El Libro del Profeta ISAÍAS
INTRODUCCIÓN
1. Título
El título del libro de Isaías en los manuscritos hebreos, como también en la LXX, es "Isaías". En Luc. 4:17, el libro se llama "el libro del profeta Isaías", y en Hech. 8: 30, el "profeta Isaías". En las Biblias hebreas se encuentra el libro en la sección llamada "los profetas" precedido por los libros combinados de Reyes, y seguido por Jeremías, Ezequiel, y "Los Doce". Ver el t. I, p. 40.
2. Paternidad literaria
El profeta Isaías fue el autor del libro que lleva su nombre. El hijo de Amoz y vástago del linaje real fue llamado al oficio profético siendo joven (2JT 348), hacia fines del reinado de Uzías (Azarías, 790-739 a. C.), durante la corregencia de Jotam (PR 226-227). Esto ubicaría la vocación de Isaías entre los años 750-739 a. C. Su ministerio continuó por lo menos durante 60 años (PR 230), y abarcó los reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías (cap. 1: 1; para las fechas de los reinados, ver el t. II, p. 79). El hecho que Isaías nunca menciona a Manasés, cuyo reinado empezó en 686 a. C., y que estuviera "entre los primeros en caer" en la matanza efectuada por Manasés de los que permanecieron leales a Dios (PR 281; 2 Rey. 21: 16), implica que su ministerio terminó poco después de la muerte de Ezequías en 686 a. C. En este caso, debiera haber empezado no más tarde que alrededor de 745 a. C. Es probable que los mensajes proféticos de Isa. 1-5 fueron dados entre los años 745 y 739, quizá durante el último año del reinado de Uzías pero antes de la visión del cap. 6 (PR 227-228). Mientras Isaías pensaba abandonar su misión profética, a causa de la resistencia que él sabía que enfrentaría (cf. Jer. 20: 7-9), contempló la visión de la gloria divina (PR 228-229) y ella lo alentó y confirmó en la comisión divina que ya se le había confiado.
Isaías se casó y tuvo dos hijos, Sear-Jasub y Maher-salal-hasbaz (Isa. 7: 3; 8: 3). En Jerusalén, el escenario principal de sus labores, llegó a ser predicador de la corte y tuvo mucha influencia. Durante muchos años fue consejero político y religioso de la nación. Su ministerio profético, junto con el de Miqueas y quizá también la influencia indirecta de Oseas en el reino del norte, contribuyeron a las reformas de Ezequías. 126 Sin embargo, Manasés siguió el impío proceder de su abuelo Acaz, abolió las reformas de su padre Ezequías y mandó matar a los hombres que habían fomentado el culto del verdadero Dios. Según el Talmud babilónico, Isaías fue muerto por Manasés; lo mismo afirma Elena de White (PR 281). La misma autora confirma las palabras de Heb. 11:37, que algunos fueron aserrados, como una descripción de la suerte de Isaías (ver en el Material Suplementario EGW com. Isa. 1: 1).
Durante unos 25 siglos no hubo duda alguna respecto a la paternidad literaria del libro de Isaías. Sin embargo, durante el siglo XIX, los críticos alemanes empezaron a poner en duda su unidad de origen (ver la p. 127). La opinión de esos hombres siguió ganando terreno hasta que es casi universalmente aceptado el punto de vista de que el libro fue escrito por lo menos por dos autores, un Isaías I, que escribió los capítulos 1-39 y que realizó su obra a fines del siglo VIII a. C., y un Isaías II, o Déutero- Isaías, que escribió los capítulos 40-66 hacia fines del cautiverio babilónico. Hay varias versiones de esta teoría. Algunos críticos asignan más de la mitad del libro de Isaías al período de los Macabeos, es decir, al siglo II a. C.
Uno de los argumentos principales de estos críticos a favor de una doble paternidad literaria de Isaías es que los capítulos 40-66 no parecen haber sido escritos desde el punto de vista de un autor de fines del siglo VIII a. C., sino por un autor que vivía cerca del fin del cautiverio babilónico. La mención de Ciro por nombre (cap. 44: 28; 45: 1) es considerada por ellos como una evidencia concluyente de que estos capítulos fueron escritos durante el tiempo de Ciro; es decir, durante la segunda mitad del siglo VI a. C. Por supuesto, este concepto está basado en la hipótesis a priori que la presciencia profético es imposible.
Sin embargo, el hecho de que Isaías mencione a Ciro no es un argumento a favor de una fecha posterior para el libro, sino más bien una evidencia de la sabiduría y presciencia de Dios. A lo largo del libro hay predicciones concernientes al futuro. Entre estas se encuentran las profecías de la caída de los gobernantes de Israel y de Siria (cap. 7: 7-8, 16), del derrocamiento de Tiro (cap. 23), del espanto de Asiria (cap. 14: 25; 31: 8; 37: 6-7, 29, 33-35), de la humillación de Babilonia (cap. 14: 4-23), de la insensatez de confiar en Egipto (cap. 30: 1-3; 31: 1-3), y de la obra de Ciro (cap. 44: 28; 45: 1-4). En realidad, Isaías exalta la presciencia de Dios como un elocuente testimonio de su sabiduría y poder (cap. 41: 21-23; 42: 9; 43: 9; 44: 7-8; 45: 11, 21; 46: 9-10; 48: 3, 5-8).
Hay muchas evidencias de la unidad de pensamiento y expresión entre la primera parte del libro y la última. Por ejemplo, una característica de Isaías es el uso de la expresión "Santo de Israel" como un título para referirse a Dios. Esta expresión aparece 25 veces en Isaías y solo 6 veces en el resto del Antiguo Testamento. Sin embargo, no es exclusiva de ninguna parte de Isaías, ya que se encuentra 12 veces en los capítulos 1-39 y 13 en los capítulos 40-66. El título "el Fuerte de Israel" o ["de Jacob"] aparece sólo en el libro de Isaías (cap. 1: 24; 49: 26; 60: 16). Las similitudes de estilo y lenguaje que existen entre la primera parte de Isaías y la segunda llaman mucho más la atención que sus supuestas diferencias.
Aunque el tema y el estilo literario de los capítulos 40-66 difieren considerablemente de los de los capítulos 1-39, hay un tema básico que corre a lo largo de ambas secciones: el quebrantamiento del yugo impuesto por enemigos políticos y espirituales, y el fin de la opresión del cuerpo y del alma. Isaías -cuyo nombre significa "el Señor es ayuda" o "el Señor es salvación"- presenta en la primera sección del libro la liberación del pecado, de Siria, Asiria y otros enemigos mediante el arrepentimiento, la reforma y la fe en Dios. La segunda sección se refiere a la liberación de Babilonia, y eventualmente del dominio del pecado mediante la fe en el Libertador 127 venidero. Puede verse, entonces, una unidad fundamental de pensamiento y propósito que penetra en todo el libro, a pesar de las aparentes diferencias de tema.
La primera sección del libro culmina con el relato de la destrucción de los ejércitos de Asirla comandados por Senaquerib. En la última sección, se anuncia proféticamente el fin del cautiverio babilónico. Una transición similar aparece en el libro de Ezequiel en relación con la caída de Jerusalén en 586 a. C., desde la anticipación del cautiverio hasta la restauración. Además, los primeros capítulos de Isaías registran los mensajes dados por Isaías durante su juventud. Los capítulos posteriores del libro reflejan una madurez de percepción profético y estilo literario característicos de un hombre de más edad y, como resultado, constituye una obra maestra que sobrepuja en profundidad de pensamiento y majestad de expresión aun a los excelentes pasajes de la primera parte del libro.
Los primeros capítulos de Isaías tienen que ver con la invasión sufrida por Judá a manos de los asirios, y los últimos anticipan la liberación judía del cautiverio de Babilonia. La misión de Isaías era la de mantener firme el reino de Judá cuando el reino del norte desaparecía al ser llevado en cautiverio por los asirios. Por medio de Isaías los gobernantes tuvieron la oportunidad de entender la naturaleza y el significado de los acontecimientos de la época. Era el propósito divino que Judá sacara provecho de la triste suerte del reino del norte, y como resultado se volviera a Dios con un espíritu de sincero arrepentimiento. La marea de la invasión asiria finalmente casi sumergió al pequeño reino de Judá, y el poder de Asiria fue rechazado sólo a las puertas de Jerusalén por un acto insólito de Dios. Pero los hombres de Judá no hicieron caso a las advertencias implícitas de la historia y a las más explícitas de Jeremías, que les esperaba un fin semejante a menos que enmendaran sus malos caminos.
Empezando con el capítulo 40, Isaías anticipa la cautividad de Babilonia, pero con la seguridad de que la liberación final del cautiverio babilónico es tan cierta como la que habían experimentado poco antes frente al poderío asirio. Además, la liberación de manos de los enemigos nacionales llega a ser, para los que confían en Dios, una promesa de la liberación final del dominio del pecado. Todas las diferencias entre las dos secciones del libro pueden conciliarse totalmente teniendo en cuenta el fondo de los acontecimientos cambiantes de la historia, el cambio resultante en el tema de la profecía, y un cambio posible en el estilo literario de Isaías con el correr de los años.
Aunque ciertos críticos han asignado una parte considerable del libro de Isaías al período de los Macabeos, hay evidencias de que en ese tiempo el libro entero existía como una sola unidad. Escribiendo alrededor de 180 a. C., el autor del libro del Eclesiástico (cap. 48: 23-28), Jesús ben Sirac, atribuyó varias secciones del libro de Isaías al profeta cuyo nombre lleva.
Sin embargo, la evidencia más concluyente de que el libro de Isaías era considerado como una sola unidad siglos antes de Cristo, procede de manuscritos bíblicos hallados en 1947 en una cueva cerca del mar Muerto. Entre ellos hay dos rollos del libro de Isaías conocidos como 1QIsª (siglo II a. C.) y IQIsb (siglo I a. C.). No hay evidencia alguna de que los capítulos 1-39 existieran alguna vez aislados como un documento aparte de los capítulos 40-66. Toda la evidencia comprueba lo contrario. Hay sobrada razón para creer que Isaías el profeta fue el autor del libro entero que lleva su nombre.
EI NT con frecuencia cita el libro de Isaías, pero sin hacer ninguna distinción entre los capítulos 1-39 y 40-66. Los pasajes más extensos de Isaías citados en el NT son los siguientes: 128
Referencia en Isaías Cita en el Nuevo Testamento
1: 9 Rom. 9: 29
6: 9-10 Mat. 13: 14-15
6: 9-10 Juan 12: 40-41
6: 9-10 Hech. 28: 25-27
9: 1- 2 Mat. 4: 14-16
10: 22-23 Rom. 9: 27-28
11: 1 0 Rom. 15: 12
29: 13 Mat. 15: 7-9
29: 13 Mar. 7: 6-7
40: 3 Mat. 3: 3
40: 3 Mar. 1: 3
40: 3 Juan 1: 23
40: 3-5 Luc. 3: 4-6
42: 1-4 Mat. 12: 17-21
53: 1 Juan 12: 38
53: 1 Rom. 10: 16
53: 4 Mat. 8: 17
3: 7-8 Hech. 8: 32-33
61: 1-2 Luc. 4: 18-19
65: 1-2 Rom. 10: 20-21
Es evidente que Cristo y los apóstoles aceptaron el libro de Isaías como una sola unidad, fruto de la pluma del profeta Isaías, y podemos estar enteramente seguros que procedemos bien si hacemos lo mismo. Nótese especialmente la referencia de Cristo a Isa. 6: 9-10; 53: 1 tal como se cita en Juan 12: 38-41, donde él se refiere al profeta como autor de ambas secciones del libro; también Rom. 9: 27, 29, 33; 10: 15-16, 20-21, donde Pablo hace otro tanto.
El comentador de Isaías tiene la suerte de disponer de dos manuscritos hebreos de este libro del Antiguo Testamento mil años más antiguos que cualquier otro manuscrito bíblico hebreo conocido anteriormente. Estos documentos de valor inapreciable -los Rollos de Isaías del Mar Muerto- demandan pues una atención especial. El descubrimiento, las características generales, y la importancia de éstos y otros rollos hebreos encontrados en cuevas cerca del mar Muerto a partir de 1947, se describen brevemente en el t. I, pp. 35-38.
De los dos rollos de Isaías encontrados en la primera cueva cerca de Khirbet Qumran, el que contiene el libro completo (vendido primeramente al monasterio sirio en Jerusalén) ha sido denominado con el símbolo 1QIsª; el rollo incompleto (vendido a la Universidad Hebrea) recibe el símbolo oficial de 1QIsb. Ambos están actualmente en el Santuario del Libro en Jerusalén. Ambos formaban parte de la biblioteca de una comunidad esenia y fueron guardados en una cueva antes del fin de la primera guerra judía (66-73 d. C.), según lo reveló la exploración profesional de la cueva. Se acepta que 1QIsª es del siglo II a. C.; el 1QIsb es del siglo I a. C. Aquí se describe estos rollos brevemente puesto que sus variaciones más importantes con respecto al texto masorético se señalan en los comentarios de los versículos afectados.
1QIsª, que tiene el libro completo, fue publicado en fotografías facsímiles, con una transliteración en caracteres modernos hebreos efectuada por Millar Burrows (The Dead Sea Scrolls of St. Mark´s Monastery, t. I [New Haven: American Schools of Oriental Research, 1950]), lo que dio lugar a muchos estudios eruditos. 129
En general este primer rollo de Isaías concuerda con el bien conocido texto masorético. Sin embargo, el escriba no fue profesional, y su caligrafía es menos hermosa que la de 1QIsb. Cometió muchos errores de copista. Da la impresión de que algunos de sus errores se debieron a no haber escuchado bien, puesto que algunas secciones parecen haber sido escritas al dictado. También hay evidencias de que la copia empleada como modelo tenía ciertas lagunas o vacíos. Por lo tanto, cuando el escriba llegaba a una laguna, dejaba un espacio en blanco en su copia, y más tarde copiaba la parte que faltaba de otro ejemplar que quizá era más perfecto. A veces el escriba calculaba mal lo que faltaba, y el espacio que dejaba resultaba insuficiente. Por eso la sección insertada a menudo se extendía al margen.
Resaltan algunas omisiones del texto donde el ojo del escriba, o del que dictaba, saltaba de cierta palabra al mismo vocablo un poco más adelante pasando por alto todas las palabras intermedias. Este error de escritura muy común, frecuente también en los manuscritos del Nuevo Testamento, se llama homoeotéleuton. * Hay pocas y cortas adiciones al texto: jamás pasan de pocas palabras. Hay muchas variantes textuales, pero la mayor parte de éstas son de poca monta y no afectan el significado del texto. Hay millares de variantes ortográficas como se podría esperar en un manuscrito mil años más antiguo que el siguiente manuscrito del mismo libro.
1QIsb tiene aproximadamente un tercio del largo del 1QIsa . Estaba en una condición deplorable cuando el Prof. A. L. Sukenik de la Universidad Hebrea de Jerusalén lo adquirió de los dueños o descubridores. Después de haber sido desenrollado, se halló que la parte que quedaba de este rollo conserva fragmentos de los siguientes capítulos de Isaías: 10; 13; 16; 19; 22; 26; 28-30; 35; 37-41; 43-66. Hasta el capítulo 37 los fragmentos en los cuales hay texto son muy pequeños y por lo tanto menos informativos que la última parte del libro, que está más o menos bien conservada, aunque en cada columna del rollo hay roturas grandes o pequeñas en el cuero, por lo cual el texto está dañado. El pésimo estado de conservación de este rollo es muy lamentable, porque lo que queda de él es muy superior en calidad al 1QIsa.
Su escritura revela que es obra de un escriba experimentado que tenía una caligrafía bellísima y que cometía muy pocos errores. Se ha conservado suficiente de este rollo para justificar la conclusión de que las partes que faltan no difieren de las que aún existen, en su concordancia notable con el texto masorético. Al examinar todo el 1QIsb se ha considerado que sólo ocho variantes con relación al texto masorético han sido de suficiente importancia como para recibir atención en este Comentario, y aun ellas son de un significado relativamente pequeño (ver com. cap. 38: 13; 41: 11; 43: 6; 53: 11; 60: 19, 21; 63: 5; 66: 17). Las otras variantes son aún menos importantes.
Las porciones conservadas muestran tan pocas diferencias con el texto masorético que algunos eruditos al principio rehusaron aceptar la antigüedad de un rollo cuyas peculiaridades textuales ellos creían que eran de origen muy posterior. Este segundo rollo de Isaías revela que el texto ha llegado a nosotros virtualmente intacto desde el tiempo de Cristo, mientras que el 1QIsa muestra que en aquel entonces existían algunos textos copiados con menor cuidado. El rollo de Isaías (1QIsb) de la Universidad Hebrea fue publicado en forma póstuma por A. L. Sukenik, siendo su editor N. Avigad, en la obra The Dead Sea Scrolls of the Hebrew University Jerusalén: Universidad Hebrea, The Magnes Press, 1955). 130
De la caverna 4 de Qumrán provienen 15 fragmentos de manuscritos de Isaías -14 escritos en cuero y uno en papiro- ninguno de los cuales se acerca en importancia a los dos ya mencionados. Ver P. W. Skehan, Biblical Archaeologist 19 (1956), pp. 86-87; Skehan, Revue Biblique 63 (1956), p. 59.
La caverna 5 de Qumrán produjo un pequeño fragmento de Isaías (J. T Milik, en Discoveries in the Judaean Desert, III: Les 'Petites Grotes' de Qumrán [Oxford, 1962], p. 173); y las cavernas en Marabb'at, uno (2.º siglo d. C.), que contenía partes del cap. 1:1-14 (Ibíd., II: Les Grottes de Murabba 'ât [Oxford, 1961], pp. 79-80).
Aparentemente Isaías fue un libro muy popular en Qumrán, porque en las 11 cavernas de ese lugar se encontraron más ejemplares (sólo uno completo) de este libro que de cualquier otro libro de la Biblia, excepto Deuteronomio, del cual se encontraron dos ejemplares más que de Isaías.
3. Marco histórico
La ubicación cronológica del libro de Isaías es precisa, y el período del cual proviene es bien conocido en la historia del Cercano Oriente. Isaías fue llamado a su cargo profético antes de que le fuera dada la visión de la gloria divina que se halla en el cap. 6, y llevó a cabo su ministerio durante los reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías (Isa. 1: 1). Según la cronología aproximada de este Comentario (t. II, pp. 79, 86, 88) Uzías murió alrededor del año 739, y Ezequías murió en 686, siendo el sucesor su hijo Manasés. Los reyes de Asiria durante este período fueron: Tiglat-pileser III (745-727), Salmanasar V (727-722), Sargón II (722-705), Senaquerib (705-681) y Esar-hadón (681-669). Estos reyes fueron los gobernantes más poderosos que jamás tuvo Asiria. Isaías pues efectuó su obra durante el apogeo de la supremacía asiria, cuando parecía que ella conseguiría dominar completamente esa región. Tiglat-pileser III empezó una serie de campañas contra las naciones circunvecinas, y como resultado un área cada vez mayor quedó bajo el dominio de Asiria. Esta potencia llegó a ser considerada como el gran terror del mundo, y no había país que pareciera suficientemente fuerte como para hacerle frente.
En 745 Tiglat-pileser invadió a Babilonia, en 744 marchó contra el noreste, y de 743 hasta 738 llevó a cabo tremendas campañas contra el noroeste y el oeste, lo que provocó un conflicto con Manahem de Israel y "Azriau de Iauda" (probablemente Azarías [Uzías] de Judá). Azarías parece haber sido el principal promotor de una gran coalición de naciones occidentales que se unieron para impedir que Asiria ganara la hegemonía del área mediterránea. En 737, la campaña de Tiglat-pileser fue dirigida otra vez contra el noreste, contra la región de Media. Pero en 736 estuvo de vuelta nuevamente en el noroeste, donde participó en una lucha desesperada de cinco años para dominar completamente el Asia occidental. En 735 su campaña fue contra Urartu, en la región oriental de Turquía; en 734 hizo la guerra contra Filistea, y en 733 y 732, contra Damasco. En 731 estaba otra vez en Babilonia, y en 730, según los registros, se quedó en su país. Pero en 729 estaba otra vez en Babilonia, en donde "tomó las manos de Bel", y por ese acto llegó a ser rey de Babilonia con el nombre de Pulu (t. II, p. 63). En 727 hubo otra campaña contra Damasco. Para más detalles concernientes al reinado de Tiglat-pileser, ver el t. II, pp. 62-64.
Aunque los registros de Salmanasar V (ver t. II, p. 64) son muy incompletos, se sabe que su principal campaña fue contra la nación de Israel. Sitió a Samaria por tres años, 725 hasta 723 inclusive, cuando la ciudad fue tomada (723/722) y desapareció para siempre el antiguo reino de Israel.
Sargón II (t. II, pp. 64-65) puede haber sido el comandante del ejército que tomó a Samaria en 723/722. Inició su reinado en 722/721 y quizá llegó a ser el principal 131 monarca militar de la historia Asiria. Tomó parte en tina serie de campañas contra el noreste, Babilonia, el noroeste, y el litoral del Mediterráneo. En 720 sofocó levantamientos en el noroeste y en el oeste, y en 715 subyugó a ciertas tribus árabes, y recibió tributo de varios reyes egipcios poco importantes. En 711 envió a su Tartán (ver com. 2 Rey. 18:17) para que sofocara un levantamiento en Asdod (cf. Isa, 20:1). En 709, Sargón llegó a ser rey de Babilonia.
Senaquerib (ver t. II pp. 65-67) empezó su reinado en 705, y en 703 derrotó a Merodac-baladán de Babilonia. En 701 inició su famosa "tercera campaña" que lo llevó contra Fenicia, Filistea y Judá. Virtualmente todos los países asiáticos de la zona del Mediterráneo, incluso Moab, Amón y Edom, fueron subyugados y obliga dos a pagar tributo. Sin embargo, la campaña no tuvo un éxito completo porque Jerusalén no fue tomada. Evidentemente Senaquerib volvió al oeste en otra campaña no mencionada en los registros asirios (ver com. 2 Rey. 18:13), cuando otra vez amenazó a Jerusalén, pero fue obligado a volver a Asiria después de la destrucción de su ejército por un ángel del Señor (Isa. 37:36-37).
Egipto y Babilonia fueron comparativamente débiles durante este período. Con todo, a veces lucharon contra la agresión asiria. Especialmente Merodac-baladán de Babilonia estuvo muy activo durante los reinados de Sargón y Senaquerib, y Taharka de Egipto fue con su ejército contra Senaquerib durante su segunda invasión de Judá (ver com. 2 Rey. 18:13; 19:9).
4. Tema
Isaías vivió en un mundo convulsionado. Tanto para Judá como para Israel fue un tiempo de peligro y crisis. El pueblo de Dios había caído en muy graves pecados. En tiempo de Azarías (Uzías) de Judá y Jeroboam II de Israel ambas naciones habían llegado a ser fuertes y prósperas. Pero la prosperidad material había producido decadencia espiritual. El pueblo dejó a Dios y sus caminos de justicia. Las condiciones morales y sociales eran muy parecidas en las dos naciones. Por doquier se cometían injusticias en los tribunales, porque los magistrados aceptaban cohechos, y los gobernantes se dedicaban principalmente a los placeres y a lograr ganancias personales. Predominaban la codicia, la avaricia y el vicio. Mientras los ricos se enriquecían más, los pobres más se empobrecían y muchos caían en tal pobreza que quedaban reducidos a la esclavitud. Las condiciones sociales y morales de ese tiempo son descritas gráficamente por Isaías y sus contemporáneos, Miqueas, Amós y Oseas. Muchos abandonaron el culto de Jehová, y siguieron a los dioses paganos. Otros mantenían las formas exteriores de la religión, pero no conocían su poder y significado verdaderos.
Isaías advirtió al pueblo que tales condiciones no podrían perdurar por mucho tiempo. Jehová abandonaría a su pueblo que, aunque profesaba seguir la justicia, más bien seguía la impiedad. El profeta tuvo una visión de la santidad de Dios y de la angustiosa necesidad de la nación de llegar a conocer al Señor y sus caminos de justicia, rectitud y amor. Vio a Dios sentado sobre un trono, excelso y supremo, y sin embargo profundamente interesado en los asuntos de la tierra, llamando a los hombres al arrepentimiento, siempre listo a perdonar pero obligado por su propio carácter justo a castigar a los que persistían en seguir sus caminos de impiedad. Isaías llamó la atención al hecho de que los caminos de justicia son caminos de vida, paz y prosperidad, pero que los caminos de maldad están llenos de dificultades y dolores. Procuró enseñar al pueblo el verdadero significado de la religión y la verdadera naturaleza de Dios. Exhortaba para que hubiera un mundo mejor y más puro. La nación fue advertida de que si continuaba en sus caminos de impiedad, pronto sería destruida. Dios emplearía a los asirios como su instrumento para ejecutar justicia 132 sobre una nación hipócrita que daba decretos injustos, rehusaba hacer justicia a los pobres, los privaba de sus derechos, perjudicaba a las viudas, y robaba a los huérfanos. Para los tales, Isaías aclaró que el día de la visitación y desolación vendría segura y prestamente.
Isaías aseveró que el mundo entero era gobernado por un Dios, un Dios que exigía justicia, no sólo de parte de los hebreos, sino también de todas las naciones de la tierra, y que juzgaría a todos los pueblos que persistiesen en sus caminos de impiedad. Los juicios del Señor caerían sobre Asiria y Babilonia, sobre Filistea y Egipto, sobre Moab, Siria y Tiro. Finalmente, toda la tierra sería completamente arruinada como resultado de su iniquidad. Sólo Dios sería ensalzado, y su pueblo le rendiría culto en un mundo nuevo de gozo y paz perfectos.
Isaías fue tanto estadista como profeta. Amaba profundamente a su nación y hablaba con valor y convicción contra cualquier proceder que no estuviera en armonía con el interés nacional. Vio la fatuidad de apoyarse en Egipto para conseguir ayuda, y llamó la atención de los gobernantes de Judá al hecho de que el consejo de sus sabios sería confundido, y que Egipto mismo sería dividido, pues una ciudad lucharía contra otra, y cada hombre pelearía contra su vecino.
Aconsejó contra la necedad de confiar en alianzas terrenales para ser fuertes. Subrayó el hecho de que el consejo de los hombres se desvanecería, y sólo los que depositaran su confianza en Dios prevalecerían al fin. El pueblo de Dios sería fuerte si contaba con la presencia del Señor. Pero fue rechazada la oferta de la misericordia y la protección divinas.
A pesar de la ruina inminente, Isaías se refería de continuo a un remanente que sería fiel al Señor y, por consiguiente, sería salvo. Con la excepción de ese remanente, el profeso pueblo del Señor sería destruido totalmente, como Sodoma y Gomorra. Sin embargo, el remanente pondría su confianza en el Santo de Israel y aprendería a andar en sus caminos.
Isaías se refiere constantemente al Señor como "el Santo de Israel". Siendo santo, exigía que su pueblo también fuese santo, y siendo justo, no podía soportar la iniquidad. Isaías anticipó un nuevo cielo y una nueva tierra, una nueva Jerusalén, que sería "Ciudad de justicia" (Isa. 1:26). Para Isaías la santidad abarcaba más que una observación escrupulosa de las ceremonias y las ordenanzas de la religión. Estas, en realidad, eran ofensivas ante Jehová a menos que fuesen acompañadas por una reforma del carácter y por una vida santa e intachable.
Respecto a Israel, es evidente que Isaías esperaba que sólo unos pocos israelitas escaparían de la destrucción inminente. Sin embargo, sostuvo la esperanza de que para Judá habría una escapatoria de los peligros inminentes. No obstante, aclaró enfáticamente que el único camino seguro se hallaba en volverse a Dios y a sus caminos de justicia y santidad.
En la última parte de su libro, cap. 40-66, Isaías presenta uno de los cuadros bíblicos más vívidos de Israel y del Dios de Israel. Aquí está la descripción más conmovedora de Cristo como el Salvador sufriente (cap. 53). Aquí se encuentra el cuadro bíblico más claro de la bondad y grandeza infinitas de Dios. Aquí también se esboza la gran misión de la iglesia. Isaías comprendió muy bien que Cristo vendría "por luz de las naciones", y que su mensaje de salvación finalmente iría "hasta lo postrero de la tierra" (cap. 49: 6). Exhortó a Sión para que se despertara y se vistiera de su "ropa hermosa" (cap. 52: 1), ensanchara el sitio de su cabaña y extendiera las cortinas de sus tiendas en preparación para esa hora gloriosa cuando heredaría a las gentes, y haría que las ciudades asoladas fuesen habitadas (cap. 54: 2-3). Le mandó levantarse y resplandecer, porque la gloria del Señor mismo se levantaría sobre su133 pueblo, y las naciones vendrían a su luz y reyes a su naciente resplandor (cap. 60: 1-3). En cuanto a los principios de interpretación, ver las pp. 30-32.
Con justicia se llama a Isaías el profeta mesiánico. Ningún otro parece haber comprendido tan claramente la santidad y grandeza de Dios, la persona y misión de Cristo, y el propósito glorioso de Dios para su iglesia. Con justicia Isaías es considerado rey de los célebres profetas de Israel, y sus escritos la obra maestra de todos los escritos proféticos.
5. Bosquejo.
I. Isaías es llamado a combatir la apostasía nacional, 1 a 6.
A. Introducción: El ministerio profético de Isaías, 1: 1.
B. Una exhortación para volver a Dios, 1: 2-31.
1. La rebelión de Israel y el castigo corrector de Dios, 1: 2-9.
2. La futilidad del formalismo en la religión, 1: 10-15.
3. Bendición por la obediencia y castigo por la rebelión persistente, 1:16-31.
C. El plan divino para Judá; su fracaso, 2 a 5.
1. La reunión de las naciones, 2:1-5.
2. Fracaso de Judá, 2: 6-9.
3. El gran día de Dios, 2: 10-22.
4. Fracaso de los dirigentes de Judá, 3: 1-15.
5. Condición del pueblo, 3: 16 a 4: 1.
6. Liberación y restauración del remanente justo, 4: 2-6.
7. El chasco de Dios en vista del fracaso de Judá, 5: 1-7.
8. Una enumeración de las transgresiones de Israel, 5: 8-25.
9. La retribución divina, 5: 26-30.
D. Isaías: mensajero de Dios a una nación apóstata, 6: 1-13.
1. Visión de la majestad de Dios, 6: 1-7.
2. Confirmación del llamado y la misión de Isaías, 6: 8-13.
II. Liberación del poder de Siria y de Asiria, 7 a 12.
A. Mensaje de Isaías a Acaz, 7.
1. Se promete victoria sobre Israel y Siria, 7: 1-9.
2. Señal de la liberación, 7: 10-25.
B. Se predice que Asiria invadiría a Judá, 8 a 10.
1. La señal de la invasión, 8: 1-8.
2. Judá debía confiar en el poder divino en vez del poder humano, 8: 9-22.
3. La liberación final por medio de la venida del Mesías, 9: 1-7.
4. La impenitencia persistente y el castigo corrector, 9: 8 a 10: 4.
5. Caída de Asiria, la vara del enojo divino, 10:5-34.
C. El reino mesiánico, 11; 12.
1. Liberación y restauración mediante el Mesías, 11: 1-9.
2. Reunión de los gentiles y de los desterrados judaicos, 11: 10-16
3. Una canción de liberación, 12: 1-6.
III. Liberación del poder de Babilonia y de otras naciones, 13 a 23.
A. Un mensaje solemne concerniente a Babilonia, 13: 1 a 14: 23.
1. La desolación de Babilonia, 13: 1-22.
2. La liberación de Israel del poder de Babilonia, 14: 1-3.
3. La caída del rey de Babilonia, 14: 4-23.134
B. Un mensaje solemne concerniente a Asirla, 14: 24-28.
C. Un mensaje solemne concerniente a Filistea, 14: 29-32.
D. Un mensaje solemne concerniente a Moab, 15; 16.
E. Un mensaje solemne concerniente a Damasco (Siria), 17.
F. Un mensaje solemne concerniente a Etiopía, 18.
G. Un mensaje solemne concerniente a Egipto, 19; 20.
H. Un mensaje solemne concerniente a Babilonia, 21: 1-10.
I. Un mensaje solemne concerniente a Duma (Seir), 21: 11-12.
J. Un mensaje solemne concerniente a Arabia, 21: 13-17.
K. Un mensaje solemne concerniente a Judá y Jerusalén, 22.
L. Un mensaje solemne concerniente a Tiro, 23.
IV. Liberación del dominio de Satanás: El gran día de Dios, 24 a 35.
A. Desolación de la tierra, 24.
B. Liberación del pueblo de Dios, 25 a 27.
1. Un himno de alabanza y victoria, 25.
2. Un himno de confianza en Dios, 26: 1 a 27 :1.
3. Una canción de la viña del Señor, 27: 2-6.
4. Reunión del remanente de Israel, 27: 7-13.
C. Una advertencia solemne a Israel y a Judá, 28; 29.
1. Un ay pronunciado sobre Efraín (Israel), 28: 1-6.
2. Una advertencia a los dirigentes de Jerusalén, 28: 7-29.
3. Una advertencia a la ciudad de David, Ariel (Jerusalén), 29: 1-17.
4. Redención y restauración de Jacob, 29: 18-24.
D. La necedad de apoyarse en Egipto, 30; 31.
1. Un ay pronunciado sobre los que confían en Egipto, 30: 1-14.
2. Misericordia para los que confían en Dios, 30: 15 -33.
3. La derrota de Egipto y Asiria, 31.
E. El reino mesiánico, 32 a 35.
1. Un rey reina en justicia, 32; 33.
2. El día de la venganza del Señor, 34.
3. Un himno de la tierra nueva, 35.
V. Interludio histórico, 36-39.
A. Las invasiones asirias de Judá, 36; 37.
1. El primer mensaje del Rabsaces a Ezequías, 36: 1 a 37:7.
2. El segundo mensaje del Rabsaces a Ezequías, 37: 8-13.
3. Súplica de Ezequías, 37: 14-20.
4. Promesa de liberación y su cumplimiento, 37: 21-38.
B. Enfermedad y restablecimiento de Ezequías, 38; 39.
1. Enfermedad y recuperación de la salud, 38.
2. Los embajadores de Merodac-baladán, 39.
VI. El triunfo del plan divino. La liberación y el Libertador, 40 a 53.
A. Una base firme para la confianza en los propósitos de Dios, 40 a 47.
1. Confianza en Dios; su palabra permanece para siempre, 40; 41.
2. El "Siervo" de Dios, Cristo, 42.
3. El "siervo de Dios", Israel, 43:1 a 44: 23 .
4. El "siervo" de Dios, Ciro, 44:24 a 46:13.
5. Caída de Babilonia, 47.
B. Se exhorta a Israel para que cumpla con su papel mesiánico, 48 a 52: 12.
1. Una exhortación a aprender la lección del cautiverio, 48.135
2. Una exhortación a representar a Dios ante las naciones, 49.
3. Una exhortación a dejar los consejos de la sabiduría humana, 50.
4. Una exhortación a responder valientemente el llamado divino, 51: 1 a 52: 12.
C. El "Siervo" sufriente de Dios, el Mesías, 52: 13 a 53: 12.
Vll. Reunión de las naciones, 54 a 62.
A. El papel de Israel en el plan divino, 54 a 56.
1. La herencia de Israel: ganar el mundo para Dios, 54.
2. El mensaje de salvación dirigido a todos los hombres, 55.
3. Una casa de oración para todos los pueblos, 56.
B. Un llamamiento para reformarse, 57 a 59.
1. Una súplica ferviente a Israel para que se vuelva a Dios, 57.
2. El verdadero espíritu de la religión personal, 58.
3. Una súplica ferviente para abandonar el pecado, 59.
C. Israel había de ser una luz para las naciones, 60-62.
1. La hora gloriosa del destino de Israel, 60.
2. Israel ordenado para proclamar las buenas nuevas de salvación, 61
3. El galardón de Israel por el servicio fiel, 62.
VIII. Establecimiento del reino mesiánico, 63 a 66.
A. El gran día de Dios, 63: 1 a 65: 16.
1. El día de la venganza, 63: 1-6.
2. Las misericordias de Dios para su pueblo, 63: 7-19.
3. Una oración en procura de transformación y liberación, 64.
4. Dios reprende a sus siervos y los acepta, 65: 1-16.
B. Dios restaura la tierra , 65: 17 a 66:24.
1. La tierra nueva, 65: 17-25.
2. Misericordia para los siervos de Dios, y aflicción para sus enemigos, 66: 1-21.
3. Dios es justificado ante el universo; todos los hombres le adoran, 66: 22-24.


ISAÍAS - CAPÍTULO 1 - - AUDIO
1 Isaías se queja de Judá por la rebelión de ésta. 5 Lamenta sus juicios. 10 Vitupera toda su devoción. 16 Con promesas y amenazas la exhorta al arrepentimiento. 21 Llora por su maldad y le anuncia los juicios de Dios. 25 Promete gracia, 28 y amenaza destruir a los impíos.

1 VISION de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.
2 Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.
3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.
4 ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás.
5 ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.
6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni136 vendadas, ni suavizadas con aceite.
7 Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños.
8 Y queda la hija de Sión como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada.
9 Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.
10 Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
11 ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
12 ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaras delante de mí para hollar mis atrios?
13 No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo,* el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes.
14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.
15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.
16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;
17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.
18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
19 Si quisierais y oyereis, comeréis el bien de la tierra;
20 si no quisierais y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.
21 ¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas.
22 Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua.
23 Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.
24 Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios;
25 y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza.
26 Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.
27 Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia.
28 Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos.
29 Entonces os avergonzarán las encinas que amasteis, y os afrentarán los huertos que escogisteis.
30 Porque seréis como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas.
31 Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague.


1.
Visión de Isaías.
Esta es la frase emplea da por, Isaías como título de todo el libro. La palabra "visión" indica aquí la revelación en sí, y no el proceso por medio del cual fue impartida. En épocas anteriores se había denominando "vidente" (1 Sam. 9: 9) a un profeta, pero este término finalmente cayó en desuso. Sin embargo, los profetas seguían siendo videntes en el sentido de que, con discernimiento inspirado, eran capaces de ver lo que no había sido revelado al común de los hombres. En visión, los ojos del profeta traspasan el velo que separa este mundo del espiritual, y ven aquello que el Señor desea revelarle. El Señor podía revelar el significado de los acontecimientos presentes, el perfil del futuro 137
o el propósito divino referente a individuos o naciones. Con frecuencia se daban advertencias, amonestaciones e instrucciones. En la "visión" de Isaías aparecen estos tres elementos. En la "visión de Abdías" (Abd. 1) y en el "libro de la visión de Nahum" (Nah. 1:1), el Señor reveló a estos profetas el propósito divino para con Edom y Nínive. Las visiones de Isaías atañían principalmente a Judá y a Jerusalén, pero también tenían que ver con las naciones vecinas y con el mundo entero. Mediante la "visión de Isaías" tenemos el privilegio de ver las cosas como Dios las ve, y como nos las quiso revelar a través de su profeta.
Hijo de Amoz.
Este nombre aparece en la Biblia sólo aquí. Nada más se sabe del padre de Isaías. No debe confundirse el nombre de Amoz con Amós. En el hebreo se diferencian claramente el uno del otro.
Acerca de Judá y Jerusalén.
Ver cap. 2: 1; 3: 1; 4: 3; 5: 3; 40: 2; 52: 1; 62: 1; 65: 9, 19. Los mensajes de Isaías iban dirigidos primeramente al pueblo de Judá y de Jerusalén; y eran para el bien de ellos. Es probable que muchos de los mensajes fueron dados directamente al pueblo como sermones.
En días.
Según la cronología empleada en este Comentario, Uzías murió en el año 740/739 a. C., y Ezequías en 687/686 (p. 130).
2.
Oíd, cielos.
Ver com. Deut. 32: 1; cf. Miq. 6: 1. El primer discurso de Isaías se inicia con una condenación del profeso pueblo de Dios. Causa gran asombro que ese pueblo no hubiera apreciado ni aprovechado las oportunidades sin precedentes que había tenido como nación. En este pasaje, por así decirlo, Isaías pide a los seres celestiales que sean testigos de este espectáculo extraordinario. Emplea este recurso literario con un propósito similar al de Joel (cap. 1:2-3): para impresionar los sentidos embotados del pueblo con la enormidad de su transgresión.
Los habitantes de los otros mundos conocen la ley de Dios y saben en cuanto a la rebelión de los habitantes de este mundo contra el cielo. Comprenden el plan de salvación y saben cuáles fueron las oportunidades concedidas a Israel como pueblo escogido de Dios. Por así decirlo, Dios los llama como testigos de la asombrosa situación que existe entre aquellos por quienes tanto ha hecho, pero que lo han despreciado por completo. Todo el universo ve la culpa del rebelde pueblo de Dios, y quedan justificadas las medidas que Dios está a punto de iniciar contra los rebeldes.
Crié hijos.
La relación entre Dios y su pueblo ha sido la de un padre con su hijo. Todo lo que un padre puede hacer en favor de su hijo, Dios lo ha hecho en favor de su pueblo. Por haber sido objeto de este cuidado paternal, el pueblo de Dios debería haber aceptado las responsabilidades filiales juntamente con sus privilegios.
Se rebelaron.
Rehusaron someterse a la autoridad de su Padre celestial y no hicieron caso de lo que él requería de ellos.
3.
Buey.
Los animales domésticos conocen al que los alimenta diariamente. Hasta los seres irracionales saben dónde encontrar su alimento, y por eso sienten cierto cariño por la persona que los sustenta. ¡Pero no sucedió así con el pueblo de Dios! Desatentos y desagradecidos con el tierno cuidado del Padre celestial, se hicieron culpables de la más ingrata insensatez. Ni siquiera demostraron tener la escasa inteligencia de los animales.
Israel no entiende.
Aquí la palabra "Israel" se refiere específicamente a Judá, porque como descendientes de Jacob son herederos de las promesas hechas a los padres de la nación (ver com. vers. 1, 8).
4.
¡Oh gente pecadora!
El mismo pueblo que Dios había escogido para que fuera "pueblo santo" (Deut. 14: 2) se había transformado en gente pecadora. Su impiedad se debía a la ingratitud ante las bendiciones que les habían sido prodigadas (ver com. Deut. 8: 10-20; Ose. 2: 8-9; Rom. 1: 21-22). Al olvidar que Dios era quien les proporcionaba todos los bienes de que disfrutaban, apostataron abiertamente y desobedecieron en forma notoria. El olvido pasivo se transformó en rebelión activa.
Generación de malignos.
Ver com. cap. 5: 4. Los que podrían haber sido "simiente santa" (cap. 6: 13) llegaron a ser una planta maligna que producía frutos inútiles.
Dejaron a Jehová.
Lo abandonaron prefiriendo a otro señor: el príncipe del mal (ver com. Juan 8: 44).
Provocaron.
El amor divino "no se irrita" (1 Cor. 13: 5; cf. Eze. 18: 23, 31-32; 2 Ped. 3: 9), pero Israel había despreciado a tal punto la gracia de Dios y había menospreciado de tal modo los preceptos divinos, que el Señor ya no podía tolerarlos más sin negar su carácter celestial y confirmar a Israel en sus malos caminos.138
Santo de Israel.
Esta expresión es predilecta de Isaías, pues la emplea 25 veces, mientras que todos los otros autores del AT sólo la usan 6 veces. Cuando Isaías vio a Dios en visión por primera vez, sentado sobre su trono, también oyó a los coros angélicos que cantaban: "Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos" (cap. 6: 3). El santo carácter de Dios había impresionado profundamente al profeta. Sobre todas las cosas, reconocía a Dios como un ser santo, y anhelaba ser semejante a él. Desde ese momento, la gran tarea de la vida de Isaías sería la de mantener ante Israel un cuadro de la santidad de Dios y la importancia de descartar el pecado y luchar fervientemente por lograr la santidad.
Se volvieron atrás.
En lugar de acercarse más y más a Dios y de caminar con él, se habían separado del Señor. Se habían alejado más y más del camino de la santidad. Oseas, contemporáneo de Isaías, dice tristemente que "como novilla indómita se apartó Israel" (Ose. 4: 16).
5.
¿Por qué?
También podría traducirse como en la BJ: "¿En dónde golpearos ya?" El cuerpo está tan cubierto de lastimaduras y heridas, que el padre se resiste a seguir castigando aunque parezca necesario, y con misericordia prefiere no volver a golpear al hijo cuyas heridas de castigos anteriores no han sanado aún.
Ser castigados aún.
El profeso pueblo de Dios se había acarreado calamidades por causa de sus pecados. Cuanto más se hundían en el pecado, tanto mayor peso de desgracias se acarreaban (cap. 5: 18). Isaías procuró razonar con ellos, preguntándoles por qué habían escogido proceder tan neciamente. Se presenta en este pasaje a un hijo que persiste en su rebeldía y, por sus malas acciones, sufre castigo tras castigo hasta que su cuerpo queda totalmente lacerado.
¿Todavía os rebelaréis?
Mejor, "si seguís contumaces" (BJ). Isaías afirma aquí que la persistencia en el mal era la razón de los continuos azotes disciplinarios que estaban padeciendo.
6.
No hay en él cosa sana.
Todo el cuerpo sufre. Dondequiera que Isaías mirara, ya fuera en Jerusalén o en Judea, veía las evidencias de los resultados de la transgresión.
Podrida llaga.
Es decir heridas abiertas, purulentas, sangrantes. El pecado es algo detestable que no puede curarse con remedios humanos. Produce, figuradamente, una masa de heridas abiertas, infectadas, llenas de pus, heridas que no han sido vendadas ni suavizadas con "aceite" (el de oliva era comúnmente empleado para este propósito en Palestina). Israel no sólo estaba enfermo por dentro, sino que también eran visibles por fuera los terribles efectos producidos por el veneno del pecado. La nación se encontraba en una situación crítica y desordenada: el paciente estaba a punto de fallecer en su repugnante estado.
7.
Vuestra tierra está destruida.
Aquí el profeta deja de lado la descripción figurada de la tierra (vers. 2-6) para presentar una descripción literal. El cuadro que aquí muestra indica acertadamente la situación de Judá en el tiempo de las invasiones asirias. Con su acostumbrada implacable crueldad, los asirios habían devastado el país, quemando, saqueando y matando. Muchas de las ciudades fuertes habían sido tomadas; innumerables aldeas, destruidas, y buena parte de la tierra había sido asolada. Parecía que el fin no estaba muy distante.
Asolada.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto (ver t. I, p. 35; t. IV, p. 128) dice: "su asolamiento está sobre ella".
8.
La hija de Sion.
Es decir Jerusalén (Lam. 2: 8, 10, 13, 18; Miq. 4: 8, 10, 13). Originalmente Sión fue la antigua fortaleza de los jebuseos, la ciudad de David (2 Sam. 5: 7; 1 Rey. 8: 1; ver com. Sal. 48: 2), pero más tarde el nombre se empleó con un sentido más amplio para designar toda la ciudad. Con frecuencia se emplea la figura poética de una mujer para designar a una ciudad con sus habitantes (Isa. 47: 1; Sal. 45: 12; Lam. 2: 15).
Enramada.
"Cobertizo" (BJ). Esto es, una choza o puesto en el cual permanecía el vigilante de la viña o algún miembro de su familia durante la vendimia. Sin duda, los que moraban en una vivienda tan precaria estaban aislados del resto de la comunidad y carecían de protección. Así fue la situación de Jerusalén durante el período en consideración.
Cabaña en melonar.
"Albergue en pepinar" (BJ). Tanto el melón como el pepino son plantas comunes en el Cercano Oriente. Todavía se acostumbra levantar en el campo algún tipo de resguardo para que allí viva alguien durante el verano, a fin de proteger la cosecha contra los ladrones.
Ciudad asolada.
Durante la invasión de Senaquerib, Jerusalén quedó literalmente139 rodeada por los ejércitos asirios. Fue la única ciudad que siguió resistiendo cuando ya todo el resto de la tierra de Judá había caído en manos del enemigo.
9.
Jehová de los ejércitos.
Este es el título divino empleado por los ángeles en la visión que Isaías recibió de la gloria de Dios (cap. 6: 3).Se refiere a Dios como comandante de las huestes o ejércitos del cielo.
Un resto pequeño.
Toda Judea, con excepción de Jerusalén, cayó en manos del enemigo. Sólo quedó la capital, aparentemente indefensa y en grave peligro. De no haber sido por este "pequeño resto", la nación de Judá habría llegado a su fin tan ciertamente como ocurrió con Sodoma y Gomorra.
10.
Príncipes de Sodoma.
El nombre "Sodoma", que en forma figurada se usa aquí para designar a Judá en vista de que prevalecían allí condiciones similares a las que habían imperado en la Sodoma literal, constituye una terrible acusación contra la nación que profesaba gobernar en el nombre de Dios. Los reyes del país, en su política y en su práctica, se habían apartado tanto del Señor, que apenas se diferenciaban de los reyes de las naciones más pecadoras de la tierra. Por esta razón se les dirige una solemnísima exhortación, un mensaje de Dios que predecía la ruina de toda la nación si ésta no se arrepentía.
11.
¿Para qué me sirve?
Judá todavía tenía la apariencia de ser una nación muy religiosa. Se ofrecían muchos sacrificios en el templo, pero había poca verdadera religión. El profeso pueblo de Dios había olvidado qué era lo que Dios verdaderamente requería de ellos; sin embargo, mantenían las formas externas de la religión. Estaban dispuestos a ofrecer sacrificios, pero no a entregar sus corazones al Señor. Conocían las formas externas de la religión, pero no comprendían que necesitaban un Salvador, ni entendían lo que significaba la justicia. Isaías procuró que volvieran en sí y comprendieran la necedad de su conducta. Mediante una serie de penetrantes preguntas, el profeta esperaba que entendieran que la religión que sólo consiste en formas externas es una ofensa para Dios. A través de las edades los portavoces de Dios han procurado dejar en claro que lo que Dios requiere es obediencia y no sacrificio, rectitud y no ritualismo (1 Sam. 15: 22; Sal. 40: 6; 51: 16-19; Jer. 6: 20; 7: 3-12; 14: 12; Ose. 6: 6; Amós 5: 21-24; Miq. 6: 6-8).
12.
A presentaros delante de mí.
Se empleaba comúnmente la frase "presentare delante de Dios" para referirse a la visita al templo durante las grandes festividades religiosas (Sal. 42: 2; 84: 7; Exo. 34: 23).Los hebreos creían acertadamente que al llegar al templo entraban en la presencia inmediata de Dios. Es cierto que el santuario se había construido para que el Señor pudiera habitar en medio de ellos (Exo. 25: 8); pero no necesariamente toda persona que visitaba el templo entraba en la presencia de Dios. Por medio de Isaías, el Señor afirma que habita "en la altura y en la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu" (Isa. 57: 15).
13.
Vana ofrenda.
Los sacrificios ofrecidos sin contrición y genuino arrepentimiento eran presentados en vano (1 Sam. 15: 22; Mat. 5: 24; Mar. 12: 33); carecían de valor.
Abominación.
En vez de deleitarse con la ofrenda del perfumado incienso que se le ofrecía, el Señor se disgustaba machismo. Las ceremonias de la religión no significan nada si falta su verdadero espíritu. Dios ha dicho claramente que, cuando falta la obediencia, aun la oración le resulta abominable (Prov. 28: 9).
Luna nueva y día de reposo.
Los días sagrados que aparecen aquí se mencionan juntos también en referencias como 2 Rey. 4: 23; 2 Crón. 8: 13; Amós 8: 5. Era parte esencial de la religión hebrea el observar estos días sagrados. Habían sido designados por el Señor mismo, y era él quien había mandado a Israel que los observara (Exo. 23: 12-17; Lev. 23; Núm. 28; 29; Deut. 16: 1-17).Pero no bastaba la observancia externa de esas formas religiosas. Los ritos y las ceremonias carecen de sentido cuando falta rectitud. Dios dijo claramente que la observancia formal de los días sagrados, ordenada por él mismo, le resultaba ofensiva si faltaba la obediencia.
Son iniquidad.
En el hebreo no está la forma verbal "son". Quizá sería preferible traducir: "No puedo sufrir iniquidad y fiestas solemnes". Isaías declara que los solemnes servicios religiosos, acompañados de una vida inicua, son una ofensa para el Señor. En el tiempo de Isaías los hebreos daban mucha importancia a las formas de la religión, y poca importancia a la rectitud. Muchos que observaban estrictamente los requisitos formales de la ley ceremonial violaban abiertamente los solemnes mandatos de la ley de Dios. Su conducta constituía una burla de la140 religión y una vergüenza a la vista de Dios.
14.
Las tiene aborrecidas mi alma.
En este pasaje Dios habla a gente que tenía toda la apariencia de ser un pueblo muy religioso. Participaban en las ceremonias religiosas porque creían que ésa era la manera de ganar el favor de Dios; pero el Señor les manifestó que estaba sumamente disgustado por su conducta, que odiaba la observancia de sus fiestas señaladas, que rechazaba su culto y estaba molesto por su hipócrita fingimiento. En realidad, el pueblo estaba desafiando a Dios cuando rehusaba andar en sus caminos. Ningún manto de formalismo religioso podía cubrir sus pecados.
15.
Cuando extendáis vuestras manos.
Los hebreos muchas veces extendían las manos hacia Dios cuando oraban (Exo. 9: 29, 33; 17: 11; 1 Rey. 8: 22; Esd. 9: 5; Job 11: 13; Sal. 88: 9; 143: 6).
Yo no oiré.
Cf. Sal. 66: 18; Sant. 4: 3. La oración debe ser sincera para que pueda ser oída. Las oraciones de los hipócritas no serán escuchadas (Mat. 6: 5; Luc. 18: 14). Las oraciones no necesariamente son efectivas porque sean largas y frecuentes (Mat. 6: 7). Las plegarias de los impíos, cuyas manos están manchadas de sangre y que persisten en sus malos caminos, no llegarán hasta el trono de la gracia. Los hebreos de los días de Isaías externamente parecían ser gente muy religiosa que daba gran importancia a la oración, pero se negaban a abandonar sus pecados. Sus oraciones provenían de los labios, pero no emanaban del corazón. Dios dice claramente que rehusa escuchar tales plegarias.
Llenas están de sangre vuestras manos.
En el rollo 1QIsa de los Manuscritos del Mar Muerto (ver t. I, p. 35; t. IV, p. 128) se añade una frase paralela: "y vuestros dedos, de culpabilidad". Así resulta un dístico cuya primera parte es: "Llenas están de sangre vuestras manos".
16.
Lavaos.
El pecado da por resultado contaminación moral y decadencia espiritual. Cuando David pecó, su ruego fue: "Lávame, y seré más blanco que la nieve" (Sal. 51: 7). Reconoció la contaminación del pecado y pidió a Dios un corazón limpio (vers. 10); y su ruego fue escuchado. Cada pecador necesita purificación moral; su corazón debe ser limpiado de la corrupción moral. Dios quiere limpiar de toda iniquidad el corazón del pecador (Jer. 4: 14); lo exhorta a que limpie sus manos de impiedad (Sant. 4: 8). Promete escribir la ley divina en el corazón humano (Jer. 31: 33) y limpiar al hombre de toda injusticia (1 Juan 1: 9). Isaías instó a Jerusalén a que se pusiera sus vestiduras hermosas, porque se acercaba el momento cuando lo inmundo ya no entraría más allí (Isa. 52: 1). Juan afirmó que ninguna cosa inmunda entraría en la Santa Ciudad (Apoc. 21: 27). Isaías procuraba enseñar a Israel que Dios, el "Santo de Israel", exige que su pueblo sea santo.
Dejad de hacer lo malo.
Dios pidió a su pueblo que abandonara el pecado. El era santo, y ellos también debían ser santos. El mal debe ser eliminado de la vida de cada hijo de Dios. El pecado no existirá en la atmósfera pura del cielo, y todos los que entren allí llevarán las vestiduras de justicia.
17.
Aprended a hacer el bien.
Los que sirvan a Dios aborrecerán el mal y amarán el bien (Amós 5: 15). El ser pasivamente "buenos" -es decir abstenerse de malas acciones- no basta para el cristiano. La piedad es un principio activo, y el cultivo de la rectitud es la más segura garantía contra la iniquidad. No importa cuáles puedan haber sido sus inclinaciones anteriores, la persona se propondrá no sólo dejar de hacer lo malo, sino que también se esforzará sinceramente para hacer lo mejor que pueda. Para alcanzar esta meta, necesitará tanto firmeza de propósito como ayuda del cielo. Los hombres no nacen a la vida cristiana con un carácter perfecto, sino que deben aprender, lentamente y con dificultad, a marchar por los caminos de Dios. Mediante estudio, y diligencia, paciencia y perseverancia, determinación y práctica, con el tiempo podrán adquirir hábitos de vida correcta. Todo aquel que ahora hace el bien ya ha pasado por el lento y difícil proceso de aprender a hacer el bien. Nadie ha aprendido verdaderamente a hacer el bien hasta que la rectitud se haya hecho habitual en él.
Juicio.
Es decir, "lo justo" (BJ).
Restituid al agraviado.
Mejor, "enderezad la opresión" o "vindicad el mal" (BJ). En Israel muchos sufrían bajo la opresión de sus prójimos. Los que amaban a Dios tenían el deber de corregir esta situación. Debían refrenar al opresor y aliviar al oprimido.
Haced justicia al huérfano.
Los que aman el bien defenderán la causa del huérfano y procurarán que se le haga justicia.
Amparad a la viuda.
"Defended la causa141 de la viuda" (BC). Los pobres y los necesitados, los desvalidos y los oprimidos necesitan alivio con urgencia. Los caudillos del profeso pueblo de Dios se aprovechaban de estos desvalidos para enriquecerse a sus expensas. Esa situación debía ser corregida. El verdadero amor y la simpatía tenían que manifestarse en los esfuerzos por corregir el mal y establecer justicia para todos. Ninguna religión merece tal nombre si no se enfrenta a los problemas de esta vida y hace que los hombres estén en armonía con los principios del reino de los cielos. La religión que en la práctica consiste en impresionantes ceremonias, pero que no toma en cuenta las necesidades de los huérfanos y de las viudas, carece de sentido. Ver com. Sant. 1: 27.
18.
Venid luego.
"Venid y entendámonos" (NC). En este pasaje Dios invita a los hombres a que se encuentren con él, a fin de tratar libre y francamente sus problemas. El Señor no es un juez desconsiderado, ni un tirano arbitrario, sino un padre bondadoso y un amigo. Dios se interesa en las cosas que afectan al hombre, y se preocupa por el bienestar humano. Todas las advertencias divinas son dadas para el bien del hombre. Esto es lo que él anhela que el hombre crea y comprenda. Difícilmente podría concebirse una manifestación más atrayente del maravilloso amor y gran bondad de Dios, que la que se encuentra en esta misericordiosa invitación a estar 'a cuentas" con el Señor del cielo y de la tierra. Dios es razonable, y desea que los hombres comprendan que para provecho de ellos desea que abandonen el pecado y anden por sendas de justicia. El hombre fue dotado de la capacidad de razonar para que la empleara, y la mejor forma de usar este don es descubrir cuáles son los beneficios de la obediencia y las angustias de la transgresión.
Si vuestros pecados.
El peor de los pecadores puede hallar consuelo y esperanza en esta promesa. En este pasaje Dios nos asegura que, no importa cuán culpables podamos haber sido en lo pasado ni cuán consumado haya sido nuestro pecado, todavía él puede devolvernos la pureza y la santidad. Esta promesa no sólo tiene que ver con los resultados del pecado, sino con el pecado mismo. Este puede ser erradicado y eliminado por completo de la vida. Con la ayuda de Dios, el pecador puede lograr el dominio completo de todas sus flaquezas (ver com. 1 Juan 1: 9).
19.
Si quisierais y oyereis.
"Si aceptáis obedecer" (BJ). En este pasaje Isaías expone el fruto de la obediencia. Una vida de gozo y bienaventuranza es el resultado natural de la obediencia a las leyes de Dios, porque Dios no puede bendecir a los que no se esfuerzan al máximo. Los gozos celestiales no son dones otorgados arbitrariamente por Dios a los que le siguen, sino el resultado natural de cumplir con sus requerimientos. Dios coloca delante del hombre los caminos de justicia, porque éstos son los caminos correctos y los que traen consigo bendición.
Comeréis.
Esta promesa se aplica tanto a este mundo como al venidero. La cosecha de la obediencia se recoge no sólo en el cielo sino también en la tierra (ver com. Mat. 19: 29). Antes de que los israelitas entraran en la tierra prometida, Moisés les presentó las bendiciones que serían de ellos si caminaban en las sendas del Señor (Deut. 28: 1-13). Isaías destaca que esas bendiciones no se habían realizado debido a que Israel no obedeció las órdenes del Señor. Ahora Dios les asegura que esas bendiciones todavía podían ser de ellos si se arrepentían e iban por las sendas de justicia.
20.
Si no quisierais.
No es un decreto arbitrario de Dios el que condena al pecador. Este tan sólo cosecha lo que él mismo ha sembrado. Así como las bendiciones acompañan la vida piadosa, así también la desdicha marcha con la impiedad. Cuando los hombres infringen los mandamientos de Dios, la muerte es el resultado inevitable. Esta es sencillamente la consecuencia de la ley natural de causa y efecto. Cuando Israel se apartó de Dios, inevitablemente entró en -el camino que llevaba a la ruina. Moisés había señalado claramente esta verdad antes de que Israel entrara en la tierra prometida (Deut. 28: 15-68). Cuando los seres humanos se rebelan contra Dios y se niegan a obedecer su ley, automáticamente abren la puerta a la destrucción. Toda persona tiene su destino enteramente en sus manos. Está en su poder el determinar si su futuro será feliz o desdichado. Isaías presentó ante el pueblo de Dios la gran verdad de que, en última instancia, el pecado ocasiona su propia destrucción. La iniquidad nunca podrá servir de base para la dicha y la bienaventuranza eternas. En el sentido más estricto de la palabra, los pecadores se destruyen a sí mismos.
La boca de Jehová lo ha dicho.
Dios ha predicho los resultados inevitables del pecado, 142 pero esto dista mucho de ser un decreto arbitrario. Dios no se complace en la muerte del impío (Eze. 18: 23, 31-32; 33: 11), pero conociendo el resultado inevitable del pecado, advierte al hombre exactamente cuáles serán los resultados de la desobediencia (Ose. 13: 9; 14: 1; Rom. 6: 21, 23; Sant. 1:15; 2 Ped. 3: 9).
21.
Te has convertido en ramera.
Sión, una vez la ciudad fiel, se volvió infiel; la que una vez fue la verdadera esposa de Jehová, ahora se ha apartado de él para entregarse a otros; se ha transformado en ramera. Oseas emplea la misma figura (cap. 2), como también lo hacen Jeremías (cap. 2: 20-21) y Ezequiel (cap. 16). El caso de Israel muestra las profundidades en que puede caer el ser humano. Aunque Israel una vez fue puro y recto, escogido por Dios y amado por él, ahora está apartado de Dios y de los caminos de justicia; aunque una vez fue leal y obediente, santo y recto, ahora está envilecido y corrompido, y se ha transformado en un ejemplo notable de los terribles frutos que produce el ser infiel a Dios.
Ahora . . . homicidas.
La justicia se retiró; y entonces la corrupción y la depravación ocuparon su lugar. La ciudad de santos se había transformado en morada de asesinos y réprobos. Oseas (cap. 6: 9) presenta un cuadro similar: "Y como ladrones que esperan a algún hombre, así una compañía de sacerdotes mata en el camino hacia Siquem". Los que viajaban por los caminos o se alojaban en las ciudades quedaban expuestos a ser atacados y muertos. Esto sucedía en un país donde el pueblo profesaba santidad y pretendía una gran religiosidad.
22.
Tu plata.
Isaías contrasta el presente con el pasado mediante dos figuras muy apropiadas. El carácter del pueblo había sido como de plata preciosa, pero se había degenerado convirtiéndose en escoria sin valor. El vino puro de la justicia y la santidad se había diluido. Jesús empleó una figura similar cuando habló de la sal cuyo sabor se había desvanecido (Mat. 5: 13).
23.
Tus príncipes.
Oseas (cap. 9: 15) declara que "todos sus príncipes son desleales". Los caudillos de Israel eran tercos y rebeldes contra Dios y presidían en todo tipo de crímenes (Isa. 3: 12; 9: 16; Miq. 3: 11).
Compañeros de ladrones.
Los dirigentes de Israel, que tenían el deber de hacer cumplir la ley, en realidad eran cómplices secretos de los que violaban sus preceptos. Los funcionarios no detenían a los maleantes que infestaban los caminos, pues compartían con ellos las ganancias de sus crímenes.
Todos aman el soborno.
Miqueas (cap. 7: 3) afirma que "el príncipe demanda, y el juez juzga por recompensa". A cambio de todo servicio que pudieran prestar, los gobernantes de Israel esperaban una recompensa. El soborno era algo común y corriente.
No hacen justicia.
Los jueces hacían oídos sordos ante los huérfanos y las viudas, que por lo general no estaban en condiciones de ofrecer recompensas como las que daban sus opresores. Era fácil para el juez postergar indefinidamente la audiencia para oír las demandas de los pobres (cf. Luc. 18: 2-5).
24.
El Fuerte de Israel.
En Isa. 49: 26 y 60: 16 se designa a Dios con un título similar. Los jueces de Israel no tenían ningún interés en los pobres, pues de ellos no podían esperar recibir grandes recompensas; pero la causa de los pobres había sido presentada a Aquel que es rey del cielo y juez de toda la tierra. Estos opresores de los pobres se daban muy escasa cuenta de que su conducta estaba preparando contra ellos todo el poder del cielo. Por medio de Isaías el Señor dio este mensaje: "Tu pleito [de huérfanos, viudas y pobres] yo lo defenderé" (cap. 49: 25).
Mis enemigos.
Los enemigos de los justos son enemigos de Dios. El Señor se opone a todo tipo de injusticia y opresión. Los que se aprovechan de sus prójimos se están constituyendo en adversarios de Dios. Del mismo modo, los dirigentes de Israel rápidamente estaban adoptando una posición que obligaría a Dios a tomar medidas contra ellos.
Me vengaré de mis adversarios .
Cuando Dios castiga a los transgresores no es vengativo. Tiene el propósito de salvar, no de destruir; pero el pecado exige justicia. Aunque el propósito de Dios, de ser posible, es salvar al pecador de su pecado, no obstante, los que persisten en la iniquidad deben darse cuenta de que vendrá la hora cuando deberán enfrentarse al juez de toda la tierra, el cual ha jurado que no tendrá por inocente al culpable (Exo. 34: 7; Núm. 14: 18).
25.
Volveré mi mano contra ti.
El juez de toda la tierra es también el Salvador de la humanidad. Los culpables del pueblo de Israel ciertamente serán juzgados, pero los que se arrepientan serán seguramente salvados. junto con las amenazas de castigo Dios siempre ofrece promesas de liberación. Jerusalén143 debe sufrir su castigo, pero también será salvada. Aunque la ciudad fiel se transformó en ramera (vers. 21), todavía puede llegar a ser una ciudad santa, la "nueva Jerusalén","dispuesta como una esposa ataviada para su marido" (Apoc. 21:2; cf. Isa. 62 :4). El Señor 'volvería" su "mano" sobre su pueblo para redimirlo y restaurarlo.
Escorias.
Restos de fundición; quizás óxido de plomo (cf. Isa. 1: 22; Mal. 3: 2-3). Dios quitaría la escoria de iniquidad que se había acumulado en Israel, si tan sólo éste se mostraba dispuesto a que él lo hiciera. Los fuegos de la aflicción quitarían la escoria, y sólo quedaría el oro puro de un carácter santo (Job 23: 10).
Impureza.
O "escoria". Se quitarían todos los rasgos viles del carácter, y sólo quedaría el oro puro.
26.
Restauraré tus jueces.
El profeta esperaba que llegara el tiempo cuando habría de nuevo fieles jueces como Samuel, David y Salomón. Israel sería entonces un Estado ideal, regido por gobernantes ideales.
Ciudad fiel.
Sólo habrá una Jerusalén conocida por su justicia cuando descienda la nueva Jerusalén del cielo después de los mil años (Apoc. 21: 1-2). Entonces la ciudad estará bajo el gobierno de Jesús, el Hijo de David, quien "hará juicio y justicia"; y esa ciudad ideal, no menos que su justo Rey, será llamada "Jehová, justicia nuestra" (Jer. 33: 15-16; cf. Eze. 48: 35).
27.
Rescatada con juicio.
O mejor, "con justicia". "Por la equidad será rescatada" (BJ). Es un juez justo el que redimirá y restablecerá a Sión mediante un juicio equitativo. Conforme a sus justos decretos, la escoria de la ciudad pecadora será totalmente eliminada.
Los convertidos de ella.
Heb. "los que retornan de ella". Los "convertidos" de Sión son los que reconocen sus pecados y se arrepienten. Sólo ellos serán salvados; sólo ellos serán justos. Sión será una ciudad santa, gobernada por un Dios santo y habitada por un pueblo santo (cap. 4: 2-4). La justicia de Cristo será tanto el medio como la meta de la salvación. Así como Jesús es justo, todos los habitantes de la santa ciudad serán justos, porque todos serán como él es (1 Juan 3: 2). La justicia de Jesús tanto es imputada como impartida a todos sus seguidores. La salvación incluye tanto la justicia que Cristo les imputa para expiar los pecados ya cometidos, como la que les imparte con el fin de capacitarlos para vivir por encima del pecado. De esta manera el hombre será plenamente restaurado a la imagen de Dios, en la cual originalmente fue creado (Gén. 1: 27).
28.
Serán quebrantados.
Los que se rebelan contra Dios y participan en el pecado, perecerán. Rebelarse contra el cielo constituye un desafío contra Jehová para que demuestre su fuerza, y el resultado será inevitable. La destrucción con que amenaza es total y segura.
Serán consumidos.
Dios es la única fuente de vida; fuera de él no puede haber existencia. Por haberse apartado de Dios, los impíos sólo pueden esperar un fin: la cesación de la vida. Todos los que se apartan de Dios recibirán la muerte eterna en vez de la vida eterna. "La paga del pecado es muerte" (Rom. 6: 23), y "el alma que pecare, ésa morirá" (Eze. 18: 4) y sufrirá "pena de eterna perdición", siendo excluida "de la presencia del Señor" (2 Tes. 1: 9). "Los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos; se disiparán como el humo" (Sal. 37: 20). "Todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama" (Mal. 4: 1). "Serán como si no hubieran sido" (Abd. 16). "Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí" (Sal. 37: 10).
29.
Las encinas.
Heb. 'elim, palabra que se emplea para designar diversos árboles entre ellos el terebinto y la encina.
Los huertos.
Cf. cap. 65: 3 y 66: 17. Posiblemente se cultivaban huertos en torno de un árbol central o bosquecillo.
30.
Encina.
Como morían los objetos de la naturaleza a los cuales adoraban, así moriría el pueblo.
Que le faltan las aguas.
Ningún huerto puede florecer sin agua. Con Dios está la fuente de vida (Sal. 36: 9), y los que se apartan de él se alejan de la fuente de aguas vivas (Jer. 2: 13). Así como un huerto sin agua se transforma en árido desierto, así también, separado de Dios, Israel se convertiría en un campo desolado. Cuando se apartó del Señor, la Fuente de la vida, Israel selló su destino.
31.
Estopa.
Los hombres que se consideran fuertes serán consumidos como estopa en el fuego inextinguible que devorará a los impíos.144
Lo que hizo.
Tanto los impíos como sus obras perecerán en el fuego consumidor de los postreros días (2 Ped. 3: 7, 10).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
5 PR 234
5-6 CC 42; DTG 231; MC 46
6 PR 234
9 PR 240
10-12 DTG 541; PR 238
11-13 Te 2O6
11-15 MC 262
12 5T 626
15 MC 263
15-20 2T 36
16-17 CC 38; CN 428; DTG 541; EC 110; MC 170, 173; MJ 122; PR 234; 2T 289; 5T 630; TM 143
16-19 FE 221
17 CMC 134; Ed 136; MeM 249; MJ 345
18 CC 43, 49; DMJ 14; Ed 227; FE 239; MC 86; PR 234; 4T 294; Te 254
18-19 2JT 458
18-20 EC 11O; 5T 630
19 MeM 169; 2T 166, 234
21 3JT 254
21-23 FE 222
25 CMC 17l; DTG 82; 1JT 48l; 3JT 194; PR 140; SC 63; IT 83
25-27 3JT 153
28 Te 30


ISAÍAS - CAPÍTULO 2 - - AUDIO
1 Isaías Profetiza la venida del reino de Cristo. 6 La impiedad es la causa del rechazo de Dios. 10 Exhorta a temer, debido a los poderosos efectos de la majestad de Dios.

1 LO QUE vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén.
2 Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.
3 Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.
4 Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
5 Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová.
6 Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos de costumbres traídas del oriente, y de agoreros, como los filisteos; y pactan con hijos de extranjeros.
7 Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También está su tierra llena de caballos, y sus carros son innumerables.
8 Además su tierra está llena de ídolos, y se han arrodillado ante la obra de sus manos y ante lo que fabricaron sus dedos.
9 Y se ha inclinado el hombre, y el varón se ha humillado; por tanto, no los perdones.
10 Métete en la peña, escóndete en el polvo, de la presencia temible de Jehová, y del resplandor de su majestad.
11 La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová solo será exaltado en aquel día.
12 Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido;
13 sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos, y sobre todas las encinas de Basan;
14 sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados elevados;
15 sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte;
16 sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las pinturas preciadas.
17 La altivez del hombre será abatida, y la 145 soberbia de los hombres será humillada; y solo Jehová será exaltado en aquel día.
18 Y quitará totalmente los ídolos.
19 Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando él se levante para castigar la tierra.
20 Aquel día arrojará el hombre a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase,
21 y se meterá en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levante para castigar la tierra.
22 Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?


1.
Acerca de Judá y de Jerusalén.
Ver com. cap.1: 1.
2.
Acontecerá.
El mensaje de los vers. 2-4 ha sido interpretado de diversas maneras. La profecía: (1) se refiere al milenio en que habrá paz en la tierra, y los judíos serán restaurados a su patria ancestral y recuperarán su condición de pueblo escogido de Dios, gobernarán la tierra y lograrán la conversión del mundo; (2) describe un falso reavivamiento religioso que tendrá lugar en el final de la historia de la tierra, patrocinado por el cristianismo apóstata y diseñado para convertir al mundo, tal como se alude en 1 Tes. 5:1-5; Apoc. 13:11-17; etc.; (3) presenta el plan original que Dios tuvo de que el Israel literal llegara a ser su instrumento para salvar al mundo, pero que debido al fracaso y al rechazo de Israel, la predicción hecha aquí será cumplida por el pueblo escogido de Dios cuando éste proclame el Evangelio hasta los confines del mundo.
Como ocurre con todos los pasajes bíblicos, la única manera de determinar el verdadero sentido de Isa. 2:2-4 y su importancia para la iglesia de hoy, consiste en estudiar este pasaje dentro del contexto de toda la Biblia, y determinar lo que las Escrituras mismas dicen al respecto. Ver en las pp. 27-40 el estudio cuidadoso de lo que la Biblia enseña en cuanto a los problemas básicos implicados en las diversas interpretaciones imaginativas referentes al retorno de los judíos a Palestina y al papel de Israel dentro del plan divino. Ver en CM 439-441, los comentarios que hace Elena de White acerca del pasaje paralelo de Miq. 4:1-3. En esos comentarios ella afirma que ese pasaje es una de las lecciones prácticas que deben animar a la iglesia de hoy.
Debe señalarse que Miq. 4:1-3 es casi idéntico a Isa. 2:2-4. Él estudio del contexto de Miqueas ayudará a comprender este pasaje paralelo en Isaías. Estos dos profetas fueron contemporáneos durante varios años.
Lo postrero de los tiempos.
Heb. be'ajarith hayyamim, literalmente ,en el fin de los días". La palabra 'ajarith generalmente designa el fin de cualquier período, sea corto o largo. 'Ajarith aparece en relación con (1) el fin de los 430 años de la permanencia en Egipto (ver com. Gén. 15:13, 16), después de lo cual Israel poseería la tierra de Canaán (Gén. 49: 1); (2) el final de la peregrinación por el desierto (Deut. 8:16); (3) la conclusión de un período futuro de tribulación y exilio (Deut. 4: 30; Ose. 3: 5); (4) la terminación de un período histórico (Deut. 31: 29); (5) el resultado definitivo de determinada conducta (Prov. 14: 12;
23: 32; Isa. 47: 7); (6) "el fin" del año (Deut. 11: 12), y (7) la terminación de un período de prueba en la vida de un hombre (Job 42: 12). En las profecías bíblicas se emplea en relación con (1) el final del poderío de Grecia (Dan. 8: 23); (2) el fin de los 1.260 y los 2.300 días (Dan. 10: 14; 8: 19); (3) la reunión de los gentiles al fin del tiempo (Isa. 2: 2; Miq. 4:1; (4) la batalla de Gog y Magog inmediatamente antes del establecimiento del reino mesiánico (Eze. 38: 6-7, 16); (5) el gran día del juicio final (Jer. 23: 20; 30: 24); (6) el fin de los impíos (Sal. 37: 38).
En la LXX, la palabra 'ajarith se traduce comúnmente por ésjatos, "último", "final". Es lo contrario de re'shith, "comienzo" (ver com. Gén. 1: 1). Esto puede verse claramente en Isa. 41: 22; 46: 10, donde se hace el contraste entre "principio" y "postrimería", "lo por venir" y "principio".
El uso bíblico de la palabra 'ajarith muestra que en cada caso, es el contexto lo que deberá determinar cuán distante está ese "fin". El contexto de la frase "lo postrero de los tiempos", en Isa 2: 2, se refiere a la manifestación de la "majestad" de Dios (vers. 10), al día cuando sólo Jehová "será exaltado" (vers. 11,17), al "día de Jehová" (vers. 12), al tiempo cuando "él se levante para castigar la tierra" 146 (vers. 19). Compárese Isa. 2: 10-21 con Apoc. 6: 14-17. El contexto del pasaje paralelo de Miq. 4: 1-4 habla del tiempo cuando "Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sion desde ahora y para siempre" (vers. 7), y se refiere al tiempo de la restauración del "señorío primero" a Sion (vers. 8), luego del cautiverio babilónico (vers. 10). Por lo tanto, "lo postrero de los tiempos" de Isa. 2: 2 precede inmediatamente al establecimiento del reino mesiánico .En consonancia con los principios de interpretación expuestos en las pp. 31-32, la edad mesiánica, según el plan que Dios tuvo originalmente para con Israel debería haber venido como clímax del período de restauración después del cautiverio babilónico (ver PR 519-520). Pero Israel no satisfizo las condiciones necesarias para que Dios pudiera cumplirle las numerosas promesas de gloria nacional y dominio universal. Como resultado, la predicción de Isa. 2: 1-4 nunca se cumplió en el Israel literal.
El monte de la casa de Jehová.
En la LXX, esta frase aparece como "el monte del Señor y la casa de Dios". La frase "casa del Señor" o casa de Jehová" se emplea comúnmente en el AT para designar el templo (1 Rey. 8: 63; etc.), situado en el monte de Moriah (ver com. 2 Crón. 3: 1; cf. Jer. 26: 18; Miq. 3: 12). Este lugar, escogido por el Señor como centro de su culto (Deut. 12: 5-6, 14; 16: 16), llegó a ser centro y símbolo del judaísmo (1 Rey. 8: 29-30; etc.). El sistema religioso judío estaba íntimamente ligado con el templo y sus servicios, que su destrucción en 586 a.C. y en 70 d.C. dejó prácticamente interrumpido el sistema de sacrificios. Cuando jeremías predijo la desolación del templo, los dirigentes religiosos de la nación pidieron a gritos su muerte (Jer. 26: 1-9). La falsa acusación de que Jesús había dicho que destruiría el templo fue la peor acusación que los falsos testigos pudieron inventar contra él (Mar. 14: 58; 15: 29; cf. Juan 2: 19). Los atrios interiores del templo eran los únicos lugares en Jerusalén de los cuales los gentiles estaban excluidos bajo pena de muerte (Hech. 21: 28-3l).
Por esto, decir que "el monte de la casa de Jehová" sería exaltado como "cabeza de los montes" equivalía a decir que el Dios de Israel sería honrado por encima de los otros dioses y religiones. La palabra "monte" es símbolo de poder y, por lo tanto, de dominio nacional (Isa. 2: 14; Jer. 51: 25; Eze. 6: 2-3; 36: 1, 4; Zac. 4: 7; Apoc. 17: 9-10). Daniel presenta al reino de Dios como transformándose en "un gran monte que llenó toda la tierra" (Dan. 2: 35). En Isa. 11 : 1, 10; 56: 6-8 también se hace alusión a los gentiles que vendrían al "santo monte" de Dios.
Como cabeza de los montes.
Heb. bero'sh heharim, frase que también puede traducirse como el "principal de los montes" o "en la cima de los montes" (BJ). En todo caso el sentido es el mismo. Si la frase "el monte de la casa de Jehová" representa la religión de Israel, "los montes" debe significar las otras religiones de la tierra. Por estar íntimamente ligado al judaísmo como fe religiosa, Israel sería también "confirmado" como nación sobre las otras naciones de la tierra (ver pp. 31-32; PP 324).
Correrán a él todas las naciones.
Según el plan que Dios originalmente formuló para Israel como su instrumento escogido para la salvación del mundo, habría de llegar el tiempo cuando las naciones de la tierra aceptarían la superioridad y liderazgo de Israel como nación (ver pp. 29-30). Vez tras vez se repite en los escritos proféticos del AT, y sobre todo en Isaías, el cuadro glorioso del ensalzamiento de la nación de Israel (PR 272- 273). Dice el profeta que los gentiles correrían a Israel por el interés de Jehová su Dios (cap. 55: 5); habla de naciones que vendrían de lejos (cap. 45: 14; 49: 6-8, 12, 18, 22) para unirse con Israel (cap. 14: 1) y con Jehová (cap. 56: 6); declara que Dios mismo los conduciría a su "santo monte", el cual por esa razón llegaría a ser "casa de oración para todos los pueblos" (cap. 56:7-8), y que los gentiles llevarían su riqueza a Jerusalén (cap. 60:311). Jeremías dice que todas las naciones gentiles vendrían "desde los extremos de la tierra" Jer. 16:19) y se reunirían "en el nombre de Jehová en Jerusalén" (Jer. 3:17). Zacarías previó el tiempo cuando "muchas naciones" se unirían a Jehová para ser pueblo suyo (Zac. 2:11) y "muchos pueblos y fuertes naciones" vendrían "a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén" (Zac. 8:21-22; cf. Zac. 14:16). De esta manera, el reino de Israel finalmente llegaría a ocupar toda la tierra (PVGM 232-233; Zac. 9:9-10). Aquellas naciones que se negaran a cooperar con el plan de Dios para unirse con Israel, perecerían (Isa. 60:12; cf. 54:3), y serían desposeídas (PVGM 232-233). Este glorioso cuadro del triunfo final de la verdad nunca se cumplió147 con el Israel literal, pero se cumplirá con el Israel espiritual. Es por esto que Isa. 2:1-5 se refiere al cuadro del glorioso triunfo del Evangelio por medio del instrumento escogido por Dios en nuestros días, que es su iglesia (ver com. Apoc. 18:1 y pp. 37-38).
3.
Vendrán muchos pueblos, y dirán.
En estas palabras, como en la afirmación del vers. 2 de que todas las naciones correrán a Jerusalén, el profeta Isaías coincide con las afirmaciones de otros profetas del AT en cuanto a lo que "dirán" otros pueblos. Al reconocer la evidente superioridad de Israel como nación (Deut. 4:6-7; 28:10; Isa. 61:9- 10; 62:1-2; Jer. 33:9; Mal. 3:12), y admitir que sus "padres" habían poseído "mentira" (Jer. 16:19), las naciones gentiles se dirían mutuamente: "Vamos a implorar el favor de Jehová, y a buscar a Jehová de los ejércitos" (Zac. 8:21-22). Y a Israel le dirían: "Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros" (Zac. 8:23). Esta promesa de la reunión de las naciones para adorar al verdadero Dios, nunca se cumplió con el Israel literal, debido a que no alcanzó las condiciones exigidas; pero se cumplirá espiritualmente con el pueblo de Dios en esta generación (ver pp. 34-35, 37).
Venid, y subamos.
Si Israel hubiera sido fiel a Dios, los gentiles habrían pronunciado estas palabras al darse cuenta de las ventajas de honrar al verdadero Dios. Compárese con las palabras de Zac. 8:21, 23: "Vamos a implorar el favor de Jehová... Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros".
Monte de Jehová.
Equivale a "monte de la casa de Jehová" (vers. 2). Es otra forma de decir: "Vayamos a Jerusalén". En el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto (ver t. I, p. 35; t. IV, pp. 128-130), no aparece la frase "al monte de Jehová".
Casa.
Es decir, el templo de Jerusalén (ver com. vers. 2).
Dios de Jacob.
O sea, "Dios de Israel". Cuando Dios hizo un pacto con Jacob le puso el nombre de Israel (ver com. Gén. 32: ,28). El hecho de que los gentiles no dijeran solamente, "Vayamos a Jerusalén", sino "Subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob", indica que comprendían plenamente que la grandeza de Israel se debía a la cooperación del pueblo con el plan divino, y que ese pueblo adoraba al verdadero Dios.
Nos enseñará sus caminos.
En el cap. 55: 5, Isaías menciona que las naciones correrían hacia Jerusalén "por causa de Jehová tu Dios". Cuando siguieran "a Jehová para servirle" y amar su nombre (cap. 56: 6-8), el templo literalmente se transformaría en "casa de oración para todos los pueblos". Ver pp. 3032.
Caminaremos por sus sendas.
De todas las naciones vendrían personas para unir sus intereses con los de Israel, diciendo: "Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros" (Zac. 8: 23). Finalmente quedaría "también un remanente para nuestro Dios" (cap. 9: 7), y todas las naciones subirían "de año en año para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos" (cap. 14:16). Esto sucedería después de que "las naciones que vinieron contra Jerusalén" (vers. 16) hubieran sufrido el castigo impuesto por Dios (vers. 12-13, 19) y el Señor fuera "rey sobre toda la tierra" (vers. 9).Cf. Eze. 38: 8, 16, 18, 20-23; 39:1-3; Zac. 12: 2-3, 8-9; 14:1-3.
De Sion.
Jerusalén debería haberse "destacado en la gloria de la prosperidad, como reina de los reinos" y haberse establecido "como poderosa metrópoli de la tierra" (DTG 529-530). Tanto el templo (PR 32) como la ciudad "habrían sido para siempre" (CS 21). Las naciones de la tierra hubieran honrado a los judíos y los hubieran reconocido como depositarios y expositores de la ley divina para todos los pueblos (Deut. 4:7-8; Rom. 3:1-2). Los principios revelados por medio de Israel debían transformarse en "los medios de restaurar la imagen moral de Dios en el hombre" (PVGM 229). Y "a medida que aumentara el número de los israelitas, éstos habían de ensanchar sus fronteras, hasta que su reino abarcara el mundo" (PVGM 232-233).
4.
Juzgará.
No todas las naciones de la tierra estarían dispuestas a obedecer "la palabra de Jehová" que emanaría "de Jerusalén" (vers. 3). Los que se negaran a someterse a la autoridad de Dios, manifestada a través de los judíos como pueblo escogido del Señor, se unirían para conseguir por la fuerza de las armas lo que no habían estado dispuestos a obtener poniendo su carácter en armonía con la ley de Dios (Jer. 25: 32; Eze. 38: 8-12; Joel 3:1, 12; Zac. 12: 2-9; 14: 2). Al llegar a Jerusalén y sitiarla descubrirían, para su espanto, que en realidad luchaban con el Dios del cielo (Jer. 25: 31-33), y que él los juzgaría (Joel 3: 9-17) y destruiría allí mismo (Isa. 34: 1-8; 60: 12; 63:1-6; 66:15-18). Cuando los 148 paganos se hubieran concentrado en la zona del valle de Josafat (Joel 3: 2, 12), situada inmediatamente al este de Jerusalén, Dios se sentaría "para juzgar a todas las naciones de alrededor" (Joel 3:12). La palabra Yehoshafat (Josafat) significa literalmente "Jehová juzgará".
Reprenderá a muchos pueblos.
"Bien que todas las naciones de la tierra" se junten contra Jerusalén (Zac. 12: 3), "Jehova defenderá al morador de Jerusalén" (vers. 8) y destruirá a "todas las naciones que vinieron contra Jerusalén" (vers. 9). Lo que se describe en estos pasajes nunca se cumplió en el caso del Israel literal, puesto que la nación no desempeñó la misión que se le encomendó. Sin embargo, como lo señaló Juan el revelador (Apoc. 20: 7-15), esta profecía se cumplirá en cierta medida al final del milenio, cuando Satanás engañe a las naciones de la tierra, "a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla" (vers. 8), para rodear "el campamento de los santos" (vers. 9). Los impíos estarán "de pie ante Dios" y serán "juzgados" "por las cosas que estaban escritas en los libros" (vers. 11- 12), "cada uno según sus obras" (vers. 13). Las naciones de la tierra sabrán que Jehová es Dios (Eze. 38: 23). Cf. Zac. 12: 4; Apoc. 19:19-21.
Rejas de arado.
Heb. 'ittim, instrumentos agrícolas de hierro, probablemente "rejas de arado", piquetas, "azadones" (BJ). En acadio, la palabra designa la vara del tiro del arado. El contraste es claro: se transformarían las armas de guerra en herramientas de paz. Cuando los enemigos de Israel fueran vencidos, el remanente (Zac. 14:16) transformaría sus armas bélicas en herramientas pacíficas.
Este era el plan divino que nunca se cumplió en el caso del Israel literal.
No alzará espada.
Cuando los enemigos de Israel fueran eliminados, las naciones que quedaran se someterían voluntariamente al liderazgo de Israel. "La paloma de la paz hubiera salido de sus muros [de Jerusalén] rumbo a todas las naciones" (DTG 530). Jerusalén habría sido "habitada confiadamente (Zac. 14: 1 l). "Extraños no . . . [habrían pasado] más por ella" (Joel 3:17-18). En consonancia con su nombre, la ciudad sería "posesión de paz" o "fundamento de paz". De nuevo: el plan original que Dios tuvo para con Israel no se cumplió por causa de la apostasía.
Ni se adiestrarán más para la guerra.
Cf. Ose. 2: 18; Sal. 46:9. Los que creen que un retorno literal de los judíos a Palestina presagia su restablecimiento a la relación del pacto del AT, han interpretado que Isa. 2: 1-4 y su pasaje paralelo de Miq. 4:1-3 constituyen una predicción de mil años de paz, época en que los judíos gobernarán la tierra y la convertirán a Dios. Por supuesto, esta interpretación carece de base bíblica (ver pp. 27, 39). En un intento por demostrar el error de esta posición, algunos han procurado explicar que estos versículos de Isaías se refieren a un falso reavivamiento religioso. Esta interpretación debería examinarse comparando el pasaje de Isaías con otros pasajes similares del AT. Tal como se presenta en las pp. 27-40, la Biblia siempre aplica la descripción hecha aquí a la situación que habría prevalecido si Israel hubiese sido fiel a Dios, cuando los gentiles se hubieran unido al pueblo de Dios. Pero la infidelidad del Israel literal hizo que este propósito fuera imposible de realizar. En consecuencia, se cumplirá con el Israel espiritual mediante la proclamación final del Evangelio a las naciones de la tierra (Apoc. 14: 9-11; 18:1-4; ver pp. 37-38).
En CM 439 se cita parte del pasaje paralelo de Miq. 4:1-3 junto con Isa. 54: 11-14 y Jer 31: 33-34, como una de las muchas "lecciones prácticas en la Palabra de Dios, lecciones que Cristo quiere que maestros y padres presenten a los niños en la escuela y en el hogar". Se afirma que es uno de los pasajes bíblicos que "contienen gran estímulo" y "son un tesoro de perlas preciosas" (CM 440). Si Isa. 2: 1-4 y Miq. 4: 1-3 constituyen hoy una lección práctica de "gran estímulo" para el pueblo de Dios, difícilmente podrían describir un falso reavivamiento religioso. Sin embargo, cuando las palabras de Isaías y Miqueas se consideran dentro del marco y contexto de pasajes similares del AT, entonces se destaca su importancia. Nótese lo siguiente:


Los escritos inspirados señalan claramente que en los últimos días habrá un gran movimiento de reavivamiento religioso falso. Pero al estudiar la siguiente evidencia también se deduce que Isaías no escribió en cuanto a ese falso reavivamiento.
Cristo predijo que el mensaje de los predicadores del falso reavivamiento religioso sería de tal naturaleza que engañaría, "si fuere posible, aun a los escogidos" (Mat. 24:23-27). Se nos dice que "el engaño se asemejará tanto a la realidad, que será imposible distinguirlo sin el auxilio de las Santas Escrituras" (CS 651). Cuando llegue ese tiempo, sólo el amor genuino por la verdad y una atención muy diligente a las instrucciones dadas mediante la Biblia y el espíritu de profecía nos proteger án de los engaños del enemigo, los espíritus seductores y las doctrinas de demonios (Ose. 4:6; 2 Tes. 2: 9-12; 6T 401; 3JT 276; TM 475).
Excepto los que conocen y aman la verdad, todo el mundo se descarriará por causa de estos engaños (Apoc. 13: 13-15; CS 618). A medida que las iglesias cristianas nominales se unan, los dirigentes religiosos populares verán en esa unión un gran movimiento para evangelizar al mundo. En realidad enseñarán específicamente que todo el mundo se convertirá (CS 645-646; PE 260-261; cf. 282). Este falso reavivamiento sucederá justamente antes de la proclamación del último gran mensaje divino de misericordia y advertencia presentado en Apoc. 18:1-4, y procurará impedir que los hombres acepten el mensaje de Dios (CS 517). Este es el clamor de "paz y seguridad" mediante el cual Satanás desea crear en los hombres una falsa sensación de seguridad, una modorra de la cual no despertarán hasta que sea demasiado tarde (1 Tes. 5:1-5; cf. Jer 6:14; 8: 11; PE 282; PP 93-94; CS 618; PVGM 338- 339; 2JT 322). 150
Se unirán en este gran movimiento de falso reavivamiento todos los que tengan una forma externa de piedad pero nieguen la eficacia de ella (2 Tim. 3:1, 5).
Como el falso reavivamiento se asemejará tanto al verdadero, naturalmente la descripción bíblica del verdadero también será en cierta medida una descripción del falso. Así, en pasajes tales como Apoc. 14:6-1l; I8:1-4, y en otros que la Inspiración destaca como descripciones del verdadero reavivamiento de la piedad que será la obra final del Evangelio, sin duda es posible que se encuentren algunas características que Satanás procurará falsificar. Es apropiado y conveniente que estudiemos todo lo que la Inspiración nos ha revelado concerniente a estas cosas, haciendo un sincero esfuerzo a fin de estar preparados para la gran crisis que se avecina para la iglesia.
Al hacer frente a las falsas pretensiones y a la exégesis defectuosa del sionismo y de otros movimientos que confunden y aplican mal las profecías del AT, dándoles interpretaciones imaginativas, "nunca nos permitamos emplear argumentos que no sean completamente correctos . . . Debemos presentar argumentos sólidos, que no sólo acallen a nuestros oponentes sino que soporten el examen más estricto y escrutador" (2JT 313). Los escritos inspirados nos proporcionan mucha información concerniente al falso reavivamiento religioso, y al estudiar tan importante tema deberíamos limitarnos a esos pasajes bíblicos que claramente predicen tal movimiento. En esto, como en todo nuestro estudio y exposición de la Biblia, sobre todo de los mensajes de los profetas del AT, haríamos bien en seguir muy de cerca los principios expuestos en las pp. 27-40.

5.
Casa de Jacob.
Cuando el profeta Isaías pronunció este mensaje, el reino el norte, las diez tribus, aún no había sido llevado en cautiverio. Aunque los mensajes de Isaías se dirigían en primer lugar al pueblo de Judá y de Jerusalén (ver com. Isa. 1: 1), aquí se extiende a las doce tribus una invitación para caminar en "la luz de Jehová". Y si bien la apostasía del reino del norte era casi completa, la misericordia divina todavía invitaba a Israel para que se volviera a Dios antes de que terminara el día de la salvación.
Caminaremos.
El glorioso futuro que aguardaba a Israel, profetizado en los vers. 1-4, inspiró en el profeta una conmovedora exhortación a andar en "la luz de Jehová". El que ha captado una visión de lo que Dios tiene reservado para los que le aman y le sirven, no podrá conformarse más con logros mediocres.
El cumplimiento del deber conocido es la única evidencia válida de que se ha aceptado con sinceridad el ofrecimiento divino de misericordia. En verdad, una profesión de fe sin obras de obediencia es considerada "muerta" (Sant. 2:26). Jesús dice que los que oyen la palabra del Señor, pero no la obedecen, son como el hombre que construye su casa sobre arenas movedizas (Mat. 7:26- 27).
Luz de Jehová.
Es decir, la luz de la verdad que Jehová tan misericordiosamente envió por medio de sus siervos los profetas. En los días de Isaías esta luz era la salvación mediante el Mesías prometido, el cual, cuando vino, dijo de sí mismo que era "la luz del mundo" (ver com. Juan 8:12). El era la "luz verdadera.... la luz de los hombres" (Juan 1:9, 4). Compárese este pasaje con las fervientes exhortaciones de nuestro Señor a los dirigentes del Israel de sus días para que anduvieran en la luz mientras ésta aún estuviera en medio de ellos (Juan 12:35-36; cf. Juan 1:9-12).
6.
Tú has dejado.
En vez de hallarse en condiciones de percibir el glorioso destino que Dios les tiene preparado, prácticamente han apostatado. Ya no son leales, fieles, ni obedientes al Señor, sino que han sido abandonados y dejados de lado por sus grandes iniquidades. Dios ya no está con ellos ni de parte de ellos, sino en contra de ellos, porque lo han rechazado. Esta era la inflexible realidad de la situación, un contraste notable con la gloriosa perspectiva de la cual acaba de hablar Isaías. En los vers. 6-9 se describe la situación real de Israel en ese momento. En los vers. 10-22 se describe el resultado inevitable: lo que ocurriría en el "día de Jehová" (vers. 12). Debido a la apostasía de Israel, ese día traería oscuridad y terror a la "casa de Jacob", el profeso pueblo de Dios, y también al resto del mundo.
Traídas del oriente.
Al oriente de Palestina estaba Babilonia, conocida por sus astrólogos, agoreros y hechiceros (Dan. 2:2, 27; 4:7; 5:7, 1l). Por cuanto había abandonado al Señor y se había vuelto a las falsas religiones del Oriente, Israel perdió el favor de Dios.
Como los filisteos.
Los habitantes de Palestina fueron expulsados delante de Israel151 debido a sus muchas abominaciones, ya que habían prestado atención a "agoreros y a adivinos" (Deut. 18:10-14). A semejanza de los babilonios, los filisteos tenían sus sacerdotes ocultistas y sus adivinos (1 Sam. 6:2); y ahora el profeso pueblo de Dios estaba practicando estas cosas. En vez de buscar la luz en Dios, acudían a dirigentes que estaban relacionados con el príncipe de las tinieblas.
Pactan con hijos de extranjeros.
"Con extraños chocan la mano" (BJ). Israel había pactado diversos acuerdos con extranjeros, para participar con ellos en empresas comunes. Israel ya no era más un pueblo separado y peculiar. En política, comercio, religión e impiedad armonizaba con el mundo que lo rodeaba. Cf. 2 Cor. 6:14.
7.
Plata y oro.
Judá se había convertido en una nación comerciante, y el gran interés de su vida era adquirir riquezas. Eran ricos en oro y plata; pero pobres en rectitud y fe. El reinado de Uzías había sido largo y próspero. Uzías había triunfado en sus batallas contra los filisteos y los árabes, y había recibido tributo de los amonitas (2 Crón. 26:7-8). junto con la prosperidad vinieron el lujo y la decadencia moral. Se tiene cierta idea de la riqueza de Judá en los días de Isaías por el tributo que Senaquerib afirma haber recibido de Ezequías, tributo que incluía 30 talentos de oro (unos 1.026 k) y 800 talentos de plata (unos 27.360 k; ver t. I, pp. 173 y siguientes).
Caballos.
El Señor había dicho al pueblo de Israel por medio de Moisés que no debía "aumentar" sus "caballos" (Deut. 17:16); y mediante Samuel había advertido que, al nombrar un rey, el pueblo se vería obligado a mantener tanto caballos como carros (1 Sam. 8:11-12). Salomón tuvo muchos caballos y carros (1 Rey. 10:25-29), y sin duda Uzías siguió su ejemplo en esto. En los tiempos del AT los caballos se usaban mayormente para la guerra. El aumento de los caballos y carros desviaría la atención del pueblo, de la fe en Dios, y lo haría confiar en cosas materiales. En Miq. 5:10, 12-13 se afirma que, como castigo, el Señor destruiría los caballos y los carros junto con los ídolos, las hechicerías y los agoreros.
8.
Llena de ídolos.
El reinado de Acaz se caracterizó por una gran decadencia moral en la cual el rey y su pueblo abandonaron al verdadero Dios y se volvieron a la adoración de ídolos. Se hicieron imágenes de Baal (ver t. I, p. 182), se ofrecieron sacrificios humanos a dioses paganos, se erigieron altares en toda Jerusalén, se dedicaron altos para quemar incienso a los ídolos en todo el país, y se levantó un altar pagano en el atrio del templo, donde había estado el altar de bronce de Salomón (2 Crón. 28:2-4, 23-25; 2 Rey. 16:10-14).
9.
Se ha inclinado el hombre.
La humillación del "hombre" ('adam) y del "varón" ('ish) se refiere en este pasaje a la humillación de los humanos ante el Señor. Ahora no se humillan, pues son orgullosos y arrogantes; pero cuando venga el Señor serán humillados (ver Isa. 2:10-12).
No los perdones.
Cuando venga el "día de Jehová" (vers. 12), terminará el tiempo de gracia para los pecadores, y no podrán ya arrepentirse (Ose. 13:14; cf. Heb. 9:28). El Señor no los puede perdonar, porque no desean el perdón.
10.
Métete en la peña.
En Palestina abundaban (y aún hoy abundan) cuevas y cavernas que proporcionaban protección natural en tiempos de peligro (Juec. 6:2; 15:8; 1 Sam. 13:6; 14: 11; 24:3; 1 Rey. 18:4). En el gran "día de Jehová" la gente huirá aterrorizada hacia cualquier lugar de refugio, buscando protección de las calamidades que sobrevendrán en la tierra (Apoc. 6:15). El rollo 1QIsª no tiene la última frase del vers. 9, ni tampoco está el vers. 10 de Isa.1.
11.
La altivez de los ojos.
Los humanos han desafiado al Dios del cielo; han exaltado sus propias opiniones por encima de los decretos de Dios. En el gran día del juicio los orgullosos y altivos de la tierra serán humillados delante del Señor de los cielos (cap. 13:11).
Jehová solo.
Cf. Sal. 46:10. Cuando Dios venga en poder y gloria toda carne será como hierba delante de él. Entonces el Señor será conocido en toda su grandeza y majestad como Creador y Sustentador, no sólo de esta tierra sino del universo. Ensalzado sobre el trono de su gloria, es juez de todos los pueblos y Rey del universo.
Aquel día.
Es decir, el "día de Jehová" (vers. 12), cuando Jesús vuelva para reinar, cuando redima a su pueblo y destruya a los impíos (cap. 13:9; 34:8).
12.
Día de Jehová.
El "día de Jehová" es el día cuando se hará sentir la ira de Dios sobre las distintas naciones y sobre el mundo en general. Cuando una nación se vuelve tan impía que su suerte queda sellada, y el Señor152 pronuncia contra ella su sentencia final, ése es el "día de Jehová" para esa nación. Este día de juicio, específico y localizado, era para cada una de las naciones implicadas su "día del Señor". Estos juicios pronunciados contra Israel (Amós 5: 18), Judá y Jerusalén (Lam. 2: 22; Eze. 13: 5; Sof. 1: 7, 14, 18; 2: 2-3; Zac. 14: 1), Babilonia (Isa. 13: 6, 9), Egipto (Jer. 46: 10; Eze. 30: 3) y Edom, y los paganos en general (Abd. 15) son símbolos del día del juicio del Señor que vendrá sobre toda la tierra (1 Tes. 5: 2; 2 Ped. 3: 10). Ver también Isa. 34: 8; Joel 1: 15; 2: 1; 3: 14; Zac. 14: 1; Mal. 4: 5. Las profecías concernientes a un "día de Jehová" de efectos locales, con frecuencia pueden también describir el "día [universal] de Jehová", que acaecerá al fin del mundo. Asimismo Jesús entremezcló las predicciones de la caída de Jerusalén con las de su segunda venida.
Todo soberbio y altivo.
"Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu" (Prov. 16: 18). El orgullo llevó a los hombres a oponerse a Dios y a oprimir a sus prójimos. El orgullo induce a los hombres a desafiar a Dios, obligándolo a transformarse en enemigo de ellos. En consecuencia, todo el poderío del cielo está desplegado contra ellos. Sólo es asunto de tiempo hasta que perezcan junto con todas sus obras. Isaías vio que el profeso pueblo de Dios se estaba jactando y gloriando de sus proezas. También lo vio humillado en el polvo ante el Creador en el gran día de Jehová.
13.
Los cedros del Líbano.
Muchas veces se compara la gloria y el orgullo de hombres y naciones con árboles hermosos (Isa. 14: 8; Eze. 31: 3-14; Dan. 4: 10-23; Zac. 11: 1-2), sujetos a ser cortados y despojados de su gloria.
14.
Los montes altos.
En la Biblia, los montes muchas veces representan reinos. Así como la ira de Dios caerá sobre los orgullosos y altivos en el gran día de su ira, así también acontecerá con las naciones orgullosas. Las naciones que se han vanagloriado y exaltado contra el Señor de los ejércitos serán abatidas y desoladas.
15.
Toda torre alta.
En contraste con las defensas que Dios proporciona a los suyos, éstas son las que inventan los hombres. Uzías había fortificado en gran manera las defensas de Judá: había construido fuertes torres en Jerusalén, había ampliado las murallas de la capital y erigido torres en diversas zonas rurales. Sus sucesores siguieron la misma política (2 Crón. 26: 9-10; 27: 3-4; 32: 2-6; Isa. 22: 8-11; Ose. 8: 14). Ninguna de esas defensas podría quedar en pie en el día de la ira de Dios.
16.
Las naves de Tarsis.
Grandes naves, capaces de llegar hasta Tarsis (en España) o en las cuales se transportaban los metales desde las refinerías hasta los centros comerciales. Navegaban por el Mediterráneo y el mar Rojo. Se las empleaba en el comercio con países distantes (1 Rey. 10: 22; 22: 48; 2 Crón. 20: 36). El castigo del cielo caería sobre todas esas empresas comerciales, pues estaban motivadas por el egoísmo y la codicia.
Todas las pinturas preciadas.
Mejor "todos los barcos cargados de tesoros" (BJ). La palabra hebrea sekiyyah debe traducirse como "nave" o "barco". Esta traducción corresponde mejor al contexto. La LXX traduce "naves". También es interesante notar que, en egipcio, skti significa "nave".
17.
La altivez del hombre.
Cf. vers. 11. Para darle mayor énfasis, se repite aquí un mensaje de condenación dirigido a los orgullosos y altivos. La humillación y la vergüenza serán el destino final de los que piensan y actúan contrariamente a los propósitos del Señor de los cielos.
19.
Las cavernas de las peñas.
Ver com. vers. 10. Nuevamente se pinta el cuadro de uno que busca amparo en las numerosas cuevas naturales y hendiduras de las rocas de Palestina, que con frecuencia brindaban un medio eficaz para escapar y defenderse en tiempos de peligro. Cf. Ose. 10: 8; Apoc. 6: 15-16.
Para castigar.
Mejor, "para hacer temblar" (BJ). La palabra hebrea 'arats significa "temblar" o "estar aterrorizado". Un gran terremoto ha de acompañar el regreso de Cristo. Cf. Isa. 2: 2l; Apoc. 11: 19; 16: 18. Esto traerá desolación a toda la tierra, anegará las grandes ciudades, desplazará las islas de sus lugares y arrancará las montañas de sus cimientos. Es la voz de Dios la que causará esta sacudida de la tierra (ver CS 694-695).
20.
Topos.
Pequeños animales (mamíferos insectívoros) que viven bajo tierra, en cuevas, ruinas o edificios deshabitados. A este tipo de lugar la gente huirá en busca de refugio (vers. 10, 19, 21).
Idolos de plata.
Los que corran a protegerse de la presencia de Dios las cuevas, desecharán sus ídolos, que ahora reconocen como incapaces de socorrerlos. No necesariamente 153 se trata de ídolos literales; podrían ser tesoros de oro y plata que han acumulado. Ahora ven que son totalmente inútiles y no pueden proporcionarles alivio alguno, y los desecharán como vanos.
21.
Las hendiduras de las rocas.
Con ciertas añadiduras y variantes, Isaías repite la figura del vers. 19. Este es el clímax de la escena que le fue presentada a Isaías de los terribles acontecimientos que habrían de sobrevenir a la tierra. Se acerca la hora cuando esta profecía se cumplirá (ver 3JT 142) y el Señor se revelará sacudiendo y castigando la tierra, y haciendo justicia contra los que a sabiendas han rechazado su misericordia y violado su ley.
22.
Dejaos del hombre.
Si tal es la suerte de los impíos, ¿por qué confiar más en ellos? El pueblo de Dios confiaba en su propia inteligencia y en la ayuda de sus vecinos paganos. Debía volverse a Dios para hallar en él su socorro y fortaleza.
El sentido de las palabras "Dejaos del hombre" es similar al de la advertencia de Cristo a sus discípulos, registrada en Mat. 10: 17: "Guardaos de los hombres". Vez tras vez Dios advirtió a Israel que no confiara en la fuerza humana, ni en la propia, ni en la de naciones vecinas como Egipto y Asiria, sino que más bien confiara en lo que Dios podría hacer y haría en su favor, si le era fiel. Como en el mar Rojo, en Jericó, y frente a las puertas de Jerusalén en los días de Senaquerib, Dios podía probar la suficiencia del poder divino.
Cuyo aliento.
Estas palabras hacen resaltar la fragilidad de la vida del hombre (Gén. 2: 7; 7: 22; Sal. 146: 3-4). Dios fue quien dio al hombre aliento de vida, y cuando queda sin aliento, la vida cesa. ¿Por qué se ha de depender de débiles seres mortales para obtener ayuda, cuando Dios promete proporcionar conducción y fortaleza?
¿De qué es él estimado?
"¿Qué vale él?" (BJ). ¿Quién es el hombre y qué puede hacer para que se deposite en él tanta confianza? Los hombres se vanaglorian y desafían al gran Dios del cielo, rechazando su Palabra y negándose a andar en sus caminos. Esos hombres serán raídos completamente junto con las cosas que han hecho, mientras que Dios y la verdad permanecerán para siempre. ¿Por qué acudir a los hombres que se han vuelto contra Dios? De toda la ponderada civilización que el hombre ha construido y de la cual se jacta tanto, nada valdrá la pena conservar. Sus elevadas torres y murallas, sus naves de Tarsis, sus tesoros de oro y plata, perecerán en el día cuando Jehová "se levante para castigar la tierra" (vers. 19). Los altivos y arrogantes serán humillados y sólo Jehová será ensalzado en ese día.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
5 EC 39; FE 222; 3T 190
8-9 PR 227
10-12 CS 696
11 PR 138
11-12 PR 227
17 1JT 40, 247
17-18 PR 536
19 1JT 495; 3JT 143; NB 452; MJ 87; OE 280
20 Ev 5l; MB 28O; 1T 169
20-21 CMC 237; CS 696; PP 354; PR 537; PVGM 352
21 1JT 495; MJ 87; PE 34
22 FE 222; 5T 301; TM 382, 484, 491


ISAÍAS - CAPÍTULO 3 - - AUDIO
1 La gran confesión provocada por el pecado. 9 La desvergüenza del pueblo. 12 La opresión y la codicia de los gobernantes. 16 juicio contra las mujeres, debido a su orgullo.

1 PORQUE he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua;
2 el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano;
3 el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artífice excelente y el hábil orador. 154
4 Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus señores.
5 Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble.
6 Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia de su padre, y le dijere: Tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe, y toma en tus manos esta ruina;
7 él jurará aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir; no me hagáis príncipe del pueblo.
8 Pues arruinada está Jerusalén, y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehová para irritar los ojos de su majestad.
9 La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal para sí.
10 Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos.
11 ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado.
12 Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos.
13 Jehová está en pie para litigar, y está para juzgar a los pueblos.
14 Jehová vendrá a juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus príncipes; porque vosotros habéis devorado la viña, y el despojo del pobre está en vuestras casas.
15 ¿Qué pensáis vosotros que majáis mi pueblo y moléis las caras de los pobres? dice el Señor, Jehová de los ejércitos.
16 Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies;
17 por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas de Sion, y Jehová descubrirá sus vergüenzas.
18 Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas,
19 los collares, los pendientes y los brazaletes,
20 las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos,
21 los anillos, y los joyeles de las narices,
22 las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas,
23 los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados.
24 Y en lugar de los perfumes aromáticos vendrá hediondez; y cuerda en lugar de cinturón, y cabeza rapada en lugar de la compostura del cabello; en lugar de ropa de gala ceniciento de silicio, y quemadura en vez de hermosura.
25 Tus varones caerán a espada, y tu fuerza en la guerra.
26 Sus puertas se entristecerán y enlutarán, y ella, desamparada, se sentará en tierra.


1.
De Jerusalén y de Judá.
Jerusalén y Judá representan al profeso pueblo de Dios, el cual en los días de Isaías se había apartado mucho del Señor y sin embargo hacía una ruidosa aunque vana profesión religiosa. Una situación similar prevalece en el mundo actual, y el pueblo que en estos últimos días adora a Dios con sus labios, pero cuyo corazón está lejos de él, necesita este mismo mensaje. Ver com. Mat. 15: 7-9.
Al sustentador y al fuerte.
Dios está a punto de quitar de Judá los dos elementos más necesarios para sustentar la vida: el pan y el agua. Ver Lev. 26: 26; Sal. 105: 16; Eze. 4: 16; 5: 16; 14: 13, donde aparece la expresión "sustento del pan". Sin duda Isaías se refiere aquí al hambre literal, pero el contexto parece aplicar la figura del hambre literal a una escasez de dirigentes capaces. La nación sufriría por falta de liderazgo, así como el cuerpo sufre por falta de alimento. Cuando los estadistas fueran eliminados, las responsabilidades de gobierno recaerían sobre personas incapaces. El resultado inevitable sería una decadencia nacional (vers. 2-5).
2.
El juez y el profeta.
En los vers. 2-3 se enumeran las diferentes clases de hombres que eran el sostén de la nación. Sin tales dirigentes, ningún Estado puede perdurar por mucho tiempo. Pero esos hombres serían quitados de Judá, lo cual ocasionaría debilidad y desorganización nacional. El Señor no afirma que deliberadamente quitaría a tales personas de la tierra, sino simplemente llama la atención al funcionamiento natural de la ley de causa y efecto. Permitió que Israel tuviera los dirigentes que quería, los cuales gobernarían 155 como el pueblo deseaba ser gobernado.
El adivino.
"El augur" (BJ). Aunque la palabra hebrea así traducida indica casi siempre a un adivino cuyas actividades no podían ser aceptadas por Dios, también puede referirse al que echa suertes para saber la respuesta deseada. Se refiere aquí a una persona sabia y prudente, capaz de dar un buen consejo.
3.
El hombre de respeto.
"El grande" (NC) o "estimado" (BJ). En este versículo continúa la enumeración de los hábiles dirigentes que habrían de ser eliminados en Judá: oficiales del ejército, los funcionarios civiles, todos ellos necesarios para que la nación fuera fuerte y próspera. Hombres de esta clase fueron los que Nabucodonosor llevó a Babilonia (2 Rey. 24: 14; cf. Jer. 24: 1; Dan. 1: 3-4).
4.
Pondré jóvenes.
"Les daré mozos por jefes" (BJ). La conducción de los asuntos nacionales caería en manos de hombres de inteligencia pueril. Se designaría a incapaces para que gobernaran la nación. Habría una grave escasez de dirigentes hábiles, y como resultado las cosas irían de mal en peor. "Muchachos": individuos caprichosos, hombres faltos de claridad mental y de buen juicio para actuar. Ellos decidirían y determinarían el destino del Estado. Bajo tales condiciones, la desintegración nacional sería rápida y segura.
5.
El pueblo se hará violencia.
Las naciones cuyos dirigentes son sabios y capaces no sufren injusticia ni opresión. El esfuerzo resuelto de los conductores de una nación para promover igualdad y justicia impedirá abusos que resulten en la ruina de la civilización. Cuando los ciudadanos de una nación son constantemente oprimidos por sus conciudadanos, su confianza y prosperidad languidecen. Donde hay injusticia y engaño, violencia y opresión, la nación mengua, y el día del ajuste de cuentas seguramente vendrá. Esto ha ocurrido en todas las edades. Ocurrió en Judá en los días de Isaías; sucede también hoy. La corrupción prepara el camino para el caos y la ruina.
El joven se levantará.
Los jóvenes de cortos años y poca experiencia despreciarían el consejo de sus mayores. Tal como se presenta en el Decálogo, el primer deber del hombre para con su prójimo es honrar a sus padres (Exo. 20: 12; cf. Lev. 19: 32). Entre los peligros que se predicen para el tiempo del fin, se incluyen: hijos "desobedientes a los padres", y hombres "impetuosos" e "infatuados", "aborrecedores de lo bueno" (2 Tim. 3: 1-4).
6.
Tú tienes vestido.
Se intentaría encargar la conducción del pueblo a los ricos, sin pensar que la posesión de bienes materiales no siempre es evidencia de habilidad para gobernar.
Esta ruina.
Estas palabras se emplean para referirse a la nación como si ya fuera una morada en ruinas. Los tiempos distarían mucho de ser prósperos.
7.
No tomaré ese cuidado.
Una de las acepciones del hebreo permite traducir como lo hace la BJ: "No seré vuestro médico". Así respondería el hermano a quien se instara a gobernar sobre esa "ruina" (vers. 6). Rechazaría la invitación, y el cargo de "cuidador" o "médico" quedaría vacante. No le incumbiría la tarea de curar las heridas ajenas. Si había una obra de restauración que realizar, que otro asumiera la responsabilidad. Tuviera o no capacidad para asumir el mando, rehusaría la responsabilidad del liderazgo.
8.
Arruinada está Jerusalén.
En el tiempo de las invasiones de Senaquerib (ver t. II, pp. 89-90) el reino de Judá quedo casi completamente en ruinas. El rey Ezequías fue forzado por el monarca asirio a pagar un elevado tributo (ver com. cap. 2: 7). Aunque Senaquerib no logró penetrar en Jerusalén, el resto de la nación cayó en sus manos.
La lengua de ellos y sus obras.
Aquí Isaías expone el motivo de la humillación que había sufrido Israel, y de la completa ruina que inevitablemente habría de seguir: el pueblo había abandonado al Señor, y por eso Dios ya no podía bendecirlo ni protegerlo. Por sus palabras y sus obras, el profeso pueblo de Dios estaba en rebeldía contra Jehová.
Para irritar los ojos.
Literalmente, "para rebelarse ante los ojos de su gloria", es decir, en su misma presencia (cf. vers. 9). Dios es longánime y compasivo, y espera mucho antes de castigar a los culpables. Pero por más que se demore, el día del ajuste de cuentas sin duda llegará.
9.
La apariencia de sus rostros.
Mejor, "su aprecio por los rostros", es decir, "su parcialidad" (cf. Hech. 10: 34: "acepción de personas"). Esos impíos no distinguían entre lo bueno y lo malo; hacían lo que les agradaba. La conveniencia era lo que valía, no la justicia. 156 Sus conceptos y sus hechos testificaban contra ellos a la vista del cielo.
Como Sodoma.
Los moradores de Sodoma pecaron abiertamente. La ciudad fue notoria por su impiedad, y el pueblo se deleitaba en su mala fama. No pretendían hacer el bien. Públicamente se jactaban de su maldad. Esa clase de pecadores estaba en evidente rebelión contra Dios, y no procuraba ocultar ese hecho. El vicio ya no rendía homenaje alguno a la virtud, aparentando hacer el bien. Eran evidentes el vicio y la iniquidad; había total desvergüenza al hacer lo malo. Por su disolución, las ciudades de Israel eran como las ciudades de la llanura; estaban maduras para la destrucción.
Amontonaron mal.
El pecado siembra las semillas de su propia destrucción. La impiedad del pecador va seguida de una copa de amargura y mal que quemará su alma y destruirá su ser. Todos los que hacen el mal amontonan mal para sí, y no bien.
10.
Decid al justo.
Todos siegan lo que han sembrado. Los justos siembran buena simiente, la cual producirá una buena cosecha. La gran lección que los humanos necesitan aprender es que todo lo que siembran, eso habrán de cosechar. Padres y maestros no pueden cometer mayor error que el permitir que los jóvenes crean que cuando siembran el mal podrán cosechar el bien. Inexorablemente se ha pronunciado una maldición sobre el pecador. Por lo tanto, nadie debe decirle al pecador de Sión que en el futuro le irá bien. Esto no puede ser, pues Dios ha pronunciado una maldición. Sólo el que abandona el pecado y hace el bien puede esperar la bendición del cielo.
11.
¡Ay del impío!
Este no es un decreto arbitrario de parte de Dios, sino la afirmación de un hecho fundamental. En el mundo no hay nada más real que el hecho de que la siembra del mal produce mal. Cuando se siembra impiedad, los que la han sembrado y quienes los rodean sin duda recogerán una cosecha de desdicha. Por su iniquidad, Israel se estaba destruyendo a sí mismo. Era necesario inculcar este hecho en forma permanente en los corazones de todos, a fin de que se apartaran del pecado y que como resultado la nación pudiera ser salvada. No hay mayor patriota ni ciudadano de mayor valor que el predicador de justicia. Isaías mantuvo esto ante su pueblo de principio a fin, y en cierta medida sus esfuerzos tuvieron éxito. Su predicación influyó mucho para que hubiera una reforma, y así salvó a la nación de la tragedia que de otro modo rápidamente habría asolado al país.
Le será pagado.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto (ver T. I, p. 35; t. IV, P.128) dice: "ocurrirá a él".
12.
Los opresores . . . son muchachos.
Algunos han pensado que estas palabras se refieren a la edad de los reyes de Judá en esta época, pero difícilmente podría ser así, pues, salvo excepciones, los reyes durante el tiempo de Isaías no fueron demasiado jóvenes cuando asumieron el poder. Jotam tenía 25 años cuando comenzó a reinar (2 Rey. 13: 33); Acaz, 20 (2 Rey. 16: 2), y Ezequías, 25 (2 Rey. 18: 2). Es cierto que Azarías, también llamado Uzías, tenía sólo 16 años cuando subió al trono (2 Rey. 15: 2); pero el ministerio de Isaías no comenzó hasta cerca del fin del reinado de Azarías (Isa. 6: 1). Manasés tenía 12 años (2 Rey. 21: 1) y Josías sólo 8 (2 Rey. 22: 1) cuando comenzaron a reinar. Puesto que los reyes del tiempo de Isaías no fueron literalmente "muchachos", tampoco es lógico pensar que sus funcionarios fueran "muchachos" en un sentido literal. Esta frase significa que los gobernantes de la época eran niños en su criterio y capacidad. Escaseaban los dirigentes experimentados en el trono, en el hogar, como también en otras actividades. Esto fue cierto especialmente en el caso de Acaz -quien comenzó a reinar unos pocos años después de que Isaías fuera llamado por Dios-, el cual fue sucedido en el trono por el buen rey Ezequías.
Mujeres se enseñorearon.
De nuevo significa que el país era gobernado por hombres carentes de dones para el mando. Aunque las palabras "muchachos" y "mujeres" no deben tomarse en su sentido literal, la influencia de las arrogantes y disolutas "hijas de Sión" (vers. 16-24) debe haberse hecho sentir sobre los dirigentes, e indirectamente, en los asuntos del Estado. En vez de ayudar a sus esposos, esas mujeres les eran un estorbo; en vez de enseñar a sus hijos los caminos de justicia, los guiaban por sendas de transgresión.
Los que te guían.
El dirigente ocupa una posición de gran responsabilidad, porque adonde él conduce, el pueblo irá. Cuando los dirigentes van por mal camino, naciones enteras se descarrían. Los dirigentes civiles y religiosos del tiempo de Isaías guiaban al profeso pueblo de Dios por caminos de iniquidad 157 y destrucción. El mundo hoy está bajo malas influencias que lenta y seguramente conducen a los hombres por caminos de impiedad, cuyo fin es la muerte eterna. En ningún momento de la historia fue más importante que hoy el contar con un liderazgo acertado.
13.
Jehová está en pie.
Cuando la impiedad alcance cierto límite previsto por el Señor, él se levantará para hacer juicio (PR 269; 2JT 62-63; 5T 524); la intercesión cesará y comenzará la ejecución del juicio. Dios exhorta a su pueblo a arrepentirse y apartarse de su maldad antes de que sea para siempre demasiado tarde.
14.
Los ancianos.
Es decir, los ancianos y dirigentes que gobernaban el país. Eran ciegos "guías de ciegos" (Mat. 15: 14). El pueblo esperaba de ellos conducción y sabiduría, pero sólo era conducido por caminos de impiedad e insensatez.
Habéis devorado la viña.
La viña representa a la nación de Israel (cap. 5: 7; cf. cap. 1: 1, 8, 27; 2: 1, 3; 3: 1, 8, 16; 4: 3-4). Los dirigentes civiles y religiosos eran los cultivadores de la viña. En vez de cuidarla, la habían devorado. Se preocupaban más por sí mismos que por el bienestar del pueblo al cual gobernaban.
El despojo del pobre.
Los pobres de la tierra eran defraudados por los gobernantes. La razón del empobrecimiento del pueblo era la codicia de los que ocupaban puestos influyentes y de autoridad.
15.
Majáis mi pueblo.
El pueblo de Israel era el pueblo de Dios. Los pobres y los menesterosos eran hijos de Dios, y el Rey del cielo los tenía en tan alta estima como a los ricos. Dios tomaba nota de cada injusticia, y habría de considerar a cada opresor como responsable de su maldad. Por causa de su debilidad y pobreza, los humildes y necesitados dependen de todos los que profesan ser siervos de Dios. Oprimir a los pobres equivale a violar los principios del reino de los cielos. Dios no mirará con agrado a los que se enriquecen a expensas de los pobres y después tratan de aliviar su conciencia presentando ofrendas a Dios de esas ganancias mal adquiridas.
16.
Las hijas de Sion.
Después de haber descrito la situación de los príncipes y ancianos de Israel, Isaías se dedica a considerar a sus esposas e hijas que eran tan degeneradas como ellos. En ningún otro pasaje bíblico puede encontrarse una descripción tan detallada de la corrupción femenina. Se describe a las mujeres del tiempo de Isaías tal cual eran: vanas, arrogantes, altivas, orgullosas, más interesadas en sí mismas que en el Señor o en las necesidades de quienes las rodeaban. En notable contraste, Pedro presenta un cuadro ideal de la mujer cristiana (1 Ped. 3: 1-5). La arrogancia era la característica destacada de las "hijas de Sión"; pero la característica sobresaliente que Dios deseaba ver reflejada en sus vidas era el "espíritu afable y apacible".
Andan.
Las hijas de Sión imitaban el modo de andar de las rameras a fin de atraer la atención de los hombres. "Andan con el cuello estirado y guiñando los ojos, y andan a pasitos menudos, y con sus pies hacen tintinear las ajorcas" (BJ). Con cuello erguido, ojos desvergonzados, "pasitos menudos" (BJ) y miradas llenas de coquetería, las mujeres andaban por las calles procurando hacerse admirar para atrapar a sus víctimas (cf. Prov. 7: 6-21).
Haciendo son.
En algunos países del Cercano Oriente se ataban campanitas de plata a los tobillos, las cuales tintineaban al caminar el que las llevaba. Las ajorcas o brazaletes se llevaban tanto en las piernas como en los brazos, y producían un tintineo cuando las muchachas caminaban por la calle. Las "hijas de Sión" seguían, pues, las costumbres de las naciones corruptas que rodeaban a Israel.
17.
Raerá la cabeza.
Las mujeres tendrían que raparse el cabello, ya fuera por enfermedad o en señal de vergüenza. Serían víctimas de crueles invasores que las despojarían de sus costosas ropas.
18.
Atavío.
"Adorno" (BJ), "hermosura".
Calzado.
Heb. 'akasim, "ajorcas" (BJ), de la raíz 'akas, "tintinear", "sacudir brazaletes". En el vers. 16, "haciendo son" se traduce de la misma raíz.
Las redecillas.
Heb. shebisim, algún tipo de cinta de oro o plata llevada en la cabeza.
Lunetas.
Heb. saharonim, "lunitas". Probablemente adornos en forma de luna creciente, que se llevaban en el cuello. En el Cercano Oriente se ponían en el cuello muchos adornos de oro, plata o piedras preciosas.
19.
Los collares.
Heb. netifoth, "gotas". Sin duda algún tipo de pendientes usados en las orejas.
Los pendientes.
Mejor "brazaletes". Los brazaletes eran, y siguen siendo, uno de los 158 adornos preferidos en los países del Cercano Oriente. Muchas veces eran grandes y llamativos, y se usaban varios a la vez.
Los brazaletes.
Heb. re'aloth, "velos".
20.
Las cofias.
He. pe'erim, "tocados" de varias clases. Entre ellos coronas, cintas, sombreros y peinetas o broches de cabello con muchos adornos. Cf. Eze. 44: 18 y Exo. 39: 28, donde la palabra pe'erim se emplea para referirse a los turbantes de los sacerdotes.
Los atavíos de las piernas.
Heb. tse'adoth, "ajorcas", "cadenillas de los pies" (BJ). Muchas veces las mujeres del Cercano Oriente se adornaban piernas y pies tanto como manos y brazos.
Los partidores del pelo.
Heb. qishshurim, "ceñidores" (BJ). Algún tipo de cinta o banda que se ataba en la cabeza o en el busto. Era un adorno usado en la vestimenta de las mujeres de los países del Cercano Oriente, especialmente de las novias. Cf. Jer. 2: 32, donde la palabra qishshurim se traduce como "galas" o "cinta" (BJ).
Pomitos de olor.
Literalmente, "cajas de aliento" o receptáculos de perfumes.
Zarcillos.
Heb. lejashim, "amuletos" (BJ, BC, NC) o encantos, los cuales probablemente se esperaba que produjeran algún efecto mágico en quien los llevaba.
21.
Anillos.
Heb. tabba'oth, "anillos" o "sortijas" para los dedos o las orejas. Se emplea también para referirse a los "anillos para sellar" (cf. Gén. 41: 42; Exo. 35: 22; Núm. 31: 50; Est. 8: 8).
Joyeles de las narices.
"Aretes de nariz" (BJ). Un adorno común en tierras del Cercano Oriente, tanto antaño como ahora.
22.
Ropas de gala.
"Vestidos preciosos" (BJ, NC).
Mantoncillos.
"Mantos" (BJ), "túnicas" (NC), o vestimentas exteriores.
Velos.
Heb. mitpajoth; mantos o "chales" (BJ) llevados por encima del vestido. En Rut 3: 15 se designa con este término el "manto" de Rut. El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto omite esta palabra (ver t. I, p. 35; t. IV, pp. 128-130).
Bolsas.
Heb. jaritim. Probablemente bolsos o carteras (2 Rey. 5: 23).
23.
Espejos.
Heb. gilyonim, de la raíz galah, "descubrir, revelar". No puede saberse si gilyonim se refiere a "vestidos transparentes", según lo indicaría la traducción de la LXX, o a "espejos", siguiendo la traducción de la Vulgata. Los vestidos transparentes eran comunes en el antiguo Egipto, y posiblemente fueron usados por las mujeres de la apóstata Judá. También eran comunes en el antiguo Cercano Oriente los espejos de metal pulido (ver com. Exo. 38: 8). Tanto la posición de este elemento entre otros del ajuar femenino, como el estudio de la palabra hebrea parecen indicar que más bien se trataba de un vestido transparente y no de un espejo.
Lino fino.
En el antiguo Cercano Oriente eran muy cotizados los vestidos de lino fino, algunas veces comparables con la más fina seda o la más ligera gasa.
Gasas.
Aquí la RVR parece invertir el orden del hebreo, que pone primero a los "tocados" o "turbantes" (BJ) y luego las "gasas" o "velos" o "mantillas" (BJ) con las cuales se completaba el atuendo.
24.
Perfumes aromáticos.
Posiblemente el perfume extraído del bálsamo.
Hediondez.
También "olor a rancio". Muchas mujeres que vivían en medio del lujo perderían toda su riqueza y serían llevadas cautivas a países extraños. Los asirios fueron vencedores crueles. Senaquerib afirma haber llevado cautivos a Asiria, en el año 701 a. C., a 200.150 habitantes de Judá. Entre los cautivos menciona específicamente a hijas de la casa real, concubinas del rey y músicos, tanto mujeres como hombres. Muchas de las "hijas de Sión" que lucían sus galas cuando Isaías pronunció su severísima reprensión, sin duda estaban entre las que, despojadas de sus adornos, con vergüenza y en desgracia fueron llevadas a Asiria. En vez del perfume aromático del bálsamo, habría hediondez de miseria, peste y muerte.
Cuerda en lugar de cinturón.
"En vez de cinturón, un cordel" (NC). En vez de un cinto bordado, habría harapos; en lugar de "cinturón", una "soga" alrededor de la cintura.
Compostura del cabello.
Heb. miqsheh, "peinado artificioso" (BJ), "trenzas" (NC). En vez de un hermoso cabello bien peinado, se vería la cabeza rapada de la esclava.
Ropa de gala.
Heb. pethigil, "vestido fino", de buen material y hermosamente confeccionado. En lugar de tal vestido, no habría para cubrirse más que un pedazo de saco en la cintura.
Quemadura en vez de hermosura.
Esta traducción se basa en el texto masorético hebreo (ver t. I, pp. 38-40), el cual reza: ki-tájath yofi. Tanto la LXX como la Vulgata omiten 159 totalmente esta frase, aunque la revisión de la LXX, hecha por Luciano incluye la traducción interpretativa táuta sói antí kallopismóu, "todo esto para ti [será] en vez de adorno". De este modo se entiende que la última frase del vers. 24 es un resumen de todo el versículo y no el punto final de la lista de calamidades. La traducción de la RVR da por sentado que la palabra hebrea ki proviene del verbo kawah, "quemar", "chamuscar", "grabar a fuego". No se conoce ningún otro caso donde se emplee así la palabra ki, y es difícil concebir que aquí tenga ese sentido. Muchos traductores y comentadores modernos han seguido la traducción de la RVA, sugiriendo que las mujeres de Jerusalén recibirían, como los animales, una marca grabada con fuego, como señal de su esclavitud. El descubrimiento del rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto, que data más o menos del año 125 a. C., o sea unos 1.000 años antes que el texto masorético de Isaías más antiguo (ver t. I, p. 35; t. IV, pp. 128-130), resuelve el problema con ki-tájath yofi bósheth: "así, en vez de hermosura, vergüenza" (NC). En esta frase, la palabra ki cumple su función normal. Equivale a "porque", "así". En este caso presenta el resumen de Isa. 3: 24. Puede verse en la explicación de este pasaje el valor que han tenido los rollos de Isaías encontrados cerca del mar Muerto, para dar a conocer el texto original hebreo.
25.
Espada.
En el castigo que sobrevendría, los varones de Judá caerían ante la espada de los ejércitos invasores. Sería imposible decir cuántos miles perecieron en Judá, asesinados por los asirios durante el tiempo de Isaías. Si fueron llevados cautivos más de 200.00 hombres y mujeres cuando Senaquerib invadió a Judá en 701 a. C., es posible que el número de muertos en esta primera campaña suya haya sido aún mayor (ver com. 2 Rey. 18: 13). Por otra parte, es de notar que Senaquerib con frecuencia es dado a la exageración.
Tu fuerza en la guerra.
Senaquerib afirma que los mejores soldados de Ezequías cayeron en sus manos. Sin duda, muchos de los soldados más valientes murieron; y muchos otros fueron llevados cautivos a la lejana Asiria.
26.
Sus puertas.
Se describe a Jerusalén con el símbolo de una mujer desolada y afligida que, sentada en el suelo, llora amargamente por las desgracias que la han abrumado. El caso del antiguo Israel fue registrado "para nuestra enseñanza" (Rom. 15: 4), "para amonestarnos" (1 Cor. 10: 11), a fin de que no cometamos los mismos errores (1 Cor. 10: 1-10) y, como resultado, podamos cumplir el glorioso propósito que Dios tiene para su pueblo hoy (ver Heb. 3: 7-8, 12-15; 4: 1-3, 11, 14- 15).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-26 1T 270
1-4 PR 239
8 PR 239
9 PP 486
10 3JT 254
10- 11 CS 596; Ed 141; 1T 469; 2T 648; 3T 272; 5T 431
12 FE 222; PR 239; 5T 88
14- 16,18-23 PR 227
25 1T 270


ISAÍAS - CAPÍTULO 4 - - AUDIO
En la culminación de los males, el reino de Cristo será un santuario.

1 ECHARAN mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.
2 En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel.
3 Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes,
4 cuando el Señor lave las inmundicias de 160 las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación.
5 Y creará Jehová sobre toda la morada del monte de Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas; porque sobre toda gloria habrá un dosel,
6 y habrá un abrigo para sombra contra el calor del día, para refugio y escondedero contra el turbión y contra el aguacero.


1.
Siete mujeres.
Los mejores varones hebreos habrían caído "en aquel tiempo" -cap. 3: 24-26- ante las armas asirias, o habrían sido llevados cautivos. Para cada soltero habría, por lo tanto, varias mujeres solteras. Estas pedirían a los pocos hombres que quedaban que se casaran con ellas. Varias de esas mujeres, que habían vivido en la lujuria y el ocio, arrogantemente despreciativas por su embriagante esplendor, se acercarían a un mismo hombre pidiendo la protección y el consuelo que les podría proporcionar el matrimonio. Declararían que estaban dispuestas a sufragar los gastos de su ropa y alimento, responsabilidades normales del hombre en Israel (Exo. 21: 10). En un país donde la poligamia ya era común, tal situación la aumentaría en forma notable.
Algunos han aplicado directamente la iglesia de hoy esta situación descrita en el vers. 1, sugiriendo que la expresión "siete mujeres" representa a los cristianos nominales, y "un hombre", a Cristo. Explican que esas mujeres se aferran del cristianismo, no con sinceridad (cf. Mat. 25: 1-13), sino superficial e hipócritamente, y sólo por lograr ventajas personales. Las "siete mujeres" se proponen "comer" de su propio pan y no del que "descendió del cielo" (Juan 6: 32-33); y "vestirse" con sus propias ropas -los "trapos de inmundicia" de Isa. 64: 6-, en lugar del perfecto manto de la justicia de Cristo (Mat. 22: 11-12). Aplicado en esta forma, Isa. 4: 1 sirve para hacer resaltar el valor de la sinceridad en la vida religiosa, en contraposición con la justicia propia y la hipocresía. Otros han comparado a las "siete mujeres" con algunos grupos religiosos cristianos que tienen "apariencia de piedad", pero niegan "la eficacia de ella" (2 Tim. 3: 5).
Las aplicaciones figuradas de las palabras de Isaías pueden tener algún valor espiritual. Siempre es posible que las declaraciones de un profeta puedan tener, además del primario, un sentido secundario. Sin embargo, no hay ningún comentario inspirado de este pasaje que lleve al estudioso de la Biblia a hacer esta aplicación secundaria. Por eso, los autores de este Comentario sólo le atribuyen a este pasaje sin sentido histórico e inmediato. El mensaje de Isa. 3: 16-4: 1 se dirigió originalmente al pueblo de Jerusalén que vivía en los días del profeta (ver pp. 27-40), según se deduce claramente del contexto.
En aquel tiempo.
En el día descrito en el cap. 3: 24-26. No se interrumpe el pensamiento entre los cap. 3 y 4. La división de capítulos hecha en este punto tiende a oscurecer el sentido del cap. 4, que debe ser considerado como continuación del cap. 3. En los comentarios de 1 Sam. 4: 1; 24: 1; 2 Rey. 7: 1; 11: 21; 24: 20, se notan casos similares de divisiones erradas. En el cap. 4: 1, Isaías describe el clímax del castigo divino sobre las irregeneradas hijas de Sión.
Quita nuestro oprobio.
En el hebreo el verbo está en imperativo. Las mujeres hebreas consideraban que no tener hijos era vergüenza y oprobio, un castigo por el pecado (Gén. 30: 23; 1 Sam. 1: 6; Luc. 1: 25). Las mujeres de Judá deseaban ser madres, y rogaban a los hombres que habían quedado que fueran sus esposos.
2.
En aquel tiempo.
Ver com. vers. l. Otra vez se alude al día cuando el castigo de Dios caería sobre Israel; pero este versículo presenta otro aspecto más alentador de la situación. Si bien el día de Jehová provocaría la destrucción de los impíos, también traería salvación para los justos (Mat. 16: 27; Rom. 2: 6-10; Apoc. 22: 12). En los vers. 2-6 se presenta el cuadro de Cristo, el "renuevo" (ver com. Isa. 11: 1), como Redentor y Libertador, y de la gloriosa obra que él haría en favor de su pueblo. Originalmente, esta predicción debería haberse cumplido en el Israel literal; pero debido a su fracaso como nación, se cumplirá en principio en el Israel espiritual (ver pp. 27-40), cuando Cristo venga por segunda vez.
El renuevo.
Compárese con las profecías mesiánicas de Isa. 11: 1; Jer. 23: 5-6; 33: 15; Zac. 3: 8; 6: 12, donde se llama a Cristo "vara" y "renuevo" (PR 435). Israel quedaría desolado
EL REINO DE JUDÁ EN TIEMPOS DE ISAÍAS
161 como árbol marchito (Isa. 5: 7), pero un renuevo de justicia brotaría de la simiente de David y daría frutos de justicia. El Israel literal perecería como nación, pero Jesús finalmente haría que la tierra floreciera con justicia. Este cuadro de una tierra desolada, que tras larga espera lleva fruto abundante, aparece repetidas veces en las Escrituras (Sal. 72: 16; Eze. 34: 27; 47: 6-9; Ose. 2: 15, 21-22; Joel 3: 18; Amós 9: 13).
El fruto de la tierra.
La tierra prometida era originalmente un país fértil (Exo. 3: 8; 33: 3; Núm. 13: 27; Deut. 8: 7-10). Produciría abundantes frutos siempre que el pueblo de Dios fuera fiel al Señor (Deut. 28: 1-12). Pero si era infiel, habría sequía, desolación y muerte (Lev. 26: 14-39; Deut. 28: 15-48; Ose. 2: 1-13). Al fin, Dios sería misericordioso con su pueblo, y éste recuperaría la gracia divina. En verdad, toda la tierra sería restaurada y colmada de frutos de justicia (Isa. 35; 44: 3-6; 55: 10-13; 60: 21; 61; 62; Jer. 3: 18- 19; Eze. 34: 25-31; Ose. 1: 10; Joel 2: 19-27; Amós 9: 13-15; cf. 2 Ped. 3: 13).
Los sobrevivientes de Israel.
El rollo 1QIsa de los Manuscritos del Mar Muerto (ver t. I, p. 35; t. IV, pp. 128-130) añade, "y de Judá". Isaías hace notar con claridad que los que han permanecido leales al Señor, por causa de los cuales él bendice la tierra, escaparán de la devastación causada por la guerra descrita en el cap. 3: 25-26 (cf. cap. 10: 20 22; 37: 31-32). Durante las invasiones de Senaquerib, todo Judá, excepto la ciudad de Jerusalén, cayó transitoriamente en manos de los invasores asirios. En Jerusalén sólo quedó un pequeño remanente. Si no hubiera sido por estos pocos, la destrucción de Judá habría sido tan completa como la de Sodoma y Gomorra (cap. 1: 9). A este pequeño remanente Isaías dio la misericordioso promesa: "Y lo que hubiere quedado de la casa de Judá y lo que hubiere escapado, volverá a echar raíz abajo, y dará fruto arriba. Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte de Sion los que se salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto" (cap. 37: 31-32). Así como en esos días habría un remanente que no caería en manos del enemigo, así también en estos postreros días quedará un remanente que el Señor preservará, que no caerá en manos del maligno (ver com. Deut. 18: 15; t. IV, pp. 37-38; CS 41; PR 435; PP 288-292).
3.
Será llamado santo.
El gran tema del mensaje de Isaías era la santidad. Vio al Señor sentado sobre su trono, y quedó hondamente impresionado por el santo carácter de Dios (cap. 6: 3). El título que repetidas veces emplea para designar a Dios es "Santo de Israel" (cap. 1: 4; 5: 19, 24; 10: 20; 12: 6; 17: 7; 29: 19; 30: 11-12, 15; 31: 1; 37: 23; 41: 14, 16, 20; 43: 3, 14; 45: 11; 47: 4; 48: 17; 49: 7; 54: 5; 55: 5; 60: 9, 14). En toda la Biblia, este mismo título se encuentra fuera de Isaías sólo seis veces (2 Rey. 19: 22; Sal. 71: 22; 78: 41; 89: 18; Jer. 50: 29; 51: 5). El permanente propósito de Isaías era que Israel abandonara sus pecados y se convirtiera en un pueblo santo.
Registrados entre los vivientes.
Literalmente, "inscritos para vida". Dios lleva un registro de cada habitante de la tierra. Los nombres de algunos son registrados para vida en el libro de la vida (Exo. 32: 32; Sal. 69: 28; Eze. 13: 9; Dan. 12: 1; Mal. 3: 16; Fil. 4: 3; Apoc. 3: 5; 13: 8; 21: 27). Todos aquellos cuyos nombres no sean borrados del libro de la vida, entrarán en el reino de Dios como un pueblo santo.
4.
Las inmundicias.
Todos los que estén dispuestos a abandonar sus pecados serán limpiados de su inmundicia por medio de la sangre de Cristo. "La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado" (1 Juan 1: 7). "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1: 9; cf. Sal. 51: 2, 10-11).
Espíritu de devastación.
Heb. rúaj ba'er. La primera palabra puede traducirse como "espíritu", "soplo" o "viento". La raíz de la segunda palabra es b'r, "quemar"; pero la forma verbal que aparece aquí (piel) tiene más bien el sentido de "arrasar', "consumar". Por lo tanto, son también correctas las versiones que hablan de "viento abrasador" (BJ) o de "soplo quemante" (DHH, nota). Nácar-colunga compone de otro modo: "viento de devastación". De todos modos, se presenta un cuadro de un fenómeno que consumará y arrasará con las inmundicias de Jerusalén. El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto (t. I, pp. 35-38) dice s'r en vez de b'r (no hay vocales en esos MSS); ese verbo significa "violentarse", "enfurecerse". Teniendo en cuenta el parecido de las letras hebreas transliteradas como s y b, y la similitud de significado de las dos palabras, es fácil confundirlas. La diferencia de sentido es mínima.
5.
Nube y oscuridad.
Se alude aquí a la manifestación visible de la presencia de Dios, 162 La cual acompaño a su pueblo en su peregrinación desde Egipto a Canaán (Exo. 13: 21; Núm. 9: 15; 10: 34; 14: 14). Así como Jesús es tuvo con su pueblo entonces para guiarlo, protegerlo y bendecirlo, así también estará hoy con sus hijos mientras se dirigen a la Canaán celestial (Zac. 2: 5).
Y de noche resplandor de fuego que eche llamas.
En el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto (ver t. I, p. 35; t. IV, pp. 128-130) se omite esta frase, como también la primera parte del vers. 6 hasta la palabra "día", inclusive. Evidentemente se trata de un error del escriba que copió el Rollo del Mar Muerto, o ya faltaba esta sección en el documento del cual estaba copiando. Este error de copia, llamado homoiotéleuton, es común en los antiguos manuscritos. Consiste en saltarse una breve sección de lo que se copia, omitiendo lo que está entre dos palabras iguales o similares.
Sobre toda gloria.
"Y por encima la gloria de Yahveh será toldo y tienda" (BJ). La presencia divina, como un pabellón, proveerá orientación, seguridad, protección y paz.
6.
Un abrigo.
El pabellón que Dios promete a su pueblo lo protegerá de toda prueba, dificultad o peligro que pueda surgir para amenazarle (Sal. 27: 5; 91: 1; Isa. 26: 3-4).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
2-3 CS 539; 2JT 179; PR 435
3 CS 41
4 DTG 82
5-6 PP 288
6 PP 189


ISAÍAS - CAPÍTULO 5 - - AUDIO
1Por medio de la parábola de la viña, Dios pronuncia su severo juicio. 8 Sus juicios contra la codicia. 11 Contra la lascivia. 13 Contra la impiedad. 20 Contra la injusticia. 26 Los ejecutores de los juicios de Dios.

1AHORA cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil.
2 La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edifica do en medio de ella una torre, y hecho también ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.
3 Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña.
4 ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?
5 Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada.
6 Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.
7 Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.
8 ¡Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?
9 Ha llegado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas.
10 Y diez yugadas de viña producirán un bato, y un homer de semilla producirá un efa.
11 ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!
12 Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.163
13 Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.
14 Por eso ensanchó su interior el Seol, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se regocijaba.
15 Y el hombre será humillado, y el varón será abatido, y serán bajados los ojos de los altivos.
16 Pero Jehová de los ejércitos será exaltado en juicio, y el Dios Santo será santificado con justicia.
17 Y los corderos serán apacentados según su costumbre; y extraños devorarán los campos desolados de los ricos.
18 ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como coyundas de carreta,
19 los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos; acérquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!
20 ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
21 ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!
22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida;
23 los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!
24 Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.
25 Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano, y le hirió; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.
26 Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará al que está en el extremo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente.
27 No habrá entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormirá, ni le tomará sueño; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus sandalias.
28 Sus saetas estarán afiladas, y todos sus arcos entesados; los cascos de sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.
29 Su rugido será como de león; rugirá a manera de leoncillo, crujirá los dientes, y arrebatará la presa; se la llevará con seguridad, y nadie se la quitará.
30 Y bramará sobre él en aquel día como bramido del mar; entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz.


1.
Ahora cantaré.
En algunas ocasiones Isaías profetiza desastres; en otras, esperanza. Se expresa con palabras tiernas y afectuosas; luego, con palabras de ira y furor. En el cap. 1:10 se dirige a los caudillos de Jerusalén llamándolos "príncipes de Sodoma", y al pueblo lo denomina "pueblo de Gomorra". En este pasaje se presenta ante Israel como un trovador que entona una canción patriótica para deleite de su pueblo. Compárese esto con muchos de los salmos de David y el Cantar de los Cantares (ver Amós 6: 5).
Cantaré por mi amado.
A semejanza de otros profetas, Isaías fue un consumado poeta que presentó muchos de sus mensajes en forma de cantos y poesías (cap. 6: 10-13; 9: 2-21; 10: 1-11, 13-19, 28-34; 11: 1-9, 12-16; 12; 13: 2- 22; 14: 4-21, 24-32; 15; 16: 1-11; 17: 1-6, 10-14; 18; 19: 1-15; 21: 1-15; 22: 1-8; etc.).
Mi amado.
El "amado" dueño de la viña era Dios. La viña era la nación de Israel (Sal. 80: 8-16; Mat. 21: 33-41).
Ladera fértil.
La "ladera fértil" era la tierra de Canaán; en forma particular, posiblemente se refiere a Jerusalén.
2.
La había cercado.
Mejor, "la cavó" (BJ, NC). En hebreo bíblico, la palabra 'azaq, traducida "cercado", significa "cavar". La traducción "cercar" viene del hebreo postbíblico. Sin embargo, del contexto se deduce que también la viña tenía "cerca" o "vallado" (Isa. 5: 5; cf. Mat. 21: 33) en torno de ella. Dios colocó un cerco protector en derredor de su pueblo para resguardarlo. Su ubicación en la altiplanicie central de Palestina, lejos del con tacto inmediato con las naciones vecinas, constituía una salvaguardia. La ley de Dios y 164 los mensajes que el Señor envió por medio de sus profetas tenían el propósito de preservarlo del mal.
Despedregado.
Es posible que las piedras quitadas representen a los pueblos autóctonos del país, con su religión idolátrica y sus costumbres impías.
Vides escogidas.
Representan al pueblo de Israel, cuidadosamente escogido por Dios mismo (vers. 7).
Una torre.
La torre representa el templo (DTG 547).
Un lagar.
Puede interpretarse que se refiere a instituciones como las escuelas de los profetas, medios dispuestos por Dios para inculcar virtudes tales como rectitud, justicia, honradez y pureza.
Uvas.
Se plantó la viña con el propósito de que diera fruto; propósito que también se tuvo al plantar la higuera de la parábola de Luc. 13: 6-9 (cf. Mat. 21: 19, 34). Las uvas representan el fruto del carácter, reflejo del carácter divino que Israel había de exhibir ante el mundo (ver pp. 29-32).
Uvas silvestres.
En vez de producir los frutos del Espíritu, Israel produjo los frutos de la carne (Gál. 5: 19-23). Acciones crueles e injustas, fraude y engaño, intemperancia e inmoralidad, menosprecio de los derechos de los pobres y oprimidos, el aprovecharse de viudas y huérfanos, tales eran los males que los profetas constantemente reprendían; estas son las "uvas silvestres" que se mencionan aquí.
3.
Varones de Judá.
Isaías sigue dirigiéndose a los hombres de Judá y de Jerusalén (cap. 1: 1; 2: 1; 3: 1; 4: 3-4), los cuales profesaban ser el pueblo de Dios. El canto de la viña, como tal, ya ha concluido, y el Señor, el "amado" de este canto, se dirige a su pueblo por medio del profeta.
Juzgad.
Se pide a Sión que emita sentencia sobre sí misma (cf. Mat. 21: 40-41). Otra vez Dios invita a su pueblo a estar a cuentas con él (Isa. 1: 18). Este pedido es justo, y sin lugar a dudas los judíos deberán admitir la justicia divina -como también la culpabilidad de ellos- si consideran los hechos con equidad.
4.
¿Qué más se podía hacer?
Con frecuencia una pregunta es la forma más efectiva de hacer comprender una verdad. Mediante esta penetrante pregunta Isaías deja en claro que el Señor ha hecho todo lo que podía haberse hecho en favor de Israel. Le proporcionó todo lo necesario para que desarrollara un carácter que se pareciera al carácter divino. La culpa del fracaso sólo podía tenerla Israel mismo (ver pp. 32-36).
5.
Quitaré su vallado.
Dios quitaría su mano protectora de sobre su pueblo para permitir que sus enemigos lo saquearan y lo esparcieran. Como resultado de la transgresión, la viña habría de convertirse en un sitio desolado.
6.
Haré que quede desierta.
No fue Dios mismo quien destruyó a Israel, sino que él le retiró su protección, y permitió que entraran los enemigos externos: en ese momento Asiria, y después Babilonia y Roma, para que se cumpliera la voluntad divina (ver com. 2 Crón. 18: 18; 22: 8). Más tarde Isaías dice que el Señor haría de Asiria "vara y báculo" de su "furor" y de su "ira" para castigar a Israel (cap. 10: 5-7).
No será podada ni cavada.
Si una viña ha de producir fruto, es necesario que se la cuide. Si no se la poda ni cultiva, finalmente se deteriorará y se convertirá en un lugar desolado. La cesación de la poda y de la cavadura indica la supresión de los medios proporcionados por Dios para el cultivo moral y espiritual (cf. Luc. 13: 8; Juan 15: 2).
El cardo y los espinos.
La que una vez fuera viña floreciente se convertiría en un lugar desierto y abandonado. En vez de uvas, sólo produciría espinos y cardos. El cielo le negaría su bendición; la tierra se tornaría árida y estéril. Es Dios quien imparte vida y bendición (Sant. 1: 17). Cuando retiene sus bendiciones, se produce la desolación y la muerte.
7.
La viña.
Dios no deja ninguna incertidumbre en cuanto al significado del mensaje que dirige. La aplicación específica de este mensaje a la nación apóstata recuerda la incisiva reprensión de Natán cuando le dijo a David: "Tú eres aquel hombre" (2 Sam. 12: 7), y el severísimo reproche de Jesús a los judíos: "El reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él" (Mat. 21: 43).
La casa de Israel.
Aunque la misión de Isaías estaba dirigida en primer lugar al reino de Judá, algunos de sus mensajes se aplicaban igualmente al reino de Israel. La parábola de la viña correspondía a Judá en primer término (vers. 3), pero el mensaje de reprensión y la advertencia del inminente desastre eran tanto para Israel como para Judá. Frecuentemente se emplea el término "Israel" para designar a la nación de Judá 165 (Isa. 1: 3; 4: 2; 8: 18; 31: 6; Miq. 1: 14; 3: 1; 6: 2). Pero el hecho de que aquí se mencionen tanto "la casa de Israel" como los "hombres de Judá", parece indicar que el mensaje se aplicó a ambas naciones. Si en este pasaje "Israel" designa al reino del Norte, esta profecía fue pronunciada antes de 722 a. C. cuando este reino cayó. Aunque la mayor preocupación de Isaías era Judá, resulta muy comprensible que un profeta de Dios de vez en cuando echara un vistazo profético al vecino que estaba al norte de Judá, en su hora crítica, cuando ya se acercaba a su fin.
Esperaba juicio.
"Justicia" (BJ). Dios esperaba que su pueblo practicara justicia, pero en cambio vio derramamiento de sangre, injusticia y opresión por dondequiera.
Clamor.
"Alaridos" (BJ). El "clamor" provenía de los que sufrían opresión o cuya sangre inocente estaba siendo derramada (cf. Gén. 4: 10; Deut. 24: 15; Sant. 5: 4; Apoc. 6: 9-10). El trato recíproco de los justos no provoca estos clamores en procura de ayuda, clamores que deben ascender hasta el cielo.
8.
¡Ay!
En este punto Isaías comienza la enumeración de una serie de desgracias que sobrevendrían a Israel como resultado de las faltas que se mencionan específicamente en relación con cada desgracia. Esas faltas son las "uvas silvestres" del vers. 2. No se pueden detallar todos los pecados del pueblo; sólo se nombran los más característicos en esa época de impiedad.
Juntan casa a casa.
Este cuadro gráfico representa el pecado de la codicia y la ambición. Dios originalmente quiso que Israel fuera una nación de pequeños propietarios de tierras. Para evitar la formación de latifundios, instituyó el año del jubileo (Lev. 25: 13; 27: 24) y la ley que permitía que la mujer heredara propiedades (Núm. 27: 1-11; cf. 33: 54; 36). Pero esas disposiciones habían sido desatendidas, y en vez de haber muchos pequeños propietarios, se había formado una clase acaudalada de terratenientes, y otra, la clase de los trabajadores pobres que no tenían propiedades. Mucha gente había quedado reducida a una virtual esclavitud. Otros, que no podían considerarse como esclavos, se veían obligados a pagar arriendos o alquileres exorbitantes. Miqueas, contemporáneo de Isaías, también condenó este mal (Miq. 2: 2).
Solos en medio de la tierra.
Los ricos intentaban monopolizar la economía, desinteresándose del bienestar del pueblo en general. Se preocupaban exclusivamente de sus propios intereses. Ni siquiera les importaba si los pobres desaparecían por completo. La situación rápidamente se acercaba al punto en que los pobres habrían de perder lo poco que les quedaba, y sólo los acaudalados se beneficiarían con los productos de la tierra.
9.
Muchas casas.
Los que desposeían a sus vecinos a fin de incrementar su propio patrimonio, no podrían gozar por mucho tiempo de los resultados de sus medidas opresivas. En vez de hallar prosperidad y felicidad, encontrarían pobreza y ruina nacional. Las cosas llegarían a tal punto, que las propiedades hermosas y grandes quedarían deshabitadas, sin que nadie las atendiera.
10.
Diez yugadas.
Es decir, diez veces el terreno que se podía arar en un día con una yunta de bueyes. El "bato" equivalía a 22 litros (ver t. I, pp. 175-176). Esto es, la tierra prácticamente no daría cosecha.
Homer.
Un homer (220 litros) de semilla no produciría más que un efa (22 litros) de cosecha. En vez de que se produjera un aumento, la cosecha daría mucho menos de lo que se había sembrado. Se describe aquí una situación de decadencia y ruina total.
11.
La embriaguez.
El segundo pecado de la lista es la embriaguez y la intemperancia. El profeso pueblo de Dios era adicto a las bebidas fuertes. Se levantaban temprano a fin de tener más tiempo para beber. Muchos pensaban sólo en la bebida, desde la mañana hasta la noche (Isa. 22: 13; 28: 17; Ose. 4: 11; Amós 6: 6).
12.
Arpas.
La lista de instrumentos incluye: lira, arpa, tambor de mano y flauta doble (ver t. III, pp. 32-41). La música desempeñaba un papel importante en sus orgías (Amós 6: 5-6). En vez de ser empleada para gloria de Dios, la música se convirtió en un arma poderosa en manos del enemigo para arruinar el alma.
No miran.
La conciencia de esos glotones se había cauterizado a causa de sus desenfrenadas y turbulentas orgías; la verdad y la justicia habían sido olvidadas, y los corazones estaban expuestos a todo tipo de mal. La pasión había reemplazado al amor. La violencia y el terror habían tomado el lugar de la justicia.
13.
Fue llevado cautivo.
Si bien el pueblo de Israel no fue llevado cautivo por los asirios hasta el año 723/722 a. C., el profeta 166 habla como si el cautiverio ya fuera un hecho consumado.
No tuvo conocimiento.
El pecado es necedad. Los que pecan habitualmente demuestran que no son sabios, sino necios. El pecado paga dividendos, pero no de prosperidad, paz y honra, sino de ignominia, angustia y muerte. El que escoge el pecado, escoge la muerte. Con claridad, y repetidas veces, Dios había indicado cuál sería el resultado de la transgresión. Además, la experiencia pasada con frecuencia había demostrado cuál era el terrible fruto de la desobediencia. En este momento, al persistir en su impiedad, el pueblo de Israel y de Judá revelaban su total falta de "conocimiento", con lo que se acarrearon su propia destrucción. Fueron destruidos porque les "faltó conocimiento", porque desecharon el conocimiento (Ose. 4: 6).
14.
Ensanchó su interior el Seol.
El Seol (Heb. she'ol) es la morada simbólica de los muertos (ver com. 2 Sam. 12: 23; 22: 6). Se "ensanchó" para dar cabida al gran número de personas que llegaban del mundo de los vivos.
La gloria de ellos.
Los nobles de Jerusalén, las multitudes del pueblo, todos los que se gloriaban en la pompa de ese momento y se complacían en sus iniquidades, todos descenderían igualmente a la destrucción.
15.
El hombre será humillado.
Cf. cap. 2: 9, 11, 17. Personas de todas las clases sociales, tanto los pequeños como los grandes, serían humillados. La destrucción venidera no perdonaría a ninguno.
16.
Será exaltado en juicio.
Es decir, Dios sería honrado y vindicado por sus actos de justicia. El resultado final del pecado es la humillación, pero a la larga la justicia y la rectitud traen honra y gloria. El Señor procede de tal modo que es honrado y glorificado ante todo el universo.
Santificado con justicia.
"El Dios Santo muestra su santidad por su justicia" (BJ). El trato justo de Dios para con los hombres demuestra la santidad de su carácter. El carácter del pueblo de Dios ha de asemejarse al del Señor. Israel había perdido de vista el hecho de que Dios es santo, y en consecuencia no había comprendido ni la importancia ni el significado de la justicia. Consciente del excelso carácter de Dios, Isaías sentía una preocupación constante porque Israel llegara a ser también un pueblo santo y justo. Siempre mantuvo delante de ellos este ideal.
17.
Según su costumbre.
También puede traducirse: "en su pastizal" (BJ, NC) (ver Eze. 34: 11-15). Se presenta al Israel restaurado como corderos que son apacentados juntos en paz y felicidad.
Y extraños devorarán.
El hebreo del resto del vers. 17 no es claro. La traducción "entre las ruinas gordos cabritos ramonearán" (BJ) se basa en la traducción de la LXX, y concuerda con el contexto. Según esta traducción, las tierras que ahora estaban desoladas serían transformadas en pastizales donde los animales domésticos pastarían juntos en paz.
18.
Traen la iniquidad.
El tercer ay se dirige a los que persisten en sus malas acciones, a pesar de estar perfectamente conscientes de lo que hacen. Por su propia voluntad se han ligado con cuerdas a sus iniquidades, por así decirlo, y en su maldad resisten cualquier influencia que pudiera libertarlos (cap. 61: 1).
Coyundas de carreta.
Una coyunda o cuerda de carreta es más gruesa y más fuerte que una cuerda común, y representa una rebeldía más acentuada que hace que los impíos estén ligados a sus pecados con lazos imposibles de romper. Por haber persistido en el mal, sellan su propio destino.
19.
Apresúrese.
Estos pecadores temerariamente desafían a Dios a que siga adelante con lo que se propone hacer frente al espíritu perverso de ellos. Su rebeldía contra Dios es muy evidente. Isaías constantemente señalaba cuán segura era la inminente tragedia. El nombre de su segundo hijo, Maher-salalhasbaz (cap. 8: 3), significa "el despojo se apresura, la presa se precipita". Este nombre había de ser para Israel una señal de la inminencia de la ruina que con tanta frecuencia el profeta predecía (cap. 8: 18). Pero el pueblo hacía oídos sordos a las advertencias divinas. Ante los solemnes mensajes de Isaías acerca del inminente castigo, respondían burlándose: "Que Dios apresure la destrucción de la cual tú siempre hablas. Querríamos verla con nuestros propios ojos". Así provocaban su propia destrucción. Compárese con Mal. 2: 17; 3: 13.
20.
A lo malo dicen bueno.
Aquel que persistentemente resiste las advertencias que en su misericordia Dios envía, finalmente albergará pensamientos tan perversos, que ya no podrá distinguir más entre el bien y el mal. Sinceramente piensa que lo bueno es malo, y lo malo es bueno. Cuando la perversidad llega a este punto, el castigo no puede demorar. 167
21.
Sabios en sus propios ojos.
Confiados en que saben más que Dios, estos perversos impenitentes "se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido" (Rom. 1: 21; ver DTG 184). Su pretendida sabiduría es necedad consumada (Rom. 1: 22). El mando está lleno de personas que desprecian a los que creen en Dios y obedecen su Palabra. Encuentran defectos en todo lo que Dios ha hecho y en todo lo que se propone hacer. Las personas de esta clase son las que hoy provocan su propia desdicha y la del mundo que las rodea. Lo que esta gente necesita es atender las sublimes palabras del salmista: "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios" (Sal. 46: 10).
22.
Valientes para beber vino.
Este ay es similar al que se pronunció en los vers. 11-12 contra los que son dados a la bebida. Pero en esos versículos el ay simplemente se dirige a un grupo de libertinos bebedores. Este ay muestra la relación entre la bebida y las injusticias enumeradas en el vers. 23, las cuales resultan de la bebida. Estos hombres son "valientes" para beber y valientes también para practicar iniquidades.
23.
Justifican al impío.
Es decir, "absuelven al malo" (BJ). Para ellos lo correcto no significa nada. Están dispuestos a disculpar a los más impíos con tal de sacar provecho propio. Si se los soborna, declaran culpable al justo e inocente al impío. Carecen de escrúpulos morales. Viven fastuosamente, y no se detienen ante nada para conseguir los recursos que necesitan. Un país cae en un estado deplorable cuando la justicia está en manos de este tipo de personas.
24.
La llama devora la paja.
Mejor, "el heno en llamas se derrumba" (BJ). El rollo 1QIsª (ver t. I, p. 35; t. IV, p. 128) dice "como fuego llameante se hunde". Esto se asemeja a la traducción de la LXX: "Es quemado junto por llama inextinguible".
Podredumbre.
Esta gente es sumamente corrupta, y perecerá en su propia corrupción. Así como el pasto seco se incendia y queda reducido a cenizas, así ellos serán consumidos.
La ley de Jehová.
Terribles son los resultados que siguen al rechazo de la ley de Jehová (ver CS 643), porque sin ella no hay forma de saber qué es lo bueno y qué es lo malo. Por haber dejado a un lado la ley de Dios, este pueblo se hundió de tal modo en la iniquidad, que llegó a participar en las prácticas escritas en los vers. 8-23.
Abominaron la palabra.
La Palabra de Dios siempre es verdadera y justa. Pero el pueblo despreció esa santa Palabra (ver com. vers. 21). Cuando el hombre procede así, hay poca esperanza para él.
25.
El furor de Jehová.
Ver com. Juec. 2: 20; 2 Rey. 13: 3; 17: 11. Es algo terrible suscitar el furor del Señor. El Señor Dios es "misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad" (Exo. 34: 6). Ama tiernamente al pecador, pero es pleno su aborrecimiento del pecado. No dará por inocente al culpable. No puede hacerlo y seguir siendo consecuente con su propio carácter, mientras la persona culpable no se arrepienta de sus malos caminos. Cuando la iniquidad traspasa el límite, más allá del cual no hay esperanza, la paciencia divina cesa, y comienza el ministerio de la ira (2JT 63; 3JT 281- 283). Cuando Isaías presentó su mensaje, la iniquidad de Israel casi había llegado a este punto.
Se estremecieron los montes.
Posiblemente se refiera a algún terrible terremoto que causó gran destrucción y fue considerado como tan castigo de Dios. Un terremoto de esta envergadura parece haber ocurrido durante el reinado de Uzías, posiblemente durante la última parte de su reinado, pocos años antes de su muerte. Tal vez sea éste el terremoto poco antes del cual fue llamado el profeta Amós (Amós 1: 1). El recuerdo de este terremoto estaba aún vivo en la memoria de la gente cuando Isaías presentó este mensaje.
Fueron arrojados en medio de las calles.
Mejor, "yacían como basura en medio de las calles" (BJ). Cuando ocurrió el terremoto, muchos huyeron a las calles, donde murieron, y quedaron esparcidos sus cadáveres.
Su mano está extendida.
Para seguir castigando (cap. 9: 12, 17, 21; 10: 4). Con referencia a la cesación de la ira divina, ver Sal. 85: 4; Isa. 12: 1; Ose. 14: 4. En relación con la mano extendida para herir y destruir, ver Exo. 3: 20; 9: 15; 2 Sam. 24: 16; Isa. 14: 27.
26.
Pendón.
Heb. nes, "pendón", "estandarte", "señal". En la antigüedad el medio más rápido de transmitir un mensaje era por medio del fuego y el humo, que podían verse de un cerro a otro. Dios anuncia que del mismo modo hará saber su mensaje a las naciones. Este antiguo medio de comunicación proporcionó a Isaías una figura que empleó 168 con frecuencia (cap. 11: 10, 12; 13:2; 18:3; 49:22; 62:10). El "pendón" divino podría ser una señal en la tierra o en el cielo. Era cualquier mensaje que el Señor enviara, ya fuese por medio de mensajeros angélicos o humanos, por fenómenos naturales, o por cualquier otro medio que quisiera emplear para hablar al corazón de los hombres. Cuando Dios hable a las naciones, responderán enviando sus ejércitos a la guerra (cap. 5: 26-30). En este caso Isaías se refiere específicamente a los asirios, que pronto habrían de invadir Palestina (cap. 10: 5-7).
Silbará.
Así como el "pendón" sería una señal visible, el "silbido" sería una señal audible. Las naciones entenderían las dos señales, y responderían prestamente a la llamada del Señor.
27.
No habrá entre ellos cansado.
En los vers. 27-30 se presenta el cuadro de un ejército que avanza con rapidez (cf. cap. 10: 28-33). El ejército avanza en perfecto orden para cumplir su misión señalada. Nada lo impedirá. Compárese esto con la forma en que Dios impidió el ataque de los egipcios cuando éstos avanzaban en contra de la voluntad divina (Exo. 14: 23-25).
Entre ellos.
Esta frase no aparece ni en la LXX ni en el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto (ver t. I, p. 35; t. IV, p. 128).
28.
Sus saetas estarán afiladas.
El ejército está dispuesto para la batalla. Sus armas están afiladas; sus caballos, en condiciones para realizar el difícil y largo viaje; las ruedas de los carros giran como torbellinos.
29.
Su rugido.
O sea, su grito de guerra. El ejército se aproxima como león: fiero, temerario, fuerte y decidido. La presa no se ha de escapar. Dios le ha dado a este ejército sus órdenes de marcha, y el propósito divino se habrá de cumplir.
30.
Bramará.
En este versículo el profeta emplea otra figura de lenguaje. Compara el avance de los asirios con las aguas de una inundación que arrasa con todo y deja desolación y ruina a su paso (cf. cap. 8: 7-8).
He aquí tinieblas de tribulación.
El bramido del mar es acompañado de la oscuridad y el terror de la tempestad.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-2 CS 22; PR 12; PVGM 199, 267
2 PVGM 199
3-7 HAp 13; PR 14; PVGM 273
4 CS 22; DTG 547; 2JT 54, 81; PVGM 202,
280; SC 5O; 1T 510; 5T 117
7 PR 13, 525; PVGM 199, 268, 280; 8T 114
8, 11-12 PR 227
11-13 8T 114
20 CS 204, 243, 613; HAp 344; 2JT 141;
MC 267; MeM 89; OE 279; PR 133; 1T 332; 3T 207; 5T 62
20-21 PP 375; 8T 114
22 PR 227
22-24 MC 267
23-24 PP 375
24 8T 97, 115


ISAÍAS - CAPÍTULO 6 - - AUDIO
1 Isaías, en una visión del Señor en su gloria, 5 aterrorizado, es confirmado por su mensaje. 9 Muestra la obstinación del pueblo hacia su ruina. 13 Un remanente será salvo.

1 EN EL año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.
2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.
3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.
4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.
5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
6 hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas;
7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis.
10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.
11 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto;
12 hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra.
13 Y si quedare aún en ella la décima par te, ésta volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco, la simiente santa.

COMENTARIO BIBLICO ADVENTISTA
1.
En el año.
Probablemente el año 7401/739 a. C. Evidentemente esta fecha es importante. En el año final del largo reinado de Uzías (52 años), el Señor concedió al joven Isaías una visión que confirmaba su vocación para que ejerciera la misión profética, y le dio un mensaje de reprensión para Israel (PR 226-228; 2JT 348-349). Era un tiempo de peligro y crisis. El gran rey asirio Tiglat-pileser III había ascendido al trono en 745, y casi inmediatamente comenzó una serie de campañas que culminaron con la conquista de buena parte del Asia Occidental (ver p. 130). En 745 luchó contra Babilonia; en 744 invadió el territorio al noreste de Asiria, y entre 743 y 738 realizó campañas anuales contra el noroeste. En sus anales, Tiglat-pileser menciona con frecuencia a Azriau de Iauda, al que generalmente se identifica con Azarías (Uzías) de Judá, quien sin duda era el caudillo de la resistencia contra la agresión asiria en los países de la región mediterránea del Asia. También se menciona a Manahem de Israel. Uzías murió mientras Tiglat-pileser dirigía sus campañas contra los reyes occidentales. El que se había opuesto tan decididamente a Asiria, había muerto. ¿Cuál se ría la suerte de Judá? ¿Todo el mundo caería presa de las armas asirias? Por causa de sus pecados, el profeso pueblo de Dios había perdido la protección divina. El poderío asirio parecía invencible, y aparentemente antes de mucho Judá sería vencido, y Asiria dominaría al mundo.
Señor sentado sobre un trono.
Esta manifestación de la gloria divina acaeció en una de las visitas de Isaías a los sagrados recintos del templo (PR 228). Dios tenía el propósito de que Isaías pudiera captar una visión más amplia que la que le proporcionaba su ambiente. Dios deseaba hacerle saber que, a pesar del poderío de Asiría, él seguía siendo supremo en su trono, y que bajo su dominio estaban todos los asuntos terrenales. A Moisés se le concedió una visión similar de Dios (Exo. 24: 10). Más de cien años antes del tiempo de Isaías, el profeta Micaías había visto a Jehová sentado en su trono, rodeado de los ejércitos del cielo (1 Rey. 22: 19). Anteriormente, durante el reinado de Uzías, Amós también vio al Señor, "que estaba sobre el altar" (Amós 9: 1). Más tarde, durante el cautiverio babilónico, tanto Daniel (Dan. 7: 9) como Ezequiel (Eze. 1: 1; 10: 1-5) vieron visiones del Señor en su trono. También Juan, en la isla de Patmos, vio algo similar (Apoc. 4: 1-6). Cuando los peligros asedian al pueblo de Dios, y las potestades de las tinieblas parecen estar a punto de prevalecer, Dios invita a con templarlo sentado en su trono, dirigiendo los asuntos del cielo y la tierra, a fin de que los suyos se reanimen y tengan esperanza (Ed 169).
Sus faldas llenaban el templo.
En el momento cuando se le, concedió esta visión, Isaías estaba orando en el atrio del templo (PR 228). Las puertas del templo parecieron abrirse ante él, y en el lugar santísimo vio a Dios mismo sentado en su trono. La palabra hebrea hekal, comúnmente empleada para referirse al templo, designa a ese lugar como 170 "templo" o "palacio" del gran Rey del cielo (cf. Sal. 11: 4; 29: 9; Hab. 2: 20). Las "faldas" son la vestimenta de la infinita gloria de Dios. Juan (cap. 12: 41) aplica esta visión a Cristo.
2.
Serafínes.
Heb. sérafim, que significa literalmente, "los que queman" o "los que arden".
Seis alas.
Compárese con Apoc. 4: 8, donde los seres vivientes que Juan vio en derredor del trono también tenían seis alas. Sin embargo, los seres vivientes vistos por Ezequiel, sólo tenían cuatro alas (Eze. 1: 6). Isaías vio que estos ángeles con dos alas se cubrían el rostro, en actitud de homenaje y reverencia delante de Dios, con dos alas se cubrían los pies, y con dos volaban. Ezequiel vio (que los seres vivientes con dos alas se cubrían el cuerpo, mientras extendían las otras dos hacia arriba (Eze. 1: 11).
3.
Santo, santo, santo.
Los ángeles que rodean el trono de Dios sienten profundamente el principal atributo divino: la perfecta santidad de carácter. Los seres vivientes que Juan vio en torno del trono también clamaban: "Santo, santo, santo es el Señor Dios Todo poderoso" (Apoc. 4: 8). Dios procuraba impresionar en la mente de Isaías el concepto de su santidad, a fin de que el profeta siempre colocara ante su pueblo este atributo del carácter divino, para que pudiera sentirse estimulado a apartarse de sus pecados y aspirara a la santidad. En el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto (t. I, p. 35; t. IV, p. 128) se omite la palabra "diciendo", y sólo aparece dos veces la palabra "santo".
Llena de su gloria.
Cf. cap. 40: 5. La percepción de la gloria y de la santidad de Dios induce a los hombres a humillarse ante él. En un tiempo cuando las tinieblas cubrían la tierra y oscuridad las naciones (cap. 60: 2), Isaías esperaba la hora cuando la gloria de Dios cubriría toda la tierra.
4.
Los quiciales de las puertas.
Literalmente, "los umbrales", es decir la piedra horizontal en la cual estaban los orificios dentro de los cuales giraban los pivotes de las puertas. Los cimientos mismos del templo parecían estremecerse ante la voz de Dios.
Humo.
Como de incienso, que reflejaba la luminosa gloria de Dios. Cf. Exo. 19: 18, donde se describe al monte Sinaí como cubierto de humo y temblando "en gran manera", y Apoc. 15: 8, donde el templo aparece lleno de humo a causa de la gloria de Dios.
5.
¡Ay de mí!
Isaías había pronunciado ayes sobre los pecadores del pueblo de Dios (cap. 5: 8-30). Ahora, lleno de pavor, al encontrarse en la presencia de un Dios santo, siente profundamente las imperfecciones de su propio carácter. Pasaremos por la misma experiencia en la medida en que nos acerquemos a Dios.
Han visto mis ojos.
Esta visión de la santidad y gloria de Dios proporcionó a Isaías una idea de la pecaminosidad e insignificancia del hombre. Al contemplar a Dios y luego mirarse a sí mismo, comprendió que él no era nada en comparación con el Eterno. En la presencia del "Santo de Israel" (cap. 5: 24) vio su culpabilidad. Moisés ocultó su rostro cuando entró en la presencia de Dios (Exo. 3: 6), y Job se aborreció a sí mismo y se arrepintió en polvo y ceniza (Job 42: 6).
6.
Del altar.
El dorado altar del incienso (ver com. Exo. 30: 1-5), el cual era, en esencia, un altar de intercesión (ver com. Exo. 30: 6-8). Juan vio que las plegarias de los corazones de los pecadores arrepentidos eran presentadas con incienso ante el trono de la gracia (Apoc. 8: 3-4).
7.
Tocó tus labios.
El carbón encendido del altar representaba el poder refinador y purificador de la gracia divina. También significaba una transformación del carácter. Desde ese momento, el único gran deseo de Isaías para su pueblo fue que ellos también pudieran experimentar la misma obra de purificación y transformación. Nuestra mayor necesidad hoy es que nuestros labios sean tocados con el santo fuego del altar de Dios.
8.
Envíame.
La respuesta de Isaías fue inmediata. Como Pablo, Isaías tenía un gran deseo: que Israel pudiera ser salvo (cf. Rom. 10: 1). Sabía que el castigo pronto caería sobre el pueblo culpable, y anhelaba que los israelitas abandonaran sus pecados. A partir de entonces, la única tarea de Isaías sería la de llevar el mensaje divino de amonestación y esperanza a Israel, a fin de que pudiera captar la visión del amor y de la santidad de Dios para ser salvo.
9.
Oíd bien.
Como muchos otros profetas, Isaías se enfrentaba a una tarea difícil. Dios le advirtió que el mensaje del cual era portador, en buena medida sería desoído; que a pesar de todo lo que él pudiera hacer, el pueblo continuaría andando en sus malos caminos. Su triste destino sería un aparente fracaso, pero sin duda no mayor del que se manifestó en el ministerio de Jesús (Mat. 13: 14-15; 171 15; Juan 12: 37-41) y el de Pablo (Hech. 28: 26-27). Repetidas veces se citan estas palabras aplicándolas a los tiempos del NT. Sin embargo, a Isaías se le había asegurado que su obra no sería totalmente en vano, porque Dios le reveló que un remanente sería salvado (cap. 1: 9; 6: 13; 10: 21 ). Por otra parte, Pablo comprendió que en su tiempo los judíos ya habían hecho su decisión final y habían dejado de ser el pueblo de Dios (Hech. 28: 26-28; Rom. 9-11).
10.
Engruesa el corazón.
"Haz torpe el corazón" (BJ). La percepción espiritual de Israel sería tan torpe, que no harían caso ni siquiera de los mensajes más conmovedores que el cielo pudiera enviar. La situación sería similar a la de Faraón cuando endureció su corazón, y rehusó cumplir con el mensaje de Dios presentado por medio de Moisés (ver com. Exo. 4: 21). En los días de Isaías no fue Dios quien cegó los ojos del pueblo o entorpeció su corazón. Ellos mismos provocaron esa situación por haber rechazado las advertencias que Dios les enviaba. Con cada rechazo de la verdad, el corazón se endurece más, y la percepción espiritual se embota más, hasta que al final es completamente imposible percibir las cosas espirituales. Dios no se deleita con la muerte de los impíos, y hace todo lo posible para apartarlos de sus malos caminos, a fin de que puedan vivir y no morir (Eze. 18: 23-32; 33: 11; 1 Tim. 2: 4; 2 Ped. 3: 9).
11.
¿Hasta cuándo, Señor?
Isaías afrontaba una lúgubre perspectiva. Le resultaba difícil creer que la situación que Dios le describía pudiera perdurar. Después de algún tiempo el pueblo seguramente volvería en sí, y aceptaría el mensaje divino de salvación y liberación. De aquí su pregunta.
Hasta que las ciudades.
La triste respuesta que Isaías recibió de Dios fue que la situación prevalecería hasta que Judá se hubiera destruido a sí misma. No había esperanza de arrepentimiento; ni tampoco de supervivencia. Se salvaría un remanente, y por amor de ese grupo fiel, Isaías tenía que proclamar su mensaje de salvación. Pero la nación como conjunto rehusaría apartarse de sus malos caminos, y a la larga, ese rechazo provocaría una ruina total e irreparable. Las ciudades quedarían deshabitadas y la tierra completamente abandonada y desolada. El pecado no produce felicidad sino desdicha; no causa prosperidad sino ruina; no lleva a la vida sino a la muerte. Esta es la gran lección que los portavoces de Dios han presentado al mundo vez tras vez (Lev. 26: 31-33; Isa. 1: 20; 5: 9; 14: 17, 20; Jer. 4: 7, 20, 23-27; 7: 34; 9: 11; 26: 6, 18; Miq. 3: 12; etc.).
12.
Haya echado lejos.
Se refiere al cautiverio venidero. Primero, mediante Asiria, en los días de Isaías; después, un siglo más tarde, por medio de Babilonia, el pueblo sería llevado a países extraños. Esto había sido predicho por Moisés, en forma condicional, antes de que Israel hubiera entrado en la tierra prometida (Lev. 26: 33; Deut. 4: 26-28; 28: 64).
Lugares abandonados.
Esa tierra que Dios había querido que floreciera como una rosa sería desolada y abandonada por sus habitantes. En vez de prosperidad, habría ruina.
13.
La décima parte.
Puesto que algunos detalles del hebreo del vers. 13 no son muy claros, es difícil traducir e interpretar correctamente este pasaje. La traducción literal es la siguiente: "Y todavía en ella [en la tierra; vers. 12] una décima parte y ella [ la tierra o la décima parte] volverá y será para quemar como terebinto o como encina que al cortar [queda] tronco en ella [en la tierra, en la décima parte, o según algunas versiones en ellos, es decir en el terebinto y la encina] semilla santa el tronco de ella". El sentido básico del versículo es claro. En los vers. 11-12 se describe la desolación de Judá a causa del cautiverio babilónico. Aunque la tierra quedara totalmente desolada, esto no significaría el fin de Israel como nación (Jer. 4: 27; 5: 10, 18; 30: 11; 46: 28). Se levantaría otra vez. El cuadro desalentador de un pueblo que persistía en su perversidad, ciego y sordo a los mensajes que Isaías había de presentarle hasta que fuera arrastrado al cautiverio, se mezcla aquí con la promesa de que la tierra no quedaría totalmente abandonada para siempre, y que el propósito que Dios había tenido para con su pueblo se cumpliría (PR 229-230). Compárese esto con el nombre del primogénito de Isaías, Sear-jasub, que significa literalmente "un remanente volverá". La idea de que un "remanente" volvería aparece vez tras vez en todo el libro (cap. 4: 2-3; 10: 21; etc.). No debe asignársela ningún significado especial al hecho de que lo que quedaría sería una "décima parte" del original. En la Biblia se habla del número diez como de un número pequeño, a veces indefinido. Por ello, la décima parte sería un número pequeño. 172
Como el roble.
Las palabras hebreas que se traducen como "roble" y "encina" se refieren a cualquier árbol grande, aunque también pueden significar los árboles relacionados con el culto. También se ha pensado que el "roble" sería más bien el "terebinto", árbol del cual se extrae la trementina. Aunque no quedara de ese árbol más que un tocón, brotaría un nuevo árbol. Por lo tanto, el mensaje era de estímulo y esperanza. La misión de Isaías no habría de ser del todo vana. Al final se salvaría un remanente.
Simiente santa.
La última parte de este versículo dice así en la BJ: "En cuya tala queda un tocón: semilla santa será su tocón". En ese tronco subsistiría vida, y ésta finalmente brotaría otra vez y llegaría a ser un nuevo árbol. En el AT se emplea repetidas veces la figura del árbol para representar al pueblo de Dios (Isa. 65: 22; Jer. 17: 8; cf. Dan. 4: 14, 23). De esa "simiente santa" se levantaría un nuevo y glorioso Israel.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-13 CE (1949) 76; CE (1967) 87; TM 215
1 DMJ 42
1-5 CM 286; PR 228
1-7 MC 340; 8T 281
1-8 2JT 348; 3JT 154; OE 21
3 CS 524; 2JT 348; PR 230, 232, 275
5 CS 524; DTG 213
5-8 CE(1949)76; CE(1967)87; OE 22
6-7 CM 283; FE 207; HAp 169; 2JT 226; 3JT 220, 275; 5T 252, 6T 88; 7T 241, 251; 8T 29; TM 260; 3TS 380
6-8 FE 472; 2JT 544
6-11 PR 229
7 PR 233
8 CE (1949) 18, 24; CH 32; DMJ 90; 2JT 544, 548; 3JT 219,353; MC 106; MJ 22; OE 466; CS 15; 8T 185; 9T 46; TM 419
11-13 PR 230


ISAÍAS - CAPÍTULO 7 - - AUDIO
1 Isaías consuela a Acaz, quien está turbado por el temor que le Producen Rezín y Peka. 10 Aunque Acaz rehusa Pedir señal, a pesar de 1a autorización que se le ha concedido, recibe una: el Cristo prometido. 17 Se le profetiza el castigo que le vendrá desde Asiria.

1 ACONTECIO en los días de Acaz hijo de Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá, que Rezín rey de Siria y Peka hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para combatirla; pero no la pudieron tomar.
2 Y vino la nueva a la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado con Efraín. Y se le estremeció el corazón, y el corazón de su pueblo, como se estremecen los árboles del monte a causa del viento.
3 Entonces dijo Jehová a Isaías: Sal ahora al encuentro de Acaz, tú, y sear-jasub tu hijo, al extremo del acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador,
4 Y dile: Guarda, y repósate; no temas, ni se turbe tu corazón a causa de estos dos cabos de tizón que humean, por el ardor de la ira de Rezín y de Siria, y del hijo de Remalías.
5 Ha acordado maligno consejo contra ti el sirio, con Efraín y con el hijo de Remalías, diciendo:
6 Vamos contra Judá y aterroricémosla, y repartámosla entre nosotros, y pongamos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel.
7 Por tanto, Jehová el Señor dice así: No subsistirá, ni será.
8 Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezín; y dentro de sesenta y cinco años Efraín será quebrantado hasta dejar de ser pueblo.
9 Y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías. Si vosotros no creyerais, de cierto no permaneceréis.
10 Habló también Jehová a Acaz, diciendo:
11 Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandándola ya sea de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto. 173
12 Y respondió Acaz: No pediré, y no tentaré a Jehová.
13 Dijo entonces Isaías: Oíd ahora, casa de David. ¿Os es poco el ser molestos a los hombres, sino que también lo seáis a mi Dios?
14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
15 Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.
16 Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada.
17 Jehová hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días cuales nunca vinieron desde el día que Efraín se apartó de Judá, esto es, al rey de Asiria.
18 Y acontecerá que aquel día silbará Jehová a la mosca que está en el fin de los ríos de Egipto, y a la abeja que está en la tierra de Asiria;
19 y vendrán y acamparán todos en los valles desiertos, y en las cavernas de las piedras, y en todos los zarzales, y en todas las matas.
20 En aquel día el Señor raerá con navaja alquilada, con los que habitan al otro lado del río, esto es, con el rey de Asiria, cabeza y pelo de los pies, y aun la barba también quitará.
21 Acontecerá en aquel tiempo, que criará un hombre una vaca y dos ovejas;
22 y a causa de la abundancia de leche que darán, comerá mantequilla; ciertamente mantequilla y miel comerá el que quede en medio de la tierra.
23 Acontecerá también en aquel tiempo, que el lugar donde había mil vides que valían mil siclos de plata, será para espinos y cardos.
24 Con saetas y arco irán allá, porque toda la tierra será espinos y cardos.
25 Y a todos los montes que se cavaban con azada, no llegarán allá por el temor de los espinos y de los cardos, sino que serán para pasto de bueyes y para ser hollados de los ganados.
1.
En los días de Acaz.
Ver la tabla del t. II, p. 79. Evidentemente este mensaje fue dado alrededor del año 734 a. C., cerca del comienzo del reinado de Acaz (ver com. vers. 16). Véase en el t. II, p. 88 el marco histórico de los hechos mencionados aquí.
Rezín rey de Siria, y Peka.
Los documentos asirios indican que Uzías había adoptado una posición firme contra Asiria. Quizá su hijo Jotam hizo lo mismo, pero Acaz fue más amigable. Envió a Tiglat-pileser oro y plata que sacó del templo y de su propio palacio, a fin de comprar la ayuda asiria (ver com. 2 Rey. 16: 5- 10). Por 2 Rey. 15: 29 se sabe que Peka, de Israel, era contrario a los asirios, porque Tiglat-pileser vino contra él. Documentos asirios también informan que lo mismo ocurría con Rezín de Siria. Es probable que por esta época todos los reyes del Asia occidental estuvieran unidos en una alianza contra Asiria, y el ataque de Peka y Rezín contra Acaz tenía el propósito de derrocarlo para entronizar un nuevo rey, quizá con la idea de obligar a Judá a entrar en la coalición contra Asiria.
No la pudieron tomar.
Según 2 Crón. 28: 5-15, donde se relata esta misma campaña de Peka (rey de Israel) y de Rezín (rey de Siria), Judá sufrió una terrible derrota frente a estos reyes. Pero 2 Reyes 16: 5 confirma que, a pesar de la derrota, Jerusalén no fue tomada.
Según 2 Reyes 16: 6, este debilitamiento de Judá permitió al rey de Edom recuperar la ciudad de Elat, en el golfo de Aqaba. Sin embargo, el texto hebreo dice que "Rezín rey de Aram [Siria] devolvió Elat a Aram [Siria]"; lo mismo dice la LXX. En el hebreo se parecen mucho las palabras Aram y Edom y no sería difícil confundirlas. Sin embargo, el suprimir el nombre de Rezín puede hacerse sólo en base a la conjetura de que Siria estaba demasiado lejos del golfo de Aqaba como para tener allí una colonia y que como Elat estaba en territorio edomita, debe enmendarse el texto bíblico. La nota de la BJ admite esta conjetura.
2.
Vino la nueva.
Acaz, el representante de la casa de David, se enteró de lo ocurrido. El ataque iba dirigido especialmente contra la dinastía de David, puesto que tenía el propósito de deponer a Acaz y poner en el trono de Judá a un nuevo rey, de la casa de Tabeel (vers. 6).
Se le estremeció el corazón.
Según el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto sólo se estremeció el corazón del pueblo. 174
Como se estremecen.
Acaz se aterrorizó frente a la perspectiva de ser expulsado del trono (vers. 6). Como apóstata que era, no confiaba en Dios; y le parecía que su reino pronto caería.
3.
Sal ahora.
Aunque Acaz era un rey impío, el Señor no deseaba que se extinguiera la dinastía de David (Gén. 49: 10; 2 Sam. 7: 12-13). Por eso Isaías fue enviado al rey para anunciarle el propósito de Dios de preservar a Judá y derrotar a sus invasores.
Sear-jasub.
Literalmente, 'remanente volverá". Dios hizo que Isaías y sus hijos fueran señales para el pueblo (cap. 8: 18). Lo mismo puede decirse de Oseas, contemporáneo de Isaías, cuyos hijos también llevaban nombres significativos (Ose. 1: 4-9). Isaías constantemente mantuvo delante del pueblo este mensaje del regreso del remanente (cap. 4: 2-3; 10: 21; etc.).
Estanque de arriba.
La provisión de agua para la ciudad era muy importante en caso de asedio. El "estanque de arriba" se ha identificado con el estanque de la fuente de Gihón, hoy llamado Fuente de la Virgen (ver el mapa frente a la p. 625, t. II). Se encontraba en el valle de Cedrón, al este del Ofel y al sur de la zona del templo. Partiendo de la fuente de Gihón, Ezequías hizo excavar más tarde su famoso acueducto: el túnel de Siloé (2 Rey. 20: 20; 2 Crón. 32: 30), el cual llevaba el agua al estanque de Siloé, dentro de la ciudad. En tiempo de Acaz, esta fuente de agua quedaba fuera de la ciudad, y sin duda se estudió la manera de llevar el agua dentro de la ciudad para que en caso de asedio los sitiadores no pudieran aprovecharla.
4.
Guarda y repásate.
Con la ayuda del Señor del cielo no había por qué temer. Pero el rey había rehusado confiar en Dios y, en consecuencia, se desesperó cuando se vio ante circunstancias a las cuales no sabía cómo hacer frente.
Dos cabos de tizón.
Expresión despectiva. Los debilitados reinos de Siria e Israel, así como sus reyes, aunque parecían vigorosos no eran más que restos humeantes de lo que había sido una vez una brillante antorcha. Casi se habían extinguido. Apenas les quedaba un poco de vida. El Dios del cielo predijo su fin para que Acaz pudiera seguir una política inteligente respecto a ellos. Acaz debía tener en cuenta el poderío creciente de Asiria, y no el de los tambaleantes reinos de Siria e Israel. En el transcurso de los 40 ó 50 años siguientes Judá sería casi totalmente raída por Asiria, y sin embargo, Acaz seguía una política que inevitablemente facilitaba la obra de los asirios.
6.
Contra Judá.
El plan era vencer a Judá y anexarlo.
Pongamos . . . por rey.
Acaz sería destronado; terminaría la dinastía de David, y un nuevo rey, "hijo de Tabeel', sería colocado en el trono. Se desconoce la identidad de este nuevo rey, pero se cree que era sirio, pues el nombre Tabeel es arameo y significa "bueno [es] Dios". Israel y Siria se habían puesto de acuerdo en cuanto al nuevo monarca títere que debía ocupar el trono de David.
7.
No subsistirá.
La casa de David no debía caer. El plan propuesto por Siria e Israel iba dirigido contra Dios, y no podía tener éxito. Dios tenía otros planes para la casa de David (Gén. 49: 10; 2 Sam. 7: 12). No permitiría que los hombres interfirieran en su propósito con Judá, ni que terminaran con la dinastía a través de la cual habría de venir el Mesías.
8.
Dentro de sesenta y cinco años.
No es claro el significado exacto de esta predicción. Según la cronología "corta" empleada en este Comentario (t.II, pp. 79, 146, 748), la predicción fue hecha alrededor del año 734 a. C., si bien ninguna cronología "larga" ubica la entronización de Acaz antes de 742 a. C. Sin embargo, en el 722 Israel, el reino del norte, dejó de existir después que Samaria cayó en poder de los asirios. Algunos eruditos recientes han llegado a la conclusión de que la frase que comienza con estas palabras fue interpolada por un escriba posterior. Destacan que esta afirmación parece interrumpir la idea que se expresa en los vers. 8 y 9. Pero no puede aducirse ninguna evidencia segura de que esta frase haya sido insertada posteriormente.
Suponiendo que el número 65 estuviera en el texto original del libro de Isaías, y no hay razón convincente para pensar que no estuviera, puede pensarse en dos posibles cumplimientos. Sesenta y cinco años después de 734, siguiendo el cómputo inclusivo, llegan al año 670, cuando Esar-hadón (681669) reinaba en Asiría. Esar-hadón (y después de él su sucesor Asurbanipal, llamado Asnapar en Esd. 4: 10) hizo transportar a ciertos pueblos mesopotámicos al antiguo territorio del reino del norte (Esd. 4: 2-10). 175 Esto ocurrió mucho después de que terminara la nación de Israel (723/722 a. C). La política asiria de esparcir los pueblos sometidos tenía el propósito de borrar la antigua identidad y lealtad nacionales. Las diez tribus fueron absorbidas de tal manera entre los pueblos vecinos, que con frecuencia se las llama las tribus "perdidas". Es probable que algunos israelitas más tarde se unieran con los cautivos de Judá y regresaran con ellos después del exilio, pero como individuos que formaban parte de la comunidad judía, que era la continuación del antiguo reinó de Judá, y no de Israel.
Otra interpretación es que los 65 años pueden haber comenzado aproximadamente al mismo tiempo del terremoto, durante el reinado de Uzías o de Jeroboam II. Este terremoto era la prueba tangible de los castigos del Señor que Amós profetizó sobre Israel. Si así fuera, Isaías aquí meramente se refiere a la caída de Samaria en 723/722. Esto es posible, pero no puede probarse, porque no se conoce la fecha exacta del terremoto. Puesto que no se especifica el momento cuando debía comenzarse a contar ese período de 65 años, hoy no es posible -ni tampoco necesario- determinar el sentido de la predicción. Con toda probabilidad, una profecía específica como ésta era clara y tenía significado para la gente en cuya época fue dada. Obviamente, tenía más importancia que ellos la comprendieran entonces, de la que pueda tener para nosotros que la comprendamos ahora.
9.
Si vosotros no creyerais.
Es evidente que Acaz no creyó lo que Dios aseguraba: que Peka y Rezín no tendrían éxito. Todavía estaba temeroso. "Sin fe es imposible agradar a Dios" (Heb. 11: 6), y mucho menos someterse a su sabia y misericordiosa conducción.
11.
Pide para ti señal.
Dios hizo este ofrecimiento para fortalecer la fe de Acaz. Se da esta clase de señales para confirmar la fe de los débiles o de quienes tienen prejuicios.
De abajo en lo profundo.
Los masoretas (t. I, pp. 3839) entendían que el texto hebreo, escrito únicamente con consonantes, h'mq sh'lh, representaba las palabras ha'émeq she'alah, "la profundidad demanda". Pero los revisores de la LXX y algunos traductores griegos, varios siglos antes habían entendido que h'mq sh'lh representaba las palabras ha'émeq she'olah, "la profundidad de Seol". No hay
forma de saber qué interpretación es correcta, aunque la estructura gramatical de la segunda interpretación hace que sea más lógica la traducción "la profundidad del Seol". "Pide para ti una señal de Yahveh tu Dios en lo profundo del seol o en lo más alto" (BJ). Ver com. 2 Sam. 12: 23, 22: 6; Prov. 15: 11 para el significado de la palabra Seol. En Deut. 32: 22; Job 11: 8; Sal. 86: 13; 139: 8 hay otros ejemplos de este contraste entre el cielo y la profundidad del Seol.
12.
No pediré.
Acaz rehusó dejarse persuadir. Ni quería creer, ni que nada le ayudara a creer. Había fijado su política; estaba decidido a llevarla a cabo y temía cualquier cosa que pudiera influir en él para cambiarla. La ayuda que procuraba era la de Asiria, no la de Dios.
No tentaré a Jehová.
Es decir, no quería poner al Señor a prueba pidiendo una señal. Con esto Acaz reveló su terquedad y rebelión contra Dios. El Señor había ofrecido ayudarlo y guiarlo, pero prefirió confiar en Asiria en vez de confiar en Dios. Estaba decidido a no tener nada que ver con Dios, y lo manifestó con toda claridad.
14.
El Señor mismo os dará.
Acaz había de recibir una señal de parte del Señor aunque no lo quisiera, pero la señal había de ser determinada por Dios. Para estimular a los que permanecerían fieles durante los años de crisis que sobrevendrían en el futuro, Dios creyó conveniente proporcionar la seguridad de que él estaría con ellos. La nación ya había recibido una señal en la persona de sear-jasub, primogénito de Isaías (ver com. vers. 3; cf. cap. 8: 18), cuyo nombre significa "remanente volverá", y cuya presencia era un recordativo constante de que en las futuras invasiones asirías se salvaría un remanente.
Os.
Por el vers. 13 puede verse que este pronombre plural se refiere a la casa de David, esto es, a la casa real de Judá, de la cual Acaz era el representante en ese momento. Los vers. 1-2 parecen sugerir que la expresión "casa de David" designa específicamente a Acaz. Por esto, algunos consideran que se emplea el plural como plural de majestad, y aplican el mensaje exclusivamente a Acaz, rey y líder de Judá. Otros sugieren que se emplea el plural para incluir no sólo al rey Acaz, sino también a sus sucesores en el trono de David. 176
Señal.
Heb.'oth, "señal", "prenda", "marca", "recordativo". En el AT un 'oth no corresponde necesariamente a un milagro. En esencia, como en los casos del arco iris del pacto (Gén. 9: 12), del Sábado (Exo. 31: 13; Eze. 20: 12, 20), de la sangre del cordero pascual en los postes de la puerta (Exo. 12: 13) y de los incensarios de Coré, Datán y Abiram (Núm. 16: 38), 'oth era el recordativo visible de una importante verdad espiritual. Las "señales" de Egipto (Exo. 4: 8; 7: 3; Deut. 4: 34; etc.) y las que le fueron dadas a Gedeón Juec. 6: 17), a Ezequías (2 Rey. 20: 8-9; Isa. 38: 1-8) fueron señales milagrosas, cuyo propósito era lograr cooperación e inspirar fe. Sin excepción, la "señal" consistía en un objeto o un acto cuyo propósito era confirmar o recordar la verdad espiritual o el mensaje profético ligado a él por la Inspiración. El aspecto milagroso podría estar presente o no. Una de las características esenciales de la "señal" era que fuera literalmente visible para la persona o personas a quienes era dada, para que a su vez los ojos de la fe pudieran percibir la voluntad de Dios y se aferraran a sus promesas. Cuando alguien exigía una "señal", como la que Dios aquí invitaba a Acaz que le pidiera (Isa. 7: 11), o cuando Dios mismo escogía la "señal", era, sin excepción, literalmente visible para aquellos a quienes iba dirigida.
En relación con esto es importante notar la declaración de Isaías: "He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos" (Isa. 8: 18), afirmación cuyo significado es aclarado por el hecho de que aparece en la misma secuencia profético con la "señal" prometida en el cap. 7: 14. Los nombres: Isaías, que significa "Jehová salvará"; sear-jasub, que quiere decir "Un remanente volverá", y Maher-salal-hasbaz, que significa "El despojo se apresura, la presa se precipita", hablaban con elocuencia de acontecimientos futuros relacionados con las inminentes y repetidas invasiones asirias de Judá. Isaías y sus hijos eran "señales" designadas por Dios para obtener, de ser posible, la cooperación de Acaz y Judá durante los años de crisis que acompañarían al colapso y cautiverio del reino del norte, o sea de Israel.
La virgen.
Heb. 'almah. Este vocablo, tanto en singular como en plural, sólo aparece nueve veces en el AT (Gén. 24: 43; Exo. 2: 8; 1 Crón. 15: 20; Sal. 46, título; 68: 25; Prov. 30: 19; Cant. 1: 3; 6: 8; Isa. 7: 14). Nunca se encuentra en un contexto que permita determinar con precisión su significado. Esta inseguridad ha suscitado diferencias de opinión en cuanto a si debería traducirse como "virgen" o "mujer joven". Se han hecho esfuerzos complicados por probar que significa exclusivamente una cosa o la otra; pero hasta el momento la evidencia presentada en favor de cualquiera de las dos posiciones no ha sido suficiente como para convencer a todos los eruditos hebraístas. Los lexicógrafos del hebreo concuerdan en que 'almah proviene de la raíz 'alam, "tener madurez [en el aspecto sexual]", y que la palabra 'almah significa una "mujer joven", capaz de tener hijos. Tanto 'almah como 'élem, la forma masculina de la palabra, claramente indican madurez física, pero no hay absoluta evidencia de que impliquen virginidad ni estado matrimonial. Sin embargo, puede señalarse que, en Cant. 6: 8-9, las "doncellas" ('alamoth, plural de 'almah) están clasificadas con las "reinas" y las "concubinas", en contraste con una joven "perfecta". La construcción hebrea permite que se entienda que la 'almah de Isa. 7: 14 pudo haber ya concebido. Si cuando Isaías escribió todavía era virgen, nos encontraríamos con otro nacimiento milagroso similar al de Jesús, lo que crearía un grave problema teológico. Para mayor información léase Problems in Bible Translation (Problemas en la traducción de la Biblia), pp. 152-157.
El vocablo hebreo que se emplea específicamente para designar a una virgen es bethulah, que significa precisamente "virgen", sin que tenga otro sentido en las 50 veces que aparece en el AT. Según el uso bíblico, la bethulah era una mujer casadera, ya fuera joven o anciana, aunque probablemente joven y que se había mantenido separada de varón. Ni una sola vez se emplea la palabra 'almah para referirse a la virginidad, cosa que sí ocurre con bethulah y sus derivados. Para bethulah no existe ninguna forma masculina equivalente, pero muchas veces la palabra aparece en relación con bajur, "joven maduro, vigoroso, no casado", o "joven selecto". Bajur y bethulah indican el más alto ideal hebreo de la juventud, así como 'élem y 'almah denotan madurez física. Sin excepción, donde se habla claramente de integridad moral y de virginidad se emplean bajur y bethulah, y no 'élem y 'almah.
Isaías dice que Dios se goza con su pueblo 177como "el joven [bajur] [que] se desposa con la virgen [bethulah]" (Isa. 62: 5). Es muy significativo que se emplee el símbolo de Sión, una "virgen pura" (parthénos, 2 Cor. 11: 2), para representar al pueblo de Dios. La palabra que se emplea para describir a esa "virgen" es siempre bethulah, nunca 'almah (2 Rey. 19: 2 1; Isa. 37: 22; 62: 5; Jer. 14: 17; 31: 4; Lam. 1: 15; etc.). Nunca se denomina 'almah al pueblo de Dios. El Señor no puede aceptar una iglesia que no pueda denominarse bethulah. Dios no se preocupa tanto por la edad como por el carácter. Isaías emplea la palabra bethulah cinco veces (cap. 23: 4, 12; 37: 22; 47: 1; 62: 5). Si hubiera deseado que se entendiera que la "virgen" del cap. 7: 14 era una bethulah en el sentido estricto del término, lógicamente debería haber empleado esa palabra aquí. Sin embargo, al citar este pasaje, Mateo emplea la palabra parthénos, que corresponde con bethulah, y claramente indica virginidad. En cuanto a las razones por las cuales hace esta interpretación, ver com. Mat. 1:23. La LXX emplea el término parthénos, "virgen".
El contexto de Isa. 7: 14, juntamente con lo anteriormente dicho en relación con las palabras traducidas "señal" y "virgen", confirman que la predicción hecha aquí tenía una aplicación inmediata dentro del marco de las circunstancias históricas presentadas en el capítulo. La interpretación que Mateo le da al pasaje confirma que esta predicción también señala la venida del Mesías. Muchas profecías del AT tienen, como ésta, una doble aplicación: en primer lugar, se aplican al futuro inmediato, y en segundo lugar, al futuro más distante (ver com. Deut. 18: 15).
En la narración de Isa. 7: 14 no se agrega nada en cuanto a la identidad de la "mujer joven" a la cual alude Isaías. Sin embargo, en hebreo se la llama "la mujer joven", lo cual indica que se trata de una joven específica. Si dicha "joven" estuvo presente en tal ocasión, o si Acaz o aun el mismo Isaías conocían su identidad, es algo incierto (ver Gesenio, Hebrew Grammar, sección 126). Basados en el silencio que se guarda en cuanto a la "joven" del vers. 14 de este capítulo, algunos han sugerido que dicha predicción se cumplió en la persona de una mujer desconocida para nosotros, pero bien conocida para Acaz e Isaías. Suponiendo que la "señal" debía ser milagrosa y que la palabra 'almah significa específicamente "virgen" y no sólo "mujer joven", algunos han sugerido que el cumplimiento literal de la predicción en los días de Isaías requirió que la madre del hijo prometido fuera una virgen como María, en el sentido estricto del término. Seguramente que para Dios hubiera sido enteramente posible hacerlo si así lo hubiese escogido; pero un niño tal representaría, como Cristo, la unión de las naturalezas divina y humana, lo cual privaría a Cristo de si posición exclusiva como el único Hijo de Dios, que fue a la vez divino y humano.
Teniendo en cuenta que por este tiempo Acaz era un joven de unos 21 años (2 Rey. 16: 12; cf. t. II, p. 79), otros han sugerido que esta "joven" podría haber sido su propia esposa, o alguna otra joven de la corte real presente en esa ocasión. Otros piensan que Isaías alude a su propia esposa, "la profetisa" del cap. 8: 3, que quizá lo acompañó en esta entrevista con el rey Acaz (ver com. cap. 8: 3). El hecho de que el ministerio profético de Isaías continuó durante un medio siglo, o más, después de este suceso ocurrido en la primera parte de su ministerio (PR 281; cf. cap. 1: 1; 6: 1), confirma que por esa época él mismo era joven, y que su esposa bien podía denominarse "la mujer joven".
Concebirá.
En hebreo el verbo aparece en el tiempo perfecto, el cual se emplea comúnmente para indicar una acción terminada, y normalmente debería traducirse como "ha concebido" (BJ). Pero los profetas muchas veces emplearon el tiempo perfecto para indicar una acción futura. Estaban tan confiados de que sus predicciones se cumplirían, que hablaban de acontecimientos futuros como si ya se hubieran realizado (t. I, p. 31). De ser así, la traducción "concebirá" sería totalmente correcta. No es posible definir cuál traducción refleja con mayor precisión la intención de la Inspiración, pero muchos consideran que la interpretación más natural del hebreo indica que la concepción de ese niño, que habría de ser "señal", ya había ocurrido cuando Isaías pronunció estas palabras. La secuencia de los tiempos verbales en el vers. 14 parece exigirlo. Los que consideran que la "mujer joven" era esposa de Acaz o alguna otra joven de la familia real, sugieren que esta predicción era una "señal" para Acaz pues es de suponer que Isaías no sabría que ella había concebido y que ninguno de ellos podría en el momento saber el sexo del niño aún no nacido. Cabe recordar que la "señal" no necesariamente equivale a "milagro" (ver com. "Señal"). 178
Llamará.
El texto hebreo más comúnmente aceptado dice "ella llamará", "le pondrá por nombre" (BJ). Sin embargo, varios manuscritos dicen "tú llamarás". Si se entiende de esta forma, el niño no nacido aún sería miembro de la familia real, y su madre, la esposa de Acaz o alguna otra joven a cuyo hijo Acaz tenía el derecho de ponerle nombre. Sin embargo, es más probable que sea correcto leer "ella llamará"; "le llama" (NC).
Emanuel.
Heb. 'Immanu 'el, literalmente "con nosotros Dios", entendiéndose por el contexto que Dios nos acompaña para librarnos de nuestros enemigos. Con referencia al sentido mesiánico de este nombre, ver com. Mat. 1: 23. A semejanza del nombre Isaías, que significa "Jehová salvará", Sear-jasub (vers. 3), que quiere decir "remanente volverá" , o sea que Judá no caería junto con el reino del norte, y Maher-salal-hasbaz, que significa "el despojo se apresura, la presa se precipita", el nombre Emanuel era un nombre distintivo dado por Dios como señal, para testificar del propósito divino con respecto a Judá en ese tiempo, y para dar a entender la naturaleza de los acontecimientos que pronto habrían de transcurrir. Ver com. cap. 8: 1-3, 8, 10. La señal de "Emanuel" testificaría de la presencia de Dios en medio de su pueblo para guiar, proteger y bendecir. En tanto que otras naciones serían derrotadas, Judá habría de ser sostenida. Si bien Israel perecería, Judá sobreviviría. Cuando Senaquerib atacó a la tierra de Judá para destruirla, Ezequías, hijo de Acaz, sin duda encontró consuelo y estímulo en las palabras de Isaías referentes a Emanuel. En su mensaje de estímulo al pueblo de Jerusalén, Ezequías asegura que "con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas" (2 Crón. 32: 7-8).
15.
Mantequilla y miel.
Mejor "cuajada y miel"(BJ). En muchas partes del Cercano Oriente todavía hoy la cuajada o yogurt es considerado como manjar (Exo. 3: 17; Juec. 5: 25). Una tierra de "leche y miel" era una tierra de abundancia. La mención que aquí se hace de la cuajada y de la miel significa abundancia de alimento. La tierra estaría desolada, pero habría suficiente alimento para los pocos que quedaran en el país después de la invasión asiria (Isa. 7: 22).
Hasta que sepa.
Literalmente, "en su saber", o sea, "cuando sepa". Cuando el niño que se llamaría Emanuel fuera suficientemente grande para "desechar lo malo y escoger lo bueno", tendría "cuajada y miel" para comer. No se puede saber si esto se refiere a la edad de dos o tres años, cuando el gusto se acentúa en el niño, o a los doce años, cuando la percepción moral está bien desarrollada. Dos o tres años más llevarían a 732 a. C., y doce, a 722 (ver com. Isa. 7: 1). Damasco cayó en 732, y Samaria diez años después. Los pocos que no fueron llevados cautivos encontrarían abundante alimento (ver com. vers. 21-22) en el país desolado (ver com. vers. 1720, 23-25). Ver com. cap. 8: 4.
16.
Porque.
Heb. ki. Esta conjunción exige que el "niño" del vers. 16 sea el mismo "hijo" de los vers. 14 y 15, y no el "hijo" sear-jasub, del vers. 3, como algunos han sugerido. El vocablo ki hace que el vers. 16 no pueda separarse de lo que antecede. Además, el que se emplee el artículo definido "el" antes de "niño" del vers. 16 requiere que se entienda como antecedente el último niño mencionado, es decir Emanuel.
Antes que.
Ver com. vers. 15.
De los dos reyes . . . será abandonada.
Isaías había advertido a Acaz que no se atemorizara de Rezín y Peka, esos "dos cabos de tizón que humean" (vers. 4). Ahora el profeta afirma que el niño que pronto nacería no tendría más que unos dos años cuando esos reyes perdieran sus respectivos tronos. Si Acaz asumió el poder en 736/735, esta entrevista con Isaías pudo haber transcurrido a fines de 735 o a comienzos de 734. En el año 735, Tiglat-pileser III de Asiria emprendió una campaña contra Urartu, en las regiones de Armenia. En el año 734 guerreó contra Filistea, y en el 733 y 732 contra Damasco (t. II, pp. 63-64). Asiria estaba haciendo grandes esfuerzos para dominar la parte noroeste de Asia. En su campaña contra Asiria, Peka y Rezín se opusieron a Acaz, quien se había aliado con Tiglat-pileser (2 Rey. 16: 5-7). Judá no tenía razón para temer si sus caudillos sólo confiaban en la promesa implícita en el nombre Emanuel: "Dios con nosotros". Cuando el niño que serviría de señal tuviera unos dos años de edad, los reinados de Peka y Rezín ya habrían dejado de ser. Esto lleva al año 732, el segundo año de guerra entre Tiglat-pileser y Damasco. Compárese con Isa. 8: 3-4, donde nuevamente se predice el tiempo del cumplimiento de esta profecía. Cf. 2 Rey. 15: 30; 16: 9. 179
17.
Jehová hará venir.
Acaz ya ha manifestado que no buscará ayuda en Dios; por el contrario, se propone confiar en Asiria (2 Rey. 16: 5-7). Pero Isaías le advierte que Asiria no ayudará a Judá, sino que le será causa de angustia (Isa. 7: 17-20; 8: 7-8; 10: 6). Más tarde, cuando Asiria invadió a Judá, ésta buscó ayuda en Egipto; pero esa ayuda tampoco sirvió de nada (cap. 30: 1-3; 31: 1-3, 8). El profeta procura presentar con claridad todas estas cosas al rey.
Rey de Asiria.
Judá tenía delante de sí días oscuros y peligrosos, días de angustia, tal como no había experimentado desde la rebelión de Jeroboam dos siglos antes. El rey de Asiria no sólo invadiría la tierra de Israel, sino también la de Judá. Si Judá se hubiese vuelto al Señor, Dios hubiera extendido sus bendiciones y no habría permitido que los asirios atacaran el país. Isaías procuró fervientemente que tanto el rey como el pueblo se volvieran de nuevo a Dios, pero ellos rehusaron. Por ese motivo, Dios permitiría que Asiria invadiera el país.
18.
Silbará Jehová a la mosca.
Es decir, Dios llamaría a los ejércitos desde las partes lejanas de Egipto. La dinastía 24.ª reinó en Egipto aproximadamente de 750 a 715 a. C., pero al mismo tiempo existía otra dinastía, fundada por Pianji, poderoso caudillo de Nubia, quien finalmente extendió su dominio hasta el sur de Egipto (t. II, pp. 54-55). Esta dinastía etiópica, la 25.ª, gobernó a Egipto aproximadamente de 715 a 663. Cuando Senaquerib atacó a Judá, evidentemente en su segunda invasión, (t. 11, p. 66), Taharka (t. II, pp. 55, 66-67, 163; ver com. 2 Rey. 18: 13; 19: 9), cuarto rey de la 25ª dinastía (t. II, pp. 54, 79), amenazó con detener el avance asirio (2 Rey. 19: 9; Isa. 37: 9). Probablemente muchos del pueblo de Judá confiaron en que Egipto los libraría de Asiria (2 Rey. 18: 21). Se denomina "mosca" al rey "etíope" de Egipto, porque las moscas molestan, y los egipcios serían más estorbo que ayuda para Judea. Isaías destaca la necedad de que el pueblo de Dios buscara ayuda en Egipto (Isa. 30: 1-7; 31: 1-3). Era el Señor, no Egipto, quien podría salvar a Judá de los asirios (cap. 31: 4-9; 37: 33-36).
La abeja.
Se compara a los asirios con una abeja. En este pasaje la abeja representa un enemigo persistente y formidable (Deut. 1: 44; Sal. 118: 12). Aunque duela, la picadura de una abeja raras veces causa la muerte. Asiria lucharía contra Judá como la vara del furor de Dios (Isa. 10: 5-7), pero la nación no perecería.
19.
Y vendrán.
Sigue la figura de la invasión de los insectos. Los egipcios y los asirios llegarían como moscas y abejas, y penetrarían por todos los rincones del país.
20.
En aquel día.
Es decir, al mismo tiempo. El profeta presenta con más detalles lo que ocurriría a Judá.
Navaja alquilada.
Aquí se emplea otra metáfora. Anteriormente Isaías había comparado a Judá con un enfermo en cuyo cuerpo no quedaba ningún lugar sano (cap. 1: 5-6). Ahora se compara a la nación con un hombre sometido a la suprema indignidad de ser afeitado de pies a cabeza, y de perder incluso la barba, lo cual era considerado entonces como una gran desgracia.
Al otro lado del río.
El Eufrates (ver com. Jos. 24: 2). Asiria sería empleada como instrumento en las manos del Señor para devastar y humillar a los impenitentes moradores de Judá. Compárese con la figura similar empleada en Isa. 10: 57.
21.
Una vaca.
Cuando los asirios invadieran el país, la tierra sería devastada en buena medida. Senaquerib afirma haber tomado ganado grande y pequeño sin número". El ganado grande" es el ganado vacuno. Los "pequeños" son las ovejas y cabras. Aunque la mayor parte del ganado desaparecería, aquí y allá quedaría alguna persona que lograría salvar una vaca, y quizá un par de ovejas.
22.
Abundancia de leche.
A pesar de todo, el remanente que quedara en el país no sería abandonado por el Señor. Las bendiciones del cielo descansarían sobre ellos, y tendrían cuajada y miel para comer. Aunque el hombre fuera ocasión de maldición, Dios bendeciría al remanente fiel. Ver com. vers. 15.
23.
Mil siclos de plata.
(Ver com. Gén. 20: 16; cf. Cant. 8: 11.) Es probable que un siclo de plata por cada vid fuera un precio muy elevado; por lo tanto, debe considerarse que esas vides eran de excelentísima calidad. Este pasaje significa que las mejores viñas se tornarían silvestres por falta de cuidado. Cuando la "viña" de Israel fue objeto de una maldición, produjo espinos y cardos (Isa. 5: 6).
24.
Con saetas y arco.
La gente debería llevar estas armas para protegerse de los 180 animales salvajes que merodearían en las regiones ahora desoladas, pero que una vez habían sido cultivadas. Quizá los hombres saldrían a cazar en estas regiones.
No llegarán.
Heb., "tú no llegarás".
Espinos y cardos.
Las tierras otrora pacíficas y productivas, quedarían inhabitadas, por que sus anteriores dueños y cuidadores a su patria.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
2, 4-7, 9 PR 243
14 DTG 532
14-15 PR 512
15 Ed 227; 3JT 254; 2T 397


ISAÍAS - CAPÍTULO 8 - - AUDIO
1 En Maher-salal-hasbaz, Isaías profetiza que Siria e Israel serán dominados por Asiria. 5 También Judá, causa de su infidelidad. 9 Los juicios de Dios será irresistibles. 11 Los que temen a Dios serán consolados. 19 Grandes aflicciones sobrevendrán a los idólatras.

1 ME DIJO Jehová: Toma una tabla gran y escribe en ella con caracteres legibles tocante a Maber-salal-hasbaz.
2Y junté conmigo por testigos fieles sacerdote Urías y a Zacarías hijo de Jeberequías.
3 Y me llegué a la profetisa, la cual concibió, y dio a luz un hijo. Y me dijo Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz.
4 Porque antes que el niño sepa decir: Padre mío, y Madre mía, será quitada la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey de Asiria.
5 Otra vez volvió Jehová a hablarme, diciendo:
6 Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y regocijó con Rezín y con el hijo de Remalías;
7 he aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas muchas, esto es, al rey de Asiria con todo su poder; el cual subirá sobre todos sus ríos, pasará sobre todas sus riberas;
8 y pasando hasta Judá, inundará y pasa adelante, y llegará hasta la garganta; y entendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel.
9 Reuníos, pueblos, y seréis quebrantados; oíd, todos los que sois de lejanas tierras; ceñíos y seréis quebrantados.
10 Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra, y no será firme, porque Dios está con nosotros.
11 Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y me enseñó que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo:
12 No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo
13 A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.
14 Entonces él será por santuario; pero las dos casas de Israel, por piedra para tropezar y por el tropezadero para, caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén.
15 Y muchos tropezarán entre ellos. caerán, y serán quebrantados; y se enredarán y serán apresados.
16 Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.
17 Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré.
18 He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios en Israel, departe de Jehová de los ejércitos, que mora en el monte de Sion.
19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran blando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?
20. ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren 181conforme a esto, es porque no les ha amanecido.
21 Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto.
22 Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas.
1.
Me dijo Jehová.
El hebreo dice: "Y me dijo Jehová". El uso de la conjunción "y" (wau) en esta situación (wau conjuntiva o consecutiva; ver t. I, p. 3l) indica que la acción del verbo que le sigue debe considerarse como secuela del verbo anterior. Por lo tanto, el capítulo 8 es una continuación de lo que se relata en el cap. 7, es una explicación o aclaración de ese capítulo. La profecía del cap. 8 está estrechamente relacionada con la del capítulo anterior y debe entenderse dentro del marco de ese capítulo. Las dos profecías (cap. 7 y cap. 8) fueron dadas aproximadamente al mismo tiempo, a fines del año 735 a.C. o a comienzos del 734.
Tabla.
Heb. gillayon, "tablilla". La palabra se refiere a una plancha delgada sobre la cual podía escribirse: podía ser de metal, de cuero, de madera, o aún de papiro. La misma palabra aparece en Isa. 3:23 y se traduce Como "espejos".
Caracteres legibles.
Heb. jéret 'enosh, "estilete [punzón] de hombre". No se habla de la forma de las letras sino del instrumento que se usa para escribir, en este caso un instrumento común ("de hombre"): "Escribe con buril" (BJ).
Maher-salal-hasbaz.
Literalmente, "despojo se apresura, la presa se precipita". Este nombre, que debía registrarse en una tablilla, debía indicar la inminencia de la invasión asiria predicha en el cap. 7: 17-25. Durante casi un año antes del nacimiento del niño, este nombre fue testigo mudo ante los habitantes de Jerusalén, y les proporcionó amplia oportunidad de considerar su significado. Ver com. vers. 8.
2.
Testigos.
Estos debían atestiguar la autenticidad, y por ende, la importancia del documento. Más tarde Acaz pidió a Urías el sacerdote que construyera un nuevo altar para el templo, según el modelo que había visto en Damasco (ver com. 2 Rey. 16: 10-11). Se desconoce la identidad de Zacarías.
3.
La profetisa.
Parece que la esposa de Isaías también había recibido el don profético y ayudaba a Isaías en su ministerio. La mujer que ejercía este don llevaba el título de "profetisa" (Juec. 4: 4; 2 Rey. 22: 14; 2 Crón. 34: 22; Luc. 2: 36); por otra parte, puede habérsele aplicado este título simplemente porque era esposa de un profeta. Maher-salal-hasbaz era el segundo hijo de Isaías (Isa. 7: 3). Así como el primer hijo de Isaías sería una señal para el pueblo de que el "remanente" volvería, el segundo había de ser una señal del castigo que caería pronto.
4.
Padre mío.
Los niños pueden decir "papá" y "mamá" al cumplir aproximadamente el primer año de edad. Antes de que este niño tuviera dos años, los asirios saquearían tanto a Israel como a Siria. Esta profecía se cumplió en 732 a. C., cuando Peka y Rezín perdieron el trono y, más tarde, la vida. (Isa. 7: 16; cf. 2 Rey. 15: 30; 16: 9). Por esto, el que se escribiera el nombre Maher-salal-hasbaz en la tablilla era señal de que los asirios pronto llegarían para saquear y despojar a Samaria y Siria (ver com. Isa. 8: 1). Aunque Israel y Siria cayeron ante Asiria, por un tiempo Judá se mantuvo independiente. Dios le había dicho a Acaz que no temiera (cap. 7: 4), y había predicho el nacimiento del niño Emanuel que habría de ser la garantía de que Dios estaría con Judá y lo libraría de la desdichada suerte que sobrecogió a sus vecinos del norte.
En una tablilla de barro cocido, Tiglat-pileser afirma que el pueblo de Israel derrocó a su rey, y que después de eso él colocó a Oseas en el trono (t. II, p. 87). Según 2 Rey. 15: 29-30, fue en los días de Peka cuando Tiglat-pileser tornó a "Galaad, a Galilea y a toda la tierra de Neftalí, y los llevó cautivos a Asiria"; y también cuando Oseas mató a Peka y ocupó su trono. Según 2 Rey. 16: 7-9, cuando Acaz pidió auxilio a Asiria, Tiglat-pileser tomó la ciudad de Damasco, llevó cautivos a sus habitantes y mató a Rezín. En vez de confiar en Dios para que le ayudara, Acaz había pedido a Tiglat-pileser que lo salvara de manos de los reyes de Israel y de Siria (2 Rey. 16: 7). Al hacer esto, Acaz abrió las puertas para la destrucción de Judá. El cronista afirma que por su transgresión Acaz causó la humillación de Judá, y que, a pesar de que Tiglat-pileser acudió, esta venida suya "lo redujo 182 [a Acaz] a estrechez, y no lo fortaleció" (2 Crón. 28: 19-20).
6.
Aguas de Siloé.
Este acueducto comenzaba en la fuente de Gihón, en una caverna en la colina oriental de Jerusalén. El agua de esta fuente formaba un arroyo que desembocaba en el antiguo estanque de Siloé. Más tarde Ezequías construyó un túnel, en el cual se encontró la inscripción de Siloé (t II, frente a la p. 65 y p. 89), que llevaba las aguas de Gihón a un nuevo estanque en Siloé, ubicado dentro de la ciudad. Las tranquilas aguas de Siloé simbolizaban el mensaje de confianza frente a Asiria, implícito en el nombre Emanuel, "con nosotros Dios". El rechazar las mansas aguas de Siloé equivalía a abandonar el consejo de Dios. Por volverse a Asiria en procura de ayuda, Acaz trajo sobre Judá "aguas de ríos" (hebreo, "aguas del río", es decir del Eufrates), impetuosas y muchas, esto es, al rey de Asiria con todo su poder, el cual inundaría completamente la tierra de Judá (vers. 7-8). Todo esto estaba implícito en el nombre Maher-salal-hasbaz: "El despojo se apresura, la presa se precipita" (ver com. vers. 1).
Se regocijó con Rezín.
El sentido del resto del vers. 6 no concuerda claramente con su contexto. Acaz y el pueblo de Judá estaban frente a Rezín y a Peka, hijo de Remalías (cap. 7:1-2). Considerando esta dificultad, algunos han modificado el hebreo para dar una traducción que corresponda mejor con la situación que se vivía: "Se ha desmoralizado" (BJ), "por haber . . . temblado ante Rasín" (NC); "por miedo a Rezín" (DHH). Pero esto exige una reconstrucción muy problemática del hebreo. Otros, suponiendo que esta frase fue insertada por algún antiguo copista, la omiten para que la idea de la primera parte del vers. 6 continúe directamente en el vers. 7. Sin embargo, debe hacerse notar que el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto confirma el texto masorético.
7.
Aguas de ríos.
Mejor, "las aguas del río", es decir, el Eufrates. Aquí se representa a Asiria bajo el símbolo del río Eufrates (ver com. Jos. 24: 2; cf. Jer. 47: 2). Las futuras invasiones asirias se describen como un río que se desborda e inunda los campos vecinos. Estas aguas primero inundarían la nación de Israel y más tarde llenarían la tierra de Judá (Isa. 7: 8). Muchas veces los asirias compararon a sus ejércitos con una inundación que destruía naciones.
8.
Pasando hasta Judá.
Por causa de su desobediencia e incredulidad, la tierra de Judá no quedaría totalmente libre del ataque asirio. Israel sería del todo destruido, pero Judá no sería completamente abnegada. Aunque en un principio fuera pequeña, la inundación aumentaría hasta que las aguas llegaran "hasta el cuello" (cap. 30: 28) de Judá. La historia registra que finalmente Judá, menos la ciudad de Jerusalén, cayó transitoriamente en manos de los asirios (ver com. 2 Rey. 18: 13).
Emanuel.
Con referencia a este nombre, ver com. cap. 7:14. La mención del nombre Emanuel era un recordativo de que Israel podía tener a Dios consigo (ver com. cap. 7: 14). Pero Israel perdió por completo la presencia de Dios, y muy parecido fue el caso de Judá. Muchos de los dirigentes y pobladores de Judá habían abandonado al Señor, por lo cual su presencia no podía acompañarlos. Pero otros, un pequeño remanente, fueron fieles y habrían de ser salvos. Este mensaje fue dado mayormente para beneficio de ellos.
9.
Reuníos.
Heb. ro'u, del verbo ra'a', que puede significar "ser malo", "irritarse" o "quebrar". Por lo tanto, ro'u significaría "irritaos" o "quebrantaos". Es probable que en la traducción de la Vulgata latina se pensara que en el texto hebreo, sin vocales (t. I, pp. 31, 38-39), ro'u provenía de la raíz ra'ah, "tratar uno con otro", y por eso se tradujo ro'u como congregamini, "reuníos". La RVR sigue esta posible traducción de la Vulgata latina. Los traductores de la LXX parecen haber tenido ante ellos un texto que rezaba de'u en vez de ro'u, y tradujeron de'u al griego como gnote, "sabedlo" (BJ). En hebreo la r y la d son casi idénticas, y no sería difícil confundir la una con la otra (ver p. 17; hay ejemplos en com. de Gén. 10: 4; 25: 15; Jos. 9: 4; 1 Sam. 12:11; 2 Sam. 8: 12; 23: 30). la palabra de'u proviene de la raíz yada', "saber". Esta traducción, "sabedlo", está más en armonía con el contexto. En hebreo, Isa. 8: 9 tiene una forma poética. Si el original fuera "sabedlo", esta palabra formaría un paralelo con "prestad oído" (ver t. III, pp. 26-29). La BJ reza: "Sabedlo, pueblos: seréis destrozados".
Pueblos.
"Confines todos de la tierra" (BJ). Isaías habla aquí a las naciones paganas que pensarían en aconsejarse mutuamente (vers. 10) para ir contra Dios, y les advierte: "Con nosotros está Dios". En la forma poética del 183 vers. 9, "Pueblos" forma un paralelismo con "los que sois de lejanas tierras".
10.
Tomad consejo.
Dios puede anular todos los consejos de los impíos que se proponen contrariar los propósitos divinos. Lo hizo en tiempo de Acaz, y lo está haciendo ahora.
Dios está con nosotros.
Heb. 'immanu'el, las mismas palabras que se transliteran como Emanuel en el vers. 8. Los vers. 9 y 10 presentan el significado del mensaje centrado en Emanuel que Dios estaba procurando inculcar en el corazón de su pueblo. Los consejos de los asirios finalmente no prevalecerían contra el pueblo de Dios, porque el Señor estaría "con" él (cap. 10: 5-12). Isaías predicó fervorosamente al pueblo de Judá este mensaje de la presencia de Dios, y sin duda hubo muchas personas que aprendieron a confiar en Dios. El rey Ezequías, hijo de Acaz, estuvo entre ellas. Cuando Senaquerib atacó a Judá, Ezequías estimuló a su pueblo con estas palabras inspiradas: "Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. Con él está el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas" (2 Crón. 32: 7-8). Como Ezequías confió en el Señor, Dios lo acompañó y finalmente 185.000 soldados de Senaquerib murieron en una sola noche por obra del ángel de Jehová (2 Reyes. 19: 35).
11.
Camino de este pueblo.
Isaías no debía ceder ante la tendencia popular de alejarse de Dios. Dios pronunció esta orden en forma enfática, "con mano fuerte". Isaías no tenía por qué dudar en cuanto al camino correcto que debía seguir.
12.
No llaméis.
Aunque Dios habla a Isaías personalmente, también incluye al pueblo (vers. 1l). Hasta el vers. 15 inclusive, Dios sigue dirigiéndose al pueblo. En el vers. 16 vuelve a dirigirse personalmente a Isaías.
Conspiración.
Siria e Israel habían conspirado contra Judá (cap. 7: 2, 5-6), y Acaz, por su parte, se había aliado con Asiria contra Israel y Siria (2 Rey. 16: 7-9). Acaz y el pueblo de Judá tenían temor de la alianza sirio-israelita, y se habían unido con los paganos a fin de hacerle frente. Por haber confiado en los paganos en vez de confiar en Dios, el Señor había reprendido a Acaz. Que su pueblo profeso se aliara con los idólatras era una ofensa para el Dios del cielo. El Señor deseaba que su pueblo se mantuviera independiente, separado del mundo. Hemos de consultar a Dios y encontrar nuestra fuerza en él. Sólo así podrá acompañarnos la presencia del Señor. Sólo así podremos realizar su obra en la forma como él desea que la hagamos. Cuando el pueblo de Dios establece cualquier clase de alianza con los que no conocen al Señor, la política humana inevitablemente reemplaza los principios celestiales, y la obra del Señor sufre. Nuestra fuerza no radica en una estrecha vinculación con el mundo, sino en la completa separación de él.
13.
A él santificad.
O, "A ése tened por santo"(BJ). Isaías había captado una visión de la santidad de Dios (cap. 6: 1- 4), y ahora pedía al pueblo de Judá que reconociera la santidad del Señor. Si el pueblo no captaba la visión de la infinita santidad de Dios, nunca alcanzaría la santidad.
Sea él vuestro temor.
Ver com. Deut. 4: 10; 6: 2. Un pueblo que temiera a Dios nunca necesitaría temer al hombre. Acaz tenía miedo de Peka y Rezín porque rehusaba temer a Jehová. Pero el temor de Dios es muy diferente del temor de los hombres. Temer a Dios no significa tenerle miedo, sino mostrarle respeto, confiar en él, amarle, entrar en su presencia con regocijo.
14.
Por santuario.
Heb. miqdash, "lugar sagrado", "santuario". Los que temieran debidamente al Señor (ver com. vers. 13) encontrarían en él un refugio que los preservaría del peligro (ver com. Sal. 91: 1). Isaías procuraba apartar al pueblo de las cosas terrenas para que dirigiera la vista a Dios. Cristo fue y es hoy día el verdadero "santuario" de Israel.
Las dos casas de Israel.
Por esta frase se ve claramente que Isaías no se dirige sólo a Judá, sino también a Israel. Tanto Israel como Judá se habían rebelado contra Dios y su ley. Habían hecho de Dios un motivo de ofensa en vez de que fuera un santuario de vida y esperanza como él quería serlo.
Piedra para tropezar.
Jesús dijo que él era la roca (Mat. 21: 42-44). Pablo citó este pasaje de Isa. 8: 14 con referencia a Cristo (Rom. 9: 33), y Pedro hizo una aplicación aún más precisa de este versículo (1 Ped. 2: 6-8). Durante la construcción del templo de Salomón no podía hallarse la ubicación de cierta enorme piedra, ya preparada en la cantera y transportada a Jerusalén. Por largo tiempo estorbó a los constructores, quedó sin uso y fue rechazada; pero finalmente se descubrió 184 que era la piedra angular, la más importante de toda la estructura, y fue puesta en su posición clave (DTG 548-549). Jesús es la piedra angular del judaísmo, por tanto tiempo rechazada.
Para los que no conocieron a Cristo, él fue piedra de tropiezo y ofensa. Siempre parecía obstruir su camino, evitando que llevaran a cabo sus propios planes egoístas, impidiendo que cumplierais sus malvados designios. Esa misma piedra, en la cual tropezaban, era la piedra angular del cielo, Aquel sin el cual desaparecen del mundo y del universo la vida, el gozo y la paz.
Por lazo.
En lugar de la figura de la piedra, aquí se emplea la de una trampa para hacer resaltar otro aspecto del problema. Cristo y su mensaje serían como una trampa, como un lazo para los impíos habitantes de Jerusalén. Aquel que debería ser la vida, la esperanza y la protección de toda la humanidad, se convertiría en lazo para los que se negaran a andar en sus caminos. Pero sólo de este modo puede conservarse la vida en la tierra. Si a los impíos se les permitiera andar sin restricciones en sus malos caminos, muy pronto se destruirían a sí mismos y a todos los habitantes de la tierra. Sólo coartando las actividades de los impíos e imponiéndoles ciertas restricciones, más allá de las cuales no se les permite pasar, es posible que continúe la vida en esta tierra. Todos los seres humanos que gozan de la vida pueden estar agradecidos a Dios porque él es como lazo y trampa para los impíos, pues de otro modo, no habría paz ni gozo, libertad ni esperanza para los habitantes de la tierra.
15.
Tropezarán . . . y caerán.
Aquí el Señor se refiere en primer lugar a la gente del tiempo de Isaías. Pero en todas las épocas, los que se rebelen contra Dios y su ley "tropezarán... y caerán" cuando rechacen las advertencias de la santa Palabra de Dios. Aquellos que por falta de discernimiento espiritual no comprenden la verdadera importancia de los mensajes de la Palabra de Dios, con frecuencia hacen que esos mensajes sean un motivo de tropiezo para los que están bajo su influencia. Nadie necesita caer en el lazo si tiene percepción espiritual y ama la verdad.
16.
Ata el testimonio.
Esta era la tarea de Isaías. Estas palabras se refieren a la antigua costumbre de atar un documento y sellarlo. Algunos de los papiros arameos del siglo V a.C., provenientes de la colonia judía de Elefantina en Egipto, fueron hallados aún atados con hilo, y el nudo estaba sellado con arcilla, marcada con la impresión de un sello tallado (t. III, frente a la p. 96). Esta era la forma de probar la autenticidad del contenido de un documento y de mantenerlo intacto. Así había de ocurrir con las palabras y la ley de Dios. Isaías había presentado un mensaje de vital importancia para el pueblo: el mensaje divino de vida para la nación. Ese mensaje debía ser cuidadosamente conservado. Dios había dado su santa ley a Israel, y la obediencia a esa ley significaba vida para toda la humanidad. Era de vital importancia que la ley fuera guardada intacta a través de las edades, que ni una jota ni una tilde fuera alterada o invalidada por motivo alguno. Ver com. Mat. 5: 17-18.
17.
Esperaré.
Isaías habla otra vez. Esta es su respuesta personal al mensaje divino de los vers. 12-16. No importa lo que otros puedan hacer, el profeta afirma su propósito de obedecer a Dios, confiar en él y hallar en el Señor su fortaleza.
Escondió su rostro.
Dios nunca oculta su rostro arbitrariamente de un hombre o de una nación. Cuando los hombres vuelven la espalda a Dios, él esconde su rostro de ellos (cap. 59: 1-2). Dios no sigue hablando indefinidamente a los que no quieren escuchar. Dios "escondió su rostro", por así decirlo, de Israel porque ese pueblo había dejado de escuchar la Palabra de Jehová y de obedecer su ley. El caso de toda la nación era similar al de Saúl cuando el Señor no le contestó más (1 Sam. 28: 6).
En él confiaré.
A despecho de cuál fuera la experiencia de otros, Isaías siempre confiaría en Dios; tendría en cuenta sus palabras y andaría en sus caminos (cf. Jos. 24: 15).
18.
Yo y los hijos.
Como puede verse por los nombres de los hijos de Isaías (ver com. cap. 7: 14), él y ellos habían sido ordenados por Dios para ser señales vivientes al pueblo de Judá. Por medio de los mismos Dios proclamó un mensaje vital a su pueblo. El nombre "Isaías" significa "Jehová salvará". En verdad, el nombre de Isaías es el tema del libro que lleva su nombre (ver p. 126). En relación con las circunstancias inmediatas, esto significaba salvación del poder de Israel, Siria y Asiria. El nombre del primer hijo de Isaías, Sear-jasub, significa "remanente volverá" y ese niño, por su mismo nombre, prometía que un remanente sería salvado. En esa ocasión 185 Dios no habría de acabar completamente con Judá como pensaba hacerlo con Israel. El nombre del segundo hijo de Isaías, Maher-salal-hasbaz, significa "el despojo se apresura, la presa se precipita". Este hijo era sin recordativo constante de que el castigo se acercaba a pasos agigantados y que pronto caería sobre los que rechazaran la gracia de Dios. Para los que fueran fieles y leales a Dios, el niño Emanuel era la seguridad que Dios daba de su constante presencia entre ellos.
19.
Si os dijeren.
En este versículo Isaías condena las fuentes de consejo y conducción de las cuales dependían Acaz y muchos de los habitantes de Judá.
Los encantadores.
Ver com. Lev. 19: 31; Deut. 18: 11. Por sus iniquidades los hijos de Israel se habían separado de Dios, así como lo había hecho Saúl, de modo que el Señor ya no les contestaba (ver com. 1 Sam. 28: 6). Y como Saúl, el pueblo ahora se había vuelto a los demonios buscando dirección y ayuda. Como ocurre también hoy, prevalecía entonces el espiritismo, y la gente buscaba a los espíritus para hallar orientación.
Susurran.
Heb. tsafaf, "susurrar", "chirriar" (ver com. Lev. 19: 31). El médium susurraba ceceando. En estas palabras se nota un tono de desprecio y ridículo. Los emisarios del diablo muchas veces empleaban los medios más sin sentido y degradantes para establecer su comunicación con los espíritus. Al consultar a los espíritus de los demonios, los hombres inevitablemente llegan a parecerse a ellos en carácter y proceder. Satanás ejerce una influencia prácticamente ilimitada sobre los que abandonan la "ley" y el "testimonio" (Isa. 8: 20) y prefieren oír los mensajes más agradables de los espíritus malignos de Satanás.
¿Consultará . . . a su Dios?
Podía hacerlo, en lugar de buscar a los espíritus de los médiums en procura de consejo. Fue el colmo del desatino que Israel abandonara a Dios, el autor de la vida, y se entregara al autor de la desgracia y de la muerte.
A los muertos por los vivos.
Puesto que "los muertos nada saben" (Ecl. 9: 5), es evidente que no se los puede consultar, y quien pretende hacerlo, se engaña. El hombre no es capaz de una mayor necedad que la de abandonar al Dios vivo para colocarse bajo la influencia del autor de la muerte. Los que rechazan la verdad porque no les resulta agradable, quedan indefensos ante las mentiras del diablo (2 Tes. 2: 10-11).
20.
La ley.
Heb. torah, palabra que se emplea para designar toda la voluntad revelada de Dios. Este es el término que se emplea comúnmente en la Biblia para referirse a los escritos inspirados de las Escrituras, sobre todo a los de Moisés (ver com. Núm. 19: 14; Deut. 4: 44; 30: 10; 31: 9; Prov. 3: 1; t. I, pp. 40-43) Isaías aparta la atención de sus oyentes de las palabras y la sabiduría de los demonios y de los hombres para dirigirla a la sabiduría revelada de Dios. Los profetas de Dios eran sus testigos o portavoces, y el "testimonio" que daban era el mensaje divino de sabiduría y vida. En este pasaje Isaías dirige la mente de los hombres a la Palabra de Dios como norma de verdad y guía para una vida recta. Dios se ha revelado a sí mismo en su Palabra. Todo cuanto los hombres digan que no armonice con esa palabra, no tiene luz en sí mismo, "no les ha amanecido" (ver com. cap. 50: 10-11).
21.
Fatigados y hambrientos.
Literalmente, "abrumados y hambrientos", o "lacerado y hambriento" (BJ). Isaías hace referencia aquí a los que han rechazado a Dios y la luz de su Palabra, especialmente a los que han rechazado el mensaje profético de los cap. 7 y 8. Por así decirlo, todos caminan como en un lugar oscuro, perplejos y angustiados, anhelando algo, sin saber qué; buscando algo que nunca podrán encontrar sino en Dios. En tinieblas, e inquietud, sin luz ni esperanza, irritados por su situación, culpan a sus dirigentes humanos por las dificultades que les han sobrevenido y maldicen a Dios porque deben cosechar los amargos resultados de la desobediencia. En este versículo Isaías describe en forma muy apropiada el caso de los rebeldes de todas las edades. En el cap. 9: 1-8, la visión inspirada del profeta contempla brevemente hacia el futuro, al tiempo de la primera venida de Cristo, la luz que disiparía la oscuridad del alma de los hombres con los brillantes rayos del Sol de justicia (Mal. 4: 2; ver com. Mat. 1: 23).
22.
Mirarán.
Esa gente mira hacia el cielo sin percibir a Dios y sin ver la luz. Después vuelven su mirada hacia la tierra, y allí sólo encuentran angustia de alma y perplejidad. Sin Dios, el mundo es un enigmático laberinto de incertidumbre y angustia. El Mesías, por quien el profeta suspira en el cap. 9: 1-7, es la única luz que el hombre tiene en las tinieblas 186 de hoy, y su única esperanza para un futuro más luminoso.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
9 Ev 447-448
10 PR 244
10-13 Ev 448-449
11-12 Ev 23-24
11-13 2JT 372; NB 237; TM 471
11-20 3JT 154
12 3JT 225; NB 236; 8T 160-161
12-13 FE 484
13 3JT 221; 8T 103
13-14 PR 244
13-15 DTG 550
14-15 2JT 302
15 FE 284
16 CS 504; 2JT 548
18 CN 531, 535; HAd 141, 485; PVGM 179;
1T 547; 2T 366; Te 240
19 2JT 52; PE 59; PP 739
19-20 CS 615; PP 743; SR 397
20 CH 459; CS 10, 505, 65l; DMJ 118; Ev 192-193;
2JT 219, 302; 3JT 276; NB
237; OE 316, 324; 5T 199, 301, 625; TM 26, 108, 116, 471, 512
22 PR 276, 502


ISAÍAS - CAPÍTULO 9 - - AUDIO
1Qué gozo se experimentará en medio de las aflicciones, debido al reinado y nacimiento de Cristo. 8 Los juicios sobre Israel por su orgullo, 13 por su hipocresía, 18 y por su impenitencia.

1 MAS no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.
2 El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
3 Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos.
4 Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián.
5 Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego.
6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.
7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
8 El Señor envió palabra a Jacob, y cayó en Israel.
9 Y la sabrá todo el pueblo, Efraín y los moradores de Samaria, que con soberbia y con altivez de corazón dicen:
10 Los ladrillos cayeron, pero edificaremos de cantería; cortaron los cabrahígos, pero en su lugar pondremos cedros.
11 Pero Jehová levantará los enemigos de Rezín contra él, y juntará a sus enemigos;
12 del oriente los sirios, y los filisteos del poniente; y a boca llena devorarán a Israel. Ni con todo eso ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.
13 Pero el pueblo no se convirtió al que lo castigaba, ni buscó a Jehová de los ejércitos.
14 Y Jehová cortará de Israel cabeza y cola, rama y cana en un mismo día.
15 El anciano y venerable de rostro es la cabeza; el profeta que enseña mentira, es la cola.
16 Porque los gobernadores de este pueblo son engañadores, y sus gobernados se pierden.
17 Por tanto, el Señor no tomará contentamiento en sus jóvenes, ni de sus huérfanos 187 y viudas tendrá misericordia; porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla despropósitos. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.
18 Porque la maldad se encendió como fuego, cardos y espinos devorará; y se encenderá en lo espeso del bosque, y serán alzados como remolinos de humo.
19 Por la ira de Jehová de los ejércitos se oscureció la tierra, y será el pueblo como pasto del fuego; el hombre no tendrá piedad de su hermano.
20 Cada uno hurtará a la mano derecha, y tendrá hambre, y comerá a la izquierda, y no se saciará; cada cual comerá la carne de su brazo;
21 Manasés a Efraín, y Efraín a Manasés, y ambos contra Judá. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.


1.
Oscuridad.
En la Biblia hebrea, Isa. 9: 1 es Isa. 8: 23. Los vers. 1-7 del cap. 9 están estrechamente relacionados con los últimos versículos del cap. 8, en los cuales se presenta un cuadro de extrema angustia y oscuridad. En tiempos de Isaías, los ejércitos de Asiria acarrearon angustia y "oscuridad" (cap. 9: 2) sobre Zabulón y Neftalí, dos de las tribus que estaban más al norte de Israel. Isaías se dio cuenta de que esto había ocurrido como resultado de la oscuridad espiritual, y con visión profético contempla la "gran luz" (vers. 2, 6-7) que disiparía las tinieblas del alma humana (Juan 1: 4-9; 8: 12; 9: 5). Las mismas regiones que una vez vieron tanta angustia, contemplarían una revelación de gloria y luz. Se presenta aquí la descripción de la venida del Mesías al mundo, con su mensaje de vida y esperanza. Sobre un mundo envuelto en tinieblas (DTG 25-26) se levantará el Sol de justicia, que traerá salvación en sus alas (Mal. 4: 2).
Zabulón.
Cuando Isaías escribió estas palabras la tierra de Israel estaba en grandes apuros, sobre todo en las zonas fronterizas al norte y al este, porque Tiglat-pileser III había invadido su territorio y tomado a "Cedes, Hazor, Galaad, Galilea y toda la tierra de Neftalí; y los llevó cautivos a Asiria" (2 Rey. 15: 29).
Llenaré de gloria.
Así como aquí se hace resaltar el contraste entre la "aflicción" y la "gloria", en el vers. 2, se hace notar el contraste entre las "tinieblas" y la "gran luz".
El camino del mar.
Los caminos importantes eran designados antiguamente con nombres descriptivos (Núm. 21: 22; Deut. 1:2; ver com. Núm. 20: 17; Deut. 2: 27). Suele identificarse al "camino del mar" con la famosa ruta de caravanas que iba desde Damasco y las regiones allende el Jordán, pasando por Galilea, hasta el Mediterráneo (ver com. Mar. 2: 14). Otros han pensado que el "camino del mar" era la ruta costera que iba hacia el norte, a Tiro y Sidón.
Galilea de los gentiles.
La ciudad de Cedes que se menciona en 2 Rey. 15: 29 estaba en Galilea, y era una de las ciudades de refugio (Jos. 20: 7; 21: 32). En los días de Salomón, el distrito de Galilea se extendía hasta la región de Tiro (1 Rey. 9: 11). El nombre "Galilea" significa "círculo" o "circuito". En tiempos del NT, Galilea comprendía un territorio algo mayor que el que tenía anteriormente. Se la llamaba "Galilea de los gentiles" porque siempre vivían allí habitantes de varias nacionalidades, de los cuales sólo una pequeña parte eran judíos. Pero esta región estaba vinculada con el mundo por los caminos que llevaban a Damasco, al Eufrates, a Mesopotamia, a Tiro, al Asia Menor y a Europa, por el norte; y a Samaria y Judea y Egipto, por el sur. En esta región, fácilmente accesible al mundo, Jesús pasó buena parte de su ministerio en favor de la humanidad.
2.
Gran luz.
El pueblo de Galilea, que vivía en una oscuridad tan impenetrable, vería repentinamente una gran luz (Juan 1: 4-9). Los pensamientos del profeta fueron dirigidos a la venida del Mesías al mundo. Estas palabras se cumplieron al comienzo del ministerio público de Cristo en Galilea (ver com. Mat. 4: 12-16). Desde el cautiverio de las diez tribus en 723 / 722 a.C., Galilea estuvo literalmente en oscuridad, sometida a poderes extranjeros y privada del ministerio de sacerdotes o de profetas, hasta que vino el Mesías.
3.
Aumentaste la alegría.
El profeta presenta aquí el cuadro de días más brillantes y felices, cuando el Mesías viniera a su pueblo, portando gozo y paz. Este pueblo aumentaría su número (Isa. 26: 15; Eze. 36: 10-11), y su felicidad se multiplicaría.
Se alegran en la siega.
En los países agrícolas, la época más feliz del año es la temporada 188 de la cosecha. Los hebreos celebraban en el otoño la fiesta de los tabernáculos, una ocasión de gran alegría y acción de gracias (Neh. 8: 17). Se regocijaban porque sabían que Dios estaba con ellos (Fil. 3: 1; 4: 4). Cristo vino a proclamar paz y alegría a los hombres (Isa. 61: 3; Luc. 2: 13-14).
4.
Quebraste su pesado yugo.
Cristo vino a destruir las ataduras del pecado y a librar a los hombres de la opresiva carga de culpabilidad y ansiedad que tanto pesaba sobre ellos (Isa. 61: 1-2; ver com. Luc. 4: 18-19; Mat. 11: 28-30).
El día de Madián.
Durante la época de los jueces, Israel estuvo muchas veces bajo el yugo del opresor; pero finalmente cada vez era liberado por un héroe nacional (t. II, pp. 47-52). Gedeón obtuvo una gran victoria sobre una hueste abrumadora; quebrantó el poder de los madianitas y libertó a su pueblo(Juec. 7:19-25).
5.
Porque todo calzado.
En este versículo se presenta un cuadro de lucha, derramamiento de sangre, tumulto, agitación y muerte, pero también de victoria final y de obliteración de los restos de la batalla. La antigua lucha entre las fuerzas del bien y del mal llegará a su culminación con la gran batalla de Armagedón, preludio del reinado eterno del Mesías (Apoc. 16: 14, 16; 19: 11-19; cf. Sal. 46: 6-9; 76: 2-3; Isa. 63: 1-6; Eze. 38: 21-22; 39: 9; Joel 3: 11, 16; Zac. 9: 9-10; 14: 13).
6.
Nos es nacido.
Isaías concluye su anuncio de la futura era de paz con una notable profecía acerca del gran Príncipe de paz. En este mundo nunca se logrará la paz mediante los esfuerzos de los hombres. En su descripción del futuro Rey de esta tierra, el cual reinará en justicia y santidad, Isaías emplea términos que no pueden aplicarse a ningún gobernante terrenal.
Indudablemente no hay sino una Persona en todo el universo a la cual pueda aplicarse completa y adecuadamente la descripción aquí presentada. Esa Persona es Cristo. En ningún otro pasaje de la Biblia se encuentra la excelsitud de pensamiento, la hermosura de expresión o la intensidad del sentimiento que se encuentran aquí en la descripción del Salvador y futuro Rey del mundo. En verdad, Isaías había contemplado una visión del Señor de gloria cuando escribió estas palabras. La mano de Dios estaba sobre él y un ángel guió su pluma, cosa que también ocurrió en el caso de otros autores del AT. En el Sal. 110 se presenta a Cristo como el Rey que habría de venir, que sería "sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec". En el Sal. 2 se representa a Cristo como el que quebranta las naciones con vara de hierro. En el Sal. 45 aparece cabalgando en majestad.
El principado.
Cristo gobernará en todo el cielo y en toda la tierra (Dan. 2: 44-45; Mat. 25: 31; 28: 18; Luc. 1: 32- 33; 1 Cor. 15: 25, cf. Sal. 110: 1; Fil. 2: 10; Apoc. 11: 15).
Admirable, Consejero.
Mejor, "maravilloso consejero" (NC) (cap. 11: 2-3; 25: 1; 28: 29). Este nombre encierra la idea de sabiduría, bondad y consideración. Es un nombre que suscitaría el arrobamiento, la adoración y la alabanza de todos los habitantes del cielo y de la tierra, y de todo el universo (Fil. 2: 9-11; Apoc. 5: 12-13).
Dios fuerte.
Jesús, el Hijo, no es menos Dios que el Padre. Desde los días de la eternidad fue uno con el Padre (Sal. 90: 2; Prov. 8: 22-30; Miq. 5: 2; Juan 1: 1; 14: 9, 11; DTG 11).
Padre eterno.
Así como Dios el Padre es eterno, así también lo es Cristo. Isaías lo llama Padre, porque en un sentido especial es Padre de toda la humanidad, pues es el Creador del hombre y del mundo (Juan 1: 3; Efe. 3: 9; Col. 1: 16; Heb. 1: 2; cf. Gén. 1: 26). Sólo la palabra "Padre" expresa plenamente el amor y el cuidado de Jesús para con sus hijos. Cuando Cristo reine lo hará como un padre para su pueblo (Isa. 22: 21-22; cf. Apoc. 3: 7).
Príncipe de paz.
Ver Zac. 9: 9-10; Efe. 2: 14. La paz sólo viene con la justicia (Isa. 32: 17-18), y Jesús es el Rey justo (Jer. 23: 5-6; 33: 15-16) que imputa e imparte su propia justicia a los hombres. Vino al mundo para impartir paz (Luc. 2: 14; Juan 14: 27; cf. Fil. 4: 7).
7.
Su imperio.
Daniel predijo que el reino de Cristo despedazará a todos los reinos de la tierra "y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre" (Dan. 2: 44; cf. Apoc. 11: 15). El ángel Gabriel afirmó que "su reino no tendrá fin" (Luc. 1: 33).
El trono de David.
David fue un símbolo de Cristo, y mediante Cristo el trono de David será establecido para siempre (Gén. 49: 10; 2 Sam. 7: 11-13; Sal. 89: 3-4, 29, 36; 132: 11-12; Jer. 23: 5; 33: 17; Luc. 1: 32; ver com. Deut. 18: 15; 1 Crón. 28: 7; Mat. 1: 1).
En juicio y en justicia.
O también "por la 189 equidad y la justicia" (BJ). (Ver cap. 11: 4-5; 16: 5.)
El celo.
¿Por qué hará todo esto Jehová? Lo impulsa un celo santo y ardiente; lo mueve el espíritu del amor. El suyo es un amor que no puede permanecer inactivo, un amor que cuando piensa en los perdidos en el pecado lo impulsa a realizar obras de gracia y de gloria. No hay mayor poder que el amor, no hay nada que pueda mover al hombre a mayor sacrificio o más esforzado servicio. El amor de Cristo, que todo lo abarca, impulsa a los hombres a gobernar con un espíritu de servicio altruista, "en juicio y en justicia".
8.
A Jacob.
Según se ve claramente en el contexto (vers. 9-17), el mensaje que se presenta a continuación iba dirigido "contra Jacob" (NC, VM), como presagio del castigo divino. Con este versículo comienza una nueva sección que llega hasta el cap. 10: 4, en la cual el Señor reprende a la nación de Israel. La visión del Rey que reinará en gloria ha concluido, y el profeta vuelve su atención a los problemas de la situación inmediata. Esto ocurre en la misma época en que fueron escritos los capítulos anteriores, porque Rezín de Siria aún vivía (vers. 11); por lo tanto, el mensaje debe haberse presentado entre los años 735-732 a. C., fecha cuando murió Rezín.
En Israel.
En este versículo se nombra a Jacob y a Israel. El mensaje del cap. 9: 8-10: 4 se dirige en primera instancia contra las diez tribus rebeldes, a las cuales generalmente se llama Efraín o Samaria (cap. 9: 9, 21). Pero en el vers. 14 es muy probable que se emplee la palabra "Israel" para designar a la nación del norte. En el vers. 8, ¿se refiere Israel a la nación del norte, y Jacob a la del sur, es decir a Judá? Si así fuera, debe entenderse que el Señor envió este mensaje por medio de Judá a Israel. Por otra parte, en un sentido más general, Isaías muchas veces emplea los términos Jacob e Israel para representar a todo el pueblo escogido de Dios (cap. 10: 20-22; 27: 6; 29: 23; 40: 27; 41:8, 14; 43: 1, 22, 28; 44: 5; 46: 3; 48: 1, 12; 49: 6). Después de la caída final del reino del norte se emplean por lo general ambos términos para designar a Judá.
9.
Efraín.
El Señor había afirmado que Efraín y Siria no tendrían éxito en su campaña contra Judá (cap. 7: 4- 7). Ya habían experimentado algunos reveses, pero Peka, rey de Israel, todavía estaba decidido a continuar atacando al reino de Judá.
Altivez de corazón.
Con perversa arrogancia, Peka rehusó aceptar las advertencias pronunciadas por Isaías, y decidió llevar a cabo lo que había maquinado en contra de Acaz.
10.
Edificaremos.
Isaías se refiere aquí al fracaso anterior de Peka, quien ahora hacía planes de recuperar lo perdido (cap. 7: 1). Es como si se hubiera demolido un edificio de ladrillos y Peka se propusiera edificarlo de nuevo, pero con piedras. Los "cabrahígos" ("sicómoro", Luc. 17: 6; 19: 4) fueron cortados, pero Peka los reemplazaría con cedros, más caros y más durables (1 Rey. 10: 27). Estaba demostrando su perversidad y abierto desafío contra la voluntad divina.
11.
Los enemigos.
Jehová enviaría a los asirios, enemigos de Rezín, contra Israel. Ver 2 Rey. 15: 29, en donde se relata el ataque de Tiglat-pileser contra Peka.
12.
Los sirios.
En este momento Siria y Efraín estaban aliados contra Judá (cap. 7: 12), pero el Señor prometió hacer que los sirios se volvieran contra Israel, su enemigo tradicional. Las alianzas entre las naciones del Cercano Oriente eran transitorias, y el aliado de hoy podía transformarse en acérrimo enemigo al día siguiente. Los sirios atacarían por el "oriente" y los filisteos por el "poniente". El hebreo dice: "Aram por delante y los filisteos por detrás" (BJ). Debe recordarse que los hebreos señalaban las direcciones desde el punto de vista de uno que mira hacia la salida del sol: el este quedaba delante, el oeste detrás, el sur a la derecha. Los sirios vendrían desde el norte y el este; los filisteos desde el sur Y el oeste. En cuanto a direcciones cardinales, ver com. Gén. 29: 1; Exo. 3: 1; Núm. 3: 23).
Todavía su mano está extendida.
Compárese con Exo. 7: 19; 8: 5; etc; Isa. 5: 25, donde se emplea la misma expresión en relación con otros castigos. Jehová ya había castigado a Israel, pero su mano estaba extendida como si fuera a herir de nuevo a la nación. Tiglat-pileser III tomó grandes porciones de Israel, pero no lo destruyó. El asedio de Salmanasar V, aún futuro en ese momento, acabaría por completo con la nación.
13.
No se convirtió.
Dios había enviado sus castigos, no para destruir sino para inducir al pueblo al arrepentimiento; pero ellos no aceptaron sus mensajes de reprensión, y siguieron en su maldad y perversidad. Por 190 eso seguirían inevitablemente castigos adicionales y, aun más severos.
Lo castigaba.
Cf. com. cap. 1: 5-6.
14.
Cortará de Israel.
Puesto que Israel no se arrepintió, el Señor no tuvo más remedio que enviar más castigos, los cuales cortarían de Israel "cabeza y cola" (ver com. vers. 13). La nación sería totalmente destruida, y los castigos caerían especialmente sobre los que habían hecho descarriar a la nación (vers. 16).
Rama y caña.
Es probable que la "rama" sea la de la majestuosa palmera, empleada para representar a los gobernantes y príncipes del país. La "caña" podría referirse a los que fingían humildad (cap. 58: 5), o a los falsos profetas (cap. 9: 14-15).
15.
El anciano.
Cf. cap. 3: 2-3. Entre los destacados dirigentes de la nación había príncipes, jueces, funcionarios civiles y jefes militares. El castigo venidero afectaría a éstos de una manera especialmente severa.
Que enseña mentira.
En toda la nación no había gente más despreciable que aquellos cuya responsabilidad era proporcionar dirección espiritual, pero que conducían al pueblo por los caminos del error y de la necedad. Isaías no escatimó palabras al presentarles sus mensajes de reprensión (cap. 28: 7; 29: 9- 10).
16.
Son engañadores.
Mejor, "le han descarriado" (BJ). Las naciones deben tener dirigentes, pero los caudillos algunas veces conducen por caminos equivocados. Muchas naciones se han arruinado porque sus dirigentes han descarriado al pueblo. El que aspira a ser dirigente debería considerar con seriedad la pesada responsabilidad que acompaña al liderazgo. La suerte de la nación depende de su consejo y ejemplo. Israel fracasó porque sus dirigentes descarriaron al pueblo.
17.
No tomará contentamiento.
El rollo 1QIsª dice "no se apiadará" lo mismo la BJ, lo cual parece armonizar mejor con el contexto.
Falsos.
"lmpíos" (BJ). Cuando Israel sucumbió, el pueblo se encontraba totalmente entregado al mal. Todavía profesaban religiosidad, pero abiertamente se regocijaban en la iniquidad. Todas las clases sociales estaban implicadas en el mal, y todos sufrirían, desde los jóvenes hasta los ancianos. Cuando la iniquidad llegó a ese punto, la justicia exigió que cayera el castigo.
18.
Se encendió como fuego.
Esta es una impresionante descripción de los efectos finales de la iniquidad. El pecado mata, pero nunca cura. La impiedad quema creando cenizas y desolación, pero nunca repara ni construye. Los cardos y espinos, aptos sólo para ser destruidos, simbolizan la iniquidad prevaleciente entre la gente (cap. 5: 6; 7: 23-25; 10: 17; 27: 4; 32: 13). Cuando la tierra se cubriera de espinos y zarzas de tal modo que asfixiaran a los buenos árboles del monte, entonces la impiedad irrumpiría como fuego para destruirse a sí misma. El pecado sería castigado. En verdad, ocasionaría su propia destrucción (Isa. 33: 11-12; Jer. 21: 14; Joel 1: 19-20; Heb. 6: 8). De este modo la tierra quedaría despejada, preparada para que creciera nuevo y sano verdor (cf. 2 Ped. 3: 10-13).
19.
Se oscureció la tierra.
Ver com. vers. 1-2. El profeta contempla una escena de caos y confusión. La gente está totalmente confundida, y el país se llena de oscuridad. La pasión y la amargura, el odio y el vicio, la injusticia y la crueldad han desgarrado de tal modo el corazón de los hombres e inflamado de tal manera su espíritu, que todo hombre está en pugna con su vecino. Este será el efecto final de la impiedad, cuando "la espada de cada cual será contra su hermano" (Eze. 38: 21), y cuando cada uno "levantará su mano contra la mano de su compañero" (Zac. 14: 13).
20.
La carne de su brazo.
Un cuadro vívido de los efectos últimos de la codicia y la corrupción. A la larga, el egoísmo se destruye solo. El que no se interesa por el bienestar de su prójimo en realidad actúa en contra de sus propios intereses. Ninguno puede ser perfectamente feliz y próspero a menos que su prójimo también sea feliz. Cuando uno se eleva oprimiendo a su prójimo, prepara el camino para su propia destrucción. Cuando las naciones se destruyen mutuamente a fin de promover sus intereses egoístas, cometen la mayor de las necedades, porque de este modo se destruyen a sí mismas, y destruyen al mundo en el cual viven. Así como en el pasado los hombres y las naciones se han destruido mutuamente por causa de la discordia y la codicia, así también hoy el mundo está en vías de provocar su propia destrucción.
21.
Manasés . . . Efraín.
Estas dos tribus eran hermanas y tenían intereses comunes. Pero cuando Efraín se levantó contra Manasés y Manasés contra Efraín, la destrucción 191común de ambos fue inevitable. Y cuando estas dos tribus se levantaron contra su hermano Judá, estaban asegurando que pronto vendría el día de su propia destrucción. Ninguna nación puede soportar por mucho tiempo tal agitación de crimen y concupiscencia como la que hubo en el reino del norte durante la primera parte de la vida de Isaías.
Todavía su mano está extendida.
En el capítulo siguiente se presenta otra serie de crímenes que obligaron a Dios a seguir extendiendo su mano para castigar. Continúa el mismo pensamiento, sin interrupción.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-2 PR 277
2 CM 359; DTG 38; PR 507; 8T 306
5 CS 40, 700, 730
6 CS 50; DMJ 30; DTG 17, 38, 330, 532; Ed 69; PP 12, 819; 5T 729; TM 224
6-7 PR 507; 8-T 145
12, 17, 21 OE 512; 6T 304


ISAÍAS - CAPÍTULO 10 - - AUDIO
1Los ayes sobre los tiranos. 5 Asiria, la vara de los hipócritas, por su orgullo será quebrantada. 20 Un remanente de Israel será salvo. 24 Israel es consolado con la promesa de su liberación de Asiria.

1 ¡AY DE los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía,
2 para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos!
3 ¿Y qué haréis en el día del castigo? ¿A quién os acogeréis para que os ayude, cuando venga de lejos el asolamiento? ¿En dónde dejaréis vuestra gloria?
4 Sin mí se inclinarán entre los presos, y entre los muertos caerán. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.
5 Oh Asiria, vara y báculo de mi furor, en su mano he puesto mi ira.
6 Le mandaré contra una nación pérfida, y sobre el pueblo de mi ira le enviaré, para que quite despojos, y arrebate presa, y lo ponga para ser hollado como lodo de las calles.
7 Aunque él no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera, sino que su pensamiento será desarraigar y cortar naciones no pocas.
8 Porque él dice: Mis príncipes, ¿no son todos reyes?
9 ¿No es Calno como Carquemis, Hamat como Arfad, y Samaria como Damasco?
10 Como halló mi mano los reinos de los ídolos, siendo sus imágenes más que las de Jerusalén y de Samaria;
11 como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿no haré también así a Jerusalén y a sus ídolos?
12 Pero acontecerá que después que el Señor haya acabado toda su obra en el monte de Sion y en Jerusalén, castigará el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, y la gloria de la altivez de sus ojos.
13 Porque dijo: Con el poder de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría, porque he sido prudente; quité los territorios de los pueblos, y saqueé sus tesoros, y derribé como valientes a los que estaban sentados;
14 y halló mi mano como nido las riquezas de los pueblos; y como se recogen los huevos abandonados, así me apoderé yo de toda la tierra; y no hubo quien moviese ala, ni abriese boca y graznase.
15 ¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? ¡Como si el báculo levantase al que lo levanta; como si levantase la vara al que no es leño!
16 Por esto el Señor, Jehová de los ejércitos, enviará debilidad sobre sus robustos, y debajo de su gloria encenderá una hoguera como ardor de fuego.
17 Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama, que abrase y consuma en un día sus cardos y sus espinos.
18 La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá totalmente, alma y cuerpo, y vendrá a ser como abanderado en derrota.
19 Y los árboles que queden en su bosque 192 serán en número que un niño los pueda contar.
20 Acontecerá en aquel tiempo, que los que hayan quedado de Israel y los que hayan quedado de la casa de Jacob, nunca más se apoyarán en el que los hirió, sino que, se apoyarán con verdad en Jehová, el Santo de Israel.
21 El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte.
22 Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el remanente de él volverá; la destrucción acordada rebosará justicia.
23 Pues el Señor, Jehová de los ejércitos, hará consumación ya determinada en medio de la tierra.
24 Por tanto el Señor, Jehová de los ejércitos, dice así: Pueblo mío, morador de Sion, no temas de Asiria. Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, a la manera de Egipto;
25 mas de aquí a muy poco tiempo se acabará mi furor y mi enojo, para destrucción de ellos.
26 Y levantará Jehová de los ejércitos azote contra él como la matanza de Madián en la peña de Oreb, y alzará su vara sobre el mar como hizo por la vía de Egipto.
27 Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.
28 Vino hasta Ajat, pasó hasta Migrón; en Micmas contará su ejército.
29 Pasaron el vado; se alojaron en Geba; Ramá tembló; Gabaa de Saúl huyó.
30 Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia Lais, pobrecilla Anatot.
31 Madmena se alborotó; los moradores de Gebim huyen.
32 Aún vendrá día cuando reposará en Nob; alzará su mano al monte de la hija de Sion, al collado de Jerusalén.
33 He aquí el Señor, Jehová de los ejércitos, desgajará el ramaje con violencia, y los árboles de gran altura serán cortados, y los altos serán humillados.
34 Y cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano caerá con estruendo.
1.
Leyes injustas.
Tanto Israel como Judá eran culpables de la impiedad que se condena en este pasaje. Es el mismo mal que ya se condenó en Judá (cap. 1: 23 y 5: 23). Este crimen era la injusticia para con los pobres y necesitados, las viudas y los huérfanos, los menesterosos y los oprimidos. La gente pensaba sólo en sí misma y en sus propios intereses. El defecto de esa época era el egoísmo y la codicia, mal que estaba carcomiendo el corazón mismo de la nación.
3.
El día del castigo.
En lugar de pronunciar sentencia contra los opresores de los pobres, el Señor, mediante esta pregunta, les pide que pronuncien sentencia contra sí mismos. Esos jueces injustos sabían lo suficiente acerca de la justicia y la equidad como para saber que eran culpables, y que en el día del castigo divino no podrían escapar. Anteriormente Isaías había señalado cómo, en el día de Jehová, los impíos huirían a las cavernas y las peñas para ocultarse de la gloria de Dios cuando él se levante "para castigar la tierra" (cap. 2:19).
4.
Sin mí . . .
El hebreo de la primera parte de este versículo no es claro. Sin embargo, el pensamiento es que los jueces injustos de los vers. 1-3, en el día del castigo divino se hallarán entre los presos, humillados y aterrados ante el juez del universo, y que recibirán la misma sentencia de muerte.
5.
Báculo de mi furor.
Después de enumerar los crímenes por los cuales su profeso pueblo sería juzgado, el Señor expone el medio que empleará para ejecutar la sentencia contra ellos. Dios ha decretado el castigo, y Asiria ha de ser el instrumento por cuyo medio se cumplirá esa sentencia. Compárese con el cap. 7: 20 donde Asiria se compara con una navaja alquilada.
6.
Nación pérfida.
Es decir, Judá, porque para este tiempo Samaria ya había caído (vers. 11)
Quite despojos y arrebate presa.
Compárese esta frase con el nombre Maher-salal-hasbaz, hijo de Isaías (cap. 8: 3), que significa "el despojo se apresura, la presa se precipita". Jehová había encomendado a Asiria la misión de ejecutar el castigo de Israel y Damasco (cap. 8: 4), como también el de Judá.
7.
El no lo pensará así.
Esta es una interesante revelación de la forma en que el Señor obra con las naciones. Cuando ciertos Estados necesitaron recibir su merecido, el Señor empleó a Asiria como su vara para castigarlos. Sin embargo, Asiria no tenía idea de que el Señor la estaba empleando como instrumento 193 en sus manos. Hasta donde los asirios podían ver, su política era determinada exclusivamente por sus propios intereses egoístas. En otras palabras, no era el Espíritu de Jehová el que influía para que Asiria fuera contra Israel y Judá, sino el espíritu de] maligno. Por lo mismo, ¿cómo podría decirse que Asiria era instrumento en la mano de Jehová? La mano protectora de Dios fue retirada de aquel pueblo contra el cual se había decretado el castigo, y se le permitió a Asiria que llevara a cabo su obra egoísta e impía. Así obra Dios para que se haga su voluntad soberana en un mundo que está en rebelión contra él. Los propósitos de hombres y demonios quedan supeditados a los propósitos divinos (ver com. 2 Crón. 18: 18; 22: 8; Dan. 4: 17).
8.
Mis príncipes.
Los asirios se jactaban de que sus príncipes eran tan excelsos y poderosos como los reyes de otras naciones. Tal era su poder y tan gloriosa su majestad, que los monarcas de las naciones vecinas eran considerados como nada delante de ellos. Los gobernantes de Asiria se complacían en presentar largas listas de reyes vasallos que les pagaban tributo y rendían homenaje.
9.
Calno como Carquemis.
Calno (Calneh), Kullani para los asirios, fue una ciudad conquistada por Asiria en 738. El rey Pisiris de Carquemis pagó tributo a Tiglat-pileser en Arfad, en 743. Carquemis estaba situada en el codo del Eufrates, a unos 615 km al norte de Jerusalén, y Kullani quedaba a unos 75 km al suroeste de Carquemis.
Hamat como Arfad.
En el año 743 o poco después, 19 distritos de Hamat fueron subyugados por el poder asirio. Arfad fue muy importante en las campañas asirias de 743-740. Estaba a pocos kilómetros de Kullani, y Hamat, sobre el río Orontes, se hallaba a unos 190 km al norte de Damasco, en tanto que Damasco estaba a unos 160 km al noreste de Samaria.
Samaria como Damasco.
Las campañas de Tiglat-pileser de 733 y 732 fueron dirigidas contra Damasco, y nuevamente en el año 727 hubo otra campaña contra esa ciudad. Samaria fue sitiada por Salmanasar V y tomada en 723/722 (t. II, pp. 86, 164) y sus habitantes fueron llevados cautivos a Asiria. Sin embargo, la mayor parte de las regiones del norte y del este del reino de Israel ya habían sido subyugadas por Tiglat-pileser en el año 732, varios años antes de que se obligara a Samaria a rendirse ante los asirios.
10.
Los reinos.
Asiria había logrado dominar alas ciudades importantes que se mencionan en el vers. 9. Los dioses de esas ciudades no habían podido protegerlas del poderío asirio. Asiria consideraba que sus dioses eran superiores a todos los otros, y creían que sus vastas conquistas lo confirmaban. Para el monarca asirio, como para todos los pueblos de la antigüedad, la grandeza de un Dios se medía por el poder de la nación que lo adoraba. Por eso se consideraba que los "dioses" de Jerusalén y de Samaria eran inferiores a los de muchas de las naciones ya conquistadas por Asiria.
11.
A Samaria y a sus ídolos.
Los asirios concebían a los dioses de las otras naciones como similares a los suyos. Para ellos no existía gran diferencia entre el Dios de Jerusalén y los dioses de cualquier ciudad. Así como los dioses de Samaria no habían podido salvar esa ciudad, así tampoco el Dios de Jerusalén podría salvar la ciudad y sus habitantes del poderío asirio.
12.
Toda su obra.
Dios tenía una tarea que realizar: la de castigar a Sión y Jerusalén. Asiria sería el instrumento en las manos de Dios para realizar esa obra. Pero cuando Asiria terminara de administrar ese castigo, a su vez el Señor la castigaría por su orgullo y arrogancia.
Castigará.
Hebreo, "yo pediré cuentas". Es interesante notar que se cambia de la tercera persona a la primera, posiblemente para dar más énfasis.
13.
Mi mano.
Compárese con Dan. 4: 30. El análisis de la política asiria, tal como aparece en Isa. 10: 13, justifica el castigo divino de esa nación. A primera vista podría parecer que el Señor era injusto al usar a Asiria para hacer determinada obra, y luego castigarla por haber hecho lo que él necesitaba que se hiciera (ver com. Exo. 4: 21; 9: 16). A fin de quitar esa idea, se expone aquí la razón con claridad. Asiria piensa sólo en sí misma, no en Dios (ver com. Isa. 10: 7). Se interesa exclusivamente en el botín y la conquista. Cree que al vencer a las otras naciones demuestra que sus propios dioses son más fuertes que los de ellas. Cuando haya humillado a Jerusalén, considerará que ella y sus dioses son más fuertes que Jerusalén y su Dios.
Lo que no sabe es que, al llevar adelante 194 sus propios planes, está siendo usada por Jehová para lograr los propósitos divinos, y que nada podría contra Judá ni contra ninguna nación si el Señor no se lo permitiera. Asiria necesitaba aprender que hay un Dios en el cielo que se interesa por lo que es justo y lo que es inicuo; un Dios que se preocupa de que todos los transgresores reciban su merecido, aun aquellos que profesan adorarle. Asiria era culpable ante Dios por su cruel dominación de los diversos países del Cercano Oriente. Sus crímenes contra el hombre y contra Dios, su orgullosa jactancia, su arrogancia y perversidad demandaban castigo, y por estas razones el Señor la habría de castigar. Véase en Ed 169-179 y com. Dan. 4: 17 la presentación de los principios de Dios en su trato con las naciones.
He sido prudente.
Mejor, "Soy inteligente" (BJ).
Quité los territorios de los pueblos.
"Borré las fronteras de los pueblos" (NC). A fin de extinguir la identidad nacional y evitar futuras revueltas, Asiria borraba las fronteras mediante deportaciones masivas. En consonancia con esa política iniciada por Asiria, el pueblo de Israel fue llevado a diversos lugares de Mesopotamia y Media (2 Rey. 17: 6), y habitantes de Babilonia, Elam y de otras naciones distantes fueron establecidos en las ciudades de Samaria (2 Rey. 17: 24; Esd. 4: 9-10).
Saqué sus tesoros.
Ver com. vers. 14. Asiria se enorgullecía de sus depredaciones y su crueldad. En las inscripciones de los reyes asirios se revela jactancia por el botín tomado y por la sangre derramada. Ellas presentan en forma detallada la cantidad de plata y oro, de ganado y bienes que se llevaron, el número de cuerpos empalados y los montones de cadáveres que habían dejado fuera de los muros de la ciudad, y los ríos de sangre con los cuales habían bañado valles y collados. Dios conocía toda esta jactancia, y aquí expone las razones por las cuales era necesario que se pidiera que Asiria rindiera cuentas.
Como valientes.
El hebreo dice "como poderoso", o sea "como tirano". La misma palabra hebrea se traduce como "becerros" (Isa. 34: 7) y "toros" (Sal. 50: 13), pues se interpreta que este atributo de fuerza designa a un animal sumamente fuerte. Asiria se jactaba sin cesar de su poder y de su habilidad para subyugar y humillar aplastantemente a otros pueblos poderosos de la tierra.
14.
Como se recogen los huevos abandonados.
Ver com. vers. 13. Asiria consideraba que los tesoros y las posesiones de las otras naciones no eran más que botín para ser llevado. Con palabras muy similares a las de este versículo, los reyes asirios se jactaban de apoderarse de los tesoros de naciones vecinas y distantes. Por ejemplo, la afamada biblioteca de Asurbanipal contenía, en buena parte, registros y objetos tomados durante el transcurso de las conquistas asirias.
No hubo quien moviese.
Por donde pasaba el ejército asirios no quedaba sino devastación y muerte. Los reyes asirios describen regiones hermosas que habían sido dejadas por ellos sin habitantes, enteramente desoladas y desiertas. Isaías presenta aquí un cuadro gráfico y preciso de las arrogancias de estos reyes asirios.
15.
El hacha.
Asiria era un instrumento en las manos del Señor, pero se jactaba como si fuera más poderosa que Dios. Poco sabían los monarcas asirios acerca de Jehová, quien desde su trono del universo guiaba los asuntos de la tierra, poniendo y quitando a quienes quisiera (Dan. 5: 19). Ningún rey terrenal puede realizar algo sin que Dios lo permita, y ninguna nación puede seguir existiendo si esa no es la voluntad divina. Así como todas las otras naciones de la tierra, Asiria era como "la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas" en comparación con el poder de Dios (Isa. 40: 15). Asiria necesitaba aprender que la mano de Dios está "extendida sobre todas las naciones" y que esa mano nunca podrá ser retirada por el hombre (cap. 14: 26-27).
Como si el báculo.
"Como si la vara moviera al que la levanta" (BJ). En este contexto se entiende que Dios es el "que la levanta".
16.
Robustos.
Literalmente, los "gordos". "Sus bien nutridos" (BC), los fuertes gobernantes de Asiria, y quizá también su ejército. Cuando Dios pusiera su mano sobre ellos, quedarían extenuados y demacrados; es decir, el poderío asirio se desvanecería.
Fuego.
Dios incendiaría sus magníficos palacios y los convertiría en montones de ruinas humeantes (cf. Amós 1: 4). Un siglo después de que Isaías pronunciara esta profecía, el imperio asirio yacía en ruinas. Nínive había quedado reducida a cenizas; Cala, Asur y Dur Sharrukin, lugar más conocido como 195 Jorsabad, estaban siendo cubiertas por las arenas del desierto.
17.
La luz de Israel.
Para el pecado y los pecadores, la gloria divina es como fuego consumidor (Exo. 24: 17; Deut. 4: 24; 9: 3; Isa. 33: 14; Heb. 12: 29). El Santo Dios, cuya luz es la gloria y el gozo de los redimidos, es como llama que consume los cardos y los espinos. Los "cardos" y los "espinos" representan, en el lenguaje de Isaías, los terribles resultados del pecado (ver com. Isa. 9: 18). Ezequiel (cap. 2: 6) también emplea esta figura para representar a los impíos. Lo mismo se dice en Heb. 6: 8, donde se habla de espinos y abrojos como el maldito fruto de la impiedad de la tierra, cuyo "fin es el ser quemada".
En un día.
Estas palabras indican la destrucción rápida y repentina que sobrevendría a los asirios. Isaías anticipa aquí escenas tales como la de la destrucción de los 185.000 hombres del ejército de Senaquerib en una sola noche (cap. 37: 36).
18.
La gloria de su bosque.
Este ejército asirio, potente y glorioso un día, a la mañana siguiente había desaparecido de la tierra como un vasto y hermoso bosque destruido por las llamas. En la Biblia se compara a las naciones y a los hombres impíos con árboles majestuosos, cuya arrogancia y belleza serán destruidas (Eze. 31: 3-18; Dan. 4: 10-26; cf. Isa. 30: 27-33).
Como abanderado.
El hebreo emplea en esta frase dos palabras cuyo sentido no es claro. El verbo nasas, cuyo participio noses aparece aquí, significa probablemente "vacilar". Noses sería entonces uno que vacila, o quizá un enfermo. La LXX traduce "el que huye", traducción que también emplea la Vulgata. La BJ dice: "Será como el languidecer de un enfermo", traducción que parecería ser más apropiada con el contexto de los vers. 16-19 que la de la RVR. Los asirios avanzan por todos lados y parecería que nada podría detenerlos. Sin embargo, el profeta anticipa el momento cuando Asiria enfermaría, vacilaría y caería.
19.
Los árboles.
Es decir, la gente (ver com. vers. 18). Es posible que aquí se esté haciendo referencia a la destrucción de las huestes de Senaquerib frente a las puertas de Jerusalén (cap. 37: 36), puesto que el rey y parte de sus fuerzas expedicionarias lograron volver a Asiria (Isa. 37: 37; ver com. 2 Rey. 19: 36). Después que el "fuego" (Isa. 10: 16) hubiera consumido el "bosque", quedarían poquísimos "árboles", tan pocos que un niño podría contarlos.
20.
Los que hayan quedado de Israel.
Luego de hacer notar el profeta que unos pocos asirios escaparían al castigo decretado sobre ellos, piensa en los de Israel que sobrevivirían a la invasión asiria. La destrucción raras veces es completa. Aun en la nación del norte quedaron unos pocos después que los asirios hicieron su obra, y en Judá, los moradores de Jerusalén y unos pocos más escaparon a la destrucción que sobrevino con la invasión de Senaquerib. La idea del retorno, de la supervivencia, de un remanente, encarnada en el nombre de sear-jasub, hijo de Isaías (cap. 7: 3), es un concepto que reaparece constantemente en el profeta (cap. 10: 21 22; 11: 11, 16; 46: 3).
Nunca más.
Acaz depositó su confianza en Asiria (2 Rey. 16: 7-9; 2 Crón. 28: 16-21) y no en Dios. Pero Asiria no fue leal ni con Judá ni con ninguna otra nación. Sólo se interesaba en sí misma. Dios quería que después de la terrible destrucción ocasionada en Judá por Senaquerib, el "remanente" confiara en Jehová. Fue él quien los libró en respuesta a la ferviente plegaria de Ezequías (Isa. 37: 14-36), y en él debía ahora depositar su confianza el remanente fiel. Al fin reconocieron que Asiria era un amo cruel y no un amigo y ayudador. Se demostró que la confianza en Dios era el único camino a la seguridad y a la victoria.
21.
El remanente volverá.
Heb. she'ar yashub. Isaías se refería a su hijo sear-jasub (ver com. cap. 7: 3). Sin embargo, la lección suprema que Isaías presentó ante Israel fue la de Emanuel: "Dios con nosotros" (ver com. cap. 7: 14; 8: 8). Cuando el pueblo depositó su confianza en el Señor y tuvo a Dios consigo, las más grandes potencias del mundo no pudieron prevalecer contra él. Dios permitió que su pueblo pasara por esas difíciles vicisitudes a fin de atraerlo de nuevo al Señor (ver com. cap. 10: 13).
22.
Como las arenas del mar.
La promesa del retorno del remanente era un mensaje de esperanza, pero a la vez de condenación. A los que rehusaran volverse al Señor y siguieran en su hipocresía y mundanalidad, el mensaje del "remanente" no les proporcionaría ninguna esperanza. La promesa de restauración y salvación era sólo para el "remanente". 196 Todos los demás se perderían. Los impíos y los que sólo conocieran de nombre a Dios no encontrarían manera de escapar de los castigos que pronto sobrevendrían a la nación. Aunque los israelitas fueran tan numerosos como la arena del mar (Gén. 22: 17; 32: 12), sólo el remanente fiel sería salvo.
La destrucción acordada.
Dios permitiría que la destrucción consumiera al país, pero como resultado el pueblo sería más recto. Aunque para los impíos fuera un castigo, sería en primer lugar una disciplina correctivo. El castigo de los impíos no podría evitarse, pero un "remanente" se volvería al Señor y en ellos Dios cumpliría su obra de justicia. El apóstol Pablo aplica este versículo a la última gran obra final del Señor en la tierra (Rom. 9: 27-28; cf. 2 Ped. 3: 10-13).
23.
Consumación.
Un "exterminio" (BJ). (Ver cap. 28: 22.)
24.
No temas.
Esta es la aplicación práctica de la lección del mensaje de Isaías (ver com. cap. 7: 4, 7, 9). Los asirios vendrían como una "vara" de castigo (ver com. cap. 10: 5), pero no había razón de tenerles miedo. Golpearían, pero no destruirían. El remanente debía permanecer fiel a Dios, confiar en él y aceptar su presencia entre ellos para que pudieran ser salvos. Aunque muchos se perderían, un remanente sería salvo. Los que formaran parte del "remanente" no debían temer. Dios nos envía hoy un mensaje similar.
A la manera de Egipto.
El faraón había desplegado en Egipto toda su ira en contra de los israelitas, pero no pudo impedir el éxodo. Los asirios también eran poderosos y crueles, pero un remanente escaparía de sus ataques.
25.
Mi furor.
Es decir, la ira de Dios contra los impíos: tanto los que profesaban adorarlo como los paganos. Los impíos perecerían, y entonces cesaría la indignación del Señor. En este pasaje otra vez se predice la destrucción de los ejércitos asirios (ver com. vers. 19).
26.
La matanza de Madián.
En el cap. 9: 4, Isaías hace referencia al quebrantamiento del cetro del "opresor, como en el día de Madián". Aquí de nuevo compara la eminente destrucción de los asirios con la derrota de los madianitas y de sus jefes (Juec. 7: 19-25).
Su vara.
Faraón esgrimió una vara de opresión en Egipto, pero Dios empleó la vara de la liberación. Cuando la vara del Señor se extendió sobre el mar, los ejércitos de Egipto perecieron. Así como el Señor había preparado antes un castigo para los enemigos de su pueblo, así también heriría otra vez a los enemigos que subieran contra Sión en los días de Isaías. Y lo que el Señor hizo entonces lo hará de nuevo hoy. El remanente fiel triunfará, no los impíos.
27.
A causa de la unción.
El significado de esta frase no es claro dentro del contexto. La palabra traducida como "unción" significa "grasa" o "aceite". Se usa la palabra "unción" porque para este rito se empleaba aceite. En la BJ figura una supuesta corrección: "Por delante de Rimmón (BJ).
28.
Vino hasta Ajat.
Aquí comienza un poema que describe al invasor, el cual llega desde el norte, hasta las cercanías de Jerusalén, aterrorizando a sus habitantes. No es claro si debe entenderse este pasaje como una profecía de una invasión asiria, específica, o si es simplemente una descripción poética de la marea invasora que inunda a Judá (ver com. cap. 8: 7-8). En su primera invasión (en el año 14 de Ezequías) Senaquerib no se acercó a Jerusalén por el norte. Sus ejércitos llegaron a la costa del Mediterráneo, en Sidón, y luego marcharon hacia el sur, hacia Filistea; y desde allí avanzaron, tierra adentro, hacia las ciudades de Judá. Ezequías envió un mensaje a Laquis, al sudoeste de Jerusalén, en que prometía pagar tributo (2 Rey. 18: 14). Pero parece que fueron dos las invasiones de Senaquerib (t. II, p. 64). El poema de Isaías presenta de manera muy vívida el terror que abrumaría a los habitantes de Jerusalén cuando la fuerza enemiga se acercara lentamente a la ciudad, dejando una total destrucción tras sí.
Algunos han supuesto que en este pasaje se halla una descripción de un ataque real a Jerusalén, perpetrado por algún ejército asirio -quizá el de Sargón- del cual se ha perdido el registro. Esto es posible, pero no probable. Podría referirse a la aproximación de una parte del ejército de Senaquerib, enviado contra Jerusalén, mientras que la otra parte se dirigía hacia Egipto. El propósito de este poema es describir el temor de los habitantes de Jerusalén y de la zona circunvecina en los momentos en que se acerca un ejército enemigo.
Las ciudades nombradas no estaban todas situadas sobre una ruta que normalmente hubiera seguido un ejército. Es probable que 197 deba situarse a Ajat en Hai o en sus alrededores, 16 km al norte de Jerusalén. Desde allí el ejército marcha hacia el sur, a Migrón y Micmas, a unos 13 km de Jerusalén.
Contará su ejército.
Quizás, más precisamente, "en Micmas deposita su bagaje" (VM). No se sabe si el camino moderno, que sigue aproximadamente la misma trayectoria del tiempo de los romanos, coincide con la ruta más antigua. Es posible que la antigua carretera estuviera más cerca de las aldeas que aquí se mencionan.
29.
El vado.
Desde Micmas el camino desciende por un profundo barranco; luego asciende abruptamente a Geba, cerca de 11 km de Jerusalén. Ramá se encontraba al suroeste de Geba, a unos 9 km de Jerusalén, mientras que Gabaa de Saúl estaba sobre la ruta a Jerusalén, a unos 6 km al norte de esa ciudad.
30.
Galim.
Al parecer, Galim estaría en algún lugar cercano a Gabaa de Saúl (1 Sam. 25: 44), y Lais, no lejos de allí, algo al sudeste. Anatot, pueblo natal de Jeremías, estaba a unos 3 km al sudeste de Gabaa y a unos 4 km al noreste de Jerusalén.
31.
Madmena.
No se conoce con precisión la ubicación de Madmena y Gebim, pero se cree que pudieran haber estado un poco al norte de Jerusalén.
32.
Nob.
Esta era la ciudad del sacerdote Ahimelec, y allí estaba el tabernáculo en los días de Saúl (1 Sam. 21: 1). Estaba posiblemente en el monte Scopus, al noreste de Jerusalén. En este lugar el poema deja al invasor desafiando a la hija de Sión, a Jerusalén, una presa tan cerca de su mano pero totalmente fuera de su alcance. Compárese esto con las desafiantes palabras del Rabsaces, que a pesar de estar al pie de los muros de la ciudad no pudo entrar (2 Rey. 18: 19-35).
33.
Jehová de los ejércitos.
Ver el t. I, p. 182. Aquí Isaías quita sus ojos de los aterrorizados habitantes de Jerusalén, y contempla a Jehová de los ejércitos, sentado en el trono del universo, velando por los suyos. Los asirios se habían jactado de que cortarían los cedros y los cipreses del Líbano (2 Rey. 19: 23), pero el Señor hace saber claramente que derribará los grandes "árboles" (ver com. Isa. 10: 19) y cortará la "espesura del bosque" (vers 34). Así continúa la figura de los vers. 18-19. El hombre propone, pero Dios dispone. Arrogante y orgullosa, Asiria piensa derribar a Judá así como lo ha hecho con las otras naciones del Cercano Oriente; pero Asiria debe aprender que hay un Dios que gobierna a las naciones de la tierra. En 2 Rey. 19: 20-34 se encuentra el mensaje animador de Isaías a Ezequías acerca de la manera en que el Señor revelaría su poder contra el ejército de Senaquerib y salvaría a Jerusalén.
34.
El Líbano caerá.
Cuando el poderoso Senaquerib subió contra Judá vituperó a Jehová diciendo: "Con la multitud de mis carros he subido a las alturas de los montes, a lo más inaccesible del Líbano; cortaré sus altos cedros, sus cipreses más escogidos; me alojaré en sus más remotos lugares, en el bosque de sus feraces campos" (2 Rey. 19: 23). Estas frases pueden entenderse tanto en forma literal como figurada. Los asirios tenían en verdad el plan de cortar los hermosos cedros del Líbano para utilizarlos ellos mismos. Pero también se proponían arruinar a las naciones simbolizadas por los hermosos árboles (ver com. Isa. 10: 19). Israel ya había sido talado y Asiria pensaba destruir después a Judá.
Sin embargo, el Señor hace ver con claridad que lo que se logre en este sentido se hará bajo su dirección y su voluntad, y no conforme a los designios ni el poder del hombre. Israel había caído únicamente porque Dios había quitado su mano protectora. Finalmente, Judá también caería, como Isaías lo había predicho (cap. 2: 11-13). Pero sería Jehová quien talaría el majestuoso árbol de Judá, y no Asiria, como se lo proponía Senaquerib. Isaías predijo la caída de la arrogante y poderosa Asiria, pero sin olvidar que del mismo modo el orgullo de Judá sería humillado, que esos "árboles", otrora hermosos e imponentes, serían cortados delante del Señor.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-2 PR 227
5 PR 217, 259
10-11 PR 261
18 3JT 224
20 PR 224
24-27 PR 259 198

ISAÍAS - CAPÍTULO 11 - - AUDIO
1El apacible reinado de la vara que sale de la raíz de Isaí. 10 La victoriosa restauración de Israel, y vocación de los gentiles.

1 SALDRA una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.
2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.
3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos;
4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.
5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.
6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.
7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja.
8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.
9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.
10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.
11Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar.
12 Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.
13 Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín;
14 sino que volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán.
15 Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias.
16 Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto.


1.
Un vástago.
El capítulo anterior presenta un cuadro de castigo tanto para Asiria como para Judá. Los hermosos y florecientes árboles de Judá serían derribados por su iniquidad. Esta metáfora nos recuerda la lección que se Presenta en Dan. 4: 10-26, en donde Nabucodonosor y su reino son comparados con un árbol majestuoso que, por sentencia divina, es cortado y sólo se deja su tronco. El Señor tenía grandes planes para la nación hebrea cuando fue establecida. Tenía el propósito de que fuera mensajera de luz y verdad para el mundo, y que su influencia benéfica aumentara hasta que abarcase toda la tierra, trasmitiendo vida y paz a todos sus habitantes. Pero, por su desobediencia, la nación sería humillada y llevada en cautiverio. En las pp. 27-40 se presentan los propósitos divinos con Israel.
A pesar de todo esto, por medio de la descendencia de David se levantaría un Rey que llevaría a cabo lo que David y sucesores en el trono de Judá no habían logrado hasta ese momento. cuando la nación fuera cortada y no quedara mas que la cepa, de esas raíces aparentemente sin vida brotaría un Retoño que crecería y florecería (Isa. 4: 2; 53: 2; Apoc. 5: 5; 22: 16). Se convertiría en "árbol" de justicia, y finalmente llenaría toda la tierra, impartiendo paz y alegría a toda la humanidad. El cuadro que aquí se presenta es el de la futura edad de oro, de gozo esplendor 199 cuando toda la tierra se regocijará en la justicia y los enemigos de la rectitud y la paz será completa y, eternamente destruidos. Vez tras vez Isaías describe esta escena (cap. 35: 6-10; 65: 17- 25; 66: 22-23). La figura de Jesús como el "Renuevo" de justicia también se encuentra en Jer. 23: 5- 6; 33: 15-17; Zac. 3: 8; 6: 12-13. Ver com. Deut. 18: 15, donde se analiza la doble naturaleza de la promesa hecha a David.
2.
El Espíritu de Jehová.
En los vers. 1-5 se bosqueja con claridad la naturaleza y la misión del Mesías (cf. Isa. 61: 1-3; Mat. 3: 16-17; Juan 1: 33; ver com. Luc. 4: 18-21).
De sabiduría y de inteligencia.
En cuanto a la distinción entre, jokmah, "sabiduría", y binah, "inteligencia", ver com. Prov. 1: 2. Con referencia al crecimiento de Jesús en sabiduría, ver com. Luc. 2: 52; cf. Isa. 50: 4. Con respecto a la sabiduría que se le impartió a Cristo para llevar a cabo su misión, ver com. Mar 1: 35; 3: 13. La más excelsa sabiduría sólo puede proceder de Dios (Sal. 111: 10). Nadie puede enseñarle sabiduría a Dios (Job 38: 4-41; Isa. 40: 13-14), porque él es omnisapiente. Todo lo sabe, todo lo comprende. En todo lo que hace o dice, toma en consideración todas las cosas, ya sean pasadas, presentes o futuras.
Conocimiento.
Heb. da'ath (ver com. Prov. 1: 2; cf. Job 28: 28; Sal. 111: 10; Prov. 1: 7; Ecl. 12: 13). Cuando enseñó a los hombres el temor de Jehová, a la vez que la necedad de los caminos de impiedad, y la sabiduría de la justicia, Jesús presentó evidencias innegables de que era el Mesías (Mat. 13: 54; Juan 7: 15; ver como. Mar. 6: 2).
3.
Le hará entender diligente.
Mejor, "le inspirará en el temor de Yahveh" (BJ). La LXX dice "lo llenará del temor del Señor". Jesús se gozaría en hacer la voluntad de Dios. Sus pensamientos serían los pensamientos divinos; su voluntad sería la voluntad divina (Juan 10: 30; 14: 10). Reveló su divinidad y vivió la justicia de Dios ante los hombres. En verdad, esta fue una de las razones por las cuales vino al mundo (ver com. Mat. 1: 23; Luc. 2: 49).
La vista de sus ojos.
Los seres humanos tienen la tendencia a juzgar por las apariencias, pero Cristo aconsejó que no se juzgara "según las apariencias" sino "con justo juicio" (Juan 7: 24; ver com. 1 Sam. 16: 7). De Jesús se dice que "conocía a todos" y "sabía lo que había en el hombre" (Juan 2: 24-25). Todo cristiano debería evitar juzgar conforme a la "vista de sus ojos" y reprender a otros "por lo que oigan sus oídos". Muchos cristianos, que en todo lo demás son ejemplares, se forman opiniones de otros cristianos en forma apresurada y los critican sin verdaderos motivos.
4.
Con justicia.
Los jueces eran corruptos y se aprovechaban de los pobres y desvalidos, al paso que los ricos oprimían a las viudas y los huérfanos (Isa. 1: 23; 10: 1-2; Jer. 5: 28; Amós 2: 6; 4: 1; 5: 10-11; 8: 4-6; Zac. 7: 10). Había un notable contraste entre el espíritu del Mesías prometido Y el espíritu de aquella época. En la descripción del rey ideal (Sal. 72: 2-3, 12-14) siempre se hace resaltar la justicia, la equidad, la misericordia y la comprensiva consideración de las necesidades de los pobres y oprimidos.
Argüirá.
Heb. yakaj, "fallar", "pedir cuentas", "vindicar". La VM reza "faltará con rectitud por los mansos".
Herirá la tierra.
Isaías describe al Mesías que viene a la tierra para subyugar a sus enemigos y para tomar el reino (Dan. 2: 43-44; Apoc. 19: 11-21; cf. Apoc. 12: 5; 14: 14-20). Cuando Cristo vuelva a la tierra "herirá" a los impíos gobernantes del mundo. Cuando establezca su reino "desmenuzará y consumirá" a todas las naciones de la tierra (Dan. 2: 44), las "regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero" (Apoc. 2: 27; cf. Sal. 2: 8-9). En Apoc. 1: 16 se presenta a Cristo como si tuviera una "espada aguda de dos filos" en la boca, y 2 Tes. 2: 8 dice que destruirá al "inicuo" con "el espíritu de su boca" (cf. Ose. 6: 5). Así como Cristo creó todas las cosas por la palabra de su boca (Sal. 33: 6-9; Juan 1: 1-3), así también destruirá todo lo malo de la misma manera.
5.
Cinto de sus lomos.
Se presenta al Mesías vestido con ropas de justicia. Esta figura indica la estricta atención a la justicia y la verdad, la integridad y la fidelidad. El Mesías sería la encarnación misma de la justicia. En contraste se dice que el inicuo obraría "con todo engaño de iniquidad" (2 Tes. 2: 10). Los seguidores de Cristo han de llevar la misma vestidura de justicia que lleva él (ver com. Mat. 22: 11-12; cf. Isa. 61: 10; Apoc. 3: 18).
Cintura.
Las "ijadas", entre costillas falsas y los huesos de las caderas. La palabra traducida como "lomos" se refiere a las caderas y la parte baja de la espalda.
6.
El lobo.
En el reino del Mesías cambiará la conducta tanto en los animales como entre 200 los seres humanos. No más crueldad ni derramamiento de sangre. Los instintos naturales de los animales serán enteramente transformados. La ley del reino de Dios será la ley de vida y amor. No se conocerá allí ninguna forma de muerte, enfermedad ni dolor.
7.
Comerá paja.
En la tierra renovada no habrá ningún animal carnívoro. Todos los animales vivirán en perfecta amistad mutua y también con el hombre.
8.
El niño de pecho.
Así como los animales pequeños no temerán a aquellos animales que en este mundo son sus enemigos mortales, así también en la tierra nueva, los niñitos no tendrán nada que temer. En la tierra renovada se desconocerá toda enemistad y todo temor, ya sea entre animales o seres humanos.
Víbora.
Heb. tsif 'oni, "serpiente venenosa", ponzoñosa.
9.
Mi santo monte.
Es decir, el reino de Cristo que henchirá toda la tierra (Dan. 2: 35). Será santo porque Dios es santo y porque sus habitantes compartirán la naturaleza divina. Entonces "no habrán mal ni dañarán" porque los intereses de unos no estarán en pugna con los de otros. El bienestar de unos será el bienestar de todos. El egoísmo será cosa del pasado. El único pensamiento del hombre será hacer bien a su prójimo y vivir para la gloria de Dios.
La tierra será llena.
Cf. Hab. 2: 14. La misma pulsación de armonía latirá en todo el vasto universo (CS 736-737).
10.
Raíz de Isaí.
Ver com. vers. 1.
Las gentes.
Esta es una profecía acerca de Cristo y de la predicación del Evangelio a todo el mundo (pp. 30- 32). En todas partes de la tierra se mostrará ante hombres y mujeres que Cristo, el Mesías, es el medio para ser salvos del pecado. Los mensajeros de Cristo se presentarán ante la gente como representantes de él, que señalan a Jesús como portaestandarte para guiar a las gentes por el camino de la luz y la bendición.
Habitación.
Heb. menujah, "Lugar de descanso", o "morada" (BJ, NC). Ver Juan 14: 23. Los que hallan a Cristo encuentran paz y descanso, una paz que el mundo no puede dar y que los impíos nunca pueden conocer. La más bienaventurada vivencia que el hombre puede disfrutar es la del "descanso" que Cristo ofrece: descanso de las cuitas y las cargas del pecado (ver com. Mat. 11: 28). Así podrá el hombre encontrar en este mundo una breve y feliz anticipación de la gloriosa paz del descanso del mundo eterno.
11.
Otra vez.
Aquí se alude a la primera liberación, la de Egipto. Los hebreos siempre recordaban con gozo su liberación de la esclavitud egipcia y su entrada en la tierra prometida. Ocurriría otra liberación la del cautiverio babilónico. Dios deseaba que cuando los judíos volvieran del cautiverio, después de haber aprendido aquellas lecciones que él se propuso enseñarles, rápidamente se pusieran a tono con el glorioso plan que tenía para ellos como nación. Así la tierra pronto quedaría preparada para la venida del Mesías y la proclamación del Evangelio (p. 32). Pero Israel fracasó de nuevo, y la liberación prometida en este pasaje tendrá que realizarse al final de la historia de este tierra, cuando Dios libre a su pueblo de este mundo impío y lo lleve a la Canaán celestial (ver com. Apoc. 8: 4).
12.
Israel . . . Judá.
En lo que se refiere a las naciones literales de Israel y Judá, el cumplimiento literal de la promesa hecha aquí se efectuó con la restauración después del cautiverio babilónico. Sin embargo, puesto que no vivieron a la altura de los gloriosos privilegios que se les concedió al volver del exilio, su rechazo como nación fue inevitable (ver com. vers. 11). Por lo tanto, esta promesa ha de cumplirse en el Israel espiritual o sea en la iglesia (pp. 31-32). Por otra parte, estas palabras se refieren a la gran obra de la liberación del pecado que se está llevando a cabo ahora en todas partes del mundo. Por doquiera hay hombres y mujeres que actúan como portaestandartes o portaluces del cielo, guiando a otros al camino de la luz y la verdad. La obra que ahora se está viendo es el cumplimiento de la profecía de Isaías, pero también es prenda de mayores cosas en el futuro (ver com. Apoc. 18: 4).
Cuatro confines.
En el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto, no aparece la palabra "cuatro".
13.
Envidia de Efraín.
La historia del pueblo de Dios fue una historia de celos, envidia, dificultades, disensiones y guerras. La visión de Isaías referente al futuro no habría sido perfecta ni completa, si no hubiera incluido la curación de las viejas heridas y la reconciliación entre Israel y Judá. Antes de la extinción final del reino del norte, Ezequías se esforzó al máximo por fomentar un espíritu de reconciliación cuando instó a las tribus del 201 norte a que vinieran a Jerusalén a fin de celebrar la pascua nacional (2 Crón. 30).
14.
Los filisteos.
Las naciones aquí ennumeradas eran los enemigos tradicionales de Israel. Esta profecía era condicional y se cumpliría si Israel era fiel a Dios (Jer. 18: 7-10). Como resultado de su persistente falta de cooperación con Dios, Israel perdió la bendición divina y el Señor no pudo subyugar a sus enemigos como lo habría hecho si su pueblo hubiera sido fiel (p. 33). Sin embargo, esta promesa se cumplirá en esencia en la iglesia hoy, pues Dios vencerá a todos sus enemigos (Dan. 7: 18; 12: 1; Apoc. 19: 2; ver com. Deut. 18: 15). Cuando sea establecido el reino del Mesías, sus enemigos serán plenamente derrotados. Cuando Cristo venga, el reino que él establezca (Mat. 25: 31) "desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre" (Dan. 2: 44).
15.
La lengua del mar de Egipto.
Lo que ahora se conoce como golfo de Suez -un brazo del mar Rojo-, cuyas aguas otra vez se secarían, quizá en forma figurada y no literal, para facilitar otra milagrosa y maravillosa liberación del vago de Egipto.
El río.
Heb. hannáhar, término empleado con frecuencia en el AT para designar al Eufrates (Gén. 15: 18; ver com. Gén. 24:10). El Eufrates se secaría para permitir la liberación (del yugo de Babilonia. Las dos naciones que en la antigüedad oprimieron más al pueblo hebreo fueron Egipto y Babilonia, y ambas potencias fueron castigadas por el Señor para que su pueblo pudiera ser librado. Egipto fue herido en el tiempo del éxodo, cuando el Señor secó las aguas del mar Rojo. Babilonia fue asolada, ya cerca del fin de los 70 años de cautiverio (futuros aún, en tiempos de Isaías), citando Ciro desvió el Eufrates de su cauce a fin de poder tomar la ciudad de Babilonia (Isa. 44: 27-28; ver com. Jer. 51: 36). Después de tomar la ciudad de Babilonia (ver com. Esd. 1: 1) Ciro promulgó el decreto que permitió que los judíos salieran de esta ciudad, volvieran a Judea y reconstituyeran el templo (2 Crón. 36: 22-23; Esd. 1: 1-6). Así como Dios libertó a los hebreos de manos de los egipcios y más tarde de los babilonios, así también libertará a todo su pueblo fiel en los últimos días de la historia del mundo.
16.
Camino.
Y como Dios condujo a su pueblo a salvo a través del "terrible desierto" (Deut. 1: 19), y mil años más tarde lo hizo regresar de Babilonia (Isa. 19: 23-25; 35: 8), así también conducirá con seguridad a su pueblo remanente a través del terrible tiempo de angustia predicho por Daniel (ver com. Dan 12: 1; cf. Jer. 30: 7).
Asiria.
Es decir, Mesopotamia, la patria de los asirios. En los días de Isaías, Babilonia era una provincia de Asiria (t. II, pp. 62-65; ver com. Esd. 6: 22).
De la manera que lo hubo.
El maravilloso poder de Dios manifestado en Egipto y en el mar Rojo permanecía vivo en el recuerdo del pueblo de Dios, pues de continuo rememoraban esos dramáticos acontecimientos como una evidencia de que su Dios era el verdadero, y que ellos eran su pueblo escogido.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 HAp 181
1-5 DTG 38; PR 512
2-3 HAp 182
4 DTG 78; Ed 178; 3T 44
6 CS 734; PE 18; 1T 68
9 CS 734; DTG 768; Ev 334; 2JT 412; PR 275; 1T 36; 8T 47
10 PR 512
10-12 PR 279
11 2JT 414; PE 70, 74, 86; 7T 172; 5TS 166


ISAÍAS - CAPÍTULO 12 - - AUDIO
Una regocijada acción de gracias del fiel por las misericordias de Dios.

1EN AQUEL día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado.
2 He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová , quien ha sido salvación para mí. 202
3 Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.
4 Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.
5 Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra.
6 Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.
1.
Cantaré.
Este capítulo es un salmo de acción de gracias. Es una continuación apropiada del capítulo anterior, en el cual el Mesías efectúa la liberación de los justos de manos de sus opresores. Así como los israelitas cantaron el cántico de Moisés (Exo. 15) después de ser librados de los egipcios, se ha de entonar otro cántico de liberación cuando Jehová alce "otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo" (Isa. 11: 11). En los cap. 25 y 26 aparecen himnos de triunfo similares. En Apoc. 15: 3, se ve a los redimidos de todas las edades cantando un cántico triunfal después de su victoria final.
2.
Dios es salvación mía.
En el tiempo de la invasión de Senaquerib, lo que salvó al pueblo de Dios no fue el ejército de Israel, ni los muros que rodeaban a Sión, sino el Señor mismo (cap. 37: 33-36). En los últimos días, el remanente fiel será salvado del poder del enemigo por la mano de Jehová.
JAH Jehová.
En hebreo aparece repetido el nombre sagrado, primero en su forma abreviada, y luego en la forma completa, es decir, Yah Yahweh. Es posible que esta repetición, característica en Isaías, indique un mayor énfasis.
3.
Fuente de la salvación.
Cuando los israelitas atravesaron el desierto, Dios les proporcionó agua de la roca herida (Exo. 17: 6; Núm. 20: 8-11). Este milagro posteriormente fue celebrado con una ceremonia impresionante en el templo durante la fiesta de los tabernáculos (DTG 413). Se sacaba agua de la fuente de Siloé (ver com. Isa. 8: 6) en una vasija de oro, y se la llevaba al templo, donde se la vertía en el altar de los holocaustos. Cuando los sacerdotes se dirigían a la fuente, acompañados de un coro de levitas, muchos adoradores los seguían para beber del agua viva que brotaba de la vertiente en la ladera de la colina del templo. Jesús hizo referencia a esta ceremonia en el último día de la fiesta, cuando invitó a la gente a venir a él para beber (Juan 7: 37). Cristo es la fuente de la cual surge el agua que da vida y sanidad a las naciones. (Eze. 47: 1; Joel 3: 18; Zac. 14: 8; DTG 28).
4.
Haced célebres . . . sus obras.
Se estimula al pueblo de Dios a que recuerde las mercedes que Dios ha realizado en su favor, y a que cuente a otros cuán maravillosas son sus bendiciones. Si entre el pueblo de Dios hubiera más alabanza, habría menos desánimo y crítica. El que no recuerda los admirables actos de misericordia del cielo, es quien con mayor probabilidad olvida a Dios (Rom. 1: 21-23) y se explaya en los errores de sus hermanos.
5.
Cosas magníficas.
Los actos de misericordia que Dios realiza en favor de sus hijos son incontables. ¿Por qué, pues, no recordarlos y cantar alabanzas al Señor por sus magníficas mercedes? El canto disipa el desánimo y el temor, rechaza la tentación y fortalece el alma contra los ardides del diablo.
6.
El Santo de Israel.
Ver com. cap. 1: 4. Isaías no representa a un Dios distante encerrado en un cielo santo, sino a un Dios que moraba con su pueblo (cap. 57: 15; 66: 1-2). Dios con su pueblo -Emanuel: "con nosotros Dios"- era el mensaje de la vida y de las palabras de Isaías (cap. 7: 14; 8: 8, 10). Los que han sido librados del pecado interior y de los enemigos exteriores (ver com. vers. 1) no deben callar las mercedes del cielo. No basta pensar que sólo en el futuro, sobre el mar de vidrio, será el momento de unirse al cántico de los redimidos. En esta vida tenemos el privilegio de elevar nuestras voces en canto, con el gozo y la paz del cielo en el corazón. Con este himno de alabanza (cap. 12) concluye lo que se ha dado en llamar el "Libro de Emanuel" de la profecía de Isaías.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-6 PR 237
1 CM 185
2-3 DTG 413
3 AFC 339; CM 283; PP 437
6 PR 260, 426 203

ISAÍAS - CAPÍTULO 13 - - AUDIO
1 Dios pasa revista a los ejércitos de su ira. 6 Amenaza destruir Babilonia por medio de los persas 19 La desolación de Babilonia.

1 PROFECÍA sobre Babilonia, revelada a Isaías hijo de Amoz.
2 Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes.
3 Yo mandé a mis consagrados, asimismo llamé a mis valientes para mi ira, a los que se alegran con mi gloria.
4 Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová de los ejércitos pasa revista a las tropas para la batalla.
5 Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehová y los instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra.
6 Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso.
7 Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre,
8 y se llenarán de terror; angustias y dolores se apoderarán de ellos; tendrán dolores como mujer de parto; se asombrará cada cual al mirar a su compañero; sus rostros, rostros de llamas.
9 He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores.
10 Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor.
11 Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.
12 Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre.
13 Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de su ira.
14 Y como gacela perseguida, y como oveja sin pastor, cada cual mirará hacia su pueblo, y cada uno huirá a su tierra.
15 Cualquiera que sea hallado será alanceado; y cualquiera que por ellos sea tomado, caerá a espada.
16 Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres.
17 He aquí que yo despierto contra ellos a los medos, que no se ocuparán de la plata, ni codiciarán oro.
18 Con arco tirarán a los niños, y no tendrán misericordia del fruto del vientre, ni su ojo perdonará a los hijos.
19 Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios.
20 Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; ni levantará allí tienda el árabe, ni pastores tendrán allí majada;
21 sino que dormirán allí las fieras del desierto, y sus casas se llenarán de hurones; allí habitarán avestruces, y allí saltarán las cabras salvajes.
22 En sus palacios aullarán hienas, y chacales en sus casas de deleite; y cercano a llegar está su tiempo, y sus días no se alargarán.
1.
Profecía.
Literalmente, "carga" (VM); en sentido técnico, "oráculo", (BJ), "mensaje solemne". Repetidas veces Isaías emplea este título para referirse a los mensajes pronunciados contra diversos países (cap. 15: 1; 17: 1; 19: 1; 21: 1; 22: 1; 23: 1). Esta "profecía" continua hasta el cap. 14: 28 (ver com. cap. 14: 1). Fue dada en el año 716/715 (ver com. cap. 14: 28). Después de presentar una serie de mensajes contra Jerusalén y Judá, Isaías se dirige a las naciones vecinas. Estos mensajes se encuentran en los cap. 13-23. No fueron pronunciados exclusivamente para las naciones a las cuales hacen referencia, sino principalmente para Israel, pueblo de Dios, a fin de que pudiera comprender el trato de Dios para con las naciones circunvecinas. Isaías comienza con Babilonia; luego habla de Moab, Siria, Etiopía y Tiro. Durante el período patriarcal, Babilonia había sido el gran 204 poder del Cercano Oriente. Pero unos 800 años antes de Isaías, Babilonia había sido eclipsada por otras naciones como Egipto, Asiria y el poderío hitita, que se destacaron en el panorama del Cercano Oriente.
Aunque, en tiempos de Isaías, Babilonia era un reino vasallo del imperio asirio, estaba comenzando a recuperar el poder que había perdido, y un siglo después sería de nuevo la nación principal del Asia occidental. En 729/728 Tiglat-pileser III de Asiria se convirtió en rey de Babilonia y adoptó el nombre de Pulu. En 709 Sargón llegó a ser rey de Babilonia. Durante los reinados de Sargón y Senaquerib, Merodac-baladán de Babilonia se constituyó en una seria amenaza para el poder asirio. Repetidas veces fue expulsado de Babilonia, pero siempre volvía. Fue Merodac-baladán quien procuró hacer alianza con Ezequías para ayudarle en su lucha contra Asiria. Enfurecido Senaquerib, por las frecuentes rebeliones de Babilonia, destruyó la ciudad en el año de 689, pero fue reconstruida a fines de ese mismo siglo. Con referencia a este período, ver t. II, pp. 63-67, 88-89, 160-161.
2.
Levantad bandera.
Dios estaba a punto de dar la señal para la destrucción de Babilonia. El dirigió de tal manera los asuntos de las naciones, que un Estado tras otro se levantó contra la arrogante e impía ciudad, hasta que finalmente fue totalmente destruida. Una bandera colocada sobre un monte sería vista claramente; esto constituiría la señal divina de la destrucción de Babilonia.
Alto monte.
Mejor "monte pelado" (BJ); "monte desnudo" (NC).
3.
Mis consagrados.
Los que han sido apartados para desempeñar una tarea específica. A los asirios (Isa. 10: 5), a los babilonios (Jer. 25: 9; Hab. 1: 6), y más tarde a los medos y persas (Isa. 13: 17; 45: 1-4; cf. Dan. 5: 30-31), se les ordenó que cumplieran una tarea divinamente designada en el escenario de la historia.
Los que se alegran con mi gloria.
Literalmente, "orgullosos de mi arrogancia", es decir "mis arrogantes y orgullosos". Tanto Asiria (cap. 10: 7-14) como Babilonia (Dan. 4: 30; 5: 20-28) fueron orgullosas y arrogantes en el ejercicio del poder que les fue concedido por el cielo.
4.
Estruendo de multitud.
Heb. "voz de tu multo"; "ruido estrepitoso" (BJ).
Los montes.
El cap. 13 tiene un lenguaje poético en hebreo, y es probable que Isaías use la palabra "montes" en un sentido poético. Es improbable que sean montes simbólicos, porque ésta no es una profecía simbólica.
Pasa revista.
Compárese con Jer. 50: 9-10, 14, 29-31; Eze. 38: 14-16; Joel 3: 1-2, 9-17; Sof. 3: 8; Zac. 14: 2-3; Apoc. 16: 13-14; 17: 14, 17; 19: 11-21. Se pasa revista a las tropas que han de luchar contra Babilonia. Debe recordarse que el título del capítulo 13 es "Profecía sobre Babilonia" (vers. 1), y que todo el capítulo es una predicción literal de la caída y de la desolación de la Babilonia que entonces existía, como símbolo de la caída de la Babilonia simbólica tal como lo presentan algunos escritores del NT (Apoc. 14: 8; 17: 16; 18: 4; 19: 2). Por lo tanto, la descripción que aquí se presenta de la caída de la Babilonia literal puede también considerarse como apropia da para la caída de la Babilonia simbólica, con todos los detalles que la Inspiración ha aplicado a la caída de la Babilonia mística o simbólica. Con referencia al doble cumplimiento de ciertas predicciones, ver com. Deut. 18: 15; p. 37.
5.
Los instrumentos de su ira.
Es decir, los medios escogidos por Dios para efectuar el castigo de Babilonia. Compárese las plagas que cayeron sobre Egipto con la "ira" divina contra otras naciones y la que sobrevendrá en el fin del mundo (ver Exo. 7: 19 a 12: 30; Isa. 26: 20; 34: 2-8; Nah. 1: 5-7; Apoc. 14: 10; 15: 1).
6.
El día de Jehová.
Esta expresión aparece por lo menos 20 veces en los escritos de los profetas del AT. Siempre se emplea en relación con el tiempo del castigo divino sobre una ciudad o nación (no para referirse al castigo de una sola persona), o al castigo final de los habitantes de toda la tierra. Como contraste, las Escrituras describen lo que podría llamarse "el día del hombre" como "el día de salvación" (Isa. 49: 8; 2 Cor. 6: 2), "y tiempo de tu buena voluntad" (Sal. 69: 13), o "tiempo aceptable" (Isa. 49: 8), cuando aún perdura el tiempo de gracia para los hombres y las naciones (Sal. 95: 7-8; Heb. 4: 7).
Por lo contrario, "el día de Jehová" es la ocasión cuando concluye históricamente el tiempo de gracia de una nación o de una ciudad, y finalmente será el momento cuando se sellará eternamente el destino de todos los hombres. Mientras sea "día de salvación", los hombres y las naciones están libres de ejercer 205 esa facultad que Dios les dio para elegir entre el bien y el mal, pero cuando llegue el "día de Jehová", la voluntad de Dios será suprema, pues ya no se verá limitada por el ejercicio de la voluntad humana.
En relación con Judá, "el día de Jehová" (Isa. 2: 12; Joel 1: 15; 2: 1; Sof. 1: 7) Fue el día cuando como nación no se le permitió seguir con su impía conducta y recibió el castigo ordenado por Dios (Eze. 12: 21-28). Lo mismo aconteció con Israel, el reino del norte (Amós 5: 18), con Egipto (Eze. 30: 3), con Edom (Abd. 15) y con otras naciones de la antigüedad (Dan. 5: 22-31). Lo que ocurre con una ciudad o toda una nación cuando llega el "día de Jehová" es similar a lo que ocurrirá a todo el mundo cuando termine su tiempo de gracia. Por ejemplo, en Mat. 24 Jesús hace una descripción del "día de Jehová" para la ciudad de Jerusalén y la nación judía, que tiene mucho parecido con lo que ocurrirá en todo el mundo citando él regrese a la tierra al "fin del siglo" (Mat. 24: 3; Luc. 21: 20; cf. Mat. 24: 30). Por eso, los principios que se aplican cuando el "día de Jehová" se refiere a una ciudad o nación, también se aplican cuando "el día de Jehová" sobrevenga a todo el mundo; y una descripción profética del AT relativa a la destrucción de alguna ciudad o nación antigua, en términos del "día de Jehová", también se aplica, en principio, al "día grande de Jehová" (Sof. 1: 14), al final de los siglos. En vista de que los autores del NT toman la destrucción de la antigua Babilonia como un símbolo del fin de la Babilonia espiritual (ver com. Isa. 13: 4), y puesto) que aplican la expresión "día de Jehová" al momento cuando Cristo vuelva al mundo para ejecutar el castigo (1 Cor. 5: 5; 2 Cor. 1: 14; 1 Tes. 5: 2; 2 Ped. 3: 10), en muchos sentidos el "día de Jehová", para Babilonia tal como se lo describe en Isa. 13, corresponde con el "día grande de Jehová" al fin del tiempo.
Vendrá como asolamiento.
El "día de Jehová" nunca aparece en las Escrituras como una ocasión cuando los hombres tendrán una segunda oportunidad para acepar la salvación. Siempre, y sin excepción, el "día de Jehová" es un día de juicio, un día de destrucción, un día de tinieblas (Joel 1: 15; 2: 1-2; Amós 5: 18-20; etc.).
7.
Se debilitará.
El verbo usado aquí significa "relajarse", "decaer", "aflojarse". Esta condición de las manos refleja sentimientos de desánimo, descorazonamiento, impotencia o, como en este caso, desesperación. En momentos de desesperación o terror, los hombres dejan caer las manos en señal de impotencia (cf. Heb. 12: 12).
8.
Mujer de parto.
Esta imagen con frecuencia representa una situación de gran angustia y dolor (Sal. 48: 6; Jer. 4: 31; 6: 24; 13: 21; 49: 24; 50: 43).
Rostro de llamas.
Cuando los hombres se miran despavoridos con los ojos desorbitados por el terror, el miedo se refleja en su vista con la intensidad de una llama.
9.
El día de Jehová.
Ver com. vers. 6.
Para convertir la tierra en soledad.
El pecado no produce vista y prosperidad, sino desolación, ruina y muerte. El pecado devastó a Asiria y a Babilonia, que una vez fueran naciones prósperas; destruyó a muchas de las mayores ciudades de la tierra y finalmente causará la asolación de todo el mundo. Esta profecía, que originalmente fue una descripción de la caída de la Babilonia literal, es aplicada por los escritores del NT a la destrucción de la Babilonia simbólica en ocasión de la segunda venida de Cristo (ver com. vers. 4).
Raer de ella a sus pecadores.
La destrucción del pecador no es, como piensan algunos, un acto arbitrario de Dios. El Eterno ama a los pecadores y procura salvarlos (Eze. 18: 23, 31-32; 2 Ped. 3: 9). Es el pecado lo que finalmente destruye al pecador. Quienes andan en los caminos de iniquidad finalmente se vuelven tan corruptos, tan crueles, tan irrazonables, que las medidas que usan para destruir a quienes los rodean los sumergen a ellos mismos en una suerte común. "El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada" (Gén. 9: 6). "Todos los que tomen espada, a espada perecerán" (Mat. 26: 52; cf. Apoc. 13: 10). La historia ha demostrado la veracidad de estas declaraciones. Babilonia empuñó la espada, y pereció por ella. Lo mismo ocurrió con los hititas, Asiria, Grecia y Roma. Un día este principio sellará el destino del mundo pecaminoso.
10.
Las estrellas.
Con frecuencia se afirma que una oscuridad sobrenatural, durante la cual las luminarias celestes retendrán su luz, acompañará al grande y terrible "día de Jehová" (Joel 2: 10-11; 3: 15-16; Amós 8: 9; cf. Mat. 24: 29; Mar. 13: 24-25; Luc. 21: 25; Apoc. 6: 12-13; CS 693-694). Ver PE 41.
11.
Castigaré al mundo.
La justicia exige 206 que la impiedad sea castigada. Dios es justo, y no permitirá que la maldad de los hombres quede impune. Los pecadores deben comprender que ciertamente vendrá el día cuando tendrán que rendir cuentas de sus delitos (Ecl. 8: 11).
12.
Más precioso.
"Más escaso" (BJ). Parte del castigo de los impíos comprende la despoblación de la tierra, la cual queda desolada y en ruinas (vers. 9). Sólo el piadoso remanente escapará de la destrucción general. Por ser tan pocos, serán tan "preciosos" o "escasos" como el oro fino de Ofir.
13.
Haré estremecerse los cielos.
Con referencia a la caída de la Babilonia literal, los vers. 13 y 14 describen en forma figurada la total destrucción descrita más literalmente en los vers. 19-22. Esto es literal en lo que atañe al fin del mundo (Heb. 12: 25; Apoc. 6: 14; PP 353). Las escenas finales de la historia de este mundo se caracterizarán por tremendos cataclismos (Apoc. 6: 14; 16: 18, 21). Es la voz de Dios la que "sacude los cielos y la tierra" (CS 694-695; cf. Isa. 2: 21).
Ardor de su ira.
Es decir, la indignación de Dios contra la Babilonia literal (vers. 19; ver com. vers. 4). En lo que se refiere a la Babilonia simbólica y al fin del mundo, las escenas aquí descritas constituyen los acontecimientos finales de la última de las siete postreras plagas, en la cual "la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira" (Apoc. 16: 19).
14.
Como gacela perseguida.
Ver com. vers. 4. En los últimos días los impíos de todas las naciones serán esparcidos como ovejas sin pastor. Así como el animal asustado busca lugares que en el pasado le han proporcionado amparo y refugio, así también los impíos buscarán algún lugar en donde ocultarse de la ira final de Dios; pero no lo hallarán.
15.
Será alanceado.
El profeta continúa aquí su gráfica descripción de la caída de Babilonia, aplicada por los autores del NT a la segunda venida de Cristo (ver com. vers. 4). Los babilonios huyen ante sus enemigos.
17.
Los medos.
En el tiempo de Isaías, Asiria era el principal enemigo de Babilonia. En el año 689, por ejemplo, los ejércitos de Senaquerib destruyeron totalmente esa ciudad (t. II, p. 66). Pero entonces el reino medo era una potencia relativamente insignificante. Esta profecía prevé el momento cuando Media desempeñaría un papel importante en la caída de Babilonia. Cuando Babilonia cayó en manos de Ciro en 539, los medos cooperaron con los persas para provocar esa derrota. En la lucha final, Darío de Media desempeñó una parte muy importante (Dan. 5: 31). Isaías también predijo lo que haría Ciro en la lucha contra Babilonia (Isa. 44: 27-28; 45: 1-3). Sin embargo, la ruina final de Babilonia ocurrió siglos más tarde (ver com. vers. 19).
Plata.
Aquí se describe a los medos como un pueblo que no se interesaba en el botín. Procuraban adueñarse de la ciudad de Babilonia, pero no les interesaban sus riquezas.
19.
Hermosura de reinos.
No fue sino hasta un siglo después de Isaías que Babilonia, gobernada por la dinastía de los caldeos, alcanzó su máxima fama y logró renombre universal por su hermosura y esplendor.
Sodoma.
Ver com. Gén. 19: 24. Jeremías, quien conoció a Babilonia en el apogeo de su poder, también predijo que su destrucción sería como la de Sodoma y Gomorra (ver Gen. 50: 40). Su asolamiento sería absoluto; nunca más sería reconstruida (Gen 51: 64). La Babilonia simbólica sufrirá igual suerte al fin del mundo (Apoc. 18: 21). Mientras vivía Isaías, la ciudad de Babilonia fue completamente destruida por Senaquerib (ver com. vers. 17), pero pronto sería reconstruida por Esarhadón, hijo de Senaquerib. Más tarde, cuando Nabucodonosor llegó a ser rey de Babilonia, la convirtió en una de las ciudades más hermosas de la antigüedad. Los medo-persas no destruyeron esta ciudad cuando la conquistaron en 539 a. C., sino que la hicieron su capital. Medio siglo más tarde, cuando la ciudad se rebeló, Jerjes la destruyó en parte. Después, nunca fue completamente reconstruida; pasó a ser una capital de Alejandro Magno después que éste la tomó en 33. Por lo tanto, la profecía de Isaías no se cumplió sino varios siglos después de su muerte.
Cuando Seleuco Nicátor (312-280 a. C.) reinó sobre la parte oriental del imperio de Alejandro (ver com. Dan. 7: 6), Babilonia perdió su importancia. Este rey fundó una nueva capital a orillas del Tigris, a unos 54 km al norte de Babilonia, en donde estaba Opis, y le puso el nombre de Seleucia en honor de sí mismo. Desde Babilonia, cuya preeminencia quedó así permanentemente destruida, se llevaron a la nueva ciudad los materiales de construcción y parte de los pobladores. Sin embargo, Babilonia siguió teniendo cierta importancia durante unos 207 dos siglos más. En la época de Estrabón, alrededor del año 20 a. C., o poco después, la mayor parte de la ciudad se había transformado en una vasta desolación (Estrabón xvi. 1. 5), aunque todavía tenía habitantes. Durante el reinado de Trajano (98-117 d. C.), Babilonia estaba completamente en ruinas.
20.
Nunca más será habitada.
Cuando Babilonia fue finalmente destruida, quedó totalmente abandonada. Un siglo después de Isaías, Jeremías predijo algo similar (Jer. 51: 37).
Ni levantará allí tienda.
Desde que Babilonia fue destruida en la antigüedad (ver com. vers. 19), su lugar no ha sido habitado de nuevo. Visitantes de épocas pasadas dijeron a veces que los beduinos de las proximidades evitaban acercarse a las ruinas movidos por un temor supersticioso que les inspiraba ese lugar. Bien pudo haber ocurrido esto, pero los beduinos actuales sólo dicen que las antiguas ruinas no ofrecen las condiciones necesarias para que allí more el hombre. Tal como ha ocurrido durante milenios, ahora no levanta "allí tienda el árabe".
Sin embargo, si los beduinos se instalaran entre las ruinas de la antigua Babilonia, esto no invalidaría la predicción de Isaías. El profeta no tenía tanto en cuenta los muros inexpugnables de Babilonia y sus majestuosos palacios, como su religión y cultura paganas y su poderío militar. Su impresionante cuadro de una ciudad abandonada y en ruinas declara enfáticamente que el arrogante imperio de aquel tiempo tenía que desaparecer de la tierra. Los siglos dan testimonio de la precisión de la profecía de Isaías, pues hoy sólo quedan ruinas de aquella civilización de la antigüedad. Cf. com. Eze. 26: 14.
El árabe.
Se emplea este vocablo para designar en forma genérica a las tribus nómadas de beduinos que vagan por el desierto al oriente de Palestina.
21.
Las fieras.
Al ser abandonada por los hombres, Babilonia se convirtió en habitación de animales salvajes. En lugar de ser habitada por hombres fuertes y mujeres hermosas, lo sería por fieras.
Hurones.
Heb. 'óaj, vocablo que sólo aparece aquí, y cuyo significado es incierto. Se cree que es un término onomatopéyico que alude al aullido de algún animal. Algunos piensan que se refiere al búho gigante. Las traducciones son diversas: "bestias aulladoras" (VM); "búhos" (NC); "mochuelos" (BJ).
Las cabras salvajes.
Heb. s´a'ir, "peludo" o "velludo"; es el nombre comúnmente dado a cabras. El nombre Seir (Gén. 32: 3) deriva de la misma raíz. Este nombre luego se usó para referirse a demonios o divinidades mitológicas con apariencia de cabra (los sátiros); pero en este pasaje no hay evidencia alguna de que Isaías se refiera a demonios, sino a chivos o cabras. Las otras criaturas mencionadas en Isa. 13: 21-22 son animales literales. Sa'ir sencillamente significa "cabra salvaje".
22.
Hienas y chacales.
En lugar de escucharse la música alegre de las fiestas babilónicas, se escucharían entre las ruinas de los palacios antiguos los lúgubres aullidos de las hienas y los chacales.
Cercano a llegar.
La ciudad de Babilonia fue completamente destruida por Senaquerib en el año 689 a. C., mientras aún vivía el profeta Isaías (ver com. vers. 17 y 19); pero esta no fue su destrucción final, pues la ciudad fue reconstruida.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
6-8 CS 696; PP 353
9 CS 356; PE 66; PP 163
11 CS 356; Ev 163; PP 353; PR 206, 391
12 CH 285; CN 177; DMJ 69, 75; DTG 253, 734; FE 87; HAd 26; 1JT 329; 2JT 25, 142; 3JT 384; MC 137; MeM 124, 271; MJ 106; PP 224; PVGM 354; SR 49; 1T 538; 2T 184, 593; 4T 541, 607; 5T 482; Te 255
13 PP 353
9-22 Ed 172; PR 391


ISAÍAS - CAPÍTULO 14 - - AUDIO
1 La misericordioso restauración de Israel llevada a cabo por Dios. 4 Su triunfante escarnio contra Babilonia. 24 El propósito de Dios contra Asiria. 29 Palestina es amenazada.

1 PORQUE Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, 208 y se juntarán a la familia de Jacob.
2 Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron.
3 Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir,
4 pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo acabó la ciudad codiciosa de oro!
5 Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro de los señores;
6 el que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente, el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad.
7 Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas.
8 Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros del Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido cortador contra nosotros.
9 El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones.
10 Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?
11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.
12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.
13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;
14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
15 Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.
16 Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos;
17 que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?
18 Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada uno en su morada;
19 pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado.
20 No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia de los malignos.
21 Preparad sus hijos para el matadero, por la maldad de sus padres; no se levanten, ni posean la tierra, ni llenen de ciudades la faz del mundo.
22 Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Jehová.
23 Y la convertiré en posesión de erizos, y en lagunas de agua; y la barreré con escobas de destrucción, dice Jehová de los ejércitos.
24 Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado;
25 que quebrantaré al asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; y su yugo será apartado de ellos, y su carga será quitada de su hombro.
26 Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra, y esta, la mano extendida sobre todas las naciones.
27 Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?
28 En el año que murió el rey Acaz fue esta profecía:
29 No te alegres tú, Filistea toda, por haberse quebrado la vara del que te hería; porque de la raíz de la culebra saldrá áspid, y su fruto, serpiente voladora.
30 Y los primogénitos de los pobres serán apacentados, y los menesterosos se acostarán confiados; mas yo haré morir de hambre tu raíz, y destruiré lo que de ti quedare.
31 Aúlla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás toda tú, Filistea; porque humo vendrá del norte, no quedará uno solo en sus asambleas.
32 ¿Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones? Que Jehová fundó a Sion, y que a ella se acogerán los afligidos de su pueblo. 209
1.
Piedad de Jacob.
En este capítulo continúa la profecía del cap. 13, referente a la caída de Babilonia (cap. 13: 1; cf. cap. 14: 28). Isaías recibió este mensaje en el año 716/715 (vers. 28; t. II, p. 79). La caída de Babilonia en manos de los medo-persas daría como resultado la liberación Y restauración del pueblo de Israel, al cual los babilonios habían tomado cautivo. Poco después de conquistar a Babilonia, Ciro proclamó su memorable edicto, en el cual autorizaba a los judíos para que regresaran a su patria y reconstruyeran el templo (2 Crón. 36: 22-23; Esd. 1: 1-3).
Extranjeros.
Es decir, gentiles. En este pasaje, Isaías introduce uno de sus temas preferidos: la gran reunión de gentes de todas las naciones para servir y adorar al verdadero Dios (ver p. 30). Vez tras vez habla de esto (cap. 44: 5; 54: 2-3; 55: 5; 56: 4-8; 60: 1-5; etc.). Esta profecía se cumplió parcialmente en los tiempos del AT (ver p. 31), y más plenamente en la gran cosecha de gentiles que se unieron al pueblo de Dios en los tiempos apostólicos (Hech. 10: 1-2, 48; 11: 18; 13: 46-48, etc.). Se está cumpliendo también hoy, cuando personas de todas las naciones llegan al conocimiento del Evangelio.
2.
Pueblos.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice "muchos pueblos".
Señorearán.
Si los judíos hubieran servido diligentemente a Dios después de regresar de Babilonia, finalmente, según el plan divino, hubieran llegado a gobernar el mundo (ver p. 32). Y andando el tiempo todos los hombres se habrían reconocido como hermanos, y habrían adorado al Señor regocijándose en su salvación. Pero otra vez, después del cautiverio, Israel no alcanzó el ideal que Dios tenía para él (ver p. 34), y por esto nunca llegó a gozar de los gloriosos privilegios que podría haber tenido. Pero cuando los santos triunfen al final de la historia de este mundo, el pueblo de Dios de todas las edades se enseñoreará sobre sus enemigos (Dan. 7: 14, 18, 27).
3.
Te dé reposo.
Así como los israelitas habían sido esclavos en Egipto, también estarían cautivos en Babilonia; y así como Dios les dio descanso después de su servidumbre en Egipto, también les concedería reposo después de su cautiverio en Babilonia. La tierra prometida habría sido ese lugar de descanso, pero Israel, por causa de sus pecados, otra vez no pudo entrar en el reposo prometido. Por lo tanto, esta promesa está reservada para el Israel espiritual que se reunirá de entre todas las naciones y será liberado del último intento de Babilonia para esclavizar al mundo. El pueblo de Dios finalmente hallará "reposo" en la Canaán celestial, la tierra renovada.
4.
Proverbio.
Heb. mashal, palabra que la RVR traduce "proverbio" 16 veces, "parábola" 11 veces, "refrán" 8 veces, "discurso" 2 veces (ver t. III, p. 957). En vista de que la palabra mashal aquí se refiere a toda la sección comprendida en los vers. 4-28, y no sólo a la exclamación del vers. 4, es preferible hablar de "parábola" o "discurso" (cf. Núm. 23: 7; Job. 29: 1; Eze. 17: 2). Para comprender la aplicación de esta sección a la Babilonia literal, compárese Isa. 13: 1 con cap. 14: 28 (ver com. cap. 13: 4; 14: 1). Cuando el pueblo de Dios fuera liberado del cautiverio (cap. 14: 1-3), se burlaría de su opresor con estas palabras. Ver com. cap. 13:4 para la aplicación a la Babilonia simbólica.
El rey de Babilonia.
El que tenía la principal responsabilidad en la política babilónico. En el com. vers. 12 se estudia el título de "rey de Babilonia" como designación simbólica de Lucifer.
La ciudad codiciosa de oro.
Toda esta frase se traduce de la palabra madhebah, la cual se suponía que provenía del arameo dahab, "oro". En hebreo "oro" es zahab. Por esto los eruditos pensaban que la interpretación tradicional era incorrecta, pues no había razón de emplear una palabra aramea habiendo una hebrea equivalente. Se sospechaba que más bien el problema era un error de copia, en la cual se habían confundido las letras r y d, que son muy parecidas (ver p. 16), y que el texto original era marhebah, "terror", "insolencia". La traducción de la LXX, las versiones siríaca y los tárgumes apoyaban tal teoría. El hecho de que en el rollo 1QIsª se lea marhebah parece confirmar esta idea. Por lo tanto, es correcta la traducción "Cómo se acabó el opresor y pasó la vejación" (NC); "Cómo ha acabado el tirano, cómo ha cesado su opresión" (BJ, nota). En estas traducciones se mantiene claramente el paralelismo, característico de la poesía hebrea. Ver com. 13: 19 y nota adicional de Dan. 4.
5.
El báculo.
El báculo y el cetro simbolizan el poder. El Señor quebrantaría del todo el poder de Babilonia (ver com. cap. 13: 19-22).
6.
Que hería a los pueblos.
Babilonia que 210 con su furia, "con . . . golpes sin parar" hería a las naciones (ver también Jer. 50: 23), y las gobernaba con ira, sería sometida a la ira, y herida con golpe tras golpe, hasta que finalmente no pudiera recuperarse.
7.
Toda la tierra.
Aquí se presenta la paz que existiría una vez que el rey de Babilonia hubiera desaparecido (vers. 4). Y en forma figurada también representa la situación que existirá cuando el gobierno de Satanás haya concluido (ver com. cap. 13: 4). Sólo entonces la tierra estará "en reposo y en paz". La destrucción de Satanás traerá alegría y regocijo al pueblo de Dios, porque entonces la opresión del maligno habrá terminado y los redimidos heredarán la tierra renovada para reinar allí para siempre. Toda la tierra, que por tanto tiempo ha gemido bajo la maldición de la impiedad, simbólicamente se regocija cuando es liberada del poder del opresor.
8.
Los cipreses.
Heb. berosh, "enebro", "ciprés". En lenguaje altamente simbólico se compara al "rey de Babilonia" (vers. 4) con un árbol (cf. Dan. 4: 11, 22; Juec. 9: 8-15; Eze. 31: 16). Los otros árboles del bosque se regocijan cuando este presumido y arrogante "árbol" es cortado. Los monarcas asirios se jactaban de haber cortado los bosques y de haber dejado desolado el país (Isa. 37: 24). De la misma manera, los ejércitos de Babilonia devastaron los países conquistados (Jer. 25: 11). Hay regocijo universal cuando acaba la obra destructora. Compárese con el regocijo de los "apóstoles y profetas" cuando caiga la Babilonia simbólica (Apoc. 18: 20; cf. Apoc. 19: 1-6).
No ha subido cortador.
Puesto que ya nadie tala los árboles, los bosques de la tierra se alegran por su liberación.
9.
Seol.
Heb. she'ol (ver com. Prov. 15: 11), morada figurada de los muertos. Este vocablo se traduce "sepulcro" (VM) en el vers. 11. El "Seol", personificado, se levanta para saludar al rey de Babilonia. Los muertos dan la bienvenida a su victimario, quien una vez esclavizó a los pueblos y envió a otros a la muerte. En forma figurada, los poderes del mal han sido quitados de sus tronos en la tierra, y han descendido a las tinieblas de la muerte (cf. Apoc. 20: 10, 14). Ezequiel emplea el mismo simbolismo (Eze. 32: 18-32). Compárese con Isa. 24: 22; Apoc. 6: 15-16; 19: 20.
10.
Como nosotros.
El rey de Babilonia, que había hecho matar a tantos, a su vez sería muerto. Satanás (ver com. vers. 4, 12), que ha llevado a tantos a la ruina y la muerte, finalmente deberá caer bajo el imperio de la muerte (Apoc. 20: 10). El autor de la muerte gustará su amargo fruto.
11.
Tu soberbia.
Toda la soberbia y la ostentación del maligno se desvanecen en la frialdad y la oscuridad de la tumba. El que una vez fuera poderoso rey de Babilonia y caudillo de las huestes impías (ver com. vers. 4, 12), es completamente humillado en el polvo. Aquí se ridiculiza la necedad de la arrogancia y del orgullo (cf. Sal. 2: 1-4).
Arpas.
Ver t. III, p. 35.
Gusanos.
Heb. rimmah, "cresa" o larva de insecto. Cuando descansara en el Seol, el orgulloso rey de Babilonia tendría larvas por colchón y gusanos (tole'ah, término general con el cual se describen varios tipos de gusanos y larvas) por cobertura.
12.
Lucero, hijo de la mañana.
Heb. helel ben shajar, "el que brilla hijo de la mañana". El nombre helel, del verbo halal ("dar luz", "brillar"), como también sus equivalentes en los otros idiomas semíticos, era comúnmente aplicado al planeta Venus, el astro matinal, a causa de su brillo sin igual. Venus es el más luminoso de todos los planetas, y cuando alcanza su máximo esplendor, es siete veces más brillante que Sirio, la más refulgente de todas las estrellas fijas. En circunstancias propicias, Venus puede verse a simple vista a mediodía, y de noche proyecta una sombra. En la LXX, helel se traduce como hesfóros "portador del alba" o "estrella matutina", nombre común entre los griegos para designar a Venus cuando aparecía por la mañana.
El nombre Lucifer deriva del latín, y así aparece en este pasaje en la Vulgata. Significa "portador de luz". Parece que fueron Tertuliano, Jerónimo y otros padres de la iglesia los primeros que aplicaron este nombre a Satanás. En la Edad Media se usó comúnmente con este sentido. En 2 Ped. 1: 19 Cristo aparece como fosfóros, "lucero de la mañana" (RVR), literalmente, "portador de luz". En Apoc. 22: 16 se lo llama "estrella resplandeciente de la mañana" (RVR), literalmente "estrella matutina", "Lucero radiante" (BJ). Cuando se aplican a Satanás estos nombres, helel, heosfósros, Lucifer, etc., indican la excelsa posición que una vez ocupó en el cielo, junto a Cristo; y también insinúan que todavía es rival de Cristo. Ninguna de estas denominaciones es nombre propio, aunque todas 211 han llegado a tener este sentido. Más bien son términos atributivos que denotan la excelsa posición desde la cual cayó Lucifer. Esta descripción se aplica a Satanás antes de su caída, cuando, después de Cristo, era el ser más poderoso del cielo y ejercía autoridad sobre toda la hueste angelical. Se ofrece una descripción más amplia en Eze. 28: 12-19. Ahí se lo presenta como "rey de Tiro".
Cortado fuiste.
Con referencia a la guerra entre Cristo y Satanás, en la cual éste fue derrotado y, expulsado del cielo, "fue arrojado a la tierra". Ver Apoc. 12: 7-9 y com. Eze. 28: 16-18.
Debilitabas a las naciones.
Compárese con los vers. 4-6, 9-11.
13.
Junto a las estrellas.
Ver com. Job 38: 7. El deseo de exaltarse a sí mismo ocasionó la caída de Lucifer. Antes de su caída era el más hermoso y más sabio de todos los ángeles celestiales. Se enorgullecía sobremanera por el honor que Dios le había conferido, pero aún procuraba mayor gloria para sí.
Monte del testimonio.
Heb. har-mo'ed, "monte de la asamblea", o "Monte de la Reunión" (BJ). Compárese con la expresión "monte de Dios" en el pasaje paralelo de Eze. 28: 16. Lucifer aspiraba a colocar su trono en el "monte de la congregación", pero el Señor lo arrojó del "monte de Dios". El "rey de Babilonia" era pagano, y en la mitología pagana los dioses se congregaban en algún alto monte, donde decidían los asuntos de la tierra. El rey de Babilonia (ver com. Isa. 14: 4) intentaría usurpar el control de los dioses, es decir, tener la autoridad suprema sobre los asuntos terrenales. Como rey de la Babilonia simbólica (ver com. vers. 4), Satanás también aspiraba imponer su voluntad en las decisiones celestiales, es decir, a gobernar el universo de Dios.
Los lados del norte.
En el Sal. 48: 2 se declara que el monte de Sión está en "los lados del norte", es decir al norte de la parte principal de la ciudad. Se suponía que Anu, el más importante de los antiguos dioses de Babilonia, tenía su trono en el tercer cielo. Su constelación estaba situada entre las estrellas polares, alrededor de las cuales todas las demás parecían girar. La mitología pagana con frecuencia representaba a los dioses reunidos en concilio sobre una montaña, en un lugar lejano situado hacia el norte. Algunos piensan que Isaías empleó esta figura para describir las jactanciosas pretensiones de Lucifer (vers. 12), "rey de Babilonia" (vers. 4). El nombre Baal-sefón (Exo. 14: 2) significa, literalmente, "Baal del norte".
14.
Semejante al Altísimo.
Lucifer aspiraba a ser semejante a Dios en posición, poder y gloria, pero no en carácter. Deseaba para sí el homenaje que la hueste angélica sólo rendía a Dios. Aunque no era más que un ser creado, pretendía recibir el honor que sólo debe darse al creador. En vez de procurar que Dios fuera supremo en el afecto de las huestes angélicas, buscó para sí mismo el primer lugar en el afecto de los ángeles.
15.
Seol.
Heb. she'ol. Simbólicamente, el reino de los muertos (ver com. vers. 9). Satanás sería derribado desde la excelsa posición a la cual aspiraba hasta las más bajas profundidades, y allí sería olvidado (cf. Luc. 10: 18; Apoc. 12:9). Nótese en Isa. 14: 4-19 la serie de marcados contrastes entre el ensalzamiento y la completa humillación.
Los lados del abismo.
Literalmente, "las partes recónditas del pozo". Aquí el "abismo" es sinónimo de "seol", la región simbólica de los muertos. Con este sentido es común en el AT usar el término hebreo bor, "pozo" (Isa. 24: 22; Eze. 31: 14, 16, etc.).
16.
Los que te vean.
Se repite aquí la figura de los vers 9 y 10. Los "muertos", los "príncipes de la tierra", los que llegaron al "abismo" antes de Lucifer (vers. 15), lo contemplan atónitos, mientras él desciende al seol para hacerles compañía. Debe recordarse que en toda esta sección se emplea un lenguaje enteramente figurado (ver com. vers. 4).
¿Es éste aquel varón?
Ver com. vers. 10.
17.
Asoló sus ciudades.
Una descripción literal de las conquistas babilónicas (ver com. vers. 4, 6). Cuando Dios estaba a punto de crear este mundo, Lucifer, "rey" de la Babilonia simbólica (ver com. vers. 4), deseó ser consultado. Creía que era capaz de mejorar la obra de Dios, y por eso prometió una existencia más excelsa a los que le siguieran. Pero cuando consiguió el dominio de este mundo lo único que hizo fue transformarlo en un lugar desolado y maldito. Finalmente todos verán que Satanás ha convertido el mundo en un vasto y triste desierto, muy diferente del hermosísimo mundo que salió de la mano de Dios (Gén. 1: 31). Los resultados inevitables del gobierno de Satanás son desolación y muerte, no vida ni gozo.
La cárcel.
El rey de Babilonia (ver com. 212 vers. 4) mantenía a sus cautivos en completa sujeción. Compárese este proceder con el del rey de Egipto (Exo. 5: 2). El rey de Babilonia finalmente sufriría el mismo castigo que había infligido a otros. Así también Lucifer, rey de la Babilonia simbólica, en actitud desafiante se niega a liberar a los cautivos que mantiene en la cárcel de la muerte (Judo. 9).
18.
En su morada.
Es decir, en su tumba (ver com. vers. 19). Los impíos muertos en la segunda venida de Jesús permanecerán en sus sepulcros durante mil años, cada uno "en su morada" (ver cap. 24: 22 y Apoc. 20: 1-2, 57).
19.
Echado eres en tu sepulcro.
Debido al odio que se le tenía al "rey de Babilonia" (ver com. vers. 4), se le negaría una sepultura honorable (cf. 2 Crón. 24: 25). Durante los mil años mencionados, Satanás, rey de la Babilonia simbólica, experimentará una muerte en vida. Alrededor de él están todos los impíos muertos, pero él mismo ni siquiera puede hallar la paz de la muerte. Para él no hay alivio de la angustia del remordimiento y del horror que ha acarreado a la tierra. Es un muerto que vive y para quien una fosa común sería una morada demasiado honrosa. Compárese con Isa. 14: 9-11.
Al fondo de la sepultura.
Literalmente, "a las piedras del pozo". Ver com. vers. 15.
20.
No serás contado.
Ver com. vers. 19.
Mataste a tu pueblo.
Ver com. vers. 6. Cuando el hombre pecó, Satanás se convirtió en el príncipe de este mundo y gobernante de los pecadores, pero en estos miles de años de su gobierno sólo ha logrado devastar este mundo y matar a sus habitantes. En lugar del honor y de la gloria que tan afanosamente buscó, se ha convertido en objeto de desgracia y vergüenza completas.
21.
Preparad sus hijos para el matadero.
Esto es, los "hijos" del "rey de Babilonia" (ver com. vers. 4). Compárese con Joel 3: 9-17. La muerte y la destrucción serán, similarmente, la suerte final de todos los "hijos" de iniquidad. Satanás mismo y todos sus malos ángeles serán finalmente devorados por las llamas y reducidos a cenizas (Eze. 28: 16-18; Mal. 4: 1, 3; Apoc. 20: 9- 10).
Por la maldad.
Ver com. Eze. 18: 2.
22.
Babilonia.
Tanto el "rey de Babilonia" (ver com. vers. 4) como Satanás, "rey" de la Babilonia simbólica, se ensalzaron a sí mismos (Dan. 4: 30, 37; Isa. 14: 13). El nombre Babilonia viene de un vocablo que significa "puerta de Dios" (ver com. Gén. 10: 10; 11: 9), pero se convertirá en puerta del infierno. En lugar de ser literalmente gloriosa, Babilonia se convertiría en un objeto de vergüenza. Su suerte final sería ignominia y afrenta, y no gloria ni honor. Nombre y residuo, parentela, hijo y nieto, posteridad y descendencia, todo desaparecería de la famosa ciudad del pasado. Ni un solo habitante quedaría vivo para perpetuar el nombre de ella. Lo mismo ocurrirá al fin con la Babilonia espiritual (Apoc. 18: 4, 21-23).
Hijo y nieto.
"Posteridad y descendencia" (VM), "hijos y nietos" (BJ).
23.
Escobas de destrucción.
Se compara a la orgullosa ciudad con residuo y basura que deben ser barridos. Babilonia ha contaminado la tierra, y no tiene derecho de permanecer donde pueda seguir ofendiendo al hombre y a Dios. El mundo será más limpio después de que esta inmundicia haya sido barrida. Con estas palabras concluye la "profecía sobre Babilonia".
24.
De la manera que lo he pensado.
El largo mensaje dirigido contra Babilonia es seguido por un corto pronunciamiento contra Asiria (vers. 24-27). Asiria estaba acostumbrada a hacer lo que le placía. Creía que podía imponer su voluntad en todo el mundo mediante la fuerza de sus ejércitos. Pero Dios deseaba enseñarle que era la voluntad divina, y no la de Asiria, la que regía en la tierra. Ningún propósito que se oponga a la voluntad divina puede prevalecer.
25.
Al asirio.
Estas palabras se refieren al tiempo cuando Senaquerib invadió a Judea y envió parte de su ejército para que sitiara a Jerusalén. Su yugo pesó sobre el país por un tiempo, pero finalmente Dios lo quebrantó y libertó a su pueblo.
26.
La mano.
Cuando Isaías captó en visión la grandeza de Dios, también comprendió la insignificancia del hombre. En ese tiempo, toda la tierra estaba aterrada por el poderío asirio. Pero Isaías vio que Jehová era quien había medido "las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo"; que ante él las naciones son "como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas" (cap. 40: 12, 15). Sólo aquel que conoce a Dios puede comprender claramente los asuntos del mundo. "Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos de nada, y que lo que no es" (Isa. 40: 17). Para aquel 213 que viera a Dios sentado en su trono eterno, Asiria ya no era motivo de siniestros presagios ni temor. En el tiempo de prueba máxima, cuando la fuerza asiria parecía estar a punto de liquidar a Judá, el pueblo necesitaba machismo un mensaje de ánimo como éste.
27.
¿Quién la hará retroceder?
Isaías vio la mano de Dios extendida para castigar a Asiria y a las otras naciones de su tiempo. Sabía que no había ningún poder ni en el cielo ni en la tierra que pudiera detenerla. Cuando Dios se propone algo, su voluntad se cumple, no importa cuál sea el deseo del hombre (Núm. 23: 19; Job 9: 12; Isa. 43: 13; Dan. 4: 32, 35). Con estas palabras concluye el mensaje contra Asiria.
28.
En el año.
Aquí comienza otra profecía corta, dirigida esta vez contra Filistea (vers. 28-32). Acaz murió alrededor del año 715 a.C. Su hijo Ezequías le sucedió como rey.
29.
Filistea toda.
Ver com. Exo. 15: 14.
Áspid.
Víbora. De una víbora común saldría una serpiente aún más mala y venenosa, y de ésta a su vez saldría una serpiente voladora. Es como si el viento engendrara al torbellino o del chacal naciera un dragón.
30.
Los pobres serán apacentados.
Entretejida con la profecía del castigo de Filistea se encuentra una promesa de prosperidad para los pobres y menesterosos de Judá. Esta había de ser la obra de Cristo, el Hijo perfecto del rey de Judá (cf. Sal. 72: 2-4). Los "primogénitos" de los pobres son los que heredan doble porción, no de riqueza, sino de pobreza.
Tu raíz.
De la raíz de Judá saldría un Rey que salvaría, pero la raíz del adversario de Judá, contra el cual se habla aquí, sería destruido por hambre. Judá sería herido por sus adversarios, pero quedaría un remanente que volvería y sería salvo (cap. 10: 20-21; ver com. cap. 7: 3). Por otra parte, el remanente de los enemigos de Judá perecería.
31.
Toda tú, Filistea.
El profeta divisaba un tiempo cuando Filistea ya no sería más (ver com. vers. 29). Toda la nación sería destruida. Como humo que sale del norte, algún castigo caería sobre Filistea. Los invasores babilónicos llegaron a Palestina desde el norte para castigar al país (Jer. 1: 14; 4: 6; 6: 1, 22; Eze. 1: 4). Compárese con Jer. 47: 2, donde, un siglo más tarde, nuevamente se predice para Filistea la destrucción desde el norte.
Humo.
Quizá el humo de las ciudades y aldeas, incendiadas por un ejército en marcha.
No quedará uno solo.
"No hay rezago entre sus huestes" (VM). Esto quiere decir que el ejército enemigo avanzaría en "apretadas haces" (NC), sin desertores ni rezagados, y como un solo hombre caería sobre su víctima, Filistea.
32.
Los mensajeros.
Quizá se refiera a una delegación real enviada para consultar al profeta, quien ahora da su respuesta. Luego de haber entregado sus mensajes de destrucción contra Asiria, Babilonia y Filistea, naturalmente surgiría la pregunta acerca de la suerte de Judá. La respuesta se da sin vacilar: "Jehová fundó a Sión", y por lo tanto Sión no tiene nada que temer.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
3-6 CS 718
4 PR 378
7 CS 732
12 CS 727; DTG 402; PP 530; SR 25,427
12-14 CM 29; 2JT 307; PE -145; SR 14; 1T 293
12-17 CS 717
13-14 CS 548, 558; DTG 13-14; PP 13
14 DTG 402
18-20 CS 718
23 Ed 172; PR 391
24-28 PR 259
26-27 Ev 52


ISAÍAS - CAPÍTULO 15 - - AUDIO
La triste condición de Moab

1 PROFECIA sobre Moab. Cierto, de noche fue destruida Ar de Moab, puesta en silencio. Cierto, de noche fue destruida Kir de Moab, reducida a silencio.
2 Subió a Bayit y a Dibón, lugares altos, a llorar; sobre Nebo y sobre Medeba aullará 214 Moab; toda cabeza de ella será rapada, y toda barba rasurada.
3 Se ceñirán de silicio en sus calles; en sus terrados y en sus plazas aullarán todos, deshaciéndose en llanto.
4 Hesbón y Eleale gritarán, hasta jahaza se oirá su voz; por lo que aullarán los guerreros de Moab, se lamentará el alma de cada uno dentro de él.
5 Mi corazón dará gritos por Moab; sus fugitivos huirán hasta Zoar, como novilla de tres años. Por la cuesta de Luhit subirán llorando, y levantarán grito de quebrantamiento por el camino de Horonaim.
6 Las aguas de Nimrim serán consumidas, y se secará la hierba, se marchitarán los retoños, todo verdor perecerá.
7 Por tanto, las riquezas que habrán adquirido, y las que habrán reservado, las llevarán al torrente de los sauces.
8 Porque el llanto rodeó los límites de Moab; hasta Eglaim llegó su alarido, y hasta Beer-elim su clamor.
9 Y las aguas de Dimón se llenarán de sangre; porque yo traeré sobre Dimón males mayores, leones a los que escaparan de Moab, y a los sobrevivientes de la tierra.
1.
Profecía sobre Moab.
0 "solemne mensaje respecto a Moab", "oráculo" (BJ). En los cap. 15 y 16 Isaías presenta una profecía contra Moab, el país que lindaba con Judá por el oriente. Poco es lo que se sabe de la geografía política y la historia de Moab, y por lo tanto hay mucho que no es claro en esta profecía. Israel y Moab repetidas veces guerrearon entre sí. La famosa Piedra Moabita, hallada en las ruinas de Dibón en 1868 (ver t. I. pp. 127-129; t. II pp. 861-862), narra la sumisión de Moab a Omri y Acab, y su exitosa rebelión acaudillada por el rey moabita Mesa (2 Rey. 3: 4-7). Las ciudades de Disón, Neto, Medeba, Jahaza y Horonaim aparecen tanto en esta profecía (vers. 2, 4, 5) como en la Piedra Moabita. En Jer. 48 se registra una profecía similar, en la cual se emplean casi las mismas palabras relacionadas con el castigo de Moab.
Ar de Moab.
Esta ciudad se menciona sólo en Núm. 21: 28 y aquí. En otros pasajes aparece únicamente Ar (Núm. 21: 15; Deut. 2: 9, 18, 29). Se supone que es la misma ciudad. Si bien el nombre de esta ciudad aparece en tiempos romanos como Areópolis y en tiempos cristianos como Rabbat Moab, se desconoce su ubicación precisa. Algunos suponen que debe identificarse con Kirbet-er-Rabbá. Otros hacen notar el parecido entre 'ar e 'ir, "ciudad", y suponen que aquí debería leerse "Ciudad de Moab", como aparece en Núm. 22:36. En todo caso, se trataría de una importante ciudad moabita.
2.
Dibón.
Aquí se encontró la Piedra Moabita (ver com. vers. 1). Esta ciudad está a 19 km al este del mar Muerto y a unos 5 km al norte del río Arnón. El monte Nebo y la ciudad de Medeba están situados cerca del extremo norte del mar Muerto. En la famosa Piedra Moabita, el rey Mesa se jacta de que el Dios Quemos le ha ordenado que le quite Nebo a los israelitas, y que, después de haber tomado la ciudad, mató allí a 7.000 hombres, mujeres y niños como ofrenda a su Dios. Mesa dice que Medeba había sido tomada por Omri, quien, con su hijo Acab, la había ocupado durante muchos años.
Rasurada.
Se solía rasurar la cabeza y la barba en señal de profundo duelo. Es posible que esta costumbre hubiera tenido alguna relación con la idolatría, pues se prohibió a los israelitas que la practicaran (Lev. 19: 27; 21: 5; Deut. 14: 1; cf. Jer. 7: 29; 16: 6; Eze. 7: 18; Miq. 1: 16).
4.
Hesbón.
El sonido del llanto podría oírse aún más al norte. Hesbón (Tell Hesbán) queda a unos 10 km al norte de Medeba y a 25 km al este de la desembocadura del jordán en el mar Muerto. Eleale estaba situada sobre un cerro, a unos 3 km al noreste de Hesbón. Cuando los israelitas ocuparon el país, Hesbón quedó en el territorio de Rubén (Núm. 32: 3, 37); pero más tarde esta región pasó a manos de Moab (Isa. 16: 9; Jer. 48: 34). No se conoce la ubicación precisa de Jahaza, pero es posible que hubiera estado cerca de Medeba. En este lugar los israelitas derrotaron a Sehón, rey de los amorreos (Núm. 21: 23-24; Deut. 2: 32-33; Juec. 11: 20-21), y la ciudad pasó a formar parte del territorio de Rubén (Jos. 13: 15, 18). En la Piedra Moabita se afirma que el cuartel general de Israel estaba en Jahaza cuando luchó contra Mesa, y que el rey moabita tomó la ciudad y la anexó al distrito de Dibón.
Los guerreros de Moab.
Tan terrible es el azote que debe sufrir Moab, que aun los guerreros se llenan de pavor y aúllan de espanto. Los que debieran prestar socorro son impotentes 215 los que debieran ser los más valientes están aterrorizados.
Se lamentará el alma.
"Su misma alma tiembla dentro de él" (VM).
5.
Mi corazón.
Tan terrible es la escena representada ante el profeta, que su propio corazón se conmueve y llora por el dolor del pueblo herido.
Zoar.
Esta ciudad quizá estuvo cerca del extremo sur del mar Muerto. No fue destruida junto con Sodoma y Gomorra, pero más tarde sí lo fue, después de lo cual indudablemente fue reconstruida (ver com. Gén. 19: 22-24, 30).
Novilla de tres años.
El hebreo dice eglathshelishiyyah, "becerra tercera", frase que se ha entendido como "novilla de tres años". También puede entenderse como "Eglat la tercera", "Eglat Selisiya" (NC), topónimo de alguna aldea cercana a Zoar.
Luhit.
Cf. Jer. 48: 5. Se desconoce la ubicación de esta ciudad.
Horonaim.
En la Piedra Moabita (ver com. vers. 1), Mesa afirma haber tomado esta ciudad por orden de Quemos. Se la menciona otra vez en Jer. 48: 3, 5, 34.
6.
Las aguas de Nimrim.
También se las nombra en Jer. 48: 34. Posiblemente había allí un estanque para riego. Se cree que Nimrim estaba junto al cauce de un arroyo que desembocaba en la orilla sureste del mar Muerto. Cuando el estanque fue arruinado, debido a la falta de agua la zona quedó desolada.
7.
Torrente de los sauces.
La terrible situación de Moab hizo que sus habitantes huyeran del lugar y se refugiaran en el torrente de los sauces. Es incierto el lugar en donde estuvo este torrente.
8.
Eglaim.
No se ha identificado con certeza ninguno de los lugares mencionados en el vers. 8.
9.
Las aguas de Dimón.
No se conoce la ubicación de Dimón. Quizá corresponda con Dibón (vers. 2). En ese caso "las aguas" podrían ser las del Arnón. Algunos piensan que se trata de un arroyo cercano a Madmena.
Yo traeré . . . males mayores.
A pesar de lo terrible del sangriento castigo, seguirían otros asolamientos. Es posible que el león simbolice a invasores posteriores (Jer. 4: 7; 5: 6).


ISAÍAS - CAPÍTULO 16 - - AUDIO
1 Se exhorta a Moab a que obedezca al reino de Cristo. 6 Moab es amenazado por su orgullo. 9 El profeta lamenta por Moab. 12 El juicio sobre Moab.

1 ENVIAD cordero al señor de la tierra, desde Sela del desierto al monte de la hija de Sion.
2 Y cual ave espantada que huye de su nido, así serán las hijas de Moab en los vados de Arnón.
3 Reúne consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día como la noche; esconde a los desterrados, no entregues a los que andan errantes.
4 Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé para ellos escondedero de la presencia del devastador; porque el atormentador fenecerá, el devastador tendrá fin, el pisoteador será consumido de sobre la tierra.
5 Y se dispondrá el trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.
6 Hemos oído la soberbia de Moab; muy grandes son su soberbia, su arrogancia y su altivez; pero sus mentiras no serán firmes.
7 Por tanto, aullará Moab, todo él aullará; gemiréis en gran manera abatidos, por las tortas de uvas de Kir-hareset.
8 Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las vides de Sibma; señores de naciones pisotearon sus generosos sarmientos; habían llegado hasta Jazer, y se habían extendido por el desierto; se extendieron sus plantas, pasaron el mar.
9 Por lo cual lamentaré con lloro de Jazer por la viña de Sibma; te regaré con mis lágrimas, oh Hesbón y Eleale; porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caerá el grito de guerra.
10 Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil; en las viñas no cantarán, ni se 216 regocijarán; no pisará vino en los lagares el pisador; he hecho cesar el grito del lagarero.
11 Por tanto, mis entrañas vibrarán como arpa por Moab, y mi corazón por Kir-hareset.
12 Y cuando apareciera Moab cansado sobre los lugares altos, cuando venga a su santuario a orar, no le valdrá.
13 Esta es la palabra que pronunció Jehová sobre Moab desde aquel tiempo;
14 pero ahora Jehová ha hablado, diciendo: Dentro de tres años, como los años de un jornalero, será abatida la gloria de Moab, con toda su gran multitud; y los sobrevivientes serán pocos, pequeños y débiles.
1.
Enviad cordero.
Cuando Omri y Acab subyugaron a Moab, esta nación pagó tributo a Israel con corderos y carneros (2 Rey. 3: 4). En este pasaje se le pide a Moab que envíe un tributo similar a Judá.
Desde Sela.
Ver com. 2 Rey. 14: 7; cf. Jer. 48: 28. Sela significa "peña", y se cree que este era el nombre de la capital de Edom. Los moabitas se habían visto obligados a abandonar sus ciudades y huir al desierto para habitar entre las rocas. En estas circunstancias adversas, se les pide que reconozcan la supremacía del "monte de la hija de Sion" mediante el pago de tributos.
2.
Ave espantada.
O "aves fugitivas" (VM). Una ilustración gráfica de los fugitivos de Moab que ya no sabían en dónde buscar refugio seguro.
3.
Reúne consejo.
Algunos piensan que los moabitas, obligados a abandonar su patria, dirigían estas palabras a Sión. Otros suponen que estas son palabras de consejo dadas por el profeta al humillado pueblo de Moab. Lo segundo parece más lógico. Después de haber castigado a Moab, el Señor aconseja a sus derrotados habitantes en cuanto a su conducta futura. En adelante debían practicar justicia y misericordia para con sus vecinos. Cuando sobrevino la calamidad de Judá, los moabitas se deleitaron en la tribulación que había sobrevenido al pueblo de Dios (Jer. 48: 27; Sof. 2: 8). El Señor les amonesta ahora que sean bondadosos con Judá y no se aprovechen de los exiliados que habían tenido que refugiarse en Moab. Debían ocultar a los fugitivos como con las sombras de la noche y no entregarlos a sus perseguidores.
4.
Moren contigo.
Se encarece a Moab que permita que los extranjeros de Judá encuentren refugio en su medio, y que los oculte de quienes procuran su destrucción. Este mensaje fue dado a Moab un siglo antes de que los babilonios invadieran el territorio de Judá, invasión que obligó a miles de judíos a refugiarse en Moab (Jer. 40: 11). Pero en esa ocasión el consejo no fue aceptado, y los moabitas se deleitaron en las desgracias que sobrevinieron a Judá (Jer. 48: 26-27). Por esta razón Moab debería sufrir un terrible castigo (Sof. 2: 8-9).
5.
En misericordia.
Las palabras del vers. 4, aunque son una admonición para Moab, también se aplican al reino de Cristo. El profeta parece anticipar un tiempo cuando el Mesías, como representante de la casa de David (ver com. cap. 1l: 1), habría de gobernar en Moab. Es la misericordia y no la crueldad lo que trae paz, seguridad y prosperidad a las naciones de la tierra. Si Moab emplea misericordia, su trono será establecido; si no, la nación está condenada. Y como Jehová oyó "las afrentas de Moab" contra su pueblo, declaró que Moab sería "como Sodoma"; y anunció que sería "terrible" contra ellos (Sof. 2: 8-9, 11).
6.
La soberbia de Moab.
La soberbia y la arrogancia eran debilidades resaltantes en Moab, y fueron la principal razón de su destrucción (Jer. 48: 29; Sof. 2: 10).
Sus mentiras.
"Su palabrería" (NC), sus "bravatas sin fuerza" (BJ). Compárese con Jer. 48: 30. Las pretensiones de Moab eran falsas, y se vería que eran totalmente vanas.
7.
Aullará Moab.
Si Moab hubiera prestado oído al consejo de Jehová, su trono se habría establecido en justicia y misericordia; pero como rehusó aceptarlo, sufriría desgracia y destrucción. Toda la nación lloraría de angustia cuando llegara la hora del castigo.
Las tortas de uvas.
(Ver com. 2 Sam. 6: 19; Cant. 2: 5; Ose. 3: 1.) Quizá las tortas de pasas eran uno de los principales productos de Kir-hareset, y sus habitantes se lamentarían por haber perdido uno de sus principales medios de subsistencia.
8.
Hesbón.
Ver com. cap. 15: 4.
Sibma.
Esta ciudad estaba en territorio de Rubén (Núm. 32: 37-38; Jos. 13: 15, 19) y era famosa por sus uvas (Jer. 48: 32). Las vides de esta región, hermosa y próspera, fueron 217 destruidas por los crueles invasores. La ciudad de Sibma estaba cerca de Hesbón, pero se desconoce su ubicación exacta. La figura de los sarmientos de las vides moabitas que se extendían en varias direcciones quizá indique los lugares a los cuales se exportaban las tortas de pasas, producto de las viñas.
Hasta Jazer.
Los sarmientos de las florecientes vides de Hesbón y Sibma se extendían hacia el norte, hasta Jazer, ciudad situada en la frontera norte (al oeste o al noroeste de Rabá de Amón), que originalmente había estado en territorio de Galaad (Núm. 32:1, 3, 35; 2 Sam. 24:5; 1 Crón. 26:31). Se extendían hacia el este, al desierto arábigo, y por el oeste cruzaban el mar Muerto para reaparecer en las laderas de En-gadi (Cant. 1: 14). Las palabras de Isaías describen las hermosas y extensas viñas de Hesbón y Sibma, como si hubieran formado una sola viña que se extendía en todas direcciones (Jer. 48:32).
9.
Sobre tus cosechas.
Literalmente, "sobre tus frutos de verano y sobre tus mieses ha caído el grito" (VM). En tiempos normales, de paz y prosperidad, se oiría el grito alegre de los cosechadores; pero en tiempo de guerra (ver com. vers. 7) se escucharía el clamor del invasor al posesionarse de la cosecha y destruir los árboles y las vides. Los tárgumes dicen: "Ha caído un saqueador". El profeta se une a los habitantes de Moab para llorar por sus desdichas.
10.
Gozo.
El tiempo de la cosecha y de la vendimia era una ocasión de gran gozo y fiesta; pero en estas circunstancias, las lágrimas reemplazarían a la risa.
11.
Mis entrañas.
Los hebreos consideraban que en éstas se encontraba el asiento de las emociones (ver com. Gén. 43: 30). Aquí se representa a las emociones como las vibrantes y tristes notas de una lira, con la que se toca una endecha fúnebre. El profeta expresa su simpatía hacia el pueblo contra el cual pronuncia su mensaje.
12.
Moab cansado.
Cuando Moab se presente en el lugar alto de Quemos, su dios, éste no responderá, por mucho que el pueblo se fatigue con encantamientos y plegarias (cf. 1 Rey. 18: 26-29).
13.
Desde aquel tiempo.
Literalmente, "desde entonces", expresión idiomática hebrea que significa "anteriormente", "en lo pasado" (VM), o "en un tiempo" (BJ). En el cap. 48: 3, 5, 7 se traduce "ya antes", "hace tiempo", "en días pasados"; y en 2 Sam. 15: 34, "como hasta aquí". Se indica en esta forma que el mensaje de Isaías no es más que una repetición de otros mensajes presentados anteriormente.
14.
Dentro de tres años.
Los anteriores anuncios de futuro castigo sobre Moab no habían tenido un límite específico de tiempo.
Los años de un jornalero.
Un jornalero sólo trabaja mientras su contrato se lo exija. Difícilmente sigue más allá de ese tiempo. Así ocurriría con el castigo que sobrevendría a Moab: el momento del juicio ha sido fijado, y es poco probable que el castigo se postergue.
Pocos, pequeños y débiles.
Moab no sería totalmente destruido. Quedaría un remanente, pero sería pequeño y débil.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
3-4 MC 142


ISAÍAS - CAPÍTULO 17 - - AUDIO
1 Amenazas contra Siria e Israel. 6 Un remanente rechazará la idolatría. 9 El resto sufrirá calamidades por su impiedad. 12 Ayes sobre los enemigos de Israel.

1 PROFECÍA sobre Damasco. He aquí que Damasco dejará de ser ciudad, y será montón de ruinas.
2 Las ciudades de Aroer están desamparadas, en majadas se convertirán; dormirán allí, y no habrá quien los espante.
3 Y cesará el socorro de Efraín, y el reino de Damasco; y lo que quede de Siria será como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehová de los ejércitos.
4 En aquel tiempo la gloria de Jacob se 218 atenuará, y se enflaquecerá la grosura de su carne.
5 Y será como cuando el segador recoge la mies, y con su brazo siega las espigas; será también como el que recoge espigas en el valle de Refaim.
6 Y quedarán en él rebuscos, como cuando sacuden el olivo; dos o tres frutos en la punta de la rama, cuatro o cinco en sus ramas más fructíferas, dice Jehová Dios de Israel.
7 En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel.
8 Y no mirará a los altares que hicieron sus manos, ni mirará a lo que hicieron sus dedos, ni a los símbolos de Asera, ni a las imágenes del sol.
9 En aquel día sus ciudades fortificadas serán como los frutos que quedan en los renuevos y en las ramas, los cuales fueron dejados a causa de los hijos de Israel; y habrá desolación.
10 Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no te acordaste de la roca de tu refugio; por tanto, sembrarás plantas hermosas, y plantarás sarmiento extraño.
11 El día que las plantes, las harás crecer, y harás que su simiente brote de mañana; pero la cosecha será arrebatada en el día de la angustia, y del dolor desesperado.
12 ¡Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán alboroto como bramido de muchas aguas.
13 Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino.
14 Al tiempo de la tarde, he aquí la turbación, pero antes de la mañana el enemigo ya no existe. Esta es la parte de los que nos aplastan, y la suerte de los que nos saquean.


1.
Profecía sobre Damasco.
Ver com. cap. 13: 1. Los vers. 1-11 constituyen un mensaje dirigido contra Damasco e Israel. Se recordará que en los días de Acaz, Siria estaba unida con Israel en una alianza contra Judá, y que Isaías había predicho la derrota tanto de Siria como de Israel (cap. 7: 1-16). Esta profecía presenta castigos más extensos.
Dejará de ser ciudad.
Damasco habría de recibir un fuerte golpe, y ya no sería más contada entre las grandes ciudades del mundo. Por algún tiempo la ciudad pareció haber estado en ruinas, pero posteriormente fue reconstruida, pues un siglo más tarde Jeremías pronunció otros mensajes contra ella (Jer 49: 23 - 27).
2.
Las ciudades de Aroer.
En Siria no se conoce ningún distrito con este nombre, aunque en territorio israelita, al este del Jordán, había una ciudad llamada Aroer (Núm. 32: 34; Deut. 2: 36; 3: 12; Jos. 13: 25; 2 Sam. 24: 5). Quizá para evitar esta aparente dificultad, o tal vez siguiendo algún otro texto hebreo, la LXX traduce todo el versículo como si hablara de Damasco: "Abandonada para siempre, para guarida de rebaños y descanso y no habrá perseguidor". Las ciudades dentro del territorio designado serían tan completamente destruidas, que de allí en adelante los rebaños pastarían dentro del recinto que una vez ocupara una floreciente ciudad.
3.
De Efraín.
Efraín (el reino del norte, Israel) está aún ligado a Siria en el pensamiento del profeta. Así como las dos naciones se habían unido para atacar a Judá (2 Rey. 16: 5; Isa. 7: 1-2), así también habrían de sufrir un castigo común decretado por el Señor (ver com. Isa. 7: 4, 7, 16).
La gloria.
La gloria de Israel era efímera y pronto se acabaría. Lo mismo podía decirse del remanente de Siria.
4.
Jacob.
Aquí evidentemente se hace referencia a Efraín, el reino del norte. Las diez tribus se extinguirían. Por lo tanto, este mensaje debe haber sido presentado antes del año 723/722 a.C., fecha cuando el reino del norte llegó a su fin (ver t. II, pp. 87, 163).
5.
El segador.
Ahora se usa otra imagen, la de un segador que recoge el grano del campo (ver Lev. 2: 14). Del mismo modo, las ciudades de Israel serían segadas por el cruel invasor asirio.
Valle de Refaim.
Este era el pedregoso pero fértil "valle de los gigantes", al sur de Jerusalén, camino de Belén (ver com. Jos. 15: 8).
6.
Rebuscos.
Aunque la palabra hebrea empleada aquí 'oleloth, puede significar también el "rebusco" de las uvas, es obvio que aquí se refiere a la cosecha de aceitunas. Es 219 clara la idea de un remanente que escapará de la destrucción general, en este caso de un remanente de Israel. Aunque la nación toda fuera azotada con un castigo devastador, unos pocos escaparían así como quedan unas pocas aceitunas en las ramas más altas, aun cuando se sacuda violentamente el árbol. Este concepto de un remanente aparece vez tras vez en Isaías (cap. 10: 20- 22; 11: 11, 16; 37: 4, 32). El "remanente" es siempre un grupo de personas que sobrevive al tiempo del castigo divino sobre Judá por sus transgresiones. Es posible que el remanente ha aprendido a obedecer y se puede confiar que permanecerá leal a Dios.
7.
Mirará . . . a su Hacedor.
El castigo no sería en vano, porque haría que el ferviente y sincero levantara sus ojos a Dios. El mensaje importante de Isaías al pueblo era: "¡Ved aquí al Dios vuestro!" (cap. 40: 9). Quizá fuera necesario que sufrieran amarga desilusión y desastre para que los hombres apartaran los ojos de las cosas terrenales; pero los castigos del Señor finalmente los obligarían a apartar la vista de sus ídolos para mirar al Creador.
8.
Lo que hicieron sus dedos.
Es decir, los ídolos (Deut. 4: 28; Isa. 2: 8; 31: 7; 37: 19; Ose. 14: 3; Miq. 5: 13). Los paganos buscaban ayuda en los dioses que ellos mismos habían hecho. Los hebreos encontraban socorro en Dios, su Hacedor.
10.
La roca.
Dios es la verdadera defensa de su pueblo (Sal. 28: 1; 31: 2; 62: 2; 71: 3; 89: 26; 95: 1). Después de haberse apartado de Dios, el pueblo vanamente buscaría protección en sus diversos ritos idolátricos.
Plantas hermosas.
Estas eran plantas de trigo, cebada, o diversas clases de verduras o flores que se plantaban en cestas o en jarros, y que se hacían germinar o crecer en forma apresurada. Se las consideraba como símbolos del poder sobrenatural de los dioses de la fertilidad. Por más poder que se les atribuyera a estas deidades de la naturaleza, en realidad no tenían fuerza alguna, y no podían hacer nada en favor de sus adoradores.
Sarmiento extraño.
Literalmente, "sarmiento de extraño". Quizá deba entenderse "sarmiento de dios extraño" (cf. Sal. 44: 20; 81: 9). Tal vez pueda referirse a algún ritual del culto pagano, similar a las "plantas hermosas". En nota de pie de página, la BJ interpreta que se refiere a los jardines de Adonis, dios de la primavera.
11.
La cosecha.
De estas plantas, cuyo crecimiento era forzado, no podía esperarse ninguna cosecha abundante. Así como brotaban rápidamente, también fácilmente se marchitarían. Parece expresarse la idea de que la gente, después de apartarse de Dios, su verdadera fuerza, buscaría en vano la fuerza en sus dioses de la fertilidad. Esas deidades no les darían más que una cosecha de tristeza y decepción en el día del peligro y la derrota.
12.
Muchos pueblos.
No se designa por nombre al pueblo contra quien se pronuncia este ay. Indudablemente era algún enemigo del pueblo de Dios que lo atacaría como las aguas de una gran inundación, amenazando anegarlo por completo. Tal profecía había sido dada con referencia a Asiria (cap. 8: 7-8), y es posible que en este pasaje también se haga referencia al mismo poder.
13.
Dios los reprenderá.
Aunque los ejércitos asirios en los días de Senaquerib amenazaron con inundar completamente a Judá, Jehová intervino (cap. 37: 36). En vez de ser derrotado Israel, lo fue su enemigo.
El tamo de los montes.
Los símbolos aquí empleados expresan bien la completa insignificancia y debilidad de los ejércitos asirios frente al poder de Dios. En cierto momento avanzarían como las impetuosas olas de un poderoso mar que amenazaran anegar el territorio de Judá, pero que de pronto serían como tamo, o plantas de cardo, arrojados por el viento.
Polvo.
Literalmente, "rueda". Se supone que se trata del cáliz de un cardo (Gundelia tournefortii), que al secarse toma forma de rueda.
14.
Antes de la mañana.
La noche que para Sión había comenzado con tinieblas y angustia, terminaría en victoria y regocijo (cap. 37: 22-36).
Que nos saquean.
Según lo registran sus anales, Senaquerib se llevó un gran botín de Judá durante su primera invasión (ver t. II, p. 65).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
7-8 PR 237 220


ISAÍAS - CAPÍTULO 18 - - AUDIO
1 Dios, que cuida a su pueblo, destruirá a los etíopes, 7 por lo cual habrá un aumento del pueblo de Dios.

1 ¡AY DE la tierra que hace sombra con las alas, que está tras los ríos de Etiopía;
2 que envía mensajeros por el mar, y en naves de junco sobre las aguas! Andad, mensajeros veloces, a la nación de elevada estatura y tez brillante, al pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos.
3 Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando se levante bandera en los montes, mirad; y cuando se toque trompeta, escuchad.
4 Porque Jehová me dijo así: Me estaré quieto, y los miraré desde mi morada, como sol claro después de la lluvia, como nube de rocío en el calor de la siega.
5 Porque antes de la siega, cuando el fruto sea perfecto, y pasada la flor se maduren los frutos, entonces podará con podaderas las ramitas, y cortará y quitará las ramas.
6 Y serán dejados todos para las aves de los montes y para las bestias de la tierra; sobre ellos tendrán el verano las aves, e invernarán todas las bestias de la tierra.
7 En aquel tiempo será traída ofrenda a Jehová de los ejércitos, del pueblo de elevada estatura y tez brillante, del pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos, al lugar del nombre de Jehová de los ejércitos, al monte de Sion.
1.
La tierra que hace sombra con las alas.
Literalmente, la "tierra de grillos alados", o "tierra de susurro de alas" (BJ). La palabra hebrea tselatsal aparece sólo aquí y en Deut. 28: 42, donde se traduce como "langosta". Una palabra emparentado, proveniente de la misma raíz, se traduce como "címbalos" en 2 Sam. 6: 5; Sal. 150: 5. El verbo significa "tintinear", "batir". Aquí se designa a Etiopía (ver com. Gén. 10: 6). El disco solar con unas alas extendidas era un emblema popular egipcio. En este capítulo y en el siguiente, Etiopía y Egipto se consideran juntos. La 25.ª dinastía reinó sobre todo Egipto desde aproximadamente el año 715 hasta el año 663 a.C., después de lo cual Egipto fue gobernado por una sucesión de reyes "etíopes", que eran en realidad nubios (ver t. II, pp. 53-55). Taharka, quien ocupó el trono desde más o menos el año 690 al 664, es el mismo Tirhaca a quien Senaquerib esperaba hacer frente cuando interviniera en Judá (2 Rey. 19:9). Cuando los "etíopes" avanzaron arrolladoramente saliendo de lo que es ahora el Sudán, y extendieron su dominio sobre todo Egipto y amenazaron a las huestes de Asiria que por esa época estaban invadiendo el territorio de Judá, aquellos israelitas que tendían a confiar en los hombres y en los caballos, antes que en Dios, buscaron ayuda en Etiopía. El Señor deseaba que su pueblo comprendiera que encontraría su verdadera defensa en él y no en las fuerzas egipcias. Después de todo, los egipcios eran sólo hombres y, además, impíos. Ahora correspondía que se pronunciaran ayes contra ellos. Era mejor confiar en las alas del Todopoderoso (Sal. 17: 8; 57: 1; 91: 4) que en las susurrantes alas egipcias. Ese país podía tener una apariencia formidable, pero su fuerza se acabaría cuando Dios pronunciara su sentencia sobre él (ver com. Isa. 19: 1).
2.
Que envía mensajeros.
Parece que esos embajadores o mensajeros habían sido enviados para invitar a Judá a que se uniera con los egipcios en una alianza contra Asiria.
El mar.
Posiblemente se refiera al río Nilo. Como ocurre en el árabe moderno, parece haberse empleado esta designación para los grandes ríos como el Nilo y el Eufrates (cf. Isa. 19: 5; 21: 1; Nah. 3: 8). En el Nilo se usaban naves construidas con haces de papiro.
Andad, mensajeros veloces.
El hebreo del resto de este versículo es oscuro, y se han sugerido diversas interpretaciones en cuanto a su traducción. Según la RVR los mensajeros irían a un pueblo fuerte y temible; según la VM irían a un pueblo despojado y hollado. La RVR parecería concordar mejor con el hebreo; la BJ, con la LXX.
3.
Todos los moradores.
Todas las gentes deben saber que Jehová rige los asuntos terrenales (ver com. Dan. 4: 17, 37). Es Dios quien ordena los asuntos de las naciones. En 221 forma figurada, es Dios quien levanta bandera (Isa. 5: 26) en la cima de los montes de la tierra, para indicar a las naciones lo que deben o no deben hacer.
4.
Me estaré quieto.
En el vers. 4 se presenta un cuadro notable de la manera tranquila y sin precipitaciones en que Dios hace cumplir su voluntad entre las naciones (Ed 169). Todo lo ve y todo lo controla. Con reflexión equilibrada imparte castigo o bendición, tratando a todos los pueblos según lo indiquen su infinita sabiduría y justicia. Nada puede ocurrir sin que él lo sepa; no habrá ningún castigo sin que él lo permita. Cuando el grano maduro está listo para ser cosechado, envía a sus segadores para cumplir su misión.
5.
Cortará y quitará.
En este versículo sigue la descripción del trabajo de los segadores divinos (cf. Mat. 13: 39; Apoc. 14: 14-20).
La tierra es un vasto campo. Cuando en su infinita sabiduría el Señor ve que una nación está madura para la destrucción, envía a sus segadores para segarla (Dan. 4: 13-15; 5: 25-31).
6.
Dejados todos para las aves.
Cuando Dios ha realizado su obra y una nación ha recibido el castigo divino, es como si las ramitas y los gajos hubieran sido cercenados, desparramados sin cuidado, y dejados a las bestias de la tierra y a las aves.
7.
Será traída ofrenda.
Se representa a la nación destruida como una "ofrenda" para el Señor. La guerra ocasionaría sufrimiento, desolación y angustia. La nación de Judá sería herida, esparcida, pisoteada y saqueada por sus enemigos, pero finalmente de allí surgiría una nación que reconocería a Dios y le serviría.


ISAÍAS - CAPÍTULO 19 - - AUDIO
1 La confusión de Egipto. 11 La necedad de sus príncipes. 18 Invitación a que Egipto se una al pueblo de Dios. 23 El pacto de Egipto, Asiria e Israel.

1 PROFECIA sobre Egipto. He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube, y entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto temblarán delante de él, y desfallecerá el corazón de los egipcios dentro de ellos.
2 Levantaré egipcios contra egipcios, y cada uno peleará contra su hermano, cada uno contra su prójimo; ciudad contra ciudad, y reino contra reino.
3 Y el espíritu de Egipto se desvanecerá en medio de él, y destruiré su consejo; y preguntarán a sus imágenes, a sus hechiceros, a sus evocadores y a sus adivinos.
4 Y entregaré a Egipto en manos de señor duro, y rey violento se enseñoreará de ellos, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.
5 Y las aguas del mar faltarán, y el río se agotará y secará.
6 Y se alejarán los ríos, se agotarán y secarán las corrientes de los fosos; la caña y el carrizo serán cortados.
7 La pradera de junto al río, de junto a la ribera del río, y toda sementera del río, se secarán, se perderán, y no serán más.
8 Los pescadores también se entristecerán; harán duelo todos los que echan anzuelo en el río, y desfallecerán los que extienden red sobre las aguas.
9 Los que labran lino fino y los que tejen redes serán confundidos,
10 porque todas sus redes serán rotas; y se entristecerán todos los que hacen viveros para peces.
11 Ciertamente son necios los príncipes de Zoán; el consejo de los prudentes consejeros de Faraón se ha desvanecido. ¿Cómo diréis a Faraón: Yo soy hijo de los sabios, e hijo de los reyes antiguos?
12 ¿Dónde están ahora aquellos tus sabios? Que te digan ahora, o te hagan saber qué es lo que Jehová de los ejércitos ha determinado sobre Egipto.
13 Se han desvanecido los príncipes de Zoán, se han engañado los príncipes de Menfis; engañaron a Egipto los que son la piedra angular de sus familias.
14 Jehová mezcló espíritu de vértigo en medio de él; e hicieron errar a Egipto en toda su obra, como tambalea el ebrio en su vómito.
15 Y no aprovechará a Egipto cosa que 222 haga la cabeza o la cola, la rama o el junco.
16 En aquel día los egipcios serán como mujeres; porque se asombrarán y temerán en la presencia de la mano alta de Jehová de los ejércitos, que él levantará contra ellos.
17 Y la tierra de Judá será de espanto a Egipto; todo hombre que de ella se acordare temerá por causa del consejo que Jehová de los ejércitos acordó sobre aquél.
18 En aquel tiempo habrá cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen la lengua de Canaán, y que juren por Jehová de los ejércitos; una será llamada la ciudad de Herez.
19 En aquel tiempo habrá altar para Jehová en medio de la tierra de Egipto, y monumento a Jehová junto a su frontera.
20 Y será por señal y por testimonio a Jehová de los ejércitos en la tierra de Egipto; porque clamarán a Jehová a causa de sus opresores, y él les enviará salvador y príncipe que los libre.
21 Y Jehová será conocido de Egipto, y los de Egipto conocerán a Jehová en aquel día, y harán sacrificio y oblación; y harán votos a Jehová, y los cumplirán.
22 Y herirá Jehová a Egipto; herirá y sanará, y se convertirán a Jehová, y les será clemente y los sanará.
23 En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto a Asiria, y asirios entrarán en Egipto, y egipcios en Asiria; y los egipcios servirán con los asirios a Jehová.
24 En aquel tiempo Israel será tercero con Egipto y con Asiria para bendición en medio de la tierra;
25 porque Jehová de los ejércitos los bendecirá diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el asirio obra de mis manos, e Israel mi heredad.
1.
Profecía sobre Egipto.
Este es el título del cap. 19. Ver com. cap. 13: 1 con referencia a "profecía" o "carga". Este capítulo puede considerarse como la continuación del cap. 18, porque en ese tiempo Etiopía (Nubia) y Egipto estaban unidos, dado que una serie de reyes etíopes reinaba en Egipto (ver com. cap. 18: 1). Sin embargo, el cuadro que aquí aparece es muy diferente del que se presenta en el cap. 18. Aquí se representa a Dios montado "sobre una ligera nube", trayendo castigo sobre aquella desventurada nación. Figuradamente aun los dioses egipcios temblarían ante el Dios del cielo.
2.
Egipcios contra egipcios.
Esta es una descripción exacta del tipo de desastre que tantas veces significó derrota para los egipcios. Si los egipcios se hubieran mantenido unidos, ninguna nación de la antigüedad habría podido derrotarlos. Por el sur estaban protegidos por las cataratas del Nilo, por el oeste y el este tenían las arenas del desierto, y al norte estaba el mar. Sus defensas naturales eran ideales. Pero los egipcios mismos fueron sus peores enemigos. El desasosiego interno y las disensiones llevaron a la debilidad y a la ruina. Cuando los egipcios se levantaban unos contra otros, cosa que con frecuencia ocurría; cuando en diversas partes del país los gobernantes locales se sublevaban intentando conseguir la supremacía sobre sus vecinos, el resultado era, cuando menos, caos y anarquía y en algunas ocasiones hasta eran conquistados por algún enemigo extranjero. Más tarde los reyes egipcios contrataron mercenarios extranjeros para que los protegieran de los mismos egipcios. Durante esos tiempos la influencia extranjera, y sobre todo griega, fue aumentando en Egipto. Finalmente, en el año 525, Cambises de Persia marchó sobre Egipto y se hizo coronar como primer faraón de la 27.ª dinastía. Así concluyeron los días de la grandeza y de la independencia de Egipto.
3.
Destruiré su consejo.
Cuando Dios confundió los planes de los egipcios, ellos quedaron humillados. Buscaron dirección y sabiduría en sus ídolos, pero tan sólo se confundieron más y aumentó su necedad, lo que apresuró la ruina de la nación.
4.
Señor duro.
Estas palabras no necesitan aplicarse a un rey específico, pues fueron muchos los reyes duros o crueles. Podrían referirse a la nación de Asiria y no a un solo rey, y, más tarde, al dominio babilónico, persa, Macedonia, romano, árabe o británico sobre la desventurada tierra de Egipto. Por causa de su orgullo y esplendor los egipcios se habían resistido completamente a escuchar el consejo del Señor, quien por eso permitió que cayeran bajo el yugo de tiranos.
5.
Mar.
Es probable que así se designe al Nilo (ver com. cap. 18: 2). Egipto dependía del Nilo para su existencia. Cuando no ocurría la acostumbrada inundación del Nilo, se producía un desastre económico (ver com. 223 Gén. 41: 34). Por otra parte, una inundación demasiado fuerte también ocasionaba serias dificultades.
6.
Se alejarán los ríos.
El hebreo dice: "Hederán los ríos" (BJ). Sin duda se refiere al Nilo con el delta y todo el sistema de riego.
Las corrientes de los fosos.
Mejor, "los ríos de Egipto", es decir, el Nilo y sus canales. Se emplea aquí la palabra ye'or (ver com. Gén. 41: 1).
7.
Se secarán.
Egipto existía gracias al Nilo (ver com. Gén. 41: 34). Herodoto dijo que Egipto era un "don del Nilo". Cuando el Nilo no llevaba suficiente agua, las plantas de su orilla (vers. 6) y las plantaciones que estaban junto al río o a los canales de riego se secaban.
8.
Los pescadores.
La pesca era una de las ocupaciones importantes en Egipto. Si las aguas del río mermaban, la pesca se veía notablemente afectada y los egipcios quedaban privados de uno de los alimentos importantes de los cuales dependían.
9.
Labran lino fino.
La producción de lino era muy importante en Egipto. Aquí se describe el fracaso de la industria del lino, pero posiblemente se refiera, inclusive, a la pérdida de todas las industrias.
Redes.
Según una traducción, "blancos", o sea "géneros blancos" (VM), lo cual posiblemente signifique "algodón blanco" (ver com. Est. 1: 6). Compárese el uso de la palabra "púrpura" para designar el género de color púrpura (ver com. Est. 1: 6; cf. Hech. 16: 14). Otra traducción posible del hebreo sería la de la BJ: "Cardadoras y tejedores palidecerán". En la LXX, esta frase habla de los que hacen bússos, "hilo fino" o "algodón".
10.
Todas sus redes.
El texto hebreo se ha interpretado de dos formas: "Estarán sus tejedores abatidos" (BJ) o los "fundamentos serán derribados". La primera armoniza mejor con el contexto. En todo caso, la vida económica del país sería terriblemente afectada. Todas las clases sociales sufrirían por la tremenda sequía. Es una escena de un grave castigo que indudablemente caería sobre todos, con las consecuencias que son de imaginar.
Los que hacen viveros.
Esta segunda parte del versículo no está traducida del hebreo, sino de los tárgumes y de la Vulgata. El texto hebreo (ver t. I, pp. 29-31) dice: "Todos los que trabajan a salario apesadumbrados de alma serán" (VM).
11.
Los príncipes de Zoán.
Los griegos llamaban Tanis a la ciudad de Zoán. Fue fundada siete años después de Hebrón (Núm. 13: 22). Estaba situada en la región del delta, sobre uno de los brazos orientales del Nilo. En el siglo XIII a. C. esta ciudad fue convertida en la capital de Ramsés II. Un siglo después de Isaías, el profeta Ezequiel profetizó un severo castigo sobre la ciudad (Eze. 30: 14).
12.
Ha determinado.
Entre tanto que los idolátricos consejeros de Faraón planeaban y predecían grandes cosas para Egipto, Isaías reveló la determinación divina de humillar el país. Si los así llamados sabios de Egipto realmente hubieran sido sabios, habrían procurado conocer la voluntad del Señor y aconsejado a la nación que anduviera en los caminos de Dios (cf. cap. 47: 13-15).
13.
Los príncipes de Menfis.
En Jer. 46: 19 y Eze. 30: 13 se presenta el castigo que el Señor enviaría sobre esta capital egipcia y sobre sus ídolos. Menfis era una de las principales ciudades reales del Bajo Egipto, y el primer punto que atacaron los ejércitos asirios cuando invadieron el país.
14.
Espíritu de vértigo.
Es decir, de vacilación o incertidumbre y no de sabiduría. Toda verdadera sabiduría procede de Dios. Los dirigentes egipcios se habían vuelto necios y se encontraban en un estado de gran confusión. Su "vértigo" y confusión no procedían de Dios, sino de su resistencia a andar en los caminos divinos. En su inseguridad y vacilación se transformaron en ebrios tambaleantes, repulsivos y dignos de lástima.
15.
La cabeza o la cola.
Es decir, todas las clases sociales, desde los arrogantes caudillos hasta los pobres y humildes. En su confusión y angustia nada podrían hacer.
16.
Como mujeres.
Se pinta un cuadro de terror y consternación, de debilidad y pánico. La virilidad de Egipto se desvanecería y los hombres serían tan tímidos como las mujeres.
17.
Espanto a Egipto.
Judá era una de las naciones más débiles del antiguo Cercano Oriente, mientras que Egipto era una de las más fuertes. Pero cuando Jehová castigara a Egipto, éste perdería la confianza en sí mismo. Egipto rechazó el consejo de Jehová, y finalmente su pueblo se espantaría y aterrorizaría ante los que honraran y sirvieran a Dios. Las cosas llegarían a tal punto, que los impíos reconocerían que la mano de Dios 224 estaba extendida contra ellos para mal.
18.
En aquel tiempo.
Cuando Egipto comprendiera la necedad y la inutilidad de oponerse a la voluntad de Dios (vers. 17). Ver la misma expresión en Isa. 2: 11, 17; 4: 2; 26: 1; 29: 18; 52: 6; Joel 3: 18; Zac. 2: 11; 9: 16; 12: 8; 13: 1; 14: 4, 9; Mal. 3: 17. "En aquel tiempo" o "en aquel día" pareciera ser una expresión típica de los profetas para referirse al tiempo cuando Dios se revelará ante las naciones y establecerá el reino mesiánico. El resto del cap. 19 (vers. 18-25) es una profecía condicional acerca del tiempo cuando, según el plan original de Dios para evangelizar al mundo (ver pp. 31, 36), los egipcios habrían de conocer al verdadero Dios y le servirían así como lo hacía el pueblo hebreo (vers. 25).
Cinco ciudades.
Podrían ser cinco ciudades específicas, cuyos nombres no aparecen aquí (se han sugerido Heliópolis, Leontópolis, Elefantina, Dafne y Menfis), o podría tratarse de un número simbólico. De entre los egipcios paganos, que por tanto tiempo habían rechazado el mensaje de la gracia divina, muchos se volverían al Señor y aprenderían la "lengua" y los caminos del pueblo de Dios (ver p. 31). En Sof. 3: 8-10 se presenta un cuadro similar (cf. Zac. 14: 16-19).
Juren.
Es decir, prestarían juramento de lealtad a Jehová, reconociéndolo como el Dios verdadero.
Ciudad de Herez.
Heb. 'ir hahéres, literalmente, la "ciudad de la destrucción". Sin embargo, 15 manuscritos hebreos, el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto, la versión de Símaco de la LXX, la Vulgata y el árabe dicen 'ir hajéres o su equivalente, "la ciudad del sol". El nombre de la ciudad egipcia de Heliópolis significa precisamente "ciudad del sol". Heliópolis es el nombre griego de la ciudad de On, mencionada en Gén. 41: 45, 50. Se encontraba cerca de la ribera oriental del Nilo, a unos 30 km al norte de Menfis y casi directamente al oeste del extremo norte del golfo de Suez. Jeremías (Jer. 43: 13) designa a esta ciudad con el nombre de Bet-semes, "casa del sol" en hebreo. Esta ciudad era el centro del culto al sol. Si es correcta la transcripción 'ir hajéres, Isaías entonces afirma que una de las "cinco ciudades" que habrían de jurar por Jehová de los ejércitos sería On, la ciudad del sol, que una vez había sido el centro del culto egipcio al sol.
19.
Altar para Jehová.
Más tarde se levantaron dos templos hebreos en Egipto, uno en Elefantina, construido antes de 525 a. C. y destruido en el año 410, y el otro en Leontópolis, cerca de Menfis, en la región del delta, construido en respuesta al pedido de Onías a Ptolomeo Filométor y Cleopatra en torno de 150 a. C. Sin embargo, es muy poco probable que aquí se haga alusión a cualquiera de esos templos. La predicción de los vers. 18-25 es enteramente condicional (ver com. vers. 18). Nunca llegó el tiempo cuando los egipcios jurarán lealtad al verdadero Dios (vers. 18) y se convirtieran en pueblo de Jehová (vers. 25). Esta predicción nunca se cumplió, en parte porque los israelitas no fueron fieles al sagrado cometido que se le había confiado (ver pp. 32-36). Si Israel hubiese sido fiel, gentes de todas las naciones, incluso de Egipto, se hubieran convertido a Jehová (Zac. 14: 16 -19). Los centros para la adoración del verdadero Dios hubieran reemplazado a los lugares donde se había adorado a dioses paganos. El profeta previó un tiempo cuando el mundo se volvería a Jehová y le serviría. Sin embargo, como resultado del fracaso de Israel esta profecía condicional no pudo cumplirse. Pero en la tierra renovada todas las naciones de los redimidos adorarán a Jehová (Isa. 11: 9; 45: 22-23; Dan. 7: 27).
20.
El les enviará salvador.
Continúa aquí la profecía condicional (ver com. vers. 18).
Príncipe.
Heb. rab, "grande", de donde viene la palabra rabbí, "mi grande", comúnmente transliterada como "rabino". En el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto se lee yrd, forma verbal que podría derivarse del verbo radah, "gobernar", o de yarad, "descender". En el primer caso, la última parte del vers. 20 debería leerse "gobernará y los libertará"; en el segundo, "descenderá y los libertará". Esta segunda opción parece más probable.
21.
Conocerán a Jehová.
"En aquel día" (ver com. vers. 18). Las bendiciones del Evangelio no serían posesión exclusiva de Israel (ver pp. 30-32).
22.
Herirá y sanará.
El mensaje de Isaías a Egipto comienza con una profecía de castigo y juicio (vers. 1- 17). Pero Jehová es un Dios de misericordia. Hiere a fin de poder sanar. El propósito divino al enviar castigos no era la destrucción sino la restauración, tanto para Egipto como para Judá.
23.
Egipto a Asiria.
Isaías previó el día cuando Egipto y Asiria adorarían a Jehová (ver com. vers. 18). Las naciones vivirían 225 juntas en paz y hermandad, felices de servir al Señor. Esta profecía se cumplirá en la tierra renovada, cuando todos le conozcan, "desde el más pequeño de ellos hasta el más grande" (Jer. 31: 34; cf. Isa. 11: 16; 35: 8).
Servirán.
Es decir, "adorarán".
25.
Pueblo mío Egipto.
Los israelitas habían llegado a considerarse como el único pueblo de Dios. Olvidaron que Jehová era Dios de toda la tierra y que deseaba que todas las naciones se salvaran. Aquí Isaías le señala al pueblo de Israel sus oportunidades y responsabilidades. Llegaría el tiempo cuando la pagana Asiria, como también Egipto, habrían de conocer a Dios. Oseas tuvo una visión similar (Ose. 1: 10).


ISAÍAS - CAPÍTULO 20 - - AUDIO
Un símbolo prefigurando la vergonzosa cautividad de Egipto y Etiopía.

1 EN EL año que vino el Tartán a Asdod, cuando lo envió Sargón rey de Asiria, y peleó contra Asdod y la tomó;
2 en aquel tiempo habló Jehová por medio de Isaías hijo de Amoz, diciendo: Ve y quita el silicio de tus lomos, y descalza las sandalias de tus pies. Y lo hizo así, andando desnudo y descalzo.
3 Y dijo Jehová: De la manera que anduvo mi siervo Isaías desnudo y descalzo tres años, por señal y pronóstico sobre Egipto y sobre Etiopía,
4 así llevará el rey de Asiria a los cautivos de Egipto y los deportados de Etiopía, a jóvenes y a ancianos, desnudos y descalzos, y descubiertas las nalgas para vergüenza de Egipto.
5 Y se turbarán y avergonzarán de Etiopía su esperanza, y de Egipto su gloria.
6 Y dirá en aquel día el morador de esta costa: Mirad qué tal fue nuestra esperanza, a donde nos acogimos por socorro para ser libres de la presencia del rey de Asiria; ¿y cómo escaparemos nosotros?
1.
Tartán.
Literalmente, "Comandante". Tartán era el título del comandante en jefe de los ejércitos asirios y no su nombre personal. En los anales del 11.º año de Sargón (711 a. C.) se registra que Azuri, rey de Asdod, se rebeló contra Asiria, y que Sargón inmediatamente envió un ejército, depuso a Azuri y colocó a Ahimiti, su hermano menor, en el trono de Asdod. Pero los de Asdod se negaron a aceptar al rey que Asiria les impuso, y pusieron en su lugar a un griego aventurero. Según los anales de Sargón, otras ciudades filisteas, junto con Judá, Edom y Moab, se unieron en la lucha contra Asiria. Enviaron un pedido a "Pir'u [¿faraón?], rey de Musru [¿Egipto?], un potentado, [que fue] incapaz de salvarlos". Cuando Sargón atacó a Asdod, el usurpador griego huyó "al territorio de Musru, que pertenece a Etiopía", y un asirio fue puesto como gobernador. El rey de Etiopía se aterrorizó ante el avance de Sargón, y rápidamente tomó medidas para hacer la paz con Asiria: encadenó al griego y lo envió a Asiria.
Sargón.
Durante muchos años la única referencia de este importante rey asirio se encontraba en este pasaje. Los escépticos ponían en duda la historicidad de esta afirmación, pero durante las excavaciones hechas en Jorsabad en los años 1843 -1845, Botta descubrió el palacio de Sargón, en donde halló las famosas inscripciones que relatan la historia de este importante rey.
2.
Quita el silicio.
Por lo general se llevaba silicio como señal de luto. Quitarse el silicio significaba alegrarse (Sal. 30: 11). Pero en este caso el "silicio" parece haber sido el traje típico de Isaías, así como el de Juan el Bautista era de pelo de camello (Mat. 3: 4), y la característica de la vestimenta de Elías era el cinturón de cuero (2 Rey. 1: 8).
Desnudo.
Ver com. 1 Sam. 19: 24. La palabra 'arom puede significar "totalmente desnudo" o "parcialmente vestido". Aquí, y en Isa. 58: 7; Eze. 18: 7, 16 y Miq. 1: 8, debe asignársele el segundo sentido. Isaías se quitó la ropa exterior, dejándose sólo la interior. Esta práctica es común en el Cercano Oriente aún 226 hoy, especialmente entre los trabajadores. Era un símbolo de humillación, privación y vergüenza.
3.
Tres años.
No se sabe a ciencia cierta si Isaías se vistió continuamente así durante tres años, o si lo hizo sólo en ciertas ocasiones durante este período para recordar al pueblo la próxima humillación de Egipto.
4.
A los cautivos de Egipto.
Sargón no ha dejado ningún registro de la invasión asiria de Egipto, pero si "Musru", adonde huyó el usurpador griego, equivale a Egipto (ver com. vers. 1), es probable que a muchos de los egipcios que habían participado en el movimiento contra Sargón también se los envió humillados a Asiria, como se los describe aquí. Por otra parte, durante los reinados de Esar-hadón (681-669) y de Asurbanipal (669-627?), Egipto fue invadido varias veces por los ejércitos asirios, y muchos cautivos, aun miembros de la familia real, fueron llevados a Asiria.
6.
Costa.
Los habitantes de toda la costa de Palestina, entre ellos los de Filistea y Fenicia, y quizá los de Chipre, habían tomado parte en la rebelión contra los asirios, pero fueron cruelmente dominados. Descubrieron, para tristeza suya, que ni siquiera con la ayuda de Egipto y Etiopía podían resistir al poderío de Asiria.
Nos acogimos por socorro.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice "nos confiamos"; pero el sentido básico es el mismo.


ISAÍAS - CAPÍTULO 21 - - AUDIO
1 El profeta, lamentando la cautividad de su pueblo, ve en visión la caída de Babilonia producida por los medos y persas. 11 Edom, que desdeña al profeta, es amonestado para que se arrepienta. 13 El tiempo de la calamidad de Arabia.

1 PROFECIA sobre el desierto del mar. Como torbellino del Neguev, así viene del desierto, de la tierra horrenda.
2 Visión dura me ha sido mostrada. El prevaricador prevarica, y el destructor destruye. Sube, oh Elam; sitia, oh Media. Todo su gemido hice cesar.
3 Por tanto, mis lomos se han llenado de dolor; angustias se apoderaron de mí como angustias de mujer de parto; me agobié oyendo, y al ver me he espantado.
4 Se pasmó mi corazón, el horror me ha intimidado; la noche de mi deseo se me volvió en espanto.
5 Ponen la mesa, extienden tapices; comen, beben. ¡Levantaos, oh príncipes, ungid el escudo!
6 Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que vea.
7 Y vio hombres montados, jinetes de dos en dos, montados sobre asnos, montados sobre camellos; y miró más atentamente,
8 y gritó como un león: Señor, sobre la atalaya estoy yo continuamente de día, y las noches enteras sobre mi guarda;
9 y he aquí vienen hombres montados, jinetes de dos en dos. Después habló y dijo: Cayó, cayó Babilonia; y todos los ídolos de sus dioses quebrantó en tierra.
10 Oh pueblo mío, trillado y aventado, os he dicho lo que oí de Jehová de los ejércitos, Dios de Israel.
11 Profecía sobre Duma. Me dan voces de Seir: Guarda, ¿qué de la noche? Guarda, ¿qué de la noche?
12 El guarda respondió: La mañana viene, y después la noche; preguntad si queréis, preguntad; volved, venid.
13 Profecía sobre Arabia. En el bosque pasaréis la noche en Arabia, oh caminantes de Dedán.
14 Salid a encontrar al sediento; llevadle agua, moradores de tierra de Tema, socorred con pan al que huye.
15 Porque ante la espada huye, ante la espada desnuda, ante el arco entesado, ante el peso de la batalla.
16 Porque así me ha dicho Jehová: De aquí a un año, semejante a años de jornalero, toda la gloria de Cedar será deshecha;
17 y los sobrevivientes del número de los valientes flecheros, hijos de Cedar, serán reducidos; porque Jehová Dios de Israel lo ha dicho. 227
1.
Profecía.
Ver com. cap. 13: 1.
El desierto del mar.
Aunque no se designa por nombre a la nación contra la cual se dirige este mensaje solemne, es evidente que se trata de Babilonia (vers. 2, 9; PR 389; cf. vers. 4). La LXX omite la frase "del mar". Isaías parece comparar la vasta inmensidad del desierto con el mar.
Viene.
No es claro si lo que viene es la "profecía" o la invasión medo-persa de Babilonia (vers. 2). Lo segundo es más probable, porque en el vers. a los elamitas y a los medos que fuera, esta invasión se compara a un torbellino que viene del sur (Heb. nég" , Gén 12: 9), y la tierra de Media y la "tierra horrenda" a la cual Isaías se referencia.
2.
Visión dura.
Ante el profeta aparece una visión dura y terrible de un poder saqueador, traidor, violento y destructor. Este poder era Babilonia (cap. 14: 4, 6), "el prevaricador". Se pide a Elam y Media que suban contra ella para acabar con la angustia y la desgracia que han ocasionado.
3.
Me he espantado.
La escena de la destrucción presentada ante el profeta era tan terrible, que éste se sentía completamente abrumado.
4.
Se pasmó mi corazón.
O "he perdido el sentido" (BJ).
La noche de mi deseo.
El miedo del profeta refleja el terror de Belsasar y de los babilonios en la noche de su orgía (vers. 5), la cual Isaías previó en esta "visión dura" (vers. 2; PR 389).
5.
Ponen la mesa.
Cf. Dan. 5: 1-4; Jer. 51: 39. El banqueteo desenfrenado caracterizó la noche cuando Babilonia cayó ante los ejércitos de Media y de Persia.
Extienden tapices.
Heb. tsafóh hatstsafith, "poner en orden los asientos"; es decir, arreglan los divanes o los tapices en los cuales los invitados se reclinarían para el banquete.
6.
Centinela.
En primer lugar, se le mostraron a Isaías las huestes de los elamitas y de los medos que se acercaban (vers. 2); luego vio a los babilonios en su festín (vers. 4-5). Ahora contempla la entrada de las fuerzas invasoras en la ciudad (vers. 6-9). El profeta se identifica con un centinela apostado en los muros de Babilonia antes de que cayera la ciudad, y como tal informa lo que ve.
7.
Hombres montados.
Isaías contempla al enemigo que avanza para el ataque.
8.
León.
Heb. 'aryeh. El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice hr'h (haro'eh), "el que ve". La oración, pues, diría: "El que ve [el centinela del vers. 6] gritó". La escritura del rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto concuerda mejor con el contexto.
9.
Cayó, cayó Babilonia.
Este es el clímax de la escena narrada por el profeta (ver com. vers. 6). Los ídolos de Babilonia han sido humillados por tierra. No han podido proteger a la arrogante capital (Jer. 50: 2; 51: 17-18, 47, 52; cf. Isa. 47: 13-15). Compárese con Jer. 51: 8; Apoc. 14: 8; 18: 2.
10.
Trillado.
La frase literalmente dice: "Aplastado mío, hijo de mi era". En la Biblia muchas veces se compara el día del juicio con la cosecha (Isa. 41: 15; Jer. 51: 33; Amós 1: 3; Miq. 4: 13; Hab. 3: 12; Mat. 13: 39; Apoc. 14: 14-20).
11.
Profecía sobre Duma.
Ver com. cap. 13: 1. La LXX y la BJ dicen Edom en vez de Duma. Duma fue uno de los descendientes de Israel (Gén. 25: 14; 1 Crón. 1: 30). Como en esta profecía se menciona el monte de Seir, algunos sitúan a Duma en Edom, pero no se conoce ninguna ciudad edomita de ese nombre. Por esto algunos consideran que Duma es un nombre simbólico de Edom. Sin embargo, en el desierto de Arabia, al este de Edom, había una ciudad llamada Duma, la cual pudo haber estado vinculada con los israelitas.
Guarda.
Ver com. vers. 6.
¿Qué de la noche?
Esta pregunta posiblemente equivalga a "¿Qué hora de la noche es?" (ver 3JT 13 -14). Algunos de Edom indagan con urgencia e insistencia cuáles son las nuevas. Es hora de oscuridad y peligro, y están ansiosos por saber cuándo llegará el amanecer, para aliviar su ansiedad y temor.
12.
La mañana viene.
La respuesta del vigía es misteriosa, y presagia cosas malas. No da ninguna respuesta definida; sencillamente afirma que, aunque venga la mañana, seguirá la noche. Hay poca luz o esperanza para el porvenir. Las horas que seguirán son oscuras, lúgubres e inciertas. Tal había de ser la historia futura del desdichado país de Edom. Sería pisoteado por una sucesión de conquistadores, y finalmente quedaría reducido a una completa desolación. Los vigías de Dios que están hoy sobre los muros de Sión debieran estar listos para dar respuesta a quienes preguntan en qué hora de la larga 228 noche de la tierra estamos y cuándo puede esperarse el amanecer del día eterno (CS 690).
Preguntad si queréis.
Estas palabras presuponen un ardiente deseo de saber el significado de la respuesta misteriosa del vigía. Este se ha negado a dar una respuesta definitiva, y los indagadores permanecen en la oscuridad. Si desean preguntar de nuevo, pueden hacerlo; pero no se les da seguridad de que una segunda pregunta obtendrá una respuesta más satisfactoria que la primera.
13.
Profecía sobre Arabia.
Ver com. cap. 13: 1. Esta es otra profecía difícil de comprender. Las caravanas de dedanitas debían pasar la noche en pleno desierto de Arabia. Por Jer. 49: 7-8 parece entenderse que los descendientes de Dedán vivían cerca de Tema, al sur de Duma y al sudeste de Edom. Dedán era un centro comercial importante (Eze. 27: 15, 20). En Jer. 25: 23-24, Dedán y Tema aparecen en relación con "los reyes de Arabia" y los pueblos "que habitan en el desierto". Tanto Jeremías como Ezequiel enunciaron mensajes funestos para Dedán (Jer. 49: 8; Eze. 25: 13). Se ha identificado a Dedán con el oasis de el-Ula, en el extremo noroeste de Arabia Saudita.
14.
Llevadle agua.
Estas palabras indican la situación apremiante de los dedanitas (vers. 13), que se habían visto obligados a huir ante el enemigo sin llevar provisiones. Se encarece a los temanitas, vecinos de ellos, que se apiaden de su sed y de su hambre.
Tierra de Tema.
En Gén. 25: 13 -15 y 1 Crón. 1: 29-30, Tema y Duma aparecen como descendientes de Israel. Tema está situada en el desierto de Arabia, a unos 350 km al sur de Duma, y como a 500 km al este de la punta de la península del Sinaí.
16.
Un año.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice "tres años" en vez de "un año".
Semejante a años de jornalero.
Ver com. cap. 16: 14. Un jornalero trabajaba sólo el tiempo por el cual había sido contratado. Esta frase da a entender que la caída de Cedar no se haría esperar. Dentro de un año ocurriría el castigo enunciado.
Cedar.
En el Génesis, Cedar aparece como tribu ismaelita, junto con Duma y Tema (Gén. 25: 13-15). Pero en otros pasajes, pareciera emplearse la palabra Cedar para designar a los nómadas del desierto de Arabia (Sal. 120: 5; Cant. 1: 5; cf. Isa. 41: 11; 60: 7; Jer. 2: 10). Isaías predice que dentro de un año sobrevendría un extenso castigo sobre toda la región desértico del norte de Arabia. Tiglat-Pileser III declara que ha impuesto un duro castigo sobre Samsi, reina de Arabia. Afirma haber dado muerte a 1.100 de sus súbditos y haber tomado 30.000 de sus camellos y 20.000 cabezas de ganado. Sargón también asegura que recibió tributo de polvo de oro, marfil, caballos y camellos de parte de la reina de Arabia. También afirma haber subyugado a otras tribus árabes que nunca antes habían pagado tributo. Sin embargo, no se sabe el año cuando esto ocurrió.
17.
Sobrevivientes.
Heb. she'ar, "remanente" (Isa. 10: 20-22; 11: 11, 16; 14: 22; 16: 14; 17: 3). Sargón afirma que cuando derrotó a las lejanas tribus árabes de Tamud, Ibadidi, Marsimanu y Haiapa, deportó al remanente y los estableció en Samaria.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
4 PR 389
11 Ev 110; 3JT 64; 4T592
11-12 CS 690; 3JT 14; 1T 430; TM 233
12 Ev 162-163, 284; 4T 592; 6T 26


ISAÍAS - CAPÍTULO 22 - - AUDIO
1 El Profeta lamenta la invasión de Judá por los persas. 8 Desaprueba su sabiduría humana y su gozo mundano. 15 Profetiza la destitución de Sebna, 20 y su reemplazo por Eliaquim, quien prefigura el reinado de Cristo.

1 PROFECIA sobre el valle de la visión. ¿Qué tienes ahora, que con todos los tuyos has subido sobre los terrados?
2 Tú, llena de alborotos, ciudad turbulenta, 229 ciudad alegre; tus muertos no son muertos a espada, ni muertos en guerra.
3 Todos tus príncipes juntos huyeron del arco, fueron atados; todos los que en ti se hallaron, fueron atados juntamente, aunque habían huido lejos.
4 Por esto dije: Dejadme, lloraré amargamente; no os afanéis por consolarme de la destrucción de la hija de mi pueblo.
5 Porque día es de alboroto, de angustia y de confusión, de parte del Señor, Jehová de los ejércitos, en el valle de la visión, para derribar el muro, y clamar al monte.
6 Y Elam tomó aljaba, con carros y con jinetes, y Kir sacó el escudo.
7 Tus hermosos valles fueron llenos de carros, y los de a caballo acamparon a la puerta.
8 Y desnudó la cubierta de Judá; y miraste en aquel día hacia la casa de armas del bosque.
9 Visteis las brechas de la ciudad de David, que se multiplicaron; y recogisteis las aguas del estanque de abajo.
10 Y contasteis las casas de Jerusalén, y derribasteis casas para fortificar el muro.
11 Hicisteis foso entre los dos muros para las aguas del estanque viejo; y no tuvisteis respeto al que lo hizo, ni mirasteis de lejos al que lo labró.
12 Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó en este día a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir silicio;
13 y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos.
14 Esto fue revelado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos: Que este pecado no os será perdonado hasta que muráis, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.
15 Jehová de los ejércitos dice así: Ve, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile:
16 ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto ¡abra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña?
17 He aquí que Jehová te transportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro.
18 Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por tierra extensa; allá morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor.
19 Y te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré.
20 En aquel día llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de Hilcías,
21 y lo vestiré de tus vestiduras, y lo ceñiré de tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalén, y a la casa de Judá.
22 Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.
23 Y lo hincaré como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de su padre.
24 Colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los nietos, todos los vasos menores, desde las tazas hasta toda clase de jarros.
25 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo hincado en lugar firme será quitado; será quebrado y caerá, y la carga que sobre él se puso se echará a perder; porque Jehová habló.


1.
Profecía.
Ver com. cap. 13: 1.
El valle de la visión.
Jerusalén es el "valle de la visión", tal como se desprende claramente del mensaje mismo (vers. 4, 8-10).
¿Qué tienes ahora?
Literalmente, "¿qué a ti pues?", lo cual significa, "¿qué sucede que actúas de esta manera?"
Sobre los terrados.
Se usaban los techos planos de las casas de Palestina para diversas actividades, entre ellas la adoración a los dioses paganos (Jer. 19: 13) y las fiestas y banquetes (Juec. 16: 27; Neh. 8: 16; Isa. 22: 13).
2.
Alborotos.
"Ruido de gritos".
No son muertos a espada.
Mientras la campiña de Judá estaba siendo devastada por los ejércitos asirios y morían multitudes, los habitantes de Jerusalén no arriesgaban la vida en el campo de batalla ayudando a sus compatriotas. Estaban ocupados en una extraña y desenfrenada búsqueda de placeres. Era pecado que procedieran así cuando tantos de sus hermanos estaban perdiendo la vida y las propiedades (vers. 4 -11), y sobre 230 todo, porque Dios había proclamado luto (vers. 12).
3.
Tus príncipes juntos huyeron.
Posiblemente Isaías se refiere a un momento de tregua en el sitio de Jerusalén, ocasionado por la llegada de Tirhaca y su ejército etíope (cap. 37: 8-9), lo que proporcionó a algunos de los dirigentes de Jerusalén la oportunidad de huir de la ciudad. Esa cesación del asedio, aunque fuera por poco tiempo, bien pudo ser considerado por el pueblo de Jerusalén como el fin del peligro asirio, lo que podría haber llevado al regocijo general.
Del arco, fueron atados.
Es difícil la interpretación de esta parte del versículo, porque el hebreo no es claro. La BJ traduce: "Del arco escapaban". la VM reza: "Por los flecheros son atados", y la NC, dice: "Han sido apresados sin la defensa del arco". Esta última interpretación daría a entender que habían intentado escapar, pero fueron apresados sin armas y sin haber participado en la batalla.
4.
Dejadme.
Isaías se siente muy afectado por la triste situación de Jerusalén, y pide que lo dejen solo con su tristeza. Más tarde Jeremías también lloro amargamente por la suerte de la ciudad, a la cual también "la hija de mi pueblo" (Lam. 3: 48; cf. Jer. 8: 19).
5.
Día es de alboroto.
Isaías describe un día de angustia y confusión, cuando el enemigo rodea la ciudad, rompe los muros con máquinas de guerra y el pueblo clama a los montes en su angustia (Isa. 2: 19, 21; Ose. 10: 8; cf. Luc. 23: 30; Apoc. 6: 16).
El valle de la visión.
Ver com. vers. 1.
6.
Elam tomó Aljaba.
Entre las fuerzas asirias que invadieron el territorio de Judá había arqueros especializados provenientes de Elam (Jer. 49: 35).
Kir.
Se desconoce la ubicación precisa de Kir. Se dice en 2 Rey. 16: 9 que Tiglat-pileser llevó cautivos a los habitantes de Damasco a ese lugar (cf. Amós 1: 5).
Sacó el escudo.
Es decir, se preparó para la batalla.
7.
Tus hermosos valles.
Alrededor de Jerusalén había muchos valles, entre ellos los de Hinom y Cedrón. Estos valles se llenarían de soldados enemigos para atacar la ciudad.
8.
Desnudó la cubierta.
Es decir, reveló las defensas secretas de Judá, por lo cual pudo derrotar a la nación.
La casa de armas del bosque.
El arsenal real. Los escudos de oro (más tarde de bronce) de la guardia real estaban en la casa de armas del bosque del Líbano (ver com. 1 Rey. 10: 17; 14: 27). Se describe aquí al pueblo que busca sus armas defensivas.
9.
Las brechas.
Ante la amenaza de ataque, los pobladores de Jerusalén se dieron cuenta de que había varias partes del muro de la ciudad de David que necesitaban ser reparadas con urgencia (2 Crón. 32: 5).
Estanque de abajo.
Ver com. 2 Crón. 32: 4. Este estanque fue construido específicamente para surtir de agua a la ciudad durante un asedio, y también para privar de agua al enemigo que estuviera fuera de la ciudad.
10.
Contasteis las casas.
Se hizo una lista de las casas de Jerusalén, algunas de las cuales fueron escogidas para su demolición con el fin de proporcionar materiales para reparar las murallas de la ciudad.
11.
Foso entre los dos muros.
Este "foso" posiblemente fue el túnel construido por Ezequías para llevar el agua desde la antigua fuente de Gihón hasta otro estanque situado al suroeste, a 533 m de distancia, que se conoce como estanque de Siloé (ver T. II, p. 89). Del lado de afuera del muro anterior y también más afuera del acueducto de Ezequías y el estanque de Siloé, se construyó un segundo muro (ver com. 2 Crón. 32: 5). De ese modo, toda el agua que brotaba de la fuente de Gihón quedaba a disposición de los habitantes de Jerusalén, pero era completamente inaccesible para un enemigo que estuviera fuera de la ciudad.
Al que lo hizo.
Muchos de los habitantes de Jerusalén ya no buscaban la protección de Dios, sino que dependían de sus propios recursos e invenciones. Olvidaron que Jehová era el verdadero fundador y artífice de la ciudad, y que sólo él podría proporcionar la ayuda necesaria en tiempo de angustia.
12.
Llamó en este día a llanto.
El peligro que se cernía sobre la ciudad debería haber llevado al pueblo al arrepentimiento y a la oración. Así ocurrió con Ezequías (cap. 37: 4, 15-20). En vista de que vendría el día de Jehová, también Joel exhortó al pueblo para que se volviera a Dios con ayuno y llanto, a fin del que el Señor fuera misericordioso con ellos (Joel 2: 12-17).
13.
He aquí gozo y alegría.
A pesar de su situación desesperante, el pueblo no se volvió a Dios sino que continuó en borracheras y 231 banqueteos. Se habían entregado a una sensualidad desenfrenada, de la cual nada podía ya apartarlos. Compárese esto con los comentarios de Pablo acerca de la filosofía epicúrea de su tiempo (1 Cor. 15: 32).
14.
Este pecado.
El pueblo rehusó volverse a Jehová, y su iniquidad no podía ser perdonada. No se trataba de un decreto arbitrario de parte de Dios. El Señor no podía salvarlos mientras persistieran en su impiedad.
15.
A Sena.
Sebna era el tesorero. Esta posición era una de las más importantes en el reino. Posiblemente era virrey, y actuaba en lugar del rey, en todos los asuntos importantes del Estado, entre los cuales pueden haberse incluido las finanzas nacionales, los asuntos internos y la responsabilidad de atender la casa real. Como regente, Jotam había estado a "cargo del palacio" (2 Rey. 15: 5).
16.
Sepulcro.
Isaías estaba indignado por la arrogancia de Sebna. Parece que hacía poco había subido al poder, se había enriquecido y aún no tenía una tumba familiar donde enterrar a sus antepasados. Por lo tanto decidió construir una tumba nueva y elegante, para que lo honraran en su importante cargo y para asegurarse un lugar en el recuerdo de las generaciones futuras. En vez de dedicar sus esfuerzos para salvar a la nación en ese tiempo de peligro, le era más importante promover sus intereses personales. En los alrededores de Jerusalén son comunes las tumbas labradas en la roca, similares a las que Sebna estaba haciendo construir para él.
El Prof. N. Avigad ha identificado la tumba de Sebna como una que se encuentra en la ladera del monte de los Olivos, descubierta hace muchos siglos, y de la cual fue llevada una inscripción al Museo Británico. Esta inscripción, escrita en el estilo de la época de Ezequías, dice: "Este es [el sepulcro de Sheban] yahu, quien está sobre la casa. Aquí no hay plata ni oro, sino con él [sus huesos] y los huesos de su sierva esposa. ¡ Maldito el hombre que lo abra!" (Los corchetes indican la restauración conjetural de las porciones del texto que están incompletas y son ilegibles.)
17.
Te transportará.
Heb. "Jehová te lanzará con gran lanzamiento". Sebna no ocuparía la tumba, sino que perecería en un país extranjero.
18.
Te echará a rodar.
Isaías describe en forma más gráfica el fin de Sebna.
Tierra extensa.
Quizá Mesopotamia.
Carros.
La debilidad de Sebna era su orgullo manifiesto. Había adquirido una espléndida carroza que, sin embargo, habría de acompañarlo al cautiverio.
19.
Te arrojaré.
El Señor quitaría a Sebna de su honroso cargo. Cuando vinieron los mensajeros de Senaquerib a Jerusalén, otro (ver com. vers. 21) ya ocupaba su puesto como "mayordomo", mientras él desempeñaba el cargo inferior de escriba (cap. 36: 22).
20.
Mi siervo Eliaquim.
Hasta ahora no se había mencionado a Eliaquim, y nada se sabe de su actuación anterior.
21.
Lo vestiré.
A Eliaquim se le daría el puesto de Sebna, junto con las vestiduras y el talabarte, símbolos de su cargo. Esta predicción no tardó cumplirse (Isa. 36: 22; cf. Prov. 16:18; Dan. 4: 37; Luc. 14: 11).
Será padre.
A diferencia de Sebna, Eliaquim ejercería sabiamente su cargo, gobernando para bien del pueblo, como "padre" para ellos en la hora de necesidad. Nada se sabe de sus actividades posteriores, excepto que fue el jefe de la delegación que atendió a los enviados de Senaquerib que fueron a exigir la rendición de Jerusalén (cap. 36: 11, 22).
22.
La llave.
Como mayordomo real, Eliaquim llevaría las llaves del palacio real.
23.
Como clavo.
O "clavija" (BJ), ya fuera para asegurar una tienda al suelo ("como estaca" [BC]) o un gancho donde colgar diversos enseres domésticos. Aquí parece emplearse en este segundo sentido, como símbolo de algo firme y seguro, en lo cual se puede confiar.
Asiento de honra.
Eliaquim sería una honra para la casa de su padre, humilde hasta ese momento. Es el Señor quien eleva a los pobres y humildes a puestos de confianza y honor (1 Sam. 2: 7-8; ver com. Luc. 14: 11).
24.
Toda la honra.
Heb. "todo el peso (u honor)". Sigue empleándose la figura del clavo del cual pueden colgarse diversos objetos.
25.
Será quebrado y caerá.
Este versículo ha dado lugar a muchos debates. Algunos piensan que se aplica a Eliaquim quien, a pesar de todo lo bueno que hasta este punto se dijo de él, finalmente demostraría que era indigno, así como lo había sido su predecesor, y por eso sería quitado de su cargo de confianza y honra. Otros piensan que estas palabras no pueden aplicarse a Eliaquim, porque parece inapropiado que, sin explicación alguna, una predicción de vergüenza siguiera tan de cerca a otra de honra. En este versículo se 232 encuentra el clímax de un solemne mensaje pronunciado contra Judá y Jerusalén (ver com. ver. 1). Esta parte del mensaje puede referirse a la nación en general, y no a Eliaquim en forma personal. Ese clavo sería quitado; lo que allí estuviera colgado, caería, y el fin sería desgracia y rutina. Tal en realidad la suerte de Jerusalén, de Judá y de todos aquellos contra cuya orgías y banqueteos se pronunció esta profecía.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
23 Ev 102-103; 3JT 295; PR 257; 9T 112


ISAÍAS - CAPÍTULO 23 - - AUDIO
1 El miserable derrumbe de Tiro. 17 Su infeliz retorno.

1 PROFECIA sobre Tiro. Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es Tiro hasta no quedar casa, ni a donde entrar; desde la tierra de Quitim les es revelado.
2 Callad, moradores de la costa, mercaderes de Sidón, que pasando el mar te abastecían.
3 Su provisión procedía de las sementeras que crecen con las muchas aguas del Nilo, de la mies del río. Fue también emporio de las naciones.
4 Avergüénzate, Sidón, porque el mar, la fortaleza del mar habló, diciendo: Nunca estuve de parto, ni di a luz, ni crié jóvenes, ni levanté vírgenes.
5 Cuando llegue la noticia a Egipto, tendrán dolor de las nuevas de Tiro.
6 Pasaos a Tarsis; Aullad, moradores de la costa.
7 ¿No era ésta vuestra ciudad alegre, con muchos días de antigüedad? Sus pies la llevarán a morar lejos.
8 ¿Quién decretó esto sobre Tiro, la que repartía coronas, cuyos negociantes eran príncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra?
9 Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer la soberbia de toda gloria, y para abatir a todos los ilustres de la tierra.
10 Pasa cual río de tu tierra, oh hija de Tarsis, porque no tendrás ya más poder.
11 Extendió su mano sobre el mar, hizo temblar los reinos; Jehová mandó respecto a Canaán, que sus fortalezas sean destruidas.
12 Y dijo: No te alegrarás más, oh oprimida virgen hija de Sidón. Levántate para pasar a Quitim, y aun allí no tendrás reposo.
13 Mira la tierra de los caldeos. Este pueblo no existía; Asiria la fundó para los moradores del desierto. Levantaron sus fortalezas, edificaron sus palacios; él la convirtió en ruinas.
14 Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es vuestra fortaleza.
15 Acontecerá en aquel día, que Tiro será puesta en olvido por setenta años, como días de un rey. Después de los setenta años, cantará Tiro canción como de ramera.
16 Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada; haz buena melodía, reitera la canción, para que seas recordada.
17 Y acontecerá que al fin de los setenta años visitará Jehová a Tiro; y volverá a comerciar, y otra vez fornicará con todos los reinos del mundo sobre la faz de la tierra.
18 Pero sus negocios y ganancias serán consagrados a Jehová; no se guardarán ni se atesorarán, porque sus ganancias serán para los que estuvieron delante de Jehová, para que coman hasta saciarse, y vistan espléndidamente.
1.
Profecía sobre Tiro.
Ver com. cap. 13: 1. Tiro y Sidón eran las principales ciudades de Fenicia, la gran nación marítima (ver t. II, pp. 69-70); por lo tanto éste es un mensaje del castigo divino contra Fenicia. Tiro y Sidón fueron con frecuencia objeto de los ataques de las grandes naciones del Cercano Oriente, entre ellas Asiria y Babilonia y, más tarde, de Alejandro Magno. ¿A cuál de esos ataques se refiere Isaías? Quizá a todos. Sin duda, el Señor tenía un mensaje para fenicia en el tiempo de Isaías, y la profecía se refería 233 a las medidas tomadas contra Tiro por Tiglat-pileser III, Sargón II y Senaquerib. Pero no hay duda de que la profecía es aún más abarcante, y se refiere también a tiempos posteriores cuando el castigo predicho sería aún más completo, como ocurrió en los días de Nabucodonosor y Alejandro Magno. En Eze. 26 a 28 hay una profecía paralela de Ezequiel. Al comparar Isa. 23: 2, 8, 11, 15, 17 con Apoc. 17: 2, 5; 18: 2-3, 5, 11, 23, se notará el uso de figuras similares. Cf. com. Isa. 47: 1; Jer. 25: 12; 50: 1; Eze. 26: 13.
Naves de Tarsis.
Se cree que Tarsis era una colonia fenicia en España (ver com. Gén. 10: 4). Las "naves de Tarsis" mencionadas varias veces en relación con Tiro, eran probablemente grandes naves que transportaban metales (ver Isa. 2: 16) u otras mercaderías (Eze. 22: 12). Algunas veces la designación parece indicar más bien el tamaño de la nave que el lugar al cual se dirigía o de donde procedía. La profecía de Isaías describe las grandes naves de Tarsis cargadas de riquezas, que surcan el Mediterráneo para llegar a Tiro, su puerto de origen; pero que antes de llegar se enteran de que la ciudad ha sido tomada.
Ni a donde entrar.
Las naves no tienen puerto donde echar anclas.
Quitim.
Probablemente, Chipre. Ver com. Núm. 24: 24. Esta sería la última escala en el viaje de España a Tiro, y aquí se enteraría la tripulación del desastre que había sobrevenido a su ciudad.
2.
Callad.
O "quedad mudos" (BJ) de sorpresa, tristeza y terror.
Sidón.
El nombre Sidón se emplea con frecuencia para representar a toda Fenicia. En la antigüedad Sidón era más importante que Tiro (ver t. II, p. 70). Tanto los griegos de los tiempos homéricos como los asirios, a veces usaban el nombre Sidón en este sentido. Tiro era conocida como la metrópoli de los sidonios, y el rey de Tiro era el "rey de los sidonios"(ver com. 1 Rey. 16: 31).
3.
Sementeras . . . del Nilo.
El hebreo dice "simiente de Sijor". Muchos creen que Sijor es otro nombre del Nilo, pero algunos consideran que debe identificarse con el "río de Egipto", o sea el Wadi el-Arish, en el límite suroeste de Palestina (ver com. 1 Crón. 13: 5). La "semilla de Sijor" evidentemente es el trigo cultivado en Egipto. Fenicia importaba cereales de Egipto, e indudablemente las naves fenicias eran muy empleadas en el comercio con los cereales egipcios.
Del río.
Es decir, el Nilo (ver com. cap. 19: 5-6).
4.
Avergüénzate.
Se consideraba una desgracia el no tener hijos (ver com. Gén. 16: 4; 10: 18; 30: 23; 38: 25). Aquí se describe a Sidón que se lamenta por no tener hijos. Está sola, desolada y abandonada, llorando por su desamparo e impotencia (cf. Isa. 47: 7-9; Apoc. 18: 7).
5.
Cuando llegue la noticia.
Cuando llegara la noticia de la derrota de Fenicia, los egipcios se angustiarían mucho. Una vez que los asirios se vengaron de Tiro y Sidón, estuvieron en condiciones de atacar a Egipto. En los días de Nabucodonosor y de Alejandro Magno la conquista de Tiro precedió inmediatamente a la invasión de Egipto (Eze. 29: 18-20).
6.
Aullad.
La destrucción de Tiro causaría angustia a lo largo de toda la costa de Fenicia (ver com. vers. 2) y en todas las otras zonas que dependían del comercio fenicio. Los habitantes de Tiro que pudieran escapar de la ciudad huirían a lugares tan distantes como Tarsis.
7.
Vuestra ciudad alegre.
El profeta irónicamente se refiere a la futura ruina de Tiro. Compárese esto con su canto satírico contra Babilonia (cap. 14: 4-23). Había colonias fenicias en las costas del Mediterráneo, del mar Negro y de la costa atlántica de Europa.
8.
¿Quién decretó esto?
Es decir, ¿quién es el responsable de la destrucción que humillará a Tiro? Tiro es una ciudad fuerte y esplendorosa, pero un poder mucho mayor que ella la ha condenado.
Cuyos negociantes.
Compárese con Apoc. 18: 23.
9.
Jehová de los ejércitos.
Isaías responde a la pregunta del vers. 8. Tiro se opone arrogantemente al Dios del cielo, jactándose de ser mayor que él (Eze. 28: 2-8); pero el Señor la humillará y la avergonzará (Isa. 13: 11; 14: 24, 26-27). La destrucción de Tiro sería una demostración a todo el mundo de la manera en que Dios humilla el orgullo y la arrogancia de los hombres.
10.
Pasa cual río de tu tierra.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice: "Trabaja tu tierra". La LXX parece haberse traducido de un manuscrito similar; dice: "Labra tu tierra" (lo mismo dicen BC y BJ). La diferencia de aspecto que hay en el hebreo entre "trabaja" y "pasa" es mínima y fácilmente habría permitido un error de 234 transcripción. Difícil es saber hoy cuál verbo es el original. Si se opta por pensar que el verbo "trabajar" está en el original, debe entenderse que se exhorta a la hija de Tarsis a labrar su tierra, pues ya no podrá vivir del comercio marítimo. Si se entiende que el verbo original era "pasar", debe entenderse que los habitantes de Tarsis tienen que abandonar su ciudad como un río que se desborda, para huir a donde puedan.
No tendrás ya más poder.
La palabra hebrea traducida como "poder" es la que se emplea para designar a una especie de "ceñidor". Por lo tanto, podría traducirse: "No hay más ceñidor", "no hay más ataduras" (VM). De interpretarse así, se entiende que no hay nada más que retenga a la hija de Tarsis. Desaparecida Tiro, las colonias fenicias tendrían que vérselas solas. Algunas, como por ejemplo Cartago, llegaron a ser más importantes que Tiro misma. Si se emplea la otra traducción que el hebreo permite, junto con la idea de la LXX ("no hay puerto ya" [BJ]), debe interpretarse que en este versículo se le dice a Tarsis que se dedique a cultivar su tierra, porque el puerto y el comercio han dejado de ser.
11.
Hizo temblar.
Dios extendió su mano sobre muchas naciones, e hizo temblar sus mismos cimientos. En forma figurada Dios estaba haciendo temblar a todo el mundo a fin de hacer cumplir su voluntad (Isa. 2: 19; cf. Hag. 2: 6-7; Heb. 12: 26-27). Por medio de este proceso muchas naciones desaparecerían y otras ocuparían el lugar de ellas.
Canaán.
Heb. kena'an, "Comerciante", nombre con el cual los fenicios se autodesignaban.
12.
No te alegrarás más.
Aquí se describe la destrucción final de los fenicios. A despecho de lo que quisieran hacer, no lograrían éxito. Hasta ese momento Sidón había permanecido virgen, al haber podido protegerse de la invasión; pero ahora se le quitaría el manto de virginidad y delante de todo el mundo quedaría reducida a la vergüenza y al oprobio. Si los fenicios huían a Quitim (Chipre, ver com. vers. 1), no encontraría descanso, pues allí también caerían en manos del enemigo. No habría escape.
13.
Este pueblo no existía.
El texto hebreo de este versículo es difícil de comprender. En tiempos de Isaías, Asiria atacó a Tiro, pero no logró conquistarla. Más tarde Nabucodonosor la asedió durante 13 terribles años (Eze. 28: 18). Quizá sea ésta una predicción de esa campaña de Nabucodonosor.
14.
Aullad.
Ver com. vers. 1. La profecía de desastre para Tiro concluye del mismo modo como comenzó. Las "naves de Tarsis", de los fenicios, aullarían porque Tiro, su fortaleza, había sido destruida.
15.
Setenta años.
Es difícil darle una aplicación literal a esta profecía, pues la historia de Tiro no es bien conocida. Por ahora no se puede dar ningún año específico, ni para el comienzo de los 70 años ni para su fin. Algunos creen que este período corresponde aproximadamente con los 70 años de cautiverio de los Judíos en Babilonia (2 Crón. 36: 21; Jer. 25: 11; 29: 10; Dan. 9: 2; Zac. 1: 12; 7: 5), que comenzaron cuando Nabucodonosor tomó a Jerusalén por primera vez, y concluyeron con la restauración y el retorno en los días de Ciro y Darío de Persia. Nabucodonosor comenzó el sitio de Tiro, que duró 13 años, poco después de tomar y destruir la ciudad de Jerusalén en 586 a. C. Durante el período persa Tiro fue de nuevo una ciudad importante, pero fue destruida por Alejandro en 332 a. C.
Días de un rey.
La palabra "rey" probablemente signifique aquí "reino", como en Dan. 2: 44; 7: 17; 8: 21. Es probable que este período sea el de la ocupación babilónica.
Cantará Tiro canción como de ramera.
Literalmente, "le sucederá a Tiro como a la canción de la ramera". Tiro deseaba mantener la supremacía comercial. Estaba dispuesta a cualquier cosa con tal de hacer negocio. En este sentido era semejante a Babilonia la ramera, que se vendió por obtener ganancias (Isa. 47: 15; Apoc. 17: 2; 18: 3).
16.
Toma arpa.
Es decir, lira. Tiro recurriría una vez más a sus exitosos ardides para seducir a los mercaderes con el fin de que comerciaran con ella y así beneficiarse a expensas de ellos. Se la compara con una mujer de mala vida que canta y toca instrumentos, empleando esas artes para seducir a los desprevenidos (cf. Prov. 7: 7-21). Babilonia también empleó sus "hechizos" para extender su influencia (Isa. 47: 9, 12; Apoc. 17: 4; 18: 3).
17.
Fornicará.
Se alude aquí a las relaciones ilícitas que Tiro, a fin de hacer ganancias, mantenía con las otras naciones. Por amor al lucro se olvidaban el honor, la justicia y la decencia. Se emplea la misma expresión con referencia a Babilonia (Apoc. 17: 1; 18: 3). El mundo de entonces no era diferente de lo 235 que es hoy. La maldición de Babilonia y de Tiro es también la maldición de nuestra época moderna.
18.
Consagrados.
En este pasaje se predice la destrucción de Tiro y el triunfo final de Sión. A pesar de sus trampas, Tiro no podría seguir engañando y defraudando a los hombres para siempre. Caería, pero Jerusalén triunfaría. Babilonia la ramera sufriría el mismo fin (Jer. 51: 7-8; Apoc. 17: 1, 5, 16; 18: 2, 7-23).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
18 TM 340


ISAÍAS - CAPÍTULO 24 - - AUDIO
1 Los funestos juicios de Dios sobre la tierra. 13 Un remanente lo alabará gozosamente. 16 En sus juicios Dios anticipará el establecimiento de su reino.

1 HE AQUÍ que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores.
2 Y sucederá así como al pueblo, también al sacerdote; como al siervo, así a su amo; como a la criada, a su ama; como al que compra, al que vende; como al que presta, al que toma prestado; como al que da a logro, así al que lo recibe.
3 La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra.
4 Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra.
5 Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno.
6 Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres.
7 Se perdió el vino, enfermó la vid, gimieron todos los que eran alegres de corazón.
8 Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del arpa.
9 No beberán vino con cantar; la sidra les será amarga a los que la bebieren.
10 Quebrantada está la ciudad por la vanidad; toda casa se ha cerrado, para que no entre nadie.
11 Hay clamores por falta de vino en las calles; todo gozo se oscureció, se desterró la alegría de la tierra.
12 La ciudad quedó desolada, y con ruina fue derribada la puerta.
13 Porque así será en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como olivo sacudido, como rebuscos después de la vendimia.
14 Estos alzarán su voz, cantarán gozosos por la grandeza de Jehová; desde el mar darán voces.
15 Glorificad por esto a Jehová en los valles; en las orillas del mar sea nombrado Jehová Dios de Israel.
16 De lo postrero de la tierra oímos cánticos: Gloria al justo. Y yo dije: ¡Mi desdicha, mi desdicha, ay de mí! Prevaricadores han prevaricado; y han prevaricado con prevaricación de desleales.
17 Terror, foso y red sobre ti, oh morador de la tierra.
18 Y acontecerá que el que huyera de la voz del terror caerá en el foso; y el que saliere de en medio del foso será preso en la red; porque de lo alto se abrirán ventanas, y temblarán los cimientos de la tierra.
19 Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida.
20 Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará.
21 Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la tierra sobre la tierra.
22 Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados, y serán castigados después de muchos días.
23 La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos reine 236 en el monte de Sion y en Jerusalén, y delante de sus ancianos sea glorioso.
1.
Vacía la tierra.
Como todos los mensajes proféticos de Isaías, la profecía del cap. 24 originalmente se dirigió al Israel literal. Ella describe la manera en que Dios habría asolado la tierra y vencido a los enemigos de Israel si éste hubiera sido fiel. Pero en vista de la infidelidad de Israel, esta profecía, como otras que originalmente fueron pronunciadas para esa nación, será cumplida con el pueblo de Dios hoy (ver pp. 32-38). En Apoc. 20, Juan aplica la descripción que aquí se presenta de la tierra, al desolado aspecto que ella tendrá durante el milenio.
Hasta aquí Isaías ha hablado extensamente acerca de los juicios divinos sobre diversas naciones (cap. 13-23). Ahora su visión profética se ensancha para abarcar todo el amplio horizonte de la historia. En los cap. 24-28 describe las escenas finales, cuando el pueblo de Dios será libertado y sus enemigos, derrotados. En el cap. 24, Isaías presenta un cuadro gráfico de la condición de esta tierra cuando sus reyes sean subyugados (vers. 21-22), antes de que Jehová de los ejércitos reine "en el monte de Sion y en Jerusalén" (vers. 23).
Trastorna su faz.
He aquí una notable descripción de los terribles cataclismos que sacudirán la tierra en ocasión de la segunda venida de Cristo (Sal. 46: 1-3, 6, 8; Apoc. 6: 16; 16: 18-20).
2.
Así como al pueblo.
Cuando Cristo vuelva no habrá clases favorecidas. Todas sufrirán la misma calamidad. Ricos y pobres, encumbrados y humildes, gente de toda clase social, color y ocupación, todos sufrirán la misma destrucción común (Apoc. 6: 15; 19: 18).
3.
Enteramente vaciada.
Al regresar Cristo a la tierra, todos los impíos vivos serán muertos y todos los justos ascenderán con él al cielo (Jer. 25: 30-33; Luc. 17: 26, 29-30; 1 Tes. 5: 3; Apoc. 19: 11-21; 20: 4-6. De este modo, la tierra quedará sin habitantes (Jer. 4: 25).
4.
Los altos pueblos.
Mejor, "la gente encumbrada de la tierra" (VM). Los más encumbrados de entre el pueblo, los que se han enseñoreado de sus prójimos, serán humillados por el Señor (cap. 2: 11-12, 17; 13: 11).
5.
La tierra se contaminó.
Dios es santo. Dio su ley para que los hombres se mantuvieran puros y el mundo incontaminado. Pero como ellos han rechazado esa ley, no sólo se contaminaron a sí mismos sino también contaminan el mundo en que viven. El contagio del pecado ha infectado la tierra que pisamos, el alimento que comemos, el agua que bebemos y el aire que respiramos (Gén. 3: 17; Núm. 35: 33; Sal. 107: 34). Cada año que transcurre, la tierra se vuelve más corrupta. Si Dios no interviniera, llegaría el tiempo cuando la contaminación del pecado envilecería de tal modo a la raza humana que sería imposible vivir (Gén. 6: 5, 11-12; DTG 27-28).
Pacto sempiterno.
Ver com. Jer. 32: 31-33; Eze. 16: 60.
6.
La maldición consumió.
Satanás, y no Dios, es el instigador del pecado y el responsable de la maldición que resulta del pecado. En todas partes actúan fuerzas del mal, y por dondequiera se ve claramente la obra de Satanás (DTG 590; CS 646). La obra de Satanás se manifiesta en las enfermedades, en la muerte, en los terremotos, las tormentas, los incendios y las inundaciones. La transgresión de las leyes divinas no ha traído paz y prosperidad, sino dificultades, pestilencias, dolor y finalmente, la muerte.
Fueron consumidos.
"Por tanto son abrasados los habitantes de la tierra" (VM); "arderán los moradores de la tierra" (NC). Probablemente durante la cuarta plaga (Apoc. 16: 8-9).
Disminuyeron los hombres.
"Quedan pocos del linaje humano" (BJ). Posiblemente sean estos "pocos" los justos, el remanente que no ha caído bajo los castigos de Dios.
7.
Se perdió el vino.
Heb., "el mosto está de luto". Las viñas son destruidas y los frutos de la tierra consumidos por el ardiente calor de la cuarta plaga (Apoc. 16: 8-9; CS 686). El canto de los alegres vendimiadores cesó, pues la tierra está desolada.
8.
Los panderos.
Ver t. III, pp. 32-33.
Arpa.
Heb. kinnor, "lira". Ver t. III, pp. 35-36. Cuando sobrevengan las terribles calamidades de los últimos días, los hombres ya no pensarán más en el "regocijo" ni en la "alegría" (Jer. 7: 34; 16: 9; 25: 10; Apoc. 18: 22; cf. Eze. 26: 13; Ose. 2: 11).
9.
Con cantar.
Por lo general se relacionan las bebidas alcohólicas con las fiestas y el placer. En aquel día el Señor transformará las festividades en luto y los cantos en lamentaciones 237 (Amós 8: 10; cf. Dan. 5: 1-6).
10.
Quebrantada está la ciudad por la vanidad.
Heb. "quebrantada la ciudad de vacío (tóhu)". La palabra tóhu es difícil de traducir, pero expresa la idea de "vacío", "caos", o "nada" (en el sentido de la nada que había antes de la creación. Ver com. Gén. 1: 2. "Villa vacía" (BJ); "ciudades desiertas" (NC); "ciudad de confusión" (VM). No es claro si la "ciudad" aquí representa a Babilonia (Jer. 51: 8) y la palabra tóhu indica su corrupción moral (1 Sam. 12: 21; Isa. 41: 29 ), o si tanto la "ciudad" como su condición caótica representan a todo el mundo. Cualquiera de estas interpretaciones concuerda con el contexto y la idea bíblica. El mundo volverá a su primitivo estado caótico.
11.
Clamores por falta de vino.
La gente procura escapar de la calamidad por medio de bebidas embriagantes.
Todo gozo se oscureció.
Se ha ocultado el sol del placer, y han descendido las sombras de la noche eterna (Jer. 8: 20). Por fin los hombres se dan cuenta de que, al excluir de sus vidas a Aquel que es la luz de la vida, se han acarreado sobre sí mismos una noche sin fin.
12.
Desolada.
La "ciudad" (vers. 10) ha quedado convertida en ruinas. Todo el mundo ha sido reducido a un desierto desolado, sin luz ni vida.
13.
Olivo.
Ver com. cap. 17: 6. Isaías divisa la salvación del remanente en medio de su visión de la destrucción de la tierra (cap. 1: 9; 10: 20-22; 11: 11). Los redimidos serán como las pocas aceitunas que quedan en un árbol que ha sido sacudido "por un fuerte viento" (Apoc. 6: 13), o como las escasas uvas que han quedado en la planta después de la vendimia.
14.
Cantarán.
Cuando haya llanto y crujir de dientes por todas partes debido a los horrores que han sobrevenido a la tierra, los justos descubrirán que su tristeza se ha convertido en alegría y que ha comenzado el feliz día de la eternidad (cap. 25: 8-9).
15.
Glorificad por esto a Jehová.
Hay muchas razones para que los justos glorifiquen a Dios. De no haber sido redimidos por su gracia hubieran perecido con el mundo.
En los valles.
El hebreo dice ba'urim; literalmente, "en los fuegos". 'Urim probablemente se refiera al "este", región de la luz al amanecer (VM), donde sale el sol. Las "orillas del mar" pueden ser "las islas del mar" (BJ), Mediterráneo, y ser, además, una designación poética del "oeste". La palabra yam, "mar", muchas veces se usa para designar al oeste (Gén. 28: 14; Núm. 34: 6; etc.). Si estas descripciones equivalen a una forma poética de expresar direcciones geográficas, debe entenderse que en todas partes los hombres glorifican a Dios (vers. 16).
16.
Gloria al justo.
Se oyen cánticos en honor de Cristo, el justo (vers. 15). En un tiempo como éste parecería poco apropiado el cantar "gloria" a los hombres por más justos que pudieran ser. Compárese con el canto universal de alabanza a Dios entonado en esta misma ocasión (Apoc. 19: 1-6).
Mi desdicha.
Se desconoce el sentido exacto de la palabra hebrea razi. Algunos consideran que está ligada a una palabra similar que significa "flaqueza", "debilidad": "Menguado de mí" (BJ). Por un momento el profeta parece dejar de mirar la gloria del futuro para destacar la vergüenza y desgracia del presente. La "desdicha" es un símbolo de la tristeza y la flaqueza que resultan de los castigos de Dios (Sal. 106: 15; cf. Isa. 10: 16; 17: 4). Después de considerar brevemente los gozos del pueblo de Dios en la hora de su liberación, Isaías vuelve a contemplar las aflicciones y los chascos de los perdidos, y continúa con una descripción de los terribles juicios venideros.
Prevaricadores.
En hebreo, la última parte de este versículo consta de cinco palabras, todas ellas emparentadas y basadas en la misma raíz, que tiene el sentido de "ser desleal", "ser fraudulento". Implica un curso de acción directamente opuesto al conocimiento que se tiene de lo correcto. Cuando sea demasiado tarde, los hombres darán cuenta de su deslealtad.
17.
Foso y red.
En rápida sucesión se describen los terrores y calamidades que sobrevendrán a los impíos. En Jer. 48: 44 se presenta esta misma lista de juicios inevitables. Ninguno de los impíos escapará (Isa. 24: 18) de los efectos de las siete postreras plagas. El que se libre de una será atacado por otra, y el que escape de ésta caerá en la siguiente.
18.
De lo alto se abrirán ventanas.
Tarde o temprano, la ruina será segura, pues la muerte y la destrucción vendrán de todas partes. Toda la naturaleza estará trastornada (CS 693; cf. Gén. 7: 11; 8: 2). Los cielos lloverán fuego y no agua (Sal. 50: 3; 2 Ped. 3: 7, 10, 12). 238
Los cimientos.
La tierra será sacudida por la voz de Dios (Sal. 46: 2-3; Isa. 2: 19; Heb. 12: 26-27; Apoc. 16: 18).
19.
Enteramente desmenuzada.
Heb. parar; la traducción literal de la forma verbal empleada aquí sería, "se sacude de aquí para allá". Una forma similar se traduce como "despedazó" en Job 16: 12.
Conmovida.
Heb. mut, literalmente, "se tambalea".
20.
Removida como una choza.
Heb. "remecida como una choza". Una "choza" era una construcción precaria en la cual se podía pasar la noche mientras se vigilaba la maduración de la uva (ver com. cap. 1: 8). El hebreo del cap. 24: 19-20 no proporciona ninguna base para la conjetura de que la tierra se saldrá de su órbita en el gran día de Jehová. La descripción que aquí se presenta tiene que ver con el terremoto que ocurrirá cuando Cristo vuelva, el cual sin duda será el cataclismo más terrible que se haya conocido en la historia del mundo (Apoc. 16: 18-20). Entonces toda la superficie del mundo será cambiada. Las montañas serán sacudidas desde sus bases; las islas se saldrán de sus lugares, y la superficie de la tierra se asemejará a las olas de un tempestuoso mal (cf. Sal. 46: 2-3, 6). El apóstol Pedro (2 Ped. 3: 7, 10-13) proporciona otro vívido cuadro de la destrucción completa que sobrevendrá a este mundo, de cuyas ruinas el Señor creará "cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia".
21.
Ejército de los cielos.
La palabra hebrea marom (de la cual se traduce "ejército") es la misma que en el vers. 4 se tradujo como "altos" y se refiere a personas que viven en la tierra. En el vers. 18, la misma palabra traducida "de lo alto", aparentemente se refiere al cielo (cf Gén. 7: 11). En Isa. 24: 21 el contraste entre "los reyes de la tierra sobre la tierra" y el "ejército de los cielos en lo alto" parece indicar que si los primeros son humanos, los segundos se refieren a Satanás y a sus ángeles caídos. Pablo llama a Satanás "príncipe de la potestad del aire" (Efe. 2: 2), y a los dirigentes invisibles de la impiedad, "gobernadores de las tinieblas de este siglo", que viven en las "regiones celestes" (Efe. 6: 12). En 1 Cor. 15: 24-25, Pablo habla de la subyugación de estas potestades por Cristo. Isaías previó el tiempo cuando los ángeles perversos y los hombres impíos serán castigados (Mat. 25: 41; 2 Ped. 2: 4, 9; Apoc. 20: 10-15).
22.
Como se amontona a los encarcelados.
Satanás y sus legiones de perversos ángeles, el "ejército de los cielos" del vers. 21, y los "reyes de la tierra", son "amontonados" como presos. Satanás y su hueste permanecerán en esta tierra, la cual en su estado caótico (vers. 1, 3, 19-20) se convierte en cárcel para ellos durante 1.000 años (ver com. Apoc. 20: 1-2, 7); pero los hombres serán encerrados en la cárcel de la tumba (ver com. Apoc. 20: 5).
Mazmorra.
Heb. bor, una "cisterna" cavada en la tierra, que servía para almacenar agua. Durante la estación seca, o cuando no se la empleaba para almacenar agua, dicha "cisterna" podía servir para encerrar a algunos presos (cf. Gén. 37: 20; Jer. 38: 6-13; Zac. 9: 11; etc.). También se emplea la palabra bor como sinónimo del "sepulcro" (Sal. 30: 3; 88: 4-5; Isa. 4: 15; 38: 18; etc.).
Después de muchos días.
Es decir, después de los 1.000 años (Apoc. 20:2-7; CS 719). Cuando termine ese período, Satanás será liberado de su cárcel por un corto tiempo. Los muertos impíos serán resucitados e inmediatamente harán preparativos para tomar la nueva Jerusalén (ver com. Apoc. 20:7-9).
23.
El sol se confundirá.
La más refulgente fuente de luz que hasta ahora se ha conocido palidecerá hasta parecer insignificante en comparación con la gloria de Cristo (cf. Isa. 60:19-20; Apoc. 21:23; 22:5).
Jehová de los ejércitos reine.
Este pasaje se refiere al glorioso día triunfal cuando los santos reinarán con Cristo en gloria y gozo eternos. La Nueva Jerusalén será entonces la capital de la tierra, y allí Cristo reinará para siempre jamás (Jer. 3:17; Dan. 2:44; 7:14; Zac. 14:4, 9; Apoc. 11: 15; 21:2-5; 7:15-17).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 CS 715; PR 394, 536
1-8 Ed 175; 3JT 283
3 CS 715
4-5 CH 461; CS 647
5 2JT 36; 3JT 415
5-6 CS 715; PR 394,536
8 PR 536
14 Ed 296; PR 539
16 2T 198, 234
20 DTG 726; PP 353
22 CS 725
23 DTG 422 239


ISAÍAS - CAPÍTULO 25 - - AUDIO

1 El profeta alaba a Dios por sus juicios, 6 por su protección salvadora, 9 y por su victoriosa salvación.

1 JEHOVA, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza.
2 Porque convertiste la ciudad en montón, la ciudad fortificada en ruina; el alcázar de los extraños para que no sea ciudad, ni nunca jamás sea reedificado.
3 Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gentes robustas.
4 Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra el muro.
5 Como el calor en lugar, seco, así humillarás el orgullo de los extraños; y como calor debajo de nube harás marchitar el renuevo de los robustos.
6 Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados.
7 Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones.
8 Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.
9 Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación.
10 Porque la mano de Jehová reposará en este monte; pero Moab será hollado en su mismo sitio, como es hollada la paja en el muladar.
11 Y extenderá su mano por en medio de él, como la extiende el nadador para nadar; y abatirá su soberbia y la destreza de sus manos;
12 Y abatirá la fortaleza de tus altos muros; la humillará y la echará a tierra, hasta el polvo.
1.
Te exaltaré.
Este capítulo, especialmente los vers. 1-5, es un cántico de alabanza. El profeta eleva su voz de gratitud al Señor por haber acabado con el reinado del pecado y establecido su glorioso reino, tal como se había anunciado (cap. 24: 23).
Tus consejos antiguos.
El plan para lograr la salvación del hombre no fue una idea tardía. Mucho antes de la creación del mundo, Dios y Cristo consideraron el plan que habría de seguirse en caso de que surgiera la emergencia del pecado. Entonces Cristo se ofreció a sí mismo y se transformó en el "Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo" (Apoc. 13: 8). Comenzó así el "consejo de paz" (Zac. 6: 13; PP 48) entre Cristo y el Padre para el bien de la humanidad perdida. El eterno propósito de Dios era que el hombre gozara de la vida, y para que este propósito se cumpliera fueron destinados todos los recursos del cielo (Isa. 46: 10).
2.
La ciudad.
Quizá se refiere a Babilonia (ver com. cap. 14: 4; 24: 10), centro simbólico de las fuerzas del mal en el tiempo de Isaías. La Babilonia literal se levantó contra Jerusalén, y por medio de ese centro pagano, Satanás hizo grandes esfuerzos para dominar al mundo; pero la ciudad quedó reducida a un montón de ruinas. En relación con el cumplimiento de esta profecía en los días de Isaías, ver com. cap. 13: 19-22; 14: 4. En los días justamente antes de la segunda venida de Cristo, la Babilonia simbólica será destruida (Apoc. 18: 10, 21). La destrucción de Babilonia simboliza la destrucción del poderío de Satanás (ver com. Isa. 14: 4-23; Jer. 51: 24-26, 41, 53, 55, 64).
3.
El pueblo fuerte.
En el hebreo original los sustantivos "ciudad" (vers. 2) y "pueblo" (vers. 3) no llevan artículo. Por esta razón debe considerarse que la aplicación es más bien genérica, y no específica. Cuando Jehová destruyera la ciudad de Babilonia (ver com. vers. 2), otras naciones reconocerían su poder. Compárese con Apoc. 11: 8, 13, en donde se afirma que el castigo de la "grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto" dio como resultado que "los demás se aterrorizaran, y dieron gloria al Dios del cielo"; y con Sal. 76: 9-10, donde se dice que cuando Jehová se levante "para juzgar; 240 para salvar a todos los mansos de la tierra", la ira del hombre resultará en alabanza para Dios.
4.
Fortaleza.
La verdad aquí expresada se aplica a todas las ocasiones en las cuales Dios libra de sus opresores a los pobres y menesterosos. En tiempos de Isaías este pasaje se aplicó a la destrucción de los ejércitos de Senaquerib, que habían avanzado contra Jerusalén. En los días de Daniel se aplicó a la caída de Babilonia (ver com. cap. 14: 4-6), y cuando Cristo venga por segunda vez se aplicará a la destrucción de todas las potestades del maligno.
El turbión.
La fuerza de las potencias del mal se compara con una violenta tempestad que golpea contra un muro.
5.
Orgullo de los extraños.
Esto es, "estrépito de extranjeros" (ver com. Exo. 12: 19). Continúa el pensamiento de Isa. 25: 4, pero se modifican las figuras empleadas. Aquí se compara a la opresión de los extranjeros con el calor sofocante de una prolongada sequía que quema los pastos y abrasa la tierra.
Como calor debajo de nube.
El "calor" se desvanecerá con la "nube" refrescante que Dios coloca sobre su pueblo.
El renuevo de los robustos.
Mejor, "el himno de los déspotas" (BJ), o "canción triunfal de los tiranos" (VM). La palabra hebrea zamir se traduce habitualmente como "canto" (Sal. 119: 54; Isa. 24: 16; etc.). Cuando el Señor interviene, enmudece el cántico de estos crueles enemigos del pueblo de Dios.
6.
Este monte.
Es decir, el monte de Sión (ver com. Sal. 48: 2; cf. Isa. 24: 23).
Banquete de manjares suculentos.
La fiesta de la coronación de Cristo (ver com. Apoc. 19: 7-9). Isaías contempla el tiempo cuando la Babilonia simbólica (ver com. vers. 2) será destruida (Apoc. 19: 2), y cuando la Nueva Jerusalén se convertirá en la capital de la tierra renovada (Apoc. 21: 1-3). Dios insta a los hombres a que acepten su invitación a la fiesta (Mat. 22: 2-4, 9-10; cf. Luc. 14: 16-17). Con relación a la doblé aplicación de las profecías de Isaías, ver com. cap. 24: 1; cf. pp. 36-38; ver com. Deut. 18: 15.
7.
La cubierta.
En este mundo los seres humanos andan como en tinieblas, con un velo sobre los ojos. Este puede ser un velo de tristeza o luto, o de ignorancia (Isa. 29: 10; 1 Cor. 13: 12; 2 Cor. 3: 12-18; Efe. 4: 18). Un velo tal cubre ahora a todo el mundo, aunque es quitado de quienes aceptan a Cristo. Pero no habrá velo en aquel día feliz cuando la tierra estará "llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar" (Isa. 11: 9; 6: 3).
Pueblos.
Esta promesa es para el pueblo de Dios de todas las edades y de todas las naciones.
8.
Destruirá a la muerte.
"Consumirá a la Muerte definitivamente" (BJ). Isaías presenta el glorioso cuadro de la resurrección, de la liberación del poder de la muerte, que se hará realidad cuando Jesús vuelva para reinar. Pablo (1 Cor. 15: 54-55) y Juan (Apoc. 7: 17; 21: 4) hablan del mismo tema.
Enjugará . . . toda lágrima.
Compárese con Apoc. 21: 4.
La afrenta.
Vale decir, la ignominia y el oprobio que han sufrido los justos de todas las edades durante su peregrinación terrenal. Ahora se calla para siempre la burla de los incrédulos: "¿Dónde está su Dios?" (Sal. 79: 10). Los redimidos ya no serán más dominados y afligidos, sino, victoriosos y coronados de justicia, cantarán himnos de eterno gozo.
9.
Este es nuestro Dios.
Este grito triunfante y alegre brotará de los labios de los santos esparcidos cuando Cristo aparezca en las nubes de los cielos. Las fervientes plegarias suplicando liberación se transformarán en himnos de alabanza.
Hemos esperado.
Después de la aparición de muchos falsos cristos (ver com. Mat. 24: 24) y de la obra maestra del engaño satánico, en que el maligno personificará a Cristo (CS 682), los santos reconocerán con júbilo a Aquel a quien han esperado pacientemente por tanto tiempo. Los impíos han aclamado a Satanás como si fuera Cristo y el salvador del mundo; pero los santos le han negado su lealtad, la cual han reservado para Jesús.
10.
Este monte.
Ver com. vers. 6.
Moab.
En este magnífico himno de alabanza, Moab representa a todos los enemigos del pueblo de Dios. Durante siglos los moabitas fueron una espina en la carne para Israel; pero ahora ellos y todos los otros enemigos han de ser subyugados para siempre. En Isa. cap. 15 y 16; Jer. 48, y Eze. 25: 8-11, hay otras profecías de juicio sobre Moab.
La paja.
Esta es mezclada con el estiércol por las patas del ganado. Compárese con el cuadro de Jehová que pisa el lagar (Isa. 63: 3; Apoc. 14: 20).
11.
Como la extiende el nadador.
Estas 241 palabras se refieren a Moab que, por así decirlo, forcejea desesperadamente en las turbulentas aguas de la angustia, y lucha en vano por librarse. Compárese esto con la plegaria del salmista en procura de liberación del mar de dificultades en el cual se hallaba (Sal. 69: 1-2, 14-15). Algunos han pensado que es el Señor quien "extenderá su mano" mientras pisa la "paja" (Isa. 25: 10).
12.
La fortaleza de tus altos muros.
Aquí se representa a Moab como una grande y alta fortaleza que será destruida por el Señor. Otra vez Moab representa, en un sentido general, a todos los enemigos del pueblo de Dios (ver com. vers. 6). De esta manera se predice la destrucción de todas las fortalezas de las huestes de las tinieblas y el aniquilamiento de todas las fuerzas del mal. Todos los paganos serán humillados, y sólo el pueblo de Dios será ensalzado en el gran día de la ira de Dios (Dan. 7: 27).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 PR 518
4 MC 21; PR 535
7 PR 275
8 CS 708; PR 534; PVGM 166
8-9 CS 345; Ed 177; PR 537
9 CS 702; 1JT 132; 3JT 257; MeM 354; PE
109, 287; PVGM 399; SR 411


ISAÍAS - CAPÍTULO 26 - - AUDIO
1 Cántico animando a confiar en Dios 5 por sus juicios, 12 y por los favores a su pueblo. 20 Exhortación a esperar en Dios.

1 EN AQUEL día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro.
2 Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades.
3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.
4 Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.
5 Porque derribó a los que moraban en lugar sublime; humilló a la ciudad exaltada, la humilló hasta la tierra, la derribó hasta el polvo.
6 La hollará pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos.
7 El camino del justo es rectitud; tú, que eres recto, pesas el camino del justo.
8 También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma.
9 Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.
10 Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová.
11 Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá.
12 Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras.
13 Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre.
14 Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán; porque los castigaste, y destruiste y deshiciste todo su recuerdo.
15 Aumentaste el pueblo, oh Jehová, aumentaste el pueblo; te hiciste glorioso; ensanchaste todos los confines de la tierra.
16 Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron oración cuando los castigaste.
17 Como la mujer encinta cuando se acerca el alumbramiento gime y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová.
18 Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo. 242
19 Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.
20 Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación.
21 Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos.
1.
En aquel día.
Es decir, en el gran día de Jehová descrito en los cap. 24 y 25. Será un día de angustia y destrucción para los impíos, pero de salvación y regocijo para el pueblo de Dios. Este capítulo es un cántico de esperanza y confianza, una expresión de lo que sentirá el pueblo de Dios cuando las dificultades inunden la tierra y Cristo esté a punto de volver para reinar.
Fuerte ciudad tenemos.
En los tiempos de Isaías ésta era la ciudad literal de Jerusalén y el monte de Sión (cap. 24: 23). Senaquerib marchó al frente de los ejércitos asirios para tomar a Jerusalén, pero no lo logró (ver com. cap. 36; 37). Lo que el poder del hombre no pudo hacer en favor de la ciudad, lo hizo el poder de Dios. El Señor convirtió a Jerusalén en ciudad de salvación y fortaleza, cuyos muros eran inexpugnables.
2.
La gente justa.
Jerusalén será llamada "Ciudad de justicia, Ciudad fiel" (cap. 1: 26), porque todos sus habitantes serán santos y justos. Sólo los que sean leales a Dios y le sirvan con fidelidad pueden esperar "entrar por las puertas en la ciudad" (Apoc. 22: 14; ver com. Mat. 7: 21-27).
Guardadora de verdades.
Mejor, "que guarda fidelidad" (BJ) o "que se mantiene fiel" (NC).
3.
Completa paz .
Heb. "paz, paz". Perfecta paz será la herencia de los santos en el reino de Dios, y también puede ser la feliz experiencia de los hijos de Dios aquí y ahora. La perfecta sumisión a la voluntad de Dios trae consigo la bendición de la perfecta serenidad. El cristiano maduro está en paz con Dios, consigo mismo y con el mundo que lo rodea. Compárese con el caso de Pablo (2 Cor. 11:23-28; cf. cap. 4:8-10), con su filosofía del sufrimiento (2 Cor. 4:17-18), y la confiada seguridad que expresa a sus lectores (Fil. 4:7). Las dificultades y la agitación pueden rodearnos, pero a pesar de ello podemos gozar de una calma y una paz que el mundo desconoce por completo. Esta paz interna se refleja en un rostro alegre, un genio tranquilo y una vida ferviente y vigorosa que estimula a todos aquellos con quienes tratamos. La paz del cristiano no depende de la situación pacífica del mundo que lo rodea, sino de que el Espíritu de Dios more en su corazón (ver com. Mat. 11: 28-30; Juan 14: 27).
4.
Jehová el Señor.
Ver com. cap. 12: 2
La fortaleza de los siglos.
Heb. "roca de los siglos", o sea, "eterna". Cristo es la "Roca eterna" para todos los que aprenden a confiar en él (Isa. 17: 10; ver com. Deut. 32: 4; Mat. 16: 18; 1Cor. 10: 4).
5.
Ciudad exaltada.
Quizá Babilonia (ver com. cap. 25: 2), la ciudad cuyo rey jactanciosamente se colocaba por encima de las estrellas de Dios (ver com. cap. 14: 4, 13). La Babilonia simbólica y Jerusalén siempre han sido enemigas acérrimas en la gran lucha de todos los siglos (ver com. Isa. 14: 4; Apoc. 17: 5; 18: 24). En Isa. 13: 19-22 hay una descripción gráfica de la caída de la Babilonia literal. En Apoc. 16: 19; 17: 16; 18: 2, 6, 8, 20-23; 19: 2 se encuentra la descripción hecha por Juan de la destrucción de la Babilonia simbólica.
6.
Los pies del afligido.
Es decir, del oprimido pueblo de Dios (ver com. Mat. 5: 3). En la antigüedad los vencedores se hacían representar en sus monumentos de victoria con el pie colocado sobre el cuello del enemigo derrotado. Aquí se dice que los afligidos y menesterosos de Dios pisarán a la orgullosa Babilonia, caída a sus pies. El fiel pueblo de Dios soportó por largo tiempo la cruel opresión de Babilonia, pero ahora la situación se invierte. Babilonia será humillada por tierra y el pueblo de Dios triunfará sobre ella. Compárese con Isa. 14: 2, donde se dice que "cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron". Lo mismo ocurrirá con la Babilonia simbólica.
7.
Rectitud.
Heb. "camino nivelado".
Tú que eres recto.
Dios es justo en su trato tanto con los piadosos como con los impíos. Allana el camino de los que le sirven; los guía por sendas de justicia, y los dirige siempre hacia adelante y hacia arriba, hacia las puertas de la ciudad eterna.
Pesas.
Heb. "allanas", "nivelas". En vez de 243 decir "allanas el camino de los justos", el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice "aseguras el sendero de justicia".
8.
Juicios.
Ver com. Sal. 119: 7.
El deseo.
Los justos anhelan ser semejantes a Dios y estar con él. El "nombre" de Dios revela su carácter y su voluntad. El ferviente deseo del pueblo de Dios es recibir una manifestación más completa de la voluntad divina a fin de poder andar en los caminos y cumplir con los propósitos del Señor.
9.
Con mi alma.
El anhelo de Dios que sentía Isaías sentía es similar al del salmista (Sal. 42: 1-2; 62: 1, 5; 63: 1, 5-6). Sea que lo hombres reconozcan o no, los anhelos íntimos del corazón sólo se pueden satisfacer mediante el conocimiento de Dios y la comunión con él. Sin Dios siempre falta algo en el corazón y en la vida que ninguna cosa de este mundo podrá suplir satisfactoriamente.
Juicios tuyos.
Los juicios de Dios impresionan a todos, salvo a los pecadores más empedernidos. Por causa de aquéllos muchos se apartan de los caminos del mal para andar en las sendas de la justicia. Hay quienes están tan preocupados con los asuntos terrenales, que sólo los juicios del cielo pueden hacerles sentir el peligro en que están.
10.
Piedad.
"Favor" (VM) o "gracia" (BJ) Es exactamente lo opuesto a los "juicios" (vers. 9). La prosperidad no logra lo que puede la adversidad. Algunas personas no aprecian la bondad ni aprenden nada de ella. Aunque estén rodeadas de una atmósfera de bondad y de justicia no pueden retribuirlas, sino que continúan tratando injustamente a otros. No comprenden que Dios conoce y toma en cuenta su proceder.
11.
No ven .
Cuando Dios eleva su mano con bondad para guiar y proteger a su pueblo, los impíos no ven. No ven porque quieren ser ciegos a las cosas espirituales. Pero vendrá el tiempo cuando serán forzados a ver. Entonces se avergonzarán de su conducta.
Verán el fin.
Esta parte del versículo se traduce mejor, "verán tu celo por el pueblo y se avergonzarán" (BJ). "Celo" se traduce del hebreo qin'ah, "ardor", "pasión", "celo".
Fuego.
Esto es, el "fuego" reservado para los enemigos de Dios.
12.
Tú nos darás paz.
Para los enemigos de Dios habrá fuego (vers. 11); para los justos, paz.
En nosotros.
O "por nosotros" (VM). Dios obra constantemente en favor de su pueblo, nunca en su contra. Las pruebas y las tristezas que debe experimentar son para su bien.
13.
Otros señores.
Quizá sea una referencia otras naciones, tales como Egipto y Asiria. Por algún tiempo Israel se vio obligado a someterse a su dominio, pero sólo reconocía a un Señor: a Dios. Acordarse del nombre de Dios significa alabarle, honrarle y serle fiel.
14.
Muertos son.
Han muerto los enemigos de Israel que habían procurado aplastarlo. Esto ocurrió con el ejército egipcio en el mar Rojo, y con los asirios comandados por Senaquerib.
15.
Aumentaste el pueblo.
Judá aumenta, en contraste con todos sus enemigos que han perecido (vers. 14). La escena de victoria que aquí se pinta sólo podrá completarse plenamente cuando Cristo ponga a todos sus enemigos por estrado de sus pies (Sal. 110: 1; Mat. 22: 44), y cuando "los reinos del mundo" hayan sido sometidos a su gobierno sabio y justo (Dan. 2: 44; Apoc. 11: 15). Dios hará en el mundo renovado lo que habría hecho en favor de Israel si esa nación le hubiera sido fiel (ver pp. 29-32).
Ensanchaste todos los confines .
Según el plan original de Dios, las fronteras de Israel gradualmente se habrían extendido hasta abarcar todo el mundo (ver pp. 30-32). Cuando Israel rechazó a Cristo y fue a su vez rechazado, la iglesia cristiana heredó la promesa de expansión mundial, la cual será final y totalmente cumplida en la tierra nueva (ver pp. 32, 37).
16.
Los castigaste.
Buscaron a Dios como resultado de su castigo. Las aflicciones trajeron como consecuencia un genuino escudriñamiento de corazón y fervientes oraciones en busca de liberación.
17.
Como la mujer.
Este símil expresa la amarga angustia y la consternación del pueblo de Dios en la hora de la prueba (Jer. 4: 31; 6: 23-24; 30: 6; ver com. Isa. 13: 8). Esta dolorosa experiencia será seguida por una eternidad de gozo (Juan 16: 20-21).
18.
Dimos a luz viento.
A pesar de los esfuerzos hechos durante siglos, no se vieron resultados de valor. Israel creía haber servido a Dios en vano. Las gloriosas promesas no se habían cumplido. En las pp. 29-36 hay un resumen del plan original de Dios para con Israel, y del fracaso de la nación que no alcanzó a cumplir los requerimientos divinos para recibir las bendiciones prometidas. 244
19.
Tus muertos.
Después de hablar de las insatisfactorias experiencias del presente, el profeta nuevamente dirige su atención a los gloriosos gozos futuros, cuando los "muertos en Cristo resucitarán" para estar para siempre con su Señor (1 Tes. 4: 16-17). Ezequiel comparó la restauración de los judíos después del cautiverio babilónico con la resurrección de los muertos (Eze. 37: 1-14). La liberación del poder del enemigo de ese momento simboliza la más grandiosa liberación del poder de Satanás y de la tumba. El retorno de los judíos de la Babilonia literal simboliza la liberación de todo el pueblo de Dios de la Babilonia simbólica (ver com. Apoc. 18: 2, 4).
Moradores del polvo.
Es decir, los muertos que están en la tumba (Gén. 3: 19; Ecl. 12: 7).
20.
Indignación.
La indignación de Dios contra sus enemigos. La "indignación" final de Dios se sintetiza en las siete plagas postreras (Apoc. 14: 10; 15: 1; cf. Isa. 34: 2; Nah. 1: 6). El pueblo de Dios tuvo que permanecer dentro de sus casas mientras eran muertos los primogénitos de Egipto (Exo. 12: 22- 23). Dios invita a su pueblo a que se esconda en él durante las siete últimas plagas, para que él pueda serle "amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones" (Sal. 46: 1). Protegido de esta manera, su pueblo no necesita temer, "aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar" (Sal. 46: 2; cf. Sal. 25: 5; 91: 1-10). La indignación divina no dura sino "un momento" (Isa. 54: 8; cf. Sal. 30: 5). Para el Señor la obra del juicio es una "extraña obra" (Isa. 28: 21). Pero la hora de la indignación divina contra los impíos es también la hora de la liberación y el triunfo del pueblo de Dios.
21.
Descubrirá la sangre.
La tierra ha sido contaminada por muchos crímenes y mucha sangre inocente que clama por venganza como la de Abel (Gén. 4: 10; Apoc. 6: 10; 18: 20, 24; 19: 2). En los siguientes pasajes se hace referencia a la venganza divina sobre los impíos: Miq. 1: 3-9; Jud. 14-15; Apoc. 19: 11-21.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-4 Ed 162
2 MeM 274; PR 271; SR 413; 1T61
3 CN 331; DMJ 73; DTG 298; HAp 407;
MC 221; MeM 10, 186, 346, 348; OE
277; PR 400; PVGM 159; SR 317
4 MeM 10; PP 438; TM 392
7 TM 446
9 PR 230
9-10 PP 343
19 CS 345; DTG 730; PE 16; PR 538; 1T 60
20 Ed 176; FE 545; 2JT 454; 3JT 11; PR 208
20-21 CS 692; PR 536; PVGM 165; TM 182
21 CS 715; Ev 20; 3JT 143; PP 352; PR 208; SR 415; 2T 446; 8T 53; TM 466


ISAÍAS - CAPÍTULO 27 - - AUDIO
1 El cuidado de Dios sobre su viña. 7 Su castigo y su perdón. 12 La iglesia de los judíos y gentiles.

1 EN AQUEL día Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar.
2 En aquel día cantad acerca de la viña del vino rojo.
3 Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; la guardaré de noche y de día, para que nadie la dañe.
4 No hay enojo en mí. ¿Quién pondrá contra mí en batalla espinos y cardos? Yo los hollaré, los quemaré a una.
5 ¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí, haga paz conmigo.
6 Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la faz del mundo llenará de fruto.
7 ¿Acaso ha sido herido como quien lo hirió, o ha sido muerto como los que lo mataron? 245
8 Con medida lo castigarás en sus vástagos. El los remueve con su recio viento en el día del aire solano.
9 De esta manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob, y este será todo el fruto, la remoción de su pecado; cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levanten los símbolos de Asera ni las imágenes del sol.
10 Porque la ciudad fortificada será desolada, la ciudad habitada será abandonada y dejada como un desierto; allí pastará el becerro, allí tendrá su majada, y acabará sus ramas.
11 Cuando sus ramas se sequen, serán quebradas; mujeres vendrán a encenderlas; porque aquel no es pueblo de entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó.
12 Acontecerá en aquel día, que trillará Jehová desde el río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno.
13 Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová en el monte santo, en Jerusalén.
1.
Leviatán.
Ver com. Job 41: 1; Sal. 74: 13-14. En la mitología antigua cananea el "leviatán" era la serpiente de siete cabezas que luchaba contra los dioses y las fuerzas del bien, y era considerada la personificación de las fuerzas del mal. Antiguos textos cananeos hallados en Ras Shamra (ver t. I, pp. 135-136) se refieren a un monstruo de siete cabezas, "Lotán", que se cree que corresponde al "leviatán" bíblico (Heb. liwyathan). En Tell Asmar, Mesopotamia, se encontró un sello cilíndrico en el cual aparece un dragón de siete cabezas que es derrotado por dos héroes. Estas y otras leyendas sugieren que los antiguos tenían un concepto confuso, pero persistente, des la lucha entre el bien y el mal, cuyas tuerzas algunas veces eran personificadas bajo la figura de un dragón o una serpiente. En la Biblia, el dragón y la serpiente claramente se emplean para representar a Satanás (Gén. 3: 15; cf. Apoc. 12: 3-4).
Por el contexto de la descripción, el "leviatán" de Job parece ser un animal real (Job 41), el cual por lo general se identifica con el cocodrilo. Refiriéndose a la destrucción "el ejército egipcio en el Mar Rojo, el salmista dice que el Señor quebrantó "las cabezas del leviatán" (Sal. 74: 13-14). Un cocodrilo de muchas cabezas sería un monstruo simbólico muy adecuado para designar a Egipto. El cocodrilo abundaba en el Nilo. En Isa. cap. 27, 30 y 31 se nombra repetidas veces a Egipto, y esto tiende a confirmar la posición de que el "leviatán" es aquí, en primer término, un símbolo de Egipto. Compárese también el "dragón" del cap. 27: 1 con el de Eze. 29: 3; cf. cap. 32: 2, 4.
En el Apocalipsis se representa a Satanás como "un dragón escarlata, que tenía siete cabezas" (Apoc. 12: 3). También se afirma que "Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón", y que "fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero" (Apoc. 12: 7, 9). Al parecer, "aquel día" en que Jehová matará al "leviatán" es el día cuando "Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad" (Isa. 26: 21). No hay certeza de que puedan aplicarse las palabras de Isaías a Satanás.
2.
La viña del vino rojo.
En el cap. 5: 1-7 Isaías entonó una endecha acerca de Israel simbolización por una viña improductiva. Aquí el canto es mucho irás agradable, porque esta viña improductiva llena todo el mundo con su fruto (cap. 27: 6).
3.
Yo Jehová la guardo.
El contraste entre esta viña y la anterior es notable. En el cap. 5: 1-7 el Señor quitó el vallado de la viña, la dejó desierta y ordenó que no lloviera sobre ella. En ese caso se dijo precisamente que la viña era "la casa de Israel, y los hombres de Judá" (cap. 5: 7). Aquí parece entenderse lo mismo (cap. 27: 6). También Cristo compara a sus discípulos con los sarmientos de una vid (Juan 15: 1-8).
4.
No hay enojo en mí.
Dios no está airado con su viña.
Espinos y cardos.
En la viña anterior los cardos y las espinas reemplazaron a la vid original, y el Señor pronunció sentencia contra Israel (cap. 5: 6). Las espinas y los cardos representan la obra del enemigo; Dios los consumirá con fuego (Mat. 13: 30).
5.
¿O forzará alguien mi fortaleza?
Mejor, "o que se acojan a mi amparo" (BJ); "a no ser 246 que se pongan bajo mi protección" (NC). En el tiempo del conflicto, cuando el enemigo dirige sus ataques contra el pueblo de Dios, se amonesta a la iglesia que busque protección en Dios. Si la iglesia obedece, los esfuerzos del enemigo no tendrán éxito; el pueblo de Dios habrá hecho la paz con él, y sabrá que Dios es su amigo y no su enemigo; puede confiar en él, y en medio de las mayores pruebas su alma puede reposar en paz. Estas palabras se aplican especialmente al tiempo de angustia durante las siete últimas plagas, cuando Satanás hará todo lo que pueda contra los santos.
6.
Jacob.
Es decir, Israel (ver com. Gén. 32: 28).
Fruto.
Cf. com. Isa. 5: 2; Juan 15: 2-8. Dios deseaba que Israel llevara a todo el mundo el conocimiento de la salvación (ver pp. 30-32). Cuando Israel fracasó como nación, esta tarea le fue encomendada al Israel espiritual, la iglesia cristiana. La iglesia, compuesta de judíos y gentiles, es representada por ramas injertadas que reemplazan a las ramas naturales del árbol de Israel, las cuales fueron quebradas (Rom. 11:11-12, 15-26).
7.
¿Acaso ha sido herido?
¿Ha herido Dios a su propio pueblo así como hirió, a los que guerreaban contra él? Isaías hace notar el contraste entre el trato de Dios con su propio pueblo y su trato con los enemigos de su pueblo. El pueblo de Dios puede sufrir pruebas y tribulaciones, pero no será totalmente destruido. Dios "hiere" a su pueblo para su propio bien (Heb. 12: 5-11; Apoc. 3: 19), para remediar los defectos de su carácter, no para destruirlos. "¿Acaso le ha herido como hirió a quien le hería?" (BJ).
8.
Con medida.
Tradicionalmente se ha entendido que la frase besa'ss'ah incorpora la palabra se'ah, medida de unos 7 lt (ver t. I, p. 176). Se ha usado, por lo tanto, este texto para indicar que Dios no castiga más de lo que se puede tolerar, que sus juicios son siempre atemperados con clemencia y misericordia. Si bien esta idea es claramente bíblica, no es prudente basarla en este pasaje. La frase besa'ss'ah sólo aparece aquí y probablemente significa "con expulsión" o "con expulsarla", o, según la LXX, "con guerra". Se traduciría entonces: "Con expulsarla, con despacharla, tú peleas con ella". El vers. 8 describe el castigo del pueblo escogido; el vers. 9 habla de las condiciones para su restitución.
El los remueve.
El hebreo dice "la removió", lo cual se interpreta como "Jehová removió a Israel". "La echó con su aliento áspero como viento de Oriente" (BJ).
El sentido de este versículo no es totalmente claro. Parecería decir que Jehová expulsó a Judá, como con un recio viento solano, viento quemante del desierto, símbolo apropiado de la muerte y la destrucción (Gén. 41: 6; Job 27: 21; Sal. 48: 7; Jer. 18: 17; Ose. 13: 15). En forma figurada, el aliento de Dios es como ese viento y trae consigo el castigo merecido por los pecados de Judá. Este versículo pareciera referirse al futuro cautiverio babilónico, que sería un castigo disciplinario para el pueblo de Dios (Isa. 48: 10; Jer. 30: 11-17; Ose. 2: 6-23; Miq. 4: 10-12).
9.
La iniquidad de Jacob.
El Señor desea purificar a su pueblo, no destruirlo (ver com. vers. 7-8). El castigo del vers. 8 es un instrumento de purificación.
El fruto.
Es decir, el resultado. El "fruto" del castigo será el arrepentimiento, con el consiguiente perdón y la eliminación de todo vestigio de idolatría. El cautiverio babilónico curó de idolatría a los judíos (PR 520).
Como piedras de cal desmenuzadas.
Las piedras de los altares serían desmenuzadas como si fueran de cal; los símbolos de Asera (ver com. Exo. 34: 13; Deut. 7: 5; 16: 21; 2 Rey. 17: 10) y los ídolos serían derribados y destruidos. Dios permite que su pueblo soporte pruebas para que pueda ser purificado de sus iniquidades.
10.
La ciudad fortificada.
Esto es, Jerusalén, símbolo del pueblo de Dios. La ciudad floreciente se convertiría en un lugar desolado. Donde hubo casas, crecería pasto (cap. 7: 23-25). Esta predicción se cumplió un siglo más tarde, en el año 586 a. C. (Dan. 9: 16-17).
11.
Encenderlas.
En este versículo se continúa la descripción de la última parte del versículo anterior. Un árbol cuyas ramas son deshojadas (vers. 10), se seca y muere. La madera se seca. Luego se cortan las ramas y se las usa para hacer fuego. La figura es similar a la de Eze. 31: 12-13, en donde se compara la destrucción de Asiria con un árbol cuyas ramas se han caído. Tanto Juan el Bautista como Jesús compararon a los impíos con árboles que eran cortados y echados al fuego (Mat. 3:10; Juan 15: 6). Pablo comparó a los judíos literales con ramas naturales que fueron cortadas y reemplazadas por las ramas injertadas: la iglesia (Rom. 11: 12-20). 247
12.
En aquel día.
Ver com. cap. 26: 1-2.
Trillará.
Aquí la trilla representa el gran día del juicio, cuando se juntará el trigo en el alfolí celestial y el tamo será quemado (Joel 3: 13; Mat. 3: 12; 13: 39-40; Apoc. 14: 14-19).
Hasta el torrente de Egipto
La tierra que se le prometió a Israel se extendía desde el Eufrates hasta el torrente de Egipto (ver com. Gén. 15: 18; 1 Rey. 4: 21; 8: 65). Las naciones comprendidas entre esos límites serían trilladas y sus tierras entregadas al pueblo escogido de Dios.
Uno a uno
Figura empleada para indicar que Dios se preocuparía de cada persona del remanente de los hijos de Israel.
13.
En aquel día
Ver com. cap. 26: 1; ver com. cap. 11: 16. Con referencia a la restauración de Israel después del cautiverio, ver las pp. 30, 33.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
2-3 PR 16
3 FE 264; PVGM 202
5 CH 539; CM 120, 373; CMC 92; CN 451;
CS 677;DMJ 117; DTG 224; FE 465;HAd 186,191;2JT 174; MC 59, 192; MeM 14, 326,328; MM 42,287; PP 786;
PR 241,431,531; PVGM 142,369, 396; SR 98; 2T 287;
3T 240; 8T 177; TE 173; TM 192.
6 PR 16, 519


ISAÍAS - CAPÍTULO 28 - - AUDIO
1 El Profeta condena a Efraín por su orgullo y su borrachera. 5 El remanente entrará en el reino de Cristo. 7 Condena su error. 9 Su falta de voluntad de aprender, 14 y su seguridad. 16 Se les promete a Cristo, el fundamento seguro. 18 Su seguridad será puesta a prueba. 23 Se los anima a la consideración de la sabia providencia de Dios.

1 ¡AY DE la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino!
2 He aquí, Jehová tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbión de granizo y como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan con fuerza derriba a tierra.
3 Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín.
4 Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual, apenas la ve el que la mira, se la traga tan luego como la tiene a mano.
5 En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo;
6 y por espíritu de juicio al que se sienta en juicio, y por fuerzas a los que rechacen la batalla en la puerta.
7 Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio.
8 Porque toda mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio.
9 ¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿a los arrancados de los pechos?
10 Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá;
11 porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo,
12 a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír.
13 La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos.
14 Por tanto, varones burladores que gobernáis a este pueblo que está en Jerusalén, 248 oíd la palabra de Jehová.
15 Por cuanto habéis dicho: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos;
16 por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.
17 Y ajustaré el juicio a cordel, y a nivel la justicia; y granizo barrerá el refugio de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo.
18 Y será anulado vuestro pacto con la muerte, y vuestro convenio con el Seol no será firme; cuando pase el turbión del azote, seréis de él pisoteados.
19 Luego que comience a pasar, él os arrebatará; porque de mañana en mañana pasará, de día y de noche; y será ciertamente espanto el entender lo oído.
20 La cama será corta para poder estirarse, y la manta estrecha para poder envolverse.
21 Porque Jehová se levantará como en el monte Perazim, como en el valle de Gabaón se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación.
22 Ahora, pues, no os burléis, para que no se aprieten más vuestras ataduras; porque destrucción ya determinada sobre toda la tierra he oído del Señor, Jehová de los ejércitos.
23 Estad atentos, y oíd mi voz; atended, y oíd mi dicho.
24 El que ara para sembrar, ¿arará todo el día? ¿Romperá y quebrará los terrones de la tierra?
25 Cuando ha igualado su superficie, ¿no derrama el eneldo, siembra el comino, pone el trigo en hileras, y la cebada en el lugar señalado, y la avena en su borde apropiado?
26 Porque su Dios le instruye, y le enseña lo recto;
27 que el eneldo no se trilla con trillo, ni sobre el comino se pasa rueda de carreta; sino que con un palo se sacude el eneldo, y el comino con una vara.
28 El grano se trilla; pero no lo trillará para siempre, ni lo comprime con la rueda de su carreta, ni lo quebranta con los dientes de su trillo.
29 También esto salió de Jehová de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría.


1.
La corona de soberbia.
O también "la corona arrogante".
Los ebrios de Efraín.
Este capítulo es el único mensaje de reprensión dirigido por Isaías específicamente al reino del norte (aunque Jerusalén aparece también mencionada en el vers. 14). Por lo tanto, debe haber sido pronunciado antes de que los asirios tomaran la ciudad de Samaria en 723/722. Samaria, la "corona de soberbia" de una nación de ebrios, fue reprendida más de una vez por su ebriedad (Amós 4: 1-2; 6: 1, 6). Los profetas con frecuencia amonestaron contra ese vicio (Isa. 5: 11-12; 28: 7-8). Sin embargo, como se desprende del contexto, Isaías se refiere en primera instancia a los dirigentes del reino del norte, que estaban ebrios literal y figuradamente, y eran incapaces de guiar a la nación en armonía con la voluntad de Dios.
La flor caduca.
Desde la muerte de Jeroboam II en 753, hasta la caída del reino 30 años más tarde, todos pudieron ver cómo se iban marchitando la gloria y el poder de Israel. El reino se estaba desintegrando rápidamente (ver com. 2 Rey. 15: 29; 1 Crón. 5: 26). Cuando Isaías pronunció este mensaje, Israel era ciertamente una "flor caduca".
Valle fértil.
Samaria estaba situada sobre un cerro en medio de un valle fértil y hermoso.
2.
Uno que es fuerte.
Es decir, Asiria," vara" de la "ira" divina (ver com. cap. 7: 17-20; 10: 5).
3.
Será pisoteada.
Por los invasores asirios.
4.
La fruta temprana.
Literalmente, la "breva" (ver com. Mar. 11: 13). Los higos se cosechaban en el mes de agosto. Las brevas, que maduraban en junio, eran consideradas como un manjar especial (Ose. 9: 10; Miq. 7: 1). Eran tomadas con avidez y comidas rápidamente. Así ocurriría con Samaria.
5.
Remanente.
Después de la caída de Israel, el pueblo de Judá permaneció relativamente leal al Señor, y para ellos Jehová fue una corona de gloria. En Ose. 1: 6-7; 4: 15-17; 11: 12 se habla de la relación de Judá con 249 Dios después de la caída de Israel.
6.
Espíritu de juicio.
Dios le dio al piadoso rey Ezequías un espíritu de sabiduría y sano juicio, el cual en tiempos de crisis le permitió tomar decisiones acertadas que salvaron a su nación, Judá, de la destrucción que sobrevino a Israel en el norte. Se promete este mismo espíritu de discernimiento a los dirigentes del pueblo de Dios hoy.
En la puerta.
O, "a la puerta". Los asirios habían avanzado hasta las puertas mismas de Jerusalén, y su caída parecía inevitable; pero el Señor hizo retroceder a las huestes asirias, y Judá se salvó (cap. 37: 35-37).
7.
También éstos erraron.
El pueblo de Judá especialmente sus dirigentes, también eran esclavos del vino. Aun se descarriaron los sacerdotes y profetas, que deberían haber dado un ejemplo perfecto. Ebrios, se desviaron del camino. Los falsos profetas estaban embriagados mientras presentaban sus falsos mensajes, y los sacerdotes tropezaban en su sagrado ministerio. Ya entregados al vino y a los licores, no eran capaces de "discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio" (Lev. 10: 9-10).
8.
No haber lugar limpio.
En este versículo se describen los aspectos más repulsivos de la ebriedad. Tanto sacerdotes como pueblo se habían contaminado, literal y espiritualmente.
9.
¿A quién se enseñará?
Los sacerdotes y profetas que tenían la responsabilidad de enseñar a la gente se habían descarriado ellos mismos y, por lo tanto, ya no podían desempeñar sus tareas (ver com. Mat. 23: 16). Estaban tan aturdidos, que Dios no podía enseñarles. Era, pues, necesario destituirles y elegir a nuevos dirigentes, a hombres que fueran humildes y bien dispuestos, celosos y espirituales. Los viejos dirigentes cuyas mentes estaban espiritualmente ofuscadas, debían ser reemplazados por hombres a quienes Dios pudiera dar sus mensajes de verdad y de sabiduría. Aunque los sacerdotes eruditos pudieran considerarlos como simples niños, eran humildes, sumisos y capaces de aprender los caminos de Dios.
10.
Mandamiento tras mandamiento.
Son dos las interpretaciones posibles del hebreo de este versículo; la primera es la tradicional, representada por la RVR. La verdad debe ser presentada en forma clara y lógica. Un punto debe llevar naturalmente al otro. Sólo así podrán los hombres conocer a fondo la verdad. Debe darse la instrucción como si se la enseñara a niños, repitiendo el mismo punto una y otra vez, avanzando de un tema a otro en etapas fáciles, de manera que los hombres cuyas mentes han sido oscurecidas por el pecado puedan comprender. Esta instrucción puede parecer demasiado sencilla, pero es efectiva.
La segunda interpretación se basa en el hecho de que en hebreo la segunda parte del versículo parece constar de palabras onomatopéyicas, elegidas por su asonancia, que pretenden imitar el balbucear de un niño o de los borrachos que remedan los mensajes proféticos que no pueden entender. El sonido en castellano es aproximadamente el siguiente: tsau latsau, tsau latsau, cau lacau, cau lacau, zéer sham, zéer sham. Muchos eruditos modernos, si bien no ponen en duda que debe enseñarse la palabra de Dios en forma ordenada y sistemática, afirman que es difícil si no imposible leer en el texto hebreo lo que tradicionalmente se ha dicho.
11.
En extraña lengua.
Mediante sus mensajeros Dios había hablado a su pueblo en su propia lengua, pero no habían escuchado. Ahora él iba a hablarles por otros medios: primero por los asirios, y más tarde por medio de los babilonios, los persas y los romanos. En 1 Cor. 14: 21 Pablo aplica este pasaje a aquellos que hablaban en lenguas incomprensibles para sus oyentes.
12.
Este es el reposo.
Sólo cuando se escucha y se obedece la voluntad revelada de Dios se puede encontrar verdadero reposo. Jesús invitó a los cansados a ir a él, y prometió darles descanso (Mat. 11: 28). Pero Israel y Judá rehusaron escuchar (ver com. Isa. 6: 9-10), y por eso no encontraron el reposo que podrían haber disfrutado. Cf. com. Heb. 3: 18-19; 4: 1-11.
13.
Mandamiento sobre mandamiento.
Dios les repetiría las palabras del profeta, de las cuales se habían burlado (ver com. vers. 10).
Caigan de espaldas.
Dios había hablado a su pueblo en forma clara y sencilla, para que no tuvieran excusa. Pero el pueblo se había burlado del mensaje, como si hubiera sido un balbuceo de niños. Pero ahora los consejos divinos que habían sido dados para bendecirlos, eran testigos en contra de ellos. La "principal piedra del ángulo" de la verdad se había convertido en "piedra de tropiezo, y roca que hace caer" (1 Ped. 2: 6-8; cf. Isa. 28: 16). Lo 250 que les había sido dado a los hombres para ayudarles se convirtió en motivo de su caída (ver com. Rom. 7: 10).
14.
Varones burladores.
Los dirigentes del pueblo de Dios habían rechazado la instrucción divina, y se habían burlado de las advertencias recibidas. Isaías se dirigía a los mismos que con su sabiduría mundana se habían mofado de sus enseñanzas y persistían en abogar por la política que daría como resultado la ruina nacional. Con palabras de amargo reproche, Isaías reprende a esos dirigentes, y les advierte con palabras inconfundibles cuál ha de ser el fin que les aguarda (ver com. vers. 21-23).
15.
Habéis dicho.
Hablan los burladores del vers. 14, y ésta es su respuesta sarcástica al solemne mensaje de advertencia registrado en los vers. 1-13.
Pacto tenemos hecho con la muerte.
Isaías había advertido que esta gente caería de espaldas, sería quebrantada, enlazada y presa (vers. 13). Pero los burladores sólo se rieron y manifestaron su despreocupación. Afirmaban que la muerte había prometido dejarlos vivir, a pesar de los decretos del cielo. Declararon que no morirían por causa de su impiedad (ver com. Gén. 3: 4)
Seol.
Heb. she'ol, morada figurada de los muertos (ver com. Prov. 15: 11). Se presenta al seol como si fuera una nación extranjera con la cual los burladores han hecho convenio, y a la "muerte", como el rey de dicha nación.
Estos dirigentes del profeso pueblo de Dios eran tan viles y réprobos que abiertamente se burlaban de la verdad y de la justicia. El impío rey Acaz, padre de Ezequías, hizo alianza con Asiria y públicamente aceptó los dioses asirios y su culto. Llegó aun a reemplazar el altar de Jehová en Jerusalén con un altar pagano (2 Rey. 16: 7-18). Sirviendo a Satanás, esperaban escapar de los azotes.
El turbión del azote.
Es decir, los castigos divinos predichos por Isaías (cap. 8: 8).
Nuestro refugio en la mentira.
Esos burladores afirman que sus propias creencias y prácticas son "mentira". Saben que hablan mentira, pero por alguna razón prefieren actuar engañosamente, y no con veracidad.
16.
Sion.
Ver com. Sal. 48: 2.
Por fundamento.
Los dirigentes de Judá, completamente engañados, estaban construyendo sobre un cimiento de arena. Si los gobernantes de la nación continuaban haciendo lo que les placía, inevitablemente llegaría la misma a la ruina y a la destrucción (ver com. cap. 3: 12). Se necesitaba un fundamento mejor.
Piedra probada, angular, preciosa.
No podía ser otro que el Mesías (Mat. 21: 42; Hech. 4: 10-11; Rom. 9: 33; Efe. 2: 20; 1 Ped. 2: 6-8). Se trataba de una Piedra probada, sobre la cual la iglesia podría estar firme. Por más poderosa que fuera la tempestad que lo azotara, el edificio levantado sobre ese cimiento nunca cedería (ver com. Mat. 7: 24-27). Con referencia a la naturaleza y al uso de las antiguas piedras angulares, ver com. Mat. 21: 42. Con respecto a Cristo, la Roca sobre la cual ha sido erigida la iglesia, ver com. Mat. 16: 18.
No se apresure.
La expresión hebrea también puede traducirse "no se apresure a ceder", "no se verá en apuros, no se alarmará". El que deposita su fe en Cristo podrá avanzar con perfecta confianza. Nunca necesitará huir precipitadamente. No se alarmará en medio de circunstancias difíciles, sino que confiará en Dios (ver com. cap. 26: 3-4).
7.
Ajustaré el juicio.
También puede traducirse como: "Pondré la equidad como medida" (BJ). La injusticia prevalecía, pero el Mesías (ver vers. 16) restauraría en los hombres el conocimiento de lo que es la conducta correcta con Dios y con el prójimo (ver Mat. 5: 19-22), engrandeciendo la ley y honrándola (Isa. 42: 21). En este versículo Isaías continúa empleando las figuras del vers. 16, tomadas de la construcción de un edificio. La iglesia de Dios tendría a Cristo por "piedra angular" y se le exigiría alcanzar las normas divinas de juicio y justicia (ver com. Miq. 6: 8; cf. 1 Ped. 2: 5-10).
Cordel . . . nivel.
En la construcción se emplean estos instrumentos para que las medidas sean correctas y para que el edificio sea bien estable y simétrico.
Granizo barrerá.
Sólo un edificio erigido sobre Cristo y sus normas de justicia, rectitud y verdad podrá permanecer en pie (ver com. Mat. 7: 24-27). Quienes construyan sobre cimientos de falsedad, hallarán que su edificio no puede soportar la prueba del tiempo. Compárese también con Apoc. 16: 21.
El escondrijo.
O sea, el "refugio en la mentira" (ver com. vers. 15).
18.
Pacto con la muerte.
Ver com. vers. 15. Los planes que no toman en cuenta a Dios, 251 acaban por dejar amargamente frustrados a quienes los trazaron.
19.
Luego que comience a pasar.
O "cuando pase"; "siempre que pase" (BJ). El profeta continúa con la metáfora de la inundación que golpea contra la casa. Los burladores (vers. 14) creían que nunca habría una tal inundación y que su casa de mentira perduraría (cf. Mat. 7: 26-27; 2 Ped. 3: 3-7). Cuando los hombres vuelven en sí, hay un triste despertar, pues su casa de mentiras se desmorona a su alrededor (ver CS 618).
Espanto.
Cuando ya sea demasiado tarde los burladores llegarán a comprender lo que oyeron, o sea el mensaje que Isaías pronuncia contra ellos (cf. Jer. 8: 20). "Habrá estremecimiento sólo con oírlo" (BJ).
20.
La cama será corta.
Se emplea aquí otra metáfora. La "cama" representa la política seguida por los dirigentes de Judá. Afirmaban que esa política traería descanso y paz a la nación; pero Isaías les advierte que sería insuficiente para hacer frente a sus necesidades. No comprendían la verdadera naturaleza de su condición como pueblo, y no percibían la clase de remedio o "cama" que se necesitaba para asegurar el bienestar de la nación. Sus esquemas eran demasiado estrechos para hacer frente a las exigencias de la situación en la cual se encontraba el pueblo. Los planes en los cuales confiaban no podrían salvarlos. Esos proyectos que se juzgan eficientes pero que son perversos, y a los cuales los hombres con tanta frecuencia recurren, no traen más que frustración y amargura de espíritu. El único refugio seguro en tiempos de dificultad es confiar en el Señor y hacer lo que es recto (Sal. 37: 3).
21.
Como en el monte Perazim.
Después de que David fue ungido como rey, los filisteos vinieron contra él, pero fueron derrotados en Perazim y en Gabaón (1 Crón. 14: 8-16). Así como el Señor se manifestó para derrotar a los enemigos de David, así también subyugará a los enemigos de Sión en los últimos días.
Su extraña obra.
Dios es, por naturaleza, misericordioso, bondadoso y tardo para la ira (Exo. 34: 6-7; Eze. 18: 23, 32; 33: 11; 2 Ped. 3: 9). El causar dolor, sufrimiento, castigo y muerte sobre sus criaturas, es ajeno al carácter divino; pero, al mismo tiempo, "de ningún modo tendrá [Dios] por inocente al malvado" (Exo. 34: 7). Algunas veces el castigo divino parece demorarse tanto, que los hombres llegan a la conclusión de que nunca vendrá (Ecl. 8: 11; Sof. 1: 12; Mal. 2: 17; 3: 14), y que pueden seguir impunemente en sus caminos impíos. Todos los que pretendan aprovecharse así de la misericordia y de la paciencia de Dios reciben aquí la advertencia de que el juicio sin duda llegará (cf. Eze. 12: 21-28; ver com. Isa. 28: 14, 22-23). Cuando Cristo aparezca como conquistador, para dominar a sus enemigos (Apoc. 19: 11-21), los hombres lo verán desempeñando un papel completamente diferente de cuanto hayan visto antes. El Cordero de Dios aparecerá entonces como "el León de la tribu de Judá" (Apoc. 5: 5-6).
22.
No os burléis.
Ver com. vers. 15. Isaías les ruega que no se burlen de las advertencias divinas acerca de la destrucción que se aproxima.
No se aprieten más vuestras ataduras.
La resistencia sólo hará mayor su culpa y aumentará el castigo (cf. Jer. 28: 10, 13).
Destrucción determinada.
Dios había hecho la decisión de erradicar el pecado y extirpar de la tierra a los pecadores.
23.
Estad atentos.
En los vers. 23-29 Isaías presenta una lección sacada de las labores del campo: arada, siembra y cosecha; pero deja que el lector interprete la parábola. Así como hay un tiempo apropiado para cada una de esas actividades agrícolas, así también, a su debido momento, el Agricultor divino ejecutará en los hombres lo que corresponda (Isa. 5: 1-7; Sant. 5: 7). Los burladores (Isa. 28: 14, 21-22) no debieran engañarse ni pensar que el tiempo de la cosecha puede postergarse indefinidamente. Dios trata con las personas según sus necesidades individuales, ya sea con castigo, ya con misericordia; pero siempre dará a cada cual lo que sea mejor para él (DTG 196, 297; DMJ 126-127).
24.
¿Arará todo el día?
Ningún agricultor entendido pasaría todo el tiempo arando ni todo el tiempo sembrando, aunque se trate de labores muy importantes. Es esencial que cada operación sea hecha en el momento debido. Ninguno de estos procesos sigue en forma continua, para siempre; y lo mismo ocurre con el Agricultor celestial.
25.
Cuando ha igualado su superficie.
Esto es, "ha preparado la superficie". Cada tipo de semilla debe plantarse de acuerdo a sus características y en el lugar que le ha sido preparado: una clase de semilla se siembra esparciéndola; otra es sembrada en hileras, y 252 aun otra clase necesita que se haga un hoyo para cada semilla. Dios adapta su trato con los hombres según lo que sea mejor para cada uno.
Eneldo.
Heb. qétsaj, identificado generalmente como nigella sativa, llamada "neguilla" (NC) o "arañuela". Esta planta llega a tener unos 50 cm de alto, y generalmente tiene flores amarillas (aunque puede tenerlas azules). Sus numerosas semillas negras y aromáticas se emplean en diversos países asiáticos para sazonar la comida y también como digestivo.
Comino.
Heb. kammon, "comino"(cuminum cyminum); se menciona en Mat. 23: 23. Es un conocido condimento, empleado en algunas partes como digestivo.
Trigo.
La palabra así traducida sólo aparece aquí. Evidentemente designa a algún cereal, posiblemente el mijo.
Cebada.
La cebada era el cereal más usado por la clase humilde. Se desconoce el significado de la palabra hebrea traducida come "en el lugar señalado".
Avena.
Mejor, "espelta". Una especie de escanda muy similar al trigo, pero de calidad inferior a éste.
27.
El eneldo no se trilla.
Un agricultor que empleara una pesada rastra o trillo para trillar semillas, que bien podían separarse de la planta sacudiéndolas con suavidad, sería considerado como necio. Isaías quiere hacer notar que algunas personas, como el "eneldo" y el "comino", responden satisfactoriamente a una trilla suave. El Señor puede tratarlas más suavemente que a otras.
28.
El grano se trilla.
Heb. "se tritura". Es mejor traducirlo como pregunta: "Y el trigo, ¿se muele acaso?" (NC), como parece exigirlo la frase que sigue. El propósito de la trilla no es aplastar y arruinar el grano, sino separarlo del tamo. Sin embargo, el método suave empleado para trillar el comino (ver com. vers. 27) no serviría para trillar los granos con los cuales se hace el pan. Para trillar el trigo, la espelta y la cebada, algunas veces se empleaban carros especiales, o se hacía que asnos y bueyes pisaran por encima de las espigas para que soltaran el grano. Así también el Señor debe emplear métodos más severos en su trato con algunas personas que con otras. Pero aun los castigos más duros no continúan para siempre. Dios no se propone destruir; su único objetivo es separar el tamo sin valor, del precioso grano. Cuando este propósitos ha logrado, la trilla cesa.
29.
Maravilloso el consejo.
Los castigos divinos no se basan en la venganza, sino en la Justicia y la sabiduría. A medida que los hombres comprendan los caminos de Dios, verán que él es un Admirable Consejero (cap. 9: 6).
Engrandecer la sabiduría.
Heb. "hizo grande el éxito", es decir, logró grandes resultados. Dios no sólo es omnisciente sino también omnipotente. No sólo hace planes maravillosos, sino que también puede hacer que sus planes den resultado y se produzca el éxito.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
5 CS 346, 708; PR 541
9 -13 TM 425
9 -17 TM 389
10 CE (1949) 32; CM 34, 99, 129; CN 33, 96, 171; COES 74; Ed 119; Ev 42, 116,149-150, 248 - 249, 253; FE 141, 268, 288; HAd 207, 262, 437; HAp 168; 1JT 49, 140; 2JT 280, 455; 3JT 106, 275, 340, 345, 352; MB 81; MeM 34; OE 102, 341, 421; PR 240; 2T 605; 3T 565; 4T 127; 7T 73, 136; 8T 161; Te 139, 149, 217
13 2JT 302
15 CS 617; 2JT 454; 5T 82
16 DMJ 124; DTG 381, 550
16-17 DMJ 122
17 Ed 174; TM 181, 390
17-18 CS 618
21 CS 685; DTG 535; PP 133, 680; 5T 77
21-22 TM 391, 426
23-29 CM 240
26 Ed 215
26,29 FE 326; NB 389-390; MC 152
29 4T 539 253


ISAÍAS - CAPÍTULO 29 - - AUDIO
1 El riguroso juicio de Dios sobre Jerusalén. 7 La insaciabilidad de sus enemigos. 9 La necedad 13 y la gran hipocresía de los Judíos. 18 Se promete santificación a los piadosos.

1 ¡AY DE Ariel, de Ariel, ciudad donde habitó David! Añadid un año a otro, las fiestas sigan su curso.
2 Mas yo pondré a Ariel en apretura, y será desconsolada y triste; y será a mí como Ariel.
3 Porque acamparé contra ti alrededor, y te sitiaré con campamentos, y levantaré contra ti baluartes.
4 Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz de la tierra como la de un fantasma, y tu habla susurrará desde el polvo.
5 Y la muchedumbre de tus enemigos será como polvo menudo, y la multitud de los fuertes como tamo que pasa; y será repentinamente, en un momento.
6 Por Jehová de los ejércitos serás visitada con truenos, con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor.
7 Y será como sueño de visión nocturna la multitud de todas las naciones que pelean contra Ariel, y todos los que pelean contra ella y su fortaleza, y los que la ponen en apretura.
8 Y les sucederá como el que tiene hambre y sueña, y le parece que come, pero cuando despierta, su estómago está vacío; o como el que tiene sed y sueña, y le parece que bebe, pero cuando despierta, Se halla cansado y sediento; así será la multitud de todas las naciones que pelearán contra el monte de Sion.
9 Deteneos y maravillaos; ofuscaos y cegaos; embriagaos, y no de vino; tambaleas, y no de sidra.
10 Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes.
11 Y os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: No puedo, porque está sellado.
12 Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: lee ahora esto; él dirá: No sé leer.
13 Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;
14 por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos.
15 ¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?
16 Vuestra perversidad ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿Acaso la obra dirá de su hacedor: No me hizo? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha formado: No entendió?
17 ¿No se convertirá de aquí a muy poco tiempo el Líbano en campo fructífero, y el campo fértil será estimado por bosque?
18 En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas.
19 Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel.
20 Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido; serán destruidos todos los que se desvelan para hacer iniquidad,
21 los que hacen pecar al hombre en palabra; los que arman lazo al que reprendía en la puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad.
22 Por tanto, Jehová, que redimió a Abraham, dice así a la casa de Jacob: No será ahora avergonzado Jacob, ni su rostro se pondrá pálido;
23 porque verá a sus hijos, obra de mis manos en medio de ellos, que santificarán mi nombre; y santificarán al Santo de Jacob, y temerán al Dios de Israel.
24 Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina.

COMENTARIO BIBLICO ADVENTISTA
1.
Ariel.
Un nombre simbólico que se aplica aquí a Jerusalén o a una parte de la ciudad. No se conoce exactamente la etimología ni el sentido de esta palabra. Posiblemente fue acuñada por Isaías, o puede haber sido una palabra enigmática semejante a "Sesach" (Jer. 25: 26, RVA), que representaba a Babilonia (ver com. Jer. 51: 41). Es probable que Ariel signifique "altar de Dios" (en Eze. 43: 15-16 la misma palabra se traduce como "altar"). Otros han sugerido que debe traducirse como "león de Dios". Este capítulo y los siguientes parecen referirse a la invasión de Judá realizada por Senaquerib y su infructuoso asedio de Jerusalén. Antes de la invasión asiria, Dios dio claras advertencias acerca del terror que pronto sobrevendría. A los judíos se les reprendió por su hipocresía, su terquedad y su falta de comprensión de la importancia de los acontecimientos futuros.
Añadid un año a otro.
La gente atendía sus asuntos sin preocuparse por el futuro, como si un año siguiera al otro sin que se alterara la placentera rutina de la vida. Cumplían con la celebración de las fiestas anuales y, seguían adorando en el templo, pero al mismo tiempo participabais en crímenes que amenazaban con destruir la nación (cap. 1: 4; 10-13, 21-23).
2.
Será a mí como Ariel.
El Señor había pronunciado sentencia sobre Jerusalén, y la ciudad sería como "Ariel", quizá como un "altar" (ver com. vers. 1), sobre el cual sus propios habitantes serían el sacrificio (Eze. 11: 3,7).
3.
Acamparé contra ti.
Se representa a Jerusalén como si estuviera sitiada. Escenas como la que aquí se describe aparecen muchas veces en las esculturas asirias (ver com. Eze. 4: 2; t. II, ilustración frente a la p. 64). Se levantaban rampas contra los muros de la ciudad y se acercaban máquinas de guerra para derribar las defensas (Jer. 33: 4; Eze. 4: 2). He aquí una buena descripción del método que Senaquerib se proponía emplear para tomar la ciudad de Jerusalén (2 Rey. 19: 32).
4.
Serás humillada.
Aunque Jerusalén no sería tomada, habría de ser abatida hasta el polvo. Completamente humillado, Ezequías envió sus mensajeros al rey asirio, admitiendo su error, implorando su protección y expresando su disposición para aceptar las demandas que se le hicieran (2 Rey. 18: 14). Se compara a Jerusalén con un enemigo cautivo, humillado ante su apresador, caído en tierra, balbuceando votos de sumisión con la esperanza de salvar la vida (ver com. Lev. 19: 31; Deut. 18: 11).
5.
En un momento.
Ver el relato de la liberación repentina e inesperada de Jerusalén (cap. 37: 36).
6.
Serás visitada.
Jerusalén sería visitada con los castigos divinos. Con frecuencia se emplean palabras similares para describir los momentos cuando Dios se revela (Exo. 19: 16; Sal. 77: 18; Heb. 12: 18-19; Apoc. 8: 5; 11: 19; 16: 18). Aquí quizá las palabras sean una representación figurada de las atrocidades de la guerra, o pueden ser una descripción literal de algún terrible cataclismo natural que azotó a los ejércitos asirios (ver com. 2 Rey. 19: 35).
7.
Como sueño.
Un sueño se va tan pronto como viene. Las fuerzas asirias se desvanecerían como un sueño (Sal. 73: 19-20).
8.
El que tiene hambre.
En su imaginación, los asirios ya habían devorado a Jerusalén. Senaquerib estaba seguro de que triunfaría, pero de pronto Dios frustró sus esperanzas destruyendo al ejército sitiador, e hizo que él volviera a su país sin botín alguno (cap. 37: 36-37).
9.
Deteneos.
Isaías invita a los moradores de Jerusalén a que se detengan en sus actividades, y consideren su verdadera situación.
Marávillaos.
Heb. "Miraos atónitos".
Ofuscaos y cegaos.
El verbo aquí no es claro, lo cual ha permitido más de una traducción: "cegaos y quedad ciegos" (BJ) o "mirad en torno a vosotros (con temor y ansiedad)".
Embriagaos, y no de vino.
Isaías ya no habla de los ejércitos asirios, sino que se dirige una vez más al pueblo de Jerusalén. Les había presentado un mensaje que debería haberlos hecho temblar, pero estaban como en un estupor y eran incapaces de comprender la solemne importancia de la advertencia. Habían perdido el juicio y la razón, no por la embriaguez del vino, sino porque estaban tan ocupados con las cosas terrenas que no 255 podían comprender el mensaje del cielo (ver com. vers. 1).
10.
Cerró los ojos.
Ver com. cap. 6: 9-10. El pueblo de Judá andaba a tientas, como dormido (ver com. vers. 9). Los ojos de su entendimiento estaban enceguecidos. Sus dirigentes, que tenían el deber de guiar a la nación, habían perdido todo sentido de dirección. Sus profetas, que profetizaban por dinero, estaban totalmente ciegos. Dios les había enviado mensaje tras mensaje, pero cada vez que rechazaban la luz del cielo se enceguecían más y su percepción de la verdad se embotaba más. En este sentido el Señor había "cerrado" sus ojos (ver com. Exo. 4: 21).
11.
Toda visión.
Es decir, todo lo que Isaías les había dicho.
Libro sellado.
En la antigüedad, los documentos comúnmente se enrollaban y luego se los sellaba (ver com. Neh. 9: 38; cf. t. III, ilustración frente a la p. 96). Los solemnes mensajes de Isaías no tenían más valor, para los habitantes de Jerusalén, que si el profeta los hubiera escrito en un libro que hubiera sellado para que no se pudiera leer el contenido. La incredulidad y la desobediencia habían impedido tan efectivamente, que les llegara la luz del cielo, como si nunca les hubiera sido revelada. Para los hombres que se niegan a estudiarla, o que rehusan creer en sus solemnes advertencias, la Biblia es un libro sellado. Los profetas han dado al mundo mensajes inspirados de luz y esperanza, pero hoy, como entonces, el mundo anda en tinieblas porque se niega a ver (ver com. Ose. 4: 6).
12.
Que no sabe leer.
O sea, que no profesa comprender los caminos de Dios como lo pretendían los profetas del vers. 10. Una persona puede ser sabia en las cosas de este mundo, pero ignorante en las cosas de Dios; viceversa, se puede ser novato en los conocimientos mundanos y sin embargo ser sabio en las cosas de Dios. El prejuicio y la incredulidad cierran los ojos del discernimiento espiritual del hombre a las cosas que Dios ha revelado para el esclarecimiento y la bendición del mundo.
13.
Con su boca.
La gente de Jerusalén hacía gran gala de religiosidad, pero en su corazón ni siquiera conocía a Dios. Lo mismo ocurrió en los días de Cristo (ver com. Mat. 7: 21-23; 15: 8-9; 23: 4; Mar. 7: 6-9). Eran hipócritas (ver com. Mat. 6:2). Su culto consistía en seguir un ritual enteramente despropósito de verdadera comunión con el cielo (cf. 2 Tm. 3: 5). Consideraban que el cumplimiento externo satisfacía los requerimientos divinos, y pensaban que de ese modo merecerían el favor de Dios (ver com. Miq. 6: 6-8).
14.
La sabiduría de sus sabios.
Cuando los hombres no toman en cuenta a Dios, su sabiduría se transforma en necedad. Por cuanto no aman la luz, se los deja que anden en tinieblas (2 Tes. 2: 12; cf. Ose. 4: 6). Este fue el caso de los dirigentes, Judíos. Oscurecieron el consejo con "palabras sin sabiduría" (Job 38: 2), y la luz de la nación quedó condenada a transformarse en oscuridad.
15.
¿Quién nos ve?
Procuraban ocultar su hipocresía, sus motivos y sus acciones, con la esperanza de que ni los hombres ni Dios pudieran descubrir su verdadero carácter.
16.
Vuestra perversidad.
"¡Qué error el vuestro!"(BJ). Estaban intentando, por así decirlo, que el alfarero obedeciera al barro. Se creían poseedores de una sabiduría mayor que la del Creador. Estos dirigentes espirituales eran virtualmente ateos; la religión que practicaban era sólo un disfraz.
17.
A muy poco tiempo.
Isaías no era sólo profeta de castigos sino también de esperanza. Era un verdadero optimista. No sólo veía la oscuridad del presente sino también la gloriosa luz del futuro (ver com. cap. 9: 2). Aunque Judá pereciera y sus fértiles campos no dieran más fruto, vendría el tiempo cuando la tierra sería otra vez fructífera, cuando el desierto se transformaría en "campo fructífero, y el campo fértil" fuera "estimado por bosque" (cap. 32: 15; cf. cap. 35: 1; 41: 17-19; 55: 13).
18.
Los ciegos verán.
Ver com. cap. 6: 9-10. Isaías anticipa el tiempo cuando se invertiría la situación descrita en los vers. 10-12. Compárese con Isa. 35: 5-6; 42: 7; 52: 15; 60: 1-5; Luc. 1: 79; 4: 18; Juan 8: 12; Hech. 26: 17-18; 2 Cor. 4: 4; Efe. 1: 13.
19.
Los humildes.
Llegaría el momento cuando el Evangelio sería proclamado a todos los pueblos de la tierra, tanto a los pequeños como a los grandes, a los pobres como a los ricos (pp. 30-32).
20.
El violento.
El enemigo de Dios y de su pueblo. Quizá se refiera a Senaquerib y a su mensaje arrogante (vers. 5; cf. cap. 25: 4-5). La verdad que aquí se presenta se aplica a todo enemigo que se oponga al progreso de la obra de Dios.
21.
Los que hacen pecar al hombre.
Por 256 causa de sus mensajes de reprensión y de advertencia, posible Isaías fue acusado de ser poco patriota. Los que son reprendidos se vuelve hostiles contra quienes los amonestan, y procuran inventar medios, por injustos que sean, para entrampar a esos representantes así acallar su voz de reprobación.
Pervierten la causa del justo.
Es decir, maquinan deliberadamente para pervertir la justicia (cf. Exo. 23: 6; Amós 5: 12; Mal. 3: 5).
Vanidad.
Heb. tóhu, que tiene la idea de algo "vacío", "que no existe" (ver com. Gén. 1: 2). Las acusaciones con las cuales se procuraba que el reprensor apareciera como un delincuente carecían en realidad de toda base.
22.
No será ahora avergonzado.
Abrahán y Jacob representan aquí a todo el verdadero pueblo de Dios. Así como el Señor había liberado a los padres de la nación, también libraría a sus descendientes, de todos sus enemigos. El ataque de Senaquerib ocasionaría temor y vergüenza, pero Isaías preveía un día más luminoso en el futuro, que los fieles podían aguardar con certeza.
23.
Temerán al Dios de Israel.
Aquí se revela el triunfo final. El "violento" (vers. 20) ha sido destruido, Jacob ya no se avergüenza (vers. 22), y sus hijos, por largo tiempo perdidos, han sido devueltos al redil. Cuando los fieles de toda la tierra sean traídos al redil, se unirán a Jacob en la adoración y el servicio del Señor.
24.
Los murmuradores.
Isaías proclama que hay esperanza para los más endurecidos t rebeldes de su época, así como la hubo para los tales en el desierto.(Exo. 17: 2, 7; Núm. 14: 22; 20: 3; Deut. 1: 27; 6: 16; Sal. 95: 10- 11; 106: 25).
Aprenderán doctrina.
Muchos de los que han errado (cap. 28: 7; 29: 10-13) saldrán de la oscuridad (cap. 29: 18) y aprenderán de las vicisitudes por las cuales han pasado. Aunque la gran mayoría del pueblo no aprovecharía de los mensajes de consejo y advertencia que había recibido en repetidas ocasiones por medio del mensajero de Jehová, habría un pequeño "remanente" (cap. 1: 9; 11: 11, 16; etc.) cuyos corazones responderían, y se volverían al Señor.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
9 PE 123; 5T259
13 IT 188
13-14 8T78
13-15 TM 388
13-16 TM 93
18-19 MC 146; PR 514; 8T 78
18-21 TM 93
18-24 TM 390
21 TM 415
22-24 HAp 306
24 PR 514
VISTA AÉREA DEL SITIO DE LA ANTIGUA SUSA

EL REY MERODAC-BALADÁN DE BABILONIA
MOSAICOS DE LA CASA DE MARFIL DE ACAB EN SAMARIA Y DEL PALACIO DE SARGÓN EN CALA


ISAÍAS - CAPÍTULO 30 - - AUDIO
1 El profeta amonesta al pueblo por su confianza en Egipto, 8 y por su menosprecio de la palabra de Dios. 18 Las misericordias de Dios hacia sus hijos. 27 La ira de Dios, y el gozo del pueblo, en la destrucción de Asiria.

1 ¡AY DE los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!
2 Que se apartan para descender a Egipto, y no han preguntado de mi boca; para fortalecerse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto.
3 Pero la fuerza de Faraón se os cambiará en vergüenza, y el amparo en la sombra de Egipto en confusión.
4 Cuando estén sus príncipes en Zoán, y sus embajadores lleguen a Hanes,
5 todos se avergonzarán del pueblo que no les aprovecha, ni los socorre, ni les trae provecho; antes les será para vergüenza y aun para oprobio.
6 Profecía sobre las bestias del Neguev: Por tierra de tribulación y de angustia, de donde salen la leona y el león, la víbora y la serpiente que vuela, llevan sobre lomos de 257 asnos sus riquezas, y sus tesoros sobre jorobas de camellos, a un pueblo que no les será de provecho.
7 Ciertamente Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; por tanto yo le di voces, que su fortaleza sería estarse quietos.
8 Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre.
9 Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová;
10 que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras;
11 dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel.
12 Por tanto, el Santo de Israel dice así: Porque desechasteis esta palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habéis apoyado;
13 por tanto, os será este pecado como grieta que amenaza ruina, extendiéndose en una pared elevada, cuya caída viene súbita y repentinamente.
14 Y se quebrará como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen pedazos; tanto, que entre los pedazos no se halla tiesto para traer fuego del hogar, o para sacar agua del pozo.
15 Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis,
16 sino que dijisteis: No, antes huiremos en caballos; por tanto, vosotros huiréis. Sobre corceles veloces cabalgaremos; por tanto, serán veloces vuestros perseguidores.
17 Un millar huirá a la amenaza de uno; a la amenaza de cinco huiréis vosotros todos, hasta que quedéis como mástil en la cumbre de un monte, y como bandera sobre una colina.
18 Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él.
19 Ciertamente el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá.
20 Bien que os dará el Señor pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus maestros nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán a tus maestros.
21 Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.
22 Entonces profanarás la cubierta de tus esculturas de plata, y la vestidura de tus imágenes fundidas de oro; las apartarás como trapo asqueroso; ¡Sal fuera! les dirás.
23 Entonces dará el Señor lluvia a tu sementera, cuando siembres la tierra, y dará pan del fruto de la tierra, y será abundante y pingüe; tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en espaciosas dehesas.
24 Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra comerán grano limpio, aventado con pala y criba.
25 Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado elevado, habrá ríos y corrientes de aguas el día de la gran matanza, cuando caerán las torres.
26 Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que vendare Jehová la herida de su pueblo, y curare la llaga que él causó.
27 He aquí que el nombre de Jehová viene de lejos; su rostro encendido, y con llamas de fuego devorador; sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que consume.
28 Su aliento, cual torrente que inunda; llegará hasta el cuello, para zarandear a las naciones con criba de destrucción; y el freno estará en las quijadas de los pueblos, haciéndoles errar.
29 Vosotros tendréis cántico como de noche en que se celebra pascua, y alegría de corazón, como el que va con flauta para venir al monte de Jehová, al Fuerte de Israel.
30 Y Jehová hará oír su potente voz, y hará ver el descenso de su brazo, con furor de rostro y llama de fuego consumidor, con torbellino, tempestad y piedra de granizo.
31 Porque Asiria que hirió con vara, con la voz de Jehová será quebrantada.
32 Y cada golpe de la vara justiciera que asiente Jehová sobre él, será con panderos y con arpas; y en batalla tumultuoso peleará contra ellos.
33 Porque Tofet ya de tiempo está dispuesto y preparado para el rey, profundo y ancho, cuya pira es de fuego, y mucha leña; 258 el soplo de Jehová, como torrente de azufre, lo enciende.
1.
¡Ay de los hijos que se apartan!
Isaías aún sigue refiriéndose a la invasión de Senaquerib, cuando el Rabsaces se burló de Ezequías por haber confiado en Egipto (2 Rey. 18: 19, 21; Isa. 36: 4, 6). Este capítulo demuestra que un grupo considerable de Judíos eran partidarios de aliarse con Egipto. En vez de volverse a Dios y confiar en él, esos pusilánimes se rebelaron contra Dios y acudieron a los paganos en busca de socorro.
Añadiendo pecado a pecado.
Por causa de los pecados de Judá se permitió que los ejércitos asirios la atacaran. Judá luego aumentó su pecado yendo a Egipto en busca de ayuda para hacer frente a Asiria.
2.
Sombra de Egipto.
Egipto era un país de sol casi constante y muy poca sombra. En ese momento Egipto era débil e incapaz de proporcionar ayuda efectiva contra Asiria. Pocos años después de esto Egipto mismo sufrió la invasión de los ejércitos de Esar-hadón y Asurbanipal (ver t. II, p. 55). El grupo de Judá favorable a los egipcios, que mandó pedir ayuda a Egipto, no pidió consejo de Dios porque sabía que estaba actuando en contra de su voluntad. cuando Israel entró en la tierra prometida se le prohibió que hiciera pactos con los habitantes del país (Exo. 23: 32-33; Deut. 7: 2; Juec. 2: 2). cuando Josué hizo un pacto con los gabaonitas, lo hizo sin pedir consejo de Dios (Jos. 9: 14).
3.
Vergüenza.
En este tiempo Egipto era una nación débil (ver com. vers. 2). Senaquerib se burló de los Judíos por buscar socorro en una nación que no estaba en condiciones de ayudarles, y declaró que la "caña frágil" que era Egipto atravesaría la mano de cualquiera que se apoyara en ella (Isa. 36: 6; 2 Rey. 18: 21).
4.
Zoán.
Llamada Tanis por los griegos y Avaris por los egipcios, esta ciudad estaba construida sobre el brazo tanítico del Nilo, identificado hoy con las ruinas de Tsan el-Jagar, en la región oriental del delta. Como el delta siempre sigue agrandándose, de modo que las bocas del Nilo están mucho más al norte de lo que estaban en tiempos bíblicos, es probable que Zoán fuera un puerto en la desembocadura del río en tiempos de Moisés. La ciudad fue construida siete años después de Hebrón (Núm. 13: 22). Los hicsos (ver com. Gén. 39: 1; 45: 10) establecieron allí su capital y la llamaron Avaris. Un siglo después de Isaías, en tiempos de Ezequiel, parece que aún era una ciudad importante (Eze. 30: 14).
Hanes.
Ciudad egipcia; probablemente Heracleópolis Magna de los griegos, en el Fayum. Algunos sugieren que sería otra Heracleópolis, en la parte oriental del delta, en un sitio aún no identificado.
5.
Se avergonzarán del pueblo.
O "por causa del pueblo". La alianza con Egipto sólo trajo vergüenza. Sus promesas de gran ayuda fueron menos que inútiles, porque por causa de esa alianza Asiria se airó contra Judá. La alianza que el rey Oseas hizo pocos años antes con Egipto, y su negación a pagar tributo a Asiria, dieron lugar a la venganza de Salmanasar contra Samaria (2 Rey. 17: 4-6).
6.
Las bestias del Neguev.
En este solemne mensaje, el profeta describe gráficamente el vergonzoso viaje de los enviados que atravesaron el Neguev y el desierto egipcio con sus asnos y camellos cargados de presentes, para buscar la ayuda de la nación de la cual Dios una vez los había liberado. El territorio por el cual tenían que viajar era desolado, y abundaban las fieras, las víboras y las serpientes venenosas.
7.
Su fortaleza sería estarse quietos.
Heb. rahab hem shébeth. Si se considera Rahab como un nombre propio, la frase significa: "Rahab, la inactiva", que no hace nada. Rahab es un nombre simbólico de Egipto (ver com. Sal. 87: 4; cf. Isa. 51: 9). Egipto prometería ayuda, pero en realidad no haría nada cuando se la necesitara.
8.
Escribe esta visión.
La verdad que Isaías estaba por presentar no sólo era muy importante para ese momento. Encerraba una lección para las generaciones futuras (cf. 1 Cor. 10: 11). Rahab (ver com. Isa. 30: 7) y el dragón (Isa. 51: 9; ver com. Job. 9: 13), representaba nada menos que a Satanás, el gran engañador (Apoc. 12: 9). Los que abandonaron al Señor y fueron a Egipto en procura de ayuda, en realidad estaban acudiendo a Satanás, Al hacer esto buscaban socorro en vano, porque Satanás era un enemigo derrotado, incapaz de salvarse siquiera a sí mismo. El mensaje, que debía escribirse en una "tabla", se da inmediatamente.
Eternamente.
Los tárgumes, las versiones 259 siríacas, la Vulgata y la BJ dicen "para testimonio".
9.
Este pueblo es rebelde.
Israel había seguido a Satanás en su rebelión contra Dios. A semejanza de sus padres, antes de ellos (Juan 8: 44), se habían refugiado en sus mentiras (ver com. Isa. 28: 15).
10.
Profetizad mentiras.
Cuando Satanás fue expulsado del cielo, su único propósito era engañar al mundo (Apoc. 12: 9). Cuando el pueblo de Judá incurría en el engaño, estaba siguiendo a su padre, el diablo. Escogieron no hacer caso a los profetas de Dios, cuyos mensajes resultaban siempre desagradables. Esa gente se había apartado tanto de la verdad, que estaba completamente satisfecha con el error y exigía que se le presentara mensajes que reconocía que eran erróneos.
11.
Quitad.
Sabían que Isaías era un profeta verdadero, pero no querían tener nada que ver ni con él ni con Dios. El sólo pensar en la santidad los llenaba de resentimiento y odio.
12.
Por tanto.
Dios reacciona ante la actitud descrita en los vers. 8-11. El pueblo, esto es, la mayoría, no escuchará, pero las palabras de Isaías testificarán contra él en el día del juicio.
En violencia y en iniquidad.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice "te regocijarás", en vez de "en iniquidad". Esos impíos oprimían a los débiles y luego se jactaban de lo que habían hecho. Los verdaderos hijos de Dios se caracterizan por la justicia y la disposición a escuchar a la razón. Al negarse con orgullo a hacer caso de las palabras de Isaías, esos oidores réprobos habían demostrado Injusticia de la sentencia que se había pronunciado sobre ellos.
13.
Grieta que amenaza ruina.
Una grieta en un muro alto significa que éste puede caerse. La estructura levantada por esos hombres se había construido sobre cimientos de arena, y sin duda caería (ver com. Mat. 7: 26-27).
14.
Vaso de alfarero.
Una vasija de barro, una vez que se quiebra ya no se puede reparar; ya no sirve más. Así ocurriría con los réprobos habitantes de Jerusalén. Les aguardaba una perdición total.
15.
En descanso y en reposo.
La única esperanza para Judá consistía en apartarse del mal y volverse a Dios. Si lo hacía, encontraría confianza, descanso y paz. Mientras confiaron en la fuerza de los hombres, sólo encontraron frustraciones, dificultades y derrotas; pero la confianza en Dios traería paz, calina y fortaleza.
16.
En caballos.
Los Judíos creían que su salvación sería asegurada por el uso de caballos; con ellos resistirían a los asirios o, si no, huirían rápidamente del campo de batalla. Isaías afirma que los caballos resultarían inútiles, y que sólo servirían para facilitar la retirada. En la antigüedad se empleaban los caballos casi exclusivamente en la guerra.
17.
A la amenaza de uno.
Dios había prometido a su pueblo que, si le era fiel, cinco de ellos perseguirían a cien, y que cien de ellos perseguirían a diez mil (Lev. 26: 8). Pero por causa de la iniquidad de Judá, la bendición prometida se invertiría. Durante los días de Isaías, Pianji de Egipto (ver t. II pp. 54, 79) se jactó de que con la ayuda de Amón, su dios, "muchos darán la espalda a unos pocos, y uno derrotará a mil". Pero Isaías afirmó con burlona reprensión que huirían las fuerzas de Egipto, en las cuales los Judíos inicuos depositaban su confianza.
Como mástil.
Judá quedaría como árbol solitario en la cumbre de una montaña o como mástil en un alto cerro. Todos los que por allí pasaran podrían ver el terrible fruto de la transgresión.
18.
Por tanto.
Dios no deseaba que cayeran sobre sus hijos descarriados los castigos con que los había amenazado. Con misericordia quería darles toda oportunidad posible para que se arrepintieran y alcanzaran la salvación.
19.
Morará en Sión.
Estas palabras consoladoras, dirigidas a los habitantes de Jerusalén, parecen ser especialmente apropiadas para el período de ansiedad y angustia que siguió a la caída de Samaria y al cautiverio de Israel. Se asegura a los moradores de Sión que no sufrirán la misma suerte de sus vecinos del norte. Dios oirá su clamor y los salvará a ellos y a su ciudad (cap. 37: 21-36).
20.
Pan de congoja.
Esta predicción se cumplió durante la invasión de Senaquerib, cuando de todo Judá sólo quedó Jerusalén sin caer en sus manos.
Nunca más te serán quitados.
Heb. "no será ya ocultado". Los castigos que estaban a punto de caer sobre el país darían la impresión de que Dios los había abandonado (Sal. 13: 1; 83: 1; etc.). Finalmente Isaías y sus compañeros, los fieles maestros de Judá, serían reconocidos y su fe recompensada. Ellos y 260 sus mensajes serían vindicados cuando Dios librara a Jerusalén.
21.
Tus oídos oirán.
Dios les concedería la dirección de su Espíritu para guiarlos rectamente Y para corregirlos cuando estuvieran a punto de extraviarse. Todos los que así lo deseen aún, pueden oír este "silbo apacible" (1 Rey. 19: 12) si tan sólo escuchan.
22.
Tus imágenes.
Con celo por Dios, Ezequías y los piadosos de Judá saldrían para destruir las imágenes talladas y todos los monumentos a la idolatría (2 Crón. 31: 1). Estos objetos de culto serían desechados como completamente inútiles. Así como los inicuos habitantes de Jerusalén no querían en absoluto tener que ver con el Santo de Israel (Isa. 30: 11), tampoco el remanente fiel deseaba tener relación alguna con la idolatría.
23.
Dará el Señor lluvia.
La lluvia después de la siembra era la "lluvia temprana" (ver com. Joel 2: 23), y caía en el otoño (ver t. 11, pp. 112-113). Esta promesa incluye bendiciones tanto temporales como espirituales. La nación sería bendecida en su canasta, en su artesa de amasar, en el fruto de la tierra y en el aumento de sus animales y rebaños (Deut. 28: 3-5; Joel 2: 24-26). Además, gozaría del derramamiento del Santo Espíritu de Dios (Joel 2: 28-29; Hech. 2: 17-18).
24.
Grano limpio.
Heb. "forraje de romaza o acedera [rumex ). Aun los bueyes y los asnos, las bestias más humildes, se alimentarán del mejor forraje. Por lo general se los alimentaba de cebada mezclada con paja o heno; pero "entonces" (vers. 23), dice Isaías, aun los humildes asnos se alimentarán con los mejores cereales; según algunos, de grano aventado mezclado con sal o con hierbas alcalinas. Lo que se desea hacer notar es que habría gran abundancia. Los seres humanos también estarían mucho mejor.
Criba.
"Aventador" (ver com. Mat. 3: 12).
25.
Corrientes de aguas.
Isaías contempla muchos arroyos en los cerros y collados, que por lo general están secos y sin vegetación. Aun los lugares menos fértiles darían abundante cosecha. El profeta prevé una edad de oro en la cual la tierra ha de ser restaurada a su estado original de fertilidad y hermosura. Del mismo modo, Dios desea que la tierra sea regada con abundante provisión de gracia celestial, que transformará los desiertos áridos del mundo en hermosos jardines y fértiles campos (Isa. 35: 1-2; 41: 17-19; 43: 19-20; 44: 3-4; 55: 1; Juan 4: 10, 13-14; 7: 37-39).
El día.
El día cuando Dios subyugaría a todos sus enemigos (Isa. 66: 16; Jer. 25: 33; Zac. 14: 1-3, 8-9; etc.; cf. p. 32).
Caerán las torres.
Son las torres fortificadas de las ciudades enemigas. Compárese con la caída de la Babilonia simbólica (Jer. 51: 8, 29; Apoc. 16: 19; 18: 21; ver com. Isa. 13: 1-18).
26.
La luz del sol.
Isaías describe un mundo en el cual no habrá nada que se interponga para opacar la luz de la luna o del sol (Zac. 14: 6-7; Apoc. 21: 23).
Siete veces.
No puede determinarse si en esta forma se indica un aumento exactamente siete veces mayor en la cantidad de luz, o si "siete veces" sólo implica un gran aumento de luz, o si se trata de la perfección en el aspecto cualitativo y no cuantitativo.
27.
El nombre de Jehová.
Jehová sale para defender la causa de su pueblo asediado (Apoc. 19: 11-21; CS 691, 699, 714; 3JT 13). Es Cristo quien lleva el nombre de Dios (Exo. 23: 21).
Llenos de ira.
La hora de la ira de Dios será el tiempo de las siete últimas plagas (Apoc. 15: 1, 7; 16: 1). Cuando Cristo vuelva otra vez, matará a los impíos con el "espíritu de sus labios" (Isa. 11: 4), con llamas de fuego (Sal. 50: 3; 97: 3; 2 Ped. 3: 10).
28.
Torrente que inunda.
Aquí se describe la ira de Cristo como torrente que inunda, que todo lo arrastra (cap. 8: 8).
Para zarandear a las naciones.
El trigo debe separarse de la paja inútil (ver com. Mat. 3: 12; 13: 38-40). El tamo, una vez quemado, queda reducido a la nada (ver Ecl. 1: 2). El instrumento usado en el proceso de separación es la "criba de destrucción".
El freno.
Aquí se emplea otra imagen. Se representa a las naciones como dominadas por un poder que, en contra de su voluntad, las impele hacia la destrucción.
29.
Pascua.
El hebreo dice sólo "fiesta solemne y santa". Es posible que aquí se haga alusión a la fiesta de los Tabernáculos, que se celebraba en el otoño, después de haberse completado la cosecha y la vendimia (Lev. 23: 34, 39-43; Neh. 8: 14-18). Esa era una ocasión de gran regocijo. En épocas posteriores la fiesta incluía un ritual nocturno, durante el cual se iluminaban los atrios del templo con inmensas lámparas levantadas en dos altísimos mástiles, cuya luz se veía desde lejos (DTG 428). La fiesta de los Tabernáculos muchas veces era llamada simplemente "fiesta 261 solemne" (1 Rey. 8: 2; 2 Crón. 7: 8-9). La ceremonia de las luces conmemoraba la columna de fuego que guió a Israel en su marcha por el desierto y anticipaba la venida del Mesías como la Luz del mundo. En esta ocasión la gente se dirigía a Jerusalén con gran alegría, entonando cánticos sagrados y tocando instrumentos.
Fuerte de Israel.
Literalmente, la "peña o roca de Israel" (Deut. 32: 4; Sal. 18: 2, 31, 46; etc.; Isa. 2: 10; 17: 10).
30.
Su potente voz.
Con palabras sumamente simbólicas, Isaías pinta la derrota de las huestes asirias (vers. 31). En otras partes se emplea un lenguaje similar para describir los acontecimientos de la segunda venida de Cristo (Apoc. 16: 18-21; 19: 15).
Torbellino.
Heb. "lluvia fuerte".
31.
Asiria.
En los tiempos de Isaías, Asiria era el mayor enemigo de Judá. La predicción hecha aquí se refiere a la destrucción del ejército de Senaquerib (cap. 37: 36). Así como Asiria hirió con vara, así también sería herida con la vara de la ira de Dios. Del mismo modo todos los impíos al fin serán heridos con "vara de hierro" (Sal. 2: 9; Apoc. 2: 27; 12: 5; cf. Isa. 19: 15).
32.
Cada golpe . . . será con panderos.
El hebreo de la primera parte de este versículo es un tanto difícil de comprender. La traducción de la RVR es una de las más fieles al texto. Debe interpretarse que cada golpe del castigo divino sobre Asiria será aclamado con cánticos de victoria y regocijo de parte del pueblo de Dios.
33.
Tofet.
Aquí se describe una vez más, con lenguaje muy simbólico la destrucción del Ejército de Senaquerib (ver com. vers. 30). Tofet era el hombre que se le daba al valle de Hinom, al sur de Jerusalén, donde centenares de seres humanos, sobre todo niños, habían sido sacrificados a moloc (ver com. 2 Rey. 16: 3; 23: 10; Jer. 7: 31; cf. Jer. 19: 6, 11-13). Este lugar se convirtió en símbolo del fuego del último día. La transliteración griega del hebreo ge hinnom, valle de Hinom, es geéna, y en el NT, la RVR siempre la traduce como "Infierno" (ver com. Mat. 5: 22). En este pasaje, Tofet es el lugar donde los enemigos de Jehová han de ser consumidos por el fuego (Isa. 33: 14; Heb. 12: 29; Apoc. 20: 9).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-2 TM 387
8-13 TM 388
10 1JT 440; PE 228, 273; 1T 249, 321; 2T 440; 4T 167, 231; 5T 430, 678; 3TS 151
10-13 TM 86
11 CS 32
15 CC 70; DMJ 83; MJ 95; PR 438; TM 86, 390
18 2JT 54
18-19 CH 456
20 PR 533
21 CE (1967) 175; DMJ 96; FE 188, 526; 3JT 193; MC 346; MeM 43, 90; 4T 444; 8T 305; TM 213
24 1JT 163; 3JT 154; IT 229, 334; 6T 56
26 3JT 225; MC 405
28-32 PR 271
29-30 CS 693
30 PE 15, 285
33 SR 428


ISAÍAS - CAPÍTULO 31 - - AUDIO
1 El profeta muestra la maldita insensatez de confiar en Egipto y olvidarse de Dios. 6 Exhorta a la conversión, 8 Muestra la caída de Asiria.

1 ¡AY DE los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!
2 Pero él también es sabio, y traerá el mal, y no retirará sus palabras. Se levantará, pues, contra la casa de los malignos, y contra el auxilio de los que hacen iniquidad.
3 Y los egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu; de manera que al extender Jehová su mano, caerá el 262 ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una.
4 Porque Jehová me dijo a mí de esta manera: Como el león y el cachorro de león ruge sobre la presa, y si se reúne cuadrilla de pastores contra él, no lo espantarán sus voces, ni se acobardará por el tropel de ellos; así Jehová de los ejércitos descenderá a pelear sobre el monte de Sión, y sobre su collado.
5 Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén, amparando, librando, preservando y salvando.
6 Volved a aquel contra quien se rebelaron profundamente los hijos de Israel.
7 Porque en aquel día arrojará el hombre sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras.
8 Entonces caerá Asiria por espada no de varón, y la consumirá espada no de hombre; y huirá de la presencia de la espada, y sus jóvenes serán tributarios.
9 Y de miedo pasará su fortaleza, y sus príncipes, con pavor, dejarán sus banderas, dice Jehová, cuyo fuego está en Sión, y su horno en Jerusalén.
1.
Descienden a Egipto.
Isaías prosigue (ver cap. 30: 2-7) con su reprensión a los dirigentes de Judá, por haber buscado la ayuda egipcia contra Asiria. La caballería de Judá era tan débil, que los asirios irónicamente ofrecieron 2.000 caballos si Ezequías podía proporcionar jinetes para ellos (cap. 36: 8). Los políticos hebreos procuraron remediar esta debilidad con el auxilio de Egipto.
Confían en caballos.
En la antigüedad, los caballos se usaban casi exclusivamente para la guerra. Dios concedió una vez a Israel un triunfo notable sobre los caballos y los carros de Faraón (Exo. 14:9, 17-18, 23, 27; 15:19); pero había sido olvidado y su pueblo buscaba auxilio en Egipto, que en esta época era una nación relativamente débil (t. II, p. 55).
2.
El también es sabio.
En estas palabras hay una nota sarcástica. Los que buscaban la ayuda de Egipto creían que su política era sabia; pero Isaías les recuerda que también Dios es sabio, y que es capaz de cumplir sus amenazas contra los que desprecian su mensaje.
3.
Los egipcios hombres son.
A pesar de la sabiduría de la cual hacían gala y de los recursos materiales que poseían, los egipcios eran sólo hombres. Isaías hace resaltar aquí que la fortaleza de una nación no consistente en sus recursos materiales, sino en el vigor moral y espiritual de sus dirigentes y de su pueblo.
4.
Como el león.
Una ilustración muy vívida del poder de Dios y de su cuidado protector.
5.
Vuelan.
Se representa a Jehová como a un ave con las alas extendidas, que se cierne sobre sus pequeñuelos a fin de protegerlos. De igual manera el Señor protegería a Jerusalén de todo mal. (cf. Sal. 57: 1; 91: 4).
Preservando.
En hebreo se emplea el verbo pasaj, "pasar por alto", "eximir", el cual se usa también en Exo. 12: 13, 23, 27, cuando Jehová pasó por alto a su pueblo sin herir a sus primogénitos, en la primera pésaj, o "pascua", cuyo nombre viene del mismo verbo. Es posible que al emplear el verbo pasaje, Isaías hubiera querido recordar a sus contemporáneos la gran liberación concedida a sus antepasados.
6.
Volved a aquel.
El gran propósito de Isaías era que el pueblo de Judá se volviera a Dios y se salvara la nación. Si no modificaban su conducta, sufrirían la misma suerte que hacía poco había sufrido Israel (2 Rey. 17: 6).
7.
Arrojará el hombre sus ídolos.
En el cap. 2: 20 se describe a la gente deshaciéndose de sus ídolos cuando ya es demasiado tarde. Ahora lo hace con espíritu de arrepentimiento y se vuelve al Señor (2 Crón. 31: 1).
8.
Entonces caerá Asiria.
No fue la malo del hombre la que destruyó al ejército de Senaquerib, sino la mano de Dios (cap. 37: 36). La "espada" representaba el castigo divino (Deut. 32: 41-42; 1 Crón. 21: 16; Isa. 34: 5-6; 66: 16; Jer. 9: 16; Eze. 9: 1; 21: 9-14, 20).
Tributarios.
Heb. "para trabajo forzado"; "destinados a trabajos" (BJ).
9.
De miedo pasará su fortaleza.
La "fortaleza", literalmente "peña" o "roca" (sela), de Asiria se desmoronaría. Con referencia a sela, "roca", ver com. Sal. 18: 2.
Sus príncipes.
Es decir, los oficiales del ejército asirio, quienes desertarían de sus estandartes cuando se dieran cuenta de que Dios estaba defendiendo a Sión.
Su horno en Jerusalén.
Se describe a Dios como "fuego consumidor" (Isa. 33: 14; Heb. 12: 29). Cuando los asirios atacaran a Jerusalén, 263 serían consumidos. El fuego figurado de Isaías será fuego literal cuando los impíos ataquen la Nueva Jerusalén al fin de los mil años (Apoc. 20: 9; cf. Zac. 14: 2-3).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
6 PR247

ISAÍAS - CAPÍTULO 32 - - AUDIO
1 Las bendiciones del reino de Cristo. 9 Se provee desolación. 15 Se promete el éxito en la restauración.

1 HE AQUÍ que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio.
2 Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.
3 No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos.
4 Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos hablará rápida y claramente.
5 El ruin nunca más será llamado generoso, ni el tramposo será llamado espléndido.
6 Porque el ruin hablará ruindades, y su corazón fabricará iniquidad, para cometer impiedad y para hablar escarnio contra Jehová, dejando vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento.
7 Las armas del tramposo son malas; trama intrigas inicuas para enredar a los simples con palabras mentirosas, y para hablar en juicio contra el pobre.
8 Pero el generoso pensará generosidades, y por generosidades será exaltado.
9 Mujeres insolentes, levantaos, oíd mi voz; hijas confiadas, escuchad mi razón.
10 De aquí a algo más de un año tendréis espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltará y la cosecha no vendrá.
11 Temblad, oh insolentes; turbaos, oh confiadas; despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con cilicio.
12 Golpeándose el pecho lamentarán por los campos deleitosos, por la vid fértil.
13 Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinos y cardos, y aun sobre todas las casas en que hay alegría en la ciudad de alegría.
14 Porque los palacios quedarán desiertos, la multitud de la ciudad cesará; las torres y fortalezas se volverán cuevas para siempre, donde descansen asnos monteses, y ganados hagan majada;
15 hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque.
16 Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia.
17 Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.
18 Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.
19 Y cuando caiga granizo, caerá en los montes; y la ciudad será del todo abatida.
20 Dichosos vosotros los que sembráis junto a todas las aguas, y dejáis libres al buey y al asno.
1.
Para justicia reinará.
Isaías aparta su atención del inminente ataque asirio a Jerusalén (cap. 31: 8-9), para referirse a la paz que seguiría. Después de la retirada de Senaquerib en el año 701, hubo varios años de paz durante el reinado justo de Ezequías (t. II, pp. 89-90). En forma similar, la derrota de todas las fuerzas de Satanás será seguida por el eterno reinado de Cristo en justicia y gloria. Como suele ocurrir, el cuadro profético de paz y seguridad después de la tribulación, une la descripción de las glorias del mundo venidero con la era mesiánica. En este marco mesiánico, el "rey" es Cristo.
2.
Aquel varón.
El Mesías sería para su pueblo una fuente de consuelo, contentamiento 264 y descanso, lugar de protección y abrigo. En el desierto ardiente sería como arroyo de aguas vivas o como la sombra refrescante de una gran roca.
3.
No se ofuscarán.
La situación predicha (cap. 6: 9-10) ha de ser invertida. Los ojos del entendimiento espiritual del hombre serán abiertos a fin de que pueda comprender las cosas de Dios.
4.
Los necios.
Compárese con el cap. 6: 10. Los necios, o "precipitados" (NC), "alocados" (BJ), son los que no se preocupan por pensar con claridad a fin de llegar a una conclusión acertada. En el tiempo de la restauración prometida, tales personas pensarán con cordura. Con la bendición de un entendimiento claro y un agudo discernimiento, no se verán obligados a hablar en palabras entrecortadas ni con lengua de tartamudos.
5.
El ruin.
Heb. "no se llamará más al necio honorable; al bribón no se le dirá noble". Los hombres ya no confundirán ignorancia con sabiduría ni tinieblas con luz. No llamarán a lo malo bueno, ni "a lo bueno malo" (cap. 5: 20).
6.
Hablará ruindades.
Isaías hace una descripción gráfica de las acciones del "ruin". En los mejores días del futuro, los hombres serán reconocidos por lo que son y no por lo que pretenden ser. El pecador será clasifica do como tal, y ciertamente recibirá el castigo que merece.
8.
El generoso.
O "noble". Esta persona no sufrirá por haber sido generosa.
9.
Mujeres insolentes.
Isaías se dirige a las favorecidas de Jerusalén, quienes por haber vivido en forma tan opulenta son las que más sufren los rigores del asedio. Compárese esto con su reproche a las orgullosas "hijas de Sión" (cap. 3:16-26).
10.
De aquí a algo más de un año.
Heb. "días sobre un año". Al cabo de un poco más de un año caería la calamidad sobre las "hijas confiadas" (vers. 9).
La vendimia faltará.
Es posible que así se represente la pérdida literal de la vendimia, con la consiguiente escasez de vino para las ocasiones festivas. También podría ser un símbolo de la desaparición de todas las formas de placer.
11.
Temblad, oh insolentes.
Se las amonesta a que se lamenten y se arrepientan, a que se vistan de saco en lugar de sus elegantes vestidos. Corresponde ahora orar y ayunar, no hacer fiestas y banquetes.
12.
Golpeándoos los pechos.
Golpearse el pecho es una costumbre del Cercano Oriente para expresar dolor y angustia. La prosperidad pronto se convertiría en desolación y miseria.
La vid fértil.
Ver com. vers. 10.
13.
Espinos y cardos.
Símbolos de desolación (ver com. cap. 7: 23-25).
Casas en que hay alegría.
Las lujosas mansiones donde los ricos se retenían para sus banquetes y orgías. La predicción del vers. 13 se cumplió parcialmente durante la invasión de Senaquerib, en forma más plena cuando Nabucodonosor saqueó el país, y posteriormente dando los romanos devastaron el país.
14.
Palacios.
Las gloriosas realizaciones humanas quedan reducidas a ruina y desolación.
Asnos monteses.
Ver com. cap. 7: 25.
15.
Sea derramado el Espíritu.
Estas palabras se cumplieron parcialmente en la gran reforma auspiciada por Ezequías, pero más completamente durante el Pentecostés (Joel 2: 28; Hech. 2: 17; cf. Ose. 6: 3; Joel 2: 23; Zac. 10: 1; Apoc. 18: 1).
Campo fértil.
En primer lugar, una expresión figurada (Isa. 32: 16; cf. Isa. 5: 1-7; Gál. 5: 22-23). Vendría el tiempo cuando se derramaría el Espíritu de Dios sobre el mundo, por lo cual florecerían como la rosa los lugares que en un sentido son áridos y desolados. Este es uno de los temas predilectos de Isaías (Isa. 29: 17; 35: 1; 41: 17-20; 55: 13).
Sea estimado por bosque.
Lo que ya era "campo fértil" sería aún más productivo.
16.
Juicio.
La "equidad" (BJ), florecería en lo que antes había sido un desierto moral, y la "justicia" de lo que ya era un "campo fértil" no sería disminuida en lo más mínimo.
17.
Efecto de la justicia.
La justicia es el resultado de vivir en armonía con la voluntad de Dios. Dios es amor, y todos sus "mandamientos son justicia" (Sal. 119: 172). Quienes aman a Dios de todo corazón y a su prójimo como a sí mismos, están en paz con Dios y con el mundo que los rodea. La paz duradera sólo puede prevalecer donde hay un cimiento sólido de justicia. Sin justicia no puede haber paz (Isa. 48: 22). Quienes se aferran al pecado nunca podrán hallar paz, no importa cuán fervientemente la busquen. La mayor necesidad de nuestro mundo atribulado es comprender este principio importante y fundamental. 265
19.
Cuando caiga granizo.
La LXX dice: "Cuando cayere granizo, no será sobre vosotros". Este versículo hace resaltar el contraste entre la "morada de paz" de los justos (vers. 18) y la desolación que será el fin seguro de los impíos (Apoc. 16: 19; 18: 2, 21).
20.
Sembráis junto a todas las aguas.
A los que trabajan fielmente se promete una cosecha segura y abundante.
Al buey y al asno.
Los judíos empleaban tanto el buey como el asno en sus trabajos agrícolas (Deut. 22: 10; Isa. 30: 24). Eran los animales domésticos comúnmente empleados en los diversos trabajos en el antiguo Cercano Oriente.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
2 DTG 78; HAp 345; MC 86; MJ 96; PP 438; 2T 48, 100; 8T 130
8 3JT 401
17 CS 321; DTG 304; HAp 453; MeM 181
18 CH 423; CM 262; CS 734
20 CE (1949) 6, 46; CE (1967) 14, 21, 156-157; CH 465; CMC 135; COES 60; Ed 105; Ev 51, 99; HAp 278; 1JT 387, 465; 2JT 131, 533; 3JT 82, 90, 346, 350; NB 230, 236-237; MB 77, 280; MJ 215; PVGM 26, 73; SC 191; 3T 420; 5T 38l; 8T 146; 9T 35; TM 430


ISAÍAS - CAPÍTULO 33 - - AUDIO
1 juicios de Dios contra los enemigos de la iglesia. 13 Los privilegios de los piadosos.

1 ¡AY DE ti, que saqueas, y nunca fuiste saqueado; que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabes de saquear, serás tú saqueado; y cuando acabes de hacer deslealtad, se hará contra ti.
2 Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación.
3 Los pueblos huyeron a la voz del estruendo; las naciones fueron esparcidas al levantarte tú.
4 Sus despojos serán recogidos como cuando recogen orugas; correrán sobre ellos como de una a otra parte corren las langostas.
5 Será exaltado Jehová, el cual mora en las alturas; llenó a Sión de juicio y de justicia.
6 Y reinarán en tus tiempos la sabiduría y la ciencia, y abundancia de salvación; el temor de Jehová será su tesoro.
7 He aquí que sus embajadores darán voces afuera; los mensajeros de paz llorarán amargamente.
8 Las calzadas están deshechas, cesaron los caminantes; ha anulado el pacto, aborreció las ciudades, tuvo en nada a los hombres.
9 Se enlutó, enfermó la tierra; el Líbano se avergonzó, y fue cortado; Sarón se ha vuelto como desierto, y Basán y el Carmelo fueron sacudidos.
10 Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido.
11 Concebisteis hojarascas, rastrojo daréis a luz; el soplo de vuestro fuego os consumirá.
12 Y los pueblos serán como cal quemada; como espinos cortados serán quemados con fuego.
13 Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los que estáis cerca, conoced mi poder.
14 Los pecadores se asombraron en Sión, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?
15 El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala;
16 éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras.
17 Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos.
18 Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba? ¿qué del pesador del tributo? ¿qué del que pone en lista las 266 casas más insignes?
19 No verás a aquel pueblo orgulloso, pueblo de lengua difícil de entender, de lengua tartamuda que no comprendas.
20 Mira a Sión, ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota.
21 Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera de remos, ni por él pasará gran nave.
22 Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará.
23 Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni entesaron la vela; se repartirá entonces botín de muchos despojos; los cojos arrebatarán el botín.
24 No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad.


1.
¡Ay de ti!
Este capítulo sin duda se inspiró en el castigo sufrido por los ejércitos de Senaquerib (cap. 37: 36). Los invasores habían devastado el territorio de Judá, pero el Señor libraría a la nación del poder de sus opresores. Este capítulo alterna un gran consuelo para los fieles con severas reprensiones para los impíos. La visión profético de Isaías contempla la gloriosa edad mesiánica (ver com. cap. 32: 1).
Nunca fuiste saqueado.
Las guerras agresivas de Asiria contra sus vecinos habían sido devastadoras. Asiria se interesaba mayormente en el botín, y enviaba a sus ejércitos para saquear. Pero finalmente se le pagaría con la misma moneda (Mat. 7: 2; cf. Jer. 50: 15, 29; 51: 24; Apoc. 13: 10).
2.
A ti hemos esperado.
Ver com. cap. 25: 8-9.
Brazo de ellos.
Varios manuscritos hebreos antiguos, los tárgumes y las versiones siríacas dicen "nuestro brazo". Aquí Isaías pide ayuda para su propio pueblo, quizá especialmente para los defensores de la ciudad. La siguiente frase, "nuestra salvación", se refiere claramente a los que están con él en Jerusalén.
3.
Las naciones fueron esparcidas.
Aquí se hace referencia a la destrucción de los ejércitos de Senaquerib (cap. 37: 36-37). En esa ocasión la "arrogancia" de Asiria causó su perdición y derrota (cap. 37: 29).
4.
Sus despojos.
Se hace referencia aquí al saqueo del campamento asirio después de la aniquilación de los invasores y la huida precipitada de los pocos sobrevivientes. Así como las orugas y las langostas devoran todo lo verde, así también, a su debido tiempo, los hebreos despojarían a los arrogantes asirios.
5.
Será exaltado Jehová.
El espectacular aniquilamiento de los ejércitos asirios (cap. 37:36) fue motivo de honra y renombre para el verdadero Dios.
Llenó a Sión.
Se supone que la lección de la invasión de Senaquerib daría como resultado un reavivamiento religioso en la ciudad de Jerusalén y en las aldeas de Judá.
Juicio.
Es decir, "equidad" entre los hombres.
6.
Reinarán en tus tiempos.
O "habrá estabilidad en tus tiempos". Judá hallaría su estabilidad y fortaleza no en el poderío militar, sino en el temor de Dios y en la lealtad a su voluntad revelada (Job 28:28; Sal. 111:10; Prov. 1:7).
7.
Mensajeros de paz.
Las condiciones de paz que los asirios ofrecieron a los mensajeros de Ezequías eran tan duras (2 Rey. 18:14-16), que éstos lloraron "amargamente". Cuando los enviados hebreos se enfrentaron con el Rabsaces, se enteraron de que sus condiciones para la rendición eran tan severas que regresaron a la ciudad, "rasgados sus vestidos" (2 Rey. 18:37).
8.
Las calzadas están deshechas.
Los caminos de Judá ya no estaban abiertos para los viajeros. El ejército de Senaquerib había reducido el país a tal estado, que la gente ya no se atrevía a andar por los caminos.
Ciudades.
En el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto se lee 'edim, "testigos", en vez de 'irim, "ciudades". En el texto, que consta sólo de consonantes, la única diferencia es el cambio de la r por la d. Estas dos letras son muy similares y fáciles de confundir (t. I, p. 30; ver com. Gén. 10: 4).
9.
Enlutó.
Toda la campiña de Judá fue devastada durante la invasión asiria. Otros distritos de Palestina compartieron la misma tragedia.
10.
Ahora me levantaré.
La hora de la máxima necesidad del hombre es la hora de la oportunidad de Dios. Cuando parecía que la situación era sin esperanza y que el último 267 vestigio de la resistencia judía pronto sería aplastado por el conquistador, el Señor se levantó para libertar al remanente de Jerusalén.
11.
Concebisteis hojarascas.
En este versículo se hace resaltar la vacuidad y la vanidad de las pretensiones asirias. A pesar de todos sus esfuerzos no producirían más que tamo. Sus intrépidos proyectos terminarían devorando a quienes los habían concebido.
12.
Cal quemada.
El enemigo sería totalmente destruido, como cuando la cal viva se quema o las espinas son consumidas por el fuego.
13.
Conoced mi poder.
Cuando Dios castigó a Asiria, enseñó a todos los hombres la inutilidad de la sabiduría y de la fuerza humana. Dios permite muchas veces que una situación llegue a ser crítica, para que cuando él intervenga los hombres reconozcan su autoridad y poder.
14.
Fuego consumidor.
Para los impíos Dios es como fuego consumidor (Heb. 12: 29). Únicamente "los de limpio corazón" (Mat. 5: 8) podrán quedar vivos cuando vean a Dios. Las preguntas que se hacen aquí son similares a las de Sal. 15: 1; 24: 3. Isaías responde en el siguiente versículo.
15.
Camina en justicia.
Compárense estas respuestas con las que da el salmista en Sal. 15: 2-5; 24: 4. Sin duda, la justicia fundamentalmente corresponde al corazón y a la mente; pero el hombre también debe "andar en la luz" (1 Juan 1: 7). Los conceptos correctos se reflejarán en palabras y acciones correctas.
Ganancia de violencias.
Asiria se había enriquecido oprimiendo a las naciones más débiles. Pero muchos de los habitantes de Jerusalén y Judá habían amasado sus fortunas en una manera muy similar (ver com. cap. 5: 7).
Sacude sus manos.
Con un gesto de las manos, los rectos rehúsan participar en ganancias ilícitas.
Tapa sus oídos.
Rehúsa participar en planes contra la vida de los inocentes.
Cierra sus ojos.
El Señor es "muy limpio . . . de ojos para ver el mal" (Hab. 1: 13). Los que le sirven no podrán tolerar ninguna forma de mal.
16.
Habitará en las alturas.
Es decir, en un lugar seguro. En la antigüedad se construían las ciudades en lugares altos como una medida de protección ante una posible invasión. Como es muy obvio, en caso de guerra, siempre es ventajoso ocupar un terreno alto.
Fortaleza.
A los que le aman y le sirven, el Señor ofrece protección y cuidado durante todo tiempo de prueba. La promesa que aquí se hace será de especial consuelo para el pueblo de Dios durante la gran crisis de los últimos días, cuando se le proporcionarán lugares seguros, fuera del alcance de los que quieren destruirlo (Sal. 61: 2-3; 91: 1-2). Mientras los impíos sufran por falta de alimento y de agua (Apoc. 16: 4-9; cf. CS 684, 686), los santos tendrán lo que necesiten para subsistir.
17.
Rey.
Durante las pruebas y tribulaciones de los últimos días, el pueblo de Dios se consolará con la seguridad de que Cristo pronto vendrá. Lo verán en su gloria (ver com. cap. 25: 8-9), y la tierra prometida que han visto con los ojos de la fe, desde "lejos" (cap. 33: 17), llegará entonces a ser una realidad.
18.
Imaginará el espanto.
Una vez liberado de sus enemigos, el pueblo de Dios reflexionará en las terribles peripecias por las cuales ha pasado, y las pruebas del pasado le parecerán un sueño. Así ocurrió cuando Jerusalén fue librada de los ejércitos de Senaquerib, y se repetirá cuando los santos sean libertados en ocasión de la segunda venida de Cristo.
Escriba . . . pesador del tributo.
¿Dónde estaban los escribas asirios que determinaban el tributo que debía exigirse de cada infortunada víctima? ¿Dónde estaban lo que recibían el tributo y los señores del asedio? Todos habían desaparecido, y todo estaba en paz. De la misma manera, cuando. venga Cristo por segunda vez los fieles se regocijarán por la liberación de manos de aquellos que tan recientemente habían procurado matarlos.
19.
Pueblo orgulloso. O "insolente".
Los orgullosos e insolentes invasores asirios, con su lengua extraña y comportamiento cruel, desaparecerían. En vez de ver a los asirios, verían "al Rey en su hermosura" (vers. 17). Cf. Exo. 14: 13.
20.
Mira a Sión.
Los invasores enemigos se han retirado; todo peligro ha desaparecido; la santa ciudad está en paz. Compárese con la descripción de Joel 3: 16-20.
Fiestas solemnes.
Ver com. Lev. 23: 2.
21.
Arroyos muy anchos.
Una descripción de la fertilidad y la hermosura de la tierra prometida renovada: el "río" y las "corrientes" que "alegran la ciudad de Dios" (Sal. 268 46: 4). Compárese con el río de Ezequiel 47.
No andará galera de remos.
Ninguna embarcación enemiga surcaría sus ríos (Eze. 47: 1; Joel 3: 18; Zac. 14: 8; Apoc. 22: 1).
23.
Tus cuerdas.
Se continúa con la imagen del vers. 21. El enemigo es como una nave cuyas cuerdas están flojas, cuyo mástil se bambolea y cuyas velas son inútiles. La hora de la victoria para los santos es la hora de vergüenza y derrota para sus enemigos. Los "cojos", que no suelen tomar parte en el servicio militar, se convierten en los vencedores que despojan a sus enemigos.
24.
Estoy enfermo.
No habrá enfermedad física ni espiritual en la tierra renovada (Jer. 31: 34). También aparecen juntos la curación de la enfermedad y el perdón del pecado en Sal. 103: 3; Mat. 9: 2, 6. Cristo es quien sana las dolencias físicas y espirituales del hombre.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
5-6 FE 353
6 Ed 225; PR 60
13-17 CW 113
14 IT 123; 3TS 379
14-16 CS 684; PR 535; 2T 446
15-17 Ed 137
16 CS 687, 693; CV 206; DMJ 91; DTG 97; PE 56, 282; SR 129, 406
17 CM 161; DTG 586; Ev 367; 1JT 181; 3JT 257, 390; MeM 358; PE 67; PR 237; 7T 12; 8T 331; TM 17
20-22 Ed 177
21-22 PR 237
23 DMJ 56
24 CS 734; Ed 264; 3JT 433; PR 538


ISAÍAS - CAPÍTULO 34 - - AUDIO
1 Juicios con los que Dios vengará a sus hijos. 11 La desolación de sus enemigos. 16 La certeza de la profecía.

1 ACERCAOS, naciones, juntaos para oír; y vosotros, pueblos, escuchad. Oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que produce.
2 Porque Jehová está airado contra todas las naciones, e indignado contra todo el ejército de ellas; las destruirá y las entregará al matadero.
3 Y los muertos de ellas serán arrojados, y de sus cadáveres se levantará hedor; y los montes se disolverán por la sangre de ellos.
4 Y todo el ejército de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como un libro; y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera.
5 Porque en los cielos se embriagará mi espada; he aquí que descenderá sobre Edom en juicio, y sobre el pueblo de mi anatema.
6 Llena está de sangre la espada de Jehová, engrasada está de grosura, de sangre de corderos y de machos cabríos, de grosura de riñones de carneros; porque Jehová tiene sacrificios en Bosra, y grande matanza en tierra de Edom.
7 Y con ellos caerán búfalos, y toros con becerros; y su tierra se embriagará de sangre, y su polvo se engrasará de grosura.
8 Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sión.
9 Y sus arroyos se convertirán en brea, y su polvo en azufre, y su tierra en brea ardiente.
10 No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo; de generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella.
11 Se adueñarán de ella el pelícano y el erizo, la lechuza y el cuervo morarán en ella; y se extenderá sobre ella cordel de destrucción, y niveles de asolamiento.
12 Llamarán a sus príncipes, príncipes sin reino; y todos sus grandes serán nada.
13 En sus alcázares crecerán espinos, y ortigas y cardos en sus fortalezas; y serán morada de chacales, y patio para los pollos de los avestruces.
14 Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas, y la cabra salvaje gritará a su compañero; la lechuza también tendrá allí morada, y hallará para sí reposo.
15 Allí anidará el búho, pondrá sus huevos, y sacará sus pollos, y los juntará debajo 269 de sus alas; también se juntarán allí buitres, cada uno con su compañera.
16 Inquirid en el libro de Jehová, y leed si faltó alguno de ellos; ninguno faltó con su compañera; porque su boca mandó, y los reunió su mismo Espíritu.
17 Y él les echó suertes, y su mano les repartió con cordel; para siempre la tendrán por heredad; de generación en generación morarán allí.
1.
Oiga la tierra.
El mensaje del cap. 34 no es para Judá solamente, sino también para todas las naciones y para todos los tiempos. Isaías describe aquí el fin triste y terrible de los impíos, tanto de sus días como de los del fin del tiempo. Contempla el gran día de la matanza, cuando todos los impíos perecerán y sus cadáveres quedarán esparcidos como los del ejército de Senaquerib después de la visita del ángel exterminador de Jehová (cap. 37: 36). En la destrucción del ejército asirio, Isaías ve anticipadamente el destino final de todas las huestes del mal que luchan contra Dios. Idumea o Edom (vers. 5) representa simbólicamente a los enemigos del bien, porque Edom muchas veces fue el más cruel y despiadado de los enemigos de Judá (2 Crón. 28: 17; Eze. 35; Amós 1: 11; Abd. 10).
2.
Indignado.
Ver com. cap. 26: 20.
Todo el ejército de ellas.
Así como Dios estaba indignado contra todos los ejércitos asirios que atacaron a Jerusalén, así también se airará contra todas las fuerzas del mal que se pondrán en orden de batalla contra su pueblo. Compárese con Joel 3: 2; Zac. 12: 2-9: 14: 2-3; Apoc. 16: 14, 16; 17: 14; 19: 11-19.
Las entregará al matadero.
Heb. jaram, "consagrar para la destrucción". "Las ha entregado a la matanza" (BJ). Ver com. 1 Sam. 15: 3.
3.
Hedor.
La hediondez de los enemigos muertos. Cuando Dios destruyó los ejércitos de Senaquerib, los cadáveres de los muertos quedaron esparcidos como basura (cf. Isa. 66: 16; Jer. 25: 33; Eze. 39: 11-20; Apoc. 19: 17-21).
Los montes se disolverán por la sangre.
"Sus montes chorrean sangre" (BJ). Cf. Apoc. 14: 20.
4.
El ejército de los cielos se disolverá.
"Se esfuma todo el ejército de los ciclos" (BJ). Es decir, el sol, la luna y las estrellas (2 Rey. 21: 3; 23: 5; Jer. 8: 2; 33: 22; etc.). El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice: "Las profundidades se abrirán y todo el ejército de los cielos se marchitará". "Y perecerá todo el ejército celeste" (BC).
Se disolverá.
En cuanto a esta expresión, ver com. Isa. 13: 10, 13; 24: 23; Heb. 1: 10-20.
Se enrollarán.
Se refiere al cielo atmosférico (ver com. 2 Ped. 3: 7, 10-12; Apoc. 6: 14; cf. Isa. 24: 19-20; Jer. 4: 23, 28).
Caerá.
Ver com. Mat. 24: 29; Apoc. 6: 13.
5.
Mi espada.
La espada de Jehová simboliza los castigos divinos sobre los impíos. Compárese con Deut. 32: 41- 42; Jer. 46: 10; Apoc. 19: 13, 15, 21.
Edom.
Ver com. Eze. 35: 15. Con frecuencia se representa a todos los enemigos de Dios con el símbolo de una nación cuyo odio y crueldad han sido excepcionalmente acérrimos. Esto ocurrió en el caso de Egipto, Babilonia, Edom, Amón y Moab. Aunque parientes cercanos de los judíos, los edomitas siempre manifestaron un rencor especial contra ellos (ver com. Isa. 34: 1). Es posible que, con el pretexto de la invasión asiria, Edom se hubiera unido a los asirios para descargar su ira contra Judá; y quizá por esto se asocia aquí el nombre de Edom con el de Asiria en esta sentencia condenatoria de Isaías. Ver com. cap. 63: 1-6, donde los castigos divinos sobre Edom simbolizan al gran día de Jehová.
6.
Sacrificios en Bosra.
Bosra fue una importante ciudad de Edom (Isa. 63: 1; cf Gén. 36: 33; 1 Crón. 1: 44), situada a menos de 40 km al sureste del mar Muerto. Amós predijo la destrucción de sus palacios (Amós 1: 12), y Jeremías afirmó que se convertiría en asolamiento y oprobio (Jer. 49: 13, 22). Los corderos y los machos cabríos representan al pueblo de Edom, que sería entregado a la matanza como animales en el momento del sacrificio. Jeremías emplea una figura similar (Jer. 46: 10).
7.
Búfalos.
Heb. re'em "buey salvaje" (ver com. Núm. 23: 22). Los búfalos y los toros de este pasaje representan a las naciones fuertes, que acompañarían a las más débiles -los corderos y machos cabríos del vers. 6- al lugar del sacrificio.
8.
Pleito.
Se representa a las naciones como participantes en el gran conflicto entre el bien y el mal, aliadas de Satanás contra Sión, la ciudad de Dios. Compárese con Zac. 3:1-2. Se describe la tan demorada hora de la 270 retribución, en la cual "Edom" (ver com. Isa. 34: 5-6) será castigado por su persistente hostilidad contra el pueblo escogido de Dios (Isa. 63: 1-4; cf. Jer. 46: 10). Con referencia a la aplicación de este versículo al gran día de Dios, ver CS 731.
9.
Azufre.
Las figuras del vers. 9 se basan en la destrucción de Sodoma y Gomorra (ver com. Gén. 19: 24). Es probable que estas ciudades hubieran estado en el extremo sur del mar Muerto (ver com. Gén. 14: 3). En este lugar hay aún petróleo y betún. Cuando Cristo regrese, toda la tierra será destruida en una gran conflagración (2 Ped. 3: 10, 12; Apoc. 20: 10, 14).
10.
Su humo.
Compárese con expresiones similares en Apoc. 14: 11 y 19: 3. La destrucción de Sodoma y Gomorra se da como ejemplo del "castigo del fuego eterno" que destruirá a los impíos (Jud. 7). Esas ciudades, cuya destrucción fue para "ejemplo a los que habían de vivir impíamente", fueron reducidas "a ceniza" (2 Ped. 2: 6). De igual manera, todos los impíos han de ser completamente destruidos y disipados "como humo" (Sal. 37: 20). La orgullosa Babilonia, cuyo humo "sube por los siglos de los siglos" (Apoc. 19: 3), "será quemada con fuego" (Apoc. 18: 8). El fuego del día final no dejará del impío "ni raíz ni rama" (Mal. 4: 1, 3; cf. Sal. 37:9-10; Abd. 10), y los réprobos serán como si nunca hubieran sido (Eze. 28: 18-19; Abd. 16).
11.
Pelícano.
Heb. qa'ath, ave inmunda no identificada con precisión. Podría ser alguna clase de lechuza o ave de rapiña. La RVR traduce "pelícano" también en Lev. 11: 18 y Deut. 14: 17.
Erizo.
Heb. qippod, "puercoespín" o "lechuza de oreja corta". En Sof. 2: 14 otra vez se menciona el erizo con el pelícano.
Cordel de destrucción y niveles de asolamiento.
En hebreo se emplean las palabras tóhu y bóhu, las mismas que en Gén. 1: 2 se traducen como "desordenada y vacía", cuyo significado es "caos" y "nada" o "vacío" (ver com. Gén. 1: 2). Se pinta el mismo vívido cuadro de la tierra durante el milenio (ver com. Isa. 24: 1, 3; Apoc. 20: 1-3). Con referencia a la palabra aquí traducida como "cordel", ver com. Isa. 28: 17.
12.
Llamarán.
El hebreo de la primera parte de este versículo dice: "Los nobles de ella y no hay allí reino ellos llamarán". Es, pues, evidente la dificultad en la interpretación de este pasaje.
Serán nada.
Todos los caudillos de Edom han huido, y el reino queda reducido al caos.
13.
Chacales.
Ver com. Isa. 13: 22.
14.
La cabra salvaje.
Ver com. cap. 13: 21.
Los vers. 11-15 representan una descripción simbólica de la situación caótica de la tierra.
Lechuza.
Heb. lilith. En acadio esta palabra significa "demonio malvado".
"Lilit" aparece como nombre propio en BC, BJ y NC.
15.
Búho.
Heb. qippoz, quizá una pequeña serpiente. El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice qippod, que sería erizo (ver com. vers. 11) o lechuza de oreja corta.
16.
El libro de Jehová.
Sólo en el Libro inspirado puede hallarse información fidedigna en cuanto a lo que ocurrirá cuando Jehová esté "airado contra todas las naciones" (ver com. vers. 2).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
2 CS 730; SR 428
4 DTG 726
8 CS 731; 2JT 67; SR 429


ISAÍAS - CAPÍTULO 35 - - AUDIO
1 El gozoso florecimiento del reino de Cristo. 3 Los débiles son animados por las virtudes y los privilegios del Evangelio.

1 SE ALEGRARAN el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa.
2 Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro.
3 Fortaleced las manos cansadas, afirmad 271 las rodillas endebles.
4 Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.
5 Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán.
6 Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.
7 El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos.
8 Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviera en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.
9 No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos.
10 Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sión con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.


1.
Se alegrarán el desierto y la soledad.
Este capítulo presenta un cuadro inspirado e inspirador de lo que será la tierra cuando sea restaurada. Las regiones áridas y desérticas del mundo que ahora conocemos, no existirán más.
La rosa.
Heb. jabatstséleth. Algunos piensan que esta flor era un tipo de junquillo, muy común en los campos de Palestina. Otros la han identificado con el croco o flor de primavera. En los vers. 1 y 2 se describe la hermosura y la fragancia de una tierra que florece de nuevo, después de haber sido librada de la maldición del pecado.
2.
Líbano.
Los montes del Líbano, el monte Carmelo y la llanura de Sarón se destacaban por su verdor y su hermosura. Una maldición había despojado a estas regiones de su verdor y las había dejado desiertas (cap. 33: 9). Pero han de ser restauradas por Dios a su hermosura edénica (cap. 41: 19; 55: 12-13; 65: 10).
3.
Afirmad.
Los mensajeros de Dios han de estimular y animar a sus semejantes para que esperen con confianza las glorias de la tierra renovada, y para que confíen en el poder divino que los librará de este mundo maldito por el pecado.
4.
Con retribución.
Esto es, como "vengador" (BJ) para con sus enemigos, pero que "salvará" a su pueblo fiel (Mat. 25: 32, 34, 41). La destrucción de los enemigos del pueblo de Dios prepara el camino para la liberación de los fieles. Sabiendo esto, los hijos, de Dios pueden sentirse animados y llenos de esperanza (Isa. 25: 9; Juan 14: 1-3; Tito 2: 13).
5.
Los ojos de los ciegos.
Esta promesa se cumplirá tanto literal como figuradamente. A los que han sido espiritualmente ciegos (cap. 6: 9-10) se les abrirá los ojos de la visión espiritual, y los oídos de su percepción moral les serán destapados. En la tierra nueva todas las enfermedades físicas también serán sanadas.
6.
Aguas serán cavadas.
"Revientan aguas en el desierto" (VM). Esto ocurrirá tanto literal como figuradamente (ver com vers. 5). Con referencia a la aplicación figurada, ver Sal. 46: 4; Zac. 13: 1; Juan 4: 10; 7: 37; para el cumplimiento literal, ver Eze. 47: 1-12; Apoc. 22: 1-2.
7.
El lugar seco.
Aun aquellas regiones de la tierra que ahora son áridas y estériles se caracterizarán por su fertilidad y hermosura.
Chacales.
Estos animales suelen habitar en lugares desiertos y áridos, pero aun esos lugares tendrán mucha agua.
8.
Calzada.
Ver com. cap. 11: 16; 19: 23-25. Si el pueblo de Israel hubiera sido fiel a Dios, la tierra prometida habría sido restablecida a su fertilidad y hermosura edénicas, tal como se describe en los vers. 1-4, 7, y habría desaparecido de entre ellos toda enfermedad, como se describe en los vers. 5-6 (ver pp. 29-30). Desde todas las naciones habrían llegado sinceros buscadores de verdad, que habrían caminado por el Camino de Santidad hasta Jerusalén, para aprender del verdadero Dios (pp .30- 32 ). El Camino de Santidad no sería para los "inmundos" o hipócritas. Estaría tan claramente marcado, que aun los más simples, si buscaban honradamente la verdad, no podrían perderse. Finalmente, "todos los redimidos de Jehová" volverían a Sión por este Camino, "con alegría; y gozo perpetuo" (ver com. Isa. 35: 10; cf. Isa. 52: 1; Joel 3: 17). Pero Israel no fue fiel, y por eso no pudo alcanzar el glorioso destino que podría haber 272 sido suyo. Las promesas de este capítulo pertenecen a la iglesia hoy (MC 116-117; ver pp. 37- 38).
Y camino.
En 19 manuscritos hebreos, entre ellos el 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto, no está esta frase. También falta en las versiones siríacas.
9.
No habrá allí león.
Los leones eran en la antigüedad una seria amenaza para los que viajaban por zonas apartadas y desoladas. Pero Dios aseguraba a los que viajaban a Jerusalén por su Camino de Santidad, que lo harían sin peligros.
10.
Los redimidos.
Es decir, las personas de todas las naciones que acepten la salvación.
Con alegría.
El viaje a Sión era un viaje feliz. Los peregrinos que iban en camino a Jerusalén para asistir a las fiestas, lo hacían con el corazón lleno de gozo y gratitud a Dios. Cantaban salmos de alabanza (Sal. 121; 122) mientras se anticipaban a las horas felices que habrían de pasar en la santa ciudad en compañerismo mutuo y en comunión con Dios. Esta habría de ser la experiencia de los "redimidos" de todas las naciones.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-10 MC 117; 8T 78
1 CS 734; DTG 270; MeM 143; OE 533; 6T 24
1-2 PP 584
2 CS 346; PR 233, 542
3-4 2JT 191; 1T 370; 4T 131
3-6 PR 537-538
5-10 PP 584
6 PP 439; 5T 565
6-7 PR 176
6-8 PR 538
8 CS 367; Ed 166; FE 340; HAp 43; 1JT 283
10 ECFP 125; Ed 162; MeM 355; MJ 114; PR 539

ISAÍAS - CAPÍTULO 36 - - AUDIO
1 Senaquerib invade Judá. 4 El Rabsaces, enviado por Senaquerib, mediante persuasiones blasfemas incita al pueblo a rebelarse. 22 Isaías hace saber a Ezequías las palabras de Dios.

1 ACONTECIÓ en el año catorce del rey Ezequías, que Senaquerib rey de Asiria subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.
2 Y el rey de Asiria envió al Rabsaces con un gran ejército desde Laquis a Jerusalén contra el rey Ezequías; y acampó junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.
3 Y salió a él Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna, escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller,
4 a los cuales dijo el Rabsaces: Decid ahora a Ezequías: El gran rey, el rey de Asiria, dice así: ¿Qué confianza es esta en que te apoyas?
5 Yo digo que el consejo y poderío para la guerra, de que tú hablas, no son más que palabras vacías. Ahora bien, ¿en quién confías para que te rebeles contra mí?
6 He aquí que confías en este báculo de caña frágil, en Egipto, en el cual si alguien se apoyare, se le entrará por la mano, y la atravesará. Tal es Faraón rey de Egipto para con todos los que en él confían.
7 Y si me decís: En Jehová nuestro Dios confiamos; ¿no es éste aquel cuyos lugares altos y cuyos altares hizo quitar Ezequías, y dijo a Judá y a Jerusalén: Delante de este altar adoraréis?
8 Ahora, pues, yo te ruego que des rehenes al rey de Asiria mi señor, y yo te daré dos mil caballos, si tú puedes dar jinetes que cabalguen sobre ellos.
9 ¿Cómo, pues, podrás resistir a un capitán, al menor de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto con sus carros y su gente de a caballo?
10 ¿Acaso vine yo ahora a esta tierra para destruirla sin Jehová? Jehová me dijo: Sube a esta tierra y destrúyela. 273
11 Entonces dijeron Eliaquim, Sebna y Joa al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos; y no hables con nosotros en lengua de Judá, porque lo oye el pueblo que está sobre el muro.
12 Y dijo el Rabsaces: ¿Acaso me envió mi señor a que dijese estas palabras a ti y a tu señor, y no a los hombres que están sobre el muro, expuestos a comer su estiércol y beber su orina con vosotros?
13 Entonces el Rabsaces se puso en pie y gritó a gran voz en lengua de Judá, diciendo: Oíd las palabras del gran rey, el rey de Asiria.
14 El rey dice así: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar.
15 Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará; no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria.
16 No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a mí; y coma cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo,
17 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas.
18 Mirad que no os engañe Ezequías diciendo: Jehová nos librará. ¿Acaso libraron los dioses de las naciones cada uno su tierra de la mano del rey de Asiria?
19 ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi mano?
20 ¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?
21 Pero ellos callaron, y no le respondieron palabra; porque el rey así lo había mandado, diciendo: No le respondáis.
22 Entonces Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller, vinieron a Ezequías, rasgados sus vestidos, y le contaron las palabras del Rabsaces.
1.
Aconteció.
Con este capítulo comienza una nueva sección del libro de Isaías. Los cap. 36 al 39 son principalmente históricos y no proféticos, pues narran las invasiones de Senaquerib, la enfermedad de Ezequías y la visita de los embajadores de Merodac-baladán. Estos capítulos son, en buena medida, idénticos con 2 Rey. 18: 13 al 19: 20. Por lo general debería buscarse en el comentario de esos pasajes la interpretación de estos capítulos.
El año catorce.
Ver com. 2 Rey. 18: 13. Senaquerib comenzó a reinar en Asiria en el año 705 a. C. y realizó su primera campaña contra las ciudades de Judá en 701. En su propio relato de esta campaña, en la cual afirma haber tomado 46 ciudades amuralladas de Judá, enumera las siguientes razones de esa expedición: (1) el hecho de que Ezequías se había negado a someterse al yugo asirio; (2) que Ezequías pidió socorro a Egipto y Etiopía; y (3) que había ayudado a los filisteos de Ecrón en su rebelión contra Asiria y encarcelado a su rey Padi, que había sido leal a Asiria.
2.
Envió al Rabsaces.
Ver com. 2 Rey. 18: 17, 19. Este era el título del principal copero del rey asirio. Era un oficial importante del ejército, colaborador del Tartán y el Rabsaris, bajo cuyo mando estaban las fuerzas asirias enviadas contra Jerusalén.
Laquis.
Ver com. 2 Rey. 18: 14.
Estanque de arriba.
Ver com. 2 Rey. 18: 17.
3.
Eliaquim.
Ver com. 2 Rey 18: 18.
4.
En que te apoyas.
Ver com. 2 Rey. 18: 19.
5.
Yo digo.
En unos 20 antiguos manuscritos hebreos, entre ellos el 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto, aparece: "Tú dices". Lo mismo ocurre en el pasaje paralelo de 2 Rey. 18: 20. La primera parte del versículo dice literalmente: "Tú dices, ciertamente la palabra de los labios, plan y fuerza para la guerra", lo cual significa: "Tú dices, ciertamente [nuestros] planes y fuerzas [son adecuados] para la guerra".
Poderío para la guerra.
Ver com. 2 Rey. 18: 20. Ezequías había sido tributario de Asiria, como su padre Acaz antes de él (2 Rey. 16: 7-8), y porque se negó a pagar ese tributo, los ejércitos de Asiria vinieron contra él.
6.
Caña frágil.
Ver com. 2 Rey. 18: 21.
7.
Hizo quitar.
Ver com. 2 Rey. 18: 22; cf. 2 Crón. 31: 1.
8.
Dos mil caballos.
Ver com. 2 Rey. 18: 23. Es evidente que Judá no tenía una caballería preparada. Los asirios se burlaron de Ezequías por intentar resistirlos, ya que su caballería era muy débil.
9.
Confiado en Egipto.
Ver com. 2 Rey. 274 18: 21, 24. Previamente Isaías había reprendido a los dirigentes de Judá por haber confiado en su poder militar y en sin tratado con Egipto (Isa. 30: 1-4; 31: 1); y les había advertido que su confianza en Egipto de nada les aprovecharía (cap. 30: 7; 31: 3).
10.
Jehová me dijo.
Ver com. 2 Rey. 18: 25. Senaquerib afirma en sus inscripciones que había recibido la aprobación de su dios Asur para atacar a sus enemigos.
11.
Arameo.
Ver com. 2 Rey. 18: 26. Los enviados asirios tenían el propósito de intimidar a los habitantes de Jerusalén y de hacer que se levantaran contra su rey.
12.
Los hombres que están sobre el muro.
Ver com. 2 Rey. 18: 27. Los mensajeros de Senaquerib dieron la impresión de que se interesaban más por el bienestar de los habitantes de Jerusalén que el mismo Ezequías. A Senaquerib poco le importaba que durante un largo asedio la gente se comiera su propio estiércol y bebiera su propia orina. Dijeron que la única manera de evitar esta suerte era que el pueblo se rebelara contra su rey.
13.
Lengua de Judá.
Ver com. 2 Rey. 18: 28.
14.
No os engañe.
Ver com. 2 Rey. 18: 29. El Rabsaces pinta a Ezequías como a un engañador vanaglorioso, interesado sólo en sí mismo y despreocupado del bienestar de su pueblo.
15.
Ni os haga Ezequías confiar.
Ver com. 2 Rey. 18: 30. A menos que los asirios pudieran apartar al pueblo de Dios, no podrían someterlo bajo su poder. La disyuntiva era muy clara: lealtad a Dios o alianza con el rey asirio. En realidad, el reto de Senaquerib era un desafío a Dios mismo.
16.
Haced conmigo paz.
Ver com. 2 Rey. 18: 31. El Rabsaces formuló grandiosas promesas en cuanto a los resultados de la deslealtad a Ezequías y a la alianza con Senaquerib.
17.
Como la vuestra.
Ver com. 2 Rey. 18: 32. Si el plan de Senaquerib hubiera sido dar al pueblo de Judá la recompensa que le prometía, lo hubiera dejado en su propia tierra. La amenaza de llevárselos a una tierra distante demostraba que sus palabras eran burlonas y sus promesas sin valor.
18.
Los dioses de las naciones.
Ver com. 2 Rey. 18: 33.
19.
De Hamat.
Ver com. 2 Rey. 18: 34. Samaria había caído en manos de los asirios 22 años antes de este ataque de Senaquerib contra Judá. El hecho de que la capital del reino del norte no había podido resistir al poderío asirio, era considerado como la máxima evidencia de que también Jerusalén debía caer.
20.
Entre los dioses.
Ver com. 2 Rey. 18: 35.
21.
Callaron.
Ver com, 2 Rey. 18: 36. No había respuesta efectiva que se pudiera dar al arrogante embajador asirio. Sólo Dios podía proporcionar una respuesta adecuada, y Ezequías tuvo fe de que así sería. Nada de lo que los enviados hebreos pudieran haber dicho habría hecho desistir a Senaquerib de su propósito. Por lo tanto, con toda sabiduría Ezequías les mandó que callaran.
22.
Rasgados sus vestidos.
Ver com. 2 Rey. 18: 37.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
11, 13-20 PR 262
21-22 PR 262

ISAÍAS - CAPÍTULO 37 - - AUDIO
1 Ezequías, vestido de luto, por medio de enviados solicita a Isaías que ore por ellos. 6 Isaías los conforta. 8 Senaquerib, que está por combatir contra Tirhaca, envía una carta blasfema a Ezequías. 14 La oración de Ezequías. 21 La profecía de Isaías acerca del orgullo y destrucción de Senaquerib, y de las bondades de Sión. 36 Un ángel destruye a los asirios. 37 Senaquerib es asesinado en Nínive por sus dos hijos.

1 ACONTECIÓ, pues, que cuando el rey Ezequías oyó esto, rasgó sus vestidos, y cubierto de cilicio vino a la casa de Jehová.
2 Y envió a Eliaquim mayordomo, a Sebna escriba y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías hijo de Amos. 275
3 Los cuales le dijeron: Así ha dicho Ezequías: Día de angustia, de reprensión y de blasfemia es este día; porque los hijos han llegado hasta el punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas.
4 Quizá oirá Jehová tu Dios las palabras del Rabsaces, al cual el rey de Asiria su señor envió para blasfemar al Dios vivo, y para vituperar con las palabras que oyó Jehová tu Dios; eleva, pues, oración tú por el remanente que aún ha quedado.
5 Vinieron, pues, los siervos de Ezequías a Isaías.
6 Y les dijo Isaías: Diréis así a vuestro señor: Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.
7 He aquí que yo pondré en él un espíritu, y oirá un rumor, y volverá a su tierra; y haré que en su tierra perezca a espada.
8 Vuelto, pues, el Rabsaces, halló al rey de Asiria que combatía contra Libna; porque ya había oído que se había apartado de Laquis.
9 Mas oyendo decir de Tirhaca rey de Etiopía: He aquí que ha salido para hacerte guerra; al oírlo, envió embajadores a Ezequías, diciendo:
10 Así diréis a Ezequías rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.
11 He aquí que tú oíste lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, que las destruyeron; ¿y escaparás tú?
12 ¿Acaso libraron sus dioses a las naciones que destruyeron mis antepasados, a Gozán, Harán, Resef y a los hijos de Edén que moraban en Telasar?
13 ¿Dónde está el rey de Hamat, él rey de Arfad, y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?
14 Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores, y las leyó; y subió a la casa de Jehová, y las extendió delante de Jehová.
15 Entonces Ezequías oró a Jehová, diciendo:
16 Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra.
17 Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye todas las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente.
18 Ciertamente, oh Jehová, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas,
19 y entregaron los dioses de ellos al fuego; porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, madera y piedra; por eso los destruyeron.
20 Ahora pues, Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres Jehová.
21 Entonces Isaías hijo de Amos envió a decir a Ezequías: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib rey de Asiria,
22 estas son las palabras que Jehová habló contra él: La virgen hija de Sión te menosprecia, te escarnece; detrás de ti mueve su cabeza la hija de Jerusalén.
23 ¿A quién vituperaste, y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel.
24 Por mano de tus siervos has vituperado al Señor, y dijiste: Con la multitud de mis carros subiré a las alturas de los montes, a las laderas del Líbano; cortaré sus altos cedros, sus cipreses escogidos; llegaré hasta sus más elevadas cumbres, al bosque de sus feraces campos.
25 Yo cavé, y bebí las aguas, y con las pisadas de mis pies secaré todos los ríos de Egipto.
26 ¿No has oído decir que desde tiempos antiguos yo lo hice, que desde los días de la antigüedad lo tengo ideado? Y ahora lo he hecho venir, y tú serás para reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros.
27 Sus moradores fueron de corto poder; fueron acobardados y confusos, fueron como hierba del campo y hortaliza verde, como heno de los terrados, que antes de sazón se seca.
28 He conocido tu condición, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí.
29 Porque contra mí te airaste, y tu arrogancia ha subido a mis oídos; pondré, pues, mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste.
30 Y esto te será por señal: Comeréis este año lo que nace de suyo, y el año segundo lo que nace de suyo; y el año tercero sembraréis 276 y segaréis y plantaréis viñas, y comeréis su fruto.
31 Y lo que hubiere quedado de la casa de Judá y lo que hubiere escapado, volverá a echar raíz abajo, y dará fruto arriba.
32 Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte de Sión los que se salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
33 Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni arrojará saeta en ella; no vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte.
34 Por el camino que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová.
35 Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí mismo, y por amor de David mi siervo.
36 Y salió el ángel de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos.
37 Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, e hizo su morada en Nínive.
38 Y aconteció que mientras adoraba en el templo de Nisroc su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer le mataron a espada, y huyeron a la tierra de Ararat; y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo.
1.
Rasgó sus vestidos.
Ver com. 2 Rey. 19: 1. La presencia de Ezequías en la "casa de Jehová" concordaba con el consejo de Joel 1: 8-14, dado en otro tiempo de crisis.
2.
Al profeta Isaías.
El rey se encontraba en un dilema tal, que sólo tan profeta del verdadero Dios podría señalarle una salida eficaz.
3.
Día de angustia.
Ver com. 2 Rey. 19: 3. Así como Dios contestó las fervientes plegarias de su pueblo en los días de Isaías, así también escuchará las peticiones de sus hijos en todo tiempo y los librará (Sal. 46: 5-11; 91).
4.
Oirá Jehová.
Ver com. 2 Rey. 19: 4. Dios puede "salvar perpetuamente" a todos los que se acercan a él, pues vive "siempre para interceder por ellos" (Heb. 7: 25).
6.
No temas.
Ver com. 2 Rey. 19: 6.
7.
Yo pondré en él un espíritu.
Ver com. 2 Rey. 19: 7.
8.
Libna.
Ver com. 2 Rey. 19: 8.
9.
Tirhaca.
Ver com. 2 Rey. 19: 9; también t. II, pp. 55, 66. La llegada de Tirhaca (Taharka) hacía recomendable que Senaquerib reanudara sus esfuerzos por conseguir la inmediata sumisión de Ezequías.
Envió embajadores.
En el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto se lee: "Envió mensajeros otra vez".
10.
No te engañe.
Ver com. 2 Rey. 19: 10. Después de haber fracasado en la conquista de Jerusalén por las armas, Senaquerib estaba haciendo esfuerzos desesperados para tomarla con palabras. Su mensaje en esta ocasión era muy similar al que había enviado antes (Isa. 36: 15, 18-20), sólo que era más desesperado y desafiante.
11.
A todas las tierras.
Ver com. 2 Rey. 19: 11. Los reyes asirios eran despiadados y crueles, y se enorgullecían de su crueldad. Con el despliegue de sus horrorosas carnicerías esperaban aterrorizar a los hombres y a las naciones y así poder dominar el mundo.
12.
Gozán, Harán.
Ver com. 2 Rey. 19: 12.
13.
Hamat.
Ver com. 2 Rey. 19: 13. La misma pregunta se había formulado antes acerca de los dioses de Hamat y Arfad (Isa. 36: 19); ahora se indaga por los reyes de estas ciudades. La respuesta que se insinúa es que habían sufrido la terrible suerte de todos los que se habían atrevido a resistir a las fuerzas asirias. En el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto aparece el nombre de Samaria después de Iva.
14.
Tomó Ezequías las cartas.
Ver com. 2 Rey. 19: 14.
16.
Entre los querubines.
Ver.com. 2 Rey. 19: 15.
17.
A blasfemar.
Ver com. 2 Rey. 19: 16. Ezequías consideró que las palabras de Senaquerib estaban dirigidas a Dios antes que a él, como rey. Ezequías reinaba como representante de Dios en la tierra.
18.
Destruyeron todas las tierras.
Asiria estaba en este momento en el apogeo de su poder. Tiglat-pileser III (745-727), Salmanasar V (727-722), Sargón II (722-705) y Senaquerib (705-681) fueron los más poderosos reyes que tuvo Asiria; bajo su dominio las naciones de Asia Occidental fueron aplastadas y dejadas en ruinas. Ezequías admitió que las pretensiones de Senaquerib no eran una jactancia sin fundamento. En el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto se omite la frase "y sus comarcas". 277
19.
No eran dioses.
Ver com. 2 Rey. 19: 18.
20.
Todos los reinos.
Ver com. 2 Rey. 19: 19.
21.
Así ha dicho Jehová.
Parece que Isaías no estaba presente cuando Ezequías pronunció su ferviente oración, pero el Señor le informó al profeta acerca de la oración y de la respuesta favorable que sería concedida. En ese tiempo de crisis nacional, Dios no dejaría a su pueblo sin esperanza. Ver com. 2 Rey. 19: 20.
22.
La virgen.
Sión, como una virgen delicada, había sido amenazada por Senaquerib, quien estaba determinado a humillarla ante el mundo. Pero valerosamente Sión se negó a someterse al asirio, y Dios la recompensaría por su lealtad a él. Ver com. 2 Rey. 19: 21.
23.
El Santo.
Ver com. 2 Rey. 19: 22. Sión era la novia de Dios, y al vituperarla a ella, los asirios insultaban a Dios. Por causa del honor de su santo nombre, Dios se levantaría para defender a Sión.
24.
Dijiste.
Ver com. 2 Rey. 19: 23. El hombre se estaba colocando a sí mismo y a su débil fuerza en oposición al omnipotente Dios. Como Lucifer, Senaquerib era culpable de gloriarse de sí mismo. Hablaba en primera persona: "mis carros . . . ; subiré . . . ; cortaré . . . ; llegaré" (cf. Isa. 14: 13-14). Las inscripciones de Senaquerib están repletas de esta clase de jactancias. Pero una vez más iba a demostrarse que "antes del quebrantamiento es la soberbia" (Prov. 16: 18), y que "Dios resiste a los soberbios" (Sant. 4: 6).
25.
Yo cavé, y bebí.
Senaquerib sigue jactándose de su poder y de ser invencible. Creía que nada podía detenerlo. Las dificultades que desconciertan a los mortales no eran nada para él. Ver com. 2 Rey. 19: 24.
Aguas.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice "aguas extrañas", frase que también aparece en el pasaje paralelo de 2 Rey. 19: 24.
26.
Yo lo hice .
Ver com. 2 Rey. 19: 25. Si Dios no hubiera retirado su mano protectora de los hombres y las naciones, las armas de Asiria habrían sido impotentes contra ellos.
27.
De corto poder.
Ver com. 2 Rey. 19: 26.
28.
He conocido tu condición.
Heb. "he conocido tu sentar". En el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto se lee: "Conozco tu levantarte y tu sentarte" (cf. Lam. 3: 63). Dios le advierte a Senaquerib que conoce perfectamente todas sus actividades y sus intenciones. El "salir" y el "entrar" comprenden todas las actividades de la vida (Sal. 121: 8; 139: 2-3).
29.
Mi garfio en tu nariz.
Ver com. 2 Rey. 19: 28. Los asirios recurrieron con frecuencia a la más bárbara crueldad en el trato de sus víctimas. Senaquerib sería tratado como él había tratado a otros. Se emplea la misma figura para referirse al castigo que finalmente recibirán los obradores de impiedad (Isa. 30: 28; Eze. 38: 4).
30.
Señal.
Ver com. 2 Rey. 19: 29. Ezequías y el pueblo de Judá recibieron la seguridad de que Dios les daría una señal, como lo hacía con frecuencia (Isa. 7: 11, 14; 38: 8), como prenda de que la predicción acompañante se cumpliría. La invasión asiria había paralizado todas las actividades agrícolas normales, pero al pueblo se le asegura un abastecimiento adecuado de alimento. Es posible que el año siguiente fuera un año sabático, durante el cual la tierra daría suficiente fruto por sí sola. Pero al tercer año se reanudaría la vida normal con todas sus actividades. El cumplimiento de esta predicción dentro del tiempo especificado sería una señal de que seguramente se cumpliría la promesa más amplia de los vers. 31-32.
31.
Lo que hubiere quedado.
Ver com. 2 Rey. 19: 30.
32.
El celo de Jehová.
Ver com. 2 Rey. 19: 31. Sólo la intervención divina podía salvar a Judá. Sin Dios no había esperanza. Israel ya había sido destruido, y parecía que cada podía impedir que a Judá le ocurriera lo mismo.
33.
Ni levantará contra ella baluarte.
Ver com. 2 Rey. 19: 32. Los soldados de Senaquerib ya estaban acampados alrededor de la ciudad, pero no continuarían con las operaciones habituales de un asedio. No se levantaría ningún "terraplén" (VM) contra los muros que permitiera el avance de las máquinas de guerra y de los arqueros; y ningún enemigo lograría entrar en la ciudad. Parecía que Jerusalén estaba al borde de un asedio terrible, pero ese sitio no se realizaría.
35.
Por amor de mí mismo.
Al defender a Jerusalén, Dios estaba defendiendo su propia majestad y su propio honor contra la blasfemia de Senaquerib (ver com. vers. 24).
36.
El ángel de Jehová.
Ver com. 2 Rey. 19: 35. Los ángeles son enviados con más frecuencia para salvar que para destruir. Nada se sabe del método que empleó el ángel en esta ocasión, pero cualquiera que fuera, el 278 castigo celestial fue repentino y arrasó a la fuerza sitiadora. De acuerdo con la renuencia que sentían los antiguos de consignar informaciones desfavorables en las crónicas nacionales, los registros asirios no mencionan esta catástrofe. Carecen de valor varias explicaciones legendarias.
37.
Senaquerib.
Es significativo que Senaquerib escapara con vida. Parece que estaba con la parte de su ejército que fue enviada contra Tirhaca (vers. 9; 2 Rey. 19: 9 y mapa, t. II, p. 948). Quizá el Señor quiso que él regresara a su país avergonzado y humillado, como una lección objetiva de lo que le sucede a un hombre que se opone a Dios. Ver com. 2 Rey. 19: 36.
38.
Sus hijos . . . le mataron.
Ver com. 2 Rey. 19: 37. Aunque se le permitió a Senaquerib que volviera a Asiria, no se libró de una muerte violenta. Las crónicas asirias y babilonias confirman el relato bíblico de que fue asesinado por sus hijos. Senaquerib fue muerto en 681 a. C., y entonces comenzó a reinar Esar-hadón. No se sabe cuánto tiempo transcurrió después de su regreso de Jerusalén, hasta que esto sucedió (ver t. II, pp. 66, 67).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
16 PP 47
23 CS 331
38 PR 267


ISAÍAS - CAPÍTULO 38 - - AUDIO
1 A Ezequías, que ha sido avisado en cuanto a su muerte, se le prolonga la vida en respuesta a su oración. 8 El sol retrocede diez grados, como señal de esa promesa. 9 Su cántico de acción de gracias.

1EN AQUELLOS días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.
2 Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová,
3 y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro.
4 Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo:
5 Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.
6 Y te libraré a ti y a esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y a esta ciudad ampararé.
7 Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho:
8 He aquí yo haré volver la sombra por los grados que ha descendido con el sol, en el reloj de Acaz, diez grados atrás. Y volvió el sol diez grados atrás, por los cuales había ya descendido.
9 Escritura de Ezequías rey de Judá, de cuando enfermó y sanó de su enfermedad:
10 Yo dije: A la mitad de mis días iré a las puertas del Seol; privado soy del resto de mis años.
11 Dije: No veré a JAH, a JAH en la tierra de los vivientes; ya no veré más hombre con los moradores del mundo.
12 Mi morada ha sido movida y traspasada de mí, como tienda de pastor. Como tejedor corté mi vida; me cortará con la enfermedad; me consumirás entre el día y la noche.
13 Contaba yo hasta la mañana. Como un león molió todos mis huesos; de la mañana a la noche me acabarás.
14 Como la grulla y como la golondrina me quejaba; gemía como la paloma; alzaba en alto mis ojos. Jehová, violencia padezco; fortaléceme.
15 ¿Que diré? El que me lo dijo, él mismo lo ha hecho. Andaré humildemente todos mis años, a causa de aquella amargura de mi alma.
16 Oh Señor, por todas estas cosas los hombres vivirán, y en todas ellas está la 279 vida de mi espíritu; pues me restablecerá, y harás que viva.
17 He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.
18 Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad.
19 El que vive, el que vive, éste te dará alabanza, como yo hoy; el padre hará notoria tu verdad a los hijos.
20 Jehová me salvará; por tanto cantaremos nuestros cánticos en la casa de Jehová todos los días de nuestra vida.
21 Y había dicho Isaías: Tomen masa de higos, y pónganla en la llaga, y sanará.
22 Había asimismo dicho Ezequías: ¿Qué señal tendré de que subiré a la casa de Jehová?
1.
En aquellos días.
Ver com. 2 Rey. 20:10
2.
Hizo oración.
Ver com. 2 Rey. 20: 2.
3.
Con íntegro corazón.
Ver com. 2 Rey. 20: 3. En este tiempo de crisis es posible que Ezequías hubiera creído que la nación necesitaba de sus servicios, y que era completamente correcto que él presentara su honroso pasado como una razón para que se le permitiera seguir con vida.
5.
Jehová . . . dice así.
Ver com. 2 Rey. 20: 4 - 5. Las lágrimas de Ezequías conmovieron al Señor, quien intervino en su favor.
6.
Te libraré.
La liberación sería doble: de la muerte y de manos de Senaquerib. Satanás estaba decidido a lograr tanto la muerte de Ezequías como la caída de Jerusalén. Sin duda pensaba que si desaparecía Ezequías, cesarían los esfuerzos por lograr una reforma, y sería más fácil que Jerusalén cayera. En el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto se añade la frase "por causa de mí y por causa de mi siervo David" (ver 2 Rey. 20: 6).
7.
Señal.
Ver com. 2 Rey. 20: 8. A pesar de las apariencias, Ezequías sería curado. La señal dada antes del saneamiento tenía el propósito de fortalecer su propia fe y la de su pueblo (ver com. cap. 37: 30).
8.
Yo haré volver.
Según 2 Rey. 20: 9 -10, a Ezequías se le dio a elegir si quería que la sombra se adelantara o retrocediera. El rey escogió la alternativa más difícil. En este pasaje se presenta un relato abreviado de lo ocurrido (ver com. 2 Rey. 20: 10 -11).
9.
Escritura de Ezequías.
Este salmo de Ezequías (vers. 9-20) no aparece en el relato paralelo de 2 Reyes. Al parecer, los vers. 21, 22 originalmente seguían al vers. 8, pero aquí se insertó el poema de Ezequías dentro de la narración y no después de ella. El vers. 9 es el sobrescrito del salmo o canto, y es similar a muchos de los encabezamientos del libro de Salmos. Este poema, como muchos de los salmos, es la narración de las experiencias de una persona, pero se escribió de tal modo que pudiera usarse en el culto del templo. El tema del poema es la vivencia de un hombre que, frente a la muerte, pide fervientemente que se le conceda vida, y su oración es contestada. Es posible que no se hayan mencionado detalles de carácter más personal, a fin de que el poema fuera apropiado para el uso litúrgico.
10.
A la mitad de mis días.
Es probable que por esta época Ezequías tuviera unos 40 años de edad (ver com. 2 Rey. 18: 2, 13).
11.
No veré a JAH.
La muerte no lo llevaría a la presencia de Dios, sino que cortaría toda comunicación con él, como también impediría todo contacto con los hombres (cf. Job. 14: 21; 17: 13; Sal. 6: 5; 115: 17; 146: 4; Ecl. 9: 5-6; Isa. 38: 18).
12.
Mi morada.
La morada de Ezequías le sería quitada de entre los vivos y trasladada al lugar de los muertos (cf. 2 Cor. 5: 1-3; Fil. 1: 23).
Corté.
Heb. "enrollé". Ezequías había estado tejiendo la trama de la vida; pero ahora se cambiaría el diseño. Debía detener el tejido antes de que lo completara, y sacarlo del telar. Con esta figura Ezequías expresa su frustración y tristeza frente a la perspectiva de terminar prematuramente lo que le parecía ser una tarea aún inconclusa.
13.
Contaba yo.
El hebreo del texto masorético dice "me he calmado" y emplea la misma forma verbal que en Sal. 131: 2 se traduce como "me he comportado". Da una idea de bienestar y calma. Por otra parte, los tárgumes usan una forma verbal casi idéntica que se traduce "he gritado"; esta idea viene mejor al contexto. Ezequías se encuentra en las garras de un enemigo inexorable, la muerte, delante de la cual se siente impotente. Se enfrenta a la perspectiva de reconciliarse con lo que parece inevitable. Este versículo falta en 280 el rollo 1QIsb de los Manuscritos del Mar Muerto, pero se encuentra en el 1QIsª.
14.
Como la grulla.
Ezequías compara sus quejidos con el gemido plañidero de las aves que ha mencionado. A veces se quejaba en voz fuerte; en otras, su gemido era interno e inaudible. Casi no tenía fuerzas para elevar la vista a Dios y pedir liberación del terror que, como verdugo con el arma levantada, se cernía sobre él.
Fortaléceme.
"Sé tú mi fiador" (VM). La figura es la de un deudor que se encuentra a merced de un acreedor exigente. La muerte le exige a Ezequías el pago inmediato, pero el rey pide a Dios que lo rescate.
15.
El mismo lo ha hecho.
El significado del vers. 15 no es muy claro. Algunos han sugerido que se refiere a la sorpresa del enfermo por su repentino restablecimiento, a quien le faltan palabras para expresar su agradecimiento a Dios. Otros opinan que se encuentra imposibilitado de hablar, consternado por haber sido herido, al parecer, por Dios. Si Jehová, a quien consideraba como Amigo, ha permitido que llegue hasta las puertas de la muerte, ¿qué podrá decir? Ya no le queda más que llorar y lamentar su suerte, y pasar sus días en amargura de espíritu.
16.
Por todas estas cosas los hombres vivirán.
El hombre vive por la palabra de Dios (Deut. 8: 3; Mat. 4: 4), ya se trate de la vida del cuerpo o de la del espíritu. Cuando Ezequías halló la vida y la restauración corporal, también encontró salud espiritual. El Señor concedió a Ezequías mucho más de lo que le había pedido, cuando le restableció su salud física (Isa. 38: 17; Mat. 9: 2-7).
17.
En la paz.
"Paz" en el más amplio sentido: "todo lo que es bueno para mí" o "lo que es para mi bienestar". La aflicción -"amargura grande" - que había traído tanta angustia a Ezequías no era para su mal sino para su beneficio. Dios lo observaba con tierna compasión y lo sacó del hoyo de la corrupción. El amor divino fue lo que lo salvó de la muerte. "Entonces mi amargura se trocará en bienestar" (BJ).
Todos mis pecados.
La curación física era evidencia tangible de la curación del alma. El perdón divino no es sólo una transacción legal que libera al hombre de tener que pagar la condena por sus faltas pasadas; es un poder transformador que restaura y fortalece la naturaleza espiritual del hombre y lo forma de nuevo a la imagen moral de su Creador.
18.
Seol.
La muerte provoca la completa cesación de todo pensamiento y de toda actividad (ver com. Sal. 115: 17; 146: 4; Ecl. 9: 5). Lo que más perturbaba a Ezequías era la idea de que en la muerte ya no podría agradecer a Dios ni alabarlo (Sal. 6: 5; 30: 9; 88: 10 -11; 115: 17).
19.
Hará notoria tu verdad.
La gratitud inspiró a Ezequías a hablar a otros de la fidelidad y la bondad de Dios.
20.
Me salvará.
El reconocimiento de que Dios salvaría a Ezequías lo indujo a expresar en este salmo el arrebato de gozo que sentía (ver com. vers. 9).
Cantaremos.
El resto del versículo es una especie de posdata en la cual se afirma cuál había sido el propósito de Ezequías al componer ese salmo y su intención en cuanto a la forma de usarlo.
21.
Masa de higos.
O sea, una cataplasma de higos (ver com. 2 Rey. 20: 7). El Señor podría haber sanado a Ezequías sin que se empleara la masa de higos, pero cuando existen remedios naturales Dios desea que se los emplee para la curación de las enfermedades. El emplear estos remedios no demuestra falta de fe; por el contrario, el negarse a hacerlo es presunción, y revela una falta de buen juicio.
22.
Señal.
Ver com. 2 Rey. 20: 8. Por medio de Isaías, el Señor ya le había dicho a Ezequías que sanaría, y que al tercer día podría ir a la casa de Jehová (2 Rey. 20: 5). Ver Isa. 38: 7-8 para encontrar un comentario más amplio acerca de este tipo de señal.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 PR 252; 5T 336
10-20 PR 254
18-19 CS 601
21 MC 178 281

ISAÍAS - CAPÍTULO 39 - - AUDIO
1 Merodac-baladán manda enviados a visitar a Ezequías, a raíz de su milagrosa curación, y se entera de los tesoros que tiene el rey. 3 Al enterarse de esto Isaías anuncia la cautividad de Judá por parte de Babilonia.


1 EN AQUEL tiempo Merodac-baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y presentes a Ezequías; porque supo que había estado enfermo, y que había convalecido.
2 Y se regocijó con ellos Ezequías, y les mostró la casa de su tesoro, plata y oro, especias, ungüentos preciosos, toda su casa de armas, y todo lo que se hallaba en sus tesoros; no hubo cosa en su casa y en todos sus dominios, que Ezequías no les mostrase.
3 Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le dijo: ¿Qué dicen estos hombres, y de dónde han venido a ti? Y Ezequías respondió: De tierra muy lejana han venido a mí, de Babilonia.
4 Dijo entonces: ¿Qué han visto en tu casa? Y dijo Ezequías: Todo lo que hay en mi casa han visto, y ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya mostrado.
5 Entonces dijo Isaías a Ezequías: Oye palabra de Jehová de los ejércitos:
6 He aquí vienen días en que será llevado a Babilonia todo lo que hay en tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy; ninguna cosa quedará, dice Jehová.
7 De tus hijos que saldrán de ti, y que habrás engendrado, tomarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia.
8 Y dijo Ezequías a Isaías: La palabra de Jehová que has hablado es buena. Y añadió: A lo menos, haya paz y seguridad en mis días.

COMENTARIO BIBLICO ADVENTISTAS
1.
Merodac-baladán.
Ver com. 2 Rey. 20: 12; también t. II, p. 89. Este nombre es común en las inscripciones asirias de Sargón y Senaquerib. Merodac-baladán, originalmente rey de Bit-Yakin, un pequeño Estado al norte del golfo Pérsico, reinó en Babilonia desde el año 721 hasta el 709, y más tarde por un corto tiempo, en el año 703. Cuando se enfermó Ezequías y fueron enviados los mensajeros, era un rey exiliado. Como Ezequías había resistido tan decididamente a Senaquerib, Merodac-baladán consideraba que el rey de Judá podría serle un valioso aliado.
A primera vista parecía que los enviados venían a felicitar a Ezequías por su restablecimiento, pero es muy probable que también quisieran conseguir su ayuda en la dura lucha que sostenían para impedir que Asiria dominara todo el Cercano Oriente.
2.
Se regocijó con ellos Ezequías.
Esta atención inesperada de un rey de Babilonia tocó su vanidad, y se alegró de que otros también quisieran resistir a Asiria. Por lo tanto, Ezequías recibió a los mensajeros babilonios como aliados y amigos, sin imaginarse que dentro de poco tiempo Babilonia reemplazaría a Asiria como gran potencia en el Cercano Oriente y que uno de sus reyes conquistaría a Judá.
Le mostró la casa.
Ver com. 2 Rey. 20: 13 en cuanto a la insensatez de Ezequías al haber hecho esto.
3.
El profeta Isaías vino.
Compárese este mensaje con lo que Isaías había presentado antes en cuanto a las alianzas con países extranjeros (cap. 8: 9-13; 30: 1-7; 31: 1-5).
4.
¿Qué han visto?
Ver com. 2 Rey. 20:15. Salomón había previsto el tiempo cuando vendrían personas de tierras distantes para aprender del Dios de Israel (1 Rey. 8: 41-43; también pp. 30-31). Al no aprovechar Ezequías esta oportunidad para testificar del Dios verdadero, demostró que no sentía verdadera gratitud por la bendición de la salud que le había sido devuelta (Isa. 38: 1, 9).
6.
Será llevado a Babilonia.
Ver com. 2 Rey. 20: 17.
7.
Tus hijos.
Ver com. 2 Rey. 20: 18.
8.
La palabra . . .es buena.
Esta actitud refleja el egoísmo del rey (ver com. 2 Rey. 20: 19).
Paz y seguridad.
Ver com. 2 Rey. 20: 19. Ezequías se consoló con la idea que Dios le concedería la gracia de demorar el castigo. Muchas veces Dios ha postergado la ejecución de una sentencia cuando los hombres se han arrepentido y se han mostrado sumisos al Señor (1 Rey. 21: 28-29; 2 Rey. 22: 18-20).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1PR 255
2 PR 255
3-4 PR 256
5-8 PR 256 282


ISAÍAS - CAPÍTULO 40 - - AUDIO
1 La promulgación del Evangelio. 3 La predicación de Juan el Bautista. 9 Un mensaje de buenas nuevas. 12 El profeta, mostrando la omnipotencia de Dios 18 y su grandeza incomparable, 26 consuela al pueblo.

1 CONSOLAOS, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.
2 Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.
3 Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.
4 Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.
5 Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.
6 Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo.
7 La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo.
8 Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.
9 Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!
10 He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.
11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.
12 ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?
13 ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole?
14 ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?
15 He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo.
16 Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.
17 Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.
18 ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?
19 El artífice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde cadenas de plata.
20 El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.
21 ¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?
22 El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar.
23 El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.
24 Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca.
25 ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo.
26 Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio.
27 ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, 283 y de mi Dios pasó mi juicio?
28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;
31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.


1.
Consolaos, consolaos, pueblo mío.
Con este capítulo comienza la tercera y última sección del libro de Isaías. El problema del llamado Déutero-lsaías se considera en las pp. 126-128. Los cap. 40-66 son, en muchos sentidos, la parte más importante de la profecía de Isaías. Los cap. 1-35 constan mayormente de reproches contra las transgresiones y anuncios de castigos venideros. En los cap. 36-39 se relatan sucesos relacionados con la invasión de Senaquerib, la enfermedad y curación de Ezequías y la visita de los embajadores babilonios. En los capítulos que siguen, el mensaje del profeta es muy diferente, tanto en su contenido como en su estilo. Las amenazas de juicios y castigos quedan mayormente en el pasado, y el resto del libro presenta promesas del derramamiento de la gracia divina sobre los justos. En buena medida se debe a los cap. 40-66 el que se llame a Isaías el "profeta evangélico". Aquí, en el lenguaje más sublime que jamás haya pronunciado un orador inspirado, Isaías expone el glorioso futuro de Israel como fiel "siervo" de Dios, su liberación de todo enemigo, la venida del Mesías y el establecimiento del reino mesiánico.
Los pensamientos del profeta se anticipan al tiempo cuando Dios concederá su favor a su pueblo y las bendiciones de la justicia y la paz.
Son muchas las predicciones relacionadas con el Mesías venidero: su carácter y su ministerio, su vida, su abnegado servicio y su muerte. Se describen el engrandecimiento de la iglesia y el ingreso en ella de los gentiles. También se pintan cuadros arrobadores de la tierra restaurada a la paz y la hermosura edénicas. En toda esta sección, Israel (es decir, el pueblo de Judá, pues el reino del norte ya no existía) aparece como el pueblo elegido de Dios, como su "siervo", su "escogido" en quien Dios "tiene contentamiento" (cap. 42: 1; etc.).
El peligro representado por Asiria, el principal enemigo de Judá en los cap. 1-39, en buena medida había desaparecido. Pero por miedo del profeta Isaías, Dios prepara a su pueblo para una calamidad aún mayor: el cautiverio babilónico que llegaría un siglo más tarde. En la sección que comienza con el cap. 40, Dios encuentra a los israelitas desanimados por el aparente fracaso del propósito divino para ellos como nación, y los insta a esperar con fe la gloriosa perspectiva que les aguardaría cuando regresaran del cautiverio (ver pp. 33-34).
En la primera parte del libro, Isaías presenta un mensaje de reproche. Ahora pronuncia promesas de consuelo y esperanza. La sección anterior trata mayormente de la injusticia del pueblo; ésta habla de la justicia de Dios. Los cap. 1-39 se refieren principalmente al éxito del enemigo en apartar al pueblo de Dios de sus elevados ideales; los cap. 40-66 se ocupan del éxito de Dios en llevar de nuevo a Israel a su posición ideal como luz y esperanza del mundo. Se presenta un cuadro notable del Mesías como Siervo de Dios, y de los hombres que siguen sus pisadas y son sus testigos. Aparecen también cuadros sublimes de Dios como la esperanza de su pueblo, y del pueblo que se vuelve a él y ocupa su posición designada como representante de Dios en la tierra. En estos capítulos los Judíos son liberados del poder de Babilonia, ocupan de nuevo la tierra prometida, y los lugares desiertos de la tierra llegan a ser como "huerto de Jehová" (cap. 51: 3).
2.
Hablad al corazón de Jerusalén.
El libro de Isaías comienza con un duro mensaje de reprensión para Jerusalén (cap. 1: 2-10). Ella era entonces una "ciudad asolada", impía como Sodoma y Gomorra (cap. 1: 8-10); pero ahora Isaías contempla el momento cuando "su tiempo" se habrá cumplido y Dios le envía un mensaje consolador. Ya ha sido castigada por sus pecados, y ahora se le ofrecen perdón y restauración.
Su tiempo.
"Su milicia" (BJ). Esta "milicia" incluye las invasiones militares en tiempos de Isaías, las conquistas babilónicas en los días de Nabucodonosor más de un siglo después 284 y, en sentido figurado, la milicia más amplia de la iglesia en contra de las potestades de las tinieblas en todas las edades. Anticipándose con visión profética al tiempo de la restauración después del cautiverio babilónico, Isaías habla con confianza, como si los enemigos de Israel ya hubieran sido vencidos (ver t. I, p. 31).
3.
Preparad camino.
El propósito divino era que cuando Judá regresara del cautiverio babilónico, se esforzara al máximo en la preparación de ella misma, como también de las naciones que la rodeaban, para la venida del Mesías. Aguardaba a la nación un futuro glorioso, pues el programa divino continuaría aceleradamente y sin interrupción hasta que el Mesías apareciera y estableciera su reino eterno (ver pp. 31-32). El proceso de preparación llegaría al máximo con la vida y el ministerio de Juan el Bautista, a cuya obra se refieren específicamente estas palabras (ver com. Mat. 3: 3). Del mismo modo, la iglesia hoy tiene el privilegio de preparar el "camino a Jehová", a fin de que él pueda volver a la tierra con poder y gloria. Esta preparación, como en el caso del antiguo Israel, es doble. En primer lugar, consiste en la transformación del carácter, y en segundo término, en la proclamación del mensaje evangélico a toda la humanidad. Compárese con Isa. 62: 10 -12; Mal. 3: 2.
Calzada.
El simbolismo empleado aquí se trata en com. Mat. 3: 3.
4.
Todo valle.
Los preparativos para la venida de un monarca terrenal incluían la reparación del camino por el cual había de pasar, para que no tuviera dificultad en llegar. Estas palabras aplicadas a la venida del Mesías Rey, tienen un sentido espiritual (ver com. Mat. 3: 3). La obra de Juan el Bautista fue la de exhortar a los hombres a que prepararan sus propios corazones y sus vidas para la venida de Jesús (Mat. 3: 5-12; Luc. 3: 3-17). Los mensajeros de Dios en los últimos tiempos han de proclamar un mensaje similar.
5.
La gloria de Jehová.
Esta se revelaría en la vida y en el ministerio de nuestro Señor (Juan 1: 14; 2: 11; 2 Ped. 1: 16; ver com. Luc. 2: 52). Cuando Jesús aparezca por segunda vez, los hombres contemplarán su gloria visible (Mat. 16: 27; 25: 31; Apoc. 1: 7).
6.
¿Qué tengo que decir?
El mensajero de Dios estaba perplejo. ¿Qué mensaje podría presentar que fuera apropiado para una nación que estaba sufriendo por causa de sus pecados? ¿Qué mensaje hubo para Sodoma y Gomorra (cap. 1: 9-10) en el día de su destrucción?
Toda carne es hierba.
Compárese con Job 14: 2; Sal. 90: 5; 102: 11; 103: 15; Sant. 1: 10; 1 Ped. 1: 24.
7.
El viento de Jehová sopló.
Como viento abrasador, el aliento del desagrado de Dios reduce los consejos de los impíos a la nada. Lo que es profano no puede perdurar en la presencia divina. Dios envía su Espíritu a fin de que los hombres inmundos e impíos puedan ser transformados y renovados a la imagen de su Creador, pero si se resisten, perecerán como la flor del campo.
8.
Sécase la hierba.
El hombre no es inmortal. El hombre, en lo que se refiere al elemento básico de la vida, no es superior a la hierba del campo (Ecl. 3: 9-21).
La palabra del Dios nuestro.
La voluntad revelada de Dios es el alimento espiritual por el cual el hombre ha de subsistir (Mat. 4: 4; Juan 6: 48-63). La verdad nunca cambia, pues su Autor es "el mismo ayer, y hoy, y por los siglos" (Heb. 13: 8). Los que vienen a él en busca del alimento para sus almas, nunca tendrán hambre (Juan 6: 35), ni tampoco tendrán sed (Juan 4: 14).
9.
Sion.
Ver com. Sal. 48: 2. El mensaje que Sión debía anunciar era el mensaje de la bondad y del perdón de Dios. En un tiempo de peligro y oscuridad, Sión tiene un mensaje de esperanza y luz. En las pp. 28-32 se encuentra un comentario acerca de Israel como mensajero cuyo deber era llevar estas nuevas al mundo.
¡Ved aquí al Dios vuestro!
Vez tras vez, en esta sección del libro, Isaías señala las evidencias del infinito poder de Dios, a fin de animar al desconsolado pueblo de Judá para que creyera en las gloriosas promesas que aún habrían de ser suyas (cap. 40: 4-5, 8, 10, 15, 17-18, 26-29; 41: 20; 42: 13-14; 43: 13-19; 44: 6; etc.). El gran error del profeso pueblo de Dios fue que apartó su vista de su Señor y Creador, y la fijó en sí mismo. Lo que más necesitaba era contemplar una visión de Dios, de su misericordia y de su justicia. A Isaías se le concedió una visión tal cuando fue llamado a ser profeta (cap. 6: 1, 3). Después de haber visto él mismo a Dios, en adelante debía ayudar al pueblo para que también lo viera, pues sólo así podría tener vida y esperanza. La mayor obra que se le ha encomendado a los mortales es invitar a los perdidos 285 a contemplar a su Redentor.
10.
El Señor vendrá.
En este pasaje Isaías describe la venida del Señor para hacer juicio (Isa. 25: 9; 62: 11-12; Apoc. 22: 12). El brazo de Dios se extiende con misericordia para los justos y con juicio para los impíos (Isa. 51: 5; 52: 10; 63: 5; cf. Mat. 25: 33-34, 46).
Recompensa.
El "salario" (BJ) que se pagará por el trabajo realizado (ver cap. 49: 4; 62: 11).
11.
Como pastor.
El cuidado solícito de Cristo para con su pueblo, mediante el cual provee lo que necesita y lo protege del peligro, se compara muchas veces al trabajo fiel y tierno del pastor con su rebaño (Sal. 23: 1; 77: 20; 80: 1; 95: 7; 100: 3; Jer. 13: 17; 31: 10; Eze. 34: 11-16; 37: 24; Mat. 9: 36; 18: 12; Luc. 15: 4; Juan 10: 11; 1 Ped. 2: 25). Así como el pastor junta sus corderos, llevando en brazos a los débiles y guiando suavemente a las ovejas que crían (cf. Gén. 33: 13), así también Cristo ejerce todo el cuidado posible en favor de su rebaño. Dios no es un amo duro ni un cruel tirano, sino la personificación misma de la consideración y del amor.
12.
¿Quién midió?
El cuadro sublime que Isaías presenta aquí de la sabiduría, el poder la eterna majestad de Dios no tiene paralelo en las Escrituras (ver Job 38: 4-37). El profeta se refiere de nuevo más adelante (Isa. 40: 26-28; 41: 19-20) al poder de Dios manifestado en las obras de la creación. Compárese con Sal. 96: 5. Ver com. Isa. 41: 21. Dios es el gran Artífice del universo, el que hizo los cielos y la tierra. Para él no hay tarea que sea demasiado grande ni responsabilidad que sea demasiado pequeña. Lo que es infinitamente grande e incomprensible para el hombre es como nada para él. Tenemos el privilegio de confiar en un Dios que es grande, y sabio, y bueno. Toda su sabiduría y su poder están a disposición de los que creen y confían en él. Compárese con Isa. 57: 15; DTG 767.
13.
¿Quién enseñó?
Ante una tarea difícil, el hombre suele buscar sabiduría y dirección en quienes tienen mayor experiencia que él. Dios no pide ni necesita ayuda de nadie. No hay ninguno que sea más sabio ni más poderoso que él. Pablo hace referencia a este pasaje de Isaías en Rom. 11: 33-34, cuando menciona la infinita sabiduría y el conocimiento de Dios (cf. 1 Cor. 2: 16).
14.
El camino del juicio.
La serie de preguntas formuladas aquí tiene que ver con el conocimiento, el entendimiento y la sabiduría, un tema que aparece repetidas veces en el libro de Proverbios. Dios es la fuente y la personificación de la sabiduría. De él proceden todo conocimiento y todo entendimiento (ver com. Prov. 1: 7).
15.
Las naciones.
En el tiempo de Isaías, Asiria era la nación más poderosa de la tierra, y todos la temían. Pero el Señor deseaba que su pueblo comprendiera que esta gran nación era como nada delante de él. Cuando los hombres temen a Dios no tienen por qué temer a los así llamados grandes poderes de la tierra. A pesar de los planes y los propósitos de los hombres, Dios hace cumplir su propia voluntad (Isa. 14: 24-27; ver com. Dan. 4: 17).
16.
Ni el Líbano bastará.
Compárese con Sal. 50: 10-12. Los hebreos daban mucha importancia a los sacrificios como parte de su religión, pero aunque se empleara toda la leña de los grandes bosques del Líbano como combustible para un enorme sacrificio en el cual se inmolaran todos los animales que allí había, esa ofrenda todavía no sería suficiente para la majestad de Dios.
18.
¿A qué, pues, haréis semejante?
Ver com. vers. 9. Cuando se perciben la grandeza y la infinidad de Dios, se ve claramente la suma necedad de la idolatría. Muchos de los hebreos seguían a los paganos en su adoración de ídolos. Isaías procuraba llevarlos de nuevo a la adoración y al servicio del verdadero Dios.
19.
El artífice.
Los ídolos son hechos, irremediablemente, por las manos del hombre, pero éste, a su vez, es obra de Dios. En tiempos de Isaías los hombres desplegaban su mayor ingenio y empleaban sus metales más preciosos en la fabricación de ídolos. Pero a pesar de todo su cuidado, los ídolos seguían siendo el producto de las manos del hombre. ¿Qué virtud podría haber en poner como objetos de culto a las cosas hechas por la mano del hombre? Isaías amonesta a los hombres para que adoren al verdadero Dios, porque él los ha creado. ¡Qué insensatez la del hombre que adora, no al Creador, sino lo que él mismo ha creado! ¡Algo semejante a lo que ocurriría si el Creador adorase lo que ha creado!
20.
Madera.
El pobre, que no tiene recursos para hacerse un ídolo de metal precioso, lo hace de madera; pero una vez hecho el ídolo, ¿qué es lo que tiene sino madera? ¿Cuánto tiempo durará un dios tal? ¡Hasta 286 que se pudra la madera! Isaías muestra a su pueblo la insensatez de adorar dioses hechos por manos humanas.
21.
¿No sabéis?
¿Sois totalmente faltos de sabiduría? El sentido común ¿no os muestra claramente la necedad de vuestra acción? En este pasaje Isaías recurre a la intuición básica del hombre, sin mencionar para nada el mandamiento divino ni la revelación. Aun sin conocer la revelación, los hombres tienen sentido común suficiente, si es que lo emplean, para darse cuenta de que los ídolos hechos por las manos del hombre no son objetos apropiados para el culto (ver Rom. 1: 18-23).
22.
El círculo.
Heb.jug, la gran bóveda celeste (Job 22: 14), o el horizonte (como debería traducirse en Prov. 8: 27). El Señor del cielo reina supremo sobre todo, por encima del gran universo que ha creado. Algunos han pensado que este pasaje es una prueba de que Isaías sabía, quizá por revelación, que la tierra es esférica. Es posible que haya sabido esto, pero la palabra jug parece referirse más bien a un círculo que a una esfera, y no puede presentarse este texto como una evidencia de lo que Isaías podía saber respecto a la esfericidad de la tierra. Más bien parece pintar el cuadro de Dios entronizado sobre la vasta bóveda celeste. Aun los hombres más encumbrados son totalmente insignificantes cuando se los compara con él. Dios mora en "los cielos de los cielos" (1 Rey. 8: 27), por así decirlo; "extiende los cielos como cortina" (Sal. 104: 2), y tiene su trono en el cielo (Isa. 66: 1).
23.
Los poderosos.
Dios quita reyes y destruye las naciones. Los gobernantes terrenales ocupan sus tronos sólo mientras Dios se lo permite (Sal. 75: 7; Jer. 27: 5; Dan. 2: 21; 4: 17, 25; Hech. 17: 26; Rom. 13: 1; ver la Nota Adicional de Dan. 4). ¿Por qué entonces temer a los reyes de Babilonia, de Asiria o de Egipto, o algún otro poder en tanto que Jehová sea Dios?
24.
Como si nunca hubieran sido plantados.
Los llamados grandes hombres de la tierra son apenas mejor que la hierba que se seca o la flor que se marchita (vers. 8). Se desvanecen cuando el viento de Jehová sopla sobre ellos (vers. 7).
25.
Dice el Santo.
El atributo característico de Dios no es tanto su gran sabiduría o poder como su perfecta santidad. He ahí el secreto de su sabiduría y su poder. La justicia es el cimiento de su trono. En agudo contraste con Dios, las deidades paganas -Baal, Moloc, Istar, etc.- son viles criaturas, la deificación misma de los vicios y las pasiones de los hombres.
26.
Levantad en alto vuestros ojos.
Si los hombres únicamente levantaran la vista al cielo, tendrían el privilegio de contemplar una evidencia innegable del Creador y Sostenedor de todas las cosas (Sal. 19: 1-3; Hech. 14: 17; Rom. 1: 19-23).Por así decirlo, Dios está entronizado más allá de los ejércitos de estrellas que llenan el cielo, gobernando el universo que creó. Cuando consideramos el número de estrellas, su orden y disposición, su gloria y hermosura, no podemos menos de quedar impresionados por nuestra propia insignificancia y el poder de Dios que todo lo trasciende. Todos los cuerpos celestes siguen su ruta designada; cada uno tiene su nombre y su lugar; cada tino tiene su papel que desempeñar en la gran procesión sideral.
27.
Mi camino está escondido.
Muchos de los habitantes de Judá sentían que Dios los había olvidado y que no los trataba con justicia. Pero había muchas cosas que ellos mismos no comprendían. Sentado en su trono en los cielos, Dios lo ve todo, lo sabe todo, y lo considera todo. Pesa cuidadosamente cada factor, tanto pasado como presente, tanto futuro como pasado. No hay nada que no tome en cuenta, ningún detalle que escape a su atención. Todo lo que hace es sabio, justo, recto y bueno. ¿Quién es el hombre para que sienta que Dios lo está dejando a un lado o lo está tratando injustamente?
28.
¿No has sabido?
Ver com. vers. 21.
El Dios eterno.
¿Cuán ancianos son los hombres más viejos y más sabios si se los compara con el Dios eterno? En comparación con la eternidad, nuestro mundo no ha existido más que un momento. Los más sabios de entre los hombres son, en el mejor de los casos, la encarnación de la debilidad y la necedad, si se los compara con el Eterno. Nadie puede sondear las profundidades de la providencia y de la sabiduría de Dios (Sal. 145: 3; Rom. 11: 33). El que "cuenta el número de las estrellas" y cuyo "entendimiento es infinito", es suficientemente bondadoso y misericordioso como para suplir todas las necesidades de los hombres (Sal. 147: 3-5; Hech. 14: 17).
29.
El da esfuerzo.
El Dios que no desfallece, imparte fuerza a los corazones que desmayan. No importa cuál sea la necesidad del hombre, Dios es capaz de suplirla 287 (Sal. 104: 27; 145: 15). Quienes con espíritu manso y humilde reconocen sus propias debilidades y faltas, pueden estar segurísimos de que sus necesidades serán suplidas (Isa. 57: 15; Mat. 5: 3-6). Dios siempre escucha el clamor de los que se sienten insuficientes para realizar la tarea que tienen por delante y desean obtener la ayuda del cielo. La fuerza de Dios se perfecciona en la debilidad humana (2 Cor. 12: 9). Este hecho ha sido comprobado en la vida de incontables miles de personas.
30.
Jóvenes.
Los jóvenes en la plenitud de su vigor se cansan y extenúan; aun los muchachos en lo mejor de su vida llegan al punto de faltarles las fuerzas. Muchas luchas se pierden por causa de la debilidad del cuerpo o del espíritu, aun de parte de los más fuertes.
31.
Esperan a Jehová.
Esto es, buscar a Jehová con sinceridad y humildad para obtener sabiduría y fuerza, y luego aguardar con paciencia la dirección divina (ver com. cap. 30: 21; cf. 57: 15).
Tendrán nuevas fuerzas.
La vida cristiana es un proceso constante de recibir de parte de Dios, y de dar a Dios. Se gastan fuerzas en el servicio del Maestro (cf. Mar. 5: 30), pero siempre hay una nueva provisión de gracia y vitalidad que se puede recibir de Aquel que no conoce el cansancio. El que no recibe de continuo fuerza de Dios, pronto se hallará en una condición tal que no podrá servir a Dios (ver DTG 767).
Como las águilas.
Uno de los espectáculos más asombrosos del mundo natural es el del águila que se remonta más y más sin aparente dificultad. Del mismo modo, el hijo de Dios que obtiene su fuerza de lo alto puede seguir siempre hacia adelante y hacia arriba, siempre alcanzando nuevas alturas. (Sal. 103: 5). Los cristianos tienen el privilegio de progresar continuamente de gracia en gracia y de victoria en victoria (1 Cor. 15: 57; 2 Cor 2: 14; Ed 16; DTG 633-634). Se añade fuerza sobre fuerza, y el progreso es constante. Surgen metas siempre más elevadas, y finalmente el cristiano llega al "premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús" (Fil. 3: 14).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 DTG 767; PR 533
1-5 DTG 108
2 PR 539
3 CMC 199; Ev 69, 421; 3JT 332; MM 330; OE 362; SC 211
3-4 DTG 186
3-8 8T 9
4 FE 251; 8T 10
5 CS 346; DTG 78; 2JT 374; PR 508, 541
7-8 Ed 179
8 CS 332; DMJ 121; PP 818; PR 139; PVGM 329
9 CW 93; PR 234, 513
9-10 PVGM 394
9-11 DTG 442, 767; 6T 20
9-17 TM 487
10 EV 244; 2T 160, 520
10-11 3JT 222; PR 514; 8T 10
11 MB 27; MC 119; OE 224; PP 189
12 Ed 32; MeM 346; PP 309; 4T 261
12-28 MC 338
12-31 3JT 260
15 1T 536
15-17 PR 137; 3T 194
18-29 DTG 249
22 1T 536
25-26 CS 490; PR 234
25-31 3JT 222
26 CC 85; CM 350; PP 107
26-29 Ed 111
27 TM 454
27-31 PR 234
28 FE 276; PR 120
28-31 TM 487
29 3JT 109; MC 205; PVGM 143; 7T 87, 244
29-31 MJ 140
30-31 PVGM 133
31 MeM 285; 7T 243; 8T 11 288


ISAÍAS - CAPÍTULO 41 - - AUDIO
1 Dios arguye con su pueblo, recordándole su misericordia, 10 sus promesas, 21 y la vanidad de los ídolos.

1 ESCUCHADME, costas, y esfuércense los pueblos; acérquense, y entonces hablen; estemos juntamente a juicio.
2 ¿Quién despertó del oriente al justo, lo llamó para que le siguiese, entregó delante de él naciones, y le hizo enseñorear de reyes; los entregó a su espada como polvo, como hojarasca que su arco arrebata?
3 Los siguió, pasó en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado.
4 ¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros.
5 Las costas vieron, y tuvieron temor; los confines de la tierra se espantaron; se congregaron, y vinieron.
6 Cada cual ayudó a su vecino, y a su hermano dijo: Esfuérzate.
7 El carpintero animó al platero y el que alisaba con martillo al que batía en el yunque, diciendo: Buena está la soldadura; y lo afirmó con clavos, para que no se moviese.
8 Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.
9 Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché.
10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
11 He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo.
12 Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra.
13 Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.
14 No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor
15 He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes; trillarás montes y los molerás, y collados reducirás a tamo.
16 Los aventarás, y los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino; pero tú te regocijarás en Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel.
17 Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé.
18 En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca.
19 Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y hojas juntamente,
20 para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo creó.
21 Alegad por vuestra causa, dice Jehová; presentad vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob.
22 Traigan, anúnciennos lo que ha de venir; dígannos lo que ha pasado desde el principio, y pondremos nuestro corazón en ello; sepamos también su postrimería, y hacednos entender lo que ha de venir.
23 Dadnos nuevas de lo que ha de ser después, para que sepamos que vosotros sois dioses; o a lo menos haced bien, o mal, para que tengamos qué contar, y juntamente nos maravillemos.
24 He aquí que vosotros sois nada, y vuestras obras vanidad; abominación es el que os escogió.
25 Del norte levanté a uno, y vendrá; del nacimiento del sol invocará mi nombre; y pisoteará príncipes como lodo, y como pisa el barro el alfarero.
26 ¿Quién lo anunció desde el principio, para que sepamos; o de tiempo atrás, y diremos: Es justo? Cierto, no hay quien anuncie; sí, no hay quien enseñe; ciertamente no hay quien oiga vuestras palabras.
27 Yo soy el primero que he enseñado estas cosas a Sión, y a Jerusalén daré un mensajero de alegres nuevas.
28 Miré, y no había ninguno; y pregunté 289 de estas cosas, y ningún consejero hubo; les pregunté, y no respondieron palabra.
29 He aquí, todos son vanidad, y las obras de ellos nada; viento y vanidad son sus imágenes fundidas.
1.
Escuchadme.
Dios ordena a los pobladores de las tierras distantes que escuchen en silencio mientras les había. En cuanto al escenario de este pasaje, ver com. cap. 40: 1.
Esfuércense.
"Renueven sus fuerza las naciones" (BJ). Ver com. cap. 40: 31. Aquí y en los capítulos siguientes Isaías presenta al Señor como Amigo de Israel y su Libertador del poder de Babilonia (cap. 43: 14; 44: 26-28; 45: 1-6; 46: 1-2; 47; 48:14, 20). Babilonia, que tanta confianza depositó en sus ídolos y tanto se jactó en contra de Dios y de su pueblo, está condenada; pero los santos han de ser el objeto de una gloriosa liberación. La liberación de Israel del cautiverio babilónico y su retorno a Jerusalén es un símbolo de la liberación del pueblo de Dios del poder del enemigo en los últimos días, justamente antes de que los redimidos entren en la Jerusalén celestial (Apoc. 18: 1-4; 22: 14).
2.
Justo.
Es decir, Ciro (ver com. cap. 44: 28; 45: 1), rey de Persia, quien destruyó el Imperio Babilónico y libertó a los judíos (2 Crón. 36: 22-23; Esd. 1: 1-4; 5: 13-15; 6: 3-5). Dios suscitó a Ciro "en justicia" para reconstruir la ciudad de Jerusalén y libertar a sus cautivos (Isa. 45: 13). Ciro fue un símbolo de Cristo, quien también fue llamado "en justicia" (cap. 42: 6) y cuya tarea era "publicar libertad a los cautivos" (cap. 61: 1-2). Así como Ciro derrotó a la antigua Babilonia, así también Cristo hará juicio contra la moderna Babilonia espiritual (Apoc. 16: 19; 17: 1, 5; 18: 1, 21). Ciro fue muy honrado en la antigüedad como varón íntegro y valiente, único entre los antiguos conquistadores del Cercano Oriente por su noble carácter y la justicia y la sabiduría de sus decretos. Fue Dios quien suscitó a su siervo Ciro y subyugó a las naciones de la tierra delante de él (Isa. 44: 28; 45: 1-5; ver com. cap. 41: 4, 8).
La primera parte de este versículo (41: 2) dice literalmente: "Quien hizo levantar [a uno] del este, justicia [o victoria, o vindicación] lo encontrará a su pie". Así describe Isaías el avance victorioso de Ciro, cuando sus enemigos uno tras otro, se inclinarían ante él en señal de sumisión.
3.
Por camino.
Ciro escribió un nuevo capítulo en la historia del Cercano Oriente. Sus conquistas se extendieron desde las orillas del mar Egeo por el oeste, hasta Partia, las regiones del río laxartes y las extensas estepas al este del mar Caspio. La rapidez y gran extensión de sus conquistas le dieron la reputación de ser el más grande monarca hasta su tiempo. Tan grande fue su fama, que hasta hoy hay muchos que recuerdan su nombre en el Cercano Oriente. A diferencia de los conquistadores que le habían precedido, era generoso y relativamente humano con los enemigos vencidos. Ningún general antes de él le igualó como estratega y caudillo.
4.
¿Quién hizo?
¿Fue Ciro quien se levantó por sí mismo para ser el gran conquistador de la antigüedad, o era la mano de Dios la que dirigió lo que entonces acontecía en el cercano Oriente? Dios es quien ordena y dispone en todo lo que tiene que ver con la tierra y con el cielo. El es quien define las tareas que los hombres deben realizar para él, e instruye a sus siervos en cuanto al momento preciso de poner por obra sus decretos. Los propósitos de Dios han sido ordenados desde el mismo comienzo, y siglo tras siglo Dios llama a los hombres a cumplir su voluntad.
5.
Los confines de la tierra.
Hasta las regiones más remotas de la tierra quedaron atónitas y aterrorizadas por las rápidas conquistas de Ciro (ver com. Dan. 8:4). Parecía estar acompañado de poderes sobrenaturales, los cuales le dirigían para alcanzar todas sus metas.
6.
Cada cual ayudó.
Las naciones se consultaron una a otra para tratar de detener las conquistas de Ciro. Lidia, Babilonia y Egipto se aliaron contra Ciro.
7.
El carpintero.
Los artífices que se ocupaban en la fabricación de imágenes se aliaron para animarse y ayudarse mutuamente en la multiplicación de dioses, los cuales aquéllos esperaban que los librarían de manos de Ciro. Se describe a las naciones de la tierra buscando auxilio en sus falsos dioses para frenar un movimiento inspirado y dirigido por el Señor de los cielos.
8.
Pero tú, Israel.
Ciro vino como conquistador para las naciones de la tierra, pero para Israel fue un libertador. Cuando llamó a Ciro a su servicio, Dios no había rechazado a Israel y reafirma la invitación hecha a los 290 antepasados de éste (Exo. 19:5-6). Con referencia a la relación entre los nombres Israel y Jacob, ver com. Gén. 32:28. Los dos se emplean indistintamente para representar tanto a Jacob como a sus descendientes.
Siervo mío.
El vocablo "siervo", Heb.'ébed, es característico de toda esta parte de Isaías (cap. 40-66) y, junto con la idea de la liberación por medio del gran Libertador, constituye su tema (ver com. Rut 2: 20). En el término 'ébed se combinan las ideas de adoración y de servicio. El 'ébed no sólo servía a su señor, sino que también lo honraba. Por eso el término significaba mucho más que un servicio a cambio de salario. Con ello se daba a entender que dicho servicio era la manifestación externa de una actitud interior. Tal servicio no era forzado, sino voluntario (cf. Exo. 21: 5-6). El servicio manual, físico, acompañaba al del corazón. La mano ayudadora daba evidencia de un corazón amante. Del mismo modo, un "siervo" de Dios es el que le ama y le sirve, el que le rinde un servicio amante.
En hebreo, el término 'adon significa tanto "señor" como "amo", y es el complemento de 'ébed, "siervo".
En esta sección de Isaías, 'ébed se refiere algunas veces a Israel como "siervo" de Jehová, como aquí y en los cap. 41: 9; 42: 19; 43: 10; 44: 1-2, 21; 45: 4; 48: 20; 49: 3, 5; 54: 17; 63: 17; 65: 8-9, 13, 15; 66: 14.
Cuando se aplica a Israel, 'ébed indicaba la relación del pacto, por el cual Israel se había convertido en "siervo" de Jehová (Exo. 19: 3-9; 24: 3-8). De acuerdo con ese pacto, Israel debía adorar o servir al Señor, obedeciendo todos sus mandatos, y como representante de él, debía inducir a todas las otras naciones a que sirvieran a Dios y le obedecieron (ver pp. 28-32). Dentro del marco de la relación del pacto, con el sentido que Isaías le da a la palabra 'ébed al referirse a Israel, el término abunda en matices que por lo general escapan a quien no conoce el idioma original.
El término'ébed se emplea con menos frecuencia para designar al Mesías como "siervo" de Jehová para la salvación de la humanidad (cap. 42: 1; 49: 6; 50: 10; 52: 13; 53: 11). En el cap. 53 el Mesías aparece como el "siervo" sufriente de Jehová (cap. 52: 13; 53: 2, 11). Antes de la venida de Jesús los comentadores judíos generalmente reconocían que el cap. 53 se aplicaba al Mesías, pero desde entonces casi siempre han negado su sentido mesiánico, y explican que aquí, como ocurre en otros pasajes, el "siervo" designa a algún personaje de la época o a Israel como pueblo.
En Isa. 56: 6 'ébed designa a los prosélitos judíos, es decir los gentiles que se convertían a la fe judía. En el cap. 65: 15, puede entenderse que 'ébed se refiere específicamente a los cristianos, pues los "siervos" de Jehová que aquí se mencionan han de ser llamados por "otro nombre" (1 Ped. 2: 9-10). En un caso, en Isa. 44: 26, 'ébed parece aplicarse al mismo profeta Isaías.
9.
Los confines de la tierra.
Dios llamó a Abrahán de Ur para que fuera su representante y fundador de la nación de Israel. Cuatrocientos treinta años después de que Abrahán entrara en la tierra prometida (Exo. 12: 40-41; Gál. 3: 17), Israel fue llamado a salir de Egipto para entrar de nuevo en la tierra prometida; pero esta vez como un "reino de sacerdotes, y gente santa" (Exo. 19: 5-6). Sin embargo, es probable que en este pasaje Isaías se refiera específicamente a la reunión de los exiliados procedentes de las tierras donde habían sido esparcidos (Isa. 11: 16; 56: 8; etc.).
Te escogí.
Israel pertenecía a Dios por el derecho de elección divina, para que fuera su representante escogido en la tierra (ver cap. 28-29). No los había desechado a pesar de sus pecados, a pesar de que Asiria había esparcido a las tribus del norte y de que Judá pronto sería llevado al exilio por Nabucodonosor. Isaías hace resaltar esta idea vez tras vez (cap. 42: 1; 43: 1, 10; 44: 8, 21; 45: 4; 55: 3-4; 65: 8-9, 22). El desánimo de Israel, insinuado en el cap. 40:1-2, se debía al temor de que Dios los hubiera abandonado (ver com. 2 Rey. 19: 30; Isa. 37: 31; 40: 1-5, 9-11; cf. Isa. 5: 1-7).
10.
No temas.
En tiempos de Isaías había muchos motivos visibles que causaban temor. El reino del norte, Israel, había sido eliminado por el poderío militar asirio, y parecía que Judá no podría subsistir mucho tiempo más. El pueblo necesitaba con urgencia un mensaje de consuelo y esperanza. Isaías procuró infundirles ánimo y alegría (cap. 40: 1-2; 41: 13-14; 43: 5; 44: 2).
Yo estoy contigo.
En la época de Isaías el pueblo necesitaba muchísimo la promesa implícita en el nombre Emanuel (ver com. cap. 7: 14), de que Dios estaría con su pueblo.
11.
Avergonzados y confundidos.
Esta promesa se cumplió de una manera impresionante 291en la destrucción del ejército de Senaquerib. El que lucha contra el pueblo de Dios lucha contra Dios mismo. Con la ayuda de Jehová, su hijo más débil supera a todas las potestades de las tinieblas. Todo aquel que lucha contra Dios o contra su pueblo finalmente perecerá, mientras que los mansos y leales heredarán la tierra (Sal. 37: 9-11, 20, 29, 37-38; Mat. 5: 5). En vez de "perecerán", el rollo 1QIsb de los Manuscritos del Mar Muerto dice "se secarán".
12.
Como nada.
La aniquilación completa es el fin que aguarda a los enemigos de Dios (Sal. 37: 9-10, 20; Prov. 10: 25; Abd. 16; Mal. 4: 1). El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto omite las palabras "buscarás y no hallarás".
13.
Te sostiene de tu mano derecha.
Como señal de acuerdo y amistad (ver com. Amós 3: 3). En este caso es una prenda de la relación del pacto. Israel pertenecía a Dios, y podía gozar de su dirección, fortaleza y protección.
14.
Gusano de Jacob.
Dios le recuerda al pueblo de Israel que en sí mismo no tiene ni valor ni fuerza. Sin Dios son una nación débil, desvalida e insignificante, sólo para ser despreciada y pisoteada (ver Job 25: 6; Sal. 22: 6).
Tu Redentor.
El Santo de Israel era el Redentor de su pueblo. Ellos se encontraban perdidos y, al parecer, sin esperanza, pero él se comprometía a hacer en favor de ellos lo que haría un pariente cercano (Lev. 25: 47-49; ver com. Rut 2: 20). Isaías presenta con frecuencia a Dios como Redentor de su pueblo (cap. 35: 9 -10; 43: 1, 14; 44: 6, 22-24; 47: 4; 48: 17, 20; 49: 26; 52: 9; 54: 5). También Job Dios como su Redentor Job reconoció a Dios como su Redentor. (Job 19: 25).
El Santo.
Ver com. cap. 40: 25.
15.
Trillarás.
En el antiguo Cercano Oriente se trillaba el trigo con pesadas rastras o trillos provistos de dientes, los cuales se arrastraban sobre el grano (cf. Amós 1: 3). Asiria había trillado cruelmente a Israel, y Babilonia haría lo mismo con Judá. Pero finalmente el trillador sería trillado (Jer. 51: 2, 33; cf. Dan. 7: 21-22, 25, 27; Miq. 4: 13). Los "montes" representan a los poderes impíos de la tierra (Jer. 51:25; Dan. 2: 35).
16.
Los aventarás.
Después de ser trillado, el grano era aventado a fin de separar el tamo. En el día del juicio divino, cuando Dios se levante para trillar la tierra, los impíos serán como el tamo sin valor (Sal. 1: 4; Dan. 2: 35; Mal. 4: 1; ver com. Mat. 3: 12; 13: 41,42).
17.
Buscan las aguas.
Cuando los castigos de Dios caigan sobre los impíos, éstos se encontrarán sin alimento ni agua, pero el pueblo de Dios podrá satisfacer sus necesidades (ver com. cap. 33: 16). También es cierto que serán satisfechas las gentes espiritualmente hambrientas y sedientas (Isa. 55: 1; Mat. 5: 6).
18.
Fuentes.
Varias veces Isaías representa las partes de la tierra a las cuales no han llegado las bendiciones del Evangelio, como si fueran regiones áridas y secas, necesitadas de la refrescante agua de la gracia divina (cap. 12: 3; 35: 6-7; 43: 19-20; 44: 3). En este pasaje predice cuál será la suerte de Israel si la nación se vuelve a Jehová, y la maravillosa transformación que llevará a cabo la proclamación del Evangelio (ver com. Eze. 47: 1-12). Cristo es el agua de vida para un mundo sediento (Juan 4: 14-15; 7: 37; cf. Apoc. 22: 1-3; Zac. 13: 1). También es cierto que este mundo, una vez hermoso, en muchos lugares se ha convertido en un desierto.
19.
Cedros.
En este versículo se continúa la idea del vers. 18. Aquellas regiones que una vez estuvieron desprovistas de la gracia de Dios, florecerán como la rosa. Florecerán hermosos jardines de justicia en lugares donde antes no se conocieron las verdades de la Palabra de Dios. Toda la tierra será enteramente transformada cuando escuche y reciba el mensaje del sacrificio y del amor de Cristo. Ver com. cap. 35: 1; cf. cap. 35: 12-13.
Cipreses.
Posiblemente el enebro fenicio; o quizás el ciprés o el pino de Alepo.
Pinos.
Árboles no identificados con precisión.
Bojes.
Quizá el ciprés del Líbano.
20.
La mano de Jehová.
Los esfuerzos del hombre son insuficientes para transformar este mundo pecaminoso. Si este mundo impío ha de ser cambiado, lo será sólo mediante la influencia del Santo Espíritu de Dios, y el hombre debe comprender que necesita cooperar con Dios si quiere ver un mundo mejor. Dios creó al hombre justo, y sólo Dios puede establecer de nuevo en él la justicia que una vez tuvo (ver 2 Cor. 5: 17). Es el Señor quien implanta en el corazón del hombre el anhelo de lograr la santidad (Fil. 2: 13). Todo lo que en el mundo vemos de paz, hermosura, justicia y pureza es el resultado de la obra del Espíritu de Dios. 292
21.
Alegad por vuestra causa.
Dios desafía a los adoradores de dioses falsos a que presenten evidencias convincentes del poder de esos dioses. Aquí (vers. 21-26) se muestra la capacidad para predecir el futuro como una prueba del poder divino. En esta parte de su libro, Isaías señala repetidas veces que las predicciones proféticas son una prueba de que el verdadero Dios es todo lo que pretende ser (cap. 41: 4; 42: 9; 43: 9; 44: 7; 45: 11, 21; 46: 9-10; 48: 3-7, 16). La otra gran prueba del verdadero Dios es su poder creador (ver com. Isa. 40: 12, 26; cf. Sal. 96: 5).
22.
Lo que ha pasado.
Que los ídolos aleguen a favor de su propia causa; que demuestren lo que han hecho en favor del mundo. ¿Acaso han hecho algo para que sea un lugar mejor donde vivir? ¿Han traído justicia, misericordia, rectitud o verdad? ¿Qué pueden revelar de los secretos del remoto pasado? ¿Pueden, acaso, explicar cómo el mundo llegó a ser, o cómo llegó a existir el hombre?
Lo que ha de venir.
Que los ídolos predigan, si pueden hacerlo, acerca de las cosas que han de venir. Que intenten abrir el futuro como si fuera un libro. Dios puede hacerlo, pero ellos no. El conoce el futuro tan bien como el pasado. Satanás sabe algo de lo que ha de venir, pero lo que sabe lo ha aprendido de lo que Dios ha revelado. Además, puede en parte predecir el curso de acción que adoptarán los que están bajo su control. Pero sólo Dios puede en verdad predecir el futuro.
Después de presentar este reto a los adoradores de falsos dioses, el Señor presenta una serie de predicciones notables en cuanto al futuro. Hay profecías referentes a Ciro (cap. 44: 28; 45: 1), a la venida del Mesías para dar su vida por el hombre (cap. 53), a su misión divina (cap. 61: 1-3), a la proclamación del Evangelio al mundo (cap. 54: 1-3; 60: 1-5), a la humillación de Babilonia y de sus ídolos (cap. 46: 1-2; 47: 1-5; 48: 14), a la liberación de los Judíos del cautiverio babilónico (cap. 51: 11), a la restauración de la tierra a su hermosura edénica (cap. 65: 19-25; 66: 22-23), y al castigo de los impíos (cap. 66: 14-16, 24). El cumplimiento de estas predicciones es una evidencia decisiva de que Jehová es el verdadero Dios.
23.
Haced bien, o mal.
Los paganos creían tanto en espíritus buenos como en espíritus malos. Adoraban a ambos. Se adoraba a los espíritus buenos a fin de recibir bienes de parte de ellos; y se adoraba a los espíritus malos a fin de ganar su buena voluntad y evitar su ira. Este desafío parecería indicar que estos dioses no hacían nada, ni bueno ni malo.
24.
Vosotros sois nada.
Este es el veredicto de Isaías respecto a los ídolos (ver 1 Cor. 8: 4). Quienes fabrican esos dioses y los adoran son abominación para el mundo. Ocasionan a sus prójimos el mal y no el bien, y se degradan a sí mismos y a sus semejantes (Deut. 7: 25-26).
25.
Del norte.
Ver com. vers. 2. Se representa a Ciro avanzando desde el norte y el este. Babilonia estaba al oriente de Judá, pero a Judea se llegaba desde Mesopotamia por el norte, pasando por Carquemis, en el codo del Eufrates. Por esta razón muchas veces se relaciona a Babilonia y Asiria con el norte (ver com. Jer. 1: 14; 3: 18; 4: 6; etc.).
Invocará mi nombre.
Por lo que se lee en 2 Crón. 36: 23 y Esd. 1: 2, es claro que, al menos hasta cierto punto, Ciro reconoció al Dios del cielo.
Pisoteará príncipes como lodo.
Se preparaba el lodo o barro pisándolo con los pies (Nah. 3: 14). Con la ayuda de Dios, Ciro pisotearía del mismo modo a sus enemigos (Isa. 41: 2; 45: 1) y conquistaría el Cercano Oriente.
26.
¿Quién lo anunció?
Ver com. vers. 21-23. Isaías predijo las conquistas de Ciro, quien fue uno de los conquistadores más hábiles y de mayor renombre en la historia. Pero ¿cuál de los dioses de Babilonia había predicho su actuación? Qué gran oportunidad habría sido ésta para que algún famoso dios del Cercano Oriente predijera la venida de Ciro y así sus adoradores pudieran decir que la corrección de su predicción probaba su divinidad.
27.
El primero que he enseñado.
Heb. "primero a Sión, aquí están, aquí están". El contexto (vers. 26) y la segunda parte del paralelismo del vers. 26 indican que Dios se dirige a Sión. Los dioses paganos no habían podido revelar el advenimiento de Ciro (vers. 26), pero Dios lo había hecho, y mucho antes de que naciera. Todos podrían comprender esto, si tan sólo así lo desearan.
28.
Ningún consejero hubo.
Entre todos los sabios y adivinos del Cercano Oriente no hubo ninguno capaz de predecir el futuro. Ninguno pudo responder al desafío de Jehová. 293
29.
Vanidad.
Heb. tóhu (ver com. Gén. 1:2).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
6 Ed 278
10 DMJ 124; DTG 249; Ed. 112; HAp 70;
MC 194; MeM 301
10,13 3JT 222; PR 235
13 CN 497; Ed 252; 3JT 111; Te 94
14 PR 235
17 CS 687; MC 86; PP 438
17-18 DMJ 25
18 AFC 339
18-20 3JT 222


ISAÍAS - CAPÍTULO 42 - - AUDIO
1 El ministerio de Cristo se caracterizará por la humildad y la constancia. 5 Lo que Dios le promete. 10 Exhortación a alabar a Dios por su Evangelio. 17 Dios reprueba a los incrédulos.

1 HE AQUÍ mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.
4 No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.
5 Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan:
6 Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,
7 para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.
8 Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.
9 He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.
10 Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los moradores de ellas.
11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.
12 Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas.
13 Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos.
14 Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; daré voces como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente.
15 Convertiré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques.
16 Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.
17 Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.
18 Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver.
19 ¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de Jehová,
20 que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?
21 Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.
22 Mas este es pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en cavernas y 294 escondidos en cárceles; son puestos para despojo, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituíd.
23 ¿Quién de vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará respecto al porvenir?
24 ¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? No quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.
25 Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo caso.
1.
Mi siervo.
Con referencia al contexto del cap. 42, ver com. cap. 40: 1. Aquí "siervo" designa a Cristo (ver com. cap. 41: 8). En Mat. 12:18 esta profecía se aplica específicamente a Cristo. En verdad, muchas expresiones de este capítulo no pueden aplicarse a ningún otro. Con frecuencia Jesús dijo que había sido enviado por su Padre para llevar a cabo una misión asignada (Juan 4: 34; 6: 38; 14: 31). Con referencia a la naturaleza de su obra, dijo que no había venido para "ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos" (Mat. 20: 28), y que estaba entre su pueblo "como el que sirve" (Luc. 22: 27). En diferentes pasajes de los capítulos que siguen, Isaías presenta el cuadro más completo del Mesías y de su obra terrenal que pueda encontrarse en el AT. En buena medida por causa de estas profecías se ha llamado a Isaías el "profeta evangélico".
Mi alma tiene contentamiento.
Ver com. Mat. 3: 17.
Sobre él mi Espíritu.
Isaías se refiere claramente a los tres miembros de la Deidad. "[Yo, el Padre] he puesto sobre él [el Siervo o Mesías] mi Espíritu [el Espíritu Santo]" (Mat. 12: 18). El Espíritu Santo descendió en forma especial sobre Cristo en el momento de su bautismo (ver com. Mat. 3: 16; Luc. 4: 18; Juan 1: 32-33; Hech. 10: 38).
Justicia.
Se destaca en esta sección del libro de Isaías la misión de Cristo a los gentiles (ver cap. 45: 22; 49: 6-7, 12, 22; 54: 3, 5; 56: 3-8; 60: 3-5; 62: 2). La verdad de que el mensaje de la gracia divina no sería exclusivamente para los Judíos, sino para toda la humanidad, es una de las verdades sobresalientes que Isaías presenta en forma singular.
2.
Ni la hará oír.
El Mesías realizaría una gran obra en silencio y modestamente, sin pompa ni ruido.
3.
La caña cascada.
Ver com. Mat. 12: 20. El Mesías ministraría tiernamente a los débiles, los lastimados y oprimidos. Sería amigo del pecador humilde y contrito y de todos los necesitados. Los que se consideran a sí mismos y también son considerados por otros, como casos desesperados, podrán hallar en él el consuelo, la fuerza y el ánimo que tanto necesitan.
Pábilo que humeare.
La "mecha mortecina" (BJ) de lino que está extinguiéndose.
4.
Justicia.
A pesar de las dificultades con las cuales tuviera que enfrentarse el Mesías, perseveraría hasta alcanzar la meta de restablecer en esta tierra la justa ley del universo.
Las costas.
Esta expresión se emplea comúnmente en el AT para designar a todos los países situados en la cuenca del Mediterráneo. Aquí equivale a "gentiles".
Esperarán su ley.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice: "Hará que posean [o, hereden] su ley". La palabra hebrea torah, traducida como "ley", incluye toda la voluntad revelada de Dios (ver com. Sal. 19: 7; Prov. 3: 1 ). En este pasaje Isaías se refiere a la conversión de los gentiles (ver pp. 30-32).
5.
Creador de los cielos.
Ver com. cap. 40: 12, 26, 28.
6.
En justicia.
El plan de salvación no es sólo un medio para rescatar a los hombres del pecado, sino también la manera de vindicar el carácter justo de Dios ante todo el universo. Ver com. Juan 17: 4, 6 ( CB ) .
Te sostendré por la mano.
Con referencia a la manera en la cual Cristo fue dirigido día tras día en el cumplimiento del plan divino para su ministerio en la tierra, ver com. Mar. 3:13; Luc. 2: 49; DTG 178, 386. También nosotros debemos hacerlo, siguiendo sus pisadas.
Pacto.
Cristo no sería sólo el mediador del pacto, sino el pacto mismo. Era su centro y sustancia. No sólo traería paz, sino que sería "nuestra paz", a fin de que nosotros, que una vez fuimos "ajenos a los pactos de la promesa", pudiéramos acercarnos a Dios por la preciosa sangre de Cristo (Efe. 2: 12-14; Miq. 5: 5).
Luz.
Ver pp. 30-32. Los hombres sin Cristo andan a tientas, en la oscuridad; pero en Cristo, aun los más infortunados e ignorantes 295 tendrán el privilegio de hallar la luz de la vida (Isa. 49: 6; Luc. 2: 32; Juan 1: 4-9; Hech. 13: 47).
7.
Para que abras.
Ver com. Luc. 4: 18. Jesús devolvió la vista a los ciegos en varias ocasiones, con lo cual dio testimonio de que tenía el poder para impartir la vista espiritual (Juan 9: 1-9; cf. Isa. 61: 1-3).
8.
Mi nombre.
Con referencia al nombre "Jehová", ver t. I, pp. 179-181; com. Exo. 3: 14-15.
9.
Las cosas primeras.
Las predicciones hechas por Isaías y por otros profetas anteriores ya se habían cumplido. El cumplimiento de estas profecías "primeras" daba peso y valor a las notables predicciones que en estos pasajes se presentaban al pueblo (cf. Jer. 28: 9).
Antes que salgan a luz.
Las profecías son como las semillas. Cuando Isaías habló, no había la más mínima evidencia de que sus palabras alguna vez se cumplirían, pero siete siglos más tarde lo que dijo en este pasaje halló un glorioso cumplimiento en Cristo.
10.
Cantad a Jehová.
Días oscuros y de desaliento habían sobrevenido a Judá, y en el futuro habría días peores, pero Isaías proclamó un mensaje de consuelo y esperanza (cap. 40: 1-2). Siempre que el pueblo contemplara el futuro glorioso, podría regocijarse anticipadamente, y cantar y agradecer a Dios por su maravillosa misericordia y su gran amor.
11.
Cedar.
Una tribu árabe descendiente de Ismael (Gén. 25: 13; cf. Isa. 21: 13, 16; Eze. 27: 21). Vivían en tiendas negras (Cant. 1: 5) y cuidaban rebaños y camellos (Isa. 60: 7; Jer. 49: 28-29). Aquí se los menciona en relación con los "moradores de Sela", o sea de Petra (ver com. Isa. 16: 1; 2 Rey. 14: 7), como representantes de pueblos distantes que oirían el mensaje de la gracia divina y se volverían a Dios con alabanzas y cánticos (ver pp. 30-32).
12.
Las costas.
Las costas del mar Mediterráneo(ver com. vers. 4).
13.
Celo.
"Celo", "pasión", "ardor", "furia". El Señor es celoso del honor y la integridad de su nombre (ver com. vers. 8).
14.
Desde el siglo.
O sea, desde 'olam. Esta misma palabra se traduce como "eterno" (ver com. Exo. 21: 6), pero es evidente que en este contexto se refiere a un período limitado que llega a su fin.
He callado.
La hora de la venganza de Dios finalmente ha llegado. Por mucho tiempo el Señor ha permitido a los impíos que anden en sus malos caminos (Ecl. 8: 11). Ahora se propone llamarlos a cuentas. Ahora realizará su "extraña obra" (Isa. 28: 21). Ahora retribuirá a los impíos de acuerdo con sus obras.
Asolaré y devoraré.
O "resoplo y jadeo entrecortadamente" (BJ). El profeta emplea un lenguaje figurado para describir el fin de la tolerancia divina.
15.
Convertiré en soledad montañas.
Se describe con lenguaje altamente figurado la venganza divina contra los que han despreciado la misericordia. Con referencia a los cataclismos literales que sacudirán la tierra cuando Cristo regrese, ver Apoc. 6: 14-17; 16: 17-21; cf. Isa. 24: 1, 3, 5, 19-21.
16.
Los ciegos.
Es decir, los que han sido ciegos espiritualmente (ver com. vers. 7). La retribución divina caerá sobre quienes deliberadamente hayan rechazado la luz (vers. 13-15), mientras que los que son sinceros, aunque sean ignorantes, vendrán a la luz y recibirán la oportunidad de aceptar la bondadosa misericordia de Dios.
Lo escabroso en llanura.
Ver com. cap. 40: 4.
17.
En extremo confundidos.
Cuando el Señor se manifieste (vers. 14), quienes hayan confiado en dioses falsos tendrán una evidencia irrefutable de la necedad de su proceder. Sus dioses no tendrán ningún poder para salvarlos.
18.
Sordos, oíd.
Ver com. cap. 6: 9-10; 42: 7, 16. Estas palabras están dirigidas al profeso pueblo de Dios (vers. 19), muchos de cuyos miembros sufren de ceguera y sordera espirituales. Isaías exhorta a todos los que reconocen el nombre del Señor pero cuya percepción espiritual es deficiente a que abran los oídos y los ojos a fin de que puedan percibir la voluntad revelada de Dios.
19.
¿Quién es ciego, sino mi siervo?
No es enteramente claro si el "siervo" es el Mesías, como el contexto de todo el capítulo parece insinuarlo (ver vers. 1), o si es Israel, según lo sugiere el contexto más inmediato de los vers. 16, 18, 20 (ver com. cap. 41: 8). En el libro de Isaías la ceguera suele representar la ceguedad espiritual del profeso pueblo de Dios (ver com. cap. 6:9-10). Estos son los "ciegos" del cap. 42: 16. Algunos han sugerido que el vers. 19 indica que el Mesías sería ciego a los errores de sus seguidores (cf. 1T 707, donde se emplean las palabras de este pasaje para expresar otra idea). Sin embargo, 296 los vers. 18 y 20 insinúan que el siervo ciego del vers. 19 hace mal en no ver, y que Dios lo insta a que modifique su conducta. Por lo tanto, es probable que el "siervo" "sordo" y "ciego" del vers. 19 sea el pueblo de Dios (cf. Apoc. 3: 17-20).
20.
No advierte.
Ver cap. 43: 8, ver com. cap. 6: 9-10; 42: 7, 16, 18.
21.
Magnifícar la ley.
Cristo magnificó la "ley", Heb. torah (ver com. Sal. 19: 7; Prov. 3: 1), por precepto y ejemplo, demostrando que es sabia y justa. La obediencia a la voluntad revelada de Dios siempre promueve la justicia, la felicidad y la paz entre los hombres. En el Sermón del Monte, Cristo magnificó la ley mediante la aplicación de sus principios a los motivos del corazón así como a los actos externos (ver com. Mat. 5: 17, 20-21). La vida de Cristo, de perfecta obediencia a todos los requisitos de la ley, confirmó todo lo que él había proclamado acerca de ella (Juan 15: 10; 17: 4; Rom. 8: 3-4).
22.
Pueblo saqueado y pisoteado.
Dios había advertido a su pueblo que el resultado de la desobediencia sería desgracia y desastre (Deut. 28: 15-68), y estas advertencias estaban ahora cumpliéndose. Las diez tribus de Israel ya no existían; Judá estaba desolada y muchos de sus habitantes habían sido llevados cautivos por los asirios, en tanto que otros habían tenido que refugiarse en cuevas y cavernas. Una situación peor se produjo aproximadamente un siglo más tarde cuando Nabucodonosor invadió el territorio de Judá en varias oportunidades.
23.
¿Quién atenderá?
Dios había permitido que sobreviniera la tribulación a fin de que el pueblo volviera en sí y estuviera dispuesto a prestarle atención. ¿Escucharía ahora sus palabras de sabiduría y de vida? ¿O seguiría sus propios consejos, tal como lo habían hecho sus padres en generaciones pasadas?
24.
¿Quién dio a Jacob?
Dios había permitido la invasión asiria (ver com. cap. 8: 7-8; 10: 5-6). El pueblo de Judá se acarreó sufrimientos por causa de su terca desobediencia. Cuando rehusó servir al Señor, Dios retiró su mano protectora y permitió que el enemigo entrara en su país y lo devastara.
25.
No hizo caso.
Los castigos que habían sobrevenido a la nación fueron inútiles en buena medida. A pesar de su sufrimiento, el pueblo no comprendió la terrible naturaleza del pecado y la razón de la triste situación en la cual se hallaba. Esa situación presagiaba mayores tribulaciones. Los azotes de Senaquerib serían seguidos por una calamidad mucho más grave, la cual recayó sobre la nación en los días de Nabucodonosor.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 DTG 55; MC 21; PR 511
1-4 HAp 182
1-7 3JT 314
2-3 MC 20
2-4 DTG 226; PR 511
3 DTG 261,453; 2JT 172; MM 121
4 CRA 91; DTG 25, 176; Ev 222; FE 199,
281; HAp 20; 2JT 407; MC 12, 96
5 PR 234
5-7 MC 21; 9T 139
6-7 HAp 9
6-9 PR 512
7 MB 63
10-12 MC 21
16 CS 394; MC 21
16-17 PR 280
16-21 9T 138
19 1T 707
21 CS 307, 520, 557; DMJ 47; DTG 176;
Ed 72; HAp 402; 1JT 217; 3JT 18;
MeM 103; PE 215; PR 168, 512;
RC 66; 7T 104; 8T 197
21-22 TM 93
23 9T 139 297


ISAÍAS - CAPÍTULO 43 - - AUDIO
1 El Señor conforta a sus hijos por medio de sus promesas. 8 Apela al pueblo para que sea testigo de su omnipotencia. 14 Anuncia la destrucción de Babilonia 18 y la maravillosa liberación de su pueblo. 22 Reprueba a Israel como inexcusable.

1 AHORA, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
3 Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.
4 Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.
5 No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.
6 Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra,
7 todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.
8 Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos.
9 Congréguense a una todas las naciones, y júntense todos los pueblos. ¿Quién de ellos hay que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las cosas primeras? Presenten sus testigos, y justifíquense; oigan, y digan: Verdad es.
10 Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.
11 Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.
12 Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios.
13 Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?
14 Así dice Jehová, Redentor vuestro, el Santo de Israel: Por vosotros envié a Babilonia, e hice descender como fugitivos a todos ellos, aun a los caldeos en las naves de que se gloriaban.
15 Yo Jehová, Santo vuestro, Creador de Israel, vuestro Rey.
16 Así dice Jehová, el que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas;
17 el que saca carro y caballo, ejército y fuerza; caen juntamente para no levantarse; fenecen, como pábilo quedan apagados.
18 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.
19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
20 Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido.
21 Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.
22 Y no me invocaste a mí, oh Jacob, sino que de mí te cansaste, oh Israel.
23 No me trajiste a mí los animales de tus holocaustos, ni a mí me honraste con tus sacrificios; no te hice servir con ofrenda, ni te hice fatigar con incienso.
24 No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades.
25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.
26 Hazme recordar, entremos en juicio juntamente; habla tú para justificarte.
27 Tu primer padre pecó, y tus enseñadores prevaricaron contra mí.
28 Por tanto, yo profané los príncipes del santuario, y puse por anatema a Jacob y por oprobio a Israel.


1.
Ahora.
Con referencia al contexto de este capítulo, ver com. cap. 40: 1. Las 298 amenazas y los reproches de los últimos versículos del capítulo anterior están en notable contraste con las promesas de esperanza que aquí se dan. El castigo es seguido de misericordia. El amor de Dios es mayor que su ira. "En toda angustia de ellos, él fue angustiado" (cap. 63: 9). A pesar de sus transgresiones, los amaba aún, y sobre todo deseaba que volvieran a él de todo corazón.
Creador tuyo.
Ver com. cap. 40: 12, 26, 28. Dios había creado a la nación de Israel para que honrase su nombre (vers. 7, 21), pero hasta ese momento los israelitas habían fracasado; sin embargo Dios procuraba hacerles ver que todavía eran su pueblo, llamados por su nombre, y ordenados para ser sus representantes y testigos especiales entre los hombres (cap. 43: 10; 44: 8).
No temas.
Ver com. cap. 41: 10.
Te puse nombre.
Ver com. Gén. 32: 28.
2.
Por las aguas.
Aun cuando se encontrara en las situaciones más adversas, el pueblo de Dios tenía la seguridad de que Dios lo acompañaría para sostenerlo y salvarlo. No se le prometió ausencia de dificultades y aflicciones, sino consuelo y una liberación final. Israel había pasado varias veces "por el fuego y por el agua", pero Dios lo había salvado (Sal. 66: 12; cf. Isa. 8: 7-8). "Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová" (Sal. 34: 19; cf. vers. 17-18). El fuego y el agua muchas veces aparecen en las Sagradas Escrituras como instrumentos purificadores (Núm. 8: 7; Job 23: 10; cf. 2 Ped. 3: 5-7).
3.
Santo de Israel.
Ver com. cap. 40: 25.
A Etiopía y a Seba.
Ver com. Gén. 10: 6-7. Algunos han sugerido que este versículo alude a la caída de Egipto, Etiopía y Seba en manos de los persas a cambio de la liberación de los judíos del cautiverio babilónico. Ciro expidió el primer decreto que permitía a los judíos que salieran de Babilonia y reconstruyeran su templo (2 Crón. 36: 22-23; Esd. 1: 2-4), y Cambises, hijo de Ciro, conquistó a Egipto (ver. t. III, p. 328). La idea predominante aquí es la gran estima en la cual Jehová tiene a Israel. Cf. Eze. 29: 18-19.
4.
Yo te amé.
Ver Deut. 7: 7-8. Por causa de su amor a Israel, Dios estaba dispuesto a hacer cuanto pudiera necesitar su pueblo. En los días de Moisés este amor se demostró cuando los hebreos fueron liberados de Egipto, y en los días de Isaías, cuando fueron salvados de Senaquerib. El amor de Dios para con Israel era imparcial, pues Dios no hace "acepción de personas" (Hech. 10: 34). Delante de Dios no tiene valor la nacionalidad, sino el carácter (Hech. 10: 35).
5.
Del oriente.
Estas palabras se cumplieron parcialmente con el retorno de los judíos del cautiverio babilónico; y se cumplirían en forma más amplia con la reunión de los fieles de todas partes del mundo durante la era cristiana (pp. 37-38). Su cumplimiento pleno sólo se realizará cuando los justos sean congregados de los cuatro confines de la tierra en ocasión de la segunda venida de Cristo (Mat. 8: 11; 24: 31; Luc. 13: 29).
6.
No detengas.
En lenguaje poético Isaías continúa pintando su cuadro de la conversión de personas de todas las naciones. En vez de "mis hijos, y mis hijas", el rollo 1QIsb de los Manuscritos del Mar Muerto dice "tus hijos y tus hijas".
7.
Llamados de mi nombre.
Por lo tanto, pertenecientes a Dios. Aquí se incluye tanto a gentiles como a judíos, porque ellos son "coherederos" (Efe. 3: 6), llamados a ser "linaje escogido" para que anuncien "las virtudes de aquel que os llamó -dice el apóstol- de las tinieblas a su luz admirable" (1 Ped. 2: 9). Compárese esto con Hech. 11: 26; Sant. 2: 7.
8.
Pueblo ciego.
Ver com. cap. 6: 9-10; 42: 7, 18-20. Se exhorta a los habitantes de la tierra, que hasta ahora habían estado "ciegos" y "sordos" en el sentido espiritual, a que examinen la prueba de que Jehová es el verdadero Dios, y que se decidan a favor de la verdad o en contra de ella (cap. 43: 9).
9.
Todas las naciones.
Se invita a las naciones de la tierra a que presenten su pleito ante el tribunal del universo. Tendrán la oportunidad de vindicarse, pero si no pueden hacerlo, se les pedirá que reconozcan que Jehová es Dios y que sus caminos son verdad. Desde ese momento ya no habrá más excusa para la ceguedad (vers. 8).
10.
Mis testigos.
Ver las pp. 28-31. Todos los que reconocen a Dios (vers. 9) reciben la orden de dar testimonio acerca de él delante del mundo. Dios ha dado muchas pruebas de su divina sabiduría y poder, como lo hizo en Egipto (Exo. 3: 12-15) y en el monte Carmelo (1 Rey. 18: 36-39). De un modo especial, en la antigüedad los judíos deberían haber sido testigos de Dios, un testimonio vivo como nación, de que Jehová es Dios. Después de la invasión de Senaquerib, el remanente de Jerusalén fue para el mundo de ese entonces 299 un testimonio del amor de Dios para con su pueblo y de su poder para librarlo. Aun hoy, aunque ya no constituyen más el pueblo escogido de Dios, los judíos dan un testimonio convincente de que la Palabra de Dios es la verdad. La iglesia de hoy desempeña un papel similar al de Israel en tiempos antiguos (1 Ped. 2: 9).
11.
Fuera de mí.
Dios salvó a su pueblo del poder de Egipto, en los días de Moisés, y en la época de Isaías, del poder de Asiria. En todas las edades lo ha salvado del poder del pecado. Cuando Jesús vino a esta tierra lo hizo con el expreso propósito de salvar a "su pueblo de sus pecados" (Mat. 1: 21). No hay otro medio de salvación (Hech. 4: 12).
12.
No hubo entre vosotros dios ajeno.
Es decir, ningún ídolo (Deut. 32: 16; Isa. 42: 8; 44: 10; Jer. 3: 13). Mientras Israel sirviera a dioses extraños el Señor no podía manifestar su poder en favor de él. Dios había predicho que llevaría a su pueblo a la tierra prometida, que lo libraría de manos de sus enemigos y que lo traería de nuevo del cautiverio babilónico. Ningún dios ajeno podría haber hecho estas predicciones. En todas estas cosas los hijos de Israel eran testigos de la presciencia y fidelidad de Dios.
13.
¿Quién lo estorbará?
Entre los hombres ¿quién puede estorbar a Dios? El hace cumplir sus propósitos a pesar de la oposición de los hombres. Cuando Asiria intentó destruir a Judá en contra de la voluntad de Dios, el Altísimo destruyó a las fuerzas sitiadoras (cap. 14: 24-27; 37: 33-36).
14.
Redentor vuestro.
Ver com. vers. 11.
Santo de Israel.
Ver com. cap. 40: 25.
Envié a Babilonia.
Con estas palabras Isaías predice el cautiverio babilónico con cien años de anticipación. Como sabe con certeza los acontecimientos futuros, Dios habla de las cosas que habrán de ser como si ya se hubieran realizado (ver t. I, p. 31). Demostró su poder al salvar a su pueblo de manos de Senaquerib. En este pasaje predice lo que ocurrirá entre su pueblo y Babilonia. Para que los babilonios no piensen que su triunfo sobre Judá indicaba la superioridad de sus dioses frente al Dios de Israel, Dios predice el acontecimiento y afirma que se trata del cumplimiento de su propósito eterno (ver cap. 10: 5-15).
En las naves de que se gloriaban.
El hebreo de esta frase es oscuro. La LXX dice: "los caldeos en barcos serán atados". La Vulgata dice: "los caldeos en sus airosas naves". La traducción de la BJ supone ligeras modificaciones ortográficas al texto masorético: "Se volverán en ayes los hurras de los caldeos".
15.
Vuestro Rey.
En la época de la teocracia Dios era rey de Israel (Exo. 15: 18; Sal. 10: 16; 29: 10; 146: 10; Isa. 44: 6; Apoc. 11: 15). Aquí resaltan sus atributos más destacados: su carácter: el Santo; su poder: el Creador; su autoridad: el Rey.
16.
Camino en el mar.
Se alude aquí al cruce del mar Rojo (Exo. 14: 16; Sal. 77: 19). Así como Dios desplegó su gran poder para libertar a su pueblo de la esclavitud egipcia, así también manifestaría su poder para librarlo de Babilonia. El mismo poder está hoy a nuestro alcance para librarnos del cautiverio del pecado.
17.
Ejército y fuerza.
Heb. "poder y fuerza juntos".
Como pábilo.
(Ver com. cap. 42: 3.) En el mar Rojo, los ejércitos egipcios fueron extinguidos como la llama de una mecha. El camino de liberación del pueblo de Dios se convirtió en camino de muerte para los ejércitos de Faraón.
18.
No os acordéis.
Dios había hecho grandes cosas en favor de su pueblo en el pasado, pero esas maravillas serían insignificantes en comparación con lo que haría en su favor en el futuro.
19.
Ríos en la soledad.
Es probable que sea una alusión a las aguas de que dispuso Israel en el desierto (Exo. 17: 6; Núm. 20: 8; Sal. 78: 15-16; 1 Cor. 10: 4). La visión del profeta contempla la gran obra que Dios realizará en el futuro cuando haga llegar el mensaje de su gracia a lugares secos y áridos (ver com. Eze. 47: 1, 8-9; pp. 29-32; Isa. 35: 6-7; 41: 18; 44: 3). El cruce del desierto fue tan milagroso como el paso del mar Rojo. El poder de Dios no es menor hoy. Así como Dios abrió el camino hacia la Canaán terrenal, así también lo abrirá hacia la Canaán celestial.
20.
Las fieras del campo.
Un cuadro muy simbólico, en el cual se atribuyen a las fieras las emociones y los procederes de los hombres. El aspecto de todo el desierto sería modificado. Hermosos jardines reemplazarían a las arenas ardientes; verdes praderas y fértiles campos ocuparían el lugar de los desiertos asolados, y los animales salvajes del desierto se regocijarían por la maravillosa transformación. Estos gloriosos resultados 300 seguirían a la proclamación del Evangelio en las regiones desoladas en el sentido espiritual.
21.
He creado para mí.
Cf. Deut. 7: 7-8; Eze. 16: 1-14.
22.
De mí te cansaste.
Sin el cuidado y la bendición de Dios, Israel nunca habría llegado a convertirse en una nación (vers. 21), pero el pueblo no sentía aprecio por lo que Dios había hecho en su favor (Deut. 6: 10-12; 8: 7-18; Isa. 5: 1-7; Eze. 16: 15; Ose. 2: 5-9). Israel se dejó absorber por las cosas terrenales y perdió su interés en las cosas de Dios.
23.
No te hice servir.
"No te he causado molestias" (VM); "no te he abrumado" (NC). Compárese con Isa. 1: 11-12; Mal. 2: 13. Los requerimientos de Dios no habían sido agobiadores. Lo que el Señor pidió a los suyos fue para beneficio de ellos y no de él. No instituyó la ley ritual para su propio bien, sino para el bien de ellos, a fin de que pudieran entender más perfectamente el camino de la salvación.
25.
El que borro.
Isaías presenta claramente a Cristo como el que salva al hombre del pecado. Es él quien perdona los pecados del hombre. El perdón divino no es meramente una transacción legal que borra del registro los pecados pasados, sino un poder transformador que elimina el pecado de la vida. Al borrar la transgresión, Dios transforma a los pecadores en santos. De ese modo termina realmente con el pecado. La doctrina de la expiación del pecado se presenta claramente tanto en el AT como en el NT.
No me acordaré de tus pecados.
Compárese con Isa. 1: 18; Miq. 7: 19. Esto ocurre una vez que los pecados son confesados, abandonados y perdonados. Dios trata al pecador arrepentido como si nunca hubiera pecado (Eze. 18: 20-21). Las palabras que Cristo dirigió a la mujer sorprendida en pecado son para todos: "Ni yo te condeno; vete, y no peques más" (Juan 8: 11).
26.
Hazme recordar.
Compárese con Isa. 1: 18; Heb. 4: 16.
Entremos en juicio.
Isaías emplea una frase legal de la época para convocar al pueblo de Israel a que comparezca ante el tribunal divino.
27.
Tu primer padre.
Es decir, Adán, el padre de la raza humana, desde cuyo tiempo el pecado ha existido en el mundo.
Tus enseñadores.
Esto es, los dirigentes del pueblo.
28.
Por tanto, yo profané.
El castigo había recaído sobre el pueblo de Judá por causa de sus transgresiones. Los paganos los habían vituperado cuando los ejércitos de Senaquerib rodearon a Jerusalén (cap. 36: 4-20; 37: 10-13).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-28 TM 93
1 DTG 294,445; MeM 189; TM 525
1-3 DTG 345
1-4 MC 85; PR 533
2 PR 375
4 DTG 294
5 MC 85
8-13 OE 367
10 CM 185; FE 214; 2JT 124; 3JT 140; MJ 198; N B 231; OE 13
10-12 HAp 9
12 DTG 313; Ed 297; MC 67; PVGM 281;
6T 444
19-20 AFC 339
21 Ed 170; PR 366
22 8T 275
25 CS 537; MC 85; 1T 543
25-26 PR 534; TM 529

ISAÍAS - CAPÍTULO 44 - - AUDIO
1 Dios consuela a su pueblo con sus promesas. 7 La vanidad de los ídolos, 9 y la insensatez de sus fabricantes. 21 Dios exhorta a alabarle por su redención y su omnipotencia.

1 AHORA pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí.
2 Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.
3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu 301 derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;
4 y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.
5 Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel.
6 Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.
7 ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.
8 No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.
9 Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para su confusión, de que los ídolos no ven ni entienden.
10 ¿Quién formó un dios, o quién fundió una imagen que para nada es de provecho?
11 He aquí que todos los suyos serán avergonzados, porque los artífices mismos son hombres. Todos ellos se juntarán, se presentarán, se asombrarán, y serán avergonzados a una.
12 El herrero toma la tenaza, trabaja en las ascuas, le da forma con los martillos, y trabaja en ello con la fuerza de su brazo; luego tiene hambre, y le faltan las fuerzas; no bebe agua, y se desmaya.
13 El carpintero tiende la regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en casa.
14 Corta cedros, y toma ciprés y encina, que crecen entre los árboles del bosque; planta pino, que se críe con la lluvia.
15 De él se sirve luego el hombre para quemar, y toma de ellos para calentarse; enciende también el horno, y cuece panes; hace además un dios, y lo adora; fabrica un ídolo, y se arrodilla delante de él.
16 Parte del leño quema en el fuego; con parte de él come carne, prepara un asado, y se sacia; después se calienta, y dice: ¡Oh! me he calentado, he visto el fuego;
17 y hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; se postra delante de él, lo adora, y le ruega diciendo: Líbrame, porque mi dios eres tú.
18 No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender.
19 No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la comí. ¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me postraré delante de un tronco de árbol?
20 De ceniza se alimenta; su corazón engañado le desvía, para que no libre su alma, ni diga: ¿No es pura mentira lo que tengo en mi mano derecha?
21 Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel, porque mi siervo eres. Yo te formé, siervo mío eres tú; Israel, no me olvides.
22 Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.
23 Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo árbol que en él está; porque Jehová redimió a Jacob, y en Israel será glorificado.
24 Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo;
25 que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría.
26 Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré;
27 que dice a las profundidades: Secaos, y tus ríos haré secar;
28 que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.


1.
Israel, a quien yo escogí.
Ver com. cap. 43: 10. Después de reprender a su pueblo por sus pecados (cap. 43: 22-28), el Señor302 pronuncia palabras de consuelo y ánimo. Israel debe recordar que es Dios quien lo escogío y lo ama, y tiene de él misericordia y lo salva.
2.
Jesurún.
Nombre poético de Israel, que significa "el recto" (ver com. Deut. 32 : 15). Dios recuerda a Israel que lo ha escogido para que sea "gente santa" y obedezca a su voz (Exo. 19: 5-6).
3.
Derramaré aguas.
La primera parte les versículo es simbólica, y se explica en la segunda parte. Se compara el derramamiento del Santo Espíritu de Dios con las refrescantes lluvias (Joel 2: 23, 28-29). El "sequedal" representa a los que tienen sed de Dios y de su justicia (Sal. 42: 1-2; Mat. 5: 6; Juan 4: 13-14).
4.
Como sauces.
Las personas sobre quienes se derramaría el Espíritu de Dios florecerían como árboles juntos a corrientes de aguas (Sal. 1: 3; Jer. 17: 8; Eze. 47:12).
6.
Rey de Israel.
En este pasaje se exponen algunos de los atributos más notables de Dios. El es (1) Jehová, (2) Rey de Israel, (3) Redentor de Israel, (4) Comandante de los ejércitos celestiales, (5) el Eterno, el "primero" y el "postreros" y (6) el único Dios verdadero. En los vers. 9-20 Isaías hace notar el contraste entre Dios y los ídolos.
7.
¿Y quién?
Heb. "¿Quién como yo?" (BJ). Dios es quien ordena y dispone los asuntos terrenales. El es quien designó a Israel para que fuera un pueblo justo y eterno. Todo esto demuestra que el verdadero Dios, pues los ídolos no pueden hacer lo que él ha hecho (ver com. cap. 41: 4, 21-26).
Después que establecí.
Dios afirma ser el único capaz de predecir el futuro y desafía a otros dioses a hacer lo mismo. "¿Quién como yo? Que se levante y hable. Que se anuncie y argumente contra mí. ¿Quién ha hecho oír desde antiguo las cosas futuras y nos ha revelado lo que va a suceder?" (BJ).
8.
No temáis.
Ver com. cap. 41: 10.
No hay Fuerte.
Heb. tsur, "no hay roca". Nombre bíblico común empleado para designar a Dios. Hace notar su permanencia y su fuerza (ver Deut. 32:4; 2 Sam. 22: 3; 23:3; sal. 18:2; cf. Isa. 26:4). Israel no tiene nada que temer mientras Dios sea su fuerza y defensa.
9.
Vanidad.
Heb. tóhu, "nada", "vacío" (ver com. Gén. 1: 2; Isa. 41: 29).
Lo más precioso de ellos.
Aquellas cosas en las cuales se deleitan, sobre todo lo que se refiere al culto idolátrico.
Ellos mismos son testigos.
Los ídolos ciegos e insensibles dan testimonios de que son ciegos y nada saben.
14.
Con la lluvia.
Los hombres pueden plantar la semilla de la cual brota el árbol, pero sólo Dios puede hacerla crecer. Sin el poder divino no habría árbol del cual tallar un ídolo.
15.
Hace además un dios.
Es una decisión arbitraria que un pedazo de madera se emplee para hacer un ídolo y otro se use como combustible.
16.
Parte del leño quema.
¡Qué necedad fabricar un ídolo de algo que el hombre mismo puede destruir!
Prepara un asado y se sacia.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice: "y se sienta sobre su carbón calienta".
17.
Líbrame.
La madera no podría haberse librado a sí misma del fuego si el hombre hubiera escogido quemarla en vez de adorarla. Qué necedad la del hombre que emplea la mayor parte de la madera como combustible y luego confecciona un ídolo con lo que sobra, y finalmente espera que ese dios tenga fuerza e inteligencia para salvarle la vida.
18.
No saben.
Los hombres que adoran imágenes tienen poco conocimiento. Sus necios corazones están entenebrecidos, y aunque crean ser sabios son tontos (Rom. 1: 21-23).
Cerrados están sus ojos.
Ver com. cap. 6: 9-10.
19.
Tronco del árbol.
O "trozo de madera". El que adora a un ídolo, tan sólo rinde reverencia a un pedazo de madera. Le habla, se inclina ante él, sin pensar que sería igualmente sensato si presentara sus pedidos a una vara o al poste de una puerta.
20.
De ceniza se alimenta.
Qué necedad sería el alimentarse de cenizas, esperando nutrirse de ellas. Es igualmente necia la idea de que un ídolo puede beneficiar al hombre.
21.
Acuérdate de estas cosas.
Dios pide a Israel que preste atención a lo que ha dicho acerca de la necedad de adorar ídolos. Israel pertenece a Dios, y debe servirle.
22.
Como una nube.
Así como el sol y el viento dispersan las nubes, en la misma forma Dios hace desaparecer las transgresiones de su pueblo.
23.
Cantad loores, oh cielos.
Aquí se emplea la imagen de los "cielos" y las "profundidades de la tierra" para representar a 303 todo el mundo (ver com. 40: 22). No sólo Israel, sino también toda la tierra debe regocijarse en el conocimiento del amor y de la gracia de Dios.
24.
Que lo hago todo.
Ver com. cap. 40: 12, 22, 26, 28.
Los cielos.
Ver com. cap. 34: 4; 40: 22.
25.
Señales.
Heb. 'oth, "señal ", "augurio". Aquí se emplea la palabra usada para designar las señales que dan los sabios paganos para justificar sus pretensiones. Dios quería confundir la sabiduría de estos paganos y demostrar la falsedad de sus palabras.
Enloquezco.
No en un sentido literal, sino haciéndolos necios. Cuando sus predicciones no se cumplen, quedará al descubierto toda su necedad.
26.
El que despierta la palabra.
Mejor, "el que confirma la palabra" (VM). Así como Dios revela la necedad de los falsos profetas, así también confirma la integridad de los verdaderos profetas, cuyas predicciones se cumplen (ver com. cap. Jer. 28: 9).
Su siervo.
En este caso, quizá se refiera a Isaías (ver com. Jer. 41: 8).
Serás habitada.
Más de un siglo antes de que Jerusalén fuera tomada por Nabucodonosor y de que su pueblo fuera llevado al cautiverio, Dios predijo su restauración. Esta es una predicción notabilísima, y de un contraste sorprendente con la profecía acerca de la caída de la ciudad de Babilonia, la cual finalmente quedaría tan completamente desolada como Sodoma y Gomorra, y nunca más sería habitada (cap. 13: 19-20).
27.
Las profundidades.
Heb. tsulah, "profundidad [de océano o de río]". Esta es la única vez que se emplea esta palabra en le AT. Esta predicción se cumplió cuando Ciro desvió las aguas del Eufrates con el propósito de que sus soldados pudieran entrar en Babilonia. Jeremías presentó predicciones similares con referencia a la caída de Babilonia, comparando esta caída con el secamiento del río Eufrates (ver com. Jer. 50: 38; 51: 36; cf. Apoc. 16: 12).
28.
Ciro.
Esta es una profecía notable pues menciona a Ciro por su nombre siglo y medio antes de que él naciera, y predice su notable participación en la liberación de los judíos (en 1 Rey. 13: 2 aparece unja profecía dada por anticipado con frecuencia a la reforma de Josías). Ciro debe haberse maravillado mucho al enterarse de que su nombre apareciera en una profecía judía, en la que se describía la toma de Babilonia y se predecía su política para con los cautivos judíos, siglo y medio antes de que él naciera (ver PR 408).
Mi pastor.
Al derrotar a Babilonia y liberar a los judíos, Ciro hizo por el Israel literal lo que Cristo hará por todos sus escogidos cuando destruya a la Babilonia simbólica y libere a su pueblo del dominio de ella (Apoc. 18: 2-4, 20; 19: 1-2).
Serás edificada.
Poco después de tomar la ciudad de Babilonia, Ciro proclamó el decreto que permitió que los judíos cautivos regresaran a su patria y reconstruyeran el templo (2 Crón. 36: 22-23; ver com. Esd. 1: 1-4).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
2-3MC 86
3 CC 94; DTG 31; PP 439; 5T 729
4-5 PR 275
20 PR 279
21-22 PR 237
21-23 TM 488
22 CC 53; CM 185; MC 85; PR 236; PVGM
188-189
23 MC 22
24 PR 234
28 PR 404

ISAÍAS - CAPÍTULO 45 - - AUDIO
1 Dios llama a Ciro por amor a su pueblo; 5 por su omnipotencia exige obediencia, 20 y muestra que es vanidad el poder salvador de los ídolos.

1ASÍ dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán:
2 Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de 304 bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos;
3 y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.
4 Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste.
5 Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste,
6 para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo,
7 que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.
8 Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la tierra, y prodúzcanse la salvación y la justicia; háganse brotar juntamente. Yo Jehová lo he creado.
9 ¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces?; o tu obra:¿No tiene manos?
10 ¡Ay del que dice al padre: ¿ Por qué engendraste? y a la mujer: ¿Por qué diste a luz?
11 Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos.
12 Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé.
13 Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus caminos; él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por dones, dice Jehová de los ejércitos.
14 Así dice Jehová: El trabajo de Egipto, las mercaderías de Etiopía, y los sabeos, hombres de elevada estatura, se pasarán a ti y serán tuyos; irán en pos de ti, pasarán con grillos; te harán reverencia y te suplicarán diciendo: Ciertamente en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios.
15 Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas.
16 Confusos y avergonzados serán todos ellos; irán con afrenta todos los fabricadores de imágenes.
17 Israel será salvo en Jehová con salvación eterna; no os avergonzaréis ni os afrentaréis, por todos los siglos.
18 Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.
19 No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud.
20 Reuníos, y venid; juntaos todos los sobrevivientes de entre las naciones. No tienen conocimiento aquellos que erigen el madero de su ídolo, y los que ruegan a un dios que no salva.
21 Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí.
22 Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.
23 Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua.
24 Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a él vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados.
25 En Jehová será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel.


1.
A su ungido, a Ciro.
Continúa sin interrupción el pensamiento de la parte final del cap. 44 (ver cap. 44: 28). El título "ungido", Heb. mashíaj, de donde proviene la palabra "Mesías", era aplicado por los hebreos tanto al sumo sacerdote (Exo. 30: 30) como al rey (1 Sam. 24: 6). Ver com. Sal. 2: 2. Cristo (del griego jristós, "ungido"), fue ungido por el Espíritu Santo para realizar su obra en favor del hombre caído (Isa. 61: 1; Luc. 4: 18; Hech. 10: 38; ver com. Mat. 1: 1). Los escritores de la antigüedad hablan de Ciro como de un hombre de singular nobleza y rectitud de carácter.
Puertas.
El historiador griego Herodoto relata que la noche cuando Ciro tomó la ciudad de Babilonia, las puertas de la ciudad a lo largo del Eufrates no estaban cerradas. Se 305 estaba realizando una fiesta y se había permitido que la gente cruzara libremente el río.
2.
Enderezaré los lugares torcidos.
Tanto la LXX como el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dicen "nivelaré montes". Ver com. cap. 40: 3-4. El Señor prepararía el camino para que Ciro cumpliera la obra que le había sido asignada. El lenguaje de este versículo es figurado.
3.
Los tesoros.
Cuando Ciro tomó la ciudad de Sardis -en Asia Menor-, que era la capital de Creso, el riquísimo rey de Lidia, Ciro se apoderó de enormes tesoros. Lo mismo ocurrió cuando tomó a Babilonia. Ciro debía reconocer que su éxito provenía de Dios.
4.
Mi siervo Jacob.
Era la voluntad de Dios que los judíos regresaran a su patria después de 70 años, pero es evidente que Babilonia no estaba dispuesta a liberarlos. Por lo tanto, Dios suscitó a los persas e hizo de Ciro su instrumento escogido para libertar a los judíos.
5.
Ninguno más hay.
Ciro vivía en un país en que poquísimas personas reconocían a Jehová. Pero Dios ordenó el curso de los acontecimientos para que Ciro tuviera la oportunidad de reconocerlo como el Supremo rey, como Aquel que le había asignado su misión (ver com. Esd. 1: 2).
6.
Para que se sepa.
Por medio de la influencia de Ciro, la gente por dondequiera oiría hablar de Jehová, que lo había asignado.
7.
Formo la luz.
Aproximadamente en el tiempo de Ciro, o poco después, el zoroastrismo se convirtió en la religión de Persia. Su gran dios era Ahuramazda, el dios de la luz y la vida, el cual estaba constantemente en conflicto con las impías huestes de las tinieblas de Ahrimán. Dios hizo saber a Ciro, y mediante él a toda la tierra, que el Eterno era el Creador del mundo, el verdadero Dios de la luz.
Paz.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice "bien".
Adversidad.
Heb. ra', palabra que puede designar el mal moral que proviene de dentro o las dificultades que surgen fuera de la persona. Aquí se emplea con este segundo sentido (ver Isa. 47: 11; Amós 3: 6). Dios es el autor de la "luz" y la "paz". Permite la "adversidad", ya sea moral o material, a fin de que los hombres y los ángeles puedan ver el resultado de apartarse de los principios eternos de la justicia (ver com. Dan. 4: 17). En las Escrituras muchas veces se presenta a Dios como el causante de lo que no impide (ver com. 2 Crón. 18: 18).
8.
Rociad.
"Lloved" (VM). "Destilad" (BJ). El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice: "Prorrumpid" [como en grito de guerra].
Destilen la justicia.
Isaías describe la justicia como si destilara del cielo cual suave lluvia, trayendo vida y refrigerio a la tierra estéril (cf. Sal. 72: 6; Ose. 6: 3; Joel 2: 23).
Abrase la tierra.
En el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto, el resto del versículo dice: "el que habla a la tierra, y brotan salvación y justicia".
9.
Pleitea con su Hacedor.
Del contexto se desprende claramente que esta advertencia es para Ciro. Dios lo ha llamado para realizar una tarea específica, y le podrá ir bien sólo si coopera con el plan divino.
¿Dirá el barro?
En el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto se lee: "Ay del que dice", etc.
O tu obra: ¿No tiene manos?
Literalmente, "o tu obra, ¿no hay manos para ella?" Ciro, representado aquí por un vaso de alfarería, no debía quejarse del papel que Dios le había ordenado que cumpliera. Dios lo había suscitado para un propósito específico. De no haber sido por la mano guiadora de Dios, nunca habría llegado a ser el gran caudillo que fue. Puesto que Dios lo había convertido en lo que era con un fin particular, Ciro tenía la obligación de cumplir con su misión señalada.
10.
¿Por qué engendraste?
Ciro no debía resentirse por el papel que debía cumplir ni rebelarse contra él. Es interesante imaginarse cuál habrá sido la reacción de Ciro frente al consejo dado aquí, si es que Daniel le leyó las palabras de Isaías (ver PR 408).
11.
Preguntadme de las cosas por venir.
En lostárgumes esta frase aparece como pregunta: "¿Vais a interrogarme vosotros?" (BJ). Un extraño no tiene derecho a intervenir en el manejo de la casa ajena. Así también no es apropiado que Ciro ponga en duda el trato de Dios con su pueblo Israel. Dios no tiene obligación alguna de dar cuenta a los hombres de las razones por las cuales hace algo. Lo que hace es para bien de ellos, y esto es todo lo que necesitan saber.
Mandadme.
La última parte de este versículo debería ser también una pregunta: "¿Vais . . . a darme órdenes de la obra de mis 306 manos?" (BJ). De no ser así, el vers. 11 sería una contradicción de lo que dicen los vers. 9 y 10. Ciro debía aceptar las instrucciones que Dios le había dado, y no debía intentar hacer lo que a él le placía cuando sus deseos estuvieran en pugna con la voluntad divina. Con referencia a los principios implicados en el trato de Dios con Ciro, ver com. Exo. 9: 16; Dan. 4: 17.
12.
Creé sobre ella al hombre.
Dios creó tanto al mundo como a sus habitantes, y debe haber tenido un propósito benéfico al hacerlo. Quizá Ciro no comprendiera los propósitos divinos, pero eso no constituía una excusa válida para que no cumpliera el papel que se le había asignado (ver vers. 13).
Extendieron los cielos.
Se habla aquí de los ciclos atmosféricos. Ver com. cap. 40: 12.
13.
Yo lo desperté.
A Ciro, se entiende (ver com. cap. 44: 28; 45: 1). Hasta este punto (vers. 1-12) Dios se ha dirigido directamente a Ciro, en segunda persona. Ahora, al hablar a los israelitas acerca del propósito que tiene para ellos cuando regresen a Judea, se refiere a Ciro en tercera persona.
Soltará mis cautivos.
Ciro fue ensalzado por Dios para cumplir este propósito (ver com. Esd. 1: 1-4).
14.
El trabajo de Egipto.
Es decir, los productos del trabajo, o sea la riqueza. Dios se dirige a su propio pueblo antes de que éste vuelva del cautiverio (ver com. vers. 13). Así como en los vers. 1-12 se bosqueja cuál es la voluntad de Dios para Ciro, así también los vers. 13-25 contienen una declaración del propósito que Dios tiene al restablecer a los judíos en su patria.
Se pasarán a ti.
Los judíos no sólo retornarían a su tierra, sino que debían llegar a ser una gran nación, honrada por todas las otras naciones de la tierra. Con referencia al papel que Israel tenía que desempeñar después del cautiverio babilónico, ver pp. 31-34; Sal. 68: 31; 72: 10; Isa. 60: 1-11.
15.
Que te encubres.
Aunque los caminos de Dios no siempre son evidentes a la vista de los hombres, pues algunas veces el Señor parece esconderse de ellos, a su debido tiempo se manifestará con misericordia y bendición.
17.
Israel será salvo.
Era el propósito de Dios que, después de regresar de Babilonia, Israel fuera leal al Señor, para que así pudieran cumplirse todas las gloriosas promesas de antaño (ver pp. 31-34). Pero con el correr del tiempo Israel otra vez abandonó a Jehová, perdió su bendición y fue reemplazado en el plan divino por la iglesia cristiana (ver pp. 37-38). Por esta razón todas las promesas hechas al Israel literal pertenecen a la iglesia. Pablo afirma que "todo Israel será salvo", y define a Israel como la iglesia (ver com. Rom. 11: 26).
Por todos los siglos.
Es decir, "para siempre".
18.
Para que fuese habitada.
Ver com. vers. 12. La tierra no fue creada "en vano" (Heb. tóhu; ver com. Gén. 1: 2). Fue concebida como morada del hombre. No importa cuál sea el propósito del enemigo y qué ruina pueda lograr mediante el pecado, el plan original de Dios al fin será cumplido. La creación tenía un propósito, y no era un fin en sí misma. El pecado ha postergado el cumplimiento de este objetivo, pero aunque esa postergación sea larga, el propósito finalmente se cumplirá. Los infinitos designios de Dios no conocen "pausa ni prisa" (ver DTG 23-24).
19.
No dije.
No sólo la creación fue un acto deliberado (ver com. vers. 18), sino que la elección de Israel hecha por Dios lo fue también. Así como Dios suscitó a Ciro, no sólo para que fuera un gran gobernante sino también para que desempeñara un papel en el plan divino, así también Dios había levantado a Israel y lo estaba liberando del cautiverio a fin de que por medio de él se realizara el propósito eterno de Dios (ver com. Exo. 9: 16; Dan. 4: 17).
20.
Los sobrevivientes de entre las naciones.
Los judíos, liberados por Ciro para que volvieran a su patria, debían reunirse para agradecer a Dios por la liberación, reconociendo las evidencias del amor y del poder divino. También debían reconocer la necedad de la idolatría. La historia nos revela que el cautiverio babilónico curó efectivamente a los judíos de la idolatría, aunque sólo un número relativamente pequeño de ellos volvió a Palestina.
21.
Proclamad.
Este desafío se dirige a los que adoran ídolos. Que presenten, si lo pueden, evidencias convincentes de la divinidad de esos ídolos (ver com. cap. 41: 22-23; 43: 9; 44: 7).
Dios justo y Salvador.
La justicia y la misericordia son los principios que determinan todo el trato de Dios con los hombres. Satanás 307 sostiene que esas cualidades son incompatibles, y que Dios no es misericordioso con sus criaturas cuando emplea la justicia divina, y que no es justo cuando es misericordioso. El plan de salvación fue trazado para demostrar que esta acusación es falsa (ver com. Sal. 85: 10).
22.
Mirad a mí.
Ver com. Isa. 56: 7; cf. Núm. 21: 9; Juan 3: 14.
No hay más.
Ver com. Hech. 4: 12; cf. Juan 6: 68.
23.
Se doblará toda rodilla.
Finalmente todos reconocerán la justicia y la misericordia de Dios (ver com. vers. 21). En cuanto al cumplimiento de estas palabras, ver com. Rom. 14: 11; Fil. 2: 10-11; Apoc. 5: 13; cf. Apoc. 15: 3; 19: 1-6.
24.
En Jehová.
Nadie puede ser justo sin Cristo, porque por sí mismo nadie es recto (Isa. 64: 6; Rom. 7: 18). Para obtener un carácter justo, dependemos total y completamente de Cristo (ver com. Rom. 8: 1-4; Gál. 2: 20).
25.
Será justificada.
El ser justificado significa ser absuelto o declarado inocente (ver com. Rom. 5: 1). Cristo murió para que esto fuera posible.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-25 CM 349
1-3 PR 404
4-6 PR 409
5 DMJ 99; Ed 170; 2JT 352; PR 368
7 PR 234
7-12 MC 322
8 DMJ 25
12 PR 234
13 PR 405, 409
17 DMJ 124; PR 541
18 CS 490, 733; PP 53
19 TM 529
21-25 TM 488
22 DMJ 124; DTG 249; FE 441; 2JT 266; MC 86; PR 278; TM 529
23 CS 728
24 PR 129
24-25 DMJ 16


ISAÍAS - CAPÍTULO 46 - - AUDIO
1 Los ídolos de Babilonia no pudieron salvarse a sí mismos. 3 Dios salva a su pueblo hasta el fin. 5 Los ídolos no pueden compararse con el poder de Dios, 12 ni proporcionar salvación.

1 SE POSTRO Bel, se abatió Nebo; sus imágenes fueron puestas sobre bestias, sobre animales de carga; esas cosas que vosotros solíais llevar son alzadas cual carga, sobre las bestias cansadas.
2 Fueron humillados, fueron abatidos juntamente; no pudieron escaparse de la carga, sino que tuvieron ellos mismos que ir en cautiverio.
3 Oídme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz.
4 Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.
5 ¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que seamos semejantes?
6 Sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello; se postran y adoran.
7 Se lo echan sobre los hombros, lo llevan, y lo colocan en su lugar; allí se está, y no se mueve de su sitio. Le gritan, y tampoco responde, ni libra de la tribulación.
8 Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en vosotros, prevaricadores.
9 Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí,
10 que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;
11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré. 308
12 Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de justicia:
13 Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sión, y mi gloria en Israel.

1.
Se postró Bel.
En los cap. 40: 19-20; 41: 23-24; 44: 9-20; 45: 16 Isaías destaca la necedad de adorar ídolos. Este pasaje se refiere específicamente a los dioses de Babilonia. Bel, que significa "señor", era el título que se le daba a Marduk, el dios de Babilonia (Jer. 50: 2; 51: 44). Durante las fiestas anuales de año nuevo, el rey babilonio "tomaba las manos de Marduk" para ser confirmado como rey durante el nuevo año. Cuando los reyes asirios conquistaron a Babilonia continuaron con la misma práctica (ver t. II, p. 63). El nombre de Bel aparece en el nombre de Beltsasar (Dan. 1: 7) y de Belsasar (Dan. 5: 1).
Nebo.
O también Nabu, dios babilonio del conocimiento y de la literatura. La sede de su culto estaba en Borsippa, cerca de Babilonia. Después de Bel, era el más importante de los dioses y se lo consideraba como hijo de este dios. Nabu rendía homenaje a su padre con una visita anual a Babilonia, durante la celebración del año nuevo (ver más abajo). En retribución Marduk acompañaba a Nabu parte del camino de regreso a Borsippa. El nombre de Nabu aparece en los nombres Nabucodonosor (ver com. Dan. 1: 1) y Nabopolasar.
Sobre las bestias.
En los viajes mencionados, Bel y Nebo eran llevados por hombres o a lomo de animales; pero, en contraste con esto, el Dios de Israel había llevado a su pueblo y lo había libertado (vers. 3). En tanto que Bel y Nebo necesitaban la ayuda de sus devotos, el verdadero Dios era el ayudador de quienes lo adoraban.
2.
Ir en cautiverio.
Cuando Senaquerib destruyó la ciudad de Babilonia en el año 689 a. C., se llevó la imagen de Marduk a Asiria entre el botín de guerra (ver t. II, pp. 66-67). Allí permaneció este ídolo hasta el reinado de Asurbanipal, cuando fue devuelto a Babilonia. Isaías describe vívidamente la completa impotencia del máximo dios babilonio.
3.
Traídos por mí.
Ver com. Isa. 46: 1; cf. Deut. 1: 31; Isa. 63: 9.
4.
Hasta la vejez.
Jehová nunca dejará de cuidar de los suyos. Mientras dure la vida, los cuidará así como los padres amorosos cuidan a sus hijos.
5.
¿A quién me asemejáis?
Isaías repite muchas veces esta pregunta (ver com. cap. 40: 18, 25).
6.
Para hacer un dios.
Ver com. cap. 40: 19-20; 41: 7; cf. cap. 44: 9-17. Cuando los hombres conocen a Dios pero se niegan a honrarle, sus necios corazones se entenebrecen, y "profesando ser sabios, se hicieron necios" (Rom. 1: 21-22).
7.
Se lo echan sobre los hombros.
Ver com. vers. 1.
Tampoco responde.
Ver com. cap. 44: 9; Sal. 115: 5. Aunque una imagen de un dios se haga de oro o de plata, siempre seguirá siendo un objeto inanimado, incapaz de escuchar el clamor del alma humana. En horas de necesidad desesperada, los hombres buscan a un Dios que sea capaz de escuchar el clamor de su corazón y que pueda darles lo que necesitan (Sal. 107: 9). Los ídolos sólo dejan un doloroso vacío en el alma de quienes los adoran.
8.
Acordaos de esto.
Desde la más remota antigüedad, Dios había advertido a Israel en cuanto a las consecuencias de la transgresión (Deut. 28: 14-68; 32: 37-41), pero los israelitas no hicieron caso (Isa. 6: 9-10). En este pasaje Isaías repite el mismo mensaje (cap. 1: 2, 4-5, 21-23; 43: 27; 58: 1; 59: 13), con la esperanza de salvar a la nación del desastre.
Con referencia al peligro de olvidar a Dios, ver Deut. 6: 12; 8: 11; Rom. 1: 21-23; com. Exo. 20: 8. "No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la forma en que el Señor nos ha conducido y sus enseñanzas de nuestra historia pasada" (NB 216).
10.
Que anuncio lo por venir.
Ver com. cap. 41: 4, 22; cap. 44: 7; 45: 21.
Mi consejo permanecerá.
Isaías presenta repetidas veces esta prueba de la autoridad suprema y del poder de Dios (ver com. cap. 14: 24; cf. cap. 14: 26-27; 43: 13). La historia no es asunto de mera casualidad (ver com. Dan. 4: 17). Dios tiene un propósito para el mundo, y este propósito se cumplirá (ver com. Isa. 45: 18-19).
11.
Ave.
"Ave rapaz" (BJ); "ave de presa" (NC). Esta frase simboliza a Ciro (ver com, cap. 41: 2; 44: 28; 45: 1). Ciro habría de ser un "pastor" para el rebaño esparcido de Israel, pero un "ave de rapiña" (BC) para Babilonia, 309 la enemiga del pueblo de Dios.
12.
Duros de corazón.
Heb. "fuertes de corazón" (ver com. Exo. 4: 21). El profeso pueblo de Dios había demostrado que era terco y voluntarioso. No escuchaba ni a Dios ni a la razón. La terquedad es el mayor enemigo de la justicia, pero la mansedumbre lleva a la piedad (ver com. Mat. 5: 5).
13.
Haré que se acerque mi justicia.
Es decir, un día Dios libraría a su pueblo de Babilonia por medio de Ciro (cap. 45: 13). La liberación de Babilonia es un símbolo de la aún más maravillosa liberación del pecado que se alcanza por medio de Cristo.
No se detendrá.
El cautiverio babilónico duraría 70 años (Jer. 25: 11-12; 29: 10), al final de los cuales los judíos regresarían a su patria por decreto de Ciro (2 Crón. 36: 21-23; Esd. 1: 1-4). Cuando estaban por terminar los 70 años, Dios le reveló a Daniel la profecía de la restauración y de la venida del Mesías (Dan. 9: 2, 24-25). Los profetas muchas veces aluden a la venida del Mesías como la culminación de la obra de la restauración que comenzó con el retorno del cautiverio (ver Zac. 6: 11-13; etc.). Si Israel hubiera sido fiel, la historia del plan de salvación pronto hubiera alcanzado su máximo apogeo (ver pp. 31-34).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
3-4 MC 194
9 MeM 302
9-10 CS 392; 2JT 303
10 CS 443; DMJ 82; MeM 10; 7T 298
13 PR 513

ISAÍAS - CAPÍTULO 47 - - AUDIO
1 El juicio de Dios sobre Babilonia y Caldea, 6 por su falta de compasión, 7 orgullo 10 y autosuficiencia, 11 será irresistible.

1 DESCIENDE y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia. Siéntate en la tierra, sin trono, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán tierna y delicada.
2 Toma el molino y muele harina; descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ríos.
3 Será tu vergüenza descubierta, y tu deshonra será vista; haré retribución, y no se librará hombre alguno.
4 Nuestro Redentor, Jehová de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel.
5 Siéntate, calla, y entra en tinieblas, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán señora de reinos.
6 Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad, y los entregué en tu mano; no les tuviste compasión; sobre el anciano agravaste mucho tu yugo.
7 Dijiste: Para siempre seré señora; y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu postrimería.
8 Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás sentada confiadamente, tú que dices en tu corazón: Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad.
9 Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez; en toda su fuerza vendrán sobre ti, a pesar de la multitud de tus hechizos y de tus muchos encantamientos.
10 Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón: Yo, y nadie más.
11 Vendrá, pues, sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrás; caerá sobre ti quebrantamiento, el cual no podrás remediar; y destrucción que no sepas vendrá de repente sobre ti.
12 Estate ahora en tus encantamientos y en la multitud de tus hechizos, en los cuales te fatigaste desde tu juventud; quizá podrás mejorarte, quizá te fortalecerás.
13 Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti.
14 He aquí que serán como tamo; fuego 310 los quemará, no salvarán sus vidas del poder de la llama; no quedará brasa para calentarse, ni lumbre a la cual se sienten.
15 Así te serán aquellos con quienes te fatigaste, los que traficaron contigo desde tu juventud; cada uno irá por su camino, no habrá quien te salve.
1.
Virgen hija.
Compárese con "la virgen hija de Sión" (Isa. 37: 22) y la "virgen hija de Egipto" (Jer. 46: 11). En contraste con esto, Babilonia era una ramera (cf. Apoc. 17: 1, 5). Muchas veces se hablaba de las "vírgenes consagradas" para referirse a las prostitutas relacionadas con antiguos templos del Cercano Oriente, pero no eran ni vírgenes ni santas. Babilonia se jactaba de su religión tan gloriosa y bella en apariencia, pero que en realidad era una abominación. Compárese con Apoc. 17: 4. Aquí el profeta desenmascara a la "virgen hija" y revela la vergüenza de ella. En vez de sentarse en un trono, ocupará el lugar que le corresponde: el polvo de la tierra, símbolo de luto y desolación (cf. Isa. 3: 26).
Quienes hayan leído cuidadosamente el libro de Apocalipsis habrán notado el gran parecido entre una buena parte de su simbolismo y el lenguaje de ciertos pasajes de los libros de Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. Es evidente que Juan, guiado por la Inspiración, empleó extensamente el lenguaje de los profetas de la antigüedad para describir las futuras vicisitudes de la iglesia en una terminología que resultara familiar y significativa para el que hubiera estudiado con atención el AT. La opresión ejercida por Babilonia y la consecuente desolación de la ciudad literal de Babilonia, proporcionaron a Juan una gráfica descripción de la opresión ejercida por la Babilonia simbólica sobre el pueblo remanente de Dios y la desolación final de esa Babilonia. El simbolismo y el lenguaje del libro de Apocalipsis son más claros y significativos cuando se los estudia a la luz de lo que los profetas de antaño escribieron acerca de los acontecimientos de sus días. Varios aspectos del castigo de Babilonia literal, tal como aparecen en Isa. 47, son, por lo tanto, de significativo y profundo valor, si se relaciona su estudio con el castigo de la Babilonia simbólica presentado en Apoc. 16 al 19. Nótese lo siguiente:
Isaías 47
1. "Siéntate en el polvo" (vers. 1).
2. "Tierna y delicada" (vers. 1). "Mujer voluptuosa... que estás sentada confiadamente" (vers. 8).
3."Toma el molino" (vers. 2).
4. "Haré retribución" (vers. 3).
5. "Señora de reinos" (vers. 5). "Para siempre seré señora" (vers. 7). "Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad" (vers. 8).
6. "No les tuviste compasión... agravaste mucho tu yugo" (vers. 6).
7. "De repente en un mismo día" (vers. 9).
8. "La multitud de tus hechizos" (vers. 9).
9. "Vendrá, pues, sobre ti mal... el cual no podrás remediar; y destrucción que no sepas vendrá de repente sobre ti" (vers. 11).
10. "Fuego los quemará" (vers. 14).
11. "Los que traficaron contigo" (vers. 15).
Apocalipsis 16-19
1. "Echaron polvo sobre sus cabezas" (18: 19).
2. "Ha vivido en deleites" (18: 7). "Todas las cosas exquisitas y espléndidas" (18: 14).
3. "Tomó una piedra... de molino" (18: 21).
4. "La gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira" (16: 19). "Dadle a ella como ella os ha dado" (18: 6). "Poderoso es Dios el Señor, que la juzga" (18: 8). "Ha juzgado a la gran ramera" (19: 2).
5. "La gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra" (17:18). "Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto (18:7).
6. "Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos" (17:6). "En ella se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra" (18: 24).
7. "En un solo día... en una hora" (18: 8, 10, 17, 19).
8. "Del vino del furor de su fornicación" (18: 3). "Por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones" (18: 23).
9. "La dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes" (17: 16). "Sus plagas" (18:4,8). "En el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble... Tanto dadle de tormento y llanto... muerte, llanto y hambre" (18: 6-8).
10. "La quemarán con fuego" (17:16). "Será quemada con fuego" (18: 8).
11. "Los mercaderes... que se han enriquecido a costa de ella" (18: 15). "Tus mercaderes eran los grandes de la tierra" (18: 23). 311
También ver com. Isa. 13; 14; 23; Jer. 25: 12; 50: 1; Eze. 26: 13.
2.
Muele harina.
Babilonia se consideraba como una señora (Isa. 47: 7; cf. Apoc. 18: 7), pero se convertiría en una esclava (cf. Exo. 11: 5; Job 31: 10). Sería privada de los adornos y de las ropas lujosas con que se había engalanado, y todos verían la figura de una esclava, deformada por años de dura tarea.
Descubre tus guedejas.
"Despójate de tu velo" (BJ); "quítate el velo" (BC).
Descalza los pies.
Heb. "Despójate del ropaje largo" (VM). En las representaciones pictóricas asirias, las mujeres cautivas aparecen con las piernas desnudas.
Pasa los ríos.
Se describe aquí a un grupo de tristes esclavas, despojadas de sus vestimentas, desnudas y descalzas, que cruzan un río, en viaje al país de su cautiverio.
3.
No se librará hombre alguno.
El Heb. de esta frase no es claro; dice: "No encontraré hombre". Con la modificación de una sola letra se lee: "No dejaré escapar hombre", lo cual describe a los que van al cautiverio. Esta idea aparece en la traducción de la RVR. La LXX dice: "Recibiré al justo de ti, no más entregaré a los hombres". En líneas generales, la idea de que Dios no será misericordioso con ningún babilonio cuadra bien con el contexto (Jer. 50: 3, 13-14, 25, 29, 31, 40; 51: 6, 22-24, 62).
5.
Siéntate, calla.
En vez de alegría y regocijo habría silencio de desolación y muerte (cf. Jer. 50: 12-13, 39; 51: 26, 29, 43, 62).
Señora de reinos.
Cf. Isa. 47: 7; Apoc. 18: 7.
6.
Me enojé.
Con respecto al empleo del pretérito para referirse al cautiverio futuro, ver t.I, p. 31. Dios permitió que Babilonia castigara al pecaminoso pueblo de Judá Jer. 5: 15; Hab. 1: 6), pero no sancionó las crueldades de los babilonios. Por causa de su crueldad y su rapacidad, Dios destruiría a Babilonia, la destruidora (Jer. 50: 10-11; 51: 25). Dios trató a Asiria de un modo similar (Isa. 10: 5-15).
7.
Para siempre seré señora.
Babilonia pensó con jactanciosa confianza que siempre sería la principal ciudad y señora del mundo. Roma también se consideró como la "ciudad eterna". En los últimos días la Babilonia simbólica también se considerará como reina, que no habrá de ver "llanto" (Apoc. 18: 7).
Ni te acordaste.
En la hora de su gloria y su prosperidad, Babilonia no tomó en cuenta el resultado de su conducta impía y de su arrogante orgullo. Bienaventurados los que siempre recuerdan que "todo lo que el hombre sembrare, eso también segará" (Gál. 6: 7), y que las sendas de maldad son "caminos de muerte" (Prov. 14: 12).
8.
Confiadamente.
Es decir, con falsa seguridad e indebida confianza.
Fuera de mí no hay más.
Sólo Dios puede hacer esta afirmación (Deut. 4: 35, 39; Isa. 44: 8; 45: 5), pero Babilonia pronto habría de pretender esto con orgullo. Nínive también se había jactado en forma similar (Sof. 2: 15).
No quedaré viuda.
Compárese con Apoc. 18: 7.
9.
La multitud de tus hechizos.
Las artes mágicas de Babilonia no la salvarían en la hora de su condenación. En la última noche de la historia de Babilonia, Belsasar llamó a los astrólogos y a los adivinos, pero éstos ni siquiera pudieron leer la escritura en la pared, mucho menos salvar la ciudad de la suerte que le aguardaba (Dan. 5: 7, 26-31). Por medio de hechicerías la Babilonia simbólica logra engañar y entrampar a las naciones de la tierra (Apoc. 18: 23). Por medio de la práctica de la magia y del ocultismo, los adivinos babilonios pretendían estar en contacto con los dioses, pero cuando sus pretensiones fueron puestas a prueba sólo les quedó admitir con vergüenza que no poseían tales poderes (Dan. 2: 2, 11).
10.
Tu sabiduría.
Ver com. Dan. 1: 4.
Te engañaron.
Compárese con Eze. 28: 15-17.
Yo, y nadie más.
Ver com. vers. 8.
11.
Cuyo nacimiento no sabrás.
Heb. "No conocerás su aurora". Sin embargo, algunos diccionarios, en vez de "aurora", dicen "magia", "hechizo". Es decir, sobrevendría "una desgracia que no sabrás conjurar" (BJ). Dios predijo la caída de Babilonia con un siglo y medio de anticipación, antes de la consolidación del Imperio Neobabilónico; sin embargo, todos los sabios de Babilonia se sorprendieron cuando llegó la hora de la destrucción (Dan. 5: 4-9; cf. Mat. 24: 39). Los adivinos de Babilonia no tenían magia ni conjuros que oponer al decreto divino y al poderío de Ciro.
12.
Mejorarte.
Heb. "sacar provecho". Las palabras de Isaías no dejan de tener un toque de ironía. Como sabe que Babilonia se aferrará a su hechicería a pesar de todas las advertencias, Isaías propone, evidentemente 312 con cierto dejo de ironía, que continúe en su necedad, pues tal vez, después de todo, su magia podrá aprovecharle. Compárese con Ose. 4: 17.
13.
Contempladores de los cielos.
Heb. "los que dividen los cielos". La astrología era una ciencia importante y bien desarrollada en la antigua Babilonia. Los cielos eran cuidadosamente estudiados para buscar presagios de sucesos futuros. Pero de nada valdrían los esfuerzos de los astrólogos babilonios. Isaías desafía a los sabios babilonios a que sigan con su práctica de ocultismo y descubran por sí mismos qué ventajas podrían sacar de ella en la hora del castigo predicho por el Señor.
Los que observan las estrellas.
Lo mismo que los anteriores, los "astrólogos".
Los que cuentan los meses.
"Los que hacen saber las lunas nuevas", una rama de la antigua seudociencia de la astrología.
14.
Brasa para calentarse.
No fuego literal, ya que los persas no destruyeron entonces a Babilonia (con referencia a la ruina de ésta ver com. cap. 13: 19-20). Estos consejeros no serían de ninguna utilidad para los que confiaran en ellos, tan inútiles contra el fuego de la guerra como el rastrojo consumido por el fuego.
15.
Los que traficaron.
Babilonia fue "tierra de mercaderes" (Eze. 17: 4). La Babilonia simbólica también está estrechamente ligada con los "mercaderes de la tierra" (Apoc. 18: 11-19). La antigua Babilonia se interesaba sobre todo en las cosas materiales y en ganancias financieras. El empleo ilegítimo de las bendiciones materiales siempre resulta en una maldición para los que las acumulan (ver Deut. 8: 10-18; Ose. 2: 5-9; Luc. 12: 13-21; pp. 34-36).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-15 PR 391-392
1-5 Ed 172


ISAÍAS - CAPÍTULO 48 - - AUDIO
1 Dios reveló sus profecías para convencer al pueblo de su conocida terquedad. 9 Los salva por amor a ellos. 12 Los exhorta a obedecerle por su poder y providencia. 16 Lamenta su negligencia. 20 Poderosamente los libera de Babilonia.

1 OID esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, los que salieron de las aguas de Judá, los que juran en el nombre de Jehová, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia;
2 porque de la santa ciudad se nombran, y en el Dios de Israel confían; su nombre es Jehová de los ejércitos.
3 Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.
4 Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce,
5 te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas.
6 Lo oíste, y lo viste todo; ¿y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.
7 Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni antes de este día las habías oído, para que no digas: He aquí que yo lo sabía.
8 Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías conocido; ciertamente no se abrió antes tu oído; porque sabía que siendo desleal habías de desobedecer, por tanto te llamé rebelde desde el vientre.
9 Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y para alabanza mía la reprimiré para no destruirte.
10 He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción.
11 Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro.
12 Oyeme, Jacob, y tú, Israel, a quien llamé: Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero.
13 Mi mano fundó también la tierra, y mi 313 mano derecha midió los cielos con el palmo; al llamarlos yo, comparecieron juntamente.
14 Juntaos todos vosotros, y oíd. ¿Quién hay entre ellos que anuncie estas cosas? Aquel a quien Jehová amó ejecutará su voluntad en Babilonia, y su brazo estará sobre los caldeos.
15 Yo, yo hablé, y le llamé y le traje; por tanto, será prosperado su camino.
16 Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió Jehová el Señor, y su Espíritu.
17 Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.
18 ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar.
19 Fuera como la arena tu descendencia, y los renuevos de tus entrañas como los granos de arena; nunca su nombre sería cortado, ni raído de mi presencia.
20 Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra; decid: Redimió Jehová a Jacob su siervo.
21 No tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos; les hizo brotar agua de la piedra; abrió la peña, y corrieron las aguas.
22 No hay paz para los malos, dijo Jehová.
1.
Oíd esto.
Isaías se dirige a los hipócritas de Israel, los que profesan servir a Dios pero que en la realidad hacen lo que les place (ver com. Mat. 6: 2).
Las aguas de Judá.
Los tárgumes dicen "la simiente de Judá".
Hacen memoria.
Heb. "hacen recordar".
2.
La santa ciudad.
Estos traidores profesaban ser ciudadanos de Sión, pero lo eran sólo de nombre (ver Isa. 29: 13; Jer. 7: 4, 9-11; Miq. 3: 11; Mat. 3:9; 15: 8; Juan 8: 33, 39; Rom. 4: 1-2; 9: 6). Procuraban conseguir los beneficios que se derivan de la lealtad a Dios, pero no estaban dispuestos a pagar el precio de la obediencia (ver com. Mat. 7: 21-27). Deseaban tener todos los privilegios del discipulado, pero se negaban a aceptar sus responsabilidades.
3.
Lo publiqué.
Ver com. cap. 41: 4, 23; 42: 9. En este pasaje se insta al desleal pueblo de Judá, y no a los gentiles, a que reconozcan la presciencia de Dios.
Lo hice pronto.
Es decir, en forma inesperada. Dios había predicho estos acontecimientos, pero para los hipócritas faltos de fe, lo que ocurrió fue completamente sorpresivo (Mat. 24: 39). En 1 Tes. 5: 1-8 se encuentra una admonición similar para los que aguardan la venida del Señor.
4.
Duro.
Dios ya sabía lo que iba a suceder cuando llamó a Israel. Se dieron las advertencias contra la transgresión, porque el Señor conocía los peligros que Israel tenía por delante y con cuánta facilidad caería en la tentación (ver com. Deut. 9: 6; cf. com. Exo. 4: 21).
5.
Mi ídolo.
Apenas Israel hubo salido de Egipto atribuyó a un ídolo su liberación (Exo. 32: 4). Cuando comenzó el cautiverio en 586 a.C., Jeremías también reprendió a Israel por su dureza de corazón (Jer. 44).
6.
Lo oíste.
Lo que el Señor había predicho se cumplió, y lo habían visto con sus propios ojos. ¿No admitirían francamente la presciencia divina?
7.
Cosas nuevas.
El Señor revela aquí nuevas informaciones acerca de sucesos que todavía no habían ocurrido. Ni los hombres ni sus ídolos podían afirmar que habían predicho estas cosas.
8.
Desleal.
Ver com. vers. 1. Dios conocía perfectamente el carácter perverso del pueblo de Israel. Sabía que no quería creer, y que hasta el fin trataría de justificar su rebeldía. Presenta, a continuación, una serie inusitada de predicciones, entre las cuales se mencionan el próximo cautiverio, la misión de Ciro, siglo y medio antes de su nacimiento, la liberación de Babilonia y otros acontecimientos que culminarían con la venida del Mesías.
Rebelde.
Cf. Deut. 29: 4; 31: 27.
9.
Por amor de mi nombre.
Debido a su perversidad (ver com. vers. 1-2), el pueblo de Judá ya no merecía más misericordia ni gracia de parte de Dios. Pero su caída traería oprobio sobre el santo nombre de Dios, porque los hombres pensarían que el Señor era caprichoso, vengativo e incapaz de ejecutar sus propios planes y propósitos. El nombre de Dios representa su carácter, un Dios "misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad" (Exo. 34: 6). Por esta razón Dios seguiría manifestando 314 misericordia y bondad para los Judíos, a pesar de su terquedad. Ellos eran su pueblo, y el divino plan para salvar al mundo estaba en la antigüedad íntimamente ligado con los hebreos (ver pp. 28-32).
10.
No como a plata.
Israel no sería refinado con la misma intensidad de calor que es necesaria para purificar la plata, pues habría sido totalmente destruido. El castigo de Israel sería justo y medido (Jer. 30: 11; Ose. 11: 9), suficiente para consumir su inmundicia y escoria (ver Eze. 22: 15-22).
Te he escogido.
O "te he probado" (BJ). Ver Mal. 3: 2-3.
11.
Por amor de mí mismo.
Ver com. vers. 9. Si el Señor no hubiera redimido a Israel, su nombre habría sido profanado entre los paganos. Dios restablecería a Israel, no por causa de los méritos de los israelitas, sino debido a la misericordia del Eterno, a fin de que su nombre fuera glorificado.
12.
A quien llamé.
En los vers. 1-2, Dios se dirige a Israel como a un pueblo que llevaba el nombre de Jehová con hipocresía y no sinceramente. Dios recuerda a los Israelitas que habían sido llamados para ser pueblo suyo (ver Deut. 7: 6-16; 10: 15; 14: 2; Sal. 135: 4; Isa. 41: 8; 43: 1; 44: 1-2). Al recordarles su amor, Dios procuraba atraerlos de nuevo a él (ver Eze. 16: 1-14; Ose. 11: 1-8).
Yo el primero.
Cf. Isa. 41: 4; Apoc. 1: 5, 8, 17; 22: 13. El ser escogido por Dios, como lo había sido Israel, era tanto un honor como una responsabilidad.
13.
Fundó.
Ver com. cap. 40: 12, 26, 28. El Dios que llamó a la existencia al universo, es el mismo Dios que formó la nación de Israel y le dio a éste la comisión de que fuera su representante escogido en la tierra (ver pp. 28-30).
14.
Juntaos todos vosotros.
Dios se dirige una vez más a los que han rendido homenaje a los ídolos (ver com. vers. 5).
Aquel a quien Jehová amó.
No importa que esta frase se refiera a Ciro (cf. vers. 14-15 con cap. 44: 26 a 45: 4) o a Israel (cf. cap. 45: 4; 48: 12-13); las palabras pueden aplicarse a ambos.
15.
Le llamé.
Ver com. vers. 14. Tanto Ciro (cap. 45: 1-4) como Israel (cap. 43: 1; 48: 10) fueron llamados por Dios.
16.
Acercaos a mí.
Dios invita a su pueblo a que se acerque a él, a que preste mucha atención a lo que está por decirle.
No hablé en secreto.
Ver vers. 3-7.
Me envió.
Por el contexto parece que es Cristo quien habla. Dios fue el que envió a Jesús a cumplir su misión. Jesús estuvo presente con el Padre desde el principio (Juan 1: 1-3), pero cuando el Padre le asignó una tarea que realizar en este mundo de pecado, dejó el cielo para cumplir su misión (Juan 1: 14; 3: 34; 6: 29, 57; 17: 3-4). Dios envió al Espíritu Santo para que descansara sobre Jesús cuando vino al mundo como Mesías (Isa. 11: 2; 42: 1; 61: 1-3; Mat. 3: 16; Luc. 4: 18-21; Juan 1: 32-33; Hech. 10: 38). Aquí se hace referencia a los tres miembros de la Deidad (ver com. Isa. 42: 1).
17.
Que te enseña provechosamente.
Es decir, "te enseña para tu provecho" (VM). Cristo vino a enseñar a los hombres los secretos de la paz y la bienaventuranza (Mat. 6: 33; 16: 24-26; Juan 6: 33; 10: 9-10; 17: 3), y para conducirlos por el camino de la vida eterna (Juan 10: 9; 14: 6; Heb. 10: 20).
18.
Mis mandamientos.
Los mandamientos de Dios fueron dados para guiar a los hombres por caminos de paz y justicia (Sal. 119: 1-2, 6, 9, 165; Prov. 3: 1-2). Todas las leyes de Dios son para el beneficio del hombre, para guiarlo por la senda de la justicia y para protegerlo del pecado y del sufrimiento.
19.
Como la arena.
Ver Gén. 22: 17; 32: 12. La obediencia daría como resultado una descendencia numerosa. La desobediencia causaría la extinción (Isa. 1: 19-20).
20.
Salid.
Esta es una anticipación del tiempo cuando Dios sacaría a su pueblo de Babilonia para que no sufriera la suerte de esa ciudad (Jer 50: 8; 51: 6, 45). En los últimos días se llama con la misma urgencia al pueblo de Dios que todavía está en la Babilonia simbólica (Apoc. 18: 4).
21.
No tuvieron sed.
Tal fue el caso de Israel durante el viaje desde Egipto a la tierra prometida (Exo. 27: 6; Sal. 105: 41). La aplicación figurada de estas palabras se encuentra en el com. Isa. 41: 17-19; 43: 19-20; Juan 4: 10, 14.
22.
No hay paz.
Compárese esto con el cap. 57: 20-21. Las fervorosas exhortaciones y reprensiones de este capítulo (vers. 1, 4, 8, 10, 17-18) culminan con esta afirmación categórica acerca de los trágicos resultados de la transgresión. La paz es el resultado inevitable de la justicia (ver com. cap. 32: 17), pero es totalmente inalcanzable para quienes andan por los caminos del mal. En el vers. 18 se asocia la paz con la obediencia a los mandamientos 315 de Dios. No importa cuánto se esfuercen los hombres para buscar la paz, no la obtendrán, excepto por los medios instituidos por Dios.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
9 PR 235
10 DMJ 32; HAp 459, 46l; 1JT 48l; 2JT 171, 177, 187; 3JT 194; NB 162; MC 373; MeM 94; PP 122, 272; PR 428; 2T 97
11 PR 235
13 MC 322
17-18 CW 120
18 CS 329; DTG 298; NB 28; 4T 284
21 PP 436
22 CS 329; 2T 289; 4T 185

ISAÍAS - CAPÍTULO 49 - - AUDIO
1Cristo, que ha sido enviado a los judíos, se queja de ellos. 5 Con gratas promesas es enviado a los gentiles. 13 El amor de Dios hacia sus hijos es eterno. 18 La extensa restauración de su iglesia. 24 La poderosa liberación de su cautividad.

1 OÍDME, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.
2 Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba;
3 y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.
4 Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.
5 Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza);
6 dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.
7 Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.
8 Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades;
9 para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos.
10 No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas.
11 Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas.
12 He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim.
13 Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia.
14 Pero Sión dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí.
15 ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
16 He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.
17 Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti.
18 Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura 316 de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.
19 Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos.
20 A un los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: Estrecho es para mí este lugar; apártate, para que yo more.
21 Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos?
22 Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros.
23 Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí.
24 ¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano?
25 Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos.
26 Y a los que te despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.
1.
Oídme, costas.
Isaías se dirige aquí a las naciones gentiles de las costas del mar Mediterráneo. Con este versículo comienza una sección importante del libro de Isaías (cap. 49-53), en la cita] el "Siervo" de Jehová es básicamente Cristo (ver com. cap. 41: 8). El tema de esta sección es la gloriosa misión del "Siervo" de Dios y su ministerio en esta tierra. Israel será restaurado, y los gentiles, congregados. En las pp. 28-34 se presenta un estudio detallado del papel que Israel debía desempeñar en la proclamación del Evangelio.
Me llamó desde el vientre.
Desde el momento de la concepción Cristo fue apartado para un propósito: traer salvación a los hombres (Mat. 1: 20-21). El cuadro profético del Mesías y de su obra es inigualable.
2.
Como espada aguda.
Es decir, el mensaje del Mesías sería efectivo. La espada es un símbolo adecuado del poder cortante y penetrante de la Palabra de Dios (cf. Ose. 6: 5; Efe. 6: 17; 2 Tes. 2: 8; Heb. 4: 12; Apoc. 1: 16; 19: 15, 21).
Saeta.
Otro símbolo del poder rápido y penetrante de las palabras de Cristo.
En su aljaba.
Cristo fue guardado por Dios hasta que llegó el momento preciso para que cumpliera su misión (Mar. 1: 15; Gál. 4: 4). Cuando llegó el momento predicho por Daniel (ver com. Dan. 9: 25; Mar 1: 15), Cristo vino al mundo y con presteza cumplió su misión.
3.
Mi siervo eres, oh Israel.
Ver com. cap. 41: 8.
4.
Por demás he trabajado.
Aquí responde Israel, a quien se le han dirigido las palabras del versículo 3. Los fieles en Israel estaban desanimados por el infortunio que al culminar en el cautiverio babilónico, les haría pensar que era inútil seguir esperando el glorioso destino prometido a Israel (ver pp. 31-34). Les parecería entonces que los días se prolongaban y que la visión era un futuro distante (cf. Eze. 12: 22-28). Así también Cristo en algunas ocasiones sintió profundamente que su ministerio en favor de los hombres era muy poco apreciado.
5.
Ahora pues.
Habla de nuevo el Mesías.
Para congregarle a Israel.
Cristo vino para que Israel se volviera de nuevo a Dios (ver Eze. 34: 11-16; Mat. 15: 24).
6.
Luz de las naciones.
Aunque el Mesías vino como pastor para reunir las ovejas perdidas de Israel (ver com. vers. 5), tenía también "otras ovejas que no son de este redil" (Juan 10: 16). Vino para ser el Salvador, no sólo de Israel, sino también del mundo (Juan 3: 16). Las barreras nacionales habrían de ser derribadas (Efe. 2: 14), y el mensaje de esperanza de Cristo sería Proclamado hasta los confines de la tierra (Mat. 24: 14). En las pp. 27-40 se trata ampliamente acerca de la misión de Israel para el mundo.
7.
Verán reyes.
Cf. cap 52: 15. El Mesías se presentaría como "siervo" (cap. 49: 5; 52: 13; ver com. cap. 41: 8), y sería despreciado por los hombres (cap. 52: 14; 53: 2-3); pero llegaría la hora cuando los hombres más eminentes de la tierra caerían de rodillas ante él para rendirle homenaje (Sal. 72: 10-11; ver com. Isa. 45: 23; 52: 13-15; I)I). 30-32). Nunca 317 hombre alguno fue más odiado que Jesús, ni tampoco ninguno fue más amado. Y porque se humilló a sí mismo, le fue dado "un nombre que es sobre todo nombre", para que ante él "se doble toda rodilla" (Fil. 2: 8-10).
8.
En tiempo aceptable.
Heb. "en tiempo de gracia", o sea en el tiempo de la vida y el ministerio de Cristo (Isa. 61: 2; cf. Luc. 4: 19). Cristo vino al mundo para ser el mediador del nuevo pacto entre Dios y el hombre (ver Jer. 31: 31-34; Mat. 26: 28; Luc. 22: 20; Heb. 8: 6-13).
Asoladas heredades.
Un lenguaje figurado. El Mesías haría cumplir en su pueblo todas las promesas hechas a los padres. Los suyos se convertirían en "coherederos" con él (Rom. 8: 17; cf. Gál. 3: 29; Efe. 3: 6; Heb. 1: 14). La tierra espiritualmente se había tornado asolada y estéril por causa del pecado (DTG 27-28), pero cuando se cumplió el tiempo predicho, Dios envió a su Hijo al mundo (Gál. 4: 4), y por medio de él derramó "sobre el mundo tal efusión de gracia sanadora, que no se interrumpiría hasta que se cumpliese el plan de salvación" (DTG 28). La venida del Mesías dio comienzo al "año de la buena voluntad de Jehová", el cual tenía el propósito de levantar "los asolamientos primeros" y restaurar "las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones" (Isa. 61: 1-4; cf. Luc. 4: 18-19).
9.
Digas a los presos.
Ver com. cap. 42: 7.
En tinieblas.
Es decir, las tinieblas de la ignorancia y del pecado. Cristo vino a la tierra como Luz del mundo, para sacar a los hombres de la oscuridad a la gloriosa luz de su Evangelio (Juan 1: 4-5, 9; 3: 19; 8: 12; 9: 5; 12: 35-36, 46; 1 Ped. 2: 9).
10.
No tendrán hambre.
Se pinta aquí el cuadro de un rebaño atendido por sin tierno pastor. A ese rebaño no le falta ni. pasto ni agua (Sal 23; Juan 10: 11, 14).
Ni el calor.
Se refiere a un calor abrasador, como del viento solano que sopla desde el desierto.
11.
Calzadas.
Esas "calzadas" servirían para que se proclamara el Evangelio a todas las naciones, y para que los hombres viajaran a Jerusalén a fin de adorar al verdadero Dios (ver com. cap. 11: 16; 35: 8; 40: 3; 62: 10; pp. 30-31).
12.
De lejos.
De todas partes regresarían los exiliados de Israel a su patria, y los hombres se acercarían a la verdadera luz desde los confines de la tierra (ver com. vers. 11; cap. 56: 6-8).
Sinim.
Un país probablemente muy lejano, que sin duda se encontraba al sur o al oriente de Judá, puesto que ya se han mencionado el norte y el occidente. No se ha logrado determinar con precisión la verdadera ubicación de "la tierra de Sinim". La interpretación tradicional, de que dicho nombre se aplica a China, se basa en el parecido que existe entre la palabra hebrea Sinim -transliterada "Sinim" en la RVR-con Ch'in, una dinastía que reinó en China durante la última parte del siglo III a. C. Desde tiempos muy remotos hubo relaciones comerciales entre China y algunos países occidentales. En la antigua Tebas, Egipto, se han encontrado porcelanas que llevan inscripciones chinas. Parece que los judíos persas también comerciaban con los mercaderes de seda de la China. Pero no existe ninguna evidencia de que se empleara la palabra Sinim, ni tampoco Ch'in, para designar a la China, hasta varios siglos después del tiempo de Isaías. No habiendo ninguna evidencia histórica de que aquí se designe a la China, algunos eruditos han sugerido que se refiere a Sewen o Sewenim, Assuán (Syena) en el Alto Egipto. El uso arameo tiende a confirmar esta idea. El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice sewenyyim, lo cual parece también insinuar que se trata de Syena o Assuán. La LXX dice "tierra de los persas". Otros han sugerido que el lugar podría identificarse con el Sinaí, en el desierto de Sin (Exo. 16: l), con Fenicia o con el desierto del norte de Arabia.
13.
Cantad alabanzas, oh cielos.
Ver com. cap. 44: 23; cf. Sal. 96: 11-12.
Ha consolado a su pueblo.
Ver com. vers. 14-15; cap. 40: 1.
14.
Pero Sión dijo.
Dios tenía grandes planes para su pueblo, pero los suyos creían que él los había olvidado (ver com. Isa. 40: 27; 54: 6-7; cf. Sal. 137: 1-4).
15.
¿Se olvidará la mujer?
El amor más poderoso que el ser humano puede conocer es el de una madre para su hijo, y éste es el amor que Isaías emplea para ilustrar el amor de Dios para su pueblo.
16.
Te tengo esculpida.
O, "inscrita". Israel temía que Dios hubiera olvidado las promesas del pacto que había hecho con los padres (ver com. vers. 14). Podría parecer que la situación de Israel en tiempo de Isaías indicaba tal olvido. Pero Isaías afirma que su pueblo no tiene idea de la profundidad ni de la 318 perdurabilidad del amor que Dios le tiene como pueblo (ver Deut. 7: 7-8). Las huellas de los clavos en las manos de Cristo serán, por los siglos sin fin de la eternidad, un recordatorio permanente de su amor por los pecadores (ver Juan 15: 13).
Tus muros.
Los muros de Sión, símbolo de la fuerza y el bienestar de la nación.
17.
Tus edificadores.
Los judíos que regresarían del exilio para reedificar los muros de Jerusalén destruidos por Nabucodonosor (2 Rey. 25: 10).
Tus destruidores.
Los asirios, y más específicamente, los babilonios. Pero los destruidores de Jerusalén serían también destruidos.
18.
Todos éstos.
Es decir, los repatriados del exilio (ver cap. 60: 4-5), que, junto con los prosélitos gentiles, una vez más levantarían los muros de Sión (cap. 60: 3-4, 10; ver pp. 30-31).
Serás vestida.
Se representa a Sión, adornada con la persona de sus habitantes, como una novia engalanada. Los repatriados y los prosélitos serían para ella como adornos de gracia y hermosura (ver Isa. 62: 3; Mal. 3: 17).
19.
Será estrecha.
Judá sería restaurada y repoblada. Si la nación restaurada hubiera sido fiel, el aumento de la población habría sido tal que el territorio original hubiese sido demasiado pequeño (ver Isa. 54: 2- 3; Zac. 10: 10).
Serán apartados lejos.
Cf. vers. 17.
20.
Los hijos de tu orfandad.
"Los hijos de tu estado desamparado" (VM); "Los hijos de que fuiste privada" (BJ). Sión había perdido a sus hijos e hijas, y había sido rechazada por Jehová su marido. Sin embargo, volvería a tener hijos (ver cap. 54: 1).
21.
¿Quién me engendró?
Sión, como se considera abandonada y desolada (ver.com. vers. 14), queda abrumada ante su condición posterior (cap. 54: 1).
Peregrina.
Heb. "deportada". Isaías, movido por la Inspiración y anticipándose al cautiverio babilónico, oye lo que dicen los cautivos de Israel acerca de lo que experimentarán "junto a los ríos de Babilonia" (Sal. 137: 1).
22.
Las naciones.
Las naciones ayudarían a los judíos para que regresaran a su patria y restauraran a Sión después del cautiverio (ver com. Esd. 7: 15; 8: 25-27; ver pp. 31-34).
23.
Reyes serán tus ayos.
Los gobernantes de la tierra ayudarían a los judíos para que regresaran a su patria y reconstruyeran a Sión.
24.
¿Será quitado el botín?
Una pregunta retórica a la cual se da respuesta en los vers. 25 y 26.
25.
El cautivo.
En primer lugar, los cautivos hebreos, los que fueron desterrados por los asirios; después, los que habrían de ser tomados por Nabucodonosor; y finalmente, en forma figurada, todos los que hubieran sido retenidos como cautivos por Satanás.
Salvaré.
La respuesta es enfática. Dios puede salvar, y salvará. Su pueblo no tiene por qué temer. No debe fijar su atención en la fuerza de quienes lo oprimen, sino en el poder del gran Libertador.
Tus hijos.
Es decir, los hijos de Sión (vers. 14-22). Isaías se refiere específicamente a los expatriados hebreos, esparcidos en países extranjeros. En hebreo, la palabra "hijos" puede referirse a la "descendencia". Los que se oponen a Dios y a su pueblo se volverán el uno contra el otro (Eze. 38: 21; Zac. 14: 13) y se destruirán mutuamente. Los padres tienen hoy el privilegio de invocar para sus hijos la promesa que en este pasaje se le hizo al antiguo Israel, porque nuestros pequeños son el objeto del amor divino.
26.
Conocerá todo hombre.
Ver com. cap. 45: 23.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
2-6 3JT 179
4-5 DTG 633
6 DTG 45,430; PR 277; 8T 57
6-10 PR 508
7 DTG 633; PVGM 149
8-9 MC 74; PR 277
8-10 DTG 633
8-11 HAp 10
10 DMJ 23
12 PR 277
13-16 HAp 10
14-16 CS 684; DMJ 108; MC 193
15 CC 55; CS 35; ECFP 123; FE 153; FV
282; MeM 306; 5T 633 15-16 5T 230
16 CS 538; DTG 445; Ev 304; FE 273;
2JT 177; PR 418,433; TM 363; 5TS 263
24 MJ 49
24-25 DTG 224; MC 62,119; PR 280
25 HAd 286; MeM 21, 363 319


ISAÍAS - CAPÍTULO 50 - - AUDIO
1 Cristo declara que no se le debe imputar la pérdida de los judíos, porque él ayuda a quienes confían en él, 5 porque él está dispuesto a sufrir y obedecer, 7 porque se apoya en el poder de Dios. 10 Exhortación a confiar en el poder de Dios, y no en nosotros mismos

1 ASÍ dijo Jehová: ¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudié? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes yo os he vendido? He aquí que por vuestras maldades sois vendidos, y por vuestras rebeliones fue repudiada vuestra madre.
2 ¿Por qué cuando vine, no hallé a nadie, y cuando llamé, nadie respondió? ¿Acaso se ha acortado mi mano para no redimir? ¿No hay en mí poder para librar? He aquí que con mi reprensión hago secar el mar; convierto los ríos en desierto; sus peces se pudren por falta de agua, y mueren de sed.
3 Visto de oscuridad los cielos, y hago como cilicio su cubierta.
4 Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios.
5 Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás.
6 Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos.
7 Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado.
8 Cercano está de mí el que me salva; ¿quién contenderá conmigo? juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? Acérquese a mí.
9 He aquí que Jehová el Señor me ayudará; ¿quién hay que me condene? He aquí que todos ellos se envejecerán como ropa de vestir, serán comidos por la polilla.
10 ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.
11 He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados.


1.
La carta de repudio de vuestra madre.
La madre es Judá; los hijos, los judíos, y el padre, Dios. No había certificado de divorcio porque Dios no había repudiado a Judá (ver Deut. 24: 1-4). Ella lo había abandonado a él. Compárese con la parábola representada por Óseas, contemporáneo de Isaías (Ose. 1 al 3; cf. Eze. 16: 8, 15). Dios nunca renunció a sus derechos como esposo legal de Judá, y por todos los medios posibles procuraba persuadirla para que volviera al hogar. Compárese con el caso de Óseas y Gomer, registrado en Ose. 2.
Mis acreedores.
Cambia la figura de lenguaje. En el cautiverio babilónico Judá se encontraría esclava, lo que le haría suponer que su Señor la habría vendido para satisfacer las demandas de sus acreedores (Lev. 25: 39; Deut. 15: 12). Pero Dios no tiene acreedores. Fue por su conducta impía que los judíos se vendieron a sí mismos y se convirtieron en siervos del pecado (Isa. 52: 3; cf. Rom. 6: 16). Esta era la razón por la cual fueron esclavos de los paganos.
2.
¿Se ha acortado mi mano?
Se debía la esclavitud de Judá a la incapacidad de Dios para libertarla? ¡No! Había libertado a Israel de Egipto, lo había salvado de Asiria, y aun lo libraría de Babilonia.
Sus peces se pudren.
Alusión a la primera de las diez devastadoras plagas de Egipto (Exo. 7: 17-21).
3.
Oscuridad.
Referencia a la novena plaga de Egipto (Exo. 10: 21-23).
4.
Lengua de sabios.
Mejor, "lengua de discípulo" (BJ, NC). Con este versículo comienza una nueva. sección. Aquí, Jesús, el "Siervo" (ver com. cap. 41: 8) de Jehová, confirma su dedicación a la tarea que tiene por delante, o sea a su misión terrenal. Viene como Maestro de los hombres, pero al mismo tiempo es instruido por el Padre (Juan 3: 2; 5: 19; 8: 28; DTG 178, 386). 320
Para saber.
El plan para vida terrenal de Cristo "estuvo delante de él, perfecto en todos sus detalles", antes de que viniera a esta tierra. Sin embargo, al vivir como un hombre entre los hombres puso a un lado su conocimiento previo de estas cosas, y era guiado por la voluntad del Padre tal como le era manifestada día tras día (DTG 121; ver com. Luc. 2: 49). Esto hace más significativas las muchas ocasiones en que, se registra que Jesús pasó noches enteras en oración (ver com. Mar. 3: 13).
Hablar palabras.
El Mesías vendría al mundo como la "Palabra" viviente (Juan 1: 1), como portavoz de Dios, y su misión constante era la de consolar e instruir a los que estuvieran cansados del pecado (Mat. 11: 28; DTG 178, 386; PVGM 105, 271). El inquieto corazón del pecador sólo hallará paz en la salvación que tan generosamente se ofrece por medio de Cristo.
5.
Me abrió el oído.
El "oído" de Cristo estaba siempre dispuesto a escuchar lo que el Padre le ordenaba (ver com. vers. 4). Nunca procuró hacer su propia voluntad, sino siempre la voluntad del Padre que lo había enviado (Sal. 40: 6, 8; Juan 5: 30; ver com. Luc. 2: 49). Aun en la amargura extrema del huerto del Getsemaní no rehusó la "copa" que fue acercada a sus labios temblorosos (Mat. 26: 42; Fil. 2: 8).
6.
Mi cuerpo.
La predicción del vers. 6 se cumplió cuando Jesús fue azotado (Mar. 15: 15).
Mesaban la barba.
El NT no registra que a Jesús se le hubiera tratado así durante su juicio. Los judíos consideraban que era un grave insulto que se le arrancara el cabello o la barba a alguien (Esd. 9: 3; Neh. 13: 25). En vez del término Heb. lemortim, "a los que arrancan pelo", el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto emplea la palabra lemotlim, "a los que abofetean". La LXX dice lo mismo.
Mi rostro.
Ver Mar. 14: 65; 15: 19
7.
Como un pedernal.
Este símil indica una firme determinación (Eze. 3: 8-9). Con referencia al cumplimiento de esta predicción en la vida de Jesús, ver com. Luc. 9: 51.
8.
Cercano está.
Mientras Jesús pendía de la cruz, su Padre estaba muy cerca, aunque Jesús no lo sabía (ver DTG 701-702).
Adversario.
Satanás, el "acusador" (Apoc. 12: 10; cf. Zac. 3: 1), acusó a Cristo, pero sus imputaciones no tenían base (Juan 14: 30).Cristo era inocente, y sabía que su enemigo también conocía esa inocencia. Las falsas acusaciones presentadas en contra de Cristo revelaron la maldad de los que trataban de entramparle.
9.
Me ayudará.
La confianza en el amor del Padre y la perfecta sumisión a su voluntad, sostuvieron al Salvador durante su último gran conflicto con los poderes de las tinieblas. Con referencia a la confianza que nosotros podemos tener en momentos difíciles, ver Sal. 37: 3-20, 32-40.
Envejecerán.
Es decir, se acabarán, perecerán (ver Sal. 102: 26).
La polilla.
Compárese con cap. 51: 8; ver com. Mat. 6: 19-20.
10.
Siervo.
Ver com. cap. 41: 8.
Anda en tinieblas.
Hay tiempos de oscuridad y perplejidad, aun para los que se proponen seguir al Señor. El enemigo apremia para confundir y desaniman Así fue en el caso de Job, y más tarde en el de Juan el Bautista. Cuantos se hallen en circunstancias similares pueden poner en Dios su firme confianza. A su debido tiempo les dará la luz que buscan.
11.
Teas.
Siempre existe el peligro de que aquellos que profesan servir al Señor puedan abandonar el camino celestial para andar en sus propios caminos. En vez de recibir luz del cielo buscan su propia luz. Ofrecen "fuego extraño" delante del Señor, como lo hicieron Nadab y Abiú (Lev. 10: 1-2). Ver com. Mat. 6: 22-23.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 DTG 573,656
4 DTG 219; HAd 395; 2JT 554; 3JT 110-111, 162, 295, 352; MC 115; MeM 91, 117, 202; OE 128;PVGM 125, 316; 7T 15, 73; 3TS 380
6 DMJ 61; HAp 182
7 CE (1 967) 162; MJ 103; 3T 315
7-10 DTG 98
10 PR 189; TM 361
10-11 3JT 198; 8T 70; TM 41,93
11 Ed 70; FE 193-194, 258-259, 265, 331; 2JT 137; 3JT 364; 2T 644; 5T 252, 33 l; 8T 140; TM 53, 84, 214, 332, 520
EL IMPERIO ASIRIO EN TIEMPOS DE ISAÍAS
321



ISAÍAS - CAPÍTULO 51 - - AUDIO
1 Exhortación a confiar en Cristo, siguiendo como modelo a Abrahán, 3 basándose en sus promesas consoladoras, 4 en su justa salvación, 7 y en la mortalidad del hombre. 9 Cristo, por su brazo santificado, defiende a los suyos del temor del hombre. 17 Lamenta las aflicciones por las que tuvo que pasar Jerusalén, 21 y promete liberación.

1 OÍDME, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados.
2 Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué.
3 Ciertamente consolará Jehová a Sión; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto.
4 Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi justicia para luz de los pueblos.
5 Cercana está mi justicia, ha salido mi salvación, y mis brazos juzgarán a los pueblos; a mí me esperan los de la costa, y en mi brazo ponen su esperanza.
6 Alzad a los cielos vuestros Ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá.
7 Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus ultrajes.
8 Porque como a vestidura los comerá polilla, como a lana los comerá gusano; pero mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salvación por siglos de siglos.
9 Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón?
10 ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo; el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos?
11 Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sión cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán.
12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?
13 Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige?
14 El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan.
15 Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
16 Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y diciendo a Sión: Pueblo mío eres tú.
17 Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su ira; porque el cáliz de aturdimiento bebiste hasta los sedimentos.
18 De todos los hijos que dio a luz, no hay quien la guíe; ni quien la tome de la mano, de todos los hijos que crió.
19 Estas dos cosas te han acontecido: . y quebrantamiento, hambre y espada. ¿Quién se dolerá de ti? ¿Quién te consolará?
20 Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como antílope en la red, llenos de la indignación de Jehová, de la ira del Dios tuyo.
21 Oye, pues, ahora esto, afligida, ebria, y no de vino:
22 Así dijo Jehová tu Señor, y tu Dios, el cual aboga por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del cáliz de mi ira; nunca más lo beberás. 322
éen mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Inclínate, y pasaremos por encima de ti. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, para que pasaran.


1.
Oídme.
Isaías se dirige ahora a los piadosos de Israel, los que esperaban con sinceridad y fervor el cumplimiento de las promesas hechas a los padres, pero que se habían desanimado por causa de su demora y de su aparente fracaso (ver com. cap. 49: 4, 14; 50: 1). Habían olvidado cómo el Señor había guiado a sus padres en el pasado (ver NB 216). En este pasaje Dios los invita a volverse a él y a olvidar sus dudas e incertidumbres. Para los que buscan justicia y liberación sólo hay un modo de lograr estos objetivos: la obediencia fiel a la voz del Señor.
Justicia.
Heb. tsédeq, "justicia", "rectitud", "lo correcto", "piedad", "éxito", "liberación". El que siembra piedad, cosechará justicia, éxito y liberación. El uno es la causa; el otro, el resultado. Posiblemente se insinúen ambos sentidos de la palabra. El primero se destaca en el vers. 7, y el segundo en el vers. 5. Si Israel hacía lo recto, podía esperar obtener justicia, éxito y liberación.
De donde fuisteis cortados .
Israel debía reflexionar en cuanto al camino por el cual Dios había conducido a la nación en tiempos pasados. A partir de un comienzo humilde, se había convertido en una gran nación. Así como se sacan las piedras de la cantera y se hace con ellas un hermoso templo, así también el pueblo de Israel había sido librado de Egipto y de Mesopotamia y preparado por Dios para que fuera su representante Viviente. ¡Cuántas maravillas había obrado Dios en favor de ellos! Ahora se los insta a cobrar ánimo y a creer que Dios repetirá esas maravillas.
2.
Mirad a Abraham .
Dios le recuerda a Israel su origen como nación (Gén. 11: 28, 31; 12: 1, 45). Los triunfos del pasado debían inspirar ánimo para el presente y esperanza para el futuro (Ose. 1: 10).
Lo bendije.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice: "Hice que diera mucho fruto" (cf. Gén. 17: 6; 28: 3; 48: 4; 49: 22).
3.
Sion.
Ver com. Sal. 48: 2; Isa. 40: 1.
En paraíso.
"En Edén" (BJ). Ver Deut. 28:46; PVGM 231.
Voces de canto.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto añade, "y la tristeza y los suspiros huirán".
4.
La ley.
Heb. torah, que incluye toda la voluntad revelada de Dios (ver com. Deut. 31: 9; Sal. 19: 7). Dios promete seguir haciendo conocer sus propósitos a Israel (ver Amós 3: 7).
Mi justicia.
Lajusticia divina sería otra vez establecida en la tierra (ver com. cap. 42: 4, 6), y la confianza en el gobierno de Dios provocaría un espíritu de paz y de seguridad.
5.
Mi justicia.
Es decir, mi "liberación" (ver com. vers. 1). La liberación prometida por
Dios no ha de hacerse esperar por mucho tiempo.
La costa.
Ver com. cap. 42: 4. La restauración de Israel había de ser seguida por la congregación de las naciones gentiles (ver pp. 30-32).
6.
Los cielos serán deshechos.
Ver com. cap. 34: 4. En lugar de esta frase y la siguiente, el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice: "Y ved quién creó estas cosas" (ver cap. 40: 26). Vendrá el momento cuando los cielos atmosféricos han de "ser deshechos" (2 Ped. 3: 10-11). Los cielos y la tierra pueden desaparecer, pero la voluntad revelada de Dios (ver com. Isa. 51: 4) permanecerá para siempre (Mat. 5: 18).
Para siempre.
Cuando Dios restablezca la tierra a su estado original, nunca más volverá a su situación actual de caos moral.
7.
Los que conocéis justicia.
Aquí se define a los que conocen justicia como los que tienen en su corazón la ley de Dios: un trasunto del carácter divino. La voluntad revelada de Dios (ver com. vers. 4) está grabada en la mente de ellos, y su carácter es similar al carácter divino (Gál. 2: 20; Col. 1: 27; 1 Juan 3: 23).
No temáis.
Ver com. cap. 41: 10, 13.
Afrenta del hombre.
Ver com. Mat. 10: 28.
8.
Polilla.
Ver com. Mat. 6: 19-20; cf. Isa. 50: 9. El pecado y los pecadores desaparecerán, pero la justicia permanecerá. La transgresión inevitablemente causa la ruina, pero la obediencia trae bendición y vida (Isa. 1: 19-20, 28; Juan 3: 16; Rom. 6: 23; ver com. Mat. 7: 21-28).
Mi justicia.
Ver com. vers. 1, 6.
9.
En el tiempo antiguo.
En representación de los piadosos de Israel, Isaías ruega a 323 Dios que repita las grandes liberaciones que caracterizaron a los tiempos pasados (ver com. vers. 12).
Rahab.
Término poético que representa a Egipto (ver com. Sal. 87: 4; Isa. 30: 7). Así como Dios había librado a su pueblo en el pasado, también puede librarlo ahora.
Dragón.
Cf. Apoc. 12: 79; ver com. Isa. 27: 1.
10.
Tú.
El "brazo de Jehová" (vers. 9).
Secó el mar .
Alusión al cruce del mar Rojo (Exo. 14: 21; cf. Isa. 43: 16).
11.
Los redimidos.
Ver com. cap. 35: 10. Isaías vuelve a predecir el retorno del cautiverio babilónico. En la misma forma, "todo Israel" (Rom. 11: 26), es decir los hijos espirituales de Abrahán (Gál. 3: 29), serán liberados de la tiranía de la Babilonia simbólica (Apoc. 18: 14; 19: 12; 21: 14). En vez de "redimidos", el rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice "esparcidos". Se supone que sea una referencia a ovejas esparcidas (cf. Jer. 50: 17).
12.
Yo, yo.
Esta repetición del pronombre hace resaltar que Jehová es la fuente de la confianza de Israel. Si D