu de Manasés fueron treinta y dos mil doscientos.
36 De los hijos de Benjamín, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
37 los contados de la tribu de Benjamín fueron treinta y cinco mil cuatrocientos.
38 De los hijos de Dan, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
39 los contados de la tribu de Dan fueron sesenta y dos mil setecientos.
40 De los hijos de Aser, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
41 los contados de la tribu de Aser fueron cuarenta y un mil quinientos.
42 De los hijos de Neftalí, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
43 Los contados de la tribu de Neftalí fueron cincuenta y tres mil cuatrocientos.
44 Estos fueron los contados, los cuales contaron Moisés y Aarón, con los príncipes de Israel, doce varones, uno por cada casa de sus padres.
45 Y todos los contados de los hijos de Israel por las casas de sus padres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra en Israel,
46 fueron todos los contados seiscientos tres mil quinientos cincuenta.
47 Pero los levitas, según la tribu de sus padres, no fueron contados entre ellos;
48 porque habló Jehová a Moisés, diciendo:
49 Solamente no contarás la tribu de Leví, ni tomarás la cuenta de ellos entre los hijos de Israel,
50 sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el tabernáculo y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo.
51 Y cuando el tabernáculo haya de trasladarse, los levitas lo desarmarán, y cuando el tabernáculo haya de detenerse, los levitas lo armarán; y el extraño que se acercare morirá.
52 Los hijos de Israel acamparán cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, por sus ejércitos;
53 pero los levitas acamparán alrededor del tabernáculo del testimonio, para que no haya ira sobre la congregación de los hijos de Israel; y los levitas tendrán la guarda del tabernáculo del testimonio.
54 E hicieron los hijos de Israel conforme a todas las cosas que mandó Jehová a Moisés; así lo hicieron.
COMENTARIO BIBLICO ADVENTISTA
1.
Habló Jehová.
Moisés hace resaltar que el Señor le habló en el tabernáculo, en el desierto de Sinaí, porque las revelaciones subsiguientes se realizaron allí, después de la construcción del tabernáculo. Las revelaciones previas se habían efectuado en el monte Sinaí mismo. Aquel que se encontró con Moisés era Jehová. Los hebreos ya habían estado en el desierto casi un año (ver Exo. 19: 1; Núm. 10: 11, 12).
El tabernáculo.
Literalmente, "la tienda de la reunión" (ver Núm. 3: 7; 4: 3; Exo. 27: 21; Lev. 1: 1, 3). El lugar donde Dios se encontraba con Moisés y su pueblo.
El día primero.
Esto fue un mes después de la construcción del tabernáculo (Exo. 40: 2, 17; Núm. 9: 1, 2).
2.
Tomad el censo.
La enumeración y clasificación de los varones fue una medida atinada para asegurar el orden del campamento y de la marcha. Se sugiere que éste era su propósito, porque evidentemente el censo se completó el 20º día del mismo mes, el mismo día en que salió Israel del desierto de Sinaí rumbo al desierto de Parán (cap. 10: 11). Había habido un recuento previo para recolectar el impuesto de medio siclo, necesario para la construcción del tabernáculo (ver Exo. 30: 12; 38: 26). Este segundo recuento fue más una medida de organización que un censo: la preparación de una lista de los hombres en edad militar, por tribus y por unidades más pequeñas, con un jefe (Núm. 1: 4, 5) nombrado para cada tribu.
Las casas de sus padres.
En este caso el grupo es la familia. Sin embargo, quizá se usó el término para una tribu entera, descendiente de un progenitor (cap. 17: 2), o también para una división de una tribu (Núm. 3: 24; Exo. 6: 14).
Sus cabezas.
Literalmente, "sus cráneos". Este es un término usado para designar a individuos.
3.
De veinte años.
Al llegar a esta edad, cada varón en Israel tenía la responsabilidad de pagar medio siclo para el templo (Exo. 30: 14), después de lo cual era considerado apto para las responsabilidades bélicas.
Aarón.
Aarón debía ayudar en el recuento, aunque los levitas -como conjunto- estaban excluidos de él. Moisés y Aarón representaban la máxima autoridad de la nación.
Por sus ejércitos.
Ninguna regla tal se estableció en el recuento anterior (Exo. 30). Indudablemente, éste fue un empadronamiento militar.
4.
Un varón de cada tribu.
Hombres de autoridad, respeto y dignidad fueron designados para ayudar en esta obra.
5.
Los nombres.
Los vers. 5-15 contienen una lista de 12 hombres principales, cuyos nombres reaparecen en los caps. 2, 7 y 10. La mayoría de ellos tienen significado, como Elisur, "Dios es una roca". Varios de los nombres aparecen en el NT, algunos ligeramente cambiados. Ocho de esos varones tenían nombres que eran compuestos de 'El, un título de Dios, pero sólo uno de los nombres de sus padres (Deuel en el vers. 14) tiene 'El en sí mismo. Este súbito aumento en nombres que llevan 'El sugiere un mayor interés en el Dios de sus antepasados al anticipar los dirigentes de los israelitas la liberación prometida por Dios ('Elohim) a José (Gén. 50: 24, 25).
Natanael.
Que significa "el don de Dios". Este es un nombre que se encuentra con frecuencia en Crónicas, Esdras y Nehemías.
10.
Elisama.
Que significa "Dios ha escuchado".
Gamaliel.
Que significa "Dios es una recompensa", se usa en Hech. 5: 34.
16.
Príncipes.
Este título también es dado a los espías en el cap. 13: 2. Estos 12 varones fueron "nombrados", es decir elegidos para ayudar a Moisés en la realización del censo.
Nombrados.
Literalmente, "designados" o "llamados". Se refiere a los hombres que tenían respeto por Dios o por su prójimo.
Capitanes de los millares.
Jetro le había sugerido a Moisés que tomara a varones de autoridad para que le ayudaran en su administración (Exo. 18: 17, 21); ahora se le ordenó que tomara a varones encumbrados, los principales comandantes.
Millares.
Esta palabra probablemente se refiere a un grupo grande: como un clan, una división de una tribu. También se usa para una división militar (ver com. Exo. 12: 37).
Este empadronamiento del pueblo de Dios, en tiempo de Moisés, tiene su lección para la 843 iglesia de hoy día, en tiempo de Cristo. El recuento de sus hijos por nombre sugiere que Dios conoce a cada uno de sus hijos personalmente (2 Tim. 2: 19). El Pastor divino está familiarizado con cada miembro de su grey (Juan 10: 3) y el libro de la vida tiene un significado eterno para cada hijo de Dios (Apoc. 3: 5).
18.
Toda la congregación.
Se da el número de cada tribu (vers, 20-43). En cuanto a su orden de marcha y su disposición en el campamento, ver com. del cap. 2.
46.
Contados.
El número de hombres en edad militar es computado como 603.550. Este total es exactamente igual al que se da en Exo. 38: 26, pero en Núm. 11: 21 y en Exo. 12: 37 aparece el número redondo de 600.000.
47.
Los levitas.
Los levitas fueron exceptuados del servicio militar; de ahí que no fueran contados con las fuerzas de las tribus. Leví era una tribu dedicada especialmente al servicio de Dios (vers. 50) en lugar de los primogénitos (cap. 3: 12). Además de Leví, había 12 tribus, porque Jacob había adoptado a Efraín y a Manasés, los dos hijos de José (Gén. 48: 5, 6). Por lo tanto, en vez de una sola tribu, la de José, había dos tribus separadas: de Efraín y Manasés. Una orden diferente de Jehová fue dada respecto de los levitas (Núm. l: 48-50). Sus deberes eran de otra naturaleza y son mencionados más plenamente en los caps. 3 y 4.
50.
Tabernáculo del testimonio.
"Testimonio" se refiere a los Diez Mandamientos. Se halla 61 veces en el AT. Cuando se usa en relación con el arca, el velo, la vara de Aarón, un individuo, o la congregación en conjunto, el énfasis y la importancia radican en los Diez Mandamientos (ver com. Exo. 25: 16). El excelso honor del arca no se debía a cosa alguna que estuviera dentro de ese objeto de mobiliario en si mismo, sino al hecho de que era el lugar donde estaban las dos tablas de piedra que llevaban la inscripción de los Diez Mandamientos. La palabra "testimonio" sugiere que los Diez Mandamientos declaran la naturaleza moral y ética del carácter de Jehová, y que él espera que las mismas características se manifiesten en su pueblo.
Servirán.
La palabra así traducida sólo se usa en Números para la función sagrada de los levitas. El significado de la palabra es siempre honorable y también se refiere al santo ministerio de los ángeles (Heb. 1: 14). En sus diversas formas se usa para ciertas clases de servicio secular, de especial importancia o responsabilidad; con respecto a Josué, el siervo personal de Moisés (Exo. 24: 13; 33: 11), y al ministerio personal de Eliseo para Elías (1 Rey. 19: 21).
51.
El extraño.
Es decir, uno que no fuera levita, sin autoridad para aproximarse al santuario, un judío; no necesariamente extranjero, sino alguien que no estaba incluido en el contexto inmediato (cf. Deut. 25: 5; Ose. 5: 7; Exo. 29: 33).
52.
Bandera.
Del verbo "mirar", "contemplar", "izar una bandera". Por lo tanto, el sustantivo sugiere algo conspicuo, distinguido o excelso. Puede aplicarse a cualquier señal o marca, tal como una señal profética (Exo. 3: 12), un milagro (Jos. 24: 17), un monumento conmemorativo (Jos. 4: 6), o los cuerpos celestes como señales (Gén. 1: 14; Jer. 10: 2). Algunos sugieren que la palabra "compañía" tendría un significado mejor aquí que "bandera" (ver Núm. 2: 3, 10, 18, 25).
Según una tradición de los judíos, el estandarte de Rubén tenía la figura de un hombre, el de Judá la de un león, el de Efraín la de un buey y el de Dan la de un águila.
53.
No haya ira.
Es decir, por la violación de la santidad del tabernáculo, que era el lugar donde moraba Dios entre su pueblo. En el NT el cristiano individual es el sagrado santuario de Dios (1 Cor. 6: 19), y también lo es la iglesia en conjunto (1 Cor. 3: 16, 17). En ambos pasajes la palabra traducida "templo" es la que se aplica a los lugares santo y santísimo, con la exclusión de todos los otros edificios adyacentes a él en el área del templo.
La palabra traducida "ira" viene de una raíz relacionada con el siriaco y el árabe que significa "cortar", "soltarse". El sustantivo, masculino, es "astilla", un trozo cortado. Así también aquí la ira de Dios implica la idea de cortar de la iglesia al que ha pecado en relación con las cosas santas de Dios. Los levitas estaban ubicados alrededor del tabernáculo para impedir que ninguna persona no autorizada entrara en los recintos sagrados del lugar donde moraba Dios.
Fuera del cordón sacerdotal, los laicos de Israel levantaban sus tiendas de acuerdo con un plan dado divinamente. Dios estaba en medio de ellos. Se hace así resaltar la imposibilidad de aproximarse a él físicamente. Tan sólo las personas designadas que cumplían una misión especial podían acercársela. Esto se observaba estrictamente. El ideal cristiano es expuesto por Pablo en Heb. 4: 16, donde exhorta al cristiano a ir "confiadamente al trono de la gracia", hasta la misma presencia de Jehová.

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
50 3T 345
51 SR 156; 3T 345
52 SR 157
53 3T 345
 
 
Comentario Sobre El Cuarto Libro de Moisés Llamado NÚMEROS
INTRODUCCIÓN
1.Título.
Números es el cuarto libro del Pentateuco, que es el nombre que reciben los cinco libros de Moisés. El título "Números" se deriva del título Arithmói, de la Septuaginta, luego del latín Numeri, del cual se ha traducido "Números". Los hebreos llamaron al libro Bemidbar, "en el desierto".
2.Autor.
La mayoría de los creyentes han aceptado, a través de todas las edades, que los libros del Pentateuco fueron obra de Moisés. En el Éxodo tenemos el relato de los primeros años de la vida de Moisés, seguidos por su llamamiento, con la comisión divina que le fue dada, y cómo fue aceptado por el pueblo como dirigente. En Números se lo presenta como un dirigente maduro. El esfuerzo y la tensión de las dificultades por las cuales pasó con su pueblo lo convirtieron en un instrumento especialmente adecuado para registrar la historia de esos sucesos. No se ha descubierto ningún otro autor que pudiese haber escrito el Pentateuco. Debe permanecer en pie el nombre de Moisés como su autor.
3.Marco histórico.
El valor del libro de Números no disminuye debido a que registra detalladamente el período nómada de la historia de Israel, lo que constituye un relato que en la actualidad estimula la fe de todo fiel creyente. Por medio de este registro imparcial llegamos a conocer la vida y las vicisitudes del pueblo hebreo bajo la conducción de Moisés. Este talentoso autor escogió su material y lo dispuso dirigido por la inspiración del Espíritu Santo. Moisés fue un digno narrador de la historia y el carácter del pueblo hebreo, como también un dirigente capaz, que, conducido por Dios, lo llevó a una unidad religiosa coherente que el tiempo y las desgracias no pudieron disolver. Así tenemos en el libro de Números una narración inspirada, cuya verosimilitud histórica no puede desecharse livianamente.
Se ha uniformado el texto del libro. Fue escrito con verdaderos caracteres hebreos antiguos, y corresponde con el texto tal como existió alrededor de 330 AC. Parece haber sufrido relativamente poco por sencillos errores de transcripción. Las variaciones en ciertos manuscritos son pocas, y de escasa importancia. Las fechas que pudieran asignar los eruditos a cualquiera de las fuentes que Moisés pudiera haber usado bajo la inspiración del Espíritu Santo, en el mejor de los casos podrían ser sólo provisorias y aproximadas.
4.Tema.
Los libros precedentes del Pentateuco presentan la narración de la 838 historia de los antecesores de Israel, desde la creación, y continúan a través del cautiverio en Egipto y el éxodo, hasta la peregrinación en el Sinaí, donde el libro del Exodo deja a los israelitas. Números comienza en el Sinaí con el censo de los varones adultos, añade reglamentos adicionales además de los enumerados en Levítico, traza la marcha desde el Sinaí, la peregrinación por el desierto, hasta la llegada a las estepas de Moab, y termina con un conjunto de reglamentos.
Es un libro viviente, una inspiración espiritual para los seres humanos a través de la historia. Su objetivo principal es exaltar a Jehová como Dios supremo, en toda su santidad, majestad y cuidado por su pueblo escogido. Juntamente con el progreso maravilloso de ese pueblo, está la rebelión de Coré, Datán y Abiram, con sus motivos y propósitos egoístas. En el marco de fondo está el pueblo murmurando y manifestando falta de paciencia. Se destacan Moisés, María y Aarón, Balaam, los hijos de Aarón, dirigentes religiosos con sus puntos fuertes y débiles. El registro termina con la supremacía de Moisés como dirigente escogido por Dios para Israel.
La morada de Jehová en medio de los israelitas, sus planes cuidadosos y minuciosos en favor de ellos, los conmovedores sucesos que afectaron a individuos destacados, sacerdotes y levitas se desenvuelven como un cordón humano divinamente señalado para que no hubiera más "ira sobre la congregación". Todo esto contribuye a dar una descripción espléndida en una narración vívida del más profundo valor religioso para la iglesia de hoy, relato que descansa sobre el hecho histórico de la morada de Dios entre su pueblo.
5. Bosquejo.
I. Preparación para la marcha, 1: 1 a 4: 49.
A. Organización del campamento, 1: 1 a 2: 34.
1. El censo de Israel, 1: 1-46.
2. Ordenes acerca de los levitas, 1: 47-54.
3. Ordenes para los campamentos de las tribus, 2: 1-34.
B. Organización levítica, 3: 1 a 4: 49.
1. La familia sacerdotal, 3: 1-4.
2. Dedicación de los levitas en lugar de los primogénitos, 3: 5-51.
3. Deberes de los levitas al marchar, 4: 1-49.
II. Declaración de la legislación levítica, 5: 1 a 6: 27.
A. Reglamentos religiosos misceláneas, 5: 1 a 6: 21.
1. La exclusión de los inmundos, 5: 1-4.
2. Leyes sobre la restitución y las ofrendas, 5: 5-10.
3. El juicio sobre los celos, 5: 11-31.
4. El voto de los nazareos, 6: 1-21.
B. La bendición sacerdotal, 6: 22-27.
III. Construcción del tabernáculo. El incidente en Cades, 7: 1 a 14: 45.
A. Inauguración del servicio del santuario, 7: 1 a 9: 14.
1. Ofrendas de los príncipes en la dedicación, 7: 1-88.
2. La voz en el santuario, 7: 89.
3. Las lámparas en el tabernáculo, 8: 1-4.
4. Consagración de los levitas, 8: 5-26.
5. La segunda pascua, 9: 1-14.
B. Partida desde el Sinaí, 9: 15 a 10-36.
1. La nube sobre el tabernáculo, 9: 15-23.
2. Las trompetas de plata, 10: 1-10.
3. La orden de marcha, 10: 11-28. 839
4. La invitación a Hobab, 10: 29-32.
5. El primer viaje, 10: 33-36.
C. Murmuraciones y rebelión, 11: 1 a 14: 45.
1. Pecado en Tabera, 11: 1-3.
2. Pecado en Kibrot-hataava, 11:4-35.
3. Pecado de María y Aarón, 12:1-16.
4. Misión de los espías, 13: 1-33.
5. Rebelión del pueblo, 14: 1-45.
IV. Secciones de legislación levítica, 15:1-41.
A. Ofrendas, 15: 1-31.
1. Leyes sobre holocaustos, ofrendas voluntarias, primeros frutos, 15: 1-21.
2. Leyes sobre las ofrendas por transgresiones y pecados por yerro, 15: 22-31.
B. Reglamentos misceláneos, 15: 32-41.
1. El violador del sábado, 15: 32-36.
2. La ley de las franjas, 15: 37-41.
V. La revuelta contra el sacerdocio aarónico, 16: 1 a 17: 13.
A. La rebelión de Coré y su represión, 16: 1-50.
B. La vara de Aarón, que floreció, 17: 1-13.
VI. Adiciones a la ley, 18: 1 a 19: 22.
A. El cometido y las recompensas de sacerdotes y levitas, 18: 1-32.
B. Ley de la vaca alazana, y la contaminación provocada por la muerte, 19: 1-22.
VII. Sucesos del viaje final, 20: 1 a 22: 1.
A. Desde Cades a la Transjordania, 20: 1 a 21: 9.
1. El agua de la contienda, 20: 1-13.
2. La insolencia de Edom, 20: 14-21.
3. La muerte de Aarón, 20: 22-29.
4. El rey Arad, 21: 1-3.
5. La serpiente de bronce, 21: 4-9.
B. Acercándose a Canaán, 21: 10 a 22: 1.
1. Marchas finales y primeras victorias, 21: 10-32.
2. Victoria sobre Og, 21: 33 a 22: 1.
VIII. Sucesos en las estepas de Moab, 22: 2 a 27: 23.
A. La historia de Balaam, 22: 2 a 24: 25.
1. La llegada de Balaam, 22: 2-38.
2. Las profecías de Balaam, 22: 39 a 24: 25.
B. Sucesos finales de la vida de Moisés, 25: 1 a 27: 23.
1. Pecado y expiación en Sitim, 25: 1-18.
2. Segundo censo de Israel, 26: 1-65.
3. Petición de las hijas de Zelofehad, 27: 1-11.
4. Josué sucesor de Moisés, 27: 12-23.
IX. Adiciones a la ley, 28: 1 a 30:16.
A. La rutina anual de sacrificios, 28: 1 a 29: 40.
B. Ley de votos hechos por mujeres, 30: 1-16.
X. Victorias al oriente del jordán, 31 : 1 a 32: 42.
A. Derrota de Madián, 31: 1-54.
B. Ubicación de las dos tribus y media, 32: 1-42. 840
XI. El itinerario desde Ramesés hasta el jordán, 33: 1-49.
XII. Instrucciones finales, 33: 50 a 36: 13.
A. Arreglos relativos a la tierra de Canaán, 33: 50 a 34: 29.
1. La ley de posesión de la Tierra Santa, 33: 50-56.
2. Límites de la Tierra Santa, 34: 1-15.
3. La repartición de las heredades, 34: 16-29.
B. Arreglos relativos a ciudades, 35: 1-34.
1. Ciudades para los levitas, 35: 1-8.
2. Ciudades de refugio, 35: 9-34.
C. El matrimonio de herederas, 36: 1-13.