El Segundo Libro de SAMUEL
[Véase la introducción conjunta de los libros 1 y 2 de Samuel que aparece al comienzo de la Introducción de 1 de Samuel.]Resemen - CAPÍTULO 1
1 El amalecita que trajo la noticia de la derrota y que se acusó a sí mismo de la muerte de Saúl, es muerto. 17 David lamenta con endecha la muerte de Saúl y Jonatán.

2 SAMUEL - CAPÍTULO 1          AUDIO

1 ACONTECIO después de la muerte de Saúl, que vuelto David de la derrota de los amalecitas, estuvo dos días en Siclag.
2 Al tercer día, sucedió que vino uno del campamento de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza; y llegando a David, se postró en tierra e hizo reverencia.
3 Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él respondió: Me he escapado del campamento de Israel.
4 David le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán su hijo murieron.
5 Dijo David a aquel joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo?
6 El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo.
7 Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí.
8 Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita.
9 El me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí.
10 Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor.
11 Entonces David, asiendo de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él.
12 Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a fílo de espada.
13 Y David dijo a aquel joven que le había traído las nuevas: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, amalecita.
14 Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová?
15 Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo hirió, y murió.
16 Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová.
17 Y endechó David a Saúl y a Jonatán su hijo con esta endecha,
18 y dijo que debía enseñarse a los hijos de 602Judá. He aquí que está escrito en el libro de Jaser.
19 ¡Ha perecido la gloria de Israel sobre tus alturas! ¡Cómo han caído los valientes!
20 No lo anunciéis en Gat, Ni deis las nuevas en las plazas de Ascalón; Para que no se legren las hijas de los filisteos, para que no salten de gozo las hijas de los incircuncisos.
21 Montes de Gilboa, Ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas; Porque allí fue desechado el escudo de los valientes, El escudo de Saúl, copio si no hubiera sido ungído con aceite.
22Sin sangre de los muertos, sin grosura de los valientes, El arco de Jonatán no volvía atrás, Ni la espada de Saúl volvió vacía.
23Saúl y Jonatán, amados y queridos; Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados; Más ligeros eran que águilas, Más fuertes que leones.
24Hijas de Israel, llorad por Saúl, Quien os vestía de escarlata con deleites, Quien adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro.
25¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, muerto en tus alturas!
26Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor Que el amor de las mujeres.
27¡Cómo han caído los valientes, Han perecido las armas de guerra!

COMENTARIO BIBLICO ADVENTISTA
1.
Aconteció después.
Esta declaración es el eslabón natural que vincula los acontecimientos de 1 Sam. 30 y 31 con los que ahora se van a narrar. No hay una interrupción entre los dos libros de Samuel. Los sucesos de este capítulo son una continuación de la historia precedente sin solución de continuidad.
La muerte de Saúl.
Este suceso fue decisivo para que David subiera al trono. En ocasión de la batalla fatal entre Saúl y los filisteos, David había estado empeñado en su ataque a los amalecitas que habían saqueado a Siclag (1 Sam. 30). Pasó algún tiempo ántes que supiera de la muerte de Saúl.
2.
Al tercer día.
Es decir, al tercer día después de que David volvió a Siclag, no necesariamente el tercer día después de la muerte de Saúl.
Rotos sus vestídos.
Como para indicar dolor por la derrota que había sobrevenido al pueblo de David (ver Jos. 7: 6; 1 Sam. 4: 12; 2 Sam. 15: 32; Job 2: 12).
Hizo reverencia.
El mensajero era amalecita (ver com. vers. 13), de la misma raza del pueblo que había atacado el campamento de David, y a quien recientemente éste había vencido (1 Sam. 30: 1, 17, 18). Sin embargo, su padre moraba en Israel y evidentemente el hombre estaba enrolado en el ejército de Saúl (ver com. vers. 3). Su acto de reverencia quizá fue para reconocer el nuevo cargo de David como caudillo de Israel.
3.
Del campamento.
Se ha puesto en duda si este amalecita había sido uno de los soldados de Saúl. Algunos han pensado que la expresión "casualmente vine al monte de Gilboa" (vers. 6) indica que su presencia allí era accidental. Pero difícilmente los viajeros andan por casualidad en el epicentro de una batalla, y la expresión "casualmente" se entiende mejor como que significara que en el curso de la batalla se encontró al azar con Saúl cuando éste estaba herido.
4.
¿Qué ha acontecido?
La presencia del joven -con los vestidos rasgados y con tierra sobre la cabeza (vers. 2)- demostraba que Israel había sufrido una derrota desastrosa. David estaba ansioso de conocer los detalles.
6.
Casualmente vine.
El relato del joven no concuerda con la narración de la muerte de Saúl tal como se presenta en 1 Sam. 31: 3- 6 (ver com. 1 Sam. 31: 4). El amalecita inventó su embuste con el propósito de obtener una recompensa, pensando que lo que pretendía haber hecho sería alabado por David.
10.
La corona.
Es evidente que el amalecita fue uno de los primeros que encontraron el cuerpo de Saúl, puesto que pudo recobrar la corona y la argolla. Las presentó como una prueba positiva de que Saúl estaba muerto. Al ofrecer a David esos emblemas de la realeza, 603 el joven demostraba que lo reconocía como al futuro rey. Esperaba una rica recompensa por su trabajo.
11.
Los rasgó.
Este acto reveló la verdadera grandeza del futuro rey de Israel. David se lamentó con un dolor genuino. Aunque Saúl había procurado matar a su supuesto rival, David no albergaba ningún mal sentimiento para con él. Esta reacción de David no es la respuesta natural del corazón humano, sino una indicación del amor y de la compasión de Dios que puede albergar un alma humana. Como verdadero israelita, David lloró la muerte del rey, y como amigo personal, lamentó la pérdida de Jonatán por quien sentía un profundo afecto.
12.
Por el pueblo.
Saúl no había caído solo. Muchos de los hijos de Israel habían caído con él. Aquí se los denomina "el pueblo de Jehová", una parte de la iglesia de la cual también era miembro David, y que -no obstante sus defectos- Cristo amaba y protegía fervientemente. La muerte de algunos a quienes David consideraba como sus amigos y hermanos lo llenó del más agudo dolor.
13.
¿De dónde eres tú?
Mientras David se lamentaba por Saúl, el amalecita quedó allí sin hacer nada, incapaz de comprender el significado de la escena. Reponiéndose de su primer impacto de dolor, David se volvió al joven que estaba delante de él, en procura de más detalles en cuanto al crimen que el amalecita había confesado.
Extranjero.
Heb. ger, literalmente "transeúnte". Su padre era amalecita que "estaba de paso" como residente extranjero en Israel.
14.
No tuviste temor.
Dos veces David había tenido la oportunidad de quitar la vida a Saúl, pero había rehusado levantar la mano contra el ungido de Jehová. Consideraba que el acto de asesinar a un rey era un crimen vil, tanto contra la nación como contra Dios. Juzgó David que era la falta más atroz, y que sólo podía expiarse con la muerte el que un extranjero hubiese muerto al rey, a quien Dios había escogido y ungido con el óleo santo de Jehová.
15.
Ve y mátalo.
El crimen que había confesado el amalecita merecía la muerte, y fue condenado por sus propias palabras. Lo más probable es que David habría sido considerado inocente al dictar la sentencia, aunque era obvio que el joven no había matado a Saúl (ver com. vers. 6). En este caso, la evidencia estaba más allá de toda duda, y el castigo fue rápidamente ejecutado con toda buena fe.
17.
Esta endecha.
En su profundo y genuino dolor por Saúl y Jonatán, David expresó su pesar mediante un poema conmovedor que revelaba su plena sinceridad y la nobleza de su carácter. En esta endecha fúnebre, David rindió su tributo final al valor y poder de Saúl, y manifestó su profundo afecto por su amigo Jonatán. No hay ningún pensamiento de amargura, ningún rastro de maldad, ningún regocijo por la desaparición de un enemigo que por largo tiempo había frustrado sus esperanzas de una vida de paz y tranquilidad en su propio país. Compárese con la endecha mucho más corta que pronunció David cuando murió Abner (cap. 3: 33, 34).
18.
Debía enseñarse a los hijos de Judá.
No es claro el significado exacto de esta cláusula en hebreo. La BJ ed. de 1967, reza así: "Está escrita en el libro del justo, para que sea enseñada a los hijos de Judá", y añade en nota de pie de página: "Restablecemos el orden de las palabras del v. conforme al sentido".
Libro de Jaser.
"Del justo" (nota de pie de página de la RVR). Ya se alude a este libro en Jos. 10: 13, en ocasión de la victoria de los israelitas, comandados por Josué, en el valle de Ajalón. Poco se sabe acerca de ese libro. Parece haber sido una colección de cantos que relataba sucesos memorables que se referían a hombres notables de los albores de la historia de Israel. La oda de David sobre la muerte de Saúl y Jonatán parece haber estado insertada en este volumen (ver com. Jos. 10: 13).
19.
La gloria.
Heb. tsebi. Literalmente, "belleza" u "honor". La LXX toma esta palabra hebrea como si procediera de la raíz natsab, que significa "erigir", como en el caso de una columna, y traduce la cláusula: "Erige una columna, oh Israel, por los muertos".
Los valientes.
Ver vers. 25. La oda consta de dos partes. La primera trata de Saúl y Jonatán (vers. 19-24), y la segunda sólo de Jonatán (vers. 25, 26).
20.
Gat.
La ciudad real de Aquis (1 Sam. 21: 10, 12; 27: 2- 4), donde había residido el mismo David. La expresión "no lo anunciéis en Gat" parece haberse convertido en un proverbio (ver Miq. 1: 10).
Ascalón.
Una de las principales ciudades de los filisteos. Poéticamente Gat y Ascalón representaban a toda Filistea. 604
Las hijas.
Era usual que las mujeres celebraran las grandes liberaciones y los triunfos nacionales (Exo. 15: 21; 1 Sam. 18: 6).
Los incircuncisos.
Término particularmente adecuado para los filisteos, que no eran semíticos, y que frecuentemente se aplicaba así (ver Juec. 14: 3; 15: 18; 1 Sam. 14: 6; 17: 26, 36; 31: 4; 1 Crón. 10: 4). Ver com. Gén. 17: 11 en cuanto a otros pueblos que practicaban la circuncisión, además de los hebreos.
21.
Ni rocío.
El rocío y la lluvia fertilizan la tierra. Despojar de sus cosechas a la región donde fueron muertos Saúl y Jonatán hubiera sido la calamidad máxima que David podía invocar. Hay maldiciones poéticas apasionadas, similares a ésta, en Job 3: 3- 10; Jer. 20: 14-18.
Tierras de ofrendas.
"Campos de perfidia" (BJ). No es claro el significado de esta frase. La LXX reza: "Campos de primeros frutos". Se trata de alguna forma de maldición invocada sobre el campo de Gilboa que una vez fue fértil, una imprecación para que el suelo fuera tan árido que nada creciera en él, ni siquiera los primeros frutos: la calamidad máxima que podía sobrevenir a la tierra.
Fue desechado.
Heb. nig'al. De la raíz ga'al, "aborrecer", "detestar". La palabra también podría traducirse "profanado". Este último significado pareciera ser el que requiere el contexto. La afirmación se referiría entonces a que esos escudos fueron profanados con sangre.
Ungido con aceite.
"Ungido no de aceite" (vers. 22 BJ). Las palabras "como si no hubiera sido" no están en el hebreo. (Tampoco figuran en la BJ.) El hebreo dice sencillamente: "El escudo de Saúl no ungido con aceite". Era una costumbre antigua ungir el escudo antes de ir a la batalla (ver Isa. 21: 5). En vez de estar ungido y listo para la batalla, el escudo de Saúl yacía profanado con sangre.
22.
Ni ... volvió vacía.
Las victorias de encuentros previos contrastaban con la desastrosa derrota actual.
23.
En su vida.
"Ni en vida ni en muerte separados" (BJ). Esta última traducción concuerda muy bien con el hebreo. La LXX dice: "Saúl y Jonatán, los amados y los bellos, no fueron divididos; hermosos en su vida, y en su muerte no fueron divididos". A pesar de la amistad de Jonatán con David y de los temerarios atentados de Saúl contra la vida de su hijo, Jonatán había permanecido con su padre como un príncipe leal, y estuvo con él riñendo las batallas del reino, cuando la muerte les sobrevino a ambos.
Más ligeros eran que águilas.
Ver Deut. 28: 49; Jer. 4: 13; Lam. 4: 19; Hab. 1: 8.
24.
Hijas.
Las mujeres de Israel se habían regocijado en la hora del triunfo (1 Sam. 18: 6, 7); ahora debían lamentar a los héroes caídos en la hora de la derrota.
De escarlata.
Ver Prov. 31: 21. Al volver de sus victorias, Saúl compartía su botín con la gente, y como resultado las mujeres de Israel disfrutaban de artículos de lujo: escarlata, oro y otros "deleites".
25.
¡Cómo han caído los valientes!
El poeta repite tres veces este estribillo (ver vers. 19, 27). La repetición de la misma idea corresponde con el espíritu de la elegía, puesto que el dolor se concentra en el tema central de su pasión, expresándose vez tras vez con las mismas amargas melodías.
26.
Más maravilloso ... que el amor de las mujeres.
Con esta conmovedora expresion David demostró la profundidad y sinceridad del amor de Jonatán. Este sufrió la pérdida de la corona y del reino debido a su amor por David.
El verdadero amor consiste en pensar en otros, cuidar a otros, servir a otros. El egoísmo consiste en requerir de otros lo que uno mismo no está dispuesto a hacer. Para Jonatán, la amistad de David significó más que la fama y la fortuna.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1- 27 PP 751- 753
1 PP 751
2-16 PP 751
19- 27 PP 753
21 Ev 128, 449; 3JT 51; OE 287; 2T 22; 5T 166, 251, 727; TM 420, 474
25, 26 MeM 216 605

2 SAMUEL - CAPÍTULO 2          AUDIO
1 David, por dirección de Dios, va a Hebrón con su compañía donde es hecho rey de Judá. 5 Alaba a los habitantes de Jabes de Galaad por su bondad con Saúl. 8 Abner hace a Is-boset rey sobre Israel. 12 Escaramuza mortal entre doce hombres de Abner y doce de Judá. 18 Muerte de Asael. 25 Por indicación de Abner, Joab ordena la retirada. 32 El entierro de Asael.


1 DESPUES de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón.
2 David subió allá, y con él sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de Carmel.
3 Llevó también David consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrón.
4 Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl.
5 Entonces envió David mensajeros a los de Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con Saúl, dándole sepultura.
6 Ahora, pues, Jehová haga con vosotros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto que habéis hecho.
7 Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos.
8 Pero Abner hijo de Ner, general del ejército de Saúl, tomó a Is-boset hijo de Saúl, y lo llevó a Mahanaim,
9 y lo hizo rey sobre Galaad, sobre Gesuri, sobre Jezreel, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre todo Israel.
10 De cuarenta años era Is-boset hijo de Saúl cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Solamente los de la casa de Judá siguieron a David.
11 Y fue el número de los días que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá, siete años y seis meses.
12 Abner hijo de Ner salió de Mahanaim a Gabaón con los siervos de Is-boset hijo de Saúl.
13 y Joab hijo de Sarvia y los siervos de David salieron y los encontraron junto al estanque de Gabaón; y se pararon los unos a un lado del estanque, y los otros al otro lado.
14 Y dijo Abner a Joab: Levántense ahora los jóvenes, y maniobren delante de nosotros. Y Joab respondió: Levántense.
15 Entonces se levantaron, y pasaron en número igual, doce de Benjamín por parte de Is- boset hijo de Saúl, y doce de los siervos de David.
16 Y cada uno echó mano de la cabeza de su adversario, y metió su espada en el costado de su adversario, y cayeron a una; por lo que fue llamado aquel lugar, Helcathazurim, el cual está en Gabaón.
17 La batalla fue muy reñida aquel día, y Abner y los hombres de Israel fueron vencidos por los siervos de David.
18 Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Este Asael era ligero de pies como una gacela del campo.
19 Y siguió Asael tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda.
20 Y miró atrás Abner, y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió: Sí.
21 Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda, y echa mano de alguno de los hombres, y toma para ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de él.
22 Y Abner volvió a decir a Asael: Apártate de en pos de mí; ¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano?
23 Y no queriendo él irse, lo hirió Abner con el regatón de la lanza por la quinta costilla, y le salió la lanza por la espalda, y cayó allí, y murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían.
24 Mas Joab y Abisai siguieron a Abner; y se puso el sol cuando llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón. 606
25 Y se juntaron los hijos de Benjamín en pos de Abner, formando un solo ejército; e hicieron alto en la cumbre del collado.
26 Y Abner dio voces a Joab, diciendo: ¿Consumirá la espada perpetuamente? ¿No sabes tú que el final será amargura? ¿Hasta cuándo no dirás al pueblo que se vuelva de perseguir a sus hermanos?
27 Y Joab respondió: Vive Dios, que si no hubieses hablado, el pueblo hubiera dejado de seguir a sus hermanos desde esta mañana.
28 Entonces Joab tocó el cuerno, y todo el pueblo se detuvo, y no persiguió más a los de Israel, ni peleó más.
29 Y Abner y los suyos caminaron por el Arabá toda aquella noche, y pasando el Jordán cruzaron por todo Bitrón y llegaron a Mahanaim.
30 Joab también volvió de perseguir a Abner, y juntando a todo el pueblo, faltaron de los siervos de David diecinueve hombres y Asael.
31 Mas los siervos de David hirieron de los de Benjamín y de los de Abner, a trescientos sesenta hombres, los cuales murieron.
32 Tomaron luego a Asael, y lo sepultaron en el sepulcro de su padre en Belén. Y caminaron toda aquella noche Joab y sus hombres, y les amaneció en Hebrón.


1.
Consultó a Jehová.
Mediante una amarga experiencia, David había aprendido que es una necedad tomar decisiones importantes sin el consejo divino (ver 1 Sam. 27 a 30). En el importante trance en que se hallaba, su primera preocupación fue saber qué querría Dios que hiciera él. Quizá efectuó su consulta por medio del sacerdote Abiatar (ver 1 Sam. 23: 6, 9-12; 30: 6-8).
¿Subiré?
Durante algún tiempo David había estado exiliado de su país, pero la muerte de Saúl le había abierto el camino para que volviera a su patria. Todo parecía indicar que había llegado el tiempo para que volviera, pero antes de regresar David procuró conocer la voluntad del Señor.
A Hebrón.
Donde estuvo el antiguo hogar de Abrahán (Gén. 13: 18), y el lugar de la tumba de Abrahán, Sara, Isaac y Jacob. Está a 39,6 km al noreste de Beerseba, quizá a 27,4 km de Siclag, en un hermoso valle rodeado por fértiles colinas y tierras fructíferas. Hacía mucho que la región era famosa por sus viñas, y sus uvas se consideraban como las mejores de Palestina. David había mantenido relaciones amistosas con esta ciudad mientras vivía Saúl. Se adecuaba bien para ser la capital provisional del reino meridional de David. No sólo era un baluarte en las montañas de Judá, entre gente favorable a David, sino que también era un lugar lleno de recuerdos de los antiguos patriarcas. La ciudad se convirtió en el hogar de David durante los siguientes siete años.
2.
Sus dos mujeres.
Ver 1 Sam. 25: 42, 43.
3.
Los hombres.
Los 600 que habían ido con David a Aquis (1 Sam. 27: 2, 3). Muchos de ellos eran casados, y fueron con sus familias y posesiones, lo que incluía sus rebaños y manadas.
Ciudades de Hebrón.
Evidentemente Hebrón había dado su nombre al distrito donde estaba ubicada la ciudad, así como Samaria era el término usado para la zona en torno de la ciudad de Samaria.
4.
Ungieron allí a David.
David ya había sido ungido en privado por Samuel (1 Sam.16: 13). Esto le dio la evidencia de que su nombramiento provenía de Dios. Ahora fue ungido públicamente como reconocimiento de que era aceptado por la tribu de Judá. Saúl también primero fue ungido privadamente por Samuel y más tarde fue proclamado rey en público (1 Sam. 10: 1, 24; 11: 14, 15). Los compatriotas de David, que estaban en Judá, hacía mucho que habían reconocido que David había sido elegido divinamente para ser su futuro rey, y habían sostenido asiduas relaciones amigables con él durante el largo período cuando estuvo como exiliado y fugitivo que huía de Saúl. En reconocimiento de su bondad, David les había enviado regalos (1 Sam. 30: 26-31) para mantener así el vínculo de amistad y adhesión. Posteriormente David fue ungido por tercera vez como rey sobre todas las tribus (2 Sam. 5: 3).
Jabes de Galaad.
Pueblo que estaba a 4,3 km al este del Jordán, y a 34,4 km al sur del mar de Galilea. Para más información acerca de este sitio, ver com. 1 Sam. 11: 1. Saúl había acudido en auxilio de Jabes de Galaad cuando la atacó Nahas amonita, y puso en fuga a los amonitas (1 Sam. 11: 1-11). Evidentemente, debido a esta bondad los hombres de Jabes de Galaad habían rescatado el cuerpo de Saúl del 607 muro de Bet-seán y le habían dado honorable sepultura (1 Sam. 31: 11-13; 1 Crón. 10: 11, 12).
5.
Envió David mensajeros
La conducta de David para con Jabes de Galaad sin duda fue movida por la bondad y la sinceridad. También fue un proceder hábil. Los hombres de Jabes de Galaad habían sido bondadosos con el rey anterior de Israel, y el nuevo rey los alabó por eso. David no albergaba rencor para con la memoria de Saúl, aun cuando había sufrido mucho a manos de éste. Al reconocer la bondad y el valor de los que habían sido leales con Saúl, David pudo ganar la lealtad de esos hombres para sí.
6.
Os haré bien.
David prometió que sería amigo y protector de los habitantes de Jabes de Galaad, así como Saúl lo había sido antes que él. Puesto que la ciudad era vulnerable a un ataque desde el desierto oriental, podría presentarse la oportunidad cuando sus habitantes necesitaran la ayuda del nuevo rey. David quería que supieran que nada tenía contra ellos porque habían sido leales a Saúl, y que podían contar con él así como habían contado con Saúl.
7.
Sed valientes.
Una invitación de David a que los hombres de Jabes de Galaad se mostraran tan fieles y valientes con él como habían sido fieles con el anterior rey de Israel.
8.
Hijo de Ner.
Ver com. 1 Sam. 14: 50.
General del ejército de Saúl.
Cuando Saúl llegó a ser rey, colocó a su tío Abner como comandante en jefe de su ejército (1 Sam. 14: 50). De modo que Abner -tanto por vínculos de sangre como por su cargo- estaba muy unido con la casa de Saúl. Había estado con Saúl cuando persiguió a David, y ahora no estaba dispuesto a que el hombre a quien por tanto tiempo había perseguido ocupara el trono en el cual había reinado Saúl. Abner nunca olvidó el reproche que le dirigió David por haberse dormido cuando estuvo de guardia (1 Sam. 26: 7-16). Era orgulloso, vengativo y ambicioso, y estaba dispuesto a que se cumpliera su voluntad antes que permitir que David reinara como el ungido de Jehová.
Is-boset.
El más joven de los cuatro hijos de Saúl. Los otros hijos fueron muertos con Saúl en la batalla del monte de Gilboa (1 Sam. 31: 2). Su nombre (que aparece abreviado como Isúi en 1 Sam. 14: 49) es probable que originalmente fuera Es-baal (1 Crón. 8: 33; 9: 39), lo que significa "hombre de Baal", pues ningún rey habría puesto a su hijo el nombre de "Is- boset", que quiere decir "hombre de vergüenza".
Mahanaim.
Literalmente, "dos campamentos". Este pueblo estaba al este del Jordán, pero su ubicación no se ha identificado con certeza. Quizá no estaba lejos de Jabes de Galaad. Jacob dio el nombre al lugar donde lo encontraron los ángeles de Dios después de separarse de Labán y antes de cruzar el Jaboc (Gén. 32: 1, 2). Era una ciudad levítica (Jos. 21: 38). Estando en la parte noreste del país, comparativamente se hallaba en un lugar seguro de los ataques de los filisteos y de las fuerzas de David, si éste tomaba la decisión de suprimir a su rival. Más tarde, cuando David huyó de Absalón, convirtió a Mahanaim en su lugar de refugio (2 Sam. 17: 24). La inscripción de la victoria de Sisac menciona la ciudad como Mhnm, en la escritura jeroglífica egipcia carente de vocales (ver com. 1 Rey. 14: 25).
9.
Lo hizo rey.
La coronación de Is-boset como rey de Israel se debió al propósito obstinado de Abner. Debido a su prolongado trato con Saúl, Abner había llegado a odiar al hombre a quien Dios había elegido como rey. Era un hombre carente de principios, consagrado a sus rastreros y egoístas intereses antes que a los del pueblo o a cumplir la voluntad del Señor. Prefirió provocar una división en el reino y ocasionar una desgracia a la nación antes que aceptar a David como rey.
Sobre Galaad.
La descripción del territorio sobre el cual gobernó Is-boset comienza con la región que rodea la capital, Mahanaim, y luego se extiende a zonas más distantes. Con la excepción de Galaad, todos los lugares estaban al oeste del Jordán; Benjamín estaba en el sur, en el área al norte de Jerusalén.
Gesuri.
"Los aseritas" (BJ). No es claro de qué pueblo se trata. Puede referirse a algunos miembros de la tribu de Aser (ver Juec. 1: 32). En la LXX dice "Thasiri", y en la Vulgata y la Siriaca, "Geshur". Is-boset fue aceptado primero en Galaad y después extendió su gobierno "sobre todo Israel".
10.
Dos años.
Is-boset comenzó su reinado en el mismo año en que lo hizo David, y reinó dos años en Mahanaim. Esto no significa que la duración total del reinado de Is-boset fuera de dos años, sino que después de dos años sucedieron los acontecimientos que se describen a continuación: la guerra de Abner con 608 David (vers. 12-32), la larga guerra entre la casa de Saúl y la de David (cap. 3: 1) y la insurrección de Abner contra Is-boset y el pacto con David (cap. 3: 6-39). (Ver PP 756.)
11.
Siete años y seis meses.
Esta afirmación parece ser un paréntesis introducido para presentar la duración total del reinado de David en Hebrón. Puesto que no se sabe la duración del reinado de Is-boset (ver com. vers. 10), no conocemos el intervalo entre la muerte de Is-boset y el tiempo cuando David fue ungido como rey "sobre Israel" (cap. 5: 3).
12.
Salió.
Es decir, con el propósito de hacer guerra (ver 1 Sam. 18: 30; 2 Sam. 21: 17; 1 Crón. 20: 1).
A Gabaón.
Deseoso de extender su poder sobre todo Israel, Abner se atrevió a ir hasta los límites del dominio de David. Gabaón estaba en el territorio de Benjamín, a 9,2 km al noroeste de Jerusalén. Ese sitio se conoce ahora como ej-Jib.
13.
Sarvia.
Sarvia era la hermana de David (1 Crón. 2: 16), y por lo tanto Joab era sobrino de David. Posteriormente llegó a ser comandante en jefe de los ejércitos de David (1 Crón. 11: 6; cf. 2 Sam. 5: 8).
Estanque de Gabaón.
Al sureste de la colina de Gabaón hay un copioso manantial que fluye hasta un estanque excavado en la piedra caliza. Abajo, un gran estanque abierto -cuyas ruinas todavía permanecen- acumulaba el excedente de este manantial subterráneo. Las fuerzas de Joab y de Abner estaban frente a frente en los lados opuestos del estanque.
14.
Maniobren.
Abner desafió a Joab a una competencia que debía decidirse mediante un combate entre un número igual de paladines que habían de elegirse de cada lado. Tales lides, que precedían a una batalla, no eran raras en la antigüedad.
16.
Helcat-hazurim.
Un nombre conmemorativo que significa "campo de pedernales" o "campo de los filos [de espadas]". La traducción de la LXX dice: "La porción de los traidores".
17.
La batalla fue muy reñida.
Posiblemente no fue grande el número de combatientes, pues sólo murieron 20 del lado de David y 360 del lado de Israel (vers. 30, 31); pero la lucha se riñó con una ferocidad que concluyó en una victoria decisiva para las fuerzas de Judá.
19.
Siguió Asael.
Abner era la espina dorsal de la resistencia contra David. Si podía ponérselo fuera de combate, se derrumbaría la causa de Is-boset, y pronto todo el reino se uniría bajo David. Comprendiendo esto, Asael persiguió de cerca y con persistencia al comandante en jefe de Israel.
21.
Apártate.
Reconociendo que el enemigo que lo perseguía era el hermano de Joab, Abner no quiso herirlo y lo instó a que se apartara y se contentara con un adversario menos importante. Aunque era "ligero de pies" (vers. 18), quizá Asael no podía competir con un guerrero más robusto y más experimentado.
22.
Cómo levantaría yo entonces mi rostro.
Abner hizo un segundo intento para que Asael desistiera de perseguirlo, haciéndole notar que temía que inevitablemente había una enemistad sangrienta entre las familias si él mataba al hermano del valiente comandante en jefe de David.
23.
Por la quinta costilla.
"En el vientre" (BJ). Esta expresión (ver caps. 3: 27; 4: 6; 20: 10) significa sencillamente "abdomen", y así debiera traducirse.
24.
Collado de Amma.
No se han identificado este lugar ni Gía.
25.
Se juntaron.
Parece que las fuerzas de Abner se habían dispersado mucho, pero los benjamitas se habían mantenido juntos y entonces se unieron con Abner en un reducto en la cumbre de una colina.
26.
¿Consumirá la espada perpetuamente?
Las fuerzas de Abner habían sufrido grandes pérdidas en la lucha, pero en su reducto de la cima del collado podrían infligir graves bajas a las tropas de Joab si éste persistía en el ataque. Sabiendo que no estaba en condiciones como para ganar y que también Joab se daba cuenta del elevado precio que tendria que pagar si estaba dispuesto a desplazarlo de su fuerte reducto, Abner exhortó entonces a las fuerzas enemigas para que dejara de perseguir a sus compatriotas hebreos. Abner había declarado la guerra, y ahora exhortaba para que hubiera paz. En esta exhortación Abner fue motivado mayormente por su propia derrota y por el peligro en que se hallaba, y no por un sincero deseo de terminar la lucha con la casa de David. Su propuesta conciliatoria se debía a un cambio de las circunstancias y no a un cambio de corazón.
27.
Si no hubieses hablado.
No es claro el significado exacto de estas palabras de Joab. 609 Se han sugerido varias interpretaciones: (1) Joab se refería a los acontecimientos de la mañana: culpaba a Abner de la lucha e insistía en que la gente de ambos lados había estado lista para regresar a sus hogares sin combatir si Abner no hubiera lanzado su desafío para guerrear. (2) Joab trataba de que Abner comprendiera que si él no hubiera pedido la paz, el pueblo habría continuado la lucha hasta la mañana, con todos los inevitables resultados todavía más desastrosos para Abner. (3) Aun cuando Abner no hubiese hablado, Joab tenía el propósito de continuar la lucha tan sólo hasta la mañana, pero en vista del pedido de Abner, estaba dispuesto a suspender la batalla en ese punto. En resumen, parece que Joab acusaba a Abner por su precipitado desafío en Gabaón que había provocado ese día la lucha fratricida. Era una terrible desgracia que hubiera guerra civil, y Joab procuraba disculparse de toda responsabilidad por lo que había ocurrido.
28.
Ni peleó más.
Heb. 'od, literalmente, "aún", "todavía", "otra vez". La palabra expresa continuación pero no necesariamente una duración indefinida. En este caso, la duración es claramente limitada, pues "hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David" (cap. 3: 1). Las palabras "ni peleó más" sólo indican la terminación de esta contienda particular.
29.
Caminaron ... toda aquella noche.
Abner, que no quería correr el riesgo de continuar la lucha a la mañana siguiente, emprendió una retirada inmediata.
Por el Arabá.
"La Arabá" (BJ). Arabá es un término que se aplica a la depresión del Jordán desde el mar de Galilea hasta el mar Muerto, y la depresión se extiende al sur del mar Muerto hasta el golfo de Akaba.
Bitrón.
De la raíz bathar, "cortar en dos". De ahí que probablemente fuera una barranca, en el sentido de una región dividida por los montes y el valle. Generalmente se ha entendido por Bitrón un valle o distrito desconocido cerca de Mahanaim. Algunos aplican la idea de "cortar en dos" a un día, y creen que Abner y sus hombres continuaron su retirada de toda la noche caminando además "toda la mañana" (BJ), es decir la mitad del día siguiente. (Léase todo este vers. en la BJ.)
30.
Diecinueve hombres.
Probablemente además de los 12 hombres que murieron esa mañana en Gabaón (vers. 15, 16).
31.
Trescientos sesenta.
Esta gran diferencia entre las pérdidas de los hombres de Judá y los de Israel podría haberse debido a que los hombres de David eran veteranos aguerridos que habían estado con él durante el largo período cuando estuvo huyendo de Saúl (ver 1 Sam. 23: 13; 27: 2; 30: 9), mientras que los hombres de Abner quizá eran un residuo del derrotado ejército de Saúl.
32.
Tomaron luego a Asael.
Probablemente sepultaron a los otros soldados en los lugares donde cayeron; pero, debido a la relación de Asael tanto con David como con Joab, se lo sepultó en Belén, en la tumba familiar.
Les amaneció.
Hebrón estaba a 22,4 km al sur de Belén y a 36,8 km de Gilboa. Habría sido una hazaña notable que los hombres de David -después de su larga persecución de las fuerzas de Abner- dejaran el campo de batalla luego de que "se puso el sol" (vers. 24), tomaran el cuerpo de Asael, lo llevaran a Belén, lo sepultaran en la tumba familiar y luego continuaran su marcha para llegar a Hebrón al amanecer. Sin embargo, el relato no aclara si la marcha de toda la noche fue desde el campo de batalla o desde Belén. Quizá fue desde este último lugar, puesto que el entierro de Asael debe haber llevado algún tiempo.
A veces es difícil entender los motivos que mueven a un hombre a seguir cierta conducta, que al contemplarse retrospectivamente parece haber sido mal orientada. Uno no puede menos que desear que se hubiera tenido mejor juicio.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-24 PP 754-757
1-4 PP 754
5-9 PP 755
8, 10, 22, 23 PP 756 610

2 SAMUEL - CAPÍTULO 3          AUDIO
1 David se va fortaleciendo durante la guerra. 2 Nacen seis hjos a David en Hebrón. 6 Abner se indispone con Is-boset, 12 y se pasa a las filas de David. 13 David establece como condición que le devuelvan a su mujer Mical. 17 Abner, después de conversar con los jefes israelitas, es festejado por David y despedido en paz. 22 Joab vuelve de la batalla, se disgusta con el rey y da muerte a Abner. 28 David maldice a Joab, 31 y hace luto por Abner.

1 HUBO larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando.
2 Y nacieron hijos a David en Hebrón; su primogénito fue Amnón, de Ahinoam jezreelita;
3 su segundo Quileab, de Abigail la mujer de Nabal el de Carmel; el tercero Absalón hijo de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur;
4 el cuarto, Adonías hijo de Haguit; el quinto, Sefatías hijo de Abital;
5 el sexto, Itream, de Egla mujer de David. Estos le nacieron a David en Hebrón.
6 Como había guerra entre la casa de Saúl y la de David, aconteció que Abner se esforzaba por la casa de Saúl.
7 Y había tenido Saúl una concubina que se llamaba Rizpa, hija de Aja; y dijo Is-boset a Abner: ¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre?
8 Y se enojó Abner en gran manera por las palabras de Is-boset, y dijo: ¿Soy yo cabeza de perro que pertenezca a Judá? Yo he hecho hoy misericordia con la casa de Saúl tu padre, con sus hermanos y con sus amigos, y no te he entregado en mano de David; ¿y tú me haces hoy cargo del pecado de esta mujer?
9 Así haga Dios a Abner y aun le añada, si como ha jurado Jehová a David, no haga yo así con él,
10 trasladando el reino de la casa de Saúl, y confirmando el trono de David sobre Israel y sobre Judá desde Dan hasta Beerseba.
11 Y él no pudo responder palabra a Abner, porque le temía.
12 Entonces envió Abner mensajeros a David de su parte, diciendo: ¿De quién es la tierra? Y que le dijesen: Haz pacto conmigo, y he aquí que mi mano estará contigo para volver a ti todo Israel.
13 Y David dijo: Bien; haré pacto contigo, mas una cosa te pido: No me vengas a ver sin que primero traigas a Mical la hija de Saúl, cuando vengas a verme.
14 Después de esto envió David mensajeros a Is-boset hijo de Saúl, diciendo: Restitúyeme mi mujer Mical, la cual desposé conmigo por cien prepucios de filisteos.
15 Entonces Is-boset envió y se la quitó a su marido Paltiel hijo de Lais.
16 Y su marido fue con ella siguiéndola y llorando hasta Bahurim. Y le dijo Abner: Anda, vuélvete. Entonces él se volvió.
17 Y habló Abner con los ancianos de Israel, diciendo: Hace ya tiempo procurabais que David fuese rey sobre vosotros.
18 Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos.
19 Habló también Abner a los de Benjamín; y fue también Abner a Hebrón a decir a David todo lo que parecía bien a los de Israel y a toda la casa de Benjamín.
20 Vino, pues, Abner a David en Hebrón, y con él veinte hombres; y David hizo banquete a Abner y a los que con él habían venido.
21 Y dijo Abner a David: Yo me levantaré e iré, y juntaré a mi señor el rey a todo Israel, para que hagan contigo pacto, y tú reines como lo desea tu corazón. David despidió luego a Abner, y él se fue en paz.
22 Y he aquí que los siervos de David y Joab venían del campo, y traían consigo gran botín. Mas Abner no estaba con David en Hebrón, pues ya lo había despedido, y él se había ido en paz.
23 Y luego que llegó Joab y todo el ejército que con él estaba, fue dado aviso a Joab, diciendo: Abner hijo de Ner ha venido al rey, y él le ha despedido, y se fue en paz.
24 Entonces Joab vino al rey, y le dijo: ¿Qué has hecho? He aquí Abner vino a ti; ¿por qué, pues, le dejaste que se fuese?
25 Tú conoces a Abner hijo de Ner. No ha venido sino para engañarle, y para enterarse 611 de tu salida y de tu entrada, y para saber todo lo que tú haces.
26 Y saliendo Joab de la presencia de David, envió mensajeros tras Abner, los cuales le hicieron volver desde el pozo de Sira, sin que David lo supiera.
27 Y cuando Abner volvió a Hebrón, Joab lo llevó aparte en medio de la puerta para hablar con él en secreto; y allí, en venganza de la muerte de Asael su hermano, le hirió por la quinta costilla, y murió.
28 Cuando David supo después esto, dijo: Inocente soy yo y mi reino, delante de Jehová, para siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner.
29 Caiga sobre la cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien ande con báculo, ni quien muera a espada, ni quien tenga falta de pan.
30 Joab, pues, y Abisai su hermano, mataron a Abner, porque él había dado muerte a Asael hermano de ellos en la batalla de Gabaón.
31 Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro.
32 Y sepultaron a Abner en Hebrón; y alzando el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner; y lloró también todo el pueblo.
33 Y endechando el rey al mismo Abner, decía: ¿Había de morir Abner como muere un villano?
34 Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos; Caíste como los que caen delante de malos hombres. Y todo el pueblo volvió a llorar sobre él.
35 Entonces todo el pueblo vino para persuadir a David que comiera, antes que acabara el día. Mas David juró diciendo: Así me haga Dios y aun me añada, si antes que se ponga el sol gustare yo pan, o cualquiera otra cosa.
36 Todo el pueblo supo esto, y le agradó; pues todo lo que el rey hacía agradaba a todo el pueblo.
37 Y todo el pueblo y todo Israel entendió aquel día, que no había procedido del rey el matar a Abner hijo de Ner.
38 También dijo el rey a sus siervos: ¿No sabéis que un príncipe y grande ha caído hoy en Israel?
39 Y yo soy débil hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de Sarvia, son muy duros para mí; Jehová dé el pago al que mal hace, conforme a su maldad.


1.
Hubo larga guerra.
No hubo una guerra abierta sino un estado de hostilidad entre las casas de Saúl y David. Esta situación debe haber continuado durante unos cinco años, pues Is-boset reinó dos años en Mahanaim antes de que comenzara la guerra (cap. 2: 10), y David reinó siete años y seis meses en Hebrón antes de ser rey "sobre todo Israel" (cap. 5: 5). Durante ese tiempo David adoptó, en gran medida, una actitud pasiva; en vez de tomar la ofensiva contra Israel, esperó el resultado de los acontecimientos, confiando en que pronto se cumplirían las promesas que Dios le había hecho en cuanto al reino.
David se iba fortaleciendo.
El tiempo estaba a favor de David. Is-boset era un hombre débil, y unos pocos años de mal gobierno seguidos por otros pocos más cuando no hubo rey hicieron que Israel anhelara tener un caudillo agresivo como lo era David en Judá. David era de carácter firme y valiente, y su audacia y valor le habían ganado el corazón del pueblo. A medida que transcurrían los años, resultaba cada vez más evidente que él era el hombre a quien el Señor había constituido para el reino. Ya en ocasión de la última batalla de Saúl, "algunos de Manasés" se pasaron a las filas de David, y luego "todos los días" (1 Crón. 12: 19-22) continuaba ese éxodo que fortalecía a David.
2.
Nacieron hijos.
Aunque Dios toleró la práctica de la poligamia durante un tiempo (ver com. Deut. 14: 26), no impidió los malos resultados de la misma. En la casa de David surgieron luchas, contiendas, discordias, celos y amarguras que produjeron malos efectos sobre la población del reino. Tres de los hijos de David que nacieron en Hebrón le provocaron muchos disgustos y dolores a él, a su familia y a la nación.
Amón.
Literalmente, "fiel". El relato de la desgracia que este hijo le ocasionó a David está registrado en el cap. 13.
3.
Quileab.
Llamado "Daniel" en 1 Crón. 3: 1. 612 Nada más se sabe de él. Es posible que muriera joven.
Absalón.
La triste historia de este hijo, su rebelión y su muerte se registran de los caps. 13 al 18.
Gesur.
Una zona al sur del monte Hermón, al este y al norte del mar de Galilea (Deut. 3: 14; Jos. 12: 5; 13: 11, 13; 1 Crón. 2: 23). Sin embargo, había gesuritas que vivían en un distrito del Neguev, en el sur de Judá, cuando David vivía en Siclag (1 Sam. 27: 8). La declaración de 2 Sam. 15: 8 parece identificar al Gesur de donde vino Maaca como una región de Siria.
4.
Adonías.
Literalmente, "Jehová es Señor". Este es el hijo que aspiró a la corona cuando David era viejo (1 Rey. 1: 5), y que más tarde fue muerto por Salomón (1 Rey. 2: 24, 25). Después de la muerte de sus tres hermanos mayores, posiblemente habiendo muerto Quileab, Adonías se consideró como el legítimo heredero del trono.
Sefatías.
Literalmente, "Jehová ha juzgado". Nada se sabe acerca de este hijo.
5.
Itream, de Egla.
Nada se sabe de este hijo ni de su madre.
Mujer de David.
De acuerdo con la interpretación judía, se entiende que este título significa que Egla ocupó el primer lugar entre las mujeres de David. Otros ven en esta expresión una característica aplicable a todas las otras mujeres anteriores de la lista.
6.
Abner se esforzaba.
"Abner adquirió predominio" (BJ). Abner prosiguió desempeñando un papel cada vez más importante en los asuntos de la casa de Saúl. Era el apoyo de la tambaleante dinastía de Saúl, y se daba cuenta ampliamente de su propia importancia. Si no hubiese sido por el vigor de Abner, Is-boset nunca habría podido mantenerse en el trono de Israel.
7.
Rízpa.
Ver cap. 21: 8-11.
¿Por qué?
En los países orientales se consideraba que el harén de un rey se convertía en propiedad de su sucesor; por lo tanto, tomar a una mujer que había pertenecido al rey anterior se consideraba como pretender el trono (ver 2 Sam. 12: 8; 16: 21; 1 Rey. 2: 22). Aunque Abner hubiera sido culpable del acto de que se lo acusaba, el relato no indica que se propusiera ocupar el trono de Is-boset. Sin embargo, el rey prefirió considerar esa supuesta falta como un acto de traición, y eso despertó la ira de Abner. Son comprensibles las palabras de reproche de Is-boset, pues el supuesto acto de Abner violaba los derechos del rey.
8.
Se enojó Abner en gran manera.
Abner se airó porque el rey, cuyo trono se sostenía únicamente por el sostén que él le daba, se atrevía ahora a reprocharlo y vituperarlo.
Cabeza de perro.
La LXX omite la expresión "que pertenezca a Judá". Las palabras de Abner no fueron un intento de justificarse, sino una expresión de su resentimiento por el reproche de Is-boset. Este probablemente había empleado algunos términos de censura contra Abner, y éste ahora le respondió preguntándole si, después de todo, era él una criatura tan vil e indigna; él, que había tomado una posición tan firme contra Judá y por tanto tiempo había mostrado tanta bondad con la casa de Saúl.
9.
Así haga Dios a Abner.
Estas palabras revisten la forma de un juramento solemne (ver Rut 1: 17; 1 Sam. 3: 17; 25: 22; 2 Sam. 19: 13; 1 Rey. 19: 2; 2 Rey. 6: 31). Abner jura que transferirá el reino a David e invoca la ira de Dios sobre sí mismo si no cumple su palabra.
Como ha jurado Jehová.
Esta afirmación muestra cuán general era el conocimiento de que el Señor había elegido a David para que sucediera a Saúl. No se registra un juramento de Dios de que entregaría el reino a David, pero es evidente que Abner entendía la promesa como un juramento solemne. Quizá haya una alusión a las palabras "no mentirá, ni se arrepentirá" como que se refirieran a la promesa que hizo Dios mediante Samuel de rasgar el reino de Saúl y darlo a David (1 Sam. 15: 28, 29).
10.
Trasladando el reino.
La resolución de Abner de transferir el reino de Saúl a David probablemente no fue el resultado de un juicio apresurado. Quizá durante mucho tiempo el comandante consideró la conveniencia de renunciar al propósito de sostener la tambaleante casa de Saúl. Pareciera que el reproche de Is-boset le dio la oportunidad de efectuar una decisión que ya había tomado.
Desde Dan hasta Beerseba.
Esta expresión significaba todo el reino de Israel, desde su límite más septentrional hasta su límite más meridional. Se usó la misma frase desde el período de los jueces hasta el tiempo de Salomón (Juec. 20: 1; 1 Sam. 3: 20; 2 Sam. 17: 11; 24: 2, 15; 1 Rey. 4: 25; 1 Crón. 21: 2), pero sólo fue empleada una vez después de la división 613 de la monarquía, cuando Ezequías envió una invitación a todo Israel "desde Beerseba hasta Dan" (2 Crón. 30: 5), para que se unieran en la celebración de la pascua.
11.
Le temía.
Este versículo destaca claramente la verdadera naturaleza del gobierno de Is-boset. El débil rey tuvo temor de replicar al hombre que -él lo sabía- tenía realmente el poder que sostenía el trono.
12.
De su parte.
Literalmente, "donde él estaba". La edición de Luciano de la LXX dice: "A Hebrón".
¿De quién es la tierra?
Abner reconocía que él estaba en condiciones de negociar con David. Realizaría la transferencia de la tierra con una condición: que David hiciera una alianza con él, en la que le diera la firme seguridad de que lo trataría con la debida consideración. En esa propuesta se reveló con claridad el estrecho, altivo y egoísta espíritu de Abner. Se pondría de parte de David, pero sólo con una condición, y quería estar seguro de que ese precio sería pagado.
13.
Traigas a Mical.
Mical había sido dada a David por Saúl (1 Sam. 18: 20, 21, 27), y le pertenecía legalmente. Pero además de que era justa la demanda de David, estaba el factor político del efecto que tendría sobre los partidarios de Saúl que una hija de él fuera reina de Judá. Esto demostraría que David no albergaba ningún mal sentimiento contra la casa de Saúl, y se acrecentaría más el derecho de David al reino por ser yerno del rey anterior.
14.
A Is-boset.
Los mensajeros fueron enviados a Is-boset y no a Abner, quizá, porque todavía eran entonces secretas las negociaciones entre Abner y David. Por otro lado, le correspondía a Is-boset, como rey, dar las órdenes para el regreso de Mical. Sin el apoyo de Abner, Is-boset no habría estado en condiciones de resistir a la demanda de David. Al acceder, Is-boset revelaría su propia debilidad, reconocería el mal que se había hecho a David y la justicia de su pedido. Si Is-boset accedía públicamente a esa demanda, daría la evidencia a todos, tanto en Judá como en Israel, de que sus días estaban contados y de que David pronto tomaría todo el reino.
Cien prepucios.
Saúl había exigido 100 prepucios, pero David le había entregado 200 (1 Sam. 18: 25, 27).
15.
Paltiel.
O "Palti", cuyo hogar estaba en Galim (1 Sam. 25: 44), que de acuerdo con Isa. 10: 29, 30 parece no haber estado lejos de Gabaa y Anatot. Pero probablemente se había mudado al otro lado del Jordán, a la región de Mahanaim, con los partidarios de Saúl.
16.
Siguiéndola y llorando.
Esta sentencia puede traducirse más llanamente: "Y su esposo fue con ella, llorando al caminar detrás de ella". Aunque pueda despertar simpatía este relato conmovedor, debe tenerse en cuenta que Paltiel había cometido una falta al tomar la mujer de otro hombre.
Bahurim.
Se piensa que es R>s et-TmTm, al este del monte Scopus, precisamente al noreste de Jerusalén.
Le dijo Abner.
Estas palabras indican que las negociaciones para el regreso de Mical estaban en manos de Abner. Siendo un asunto de tanta importancia, Abner lo atendió personalmente.
17.
Procurabais que David.
Estas palabras sugieren que pudo haberse producido un movimiento popular -después de la muerte de Saúl en Gilboa- para que David se estableciera como rey sobre todo Israel. Por un tiempo Abner se opuso a tal demanda. Ahora, habiendo cambiado su política, prudentemente recordó a los ancianos que lo que él recomendaba en realidad era sugestión de ellos. Era esencial que Abner consiguiera el consentimiento y la cooperación de esos magistrados distinguidos para que lograra éxito el plan.
18.
Jehová ha hablado.
Indudablemente esta afirmación es verdadera, pero en el registro bíblico no nos han llegado literalmente esas palabras. Posiblemente el pronunciamiento fue hecho mediante uno de los profetas -Samuel, Gad o Natán-, pero sólo se ha preservado un porcentaje muy reducido de las palabras de los profetas.
19.
De Benjamín.
Saúl era de la tribu de Benjamín. Se iba a necesitar un cuidado especial en las negociaciones con los que pertenecían a esa tribu. Se sentían unidos a Saúl por vínculos de parentesco, y debido a su relación con él habían disfrutado de grandes ventajas. Abner mismo fue para realizar las negociaciones con Benjamín como también lo hizo con David en Hebrón.
21.
Se fue en paz.
Habiéndose convenido los términos y ratificado solemnemente el pacto, Abner volvió para llevar a cabo su parte del convenio.
22.
Venían del campo.
"De hacer una 614 correría" (BJ).Probablemente la correría había sido contra los amalecitas, los filisteos o algunos otros enemigos de Judá. Es posible que David hubiera planeado la expedición para que Joab no estuviese presente durante la visita de Abner. Joab volvía alborozado por la victoria y el gran botín que había tomado.
No estaba con David.
La introducción de este asunto inmediatamente después de la mención del regreso de Joab, sugiere que la partida de Abner antes del regreso de Joab fue más que una mera coincidencia. El que los dos generales rivales se encontraran cara a cara en esa ocasión podría haber arruinado todas las perspectivas de paz.
24.
¿Qué has hecho?
Joab presentó una amarga protesta ante David por haber negociado secretamente con Abner. Joab pudo haber sospechado sinceramente de la integridad de Abner, pero además existía un sentimiento de enemistad personal, que en parte se debía a que el famoso y veterano guerrero Joab le era un formidable rival, y en parte a la sangrienta enemistad familiar entre él y Abner por la muerte de Asael (2 Sam. 2: 22, 23).
26.
Envió mensajeros.
Sin que lo supiera David, pero probablemente en su nombre.
El pozo de Sira.
"Cisterna de Sirá" (BJ). No se conoce con exactitud la ubicación de este pozo. Algunos lo han identificado con 'Ain S~rah, a 2,4 km al noroeste de Hebrón. Parece algo improbable este lugar, pues en tal caso Abner apenas habría acabado de salir de Hebrón cuando llegó Joab. Otros lo han identificado con TsTret el-Bella´, una cima montañosa a 4,3 km al norte de Hebrón, donde existen ruinas de una torre.
27.
En medio de la puerta.
En las tierras orientales, la puerta de una ciudad suele ser un lugar de reunión. Para llevar a cabo su propósito era necesario que Joab se encontrara con Abner antes de que éste llegara hasta David.
En venganza de la muerte de Asael.
Joab mató a Abner "por la sangre de su hermano Asahel" (BJ). Puede haber justificado su venganza por lo que dice Núm. 35: 26, 27. Resulta interesante que Hebrón fuera una ciudad de refugio (Jos. 20: 7), y quizá por eso Joab procedió así en la puerta de la ciudad. Sin embargo, la muerte de Asael sucedió en una batalla y fue un acto de defensa propia -involuntario y a regañadientes- de parte de Abner. Quizá Joab no conocía esos detalles. Pero debiera haber tenido en cuenta el vasto efecto de su acto, que demoró durante algún tiempo la unificación del reino. Tan grande era la confianza de Abner en David, que al parecer no sospechó nada.
28.
Inocente.
David tenía la reputación de ser un hombre que cumplía su palabra, pero el asesinato de Abner puso en tela de juicio su buen nombre. Hizo todo lo posible para quedar a salvo de toda acusación en este caso.
29.
Caiga.
Literalmente, "gire [o gire en torno]". David aquí invoca una maldición sobre Joab por ese vil acto de venganza personal. La imprecación revela el agudo sentido de justicia de David y su amarga indignación contra un individuo culpable de un acto tan cobarde. Es evidente que David había dado su palabra de que se respetaría la persona de Abner. El acto de Joab proyectó dudas sobre la integridad de David. Este quería que todos supieran que no había participado en ese pérfido hecho y que aborrecía con toda su alma esa violación flagrante de la palabra empeada.
Casa de su padre.
Abisai, hermano de Joab, también había participado en el complot para asesinar a Abner (vers. 30). Por lo tanto, también estaba incluido en la maldición. La imprecación fue más allá de esos dos hombres, e incluyó a su posteridad. Los castigos civiles antiguos con frecuencia parece que incluían no sólo a los directamente implicados en el crimen. El castigo por el pecado de Acán cayó sobre toda su familia (Jos. 7: 22-26). Así también en el castigo sobre Coré, Datán y Abiram no sólo perecieron ellos sino también los hijos de Datán y Abiram (Núm. 16: 27-33; ver también 2 Rey. 5: 27). A veces los hijos parecen haber estado implicados en el crimen de sus padres (ver com. Jos. 7: 15). En otras ocasiones, los hijos inocentes sufrieron por la obstinación de sus mayores (ver com. Núm. 16: 27). En el caso que estamos tratando, no sabemos si era inspirada la maldición que pronunció David y, por lo tanto, si tenía validez o algún otro propósito además de ser una expresión de profunda ira por el hecho ocurrido.
Flujo.
Ver Lev. 15: 2.
Ande con báculo.
Algunos traducen, "un mango de rueca", indicando así a una persona afeminada sólo útil para hacer el trabajo de una mujer. 615
30.
Joab, pues, y Abisai.
Aunque nada se dice de la parte de Abisai en el complot, esta declaración implica que Abisai fue cómplice voluntario de su hermano Joab en el asesinato de Abner, y por eso debía compartir su responsabilidad por el crimen cometido. Es obvio que todo el acto fue fríamente premeditado.
31.
Ceñíos de cilicio.
Se exigió de Joab que públicamente condenara su propia acción al participar en el duelo público. David mismo fue en pos del féretro como el principal enlutado, y sin duda iba vestido con los atavíos reales pues es llamado específicamente "el rey David".
32.
En Hebrón.
Esta fue otra demostración de honra y respeto, pues Hebrón era la capital de Judá. El hogar de Abner en Benjamín habría sido el lugar natural para la sepultura, pero era más honorable ser enterrado en la ciudad real de Hebrón. El entierro de Abner en la capital de David contribuyó para convencer a la nación de que éste no albergaba malos sentimientos contra el general asesinado, y que había dispuesto honrar su memoria.
33.
Endechando el rey.
En una breve aunque elocuente y emotiva elegía, David expresó su pesar y rindió un digno tributo a un enemigo caído.
34.
Delante de malos hombres.
La elegía con que David honró a Abner fue un hiriente reproche para los asesinos del comandante en jefe de Israel. Públicamente expresó su desprecio y desdén por los que realizaron algo tan indigno. Su magnánimo reconocimiento de los méritos del que sólo poco antes había sido su enconado enemigo le ganó el corazón de todo Israel (ver PP 757). El pueblo sabía que estando en el trono un hombre como David, el reino estaría en manos de un gobernante concienzudo y valiente, de gran corazón y hábil guerrero.
35.
Antes que se ponga el sol.
Ayunar hasta noche era una señal de profundo duelo (cap. 1: 12). Antes de que terminara el día, el pueblo instó a David para que terminara su ayuno y comiera, pero él se negó con decisión. Su negativa provocó una impresión profunda y favorable en el pueblo.
38.
Un príncipe.
En algunos respectos Abner tenía habilidad resaltante, y sería considerado como un gran hombre en Israel. Sin embargo, aunque fue sincero en su pacto con David, había sido impulsado por motivos egoístas. Al ponerse del lado de David, pensó que abandonaría una causa que estaba condenada y que ganaría nueva honra y gloria para sí. Hubiera deseado ocupar el puesto más elevado en el servicio de David, era su ambición, egoísmo y falta de consagración a Dios no habrían sido de utilidad para los mejores intereses del reino de David ni tampoco de la causa del Señor. La muerte de Abner fue para el reino de Judá una bendición disfrazada (ver PP 758).
39.
Yo soy débil hoy.
La fuerza e influencia de Joab eran la debilidad de David. Si hubiese podido, David habría castigado inmediatamente a Joab; pero eso no era posible entonces. No se atrevió a ejecutar justicia en el momento, para que no se provocara una insurrección general debido al gran poder y popularidad de Joab en el ejército. Las manos de David estaban atadas, y francamente confesó su debilidad a su círculo de amigos más íntimos.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-39 PP 756-758
1, 12, 13, 21, 27-30 PP 757
31-39 PP 757 616

2 SAMUEL - CAPÍTULO 4          AUDIO
1 Los israelitas se afligen por la muerte de Abner. 2 Baana y Recab asesinan a Is-boset y llevan su cabeza a Hebrón. 9 David los hace matar y hace enterrar la cabeza de Is-boset.

1 LUEGO que oyó el hijo de Saúl que Abner había sido muerto en Hebrón, las manos se le debilitaron, y fue atemorizado todo Israel.
2 Y el hijo de Saúl tenía dos hombres, capitanes de bandas de merodeadores; el nombre de uno era Baana, y el del otro, Recab, hijos de Rimón beerotita, de los hijos de Benjamín (porque Beerot era también contado con Benjamín,
3 pues los beerotitas habían huido a Gitaim, y moran allí como forasteros hasta hoy).
4 Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies. Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y mientras iban huyendo apresuradamente, se le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset.
5 Los hijos, pues, de Rimón beerotita, Recab y Baana, fueron y entraron en el mayor calor del día en casa de Is-boset, el cual estaba durmiendo la siesta en su cámara.
6 Y he aquí la portera de la casa había estado limpiando trigo, pero se durmió; y fue así como Recab y Baana su hermano se introdujeron en la casa.
7 Cuando entraron en la casa, Is-boset dormía sobre su lecho en su cámara; y lo hirieron y lo mataron, y le cortaron la cabeza, y habiéndole tomado, caminaron toda la noche por el camino del Arabá.
8 Y trajeron la cabeza de ls-boset a David en Hebrón, y dijeron al rey: He aquí la cabeza de Is-boset hijo de Saúl tu enemigo, que procuraba matarte; y Jehová ha vengado hoy a mi señor el rey, de Saúl y de su linaje.
9 Y David respondió a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimón beerotita, y les dijo: Vive Jehová que ha redimido mi alma de toda angustia,
10 que cuando uno me dio nuevas, diciendo: He aquí Saúl ha muerto, imaginándose que traía buenas nuevas, yo lo prendí, y le maté en Siclag en pago de la nueva.
11 ¿Cuánto más a los malos hombres que mataron a un hombre justo en su casa, y sobre su cama? Ahora, pues, ¿no he de demandar yo su sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra?
12 Entonces David ordenó a sus servidores, y ellos los mataron, y les cortaron las manos y los pies, y los colgaron sobre el estanque en Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is-boset, y la enterraron en el sepulcro de Abner en Hebrón.
1.
Las manos se le debilitaron.
Cuando murió Abner, desapareció la fuerza de Is-boset, y el rey sabía que su causa estaba perdida. Los hombres de Israel quedaron preocupados porque Abner había sido la mano fuerte en el timón. Sabían que ahora probablemente sólo era cuestión de tiempo el que Is-boset fuera eliminado y David tomara el reino.
2.
Beerotita.
Beerot era una ciudad gabaonita (Jos. 9: 17) asignada a la tribu de Benjamín (Jos. 18: 25). La opinión general es que estaba en el-B§reh, a 16 km al norte de Jerusalén.
3.
Gitaim.
"Guittáyim" (BJ).Literalmente,"dos Gats" o "dos lugares de vino". No se conoce la ubicación exacta de Gitaim. La ciudad estuvo habitada por benjamitas después del regreso del exilio babilónico (Neh. 11: 33). El tiempo cuando huyeron los beerotitas pudo haber sido en ocasión del cruel ataque de Saúl a los gabaonitas (2 Sam. 21: 1, 2). Si tal fue el caso, Gitaim quizá estuvo algo afuera del dominio de Saúl.
4.
Un hijo lisiado de los pies.
Parece haber aquí una interrupción en el relato. Se introduce este incidente acerca del hijo de Jonatán, 617 para mostrar que en ese tiempo el linaje de Saúl prácticamente se había extinguido con la muerte de Is-boset. El hijo de Jonatán parece haber sido el único otro candidato para el trono.
5.
Estaba durmiendo la siesta.
Este es un hábito común en muchos países orientales.
6.
Limpiando trigo.
Se ha traducido de diversas maneras esta parte del relato. La LXX dice: "Y he aquí la portera de la casa zarandeaba trigo, y ella dormitó y se durmió". La Vulgata también hecha la culpa a la mujer que cuidaba la puerta. "Se había dormido" (BJ). La Siriaca nada dice en cuanto al trigo.
7.
Le cortaron la cabeza.
El propósito de ellos era llevar la cabeza a David como una prueba evidente de la muerte de Is- boset. Puesto que era el medio día ("mayor calor del día" RVR) cuando fue muerto Is-boset (vers. 5), los asesinos deben haberse llevado la cabeza a plena luz del día. Quizá la colocaron en una de las bolsas de trigo, si la tenían a mano (ver vers. 6).
Por el camino del Arabá.
O el valle del Jordán.
8.
Que procuraba matarte.
Estos capitanes probablemente habían desempeñado un papel activo en el ejército de Saúl cuando éste procuraba matar a David, y quizá creyeron que él albergaba un espíritu de enemistad y odio contra Saúl y su casa, similar al que Saúl había albergado contra David. Por lo general, el odio engendra odio, y el rencor de uno con frecuencia choca con el rencor ajeno.
Jehová ha vengado.
Los motivos de esos asesinos no eran el honor de Dios ni la vindicación de su causa. Mataron a Is-boset para beneficio propio, no por el bien de David; no obstante, procuraban despertar en éste un espíritu de gratitud a fin de recibir ellos una buena recompensa. Eran culpables de un crimen que merecía un castigo y no un premio.
9.
Ha redimido mi alma.
David conocía bien a Dios y sus caminos de justicia y rectitud. En repetidas ocasiones el Señor había intervenido para salvarle la vida y para poner en aprietos a sus enemigos. David estaba dispuesto a dejar la venganza con el Señor (Deut. 32: 35; cf. Rom. 12: 19; Heb. 10: 30). No necesitaba que lo ayudaran a salir de sus dificultades con crímenes.
10.
Le maté.
El pasaje podría traducirse así: "Ordené matarle en Siquelag [Siclag] dándole este pago por su buena noticia" (BJ). Cf. cap. 1: 2-16.
11.
Un hombre justo.
Esta declaración no tenía el propósito de ser una evaluación completa del carácter moral de Is-boset, sino sencillamente un pronunciamiento para vindicar el carácter del rey de un crimen digno de muerte.
Demandar yo su sangre.
David dirigía una pregunta a los asesinos. Había presentado los hechos ante ellos exactamente como eran, y ellos mismos debían juzgar si su decisión era correcta o no. Sólo podía haber una respuesta -aun procedente de los condenados-: eran culpables y merecían la muerte. La justicia demandaba que se ejecutara la sentencia de muerte, y los acusados nada tenían que decir en defensa propia.
Muchos no habrían pensado tan claramente ni juzgado con tanta sabiduría como David. Podrían haber considerado que esos asesinos eran verdaderos patriotas, ciudadanos dignos y amigos. Lo que en realidad era un asesinato podrían haberlo interpretado como un acto necesario de justicia, realizado en pro de los mejores intereses de la nación. Los asesinos esperaban que su acto fuera juzgado de esa manera. Pero David vio, detrás del fingimiento, sus motivos egoístas y malos. No vacilaron ante el asesinato si podía servir a sus intereses personales. Pretendían ser amigos de David, pero al ser traidores al hombre a quien servían, demostraban que eran ciudadanos indignos de la nación de Israel. Si un vuelco de la fortuna hubiera colocado a David en una situación desfavorable, no habrían vacilado en matarlo exactamente como habían dado muerte a Is-boset. No podía tenerse confianza en tales hombres. No eran dignos de vivir, y con su silencio proclamaron a la nación que consideraban la sentencia adversa como justa.
Quitaros.
Literalmente, "consumimos" o "destruimos". La palabra hebrea ba'ar, traducida "quitaros", en la forma empleada aquí se usa para quitar el mal o la culpa del mal (Deut. 19: 13, 19; etc.). La falta de los asesinos contaminaba la tierra y sólo podía ser expiada con la sangre de los culpables de derramar sangre inocente (Núm. 35: 33).
12.
Sobre el estanque.
Un lugar público, donde los cuerpos serían vistos por todos. La mutilación de los cuerpos añadía más ignominia a los criminales, y al colgar los cadáveres. 618 en el estanque público su crimen recibía la mayor publicidad posible. Eso serviría como una terrible advertencia a todos de que no serían pasados por alto tales crímenes.
La cabeza de Is-boset.
Como individuo, Is-boset no merecía ninguna deshonra, y no había razón para que no se le concediera una sepultura honorable.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-12 PP 758,759
1 PP 758
4 PP 770
5-12 PP 758

2 SAMUEL - CAPÍTULO 5          AUDIO
1 Las tribus acuden a Hebrón Para ungir a David como rey de Israel. 4 La edad de David. 6 Arrebata a Sion de los jebuseos y mora en esa fortaleza. 11 Hiram envía mensajeros a David. 13 Le nacen once hijos en Jeruslén 17 David, dirigido por Dios, hiere a los filisteos en Baal-perazin, 22 y nuevamente enfrente de las balsameras.

1 VINIERON todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos.
2 Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer. Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel.
3 Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel.
4 Era David de treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años.
5 En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá.
6 Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá).
7 Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David.
8 Y dijo David aquel día: Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa.
9 Y David moró en la fortaleza, y le puso por nombre la Ciudad de David; y edificó alrededor desde Milo hacia adentro.
10 Y David iba adelantando y engrandeciéndose, y Jehová Dios de los ejércitos estaba con él.
11 También Hiram rey de Tiro envió embajadores a David, y madera de cedro, y carpinteros, y canteros para los muros, los cuales edificaron la casa de David.
12 Y entendió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel.
13 Y tomó David más concubinas y mujeres de Jerusalén, después que vino de Hebrón, y le nacieron más hijos e hijas.
14 Estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,
15 Ibhar, Elisúa, Nefeg, Jafía,
16 Elisama, Eliada y Elifelet.
17 Oyendo los filisteos que David había sido ungido por rey sobre Israel, subieron todos los filisteos para buscar a David; y cuando David lo oyó, descendió a la fortaleza.
18 Y vinieron los fílisteos, y se extendieron por el valle de Refaim.
19 Entonces consultó David a Jehová, diciendo: ¿Iré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová respondió a David: Ve, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu mano.
20 Y vino David a Baal-perazim, y allí los venció David, y dijo: Quebrantó Jehová a mis enemigos delante de mí, como corriente impetuosa. Por esto llamó el nombre de aquel lugar Baal-perazim.619
21 Y dejaron allí sus ídolos, y David y sus hombres los quemaron.
22 Y los filisteos volvieron a venir, y se extendieron en el valle de Refaim.
23 Y consultando David a Jehová, él le respondió: No subas, sino rodéalos, y vendrás a ellos enfrente de las balsameras.
24 Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos.
25 Y David lo hizo así, como Jehová se lo había mandado; e hirió a los filisteos desde Geba hasta llegar a Gezer.
1.
Todas las tribus.
Los caps. 5 a 10 tratan del establecimiento del reino y la primera parte del reinado de David sobre toda la nación. El primer libro de Crónicas añade ciertos detalles interesantes de la forma en que varias tribus de ambos lados del Jordán fueron a Hebrón para constituir a David como rey, y los alegres festejos de aquella ocasión. No sólo acudieron los ancianos como representantes del pueblo (cap. 5: 3), sino que también participaron numerosos cuerpos de hombres armados (1 Crón. 12: 23-38) y 4.600 levitas con Joiada como jefe de los del linaje de Aarón y Sadoc como "joven valiente y esforzado" (1 Crón. 12: 26-28).
En este libro de Samuel, los acontecimientos no se presentan en un orden estrictamente cronológico. El escritor de este libro describe primero el desarrollo interno del reino, y después el desarrollo externo de la nación.
Hueso tuyo y carne tuya.
Quizá más que ningún otro pueblo de la tierra, los hebreos estaban ligados por vínculos de parentesco. Todos eran hijos de Abrahán, del mismo hueso y de la misma carne de David (ver Gén. 29: 14; Juec. 9: 2; 2 Sam. 19: 12). El mismo vínculo une todavía a los judíos de todas partes.
2.
Quien sacabas.
Ver 1 Sam. 18: 16. El pueblo no estaba eligiendo ciegamente a su nuevo caudillo. Aun mientras Saúl era rey, se había manifestado la resaltante capacidad de David como dirigente. El pueblo tenía confianza en sus hazañas y sagacidad.
Jehová te ha dicho.
La principal razón para que David fuera rey era que el Señor lo había elegido para ese puesto. No se ha revelado por qué los ancianos mencionaron al final ese punto. Existiendo tal confianza general en el valiente y virtuoso hijo de Isaí, habiendo desaparecido prácticamente la casa de Saúl y habiéndose manifestado tan claramente la voluntad divina a favor de David, era obvio que correspondía con los mejores intereses del pueblo el que se unieran bajo su liderazgo.
Tú apacentarás.
Del Heb. ra´ah, "apacentar". El participio activo de este verbo en el AT se traduce como "pastor" (ver Núm. 27: 17; Sal. 23: 1; etc.). David había de ser un pastor sobre Israel, figura adecuada para uno que, por experiencia, estaba familiarizado con los múltiples y abarcantes deberes de una vocación tal.
Príncipe.
Literalmente, "gobernante".
3.
Todos los ancianos.
Los ancianos actuaron como los representantes y portavoces del pueblo. Con ellos acudieron muchos de los guerreros y sacerdotes para demostrar su lealtad al hijo de Isaí (1 Crón. 12: 23- 38). Muchos miles se congregaron en Hebrón para las ceremonias de la coronación.
Hizo pacto.
No se dan los detalles del convenio, pero es evidente que era algún entendimiento en cuanto a las prerrogativas del rey y los derechos de los súbditos. Quizá se trataron asuntos como el liderazgo en la guerra, la igualdad de las tribus, el asilo político para los remanentes de la casa de Saúl, la magnitud del ejército nacional y la forma de conseguir reclutas, etc.
Sobre Israel.
Previamente David había sido ungido como rey sobre Judá (cap. 2: 4).
4.
De treinta años.
En cuanto a la relación de las edades de David y Saúl, ver pág.135. Puesto que David reinó durante 40 años, tenía 70 años cuando murió, edad que se describe como "buena vejez" (1 Crón. 29: 28), quizá, para uno que había vivido una existencia tan agitada.
6.
Marchó ... a Jerusalén.
Tan pronto como David fue ungido como rey sobre todo Israel, vio la necesidad de una capital mejor situada que Hebrón. Esta ciudad estaba en el extremo sur del territorio ocupado por los hebreos. Es evidente que prefería mantener su capital en Judá, y Jerusalén le ofrecía una ubicación ideal (ver com. Jos. 15: 63; Juec. 1: 21). Josué había derrotado y muerto al rey de Jerusalén (Jos. 10: 23-26; 12: 10), y más tarde Judá había tomado y destruido la ciudad (ver com. 620 Juec. 1: 7). Pero los Jebuseos, que ocupaban Jerusalén, no fueron completamente vencidos, y continuaron en posesión por lo menos de parte de la ciudad o la retomaron después de haber sido expulsados (Jos. 15: 63: Juec. 1: 21; 19: 11, 12). El desalojo de los jebuseos de este reducto importante fue una gran victoria para David en el comienzo de su reinado sobre todo Israel.
Aun los ciegos y los cojos te echarán.
"Hasta los ciegos y cojos bastan para rechazarte" (BJ). Es decir, los habitantes de Jebús confiaban en la fuerza de su ciudad, y se mofaban de la incapacidad de David para tomar su fortaleza, diciéndole que los ciegos y los cojos serían suficientes para mantener la ciudad contra las fuerzas de Israel.
El baluarte jebuseo estaba sobre el monte Sion, al sur del monte Moriah, sobre cuya cima más tarde se edificó el templo. La montaña estaba flanqueada en dos lados por profundos valles, y se adecuaba admirablemente para su defensa (ver mapa frente a la pág. 625).
7.
Tomó la fortaleza.
Jebús parecía inexpugnable para sus defensores. Había resistido los ataques de los israelitas durante muchos años. Aunque sólo estaba a 6,4 km de Gabaa -la capital de Saúl-, al terminar el reinado de éste la ciudad mantenía aún su independencia. Con todo, la capital de los jebuseos no pudo resistir la valentía de David ni a su hábil comandante.
8.
El canal.
La palabra así traducida sólo reaparece en Sal. 42: 7, donde se traduce "cascadas" ("cataratas", vers. 8 BJ). Se piensa que el término se aplica al sistema usado para proveer de agua a la antigua ciudad. Para llevar el agua a la ciudad desde la vertiente de Gihón, que quedaba fuera de las puertas de la población, los jebuseos tuvieron que abrir un acueducto de 15,2 m de largo a través de la roca hasta un lugar donde se depositaba el agua en un estanque. A su vez, éste estaba conectado mediante un tubo vertical de 12,2 m con la base de una escalinata o rampa que llevaba a la ciudad. Las mujeres de la población descendían hasta la parte alta del tubo, dejaban caer sus baldes en la cisterna y así se aprovisionaban de agua sin necesidad de arriesgarse a salir de la ciudad. Abriéndose camino a través de la corriente de agua y subiendo por el tubo, era posible entrar en la capital de los Jebuseos.
El versículo ofrece algunas dificultades de traducción. Parecería, por una comparación con 1 Crón. 11: 6, que David prometió a sus hombres que el que realizara la hazaña de entrar en la ciudad sería "cabeza y jefe". Según 1 Crón. 11: 6, "Joab hijo de Sarvia subió el primero, y fue hecho jefe". Parece que Joab logró su puesto como comandante de los ejércitos de David tras haber tenido éxito en la captura del baluarte Jebuseo (ver PP 761).
Los cojos y ciegos.
Después de haber logrado entrar en la ciudad, quizá resultaba comparativamente fácil abrirlas puertas para el cuerpo principal de las fuerzas de David, puesto que tal vez había pocos defensores en los muros de la ciudad. Los jebuseos se habían mofado de David afirmando que los cojos y los ciegos serían suficientes para defender la ciudad de sus ataques (ver com. vers. 6), de ahí que David pareciera usar esos términos para los defensores de la población.
Aborrecidos del alma de David.
Esta es una traducción de la anotación marginal del texto hebreo. El texto en sí reza: "Ellos aborrecen el alma de David". Así también está en la LXX.
Ciego ni cojo.
No es claro el significado de este proverbio. La LXX añade "del Señor" a la palabra "casa".
9.
Milo.
Parece haber sido una especie de fortaleza en la ciudad de los jebuseos, que ya existía cuando David capturó Jerusalén y a la cual le hicieron muchas adiciones algunos reyes posteriores (ver 1 Crón. 11: 8; 1 Rey. 9: 15, 24; 11: 27; 2 Rey. 12: 20; 2 Crón. 32: 5).
Hacia adentro.
Milo parece haber sido el límite norte de la ciudad de David. Hacia el este la escarpada hondonada de Cedrón constituía una fuerte defensa natural. Todas las edificaciones de David estaban, pues, al sur de Milo y quedaban protegidas por el lado norte. La obra posterior de fortalecer las defensas de la ciudad fue realizada por Joab (1 Crón. 11: 8).
10.
Con él.
Compárese con 1 Crón. 11:9.El éxito de David se debió no sólo a su propio esfuerzo y valentía sino también a la presencia y bendición de Dios. El éxito fundamental en la vida no proviene de la fuerza ni la sabiduría humanas, sino del Espíritu del Señor (ver Zac. 4: 6).
11.
Hiram.
Hay algunas dudas en cuanto a si este Hiram es el mismo que ayudó a Salomón 621 a edificar el templo (1 Rey. 5: 1; 2 Crón. 2: 3). Si se tratara del mismo personaje, eso significaría que un solo rey reinó por un tiempo desusadamente largo, lo que no sería imposible. Los acontecimientos de este capítulo sucedieron en los comienzos del reinado de David, mientras que el Hiram que se relacionó con Salomón todavía vivía en el 24.º año del reinado de éste (1 Rey. 9: 10-14; cf. 6: 1, 38; 7: 1). Esto daría un total de más de 50 años de reinado. Contra la opinión de que es el mismo Hiram, está la declaración de Josefo de que el Hiram que ayudó a Salomón reinó 34 años (Contra Apión 1. 18). Sin embargo, las afirmaciones cronológicas de Josefo no son siempre exactas.
Envió embajadores.
Hiram buscó la alianza. Fue un reconocimiento del poder de David.
Edificaron la casa de David.
En cuanto a edificaciones, los fenicios de ese tiempo (ver págs. 69-71) tenían una experiencia y habilidad mucho mayores que los hebreos, pues David y Salomón dependieron muchísimo de ellos tanto para la construcción de sus palacios como del templo. Los arqueólogos confirman que la albañilería del antiguo período hebreo de Palestina era inferior a la de los cananeos que los precedieron, y a quienes pertenecían los fenicios.
12.
Por amor de su pueblo Israel.
El Señor bendijo a David debido a su integridad y fidelidad. También lo bendijo porque quería hacer del pueblo hebreo un reino espiritual en la tierra. Al tomar decididamente el liderazgo del pueblo escogido, David procedía de acuerdo con los propósitos del cielo. Un programa tal siempre acarrea éxito y bendiciones.
13.
Más concubinas y mujeres.
Con el incremento del poder y la prosperidad, vinieron la tentación y el peligro de que Israel imitara más y más las costumbres de las naciones circunvecinas. Era usual en el Oriente que los monarcas tuvieran un gran harén, y David siguió esa práctica. En esto procedió mal, pues el Señor había ordenado: "Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe" (Deut. 17: 17). El ejemplo dado por David fue imitado por sus sucesores, para perjuicio de ellos.
Hijos e hijas.
Alcanzó a 19 el número total de hijos que le nacieron a David en Hebrón y en Jerusalén (ver 1 Crón. 3: 1-9). No se dan los nombres de las hijas, con excepción de Tamar (1 Crón. 3: 9).
14.
Los nombres.
Los hijos aquí mencionados (vers. 14-16) nacieron en Jerusalén. En el pasaje del cap. 3: 2-5 están los que nacieron en Hebrón. La misma lista, con algunas variantes, se halla en 1 Crón. 3: 5-8; 14: 4-7. Los primeros cuatro, nacidos en Jerusalén, eran los hijos de Betsabé (1 Crón. 3: 5). Refiriéndose a 1 Crón. 3: 5, la BJ dice en nota de pie de página: "Idéntica a 'Betsabé' ". Por lo tanto, nacieron en un período posterior del reinado de David. Todas las listas colocan a Salomón al final entre los cuatro hijos de Betsabé, pero 2 Sam. 12: 24 indica que era el mayor de los hijos sobrevivientes. Las variantes de estas listas no significan necesariamente errores de los escribas. Dos nombres no mencionados en este pasaje se encuentran en la lista de Crónicas, y Quileab (2 Sam. 3: 3) es llamado Daniel. El primer caso es un asunto de omisión, el segundo podría indicar meramente que un hijo tenía más de un nombre.
17.
Oyendo los filisteos.
David no había tenido dificultades con los filisteos durante los primeros años de su reinado. Cuando fue perseguido por Saúl, los filisteos fueron amigables con él, y cuando llegó a ser rey de Judá esperaban que les demostrara amistad oponiéndose a la casa de Saúl. Confiaban que podrían mantener su supremacía sobre una nación hebrea dividida. Pero cuando David llegó a ser rey sobre todo Israel, logró conquistar Jebús y se alió con Hiram, rey de Tiro. Los filisteos, temiendo el creciente poder de David, resolvieron hacer guerra contra Israel y poner coto al poder de su nuevo rey.
Fortaleza.
Heb. metsudah, "el baluarte". La misma palabra hebrea se usa en el vers. 7, y evidentemente se refiere a la misma fortificación (ver PP 761, 762).
18.
El valle de Refaim.
Era un fértil valle que se extendía al suroeste de Jerusalén, y lo bastante amplio como para un gran campamento.
19.
Consultó David a Jehová.
Ver com. cap. 2: 1.
Ciertamente entregaré.
No hay un adverbio en el texto hebreo, pero su construcción requiere una traducción enfática del verbo.
20.
Baal-perazim.
Literalmente, "señor de abrirse paso" o "poseedor de las brechas". Al realizar un súbito ataque contra los filisteos, 622 David abrió una brecha en sus filas y los arrolló a todos. Con la ayuda del Señor, las fuerzas de Israel irrumpieron en medio de la resistencia enemiga como aguas a través de una represa. Quizá después de esta victoria ese lugar recibió el nombre de Baal-perazim.
21.
Idolos.
La referencia paralela, en 1Crón.14: 12, dice 'elohim, "dioses". Cuando los filisteos se atrevieron a ir a la batalla, llevaron consigo las imágenes de sus dioses, esperando así asegurar la victoria. La presteza de la derrota se ve, porque en su huida dejaron abandonados sus dioses.
Los quemaron.
Literalmente, "se los llevaron". El pasaje de 1 Crón. 14: 12 demuestra que estas palabras deben entenderse tal como están traducidas en la RVR.
22.
Volvieron a venir.
La derrota tan sólo incitó a los filisteos para que redoblaran sus esfuerzos. Reuniendo fuerzas aun mayores, vinieron otra vez contra David determinados a ganar la victoria.
23.
Consultando David a Jehová.
Ver vers.19.La victoria previa de David no hizo que confiara en sí mismo ni se engriera. Tenía el hábito de procurar la dirección de Dios.
No subas.
En el vers. 19 se registra que David recibió la instrucción de ir. El enemigo había vuelto al mismo campo de batalla, y era evidente que esperaba que David empleara el mismo método de ataque que usó antes. Sin duda, esta vez estaban preparados para un ataque directo. Pero el Señor instruyó a David para que no hiciera un ataque frontal.
Rodéalos.
"Da un rodeo detrás de ellos" (BJ). David venció rodeando al enemigo y atacándolo desde un flanco inesperado. Dios procede de diversas maneras para dar la victoria a los suyos. Los que han pedido la ayuda divina, a veces han recibido la sencilla instrucción de quedar tranquilos y esperar la salvación del Señor (ver Exo. 14: 13, 14; 2 Rey. 19: 7, 32, 35). Otras veces la liberación se produce mediante la dirección y la bendición de Dios concedidas al esfuerzo humano. No manifiesta falta de fe el que, después de presentar una petición a Dios, hace todo lo que puede para lograr su cumplimiento.
Balsameras.
Es dudosa su identificación botánica.
24.
Marcha.
El sonido le iba a ser una señal de que Dios lo acompañaría y que los ejércitos del cielo marcharían delante de él. La forma masculina de la palabra "marcha" (Heb. tse'adah), se emplea en Juec. 5: 4 y Sal. 68: 7 para referirse a la marcha de las huestes de Dios.
Te moverás.
Tenemos que hacer nuestra parte en la obra del Señor. Deben esperar la derrota los que permanecen ociosos, esperando que actúe el Señor mientras que ellos no hacen nada. El Altísimo ordenó a David y a su pueblo que se movieran, y les prometió que entonces él iría delante de ellos para derrotar las huestes de los filisteos. Entonces y ahora, las promesas de Dios son condicionales. Cuando hacemos nuestra parte, Dios hace la suya.
25.
David lo hizo así.
Era sencillo el secreto del éxito de David: siguió exactamente las instrucciones de Dios. Cuando el hombre pone su voluntad por encima de la voluntad de Dios, abre las puertas a la derrota. No siempre entenderemos las razones de las órdenes de Dios, ni siempre es necesario entenderlas. Todo lo que se espera de nosotros es que confiemos y obedezcamos. David obedeció implícitamente las direcciones divinas, y el resultado significó otra gran victoria.
Desde Geba.
"Gabaón" (BJ). En la LXX se lee "Gabaón". Esto corresponde con el pasaje paralelo de 1 Crón. 14: 16. Geba, la moderna Jeba' está a 9,6 km al noreste de Jerusalén y Gabaón, ej-Jib, a la misma distancia al noroeste. Es evidente que se trata de Gabaón, pues se halla directamente en la ruta del regreso del valle de Refaim a Gezer.
Gezer.
Una fortaleza que dominaba el valle de Ajalón, unos 25 km al oeste de Gabaón. Se han hecho excavaciones en este lugar -ahora llamado Tell Gezer- que han proporcionado abundantes pruebas arqueológicas. Cuando los reyes de Jerusalén, Hebrón, Jarmut, Laquis y Eglón atacaron Gabaón, Josué los persiguió por el paso de Bet-horón y logró una notable victoria sobre ellos en el valle de Ajalón, donde se detuvo el sol (Jos. 10: 1-14). Sin duda ésta fue la misma ruta seguida por David cuando derrotó a los filisteos, pues el camino de Gabaón a Gezer pasaba por el valle de Ajalón. La huida en esa dirección noroeste desde Jerusalén se debió a que David había "rodeado" a los filisteos para atacarlos desde el sur; los repelió después hacia el norte a Gabaón, y de allí hacia Gezer. En el relato paralelo, estas batallas están ubicadas entre el intento infructuoso de David (1 Crón. 13: 5-14) y en el que tuvo éxito (1 Crón. 15) de 623 llevar el arca a Jerusalén (1 Crón. 14: 8-17). Pero el relato de Crónicas también registra que Hiram ayudó a David en la construcción de su casa, y menciona a los hijos que le nacieron en Jerusalén (1 Crón. 14: 1-7) entre sus dos tentativas para llevar allí el arca. Por lo tanto, se advertirá que la sucesión de los acontecimientos -tal como se registra en 2 Sam. y 1 Crón.- no es siempre la misma. A veces es imposible determinar los detalles exactos de la cronología correspondiente. Es evidente que el orden de los sucesos es menos importante que los hechos mismos y las lecciones espirituales que se pueden obtener de ellos.
Ver PP 761, 762 que corresponde con la sucesión de los acontecimientos de 2 Sam.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-25 PP 759-762
1-3 PP 759
6, 7 PP 761
10 PP 760
11, 17, 18 PP 761
18-25 PP 762
24 5T 728

2 SAMUEL - CAPÍTULO 6         AUDIO
1 David procura llevar el arca de Quiriat-jearim a Jerusalén en un carro nuevo. 6 Uza es muerto en Pérez-uza. 9 Dios bendijo a Obed-edom a causa del arca. 12 David conduce el arca a Sion con sacrificios, danza delante de ella y es reprendido por Mical. 17 La coloca en un tabernáculo con mucho gozo y festejos. 20 Mical reprende a David por su gozo religioso, y no tiene hijos hasta el día de su muerte.

1 DAVID volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil.
2 Y se levantó David y partió de Baala de Judá con todo el pueblo que tenía consigo, para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines.
3 Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo.
4 Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en el collado, con el arca de Dios, Ahío iba delante del arca.
5 Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos.
6 Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban.
7 Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios.
8 Y se entristeció David por haber herido Jehová a Uza, y fue llamado aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy.
9 Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el arca de Jehová?
10 De modo que David no quiso traer para sí el arca de Jehová a la ciudad de David; y la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo.
11 Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa.
12 Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David.
13 Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado.
14 Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino.
15 Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta.
16 Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón.624
17 Metieron, pues, el arca de Jehová, y la pusieron en su lugar en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová.
18 Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos.
19 Y repartió a todo el pueblo, y a toda la multitud de Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno un pan, y un pedazo de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa.
20 Volvió luego David para bendecir su casa, y saliendo Mical a recibir a David, dijo: ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera!
21 Entonces David respondió a Mical: Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová.
22 Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado.
23 Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte.
1.
David volvió a reunir.
El mismo relato, con una introducción más larga, se encuentra en 1 Crón. 13: 1, 6-14. David se proponía que Jerusalén fuera tanto la capital civil como la capital religiosa de la nación. Durante muchos años el arca había estado en Quiriat-jearim, adonde se la había llevado al ser devuelta por los filisteos después de la muerte de Elí (1 Sam. 7: 1). David deseaba albergar el arca en un santuario nacional en Jerusalén. Antes de llevar a cabo ese propósito, convocó a los dirigentes de la nación (1 Crón. 13: 1-4) para consultarles acerca de su plan.
Todos los escogidos.
La transferencia del arca debía ser motivo de una exhibición ostentosa y de regocijo nacional. David ordenó que 30.000 de los hombres principales del reino se reunieran en Jerusalén para participar de los solemnes festejos.
2.
Baala de Judá.
Otro nombre de Quiriat-jearim (Jos. 15: 9; 1 Crón. 13: 6), a unos 14 km al noroeste de Jerusalén.
El nombre de Jehová.
El arca era el símbolo de la presencia de Dios y por eso recibió su santo nombre. El pueblo de Dios (Deut. 28: 10) y su templo (1 Rey. 8: 43) también debían llevar el nombre divino, evidentemente en el sentido de posesión.
Entre los querubines.
"Sobre los querubines" (BJ). La palabra "entre" no está en el hebreo, y la relación de la forma verbal "mora" con los querubines es un asunto de interpretación. La palabra traducida "mora" se traduce también con frecuencia como alguna forma del verbo "sentarse" (Gén. 18: 1; 19: 1; 21: 16; etc.).
3.
Sobre un carro nuevo.
La ley de Moisés disponía que el arca fuera llevada por los hijos de Coat (Núm. 4: 4-15; 7:9). David debiera haber hecho caso de esta instrucción, pero tal vez razonó que llevar el arca en un carro nuevo, tirado por bueyes, representaría una señal de respeto especial. Sin duda recordaba que cuando los filisteos devolvieron el arca a Israel la llevaron en un carro nuevo (1 Sam. 6: 7-14). Sin embargo, ese caso era completamente diferente, pues procedieron según les pareció mejor. Cuando el arca llegó a Israel, la retiraron del carro unos levitas (1 Sam. 6: 15) de acuerdo con las instrucciones divinas dadas a Moisés.
En el collado.
"En la loma" (BJ). El arca estuvo en la casa de Abinadab, que estaba en la loma o colina, en Quiriat-jearim.
Hijos de Abinadab.
El arca había estado en la casa de Abinadab, por lo menos durante dos o tres generaciones antes de este tiempo, o sea a partir de la muerte de Elí (1 Sam. 4: 15-18; 6: 1; 7: 1). El hecho de que Uza y Ahío son llamados "hijos de Abinadab", tan sólo significa que eran sus descendientes, de acuerdo con el uso de ese término en hebreo (ver com. 1 Sam. 14: 50; ver también t. I págs. 190,191, 196). Puesto que Uza y Ahío habían tenido a su cargo el cuidado del arca mientras estaba en su hogar, les fue adjudicada la responsabilidad de llevarla a Jerusalén. Sin embargo, esto contradecía la orden explícita del Señor de que los levitas coatitas debían llevarla en hombros (Núm. 4: 15; 7: 9). No había una excusa válida para desobedecer las órdenes divinas en este asunto.
JERUSALÉN EN LOS TIEMPOS DE LOS ISRAELITAS *
Guiaban el carro nuevo.
Aunque guiaban el carro, no iban en él. Ahío caminaba delante 625 del carro (vers. 4) y Uza probablemente caminaba al lado o detrás del arca, donde podía cuidarla (ver vers. 6).
5.
Danzaban delante de Jehová.
La mudanza del arca a Jerusalén debía convertirse en un motivo de gozo impresionante. La multitud acompañante tocaba y cantaba. Para el pueblo, el arca representaba la presencia de Dios, y había regocijo debido a esa presencia.
Con arpas.
La lista de diversos tipos de instrumentos musicales es una indicación de que la habilidad musical era corriente en el tiempo de David. Hay pruebas de que, tanto en Egipto como en Mesopotamia, la música se había desarrollado muchísimo por lo menos 1.000 años antes de ese tiempo.
6.
La era de Nacón.
"La era de Quidón" (1 Crón. 13: 9). Este es un ejemplo del nombre de un hombre o de un lugar que se escribía en más de una manera. No hay indicios en cuanto a su ubicación. Cuando llegaron a la era, quizá los bueyes se volvieron a un lado para tomar algo del cereal que estaba esparcido, lo cual provocó la dificultad.
Extendió su mano.
El arca era santa. Nadie debía tocarla sino los sacerdotes descendientes de Aarón (Núm. 4: 15; PP 763). Dios es estricto en sus requerimientos. Es cierto que los filisteos habían tocado el arca sin recibir ningún daño, pero no podían ser responsables por lo que no sabían; sin embargo, los israelitas conocían la instrucción del Señor.
7.
Se encendió.
El hombre ve sólo la apariencia externa, pero Dios contempla el corazón. A los que acompañaban a Uza podría haberles parecido que las intenciones de él eran perfectamente honorables: tan sólo trataba de ayudar cuando extendió la mano para sostener el arca. Pero él no estaba en armonía con Dios. Al tocar el arca cometió un acto de presunción. Un ser pecador no debería haberse atrevido a tocar lo que simbolizaba la presencia de Dios. El Señor no podía permitir que se pasara por alto esa flagrante desobediencia a su orden expresa. Si el pecado de Uza no hubiese sido castigado, su falta podría haber implicado a muchos otros. Los que conocían las faltas de Uza se habrían envalentonado mucho en el pecado si se les hubiera permitido llegar a la conclusión de que Dios pasaba por alto faltas como la de Uza y que aceptaba al culpable. La muerte de Uza sirvió de advertencia para muchos de que el Señor es justo y requiere estricta obediencia de todos.
Lo hirió allí Dios.
Algunos han considerado que la muerte de Uza fue un castigo desproporcionadamente severo. Sin embargo, el incidente sucedió dentro de un régimen teocrático, cuando los castigos civiles incluían infracciones religiosas y se infligía pena de muerte por faltas por las que ahora no se la aplica (Exo. 22: 20; Lev. 20: 2, 9, 27; Núm. 15: 32-36; cf. Hech. 5: 1-11). Se necesitan castigos severos para impedir el mal. Si se relajaran nuestras actuales leyes que reprimen los crímenes, habría un tremendo incremento de la criminalidad. Uza había estado tanto tiempo en la presencia del arca que la familiaridad había creado en él un espíritu de irreverencia. Había sido culpable de presunción temeraria e imprudente, y de acuerdo con ella lo había tratado el Señor. La alarmante catástrofe hizo que las huestes congregadas de Israel comprendieran la importancia de las órdenes expresas de Dios y la enormidad del pecado de la irreverencia.
8.
Se entristeció David.
La tristeza de David por la muerte de Uza principalmente se debió a que él mismo no era de corazón recto. Si hubiese estado plenamente en paz con Dios no habría tenido razón para temer y habría aceptado la voluntad del Señor. Todo lo que Dios hace es perfecto, y cada vez que el ser humano queda descontento con las obras de Dios, es una indicación de que algo anda mal en su propia experiencia. Habría sido mejor que David se hubiese humillado y autoexaminado en busca de sus propios defectos ocultos en vez de buscar faltas en Dios.
9.
Temiendo.
David temía que algún pecado de su propia vida pudiera provocar el castigo divino sobre él (ver PP 764).
10.
Obed-edom.
Este nombre aparece en 1 Crón. 15: 18, 21; 26: 4, 8, 15, pero no se ha podido establecer su identidad con exactitud.
Geteo.
"De Gat" (BJ). Difícilmente se trata de un geteo de Filistea sino que más bien se refiere a alguien que una vez habitó la ciudad levítica de Gat-rimón, en Dan o en Manasés, 626 asignada a los coatitas (Jos. 21: 24-26). De ese modo, Obed-edom puede haber sido miembro de la familia designada especialmente para llevar el arca (Núm. 4: 15; 7: 9).
11.
Bendijo Jehová a Obed-edom.
La presencia del arca en el hogar de Obed-edom significó una bendición y no una maldición. El sabía cuán terriblemente el Señor había castigado la irreverencia con la cual se había profanado el arca. Quizá había visto a David y a los miles de Israel temblando espantados, temerosos de la presencia del arca de Dios. Sin embargo, y a pesar de todo esto, dio la bienvenida al arca en su casa.
Toda su casa.
La bendición prodigada a Obed-edom no sólo fue para él sino para toda su casa. Mediante el fiel Abrahán habían de ser bendecidas todas las familias de la tierra (Gén. 12: 2, 3). Muchos reciben alegría, prosperidad y paz cuando alguien goza de la presencia de Dios, y el que recibe esa bendición se convierte en una bendición.
12.
Fue dado aviso.
Lo que sucedió con Obed-edom demostró que, aunque Dios es santo, no lo debe temer el humilde y obediente. La nación había estado esperando para ver qué sobrevendría al geteo y a su familia (PP 765). La bendición despejó la lobreguez y los presentimientos que había ocasionado la muerte de Uza.
13.
Los que llevaban el arca.
David había aprendido la lección de completa obediencia a los requisitos de Dios. Ahora no se llevó el arca en un carro, sino que, de acuerdo con la orden de David (1 Crón. 15: 2) y la palabra de Dios (Núm. 4: 5, 6, 15; 7: 9; 1 Crón. 15: 15); la trasladaron los levitas. El registro de Crónicas acerca del regreso del arca es mucho más detallado y explícito que éste (ver 1 Crón. 15: 1-29).
Seis pasos.
La muerte de Uza en el intento anterior de trasladar el arca hizo que David procediera con sumo cuidado. Al principio sólo se dieron seis pasos moviendo el arca, y cuando no apareció ninguna evidencia del desagrado del Señor, se ofrecieron sacrificios para expresar el agradecimiento del pueblo a Dios porque su presencia ahora estaba con ellos y su buena voluntad los amparaba.
Un buey y un carnero.
El 13er. versículo no está en la LXX. En su lugar, dice esa versión: "Y estaban con él llevando el arca siete bandas [o coros], y como sacrificio un becerro y ovejas".
14.
Danzaba ... delante de Jehová.
La danza de David fue un acto de solemne y santo gozo. Para una persona del Cercano Oriente de entonces, esa era una manera natural de expresarse por extraña que nos parezca hoy. De ese modo David expresó su alabanza de agradecimiento y así honró y glorificó el santo nombre de Dios. No había nada en la danza de David que pudiera ser comparable con las danzas modernas o que las justifique. Mediante el baile actual común, nadie se acerca a Dios ni recibe la inspiración de pensamientos más puros para llevar una vida santa. Degrada y corrompe. Descalifica a la persona para la oración o el estudio de la Palabra de Dios, y la aparta de la rectitud induciéndole a francachelas. La moral se corrompe; no sólo se malgasta el tiempo sino que se lo emplea mal y, con frecuencia, se sacrifica la salud (ver PP 766).
Un efod de lino.
Compárese con 1 Crón. 15: 27. David puso a un lado su manto real para esta ocasión y se vistió con un sencillo efod de lino, de la clase que generalmente llevaban los sacerdotes y otros (ver com. 1 Sam. 2: 18; cf. 1 Sam. 22: 18; 2 Crón. 5: 12). Al hacer esto no asumió prerrogativas sacerdotales; tan sólo mostraba a su pueblo que estaba dispuesto a humillarse y hacerse uno con ellos en el servicio de Dios.
16.
Le menospreció.
Mical no podía apreciar ni entender el fervor que inducía a David a unirse con la gente para expresar en forma tan vívida su gozo en el Señor. Cuando David cantó y danzó delante de Dios, su acto de culto fue aceptado por el cielo, pero fue despreciado por su esposa. Mical, cuyo padre había estado en éxtasis en más de una ocasión (1 Sam. 10: 10; 19: 22-24), no tenía derecho a quejarse de que David fuera tan expresivo. Pero quizá la ocasión le dio una excusa para dar rienda suelta a sus reprimidos sentimientos de mala voluntad. Una vez había estado enamorada de David como de un héroe juvenil, pero su casamiento había terminado pronto cuando él huyó de Saúl. Ahora habían pasado unos 20 años, durante los cuales se había casado con otro hombre del cual había sido arrancada a la fuerza y entregada a su esposo anterior, en aras de una maniobra política después de una larga guerra contra la casa de su padre. La orgullosa hija de Saúl estaba llena de resentimiento y dispuesta para encontrar faltas en David, aun en el celo de él 627 por honrar al Señor en lo que, en ese tiempo, se aceptaba como una forma de alabanza.
17.
Una tienda.
No se trata del antiguo tabernáculo, que entonces estaba en Gabaón (1 Crón. 16: 39), sino una tienda nueva que David había preparado especialmente para el arca (2 Crón. 1: 3, 4).
Holocaustos.
El altar normal de los holocaustos estaba entonces en el tabernáculo mosaico, en Gabaón (1 Crón. 21: 29). Pero debe haberse erigido otro altar en Jerusalén. Los holocaustos eran ofrendas consagradas, en tanto que los sacrificios de paz, por su misma naturaleza, se ofrecían en ocasiones de alegría y regocijo. La gente comía, como un festejo, la mayor parte del sacrificio. El pasaje de 2 Sam. 6: 16-19 es paralelo con 1 Crón. 15: 29 a 16: 3. Pero en Crónicas se han añadido muchos detalles de las ceremonias de esa ocasión que no se encuentran en el libro de Samuel (1 Crón. 16: 4-42).
18.
Bendijo al pueblo.
David era el dirigente tanto espiritual como secular de su pueblo. Era perfectamente adecuado que el rey de Israel, que había sido elegido para ese cargo por Dios, pronunciara la bendición divina sobre el pueblo. Compárese con la bendición de Salomón en la dedicación del templo (1 Rey. 8: 14, 55).
19.
Repartió a todo el pueblo.
David era liberal por naturaleza. Cuando el pueblo estuvo por esparcirse, cada persona recibió un regalo proporcionado por la generosidad real. Así cada uno volvería a su casa contento, lo cual le ayudaría a olvidar sus dificultades individuales y a cantar alabanzas a su Dios y a su rey.
Un pedazo de carne.
"Un pastel de dátiles" (BJ). Heb. 'eshpar. Esta palabra aparece sólo aquí y en el pasaje paralelo de 1 Crón. 16: 3. Su significado es dudoso. La BJ dice, en nota de pie de página, "sentido conjetural". La traducción de la RVR es la interpretación dada a la palabra por los judíos. La Vulgata dice: "Un pedazo de carne bovina para asar". Algunos eruditos modernos dan a 'eshpar el significado de "alimento para el viajero", "provisiones consistentes en dátiles y cereales cocinados o crudos" y "pastel de dátiles".
Una torta de pasas.
"Un pan de pasas" (BJ). Heb. 'ashishah. Esta palabra se ha definido literalmente como "una torta", tales como las que se preparaban con uvas secas o pasas prensadas para darles cierta forma. Las palabras "de vino", añadidas en cursiva en la RVA, pueden haber estado implícitas en el término ´ashishah (ver Ose. 3: 1; PP 767).
Se fue todo el pueblo.
En 1 Crón. 16: 4-42 hay muchos detalles adicionales acerca de las festividades y los arreglos que se hicieron en las ceremonias de dedicación.
20.
A recibir a David.
David había pasado por su casa mientras acompañaba el arca cuando la llevaban a su nueva tienda, y Mical lo había observado (vers. 16). Después de completar las diversas ceremonias de dedicación, volvió a su hogar, y Mical -que mientras tanto se irritaba más y más- salió a su encuentro. Estaba ansiosa de reprochar a su esposo por las manifestaciones de gozo que había exhibido en las ceremonias del traslado del arca. Mical no participó en absoluto del espíritu de regocijo de esa ocasión.
Hoy día hay muchos en la iglesia que hacen una profesión de religión pero que, pudiendo ser felices, tienen amargado el espíritu; en lugar de regocijarse en el Señor, están enojados con sus hermanos; y en vez de tener la mirada fija en las cosas de Dios, se lo pasan buscando faltas en los que se regocijan en el Señor. Hacer resaltar estas cosas no implica que la excitación y la emotividad lleven necesariamente a la espiritualidad. Un despliegue público de emociones no siempre es la medida de la consagración del alma; un temperamento más tranquilo puede expresar una consagración más profunda a Dios mediante el arrobamiento interno del alma o mediante actos de amor. Pero si la falta de manifestaciones externas se debe a apatía interior o indiferencia, entonces la dignidad se convierte en formalismo.
Cuán honrado.
En vez de saludar a su esposo con una palabra de gozosa bienvenida, Mical vituperó a David con esa cortante ironía, acusándolo de actuar más como un bufón que como un rey.
Descubriéndose.
Es decir, quitándose su atavío real y apareciendo en público con el sencillo efod de lino que usaban los sacerdotes y otros (ver com. vers. 14).
21.
Fue delante de Jehová.
Mical necesitaba entender la verdadera razón de la conducta de David. También le hacía falta saber que el orgullo egoísta de ella era la raíz de su amargura de espíritu. David creía que Mical no había despreciado al rey sino al Señor y a su servicio. 628
En preferencia a tu padre.
David recordó a Mical que el Señor había rechazado a su padre, pero lo había elegido a él. Dios se había agradado con el proceder de David, pero Mical adoptaba la misma actitud arrogante que había ocasionado el rechazo de su padre como rey. Las palabras de David no fueron agradables, pero fueron justificadas.
Danzaré.
David hizo saber a Mical que ella no tenía razón para emplear palabras cortantes de reproche, y que su acusación no aminoraría en él su ardor ni le haría cambiar de conducta. Continuaría regocijándose delante del Señor, expresando su gratitud por todo lo que Dios había hecho por él.
22.
Vil.
Heb. qalal, "ser liviano, pequeño, o de poca estima"; en la forma empleada aquí, "rebajarse".
A tus ojos.
De allí en adelante, las acciones de David harían que él fuera todavía más menospreciado a la vista de Mical.
De las criadas.
David confiaba en que la mayoría del pueblo entendería su celo religioso. No tomó en cuenta la opinión de Mical, ni esperaba que el pueblo la tuviera en cuenta.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-23 PP 763-768; SR 191-193
1-4 PP 763
5-7 PP 763
6, 7 CW 97; Ev 89, 90; LS 321; MC 343; SR 192; 8T 284; TM 354, 470
8-10 PP 763
9- 11 SR 192
11-13 PP 765
12 SR 193
14 PP 765, 766
16-20 PP 768
17 SR 193
21-23 PP 768

2 SAMUEL - CAPÍTULO 7         AUDIO
1 Natán primero aprueba el propósito de David de edificar una casa para Dios, 4 y después se lo prohíbe por palabra de Dios. 12 Le promete beneficios y bendiciones a su simiente. 18 Oración y agradecimiento de David.

1 ACONTECIO que cuando ya el rey habitaba en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor,
2 dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas.
3 Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo.
4 Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo:
5 Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more?
6 Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo.
7 Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: ¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro?
8 Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel;
9 y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra.
10 Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio,
11 desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa.
12 Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.
13 El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.629
14 Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres;
15 pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti.
16 Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.
17 Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.
18 Y entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí?
19 Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. ¿Es así como procede el hombre, Señor Jehová?
20 ¿Y qué más puede añadir David hablando contigo? Pues tú conoces a tu siervo, Señor Jehová.
21 Todas estas grandezas has hecho por tu palabra y conforme a tu corazón, haciéndolas saber a tu siervo.
22 Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos.
23 ¿Y quién como tu pueblo, como Israel, nación singular en la tierra? Porque fue Dios para rescatarlo por pueblo suyo, y para ponerle nombre, y para hacer grandezas a su favor, y obras terribles a tu tierra, por amor de tu pueblo que rescataste para ti de Egipto, de las naciones y de sus dioses.
24 Porque tú estableciste a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre; y tú, oh Jehová, fuiste a ellos por Dios.
25 Ahora pues, Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho.
26 Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y se diga: Jehová de los ejércitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo David sea fírme delante de ti.
27 Porque tú, Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, revelaste al oído de tu siervo, diciendo: Yo te edificaré casa. Por esto tu siervo ha hallado en su corazón valor para hacer delante de ti esta súplica.
28 Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo.
29 Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre.
1.
Habitaba en su casa.
La idea es: "mientras el rey moraba en su propia casa", es decir, después de que la había edificado. David comenzó a pensar en la inconsecuencia de tener una bella casa propia sin que hubiera un lugar que pudiera ser llamado la casa de Dios. Compárese con el relato paralelo de los acontecimientos de este capítulo en 1 Crón. 17.
Había dado reposo.
El período de paz permitió que David consagrara su tiempo y energía a otras cosas. En esas circunstancias comenzó a considerar la edificación de un templo para el culto de Dios.
2.
Al profeta Natán.
Esta es la primera mención del profeta Natán, pero es evidente que ya era un consejero confidencial del rey, a quien éste consultaba sobre asuntos importantes en los cuales deseaba direcciones específicas de Dios. Natán se convirtió en una figura prominente durante el reinado de David y también durante el de Salomón (ver 2 Sam. 12; 1 Rey. 1: 10-12, 34, 38).
Entre cortinas.
"Bajo pieles" (BJ). La palabra traducida "cortinas" (o "pieles") es la que se usa en Exo. 26 y 36 para la cobertura del tabernáculo. La tienda en la cual se albergaba el arca era una estructura provisional, quizá similar al tabernáculo mosaico. El tabernáculo original y el altar de los holocaustos estaban en Gabaón (1 Crón. 21: 29; 2 Crón. 1: 3-6). Como el arca estaba en una tienda en Jerusalén, había entonces dos santuarios nacionales. Sin embargo, el propósito de Dios era que hubiera sólo un lugar central de culto (Deut. 12: 13, 14), y el plan de David fue establecer un gran santuario nacional en Jerusalén.
3.
Natán dijo.
Natán era profeta, pero es evidente que en ese momento expresó su opinión personal. Un profeta puede dar a los hombres un mensaje inspirado tan sólo si Dios le ha dado tal mensaje. El profeta -cuando afronta una cuestión difícil- dispone 630 del privilegio de orar para recibir una respuesta inspirada, pero la índole de la respuesta es del Señor. Hay veces cuando Dios considera que es mejor que los seres humanos tomen sus propias decisiones y desarrollen así la facultad de juzgar sabiamente. En otras oportunidades le place enviar un mensaje divino. Tales comunicaciones divinas con frecuencia resaltan mediante las palabras: "Así dice Jehová" (ver vers. 5).
Anda, y haz.
Parecía bueno el propósito expresado por David, y naturalmente Natán pensó que era correcto que lo realizara. Sin embargo, el profeta no había recibido ningún mensaje confirmatorio. Habló de acuerdo con su propio juicio y no para expresar una revelación divina.
4.
Vino palabra de Jehová.
Era evidente que el mensaje provenía de Dios (ver com. vers. 3), y era completamente opuesto a lo que Natán había expresado antes. Con todo, no hay prueba alguna de que hubiera habido espíritu de rebeldía en Natán cuando se le pidió que volviera al rey y reconociera su error anterior. Se necesita de la gracia divina para admitir que uno ha cometido una falta y para ponerse en acción a fin de rectificar el error.
5.
Mi siervo David.
David era siervo de Dios, y él mismo había hablado movido por la inspiración divina, como cuando compuso los Salmos. A él también se le aplicó el título de "profeta" (Hech. 2: 30). En esta ocasión, el Señor prefirió no hablarle directamente sino por medio de otro profeta. Dios obra mediante diferentes individuos y la luz divina fluye por diversos canales. Así también hoy Dios obra por medio de la organización de su iglesia, demanda que existan amor y confianza mutuos entre los hermanos, y amonesta contra el peligro de proceder en forma individual. Si David hubiese estado orgulloso de sus opiniones, podría haberse irritado mucho al ver que se contrariaban sus ideas. Por el contrario, aceptó el reproche divino, aunque se oponía tanto a su propósito como al juicio del profeta.
Así ha dicho Jehová.
Cuando los mensajes traen este rótulo, los seres humanos debieran prestar atención. Si se sospecha que el mensaje no es genuino (ver 1 Juan 4: 1), hay pruebas especificadas en la Palabra de Dios por las cuales se puede comprobar la validez de lo expuesto (Núm. 12: 6; Deut. 13: 1-3; 18: 22; Mat. 7: 15-20; 1 Juan 4: 1-3). Es nuestra la responsabilidad de descubrir el origen del mensaje; y si es de Dios, debemos obedecerlo.
¿Tú me has de edificar casa?
La pregunta implica una respuesta negativa. El pasaje paralelo dice: "Tú no me edificarás casa" (1Crón. 17: 4).
6.
Ciertamente.
O "puesto que" o "porque". Se da la razón por la cual David no debía edificar la casa.
Desde el día.
Habían pasado unos 450 años desde el éxodo (ver com. 1 Rey. 6: 1). Durante ese tiempo el tabernáculo había sido el lugar de la morada terrestre de Dios. Con frecuencia había sido trasladado de un lugar a otro, y aún no había llegado el tiempo para que hubiera un lugar permanente de culto de los hijos de Israel. Esos arreglos provisionales habían continuado durante tanto tiempo, que parecía que una tienda podía continuar por un tiempo más hasta que se pudieran tomar las disposiciones necesarias para la edificación del templo.
7.
Las tribus de Israel.
El pasaje paralelo reza: "los jueces de Israel" (1 Crón. 17: 6). La diferencia en hebreo consiste en una sola letra. En la LXX se lee "tribus" en ambas referencias.
8.
Redil.
Literalmente, "una morada", por supuesto, en este caso, de las ovejas.
9.
Te he dado.
Esto podría traducirse como futuro: "Te daré", aunque los eruditos judíos que insertaron una forma de puntuación en el texto hebreo, entre los siglos VI y IX DC, colocaron una marca que -si es válida- requiere que el verbo sea traducido en tiempo pasado. Sin embargo, la BJ le da un sentido futuro al traducir: "Voy a hacerte un nombre grande".
10.
Ni los inicuos le aflijan más.
Durante todo el período de los jueces los israelitas habían sido afligidos por sus enemigos. Esto no estaba en armonía con el propósito divino, y el Señor ahora les prometió un período libre de opresión; sin embargo, la promesa era condicional. Tendrían un destino glorioso con la única condición de que trabajaran en armonía con los planes y propósitos del cielo; pero debido a que rehusó persistentemente aceptar su elevado privilegio, el Señor permitió que su pueblo profeso repetidas veces cayera en manos de sus enemigos hasta que fue destruido como nación y rechazado como pueblo escogido de Dios. 631
11.
Te daré descanso.
Si los acontecimientos del cap. 8 siguen cronológicamente, todavía David debía ver más guerras; sin embargo, las palabras pueden ser interpretadas como que se refieren a la cesación temporal de la guerra mencionada en el pasaje del cap. 7: 1.
Casa.
Dios establecería la familia de David asegurando la sucesión de su posteridad en el trono.
12.
Levantaré ... a uno de tu linaje.
Esto se refiere principalmente a Salomón, sucesor de David y constructor del templo. Pero a David también se le mostró que el Mesías vendría de su linaje (ver Hech. 2: 30).
13.
Para siempre.
Si la nación de Israel hubiese sido leal a Dios, habría continuado para siempre y nunca habría sido destruido el glorioso templo (ver PR 31, 412). Lo que Dios quería realizar para el mundo mediante la nación hebrea lo lleva a cabo ahora por medio de su iglesia (PR 526, 527). Sin tomar en cuenta el fracaso del hombre, finalmente se llevará a cabo el propósito de Dios con el establecimiento de un reino eterno por medio de Cristo (Luc. 1: 31-33; cf. Sal. 89: 29, 36, 37; Dan. 2: 44; 7: 14, 27; Abd. 21; Miq. 4: 7; Heb. 1: 8).
14.
Yo le seré a él padre.
Cf. 1 Crón. 22: 9, 10; 28: 6. En esta promesa Dios se identificaba con David y su descendencia. Los que siguieron a David en el trono de Israel habían de reinar en el nombre del Señor, como hijos de Dios y representantes del cielo. Cuando fracasaron los descendientes literales, se cumplieron las promesas en Cristo (ver Heb. 1: 5).
Le castigaré.
Los castigos de Dios son actos de amor. Envía sus juicios para que sus hijos vuelvan en sí y regresen a las sendas de justicia. Un padre sabio y amante castigará al hijo que ama (Prov. 3: 12; Heb. 12: 5-10). Esta cláusula se omite en 1 Crón. 17: 13.
Vara de hombres.
Con frecuencia Dios emplea a los hombres para castigar a otros hombres. A menudo sus castigos caen sobre las naciones por medio de otras naciones (ver Isa. 10: 5, 6; Jer. 51: 20). Mediante Asiria y Babilonia, por ejemplo, castigó a Israel y a Judá.
15.
No se apartará.
Una promesa condicional que no pudo cumplirse debido al fracaso humano. Ahora los privilegios pertenecen al Israel espiritual.
De Saúl.
También a Saúl se le había prometido el reino "para siempre" (ver 1 Sam. 13: 13).
De delante de ti.
Literalmente, "de tus faces", es decir, de tu presencia. Estas promesas correspondían condicionalmente, a David.
16.
Será estable.
Debido al fracaso de los descendientes de David, finalmente estas importantes promesas se cumplirán sólo mediante Cristo y su iglesia (ver Isa. 9: 6, 7; Jer. 23: 5, 6; 33: 14-21).
17.
Así habló Natán.
Hasta este punto se ha registrado la comisión que Natán recibió del Señor para David (vers. 5-16). Este versículo afirma que él la cumplió.
18.
Se puso delante de Jehová.
Quizá en el tabernáculo en el cual se hallaba el arca. David quedó abrumado por la revelación que le había sido dada. No se le permitiría que construyera el templo, pero las promesas que se le hicieron compensaron del todo el chasco inicial.
Señor Jehová, ¿quién soy yo?
Mientras David, sentado, meditaba, probablemente recordó los años pasados, viéndose primero como un humilde pastorcillo que vagaba por las colinas y aprendía cuál era la voluntad de Dios; luego la forma en que había sido elegido para el reino, pero que había tenido que huir por las colinas de Judá como fugitivo, sin saber cada día qué prueba o qué peligro nuevos le sobrevendrían al día siguiente. Ahora, por fin disfrutaba de paz, y con ella vino la promesa de Dios en cuanto al futuro de su reino. David quedó abrumado ante este pensamiento. Con profunda humildad y plena abnegación, clamó: "Señor Jehová, ¿quién soy yo?" De acuerdo con las normas humanas, David podía ser considerado como un hombre de realizaciones extraordinarias, un caudillo excepcional, varón de profunda piedad y gran valor, hombre de honor y éxito, uno de los más grandes poetas y de los reyes más destacados de la historia. Pero David se sentía profundamente humilde ante su Hacedor y completamente indigno del alto honor que Dios le confería a él y a su casa.
19.
Como procede el hombre.
Literalmente, "la ley del hombre", es decir la ley humana. Es oscuro el significado de esta frase. En la BJ hay puntos suspensivos en lugar de esta frase, y se agrega en nota de pie de página: "El texto añade, lit.: 'y ésta es la ley del hombre', lo cual no tiene aquí ningún 632 sentido". El pasaje paralelo reza: "Me has mirado como a un hombre excelente" (1 Crón. 17: 17).
20.
¿Qué más?
David estaba abrumado ante el honor que se le demostraba, y le faltaron las palabras para expresar su gratitud.
Conoces a tu siervo.
David sabía que el Señor lo conocía y podía leer los pensamientos de alabanza y agradecimiento que le llenaban el corazón.
21.
Por tu palabra.
"Por amor de tu siervo" (1 Crón. 17: 19). Esta última expresión concuerda con Sal. 132: 10; cf. 2 Crón. 6: 42.
22.
Tú te has engrandecido.
Cf. Sal. 86: 8-10; 71: 19; 89: 6-8.
23.
Quién como tu pueblo.
David consideraba como el privilegio más excelso el ser contado entre el pueblo de Dios. ¿Qué nación podía ser mayor o podía recibir más honra que la que había sido escogida por el Señor como suya? (ver Deut. 4: 7, 32-34).
Pueblo suyo.
Se alude al éxodo. Dios manifestó su gran interés en Israel al redimirlo de su condición de una raza de esclavos en Egipto.
Para ponerle nombre.
El éxodo hizo resaltar el nombre de Dios entre las naciones de la tierra, pues desplegó su incomparable poder sobre los mayores pueblos del mundo.
Grandezas ... y obras terribles.
Compárese con Deut. 10: 21. Los pensamientos que entonces pasaban por la mente de David, mientras contemplaba la forma maravillosa en que Dios había tratado a Israel en ocasión del éxodo, fueron similares a los pensamientos que expresó Moisés en Deut. 4: 7, 32-34.
Sus dioses.
Los dioses de Egipto eran muchos, famosos, y se les atribuía gran poder. Se reconocía que el éxodo no sólo había sido un triunfo sobre el país de Egipto sino también sobre sus dioses. Cuando Israel salió triunfalmente de Egipto, no debía quedar duda alguna entre los egipcios en cuanto a quién era el verdadero Dios. Los dioses egipcios no tenían poder por sí mismos, pero Satanás manifestaba su poder por medio de ellos, y por eso el éxodo fue otra victoria de Dios sobre Satanás en el gran conflicto de Ios siglos.
24.
Fuiste a ellos por Dios.
Dios había prometido establecer a los descendientes de Abrahán en la tierra de Canaán y ser su Dios (Gén. 17: 7, 8). Mediante Moisés prometió redimir a la simiente de Abrahán del yugo egipcio y ser su Dios (Exo. 6: 7, 8). Esas promesas ahora se habían cumplido.
26.
Sea engrandecido tu nombre.
La nota resaltante de la oración de David fue que se ensalzara el nombre de Dios. Los que procuran magnificarse a sí mismos reflejan la actitud de Lucifer, quien deseaba exaltar su trono "por encima de las estrellas de Dios" y se proponía asemejarse "al Altísimo" (Isa. 14: 13, 14, BJ). En contraste, el canto de los ángeles que no cayeron es "gloria a Dios en las alturas" (Luc. 2: 14) y "la alabanza, la honra, la gloria y el poder" "al que está sentado en el trono" (Apoc. 5: 13). El secreto de la grandeza de David estaba en su humildad. El que está dispuesto a humillarse como un niñito es el "mayor en el reino de los cielos" (Mat. 18: 4).
28.
Tus palabras son verdad.
David tenía confianza en que el Señor cumpliría sus promesas. Tenía fe en que su oración sería contestada. En realidad, ésta expresaba la aceptación de las maravillosas promesas de Dios.
29.
Será bendita ... para siempre.
El pasaje paralelo reza: "Tú, Jehová, la has bendecido, y será bendita para siempre" (1 Crón. 17: 27). Cuando Dios promete una bendición, no hay poder en el mundo capaz de anularla, a no ser la perversa voluntad humana que rehúse cumplir las condiciones (ver Núm. 23: 20). El hombre deshonra a Dios cuando duda de sus promesas o deja de pedir sus bendiciones. La vida cristiana sería mucho más feliz y la esperanza sería más brillante si todos tuvieran más confianza en la seguridad de las promesas de Dios. La vida de David fue feliz y fructífera cuando alegremente se entregó a la voluntad de Dios. Su esperanza y propósito eran construir el templo, pero se le dijo que esa tarea no era para él. Humildemente se sometió a la voluntad divina, aceptando las tareas que Dios tenía para él, y no se enfadó ni se puso de mal humor porque se le impidió llevar a cabo sus propósitos. Muchos se consideran menospreciados y rechazados si no se les deja proceder de acuerdo con todos sus deseos. Otros están determinados a proseguir con tareas para las cuales no son idóneos y a las cuales el Señor no los ha llamado, esforzándose vanamente para efectuar una obra para la cual son insuficientes, en tanto que descuidan la realización de otras para las cuales están capacitados y a las cuales los llama el Señor. Este capítulo es un ejemplo magnífico de resignación ante la voluntad de Dios. 633
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-29 PP 769, 770
2, 3 PP 812
2-5, 8-10 PP 769
4-13 MC 375
11-13, 18, 19 PP 769

2 SAMUEL - CAPÍTULO 8         AUDIO
1 David somete a los filisteos y a los moabitas. 3 Derrota a Hadad-ezer y a los sirios. 9 Toi envía a Joram con regalos para bendecirle. 11 David dedica a Dios los presentes y los despojos. 14 Pone guarnición en Edom. 16 Los oficiales de David.

1 DESPUES de esto, aconteció que David derrotó a los filisteos y los sometió, y tomó David a Meteg-ama de mano de los filisteos.
2 Derrotó también a los de Moab, y los midió con cordel, haciéndolos tender por tierra; y midió dos cordeles para hacerlos morir, y un cordel entero para preservarles la vida; y fueron los moabitas siervos de David, y pagaron tributo.
3 Asimismo derrotó David a Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba, al ir éste a recuperar su territorio al río Eufrates.
4 Y tomó David de ellos mil setecientos hombres de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarretó David los caballos de todos los carros, pero dejó suficientes para cien carros.
5 Y vinieron los sirios de Damasco para dar ayuda a Hadad-ezer rey de Soba; y David hirió de los sirios a veintidós mil hombres.
6 Puso luego David guarnición de Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, sujetos a tributo. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.
7 Y tomó David los escudos de oro que traían los siervos de Hadad-ezer, y los llevó a Jerusalén.
8 Asimismo de Beta y de Berotai, ciudades de Hadad-ezer, tomó el rey David gran cantidad de bronce.
9 Entonces oyendo Toi rey de Hamat, que David había derrotado a todo el ejército de Hadad- ezer,
10 envió Toi a Joram su hijo al rey David, para saludarle pacíficamente y para bendecirle, porque había peleado con Hadad-ezer y lo había vencido; porque Toi era enemigo de Hadad-ezer. Y Joram llevaba en su mano utensilios de plata, de oro y de bronce;
11 los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que había dedicado de todas las naciones que había sometido;
12 de los sirios, de los moabitas, de los amonitas, de los filisteos, de los amalecitas, y del botín de Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba.
13 Así ganó David fama. Cuando regresaba de derrotar a los sirios, destrozó a dieciocho mil edomitas en el Valle de la Sal.
14 Y puso guarnición en Edom; por todo Edom puso guarnición, y todos los edomitas fueron siervos de David. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.
15 Y reinó David sobre todo Israel; y David administraba justicia y equidad a todo su pueblo.
16 Joab hijo de Sarvia era general de su ejército, y Josafat hijo de Ahilud era cronista;
17 Sadoc hijo de Ahitob y Ahimelec hijo de Abiatar eran sacerdotes; Seraías era escriba;
18 Benaía hijo de Joiada estaba sobre los cereteos y peleteos; y los hijos de David eran los príncipes.
1.
Derrotó a los filisteos.
Después de que David se estableció en el trono, disfrutó de un período de paz que utilizó para organizar y 634 fortalecer su reino. Dándose cuenta del poder de Israel, las naciones circunvecinas se abstuvieron de atacarlo, y David se ocupó de los asuntos internos de su reino. Sin embargo, a la larga decidió someter a sus enemigos para que no pudieran agredirlo cuando se presentara la ocasión. Derrotó entonces a los filisteos, los sometió y anexó parte de su territorio a Israel.
Meteg-ama.
"Gat y sus dependencias" (BJ). El significado de Meteg-ama es oscuro. Algunos lo interpretan como "freno de la ciudad madre". Probablemente se usa "freno" en el sentido de autoridad. De acuerdo con el pasaje paralelo, David tomó "a Gat y sus villas de mano de los filisteos" (1 Crón. 18: 1). Posiblemente se hace referencia a Gat, la ciudad madre, la metrópoli de los filisteos, que fue entonces anexada a Israel. El hecho de que David la retuviera denota el completo sometimiento de los filisteos a Israel.
2.
Derrotó también a los de Moab.
Anteriormente David había disfrutado de una relación amistosa con Moab. Los moabitas proporcionaron asilo a su padre y a su madre mientras él huía de Saúl (1 Sam. 22: 3, 4). No se sabe con exactitud la causa del cambio de proceder de David para con Moab. Según una tradición judía, los moabitas traicionaron la confianza que depositó en ellos David, y asesinaron a su padre y a su madre. No se ha podido comprobar esto. Podría ser también que en la guerra de David contra los filisteos, Moab hubiera sido culpable de alguna forma de traición, y por eso se convirtió en el blanco del siguiente ataque.
No hay necesidad de suponer -como algunos lo hacen- que por error Moab se menciona aquí en lugar de Amón. La rebelión de Moab, encabezada por Mesa (2 Rey. 1: 1; 3: 4-27), demuestra que Israel había sometido a ese país. Fuera de lo que aquí se registra, no hay relato alguno que mencione el hecho de que Moab hubiera sido subyugado. Sin embargo, el argumento del silencio en sí mismo no es una prueba suficiente de que Moab hubiera estado sometido a una continua servidumbre desde el tiempo de David hasta la muerte de Acab. Pueden haberse producido otras rebeliones que fueron sojuzgadas durante los años que formaron ese lapso.
Haciéndolos tender por tierra.
Parecería que David forzó a los moabitas a que se tendieran sobre el suelo y luego los midió con un cordel, dividiéndolos en tres partes, dos de ellas fueron muertas y a la tercera se le concedió la vida. El pasaje paralelo (1 Crón. 18: 2) no menciona esto. No se da la razón para un trato tan drástico. Si existieran informaciones en cuanto a la causa de la guerra, eso ayudaría a explicar lo sucedido.
3.
Hadad-ezer.
Hadad era el nombre de un importante dios sirio. El título de este dios también aparece en el nombre Ben-hadad (1 Rey. 20: 1, 2; 2 Rey. 8: 7).
Soba.
Pequeño reino arameo, al oeste del Eufrates y al noreste de Damasco, a unos 80 km al sur de Hamat. El reino floreció en los días de Saúl, David y Salomón (ver 1 Sam. 14: 47; 1 Crón. 18: 3; 2 Crón. 8: 3). En el período del dominio asirio esta región se convirtió en una provincia llamada Tsubutu.
Al río Eufrates.
Este versículo da una idea de la amplitud que alcanzó el dominio de David. El verdadero límite de Israel no se extendía hasta el Eufrates, pero las naciones de esa región habían tenido que reconocer a David como su señor.
4.
Mil setecientos hombres de a caballo.
En el texto paralelo se afirma que "tomó David mil carros" (1 Crón. 18: 4), lo que no figura en el relato de Samuel.
En cuanto al número de los jinetes, tanto en la LXX como en 1 Crón. 18: 4, se habla de "siete mil".
Desjarretó.
O "mancó". Se logra esto cortando los tendones de las patas traseras de los caballos. Así quedaban los animales inutilizados para la guerra (ver Jos. 11: 6-9).
Dejó suficientes.
No se nos dice si David se equivocó en esto o no. Quizá sintió la necesidad de tener una cantidad de caballos para usarlos como un medio de comunicación rápida. Con todo, estos caballos pueden haber sido el origen de la multiplicación de esos animales en los días de Salomón (1 Rey. 4: 26; 10: 26, 28, 29), lo que violaba directamente la orden de Deut. 17: 16.
5.
Los sirios de Damasco.
Había muchos grupos de sirios o arameos, pero los de Damasco eran los más poderosos y más famosos (ver 1 Rey. 20; 2 Rey. 16: 5-12; etc.).
6.
Dio la victoria.
Compárese con el vers. 14 y el pasaje del cap. 7: 9. La vida de David estuvo llena de peligros pues estuvo en lucha frecuente con sus enemigos; pero el Señor le dio la victoria y lo preservó de los peligros. El 635 cuidado protector de Dios llegó a ser el tema de muchos de sus Salmos (ver Sal. 18; 34; y otros).
7.
Escudos de oro.
Probablemente escudos enchapados con oro. Tales escudos pueden haberse usado mayormente para exhibirlos y no para protección en un combate verdadero. Salomón también hizo escudos de oro que fueron exhibidos en su famosa "casa del bosque del Líbano" (1 Rey. 10: 17). En la LXX se lee "brazaletes" en vez de "escudos".
8.
De Beta y de Berotai.
Beta, en Aram-Zoba, es lugar desconocido. Es posible que Berotai corresponda a Bereitan, a 13 km al sur de Baalbek.
Bronce.
El término "bronce" generalmente se aplica en la Biblia a una aleación de cobre y estaño, o al cobre. Estos metales eran de uso común en el antiguo Cercano Oriente. En Mesopotamia, Egipto y Siria se han encontrado muchos objetos hechos de ellos. David guardó este bronce y otros metales para el futuro templo. Salomón usó el bronce tomado de los sirios en la construcción del templo (1 Crón. 18: 8).
9.
Hamat.
Reino sobre el río Orontes. Fue tributario de Salomón (1 Rey. 4: 24; 2 Crón. 8: 3, 4), recuperó su independencia y Jeroboam II lo avasalló otra vez para Israel (2 Rey. 14: 28); finalmente lo redujo Asiria (2 Rey. 19: 13; Isa. 37: 13).
10.
Joram.
El hecho de que Toi enviara a su hijo a cargo de la delegación, indicaba el gran respeto que tenía por David.
Llevaba en su mano utensilios.
Llevar tales regalos generalmente equivalía en el Oriente al pago de un tributo. El reinado de David aumentó mucho la influencia de Israel sobre amplias zonas del Asia occidental.
11.
Dedicó.
En vez de usar esos regalos para sí mismo, David los dedicó al Señor. Deseaba muchísimo que se edificara el templo, y aunque a él no se le permitiría que emprendiera la obra, dio todo lo que pudo para su ejecución.
12.
De los sirios.
"De Edom" (BJ). La LXX, la Siriaca y varios MSS hebreos dicen "Edom". También en la lista de las naciones de 1 Crón. 18: 11 -en todo lo demás idéntica a ésta- se lee "Edom" en vez de "los sirios". David conquistó en realidad a esas dos naciones. Los dos nombres: Siria ('aram) y Edom ('edom), en hebreo difieren sólo en una consonante. Donde la palabra "Siria" tiene una r, la palabra "Edom" tiene una d. Las dos letras son tan parecidas que con frecuencia se confunden. En cuanto a la forma de las letras d y r en hebreo, ver pág. 15.
De los amonitas.
Puesto que el cap. 10 narra las dificultades con Amón después de una indudable amistad ininterrumpida desde el tiempo de los primeros días de David, algunos llegan a la conclusión de que este versículo presenta la lista de todas las naciones cuyos despojos dedicó David durante todo su reinado, lo que incluye a las naciones atacadas en las guerras relatadas en el cap. 10.
Los amalecitas.
Esta es la única referencia a una guerra con los amalecitas después de que David llegó a ser rey. Saúl había logrado una gran victoria sobre Amalec (1 Sam. 15) y después David, estando prófugo, venció a ciertas cuadrillas de amalecitas (1 Sam. 30).
13.
Los sirios.
"Los edomitas" (BJ). La LXX, la Siriaca y varios MSS hebreos dicen "edomitas". El texto paralelo de 1 Crón. 18: 12 también dice "edomitas" (ver com. 2 Sam. 8: 12 en lo que atañe a una posible confusión de los dos nombres). Es claro que se trata de los edomitas porque la lucha se realizó en el "Valle de la Sal" que estaba en Edom (2 Rey. 14: 7; sobrescrito del Sal. 60, también ver com. 2 Sam. 8: 14, que evidentemente es una secuela de este versículo).
Dieciocho mil edomitas.
Se menciona a Abisai, el hermano de Joab, como el general de David que mató a esos 18.000 hombres (1 Crón. 18: 12). Joab mismo mató a 12.000 edomitas en ese mismo lugar (sobrescrito del Sal. 60). También hay el registro de una campaña de Joab en la cual "mató a todos los varones de Edom" (1 Rey. 11: 15, 16).
14.
Puso guarnición en Edom.
Después de la gran victoria de sus fuerzas sobre los edomitas en el Valle de la Sal (2 Sam. 8: 13; 1 Crón. 18: 12), David puso guarniciones allí, de la misma manera como antes había establecido una guarnición en Siria (2 Sam. 8: 6).
16.
General de su ejército.
Después de presentar una lista de las victorias de David sobre sus enemigos, el autor del libro de Samuel presenta un breve resumen de los principales funcionarios del reino (vers. 16-18) y lo mismo hizo el autor de Crónicas (1 Crón. 18: 15-17). En esencia, la misma lista de funcionarios se presenta también en 2 Sam. 20: 23-26. En 1 Crón. 11: 6 se describe cómo fue encumbrado Joab a ese puesto.636
Cronista.
Indudablemente un cargo importante, una especie de canciller. No sólo registraba los asuntos de Estado, especialmente para la información del rey, sino que también era el consejero de éste. Josafat fue el cronista ("canciller") de David, y continuó en el mismo cargo en los comienzos del reinado de Salomón (1 Rey. 4: 3).
17.
Sadoc.
Aquí Sadoc y Ahimelec se presentan como sacerdotes, evidentemente sumos sacerdotes, puesto que la lista comprende a los funcionarios más encumbrados del reino. Sadoc ya ha aparecido antes en la historia del reinado de David, mencionado juntamente con Abiatar en relación con el traslado del arca a Jerusalén (1 Crón. 15: 11). Durante el reinado de David, repetidas veces se menciona a ambos como colegas, evidentemente iguales.
Se han sugerido tres razones para explicar porqué David empleó -en forma aparentemente extraña- el procedimiento de tener dos sumos sacerdotes: (1) Los dos sacerdotes representaban los dos linajes de los descendientes de los hijos de Aarón: Eleazar e Itamar respectivamente (ver 1 Crón. 24: 1-6, donde se mencionan a Sadoc y a Ahimelec, hijo de Abiatar). (2) Al reunir a Judá y a Israel después de una larga guerra, quizá David esperó asegurar la unidad del sentimiento religioso nacional dividiendo el sumo sacerdocio entre las dos casas. El linaje sacerdotal de Abiatar casi había sido exterminado por Saúl (1 Sam. 22: 9-20) porque ayudó a David, pero la rama representada por Sadoc permaneció fiel a Saúl, por lo menos hasta que David llegó a ser rey de todo Israel (1 Crón. 12: 23- 28). (3) El culto nacional de Jehová no estaba centralizado todavía, pues el arca se hallaba en Jerusalén y el tabernáculo en Gabaón, donde había sido llevado después de la matanza de Nob. Por lo tanto, había necesidad de que hubiera dos sacerdotes de elevada categoría, y se menciona específicamente a Sadoc que ministraba en Gabaón (1 Crón. 16: 39, 40). En cuanto a la historia de Sadoc y los que lo acompañaban en su cargo, véase la siguiente sección referente a Ahimelec.
Ahimelec.
Se menciona como el hijo de Abiatar, no sólo aquí sino también en el pasaje paralelo de 1 Crón. 18: 16 (donde aparece como "Abimelec"), y en 1 Crón. 24: 6 que se refiere a una ocasión posterior. Pero los sacerdotes copartícipes de David (ver com. acerca de "Sadoc") se mencionan repetidas veces como "Sadoc y Abiatar" a través de toda la vida de David, y aun en los comienzos del reinado de Salomón. Por lo tanto, la mención de Sadoc y Ahimelec en este versículo y en Crónicas, ha suscitado especulaciones en cuanto a "errores de escribas" y "confusión de nombres", mayormente porque se dice que Ahimelec es hijo de Abiatar y Abiatar hijo de Ahimelec.
Pero no hay necesidad de suponer posibles errores. Los críticos no siempre tienen en cuenta el hecho de que su supuesta dificultad puede deberse tanto a la falta de información completa como a un error cometido por el antiguo escritor o su escriba. Algunas referencias aisladas de varias generaciones de una familia sacerdotal no constituyen un relato completo. Hay casos en la historia secular que demuestran que no siempre es fácil entender algunas cosas a primera vista. Por ejemplo, todos saben que existió Napoleón I. Muchos están informados de que hubo un Napoleón III. Tal vez haya quienes se pregunten por qué no se habla de Napoleón II. Un poco más de información aclara que hubo un Napoleón II (hijo de Napoleón I y de María Luisa), pero que nunca gobernó; murió a los 21 años, y sólo se lo reconoció como el duque de Reichstadt.
Las declaraciones en cuanto a Ahimelec y Abiatar, y nuevamente Ahimelec, permiten la siguiente reconstrucción de los acontecimientos: el Ahimelec que dio el pan de la proposición al fugitivo David, en Nob, era hijo de Ahitob (1 Sam. 22: 9-12), y descendiente de Elí, pues su hijo Abiatar cumplió la profecía acerca de la casa de Elí (1 Rey. 2: 27). De acuerdo con la genealogía de 1 Sam. 14: 3, Ahimelec debe haber sido anciano cuando ayudó a David. Su hijo Abiatar también podría haber sido sumo sacerdote al mismo tiempo (ver com. Mar. 2: 26), si era copartícipe del cargo con su padre; o puede haber sido el sumo sacerdote en ejercicio mientras su padre era "sumo sacerdote jubilado", como evidentemente fue la relación entre Elí y sus hijos y entre Anás y Caifás en el tiempo de Cristo (ver com. Luc. 3: 2). Cuando Saúl hizo matar a los sacerdotes de la familia de Ahimelec, Abiatar huyó con el efod, símbolo de su cargo (ver com. Exo. 28: 6-30), y se convirtió en el consejero y sacerdote del proscrito David (1 Sam. 22: 20; 23: 6, 9; 30: 7). 637 Otra vez se menciona a Abiatar y a Sadoc como sumos sacerdotes copartícipes en ocasión de la ceremonia de regocijo cuando se llevó el arca de Dios a Jerusalén (1 Crón. 15: 11, 12). De allí en adelante repetidas veces se menciona a Sadoc y a Abiatar como "los sacerdotes" en la parte final de la vida de David (2 Sam. 15: 29, 35, 36; 17: 15; 19: 11; 20: 25), y aun en los comienzos del reinado de Salomón (1 Rey. 4: 4).
Después de las victorias de los ejércitos de David sobre diversos enemigos extranjeros, la consolidación del reino y el establecimiento firme de justicia interna -como se describe en el presente capítulo (vers. 1- 15)-, encontramos una lista de los funcionarios más encumbrados de David. Pero aquí están incluidos los nombres de Sadoc y Ahimelec, "los sacerdotes", así como en el pasaje paralelo (1 Crón. 18: 16). Indudablemente, Abiatar fue reemplazado durante un tiempo por su hijo. No hay nada que indique cuánto tiempo estuvo Ahimelec en ese cargo o por qué no fue permanente. Quizá ejerció el sacerdocio transitoriamente mientras su padre estuvo enfermo. Quizá el de más edad puede haber sido sacado de una jubilación que él deseaba, debido a sucesos inesperados: tal vez la rebelión de Absalón. Aunque la Biblia no registra estos asuntos, podrían haberse presentado cambios en el sacerdocio por varias razones. No hay necesidad de suponer que hubiera habido error de un escriba.
Una vez más, años más tarde, encontramos a Ahimelec participando en una ceremonia pública. Esto fue antes de la coronación de Salomón, cuando el anciano David asignó los deberes de los levitas para los servicios futuros del templo por construirse. Se echaron suertes delante de David y delante de "Sadoc, el sacerdote", y "de Ahimelec hijo de Abiatar" (1 Crón. 24: 1-3; cf. vers. 6, 31), como representantes de las dos ramas de la familia de Aarón. No es raro que Abiatar no estuviera presente en esa ocasión, pues hacía poco que había actuado en el intento de Adonías de apoderarse del trono (1 Rey. 1: 5-7, 19). En su ausencia, era natural que su hijo Ahimelec actuara encabezando la casa de ltamar, que se oponía a Sadoc, de la casa de Eleazar. De modo que la vinculación de su nombre con Sadoc aquí no implica otro cambio en el cargo de sumo sacerdote. A Ahimelec no se lo llama sacerdote, aunque se lo menciona tres veces (1 Crón. 24: 3, 6, 31). Sólo Sadoc fue ungido como sumo sacerdote durante la coronación de Salomón (1 Crón. 29: 22).
Sin embargo, todavía se menciona a Abiatar en la primera lista de funcionarios prominentes en los comienzos del reinado de Salomón (1 Rey. 4: 4; cf. vers. 1, lo que implica que esta lista se refiere al principio del reinado), es decir, antes de la muerte de David. Probablemente Salomón lo retuvo en el cargo por respeto a la estimación que le tuvo David como a un viejo amigo y consejero. Por lo menos no depuso a Abiatar del sacerdocio hasta después de la muerte de David, y eso sólo cuando Adonías hizo lo que Salomón consideró como una maniobra amenazante (1 Rey. 2: 22, 26, 27). De allí en adelante Sadoc fue el único sumo sacerdote (1 Rey. 2: 35).
De modo que resulta evidente que los diversos relatos se complementan, no se contradicen, y por lo tanto no necesitan una revisión.
Escriba.
Un cargo elevado comparable al de secretario de Estado (ver 2 Rey. 12: 10; 18:37; 19: 2).
18.
Benaía.
En la coronación de Salomón, Benaía -ex capitán de los cereteos y peleteos- reemplazó a Joab como comandante en jefe (1 Rey. 4: 4).
Príncipes.
"Sacerdotes" (BJ). Del Heb. kóhen, literalmente "sacerdote". Aquí posiblemente se refiere a algún cargo secular. La LXX dice: "Príncipes de la corte".
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
15 Ed 147; PP 777 638

2 SAMUEL - CAPÍTULO 9        AUDIO
1 David envía a Siba en busca de Mefi-boset. 7 Por amor a Jonatán lo sienta a su mesa y le devuelve todo lo que pertenecía a Saúl 9 Convierte a Siba en el labrador de las tierras de Mefi-boset.

1 DIJO David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?
2 Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo.
3 El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies.
4 Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar.
5 Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar.
6 Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo.
7 Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.
8 Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?
9 Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor.
10 Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos.
11 Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará tu siervo. Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey.
12 Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset.
13 Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies.


1.
La casa de Saúl.
El reino de David estaba ahora asegurado, y había poco peligro de que cualquiera de los descendientes de Saúl procurara subir al trono. La naturaleza generosa del rey se manifestó entonces en su deseo de respetar la memoria de Jonatán.
Por amor de Jonatán.
Jonatán murió con Saúl su padre en la batalla del monte de Gilboa (cap. 1: 4, 17). Su hijo Mefi-boset tenía entonces sólo cinco años (cap. 4: 4). Puesto que Mefi-boset ya tenía un hijo joven, el hecho aquí relatado debe haber sucedido varios años después de que David subió al trono. Pero David no había olvidado su gran amistad con Jonatán, y ahora deseaba mostrarse bondadoso con la casa de su enemigo caído debido al recuerdo de su amigo.
3.
Misericordia de Dios.
Es decir, la bondad motivada por Dios, la bondad que Dios siempre manifiesta para con los hijos de los hombres.
Aún ha quedado un hijo.
Parece que Mefi-boset, temiendo perder la vida, se había ocultado de tal manera que conocían su paradero sólo unos pocos de los más íntimos amigos de la casa de Saúl.
4.
Lodebar.
Un lugar al este del Jordán, cerca de Mahanaim (cap. 17: 27-29). Es obvio que Maquir era rico e influyente. Sin duda, hasta ese momento secretamente había sido leal a la casa de Saúl, dando refugio al hijo inválido de Jonatán y a su familia. Más tarde, David iba a cosechar el fruto de su bondad con la casa de Saúl, pues cuando huyó de Absalón, Maquir, hijo de Amiel, le recompensó con liberalidad dándole a él y a su ejército las provisiones necesarias (cap. 17: 27-29). 639
6.
Mefi-boset.
Llamado "Merib-baal" en 1 Crón. 8: 34 y 9: 40. El Heb. bósheth, que significa "vergüenza", parece haber sido empleado por los hebreos para reemplazar, en los nombres propios, al título pagano de Baal. Compárese con Is-boset y Es-baal (ver com. 2 Sam. 2: 8), Jerobaal y "Yerubbéset", al pie de pág. en la BJ (Jue. 6: 32; 2 Sam. 11: 21).
Se postró sobre su rostro.
Mefi-boset comprendió que su vida estaba a merced del rey. Si David lo hubiera deseado, podría haber ordenado su ejecución a fin de raer completamente la descendencia de Saúl y para que no hubiera la posibilidad de que surgiera un rival de ese origen que pretendiera el trono.
He aquí tu siervo.
Mefi-boset era nieto de Saúl, y los recuerdos de su niñez le hacían rememorar las luchas entre su tío Is-boset y David. Ahora estaba delante del rey prometiendo lealtad a la casa de David. De allí en adelante sería siervo del rey, y cumpliría fielmente sus órdenes.
7.
No tengas temor.
Cualquiera, en el lugar de Mefi-boset, habría tenido razón para temer. La vida de este descendiente de Saúl dependía de la voluntad del rey. Tales situaciones, con frecuencia, concluían con el exterminio de todos los rivales. David sabía que mientras viviera cualquiera de los descendientes de Saúl, correría riesgo su trono. Pero su naturaleza generosa junto con la promesa que hizo a Jonatán lo impulsaron a ser bondadoso y misericordioso.
Haré contigo misericordia.
Hasta ese momento la vida había sido despiadada con Mefi-boset. Casi hasta donde pudiera recordar había sido inválido y fugitivo. Su vida había estado en peligro. Sus dificultades ahora llegaban a su fin.
Todas las tierras de Saúl.
Indudablemente, David había confiscado esas tierras y ahora le pertenecían. Pero estaba dispuesto a devolverlas haciendo un sacrificio personal, para que Mefi-boset pudiera poseer todo lo que una vez perteneció a Saúl. Fue un regalo magnífico, impulsado por un notable espíritu de generosidad para con alguien que no lo esperaba.
Comerás siempre a mi mesa.
Esta expresión no necesita ser entendida literalmente. Su significado básico es que aquel a quien se le concedía tal favor de allí en adelante sería sostenido por la dadivosidad del rey. En otras palabras, recibiría una pensión vitalicia. Así también los 400 profetas "de Asera" ("de los bosques", RVA) comían "de la mesa de Jezabel" (1 Rey. 18: 19). Esto tan sólo significa que esos profetas, que probablemente estaban esparcidos por todo el reino, eran sostenidos por la reina. Igualmente Joaquín, después de ser liberado de la prisión, comía "siempre delante" del rey "todos los días de su vida" (2 Rey. 25: 29, 30); es decir, se le dio una ración diaria mientras vivió. Sin embargo, en el caso de Mefi-boset se añadió un honor especial, pues fue colocado al mismo nivel de los hijos de David (2 Sam. 9: 11). Debía ser tratado como uno de los hijos del rey. Tal proceder sirvió además para que Mefi-boset amara a David, y aseguró una buena voluntad mutua.
8.
Un perro muerto como yo.
Compárese con 1 Sam. 24: 14; 17: 43. Los perros salvajes del Oriente se alimentaban de la carroña de la comunidad, y se los consideraba con repugnancia. Un perro muerto era lo más despreciable que pudiera concebirse. Con estas palabras, Mefi-boset mostró verdadera humildad de espíritu y sincero agradecimiento. Para los orientales una afirmación tal no era una exageración.
9.
Siba.
Debe haber sido un hombre influyente e importante. Gozaba de la confianza de David y no había sido desleal a los descendientes de Saúl. Sin embargo, no se puede asegurar que no hubiera albergado motivos egoístas (ver caps. 16: 1-4; 19: 24-30).
10.
Tus hijos y tus siervos.
Puesto que se trataba de 15 hijos y 20 siervos, la propiedad de Saúl que se entregó a Mefi-boset tiene que haber sido muy grande. En vez de ser un desventurado fugitivo, Mefi-boset se convirtió entonces en un hombre importante y rico.
11.
Así lo hará tu siervo.
El siervo de Saúl se declaró siervo de David. Siba prometió obedecer las órdenes del rey. Se le dio la oportunidad de demostrar su lealtad durante la rebelión de Absalón (2 Sam. 16: 1-4).
A mi mesa.
Es la tercera vez que aparece esta afirmación (ver vers. 7, 10). La repetición muestra su importancia y la magnitud del honor conferido a Mefi-boset.
12.
Un hijo pequeño.
Esto indica que Mefi-boset ya tenía cierta edad, y que habían pasado varios años desde la muerte de su padre y la coronación de David, puesto que Mefi-boset sólo tenía cinco años cuando murió Jonatán (cap. 4: 4). Hasta donde sepamos, Mefi-boset tuvo un hijo único, Micaía; 640 pero la posteridad de éste fue numerosa (1 Crón. 8: 35-40; 9: 40-44).
13.
Moraba ... en Jerusalén.
Pudo haber un doble propósito al retener a Mefi-boset en Jerusalén; tal vez por razones de seguridad y de un honor especial. Al morar en el palacio con el resto de los hijos de David y relacionarse constantemente con ellos, Mefi-boset iba a ser atraído más y más hacia David y así se aseguraría una pacífica y feliz relación entre la casa de David y la casa de Saúl. Si Mefi-boset hubiera estado maldispuesto y hubiera rehusado responder con lealtad al trato que se le daba, habría estado bajo una vigilancia constante en el palacio, y alejado de la influencia de los enemigos de David que podrían haber deseado fomentar una revolución. Que existía la posibilidad de una sublevación resulta evidente por la afirmación de Siba cuando David huyó de Absalón. Este siervo de Mefi-boset presentó ante David la acusación de que su amo esperaba aprovechar del desorden reinante para que se devolviera el reino a la casa de Saúl (ver caps. 16: 1-4; 19: 24-30).
Estaba lisiado.
Debido a su cojera Mefi-boset no pudo salir de Jerusalén durante la sublevación de Absalón. Esto hizo verosímil la acusación de que Mefi-boset era desleal (caps.16: 3; 19: 25-27).


COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
113 PP 770

2 SAMUEL - CAPÍTULO 10        AUDIO
1 Los mensajeros de David son enviados a consolar a Hanún, hijo de Nahas y éste los afrenta. 6 Los amonitas, fortalecidos por los sirios, son vencidos por Joab y Abisai. 15 Sobac, quien ha ido en busca de refuerzos a Helam, es muerto por David.

1 DESPUES de esto, aconteció que murió el rey de los hijos de Amón, y reinó en lugar suyo Hanún su hijo.
2 Y dijo David: Yo haré misericordia con Hanún hijo de Nahas, como su padre la hizo conmigo. Y envió David sus siervos para consolarlo por su padre. Mas llegados los siervos de David a la tierra de los hijos de Amón,
3 los príncipes de los hijos de Amón dijeron a Hanún su señor: ¿Te parece que por honrar David a tu padre te ha enviado consoladores? ¿No ha enviado David sus siervos a ti para reconocer e inspeccionar la ciudad, para destruirla?
4 Entonces Hanún tomó los siervos de David, les rapó la mitad de la barba, les cortó los vestidos por la mitad hasta las nalgas, y los despidió.
5 Cuando se le hizo saber esto a David, envió a encontrarles, porque ellos estaban en extremo avergonzados; y el rey mandó que les dijeran: Quedaos en Jericó hasta que os vuelva a nacer la barba, y entonces volved.
6 Y viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, enviaron los hijos de Amón y tomaron a sueldo a los sirios de Bet-rehob y a los sirios de Soba, veinte mil hombres de a pie, del rey de Maaca mil hombres, y de Is-tob doce mil hombres.
7 Cuando David oyó esto, envió a Joab con todo el ejército de los valientes.
8 Y saliendo los hijos de Amón, se pusieron en orden de batalla a la entrada de la puerta; pero los sirios de Soba, de Rehob, de Is-tob y de Maaca estaban aparte en el campo.
9 Viendo, pues, Joab que se le presentaba la batalla de frente y a la retaguardia, entresacó de todos los escogidos de Israel, y se puso en orden de batalla contra los sirios.
10 Entregó luego el resto del ejército en mano de Abisai su hermano, y lo alineó para encontrar a los amonitas.
11 Y dijo: Si los sirios pudieren más que yo, tú me ayudarás; y si los hijos de Amón pudieren más que tú, yo te daré ayuda. 641
12 Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciera.
13 Y se acercó Joab, y el pueblo que con él estaba, para pelear contra los sirios; mas ellos huyeron delante de él.
14 Entonces los hijos de Amón, viendo que los sirios habían huido, huyeron también ellos delante de Abisai, y se refugiaron en la ciudad. Se volvió, pues, Joab de luchar contra los hijos de Amón, y vino a Jerusalén.
15 Pero los sirios, viendo que habían sido derrotados por Israel, se volvieron a reunir.
16 Y envió Hadad-ezer e hizo salir a los sirios que estaban al otro lado del Eufrates, los cuales vinieron a Helam, llevando por jefe a Sobac, general del ejército de Hadad-ezer.
17 Cuando fue dado aviso a David, reunió a todo Israel, y pasando el Jordán vino a Helam; y los sirios se pusieron en orden de batalla contra David y pelearon contra él.
18 Mas los sirios huyeron delante de Israel; y David mató de los sirios a la gente de setecientos carros, y cuarenta mil hombres de a caballo; hirió también a Sobac general del ejército, quien murió allí.
19 Viendo, pues, todos los reyes que ayudaban a Hadad-ezer, cómo habían sido derrotados delante de Israel, hicieron paz con Israel y le sirvieron; y de allí en adelante los sirios temieron ayudar más a los hijos de Amón.

COMENTARIO BIBLICO ADVENTISTA

1.
El rey.
El pasaje paralelo da su nombre: Nahas (1 Crón. 19: 1). Unos 50 años antes, un gobernante amonita llamado Nahas había luchado con Saúl por la posesión de jabes de Galaad (1 Sam. 11: 1-11). Es posible que el Nahas de los días de Saúl fuera el mismo que el del tiempo de David. No sería común un reinado de 50 años, pero sí posible. Los incidentes aquí registrados difícilmente podrían haber sucedido después de la mitad del reinado de David, ya que Salomón -que tal vez nació dentro de los dos años que siguieron al adulterio de David y a la guerra "con los hijos de Amón" (2 Sam. 12: 9, 24)- tenía un hijo de un año de edad cuando llegó al trono (1 Rey. 11: 42; 14: 21).
2.
Haré misericordia.
Si el Nahas que había sido bondadoso con David era el mismo que había sido derrotado por Saúl (1 Sam. 11: 1-11), como parece probable (2 Sam. 10: 1, 2), se puede entender fácilmente la amistad de Nahas para con David mientras éste huía de Saúl (ver PP 771).
3.
Te ha enviado consoladores.
David había enviado sus emisarios a Amón con intenciones amistosas, pero fueron mal juzgados sus motivos. Nahas nunca fue un verdadero amigo de David; tan sólo fue bondadoso con él porque también era enemigo de Saúl. Los amonitas odiaban a los hebreos y despreciaban el culto del Dios verdadero. No podían entender ahora el verdadero espíritu de bondad que movía a David a enviar a sus emisarios. Se interpretaron mal sus mejores intenciones y fueron desfigurados sus motivos. Las palabras de los príncipes amonitas eran falsas y tenían el propósito de crear dificultades.
4.
Les rapó.
Un insulto tal no podía ser tomado con liviandad por los israelitas. Es un principio universal internacional que se debe respetar a la persona de un embajador. Al someter a semejantes oprobios a los emisarios de David, los amonitas descaradamente provocaban una guerra. Por un tiempo se habían alarmado por el poder creciente de David, y quizá habían llegado a la decisión de que era el momento de ajustarle las cuentas; pero en vez de que iniciaran ellos las hostilidades, mediante este incidente pueden haber tratado de aparentar que eran ellos los atacados y agraviados, de modo que pudieran granjearse la simpatía de sus vecinos.
Les cortó los vestidos.
Era común en el Oriente el uso de mantos largos. Cortar la mitad de esas vestimentas exteriores, exponiendo así a la vergüenza y al ridículo al que las llevaba, era un insulto tan grande como el raparles la barba. El ultraje de los embajadores era un insulto para la nación que representaban.
5.
Quedaos en Jericó.
La barba era considerada como un signo de dignidad. Otra forma de resolver el problema era afeitarse totalmente. Los hombres llegarían a Jericó inmediatamente después de cruzar el Jordán desde el este. Aunque Josué había destruido Jericó, es probable que hubiera surgido otra vez una pequeña localidad cerca de su famosa fuente (ver com. Jos. 6: 26). Aproximadamente un siglo más tarde, durante el reinado de Acab, Hiel de Betel reconstruyó Jericó (1 Rey. 16: 34). 642
6.
Tomaron a sueldo.
Según 1 Crón. 19: 6, Hanún pagó 1.000 talentos de plata para contratar "carros y gente de a caballo". El gasto de una suma de dinero tan grande para conseguir tropas indica la gravedad de la crisis. Para Amón significó una guerra total contra Israel, en un esfuerzo por aplastar a las fuerzas de David y hacer desaparecer de una vez y para siempre toda amenaza de dominio hebreo del Asia occidental.
Bet-rehob.
Literalmente, "casa de la calle". Llamada "Rehob" en el vers. 8. En el pasaje paralelo se lee "Mesopotamia" (1 Crón. 19: 6). No se conoce su ubicación exacta.
Soba.
Ver com. cap. 8: 3.
Rey de Maaca.
Para su ubicación, ver Deut. 3: 14; Jos. 12: 5. Debe haber sido uno de los más pequeños Estados sirios porque proporcionó sólo 1.000 hombres.
Is-tob.
Literalmente, "hombre [u hombres] de Tob". No se menciona este lugar en el relato paralelo de Crónicas. Jefté huyó a Tob cuando se lo obligó a salir de Galaad (Juec. 11: 3). Es dudosa su ubicación; posiblemente estaba al noreste de Ramot de Galaad.
Doce mil hombres.
Los 12.000 mercenarios de Tob, los 20.000 de Bet-rehob y Soba, hacen un total de 32.000 hombres. El pasaje de Crónicas da esta cifra como el número total de carros, con lo que quizá quiere decir jinetes (1 Crón. 19: 7). Además de esto, en Crónicas se menciona al "ejército" de Maaca, pero no se da el número. Evidentemente los 32.000 mercenarios se dividían entre los de los carros, la caballería y la infantería.
7.
Cuando David oyó.
Los amonitas habían reunido un ejército formidable con el propósito de aplastar a David. Desde el este y el norte llegaban noticias de inmensas fuerzas que se aproximaban a las fronteras israelitas y amenazaban terminar con el reino de Israel. David no esperó hasta que se invadiera su país, sino que envió a Joab para que hiciera frente a las huestes que se aproximaban.
8.
De la puerta.
No se da el nombre de la ciudad donde se riñó esta batalla. Probablemente fue Rabá (o Rabá de los hijos de Amón), la capital amonita (ver com. cap. 12: 26-29). Rabá estaba cerca de las fuentes del Jaboc, 36,8 km al este del Jordán. El sitio se llama ahora Ammán y se ha convertido en la capital del reino de Jordania. Los mercenarios habían avanzado hasta Medeba (1 Crón.19: 7), a 28,8 km al suroeste de Rabá y a 36,8 km al sureste de Jericó. Los amonitas se ubicaron muy cerca de la ciudad, mientras que sus aliados, divididos en ejércitos separados, quedaron a alguna distancia de la ciudad, donde el terreno era más favorable para las maniobras militares de los carros y de la caballería.
9.
La batalla de frente.
Cuando Joab examinó la situación, se encontró entre los amonitas desplegados en frente de su capital, y sus aliados al suroeste. No importa a cuál fuerza atacara, la otra iba a quedar a su retaguardia. Había tanto ventajas como peligros en esta disposición de las fuerzas del enemigo, y el ojo avizor del experimentado Joab tuvo en cuenta toda la situación. Comenzó la batalla contra las fuerzas del enemigo que ya estaban divididas en dos; y para evitar que se lo atacara por la retaguardia, repartió sus fuerzas en dos divisiones, una para atacar a los amonitas, y la otra, a sus aliados.
Todos los escogidos.
Eligió lo mejor de las tropas israelitas para atacar a los sirios, ya que éstos, con sus carros y caballería, constituían la parte más poderosa de las fuerzas enemigas. Joab mismo encabezó esas tropas.
11.
Tú me ayudarás.
Luchando a corta distancia, las fuerzas de Joab y Abisai estaban en una posición conveniente para ayudarse mutuamente, lo que no sucedía con los enemigos. Los dos hermanos sabían que podían depender el uno del otro, y si su situación se tornaba demasiado difícil, cada uno sabía que podía recibir ayuda inmediatamente.
12.
Esfuérzate.
La situación demandaba valor. Estaba en juego la existencia del reino de Israel. Un decidido y poderoso enemigo estaba en orden de batalla contra ellos. Joab demostró gran osadía al colocar a sus hombres entre los dos ejércitos de sus enemigos, donde podía ser rodeado fácilmente, y entonces emprendió dos ataques simultáneos.
De nuestro Dios.
Se trataba de la causa del Señor. Israel era el pueblo de Dios, y Palestina era la tierra de Dios. Esta era la tierra que Dios había prometido darle. Israel reñía la batalla del Señor.
14.
Huyeron también ellos.
El valor de los amonitas no fue mayor que la fuerza de sus aliados. Si los sirios hubiesen vencido, entonces los amonitas habrían avanzado contra Abisai; pero cuando huyeron los sirios, su valor también los abandonó, y con él sus esperanzas de victoria. 643
En la ciudad.
La razón para ubicarse delante de la puerta de la ciudad, probablemente fue que tuvieran donde retirarse en caso de un revés. En tales condiciones y con un espíritu tal, no podían esperar hacer lo máximo posible.
Se volvió, pues, Joab.
Joab no pudo sacar más partido de su victoria. Los sirios, con sus jinetes y carros fácilmente podían escapar, en tanto que los amonitas podían encontrar refugio dentro de su ciudad. Tan sólo un largo y costoso asedio podría hacer que se sometieran. Parece que David no estaba preparado para esto.
15.
Se volvieron a reunir.
La victoria de Joab no terminó con el conflicto. La retirada de las fuerzas de Israel a Jerusalén dio al enemigo ocasión de reanudar la guerra.
16.
Hadad-ezer.
Rey de Soba (ver com. cap. 8: 3).
Eufrates.
El rey sirio estaba molesto por la derrota que habían sufrido sus tropas, y entonces prosiguió la lucha por su propia cuenta. Antes los sirios habían entrado en el conflicto tan sólo como mercenarios, pero ahora resolvieron luchar para recuperar su prestigio perdido. La influencia de Hadad-ezer se extendía más allá del Eufrates, dentro del territorio que posteriormente fue asirio sin ninguna duda, y de allí consiguió fuerzas adicionales para reforzarse contra Israel.
Helam.
Una ciudad un poco al este del Jordán (vers. 17), pero cuya ubicación exacta no se conoce. Es posible que se la identifique con Alemá (1 Mac. 5: 26, BJ), ahora 'Alma, en el distrito de Haurán, al este de Galilea, o con Elamun sobre el Jaboc.
17.
Reunió a todo Israel.
Esta fue la crisis más grave del reinado de David. Israel corría el peligro de ser destruido. Satanás estaba influyendo en las naciones circunvecinas para que atacaran a fin de destruir a Israel. Para hacer frente a la situación, David en persona comandó sus tropas y reunió toda la fuerza de la nación.
18.
Cuarenta mil hombres de a caballo.
En 1 Crón. 19: 18 dice: "cuarenta mil hombres de a pie". En esencia, no hay una contradicción, pues tanto los jinetes cómo los infantes estuvieron incluidos entre los muertos. El escritor de Samuel pone el énfasis en la caballería, pero los cronistas lo hacen en la infantería. Las dos fuerzas estuvieron presentes, y ambas eran esenciales. Fue una derrota aplastante de la cual no se recobraron los enemigos de David durante el resto de su reinado, ni durante el de Salomón.
Hirió también a Sobac.
En aquellos días los comandantes luchaban con sus hombres, exponiéndose a los mismos peligros, y con frecuencia sufrían la misma suerte. De esa manera Acab fue muerto en batalla con los sirios (1 Rey. 22: 34-37) y Josías por Necao de Egipto en Meguido (2 Rey. 23: 29).
19.
Los reyes que ayudaban a Hadad-ezer.
Por esta declaración se puede tener una idea del gran poder de Hadad-ezer. Los reyes vasallos que habían estado subordinados a Hadad-ezer transfirieron su obediencia a David y le pagaron tributo. Dios había predicho mediante Abrahán (Gén. 15: 18) y Moisés (Deut. 11: 24) que el dominio de Israel se extendería hasta el Eufrates, y entonces se cumplieron esas profecías. Israel se había convertido en una nación poderosa que iba a ser tenida en cuenta por las naciones vecinas. Los países que se habían alineado contra Israel habían sido derribados, y los esfuerzos para aplastar a David tan sólo sirvieron para aumentar su poder y prestigio. No puede prosperar ninguna arma dirigida contra Dios o contra su pueblo. Puede haber períodos de pruebas y dificultades, pero la causa de Dios surgirá victoriosa de cada uno.
Los sirios temieron.
David tuvo éxito porque confió en un poder superior al humano. Amón había buscado la ayuda de Siria, pero David la había buscado de Dios. A veces el pueblo de Dios quizá piense que debe depender de poderes e influencias mundanales a fin de cumplir con éxito sus tareas; pero con frecuencia desbarata sus mismos propósitos mediante impías alianzas con el mundo. Cuando Israel al principio hizo frente a la gran coalición de poderes alineados contra él, muchos se llenaron de temor, pero cuando terminó el conflicto, los enemigos de Israel eran los que tenían razón para temer. Los sirios descubrieron que al esforzarse para ayudar a Amón contra Israel, estaban empeñados en una lucha sin esperanza, pues batallaban contra Dios.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-19 PP 771-774
2, 3 PP 771 644

2 SAMUEL - CAPÍTULO 11         AUDIO
1 Mientras Joab sitia a Rabá, David comete adulterio con Betsabé. 6 Urías. enviado a buscar por David para cubrir el adulterio, rehusa entrar en su hogar, sobrio o borracho. 14 El mismo lleva a Joab la carta que decreta su muerte. 18 Joab envía a David las nuevas de la muerte de Urías. 2 6 David toma a Betsabé por esposa.

1 ACONTECIO al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén.
2 Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.
3 Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo.
4 Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.
5 Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta.
6 Entonces David envió a decir a Joab: Envíame a Urías heteo. Y Joab envió a Urías a David.
7 Cuando Urías vino a él, David le preguntó por la salud de Joab, y por la salud del pueblo, y por el estado de la guerra.
8 Después dijo David a Urías: desciende a tu casa, y lava tus pies. Y saliendo Urías de la casa del rey, le fue enviado presente de la mesa real.
9 Mas Urías durmió a la puerta de la casa del rey con todos los siervos de su señor, y no descendió a su casa.
10 E hicieron saber esto a David, diciendo: Urías no ha descendido a su casa. Y dijo David a Urías: ¿No has venido de camino? ¿Por qué, pues, no descendiste a tu casa?
11 Y Urías respondió a David: El arca e Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Joab, y los siervos de mi señor, en el campo; ¿y había yo de entrar en mi casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa.
12 Y David dijo a Urías: Quédate aquí aún hoy, y mañana te despacharé. Y se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente.
13 Y David lo convidó a comer y a beber con él, hasta embriagarlo. Y él salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su señor; mas no descendió a su casa.
14 Venida la mañana, escribió David a Joab una carta, la cual envió por mano de Urías.
15 Y escribió en la carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera.
16 Así fue que cuando Joab sitió la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los hombres más valientes.
17 Y saliendo luego los de la ciudad, pelearon contra Joab, y cayeron algunos del ejército de los siervos de David; y murió también Urías heteo.
18 Entonces envió Joab e hizo saber a David todos los asuntos de la guerra.
19 Y mandó al mensajero, diciendo: Cuando acabes de contar al rey todos los asuntos de la guerra,
20 si el rey comenzara a enojarse, y te dijere: ¿Por qué os acercasteis demasiado a la ciudad para combatir? ¿No sabíais lo que suelen arrojar desde el muro?
21 ¿Quién hirió a Abimelec hijo de Jerobaal? ¿No echó una mujer del muro un pedazo de una rueda de molino, y murió en Tebes? ¿Por qué os acercasteis tanto al muro? Entonces tú le dirás: También tu siervo Urías heteo es muerto.
22 Fue el mensajero, y llegando, contó a David todo aquello a que Joab le había enviado.
23 Y dijo el mensajero a David: Prevalecieron contra nosotros los hombres que salieron contra nosotros al campo, bien que nosotros les hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta;
24 pero los flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro, y murieron algunos de los siervos del rey; y murió también tu siervo Urías heteo. 645
25 Y David dijo al mensajero: Así dirás a Joab: No tengas pesar por esto, porque la espada consume, ora a uno, ora a otro; refuerza tu ataque contra la ciudad, hasta que la rindas. Y tú aliéntale.
26 Oyendo la mujer de Urías que su marido Urías era muerto, hizo duelo por su marido.
27 Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.

 

COMENTARIO BIBLICO ADVENTISTA
1.
Al año siguiente.
Literalmente, "al volver el año" ("pasado el año", ver 1 Rey. 20: 22, 26). Entre los hebreos el año civil comenzaba con el mes de Tishri -entre septiembre y octubre-, aunque el año religioso comenzaba con Nisán -entre marzo y abril-. Puesto que el otoño [del hemisferio norte] era la "salida" del año, la primavera sería el "regreso" o "vuelta" (ver pág. 111). Aquí se hace referencia a la primavera, como lo prueba la cláusula siguiente.
En el tiempo que salen los reyes.
Los gobernantes del Asia occidental generalmente comenzaban sus campañas militares en la primavera del año. El invierno era inadecuado para luchar debido al frío y a la lluvia. También los caminos de ese tiempo eran casi intransitables y no era fácil conseguir alimentos. Los anales demuestran que casi siempre los asirios elegían la primavera para realizar las campañas bélicas. En el caso de los asirios, eran expediciones anuales.
David envió a Joab.
Joab había pasado el invierno, o estación lluviosa, en Jerusalén. Tan pronto como terminó el invierno, David reinició el conflicto. Durante la estación anterior los sirios habían sufrido una derrota aplastante, pero los amonitas conservaban todavía su poderío. Cuando fueron atacados por las fuerzas de Joab, tan sólo se retiraron al abrigo de las murallas de su ciudad, después de lo cual Joab volvió a Jerusalén (cap. 10: 14). Los amonitas eran en gran medida los ocasionadores del conflicto y tenían mercenarios sirios que los ayudaban (cap. 10: 6). De aquí la necesidad de que David les hiciera frente para eliminar la amenaza de los amonitas.
Sin la ayuda de sus aliados sirios, los amonitas no podían competir con las fuerzas de Israel. Puesto que los sirios ya habían sido sometidos, sólo era cuestión de tiempo el que los amonitas también lo fueran. Por eso David no consideró esencial que él mismo dirigiera la lucha contra Amón, y confió la conducción de esa guerra a Joab.
Sitiaron a Rabá.
Los amonitas fueron una presa fácil de las fuerzas de Israel. El país fue dominado rápidamente, excepto Rabá, la capital amonita (cap. 12: 26). Cuando los hombres de Joab devastaban los distritos rurales de Amón, muchos de sus habitantes se refugiaron detrás de las murallas de la ciudad capital. Tan sólo un prolongado asedio podría provocar su sumisión final. Rodeando la ciudad, Joab comenzó las operaciones del asedio. La destrucción de la ciudad era segura, pues no había esperanza de que ésta recibiera ayuda externa.
David se quedó.
Mientras Joab realizaba el sitio de Rabá, David permaneció en la retaguardia, en Jerusalén. Había llegado al pináculo de su poder, habiendo sometido por doquiera a sus enemigos. Sólo quedaba un residuo de los amonitas, y en poco tiempo también sería completamente dominado. Rodeado por los frutos de la victoria, recibiendo el homenaje y la aclamación de su propio pueblo y de las naciones circunvecinas, y con sus cofres rebosantes del tributo que afluía de sus enemigos derrotados, David vivía una vida de comodidad y complacencia. La grandeza de su triunfo lo expuso a su peligro máximo. Satanás eligió ese momento para poner delante del rey de Israel una tentación que habría de causarle profunda humillación y desgracia. Trágicamente, David olvidó que había un enemigo mayor que los hombres. Sintiéndose fuerte y seguro contra sus enemigos terrenales, embriagado por su prosperidad y éxito, mientras recibía los aplausos de los hombres fue vencido el alabado héroe de Israel. Imperceptiblemente se le habían debilitado las defensas internas del alma, al punto de que se rindió ante una tentación que lo transformó en un descarado pecador.
2.
Al caer la tarde.
Quizá David se levantaba de su siesta del mediodía. El terrado del palacio tal vez era más alto que las casas de sus vecinos, lo que le permitía ver sus patios.
3.
Preguntar por aquella mujer.
Cuando surgió la tentación, David no la resistió, sino que 646 descendió del palacio determinado a realizar sus malos pensamientos. Fue el tentador quien había sugerido el pecado, y David debiera haberío apartado con un "¡Quítate de delante de mí, Satanás!" (Mar. 8: 33). En vez de eso, escuchó al seductor y le obedeció en vez de obedecer a Dios. Si David se hubiera detenido por un momento, si hubiese elevado los pensamientos al cielo en oración, si hubiese concentrado la mente en las responsabilidades de su cargo real o si se hubiera entregado al manejo de los asuntos de Estado, habría sido quebrantado el encanto del enemigo. La conducta de David en este caso es un triste ejemplo de lo que puede ocurrir a una persona piadosa cuando abandona al Señor, aun por un momento. Se ha registrado este caso como una lección para otros que también pudieran ser tentados. No es el plan de Dios paliar o excusar el pecado, aun de los mayores héroes y santos. El pecado de David fue seguido por un profundo arrepentimiento y por el perdón divino; sin embargo, su cosecha de mal nubló todo el resto de su vida.
Eliam.
Aparece como Amiel en 1 Crón. 3: 5. En realidad, Eliam y Amiel son el mismo nombre al cual se le han traspuesto sus dos partes como sucede con frecuencia en las Escrituras. Compárese Hananías (1 Crón. 3: 19) y Joana (Luc. 3: 27), Joacaz y Ocozías (2 Crón. 21: 17; cf. 2 Crón. 22: 1). Si este Eliam es el mismo que se menciona en 2 Sam. 23: 34, entonces el padre de Betsabé era uno de los "hombres valientes" del ejército y ella era nieta de Ahitofel, el bien conocido consejero de David y de Absalón (2 Sam. 15: 12, 31).
Urías heteo.
El nombre de Urías, como el de Eliam, aparece en la lista de los valientes máximos de David (cap. 23: 39). Todo indica que Urías era un valeroso soldado y un hombre de carácter recto. El pueblo heteo era belicioso y valiente. La falta de David fue especialmente atroz, puesto que Betsabé era una mujer casada y su esposo era uno de los oficiales más nobles y dignos de confianza de David, un hombre de raza extranjera que se había relacionado con el verdadero Dios.
4.
La tomó.
No hay ninguna indicación de que los mensajeros de David tomaran a Betsabé por la fuerza. Era bella y no estaba libre de la tentación. Quizá fue halagada por las insinuaciones que le hizo el rey, y se entregó a David sin resistencia.
Ella se purificó.
Ver Lev. 15: 19, 28.
5.
Envió a hacerlo saber a David.
La información era necesaria tanto para la seguridad de ella como para la de David y para el honor del rey. En un caso de adulterio, ambas partes debían ser castigadas con la muerte (Lev. 20: 10); por lo tanto, para escapar del castigo, los culpables naturalmente procurarían ocultar el pecado. Betsabé recurrió a David en procura de ayuda. Si Urías descubría que su esposa había sido embarazada por David, podría vengarse quitando la vida a ambos adúlteros, o incitando a la nación a que se rebelara frente a un hecho tan vergonzoso del rey.
6.
Envíame a Urías.
El pecado de David lo puso en un aprieto desesperado. Ocultar las cosas por medio de un engaño parecía ofrecer una esperanza de escapatoria. En vez de confesar humildemente su pecado y confiar en la misericordia y dirección divinas, David empleó sus propios recursos, tan sólo para descubrir que añadía un pecado a otro y que continuamente entraba en dificultades mayores.
7.
Por la salud de Joab.
Como oficial importante y digno de confianza, Urías debía estar bien al tanto del curso de la guerra. David lo mandó llamar como si se propusiera preguntarle detalles en cuanto a la marcha del asedio, y en especial sobre la conducta de Joab, como si hubiera estado deseoso de recibir algún informe confidencial acerca del comandante en jefe. La degradante falsedad y el disimulo a que se rebajó David con la esperanza de ocultar su pecado, revelan el resultado de un mal proceder.
8.
Desciende a tu casa.
Vete ahora a tu hogar, reponte de tu viaje, descansa y solázate (ver Gén. 18: 4; 19: 2). Al enviar a Urías para que estuviera con su esposa, es evidente que David tenía el propósito de engañarlo haciéndole creer que era suyo el niño engendrado en adulterio.
Presente de la mesa real.
Heb. mas'eth, literalmente "una porción", en este caso, de alimento. El mismo término se emplea para las "viandas" que José puso delante de sus hermanos (Gén. 43: 34). Con este regalo, David quería provocar en Urías un sentimiento de felicidad y contentamiento, lo cual contribuiría a que se lograra su propósito.
9.
Durmió a la puerta.
Tal vez en la habitación de la guardia a la entrada del palacio, con las tropas allí estacionadas (ver 1 Rey. 14: 27, 28). 647 No hay ninguna prueba de que Urías sospechara de la falta de su esposa con David. Con su proceder manifestó que era un soldado leal, correcto y concienzudo, que deseaba proceder con absoluta rectitud dentro de las circunstancias.
11.
El arca.
Algunos comentadores creen que esta declaración indica que el arca en ese tiempo estaba con el ejército en el asedio de Rabá. Sin embargo, lo más probable es que Urías sencillamente se refería a que el arca estaba en una tienda (cap. 7: 2, 6) y no en un edificio.
Israel y Judá.
Ya eran reconocidas -hasta cierto límite- estas dos divisiones de la nación, y eran mutuamente hostiles durante los comienzos del reinado de David.
¿Había yo de entrar?
Urías acababa de llegar del frente de batalla, donde las condiciones eran muy diferentes de las que había en el suelo patrio. Delante de Rabá, los hombres de Israel acampaban al aire libre sufriendo las privaciones de la guerra, viviendo una vida de rigor y subsistiendo con raciones militares. Habiendo acabado de dejar a sus amigos que estaban obligados a vivir en condiciones tan arduas, es evidente que Urías no quería participar de las comodidades y placeres de la vida mientras sus compatriotas sufrían y muchos de ellos perdían la vida.
Por vida tuya.
Urías juró que no iría a su casa. Parece extraño que diera tanta importancia a ese asunto, aun oponiéndose al rey; pero pudo haberlo hecho sólo por lealtad y patriotismo, o porque sospechaba la verdad.
12.
Quédate aquí.
David pensó que después de un poco más de tiempo, los escrúpulos de Urías no lo retendrían más, y estaría dispuesto a volver a las comodidades de su hogar.
13.
Hasta embriagarlo.
David se sintió en un tremendo apuro, por lo que recurrió a este medio a fin de inducir a Urías para que fuera a su casa; pero la resolución de Urías era tan firme que, aun embriagado como estaba, no volvió a su casa sino que durmió con los soldados.
14.
Escribió. . . una carta.
Fueron infructuosos todos los esfuerzos de David para ocultar su pecado. Al fin, en su desesperación, decidió recurrir a un asesinato para acallar la voz de Urías y librarse. David se había colocado en las manos de Satanás, el que ahora estaba determinado a llevar al nuevo monarca de Israel, como a Saúl, a la ruina y a la destrucción. Es evidente que el único deseo de David era evitar la ignominia delante de la nación. A fin de ocultar su culpa, no iba a detenerse ni ante un asesinato. Con la muerte de Urías podría llevar a Betsabé al palacio como otra de sus esposas, y quedaría oculto el adulterio del rey.
Por mano de Urías.
Tanto se había rebajado David que convirtió a su digno oficial en el portador de su propia orden de muerte. El valor de Urías debía pagar el precio de la transgresión del rey.
17.
Murió.
Urías se aproximó a una de las puertas de la ciudad (vers. 23) desde la cual los defensores efectuaron una súbita salida, durante la cual mataron no sólo a Urías sino a varios de los hombres que estaban con él.
18.
Entonces envió Joab.
Por supuesto, el principal propósito era informar a David que se habían cumplido sus órdenes y que había muerto Urías.
20.
El rey comenzara a enojarse.
Joab conocía David, y sabía que el rey se desagradaría cuando se le mencionara algún revés. David -como comandante prudente- demandaba prudencia de sus subordinados y los hacía responsables por cualesquiera faltas o errores de apreciación. Sólo así podría continuar desempeñando con éxito su responsabilidad como rey y lograr la eficacia máxima de sus hombres.
21.
¿Quién hirió a Abimelec?
Abimelec había sido lo bastante necio como para aproximarse tanto a una torre que fue muerto por un pedazo de piedra de molino que le arrojó una mujer (Juec. 9: 53). Joab también anticipaba que sería acusado de torpeza por haber permitido que sus hombres se aproximaran tanto a la muralla como para quedar dentro del alcance de los defensores.
Jerobaal.
O Gedeón (Juec. 6: 32; ver com. 2 Sam. 2: 8; 9: 6).
Urías heteo.
Joab sabía que ésta era la noticia que David estaba ansioso de oír, y que apaciguaría su posible ira, borrando así cualquier equivocación bélica que pudiera haber cometido Joab.
23.
Prevalecieron. . . los hombres.
No había excusa para este revés. Fue clara y sencillamente un asesinato, del cual, en primer lugar, era culpable el rey, y en segundo lugar Joab, que cumplió las órdenes de David. La obediencia implícita a las órdenes de los superiores 648 no es una virtud cuando lleva a desobedecer la ley de Dios. Si Joab hubiera sido un hombre verdaderamente recto, dispuesto a pronunciar una palabra de franco reproche cuando se le ordenó que cometiera un crimen tan vil, no habría enviado a Urías y sus hombres a una muerte prematura. Pero David disponía de un comandante en jefe que evidentemente tenía pocos escrúpulos de conciencia, un hombre dispuesto a participar de un detestable asesinato para complacer a su rey.
La entrada de la puerta.
Este detalle aclara algo la naturaleza del incidente que provocó la muerte de Urías. La entrada de la ciudad -siendo un punto especialmente importante y vulnerable- debía contar con la defensa máxima. Cuando Urías y sus hombres se aproximaron a la puerta, los amonitas enviaron un pelotón contra ellos.
24.
Tiraron. . . desde el muro.
Quizá Urías y sus hombres se aproximaron tanto al muro, que se convirtieron en el blanco no sólo de los dardos de los arqueros sino de todo tipo de proyectiles que pudieran ser arrojados contra ellos (ver vers. 21). Por supuesto, al aproximarse tanto, los israelitas debían saber exactamente lo que les esperaba, y al exponerse así al peligro con justicia podían ser acusados de descuido.
25.
No tengas pesar.
En circunstancias normales, la pérdida de un hombre tan valiente e importante como Urías habría sido hondamente sentida tanto por Joab como por David. Al provocar la muerte de Urías, Joab sólo cumplió las órdenes de David y sabía que tendría la aprobación del rey. David ahora le hacía saber que quedaba complacido con su acción y le enviaba su agradecimiento.
Refuerza.
David aparentó como que temía que Joab se descorazonara por la pérdida de Urías, y en vez de continuar con el cerco con fortaleza y vigor podría volverse indebidamente cauto y prolongar así las hostilidades. Al regresar, el mensajero debía reanimar a Joab haciéndole saber que David aprobaba los riesgos que corría. Todo era sólo una simulación para encubrir la parte de David en la muerte de Urías.
26.
Hizo duelo.
Estas palabras se refieren al habitual duelo externo que se cumple en los países orientales. El período común era de siete días (Gén. 50: 10; 1 Sam. 31: 13).
27.
La trajo.
Tan pronto como terminó el período de duelo, David mandó traer a Betsabé para que fuera su esposa. No hay ninguna constancia de que ella se opusiera a formar parte del harén del rey.
Fue desagradable ante los ojos de Jehová.
Se había producido un gran cambio en David. No era el mismo que, cuando huía de Saúl, rehusó levantar la mano contra "el ungido de Jehová" (1 Sam. 24: 6, 10). El pecado le había cauterizado la conciencia al pasar del adulterio al engaño y al asesinato, y ahora parecía que aún esperaba que se le permitiera cosechar la recompensa de sus iniquidades sin un reproche divino; pero Dios había visto todo.
Satanás se esfuerza por ocultar de los hombres los terribles resultados de la transgresión, haciéndoles creer que el pecado les proporcionará mayor felicidad y mayores recompensas. Así engañó a Eva y ha seducido a muchos a través de los siglos. Pero en su bondad el Señor permite que sus hijos vean que los resultados del pecado no son una prosperidad y felicidad mayores, sino desgracias, aflicciones y muerte. Su mano que refrena iba a retirarse de David, y se permitiría que el rey probara los amargos frutos del pecado. Aprendería a reconocer que el sendero de la verdadera felicidad no se puede hallar en la desobediencia. Los que siguen su voluntad propia emprendiendo un camino que desagrada al Señor, sabrán con seguridad que al fin cosecharán desengaños, amarguras y dolores.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1- 27 Ed 45; PP 775- 778
2- 5 PP 777
14, 15 1T 255
15, 12- 21 PP 777
25, 27 PP 778
27 PP 782 649

2 SAMUEL - CAPÍTULO 12       AUDIO
1 La parábola de Natán de la corderita hace que David se convierta en su propio juez. 7 David, reprochado por Natán, confiesa su pecado y es perdonado. 15 David se lamenta y ora por el niño mientras este vive. 24 Nace Salomón y es llamado Jedidías. 26 David captura a Rabá y tortura a sus habitantes.

1 Jehová envió a Natán a David; y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre.
2 El rico tenía numerosas ovejas y vacas;
3 pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija.
4 Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él.
5 Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte.
6 Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia.
7 Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl,
8 y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más.
9 ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón.
10 Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer.
11 Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol.
12 Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol.
13 Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.
14 Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá.
15 Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente.
16 Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra.
17 Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan.
18 Y al séptimo día murió el niño; y temían los siervos de David hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto?
19 Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto.
20 Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió.
21 Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan.
22 Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño?
23 Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí. 650
24 Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, el cual amó Jehová,
25 y envió un mensaje por medio de Natán profeta; así llamó su nombre Jedidías, a causa de Jehová.
26 Joab peleaba contra Rabá de los hijos de Amón, y tomó la ciudad real.
27 Entonces envió Joab mensajeros a David, diciendo: Yo he puesto sitio a Rabá, y he tomado la ciudad de las aguas.
28 Reúne, pues, ahora al pueblo que queda, y acampa contra la ciudad y tómala, no sea que tome yo la ciudad y sea llamada de mi nombre.
29 Y juntando David a todo el pueblo, fue contra Rabá, y combatió contra ella, y la tomó.
30 Y quitó la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba un talento de oro, y tenía piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Y sacó muy grande botín de la ciudad.
31 Sacó además a la gente que estaba en ella, y los puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y hachas de hierro, y además los hizo trabajar en los hornos de ladrillos; y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de Amón. Y volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.


1.
Envió a Natán.
Con el correr del tiempo se descubrió el pecado de David. Se supo que era el padre del niño que tuvo Betsabé, y surgieron sospechas de que él era quien había provocado la muerte de Urías (ver PP 779). David no sólo era el gobernante civil de su pueblo sino también el "ungido de Jehová", el que presidía la teocracia, caudillo del pueblo escogido de Dios y el que debía sostener y poner en vigencia la ley de Jehová. Con su pecado, David había provocado un baldón y una deshonra para el nombre del Señor; por lo tanto, Dios envió a Natán con su mensaje de reproche para que el descarriado rey se diera cuenta de la magnitud de su crimen y se arrepintiera.
Había dos hombres.
La alegoría fue hábilmente preparada para despertar la indignación de David, y para que así pronunciara una sentencia sobre el delito que había cometido.
La presentación del mensaje requirió habilidad y valor. A menos que el reproche conmoviera profundamente al rey, podría provocar la muerte del reprensor.
3.
Una sola corderita.
Los detalles fueron hábilmente presentados como para despertar simpatía hacia el dueño de la corderita e indignación contra la acción del hombre empedernido que se rebajó hasta el punto de aprovecharse de su prójimo. A fin de ser más eficaz, el relato fue sumamente realista. Todavía hoy se encuentran en Siria hogares donde se tratan las ovejas con mucho afecto.
5.
Se encendió.
A pesar de su pecado, David conservaba un sentido innato de justicia, y prestamente dio su veredicto. Con un solemne juramento pronunció la condenación del hombre; pero lo que en realidad había hecho era condenarse a sí mismo.
6.
Con cuatro tantos.
Correspondía con la ley de Moisés (Exo. 22: l; cf. Luc. 19: 8). Algunos manuscritos de la LXX dicen aquí "séptuplo" lo que concuerda con Prov. 6: 31.
7.
Tú eres aquel hombre.
David, el juez, había condenado a muerte a David el transgresor. No podía contradecir su propio fallo porque él mismo había pronunciado la sentencia. Hubiera sido inútil alegar que los hechos, tal como fueron presentados, no correspondían con el crimen cometido. En realidad, el acto cometido por David era mucho más grave que aquel por el cual había pronunciado la sentencia de muerte.
No tenía excusa David. Sabía que había pecado y que la sentencia era justa. A pesar de la magnitud de su crimen aún no tenía muerta la conciencia. Durante un tiempo había logrado encubrir su crimen ante los ojos de los hombres, pero no pudo ocultarlo de Dios. Mediante una cadena de circunstancias el Señor le permitió que captara una vislumbre de la terrible naturaleza del crimen que había cometido, y que pronunciara una sentencia justa contra sí mismo. La resuelta aplicación de la parábola al rey muestra la santa osadía y fidelidad del profeta de Dios. Ese reproche directo podría haberle costado la vida, pero no vaciló en cumplir su deber.
La osadía y prontitud de las palabras de Natán conmovieron a David, y lo hicieron despertar del hechizo maligno que sus crímenes le habían provocado. En el fondo, David era un hombre bueno que se esforzaba por obedecer al Señor. Pero se había rendido a la 651 tentación, y al tratar de encubrir su falta se había entrampado cada vez más en la red del mal. Por un tiempo su entendimiento estuvo como ofuscado por un delirio de poder, prosperidad y perfidia. Ahora volvió en sí súbitamente.
8.
Las mujeres de tu señor.
Aquí Natán se refiere a la costumbre oriental de dar a un nuevo rey el harén de su predecesor. La Biblia menciona una sola esposa de Saúl (1 Sam. 14: 50) y una concubina (2 Sam. 3: 7) que fue tomada por Abner. El registro no indica que David en realidad hubiera tomado para sí ninguna mujer que hubiese pertenecido a Saúl, pero por lo menos se lo permitía la costumbre, y -por el momento- Dios no se interpuso a tal proceder (ver Mat. 19: 4- 9; ver com. Deut. 14: 26).
9.
Tuviste en poco la palabra.
"Has menospreciado a Yahveh" (BJ). David era el gobernante de Israel divinamente nombrado. Sobre él descansaba la responsabilidad de defender la ley de Dios y enseñar a la nación a que obedeciera sus preceptos. Mediante su ejemplo había despreciado la ley de Dios y fomentado en su pueblo el desdén por sus preceptos. El rey, que debería haber provocado terror en los obradores de maldad, los había alentado en su mal proceder. Había resultado infiel en las solemnes responsabilidades que Dios le había confiado.
A Urías heteo heriste.
"Matando a espada Urías" (BJ). Al ordenar la muerte de éste mediante los amonitas, David era culpable de la sangre de su digno oficial como si lo hubiera muerto con su propia espada. Dios mismo acusó a David de asesinato, y no podía escaparse de ese veredicto.
Tomaste por mujer a su mujer.
David no tenía derecho a Betsabé. Ella era la legítima esposa de Urías. Al matar a éste y luego tomar a su esposa, David cometió una falta que, a través de los siglos, ha dado a los enemigos del Señor un motivo para blasfemar y reprochar el santo nombre de Dios.
10.
No se apartará jamás.
Así como David había tratado a otros, sería tratado también él. Las compuertas del mal que había abierto David sumergirían a su posteridad en desgracias y calamidades.
Me menospreciaste.
El crimen de David consistía no sólo en el mal que había hecho a Urías, sino también en la falta que había cometido contra Dios. El Señor había colocado a David en su trono y le había prometido el reino a él y a su descendencia para siempre. Sin embargo, y a pesar de todo esto, David había cometido la falta de menospreciar a Aquel que había sido tan bueno con él.
11.
Haré levantar el mal.
Estas palabras no deben interpretarse como que Dios sería el instigador u originador del mal aquí predicho (ver PP 787, 799). En el crimen de Amnón contra su hermana Tamar (cap. 13) y en la rebelión de Absalón (caps. 15 a 19), David probaría algo de los amargos frutos de su pecado y los resultados de su incapacidad para regir o inspirar a sus hijos.
A tu prójimo.
Ver cap. 16: 22. Esta fue otra predicción de los resultados del pecado de David. Aquí se presenta a Dios -como frecuentemente se lo describe- como si hiciera lo que no impide.
12.
Delante de todo Israel.
Ver cap. 16: 22. El castigo había de ser tan manifiesto como secreto había sido el pecado.
13.
Pequé.
El contexto muestra que estas palabras fueron pronunciadas con sinceridad. El reproche de Natán había hecho un impacto directo en David, y éste humildemente confesó que era pecador. En el Sal. 51, escrito en este tiempo, David no sólo reconoció su pecado y pidió perdón, sino que imploró a Dios que creara en él un corazón limpio y renovara un espíritu recto dentro de él (Sal. 51: 2, 3, 10). El Sal. 32 pudo también haberse originado durante esta crisis (ver PP 784-786).
Ha remitido tu pecado.
"Perdona tu pecado" (BJ). Estas palabras pueden reanimar a todo pecador, pues muestran que el Señor está dispuesto a perdonar por grande que sea la transgresión. Pocos han sido culpables de un acto más vil, una ingratitud mayor, un egoísmo más intenso y brutal como lo fue David cuando mandó asesinar a Urías. Sin embargo, cuando reconoció sinceramente su pecado, el Señor prontamente le concedió el perdón y lo restauró a la gracia divina. Al mismo tiempo, una conducta como la de David está llena de un grave peligro. El arrepentimiento implica un cambio en la disposición básica del pecador para con el pecado. Generalmente, los hombres pecan porque desean hacerlo. Esto hace difícil que sientan pesar por un pecado que han planeado deliberadamente y han llevado a cabo de propósito. Sólo podrán hallar el arrepentimiento 652 cuando estén dispuestos a cambiar por completo sus conceptos y su conducta y, con la ayuda de Dios, a desarraigar de su naturaleza el mal que ocasionó su transgresión. Cualquiera que sólo tenga interés en recibir perdón por la transgresión pasada mientras que hace planes para repetir su pecado, es insincero y busca en vano el perdón.
14.
Blasfemar.
Aunque el Señor perdonó el pecado de David, eso no puso fin a su influencia para el mal. Más de un escéptico, haciendo resaltar este caso, ha blasfemado el nombre de Dios y ha arrojado un baldón sobre la iglesia.
Ciertamente morirá.
David había pronunciado la sentencia: "el que tal hizo es digno de muerte" (vers. 5). Debido a su propia sentencia, David era quien debía morir; pero en lugar de esto, Dios decretó que muriera el hijo de su pecado (ver PP 781). Para David la muerte del niño sería un castigo mucho mayor que su propia muerte. Como resultado de la amarga experiencia por la cual pasaría, David iba a ser inducido a una medida plena de arrepentimiento y conversión.
16.
Rogó a Dios.
Aun después de pronunciar la sentencia, a veces Dios ha creído conveniente poner de lado el castigo en respuesta a un sincero arrepentimiento y a las peticiones fervientes elevadas a él (Exo. 32: 9-14; cf. Jon. 3: 4-10). David sabía que Dios era "misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad" (Exo. 34: 6). Por lo tanto, imploró fervientemente perdón y que se salvara la vida del niño, lo cual no implica que rehusara someterse a la voluntad divina. Tan sólo esperaba que la misericordia de Dios salvara al niño.
20.
Entonces David se levantó.
La muerte del niño fue la solemne respuesta de Dios a la ferviente súplica del padre; no fue una respuesta favorable, pero David se sometió humildemente a la voluntad divina. Cuando la respuesta del cielo es contraria a nuestra súplica, debemos recordar que Dios sabe lo que es mejor y que por alguna razón, con frecuencia desconocida para nosotros, él ve que no es lo mejor prolongar la vida del que está enfermo.
21.
¿Qué es esto?
La conducta de David fue rara para sus siervos. Esperaban que expresara su más profundo dolor ante la muerte del niño, pero dejó de ayunar y pidió que le sirviesen pan.
23.
¿Para qué he de ayunar?
Estas palabras describen la resignación de David ante la voluntad de Dios y su comprensión del estado de los muertos. Después de que el niño había muerto, no había nada más que pudiera hacer en ese asunto, y humildemente aceptó lo inevitable.
Yo voy a él.
Los hebreos decían, en forma figurada, que los muertos dormían en una región llamada she'ol. Esta palabra ha sido traducida como "sepulcro" o transliterada como "seol" en la RVR. En la RVA, se tradujo "infierno" en lugar de "seol". La traducción de "infierno" es desafortunada, pues she'ol no tiene ninguna relación con torturas o con un estado consciente. El que moría a veces era representado como que iba a dormir con sus padres (2 Sam. 7: 12; 1 Rey. 1: 21; 2: 10), o que se había reunido con sus padres (2 Rey. 22: 20). Con esa expresión David quiso decir que él se uniría con su hijo en la muerte, pero que su hijo no volvería a la tierra de los vivos.
24.
Salomón.
El nombre quizá signifique "pacífico". Salomón debía heredar el reino, lo cual lo haría un antecesor del Mesías. La vida de David había sido belicosa. La de Salomón debía ser pacífica.
25.
Jedidías.
Literalmente, "amado de Jehová". David había pecado, pero Dios lo había perdonado. Dios todavía lo amaba como también al hijo nacido de Betsabé. ¡Cuán misericordioso es nuestro Dios!
26.
Contra Rabá.
El relato de la forma en que Joab cercó a Rabá (cap. 11: 1) había sido interrumpido por la narración de lo que sucedió a David con Betsabé. Ahora se prosigue el relato del cerco de la ciudad capital de Amón. La narración del adulterio de David con Betsabé y del asesinato de Urías (2 Sam. 11: 2 a 12: 25) no está registrado en Crónicas.
27.
La ciudad de las aguas.
Rabá estaba situada en el angosto valle del río Jaboc superior. La ciudadela estaba sobre un farallón; era evidentemente una ciudad amurallada, separada de la ciudad más baja. Esta ciudad más baja era llamada "la ciudad de las aguas", quizá por una vertiente que de allí fluía al río. Cuando Joab tomó la ciudad inferior, la pérdida del abastecimiento de agua hizo que no fuera posible que los defensores retuvieran por mucho tiempo la ciudad más alta. 653
En los tiempos del NT esta ciudad se llamaba Filadelfia (no debe confundirse con la ciudad del Asia Menor del mismo nombre, Apoc. 1: 11). El nombre moderno es Ammán, la capital de Transjordania -como se llamó después de la Primera Guerra Mundial-, y más tarde la capital del nuevo reino de Jordania.
28.
Acampa contra la ciudad.
Prácticamente había terminado el asedio de Rabá. Ya había caído la parte más importante de la ciudad y era evidente que el resto pronto estaría en poder de los israelitas. Amablemente Joab invitó a David que se presentara con el resto de las fuerzas de Israel, para que el rey tomara la ciudad en persona y recibiera la gloria de su captura.
De mi nombre.
Cuando David tomó a Jerusalén, recibió el nombre de "ciudad de David" (cap. 5: 7, 9). Parece que Joab tenía el plan de que Rabá, después de su captura, no recibiera su nombre sino el de David.
29.
Todo el pueblo.
Joab había propuesto una convocación general de todo el pueblo para cuando se tomara Rabá (vers. 28). David accedió a esa propuesta, y se presentó en persona para la toma final de la ciudad. Puesto que su caída era segura, el que se reuniera toda la fuerza de la nación parece haber sido para satisfacer un deseo y no para llenar una necesidad.
30.
La corona ... de su rey.
Las mismas consonantes hebreas que aquí forman las palabras "su rey", también forman el nombre Milcom, el dios nacional de los amonitas (Sof. 1: 5). Por eso algunos creen que la corona tomada por David fue la del ídolo y no la del rey, puesto que la corona parece haber sido demasiado pesada para que la llevara un hombre. Un talento representa más o menos 34 kg.
Piedras preciosas.
Literalmente, "una piedra de preciosidad".
Puesta sobre la cabeza de David.
La gramática de este pasaje nos permite deducir que la corona o la piedra preciosa fue puesta sobre la cabeza de David. Una corona de tanto peso no podría haber sido llevada durante ningún lapso ni tampoco haber sido ostentada en ocasiones comunes. La corona quizá fue colocada por un momento sobre la cabeza de David como un símbolo de triunfo, o se sacó la piedra de la corona para ponerla en la corona de David. De todos modos, el acto significaba la soberanía de David sobre los amonitas.
31.
Los puso a trabajar con sierras.
Si bien el texto de la RVA, tanto en este pasaje como en 1 Crón. 20: 3, da la impresión de que David hizo torturar a los prisioneros amonitas (ver com. 1 Crón. 20: 3), lo que habría estado en armonía con las crueles costumbres de ese tiempo, tanto la RVR como la BJ indican que los obligó a trabajar usando sierras y otras herramientas; esto también correspondería con el carácter noble de David.
COMENTARIO DE ELENA G. DE WHITE
1-31 PP 779-786
1-12 PP 779
5, 6 PP 787
7 1JT 442; OE 156; PR 103; 2T 688
9, 10 PP 782
11, 12 PP 799
13 CC 23; 1JT 442; 5T 639
13, 14, 17 PP 780
25 PR 36 654

2 SAMUEL - CAPÍTULO 13       AUDIO
1 Amnón se enamora de Tamar y por consejo de Jonadab se hace el enfermo para violarla. 15 Después la odia, y deshonrada la echa de su casa. 19 Absalón la recibe en su casa y oculta sus propósitos. 23 Mata a Amnón en una reunión de esquiladores, a la que asistieron todos los hijos del rey. 30 David se aflige por la noticia y es consolado por Jonadab. 37 Absalón huye a Talmai en Gesur.


1 ACONTECIO después de esto, que teniendo Absalón hijo de David una hermana hermosa que se llamaba Tamar, se enamoró de ella Amnón hijo de David.
2 Y estaba Amnón angustiado hasta enfermarse por Tamar su hermana, pues por ser ella virgen, le parecía a Amnón que sería difícil hacerle cosa alguna.
3 Y Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era hombre muy astuto.
4 Y éste le dijo: Hijo del rey, ¿por qué de día en día vas enflaqueciendo así? ¿No me lo descubrirás a mí? Y Amnón le respondió: Yo amo a Tamar la hermana de Absalón mi hermano.
5 Y Jonadab le dijo: Acuéstate en tu cama, y finge que estás enfermo; y cuando tu padre viniere a visitarte, dile: Te ruego que venga mi hermana Tamar, para que me dé de comer, y prepare delante de mí alguna vianda, para que al verla yo la coma de su mano.
6 Se acostó, pues, Amnón, y fingió que estaba enfermo; y vino el rey a visitarle. Y dijo Amnón al rey: Yo te ruego que venga mi hermana Tamar, y haga delante de mí dos hojuelas, para que coma yo de su mano.
7 Y David envió a Tamar a su casa, diciendo: Ve ahora a casa de Amnón tu hermano, y hazle de comer.
8 Y fue Tamar a casa de su hermano Amnón, el cual estaba acostado; y tomó harina, y amasó, e hizo hojuelas delante de él y las coció.
9 Tomó luego la sartén, y las sacó delante de él; mas él no quiso comer. Y dijo Amnón: Echad fuera de aquí a todos. Y todos salieron de allí.
10 Entonces Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba, para que yo coma de tu mano. Y tomando Tamar las hojuelas que había preparado, las llevó a su hermano Amnón a la alcoba.
11 Y cuando ella se las puso delante para que comiese, asió de ella, y le dijo: Ven, hermana mía, acuéstate conmigo.
12 Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me hagas violencia; porque no se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza.
13 Porque ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey, que él no me negará a ti.
14 Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó, y se acostó con ella.
15 Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: Levántate, y vete.
16 Y ella le respondió: No hay razón; mayor mal es este de arrojarme, que el que me has hecho. Mas él no la quiso oír,
17 sino que llamando a su criado que le servía, le dijo: Echame a ésta fuera de aquí, y cierra tras ella la puerta.
18 Y llevaba ella un vestido de diversos colores, traje que vestían las hijas vírgenes de los reyes. Su criado, pues la echó fuera, y cerró la puerta tras ella.
19 Entonces Tamar tomó ceniza y la esparció sobre su cabeza, y rasgó la ropa de colores de que estaba vestida, y puesta su mano sobre su cabeza, se fue gritando.
20 Y le dijo su hermano Absalón: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Pues calla ahora, hermana mía; tu hermano es; no se angustie tu corazón por esto. Y se quedó Tamar desconsolada en casa de Absalón su hermano.
21 Y luego que el rey David oyó todo esto, se enojó mucho.
22 Mas Absalón no habló con Anmón ni malo ni bueno; aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana.
23 Aconteció pasados dos años, que Absalón tenía esquiladores en Baal-hazor, que 655 está junto a Efraín; y convidó Absalón a todos los hijos del rey.
24 Y vino Absalón al rey, y dijo: He aquí, tu siervo tiene ahora esquiladores; yo ruego que venga el rey y sus siervos con tu siervo.
25 Y respondió el rey a Absalón: No, hijo mío, no vamos todos, para que no te seamos gravosos. Y aunque porfió con él, no quiso ir, mas le bendijo.
26 Entonces dijo Absalón: Pues si no, te ruego que venga con nosotros Amnón mi hermano. Y el rey le respondió: ¿Para qué ha de ir contigo?
27 Pero como Absalón le importunaba, dejó ir con él a Amnón y a todos los hijos del rey.
28 Y Absalón había dado orden a sus criados, diciendo: Os ruego que miréis cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: Herid a Amnón, entonces matadle, y no temáis, pues yo os lo he mandado. Esforzaos, pues, y sed valientes.
29 Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les había mandado. Entonces se levantaron todos los hijos del rey, y montaron cada uno en su mula, y huyeron.
30 Estando ellos aún en el camino, llegó a David el rumor que decía: Absalón ha dado muerte a todos los hijos del rey, y ninguno de ellos ha quedado.
31 Entonces levantándose David, rasgó sus vestidos, y se echó en tierra, y todos sus criados que estaban junto a él también rasgaron sus vestidos.
32 Pero Jonadab, hijo de Simea hermano de David, habló y dijo: No diga mi señor que han dado muerte a todos los jóvenes hijos del rey, pues sólo Amnón ha sido muerto; porque por mandato de Absalón esto había sido determinado desde el día en que Amnón forzó a Tamar su hermana.
33 Por tanto, ahora no ponga mi señor el rey en su corazón ese rumor que dice: Todos los hijos del rey han sido muertos; porque sólo Amnón ha sido muerto.
34 Y Absalón huyó. Entre tanto, alzando sus ojos el joven que estaba de atalaya, miró, y he aquí mucha gente que venía por el camino a sus espaldas, del lado del monte.
35 Y dijo Jonadab al rey: He allí los hijos del rey que vienen; es así como tu siervo ha dicho.
36 Cuando él acabó de hablar, he aquí los hijos del rey que vinieron, y alzando su voz lloraron. Y también el mismo rey y todos sus siervos lloraron con muy grandes lamentos.
37 Mas Absalón huyó y se fue a Talmai hijo de Amiud, rey de Gesur. Y David lloraba por su hijo todos los días.
38 Así huyó Absalón y se fue a Gesur, y estuvo allá tres años.
39 Y el rey David deseaba ver a Absalón; pues ya estaba consolado acerca de Amnón, que había muerto.


1.
Aconteció.
La serie de relatos que siguen (caps. 13 a 21) es una relación de las desgracias que sobrevinieron a David después de su pecado. En Crónicas, donde no se menciona el pecado de David, tampoco se describen esas calamidades. Después de su adulterio con Betsabé y su asesinato de Urías, David se transformó en otro hombre. Había perdido mucho de su anterior confianza propia y tampoco regía completamente su reino. El pueblo no le tenía más confianza implícita, y por eso hacía oídos sordos a sus admoniciones acerca de los resultados de la rectitud o los males de las transgresiones. Cuando veía a otros proceder según su mal ejemplo, le resultaba difícil reprenderlos. Sus mismos hijos rehusaban obedecerle y ya no respetaban sus consejos. Donde antes había sido fuerte y valiente, ahora se sentía débil y vacilante. Una sensación de vergüenza pendía constantemente sobre él. Los capítulos siguientes describen la sucesión de hechos que a lo menos en parte fueron una consecuencia de la transgresión de David.
Una hermana hermosa.
Absalón, nacido cuando David reinaba en Hebrón (cap. 3: 3), y su hermana Tamar, eran hijos de Maaca, hija del rey de Gesur. Amnón era el primogénito de David, hijo de "Ahinoam jezreelita" (cap. 3: 2). Puesto que parece que estos hijos ya se encontraban en su primera juventud, los acontecimientos que aquí se relatan deben haber sucedido hacia la mitad del reinado de David, que duró 40 años.
2.
Hasta enfermarse.
Este relato figura en las Sagradas Escrituras para demostrar qué consecuencias trágicas pueden sobrevenir al hogar de un hombre de Dios que se ha descarriado de la senda de la justicia y se ha rendido al tentador. Los defectos de los hijos de 656 David en parte podían atribuirse a los defectos de él.
Le parecía. . . difícil.
Dentro de las circunstancias, le pareció difícil que ella accediera a sus deseos. Habiendo estado acostumbrado a la complacencia propia y a realizar cada uno de sus deseos, en realidad Amnón cayó enfermo por su enojo debido a que no podía satisfacer sus deseos con Tamar.
3.
Un amigo.
Esa amistad era mala y provocó la ruina de Amnón. Si Amnón hubiese elegido mejor a sus amigos, en esa crisis podría haber recibido la ayuda de un verdadero amigo que le diera un consejo sensato y saludable.
Muy astuto.
Jonadab era un hombre muy taimado, que lograba sus propósitos por medios lícitos o ilícitos.
5.
Finge que estás enfermo.
En un sentido, Amnón ya había caído enfermo (vers. 2). Su enfermedad era el resultado de una pasión desenfrenada e insatisfecha. En este caso iba a fingir una enfermedad de un carácter diferente, a fin de que su pedido despertara la simpatía del rey.
De su mano.
David, como padre sabio y perspicaz, debe haber entendido algo de la naturaleza de su hijo. Sin embargo, no hay nada en el relato que sugiera que advirtió todas las intenciones de Amnón, pues no habría accedido a sus deseos. Pero debería haber estado bastante alerta y tener el juicio suficiente como para no permitir que Tamar dejara su domicilio y fuera al de Amnón, donde podrían producirse consecuencias tan graves.
7.
Ve ahora.
Fue una orden en apariencia inocente, pero al darla David estaba enviando a su hija a la vergüenza y a su hijo a la muerte.
8.
Fue Tamar.
Tamar fue inducida a dejar la seguridad de su morada para ir a la de Amnón, donde quedaría a merced de éste.
10.
A la alcoba.
Cuando Amnón rehusó comer, fingiendo estar enfermo, Tamar misma le llevó el alimento a su alcoba.
12.
No se debe hacer así.
Cf. Gén. 34: 7. No habiendo nadie más en la casa, Tamar no podía contar con ayuda alguna en su intento de resistir el firme y mal propósito de su hermano. Primero trató de razonar con él, hablándole de la pecaminosidad e insensatez de un acto tal.
13.
¿Adónde iría yo con mi deshonra?
Tamar trató de que Amnón recapacitara, haciéndole notar que al hacer tal cosa la deshonraría para toda la vida, a ella la hija del rey y hermana suya. Si le tenía alguna consideración, sin duda no iba a provocar una humillación tal para ella y para la familia del rey.
Aun tú.
Tamar pensó en las consecuencias no sólo para ella sino también para Amnón. Al consumar un acto tal, provocaría su propia deshonra, exponiéndose a la vergüenza y al desprecio de todo el país. Tamar pensó claramente y razonó con lógica.
Hables al rey.
Viendo que nada lograba razonando con su obstinado hermano, Tamar comenzó a contemporizar. Lo que necesitaba era librarse de sus garras, y éste fue evidentemente su último recurso.
14.
No la quiso oír.
Amnón era completamente egoísta, concupiscente, y estaba determinado a salirse con la suya sin importarle las consecuencias. No se podía razonar con él. No significaban nada para él los requerimientos de Dios, la virtud de su hermana ni el honor de su propio nombre. En parte David era culpable de esas características. Evitaba reprender a sus hijos cuando cometían faltas, y les permitía hacer lo que quisieran. Ya no hacían caso ni de la razón ni de las restricciones.
15.
La aborreció Amnón.
El resultado fue típico. Amnón no era inspirado por el amor sino por la pasión, y al complacer su concupiscencia animal no tuvo más consideración con su hermana, a quien había maltratado tan cruelmente.
16.
No hay razón.
No había razón para que Amnón exigiera que se fuese su hermana. Habiéndola ultrajado, lo menos que podía hacer era protegerla y consolarla. Al echarla estaba añadiendo una felonía.
No la quiso oír.
Ver vers. 14. Amnón no había sido enseñado a escuchar la razón, la conciencia o a Dios. La protesta de Tamar no significó nada para él.
18.
Un vestido de diversos colores.
Usaba un largo manto con mangas, propio de las vírgenes de la casa real. Se menciona esto a fin de mostrar que Tamar debe haber sido reconocida como una virgen de la realeza.
19.
Rasgó la ropa.
Quizá lo hizo inmediatamente. Tamar no hizo ningún intento para ocultar la vergüenza que le había sobrevenido. Era una joven virtuosa cuya conducta estaba por encima de cualquier censura. Al salir de la morada de Amnón, expresó con 657 vehemencia el profundo dolor que experimentaba (ver Est. 4: 1; 2 Rey. 5: 8). Así impidió que Amnón inventara la mentira de que ella se había portado mal con él y que por esa razón había sido arrojada de su presencia. Es evidente que Tamar era completamente sincera. Sus acciones demostraban la profunda indignación y el dolor que sentía. Si se hubiera callado, podría haber sido considerada como copartícipe de la falta.
20.
¿Ha estado contigo?
Los miembros de la familia real deben haber estado enterados de las faltas de Amnón, y es claro que Absalón inmediatamente comprendió lo que había pasado.
Calla ahora.
Este consejo concuerda con el espíritu profundamente vengativo de Absalón. La falta cometida con Tamar demandaba un castigo inmediato. La vergüenza que, había sufrido era bien conocida, pues su comportamiento al salir de la morada de Amnón impedía que hubiera ningún ocultamiento. Nada bueno podía ganarse aconsejando una demora. Si Absalón hubiera sido el hombre que debería haber sido, inmediatamente habría tomado las cosas a su cargo y no habría descansado hasta que se reparara el daño hecho a su hermana. Pero en vez de procurar una reparación por medios legales, tramó una venganza.
Desconsolada.
Tamar quedó avergonzada y afligida, y continuó morando en la casa de su hermano, soltera y desventurada con el recuerdo de su desgracia.
21.
Se enojó mucho.
David se enojó de veras cuando oyó del acto vergonzoso cometido por uno de sus hijos, pero sin duda, debido al recuerdo de su propia falta, no tomó las medidas necesarias para que se hiciera justicia. Tenía las manos atadas por su pecado, y como resultado mostró una lenidad para con sus hijos que fomentó faltas como ésta. Algunos años antes -cuando era íntegro y no estaba trabado por los lazos en que se enredó posteriormente- quizá habría hecho justicia rápidamente. Pero lo único que hizo fue manifestar su enojo y permitir que el culpable siguiera impune.
22.
Ni malo ni bueno.
Absalón no exteriorizó nada de sus sentimientos íntimos. Aunque ardía de odio y deseos de vengarse, se las arregló para mantener una calma aparente, mientras que continuamente hacía planes para matar a su hermano. Habría sido mucho mejor para todos si hubiese buscado justicia inmediatamente por medio de los recursos legales.
23.
Absalón tenía esquiladores.
El esquileo era entonces, y sigue siendo todavía, una ocasión de festejo y regocijo (ver 1 Sam. 25: 2, 8).
Baal-hazor.
Se ha identificado este lugar con Jebel el-'Atsûr, a 7,2 km al noreste de Bet-el y a 22,8 km de Jerusalén.
Todos los hijos del rey.
Por supuesto, esta invitación incluía a Amnón, pero el verdadero propósito de Absalón al dar la fiesta era tener la oportunidad de apresarlo.
24.
Vino Absalón al rey.
La profundidad del engaño de Absalón se revela en haber invitado a David. Difícilmente esperaba que su padre estuviera presente, pero si lo lograba contribuiría a mitigar cualquier sospecha, y así Amnón se sentiría animado a asistir.
25.
No te seamos gravosos.
David declinó la invitación pretextando que la presencia de tantos podría ser onerosa para Absalón.
Porfió.
Insistiendo en que su padre estuviera presente, Absalón consiguió ocultar su verdadero propósito y logró la bendición de David para el festejo. Ya no había ningún motivo para suspicacias.
26.
Venga con nosotros.
Ya tenían cierta edad todos los hijos de David, pero es evidente que el padre todavía, en cierto modo, vigilaba sus andanzas. Amnón fue invitado en forma especial puesto que era el mayor y el heredero forzoso, que podía representar a su padre en la fiesta.
¿Para qué ha de ir contigo?
La pregunta sugiere alguna desconfianza de David.
27.
Le importunaba.
Las continuas instancias de Absalón finalmente quebrantaron la resistencia de su padre, y logró su consentimiento para que no sólo Amnón sino todos los príncipes (vers. 29) pudieran asistir a la fiesta.
28.
Matadle.
Quizá para ese tiempo ya había muerto Quileab, el segundo hijo de David (cap. 3: 3), pues no se dice nada de él en el relato. Si hubiese sido así, la muerte de Amnón habría colocado a Absalón como heredero del trono (ver cap. 3: 2, 3). Quizá los siervos de Absalón pensaron que al ordenar éste que mataran a Amnón se proponía asegurarse el reinado.
29.
Su mula.
Es indudable que David montaba en una mula (1 Rey. 1: 33, 38), y también Absalón (2 Sam. 18: 9). Parece, pues, que los 658 personajes importantes de ese tiempo montaban en mulas.
Huyeron.
Cuando Amnón cayó muerto, sin duda los otros hijos de David temieron que eso fuera tan sólo el comienzo de una matanza general en la que también perecerían.
30.
Llegó a David el rumor.
El rumor era falso. Esta clase de asuntos es motivo de exageración cuando corren de boca en boca.
31.
Rasgó sus vestidos.
Aunque el informe era exagerado, David lo tomó como verdadero. Su misma vacilación antes de permitir que sus hijos asistieran a la fiesta sugiere que albergaba algunos presentimientos. En realidad, sólo consintió ante repetidas instancias (ver vers. 26, 27), y aun yendo quizá contra su buen juicio. Creyó entonces que se habían cumplido sus peores recelos y que se había efectuado una matanza general de los príncipes.
32.
Jonadab.
Jonadab era el hombre "muy astuto" que había dado el mal consejo que resultó en la seducción de Tamar (vers. 3-5). Como amigo de Amnón, comprendía el peligro a que se había expuesto su compañero. Sabía que llegaría el día cuando procuraría vengarse el hermano de Tamar. Jonadab opinó ante David que sólo Amnón había sido muerto.
33.
En su corazón.
La muerte de Amnón ya era un serio golpe, pero resultaba pequeño comparado con el informe de la muerte de todos los hijos de David. Este se equivocó al no castigar a Amnón por el crimen cometido contra su hermana. Debido a esa negligencia en su deber, el Señor permitió que las circunstancias siguieran su curso. Al no reprimirse las fuerzas del mal, se sucedieron diversos acontecimientos que castigaron a Amnón por su crimen (ver PP 787).
34.
Absalón huyó.
Sin duda Absalón huyó inmediatamente después de la muerte de Amnón, pero el autor no menciona este hecho hasta ahora. Varios sucesos se desarrollaban simultáneamente, pero el autor sólo podía narrarlos uno por uno. La fuga de los príncipes quizá se efectuó junto con la huida de Absalón. Los príncipes volvieron al palacio y Absalón huyó en otra dirección. La LXX tiene una adición
a este versículo que dice: "En el descenso: y el vigía vino y habló al rey, y dijo: He visto hombres por el camino de Oronen, por el lado de la montaña".
35.
Como tu siervo ha dicho.
Cuando, poco antes, Jonadab dijo a David que sólo Amnón había muerto (vers. 32), es evidente que hablaba no porque supiera los hechos sino movido por una perspicaz conjetura. Viendo regresar a los príncipes, comprendió que había acertado, y no vaciló en mencionar esto a David.
37.
Talmai.
El padre de Maaca, la madre de Absalón (cap. 3: 3). Este sabía que su abuelo le daría asilo, mientras que su vida no estaría segura si quedaba en Israel.
Lloraba por su hijo.
Hay alguna duda si esto se refiere a Amnón o a Absalón. Probablemente a Amnón. David era tierno de corazón, y lamentó hondamente la muerte de su hijo.
38.
Así huyó Absalón.
Esta es la tercera vez que se menciona este hecho, pero con cada repetición se presenta un nuevo detalle. En el vers. 34 sólo se menciona que Absalón había huido. En el vers. 37 se dice adónde huyó (véase el mapa en la pág. 662), y aquí, la duración de su exilio.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-39 PP 787, 788
30, 31, 36, 37 PP 787
39 CS 592, 594 659

2 SAMUEL - CAPÍTULO 14       AUDIO
1 Estratagema de Joab para traer a Absalón a Jerusalén. 25 La hermosura de Absalón, su cabello y sus hijos. 28 Al cabo de dos años, Joab conduce a Absalón ante la presencia del rey.

1 CONOCIENDO Joab hijo de Sarvia que el corazón del rey se inclinaba por Absalón,
2 envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta, y le dijo: Yo te ruego que finjas estar de duelo, y te vistas ropas de luto, y no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que desde mucho tiempo está de duelo por algún muerto;
3 y entrarás al rey, y le hablarás de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca.
4 Entró, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro, hizo reverencia, y dijo: ¡Socorro, oh rey!
5 El rey le dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Yo a la verdad soy una mujer viuda y mi marido ha muerto.
6 Tu sierva tenía dos hijos, y los dos riñeron en el campo; y no habiendo quien los separase, hirió el uno al otro, y lo mató.
7 Y he aquí toda la familia se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que mató a su hermano, para que le hagamos morir por la vida de su hermano a quien él mató, y matemos también al heredero. Así apagarán el ascua que me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra.
8 Entonces el rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, y yo daré órdenes con respecto a ti.
9 Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Rey señor mío, la maldad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre; mas el rey y su trono sean sin culpa.
10 Y el rey dijo: Al que hablare contra ti, tráelo a mí, y no te tocará más.
11 Dijo ella entonces: Te ruego, oh rey, que te acuerdes de Jehová tu Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el daño, y no destruya a mi hijo. Y el respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra.
12 Y la mujer dijo: Te ruego que permitas que tu sierva hable una palabra a mi señor el rey. Y él dijo: Habla.
13 Entonces la mujer dijo: ¿Por qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando el rey esta palabra, se hace culpable él mismo, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado.
14 Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado.
15 Y el haber yo venido ahora para decir esto al rey mi señor, es porque el pueblo me atemorizó; y tu sierva dijo: Hablaré ahora al rey; quizá él hará lo que su sierva diga.
16 Pues el rey oirá, para librar a su sierva de mano del hombre que me quiere destruir a mí y a mi hijo juntamente, de la heredad de Dios.
17 Tu sierva, pues, dice: Sea ahora de consuelo la respuesta de mi señor el rey, pues que mi señor el rey es como un ángel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Así Jehová tu Dios sea contigo.
18 Entonces David respondió y dijo a la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te preguntaré. Y la mujer dijo: Hable mi señor el rey.
19 Y el rey dijo: ¿No anda la mano de Joab contigo en todas estas cosas? La mujer respondió y dijo: Vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado; porque tu siervo Joab, él me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras.
20 Para mudar el aspecto de las cosas Joab tu siervo ha hecho esto; pero mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra.
21 Entonces el rey dijo a Joab: He aquí yo hago esto; ve y haz volver al joven Absalón.
22 Y Joab se postró en tierra sobre su rostro e hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío, pues ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho.
23 Se levantó luego Joab y fue a Gesur, y trajo a Absalón a Jerusalén. 660
24 Mas el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro. Y volvió Absalón a su casa, y no vio el rostro del rey.
25 Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto.
26 Cuando se cortaba el cabello (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real.
27 Y le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que se llamó Tamar, la cual era mujer de hermoso semblante.
28 Y estuvo Absalón por espacio de dos años en Jerusalén, y no vio el rostro del rey.
29 Y mandó Absalón por Joab, para enviarlo al rey, pero él no quiso venir; y envió aun por segunda vez, y no quiso venir.
30 Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego. Y los siervos de Absalón prendieron fuego al campo.
31 Entonces se levantó Joab y vino a casa de Absalón, y le dijo: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo?
32 Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, mátame.
33 Vino, pues, Joab al rey, y se lo hizo saber. Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón.
1.
Por absalón.
La preposición hebrea traducida aquí "por" también puede significar "contra". Algunos creen que corresponde traducir "contra", lo que demostraría la hostilidad de David para con su hijo debido al asesinato de Amnón; sin embargo, ver com. cap. 13: 39. El proceder de David hizo que Absalón se separara de su padre (ver PP 788). Ansioso de volver y amargado porque por tanto tiempo había estado excluido del manejo del reino que esperaba que sería suyo a la muerte de su padre, Absalón se entregó a maquinaciones traicioneras. Era una situación perjudicial, y Joab se propuso corregirla.
2.
Tecoa.
Aldea a unos 8 km al sur de Belén, mejor conocida como el hogar del profeta Amós (Amós 1: 1). Puesto que estaba cerca de Belén, el hogar ancestral de Joab, éste puede haber conocido personalmente a esa mujer mediante la cual intentaba llevar a cabo su propósito. Se identifica a Tecoa con la moderna Teqû'.
Finjas.
Fue Joab quien inventó la parábola e indicó a la mujer lo que debía decir, pero se iba a necesitar gran habilidad para representar el drama delante del rey.
3.
Entrarás al rey.
El rey era el juez supremo del país y estaba a disposición de todos sus súbditos. Se esperaba que los ayudara en sus dificultades.
5.
Una mujer viuda.
El caso era bastante diferente al de David, como para que el relato no despertara sospechas. Había varios factores básicos en la narración destinados a que David tomara una determinada decisión, y el énfasis debía recaer sobre ellos.
6.
Dos hijos.
Correspondían con Amnón y Absalón.
7.
Contra tu sierva.
Aquí la parábola difería a propósito de la realidad de los hechos para no dar lugar a sospechas. En el caso de David, era él quien estaba separado de Absalón y el que rehusaba darle permiso para que volviera. David creía que debido a la culpa de Absalón al derramar la sangre de su hermano, no podía concederle permiso para que regresara. En la parábola era la familia -no la madre- la que insistía en que se siguiera considerando como culpable al asesino.
También al heredero.
Quizá hubiera aquí una velada alusión a Absalón como heredero del trono de David.
8.
Daré órdenes.
La mujer había triunfado, y David prometió protección para el hijo de ella.
9.
La maldad sea sobre mí.
Legalmente el asesino era culpable, pero debido a las circunstancias David le concedía un indulto. La mujer había logrado su propósito pero deseaba prolongar el diálogo como para que David se comprometiera más. Para lograr esto, pidió que si había alguna "maldad", ésta recayera sobre ella y no sobre David y su trono. Así hábilmente logró colocar a David en una situación en que él mismo tendría que asumir la responsabilidad. Hasta ese momento sólo la había despachado con una promesa, sin que él quedara comprometido específicamente. 661
10.
Al que hablare contra ti.
Las hábiles palabras de la mujer habían arrancado de David la promesa de que desempeñaría el papel de protector de ella. Sin darse cuenta, se estaba colocando en una situación de la que le sería dífícil retirarse.
11.
Te ruego, oh rey, que te acuerdes.
Hasta ese momento la mujer había logrado un éxito completo, pero quería ir más lejos todavía. Por encima de todo lo demás, David tenía en cuenta a Dios, y ella no iba a cejar hasta que se hubiera comprometido delante de Dios.
Vive Jehová.
Con un solemne juramento David prometió proteger la vida del hijo de la mujer. De tal manera se había comprometido, que no podría echarse atrás.
12.
La mujer dijo.
Hasta allí la mujer había tratado de un caso hipotético que parecía incumbirle a ella y a su hijo. Habiendo inducido hábilmente a David a que pronunciara un veredicto en este caso, después aplicó el asunto a Absalón. Sus primeras palabras fueron cautas y todavía algo oscuras, pero estaba comenzando a presentar claramente ante David el asunto de la forma en que trataba a Absalón.
13.
¿Por qué?
Puesto que David se había comportado así en este caso, ¿qué razón tenía para proceder de una manera diferente en otro? Si había procedido correctamente al conceder un indulto al hijo de ella, que era digno de muerte, ¿qué podía impedir que concediera un indulto a Absalón que era culpable de asesinato?
Contra el pueblo.
Contra Absalón y todo Israel con él. Absalón era el heredero forzoso; por lo tanto, pertenecía al pueblo y el pueblo a él. Un delito contra él era un delito contra todo Israel. Al rehusar permitir que el heredero del trono volviera a su país, David privaba al pueblo de su derecho de tener consigo a su futuro rey. La falta contra Absalón era una falta contra la nación a la cual él debía gobernar. La mujer todavía sólo insinuaba lo que quería decir, pero sus palabras fueron lo bastante claras como para que David no pudiera eludir por más tiempo su significado.
Se hace culpable él mismo.
La mujer ahora habló con claridad. David acababa de demostrar que había procedido mal en su trato con Absalón por el fallo que había dado en el caso del hijo de ella. Había estado de acuerdo en que no era correcto que fuera privada de su heredero, pero él estaba privando a Israel de su heredero. Al pronunciarse a favor del hijo de la mujer, se condenó a sí mismo por su trato con Absalón.
El rey no hace volver.
Estas palabras muestran con claridad que David era responsable por el destierro permanente de Absalón. Todo lo que se necesitaba para que volviera era que David le extendiera una invitación. El pueblo lo quería, Absalón anhelaba regresar y aun la familia real le daría la bienvenida. Pero David se interponía. Eso se interpretaba como una injusticia no sólo contra Absalón sino contra toda la nación.
Desterrado.
Del Heb. nadaj, "impeler", "arrojar". La raíz de la palabra aparece en Deut. 30: 3-5; Jer. 40: 12; Miq. 4: 6 y Sof. 3: 19, donde se aplica al pueblo de Dios obligado a ir a una tierra pagana.
14.
De cierto morimos.
La muerte sobreviene a todos. El tratar con dureza a Absalón no podría hacer regresar a Amnón de los muertos. Su sangre había sido derramada en tierra y no podía ser recogida otra vez. Entonces, ¿porqué no olvidar el pasado y hacer que Absalón volviera a su hogar, a los suyos, y recuperara su derecho al trono?
Ni Dios quita la vida.
Dios es bondadoso, amante y perdonador. Cuando alguien peca y después se arrepiente de verdad, el Señor perdona sus pecados y le concede nuevamente la gracia divina. Estas palabras son una adecuada descripción del amor de Dios para con el pecador, y muestran que el pueblo de Israel conocía bastante bien el plan de salvación. David mismo había pecado gravemente y había necesitado misericordia. Tan sólo debido a la gran bondad del cielo estaba vivo y en posesión del trono. Estas palabras de la hábil mujer de Tecoa conmovieron hondamente a David y lo indujeron a ser misericordioso.
15.
Me atemorizó.
Hay una ambigüedad seductora y atrayente en estas palabras. ¿Habla la mujer de sí misma y de sus temores por lo que pudieran hacerle sus conciudadanos? ¿O lo que dice se aplica a lo que había dicho de Absalón y al proceder de la nación en conjunto? En un sentido todavía mantiene la apariencia de realidad, pero también habla al corazón del rey en relación a la forma en que éste trataba a Absalón. La ambigüedad parece ser intencional, y eso es lo que da a sus palabras un efecto tan eficaz y conmovedor.
HUÍDA DE ABSALÓN Y USURPACIÓN DEL REINO
Estaba delante del rey como representante del pueblo. Su voz era la voz de la nación. Entendiendo el sentir de la mayoría de Israel, experimentó una presión que no pudo resistir, y eso fue lo que le permitió ser osada delante del rey. Con seguridad David no mostraría una consideración mayor a su pedido de mujer humilde que la que le mostraría como vocera de los anhelos y deseos de todo el pueblo.
16.
El rey oirá.
El rey ya había oído su pedido y había accedido en lo que le incumbía a ella y a su hijo. Pero el rey también oiría su pedido respecto al caso para el cual se había presentado específicamente. Hablaba ahora indirectamente a favor de Absalón y recurría a David para que le permitiera volver. En realidad, le decía a David que ese pedido ya había sido escuchado y que su solicitud ya había hallado respuesta. El rey oiría: de eso tenía seguridad absoluta. ¿Quién podría haberse negado ante tal petición?
17.
De consuelo.
Literalmente, "para descanso". Es decir, la respuesta haría que los litigantes quedaran en paz.
Un ángel de Dios.
O "mensajero de Dios". La palabra hebrea traducida aquí "ángel", mal'ak, aparece 213 veces en el AT. En la RVR se la ha traducido como "ángel" más de 110 veces, como "mensajero" más de 95 veces, y unas pocas veces como "embajador" (ver vers. 20; cap. 19: 27; 1 Sam. 29: 9).
Sea contigo.
Las palabras finales de la exhortación de la mujer son casi una bendición. Al hacer lo correcto, David contaría con la presencia y bendición de Dios. Ella le habló como si lo hubiera hecho en el nombre de Dios, y le aseguró que al responder a esa invitación a lo recto y razonable tendría a Dios consigo.
19.
La mano de Joab.
David no tuvo dificultad en desenmascarar a la mujer y en comprender el origen de su estratagema. Joab estaba cerca de David y quizá le había expresado previamente sus convicciones, pero hasta ese momento sin resultados. Conociendo su persistencia y habilidad, David inmediatamente intuyó que Joab debía haber preparado la visita de la mujer.
21.
Haz volver al joven.
Joab había logrado su propósito, y el rey sabiamente lo comisionó para que diera la noticia a Absalón y lo hiciera regresar.
22.
Bendijo al rey.
Joab tenía buenas razones para bendecir al rey. Si la decisión de David hubiese sido desfavorable, Joab habría sido el responsable de la situación.
24.
No vea mi rostro.
El asesinato de Amnón no había sido olvidado todavía, y por el bien de la nación y de Absalón mismo David creyó necesario demostrar su repudio por el crimen que se había cometido.
No vio el rostro del rey.
Al estar entre los suyos, pero al no permitírsela ver el rostro de su padre ni aparecer con sus hermanos en la corte, Absalón comenzó a sentirse deprimido. Creía que se lo estaba tratando con injusticia, y el pueblo llegó a simpatizar con él. Ante los ojos de la nación era un héroe que debía ser alabado por un acto de rectitud y justicia, y que no debía ser tratado como un criminal que había de ser rehuido por una mala acción.
25.
Su hermosura.
La apariencia de Absalón impresionaba mucho. Su porte le ganó la admiración del pueblo y el trato áspero que le daba David inspiró sus simpatías.
26.
Doscientos siclos.
De acuerdo con el peso normal de un sicio, eso sería unos 2 kg. Algo extraordinario tratándose del peso de los cabellos. Tal vez el peso del siclo real fuera diferente al del siclo común.
27.
Tres hijos.
Probablemente murieron precozmente (ver cap. 18: 18).
Tamar.
Se le puso el nombre de la hermana de Absalón y era hermosa como ella (cap. 13: 1). Probablemente fue la que se casó con Uriel de Gabaa y tuvo una hija, Maaca (o Micaías) Esta fue esposa de Roboam y madre de Abías; tanto se la llama Maaca, "hija" de Absalón (seguramente la nieta, ver com. 1 Sam. 14: 50), como Micaías, hija de Uriel de Gabaa (ver 2 Crón. 13: 2; 11: 20-22; 1 Rey. 15: 2).
28.
No vio el rostro del rey.
Naturalmente, esto amargó a Absalón y lo volvió hosco. Pensaba que se lo trataba con injusticia. En su fuero interno quizá creía que no había cometido ningún mal al hacer morir a Amnón, puesto que sólo había hecho justicia. Absalón era egoísta e inescrupuloso, ambicioso e impulsivo. Era admirado por el pueblo y gradualmente ganaba sus simpatías. Difícilmente se puede aceptar que la prudencia aconsejaba que David permitiera que continuara una situación tal.
29.
No quiso venir.
Puesto que Joab había tenido éxito en sus intervenciones anteriores, Absalón pensó que otra vez podría ser útil. 664 Pero sin duda Joab pensaba que ya había hecho todo lo que era prudente hacer, y que provocaría el enojo del rey si continuaba interviniendo en el asunto.
30.
Prendedle fuego.
Sin duda una estratagema tal haría reaccionar a Joab, pero tan sólo una persona inescrupulosa e irresponsable podía recurrir a ella.
32.
De enviarte.
Absalón trató a Joab como a su siervo, dándole órdenes y esperando que las cumpliera. Su conducta revela cuán lejos ya había ido en su proceder rebelde, en su propósito de conseguir una reparación por supuestos agravios que había recibido, y en que se lo repusiera para disfrutar de los privilegios que creía que le correspondían por derecho. No hizo nada por explicar el incendio premeditado. Procedió como si le hubiera correspondido plenamente disponer de las medidas que tomó para que Joab estuviera con él, y como si Joab hubiera estado obligado a realizar sus deseos.
Vea yo ahora el rostro del rey.
Se había permitido que Absalón volviera a casa, pero el rey todavía rehusaba verlo. Ese trato era más irritante para Absalón que su destierro. A los ojos del pueblo David era indebidamente severo en su trato con su hijo, y la gente se sentía cada vez más atraída por Absalón.
Si hay en mí pecado.
Absalón sabía que David estaba incapacitado para ejecutar justicia. El rey mismo había sido culpable de asesinato cuando murió Urías, y al tratar de aplicar injusticia a Absalón, tan sólo resaltaría su propia falta. Es probable que el pueblo no habría apoyado a David en un proceder tal. El pueblo amaba a Absalón, y David lo sabía.
33.
Besó a Absalón.
No sólo se permitió a Absalón que llegara ante la presencia real, sino que recibió un trato que indicaba que por lo menos existía una reconciliación aparente. Compárese con los casos cuando Esaú besó a Jacob y José a sus hermanos (Gén. 33: 4; 45: 15). El recuerdo que tenía David de su propia falta lo convertía en indiferente e irresoluto. Evidentemente no sabía qué camino tomar ni qué curso seguir. Reconocía su deber, pero el recuerdo de su propia transgresión le impedía hacer lo que debía hacerse.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-33 PP 788, 789
1-14 PP 788
21, 24, 25, 28, 32, 33 PP 789

2 SAMUEL - CAPÍTULO 15       AUDIO
1 Absalón conquista los corazones de los israelitas con palabras astutas y actos de cortesía. 7 Recibe permiso para ir a Hebrón pretendiendo que desea cumplir un voto. 10 Lleva a cabo una gran conspiración en esa ciudad. 13 David huye de Jerusalén cuando oye la noticia. 19 Itai no lo abandona. 24 Sadoc y Abiatar son enviados de vuelta a la ciudad con el arca. 30 David y el pueblo que lo acompaña suben llorando el monte de los Olivos. 31 David maldice el consejo de Ahitofel. 32 Husai es enviado de vuelta con instrucciones.


1 ACONTECIO después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.
2 Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel.
3 Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.
4 Y decía Absalón: !Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!
5 Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.
6 De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.
7 Al cabo de cuatro años, aconteció que Absalón dijo al rey: Yo te ruego me permitas 665 que vaya a Hebrón, a pagar mi voto que he prometido a Jehová.
8 Porque tu siervo hizo voto cuando estaba en Gesur en Siria, diciendo: Si Jehová me hiciere volver a Jerusalén, yo serviré a Jehová.
9 Y el rey le dijo: Ve en paz. Y él se levantó, y fue a Hebrón.
10 Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón.
11 Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén convidados por él, los cuales iban en su sencillez, sin saber nada.
12 Y mientras Absalón ofrecía los sacrificios, llamó a Ahitofel gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón.
13 Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazón de todo Israel se va tras Absalón.
14 Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad a filo de espada.
15 Y los siervos del rey dijeron al rey: He aquí, tus siervos están listos a todo lo que nuestro señor el rey decida.
16 El rey entonces salió, con toda su familia en pos de él. Y dejó el rey díez mujeres concubinas, para que guardasen la casa.
17 Salió, pues, el rey con todo el pueblo que le seguía, y se detuvieron en un lugar distante.
18 Y todos sus siervos pasaban a su lado, con todos los cereteos y peleteos; y todos los geteos, seiscientos hombres que habían venido a pie desde Gat, iban delante del rey.
19 Y dijo el rey a Itai geteo: ¿Para qué vienes tú también con nosotros? Vuélvete y quédate con el rey; porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar.
20 Ayer viniste, ¿y he de hacer hoy que te muevas para ir con nosotros? En cuanto a mí, yo iré a donde pueda ir; tú vuélvete, y haz volver a tus hermanos; y Jehová te muestre amor permanente y fidelidad.
21 Y respondió Itai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi señor el rey, que o para muerte o para vida, donde mi señor el rey estuviera, allí estará también tu siervo.
22 Entonces David dijo a Itai: Ven, pues, y pasa. Y pasó ltai geteo, y todos sus hombres, y toda su familia.
23 Y todo el país lloró en alta voz; pasó luego toda la gente el torrente de Cedrón; asimismo pasó el rey, y todo el pueblo pasó al camino que va al desierto.
24 Y he aquí, también iba Sadoc, y con él todos los levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad.
25 Pero dijo el rey a Sadoc: Vuelve el arca de Dios a la ciudad. Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva, y me dejará verla y a su tabernáculo.
26 Y si dijere: No me complazco en ti; aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciera.
27 Dijo además el rey al sacerdote Sadoc: ¿No eres tú el vidente? Vuelve en paz a la ciudad, y con vosotros vuestros dos hijos; Ahimaas tu hijo, y Jonatán hijo de Abiatar.
28 Mirad, yo me detendré en los vados del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me dé aviso.
29 Entonces Sadoc y Abiatar volvieron el arca de Dios a Jerusalén, y se quedaron allá.
30 Y David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían.
31 Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David: Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel.
32 Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, he aquí Husai arquita que le salió al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza
33 Y le dijo David: Si pasares conmigo, me serás carga.
34 Mas si volvieres a la ciudad, y dijeres a Absalón: Rey, yo seré tu siervo; como hasta aquí he sido siervo de tu padre, así seré ahora siervo tuyo; entonces tú harás nulo el consejo de Ahitofel.
35 ¿No estarán allí contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Por tanto, todo lo que oyeres en la casa del rey, se lo comunicarás a los sacerdotes Sadoc y Abiatar'
36 Y he aquí que están con ellos sus dos hijos, Ahimaas el de Sadoc, y Jonatán el de 666 Abiatar; por medio de ellos me enviaréis aviso de todo lo que oyerais.
37 Así vino Husai amigo de David a la ciudad; y Absalón entró en Jerusalén.


1.
Carros y caballos.
Absalón tramaba en secreto para lograr la corona. A fin de impresionar al pueblo, procedió en la forma que pensó que era más adecuada para el heredero del trono. Compárese con Adonías, que siguió el mismo camino cuando "se rebeló" con el fin de ocupar el trono (1 Rey. 1: 5; ver también 1 Sam. 8: 11).
Cincuenta hombres que corriesen delante de él.
Una guardia personal del príncipe. De esa manera Absalón parecía presentar su demanda a heredar el trono. Esto equivalía a proclamar públicamente que él se consideraba segundo después del rey.
2.
La puerta.
La puerta de la ciudad era el lugar donde se realizaban los asuntos públicos y donde estaban los jueces para administrar justicia (ver com. Gén. 19: 1).
Venía al rey.
La gente acostumbraba ir al rey en procura de un fallo, pero la justicia era lenta. La preocupación de David con sus dificultades, su vacilación para ser firme en reprochar el mal, evidentemente se manifestaban en su administración de los asuntos públicos. Además, Absalón buscaba la simpatía del pueblo, por lo cual se exhibía ante él y le ofrecía su tiempo y sus buenos oficios.
¿De qué ciudad?
El príncipe era un hábil político. Haciendo preguntas demostraba que en realidad se interesaba en el pueblo y dejaba la impresión de que era un amigo personal.
De una de las tribus.
Nosotros diríamos: "De la tribu tal y tal". Por supuesto, en cada caso el individuo mencionaba la tribu correspondiente.
3.
Buenas y justas.
Cada uno recibía un veredicto favorable, y así se sentía inducido a cantar las alabanzas de Absalón por todo el país.
No tienes quien te oiga.
Esta era una insinuación de que el rey era descuidado e indiferente en la administración de la justicia. Por supuesto que el propósito era suscitar en el pueblo un sentimiento de agravio e insatisfacción al censurar al rey por negligencia en el desempeño de sus responsabilidades públicas, y sugerir que el remedio para ese estado de cosas tan poco satisfactorio consistiría en poner como rey a Absalón.
4.
Me pusiera por juez.
Absalón se recubría con una apariencia de benignidad y de justa indignación ante el triste estado de las cosas. Si tan sólo él fuera juez, el pueblo no se sentiría privado de sus derechos, pues él procuraría que se remediara rápidamente la situación. Cada motivo de queja lo aprovechaba a su favor y lo dirigía contra el rey. En cada oportunidad expresaba sus simpatías y su pesar ante la ineficacia de la administración, y suferviente deseo de arreglar las cosas.
5.
Lo besaba.
Absalón empleaba cada artimaña posible para ganar el corazón del pueblo. Mediante su afabilidad y suma cortesía, y con un fingido afecto, hacía que la gente pensara que en realidad se interesaba en su bienestar, y que si llegaba a ser rey, su administración sería de tal naturaleza que aseguraría a cada individuo el goce pleno de sus derechos.
6.
De esta manera.
Absalón logró crear un descontento general contra el gobierno de David. El voluble populacho no percibió su maniobra.
Robaba Absalón el corazón.
El medio empleado era fraudulento e injusto. Absalón engañaba al pueblo a sabiendas, creando suspicacias, descontento y animosidad contra el rey. Por doquiera la gente alababa a Absalón y censuraba al rey. El pueblo deseaba que David abdicara a fin de que Absalón pudiera ocupar el trono.
7.
Cuatro años.
Si bien el hebreo dice en este pasaje "cuarenta años", la edición de Luciano de la LXX y la Siriaca traducen aquí "cuatro años". Esta es también la cifra dada por Josefo (Antigüedades vii. 9. 1). No es claro el punto donde comienzan estos cuatro años, pero posiblemente fue desde el regreso de Absalón a Jerusalén. De ser así, empleó dos años conspirando para tratar de lograr el trono mediante adulaciones (ver cap. 14: 28).
A pagar mi voto.
Un pedido tal debe haber sido particularmente grato a David; pero era una capa de religiosidad para ocultar los arteros designios de Absalón.
A Hebrón.
El voto había sido hecho, no en Hebrón sino en Gesur (vers. 8), pero debía ser pagado en Hebrón. Este lugar fue bien elegido para la rebelión de Absalón. Allí había nacido (cap. 3: 2, 3) y esta ciudad fue la 667 primera capital de David. Probablemente muchos de los habitantes no se conformaban con el traslado de la capital a Jerusalén, y como ésta era la cuna de Absalón, se prestaba para celebrar allí, como un pretexto muy loable, la gran fiesta ceremonial en cumplimiento del supuesto voto de Absalón.
8.
Si Jehová.
Absalón pretendía dar la impresión de que providencialmente Dios le había permitido regresar a Jerusalén a cambio de un voto solemne hecho mientras todavía estaba desterrado en Gesur.
9.
Ve en paz.
David, que aún no se había percatado de la estratagema de Absalón, le dio su consentimiento y bendición. Mientras tanto alcanzaban éxito las artimañas engañosas de Absalón. Había logrado que el pueblo creyera que era su amigo y benefactor, y también que David pensara que era un hijo respetuoso. Lo que todavía no preveía era su propio fracaso final y su muerte.
10.
Envió Absalón mensajeros.
Fueron enviados agentes secretos a lugares estratégicos de todo el país, para que enviaran mensajes acerca de la conspiración a los que estuvieran a favor de la misma. No se presentan con detalles los minuciosos preparativos de la rebelión, pero es indudable que la conspiración había sido muy bien tramada. Ante determinada señal, los mensajeros que estaban por todo el país debían proclamar la noticia de que la coronación de Absalón era un hecho consumado.
11.
Iban en su sencillez.
Los 200 hombres que inocentemente acompañaban a Absalón, quizá eran personajes importantes que ocupaban puestos de influencia. Una vez que llegaran a Hebrón Absalón esperaba ganarlos para su bando, y así podrían ejercer una poderosa influencia a su favor. O si no conseguía su ayuda, podría impedir que lucharan contra él.
12.
Ahitofel.
Se había distanciado de David por el mal proceder de éste con Betsabé, nieta de Ahitofel (ver PP 794, 795). Su hijo Eliam (cap. 23: 34) era padre de Betsabé (cap. 11: 3). Sin duda Ahitofel participaba de la conspiración. Bien podría haber jugado un papel importante disturbando la región en torno de Hebrón y asegurándose también de que todo estuviera listo para la coronación de Absalón.
Gilo.
Pueblo a 10,4 km al noroeste de Hebrón (Jos. 15: 51), la moderna Khirbet Jâl~.
Se hizo poderosa.
Con ocasión de la fiesta se habían hecho los preparativos necesarios. Con la ayuda de Ahitofel la conspiración conseguiría la cooperación de muchos personajes influyentes, y haría que pareciera seguro el éxito de la causa de Absalón. Algunos piensan que el pasaje del Sal. 41: 9 es una alusión a Ahitofel.
14.
Huyamos.
La decisión era prudente, pues en ese momento David estaba completamente desprevenido para la crisis. En su gran peligro, David sacudió su letargo e indecisión y pareció recuperar algo de su valor primitivo y rapidez de acción. Los resultados demostraron que esto fue lo más acertado. Tanto Ahitofel (cap. 17: 1, 2) como Husai (cap. 17: 7-13) reconocieron que la demora podría haber sido fatal, y que la mayor esperanza de éxito de Absalón radicaba en proceder prestamente contra David. Al huir, David ganó tiempo para preparar su defensa y el pueblo tuvo oportunidad para meditar en lo que haría. Así se evitaron los horrores de una larga guerra civil y de un prolongado asedio de Jerusalén.
Hiera la ciudad.
David temía que en ese momento no pudiera resistir con éxito en Jerusalén. Podría haber deslealtad dentro de la ciudad, aun quizá dentro de su propia familia, lo que inclinaría la balanza en contra de él. No habría el espíritu de unidad que podría haberse esperado si Jerusalén hubiese sido atacada por un enemigo extranjero. Era su propio hijo el que había realizado el ataque, y sin duda tenía muchos colaboradores dentro de la ciudad.
16.
Guardasen la casa.
Lo que indica que David esperaba volver.
17.
Un lugar distante.
Literalmente, "la casa de la distancia". Quizá una de las últimas casas antes de cruzar el valle del Cedrón. Algunos piensan que esta expresión se refiere a un nombre propio, y la transliteran "Bet-Merhak". Sin duda era una distancia suficiente como para garantizar cierta seguridad al rey, y darle la oportunidad de descansar y de congregar las fuerzas disponibles.
18.
Los cereteos.
Ellos y los peleteos se contaban entre lo más selecto del ejército de David y constituían su guardia personal (2 Sam. 8: 18; 20: 7, 23; 1 Rey. 1: 38, 44; 1 Crón. 18: 17). Quizá eran mercenarios cretenses y filisteos (ver pág. 36, ver también com. 1 Sam. 30: 14; cf. Eze. 25: 16; Sof. 2: 5). Otros, basándose en una tablilla de Ras Shamra, 668 consideran que los cereteos eran cananeos. Estos que estaban con David habían abrazado la religión de Israel y eran sus hombres más leales.
Los geteos.
Estos 600 hombres eran naturales de la ciudad filistea de Gat; se habían unido con David y habían aceptado la religión hebrea. Es evidente que los comandaba Itai (vers.19).
19.
¿Para qué vienes tú?
David tenía verdadero interés por esos extranjeros de Filistea. También ponía a prueba su lealtad. Era esencial que sólo tuviera consigo a aquellos de quienes pudiera depender plenamente. Hasta este momento estos hombres habían demostrado ser leales. Pero estando David empeñado en una guerra civil, pudo no haber estado seguro de que continuarían siendo leales.
20.
Tú vuélvete.
Fue bien recompensada la forma en que David cuidó de esos extranjeros. Por haberlos tratado bondadosamente, estuvieron listos para ponerse plenamente de su lado.
21.
Para muerte o para vida.
Itai, que era un recién llegado, prometió fidelidad absoluta. No podía pedir más David. Sabía que, si era necesario, esos hombres estaban dispuestos a morir con él. La fidelidad de ltai fue como la de Rut (Rut 1: 16, 17).
24.
También iba Sadoc.
Sadoc y Abiatar eran los principales sacerdotes. Cuando huyó David, los sacerdotes hicieron planes para huir con él llevando consigo el arca de Dios. El pueblo se sintió contento por la presencia del arca, pues sabía que la compañía de ese sagrado símbolo aseguraría la presencia y bendición de Dios, y sería así una garantía de la victoria final. Recibió fe y valor, y en cambio los seguidores de Absalón, comprendiendo que el sagrado símbolo no estaba más con ellos, iban a ser sobrecogidos de temor y terror.
Abiatar.
Este es el sacerdote que más tarde, cuando David era viejo, se puso de parte de Adonías y lo ayudó en su empeño de tomar la corona (1 Rey. 1: 7).
25.
Vuelve el arca.
David comprendió que el arca sola no aseguraría la victoria. En los días de Elí el arca fue llevada a la batalla contra los filisteos, pero éstos la capturaron y derrotaron a los israelitas (1 Sam. 4: 3-11). David sabía que a menos que él y los suyos fueran de corazón recto, el arca no proporcionaría victoria sino desastre. El lugar del arca estaba en Jerusalén y no con él en su condición de fugitivo.
Si yo hallare gracia.
El secreto del éxito y de la victoria no consistía en la presencia del arca, sino en la obediencia a Dios y en su favor.
26.
Lo que bien le pareciera.
David reconocía que había sido culpable de una grave falta contra Dios, y que las dificultades que le sobrevenían eran en parte resultado de sus pecados. Estaba dispuesto a aceptar cualquier castigo que el Señor tuviera para él, pues acataba perfectamente la voluntad de Dios.
27.
El vidente.
Un vidente era establecido por Dios para instruir al pueblo (ver com. Gén. 20: 7; cf. 1 Sam. 9: 9).
Vuelve.
Como amigo de David, Sadoc podía servirle mejor allí.
Ahimaas.
Los dos hijos de los sacerdotes podían ser de suma utilidad a David informándolo de lo que sucediera en la ciudad (ver vers. 35, 36).
28.
En los vados.
Había vados del Jordán al sureste de Jericó. David esperaría listo para cruzar el río. Sólo había recibido un breve informe de la conspiración, y debía esperar más información para realizar sus planes posteriores.
30.
La cabeza cubierta.
Señal de profundo duelo (ver 2 Sam. 19: 4; Est. 6: 12; Jer. 14: 3, 4).
Llorando mientras subían.
Fue un momento oscuro para David y los que lo acompañaban. Habían abandonado sus hogares y huían para salvar la vida. Nadie podía predecir el futuro. Adelante sólo podían ver sombras más densas y mayores dolores.
31.
Entorpece.
Ahitofel era un consejero capaz y astuto, pero el Señor es más poderoso que los hombres y puede reducir a la nada el consejo del más sabio.
32.
Husai arquita.
La presencia de Husai parece haber sido la respuesta inmediata a la oración de David.
34.
Si volvieres.
Husai venía para ponerse de parte de David, pero podría ser más útil si volvía a Jerusalén para ofrecer sus servicios a Absalón, haciendo todo lo posible para contrarrestar el astuto consejo de Ahitofel.
35.
En la casa del rey.
Teniendo a Husai, el amigo de David, como consejero al servicio de Absalón, iba a ser posible transmitir a aquél 669 información secreta de una importancia excepcional.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-37 PP 790-794
1, 2 PP 790
3-8 PP 790
10 PP 792
11, 12 PP 791
13-20 PP 792
21, 24 PP 793
25-34 PP 794
30 DMJ 17

2 SAMUEL - CAPÍTULO 16       AUDIO
1 Siba recibe la herencia de su amo valiéndose de presentes y falsas sugestiones. 5 Simei maldice a David en Bahurim. 9 David, con paciencia, se abstiene de hacer nada e impide que otros lo venguen. 15 Husai se hace consejero de Absalón. 20 El consejo de Ahitofel.


1 CUANDO David pasó un poco más allá de la cumbre del monte, he aquí Siba el criado de Mefi-boset, que salía a recibirle con un par de asnos enalbardados, y sobre ellos doscientos panes, cien racimos de pasas, cien panes de higos secos, y un cuero de vino.
2 Y dijo el rey a Siba: ¿Qué es esto? Y Siba respondió: Los asnos son para que monte la familia del rey, los panes y las pasas para que coman los criados, y el vino para que beban los que se cansen en el desierto.
3 Y dijo el rey: ¿Dónde está el hijo de tu señor? Y Siba respondió al rey: He aquí él se ha quedado en Jerusalén, porque ha dicho: Hoy me devolverá la casa de Israel el reino de mi padre.
4 Entonces el rey dijo a Siba: He aquí, sea tuyo todo lo que tiene Mefi-boset. Y respondió Siba inclinándose: Rey señor mío, halle yo gracia delante de ti.
5 Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo,
6 y arrojando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda.
7 Y decía Simei, maldiciéndole: ¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso!
8 Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado, y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario.
9 Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza.
10 Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así?
11 Y dijo David a Abisai y a todos sus siervos: He aquí, mi hijo que ha salido de mis entrañas, acecha mi vida; ¿cuánto más ahora un hijo de Benjamín? Dejadle que maldiga, pues Jehová se lo ha dicho.
12 Quizá mirará Jehová mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy.
13 Y mientras David y los suyos iban por el camino, Simei iba por el lado del monte delante de él, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de él, y esparciendo polvo.
14 Y el rey y todo el pueblo que con él estaba, llegaron fatigados, y descansaron allí.
15 Y Absalón y toda la gente suya, los hombres de Israel, entraron en Jerusalén, y con él Ahitofel.
16 Aconteció luego, que cuando Husai arquita, amigo de David, vino al encuentro de Absalón, dijo Husai: ¡Viva el rey, viva el rey!
17 Y Absalón dijo a Husai: ¿Es este tu agradecimiento para con tu amigo? ¿Por qué no fuiste con tu amigo?
18 Y Husai respondió a Absalón: No, sino 670 que de aquel que eligiere Jehová y este pueblo y todos los varones de Israel, de aquél seré yo, y con él me quedaré.
19 ¿Y a quién había yo de servir? ¿No es a su hijo? Como he servido delante de tu padre, así seré delante de ti.
20 Entonces dijo Absalón a Ahitofel: Dad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer.
21 Y Ahitofel dijo a Absalón: Llégate a las concubinas de tu padre, que él dejó para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre, y así se fortalecerán las manos de todos los que están contigo.
22 Entonces pusieron para Absalón una tienda sobre el terrado, y se llegó Absalón a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel.
23 Y el consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si se consultase la palabra deDios. Así era todo consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absalón.


1.
Siba.
Ver cap. 9. Cuando David comenzó su huida, Siba salió a su encuentro con un regalo muy oportuno. Siba sabía que en esa ocasión podría congraciarse con David sin que le costara mucho.
3.
El reino de mi padre.
El relato narrado por Siba es verosímil, pero tan improbable que es difícil suponer que David pudiera haberio aceptado. Mefi-boset era inválido y tenía poco que ganar con el alzamiento de Absalón. Aun cuando hubiera tenido éxito esa revolución, no habrían dado el trono a los descendientes de Saúl, pues Absalón quería el trono para sí. Posiblemente Siba inventó el relato para lograr algunas concesiones de David.
4.
Todo lo que tiene.
Es evidente que el relato de Siba era una vil calumnia contra su amo, pero David lo creyó y dio a Siba la recompensa que buscaba. Fue completamente injusto que David le quitara la propiedad a Mefi-boset sin escuchar su versión del relato, pero con la ansiedad y preocupación de la huida sólo pensó en la ayuda que le ofrecía Siba.
5.
Bahurim.
Una aldea en el camino de Jerusalén al Jordán (ver com. cap. 3: 16), la Rás eÛ-Úmîm de nuestros días, directamente al este del monte Scopus.
Simei.
Simei era benjamita. Muchos miembros de esta tribu, aunque vivieron sometidos cuando David gobernaba, siempre estuvieron listos para volverse contra él cuando se presentaba la oportunidad. Simei no había manifestado antes, en ninguna manera, que era desleal a David; pero tan pronto como a éste le hirió la adversidad, Simei se mostró tal como era. Antes había honrado a David, ahora lo denigraba y maldecía. Un espíritu tal es inspirado por Satanás, el cual se deleita en atormentar a los que ya sufren una desgracia.
6.
Arrojando piedras.
El camino puede haber seguido a lo largo de un angosto precipicio, con Simei a un lado y David y sus hombres al otro (ver el vers. 9, cuando Abisai pidió permiso para "pasar"). De este modo Simei caminó paralelamente con los fugitivos, lo bastante cerca como para molestarles con piedras, y sin embargo fuera de su alcance.
7.
¡Fuera!
Simei se complacía con la desgracia de David, y en su odio maldijo al rey y le dijo que se fuera del país.
Hombre sanguinario.
Cuando David deseó construir el templo, el Señor le dijo que no se le permitiría hacerlo porque él había "derramado mucha sangre" y había "hecho grandes guerras" (1 Crón. 22: 8). Es cierto que David había participado en guerras, pero fueron guerras contra los enemigos del pueblo de Dios, y para establecer a Israel como una nación oriental fuerte. Las guerras de David de ninguna manera demuestran que él fuera implacable o "sanguinario". Las palabras vehementes que empleó Simei eran una vil calumnia (PP 795, 796).
Perverso.
Simei tenía mal genio, y al vilipendiar a David tan sólo revelaba sus propios malos rasgos de carácter.
8.
En lugar del cual.
Estas palabras explican la verdadera razón del odio y la virulencia de Simei. Estaba amargado porque la corona de Israel, quitada de la casa de Saúl, había pasado a la de David. Pero fue el Señor, no David, quien rechazó a Saúl. De ahí que las acusaciones de Simei fueran en realidad contra Dios.
Ha entregado el reino.
Es cierto que el Señor había permitido que sucediera una cadena de acontecimientos por los cuales era evidente que el reino de David había caído en manos de Absalón, pero la razón era muy diferente de la que presentaba Simei. La propia conciencia de David le decía exactamente 671 a qué se debía su súbito revés de fortuna. El Señor había advertido al rey que debido a su pecado contra Betsabé y Urías, le vendrían castigos (cap. 12: 10-12). David sabía que merecía este castigo, y tan sólo se maravillaba de que la bondad y misericordia de Dios lo hubieran demorado por tanto tiempo. Pero conociendo tanto la bondad y misericordia de Dios como su justicia, David no se desesperó sino miró hacia el porvenir cuando Dios intervendría otra vez y le restauraría el reino.
9.
Este perro muerto.
Ver 2 Sam. 9: 8; 1 Sam.24: 14. Para Abisai el hombre que maldecía a David era un ser sumamente despreciable. Cruelmente se aprovechaba de la desgracia de David, y no debiera permitírsela que viviera. David era rey todavía, y no necesitaba haber tolerado que se lo insultara así.
10.
Si él así maldice.
David creía que todos sus sufrimientos provenían de la mano de Dios, y que aun esos insultos de Simei eran permitidos por el Señor. No hizo nada para librarse de las acusaciones de Simei, pero sólo se preocupaba por sus propias faltas. Puesto que creía que lo que le pasaba era permitido por Dios, pensaba que tratar de oponerse a las maldiciones de Simei sería oponerse a la voluntad del Señor.
¿Quién, pues, le dirá?
David razonaba que si Simei lo maldecía porque el Señor le había dicho que lo hiciera, ¿quién debía censurarlo y demandarle la razón de sus maldiciones?
11.
Acecha mi vida.
Aquí abiertamente David acusa a Absalón de que buscaba no sólo el trono sino también la vida del rey. Que Absalón -su propia carne y sangre- se volviera así contra su padre y procurara quitarle la vida, ciertamente era un asunto difícil de comprender; pero no sucedía así en el caso de Simei, pues pertenecía a la familia de Saúl y podía esperarse que albergara un resentimiento contra el hombre que había tomado la corona de la casa de Saúl.
Dejadle.
Pocos habrían tenido la virtud de manifestar una disposición tal como la de David en esa hora de prueba. Habría sido mucho más fácil decir a Simei que ya se había excedido, y ordenarle que terminara. Pero en lo que atañía a David estaba dispuesto a aceptar lo que creía que Dios había decretado. Había pecado gravemente, y con su pecado había dado la oportunidad a muchos para que justificaran sus faltas. Pero después de su arrepentimiento y profunda contrición no hizo ningún esfuerzo para excusarse o justificar su conducta. Cuando el Señor lo reprochó, humildemente aceptó su reproche; cuando le sobrevinieron castigos, no hizo ningún esfuerzo para eludirlos. Se mostró humilde, generoso con otros y sumiso a la voluntad del Señor. Su disposición para aceptar plenamente esa prueba revelaba su rectitud de carácter y su nobleza de alma.
12.
Mirará Jehová mi aflicción.
David sabía que el Señor era un Dios de gran compasión y misericordia. Aunque sufría por el vejamen que le infligía uno de sus súbditos, se consolaba con el pensamiento de que Dios veía y entendía todo. Quizá debido a esta misma prueba, el Señor le enviaría alguna recompensa y bendición especiales en lugar de ella.
13.
Delante de él.
Mientras David y sus hombres proseguían por el camino, Simei iba por la ladera opuesta. Esto sugiere que Simei estaba a un lado de un precipicio y David en el otro.
14.
Descansaron allí.
Esta expresión parece requerir la mención de un lugar en el que se detuvieron David y los suyos. Algunos manuscritos de la edición de Luciano de la LXX añaden: "al lado del Jordán". Josefo concuerda con esa añadidura (Antigüedades vii. 9. 4). Quizás era el lugar convenido previamente con Husai, donde se iba a detener David hasta que recibiera noticias de él (cap. 15: 28).
15.
Entraron en Jerusalén.
Al huir David de Jerusalén, Absalón tuvo expedito el acceso a la ciudad. Las cosas se presentaban para él mejores de lo que había esperado. Tal vez sus primeros planes eran establecer su cuartel general en Hebrón hasta que se aclarara la situación. Pero cuando David salió de Jerusalén, nada le impedía la ocupación inmediata de la ciudad.
Ahitofel.
Ver com. caps. 15: 31; 16: 22.
16.
Amigo de David.
Husai era conocido como un gran amigo de David, y su presentación en la corte de Absalón fue totalmente inesperada. Ciertamente parecía extraño que él también hubiera abandonado a su amigo y amo. Absalón daba por sentado que David retendría su autoridad sobre muchas personas, y ciertamente sobre un seguidor suyo tan fiel como era Husai. Que Husai también abandonara a David le parecía algo demasiado 672 bueno como para que fuera cierto. Absalón quedó tan sorprendido como halagado, y sin duda se sintió más seguro que nunca del éxito de su causa.
18.
De aquél seré yo.
Las palabras de Husai implican que era leal a algo más elevado que un mero individuo; en primer lugar era fiel a Dios, y después al pueblo de Israel. Si Dios hubiera elegido a Absalón para que fuera rey, entonces desearía estar a su servicio. Absalón, que estaba segurísimo de que él era el elegido, no captó el doble significado de las palabras de Husai y el "si" condicional implícito en "de aquel que eligiere Jehová y este pueblo".
19.
Delante de tu padre.
Husai no quería ser considerado como voluble o desleal. Había sido amigo íntimo de David, pero dio la apariencia de que al servir a Absalón, hijo de David, todavía prestaba sus servicios a la casa de David. Otra vez las palabras agradaron a Absalón, y aceptó a Husai aparentemente sin hacer más preguntas y sin sospechar nada.
21.
Las concubinas de tu padre.
Ver com. 1 Rey. 2: 17. Ahitofel comprendía que el éxito de la rebelión de Absalón de ninguna manera estaba asegurado. Sabía que después del primer estallido de entusiasmo vendría una reacción. La condición de David distaba mucho de ser desesperada. Tenía consigo a generales capaces y un ejército experimentado. Muchos del pueblo todavía no lo habían olvidado. Si la situación se tornaba adversa para Absalón y David lograba recuperar su reino, el rey podría estar dispuesto a perdonar a Absalón. Pero no habría un espíritu conciliatorio para con los principales seguidores de Absalón. En un caso tal, David consideraría a Ahitofel como el más culpable y, por lo tanto, el más digno de un severo castigo. El astuto consejero estaba dispuesto a impedir a toda costa una situación tal. Por lo tanto, su primera preocupación fue colocar a Absalón de tal forma como para que hubiera una brecha absoluta e irreconciliable entre él y su padre. Su consejo fue dado con habilidad satánica.
Se fortalecerán.
Ahitofel sostuvo que puesto que su consejo demostraría al pueblo que Absalón persistiría en su rebelión, los que estaban con él se entregarían plenamente a su causa.
22.
El terrado.
La tienda fue levantada sobre el techo del palacio donde David había cometido su pecado secreto con Betsabé. Natán había predicho la naturaleza pública del castigo del crimen secreto de David (cap.12: 11, 12), y el cumplimiento concordó con sus palabras. Un profeta de Dios había hecho esta predicción, pero no debe pensarse por esto que Dios era responsable de este terrible crimen. Las predicciones de Dios no son necesariamente sus decretos. Debido al pecado de David, Dios no empleó su poder para impedir las malas consecuencias. Con todo, en las expresiones bíblicas con frecuencia se describe a Dios como si hiciera lo que no impide (ver cap. 12: 11, 12; PP 799). Así como David había mancillado a la esposa de otro, también su lecho sería mancillado. Tal como había hecho con otros, se permitiría que otros hicieran con él. Puede ser que Ahitofel, por ser abuelo de Betsabé, albergaba el deseo de obligar al rey proscrito a que bebiera la misma amarga copa que había obligado a otros a beber.
23.
Con David.
Ahitofel había sido el consejero de David antes de convertirse en el consejero de Absalón (cap. 15: 12). Había disfrutado de alta estima por su sabiduría; pero al poner a un lado la conciencia, comenzó a recurrir a cualquier medio para lograr sus fines. Como consejero de Absalón fue sutil y astuto. Tan sólo pensaba en los resultados que buscaba, y estaba dispuesto a emplear cualquier recurso que estimara necesario usar.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
5-23 PP 795-799
5-8 PP 795
9-12 PP 797
15, 16 PP 799
20-23 PP 799
23 2JT 205 673

2 SAMUEL - CAPÍTULO 17       AUDIO
1 El consejo de Ahitofel es derrotado por el de Husai de acuerdo con los designios de Dios. 15 Se envía información secreta a David. 23 Ahitofel se ahorca. 25 Amasa es convertido en capitán. 27 David recibe provisiones en Mahanaim.

1 ENTONCES Ahitofel dijo a Absalón: Yo escogeré ahora doce mil hombres, y me levantaré y seguiré a David esta noche,
2 y caeré sobre él mientras está cansado y débil de manos; lo atemorizaré, y todo el pueblo que está con él huirá, y mataré al rey solo.
3 Así haré volver a ti todo el pueblo (pues tú buscas solamente la vida de un hombre); y cuando ellos hayan vuelto, todo el pueblo estará en paz.
4 Este consejo pareció bien a Absalón y a todos los ancianos de Israel.
5 Y dijo Absalón: Llamad también ahora a Husai arquita, para que asimismo oigamos lo que él dirá.
6 Cuando Husai vino a Absalón, le habló Absalón, diciendo: Así ha dicho Ahitofel; ¿seguiremos su consejo, o no? Di tú.
7 Entonces Husai dijo a Absalón: El consejo que ha dado esta vez Ahitofel no es bueno.
8 Y añadió Husai: Tú sabes que tu padre y los suyos son hombres valientes, y que están con amargura de ánimo, como la osa en el campo cuando le han quitado sus cachorros. Además, tu padre es hombre de guerra, y no pasará la noche con el pueblo.
9 He aquí él estará ahora escondido en alguna cueva, o en otro lugar; y si al principio cayeren algunos de los tuyos, quienquiera que lo oyere dirá: El pueblo que sigue a Absalón ha sido derrotado.
10 Y aun el hombre valiente, cuyo corazón sea como corazón de león, desmayará por completo; porque todo Israel sabe que tu padre es hombre valiente, y que los que están con él son esforzados.
11 Aconsejo, pues, que todo Israel se junte a ti, desde Dan hasta Beerseba, en multitud como la arena que está a la orilla del mar, y que tú en persona vayas a la batalla.
12 Entonces le acometeremos en cualquier lugar en donde se hallare, y caeremos sobre él como cuando el rocío cae sobre la tierra, y ni uno dejaremos de él y de todos los que están con él.
13 Y si se refugiare en alguna ciudad, todos los de Israel llevarán sogas a aquella ciudad, y la arrastraremos hasta el arroyo, hasta que no se encuentre allí ni una piedra.
14 Entonces Absalón y todos los de Israel dijeron: El consejo de Husai arquita es mejor que el consejo de Ahitofel. Porque Jehová había ordenado que el acertado consejo de Ahitofel se frustrara, para que Jehová hiciese venir el mal sobre Absalón.
15 Dijo luego Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: Así y así aconsejó Ahitofel a Absalón y a los ancianos de Israel; y de esta manera aconsejé yo.
16 Por tanto, enviad inmediatamente y dad aviso a David, diciendo: No te quedes esta noche en los vados del desierto, sino pasa luego el Jordán, para que no sea destruido el rey y todo el pueblo que con él está.
17 Y Jonatán y Ahimaas estaban junto a la fuente de Rogel, y fue una criada y les avisó, porque ellos no podían mostrarse viniendo a la ciudad; y ellos fueron y se lo hicieron saber al rey David.
18 Pero fueron vistos por un joven, el cual lo hizo saber a Absalón; sin embargo, los dos se dieron prisa a caminar, y llegaron a casa de un hombre en Bahurim, que tenía en su patio un pozo, dentro del cual se metieron.
19 Y tomando la mujer de la casa una manta, la extendió sobre la boca del pozo, y tendió sobre ella el grano trillado; y nada se supo del asunto.
20 Llegando luego los criados de Absalón a la casa de la mujer, le dijeron: ¿Dónde están Ahimaas y Jonatán? Y la mujer les respondió: Ya han pasado el vado de las aguas. Y como ellos los buscaron y no los hallaron, volvieron a Jerusalén.
21 Y después que se hubieron ido, aquéllos salieron del pozo y se fueron, y dieron aviso al rey David, diciéndole: Levantaos y daos prisa a pasar las aguas, porque Ahitofel ha dado tal consejo contra vosotros. 674
22 Entonces David se levantó, y todo el pueblo que con él estaba, y pasaron el Jordán antes que amaneciese; ni siquiera faltó uno que no pasase el Jordán.
23 Pero Ahitofel, viendo que no se había seguido su consejo, enalbardó su asno, y se levantó y se fue a su casa a su ciudad; y después de poner su casa en orden, se ahorcó, y así murió, y fue sepultado en el sepulcro de su padre.
24 Y David llegó a Mahanaim; y Absalón pasó el Jordán con toda la gente de Israel.
25 Y Absalón nombró a Amasa jefe del ejército en lugar de Joab. Amasa era hijo de un varón de Israel llamado ltra, el cual se había llegado a Abigail hija de Nahas, hermana de Sarvia madre de Joab.
26 Y acampó Israel con Absalón en tierra de Galaad.
27 Luego que David llegó a Mahanaim, Sobi hijo de Nahas, de Rabá de los hijos de Amón, Maquir hijo de Amiel, de Lodebar, y Barzilai galaadita de Rogelim,
28 trajeron a David y al pueblo que estaba con él, camas, tazas, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas, garbanzos tostados,
29 miel, manteca, ovejas, y quesos de vaca, para que comiesen; porque decían: El pueblo está hambriento y cansado y sediento en el desierto.
1.
Doce mil hombres.
Estando seguro que la conspiración proseguiría a cualquier precio, Ahitofel insistió que se tomaran medidas urgentes contra David. Para este fin aconsejó que se eligieran 12.000 hombres escogidos para realizar un ataque inmediato. No era numerosa la fuerza que sugirió, pero estaba seguro de que David en ese momento no estaba en condiciones de resistir una acometida súbita.
Esta noche.
Indudablemente la noche del día en que Absalón llegó a Jerusalén.
2.
Mientras está cansado.
Para entonces David apenas habría tenido tiempo de llegar al Jordán, y como sus seguidores no estaban completamente organizados sería una fácil presa para las fuerzas de Absalón. Si se hubiera hecho caso al consejo de Ahitofel, los 12.000 habrían derrotado a los hombres de David y a éste le habrían dado muerte. Así se habría asegurado el trono Absalón.
Lo atemorizaré.
El argumento de Ahitofel era que, al realizar un ataque inmediato, el ejército caería sobre David mientras él todavía estaba cansado y sus fuerzas desorganizadas y desanimadas. Así el pánico cundiría entre sus hombres y la guerra terminaría apenas hubiera empezado.
Huirá.
En su examen de la situación, Ahitofel indudablemente estaba en lo correcto. Un súbito ataque nocturno les provocaría una confusión tal como para esparcirlos en todas direcciones. De esta manera podrían evitarse las pérdidas de una batalla campal y se podría capturar y matar a David sin que hubiera prácticamente pérdidas de hombres en ninguno de los dos lados.
3.
Todo el pueblo.
Ahitofel deseaba evitar una larga y prolongada guerra civil. Un conflicto tal tan sólo podría reñirse con grandes pérdidas para la nación. De acuerdo con lo que sugería, él tan sólo iría, amedrentaría a los que acompañaban a David, y los sometería rápidamente para que volvieran a Absalón. Entonces el país podría estar en paz, y Absalón disfrutaría pronto de los frutos de su rebelión.
Pues tú buscas.
En hebreo dice literalmente: "Como el retornar del todo el hombre a quien tu estás buscando". La LXX reza: "Como una desposada se vuelve a su esposo, tú sólo buscas la vida de un hombre".
4.
Pareció bien a Absalón.
La propuesta de Ahitofel pareció lógica a todos.
5.
Llamad también ahora a Husai
No se había pedido el consejo de Husai; pero Absalón pensó que convenía saber su parecer antes de llegar a una decisión final. Husai se dio cuenta en seguida de que si se cumplían los planes de Ahitofel, estaría perdida la causa de David.
7.
Esta vez.
Heb. bappa'am hazzo'th, literalmente, "esta una vez". No es una frase temporal absoluta. Es como si Husai hubiera dicho que el consejo no era bueno en ese momento, pero podría serlo en otro. Quería decir: "Para este caso no es bueno el consejo de Ahitofel". Husai no quería dar la apariencia de que discrepaba con Ahitofel y que a propósito hacía una contrapropuesta. Reconoció que Ahitofel era tan sabio consejero cuyas sugestiones, por lo general, eran de sumo valor. Con todo, en esta ocasión -sugirió- el 675 consejo de Ahitofel no era prudente.
8.
Tú sabes que tu padre.
Era dificil la posición de Husai. Tenía que esforzarse para que un plan sabio pareciera imprudente. De modo que se hizo necesario que apartara la atención de los hechos y diera la apariencia de que prevalecía una situación del todo diferente. Pero tendría que hacer aparecer recomendable el nuevo planteamiento. Por esto llamó la atención a David como al famoso guerrero de los años ya idos, el hombre a quien Israel amaba y temían las otras naciones. Absalón conocía demasiado bien la reputación que tenía David por sus hazañas y su valor. El cuadro que Husai le presentó creó en la mente de Absalón visiones de un enemigo formidable: astuto y vigilante, osado y desafiante, siempre preparado para cualquier eventualidad.
Hombre de guerra.
El argumento era que David no se dejaría entrampar. Un guerrero debe estar siempre en guardia, siempre listo para encontrar al enemigo, siempre anticipando la siguiente acción de éste y preparándose para afrontarla. Debía ser abandonada toda esperanza de sorprender a David desprevenido. Sin embargo, en realidad estaba completamente desprevenido para la emergencia, y tanto Husai como Ahitofel lo sabían; pero Husai se esforzaba valientemente para encubrir ese hecho.
9.
En alguna cueva.
Como había sucedido muchas veces cuando David huía de Saúl.
En otro lugar.
Una frase adrede vaga, para sugerir que había muchos escondederos, que David conocía bien esos lugares, pero no sus perseguidores.
Cayeren algunos.
En la guerra siempre hay la posibilidad de ataques sorpresivos y salidas inesperadas, y de reveses de mayor o menor cuantía. Al atacar a David seguramente morirían algunos de los hombres de Absalón. En un cuerpo de tropa recién reclutada el peligro de pánico en tales circunstancias sería mucho mayor que entre los veteranos de David. La caída de sólo unos pocos hombres fácilmente podía exagerarse en un informe como una derrota mayor, con el terror y desastre consiguientes.
10.
Desmayará por completo.
Si circulara por las filas el informe de una catástrofe importante, el temor se apoderaría aun de los más valientes. Fácilmente podría producirse un súbito pánico que arruinaría rápidamente la causa de Absalón. Husai recurría al sentido de temor y precaución de Absalón.
Hombre valiente.
"Esforzado" (BJ). Husai hacía todo lo posible para crear en Absalón un saludable sentimiento de respeto y temor por las hazañas de David. Era verdad que David tenía consigo guerreros muy animosos y valientes, y bien sabía Absalón que su padre era un comandante valerosísimo y sumamente capaz. En circunstancias ordinarias hubiera sido perfectamente exacto el cuadro que pintaba Husai, pero entonces no existían esas circunstancias. Husai procuraba ganar tiempo para dar a David la oportunidad de reunirse con sus hombres, a fin de que estuvieran listos para el ataque de Absalón. Es muy probable que Husai supiera que Absalón no era valiente, y en vista de esto hábilmente magnificó el significado de las hazañas bélicas de David y de los valientes que estaban con él. Su discurso se adaptó hábilmente para engendrar temor en el débil aunque jactancioso hijo de David.
11.
Aconsejo, pues.
Hasta este punto Husai se había esforzado por refutar el consejo de Ahitofel. Después presentó su contrapropuesta. La sugestión era que se diera tiempo para reunir a todo Israel para que se formara un ejército grande e invencible, y que Absalón en persona comandara esas fuerzas. Esa clase de argumentos agradaba a Absalón. Orgulloso y vanaglorioso, el nuevo rey estaría contento de ponerse en marcha al frente de sus tropas, avanzando con pomposa majestad, visto y admirado por todos, y recibiendo los aplausos de la nación entera. Ninguna otra propuesta podía lograr tanto éxito en agitar la imaginación del nuevo rey de Israel. Además, Husai puede haberse esforzado por crear una separación entre Absalón y Ahitofel, sugiriendo que éste, a fin de satisfacer su deseo de comandar las tropas (vers. 1), promovía sus propios intereses y su propia gloria. ¡Cuánto más adecuado y eficaz fuera que Absalón mismo dirigiera el ejército vencedor!
12.
Cualquier lugar.
En este momento no sabían con exactitud dónde estaba David, pero con el tiempo descubrirían su escondedero y atacarían. La certidumbre reemplazaría a la incertidumbre, y el éxito estaría asegurado.
Como cuando el rocío cae.
El argumento era que si se seguía el plan de Husai, no había 676 posibilidad de fracasar: David sería abrumado sólo por el peso del número. Las fuerzas de Absalón serían tan numerosas que caerían sobre los hombres de David y los exterminarían completamente. Parecía no haber ningún riesgo en el plan de Husai. Estando toda la nación de parte de Absalón y contando David apenas con unos pocos leales, tan sólo sería una cuestión de tiempo hasta que se lograra una victoria completa. Como las innumerables gotas del rocío, el gran número de los hombres de Absalón descenderían con poder irresistible sobre sus enemigos.
13.
En alguna ciudad.
Podía levantarse la objeción a la propuesta de Husai de que, dándole tiempo, David podría entrar en alguna ciudad fortificada desde donde, sin miedo alguno, desafiaría a los ejércitos de Absalón que la cercaran. Husai recurrió hábilmente a la vanidad y a la imaginación de Absalón, sugiriendo que en un caso tal David haría frente al poder unido de Israel, y así no habría esperanza para él. Con una cantidad tan grande de hombres, Absalón podría arrancar la ciudad misma de sus fundamentos sin que quedara una sola piedra. El exagerado lenguaje de Husai tenía el fin de enajenar la imaginación del vanaglorioso rey. El fue muy halagado al sugerírsela que todo Israel estaría de su parte y continuaría con él, y quedó deslumbrado ante la posibilidad de revelar ante la nación su invencible poder.
14.
Es mejor.
Lo que proponía Husai fue bien calculado para halagar al rey, y éste no fue lento en expresar su aprobación completa. Por supuesto, pronto seguiría el asentimiento de los que lo sostenían. Un consejo se contraponía con el otro. En esas circunstancias, fue una suerte que Husai hubiera hablado al final. Así pudo dar la impresión de que Ahitofel era apresurado e impulsivo, aun egocéntrico y pérfido, y que no tenía en cuenta los derechos del nuevo rey de Israel.
Jehová había ordenado.
En su conspiración contra David, Absalón no había tenido en cuenta a Dios. Tenía hábiles consejeros y poderosos partidarios, y muchos estaban con él. Pero, después de todo, la nación de Israel pertenecía al Señor, y era David el que había sido divinamente ungido como rey. Si debía ser depuesto, Dios intervendría en el ajuste de cuentas. Aunque desde el punto de vista humano era sabio el consejo de Ahitofel, el Señor decretó que quedara completamente anulado.
Venir el mal sobre Absalón.
No teniendo a Dios a su lado, Absalón iba derecho a la destrucción. Nadie puede tener éxito si los poderes del cielo están contra él. Una sabiduría mayor que la de los hombres dirigía los asuntos de Israel.
16.
Enviad inmediatamente.
Absalón era vacilante, y podría cambiar de parecer y, después de todo, seguir el consejo de Ahitofel. En tal caso, David sería abrumado si quedaba esa noche en las llanuras del desierto. Por lo tanto, Husai rápidamente envió una advertencia a David de su peligro, y lo instó para que cruzara inmediatamente el Jordán y huyera al otro lado.
17.
Rogel.
Era una fuente ubicada fuera de Jerusalén, en la unión de los valles del Cedrón y de Hinom, que se llama ahora el pozo de Job. Rogel era un buen lugar para encontrarse, pues las mujeres iban con frecuencia a la fuente para sacar agua, y de ese modo se podía retransmitir informaciones a los hijos de los sacerdotes sin llamar la atención.
Una criada.
Heb. shifjah, "doméstica" o "sirvienta".
18.
Bahurim.
El lugar al noreste de la ciudad, donde Simei había maldecido a David (ver com. cap. 16: 5).
Un pozo.
Quizá una cisterna, evidentemente seca.
19.
Grano.
Heb. rifoth, palabra que sólo aparece aquí y en Prov. 27: 22, donde se traduce "trigo". Es dudoso su significado exacto.
20.
Vado.
Heb. mikal, palabra que sólo aparece aquí. Su significado es dudoso. "Han pasado más allá hacia el agua" (BJ). La LXX dice: "Se han ido un poco más allá del agua". La mujer no negó que la pareja hubiera estado allí. Si lo hubiese hecho, inmediatamente habría creado sospechas. Tan sólo indicó que habían seguido su camino.
22.
Antes que amaneciese.
David y sus hombres estaban cansados por su súbita huida y tuvieron poca oportunidad para descansar. Se pusieron en marcha otra vez esa misma noche; cruzaron el Jordán y colocaron una barrera de agua entre ellos y las fuerzas de Absalón (ver mapa, pág. 662). Cuando las circunstancias eran sumamente lóbregas, David puso su confianza en Dios, sabiendo que el Señor -que hasta allí lo había sostenido- no lo abandonaría ahora. El Salmo 3 677 describe sus reacciones frente a esta terrible prueba.
23.
Se fue a su casa.
Ahitofel era lo bastante perspicaz como para ver el resultado del proceder de Absalón. Convencido de que todo estaba condenado al fracaso, dejó la corte y se fue a Gilo, la ciudad de donde procedía (cap. 15: 21), cerca de Hebrón. Consideró el rechazo de su consejo como un desaire personal, pues había pedido comandar las fuerzas que debían perseguir a David (vers. 1). Husai había aconsejado que las tropas fueran comandadas por Absalón en persona (vers. 11). Ahitofel se apartó del hombre a quien había brindado su amistad, profundamente humillado.
Se ahorcó.
Ahitofel estaba seguro de que su condenación era sólo un asunto de tiempo. Cuando David recuperara su trono, con seguridad consideraría a Ahitofel como uno de los cabecillas de la revolución, y lo sometería a una muerte ignominiosa. Peró el suicidio de Ahitofel se debió a algo más que al temor de una pronta represalia. No podía soportar que se desoyera su consejo, y por eso cobardemente se alejó. Tal fue el fin de un hombre que era sabio a la manera del mundo, pero no en las cosas de Dios.
De su padre.
El suicidio de Ahitofel no impidió que fuera sepultado en la tumba de la familia.
24.
Mahanaim.
Esta ciudad había sido el cuartel general de Is-boset (cap. 2: 8). Estaba en una zona silvestre y montañosa al este del Jordán, y muy apartada de los distritos más importantes de Israel. Las mismas razones que la hicieron adecuada como capital para Is-boset, ahora la convirtieron en un lugar favorable para David en su destierro. La ciudad estaba poderosamente fortificada y la población de la región circunvecina era amigable con David. La zona producía alimentos en abundancia y podía mantener bien a David y a sus hombres.
Pasó el Jordán.
Tan pronto como Absalón hubo reunido las fuerzas de Israel, cruzó el Jordán con un gran ejército para perseguir a David. Sin embargo, el consejo de Husai había logrado su propósito, pues se había dado tiempo a David para que asegurara su huida y se estableciera en su nuevo cuartel general. En esas incultas y escarpadas regiones de la Transjordania la magnitud del ejército de Absalón era más un estorbo que una ayuda, pues se trataba de tropas indisciplinadas y mal preparadas. Pero en su premura e inexperiencia, Absalón prosiguió, ansioso de presentar batalla a David para ganar el reino, como lo esperaba.
25.
Amasa jefe del ejército.
Joab había sido amistoso con Absalón, y a él se debía que hubiera vuelto de su exilio y recuperado el favor de David. Pero cuando se sublevó Absalón, Joab permaneció leal y acompañó a David en su huida, manteniendo su puesto de comandante en jefe. Amasa, uno de los primos de Joab, recibió el comando del ejército de Absalón.
Un varón de Israel llamado Itra.
"Yitrá el ismaelita" (BJ). También llamado "Jeter ismaelita" (1 Crón. 2: 17). "Jeter" es tan sólo otra forma de "Itra". "Israelita", que puede ser una forma incorrecta de escribir "ismaelita".
Abigail hija de Nahas.
Según 1 Crón. 2: 16, Abigail era lermana de Sarvia y ambas eran hermanas de David, lo que sugeriría que Abigail era hija de Isaí. Pero el versículo que consideramos dice que era "hija de Nahas". Hay dos posibles explicaciones: (1) Nahas era esposa de Isaí (aunque debe admitirse que Nahas, por lo general, es nombre de varón); (2) o el término "hermanas" en 1 Crón. 2: 16 significa medio hermanas, siendo Abigail y Sarvia sólo hermanas maternas de David, y Nahas, el esposo de la madre cuando nació Abigail.
26.
Galaad.
Una bella y próspera región al este del Jordán, que se extendía desde Moab en el sur hasta Basán en el norte. Mahanaim estaba en algún lugar dentro de sus límites, pero no se conoce su ubicación exacta.
27.
Sobi hijo de Nahas.
Hay la posibilidad de que "Nahas, de Rabá" fuera el rey de "los hijos de Amón" que fue derrotado por Saúl en Jabes de Galaad (1 Sam. 11: 1-11; 12: 12), y que se mostró amistoso con David durante su exilio (2 Sam. 10: 2). Sin embargo, el último puede haber sido el hijo del primero. Si se trata de un rey de Amón, Sobi puede haber sido dejado como gobernador de la región después de que David venció a los amonitas por haber insultado a los embajadores de Israel (2 Sam. 10: 1-5; 12: 29-31). Por otro lado, Sobi puede haber sido sencillamente el hijo de algún israelita que se llamaba Nahas y que vivía en la ciudad amonita de Rabá, o hijo de un amonita cualquiera. 678
Maquir hijo de Amiel.
Este había sido el tutor de Mefi-boset, el hijo inválido de Jonatán (ver com. cap. 9: 4). Así como Maquir una vez mostró su bondad para con la casa de Saúl, ahora mostró bondad para con David. Este ahora cosechaba la recompensa de haber sido bondadoso con un descendiente de la casa de Saúl.
Barzilai.
Ver cap. 19: 31-40. Fue el antepasado, mediante una hija, de una familia de sacerdotes que fueron llamados hijos de Barzilai (Esd. 2: 61-63).
28.
Camas, tazas.
David recibió el obsequio de algunas cosas necesarias para su comodidad y la de sus hombres en el destierro. Esta es una prueba del espíritu amistoso de los israelitas que vivían al otro lado del Jordán. Habían sido amistosos con Saúl y su casa, y ahora lo eran con David.
Trigo, cebada.
Esta lista de alimentos nos da un cuadro interesante del régimen alimentario común entonces entre los hebreos.
Grano tostado.
No se lo menciona aquí en la LXX ni en la Siriaca.
29.
Miel, manteca.
Era grande la fama de Galaad por su ganado y sus majadas (Núm. 32: 1; 1 Crón. 5: 9).
Quesos de vaca.
Heb. shefoth baqar. Baqar significa ganado, pero shefoth sólo aparece aquí, y su significado es dudoso. Se cree que indica algún producto del ganado, como crema, queso o carne de vaca.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-29 PP 800-803
1-14 PP 800
14-21 PP 801
22, 24 PP 803

2 SAMUEL - CAPÍTULO 18       AUDIO
1 David pasa revista a su ejército y encarga que traten benignamente a Absalón. 6 Los israelitas son derrotados en el monte de Efraín .9 Absalón, enredado en una encina, es muerto por Joab y arrojado en un pozo.18 La columna de Absalón. 19 Ahimaas y Cusi dan la noticia a David. 33 David llora por Absalón.


1 DAVID, pues, pasó revista al pueblo que tenía consigo, y puso sobre ellos jefes de millares y jefes de centenas.
2 Y envió David al pueblo, una tercera parte bajo el mando de Joab, una tercera parte bajo el mando de Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte al mando de Itai geteo. Y dijo el rey al pueblo: Yo también saldré con vosotros.
3 Mas el pueblo dijo: No saldrás; porque si nosotros huyéramos, no harán caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harán caso de nosotros; mas tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Será, pues, mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad.
4 Entonces el rey les dijo: Yo haré lo que bien os parezca. Y se puso el rey a la entrada de la puerta, mientras salía todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil.
5 Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itaí, diciendo: Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey orden acerca de Absalón a todos los capitanes.
6 Salió, pues, el pueblo al campo contra Israel, y se libró la batalla en el bosque de Efraín.
7 Y allí cayó el pueblo de Israel delante de los siervos de David, y se hizo allí en aquel día una gran matanza de veinte mil hombres.
8 Y la batalla se extendió por todo el país; y fueron más los que destruyó el bosque aquel día, que los que destruyó la espada.
9 Y se encontró Absalón con los siervos de David; e iba Absalón sobre un mulo, y el mulo entró por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enredó la cabeza en la encina, y Absalón quedó suspendido entre el cielo y la tierra; y el mulo en que iba pasó delante.
10 Viéndolo uno, avisó a Joab, diciendo: 679 He aquí que he visto a Absalón colgado de una encina.
11 Y Joab respondió al hombre que le daba la nueva: Y viéndolo tú, ¿por qué no le mataste luego allí echándole a tierra? Me hubiera placido darte diez sicios de plata, y un talabarte.
12 El hombre dijo a Joab: Aunque me pesaras mil siclos de plata, no extendería yo mi mano contra el hijo del rey; porque nosotros oímos cuando el rey te mandó a ti y a Abisai y a ltai, diciendo: Mirad que ninguno toque al joven Absalón.
13 Por otra parte, habría yo hecho traición contra mi vida, pues que al rey nada se le esconde, y tú mismo estarías en contra.
14 Y respondió Joab: No malgastaré mi tiempo contigo. Y tomando tres dardos en su mano, los clavó en el corazón de Absalón, quien estaba aún vivo en medio de la encina.
15 Y diez jóvenes escuderos de Joab rodearon e hirieron a Absalón, y acabaron de matarle.
16 Entonces Joab tocó la trompeta, y el pueblo se volvió de seguir a Israel, porque Joab detuvo al pueblo.
17 Tomando después a Absalón, le echaron en un gran hoyo en el bosque, y levantaron sobre él un montón muy grande de piedras; y todo Israel huyó, cada uno a su tienda.
18 Y en vida, Absalón había tomado y erigido una columna, la cual está en el valle del rey; porque había dicho: Yo no tengo hijo que conserve la memoria de mi nombre. Y llamó aquella columna por su nombre, y así se ha llamado Columna de Absalón, hasta hoy.
19 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc dijo: ¿Correré ahora, y daré al rey las nuevas de que Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos?
20 Respondió Joab: Hoy no llevarás las nuevas; las llevarás otro día; no darás hoy la nueva, porque el hijo del rey ha muerto.
21 YJoab dijo a un etíope: Ve tú, y di al rey lo que has visto. Y el etíope hizo reverencia ante Joab, y corrió.
22 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: Sea como fuere, yo correré ahora tras el etíope. Y Joab dijo: Hijo mío, ¿para qué has de correr tú, si no recibirás premio por las nuevas?
23 Mas él respondió: Sea como fuere, yo correré. Entonces le dijo: Corre. Corrió, pues, Ahimaas por el camino de la llanura, y pasó delante del etíope.
24 Y David estaba sentado entre las dos puertas; y el atalaya había ido al terrado sobre la puerta en el muro, y alzando sus ojos, miró, y vio a uno que corría solo.
25 El atalaya dio luego voces, y lo hizo saber al rey. Y el rey dijo: Si viene solo, buenas nuevas trae. En tanto que él venía acercándose,
26 vio el atalaya a otro que corría; y dio voces el atalaya al portero, diciendo: He aquí otro hombre que corre solo. Y el rey dijo: Este también es mensajero.
27 Y el atalaya volvió a decir: Me parece el correr del primero como el correr de Ahimaas hijo de Sadoc. Y respondió el rey: Ese es hombre de bien, y viene con buenas nuevas.
28 Entonces Ahimaas dijo en alta voz al rey: Paz. Y se inclinó a tierra delante del rey, y dijo: Bendito sea Jehová Dios tuyo, que ha entregado a los hombres que habían levantado sus manos contra mi señor el rey.
29 Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era.
30 Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie.
31 Luego vino el etíope, y dijo: Reciba nuevas mi señor el rey, que hoy Jehová ha defendido tu causa de la mano de todos los que se habían levantado contra ti.
32 El rey entonces dijo al etíope: ¿El joven Absalón está bien? Y el etíope respondió: Como aquel joven sean los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levanten contra ti para mal.
33 Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!


1.
Pasó revista al pueblo.
"Al ejército" (BJ). Es decir, David reunió al pueblo y lo organizó para el ataque inminente. Continuamente acudían hombres a él, y debían ser incorporados en los destacamentos ya existentes u organizados en unidades nuevas.
2.
Una tercera parte.
El ejército fue organizado 680 en tres grandes divisiones. No se nos dice cuán grande era cada una de esas divisiones. Algunos piensan que había un total de sólo 3.000 hombres, 1.000 en cada división, pero esto no se puede comprobar. La división del ejército en tres partes parece haber sido común entre los hebreos (ver Juec. 7: 16; 9: 43; 1 Sam. 11: 11).
El mando de Joab.
Joab era el comandante en jefe, y dependía de David. Su nombre siempre encabeza la lista de los tres comandantes (ver vers. 5, 12) y se lo reconoce claramente como el jefe supremo (vers. 10, 16, 20, 21, 29). Joab fue constituido como "jefe" del ejército cuando David capturó a Jerusalén por primera vez (1 Crón. 11: 6), y al terminar el reinado de éste todavía conservaba el comando supremo (2 Sam. 24: 2; 1 Crón. 27: 34).
ltai geteo.
ltai era de la ciudad filistea de Gat, y hacía poco que había ido a Israel y se había unido con las fuerzas de David (cap. 15: 19-21). Había aceptado la religión hebrea, y demostró ser leal tanto a David como al Dios de Israel (ver PP 793).
También saldré con vosotros.
Aunque David afrontaba la crisis suprema de su carrera, no le faltaba valor. Estaba dispuesto a correr los mismos riesgos que pedía de los suyos, y aun más.
3.
No saldrás.
Los soldados comprendían que, en este caso, la prestancia de David con ellos sería más un estorbo que una ayuda. Si el ejército adversario sabía que David estaba con sus hombres, todos los esfuerzos se dirigirían contra él. Si lo mataban, Absalón habría logrado su propósito. De modo que se instó a David para que no se presentara en la batalla.
Tú ahora vales.
En la mayoría de los manuscritos hebreos, la cláusula que comienza con las palabras citadas dice literalmente: "Pues ahora como nosotros [hay] diez mil". La traducción de la BJ dice: "Tú eres como diez mil de nosotros".
Desde la ciudad.
Ocupando su lugar en la ciudad con las fuerzas de reserva, David podría sacar provecho de cualquier alternativa de la batalla. Si les iba mal a sus hombres, podría enviar ayuda. No importa qué sucediera en la batalla, el ejército sabría que su comandante estaba seguro. Su presencia dentro de los muros de la fortaleza los animaría e inspiraría, y estimularía en ellos el esfuerzo y el valor.
4.
Lo que bien os parezca.
En este caso, el consejo del ejército era mejor que la voluntad del rey, y así lo reconoció David. En vez de insistir temerariamente en ir con ellos al conflicto, se doblegó ante sus deseos y expresó su disposición de obrar de acuerdo con el propósito de ellos. En realidad, quizás David estaba contento de quedar en la retaguardia, porque no le hubiera sido fácil dirigir en persona esa batalla contra su hijo.
5.
Mandó a Joab.
Como comandante en jefe, Joab iba primero presidiendo a sus hombres. Mientras pasaba, David le dio sus últimas instrucciones. Era una batalla contra su propio hijo, quien debía ser derrotado, o David perdería tanto el trono como la vida. Pero cuando comenzó la batalla, David sintió amor y compasión por su hijo. Sus últimas palabras para Joab fueron que tratara benignamente a Absalón, el caudillo de la rebelión. En este momento a David le parecía mejor perder la vida y el reino que permitir que se maltratara a su hijo rebelde. La paternal preocupación de David por el hombre que había provocado tantos dolores y sufrimientos a la nación, tan sólo intensificó el encono de Joab y sus hombres contra Absalón (ver PP 804).
6.
Bosque de Efraín.
No hay otra referencia en la Biblia a este bosque. Estaba en Galaad, al este del Jordán, aunque Efraín mismo estaba en el oeste. En una zona boscosa, el gran ejército de Absalón estaba en desventaja. Iba a ser imposible mantener el control sobre un gran número de hombres indisciplinados. Luchando aquí y allí en el bosque, separados entre sí, sin saber lo que sucedía en otras partes, los soldados se confundirían.
8.
Por todo el país.
Estas palabras dan un cuadro vívido de cómo se extendió la batalla. Abarcaba una vasta zona; los hombres corrían en todas direcciones; se perdían en el bosque; se dispersaban y se enmarañaban en escaramuzas.
Más los que destruyó.
El terreno rocoso, la densa vegetación silvestre, los intrincados bosquecillos espinosos entremezclados con pantanos y trechos de cascajo [pedregullol y arena, resultaban un campo de batalla que sin duda era más mortífero para las huestes de Absalón que para los experimentados veteranos de David.
11.
¿Por qué no lo mataste?
Joab comprendía que si se eliminaba al caudillo de la 681 conspiración, se ganaría la victoria y terminaría la, rebelión. Joab había hecho mucho por Absalón, había sido amigable con él y conseguido que volviera a Jerusalén (cap. 14: 1-24). Pero la forma descarada en que Absalón traicionó la confianza que se le había dispensado hizo que Joab se volviera acremente contra él. Joab estaba determinado a eliminarlo sin tener en cuenta las órdenes de David.
12.
El rey te mandó.
El soldado era un hombre de principios, y estaba dispuesto a obedecer la orden del rey sin importarle cuán irrazonable pareciera. Recordó a Joab las órdenes que David le había dado a él y a todo el ejército, y creía firmemente que se debía obedecerlas.
13.
Contra mi vida.
Literalmente, "contra la vida de él". La traducción de la RVR se encuentra en el margen de la Biblia hebrea y en varios manuscritos hebreos. Si el soldado hubiera quitado la vida a Absalón, inmediatamente se habrían hecho averiguaciones, y al descubrirse que había desobedecido la orden del rey le habrían dado muerte. Quizá el mismo Joab se habría pronunciado contra él y ordenado la ejecución. Joab era un comandante valiente, pero obstinado e inescrupuloso. Aunque hubiera estado contento por la muerte de Absalón, habría fingido gran indignación por esta violación manifiesta de la orden del rey y habría condenado a muerte al culpable.
14.
No malgastaré mi tiempo contigo.
Los targumes y uno de los manuscritos de la LXX rezan: "Por lo tanto, [lo] atravesaré en tu presencia". Joab sintió el impacto del razonamiento del hombre, pero estaba resuelto a matar a Absalón.
15.
Diez jóvenes.
Esos hombres constituían la guardia personal de Joab.
16.
Joab tocó la trompeta.
El toque de la trompeta era la señal de que había terminado la guerra (ver caps. 2: 28; 20: 22). La muerte de Absalón puso fin a la lucha. Eliminado el caudillo de la revuelta, no se necesitaba más derramamiento de sangre. De modo que Joab inmediatamente dio la señal de que había terminado la batalla.
17.
Le echaron en un gran hoyo.
Para privarlo del honor de sepultarlo en la tumba familiar. Como si se hubiera tratado de una bestia muerta, su cuerpo fue echado en un hoyo en el bosquecillo donde lo mataron. Tal fue el fin del orgulloso y bello príncipe que obstinadamente puso sus intereses por encima de los intereses de su pueblo, de su padre y de Dios.
Montón muy grande de piedras.
Un monumento conmemorativo perdurable de un baldón ignominioso.
Todo Israel.
En esta narración, la expresión se refiere a los seguidores de Absalón (ver vers. 16).
A su tienda.
Es decir, a su hogar (ver Deut.16: 7; Jos. 22: 4-8; 1 Sam. 13: 2; 2 Sam. 19: 8).
18.
Una columna.
Absalón había erigido para sí un bello y costoso monumento; pero en vez de ser sepultado en un sepulcro real, lo enterraron en un hoyo del bosque. No se ha identificado el lugar de la columna de Absalón. Algunos piensan que estaba ubicada en Jerusalén, y otros creen que estaba en Hebrón.
La así llamada "Tumba de Absalón", una primorosa construcción cuadrada, con columnas que tienen relieves labrados en la roca, en la parte superior del valle del Cedrón, en realidad data del período helenístico y no tiene nada que ver con Absalón, excepto el nombre.
La palabra hebrea traducida "columna" literalmente significa "mano", y quizá se refiera a una estela. En las excavaciones de Laquis se encontró un altar con una mano derecha con la palma hacia afuera y los dedos extendidos, con grabados en bajorrelieve en uno de sus lados. También hay manos grabadas en las estelas de Cartago. Por eso, es posible que Absalón hubiera hecho erigir una estela con una mano grabada en ella.
No tengo hijo.
Sus tres hijos (cap. 14: 27) posiblemente murieron en la infancia.
19.
Ahimaas hijo de Sadoc.
Fue Ahimaas el que con Jonatán llevó el mensaje de Husai a David (cap. 17: 17-21; cf. cap. 15: 27). Parece haber sido un corredor bien conocido (cap. 18: 27). En esta guerra sirvió como mensajero, y por eso estaba listo para llevar las noticias a David tan pronto como sonó la trompeta y terminó la batalla.
20.
El hijo del rey ha muerto.
Joab reconocía que David no consideraría buenas las noticias que se le darían. Estaría preocupado por un solo resultado: la suerte de Absalón. En estas circunstancias nada más importaba, ya fuera derrota o victoria, con tal que Absalón estuviera a salvo. 682
22.
Correré ahora tras el etíope.
La victoria sobre las fuerzas de Absalón era una noticia de importancia máxima, y Ahimaas deseaba vivamente tener la oportunidad de llevar este mensaje a David.
No recibirás premio.
Se esperaría que Ahimaas fuera el portador de buenas nuevas (vers. 27), pero bien sabía Joab que David recibiría la noticia de la muerte de Absalón como un informe sumamente doloroso y trágico. El rey no agradecería a Ahimaas que le diera un mensaje tan triste. ¿Acaso podía esperarse otra reacción?
23.
Por el camino de la llanura.
Quizá por el camino del valle del Jordán, y no por el camino de las colinas, más corto pero más difícil. Tal vez los dos caminos confluían a cierta distancia de Mahanaim. Ahimaas salió más tarde, pero como era un corredor veloz y eligió el camino más rápido, se adelantó al etíope.
24.
Terrado sobre la puerta.
Con frecuencia había una torre sobre la puerta de las antiguas ciudades orientales. Sobre el terrado estaba un atalaya que observaba ansiosamente a la distancia para ver si se acercaba algún mensajero trayendo noticias de la batalla.
25.
Si viene solo.
David inmediatamente captó el significado de un hombre que corría solo: era un mensajero con noticias de la batalla. Si hubiese sido un fugitivo de la batalla, probablemente no estaría solo; otros correrían con él.
27.
Ese es hombre de bien.
David juzgaba la naturaleza del mensaje por el que lo traía. Un hombre como Ahimaas sería portador de buenas nuevas.
28.
Paz.
En su gran prisa, Ahimaas anunció al rey que todo iba bien: la batalla había terminado y el Señor había entregado a los enemigos de David en sus manos. La noticia sin duda era buena, pero ésa no era la noticia que interesaba más al rey.
29.
Vi yo un gran alboroto.
Ahimaas hábilmente eludió la pregunta de David. Bien sabía que Absalón había muerto, pues su muerte había puesto fin a la batalla; pero dejó para el etíope la penosa tarea de dar información exacta de lo que había sucedido en el campo de batalla.
31.
Ha defendido tu causa.
El mensaje del etíope indicaba, en términos generales, lo mismo que el de Ahimaas, pero claramente implicaba que Absalón había sido muerto. Sin embargo, por deferencia hacia el rey, no mencionó específicamente ese detalle tan doloroso.
33.
¡Hijo mío Absalón!
Hay pocos lugares en la Biblia que describan un dolor más intenso. El pesar de David no era meramente el de un padre que había perdido a su hijo, aunque para él ya era bastante un dolor tal. Lo que hacía la situación más difícil para David era que él mismo era responsable por el curso de los acontecimientos que habían culminado con esa terrible tragedia. Absalón había matado a su hermano después de que Amnón había violado a su hermana, a Tamar, y ahora él a su vez fue muerto combatiendo contra su propio padre. Todo esto siguió como consecuencia natural del vil pecado de David.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-33 PP 804-806
1-4 PP 804
5-13 PP 804
14-17, 24-33 PP 805 683

2 SAMUEL - CAPÍTULO 19       AUDIO
1 Joab hace que David deje de lamentarse. 9 Los israelitas están ansiosos por llevar de vuelta al rey. 11 David envía a los sacerdotes a hablar a los ancianos de Judá. 18 Simei es perdonado. 24 Mefi- boset es excusado. 32 Barzilai es despedido y su hijo Quimam es llevado a la familia del rey. 41 Los israelitas se enojan con Judá por haber llevado a su territorio al rey sin ellos.


1 DIERON aviso a Joab: He aquí el rey llora, y hace duelo por Absalón.
2 Y se volvió aquel día la victoria en luto para todo el pueblo; porque oyó decir el pueblo aquel día que el rey tenía dolor por su hijo.
3 Y entró el pueblo aquel día en la ciudad escondidamente, como suele entrar a escondidas el pueblo avergonzado que ha huido de la batalla.
4 Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: ¡Hijo mío Absalón, Absalón, hijo mío, hijo mío!
5 Entonces Joab vino al rey en la casa, y dijo: Hoy has avergonzado el rostro de todos tus siervos, que hoy han librado tu vida, y la vida de tus hijos y de tus hijas, y la vida de tus mujeres, y la vida de tus concubinas,
6 amando a los que te aborrecen, y aborreciendo a los que te aman; porque hoy has declarado que nada te importan tus príncipes y siervos; pues hoy me has hecho ver claramente que si Absalón viviera, aunque todos nosotros estuviéramos muertos, entonces estarías contento.
7 Levántate pues, ahora, y ve afuera y habla bondadosamente a tus siervos; porque juro por Jehová que si no sales, no quedará ni un hombre contigo esta noche; y esto te será peor que todos los males que te han sobrevenido desde tu juventud hasta ahora.
8 Entonces se levantó el rey y se sentó a la puerta, y fue dado aviso a todo el pueblo, diciendo: He aquí el rey está sentado a la puerta. Y vino todo el pueblo delante del rey; pero Israel había huido, cada uno a su tienda.
9 Y todo el pueblo disputaba en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos, y nos ha salvado de mano de los fílisteos; y ahora ha huido del país por miedo de Absalón.
10 Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al rey?
11 Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa.
12 Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué, pues, seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey?
13 Asimismo diréis a Amasa: ¿No eres tú también hueso mío y carne mía? Así me haga Dios, y aun me añada, si no fueres general del ejército delante de mí para siempre, en lugar de Joab.
14 Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre, para que enviasen a decir al rey: Vuelve tú, y todos tus siervos.
15 Volvió, pues, el rey, y vino hasta el Jordán. Y Judá vino a Gilgal para recibir al rey para hacerle pasar el Jordán.
16 Y Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá a recibir al rey David.
17 Con él venían mil hombres de Benjamín; asimismo Siba, criado de la casa de Saúl, con sus quince hijos y sus veinte siervos, los cuales pasaron el Jordán delante del rey.
18 Y cruzaron el vado para pasar a la familia del rey, y para hacer lo que a él le pareciera. Entonces Simei hijo de Gera se postró delante del rey cuando él hubo pasado el Jordán,
19 y dijo al rey: No me culpe mi señor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén; no los guarde el rey en su corazón.
20 Porque yo tu siervo reconozco haber pecado, y he venido hoy el primero de toda la casa de José, para descender a recibir a mi señor el rey. 684
21 Respondió Abisai hijo de Sarvia y dijo: ¿No ha de morir por esto Simei, que maldijo al ungido de Jehová?
22 David entonces dijo: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia, para que hoy me seáis adversarios? ¿Ha de morir hoy alguno en Israel? ¿Pues no sé yo que hoy soy rey sobre Israel?
23 Y dijo el rey a Simei: No morirás. Y el rey se lo juró.
24 También Mefi-boset hijo de Saúl descendió a recibir al rey; no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestidos, desde el día en que el rey salió hasta el día en que volvió en paz.
25 Y luego que vino él a Jerusalén a recibir al rey, el rey le dijo: Mefi-boset, ¿por qué no fuiste conmigo?
26 Y él respondió: Rey señor mío, mi siervo me engañó; pues tu siervo había dicho: Enalbárdame un asno, y montaré en él, e iré al rey; porque tu siervo es cojo.
27 Pero él ha calumniado a tu siervo delante de mi señor el rey; mas mi señor el rey es como un ángel de Dios; haz, pues, lo que bien te parezca.
28 Porque toda la casa de mi padre era digna de muerte delante de mi señor el rey, y tú pusiste a tu siervo entre los convidados a tu mesa. ¿Qué derecho, pues, tengo aún para clamar más al rey?
29 Y el rey le dijo: ¿Para qué más palabras? Yo he determinado que tú y Siba os dividáis las tierras.
30 Y Mefi-boset dijo al rey: Deja que él las tome todas, pues que mi señor el rey ha vuelto en paz a su casa.
31 También Barzilai galaadita descendió de Rogelim, y pasó el Jordán con el rey, para acompañarle al otro lado del Jordán.
32 Era Barzilai muy anciano, de ochenta años, y él había dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico.
33 Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo, y yo te sustentaré conmigo en Jerusalén.
34 Mas Barzilai dijo al rey: ¿Cuántos años más habré de vivir, para que yo suba con el rey a Jerusalén?
35 De edad de ochenta años soy este día. ¿Podré distinguir entre lo que es agradable y lo que no lo es? ¿Tomará gusto ahora tu siervo en lo que coma o beba? ¿Oiré más la voz de los cantores y de las cantoras? ¿Para qué, pues, ha de ser tu siervo una carga para mi señor el rey?
36 Pasará tu siervo un poco más allá del Jordán con el rey; ¿por qué me ha de dar el rey tan grande recompensa?
37 Yo te ruego que dejes volver a tu siervo, y que muera en mi ciudad, junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. Mas he aquí a tu siervo Quimam; que pase él con mi señor eI rey, y haz a él lo que bien te pareciera.
38 Y el rey dijo: Pues pase conmigo Quimam, y yo haré con él como bien te parezca; y todo lo que tú pidieres de mí, yo lo haré.
39 Y todo el pueblo pasó el Jordán; y luego que el rey hubo también pasado, el rey besó a Barzilai, y lo bendijo; y él se volvió a su casa.
40 El rey entonces pasó a Gilgal, y con él pasó Quimam; y todo el pueblo de Judá acompañaba al rey, y también la mitad del pueblo de Israel.
41 Y he aquí todos los hombres de Israel vinieron al rey, y le dijeron: ¿Por qué los hombres de Judá, nuestros hermanos, te han llevado, y han hecho pasar el Jordán al rey y a su familia, y a todos los siervos de David con él?
42 Y todos los hombres de Judá respondieron a todos los de Israel: Porque el rey es nuestro pariente. Mas ¿por qué os enojáis vosotros de eso? ¿Hemos nosotros comido algo del rey? ¿Hemos recibido de él algún regalo?
43 Entonces respondieron los hombres de Israel, y dijeron a los de Judá: Nosotros tenemos en el rey diez partes, y en el mismo David más que vosotros. ¿Por qué, pues, nos habéis tenido en poco? ¿No hablamos nosotros los primeros, respecto de hacer volver a nuestro rey? Y las palabras de los hombres de Judá fueron más violentas que las de los hombres de Israel.


1.
Dieron aviso a Joab.
Pronto se propagó la noticia del profundo pesar de David por Absalón. Joab era responsable de la muerte de Absalón, y el dolor de David por su hijo fácilmente podría convertirse en ira contra el desobediente comandante en jefe.
2.
En luto.
Dios había dado la victoria a las fuerzas de David, y tenían verdadero motivo 685 para regocijarse. Había terminado la rebelión, David había recuperado su trono, y la nación se había librado de los horrores de una prolongada y costosa guerra civil. Pero la ciudad estaba llena de pesar en vez de gozo, debido a la tristeza de David por la muerte de su hijo.
3.
Escondidamente.
A medida que las huestes victoriosas se acercaban a la ciudad, el rey -que debería haber estado listo para saludarlas- no estaba allí. En vez de brindar a las tropas palabras de agradecimiento y regocijo por los que ese día habían arriesgado su vida por él, David estaba sentado arriba de la puerta lamentándose en voz alta por la pérdida de su hijo. En vez de marchar orgullosamente en triunfo, los hombres rompieron filas, y a hurtadillas entraron en la ciudad, abatidos y avergonzados. Parecía que todos sus esfuerzos habían sido en vano, y lo que habían pensado que era una victoria gloriosa tan sólo era un error y, a los ojos del rey, una triste derrota. Entraron en la ciudad con apariencia de haber sido derrotados en la batalla; sus propósitos habían sido distorsionados y sus esperanzas destruidas.
4.
¡Hijo mío Absalón!
David tenía el corazón rasgado por incontenible pesar. No podía pensar más que en la muerte de Absalón. El regreso de sus tropas victoriosas, la restauración de su trono, el fin de la guerra civil, parecían no significar nada si faltaba Absalón.
5.
Has avergonzado.
El áspero y veterano comandante en jefe reprendió severamente al rey por su conducta cuando volvían los soldados. Esos hombres habían luchado bien y valientemente. Habían arriesgado todo por el rey y por los miembros de su familia, pero él no tenía palabras de agradecimiento para ellos. Sólo pensaba en su pérdida personal. Nada significaba para el rey el que otros también ese día estuvieran tristes y lamentaran la pérdida de hermanos, esposos y padres que habían dado la vida a fin de que David retuviera su trono. Fue un reproche cortante y amargo del veterano general, pero sencillamente expresaba la verdad.
7.
Levántate ... ve afuera.
La ocasión demandaba acción, y Joab brusca y temerariamente le dijo a David exactamente lo que debía hacer.
Juro por Jehová.
Al proferir ese solemne juramento Joab no amenazaba con acaudillar al pueblo en una revolución contra David; tan sólo llamaba la atención del rey a una verdad desagradable. La situación estaba saturada de peligro. Una gran parte de la nación ya se había apartado de David para apoyar a Absalón en su empeño de matar a David y ocupar su trono. Y ahora David estaba a punto de perder a los que le habían permanecido fieles, convirtiéndolos también en sus enemigos.
Que te han sobrevenido.
Joab predecía que David, por su desagradecimiento, estaba a punto de acarrearse la peor crisis de su vida. Empleó palabras violentas, pero eran necesarias a fin de sacar al rey del egoísmo y necedad de su pesar.
8.
Se sentó a la puerta.
David reconoció la justicia del cortante reproche de Joab y la sabiduría de su consejo, y rápidamente respondió ocupando su puesto a la puerta de la ciudad, donde podía dirigir palabras de agradecimiento y ánimo a su pueblo.
Israel había huido.
Después de que murió Absalón, sus seguidores huyeron a sus casas.
9.
Disputaba.
La muerte de Absalón había dejado al país en un estado de desorganización. Quizá había muchos grupos diferentes, todos en pugna entre sí. Algunos de los más decididos partidarios de Absalón por supuesto fueron lentos en dar la bienvenida a David cuando recuperó su trono. Otros quizá eran completamente indiferentes con la dinastía davídica y preferían como rey a cualquiera antes que a David. No hay duda de que David todavía tenía muchos partidarios. Sin embargo, en esas circunstancias no tenía mucho deseo de volver a Jerusalén para tomar su trono.
El rey nos ha librado.
Se recordaban los buenos hechos de David. Había salvado a su pueblo de las manos de sus enemigos, y ahora había sido expulsado del país y vivía en el exilio. Sostenían que debía hacérsele regresar. Es evidente que muchos estaban irritados por la lentitud e indecisión de los dirigentes.
10.
¿Por qué, pues, estáis callados?
Debido a las vacilaciones y demoras, el pueblo comenzaba a protestar contra sus dirigentes y a instarles para que tomaran medidas a fin de que David volviera a su trono.
12.
¿Por qué, pues, seréis vosotros los postreros?
Estas palabras indican que debe haberse manifestado mucho interés en Israel por el regreso de David; pero éste comenzaba a irritarse porque Judá, su carne y su sangre,686 se demoraba en tomar medidas para que lo hicieran volver.
13.
Diréis a Amasa.
David era hábil en su trato con los hombres que ocupaban cargos públicos. Amasa había sido el comandante en jefe de las tropas de Absalón, y ahora que éste había muerto, Amasa era el caudillo que, por encima de cualquier otro, podía mantener vivo el espíritu de rebelión. Lo mismo que Joab, Amasa era sobrino de David (1 Crón. 2: 13-17), y David, mediante el espectacular procedimiento de nombrarlo comandante en jefe, procuró ganar la lealtad de Amasa. Se esperaba que, a su vez, Amasa recuperara para David lo que quedaba de la organización militar de Absalón. Es posible que David estuviera inquieto por la despótico influencia de Joab y deseara librarse de él. Mediante la influencia de Joab se había permitido que Absalón dejara su destierro para volver a Jerusalén, y fue Joab el que mató a Absalón en abierta violación a la orden de David. Su reciente e incisivo reproche (vers. 5-7) todavía resonaba en los oídos de David. Es evidente que éste creía que había llegado el tiempo para reemplazar a Joab, y era una hábil maniobra política colocar a Amasa en su lugar.
14.
Vuelve tú.
Fue una invitación formal de los dirigentes de Judá que pedían que David volviera para tomar su corona. Estaba dispuesto a ser rey sólo con el consentimiento de las tribus. En primer lugar, no había buscado el reino, y quería que todos entendieran que no reasumiría su cargo a menos que se lo pidiera la nación.
15.
Judá vino a Gilgal.
David descendió desde Mahanaim a la orilla izquierda del Jordán, frente al vado de Jericó. Los representantes de Judá fueron a Gilgal, en la orilla occidental, para estar cerca cuando David cruzara el Jordán y entrara en Judá, su propio territorio.
16.
Simei.
Este benjamita era servil. Hacía muy poco tiempo había maldecido al rey cuando huía de Jerusalén. Ahora que David volvía, Simei procura apresuradamente hacer la paz con él.
17.
Mil hombres.
Los benjamitas prestamente procuraron dar la impresión a David de que no tenían ningún resentimiento contra él, y que le daban la bienvenida cuando volvía como rey. Después de todo había muerto la causa de la casa de Saúl, y no había esperanza de que ninguno de sus descendientes jamás recobrara la corona de Israel.
Siba.
Ver cap. 9: 2, 9, 10. Fue una hábil maniobra de Siba estar cerca de David cuando éste regresaba, pues con evidente engaño había recibido de David todo lo que pertenecía a Mefi-boset (cap. 16: 1-4), y sabía que pronto llegaría el tiempo del ajuste de cuentas (ver cap. 19: 24-29).
Delante del rey.
Simei y Siba no estaban allí porque les agradara el regreso de David. Tenían miedo de ese retorno y habrían preferido con toda su alma que él hubiese quedado lejos. Pero bien sabían que debían tratar de hacer la paz con David, o pagarían el precio. Procuraron arreglar las cosas no con sinceridad sino por necesidad.
18.
Cruzaron el vado.
Ayudaron a los miembros de la casa real a cruzar el vado, y estuvieron al servicio del rey para facilitarle el cruce y el del personal que lo acompañaba, junto con sus bienes.
20.
Reconozco haber pecado.
Simei no presentó excusas porque sabía que sería inútil hacerlo. Era culpable, y lo confesó francamente, confiando en la misericordia de David.
21.
Ha de morir.
De acuerdo con lo que se acostumbraba entonces, la cruel forma en que Simei maldijo a David cuando éste huía merecía la pena de muerte, pero Simei había recurrido a la misericordia de David y había pedido perdón. David estaba dispuesto a ser compasivo, mientras que Abisai sólo pensaba en una justicia severa.
22.
Me seáis adversarios.
Era tiempo de usar de misericordia y no aplicar una justicia dura y fría. Se necesitaba un espíritu de reconciliación y no de castigo para todos los que antes habían dado la espalda a David. La grandeza y magnanimidad del rey se manifestaron en esta ocasión. El rey trató que la nación se volviera a él mediante la bondad y la misericordia. Declaró que serían perdonados todos los que desearan hacer la paz con él. Un hombre inferior a David habría derramado mucha sangre culpable, y como resultado también habrían surgido muchos enemigos. Al propiciar una política de venganza, los hijos de Sarvia eran adversarios y no amigos de la causa de David.
Rey sobre Israel.
Debido a que era rey, David podía permitirse ser misericordioso. Si su causa todavía hubiera estado en la balanza, se habrían necesitado medidas más severas 687 para asegurar el exterminio de la oposición.
23.
No morirás.
Con su generosidad característica, David le aseguró a Simei que se le perdonaría la vida. Este había cometido un grave crimen y debería haber sufrido un castigo, pero administrarlo ahora no estaba en consonancia con el espíritu de la ocasión. David prefirió aceptar como verdadero el aparente arrepentimiento de Simei. Sin embargo, la falsedad de Simei debió haberse manifestado a su debido tiempo, pues más tarde David encargó a Salomón acerca de él: "Harás descender con sangre sus canas al Seol" (1 Rey. 2: 8, 9; cf. 1 Rey. 2: 44).
24.
Hijo de Saúl.
Es decir, nieto de Saúl. Mefi-boset pensó que era oportuno presentarse ante David lo más pronto posible para declararle su lealtad. Después de la fuga de David, Mefi-boset había manifestado externamente su profundo pesar por él, y descuidó su persona para demostrar su lealtad por la causa de David.
25.
Vino él a Jerusalén.
El relato del encuentro en el Jordán se interrumpe para continuar la explicación de los hechos de Mefi-boset.
26.
Me engañó.
Mefi-boset alegaba que para obtener ganancias personales, Siba le había dicho a David una vil mentira, a fin de que éste tuviera por ingrato y desleal a su fiel siervo de antaño (cap. 16: 1-4). Según la explicación de Mefi-boset, los dos asnos que Siba llevó a David en realidad habían sido preparados por orden de Mefi-boset para poder huir con David. En vez de esto, Siba los había robado, dejando indefenso en casa al inválido Mefi-boset.
28.
Digna de muerte delante de mi señor.
Lo natural era que un rey hubiera dado muerte a todos los miembros de la casa real que quedaban de la dinastía que había sido reemplazada, para que no hubiera la posibilidad de que alguno de ellos intentara recuperar el trono. Pero David había mostrado bondad con Mefi-boset, no sólo permitiéndole que viviera sino haciéndolo compartir de las mercedes reales. Aunque Siba había perjudicado a Mefi-boset, éste no se quejaba porque David antes había sido muy bondadoso con él.
29.
Dividáis las tierras.
David había cometido una injusticia con Mefi-boset al aceptar el relato de Siba sin comprobarlo, y al transferirle todas las posesiones de su amo antes de oír la otra versión del caso (cap. 16: 4). Ahora comprendió David que se había cometido una injusticia y se esforzó por repararla devolviendo a Mefi-boset la mitad de su propiedad. Sin embargo, esto no alcanzaba a satisfacer la justicia. Si Siba había dicho la verdad, debía quedarse con todo; de lo contrario, debía despojárselo de todas sus ganancias, y además ser castigado. La componenda de David era tanto débil como injusta.
30.
Las tome todas.
Mefi-boset procuró que David quedara con la impresión de que su visita no era para conseguir una reparación, sino para mostrar su lealtad; que estaba dispuesto a que Siba retuviera todo, aunque eso era injusto. Lo importante era que David había regresado en paz, y por eso Mefi-boset expresaba su gratitud.
31.
Barzilai galaadita.
Ver cap. 17: 27. El relato vuelve ahora a la forma en que David cruzó el Jordán. Después del encuentro con Mefi-boset se presenta el relato de la separación de David y Barzilai.
Con el rey.
Era una demostración de amabilidad acompañar a un huésped parte de su camino. Barzilai demostró ser un hombre bondadoso y un amable anfitrión. Además manifestó en forma bien clara su lealtad a David.
32.
Muy anciano.
A los 80 años Barzilai era considerado muy viejo. El promedio de la vida humana había disminuido mucho desde los días de los primeros patriarcas. Durante el período de la monarquía dividida, la edad máxima alcanzada por un rey de Judá no fue más que 68 años (ver 2 Rey. 15: 1, 2). Manasés murió a los 67, después de haber reinado 55 años según el cómputo inclusivo (2 Rey. 21: 1).
36.
Tan grande recompensa.
Barzilai no buscaba nada para sí. Dios había sido bondadoso con él. No podía esperar nada más de los placeres de este mundo. La vida de David, durante su destierro al otro lado del Jordán, había sido más feliz debido a la bondad de Barzilai.
37.
Quimam.
No se puede identificar con exactitud a Quimam, pero por la indicación de David a Salomón de que fuera misericordioso con "los hijos de Barzilai galaadita" (1 Rey. 2: 7), parecería que fue hijo de Barzilai. Se hace mención en Jer. 41: 17 de los que "habitaron en Gerut-quimam [Kimham, en la BJ], que está cerca de Belén". Por esto podría deducirse que Quimam aceptó el ofrecimiento 688 de David y recibió una morada cerca de Belén.
39.
Todo el pueblo.
El término "pueblo" se usa en el relato para los seguidores de David (ver caps. 15: 17, 23, 24, 30; 16: 14; 17: 2, 3, 16, 22; 18: 1-4, 6, 16; 19: 2, 3, 8, 9); "Israel" se había aplicado a los seguidores de Absalón (ver caps. 16: 15; 17: 15; 18: 16, 17).
Hubo también pasado.
Aparentemente Barzilai cruzó el río con David antes de volver a su casa.
40.
Todo el pueblo de Judá.
Parece que finalmente Judá tomó una parte sumamente activa en la restauración de David en su trono. Es evidente que las palabras de David a los ancianos de Judá (vers. 11, 12) habían sido eficaces, y hubo una reunión general del pueblo para darle la bienvenida cuando volvió del destierro para recuperar la corona, el trono y el reino.
La mitad del pueblo de Israel.
En el vers. 11 se dice que "todo Israel" había tenido interés en el regreso de David, pero ahora sólo "la mitad del pueblo" salió para saludarlo. Era de esperarse que asistieran pocos, pues Israel, a diferencia de Judá, estaba más lejos, de modo que no habría sido factible que muchos fueran a dar la bienvenida a David. Además, la noticia acerca del regreso de David parece que no había circulado tan ampliamente en el norte como en Judá (ver vers. 41).
41.
Todos los hombres de Israel.
Mucho antes de la división del reino en los días de Roboam (1 Rey. 12) había existido cierto grado de división entre el pueblo de Israel en el norte y Judá en el sur (ver 1 Sam. 11: 8; 17: 52; 18: 16; 2 Sam. 2: 4, 8-10; 3: 10, 12, 21; 5: 5). Con frecuencia se habían manifestado celos entre las tribus, aun en los períodos más antiguos (Juec. 8: 1; 12: 1). Cuando David llegó a ser rey, al principio no gobernó sobre toda la nación sino sólo "sobre la casa de Judá" (2 Sam. 2: 4). Más tarde se hizo un esfuerzo para que se estableciera su trono "sobre Israel y sobre Judá" (cap. 3: 10). Sólo después de que David hubo reinado siete años en Hebrón se presentaron ante él "las tribus de Israel" para reconocerlo como hueso y carne de ellas, y para convertirlo en su rey (cap. 5: 1-5). Ahora David había regresado de su destierro, y se manifestaron de nuevo los viejos celos.
42.
Es nuestro pariente.
Con justicia Judá reclamaba un derecho especial sobre David, puesto que pertenecía a esa tribu (ver vers. 12). Pero Judá quería que fuera bien claro que él no le había demostrado ningún favoritismo. Tal declaración de los hombres de Judá es un notable testimonio en cuanto a la equidad del gobierno de David. Se esforzaba por tratar de la misma manera a todas las tribus, sin dar a nadie la impresión de que a unos se les concedían favores especiales y a otros no.
43.
Fueron más violentas.
En la airada disputa que surgió entre las tribus, los varones de Judá fueron más vehementes que sus vecinos del norte. Después de un tiempo la querella terminó felizmente, pero el hecho de que surgiera no auguraba nada bueno para el futuro. Las diferencias de ese momento entre el norte y el sur presagiaban mayores dificultades futuras. Los celos y rivalidades regionales continuamente estuvieron sembrando las semillas de un desastre.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-8, 33 PP 807 689

2 SAMUEL - CAPÍTULO 20       AUDIO
1 A raíz de la pelea, Seba establece un partido de Israel. 3 Las diez concubinas de David son encerradas en prisión perpetua. 4 Amasa, hecho capitán sobre Judá, es asesinado por Joab. 14 Joab persigue a Seba hasta Abelbet-maaca. 16 Una mujer sabia salva la ciudad entregando la cabeza de Seba. 23 Los oficiales de David.


1 ACONTECIO que se hallaba allí un hombre perverso que se llamaba Seba hijo de Bicri, hombre de Benjamín, el cual tocó la trompeta, y dijo: No tenemos nosotros parte en David, ni heredad con el hijo de Isaí. ¡Cada uno a su tienda, Israel!
2 Así todos los hombres de Israel abandonaron a David, siguiendo a Seba hijo de Bicri; mas los de Judá siguieron a su rey desde el Jordán hasta Jerusalén.
3 Y luego que llegó David a su casa en Jerusalén, tomó el rey las diez mujeres concubinas que había dejado para guardar la casa, y las puso en reclusión, y les dio alimentos; pero nunca más se llegó a ellas, sino que quedaron encerradas hasta que murieron, en viudez perpetua.
4 Después dijo el rey a Amasa: Convócame a los hombres de Judá para dentro de tres días, y hállate tú aquí presente.
5 Fue, pues, Amasa para convocar a los de Judá; pero se detuvo más del tiempo que le había sido señalado.
6 Y dijo David a Abisai: Seba hijo de Bicri nos hará ahora más daño que Absalón; toma, pues, tú los siervos de tu señor, y ve tras él, no sea que halle para sí ciudades fortificadas, y nos cause dificultad.
7 Entonces salieron en pos de él los hombres de Joab, y los cereteos y peleteos y todos los valientes; salieron de Jerusalén para ir tras Seba hijo de Bicri.
8 Y estando ellos cerca de la piedra grande que está en Gabaón, les salió Amasa al encuentro. Y Joab estaba ceñido de su ropa, y sobre ella tenía pegado a sus lomos el cinto con una daga en su vaina, la cual se le cayó cuando él avanzó.
9 Entonces Joab dijo a Amasa: ¿Te va bien, hermano mío? Y tomó Joab con la diestra la barba de Amasa, para besarlo.
10 Y Amasa no se cuidó de la daga que estaba en la mano de Joab; y éste le hirió con ella en la quinta costilla, y derramó sus entrañas por tierra, y cayó muerto sin darle un segundo golpe. Después Joab y su hermano Abisai fueron en persecución de Seba hijo de Bicri.
11 Y uno de los hombres de Joab se paró junto a él, diciendo: Cualquiera que ame a Joab y a David, vaya en pos de Joab.
12 Y Amasa yacía revolcándose en su sangre en mitad del camino; y todo el que pasaba, al verle, se detenía; y viendo aquel hombre que todo el pueblo se paraba, apartó a Amasa del camino al campo, y echó sobre él una vestidura.
13 Luego que fue apartado del camino, pasaron todos los que seguían a Joab, para ir tras Seba hijo de Bicri.
14 Y él pasó por todas las tribus de Israel hasta Abel-bet-maaca y todo Barim; y se juntaron, y lo siguieron también.
15 Y vinieron y lo sitiaron en Abel-bet-maaca, y pusieron baluarte contra la ciudad, y quedó sitiada; y todo el pueblo que estaba con Joab trabajaba por derribar la muralla.
16 Entonces una mujer sabia dio voces en la ciudad, diciendo: Oíd, oíd; os ruego que digáis a Joab que venga acá, para que yo hable con él.
17 Cuando él se acercó a ella, dijo la mujer: ¿Eres tú Joab? Y él respondió: Yo soy. Ella le dijo: Oye las palabras de tu sierva. Y él respondió: Oigo .
18 Entonces volvió ella a hablar, diciendo: Antiguamente solían decir: Quien preguntare, pregunte en Abel; y así concluían cualquier asunto.
19 Yo soy de las pacíficas y fieles de Israel; pero tú procuras destruir una ciudad que es madre en Israel. ¿Por qué destruyes la heredad de Jehová?
20 Joab respondió diciendo: Nunca tal, nunca tal me acontezca, que yo destruya ni deshaga.
21 La cosa no es así: mas un hombre del monte de Efraín, que se llama Seba hijo de Bicri, ha levantado su mano contra el rey David; entregad a ése solamente, y me iré de 690 la ciudad. Y la mujer dijo a Joab: He aquí su cabeza te será arrojada desde el muro.
22 La mujer fue luego a todo el pueblo con su sabiduría; y ellos cortaron la cabeza de Seba hijo de Bicri, y se la arrojaron a Joab. Y él tocó la trompeta, y se retiraron de la ciudad, cada uno a su tienda. Y Joab se volvió al rey a Jerusalén.
23 Así quedó Joab sobre todo el ejército de Israel, y Benaía hijo de Joiada sobre los cereteos y peleteos,
24 y Adoram sobre los tributos, y Josafat hijo de Ahilud era el cronista.
25 Seva era escriba, y Sadoc y Abiatar, sacerdotes,
26 e Ira jaireo fue también sacerdote de David.
1.
Seba.
Un benjamita que persistía en su enemistad contra la casa de David. Aprovechó de la disputa entre los hombres de Israel y Judá (cap. 19: 41-43) para pregonar una revolución contra el rey.
A su tienda.
Cf. 1 Rey. 12: 16; 2 Crón. 10: 16.
2.
Abandonaron a David.
Tan sólo poco tiempo antes los hombres de Israel a viva voz expresaron que David les pertenecía más que a los hombres de Judá (cap. 19: 43). Ciertamente es voluble la naturaleza humana. El trono de David no estaba nada seguro a pesar de todas las palabras altisonantes de bienvenida.
Los de Judá siguieron a su rey.
La rebelión de Absalón se había originado en Judá, y Judá se había demorado en volver a someterse a David (cap. 19: 11), pero ahora Judá se plegó al rey. Le resultó favorable a David el haber buscado de buena manera el afecto de Judá y no haberío forzado, pues ahora debía su trono a esos hombres que fueron lentos para darle la bienvenida.
3.
En viudez perpetua.
Es evidente que la triste suerte de las diez concubinas de David se debió al vergonzoso acto realizado por Absalón a instancias de Ahitofel (cap. 16: 21). Se continuaría dando albergue y alimento a las mujeres mientras vivieran, pero en todos los demás sentidos su esposo había muerto para ellas.
4.
A Amasa.
David había prometido a Amasa que lo haría su comandante en jefe (cap. 19: 13), y cumplió su promesa. Surgió una grave crisis, y se le ordenó a Amasa que alistara el ejército en el término de tres días para aplastar la rebelión. Para un hombre sin experiencia ésta no era una tarea fácil en un tiempo de divisiones y turbulencias.
5.
Se detuvo más del tiempo.
No se presenta el motivo de la demora de Amasa en reunir el ejército. El astuto Joab todavía tenía gran ascendiente sobre el pueblo, y difícilmente podía esperarse que hiciera mucho para facilitar la formación de una fuerza de combate que iba a estar bajo el comando de su rival y sucesor. Quizá Amasa hizo lo mejor de su parte, pero pudo haber sido estorbado a cada paso por oficiales y hombres que todavía eran leales a Joab, y por las dificultades propias de la inquietud general y del malestar que prevalecían entonces.
6.
Abisai.
El hermano de Joab (cap. 2: 18). Hacía poco David le había manifestado su impaciencia (cap. 19: 22), pero ahora lo prefirió antes que a Joab. Es evidente que estaba determinado a pasar por alto a Joab, sin importarle la gravedad de la crisis. Pero Joab no fue eliminado fácilmente como lo demuestran los acontecimientos posteriores.
Nos hará ahora más daño.
La nación todavía estaba insatisfecha e intranquila, y David aún no había recuperado el control del gobierno. Podía suceder cualquier cosa en ese estado de desorganización general, y David era bastante inteligente para darse cuenta de que la situación era muy peligrosa. Además, la separación estaba en la antigua línea divisoria de Israel y Judá.
Ciudades fortificadas.
Si se le daba la oportunidad a Seba de adueñarse de una cantidad de ciudades fortificadas y de atrincherarse detrás de las murallas cle tina de ellas, se iba a hacer sumamente difícil la tarea de extirpar la rebelión. La mayor esperanza de David radicaba en la rapidez con que actuara, antes de que Seba pudiera consolidar sus fuerzas y estableciera una fuerte posición defensiva.
Nos cause dificultad.
"Se nos escape" (BJ). Literalmente, "nos saque el ojo". Se han dado varias interpretaciones a este pasaje. En nota de pie de página, la BJ dice: "Y escape a nuestros ojos". La LXX puede traducirse: "Proyecte una sombra sobre nuestros ojos". Sin embargo, los targumes dicen: "Nos cause dificultad o problema". 691
7.
Los hombres de Joab.
David había hecho un esfuerzo desesperado para que Joab no fuera jefe, pero el ejército le pertenecía todavía en gran medida, y los hombres aún le eran leales.
Los cereteos y peleteos.
Constituían la guardia personal de David (ver com. cap. 15: 18). Eran un cuerpo pequeño de hombres bien preparados, en cuya lealtad se podía confiar plenamente. El hecho de enviarlos al combate muestra la extrema gravedad de la situación, pues así David quedaría en Jerusalén casi sin protección.
Todos los valientes.
Este era un cuerpo especial de héroes, hombres que se habían distinguido particularmente durante el comienzo del exilio de David y después cuando fue rey (ver cap. 23: 8-39).
8.
Gabaón.
Pueblo a 9,6 km al noroeste de Jerusalén. La moderna ej-Jíb.
Al encuentro.
Parece que Amasa reunió sus tropas y siguió a Abisai, rumbo al norte.
Se le cayó.
Los detalles no son del todo claros. Joab llevaba un capote militar recogido con un cinto, en el cual había puesto su daga. Mientras caminaba, se le cayó la daga. Algunos piensan que se inclinó y la recogió con la mano izquierda cuando apareció Amasa. Otros creen que puede haber tenido otras armas ocultas, y dejó caer su espada para que pareciera que estaba desarmado.
9.
Con la diestra.
El hecho de que Joab tomara a su primo por la barba y lo besara era, sin duda, una forma común de saludo entre parientes.
10.
No se cuidó.
Todo sucedió con tanta rapidez y el proceder de Joab parecía tan inocente, que Amasa no sospechó la traición.
En la quinta costilla.
Lo hirió en el abdomen y le sacó las entrañas (ver com. cap. 2: 23).
Después Joab y su hermano Abisai.
Habiendo muerto Amasa, no había duda en cuanto a quién quedaba como comandante en jefe de las fuerzas de David, sin tener en cuenta la orden del rey. El cargo había sido dado a Amasa (vers. 4), y después salió Abisai con las tropas disponibles (vers. 6). Pero después Joab sencillamente ocupó su antiguo puesto, y sin hacer pregunta alguna continuó con la persecución de Seba.
11.
Uno de los hombres de Joab.
Lo que importaba en ese momento era perseguir rápidamente a Seba y terminar con la rebelión. Una vez logrado este propósito, creía Joab que ahora estaría en condiciones de recuperar el favor de David. Sin embargo, mientras no hubiera concluido el asunto de Amasa, que yacía en tierra revolcándose en su propia sangre (vers. 12), Joab puso a uno de sus hombres de confianza en el lugar para que pregonara, dando la impresión de que Amasa había sido muerto por haber traicionado la causa de David, y que ahora Joab dirigía la persecución de los rebeldes con el propósito de que David pudiera asegurarse el trono. La lealtad de Joab para con David era bien conocida por los hombres empeñados en la lucha de ese momento, y también ellos recordaban que Amasa era el hombre que había comandado las fuerzas de Absalón, contra quien ellos habían combatido hacía poco tiempo. Estos hombres le tenían poca confianza a Amasa, y quizá estuvieron felices de que hubiera sido eliminado. Por supuesto, Joab mató a Amasa porque no podía tolerarlo como rival, y porque estaba resuelto a continuar en su antiguo cargo.
12.
Al verle.
A medida que los soldados que perseguían a Seba veían el cadáver de Amasa, se detenían y hacían preguntas. Eso estorbaba la persecución, por lo que se retiró el cuerpo de Amasa del camino. Así los hombres que llegaban a ese punto continuaban su camino, siguiendo sencillamente a los que estaban delante de ellos.
14.
Y él.
Es decir Seba.
Hasta Abel-bet-maaca.
En el extremo norte de Israel, un pueblo fortificado de la tribu de Neftalí (1 Rey. 15: 20; 2 Rey. 15: 29). Se cree que corresponde a la moderna Tell Abil, situada en una loma al oeste de la cabecera del Jordán, a unos 20 km al norte de las Aguas de Meróm, cerca de Dan.
Todo Barim.
"Todos los biritas" (BJ). Este puede haber sido el nombre de una familia o clan que vivía en las proximidades de Abel-bet-maaca. Nada más se sabe de esa gente. Algunos creen que se trata de los "bikritas", miembros del clan de Seba. Seba era "hijo de Bicri" (vers. 1).
Lo siguieron.
Fueron en pos de Seba. Es evidente que Seba se estaba fortaleciendo en esta región septentrional, y que si se lo descuidaba pronto podría emprender una formidable lucha contra las fuerzas de David.
15.
Lo sitiaron.
Seba había tenido tiempo para establecerse en un pueblo fortificado, 692 que sólo podría ser tomado mediante un asedio.
Pusieron baluarte.
"Un terraplén" (BJ). Ver 2 Rey. 19: 32; Isa. 37: 33. Este era un método usual empleado en las guerras del antiguo Oriente. Lo más débil de un muro era la parte cercana a su cima, que podía estar hecha tan sólo de ladrillos de barro, mientras que los cimientos eran de piedra. Se alzaba un terraplén contra la muralla, y sobre él se colocaban algunas veces máquinas para el asedio. En esta forma se podía abrir una brecha en el muro y entrar en la ciudad (véase la ilustración frente a la pág. 64).
Trabajaba por derribar la muralla.
Es poco probable que las fuerzas de David tuvieran implementos bélicos, tales como arietes para echar abajo el muro. Los ejércitos asirios y babilonios usaron esos artefactos en años posteriores, y con ellos lograron grandes victorias.
16.
Una mujer sabia.
La mujer pidió hablar con Joab. Su ciudad estaba por sufrir un baño de sangre debido a un hombre que se había sublevado contra David, y a ella no le parecía eso razonable.
19.
Destruir una ciudad.
La guerra de Joab contra Seba se había convertido en una contienda contra Abel-bet-maaca, y la antigua ciudad con sus pacíficos habitantes se hallaba en peligro de ser destruida.
22.
Todo el pueblo.
La mujer demostró que era realmente sabia. Para tratar el asunto, se dirigió al pueblo, cuyos intereses y cuya existencia estaban en juego. Si hubiera hablado con Seba, sin duda no habría logrado nada para el pueblo, y sólo habría conseguido dificultades para ella. Si no hubiera hecho nada, los habitantes de Abel-bet-maaca habrían tenido que pagar el precio del egoísmo y de la ambición de Seba.
Tocó la trompeta.
La señal para terminar las hostilidades (ver caps. 2: 28; 18: 16).
Su tienda.
Su hogar (ver com. cap. 18: 17).
23.
Quedó Joab sobre todo el ejército.
La lista de los funcionarios de David se presenta en los vers. 23-26. Hay algunos cambios entre los magistrados que se presentan antes (cap. 8: 16-18). Joab retuvo su cargo de comandante en jefe después de eliminar la rebelión de Seba.
Benaía.
Benaía continuó al mando de la guardia personal de David (ver 2 Sam. 8: 18; 1 Crón. 18: 17). Era uno de los valientes de David que se había distinguido por matar a "dos leones de Moab" (2 Sam. 23: 20). "Dos hijos de Ariel de Moab" (BJ).
24.
Sobre los tributos.
"Jefe de la leva" (BJ). Literalmente, "sobre la cuadrilla de trabajadores" (ver 1 Rey. 5: 14, donde la misma palabra hebrea aquí traducida "tributos" se traduce como "leva"). Este cargo no se menciona en la lista anterior de 2 Sam. 8: 16-18 ni en 1 Crón. 18: 14-17, y parece que sólo se creó al final del reinado de David. El mismo cargo ocupó "Adoniram hijo de Abda" (1 Rey. 4: 6) durante el reinado de Salomón, y también "Adoram" durante la primera parte del reinado de Roboam (1 Rey. 12: 18). Es posible que todos estos diferentes textos se refieran al mismo individuo. El sistema de trabajo forzado llegó a ser una espina en la carne de los israelitas durante el reinado de Salomón, hasta el punto de que Adoram murió apedreado durante las primeras dificultades del reinado de Roboam cuando se sublevaron las tribus del norte (1 Rey. 12: 18).
Josafat.
Mencionado en la primera lista de los funcionarios de David. Todavía retenía el mismo cargo durante el reinado de Salomón (1 Rey. 4: 3). En cuanto a su obra, ver com. 2 Sam. 8: 16.
25.
Sadoc y Abiatar.
Antes fueron nombrados sacerdotes Sadoc y "Ahimelec hijo de Abiatar" (cap. 8: 1 7). Sin embargo, esta lista es de un período posterior del reinado de David, y por eso es sorprendente que, aparentemente, el hijo precedió a su padre como sacerdote. En cuanto a estos hombres, ver com. cap. 8: 17.
26.
Ira jaireo.
Este funcionario no está en la lista del cap. 8: 16-18 ni en 1 Crón. 18: 14-17. Se ha conjeturado que "Ira itrita", que está entre los valientes de David de 2 Sam. 23: 38, puede ser el mismo hombre, pero las Escrituras no dicen nada en cuanto a esto.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-22 PP 880 693

2 SAMUEL - CAPÍTULO 21       AUDIO
1 Los tres años de hambre de los gabaonitas cesan cuando ahorcan a siete hijos de Saúl. 10 Bondad de Rizpa manifestada hacia los muertos. 12 David entierra los huesos de Saúl y Jonatán en el sepulcro de su padre. 15 Cuatro batallas contra los filisteos en las que cuatro valientes de David matan a cuatro gigantes.


1 HUBO hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas.
2 Entonces el rey llamó a los gabaonitas, y les habló. (Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del resto de los amorreos, a los cuales los hijos de Israel habían hecho juramento; pero Saúl había procurado matarlos en su celo por los hijos de Israel y de Judá.)
3 Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué haré por vosotros, o qué satisfacción os daré, para que bendigáis la heredad de Jehová?
4 Y los gabaonitas le respondieron: No tenemos nosotros querella sobre plata ni sobre oro con Saúl y con su casa; ni queremos que muera hombre de Israel. Y él les dijo: Lo que vosotros dijereis, haré.
5 Ellos respondieron al rey: De aquel hombre que nos destruyó, y que maquinó contra nosotros para exterminamos sin dejar nada de nosotros en todo el territorio de Israel,
6 dénsenos siete varones de sus hijos, para que los ahorquemos delante de Jehová en Gabaa de Saúl, el escogido de Jehová. Y el rey dijo: Yo los daré.
7 Y perdonó el rey a Mefi-boset hijo de Jonatán, hijo de Saúl, por el juramento de Jehová que hubo entre ellos, entre David y Jonatán hijo de Saúl.
8 Pero tomó el rey a dos hijos de Rizpa hija de Aja, los cuales ella había tenido de Saúl, Armoni y Mefi-boset, y a cinco hijos de Mical hija de Saúl, los cuales ella había tenido de Adriel hijo de Barzilai meholatita,
9 y los entregó en manos de los gabaonitas, y ellos los ahorcaron en el monte delante de Jehová; y así murieron juntos aquellos siete, los cuales fueron muertos en los primeros días de la siega, al comenzar la siega de la cebada.
10 Entonces Rizpa hija de Aja tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre el peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de día, ni fieras del campo de noche.
11 Y fue dicho a David lo que hacía Rizpa hija de Aja, concubina de Saúl.
12 Entonces David fue y tomó los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo, de los hombres de Jabes de Galaad, que los habían hurtado de la plaza de Bet-sán, donde los habían colgado los filisteos, cuando los filisteos mataron a Saúl en Gilboa;
13 e hizo llevar de allí los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo; y recogieron también los huesos de los ahorcados.
14 Y sepultaron los huesos de Saúl y los de su hijo Jonatán en tierra de Benjamín, en Zela, en el sepulcro de Cis su padre; e hicieron todo lo que el rey había mandado. Y Dios fue propicio a la tierra después de esto.
15 Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó.
16 E Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David;
17 mas Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel.
18 Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai husatita mató a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes.
19 Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaareoregim de Belén, mató a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar. 694
20 Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes.
21 Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David.
22 Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.
1.
Hubo hambre.
Literalmente, "y hubo un hambre".
En los días de David.
Esta frase es demasiado vaga para llegar a la conclusión de que esa hambre debe haberse producido inmediatamente después de los acontecimientos del cap. 20. No hay manera de ubicar exactamente dicha hambre. No hay razón alguna para dudar de que fue una de las dificultades que acosaron a David cerca del fin de su reinado, aunque podría haber acontecido en cualquier tiempo después de que David fue bondadoso con Mefi-boset, el hijo de Jonatán (vers. 7). No todos los acontecimientos del reinado de David se registran en un orden estrictamente cronológico.
Consultó a Jehová.
David supuso que debía haber alguna razón para esta hambre. El Señor había dicho a su pueblo que si le era desobediente, él retendría sus bendiciones (Deut. 28: 15, 23, 24), y ahora David inquirió del Señor la razón de esa calamidad.
Mató a los gabaonitas.
Este es el registro del crimen de Saúl con los gabaonitas. En el tiempo de la conquista de Canaán, mediante un engaño los gabaonitas habían logrado hacer alianza con Josué. Según ese pacto se debía permitir que vivieran con Israel, pero en un estado de servidumbre (Jos. 9: 3-27).
2.
Los amorreos.
Según Jos. 9: 7; 11: 19, los habitantes de Gabaón eran heveos, pueblo que en muchas enumeraciones de los habitantes autóctonos de Palestina se consigna como separado de los amorreos (Gén. 10: 16, 17; Jos. 9: 1; 11: 3; 12: 8). Pero el término "amorreo" se usa con frecuencia en un sentido más abarcante, más o menos como un equivalente de "cananeo", aplicándose a cualquiera de los habitantes de Canaán (Gén. 15: 16; Deut. 1: 27). "Amorreos" a veces indica más específicamente a los habitantes de la zona montañosa de Palestina para distinguirlos de los cananeos de la llanura (Núm. 13: 29; Deut. 1: 7, 20). Los heveos estarían, pues, incluidos en esta última acepción de "amorreos", como moradores de la Canaán montañosa.
A los cuales ... habían hecho juramento.
Ver Jos. 9: 15, 19-21. Josué, junto con los príncipes de la congregación, había hecho un solemne juramento de que los gabaonitas no serían muertos sino que se les permitiría habitar en el país. Los dirigentes de Israel se consideraban obligados por ese solemne juramento, y por eso se daban cuenta de que inevitablemente se producirían graves consecuencias si violaban el juramento.
Por los hijos de Israel.
Saúl no participó solo en esta falta. Como rey de Israel, actuaba con el pueblo y en su nombre. Sin duda el pueblo simpatizó con él en su campaña para exterminar a los gabaonitas, y de ese modo la culpabilidad descansó tanto sobre él como sobre el rey. Esto explicaría por qué permitió el Señor que el castigo del crimen de Saúl cayera sobre David y sobre su pueblo. Toda la nación estuvo implicada en la violación del solemne juramento pronunciado por Josué y los príncipes de la congregación más de 400 años antes. Bajo el manto del celo nacionalista de Saúl se albergaba un espíritu de egoísmo, orgullo y arrogancia que era completamente ajeno a la humildad, el desinterés y la altura de propósitos que Dios requería de sus hijos.
3.
Qué satisfacción os daré.
"Cómo puedo aplacaros" (BJ). David debiera haber dirigido esta pregunta a Dios así como lo había hecho en cuanto a la causa del hambre. El registro no dice que David llevó el asunto al Señor ni afirma que lo que demandaban los gabaonitas y lo que David llevó a cabo en respuesta estuviera en armonía con lo que Dios había requerido, a fin de rectificar la situación.
La falta de Saúl había sido una grave tergiversación de la religión de Jehová. Su proceder quizá reflejaba el modo de pensar de la mayoría de los israelitas, quienes aún después de la muerte de Saúl continuaron mostrando hostilidad a esos extranjeros que estaban en medio de ellos y a quienes habían prometido proteger. Era importantísimo que se vindicara la religión de Dios. No se revela con exactitud lo que Dios habría demandado para lograr este fin. 695
Uno de los principales propósitos al confesar las faltas a los que han sido perjudicados es anular hasta donde sea posible la mala influencia del delito. Hay quienes se han desanimado completamente y sus almas se han perdido como resultado de los errores de sus prójimos. El deber de los que han sido una piedra de tropiezo es tratar de eliminar la causa de la falta hasta donde les sea posible.
Bendigáis la heredad.
A menos que se eliminara la falta cometida contra los gabaonitas, Israel no podría esperar la bendición del Señor. Por lo tanto, si se expiaba la falta contra los gabaonitas, ese pueblo sería el medio para que retornaran las bendiciones a la nación israelita.
4.
Sobre plata ni sobre oro con Saúl.
El asolamiento de los gabaonitas quizá implicó la confiscación de sus propiedades. Correspondía que se les devolviera lo que se les había quitado, en un esfuerzo sincero para efectuar una verdadera restitución. Sin embargo, los gabaonitas insistieron en que no les importaban los bienes materiales, y que estaban dispuestos a renunciar a su restitución.
Que muera hombre de Israel.
Como nación, Israel era responsable por la matanza de los gabaonitas a manos de Saúl. Pero en su conjunto no se iba a pedir que el pueblo pagara el precio de la sangre que había sido derramada. Los gabaonitas opinaban que la culpa debía recaer principalmente sobre la casa de Saúl, y que en ella debía hacerse la expiación.
5.
Nos destruyó.
Saúl debe haber provocado un gran asolamiento entre los gabaonitas. Tal vez casi todos fueron destruidos, y sólo quedó un residuo quizá esparcido aquí y allá en todo el país. Puesto que Saúl era el principal responsable de este crimen, los gabaonitas pedían que su casa sufriera el castigo.
6.
Los ahorquemos.
Los gabaonitas pueden haber tenido en cuenta el hecho registrado en Núm. 25: 4, cuando las cabezas de los culpables del delito de Baal-peor fueron colgadas "ante Jehová" para que "el ardor de la ira de Jehová" se apartara "de Israel". Sin embargo, el caso ahora era diferente, porque en vez de castigar a los culpables mismos se castigaba a sus descendientes que no tenían la culpa.
Gabaa.
En la LXX se lee "Gabaón", que algunos consideran lo correcto. Sin embargo, hay buenas razones para aceptar el texto hebreo, pues Saúl provenía de Gabaa (1 Sam. 10: 26; 11: 4). Parecería adecuado que la expiación del crimen de Saúl se hiciera en el hogar de sus antepasados. Es cierto que en ese tiempo había un santuario nacional en Gabaón, el lugar donde entonces estaba el tabernáculo y donde ofrecían sus sacrificios los israelitas (1 Rey. 3: 4; 1 Crón. 16: 39, 40; 2 Crón. 1: 3); pero no hay razón para suponer que la ejecución de estos descendientes de Saúl fuera considerada como un sacrificio humano propiciatorio y que, por lo tanto, debía realizarse en Gabaón, como si hubiera sido más aceptable allí.
7.
Por el juramento de Jehová.
Ver 1 Sam. 18: 3; 20: 12-27. El juramento solemne que David había formulado ante Jonatán requería que se exceptuase al hijo de éste de la venganza exigida por Gabaón. Puesto que la violación del juramento solemne que los caudillos de Israel hicieron con los gabaonitas (Jos. 9: 15, 19-21) había provocado esa gran calamidad que sobrevino sobre Israel, David debe haber sido particularmente cuidadoso de que no hubiera una violación de lo que había prometido a Jonatán bajo juramento.
8.
Dos hijos de Rizpa.
Rizpa era una de las concubinas de Saúl, con quien fue acusado Abner de haber cometido adulterio (cap. 3: 7).
Los cuales ella había tenido.
El problema aquí estriba en que Adriel fue el esposo de Merab y no de Mical (1 Sam. 18: 19). La solución más sencilla parece ser la aceptación del texto de dos manuscritos hebreos: una de las revisiones críticas de la LXX y la versión Siriaca, donde se lee "Merob", en vez de "Mical". Merab fue la que primero debió ser dada a David, pero en cambio fue dada a Adriel, y David recibió a Mical (1 Sam. 18: 20-27). A menos que Mical hubiera tenido hijos de su esposo Palti (1 Sam. 25: 44), murió sin hijos (2 Sam. 6: 23).
9.
Al comenzar la siega de la cebada.
Esto venía inmediatamente después de la pascua (Lev. 23: 10, 11, 14), a mediados o fines de abril.
10.
Tomó una tela de cilicio.
Quizá el cilicio fue desplegado como una tienda para formar un rústico albergue para Rizpa durante su larga vigilia.
Hasta que llovió.
La estación seca habitual 696 de Palestina duraba desde la primavera hasta el otoño. En condiciones normales no llovía durante ese período (ver pág. 113). No se nos dice si entonces cayó una lluvia a destiempo para poner fin a la sequía que había sido la causa de los tres años de hambre. La cosecha de trigo seguía a la de cebada (Exo. 9: 31, 32; Rut 1: 22; 2: 23), y la lluvia era rarísima durante esa estación (1 Sam. 12: 17, 18; Prov. 26: 1). El registro de este hecho indica que Rizpa veló celosamente durante largo tiempo.
Ninguna ave del cielo.
Los cuerpos de los muertos quedaron expuestos a las inclemencias del tiempo. Por regla general, los cadáveres de los que eran así ejecutados debían ser sepultados el día en que se los ahorcaba (Deut. 21: 22, 23), pero en este caso es evidente que los cuerpos quedaron a la intemperie, tal vez hasta que una lluvia pusiera de manifiesto que Dios no retenía más sus bendiciones. En el Oriente, un cuerpo abandonado a la intemperie casi inmediatamente se convertía en presa de bestias feroces o de bandadas de buitres (ver 1 Sam. 17: 44, 46; 1 Rey. 14: 1 1; 16: 4; 21: 23, 24; Mat. 24: 28). A través de toda esa larga prueba, día y noche, Rizpa veló con todo celo por los cuerpos de sus hijos.
12.
Huesos de Saúl.
El tierno celo de Rizpa movió a David a mostrar respeto por los descendientes de Saúl (ver vers. 13). Deseando mostrar que no albergaba enemistad alguna contra el rey anterior, David trajo los huesos de Saúl y de Jonatán de Jabes de Galaad y les dio una honrosa sepultura en el antiguo sepulcro familiar.
La plaza.
Literalmente, "el amplio lugar abierto". Según 1 Sam. 31: 10-12, los filisteos colgaron los cuerpos de Saúl y de sus hijos "en el muro de Bet-sán", sin duda en la sección de la muralla que daba frente a la plaza pública. De ese lugar fueron rescatados, durante la noche, por los hombres de Jabes de Galaad (1 Sam. 31: 11-13).
14.
Zela.
Población de Benjamín (Jos. 18: 28). Todavía no se ha identificado, pero tal vez estaba cerca de Gabaa, morada ancestral de Saúl.
Dios fue propicio.
Hay expresiones similares en 2 Sam. 24: 25; Gén. 25: 21; Isa. 19: 22. Por el hecho de que el texto declara que "Dios fue propicio", no es necesario llegar a la conclusión de que David siguió el plan de Dios para expiar la iniquidad de Saúl. El Señor podía justipreciar un acto teniendo en cuenta la sinceridad del corazón que lo impulsó, aunque condenara el acto en sí mismo.
15.
Volvieron ... a hacer la guerra.
Se refiere a otra guerra de David con los filisteos. El autor del libro de Samuel presenta aquí una cantidad de asuntos aislados, cuya relación exacta con otros acontecimientos del reinado de David no se conoce. No hay duda de que el hecho acaeció después de que David había estado gobernando durante cierto tiempo y, por lo tanto, ya tenía una edad bastante avanzada (vers.17). El relato paralelo de estas luchas con los filisteos -con excepción de la primera-, está en 1 Crón. 20: 4-8 donde sigue al relato de la destrucción de Rabá de Amón efectuada por Joab, que el autor de 2 Samuel coloca en el pasaje del cap. 12: 26-31. No figuran en las Crónicas los sucesos intercurrentes, a saber: el pecado de Amnón (cap. 13), el regreso de Absalón de Gesur (cap. 14), las rebeliones de Absalón (caps. 15-19) y de Seba (cap. 20) y los tres años de hambre (cap. 21: 1-14).
16.
Trescientos siclos.
Equivalente a 3,4 kg. El asta de la lanza de Goliat pesaba 600 siclos (1 Sam. 17: 7).
17.
No sea que apagues la lámpara.
Ver 1 Rey. 11: 36; 15: 4; Sal. 132: 17. Con frecuencia David había arriesgado la vida entablando combates personales con sus enemigos. Sin embargo, llegó un tiempo cuando ya no era prudente ni necesario que el rey se arriesgara en un combate con sus soldados, como había sido su costumbre.
18.
En Cob.
En el pasaje paralelo se dice que esto sucedió en Gezer (1 Crón. 20: 4). No se conoce la ubicación de Gob, pero quizá estaba cerca de Gezer, un bastión muy fortificado que dominaba la llanura filistea a 11,2 km al noreste de Ecrón, cerca del valle de Ajalón. Tal vez cuando se escribió el relato de Crónicas casi había llegado a ser desconocido el villorrio de Gob, por lo que el autor presentó el marco geográfico valiéndose de Gezer, pueblo mucho mejor conocido, que ahora se llama Tell Jezer.
Sibecai.
Este nombre también figura en la lista de los valientes de David (1 Crón. 11: 29), pero en 2 Sam. 23: 27 aparece como "Mebunai". Era el capitán de la octava división del ejército de David (1 Crón. 27: 11).
Saf.
Aparece como "Sipai" en el pasaje paralelo (1 Crón. 20: 4). También se añade la 697 afirmación de que los filisteos fueron humillados.
19.
En Gob.
Se omite el nombre de este lugar en el pasaje paralelo (1 Crón. 20: 5).
Jaare-oregim.
O Jair (1 Crón. 20: 5).
21.
Desafió.
La misma palabra que se usa en 1 Sam. 17: 26, 36, 45 donde se traduce como "provoque", o "provocado" en la RVR.
Jonatán.
Era sobrino de David (ver 1 Crón. 20: 7; 1 Sam. 16: 9). Adviértase que hay una diferencia en la forma de escribir el nombre del hermano de David, el padre de Jonatán: "Sama" en 1 Sam. 16: 9 y "Simea" en 1 Crón. 20: 7. No sólo hay diferencia en la RVR sino también en la KJV y la BJ. Jonatán era hermano de Jonadab, el "muy astuto" amigo de Amnón (2 Sam. 13: 3).
22.
Descendientes de los gigantes.
"Descendían de Rafá de Gat" (BJ). Si se considera "gigantes" como un nombre colectivo o como la designación de cierto clan, estos cuatro no eran necesariamente hermanos entre sí sino tan sólo descendientes de la raza de gigantes de Gat.
Sus siervos.
Heb. 'ébed, la palabra generalmente empleada para "esclavo" o "siervo". 'Ebed proviene de la raíz 'abad que significa "trabajar" o "servir". Tal como se la usa aquí, se refiere a los que servían a David como soldados.

2 SAMUEL - CAPÍTULO 22       AUDIO
Salmo de agradecimiento por la poderosa liberación de Dios y por sus muchas bendiciones.


1 HABLÓ David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl.
2 Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador;
3 Dios mío, fortaleza mía, en el confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste.
4 Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.
5 Me rodearon ondas de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
6 Ligaduras del Seol me rodearon; Tendieron sobre mí lazos de muerte.
7 En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios; El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó a sus oídos.
8 La tierra fue conmovida, y tembló, Y se conmovieron los cimientos de los cielos; Se estremecieron, porque se indignóél.
9 Humo subió de su nariz, Y de su boca fuego consumidor; Carbones fueron por él encendidos.
10 E inclinó los cielos, y descendió; Y había tinieblas debajo de sus pies.
11 Y cabalgó sobre un querubín, y voló; Voló sobre las alas del viento.
12 Puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí; Oscuridad de aguas y densas nubes.
13 Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes.
14 Y tronó desde los cielos Jehová, Y el Altísimo dio su voz;
15 Envió sus saetas, y los dispersó; Y lanzó relámpagos, y los destruyó.
16 Entonces aparecieron los torrentes de las aguas, Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo; A la reprensión de Jehová, Por el soplo del aliento de su nariz.
17 Envió desde lo alto y me tomó; Me sacó de las muchas aguas.
18 Me libró de poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.
19 Me asaltaron en el día de mi quebranto; mas Jehová fue mi apoyo,
20 Y me sacó a lugar espacioso; Me libró, porque se agradó de mí.
21 Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
22 Porque yo he guardado los caminos de Jehová, Y no me aparté impíamente de mi Dios.
23 Pues todos sus decretos estuvieron delante de mí, Y no me he apartado de sus estatutos.
24 Fui recto para con él, Y me he guardado de mi maldad;
25 Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia; Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.
26 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, Y recto para con el hombre íntegro.
27 Limpio te mostrarás para con el limpio, Y rígido serás para con el perverso.
28 Porque tú salvas al pueblo afligido, Mas tus ojos están sobre los altivos para abatirlos.
29 Tú eres mi lámpara, oh Jehová; Mi Dios alumbrará mis tinieblas.
30 Contigo desbarataré ejércitos, Y con mi Dios asaltaré muros.
31 En cuanto a Dios, perfecto es su camino, Y acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan.
32 Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?
33 Dios es el que me ciñe de fuerza,
Y quien despeja mi camino;
34 Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas;
35 Quien adiestra mis manos para la batalla, De manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.
36 Me diste asimismo el escudo de tu salvación, Y tu benignidad me ha engrandecido.
37 Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí, Y mis pies no han resbalado.
38 Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré, Y no volveré hasta acabarlos.
39 Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten; Caerán debajo de mis pies.
40 Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; Has humillado a mis enemigos debajo de mí,
41 Y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, Para que yo destruyese a los que me aborrecen.
42 Clamaron, y no hubo quien los salvase; Aun a Jehová, mas no les oyó.
43 Como polvo de la tierra los molí; Como lodo de las calles los pisé y los trituré.
44 Me has librado de las contiendas del pueblo; Me guardaste para que fuese cabeza de naciones; Pueblo que yo no conocía me servirá.
45 Los hijos de extraños se someterán a mí; Al oír de mí, me obedecerán.
46 Los extraños se debilitarán, Y saldrán temblando de sus encierros.
47 Viva Jehová, y bendita sea mi roca, Y engrandecido sea el Dios de mi salvación.
48 El Dios que venga mis agravios, Y sujeta pueblos debajo de mí;
49 El que me libra de enemigos, Y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí; Me libraste del varón violento.
50 Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, Y cantaré a tu nombre.
51 El salva gloriosamente a su rey, Y usa de misericordia para con su ungido, A David y a su descendencia para siempre.


1.
Este cántico.
Este mismo cántico, con muchas pequeñas variantes compone el Sal. 18. El primer versículo aparece como el sobrescrito de ese salmo. Algunos salmos que tratan diversas vicisitudes de David tienen sobrescritos que explican su marco histórico (cf. Exo. 15: l; Deut. 31: 20; Juec. 5: 1).
Todos sus enemigos.
David escribió ese salmo después de que Dios lo había liberado en forma notable de sus enemigos. Esto parece no haber sucedido hasta después de la gran victoria sobre los hijos de Amón y sus aliados (ver caps. 8, 10). También parece que David los compuso mientras aún podía hablar delante del pueblo de su justicia y de la limpieza de sus manos (cap. 22: 21), lo que debe haber sucedido antes de su pecado contra Betsabé y Urías (cap. 11; cf. PP 774).
1.
De la mano de Saúl.
Estas palabras demuestran que el salmo no pertenece a los últimos días del reinado de David, aunque aquí aparece hacia el final de la crónica de ese reinado. La liberación de David del poder de Saúl, junto con su victoria sobre el remanente de la casa de éste, era lo bastante reciente como para que David la presentara como uno de los motivos para escribir el salmo. Esta observación indica que David pudo haberlo escrito bastante antes de la terminación de su reinado.
2.
Dijo.
Esta palabra aparece como la última del sobrescrito del Sal. 18. Sin embargo, las palabras con que comienza ese salmo son: "Te amo, oh Jehová, fortaleza mía". Este verso no está en 2 Sam. La expresión del profundo y tierno amor de David para con Dios constituye una adecuada introducción de todo el salmo.
Jehová es mi roca.
Esta expresión es típica de David. Mientras huía de Saúl, con frecuencia David encontró refugio y fortaleza en las rocas de las montañas. Dios era para él como la fortaleza de las rocas que le proporcionaban protección y liberación de sus enemigos. El estilo del salmo es muy característico de David: lleno de magnificencia, fuerza y vigor. Todo el espíritu de David satura el salmo, de principio a fin. Había vivido tan cerca de los collados eternos, y por tanto tiempo las rocas habían sido su morada, que se habían convertido en una parte esencial de su vida. Había llegado a habituarse a entretejer esas figuras de la naturaleza con los cánticos que le brotaban del corazón.
3.
Confiaré.
Literalmente, "buscaré refugio". Esta es la nota de ánimo pulsada por David en los Sal. 7 y 11. Había aprendido a poner su fe y confianza en Dios. Sabía que a pesar de lo que el hombre pudiera hacer, Dios nunca le faltaría. Dios era tan seguro como las rocas de los collados eternos. El hombre podía colocar su confianza plena en el Altísimo.
Mi escudo.
Para cualquiera que no fuera guerrero, un escudo tendría poco valor o significado. Con frecuencia, para David el escudo había significado la vida misma; y él conocía su suprema importancia por experiencia propia en varios de los momentos críticos de su vida. Así como su fiel escudo había detenido con frecuencia las estocadas de sus enemigos que pretendían derribarlo, también Dios repetidas veces lo había salvado del enemigo de su alma. La figura es característica de David. Sus cantos reviven el espíritu de su vida de guerrero, de soldado acostumbrado a la batalla.
El fuerte de mi salvación.
"Cuerno de mi salvación" (BJ). Ver Luc. 1: 69, "cuerno de salvación" (RVA). El cuerno era un símbolo de fortaleza y poder. La figura se refiere a los cuernos de las bestias, que les servían tanto para defenderse como para atacar (ver 1 Sam. 2: 1,10; Sal. 75: 10; 89: 17; 92: 10; 112: 9). Dios era el cuerno de la salvación de David en el sentido de que le proporcionaba no sólo protección y defensa, sino también ayuda y fortaleza en la batalla contra sus enemigos.
Mi alto.
"Mi ciudadela" (BJ). Un baluarte sobre una altura. En lo agreste de las montañas un lugar tal era encumbrado, inaccesible y a cubierto de ataques, y desde su altura se dominaba el panorama de toda la región circundante. Permitía advertir el peligro que se aproximaba y también era una posición ventajosa para rechazar los ataques.
Refugio; Salvador mío.
Estas dos últimas palabras no están en el Sal. 18: 2. Explican las declaraciones precedentes en cuanto a Dios, muestran cómo las consideraba David. En los momentos de necesidad, David podía acudir a él en procura de refugio, y considerarlo como su Salvador de enemigos visibles e invisibles.
4.
Digno de ser alabado.
Conceder alabanza a Aquel que es digno de recibirla es una característica notable de muchos de los salmos.
5.
Ondas de muerte.
"Ligaduras de muerte" (Sal. 18: 4). David pensaba en este momento en los peligros que lo asediaban, 700 como si siempre hubieran estado listos para sumergirlo como una inundación.
Torrentes de perversidad.
Literalmente, "las inundaciones de Belial". "Las trombas de Belial" (BJ). "Belial" es una personificación de la impiedad destructora. Los torrentes de perversidad constantemente circundaban a David y parecían cortarle toda forma de escape. Comprendía que Satanás combatía tanto contra su vida como contra su alma, y que los perversos -usados como instrumentos por el maligno- siempre se ponían en orden de batalla contra él.
Me atemorizaron.
El temor a veces acosa aun a los héroes máximos.
6.
Seol.
Heb. she'ol, en sentido figurado, el reino de los muertos. Este término no tiene relación alguna con un lugar de tormentos. Con frecuencia David experimentó la proximidad de la muerte. Diariamente supo lo que eran penalidades, peligros, persecuciones y angustias. Todo esto lo acercaba a Dios.
7.
A Jehová.
Estando rodeado constantemente de peligros, David llegó a darse cuenta como muy pocas personas en esta tierra de su continua necesidad de la mano protectora de Dios. El peligro lo hacía orar y buscar al Señor en procura de ayuda. La vida peligrosa que vivía le ayudaba a confirmar su profunda experiencia religiosa. Sus ansiedades lo acercaban a Dios y lo familiarizaban con la conducción y el cuidado constantes del Señor.
Desde su templo.
Desde su morada celestial Dios contempla a los hombres en sus angustias y les envía la gracia y fortaleza necesarias. David reconocía que el templo del cielo era la morada de Dios: "Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono" (Sal. 11: 4).
8.
Conmovida, y tembló.
Los vers. 8-16 describen un cuadro muy bello e impresionante de Dios. El pasaje es incomparable por la sublimidad y solemnidad de su descripción de la grandeza y el poder de Dios. El cuadro presenta una tormenta y un terremoto terribles, acompañados por densa humareda y oscuridad, explosión de relámpagos y retumbo ensordecedor de truenos, que revelaban a David la presencia personal de Dios. Sin duda, el cuadro fue el resultado de una experiencia personal, cuando David -estando a la intemperie y expuesto a las inclemencias del tiempo y quizá luchando por su misma vida contra sus enemigos- recibió la revelación de la proximidad de Dios y de la salvación que ofrece a los suyos. La escena hace recordar los terrores que acompañaron a la solemne proclamación de la ley en el Sinaí (Exo. 19: 16-18).
Porque se indignó.
Mediante una figura de lenguaje se describen las terribles sacudidas de la tierra y las tremendas conmociones del cielo como resultado de la terrible ira de Dios.
9.
Humo subió de su nariz.
Mediante un lenguaje poético se presentan las fuerzas espectaculares de la naturaleza como que procedieran de Dios para llevar a cabo su obra de destrucción divinamente señalada.
10.
Inclinó los cielos.
Así como en una tormenta las nubes descienden y parecen descansar sobre árboles y colinas, David describe a Dios como inclinando los cielos en su ira.
12.
Tinieblas por su escondedero alrededor de sí.
"Tinieblas por su escondedero, por cortina suya alrededor de sí; oscuridad de aguas" (Sal. 18:11). Pinta a Dios como instalándose en la oscuridad amenazadora de la tormenta, invisible, aunque cercano, para castigar a sus enemigos (ver Deut. 4: 11; Sal. 97: 2).
13.
Por el resplandor.
Teniendo como fondo la oscuridad de la tormenta, aparecen cegadores destellos de relámpagos.
14.
Tronó . . . Jehová.
Inmediatamente después de los relámpagos (vers. 13) se oye el estallido del trueno que hace descender los castigos de Dios sobre sus enemigos. En Sal. 18: 13 se añade: "granizo y carbones de fuego".
15.
Envió sus saetas.
Esos destellos de relámpagos seguidos por el estrépito del trueno también se describen en Sal. 77: 17, 18. En el lenguaje poético Dios aparece como un guerrero que envía sus saetas para destruir a sus enemigos (ver Deut. 32: 23; Job 6: 4; Sal. 7: 12, 13; 38: 2; Lam. 3: 12, 13).
Los destruyó.
El Señor destruye completamente a sus enemigos, y su contienda contra ellos resulta en la destrucción total de éstos (ver Exo. 23:27; Jos. 10:10; Juec. 4:15, 16; 1 Sam. 7:10).
16.
Aliento de su nariz.
En una descripción poética del éxodo (véase Exo. 15: 8), Moisés dice que el Señor hizo retroceder con su aliento las aguas del mar Rojo para que los abismos se cuajaran "en medio del mar". 701
17.
De las muchas aguas.
Dejando su descripción de la ira de Dios que se manifiesta en la tormenta, David alude después a la liberación que Dios le había concedido (vers. 17-20). Por así decirlo, David fue liberado de un mar de dificultades.
18.
Poderoso enemigo.
Quizá David se refiera aquí directamente a los amonitas y sus poderosos aliados (cap. 10).
19.
Me asaltaron.
Literalmente, "me hicieron frente".
20.
A lugar espacioso.
En contraste con las terribles estrecheces ocasionadas por los ataques de sus enemigos. David fue liberado, mediante la ayuda de Dios, al ser quebrantado el poder de sus adversarios.
Se agradó de mí.
Aquí David presenta la razón por la cual Dios le concedió la victoria y no la otorgó a sus enemigos. No fue un favoritismo arbitrario, sino que Dios pudo actuar maravillosamente en favor de David porque éste cooperaba con él (ver vers. 21-28).
21.
Conforme a mi justicia.
En la antigüedad Dios prometía las bendiciones de la salud y la prosperidad como una recompensa inmediata a la obediencia (Deut. 28: 1-14).
La limpieza de mis manos.
Las manos son los instrumentos de acción. El Señor tiene en cuenta tanto los hechos de los hombres como su corazón (Sal. 15: 2-5; 24: 4, 5). Cuando David escribió estas palabras podía decir que tenía las manos limpias, pero eso no fue posible después de su pecado con Betsabé y Urías heteo. En esto hay una indicación de que escribió este salmo después de la derrota de los amonitas y sus aliados (2 Sam. 10) y antes de su pecado con Betsabé (cap. 11; ver com. cap. 11: 1).
25.
Conforme.
Ver com. vers. 21.
26.
Con el misericordioso.
En el versículo anterior David había presentado la razón por la cual Dios lo recompensaba. Aquí expone un principio general que muestra otra vez cómo Dios no le había manifestado un favoritismo particular, sino que prodiga las mismas misericordias y los mismos favores a todos los mansos y rectos. Las recompensas divinas están condicionadas por la conducta del ser humano para con él y para con sus prójimos. Sin embargo, el caso de Job demuestra que pueden existir excepciones aparentes a este principio general. Debido a todo lo que está implicado en el gran conflicto entre Cristo y Satanás, a veces Dios permite que las aflicciones sobrevengan a los justos a pesar de su rectitud.
27.
Rígido serás.
Dios se presenta como severo con el perverso. Los impíos piensan que él es despiadado e injusto en su trato con ellos, cuando en realidad es justo, pues permite que cosechen lo que ellos mismos han sembrado y que caiga sobre ellos el mismo trato que han dado a otros. Sin embargo, mediante todo esto Dios procura salvarlos (ver Lev. 26: 23, 24, 40-45).
29.
Tú eres mi lámpara.
"Tú encenderás mi lámpara" (Sal. 18: 28). Con este versículo comienza otra sección del salmo (2 Sam. 22: 29-46), en la cual David cuenta lo que el Señor ha hecho y hará por él (ver Sal. 132: 17; 1 Rey. 11: 36; 15: 4).
30.
Ejércitos.
"Hordas" (BJ). Heb. gedud. Una división del ejército o un grupo de hombres armados ligeramente, enviados contra un país enemigo para asolarlo, como los amalecitas que incendiaron a Siclag (1 Sam. 30: 8, 15). Reiteradas veces David había vencido a esos destacamentos hostiles mediante la ayuda del Señor. Se necesitaba rapidez, valor y poder para aniquilar a esas fuerzas, y Dios le había dado a David esa capacidad.
Asaltaré muros.
Con la ayuda de Dios no había barrera que pudiera detener a David en la persecución del enemigo.
31.
Perfecto.
Heb. tamim, "completo", "íntegro", "entero". A diferencia del castellano, el énfasis del hebreo no recae sobre el hecho de ser intachable sino sobre la cualidad de ser total, completo.
Escudo.
Repite la figura del vers. 3. Dios ofrece protección a cuantos confían en él de todo corazón.
32.
Porque ¿quién es Dios?
Hay sólo un Dios, y es Jehová. Por lo tanto, sus enemigos quedaban librados a sus propias maquinaciones, mientras que él tenía todo el poder del cielo a su disposición.
¿Qué roca?
¿Quién es digno de confianza, firme, inconmovible y seguro, salvo nuestro Dios?
33.
Dios es el que me ciñe de fuerza.
Queda entregado a su propia fuerza quien no se apoya en el Señor, pero quien confía en él cuenta con toda la fuerza del cielo.
34.
Mis pies como de ciervas.
Entre los ásperos despeñaderos y las riesgosísimas sendas de las montañas, los pies de las ciervas eran ágiles y seguros. En los tortuosos senderos 702 por donde tuvo que caminar David, Dios hizo que anduviera con pie seguro y a salvo.
35.
A diestra mis manos para la batalla.
David era un guerrero hábil y vencedor, y atribuye ese éxito a Dios. No luchó en guerras motivadas por el egoísmo o la maldad, sino en las batallas del Señor; por eso acudía a él en procura de capacidad, protección y dirección divinas.
El arco de bronce
Los antiguos guerreros se enorgullecían de su fuerza al doblar el arco. El Señor había dado a David fuerza y habilidad para esgrimir con todo éxito las armas.
36.
El escudo de tu salvación.
"Yelmo de la salvación" (Efe. 6: 17). La mejor protección que una persona pueda tener para cualquiera de los peligros de la vida es el poder salvador de Dios.
Benignidad.
"Respuestas favorables" (BJ). Heb. 'anoth, del verbo "responder". El significado es oscuro. En Sal. 18: 35 se Lisa la palabra 'anawah, literalmente "humildad", que es el significado correcto. La bondadosa y benigna condescendencia de Dios (ver Sal. 113: 6, 7) manifestada a los mansos y humildes de la tierra (Isa. 57: 15; 66: 2), los capacita para alcanzar los mayores honores y realizaciones.
37.
Ensanchaste mis pasos.
En lugares estrechos y angostos, tú me has dado amplitud para que pudiera avanzar sin estorbos. "Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, y si corrieres, no tropezarás" (Prov. 4:12; cf. Sal. 31: 8).
Pies.
"Tobillos" (BJ). Dios capacitó al salmista para que caminara en lugares peligrosos con paso firme y parejo; no le flaquearon los tobillos ni le resbalaron los pies.
39.
Debajo de mis pies.
Los artistas antiguos con frecuencia dibujaban a los vencedores de pie sobre sus enemigos, que yacían muertos debajo de sus pies o de las patas de sus caballos. La figura aquí no es de uno que vence y domina, sino de uno que derriba a un enemigo y pasa sobre él.
41.
Me vuelvan las espaldas.
Esta expresion significa que los enemigos habían huido ante él.
43.
Como polvo.
Los enemigos de David fueron convertidos en polvo, por así decirlo. Su poder se convirtió en debilidad. El Sal. 18: 42 dice: "como polvo delante del viento", añadiendo así el pensamiento de desparramar al adversario como el polvo es esparcido por el viento.
Como lodo de las calles.
Otra expresión que denota la plenitud de la victoria. David no sólo aplastó como polvo a sus enemigos, sino que los holló con los pies (ver Isa. 10: 6; Zac.10:5; Mal. 4: 3).
44.
Las contiendas del pueblo.
"Las contiendas de los pueblos" (Bj cd. 1967). Puesto que David estaba llegando a completa victoria sobre sus enemigos extranjeros (2 Sam. 22: 44-46), algunos han pensado que difícilmente puede tratarse aquí de difictiltades domésticas. Las guerras en que su pueblo estaba empeñado eran contra otras naciones, hostiles a los israelitas.
Cabeza de naciones.
Al haber vencido a los paganos, David se había convertido en su amo y ellos le pagaban tributo. No era el plan de Dios que el mundo continuara dividido en muchos Estados, siempre guerreando unos con otros, sino que al fin formaran una sola nacion regida por un rey, con capital en Jerusalén; pero los israelitas rehusaron cooperar con el plan de Dios que quería ponerlos entre los gentiles como directores y portaluces. Eran rebeldes y orgullosos, y en muchos sentidos no mejores que sus vecinos paganos. Al fin Dios los rechazó y les quitó completamente sus privilegios.
Sin embargo, con la venida del Mesías como Simiente de David y mediante el verdadero Israel de Dios -la simiente espiritual de Abrahán- se cumplirá en cierta forma ese plan, aunque diferente en muchos sentidos del designio original (ver Rom. 9: 6-8; PR 526, 527).
Que yo no conocía.
Ver Isa. 55: 5. 45. Se someterán. "Me adulan" (BJ). Literalmente, "fingirán sumision".
47.
Viva Jehová.
Aquí llega David a la sección final de su cántico (vers. 47-51). Debido a las victorias que el Señor le había dado, lo alaba y le agradece. El Señor no lo había olvidado ni abandonado: estaba siempre presente como el Dios viviente (Sal. 42: 2; Isa. 37: 4, 17; jer. 10:10; Ose. l:10; 1 Tim. 6: 17), "el único que tiene inmortalidad" (1 Tim. 6: 16). Dios era más que una mera teoría o una abstracción para David; éste había aprendido a conocerlo como a tan Amigo y Salvador personal, y ahora expresa su alabanza agradecida por su maravillosa liberación y su cuidado tan misericordioso. 703
Mi roca.
Ver Sal. 89: 26. David otra vez recuerda lo que Dios significa para él; es tanto su roca como su salvación, el Dios que es su fortaleza y defensa y que le proporciona salvación.
48.
Venga mis agravios.
Dios vive y se interesa. No abandonó a David como a una víctima indefensa en manos de sus enemigos, sino que le hizo justicia (ver Sal. 94:1; Luc. 18: 7).
49.
Me libra.
Repetidas veces David se encontró rodeado por sus enemigos, aparentemente indefenso y en poder de ellos; pero Dios no sólo lo sacó victoriosamente de sus manos, sino que lo ayudó a subyugarlos completamente.
Varón violento.
Algunos comentadores piensan que esta frase alude específicamente a Saúl, pero tal vez su aplicación es general. Todo el contenido del cántico, y particularmente la última sección, dan la impresión de que David no pensaba aquí específicamente en Saúl sino en sus enemigos en general. Ellos, en realidad, eran varones violentos, y si hubiesen podido apoderarse de David lo habrían tratado cruelmente. Con mucha bondad el Señor había librado a David de tales hombres.
50.
Por tanto.
Este "por tanto" vincula la expresión del agradecimiento de David con la narración precedente de las misericordias de Dios para con él. El secreto de la profunda experiencia religiosa de David residía en el hecho de que constantemente recordaba las misericordias recibidas de Dios y no cesaba de agradecerle por ellas.
Entre las naciones.
Las notables victorias de David ensalzaron el poder del Dios de Israel ante las naciones. Pablo cita este versículo para ilustrar la forma en que el conocimiento de Dios iría a los gentiles por medio de la predicación del Evangelio (Rom. 15: 9). El plan de Dios era que Israel fuera su evangelio de salvación. Con frecuencia el salmista habló de la gloria que acompañaría a Israel si cumplía su excelso destino. Anticipaba el tiempo cuando toda la tierra adoraría a Dios y le cantaría alabanzas (Sal. 66: 4), y cuando todos los reyes de la tierra se postrarían ante él y todas las naciones le servirían (Sal. 72: 11). Por eso el salmista exhortó a Israel para que publicara "entre los pueblos sus obras" (Sal. 9: 11) y "entre las naciones su gloria" (Sal. 96: 3), y expresó su intención personal de alabar a Dios entre los pueblos y de cantar de él entre las naciones (Sal. 57: 9. Cf. Sal. 105: 1; Isa. 12: 4).
51.
Salva gloriosamente.
"Grandes triunfos da a su rey" (Sal. 18: 50). Es claro el significado: el Señor confiere la plenitud de su salvación sobre el rey al concederle triunfos cada vez mayores y más aplastantes sobre sus enemigos.
A su descendencia.
Aquí parece haber una referencia a la profecía de Natán del cap. 7: 12-16, de que después de la muerte de David, el Señor levantaría su linaje y establecería para siempre el trono de su reino. David ahora agradece al Señor por esta gran misericordia. Todo el salmo es una sinfonía de alabanza y agradecimiento, una bella y sincera expresión de la confianza que David tenía en Dios y de que aceptaba con agradecimiento la seguridad de que el Señor le daría el reino a él y a su linaje para siempre.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
36 Ev 463,464; 1JT 404; MeM 54; TM 101 704

2 SAMUEL - CAPÍTULO 23       AUDIO
1 Últimas palabras de David. 6 La condición diferente de los impíos. 8 Los valientes de David.


1 ESTAS son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de jacob, El dulce cantor de Israel.
2 El Espíritu de jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua.
3 El Dios de Israel ha dicho, Me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que gobierne en el temor de Dios.
4 Será como la luz de la mañana, Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.
5 No es así mi casa para con Dios; Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, Ordenado en todas las cosas, y será guardado, Aunque todavía no haga él florecer Toda mi salvación y mi deseo.
6 Mas los impíos serán todos ellos como espinos arrancados, Los cuales nadie toma con la mano.
7 Sino que el que quiere tocarlos se arma de hierro y de asta de lanza, Y son del todo quemados en su lugar.
8 Estos son los nombres de los valientes que tuvo David; Joseb-basebet el tacmonita, principal de los capitanes; éste era Adino el eznita, que mató a ochocientos hombres en una ocasión.
9 Después de éste, Eleazar hijo de Dodo, ahohíta, uno de los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían reunido allí para la batalla, y se habían alejado los hombres de Israel.
10 Este se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada. Aquel día Jehová dio una gran victoria, y se volvió el pueblo en pos de él tan sólo para recoger el botín.
11 Después de éste fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos.
12 El entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria.
13 Y tres de los treinta jefes descendieron y vinieron en tiempo de la siega a David en la cueva de Adulam; y el campamento de los filisteos estaba en el valle de Refaim
14 David entonces estaba en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filisteos.
15 Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!
16 Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová diciendo:
17 Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto.
18 Y Abisai hermano de Joab, hijo de Sarvia, fue el principal de los treinta. Este alzó su lanza contra trescientos, a quienes mató, y ganó renombre con los tres.
19 El era el más renombrado de los treinta, y llegó a ser su jefe; mas no igualó a los tres primeros.
20 Después, Benaía hijo de joiada, hijo de un varón esforzado, grande en proezas, de Cabseel. Este mató a dos leones de Moab; y él mismo descendió y mató a un león en medio de un foso cuando estaba nevando
21 También mató él a un egipcio, hombre de gran estatura; y tenía el egipcio una lanza en su mano, pero descendió contra él con un palo, y arrebató al egipcio la lanza de la mano, y lo mató con su propia lanza. 705
22 Esto hizo Benaía hijo de Joiada, y ganó renombre con los tres valientes.
23 Fue renombrado entre los treinta, pero no igualó a los tres primeros. Y lo puso David como jefe de su guardia personal.
24 Asael hermano de Joab fue de los treinta; Elhanán hijo de Dodo de Belén,
25 Sama harodita, Elica harodita,
26 Heles paltita, Ira hijo de Iques, tecoíta,
27 Abiezer anatotita, Mebunai husatita,
28 Salmón abohíta, Maharai netofatita,
29 Heleb hijo de Baana, netofatita, ltai hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamín,
30 Benaía piratonita, Hidai del arroyo de Gaas,
31 Abialbón arbatita, Azmavet barhumita,
32 Eliaba saalbonita, Jonatán de los hijos de Jasén,
33 Sama ararita, Ahíam hijo de Sarar, ararita,
34 Elifelet hijo de Ahasbai, híjo de Maaca, Eliam hijo de Ahitofel, gilonita,
35 Hezrai carmelita, Paarai arbita,
36 Igal hijo de Natán, de Soba, Bani gadita,
37 Selec amonita, Naharai beerotita, escudero de Joab hijo de Sarvia
38 Ira trita, Gareb, trita,
39 Urías heteo; treinta y siete por todos.


1.
Las palabras postreras de David.
Este capítulo consta de dos partes: los vers. 1-7 son un salmo que constituye la última declaración registrada de David, y los vers. S-39 son una lista de sus valientes. Este salmo no se encuentra en el libro de los Salmos.
Dijo.
Heb. ne'um, una afirmación divina pronunciada directamente por Dios o por medio de sus profetas. La palabra no se usa para designar el habla común humana. Con mucha frecuencia aparece en la frase "dice Jehová". Los falsos profetas usaban esa palabra cuando querían dar la apariencia de que transmitían mensajes divinos (Jer. 23: 31).
Fue levantado en alto.
David era un hombre de origen humilde a quien el Señor eligió y encumbró a los puestos de profeta y rey (ver 2 Sam. 7: 8, 9; Sal. 78: 70; 89: 27).
Dulce cantor de Israel.
Estas palabras describen adecuadamente al hombre que no sólo escribió este cántico sino también muchos Salmos que han resultado una inspiración para los seres humanos de todos los siglos.
2.
Espíritu de Jehová.
El mensaje no era una declaración personal de David. El hecho de que hablara el Espíritu Santo justifica el uso de la palabra ne'um (ver com. vers. 1).
En mi lengua.
Ver Jer. 1: 9; cf. 2 Ped. 1: 2 1.
3.
La Roca de Israel
Esta frase, paralela con la que la precede, indica el estilo poético de este cántico. Compárese también con las frases paralelas del vers. 2.
Justo.
El sentido del hebreo es: "el que rige rectamente". Se ensalza la bendición de tener un gobernante justo. No se trata de amonestar a un gobernante para que rija rectamente.
En el temor de Dios.
"Las autoridades ... que hay, por Dios han sido establecidas", y el magistrado "es servidor de Dios" (Rom. 13: 1, 4). Por lo tanto, todo el que gobierna debiera hacerlo siempre teniendo temor de Dios, y comprendiendo que gobierna porque el Altísimo lo permite y que el cielo lo hace responsable de cada decisión que tome.
4.
Como la luz.
Ver Sal. 89: 36. El que gobierna para Dios será como el sol, que proporciona luz, calor y bendiciones a la tierra.
La hierba.
El verdor de la tierra proviene de la obra de la luz del sol y de la lluvia. Así también el que gobierna puede producir muchas bendiciones si desempeña su cargo con justicia y en el temor de Dios.
5.
No es así.
Algunos comentadores expresan esta cláusula en forma de pregunta: "¿Y no es un hecho que mi casa está en esa condición para con Dios?" Como David se había esforzado por gobernar justa y sabiamente, en constante temor de Dios, el Señor prometió establecer su casa para siempre. La promesa era condicional, y sus descendientes literales no cumplieron las condiciones. Por eso tan sólo mediante Cristo -como la simiente de David- se cumplirá esa promesa.
Todavía no haga él florecer.
Algunos sugieren que esta cláusula, en armonía con la primera, también debiera ser una interrogación: "¿No hará, pues, que prosperen todos mis deseos?" Se ha sugerido una paráfrasis que está en armonía con la forma interrogativa: "¿Y no es un hecho que mi casa está en esa condición para con Dios? Pues para esto él ha hecho conmigo un pacto eterno, según el cual pueda ordenar todas las cosas a fin de hacerlas seguras. ¿Y no ha de hacer él que se 706 produzca mi salvación, y acaso no hará que prospere todo mi deseo?"
6.
Como espinos.
En contraste con el establecimiento del trono de David, triste sería la suerte de los impíos. Los inicuos no gozarían de los frutos de la salvación, sino que serían "como espinos arrancados", desechados como algo completamente inservible para ser consumidos y desaparecer.
Con la mano.
Los impíos son como espinas que atraviesan la mano de los que tratan de tocarlos, de modo que los medios comunes no son suficientes para apartarlos del camino.
8.
De los valientes.
Con este versículo comienza la segunda sección del capítulo (vers. 8-39), que contiene una lista de los valientes de David. La misma enumeración, con algunas variantes, aparece en 1 Crón. 11: 11-47. En Crónicas figura esta lista en el principio del relato del reinado de David. Aquí se presenta al terminar el relato; pero es evidente que data de los comienzos del reinado de David (ver com. vers. 24).
Joseb-basebet.
Aparece en 1 Crón. 11:11 como "Jasobeam hijo de Hacmoni". Había estado con David en Siclag (1 Crón. 12: 1, 6).
Principal de los capitanes.
Según 1 Crón. 27: 2, era capitán de la primera división del ejército de David, que servía durante el primer mes del año. En cuanto a la palabra traducida aquí "capitán", ver com. 2 Rey. 7: 2.
Adino el eznita.
En vez de este nombre propio, dice en la BJ: "Fue el que blandió su lanza". En el pasaje paralelo se lee: "El cual blandió su lanza" (1 Crón. 11: 11). La nota de pie de página de la BJ aclara: "Aquí y a continuación, el hebreo, las versiones y Cro [Crónicas] ofrecen variantes en los nombres propios" (2 Sam. 23: 8).
Ochocientos.
En 1 Crón. 11: 11 dice "trescientos". Es imposible decir cuál es el número correcto. Uno de los manuscritos de la versión Siriaca dice "ochocientos" también en Crónicas.
9.
Dodo.
Tal vez es Dodai, el comandante de la segunda división del ejército que servía durante el segundo mes (1 Crón. 27: 4).
Desafiaron a los filisteos.
Eleazar "estuvo con David en Pas-damim, estando allí juntos en batalla los filisteos" (1 Crón. 11: 13). Pasdamim también figura como "Efes-damim"(1 Sam. 17: 1). Fue el lugar donde acamparon los filisteos cuando Goliat desafió a los ejércitos de Israel y fue muerto por David.
10.
Quedó pegada su mano a la espada.
Durante tanto tiempo se había aferrado a su espada, que le fue difícil dejarla después.
11.
Lentejas.
En 1 Crón. 11: 13, 14 dice "cebada". Quizá se trataba de ambas cosechas. Este encuentro parece que fue el resultado de una incursión efectuada por Sama en una parcela que tal vez los filisteos recorrían en busca de alimentos.
13.
Tres de los treinta.
Probablemente había varios grupos de tres entre los 30 valientes de David. Parece que al principio hubo un grupo compuesto exactamente de 30 valientes, pero más tarde aumentó este número, como se ve por los 37 que aquí se presentan (vers. 39). Los tres a que se hace referencia aquí quizá no eran los tres mencionados previamente: Joseb-basebet, Eleazar y Sama (vers. 8-11).
El valle de Refaim.
Al suroeste de Jerusalén (ver com. cap. 5: 18).
17.
La sangre.
Para David el agua conseguida a riesgo de la vida de esos hombres era como la sangre en la cual estaba su vida (ver Gén. 9: 4; Lev. 17: 1 0, 11).
18.
Principal de los treinta.
Según algunas versiones siriacas, debe leerse "treinta", pero en el hebreo parecería leerse "tres", aunque la palabra está mal escrita o incompleta. Si se lee "tres", Abisai era el primero de la segunda tríada (vers. 19), y Benaía (vers. 20, 22) era el segundo. No se menciona al tercer miembro. Si Abisai era el principal de los "treinta", entonces Benaía era además de los tres, pero él y Abisaino eran iguales a ellos.
20.
Benaía.
El comandante de la guardia personal de David (los cereteos y peleteos) durante todo el reinado de David (caps. 8: 18; 20: 23) y comandante de la tercera división de David (1 Crón. 27: 5, 6). Tuvo una actuación descollante al apoyar a Salomón cuando Adonías se esforzó por ocupar el trono y le fue dado el cargo de comandante en jefe del ejército de Salomón en lugar de Joab (1 Rey. 1: 8, 26, 32-39; 2: 25-35; 4: 4). Su padre, Joiada, es llamado "sumo sacerdote"(1 Crón. 27: 5).
Cabseel.
Ciudad del extremo sur de Judá, cerca de la frontera edomita (Jos. 15: 21).
Dos leones.
"Dos hijos de Ariel de Moab" (BJ ed. 1967). Heb. 'a'riel. Literalmente, "león de Dios". En dos manuscritos de la LXX dice "hijos de Ariel". Algunos piensan que Benaía 707 mató a dos hijos de un rey moabita que se llamaba Ariel.
Mató un león.
Matar a un león se consideraba una hazaña de gran valor (ver 1 Sam. 17: 34-36).
21.
De gran estatura.
"Hombre de cinco codos de estatura" (1 Crón. 11: 23).
23.
Jefe de su guardia.
La guardia personal de David (ver com. vers. 20).
24.
Asael.
Puesto que Abner mató a Asael mientras David reinaba en Hebrón (cap. 2: 23), es evidente que esta lista corresponde a los comienzos del reinado de David. Asael comandaba la cuarta división de David (1 Crón. 27: 7).
25.
Sama harodita.
O "Samot harodita" (1 Crón. 11: 27), o "Samhut izraíta" (1 Crón. 27: 8).
26.
Heles paltita.
O "Heles pelonita" (1 Crón. 11: 27), el comandante de la séptima división (1 Crón. 27: 10).
Ira.
Comandante de la sexta división (1 Crón. 27: 9). Procedía de Tecoa, donde después vivió el profeta Amós (Amós 1:1), a 8 km al sur de Belén. Tecoa ahora se llama Teqú'.
27.
Abiezer.
Natural de Anatot, más tarde residencia de jeremías (Jer. 1:1), y comandante de la novena división (1 Crón. 27: 12).
Mebunai.
O "Sibecai"(1 Crón. 11: 29 y 27: 11), comandante de la octava división. Mató al gigante filisteo Saf (2 Sam. 2 1: 18).
28.
Salmón.
O "llai"(1 Crón. 11: 29).
Maharai.
Comandante de la décima división (1 Crón. 27: 13). Netofa estaba en un conjunto de aldeas que había cerca de Belén (1 Crón. 2: 54; 9: 16; Neh. 7: 26; 12: 28).
29.
Heleb.
O "Heled"(1 Crón. 11: 30) o "Heldai"(1 Crón. 27: 15), comandante de la 12.ª división.
30.
Benaía.
Efrainita comandante de la 11a división (1 Crón. 27: 14).
Hidai.
O "Hura"(1 Crón. 11: 32). En hebreo la d y la r son tan parecidas, que fácilmente se puede confundir una con la otra (ver com. 2 Sam. 8: 12).
31.
Abi-albón.
O "Abiel" (1 Crón. 11: 32).
32.
Los hijos de Jasén.
"los hijos de Hasem gizonita" (1 Crón. 11: 34).
Jonatán.
En 1 Crón. 11: 34 este nombre aparece con la siguiente explicación: "Hijo de Sage hararita". En uno de los manuscritos de Samuel de la LXX se lee: "Jonatán, el hijo de Shammah el hararita".
33.
Sarar.
O "Sacar"(1 Crón. 11: 35).
34.
Elifelet hijo de Ahasbai.
"Elifal hijo de Ur, Hefer mequeratita"(1 Crón. 11: 35, 36). (En la lista de Crónicas hay dos valientes en vez de uno.)
Eliam.
En 1 Crón. 11: 36 se omite a Eliam, pero se añade otro nombre, el de "Ahías pelonita". Es interesante saber que entre los valientes de David estaba el hijo de Ahitofel, su famoso consejero (ver 2 Sam. 15: 31; 16: 23).
35.
Hezrai.
"Hezro" (1 Crón. 11: 37). La mayoría de los valientes de David eran de los distritos de donde él era oriundo. Carmelo, la moderna Kermel, quedaba a 11,6 km al sur de Hebrón.
Paarai arbita.
Quizá el mismo que "Naarai hijo de Ezbai" (1 Crón. 11: 37).
36.
Igal hijo de Natán.
Quizá sea "Joel hermano de Natán" (1 Crón. 11: 38).
Bani gadita.
Quizá sea "Mibhar hijo de Hagrai" (1 Crón. 11: 38).
37.
Selec amonita.
Había muchos extranjeros distinguidos que servían a David. Entre ellos, "Igal hijo de Natán, de Soba", sirio (vers. 36; cf. cap. 8: 3, 5, 12); "Itai geteo" (cap. 15: 18, 19), de la ciudad filistea de Gat, y "Urías heteo" (vers. 39). Tal vez todos ellos aceptaron la religión hebrea.
Naharai.
Tal vez el principal de los diez escuderos de Joab (2 Sam. 18: 15), o quizá originalmente el único escudero de Joab.
38.
Ira itrita.
Aparentemente el mismo Ira que fue uno de los sacerdotes del tiempo de David (cap. 20: 26).
Gareb itrita.
Los itritas eran familias de las inmediaciones de Quiriat-jearim (1 Crón. 2: 53), aldea a 13 km al noroeste de Jerusalén, donde quedó el arca después de que la tomaron los filisteos en tiempo de Elí (1 Sam. 7: 2).
39.
Urías heteo.
Ver cap. 11. Después del nombre de Urías, aparecen 16 valientes en la lista de 1 Crón. 11: 41-47. Sus nombres no se encuentran en Ninguna otra parte de la Biblia. Tal vez se distinguieron después de que se había preparado esta lista.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-5 PP 817
3, 4 PR 18
4 DTG 78; PR 507
13-17 PP 796
15-17 HH 217 708

2 SAMUEL - CAPÍTULO 24       AUDIO
1 David, tentado por Satanás, fuerza a Joab a contar el pueblo. 5 Los capitanes, al cabo de nueve meses y veinte días vuelven a Jerusalén con el censo del pueblo. 10 Dios propone tres plagas a David, éste se arrepiente y elige tres días de pestilencia. 15 Después de la muerte de setenta mil hombres David reconoce su pecado y Jerusalén es salvada de la destrucción. 18 David, dirigido por Dios, compra la era de Arauna, hace sacrificios en ese lugar y con eso detiene la plaga.


1 VOLVIÓ a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, haz un censo de Israel y de Judá.
2 Y dijo el rey a Joab, general del ejército que estaba con él: Recorre ahora todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo, para que yo sepa el número de la gente.
3 Joab respondió al rey: Añada Jehová tu Dios al pueblo cien veces tanto como son, y que lo vea mi señor el rey; mas ¿por qué se complace en esto mi señor el rey?
4 Pero la palabra del rey prevaleció sobre Joab y sobre los capitanes del ejército. Salió, pues, Joab, con los capitanes del ejército, de delante del rey, para hacer el censo del pueblo de Israel.
5 Y pasando el Jordán acamparon en Aroer, al sur de la ciudad que está en medio del valle de Gad y junto a Jazer.
6 Después fueron a Galaad y a la tierra baja de Hodsi; y de allí a Danjaán y a los alrededores de Sidón.
7 Fueron luego a la fortaleza de Tiro, y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos, y salieron al Neguev de Judá en Beerseba.
8 Después que hubieron recorrido toda la tierra, volvieron a Jerusalén al cabo de nueve meses y veinte días.
9 Y Joab dio el censo del pueblo al rey; y fueron los de Israel ochocientos mil hombres fuertes que sacaban espada, y los de Judá quinientos mil hombres.
10 Después que David hubo censado al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente.
11 Y por la mañana, cuando David se hubo levantado, vino palabra de Jehová al profeta Gad, vidente de David, diciendo:
12 Ve y di a David: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te ofrezco; tú escogerás una de ellas, para que yo la haga.
13 Vino, pues, Gad a David, y se lo hizo saber, y le dijo: ¿Quieres que te vengan siete años de hambre en tu tierra? ¿o que huyas tres meses delante de tus enemigos y que ellos te persigan? ¿o que tres días haya peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué responderé al que me ha enviado.
14 Entonces David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caigamos ahora en mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas, mas no caiga yo en manos de hombres.
15 Y Jehová envió la peste sobre Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado; y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beerseba, setenta mil hombres
16 Y cuando el ángel extendió su mano sobre Jerusalén para destruirla, Jehová se arrepintió dé aquel mal, y dijo al ángel que destruía al pueblo: Basta ahora; detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna jebuseo.
17 Y David dijo a Jehová, cuando vio al ángel que destruía al pueblo: Yo pequé, yo hice la maldad; ¿qué hicieron estas ovejas? Te ruego que tu mano se vuelva contra mí, y contra la casa de mi padre.
18 Y Gad vino a David aquel día, y le dijo: Sube, y levanta un altar a Jehová en la era de Arauna jebuseo.
19 Subió David, conforme al dicho de Gad, según había mandado Jehová;
20 y Arauna miró, y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él. Saliendo entonces Arauna, se inclinó delante del rey, rostro a tierra.
21 Y Arauna dijo: ¿Por qué viene mi señor el rey a su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era, a fin de edificar un altar a Jehová, para que cese la mortandad del pueblo.
22 Y Arauna dijo a David: Tome y ofrezca mi señor el rey lo que bien le pareciera; he aquí bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para leña. 709
23 Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio.
24 Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.
25 Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel.


1.
Volvió a encenderse.
No se presenta aquí la causa del enojo. El contexto sugiere que podría haberse debido al aumento del orgullo y la autosuficiencia de Israel a causa de la reciente grandeza nacional. Se habían despertado la ambición de obtener grandeza mundana y el deseo de ser como las naciones circundantes, y con esto los israelitas perdieron de vista el destino solemne al cual habían sido llamados como nación.
Incitó.
Es decir, el Señor incitó. El pasaje paralelo dice: "Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel" (1 Crón. 21: 1). Estas declaraciones no son necesariamente contradictorias; simplemente pueden representar dos aspectos de un mismo hecho. En el versículo que consideramos tenemos otro ejemplo en que se atribuye a Dios lo que él no impide. Fue en realidad Satanás quien instigó el orgullo y la ambición que indujeron al rey de Israel a tomar medidas para aumentar su ejército, con el propósito de extender las fronteras de Israel mediante nuevas conquistas militares (ver PP 809).
Censo de Israel.
No hay nada en el relato que indique con precisión cuándo sucedió esto durante la vida de David. El hecho de que Joab se encargara de esa tarea durante casi diez meses (vers. 8), muestra que debe haber sido cuando reinaba la paz. En el pasaje paralelo (1 Crón. 21), inmediatamente después del relato está el registro de los preparativos de David para la construcción del templo. Tanto en Samuel como en Crónicas, esos preparativos están entre las últimas cosas que se consignan del reinado de David. Todo esto lleva a la conclusión de que el censo militar se efectuó al final del reinado de David.
2.
A Joab.
La tarea fue asignada a Joab porque comandaba el ejército, y el censo tenía propósitos militares (ver vers. 9; PP 809).
Desde Dan hasta Beerseba.
La frase se presenta al revés en 1 Crón. 21: 2: "Desde Beerseba hasta Dan" (ver 2 Crón. 30: 5). En todos los libros anteriores -Jueces, Samuel y Reyes- dice: "Desde Dan hasta Beerseba" (Juec. 20: 1; 1 Sam. 3: 20; 2 Sam. 3: 10; 17: 11; 24: 2, 15; 1 Rey. 4: 25). Una explicación razonable para esta inversión es que cuando se escribió Crónicas -por el siglo V AC- Judá se destacaba en la mente de los hebreos cuando se referían al reino indiviso, pues Israel, el reino del norte, había terminado dos siglos antes. Puesto que Dan estaba en el reino del norte, difícilmente habría parecido apropiado si se mencionara antes que Beerseba. Por tanto, el empleo de la expresión "desde Dan hasta Beerseba" es una indicación de la antigüedad del libro de Samuel.
3.
¿Por qué?
Joab era un general endurecido e inescrupuloso, pero aun él pudo darse cuenta de que un censo tal no estaba en armonía con los principios fundamentales de la monarquía hebrea. Mediante varias preguntas procuró que David reconociera la necedad de su proceder.
5.
Pasando el Jordán.
En Crónicas se omiten los detalles de la forma en que se tomó el censo. Pasando el Jordán, Joab y los capitanes del ejército comenzaron la tarea en el extremo sur, en Aroer. Esta ciudad estaba a orillas del río Arnón (Deut. 2: 36; Jos. 13: 16), en la frontera sur del territorio de Israel en la Transjordania. Sus ruinas todavía llevan el nombre de 'Arâ'ir.
En medio del valle.
O "en medio del wadi" (ver Jos. 13: 9).
De Gad.
Una de las revisiones críticas de la LXX dice: "Hacia Gad" o "a Gad".
Jazer.
Ciudad limítrofe de Gad (Jos. 13: 24, 25).
6.
A Galaad.
Galaad estaba al sureste del mar de Galilea, e incluía a Gad y a Manasés.
Tierra baja de Hodsi.
Nada se sabe de esta tierra ni de su nombre. Uno de los textos revisados de la LXX dice: "Cades en la tierra de los hititas". La BJ dice: "Al país de los hititas".
Danjaán.
Este es el único lugar donde aparece el nombre "Dan" con el sufijo "jaán". No hay duda de que se refiere a "Dan" porque se menciona dos veces (vers. 2, 15), y también 710 porque a esta altura de la descripción correspondería un lugar en el extremo norte, en las proximidades de Sidón (ver Jos. 19: 47; Juec. 18: 27-29).
Sidón.
Aunque Sidón nominalmente estaba en el territorio de la tribu de Aser, al parecer nunca estuvo en poder de esa tribu (Juec. 1: 31, 32).
7.
La fortaleza de Tiro.
Llegaron a algún lugar fortificado de la frontera fenicia en las proximidades de Tiro, aunque no fueron hasta la ciudad misma. En ese tiempo, Tiro era un Estado independiente cuyo rey, Hiram, fue amigo tanto de David (2 Sam. 5: 11; 1 Crón. 14: 1) como de Salomón (1 Rey. 5: 1).
Los heveos.
Parece que un residuo de esos antiguos moradores del país (Deut. 7: 1; Juec. 3: 5) todavía ocupaba algunas partes de los confines de Israel.
En Beerseba.
No se dan detalles de los lugares visitados cuando se llevó a cabo el censo en las zonas principales de Israel y Judá.
8.
Nueve meses y veinte días.
Este detalle exacto refleja cuán fidedigno es el registro. El hecho de que se necesitara tanto tiempo indica que se realizó minuciosamente la tarea.
9.
Dio el censo.
"La cifra del censo" (BJ). Las cifras aquí presentadas difieren de las de 1 Crón. 21: 5. Algunos creen que el total asignado a Israel en Crónicas puede haber incluido el ejército permanente de 288.000 hombres (1 Crón. 27: 1-15). Otros dan por sentado que ese total incluye un cálculo aproximado de las tribus de Leví y Benjamín que no fueron censadas (1 Crón. 21: 6). Quizá pueda haber una diferencia entre los "fuertes" aquí mencionados y "todo Israel" de 1 Crón. 21: 5; el primer grupo consistía en las tropas capaces de un servicio activo, y el segundo incluía además las unidades de reserva. En todo caso, las cifras que se dan evidentemente son números redondos.
10.
He pecado gravemente.
Mientras se hacía el censo, David comenzó a recapacitar en las consecuencias de lo que había hecho y se dio cuenta de que estaba cometiendo una falta. Fue el Espíritu de Dios quien le habló y le mostró la necedad de su conducta. Con profunda humildad confesó su falta delante de Dios y pidió perdón.
13.
Siete años.
"Tres años" (BJ). La LXX dice "tres años" y también el pasaje paralelo de 1 Crón. 21: 12.
14.
Mano de Jehová.
Pareciera que David no eligió con exactitud cuál sería su castigo, sino sólo que procediera de Dios. Tanto la peste como el hambre podrían ser consideradas como procedentes directamente del Señor. Cualquiera de los castigos caería tanto sobre la nación como sobre el rey, pero puesto que el pueblo fomentaba los mismos pecados que los que movieron la conducta de David, mediante el error cometido por David el Señor castigó también los pecados de Israel (ver PP 810).
15.
Hasta el tiempo señalado.
Los tres días especificados (vers. 13).
16.
Jehová se arrepintió.
Ver com. Gén. 6: 6; Exo. 32: 14.
Arauna.
U "Ornán" (1 Crón. 21: 15).
17.
Yo pequé.
David confesó francamente su pecado. No intentó echar la culpa a nadie más. Él era el principal culpable, y reconoció esa responsabilidad ante Dios.
18.
Levanta un altar.
El punto donde se detuvo el ángel estaba sobre el monte Moriah, donde Abrahán había erigido un altar para ofrecer a Isaac, y donde Dios se le había aparecido (Gén. 22: 1-14; 2 Crón. 3: 1); y fue aquí donde Salomón levantó después su templo. El lugar donde la muerte había sido detenida por la misericordia era terreno sagrado, y por lo tanto fue reconocido como tal por el pueblo de Dios (ver PP 810, 811).
23.
Todo esto.
Tan pronto como Arauna supo que David deseaba la era para edificar un altar, estuvo dispuesto a dársela junto con los bueyes y los trillos. Estuvo listo a hacer un sacrificio personal para que pudiera detenerse la plaga.
24.
Por precio te lo compraré.
Nada más justo que David comprara la era con dinero y que no la aceptara como un regalo. El principio que movió a David es fundamental en todo verdadero servicio y sacrificio.
Cincuenta siclos de plata.
El pasaje paralelo dice "seiscientos siclos de oro" (1 Crón. 21: 25). Quizá lo consignado en Samuel corresponda sólo con el precio pagado por parte de la compra. David pagó 50 siclos de plata -570 gramos- por "la era y los bueyes". En Crónicas se dice que compró el "lugar" por 600 siclos de oro: 6,84 kg. El "lugar" quizá implique todo el monte Moriah, donde después se construyó el templo.
25.
Sacrificó holocaustos.
En ese tiempo se ofrecían los holocaustos en Gabaón, donde estaba el tabernáculo mosaico (1 Crón. 16: 39, 711 40; 21: 29; 2 Crón. 1: 3-6). Leemos que cuando se presentaron las ofrendas, el Señor "le respondió por fuego desde los cielos en el altar del holocausto" (1 Crón. 21: 26). David decidió que en ese sitio se construiría la casa de Jehová (1 Crón. 22: 1; 2 Crón. 3: 1).
El libro de Samuel termina con este relato del arrepentimiento de David y su reconciliación con Dios. La vida de David es un testimonio constante de la bondad y misericordia de Dios y del poder de su gracia salvadora manifestada en quienes ferviente y humildemente se entregan a él.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-25 PP 809-811
1-13 PP 809
14 5T 57; TM 361
14-25 PP 810
24 2T 127 715