El Segundo Libro de las CRÓNICAS

[Una introducción combinada del Primero y Segundo Libros de las Crónicas se presenta inmediatamente antes del comentario del Primer Libro de las Crónicas.]


2 CRONICAS
- CAPÍTULO 1 - - AUDIO
1 La ofrenda solemne de Salomón en Gabaón. 7 Salomón escoge la sabiduría y es bendecido por Dios. 13 Poder y riqueza de Salomón.

1 SALOMON hijo de David fue afirmado en su reino, y Jehová su Dios estaba con él, y lo engrandeció sobremanera.
2 Y convocó Salomón a todo Israel, a jefes de millares y de centenas, a jueces, y a todos los príncipes de todo Israel, jefes de familias.
3 Y fue Salomón, y con él toda esta asamblea, al lugar alto que había en Gabaón; porque allí estaba el tabernáculo de reunión de Dios, que Moisés siervo de Jehová había hecho en el desierto.
4 Pero David había traído el arca de Dios de Quiriat- jearim al lugar que él le había preparado; porque él le había levantado una tienda en Jerusalén.
5 Asimismo el altar de bronce que había hecho Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, estaba allí delante del tabernáculo de Jehová, al cual fue a consultar Salomón con aquella asamblea.
6 Subió, pues, Salomón allá delante de Jehová, al altar de bronce que estaba en el tabernáculo de reunión, y ofreció sobre él mil bolocaustos.
7 Y aquella noche apareció Dios a Salomón y le dijo: Pídeme lo que quieras que yo te dé.
8 Y Salomón dijo a Dios: Tú has tenido con David mi padre gran misericordia, y a mí me has puesto por rey en lugar suyo.
9 Confírmese pues, ahora, oh Jehová Dios, tu palabra dada a David mi padre; porque tú me has puesto por rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra.
10 Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?
1 1 Y dijo Dios a Salomón: Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey,
12 sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después de ti.
13 Y desde el lugar alto que estaba en Gabaón, delante del tabernáculo de reunión, volvió Salomón a Jerusalén, y reinó sobre Israel.
14 Y juntó Salomón carros y gente de a 216caballo; y tuvo mil cuatrocientos carros, los cuales puso en las ciudades de los carros y con el rey en Jerusalén.
15 Y acumuló el rey plata y oro en Jerusalén como piedras, y cedro como cabrahigos de la Sefela en abundancia.
16 Y los mercaderes del rey compraban por contrato caballos y lienzos finos de Egipto para Salomón.
17 Y subían y compraban en Egipto un carro por seiscientas piezas de plata, y un caballo por ciento cincuenta; y así compraban por medio de ellos para todos los reyes de los heteos, y para los reyes de Siria.
1.
Fue afirmado.
O "se fortaleció", o "se estableció".
Estaba con él.
Cf. 1 Crón. 9: 20; 11: 9. Una de las lecciones más importantes de los libros de las Crónicas es que la presencia y la bendición del Señor proporcionan verdadero éxito a las personas.
Lo engrandeció sobremanera.
Cf. 1 Crón. 29: 25.
3.
Gabaón.
Pueblo a 9, 6 km al noroeste de Jerusalén. Los primitivos habitantes de Palestina adoraban en lugares altos, y a veces se emplea este término para los centros del culto de Dios. Según 1 Rey. 3: 4, Salomón iba a Gabaón para ofrecer sacrificios a Dios.
El tabernáculo.
Habían pasado unos 480 años (cf. 1 Rey. 6: 1) del momento cuando Moisés había construido el tabernáculo del desierto en ocasión del éxodo de Egipto. Esta construcción antigua y sagrada, que había tenido tanta importancia en la historia de Israel, todavía era su centro de culto. Había sido erigido para que sirviera como sin lugar donde Dios se encontraría con su pueblo, como lo había prometido (Exo. 25: 8, 22; Núm. 17: 4), y allí continuó yendo la gente para aproximarse a la presencia del Señor.
4.
Pero . . . el arca.
Israel tenía dos centros nacionales de culto, aunque Moisés había ordenado que tuvieran solo uno (Deut. 12: 5, 6, 11, 13, 18; 16: 2; 26: 2; 31: 11).
Tienda.
Ver 1 Crón. 15: 1.
5.
El altar de bronce.
Dios había dado instrucciones para que hicieran el altar de bronce (Exo, 27: 1-8). El relato de la construcción del altar aparece en Exo. 38: 1-7.
Bezaleel.
Ver Exo. 31: 2; 35: 30. En cuanto a su genealogía, ver 1 Crón. 2: 3-20. Descendía de Judá por el linaje de Hezrón, Caleb y Hur (1 Crón. 2: 3-5, 18-20).
6.
Delante de Jehová.
El tabernáculo construido por Moisés era el santuario de Dios o su lugar de morada (Exo. 25: 8). El altar estaba delante de la entrada del tabernáculo (Exo. 40: 6), y por eso se consideraba que estaba delante de Jehová (ver Juec. 20: 23, 26).
Holocaustos.
Cf. 1 Rey. 3: 4.
7.
Apareció Dios.
Se comunicó mediante un sueño (1 Rey. 3: 5).
8.
Gran misericordia.
Compárese con la declaración más amplia de la respuesta de Salomón en 1 Rey. 3: 69.
9.
Tu palabra.
Es decir, la promesa de que las casas de David y Salomón serían establecidas para siempre (1 Crón. 17: 23-27; 28: 7).
Como el polvo.
Compárese con la declaración paralela: "un pueblo grande que no se puede contar ni numerar por su multitud" (1 Rey. 3: 8).
10.
Sabiduría y ciencia.
Ver com. 1 Rey. 3: 9.
Para presentarme delante.
"Para que sepa conducirme ante este pueblo" (BJ). Es decir, para dirigir al pueblo como su pastor (Núm. 27: 17). Cf. 1 Rey. 3: 7.
12.
Bienes y gloria.
Cf 1 Crón. 29: 25. La forma aquí resumida omite la promesa condicional de larga vida mencionada en 1 Rey. 3: 14.
13.
Reinó sobre Israel.
Lo registrado en Crónicas omite algunos detalles, tales como que Salomón se despertó para descubrir que había tenido un sueño, su ida a Jerusalén para ofrecer sacrificios en ese santuario (1 Rey. 3: 15) y el relato de su fallo en el caso de las dos rameras y el niño (1 Rey. 3: 16-28).
14.
Carros y gente de a caballo.
Ver com. 1 Rey. 10: 26. El relato de los carros y jinetes de Salomón, sus tesoros de plata y oro como asimismo de sus actividades en el comercio de caballos y carros entre Egipto y los reyes heteos o hititas y de Siria (2 Crón. 1: 14-17), es casi idéntico con la narración de 1 Rey. 10: 26-29.
15.
Oro.
Este metal no se menciona en la declaración paralela de 1 Rey. 10: 27 ni en 2 Crón. 9: 27.
Cabrahígos.
Abundaban en las tierras bajas 217 de Judá y en el valle del Jordán (1 Crón. 27: 28). Otras versiones usan el sinónimo "sicómoro".
16.
Lienzos.
Ver com. 1 Rey. 10: 28 donde se trata ampliamente el texto paralelo.
17.
Heteos.
"Hititas" (BJ). En el tiempo de Salomón se había fragmentado el imperio hitita, pero todavía existían muchos reinos hititas pequeños en el norte de Siria, en las proximidades del Eufrates.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 PR 22
2, 3 PR 19
11 PR 20
7-12 Ed 45; 3JT 428; 3T 449
12 PR 20
15 PR 38
16 PR 40

2 CRONICAS - CAPÍTULO 2 - - AUDIO
1,17 Obreros de Salomón para la construcción del templo.3 Su mensaje a Hiram solicitando trabajadores y materiales.11 Hiran le responde cortésmente.

1 DETERMINO, pues, Salomón edificar casa al nombre de Jehová, y casa para su reino.
2 Y designó Salomón setenta mil hombres que llevasen cargas, y ochenta mil hombres que cortasen en los montes, y tres mil seiscientos que los vigilasen.
3 Y envió a decir Salomón a Hiram rey de Tiro: Haz conmigo como hiciste con David mi padre, enviándole cedros para que edificara para sí casa en que morase.
4 He aquí, yo tengo que edificar casa al nombre de Jehová mi Dios, para consagrársela, para quemar incienso aromático delante de él, y para la colocación continua de los panes de la proposición, y para holocaustos a mañana y tarde, en los días de reposo,* nuevas lunas, y festividades de Jehová nuestro Dios; lo cual ha de ser perpetuo en Israel.
5 Y la casa que tengo que edificar, ha de ser grande; porque el Dios nuestro es grande sobre todos los dioses.
6 Mas ¿quién será capaz de edificarle casa, siendo que los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerlo? ¿Quién, pues, soy yo, para que le edifique casa, sino tan sólo para quemar incienso delante de él?
7 Envíame, pues, ahora un hombre hábil que sepa trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en púrpura, en grana y en azul, y que sepa esculpir con los maestros que están conmigo en Judá y en Jerusalén, los cuales dispuso mi padre.
8 Envíame también madera del Líbano: cedro, ciprés y sándalo; porque yo sé que tus siervos saben cortar madera en el Líbano; y he aquí, mis siervos irán con los tuyos,
9 para que me preparen mucha madera, porque la casa que tengo que edificar ha de ser grande y portentosa.
10 Y he aquí, para los trabajadores tus siervos, cortadores de madera, he dado veinte mil coros de trigo en grano, veinte mil coros de cebada, veinte mil batos de vino, y veinte mil batos de aceite.
11 Entonces Hiram rey de Tiro respondió por escrito que envió a Salomón: Porque Jehová amó a su pueblo, te ha puesto por rey sobre ellos.
12 Además decía Hiram: Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que hizo los cielos y la tierra, y que dio al rey David un hijo sabio, entendido, cuerdo y prudente, que edifique casa a Jehová, y casa para su reino.
13 Yo, pues, te he enviado un hombre hábil y entendido, Hiram-abi,
14 hijo de una mujer de las hijas de Dan, mas su padre fue de Tiro; el cual sabe trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y en madera, en púrpura y en azul, en lino y en carmesí; asimismo sabe esculpir toda clase de figuras, y sacar toda forma de diseño que se le pida, con tus hombres peritos, y con los 218 de mi señor David tu padre.
15 Ahora, pues, envíe mi señor a sus siervos el trigo y cebada, y aceite y vino, que ha dicho;
16 y nosotros cortaremos en el Líbano la madera, que necesites, y te la traeremos en balsas por el mar hasta Jope, y tú la harás llevar hasta Jerusalén.
17 Y contó Salomón todos los hombres extranjeros que había en la tierra de Israel, después de haberlos ya contado David su padre, y fueron hallados ciento cincuenta y tres mil seiscientos.
18 Y señaló de ellos setenta mil para llevar cargas, y ochenta mil canteros en la montaña, y tres mil seiscientos por capataces para hacer trabajar al pueblo.
1.
Determinó . . . edificar
Los cap.2-7 en que narran la edificación y consagración del templo, en general son paralelos con 1 Rey. 5-8. En lo registrado en Reyes, la determinación de Salomón de edificar una casa para el Señor se expresa en su mensaje a Hiram de Tiro (1 Rey. 5: 5).
Nombre de Jehová.
Cf. 1 Crón. 22: 7, 10; 28: 3; 29: 16; 1 Rey. 5: 3, 5. Ver también el t. I, págs. 179-181.
Casa para su reino.
Es decir, el palacio real y sus diferentes dependencias. Se los describe en 1 Rey. 7: 1-12, pero tan sólo se alude incidentalmente a ellos en 2 Crón. 2: 12; 7: 11; 8: 1.
2.
Setenta mil.
La información que aquí se da se repite en el vers. 18. Ver com. 1 Rey. 5: 15,16.
3.
Hiram.
Los vers. 3-16 tratan del arreglo de Salomón con Hiram de Tiro. Este tema se presenta en 1 Rey. 5: 1-18. Lo registrado en Reyes menciona los envíos hechos por Hiram de "sus siervos" a Salomón (1 Rey. 5: 1), detalle que no se consigna en Crónicas. También incluye, como parte del mensaje de Salomón, una referencia al hecho de que David no pudo edificar el templo debido a sus guerras (1 Rey. 5: 3), a la paz del tiempo de Salomón (1 Rey. 5: 4) y a la promesa del Señor para David (1 Rey. 5: 5), tres asuntos que no se mencionan en este capítulo sino en 1 Crón. 22: 8-10. Los temas tratados en Crónicas que no aparecen en Reyes son: los negocios de Hiram con David (2 Crón. 2: 3), la parte del incienso aromático, la colocación continua de los panes de la proposición y los holocaustos matutinos y vespertinos de los servicios del templo (vers. 4), la grandeza del templo como casa de Dios (vers. 5, 6), el pedido de un obrero capacitado para trabajar en metal y en telas (vers. 7), las clases de árboles requeridos (vers. 8) y el pago a los cortadores de madera de Hiram (vers. 10).
Haz conmigo.
Estas palabras no están en el hebreo. Han sido añadidas por los traductores. Tácitamente están en la cláusula "como hiciste con David mi padre".
4.
Al nombre de Jehová.
Debía edificarse el templo como un lugar de residencia para Jehová, donde estuviera presente con su pueblo (ver Exo. 25: 8) y para que se pudiera glorificar su nombre en la tierra. Allí debían celebrarse los diversos ritos y las ceremonias que se instituyeron para el tabernáculo del desierto.
Incienso aromático.
Cf. Exo. 30: 7, 8. El revelador vio el humo del incienso que acompañaba las oraciones de los santos cuando penetraban en la presencia de Dios (Apoc. 8: 3, 4). El incienso representa los méritos y la intercesión de Cristo, su perfecta justicia, lo único que hace aceptable a Dios el culto de seres pecaminosos (ver PP 366).
Los panes de la proposición.
Ver com. Exo. 25: 30; Lev. 24: 5-8. El pan de la proposición señalaba a Cristo, el pan vivo (Juan 6: 33-35, 48-51; PP 367).
Holocaustos.
Ver com. Exo. 29: 38-41; Núm. 28: 3-10. El fuego de estas ofrendas debía arder continuamente, y no apagarse ni de día ni de noche (ver Lev. 6: 9, 12, 13).
Festividades.
Cf. 1 Crón. 23: 31; Núm. 28: 16 a 29: 39; ver com. Lev. 23.
5.
Ha de ser grande.
El templo mismo no debía ser físicamente grande, pero tenía que ser de una belleza sin par, de un esplendor único, engalanado con piedras preciosas, adornado con oro bruñido: representaría la sobresaliente belleza de la santidad que caracteriza a Dios y todas las cosas que se relacionan con él.
Sobre todos los dioses.
Cf. Exo. 18: 11; Deut. 10: 17; Sal. 77: 13; 95: 3; 135: 5.
6.
No pueden contenerlo.
Salomón repitió 219 este pensamiento en su oración de dedicación del templo (2 Crón. 6: 18; 1 Rey. 8: 27). Ninguna construcción de la tierra puede representar adecuadamente la grandeza y gloria de Dios. Al escribir a Hiram de Tiro, Salomón no vaciló en exaltar a Dios por su grandeza y bondad. Si el antiguo pueblo de Dios no hubiese sido continuamente remiso en magnificar al Señor y hubiese proclamado sus alabanzas, muchos individuos de distintas naciones habrían conocido al verdadero Dios y habrían concurrido para adorarlo en su templo de Jerusalén.
¿Quién, pues, soy yo?
A esta altura de su vida, Salomón era un hombre de profunda devoción y señalada humildad. Reconocía su completa insignificancia ante la grandeza del cielo y el esplendor y la grandeza de Dios.
7.
Dispuso mi padre.
Cf. 1 Crón. 22: 14, 15; 28: 21.
8.
Sándalo.
Estos árboles se traían en los barcos de Hiram desde Ofir; se usaban para hacer columnas del templo y del palacio, y para construir instrumentos musicales (1 Rey. 10: 11, 12).
Madera.
Cf. 1 Rey. 5: 6.
10.
He dado.
Se pagaba con alimentos. Un "coro" era una medida de 220 litros; y un "bato", de 22 litros. Este convenio era mutuamente ventajoso, pues Hiram necesitaba alimentos, que Fenicia producía poco y que sobreabundaban en Israel, y Salomón necesitaba madera, que escaseaba en Israel y que abundaba en Fenicia.
11.
Por escrito.
No se consigna en Reyes que Hiram hubiera contestado por escrito.
Amó a su pueblo.
Hiram había llegado a reconocer que el Señor estaba con David y que ciertamente amaba a los israelitas. La fidelidad con que David reconocía al Señor debe haber impresionado a las naciones que lo rodeaban.
12.
Bendito sea Jehová.
Hiram habla con deferencia y respeto del Dios de los hebreos, que tanto había bendecido a David y a su hijo, lo que constituye una indicación adicional (cf. vers. 11) de que estaba profundamente impresionado con la religión de Israel.
Hizo los cielos y la tierra.
La religión hebrea ponía énfasis en la verdad de que Dios era el Creador de los cielos y la tierra, y presentaba este hecho como una de las características sobresalientes que distinguían a Jehová de los dioses de las naciones circunvecinas. La observancia del sábado tenía el propósito de hacer resaltar esta característica. De modo que cuando Hiram habló de Jehová, claramente se refirió a él como el Creador de los cielos y de la tierra y rindió el debido respeto a su excelsa posición y a su santo nombre (ver com. 1 Rey. 5: 7).
14.
Hijas de Dan.
Según 1 Rey. 7: 14, Hiram era "hijo de una viuda de la tribu de Neftalí". Esta no es necesariamente una contradicción, pues la madre podría haber sido de la tribu de Dan y el padre, originalmente, miembro de la tribu de Neftalí que obtuvo la ciudadanía de Tiro.
Sabe trabajar.
Estas palabras, así como todo el resto del versículo, parecen aplicarse a Hiram y no a su padre tirio.
Mi señor David.
El uso de este término denota sumisión, o por lo menos un gran respeto (ver Gén. 32: 4, 5, 18; 42: 10; 2 Rey. 8: 12). David dominaba una gran parte de Palestina y Siria, desde los límites de Egipto hasta el Eufrates.
15.
Que ha dicho.
Ver vers. 10.
16.
Jope.
Puerto del Mediterráneo, a unos 56 km al noroeste de Jerusalén. Era el puerto natural de Jerusalén. Jonás se embarcó aquí para ir a Tarsis (Jon. 1: 3). Cuando se reedificó el templo después del exilio en Babilonia, otra vez se enviaron a Jope balsas con troncos de cedro de Tiro (Esd. 3: 7). Jope ahora se llama Jafa.
17.
Extrajeros.
Los que no eran israelitas. Sin duda este grupo consistía principalmente en descendientes de las tribus cananeas autóctonas que no habían sido expulsados por Israel (ver Juec. 1: 21-36; 1 Rey. 9: 20, 21).
Haberlos ya contado.
Probablemente aquí se alude al censo mencionado en 1 Crón. 22: 2. Los habitantes aborígenes fueron reducidos a servidumbre en el tiempo de la conquista (ver com. Juec. 1: 28, 30, 33, 35; cf. Jos. 9: 27).
Esta sección de Crónicas es paralela con 1 Rey. 5: 13-18, pero tiene varias variantes. Nada se dice en Crónicas del primer contingente de 30.000 hombres, de los cuales 10.000 servían cada mes (1 Rey. 5: 13, 14). Se registra el total de 153.600 extranjeros; este detalle no se menciona en Reyes.
18.
Setenta mil.
Estos items también se consignan en 1 Rey. 5: 15.
Tres mil seiscientos.
Ver com. 1 Rey. 5: 16 donde hay una explicación de la aparente 220 discrepancia entre este número y los 3.300 que figuran allí. Los 70.000 que llevaban cargas, los 80.000 "canteros en la montaña" y los 3.600 capataces dan un total de 153.600 obreros (ver vers. 17).
COMENTARIO DE ELENA G. DE WHITE
1-3 PR 25
7 PR 46
13, 14 PR 25
14 PR 46


2 CRONICAS - CAPÍTULO 3 - - AUDIO
1 El lugar y el momento en que se inicia la construcción del templo. 3 Las medidas y los adornos de la construcción. 11 Los querubines. 14 El velo y las columnas.

1 COMENZÓ Salomón a edificar la casa de Jehová en Jerusalén, en el monte Moriah, que había sido mostrado a David su padre, en el lugar que David había preparado en la era de Ornán jebuseo.
2 Y comenzó a edificar en el mes segundo, a los dos días del mes, en el cuarto año de su reinado.
3 Estas son las medidas que dio Salomón a los cimientos de la casa de Dios. La primera, la longitud, de sesenta codos, y la anchura de veinte codos.
4 El pórtico que estaba al frente del edificio era de veinte codos de largo, igual al ancho de la casa, y su altura de ciento veinte codos; y lo cubrió por dentro de oro puro.
5 Y techó el cuerpo mayor del edificio con madera de ciprés, la cual cubrió de oro fino, e hizo realzar en ella palmeras y cadenas.
6 Cubrió también la casa de piedras preciosas para ornamento; y el oro era oro de Parvaim.
7 Así que cubrió la casa, sus vigas, sus umbrales, sus paredes y sus puertas, con oro; y esculpió querubines en las paredes.
8 Hizo asimismo el lugar santísimo, cuya longitud era de veinte codos según el ancho del frente de la casa, y su anchura de veinte codos; y lo cubrió de oro fino que ascendía a seiscientos talentos.
9 Y el peso de los clavos era de uno hasta cincuenta siclos de oro. Cubrió también de oro los aposentos.
10 Y dentro del lugar santísimo hizo dos querubines de madera, los cuales fueron cubiertos de oro.
11 La longitud de las alas de los querubines era de veinte codos; porque una ala era de cinco codos, la cual llegaba hasta la pared de la casa, y la otra de cinco codos, la cual tocaba el ala del otro querubín.
12 De la misma manera una ala del otro querubín era de cinco codos, la cual llegaba hasta la pared de la casa, y la otra era de cinco codos, que tocaba el ala del otro querubín.
13 Estos querubines tenían las alas extendidas por veinte codos, y estaban en pie con los rostros hacia la casa.
14 Hizo también el velo de azul, púrpura, carmesí y lino, e hizo realzar querubines en él.
15 Delante de la casa hizo dos columnas de treinta y cinco codos de altura cada una, con sus capiteles encima, de cinco codos.
16 Hizo asimismo cadenas en el santuario, y las puso sobre los capiteles de las columnas; e hizo cien granadas, las cuales puso en las cadenas.
17 Y colocó las columnas delante del templo, una a la mano derecha, y otra a la izquierda; y a la de la mano derecha llamó Jaquín, y a la de la izquierda, Boaz.
1.
Monte Moriah.
El lugar donde se construyó el templo aquí se identifica como la montaña de la tierra de Moriah donde Abrahán demostró su disposición para ofrecer a Isaac en sacrificio (Gén. 22: 2, 9).
Era de Ornán.
Cf. 2 Sam. 24: 16-25; 1 Crón. 21: 14-28. La aparición del ángel ante David, la orden del mensajero celestial para que David construyera un altar en la era de 221 Ornán, y la respuesta mediante fuego, pueden haberse considerado como una indicación de que éste era el sitio que el Señor había elegido para que Israel sacrificara y rindiera culto (1 Crón. 22: 1- 5).
2.
Los dos días del mes.
Cf. 1 Rey. 6: 1. El texto de Crónicas no da el nombre del mes, pero en Reyes se lo identifica y se le da su antiguo nombre: Zif. En los tiempos postexílicos, se conocía este mes por el nombre de Iyyar, adoptado de la palabra babilonia Aiaru. Crónicas tampoco menciona que esto sucedió 480 años después del éxodo.
El 4.o año de Salomón se puede ubicar provisionalmente en 967/66 AC, computando de otoño a otoño. Según esto, la construcción del templo comenzó en la primavera [del hemisferio norte] de 966 (ver t. 11, págs. 138, 163).
3.
Las medidas.
En cuanto a la dimensión del codo en los diferentes períodos de la historia israelita, ver t. 1, pág. 174.
Sesenta codos.
Cf. 1 Rey. 6: 2.
4.
Veinte codos.
El pórtico ubicado al frente del edificio tenía el mismo ancho del templo -20 codos- y 10 codos de fondo (1 Rey. 6: 13).
Ciento veinte.
Según 1 Rey. 6: 2, la altura del templo era de 30 codos. Reyes no da la altura del pórtico, pero la cifra aquí dada -120 codos, osea 53,3 m- daría como resultado una construcción distinta a todo lo conocido en la arquitectura antigua. Un pórtico de 20 x 10 x 120 codos en realidad sería una torre con dimensiones de rascacielos. Quizá se trate en realidad de 20 codos en armonía con varios manuscritos de la LXX y las versiones siríacas (ver com. 1 Rey. 6: 3).
5.
El cuerpo mayor.
Es decir, el lugar santo, que tenía 40 codos de largo (1 Rey. 6: 17).
Cubrió de oro fino.
El maderamen del interior del templo estaba recubierto con oro. Cf. 1 Rey. 6: 20- 22.
6.
Piedras preciosas.
El templo estaba adornado con piedras preciosas reunidas por David (1 Crón. 29: 2). También en 1 Rey. 10: 11 se relata que los navíos de Hiram traían piedras preciosas de Ofir.
Parvaim.
Este lugar, no identificado aún, se piensa que estuvo en Arabia. El nombre Parvaim sólo aparece aquí en la Biblia.
7.
La casa.
El lugar santo. Lo que se da aquí es una continuación del vers. 5. Su propósito es explicar cómo todo el recinto estaba enteramente recubierto con oro, incluso sus vigas, postes, paredes y puertas (ver 1 Rey. 6: 21, 22).
Querubines.
En 1 Rey. 6: 29 se describen estas decoraciones murales.
8.
Según el ancho.
El lugar santísimo era un cubo perfecto. Tenía 20 codos de largo, ancho y alto (1 Rey. 6: 20).
Seiscientos talentos.
Esto representaría más de 20 toneladas de oro, si se computa el talento como de 34, 20 kg.
9.
De uno hasta cincuenta siclos.
El hebreo dice que el peso de los clavos era de 50 siclos, o sea 570 g. Esta cantidad sería muy pequeña para todos los clavos usados. Quizá el pasaje se refiera al peso de cada clavo. La traducción de la RVR parecería basarse en la LXX. Tal vez los clavos se usaban para sujetar las láminas de oro en las superficies de madera.
Aposentos.
Ver com. 1 Crón. 28: 11.
10.
Dos querubines.
Cf. 1 Rey. 6: 23- 28.
De madera.
"De obra esculpida" (BJ). Según el Heb., estaban hechos de "obra de fundición", pero la palabra sólo aparece aquí, y su sentido no es claro; la LXX dice que eran ,"obra de madera". Según 1 Rey. 6: 23, los querubines eran de madera de olivo (ver com. Neh. 8: 15).
11.
Veinte codos.
Es decir, el largo total de las alas de los dos querubines era de 20 codos. Puesto que el lugar santísimo tenía 20 codos de ancho, las alas extendidas de ambos querubines iban de una pared a la otra. Cada querubín cubría pues 10 codos, y cada ala tenía 5 codos de largo. De ese modo, el ala externa de cada querubín tocaba una de las paredes exteriores del edificio, al paso que el ala interna de cada uno tocaba la del otro.
12.
Una ala.
Ver com. vers. 11.
13.
Estaban en pie.
Cada uno tenía 10 codos de alto (1 Rey. 6: 26).
Hacia la casa.
"Casa" parece indicar el "lugar santo" (ver vers. 5- 7). Si es así, los querubines del templo de Salomón no estaban uno frente al otro con la cabeza inclinada, como sucedía con los que estaban sobre el propiciatorio (Exo. 25: 20), sino que estaban como guardianes, uno a cada extremo del arca, y ambos con el rostro hacia el lugar santo y hacia el frente oriental del edificio.
14.
Velo.
Este formaba la separación entre el lugar santo y el lugar santísimo. En 1 Rey. 6: 21 no se menciona este velo, pero se dice que Salomón "cerró la entrada del santuario [lugar santísimo] con cadenas de oro". El velo 222 tal vez estaba suspendido de las cadenas de oro.
Azul, púrpura, carmesí.
Los colores en el velo del tabernáculo eran "azul, púrpura, carmesí" (Exo. 26: 31).
Hizo realzar querubines.
En el velo había figuras de querubines celestiales (Exo. 26: 31).
15.
Dos columnas.
Ver com. 1 Rey. 7: 15.
Capiteles.
Partes superiores de las columnas.
16.
Cien granadas.
Evidentemente había 100 granadas en cada una de las dos franjas paralelas que decoraban los capiteles de cada columna; o sea un total de 400 granadas en ambas columnas (2 Crón. 4: 13; 1 Rey. 7: 20, 42; cf. Jer. 52: 22, 23).
17.
Delante del templo.
"En el pórtico del templo" (1 Rey. 7: 21). Se levantó una columna a cada lado del pórtico para formar la entrada del templo.
Jaquín.
Tal vez significa "él establecerá". Boaz. Tal vez significa "en él hay fortaleza".
Boaz.
Tal vez significa "en él hay fortaleza".


2 CRONICAS - CAPÍTULO 4 - - AUDIO
1 El altar de bronce. 2 El mar de bronce sobre doce bueyes. 6 Las diez fuentes, los diez candeleros y las diez mesas. 9 Los atrios y los utensilios de bronce. 19 Los utensilios de oro.

1 HIZO además un altar de bronce de veinte codos de longitud, veinte codos de anchura, y diez codos de altura.
2 También hizo un mar de fundición, el cual tenía diez codos de un borde al otro, enteramente redondo; su altura era de cinco codos, y un cordón de treinta codos de largo lo ceñía alrededor.
3 Y debajo del mar había figuras de calabazas que lo circundaban, diez en cada codo alrededor; eran dos hileras de calabazas fundidas juntamente con el mar.
4 Estaba asentado sobre doce bueyes, tres de los cuales miraban al norte, tres al occidente, tres al sur, y tres al oriente; y el mar descansaba sobre ellos, y las ancas de ellos estaban hacia adentro.
5 Y tenía de grueso un palmo menor, y el borde tenía la forma del borde de un cáliz, o de una flor de lis. Y le cabían tres mil batos.
6 Hizo también diez fuentes, y puso cinco a la derecha y cinco a la izquierda, para lavar y limpiar en ellas lo que se ofrecía en holocausto; pero el mar era para que los sacerdotes se lavaran en él.
7 Hizo asimismo diez candeleros de oro según su forma, los cuales puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda.
8 Además hizo diez mesas y las puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda; igualmente hizo cien tazones de oro.
9 También hizo el atrio de los sacerdotes, y el gran atrio, y las portadas del atrio, y cubrió de bronce las puertas de ellas.
10 Y colocó el mar al lado derecho, hacia el sureste de la casa.
11 Hiram también hizo calderos, y palas, y tazones; y acabó Hiram la obra que hacía al rey Salomón para la casa de Dios.
12 Dos columnas, y los cordones, los capiteles sobre las cabezas de las dos columnas, y dos redes para cubrir las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas;
13 cuatrocientas granadas en las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para que cubriesen las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas.
14 Hizo también las basas, sobre las cuales colocó las fuentes;
15 un mar, y los doce bueyes debajo de él;
16 y calderos, palas y garfios; de bronce muy fino hizo todos sus enseres Hiram-abi al rey Salomón para la casa de Jehová.
17 Los fundió el rey en los llanos del Jordán, en tierra arcillosa, entre Sucot y Seredata.
18 Y Salomón hizo todos estos enseres en número tan grande, que no pudo saberse el peso del bronce. 223
19 Así hizo Salomón todos los utensilios para la casa de Dios, y el altar de oro, y las mesas sobre las cuales se ponían los panes de la proposición;
20 asimismo los candeleros y sus lámparas, de oro puro, para que las encendiesen delante del lugar santísimo conforme a la ordenanza.
21 Las flores, lamparillas y tenazas se hicieron de oro, de oro finísimo;
22 también las despabiladores, los lebrillos, las cucharas y los incensarios eran de oro puro. Y de oro también la entrada de la casa, sus puertas interiores para el lugar santísimo, y las puertas de la casa del templo.
1.
Hizo además.
El cap. 4 trata de los muebles, las vasijas y los utensilios del templo.
Altar de bronce.
La construcción del altar de bronce de los holocaustos no se menciona en el relato paralelo de 1 Rey. 6 y 7, pero incidentalmente se alude a él en 1 Rey. 8: 64; 9: 25. Por 2 Crón. 6: 12 y 2 Rey. 16: 14 se ve que el altar estaba en el atrio delante del templo. El altar de bronce del templo descrito por Ezequiel se levantaba sobre varias gradas o terrazas (Eze. 43: 13- 17).
2.
Un mar de fundición.
Un gran recipiente hecho de metal fundido (ver com. 1 Rey. 7: 23).
3.
Figuras de calabazas.
Los vers. 2- 5 coinciden casi literalmente con 1 Rey. 7: 23- 26. Sin embargo, en el hebreo, donde en Crónicas dice "bueyes", en Reyes dice "calabazas". Las palabras hebreas para "bueyes" , beqarim y "calabazas", peqa'im, son algo similares y pueden haberse confundido. Muchos comentadores creen que el texto, en ambos casos, debiera rezar "calabazas", tal como está en la RVR. La BJ dice "calabazas" en Reyes y "figuras de bueyes" en Crónicas, traduciendo fielmente el original.
4.
Doce bueyes.
Este versículo es prácticamente idéntico al de 1 Rey. 7: 25.
5.
Un palmo menor.
Cf. 1 Rey. 7: 26.
Tres mil batos.
En 1 Rey. 7: 26 se dice que la capacidad era de 2.000 batos. Podría ser que 2.000 batos fuera la cantidad que comúnmente contenía el tanque, pero que llenado hasta los bordes contendría 3.000 batos. Un bato era el equivalente aproximado de 22 litros (ver com. 1 Rey. 7: 23; t. 1, pág. 176).
6.
Diez fuentes.
Cf. 1 Rey. 7: 38, 39. Las diez bases sobre las cuales estaban las fuentes se describen con detalles en 1 Rey. 7: 27- 37.
7.
Diez candeleros.
Cf. 1 Rey. 7: 49; Jer. 52: 19. Había diez candeleros en el templo de Salomón. Quizá estaban los diez además del candelero original del tabernáculo (Exo. 25: 31- 39; 37: 17-24). No se dice si imitaban el modelo del candelero original.
8.
Diez mesas.
Tal vez las diez mesas eran para los panes de la proposición (en el cap. 4: 19 y en 1 Crón. 28: 16 se mencionan las "mesas" para los panes de la proposición), aunque 1 Rey. 7: 48 sólo menciona una mesa. Sólo había una mesa en el tabernáculo (Exo. 25: 23, 30; 37: 10).
Cien tazones.
En 1 Rey. 7: 50 se mencionan "tazas" pero no se da su número.
9.
Atrio de los sacerdotes.
Evidentemente, el "atrio interior" (ver com. 1 Rey. 6: 36 y 7: 12) y quizá el "atrio de arriba" de Jer. 36: 10.
Gran atrio.
Cf. 1 Rey. 7: 12. Que el templo tenía dos atrios también resulta evidente por 2 Rey. 21: 5 y 23: 12.
Cubrió de bronce.
En el antiguo Cercano Oriente, a veces las puertas estaban cubiertas de bronce. El palacio de Salmanasar III, de Balawat, tenía grandes puertas labradas de bronce, que se cree que deben haber tenido casi 7m de alto, y cada una tenía hojas de casi 2 m de ancho (cf. 1 Rey. 6: 32).
10.
Al lado derecho.
El "mar" (vers. 2) fue puesto en el atrio, en el rincón sudeste del templo. Las direcciones se dan en hebreo desde el punto de vista de un individuo que estuviera mirando hacia el este; de modo que el lado derecho indica el sur. Cf. 1 Rey. 7: 39. Ver com. Gén. 23: 19; Exo. 3: 1.
11.
Hiram también hizo.
Los vers. 11 - 18, que describen los artículos de bronce, son paralelos con 1 Rey. 7: 40- 47.
Calderos.
Cf. 1 Rey. 7: 40. Los calderos que se mencionan aquí se usaban para cocer la carne de los sacrificios (ver 1 Sam. 2: 13, 14).
12.
Dos columnas.
Cf. cap. 3: 15- 17.
Los cordones.
O "capiteles redondos" (1 Rey. 7: 41).
Los capiteles.
Ver com. cap. 3: 15.
13.
Granadas.
Cf. 1 Rey. 7: 42.
14.
Basas.
Había diez basas para las diez fuentes (1 Rey. 7: 43).
15.
Un mar.
Cf. 2 Crón. 4: 2; 1 Rey. 7: 23, 24. 224
Doce bueyes.
Cf. 2 Crón. 4: 4; 1 Rey. 7: 25.
16.
Calderos.
Cf. Exo. 27: 3. Los calderos se usaban para recibir las cenizas. Los garfios se usaban para el manejo de la carne de los sacrificios (ver 1 Sam. 2: 13, 14).
Bronce muy fino.
Bronce pulido o bruñido.
17.
Sucot.
Pueblo al este del Jordán (Juec. 8: 4, 5), identificado como Tell Deiralá, a cerca de 2 km al norte del Jaboc y a unos 11 km al noreste de Tell Damiyeh (Adam). Jacob construyó una casa en Sucot con establos para su ganado después de volver de Mesopotamia (Gén. 33: 17).
Seredata.
No se conoce ningún lugar llamado así. Posiblemente debería leerse "Saretán" (1 Rey. 7: 46).
18.
Peso del bronce.
El pasaje paralelo de 1 Rey. 7: 47 reza: "Y no inquirió Salomón el peso del bronce de todos los utensilios, por la gran cantidad de ellos". No se consignó, pues, el peso de los utensilios de bronce.
19.
Todos los utensilios.
Los vers. 19- 22 dan una lista de los objetos de oro (ver 1 Rey. 7: 48-50).
Las mesas.
El pasaje paralelo de 1 Rey. 7: 48 dice "una mesa". También en 2 Crón. 13: 11 y 29: 18 se menciona una sola mesa. El tabernáculo no tenía sino una mesa para los panes de la proposición (Exo. 25: 23, 30; 37: 10). Ver com. 2 Crón. 4: 8 en cuanto a las "diezmesas" del templo.
20.
Los candeleros.
Ver com. vers. 7.
Para que las encendiesen.
Cf. Exo. 27: 20.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
7, 19, 21 PR 25


2 CRONICAS - CAPÍTULO 5 - - AUDIO
1 La dedicación de los tesoros. 2 La solemne instalación del arca en el lugar santísimo. 11 Dios acepta las alabanzas y da una señal visible de su favor.

1 ACABADA toda la obra que hizo Salomón para la casa de Jehová, metió Salomón las cosas que David su padre había dedicado; y puso la plata, y el oro, y todos los utensilios, en los tesoros de la casa de Dios.
2 Entonces Salomón reunió en Jerusalén a los ancianos de Israel y a todos los príncipes de las tribus, los jefes de las familias de los hijos de Israel, para que trajesen el arca del pacto de Jehová de la ciudad de David, que es Sion.
3 Y se congregaron con el rey todos los varones de Israel, para la fiesta solemne del mes séptimo.
4 Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel, y los levitas tomaron el arca;
5 y llevaron el arca, y el tabernáculo de reunión, y todos los utensilios del santuario que estaban en el tabernáculo; los sacerdotes y los levitas los llevaron.
6 Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel que se había reunido con él delante del arca, sacrificaron ovejas y bueyes, que por ser tantos no se pudieron contar ni numerar.
7 Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines;
8 pues los querubines extendían las alas sobre el lugar del arca, y los querubines cubrían por encima así el arca como sus barras.
9 E hicieron salir las barras, de modo que se viesen las cabezas de las barras del arca delante del lugar santísimo, mas no se veían desde fuera; y allí están hasta hoy.
10 En el arca no había más que las dos tablas que Moisés había puesto en Horeb, con las cuales Jehová había hecho pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto.
11 Y cuando los sacerdotes salieron del santuario (porque todos los sacerdotes que se hallaron habían sido santificados, y no guardaban sus turnos; 225
12 y los levitas cantores, todos los de Asaf, los de Hemán y los de Jedutún, juntamente con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino, estaban con címbalos y salterios y arpas al oriente del altar; y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas),
13 cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y dar gracias a Jehová, y a medida que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos de música, y alababan a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se llenó de una nube, la casa de Jehová.
14 Y no podían los sacerdotes estar allí para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová haría llenado la casa de Dios.
1.
Acabada.
Este versículo pertenece en realidad a la terminación del cap. 4 pues resume el material allí tratado. En el pasaje paralelo aparece como el último versículo del capítulo (1 Rey. 7: 51).
2.
Reunió...a los ancianos.
El pasaje comprendido entre los caps. 5: 2 y 7: 22 describe la dedicación del templo de Salomón. (Ver com. 1 Rey. 8: 1 a 9: 9.) El pasaje de 2 Crón. 5: 2- 11, 14 es casi un duplicado exacto del texto paralelo de 1 Rey. 8: 1- 11. Lo registrado en Crónicas incluye un detalle importante que no se halla en Reyes: las circunstancias en las cuales se realizó la manifestación de la presencia de Dios (2 Crón. 5: 11- 13).
Ciudad de David.
Se había dejado el arca en una tienda en la ciudad de David (1 Crón. 16: 1). La ciudad de David era el sector bajo, o más meridional, de la ciudad de Jerusalén: el antiguo baluarte Jebuseo de Sion capturado por David, donde él tenía su residencia real (2 Sam. 5: 6- 9; 1 Crón. 11: 5, 7). El monte donde se construyó el templo estaba al norte del monte de Sion. Se había llevado el arca a la ciudad de David desde la casa de Obed-edom (2 Sam. 6: 12, 16; 1 Crón. 15).
3.
La fiesta.
La fiesta de los tabernáculos que se celebró después de la dedicación (ver com. cap. 7: 8- 10). Esta fiesta era una ocasión de gozo para los hebreos (Lev. 23: 39- 43; cf. Neh. 8: 14- 18).
4.
Los levitas.
El pasaje paralelo reza "los sacerdotes" (1 Rey. 8: 3). El registro añade que "los sacerdotes metieron el arca" (2 Crón. 5: 7). De modo que "levitas" aquí debe significar los levitas que eran hijos de Aarón y, por lo tanto, sacerdotes.
5.
El tabernáculo.
El tabernáculo fue trasladado desde Gabaón (ver cap. 1: 3; PR 27).
Los sacerdotes y los levitas.
La tarea de transportar el arca y los utensilios del tabernáculo fue asignada a los coatitas (Núm. 3: 30, 31; 4: 4, 15). Aarón, cuyos hijos eran sacerdotes, era descendiente de Coat (1 Crón. 6: 2, 3, 54). Ver com. 1 Rey. 8: 3, 4.
6.
Sacrificaron ovejas y bueyes.
En este caso, el sacrificio correspondió -en una escala mayor- con los servicios de la ocasión cuando David trasladó el arca de la casa de Obed-edom a la ciudad de David (2 Sam. 6: 13; 1 Crón. 15: 26).
7.
Querubines.
Ver cap. 3: 11- 13.
9.
Hicieron salir las barras.
Ver com. 1 Rey. 8: 8.
Hasta hoy.
Si todo el libro de Crónicas fue recopilado después del exilio (véase la Introducción a Crónicas, págs. 119- 121), el recopilador aquí preserva una declaración que con toda seguridad fue escrita antes de la destrucción del templo (2 Rey. 24: 13; 25: 9, 13- 17) y antes de que se escondiera el arca en una cueva (ver PR 334).
10.
En el arca no había.
Dentro del arca sólo estaban las dos tablas de piedra con la ley de Dios. No estaban más allí la vasija con el maná ni la vara de Aarón (ver com. 1 Rey. 8: 9).
Había hecho pacto.
La ley de Dios era la base del antiguo pacto que Dios hizo con Israel en Horeb, cuando lo sacó de Egipto (Exo. 19: 5- 8; 34: 27, 28); y también era la base del nuevo pacto bajo el cual prometía escribir la ley divina en el corazón (Jer. 31: 33, 34).
11.
Porque todos los sacerdotes.
Desde este punto en adelante hasta la cláusula "porque su misericordia es para siempre" (vers. 13), lo registrado es peculiar de Crónicas. Entre las dos cláusulas que forman las mitades del corto versículo de 1 Rey. 8: 10, lo registrado en Crónicas describe un asunto importante, presenta los detalles exactos de la manifestación de la presencia divina en el templo.
Habían sido santificados.
Es decir, se habían purificado ceremonialmente para que 226 pudieran participar en este solemne servicio (ver 1 Crón. 15: 12).
12.
Vestidos de lino.
Cf. 1 Crón. 15: 27.
Címbalos.
Cf. 1 Crón. 15: 28.
Trompetas.
Cf. 1 Crón. 15: 24.
13.
Alabar y dar gracias.
La música es una forma de culto. La alabanza y el agradecimiento son partes importantes de la oración. A medida que el pueblo elevaba la voz en gozosa alabanza a Dios y en agradecido recuerdo de sus bendiciones y favores maravillosos, Dios se acercó y una nube llenó el templo.
14.
Había llenado la casa.
Cf. Exo. 40: 35; Isa. 6: 1- 5; Luc. 9: 34.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1- 14 PR 26- 28
1- 3 PR 27
4- 7 PR 27
12- 14 PR 27


2 CRONICAS - CAPÍTULO 6 - - AUDIO
1 Salomón bendice al pueblo, y luego a Dios. 12 Salomón se arrodilla sobre el estrado de bronce y eleva su oración en la dedicación del templo.

1 ENTONCES dijo Salomón: Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad.
2 Yo, pues, he edificado una casa de morada para ti, y una habitación en que mores para siempre.
3 Y volviendo el rey su rostro, bendijo a toda la congregación de Israel; y toda la congregación de Israel estaba en pie.
4 Y él dijo: Bendito sea Jehová Dios de Israel, quien con su mano ha cumplido lo que prometió con su boca a David mi padre, diciendo:
5 Desde el día que saqué a mi pueblo de la tierra de Egipto, ninguna ciudad he elegido de todas las tribus de Israel para edificar casa donde estuviese mi nombre, ni he escogido varón que fuese príncipe sobre mi pueblo Israel.
6 Mas a Jerusalén he elegido para que en ella esté mi nombre, y a David he elegido para que esté sobre mi pueblo Israel.
7 Y David mi padre tuvo en su corazón edificar casa al nombre de Jehová Dios de Israel.
8 Mas Jehová dijo a David mi padre: Respecto a haber tenido en tu corazón deseo de edificar casa a mi nombre, bien has hecho en haber tenido esto en tu corazón.
9 Pero tú no edificarás la casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos, él edificará casa a mi nombre.
10 Y Jehová ha cumplido su palabra que había dicho, pues me levanté yo en lugar de David mi padre, y me he sentado en el trono de Israel, como Jehová había dicho, y he edificado casa al nombre de Jehová Dios de Israel.
11 Y en ella he puesto el arca, en la cual está el pacto de Jehová que celebró con los hijos de Israel.
12 Se puso luego Salomón delante del altar de Jehová, en presencia de toda la congregación de Israel, y extendió sus manos.
13 Porque Salomón había hecho un estrado de bronce de cinco codos de largo, de cinco codos de ancho y de altura de tres codos, y lo había puesto en medio del atrio; y se puso sobre él, se arrodilló delante de toda la congregación de Israel, y extendió sus manos al cielo, y dijo:
14 Jehová Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia con tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón;
15 que has guardado a tu siervo David mi padre lo que le prometiste; tú lo dijiste con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como se ve en este día.
16 Ahora, pues, Jehová Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le has prometido, diciendo: No faltará de ti varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, andando en mi ley, como tú has andado delante de mí. 227
17 Ahora, pues, oh Jehová Dios de Israel, cúmplase tu palabra que dijiste a tu siervo David.
18 Mas ¿es verdad que Dios habitará con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que he edificado?
19 Mas tú mirarás a la oración de tu siervo, y a su ruego, oh Jehová Dios mío, para oír el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti.
20 Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche, sobre el lugar del cual dijiste: Mi nombre estará allí; que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar.
21 Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada; que oigas y perdones.
22 Si alguno pecare contra su prójimo, y se le exigiere juramento, y viniere a jurar ante tu altar en esta casa,
23 tú oirás desde los cielos, y actuarás, y juzgarás a tus siervos, dando la paga al impío, haciendo recaer su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo al darle conforme a su justicia.
24 Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante del enemigo por haber prevaricado contra ti, y se convirtiera, y confesaré tu nombre, y rogare delante de ti en esta casa,
25 tú oirás desde los cielos, y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel, y les harás volver a la tierra que diste a ellos y a sus padres.
26 Si los cielos se cerraren y no hubiere lluvias, por haber pecado contra ti, si oraren a ti hacia este lugar, y confesaran tu nombre, y se convirtieron de sus pecados, cuando los afligieras,
27 tú los oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, y les enseñarás el buen camino para que anden en él, y darás lluvia sobre tu tierra, que diste por heredad a tu pueblo.
28 Si hubiere hambre en la tierra, o si hubiere pestilencia, si hubiere tizoncillo o añublo, langosta o pulgón; o si los sitiaren sus enemigos en la tierra en donde moren; cualquiera plaga o enfermedad que sea;
29 toda oración y todo ruego que hiciere cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cualquiera que conociera su llaga y su dolor en su corazón, si extendiere sus manos hacia esta casa,
30 tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y perdonarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos, habiendo conocido su corazón; porque sólo tú conoces el corazón de los hijos de los hombres;
31 para que te teman y anden en tus caminos, todos los días que vivieren sobre la faz de la tierra que tú diste a nuestros padres.
32 Y también al extranjero que no fuere de tu pueblo Israel, que hubiere venido de lejanas tierras a causa de tu gran nombre y de tu mano poderosa, y de tu brazo extendido, si viniere y orare hacia esta casa,
33 tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y harás conforme a todas las cosas por las cuales hubiere clamado a ti el extranjero; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman así como tu pueblo Israel, y sepan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo he edificado.
34 Si tu pueblo saliere a la guerra contra sus enemigos por el camino que tú les enviares, y oraren a ti hacia esta ciudad que tú elegiste, hacia la casa que he edificado a tu nombre,
35 tú oirás desde los cielos su oración y su ruego, y ampararás su causa.
36 Si pecaren contra ti (pues no hay hombre que no peque), y te enojares contra ellos, y los entregares delante de sus enemigos, para que los que los tomaren los lleven cautivos a tierra de enemigos, lejos o cerca,
37 y ellos volvieron en sí en la tierra donde fueren llevados cautivos; si se convirtieron, y oraren a ti en la tierra de su cautividad, y dijeren: Pecamos, hemos hecho inicuamente, impíamente hemos hecho;
38 si se convirtieron a ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia la tierra que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que he edificado a tu nombre;
39 tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oración y su ruego, y ampararás su causa, y perdonarás a tu pueblo que pecó contra ti.
40 Ahora, pues, oh Dios mío, te ruego que estén abiertos tus ojos y atentos tus oídos a la oración en este lugar.
41 Oh Jehová Dios, levántate ahora para 228 habitar en tu reposo, tú y el arca de tu poder; oh Jehová Dios, sean vestidos de salvación tus sacerdotes, y tus santos se regocijen en tu bondad.
42 Jehová Dios, no rechaces a tu ungido; acuérdate de tus misericordias para con David tu siervo.

1.
Entonces dijo Salomón.
El cap. 6 trata de la ferviente oración de Salomón durante la dedicación del templo. Concuerdan muy de cerca la oración que se presenta aquí y lo registrado en 1 Rey. 8. Las únicas diferencias importantes son la inclusión de la cláusula explicatoria (vers. 13), que no se encuentra en Reyes, y las palabras finales de la oración, vers. 40- 42, que son muy diferentes de las palabras finales que se citan en 1 Rey. 8: 50- 53. Ver com. 1 Rey. 8.
Oscuridad.
Cf. 1 Rey. 8: 12. Cuando Dios se acercaba a su pueblo, velaba su presencia para no consumir a los suyos con el resplandor de su gloria (ver Exo. 20: 18- 21; Deut. 4: 11; Sal. 18: 9, 11).
2.
En que mores para siempre.
No era el plande Dios que el templo fuera destruido (ver PR 32) ni que desapareciera la nación de
Israel. Si el pueblo de Israel hubiera permanecido fiel a Jehová, y si hubiera guardado sus mandamientos y compartido lo que había aprendido acerca de Dios con las naciones circunvecinas, el mundo entero habría sido iluminado, y con eso todos los pueblos de la tierra hubieran tenido oportunidad de obtener la salvación eterna. En tal caso, el templo habría sido el centro mundial del culto de Dios y Jerusalén se habría convertido en la capital y la metrópoli del mundo (DTG 530).
5.
Ni he escogido.
Estas palabras y la primera mitad del vers. 6 no se hallan en el relato paralelo de Reyes.
6.
A Jerusalén he elegido.
Por estar situada en la encrucijada del mundo, Jerusalén se encontraba en el lugar ideal para convertirse en la ciudad principal de la tierra y en un centro de oración para toda la humanidad.
A David he elegido.
Se describe a David como a un hombre conforme al corazón de Dios, que fue elegido por el Altísimo para que cumpliera toda la voluntad divina (Hech. 13: 22). David no llegó a ser rey de Israel debido a una ambición personal, sino porque Dios lo llamó directamente (1 Sam. 16: 1).
7.
David ... tuvo en su corazón.
Ver com 1 Rey. 8: 17. Habría actualmente muchas iglesias más donde rendir culto a Dios en todo el mundo, si tan sólo más de sus hijos tuvieran un deseo tan intenso como tuvo David de edificar majestuosos templos para el Señor.
8.
Bien has hecho.
Ver com. 1 Rey. 8: 18.
9.
Tú no edificarás.
David no se enojó cuando el Señor le prohibió que edificara el templo. Aunque se sintió frustrado se reconcilió con el propósito divino y continuó su obra de preparación con tanta diligencia como si él mismo fuese a ser el edificador (ver 1 Crón. 29: 2- 5).
11.
El pacto.
Ver com. 2 Crón. 5: 10; ver también com. 1 Rey. 8: 21.
12.
Delante del altar.
Salomón se ubicó delante del altar. Al principio estuvo allí de pie para ofrecer el discurso de dedicación, pero después se arrodilló para la oración de consagración (vers. 13).
13.
Había hecho un estrado de bronce.
Este detalle no está en Reyes. Desde ese lugar más alto Salomón podría ver mejor a la congregación, y a su vez el pueblo vería y oiría con más facilidad a su rey.
Se arrodilló.
Este detalle no se menciona en Reyes, pero al fin de la oración el relato de Reyes dice que Salomón "se levantó de estar de rodillas" (1 Rey. 8: 54). Aunque era rey de Israel, Salomón se inclinó con reverencia ante el Rey celestial. Esta actitud puso de manifiesto la grandeza del rey y su modestia, al reconocer públicamente su humilde posición ante el gran Rey de reyes y Señor de señores.
Guardas el pacto.
Cf. Deut. 7: 9; Neh. 1: 5; Sal. 89: 2, 3; Isa. 55: 3; Dan. 9: 4.
15.
Lo has cumplido.
En el tiempo de la dedicación del templo, ya se habían cumplido muchas de las promesas de Dios. El Señor había prometido la tierra de Canaán a Abrahán, Isaac y Jacob, y ahora esas promesas estaban comenzando a realizarse. A David se le había prometido un hijo que sería su sucesor en el trono, y ahora esa promesa se había cumplido. Para Israel, el futuro se veía esplendoroso con promesas y gloria. Dios había demostrado lo que haría para su pueblo si éste le era fiel.
16.
Andando en mi ley.
Salomón entendía la importancia de la lealtad a Dios y de la obediencia a su santa ley. Tenía conocimiento de la gloria y la paz que podrían existir si Israel permanecía fiel a Dios, y también sabía 229 de los tristes resultados que acarrearía la transgresión. Por eso la oración de Salomón se convirtió en un sermón que presentó al pueblo una exhortación solemne y conmovedora para que recordara siempre a Dios y siguiera en sus caminos.
17.
Cúmplase tu palabra.
Compárese con el pedido de David en 1 Crón. 17: 23.
18.
Habitará con el hombre.
Con cuánta frecuencia el débil ser humano se ha hecho a sí mismo la pregunta: ¿Morará con la gente de la tierra el gran Dios del cielo? Dios dio la promesa a Moisés: "Yo estaré contigo" (Exo. 3: 12). A Jacob le dio esa misma promesa (Gén. 31: 3, 5; 48: 15). El salmista dijo confiadamente: "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo" (Sal. 23: 4). Jesús prometió: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mat. 28: 20). A todo el que abre la puerta, Dios extiende la promesa: "Entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo" (Apoc. 3: 20). Por doquiera, los seres humanos han llegado a darse cuenta de que ciertamente Dios morará con ellos. Todo el que esté dispuesto, en este mismo mundo podrá disfrutar del compañerismo de Dios y los ángeles.
No te pueden contener.
Dios es mayor que todo el universo que ha hecho. ¡Los cielos de los cielos no pueden contenerlo! ¡Mucho menos tan templo hecho por manos humanas! Nuestra gran necesidad es aprender a ser humildes y apacibles para caminar ante Dios con reverencia y santo temor.
21.
Tu morada.
El cielo es la verdadera morada de Dios. Sin embargo, él se dignó morar con los suyos en la tierra (Exo. 25: 8).
Perdones.
Ver Sal. 103: 12; Isa. 43: 25; 44: 22; Jer. 50: 20.
24.
Fuere derrotado.
Los que pecan contra Dios renuncian a su protección y están a merced del enemigo y de las fuerzas de las tinieblas. Moisés predijo claramente que si Israel pecase, caería ante sus enemigos (Lev. 26: 14, 17; Deut. 28: 15, 25).
26.
No hubiere lluvias.
Ver com. 1 Rey. 8: 35; cf. Joel 1: 18- 20.
28.
Pestilencia.
Ver com. 1 Rey. 8: 37, 38.
31.
Anden en tus caminos.
En su oración Salomón no pidió castigos, pero si éstos se presentaban, rogó al Señor que pudieran despertar al pueblo y apartarlo de sus malos caminos. Dios permite que sobrevengan los castigos para que la gente aprenda justicia (ver Isa. 26: 9).
32.
Al extranjero.
Salomón no sólo oró por Israel sino por los extranjeros lejanos. La voluntad de Dios era que se salvara no sólo Israel sino que todos los pueblos de la tierra llegaran a conocerlo y caminaran por sendas de justicia.
33.
Todos los pueblos.
Ver com. vers. 32.
36.
Si pecaren.
La nación de Israel era joven, viril y fuerte. Pero existía la posibilidad de que algún día el pueblo abandonara al Señor y fuera llevado cautivo a algún país extranjero. Salomón oró fervientemente para que Dios se acordara de su pueblo en esa hora trágica.
37.
Volvieren en sí.
Tanto el espíritu de sabiduría como la voz de Dios invitan a los pecadores a que vuelvan en sí. "Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta ['discutamos juntos', Straubinger]" (Isa. 1: 18).
38.
Si se convirtieron.
A los que se han extraviado, Dios invita fervientemente para que vuelvan a él. Hay perdón y vida para quienes aceptan la invitación divina a convertirse (ver Apoc. 22: 17).
39.
Tú oirás.
Los israelitas pecaron y fueron llevados cautivos, pero Dios los consideró con misericordia y les prometió que serían restaurados siempre que se arrepintieran.
40.
Ahora, pues, oh Dios mío.
El vers. 40 es similar a 1 Rey. 8: 52, pero los vers. 41 y 42 no están en el pasaje paralelo de Reyes. La terminación de la oración de Salomón tal como está en Crónicas es diferente de la de Reyes. Es evidente que ambos autores presentan la oración de dedicación en una forma algo abreviada, probablemente no en forma literal sino en su esencia.
41.
Dios, levántate.
Esta fue una invitación especifica para que Dios estableciera su morada en la casa que había edificado Salomón.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1- 42 PR 28- 30
1- 6 PR 28
7 PR 47
13 PR 28; SR 194
14, 18- 21, 24, 25 PR 29
26- 33 PR 29
33 PR 50
34- 42 PR 30 230


2 CRONICAS - CAPÍTULO 7 - - AUDIO
1 Dios acepta la oración de Salomón, desciende fuego del cielo, la gloria de Dios llena el templo y el pueblo adora a Dios. 4 Sacrificio solemne de Salomón. 8 Salomón celebra la fiesta de los tabernáculos y la fiesta de la dedicación del altar, y despide al pueblo. 12 Dios aparece a Salomón y le hace promesas condicionales.

1 CUANDO Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová llenó la casa.
2 Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová.
3 Cuando vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehová sobre la casa, se postraron sobre sus rostros en el pavimento y adoraron, y alabaron a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, y su misericordia es para siempre.
4 Entonces el rey y todo el pueblo sacrificaron víctimas delante de Jehová.
5 Y ofreció el rey Salomón en sacrificio veintidós mil bueyes, y ciento veinte mil ovejas; y así dedicaron la casa de Dios el rey y todo el pueblo.
6 Y los sacerdotes desempeñaban su ministerio; también los levitas, con los instrumentos de música de Jehová, los cuales había hecho el rey David para alabar a Jehová porque su misericordia es para siempre, cuando David alababa por medio de ellos. Asimismo los sacerdotes tocaban trompetas delante de ellos, y todo Israel estaba en pie.
7 También Salomón consagró la parte central del atrio que estaba delante de la casa de Jehová, por cuanto había ofrecido allí los holocaustos, y la grosura de las ofrendas de paz; porque en el altar de bronce que Salomón había hecho no podían caber los holocaustos, las ofrendas y las grosuras.
8 Entonces hizo Salomón fiesta siete días, y con él todo Israel, una gran congregación, desde la entrada de Hamat hasta el arroyo de Egipto.
9 Al octavo día hicieron solemne asamblea, porque habían hecho la dedicación del altar en siete días, y habían celebrado la fiesta solemne por siete días.
10 Y a los veintitrés días del mes séptimo envió al pueblo a sus hogares, alegres y gozosos de corazón por los beneficios que Jehová había hecho a David y a Salomón, y a su pueblo Israel.
11 Terminó, pues, Salomón la casa de Jehová, y la casa del rey; y todo lo que Salomón se propuso hacer en la casa de Jehová, y en su propia casa, fue prosperado.
12 Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio.
13 Si yo cerrara los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo;
14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieron de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
15 Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar;
16 porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre.
17 Y si tú anduvieras delante de mí como anduvo David tu padre, e hicieres todas las cosas que yo te he mandado, y guardares mis estatutos y mis decretos,
18 yo confirmaré el trono de tu reino, como pacté con David tu padre, diciendo: No te faltará varón que gobierne en Israel.
19 Mas si vosotros os volvierais, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirvierais a dioses ajenos, y los adorarais,
20 yo os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la arrojaré de mi presencia, y la pondré por burla y escarnio de todos los pueblos.
21 Y esta casa que es tan excelsa, será espanto a todo el que pasare, y dirá: ¿ Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa?
22 Y se responderá: Por cuanto dejaron a 231 Jehová Dios de sus padres, que los sacó de la tierra de Egipto, y han abrazado a dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron; por eso él ha traído todo este mal sobre ellos.
1.
Descendió fuego.
Dios dio una señal externa para indicar que había oído la oración de Salomón y que honraría el templo con su presencia. En diversas ocasiones previas el Señor había manifestado su presencia en una forma similar (ver Lev. 9: 24; Juec. 6: 21; 1 Crón. 21: 26).
Llenó la casa.
Ver com. 1 Rey. 8: 10, 11.
3.
Se postraron.
Los israelitas se impresionaron mucho por la santidad y la gloria de Dios, e instintivamente se postraron ante él en adoración y alabanza.
Su misericordia es para siempre.
Cf. cap. 5: 13. Este estribillo también aparece en el salmo de alabanza que David cantó cuando se llevó el arca a Jerusalén (1 Crón. 16: 34). Compárese con el canto de los levitas y cantores que precedían a las fuerzas de Josafat que iban contra el enemigo (2 Crón. 20: 21).
4.
Sacrificaron víctimas.
Los vers. 4- 10 tratan de los sacrificios de Salomón y la fiesta posterior. Son paralelos con 1 Rey. 8: 62- 66.
5.
Veintidós mil bueyes.
Según 1 Rey. 8: 63, éste fue un sacrificio "de paz". Los sacrificios de paz se ofrecían en ocasión de las festividades, citando los sacerdotes y el pueblo se unían para un regocijo santo, para dar gracias a Dios y para alabarlo por su bondad y bendiciones. La mayor parte de los animales ofrecidos como un sacrificio de paz era comida por el oferente, su familia y sus amigos.
6.
Instrumentos de música.
Cf. 1 Crón. 3:5.
7.
Salomón consagró.
Puesto que el altar de bronce no era lo bastante grande como para acomodar el gran número de sacrificios, se consagró toda la parte media del atrio del templo para que sirviera como un enorme altar.
8.
Fiesta.
Esta fue la fiesta de los tabernáculos, que duraba 7 días y normalmente comenzaba el 15.o día del 7.o mes (ver Lev. 23: 34- 36; PR 31).
La entrada de Hamat.
Ver com. 1 Rey. 8: 65.
9.
Al octavo día.
El octavo día a contar desde el comienzo de la fiesta de los tabernáculos, en armonía con Lev. 23: 36, 39, era el 22.o día del 7.o mes (ver com. vers. 10).
Siete días ... siete días.
Si los 7 días de la dedicación fueron desde el 10.o día hasta el 16.o del 7.o mes inclusive, y si la observancia de la fiesta, durante 7 días más, fue desde el 16.o hasta el 22.o (ver 1 Rey. 8: 65), entonces el "octavo" día, después del segundo período de 7 días, habría sido el día 23 del 7.o mes (ver com. vers. 10).
10.
Veintitrés.
Cf. 1 Rey. 8: 66, donde se declara que se despidió al pueblo en el 8.o día. Comenzando los segundos 7 días con el día 16 del mes, el día siguiente del comienzo normal de la fiesta de los tabernáculos, el 8.o día sería el día 23 del mes con el cual es identificado por estos textos. En ese caso, la larga celebración de la dedicación del templo habría abarcado el período de la fiesta de los tabernáculos y lo habría excedido.
Alegres y gozosos de corazón.
La verdadera religión produce gozo. Los israelitas habían estado felices al reunirse para la dedicación del templo y la fiesta de los tabernáculos. Al cantar alabanzas a Dios y al recordar su amante bondad para con ellos, experimentaron esa clase de gozo que ningún placer del mundo jamás puede producir. Cuando alguien ama verdaderamente a Dios y lo adora en espíritu y en verdad, encuentra plenitud de paz y gozo. Hace bien al pueblo, y también a sus gobernantes, cuando pueden disfrutar de tal alegría y regocijo. Un rey tiene poco de qué temer cuando ése es el espíritu de su pueblo. No se puede llegar a la solución de los problemas del mundo mientras sus habitantes no hallen su paz y gozo en el Señor. El mejor remedio para las críticas y contiendas entre los hermanos es que se mantengan tan cerca del Señor como para que se regocijen constantemente en las misericordias divinas.
11.
Terminó ... la casa.
Ver com. 1 Rey. 9: 1.
Fue prosperado.
Salomón realizó con éxito todo lo que había emprendido.
12.
Apareció Jehová a Salomón.
Los vers. 12- 22 narran la respuesta del Señor a la oración de dedicación de Salomón. Los vers. 13- 15 no están en el relato paralelo de 1 Rey. 9: 1- 9. Esta narración es algo más amplia que la de Reyes. Según 1 Rey. 9: 2, el Señor se le apareció a Salomón "la segunda vez". Dios se le había aparecido la primera vez por la noche 232 en Gabaón (2 Crón. 1: 7; 1 Rey. 3: 5).
He elegido.
Lo que se dice desde este punto hasta el fin del vers. 15 no está en Reyes. El sitio del monte Moriah, memorable por ser el lugar donde Abrahán hizo la demostración suprema de su fe al estar dispuesto a ofrecer a su propio hijo, y por haber sido santificado con la presencia del ángel que detuvo la plaga de Jerusalén (1 Crón. 21: 15- 18), fue elegido como el lugar donde debía construirse el templo.
13.
Cerrare los cielos.
Cf. 2 Crón. 6: 26; Deut. 11: 17. Dios proporciona lluvia a la tierra (Mat. 5: 45). En diversas ocasiones, cuando la gente se apartó de Dios para servir a dioses falsos, él le retiró su bendición; como resultado, hubo sequía y hambre (1 Rey. 17: 1; 2 Rey. 8: 1).
Langosta.
Cf. 2 Crón. 6: 28; Exo. 10: 14, 15; Joel 1: 4.
Enviare pestilencia.
Cf. 2 Crón. 6: 28; Deut. 28: 20- 22; 1 Crón. 21: 14; Jer. 24: 10. Cuando Dios lo permite, Satanás provoca enfermedades y dolor (Job 2: 4- 7).
14.
Se humillare.
El deseo de Dios es que los pecadores se humillen, abandonen sus pecados, se vuelvan a él y vivan. Dios no se deleita en el sufrimiento y en la muerte del impío, y con afán insta a los pecadores a que se arrepientan y se aparten de sus transgresiones para que la iniquidad no les acarree la ruina (Isa. 1: 18- 20; Jer. 25: 5; Eze. 18: 30- 32; Ose. 6: 1).
15.
Estarán abiertos.
Esto es lo que Salomón había pedido en oración (cap. 6: 40), y la respuesta de Dios concuerda con las palabras exactas de la petición de Salomón.
16.
Para siempre.
Cuando Dios eligió a Jerusalén, fue con el propósito de que su nombre estuviera allí para siempre (ver com. 2 Crón. 6: 2; 1 Rey. 9: 5). Ese propósito fue desvirtuado debido al fracaso humano. Finalmente se cumplirá en la Jerusalén celestial, la ciudad del Dios viviente, que habrá descendido a la tierra, y donde Dios establecerá su morada con su pueblo para siempre (Apoc. 21: 1- 3).
17.
Si tú anduvieras.
Dios no hace acepción de personas. Desea obediencia, y bendice a los que son fieles a él. Sin embargo, sus promesas son condicionales. Dios no puede bendecir a los que rehúsan caminar en la senda de la bendición (ver com. 1 Rey. 9: 4). Bien sabía Salomón que la senda de la obediencia a la voluntad de Dios era el camino de la vida (Prov. 3: 1, 2).
18.
Pacté con David.
Ver com. 2 Sam. 7: 12- 16; cf. 1 Rey. 2: 4; 6: 12.
20.
Os arrancaré.
Cf. Lev. 26: 14, 24- 33; Deut. 28: 15, 36, 37, 64. El autor de Reyes dice: "Cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado" (1 Rey. 9: 7). Cuando Israel desobedeció al Señor, atrajo desolación y calamidades sobre sí, y fue llevado cautivo a Asiria (2 Rey. 17: 20- 23) y a Babilonia (2 Crón. 36: 17- 20).
La arrojaré de mi presencia.
El glorioso templo que Salomón había construido sería desechado como algo completamente inútil si Israel abandonaba al Señor. La gloria terrenal se desvanece rápidamente. Israel fracasó, y el una vez magnífico templo fue saqueado y destruido (2 Rey. 25: 9).
Por burla.
El pasaje paralelo reza: "Israel será por proverbio y refrán a todos los pueblos" (1 Rey. 9: 7). Estas profecías concernientes a la casa y al pueblo han tenido un cumplimiento notable. El templo de Salomón ha desaparecido y hoy es sólo un proverbio, y la triste suerte sufrida por la nación de Israel es un notable testimonio de los trágicos resultados del pecado.
22.
Los sacó.
Fue una vil ingratitud y traición el que Israel se apartara del Señor que lo había liberado tan maravillosamente de Egipto y lo había establecido en la tierra prometida. Israel neciamente se apartó de un Dios que era todo para su pueblo y podía hacer todo por él, y se volvió a dioses que eran nada y que nada podían hacer (ver com. 1 Rey. 9: 9).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1- 22 PR 31, 32
1 PR 248
1- 5, 8- 10 PR 31
11 PR 26
12- 18 PR 31
13, 14 PR 93
14 PR 248
16 SR 195
20, 22 PR 32 233


2 CRONICAS - CAPÍTULO 8 - - AUDIO
1 Construcciones de Salomón. 7 Los gentiles sobrevivientes hechos tributarios por Salomón; pero los israelitas, gobernadores. 11 La hija de faraón trasladada a su casa. 12 Sacrificios anuales solemnes. 14 Salomón asigna sus funciones a los sacerdotes y a los levitas. 17 Las naves traen oro de Ofir.

1 DESPUÉS de veinte años, durante los cuales Salomón había edificado la casa de Jehová y su propia casa,
2 reedificó Salomón las ciudades que Hiram le había dado, y estableció en ellas a los hijos de Israel.
3 Después vino Salomón a Hamat de Soba, y la tomó.
4 Y edificó a Tadmor en el desierto, y todas las ciudades de aprovisionamiento que edificó en Hamat.
5 Asimismo reedificó a Bet-horón la de arriba y a Bet-horón la de abajo, ciudades fortificadas, con muros, puertas y barras;
6 y a Baalat, y a todas las ciudades de provisiones que Salomón tenía; también todas las ciudades de los carros y las de la gente de a caballo, y todo lo que Salomón quiso edificar en Jerusalén, en el Líbano, y en toda la tierra de su dominio.
7 Y a todo el pueblo que había quedado de los heveos, amorreos, ferezeos, heveos y Jebuseos, que no eran de Israel,
8 los hijos de los que habían quedado en la tierra después de ellos, a los cuales los hijos de Israel no destruyeron del todo, hizo Salomón tributarios hasta hoy.
9 Pero de los hijos de Israel no puso Salomón siervos en su obra; porque eran hombres de guerra, y sus oficiales y sus capitanes, y comandantes de sus carros, y su gente de a caballo.
10 Y tenía Salomón doscientos cincuenta gobernadores principales, los cuales mandaban sobre aquella gente.
11 Y pasó Salomón a la hija de Faraón, de la ciudad de David a la casa que él había edificado para ella; porque dijo: Mi mujer no morará en la casa de David rey de Israel, porque aquellas habitaciones donde ha enrado el arca de Jehová, son sagradas.
12 Entonces ofreció Salomón holocaustos Jehová sobre el altar de Jehová que él había edificado delante del pórtico,
13 para que ofreciesen cada cosa en su día, conforme al mandamiento de Moisés, en los días de reposo,* en las nuevas lunas, y en las fiestas solemnes tres veces en el año, esto es, en la fiesta de los panes sin levadura, en la fiesta de las semanas y en la fiesta de los tabernáculos.
14 Y constituyó los turnos de los sacerdotes en sus oficios, conforme a lo ordenado por David su padre, y los levitas en sus cargos, para que alabasen y ministrasen delante de los sacerdotes, cada cosa en su día; asimismo los porteros por su orden a cada puerta; porque así lo había mandado David, varón de Dios.
15 Y no se apartaron del mandamiento del rey, en cuanto a los sacerdotes y los levitas, y los tesoros, y todo negocio;
16 porque toda la obra de Salomón estaba preparada desde el día en que se pusieron los cimientos de la casa de Jehová hasta que fue terminada, hasta que la casa de Jehová fue acabada totalmente.
17 Entonces Salomón fue a Ezión-geber y a Elot, a la costa del mar en la tierra de Edom.
18 Porque Hiram le había enviado naves por mano de sus siervos, y marineros diestros en el mar, los cuales fueron con los siervos de Salomón a Ofir, y tomaron de allá cuatrocientos cincuenta talentos de oro, y los trajeron al rey Salomón.
1.
Después.
El cap. 8 trata de las edificaciones de Salomón, sus ofrendas, sus disposiciones de orden sacerdotal y los navíos que fueron a Ezión-geber. El pasaje paralelo de las empresas de Salomón no es idéntico y se encuentra en 1 Rey. 9: 10- 28.
Veinte años.
Salomón comenzó a edificar el templo en su 4.o año, y demoró 7 años en 234 terminarlo (1 Rey. 6: 1, 38). Salomón dedicó los 13 años siguientes a la construcción de su palacio (1 Rey. 7: 1).
2.
Hiram le había dado.
Salomón dio 20 ciudades a Hiram en Galilea a cambio de madera y oro, pero Hiram quedó desconforme con el pago (ver com. 1 Rey. 9: 11- 13). Se cree que quizá devolvió las ciudades a Salomón y que ésas son las ciudades que éste reedificó.
Estableció en ellas.
Como las ciudades estaban en la frontera con Tiro, sus habitantes eran mayormente gentiles, pero Salomón estableció allí a israelitas.
3.
Hamat de Soba.
Hamat era una región importante al norte de Soba y de Damasco. Previamente, David había derrotado "a Hadad-ezer rey de Soba en Hamat" (1 Crón. 18: 3). La forma en que Salomón conquistó a Hamat no se menciona en 1 Rey. 9.
4.
Tadmor.
Esta puede haber sido la importante ciudad de Palmira, en el desierto de Arabia. Sin embargo, ver com. 1 Rey. 9: 18.
Ciudades de aprovisionamiento.
Probablemente eran las ciudades fortificadas por Salomón, que tenían almacenes para las tropas, para servir como puestos de avanzada contra los pueblos hostiles del norte. Constituían una base de aprovisionamientos en la primera línea.
5.
Bet-horón.
Las dos ciudades, gemelas del mismo nombre estaban en el paso a la altiplanicie central, entre el valle de Ajalón y la ciudad de Gabaón (ver com. 1 Rey. 9: 17).
6.
Baalat.
Ver com. 1 Rey. 9: 18. No se ha identificado todavía este pueblo. El relato de Crónicas no menciona lugares como Hazor, Meguido y Gezer, donde Salomón realizó importantes construcciones, ni hechos como el trabajo forzado impuesto por Salomón para la edificación del templo y del palacio, ni su obra en Milo y el muro de Jerusalén. Acerca de esto, ver com. 1 Rey. 9: 15- 17. Por otro lado, en Crónicas se mencionan algunos hechos que no están en el relato de Reyes.
7.
Que había quedado.
Los vers. 7 y 8 tratan de los trabajos forzados que Salomón impuso a los cananeos (ver com. 1 Rey. 9: 21).
8.
Tributarios.
Este tributo se pagaba con trabajo. Cuando esa región fue tomada por los israelitas por primera vez, sus habitantes fueron sometidos al pago de tributos y estuvieron subyugados mientras Israel fue fuerte (Juec. 1: 28). David sometió a trabajos forzados a muchos de los habitantes que no eran israelitas para que sirvieran en sus preparativos para la edificación del templo (1 Crón. 22: 2).
9.
No puso Salomón siervos.
Ver com. 1 Rey. 9: 22.
10.
Doscientos cincuenta.
En cuanto a una explicación para la aparente discrepancia entre esta cifra y los 550 "jefes y vigilantes" que se consignan en Reyes, ver com. 1 Rey. 9: 23.
11.
Hija de Faraón.
El casamiento de Salomón con la princesa egipcia fue una violación directa de la orden de Dios (Deut. 17: 17). El hecho de que se convirtiera y se uniera con su esposo en el culto de Dios (ver PR 37) no justificó la desobediencia de los requerimientos divinos. La alianza aparentemente ventajosa que formó con Egipto lo indujo a más alianzas con las naciones vecinas. Se establecieron vínculos matrimoniales con princesas paganas que finalmente descarriaron a Salomón de Dios y lo indujeron a la idolatría. Más y más se desencaminó por las sendas del mundo, buscando grandezas y gloria y renunciando a los principios de la rectitud. Después de haber sido un rey sabio y temeroso de Dios, Salomón se degeneró al punto de convertirse en un tirano necio, ambicioso y opresor. En cuanto al traslado de la residencia de la hija de Faraón de las proximidades del templo, ver com. 1 Rey. 9: 24.
12.
Ofreció Salomón holocaustos.
No hay razón para suponer que Salomón personalmente actuara como sacerdote para ofrecer holocaustos al Señor (ver com. 1 Rey. 9: 25). Evidentemente el rey no hizo más de lo que era permitido al pueblo y dejó que los sacerdotes realizaran las funciones que les pertenecían exclusivamente de acuerdo con la ley (Lev. 1: 7, 8, 11; 2: 2, 9, 16; 3: 11, 16; Núm. 16: 1-7, 17- 40).
14.
Ordenado por David.
Cf. 1 Crón. 24.
Varón de Dios.
Esta frase comúnmente se emplea en Reyes para designar a un profeta (1 Rey. 12: 22; 13: 1, 26; etc.). Esta expresión se encuentra con menos frecuencia en Crónicas, y se aplica a Moisés (1 Crón. 23: 14), David (2 Crón. 8: 14) y un profeta innominado (2 Crón. 25: 7, 9).
15.
Del rey.
Es decir, de David. Este había establecido las disposiciones concernientes a los sacerdotes, levitas, cantores y la tesorería (1 Crón. 24: 1 a 26: 32).
16.
Estaba preparada.
El verbo así traducido 235 significa "estar firme", "ser duradero", "ser establecido". La BJ dice "fue dirigida", la VM dice "prosperó".
Desde el día.
Así dicen la LXX, el siríaco y los targumes. El Heb. dice "hasta el día", sugiriendo así tina obra en dos tiempos: hasta el día en que se colocaron los fundamentos y luego hasta que se completó el templo.
17.
Ezión-geber.
Salomón extendió sus actividades hasta este puerto del golfo de Akaba. Construyó e hizo funcionar una base naval allí (ver com. 1 Rey. 9: 26).
18.
Hiram le había enviado.
Ver com. 1 Rey. 9: 27, 28.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
4, 5 PR 52
18 Ed 45; PR 52; 7T 217


2 CRONICAS - CAPÍTULO 9- - AUDIO
1 La reina de Sabá admira la sabiduría de Salomón. 13 El oro de Salomón. 15 Los escudos de oro. 17 El trono de marfil. 20 Sus vajillas. 23 Regalos y presentes a Salomón. 25 Sus carros y sus caballos. 26 Sus impuestos. 29 Reinado y muerte de Salomón.

1 OYENDO la reina de Sabá la fama de Salomón, vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias aromáticas, oro en abundancia, y piedras preciosas, para probar a Salomón con preguntas difíciles. Y luego que vino a Salomón, habló con él todo lo que en su corazón tenía.
2 Pero Salomón le respondió a todas sus preguntas, y nada hubo que Salomón no le contestase.
3 Y viendo la reina de Sabá la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado,
4 y las viandas de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado de sus criados y los vestidos de ellos, sus maestresalas y sus vestidos, y la escalinata por donde subía a la casa de Jehová, se quedó asombrada.
5 Y dijo al rey: Verdad es lo que había oído en mi tierra acerca de tus cosas y de tu sabiduría;
6 pero yo no creía las palabras de ellos, hasta que he venido, y mis ojos han visto; y he aquí que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabiduría me había sido dicha; porque tú superas la fama que yo había oído.
7 Bienaventurados tus hombres, y dichosos estos siervos tuyos que están siempre delante de ti, y oyen tu sabiduría.
8 Bendito sea Jehová tu Dios, el cual se ha agradado de ti para ponerte sobre su trono como rey para Jehová tu Dios; por cuanto tu Dios amó a Israel para afirmarlo perpetuamente, por eso te ha puesto por rey sobre ellos, para que hagas juicio y justicia.
9 Y dio al rey ciento veinte talentos de oro, y gran cantidad de especias aromáticas, y piedras preciosas; nunca hubo tales especias aromáticas como las que dio la reina de Sabá al rey Salomón.
10 También los siervos de Hiram y los siervos de Salomón, que habían traído el oro de Ofir, trajeron madera de sándalo, y piedras preciosas.
11 Y de la madera de sándalo el rey hizo gradas en la casa de Jehová y en las casas reales, y arpas y salterios para los cantores; nunca en la tierra de Judá se había visto madera semejante.
12 Y el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que ella quiso y le pidió, más de lo que ella había traído al rey. Después ella se volvió y se fue a su tierra con sus siervos.
13 El peso del oro que venía a Salomón cada año, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro,
14 sin lo que traían los mercaderes y negociantes; también todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra traían oro y plata a Salomón.
15 Hizo también el rey Salomón doscientos paveses de oro batido, cada uno de los 236 cuales tenía seiscientos siclos de oro labrado;
16 asimismo trescientos escudos de oro batido, teniendo cada escudo trescientos siclos de oro; y los puso el rey en la casa del bosque del Líbano.
17 Hizo además el rey un gran trono de marfil, y lo cubrió de oro puro.
18 El trono tenía seis gradas, y un estrado de oro fijado al trono, y brazos a uno y otro lado del asiento, y dos leones que estaban junto a los brazos.
19 Había también allí doce leones sobre las seis gradas, a uno y otro lado. Jamás fue hecho trono semejante en reino alguno.
20 Toda la vajilla del rey Salomón era de oro, y toda la vajilla de la casa del bosque del Líbano, de oro puro. En los días de Salomón la plata no era apreciada.
21 Porque la flota del rey iba a Tarsis con los siervos de Hiram, y cada tres años solían venir las naves de Tarsis, y traían oro, plata, marfil, monos y pavos reales.
22 Y excedió el rey Salomón a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría.
23 Y todos los reyes de la tierra procuraban ver el rostro de Salomón, para oír la sabiduría que Dios le había dado.
24 Cada uno de éstos traía su presente, alhajas de plata, alhajas de oro, vestidos, armas, perfumes, caballos y mulos, todos los años.
25 Tuvo también Salomón cuatro mil caballerizas para sus caballos y carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalén.
26 Y tuvo dominio sobre todos los reyes desde el Eufrates hasta la tierra de los filisteos, y hasta la frontera de Egipto.
27 Y acumuló el rey plata en Jerusalén como piedras, y cedros como los cabrahígos de la Sefela en abundancia.
28 Traían también caballos para Salomán, de Egipto y de todos los países.
29 Los demás hechos de Salomón, primeros y postreros, ¿no están todos escritos en los libros del profeta Natán, en la profecía de Ahías silonita, y en la profecía del vidente lddo contra Jeroboam hijo de Nabat?
30 Reinó Salomón enjerusalén sobre todo Israel cuarenta años.
31 Y durmió Salomón con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David su padre; y reinó en su lugar Roboam su hijo.
1.
Reina de Sabá.
Los vers. 1- 12 tratan de la visita de la reina de Sabrá. El relato es paralelo con 1 Rey. 10: 1- 13, con sólo leves variantes en las dos narraciones. Los arqueólogos modernos, por regla general, ubican a Sabrá en la Arabia meridional (ver com. 1 Rey. 10: 1).
4.
Escalinata.
Heb. 'aliyyah, "sala alta" o "sala en el techo". Sin embargo, probablemente debiera ser 'olah como en 1 Rey. 10: 5, donde la RVR traduce correctamente "holocaustos". Puesto que 'olah literalmente es "aquello que asciende", algunos piensan que aquí podría indicarse una rampa por donde el rey, en forma privada, podía ir desde su palacio hasta el templo (ver 1 Crón. 26: 16; ver com. 1 Rey. 10: 5). La BJ dice "los holocaustos que ofrecía en la casa de Yahveh" en vez de "escalinata por donde subía a la casa de Jehová".
7.
Siervos tuyos.
Cuando los amos son siervos del Señor del cielo, los que están a su servicio encontrarán felicidad. En este tiempo, Salomón todavía no había abandonado al Señor; lo amaba y tenía compasión de sus prójimos. Con la paz de Dios en el corazón, Salomón era bondadoso, paciente y considerado. Los que estaban cerca de él sentían la fascinación de su influencia. Hoy día se necesitan dirigentes que reflejen el espíritu del cielo para que los que están bajo su dirección puedan hallar verdadero gozo y felicidad perdurable.
8.
Bendito sea Jehová.
Ver com. 1 Rey. 10: 9. Después de que Salomón refirió a la reina de Sabá el secreto de su sabiduría, paz y prosperidad, ella no fue inducida a exaltar al rey sino a Dios. Si Salomón siempre hubiese permanecido fiel al Señor, su influencia habría continuado irradiando hacia el mundo para bien, y muchos que no conocían a Dios habrían sido inducidos a honrarlo. Así habría salido una luz de Jerusalén a todo el mundo, la que habría sacado de las tinieblas a la luz a gente de todos los países.
Dios amó a Israel.
La reina de Sabá había sabido del amor de Dios para su pueblo por el testimonio que provino de los labios de Salomón. Sin duda Salomón contó a la reina la historia de la forma maravillosa en que Dios trató a Israel, y ella volvió a su país natal con una profunda impresión de la grandeza del Dios de Israel. 237
9.
Ciento veinte talentos.
Si fueran talentos de unos 34,20 kg (ver t. 1, pág. 174), el peso del oro se aproximaría a 4,1 toneladas métricas. Sin embargo, no podemos estar seguros de cuál es la escala de pesos que aquí se usa. El tesoro terrenal que la reina de Sabá dejó con Salomón era pequeño en comparación con el tesoro celestial que se le presentó a ella.
10.
Siervos de Hiram.
El pasaje paralelo de 1 Rey. 10: 11 reza: "La flota de Hiram".
Oro de Ofir.
Ver com. 1 Rey. 10: 11.
11.
Gradas.
"Entarimados" (BJ). Heb. mesilloth, "carreteras". El pasaje paralelo (1 Rey. 10: 12) tiene mis'ad, "balaustres" ("balaustradas", BJ), que quizá correspondería también aquí (ver com. 1 Rey. 10: 12).
12.
Lo que ella había traído.
En cambio, en el pasaje paralelo se lee "de lo que Salomón le dio". Salomón dio a la reina regalos para su regreso. La dadivosidad no estuvo de un solo lado. Salomón fue tan generoso como su visitante y le dio regalos quizá de un valor igual o aun mayor que los que ella le había traído.
13.
Seiscientos sesenta y seis.
Para tratar de calcular esta cantidad, ver com. 1 Rey. 10: 14. Los vers. 13- 28 tratan de los ingresos de Salomón, sus tesoros, comercio exterior, caballos y carros. El pasaje paralelo está en 1 Rey. 10: 14- 29; 4: 26.
14.
Mercaderes.
La palabra traducida "mercaderes" proviene de una raíz que significa "viajar de aquí para allá".
15.
Paveses.
Heb. tsinnah, "grandes escudos" (BJ) (ver com. 1 Rey. 10: 16).
Seiscientos siclos.
Posiblemente unos 6,8 kg. Quizá los escudos de oro no se usaban como una protección en las batallas, sino para exhibirlos. En el antiguo Oriente se usaba mucho el oro para hacer ostentación de él. El rey de Ur tenía un yelmo de oro. Los ataúdes reales de Egipto se hacían de oro.
16.
Escudos.
Heb. maginnim, escudos que sin duda eran más pequeños que los tsinnah (vers. 15). Se ha sugerido que la guardia real de años posteriores estuvo compuesta por 500 hombres, debido a que se menciona a 5 "jefes de centenas" que tal vez comandaban la guardia del palacio (cap. 23: 1). Se insinúa que esos guardias estaban divididos en dos grupos, uno de 200 hombres y otro de 300 (2 Rey. 11: 5- 7, 9, 10). En este pasaje, esas tres partes, o compañías, se mencionan como quienes tenían "la guardia" en el "día de reposo [sábado]" y los que salían en "el día de reposo". Si esas deducciones son correctas, los 200 "paveses" y los 300 "escudos" pueden haber sido usados por la guardia real en ciertas funciones públicas. Se nos dice que la guardia personal de Salomón fue de 60 hombres en una ocasión particular cuando se llevó la litera del rey por las calles de Jerusalén para hacer una ostentación magnífica (Cant. 3: 7- 10).
Trescientos siclos.
Probablemente unos 3,4 kg.
Casa del bosque.
Evidentemente, los escudos de oro no se usaban con frecuencia, y en ocasiones normales estaban en la casa del bosque del Líbano.
17.
Trono de marfil.
Ver com. 1 Rey. 10: 18- 20.
20.
Vajilla de la casa.
El hecho de que hubiera una vajilla tal de oro en la casa del bosque del Líbano ha inducido a algunos a creer que ese edificio se usaba para banquetes. Para tener una idea de ese edificio, ver com. 1 Rey. 7: 2- 6.
La plata no era apreciada.
Cf. vers. 27.
21.
Tarsis.
Ver com. 1 rey. 10: 22 -el pasaje paralelo- que reza: "El rey tenía en el mar una flota de naves de Tarsis".
22.
Riqueza.
Ver com. 1 Rey. 10: 23.
23.
Todos los reyes.
Ver com. 1 Rey. 10: 24.
24.
Todos los años.
Los reyes subyugados por Salomón (vers. 26) estaban obligados a traer un tributo anual fijo (ver com. 1 Rey. 10: 25).
25.
Caballerizas.
Ver com. 1 Rey. 4: 26.
26.
Sobre todos.
Ver com. 1 Rey. 4: 21.
28.
De Egipto.
Ver com. 1 Rey. 10: 28; 2 Crón. 1: 16.
29.
Los demás hechos.
Los vers. 29- 31 terminan el relato del reinado de Salomón. Las declaraciones acerca de las muchas esposas de Salomón, sus descarríos en pos de dioses extraños, los adversarios que el Señor levantó contra él y la predicción de la interrupción de su reino que se encuentran en 1 Rey. 11:1- 40, no aparecen en Crónicas.
¿No están todos escritos?
Aquí se nombra una cantidad de registros importantes que tratan de la vida y de los tiempos de Salomón. Sin duda esos testimonios documentales contenían muchos asuntos que no se incorporaron en una historia somera como es la de Crónicas.
Ahías silonita.
En cuanto a detalles de la 238 vida de este profeta, ver 1 Rey. 11: 29- 39; 14: 2- 18.
30.
Cuarenta años.
Compárese con 1 Rey. 11: 42.
31.
Durmió Salomón con sus padres.
Los vers. 29- 31 presentan una fórmula de terminación oficial típica, usada de aquí en adelante en los registros de los diversos reyes (ver com. 1 Rey. 11: 43).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 PR 48
2- 6 PR 48
21 Ed 45; PR 38; 7T 217
23 PR 33, 49
27 PR 38
28 PR 40


2 CRONICAS - CAPÍTULO 10- - AUDIO
1 Los israelitas se congregan en Siquem para coronar a Roboam, y Jeroboam le hace una súplica de alivio. 6 Roboam no escucha el consejo de los ancianos, sigue el consejo de los jóvenes y responde ásperamente la petición. 16 Diez tribus se sublevan, matan a Adoram y Roboam huye.


1 ROBOAM fue a Siquem, porque en Siquem se había reunido todo Israel para hacerlo rey.
2 Y cuando lo hoyó jeroboam hijo de Nabat, el cual estaba en Egipto, adonde había huido a causa del rey Salomón, volvió de Egipto.
3 Y enviaron y le llamaron. Vino, pues, Jeroboam, y todo Israel, y hablaron a Roboam, diciendo:
4 Tu padre agravó nuestro yugo; ahora alivia algo de la dura servidumbre y del pesado yugo con que tu padre nos apremió, y te serviremos.
5 Y él les dijo: Volved a mí de aquí a tres días. Y el pueblo se fue.
6 Entonces el rey Roboam tomó consejo con los ancianos que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía, y les dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo?
7 Y ellos le contestaron diciendo: Si te condujeres humanamente con este pueblo, y les agradares, y les hablares buenas palabras, ellos te servirán siempre.
8 Mas él, dejando el consejo que le dieron los ancianos, tomó consejo con los jóvenes que se habían criado con él, y que estaban a su servicio.
9 Y les dijo: ¿Qué aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado, diciendo: Alivia algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros?
10 Entonces los jóvenes que se habían criado con él, le contestaron: Así dirás al pueblo que te ha hablado diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo, mas tú disminuye nuestra carga. Así les dirás: Mi dedo más pequeño es más grueso que los lomos de mi padre.
11 Así que, si mi padre os cargó de yugo pesado, yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, y yo con escorpiones.
12 Vino, pues, Jeroboam con todo el pueblo a Roboam al tercer día, según el rey les había mandado diciendo: Volved a mí de aquí a tres días.
13 Y el rey les respondió ásperamente; pues dejó el rey Roboam el consejo de los ancianos,
14 y les habló conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: Mi padre hizo pesado vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo con escorpiones.
15 Y no escuchó el rey al pueblo; porque la causa era de Dios, para que Jehová cumpliera la palabra que había hablado por Ahías silonita a Jeroboam hijo de Nabat.
16 Y viendo todo Israel que el rey no les había oído, respondió el pueblo al rey, diciendo: ¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia en el hijo de Isaí. ¡Israel, cada uno a sus tiendas! ¡David, mira ahora por tu casa! Así se fue todo Israel a sus tiendas.
17 Mas reinó Roboam sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Judá. 239
18 Envió luego el rey Roboam a Adoram, que tenía cargo de los tributos; pero le apedrearon los hijos de Israel, y murió. Entonces se apresuró el rey Roboam, y subiendo en su carro huyó a Jerusalén.
19 Así se apartó Israel de la casa de David hasta hoy.
1.
Roboam fue.
El cap. 10 trata de la revolución de Jeroboam. El pasaje paralelo está en 1 Rey. 12: 1- 19. Las diferencias entre los dos relatos son pocas y sin importancia.
Siquem.
En cuanto a la posible razón para que Roboam eligiera la ciudad de Siquem como el lugar para su coronación, ver com. 1 Rey. 12:1.
2.
El cual estaba en Egipto.
El cronista no se había referido previamente a la huida de Jeroboam a Egipto (ver 1 Rey. 11: 26-40), y por eso probablemente no dijo que Jeroboam, "aún estaba en Egipto", como lo hizo el autor de Reyes.
3.
Le llamaron.
Algunos piensan que esto significa que no fue llamado de Egipto puesto que ya había regresado (ver vers. 2), sino de Efraín (ver com. 1 Rey. 12: 3). Fue llamado a Siquem, donde se habían congregado las tribus para considerar si llevaban a Roboam al trono.
4.
Agravó nuestro yugo.
El pueblo tenía justa razón para quejarse, pues el amplio programa de obras públicas de Salomón había producido una pesada carga de impuestos y un desagradable reclutamiento para trabajos forzados (1 Rey. 5: 13, 14). El pedido era enteramente justo, y tanto la justicia como la prudencia demandaban que el nuevo rey diera la debida consideración al asunto que ahora se le presentaba.
7.
Si te condujeras humanamente.
No hay mejor regla de gobierno que la bondad. En el hogar y en la escuela, en el taller y en el campo, la bondad alegra el corazón y gana amigos. Si Roboam hubiese tratado a su pueblo bondadosamente, mostrándole que como su rey sólo estaba para servir, y si se hubiese preocupado por el bienestar de sus súbditos, les habría ganado el corazón y habría salvado su reino.
8.
Los ancianos.
La sabiduría aumenta con los años y con la experiencia. Los jóvenes necesitan ser aconsejados por sus mayores, y provocan dificultades y desastres cuando desprecian el sano consejo de las canas.
10.
Los jóvenes.
La respuesta de los jóvenes consejeros de Roboam no provino de corazones bondadosos ni de cerebros sabios. Su sugerencia estaba envuelta en términos severos y drásticos que sólo podían provocar represalias y revolución.
11.
Escorpiones.
Parece que con estos animalitos, que tienen aguijones en la cola con los que provocan gran dolor, se simbolizaba un látigo tal vez provisto de afilados pedazos de metal que hacían que su uso fuera especialmente doloroso y cruel. De esa manera Roboam decía al pueblo que lo trataría con mayor severidad que su padre. A través de los siglos, ha habido quienes pensaron que el gobierno debe efectuarse con la fuerza y no con la bondad y la misericordia, y que los pueblos pueden ser mantenidos en sujeción por la violencia. Pero el veredicto de la historia siempre ha negado esto.
13.
Ásperamente.
El rey no respetó los sentimientos de sus súbditos ni manifestó la bondad y compasión que provienen del Espíritu de Dios, sino que habló como un déspota oriental endurecido. Por supuesto, el propósito era ostentar su poder, pero en realidad sólo realizó una triste demostración de debilidad y necedad. Las palabras ásperas conducen a hechos ásperos, al paso que las palabras amables que proceden de un corazón bondadoso llevan a la sumisión y obediencia, a la cooperación y tranquilidad.
15.
De Dios.
Ver com. cap. 11: 4.
16.
No les había oído.
Los reyes sabios acogen los reclamos de sus súbditos. Cuando Roboam ocupó el trono, su primera tarea debiera haber sido conocer las necesidades de su pueblo y esforzarse por reparar males previos. Por su falta de voluntad para escuchar, el rey provocó la revolución y se hizo responsable por la rebelión que siguió.
El hijo de Isaí.
Tan sólo unos pocos años antes, David había sido un héroe nacional. Ahora, debido a la necedad de su nieto, su nombre fue detestado por Israel, y las tribus del norte resolvieron independizarse de las del sur para formar un reino autónomo.
Mira ahora por tu casa.
En realidad, decían las tribus: "Y ahora, David, cuida de tus asuntos en tu propio país, que nosotros nos encargaremos de los nuestros". Eran palabras 240 desafiantes y de rebeldía. La suerte había sido echada. De allí en adelante, la casa de David había de gobernar sólo sobre un sector del país -principalmente sobre la propia tribu de David, Judá, y Benjamín- al paso que el grueso de las tribus tendrían sus propios gobernantes.
17.
Las ciudades de Judá.
En vista de que Roboam era de la tribu de Judá, tan sólo habría sido natural que en esas circunstancias, cuando las otras tribus rechazaban su liderazgo, su propia tribu le hubiera permanecido fiel. No se sabe si Salomón, en cierta medida, liberó a su propia tribu de los pesados impuestos y del trabajo forzado requeridos del conjunto de Israel. Si hubiera sido así, eso podría haber servido como un incentivo adicional para que lo apoyaran.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-19 PR 64-67
1, 2 PR 64
3-7 PR 65
4 1JT 592; PR 39; 7T 218


2 CRONICAS - CAPÍTULO 11- - AUDIO
1 Roboam prepara un ejército para subyugar a Israel, pero es impedido por Semaías. 5 Asegura su reino con fortalezas y provisiones. 13 Los sacerdotes y los levitas excluidos por Jeroboam, y los que temen a Jehová, fortalecen el reino de Judá. 18 Las mujeres y los hijos de Roboam.

1 CUANDO vino Roboam a Jerusalén, reunió de la casa de Judá y de Benjamín a ciento ochenta mil hombres escogidos de guerra, para pelear contra Israel y hacer volver el reino a Roboam.
2 Mas vino palabra de Jehová a Semaías varón de Dios, diciendo:
3 Habla a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, y a todos los israelitas en Judá y Benjamín, diciéndoles:
4 Así ha dicho Jehová: No subáis, ni peleéis contra vuestros hermanos; vuélvase cada uno a su casa, porque yo he hecho esto. Y ellos oyeron la palabra de Jehová y se volvieron, y no fueron contra Jeroboam.
5 Y habitó Roboam en Jerusalén, y edificó ciudades para fortificar a Judá.
6 Edificó Belén, Etam, Tecoa,
7 Bet-sur, Soco, Adulam,
8 Gat, Maresa, Zif,
9 Adoraim, Laquis, Azeca,
10 Zora, Ajalón y Hebrón, que eran ciudades fortificadas de Judá y Benjamín.
11 Reforzó también las fortalezas, y puso en ellas capitanes, y provisiones, vino y aceite;
12 y en todas las ciudades puso escudos y lanzas. Las fortificó, pues, en gran manera; y Judá y Benjamín le estaban sujetos.
13 Y los sacerdotes y levitas que estaban en todo Israel, se juntaron a él desde todos los lugares donde vivían.
14 Porque los levitas dejaban sus ejidos y sus posesiones, y venían a Judá y a Jerusalén; pues Jeroboam y sus hijos los excluyeron del ministerio de Jehová.
15 Y él designó sus propios sacerdotes para los lugares altos, y para los demonios, y para los becerros que él había hecho.
16 Tras aquellos acudieron también de todas las tribus de Israel los que habían puesto su corazón en buscar a Jehová Dios de Israel; y vinieron a Jerusalén para ofrecer sacrificios a Jehová, el Dios de sus padres.
17 Así fortalecieron el reino de Judá, y confirmaron a Roboam hijo de Salomón, por tres años; porque tres años anduvieron en el camino de David y de Salomón.
18 Y tomó Roboam por mujer a Mahalat hija de Jerimot, hijo de David y de Abihail hija de Eliab, hijo de Isaí,
19 la cual le dio a luz estos hijos: Jeús, Semarías y Zabam.
20 Después de ella tomó a Maaca hija de Absalón, la cual le dio a luz Abías, Ata, Ziza y Selomit.
21 Pero Roboam amó a Maaca hija de Absalón sobre todas sus mujeres y concubinas; porque tomó dieciocho mujeres y sesenta 241 concubinas, y engendró veintiocho hijos y sesenta hijas.
22 Y puso Roboam a Abías hijo de Maaca por jefe y príncipe de sus hermanos, porque quería hacerle rey.
23 Obró sagazmente, y esparció a todos sus hijos por todas las tierras de Judá y de Benjamín, y por todas las ciudades fortificadas, y les dio provisiones en abundancia y muchas mujeres.


1.
De Judá y de Benjamín.
Las tribus de Judá y de Benjamín constituían la monarquía meridional, que generalmente se llama la nación de Judá. Antes la tribu de Benjamín había estado más estrechamente aliada con la tribu de Efraín, pero parece que el establecimiento de la capital en Jerusalén, en el límite de Benjamín, por lo menos fue un factor que influyó para que Benjamín echara su suerte con Judá (ver com. 1 Rey. 12: 21).
Ciento ochenta mil.
Este es un número moderado, y quizá representa a los hombres disponibles, preparados para la guerra, en las dos tribus meridionales. En el tiempo de la entrada en Canaán, Judá tenía 76.500 hombres y Benjamín 45.600 (Núm. 26: 22, 41), o un total de 122. 100 varones en edad militar. En el tiempo de David, Judá tenía 500.000 hombres (2 Sam. 24: 9). Las fuerzas militares del reino de Judá, tales como se dan en Crónicas, llegaban a 400.000 en el tiempo de Abías (2 Crón. 13: 3), 580.000 en el tiempo de Asa (cap. 14: 8) y 1.160.000 en los días de Josafat (cap. 17: 14-18).
2.
Semaías.
Un profeta de Judá durante el reinado de Roboam (ver cap. 12: 5-8, 15).
3.
Todos los israelitas en Judá.
Quizá se refiera a miembros de las tribus del norte que moraban entonces en el territorio de Judá y Benjamín (ver com. 1 Rey. 12: 17).
4.
Yo he hecho esto.
Ver com. 1 Rey. 12: 15. Por supuesto, no era la voluntad de Dios que el reino de David se dividiera en dos monarquías, sino que los israelitas continuaran creciendo hasta que, mediante sus esfuerzos misioneros, hubieran proclamado el nombre divino por toda la tierra. Pero cuando hicieron su propia voluntad y abandonaron al Señor, se retiró su mano protectora e inevitablemente las fuerzas disociadoras se dejaron sentir. Hasta este punto procedió de Dios la división del reino (ver Ed 169-173).
5.
Ciudades para fortificar.
Los vers. 5-12 tratan de las ciudades que edificó Roboam para la defensa de Judá. Esta información no se da en Reyes. Las ciudades mencionadas están en las partes meridional y occidental del país, lo que sugiere que estaban fortificadas como una protección contra Egipto. La política agresiva de Sisac (ver 2 Crón. 12: 2-9; 1Rey. 14: 25, 26) ocasionó estas medidas defensivas de parte de Judá.
6.
Belén.
Pueblo a unos 8 km al sur de Jerusalén (ver com. Gén. 35: 19).
Etam.
Pueblo a 4 km al suroeste de Belén.
Tecoa.
Pueblo a 8 km al sur de Belén (ver 1 Crón. 2: 24; 4: 5; 2 Sam. 14: 2,4, 9; 2 Crón. 20: 20; Amós 1: 1).
7.
Bet-sur.
Pueblo de la zona montañosa de Judá (Jos. 15: 58), a 6,4 km al norte de Hebrón.
Soco.
Pueblo a 22,5 km al sudoeste de Belén (ver 2 Crón. 28: 18; Jos. 15: 35; 1 Sam. 17: 1).
Adulam.
Fortaleza mencionada en los días de David (1 Sam. 22: 1) y de nuevo en un período posterior (Neh. 11: 30; Miq. 1: 15). Adulam estaba en el límite de la Sefela.
8.
Gat.
Ciudad de la zona filistea y por lo general bajo el control filisteo (1 Rey. 2: 39-41; Amós 6: 2).
Maresa.
Pueblo de la Sefela (ver Jos. 15: 44). Fue aquí donde Asa derrotó a Zera etíope (ver com. 2 Crón. 14: 9, 10).
Zif.
Lugar del sur de Judá (ver Jos. 15: 24).
9.
Adoraim.
Quizá se trate de Dura, aldea montañosa a 8 km al oeste de Hebrón.
Laquis.
Pueblo importante de la zona baja de Judea (ver Jos. 15: 39; 2 Rey. 14: 19; 18: 14; Miq. 1: 13), a unos 40 km al suroeste de Jerusalén.
Azeca.
Pueblo al noreste de Laquis, en la Sefela de Judá (ver Jos. 10:10,
11; 1 Sam. 17: 1; Neh. 11: 30).
10.
Zora.
Pueblo de Dan (ver Jos. 15: 33;19: 41; Juec. 13: 2, 25; 16: 31; 18: 2, 11; Neh 11: 29).
Ajalón.
Pueblo a 22,4 km al noroeste de Jerusalén. Originalmente correspondió a Dan (Jos. 19: 42), y fue designado como una ciudad levítica para los coatitas (Jos. 21: 20, 24).
Hebrón.
Ciudad importante a 30,4 km al 242 suroeste de Jerusalén (ver Gén. 23: 2; 1 Crón. 3:1; 6: 55, 57; 11: 1).
11.
Provisiones.
No sólo eran ciudades fortificadas; además disponían de alimentos como para soportar un largo asedio.
13.
Los sacerdotes y levitas.
Eliminados de su oficio, los sacerdotes y levitas abandonaron el reino del norte y se fueron al sur donde podían participar del culto de Jehová en su templo.
14.
Ejidos.
Es decir, las tierras de pastoreo que rodeaban las ciudades (ver Lev. 25: 34; Núm. 35: 2- 5, 7; ver com. Jos. 14: 4).
Sus posesiones.
Cf. Lev. 25: 29-34.
Los excluyeron.
Sistemáticamente Jeroboam estableció una religión organizada con centros de culto, enteramente diferentes del culto ofrecido a Jehová en Jerusalén (1 Re. 12: 26-33). Así esperaba que sus súbditos perdieran el afecto que tenían a la capital del sur.
15.
Designó sus propios sacerdotes.
Al nombrar a sus propios sacerdotes, Jeroboam separó a los levitas de sus funciones en relación con el culto de Jehová y asestó un impacto directo al régimen levítico y a todo lo que significaba para ayudar a mantener el culto de Dios (ver PR 74).
Lugares altos.
Dan y Bet-el fueron los dos centros importantes de culto del reino del norte (1 Rey. 12: 29-31), pero también había lugares altos por todo el país donde se practicaban los ritos de la nueva religión (ver 1 Rey. 13: 32).
Para los demonios.
Dios considera el vil culto a los ídolos como culto a demonios (ver Deut. 32: 17; Sal. 106: 37, 38; 1 Cor. 10: 20). La orientación religiosa de Jeroboam abrió el camino para las corruptas formas de idolatría que se introdujeron en Israel y envilecieron al pueblo, lo cual los apartó aún más de Dios.
16.
Tras aquellos.
Es decir, tras los sacerdotes y levitas que fueron a Judá y a Jerusalén (vers. 13, 14).
Vinieron a Jerusalén.
Esta gente se trasladó a Judá. Al dejar a Israel e ir a Judá buscaba la oportunidad de rendir culto en Jerusalén. Jeroboam había dispuesto impedir las visitas a Jerusalén con el propósito de rendir culto. En los días de Asa, otra vez hubo una migración de los fieles adoradores de Jehová al reino meridional (cap. 15: 9).
17.
Fortalecieron el reino.
La influencia que tuvieron en Judá los sacerdotes y los fieles adoradores de Dios sin duda provocó un mayor fervor en la vida religiosa del reino del sur y contribuyó a la fortaleza moral de la nación.
Tres años.
El éxodo de los adoradores de Jehová que dejaban el reino del norte se efectuó durante los primeros tres años del reinado de Roboam, mientras fue fiel a los principios de rectitud (ver cap. 12: 1).
18.
Jerimot.
En ninguna otra parte se lo nombra entre los hijos de las esposas de David (2 Sam. 3: 2-5; 5: 14-16; 1Crón. 3: 1-9; 14: 4-7), pero podría haber sido hijo de alguna concubina de David que no se menciona (1 crón. 3: 9). Según la RVR, Jerimot sería hijo de David y de una sobrina de éste. Sin embargo, segun una interpretación posible del hebreo y de la LXX, Roboam tomó por esposa a Mahalat, hija de Jerimot, y a Abihail, hija de Eliab.
Hija de Eliab.
Quizá nieta. La palabra hebrea para hija también puede corresponder como una descendiente más lejana ( ver com. 1 Crón. 2:7). La hija del hermano mayor de David (1 Sam. 17:13) difícilmente podría llegar a ser esposa del nieto de David. Así debe explicarse si se interpreta que el texto dice que Roboam tomó dos esposas. Si tomó una sola, la hija de Eliab habría sido la abuela de la novia.
20.
Hija de Absalón.
Quizá Maaca era la nieta (ver com. vers. 18) de Absalón, puesto que Tamar fue su única hija (ver com. 1 Rey. 15: 2).
23.
Obró sagazmente.
Roboam sabiamente fortaleció su reino dispersando a sus hijos por toda Judá, donde sin dada ocuparon puestos de responsabilidad y procuraron fomentar intereses locales además de los del trono.
Muchas mujeres.
Un harén con muchas esposas era considerado como una señal de realeza y de riqueza. Sin embargo, Dios lo desaprobaba (Deut. 17: 17).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
7 PR 67, 68
5 PR 68
11, 12, 16, 17 PR 68 243


2 CRONICAS - CAPÍTULO 12- - AUDIO
1 Roboam se aparta de Dios, y es castigado por Sisac. 5 El y sus príncipes se arrepienten con la predicación de Semaías; son librados de la destrucción, pero no del saqueo. 13 Reino y muerte de Roboam.

1 CUANDO Roboam había consolidado el reino, dejó la ley de Jehová, y todo Israel con él.
2 Y por cuanto se habían rebelado contra Jehová, en el quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén,
3 con mil doscientos carros, y con sesenta mil hombres de a caballo; mas el pueblo que venía con él de Egipto, esto es, de libios, suquienos y etíopes, no tenía número.
4 Y tomó las ciudades fortificadas de Judá, y llegó hasta Jerusalén.
5 Entonces vino el profeta Semaías a Roboam y a los príncipes de Judá, que estaban reunidos en Jerusalén por causa de Sisac, y les dijo: Así ha dicho Jehová: Vosotros me habéis dejado, y yo también os he dejado en manos de Sisac.
6 Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: justo es Jehová.
7 Y cuando Jehová vio que se habían humillado, vino palabra de Jehová a Semaías, diciendo: Se han humillado; no los destruiré; antes los salvaré en breve, y no se derramará mi ira contra Jerusalén por mano de Sisac.
8 Pero serán sus siervos, para que sepan lo que es servirme a mí, y qué es servir a los reinos de las naciones.
9 Subió, pues, Sisac rey de Egipto a Jerusalén, y tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey; todo lo llevó, y tomó los escudos de oro que Salomón había hecho.
10 Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce, y los entregó a los jefes de la guardia, los cuales custodiaban la entrada de la casa del rey.
11 Cuando el rey iba a la casa de Jehová, venían los de la guardia y los llevaban, y después los volvían a la cámara de la guardia.
12 Y cuando él se humilló, la ira de Jehová se apartó de él, para no destruirlo del todo; y también en Judá las cosas fueron bien.
13 Fortalecido, pues, Roboam, reinó en Jerusalén; y era Roboam de cuarenta y un años cuando comenzó a reinar, y diecisiete años reinó en Jerusalén, ciudad que escogió Jehová de todas las tribus de Israel para poner en ella su nombre. Y el nombre de la madre de Rohoam fue Naama amonita.
14 E hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar a Jehová.
15 Las cosas de Roboam, primeras y postreras, ¿no están escritas en los libros del profeta Semaías y del vidente Iddo, en el registro de las familias? Y entre Roboam y Jerohoam hubo guerra constante.
16 Y durmió Roboam con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David; y reinó en su lugar Abías su hijo.
1.
Dejó la ley.
Es evidente que esto ocurrió después del tercer año de Roboam (cap. 11: 17). Los males del reinado de Roboam se presentan con mayores detalles en Reyes. Allí se declara que el pueblo estableció lugares altos, estatuas e imágenes "de Asera", y que se fomentaban otras abominaciones, tales como las prácticas degradantes de los sodomitas (ver com. 1 Rey. 14: 22-24).
2.
Sisac.
Los vers. 2-12 describen en forma mucho más amplia la invasión de Sisac que el relato paralelo de 1 Rey. 14: 25-28. Sisac ha dejado su relato de esta invasión en la pared del gran templo de Amón en Karnak. En esa inscripción da tina lista de nombres de ciudades de Judá e Israel (ver com. 1 Rey. 14: 25; también la ilustración que está frente a la pág. 32 del t. 11).
3.
Mil doscientos carros.
Estos detalles 244 interesantes en cuanto a la magnitud y a la composición del ejército egipcio no se mencionan en Reyes.
Libios.
Habitantes de un territorio del norte de África, al oeste de Egipto, que se infiltraban on frecuencia en Egipto, donde servían como mercenarios. Sisac 1 (Sheshonk) fue el primer rey de una dinastía de reyes libios que gobernaron a Egipto quizá entre 950-750 AC. También se menciona a los libios en 2 Crón. 16: 8; Nah. 3: 9; Dan. 11: 43 (ver t. 11, pág. 52).
Suquienos.
"Sukíes" (BJ). No se ha identificado a este pueblo. Parece haber sido una tribu poco importante del norte del África.
Etíopes.
Literalmente, cusitas. Cus era el nombre genérico de la región que está al sur de Egipto propiamente dicho. Corresponde, en términos generales, con el Sudán o Nubia. En el período clásico, se aplicaba a esta región el término Etiopía. Esta identificación no debe confundirse con la moderna Etiopía, que está más al sur y al este.
4.
Las ciudades fortificadas.
Las ciudades que había fortificado Roboam parecen haber estado entre las que cayeron ante Sisac. Sólo son legibles ahora los nombres de dos de esas ciudades, Soco y Ajalón (cap. 11: 7, 10) en la inscripción de Karnak (ver com. vers. 2).
5.
Semaías.
No figura en Reyes el relato del mensaje de Semaías para Roboam y los príncipes de Judá. El autor de Crónicas con frecuencia hace resaltar los tristes resultados de la transgresión y las bendiciones de la obediencia.
Reunidos.
Como estaban siendo tomadas las ciudades más pequeñas, los príncipes de Judá retrocedieron a Jerusalén.
Os he dejado.
Esta declaración revela la forma en que el Señor frecuentemente trata la transgresión. Cuando su pueblo lo abandona y cae en pecados, el Señor retira su mano protectora y permite que las fuerzas del mal hagan su parte para provocar el castigo de la transgresión (ver PP 455, 456).
6.
Se humillaron.
Cuando estuvo amenazada por el castigo, se humilló la orgullosa Nínive, y el Señor le extendió su misericordia (Job. 3: 5- 10). Así también el castigo hizo que Judá cayera de rodillas y se arrepintiera.
Justo es Jehová.
El pueblo reconoció que Jehová era justo al permitir que cayeran los castigos que merecía.
7.
Cuando Jehová vio.
El Señor no se deleita en el sufrimiento que se acarrean los transgresores; más bien está atento para ver si dejarán sus iniquidades de modo que puedan quitarse los condignos castigos (ver Eze. 18: 30-32).
Los salvaré.
Ya se había efectuado el castigo en gran medida. Ahora el Señor concedería liberación a un remanente, y no ocasionaría la destrucción completa que merecían sus iniquidades (ver 2 Crón. 12: 12; Esd. 9: 13; Isa. 1: 9).
Contra Jerusalén.
Debido a que se arrepintió el pueblo, Dios eliminó la amenaza de una destrucción inmediata de Jerusalén. Sin embargo, finalmente se cumpliría si el pueblo persistiera en la iniquidad.
8.
Para que sepan lo que es servirme.
Es decir, para que pudieran conocer la diferencia entre tener al Señor como Amo o a un rey pagano. El Señor quería que experimentaran la terrible tiranía bajo cuyo poder se entrega un hombre cuando se aparta de él y penetra en los senderos del pecado.
9.
Tomó los tesoros.
Los tesoros del templo, reunidos por David y Salomón y dedicados al Señor, ahora cayeron en manos de un rey pagano. Por sus pecados, el pueblo atrajo oprobio, no sólo sobre él mismo sino también sobre Dios.
10.
Jefes de la guardia.
Quizá los escudos de oro eran para que los usara la guardia real (ver com. cap. 9: 16), y ahora se entregaron los escudos de bronce a los jefes de la guardia. La palabra para "guardia", ratsim, significa literalmente "corredores". Se traduce como "corredores" en 1 Sam. 22: 17 (BJ), "gente de su guardia" en la RVR, y como "hombres que corriesen" en 1 Rey. 1: 5. En cada uno de esos casos, los hombres a que se hace referencia parecen haber pertenecido a la guardia real.
13.
Fortalecido, pues, Roboam.
Estas palabras indican que Roboam se había repuesto de los resultados de la invasión de Sisac.
Cuarenta y un años.
Puesto que Salomón reinó 40 años (cap. 9: 30), quizá Roboam nació el año anterior a la ascensión de Salomón al trono.
14.
No dispuso su corazón.
Estas palabras explican la razón de las iniquidades de Roboam. De aquí en adelante, cuando se trata de los diversos ocupantes del trono, los reinados se caracterizan como buenos o como malos (ver caps. 14: 2; 20: 32; 21: 6; etc.).
15.
Libros del profeta Semaías.
"La historia 245 del profeta Semaías" (BJ). Compárese con el cap. 9: 29. Los vers. 15 y 16 constituyen la fórmula con que termina el reinado de Roboam. Es típica de la forma empleada en la terminación de los relatos de los reinados de los monarcas (ver caps. 13: 22; 14: 1; 16: 13, 14; 21: 1; etc.). El pasaje paralelo es 1 Rey. 14: 29-31.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-16 PR 68-70
1 PR 68
2-5 PR 69
6-12 PR 69
14, 16 PR 70


2 CRONICAS - CAPÍTULO 13- - AUDIO
1 Abías, sucesor de Roboam, hace guerra contra Jeroboam; 4 expone los derechos de su causa; 13 confía en Dios, y derrota a Jeroboam. 21 Las mujeres y los hijos de Abías.

1 A LOS dieciocho años del rey Jeroboam, reinó Abías sobre Judá,
2 y reinó tres años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Micaías hija de Uriel de Gabaa. Y hubo guerra entre Abías y Jeroboam.
3 Entonces Abías ordenó batalla con un ejército de cuatrocientos mil hombres de guerra, valerosos y escogidos; y Jeroboam ordenó batalla contra él con ochocientos mil hombres escogidos, fuertes y valerosos.
4 Y se levantó Abías sobre el monte de Zemaraim, que está en los montes de Efraín, y dijo: Oídme, Jeroboam y todo Israel.
5 ¿No sabéis vosotros que Jehová Dios de Israel dio el reino a David sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos, bajo pacto de sal?
6 Pero Jeroboam hijo de Nabat, siervo de Salomón hijo de David, se levantó y rebeló contra su señor.
7 Y se juntaron con él hombres vanos y perversos, y pudieron más que Roboam hijo de Salomón, porque Roboam era joven y pusilánime, y no se defendió de ellos.
8 Y ahora vosotros tratáis de resistir al reino de Jehová en mano de los hijos de David, porque sois muchos, y tenéis con vosotros los becerros de oro que Jeroboam os hizo por dioses.
9 ¿No habéis arrojado vosotros a los sacerdotes de Jehová, a los hijos de Aarón y a los levitas, y os habéis designado sacerdotes a la manera de los pueblos de otras tierras, para que cualquiera venga a consagrarse con un becerro y siete carneros, y así sea sacerdote de los que no son dioses?
10 Mas en cuanto a nosotros, Jehová es nuestro Dios, y no le hemos dejado; y los sacerdotes que ministran delante de Jehová son los hijos de Aarón, y los que están en la obra son levitas,
11 los cuales queman para Jehová los holocaustos cada mañana y cada tarde, y el incienso aromático; y ponen los panes sobre la mesa limpia, y el candelero de oro con sus lámparas para que ardan cada tarde; porque nosotros guardamos la ordenanza de Jehová nuestro Dios, mas vosotros le habéis dejado.
12 Y he aquí Dios está con nosotros por jefe, y sus sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra vosotros. Oh hijos de Israel, no peleéis contra Jehová el Dios de vuestros padres, porque no prosperaréis.
13 Pero Jeroboam hizo tender una emboscada para venir a ellos por la espalda; y estando así delante de ellos, la emboscada estaba a espaldas de Judá.
14 Y cuando miró Judá, he aquí que tenía batalla por delante y a las espaldas; por lo que clamaron a Jehová, y los sacerdotes tocaron las trompetas.
15 Entonces los de Judá gritaron con fuerza; y así que ellos alzaron el grito, Dios desbarató a Jeroboam y a todo Israel delante de Abías y de Judá;
16 y huyeron los hijos de Israel delante de Judá, y Dios los entregó en sus manos.
17 Y Abías y su gente hicieron en ellos una gran matanza, y cayeron heridos de Israel quinientos mil hombres escogidos.
18 Así fueron humillados los hijos de 246 Israel en aquel tiempo, y los hijos de Judá prevalecieron, porque se apoyaban en Jehová el Dios de sus padres.
19 Y siguió Abías a Jeroboam, y le tomó algunas ciudades, a Bet-el con sus aldeas, a Jesana con sus aldeas, y a Efraín con sus aldeas.
20 Y nunca más tuvo Jeroboam poder en los días de Abías; y Jehová lo hirió, y murió.
21 Pero Abías se hizo más poderoso. Tomó catorce mujeres, y engendró veintidós hijos y dieciséis hijas.
22 Los demás hechos de Abías, sus caminos y sus dichos, están escritos en la historia de Iddo profeta.


1.
Dieciocho años.
Este versículo es casi idéntico con 1 Rey. 15: 1. En los libros de Reyes, el relato de cada reinado de los monarcas de Judá e Israel generalmente comienza con una sincronización mutua con el año del monarca que reinaba entonces en el reino vecino, pero ésta es la única sincronización de ese tipo que se halla en Crónicas. Debe advertirse que Crónicas trata principalmente de Judá y sólo incidentalmente menciona a Israel. En cuanto al significado probable de "los dieciocho años del rey Jeroboam", ver com. 1 Rey. 15: 1.
Abías.
Aparece como "Abiam" en Reyes (1 Rey. 15: 1; etc.).
2.
Micaías hija de Uriel.
El relato paralelo reza: "Maaca, hija de Abisalom" (1 Rey. 15: 2). Según 2 Crón. 11: 20-22, Abías era hijo de "Maaca hija de Absalón". Parece pues evidente que "Micaías" es otra forma de "Maaca". Si Maaca fue la nieta de Absalón, y una hija de Tamar, que era hija de Absalón (ver com. 1 Rey. 15: 2), entonces Uriel de Gabaa debe haber sido esposo de Tamar.
Hubo guerra.
Compárese con 1 Rey. 15: 7, donde se menciona esta guerra en la fórmula final del reinado de Abías.
3.
Cuatrocientos mil.
Compárense las cifras que se dan aquí con las cifras del censo de David -470.000 hombres en edad militar en Judá y 1. 100.000 en Israel (1 Crón. 21: 5)- y con los totales como se consignan en 2 Sam. 24: 9, de 500.000 guerreros en Judá y 800.000 en Israel.
4.
El monte de Zemaraim.
No se conoce la ubicación exacta de este monte.
5.
Dio el reino.
Abías vituperó a los israelitas por su revuelta asegurándoles que no tenían derecho a vivir separados de Judá pues Dios dio el reino a David para siempre.
Pacto de sal.
Un pacto firme e inviolable (ver com. Núm. 18: 19).
6.
Siervo de Salomón.
Ver 1 Rey. 11: 26-28.
7.
Joven y pusilánime.
En el sentido de que no era experimentado. Roboam tenía 41 años cuando comenzó a reinar (cap. 12: 13).
8.
Reino de Jehová.
Puesto que la nación de Judá era una continuación del reino de David, que había sido establecido por el Señor, Abías razonaba que resistir a Judá era resistir a Dios.
Becerros de oro.
Abías ridiculizó a Israel por atreverse a alzarse contra Judá sólo con la ayuda de los becerros de oro, al paso que Judá tenía el socorro de Jehová.
9.
Habéis arrojado vosotros a los sacerdotes.
Ver cap. 11: 14.
Cualquiera venga.
Era posible que cualquiera llegara a ser sacerdote en Israel, al paso que el Señor había ordenado que sólo los descendientes de Aarón fueran sacerdotes (ver Núm. 18: 1-7).
10.
Jehová es nuestro Dios.
Externamente Judá todavía era leal a Dios, aunque el mismo Abías no servía de todo corazón al Señor (1 Rey. 15: 3).
11.
Guardamos la ordenanza.
Ocuparse en la observancia de los servicios rituales del santuario se consideraba como guardar la ordenanza de Jehová (ver Lev. 8: 35; Núm. 3: 7; 9: 19; 18: 3-5). Sin embargo, guardar en realidad las ordenanzas del Señor no sólo implicaba una observancia externa de los servicios de la religión sino también obediencia a todos los mandatos del Señor (ver Deut. 11: 1; 1 Rey. 2: 3).
12.
Por jefe.
El consuelo y la fortaleza de que se jactaba Judá era que Dios estaba con ella para pelear sus batallas y dirigir sus caminos (ver cap. 32: 7, 8).
Trompetas del júbilo.
Ver Núm. 10: 8, 9.
Contra Jehová.
Nadie que luche contra Dios finalmente puede tener la esperanza de prosperar.
13.
Una emboscada.
Jeroboam dependía de tácticas superiores, pero Judá puso su confianza en el Señor. A pesar de la posible eficacia que en sí tenían esos movimientos tácticos, ellos no podían dar la victoria contra Dios. 247
15.
Desbarató a Jeroboam.
La victoria lograda no fue ganada por los hombres sino por Dios. Sin embargo, los hombres fueron los instrumentos en la mano del Señor para cumplir su voluntad.
16.
En sus manos.
Sin la ayuda de Dios, las fuerzas de Israel fueron ineficaces ante el pueblo de Judá. Israel, con sus ídolos y becerros de oro, cayó en las manos de Judá, que puso su confianza en el Señor.
18.
Porque se apoyaban.
El relato repetidas veces llama la atención a la verdadera razón del éxito de Judá. La gran necesidad del ser humano es reconocer su dependencia de la poderosa mano del Señor, y vivir y actuar de una forma que permita a la presencia divina estar con él. En los últimos días, el remanente fiel que pone su confianza en el Señor no será avergonzado (Dan. 12: 1).
19.
Bet-el.
Una ciudad a 17, 7 km al noreste de Jerusalén. Los pueblos que se mencionan aquí no quedaron mucho tiempo en poder de Judá, pues según 1 Rey. 15: 17-21 Baasa de Israel comenzó a fortificar a Ramá solo unos pocos años después. Ramá estaba a 8, 8 km al norte de Jerusalén.
Jesana.
Quizá sea Bury el-Isaneh, al noreste de Baal-hazor, a no mucha distancia del norte de Bet-el.
Efraín.
Hasta ahora no se ha identificado con exactitud este pueblo. Algunos piensan que era la Ofra del NT, Et-Taiyibeh, unos 8 km al noreste de Bet-el.
20.
Lo hirió.
No tenemos ninguna información que indique la forma exacta en que lo hirió.
21.
Se hizo más poderoso.
Sintiéndose fuerte y seguro después de su victoria sobre Jeroboam, Abías se entregó a una vida disipada (ver 1 Rey. 15: 3).
22.
La historia de Iddo profeta.
Compárese con el pasaje del cap. 12: 15, donde se menciona una obra de Iddo sobre genealogías.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
19, 20 PR 78


2 CRONICAS - CAPÍTULO 14- - AUDIO
1 Asa destruye la idolatría. 6 Tiene paz, y fortalece su reino con edificaciones y armas. 9 Clama a Dios, derrota a Zera, y saquea a los etíopes.

1 DURMIÓ Abías con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David; y reinó en su lugar su hijo Asa, en cuyos días tuvo sosiego el país por diez años.
2 E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios.
3 Porque quitó los altares del culto extraño, y los lugares altos; quebró las imágenes, y destruyó los símbolos de Asera;
4 y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos.
5 Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y las imágenes; y estuvo el reino en paz bajo su reinado.
6 Y edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado paz.
7 Dijo, por tanto, a Judá: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de muros con torres, puertas y barras, ya que la tierra es nuestra; porque hemos buscado a Jehová nuestro Dios; le hemos buscado, y él nos ha dado paz por todas partes. Edificaron, pues, y fueron prosperados.
8 Tuvo también Asa ejército que traía escudos y lanzas: de Judá trescientos mil, y de Benjamín doscientos ochenta mil que traían escudos y entesaban arcos, todos hombres diestros.
9 Y salió contra ellos Zera etíope con un ejército de un millón de hombres y trescientos carros; y vino hasta Maresa.
10 Entonces salió Asa contra él, y ordenaron la batalla en el valle de Sefata junto a Maresa.
11 Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: 248
¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre.
12 Y Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa y delante de Judá; y huyeron los etíopes.
13 Y Asa, y el pueblo que con él estaba, los persiguieron hasta Gerar; y cayeron los etíopes hasta no quedar en ellos aliento, porque fueron deshechos delante de Jehová y de su ejército. Y les tomaron muy grande botín.
14 Atacaron también todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror de Jehová cayó sobre ellas; y saquearon todas las ciudades, porque había en ellas gran botín.
15 Asimismo atacaron las cabañas de los que tenían ganado, y se llevaron muchas ovejas y camellos, y volvieron a Jerusalén.
1.
Tuvo sosiego el país por diez años.
Cf. vers. 6. Esto no se menciona en Reyes, donde sencillamente se dice que "hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos" (1 Rey. 15: 16). La declaración no significa que hubo francas hostilidades entre Israel y Judá durante todo el largo reinado de 41 años de Asa (2 Crón. 16: 13; cf. 1 Rey. 15: 10; en cuanto al cómputo del reinado ver t. II, pág. 141), sino que no hubo verdadera paz entre las dos naciones.
2.
Lo bueno.
El pasaje paralelo añade "como David su padre" (1 Rey. 15: 11).
3.
Quitó los altares.
Este versículo presenta un cuadro de la terrible idolatría en que había caído la nación desde el reinado de David. El relato del movimiento de reforma de Asa en 1 Rey. 15: 12 comienza con la declaración de que "quitó del país a los sodomitas", una revelación del triste estado al que había llegado la nación.
Lugares altos.
Cf. 2 Crón. 15: 17 y 1 Rey. 15: 14. Los lugares altos que quitó Asa evidentemente eran los dedicados al culto de los ídolos, pues así se lo menciona. Sin embargo, Asa permitió que continuaran los santuarios locales no autorizados, dedicados al culto de Jehová, o si esta campaña fue hecha contra todos los lugares altos, no tuvo éxito completo, pues "los lugares altos no eran quitados de Israel" (ver com. 2 Crón. 15: 17; 1 Rey. 15: 14).
Imágenes.
"Estelas" (BJ). Del Heb. matstsebah, literalmente, "columnas". Se trataba de piedras sagradas comunes en la Palestina de aquellos días, que constituían parte de las formas corruptas de religión oriundas del país. Moisés ordenó la destrucción de las matstseboth, plural de matstsebah (ver com. Deut. 12: 3; 16: 22). Algunos piensan que esas "columnas" eran emblemas fálicos.
Símbolos de Asera.
"Cipos" (BJ). Del Heb. 'asherah, pl. 'asherim, estacas de madera, o árboles sagrados, emblemas de la diosa cananea de la fertilidad (ver com. Juec. 3: 7). Los 'asherim se mencionan con frecuencia en relación con el culto de Baal (Juec. 6: 25, 28). Moisés prohibió que los israelitas colocaran "imágenes de Asera" ("cipos", BJ) cerca de un altar de Jehová y ordenó que se destruyesen esos emblemas idolátricos (ver com. Deu t. 7: 5; 16: 21).
5.
Lugares altos.
Ver com. vers. 3.
Imágenes.
"Altares de incienso" (BJ). Heb. jammanim, término diferente del que se tradujo como "imágenes" en el vers. 3. Jammanim puede proceder de la raíz jamam, "estar caliente". Por lo tanto, algunos han aplicado esta palabra a columnas de sol. Sin embargo, la opinión ahora prevaleciente parece interpretar jammanim como "altares de incienso". Jammanim también aparece en Lev. 26: 30 e Isa. 27: 9.
6.
Edificó ciudades fortificadas.
Cf. cap. 11: 5-12.
7.
Edifiquemos estas ciudades.
Se hace referencia a un sistema general de defensa, tanto en el sur contra Egipto como en el norte contra Israel. Asa hizo todo lo que pudo para fortalecer su reino y estar preparado para los ataques que seguramente sobrevendrían, de modo que su pueblo no sufriera por las agresiones de los vecinos hostiles.
8.
Trescientos mil.
Cf. cap. 13: 3. Tal vez ésta no era la magnitud del ejército permanente de Asa, sino la cantidad de hombres de la nación capaces de llevar armas, que estarían disponibles en caso de emergencia.
9.
Zera etíope.
Hasta ahora no hemos podido identificar a Zera con los registros de la época. Puesto que había cusitas en las regiones de Arabia occidental y África oriental que bordean la costa del mar Rojo (ver Gén. 10: 249 6), Zera puede haber provenido de esos lugares. En su ejército puede haber tenido fuerzas auxiliares libias provenientes de Egipto, donde gobernaba una dinastía libia. Asa había hecho todo lo posible para robustecer las defensas nacionales y para preparar un ejército (2 Crón. 14: 6- 8). De modo que Judá estaba lista cuando atacó Zera.
Un millón.
Algunos piensan que este número redondo significa una hueste muy grande en la misma forma como hoy hablamos de una "miríada" sin el propósito de dar la idea exacta, y ni siquiera aproximada, de "diez mil", que es el significado literal del término. Los que sostienen esta opinión hacen notar que un millón de hombres sería algo completamente desproporcionado. Sea como fuere, las fuerzas de Zera eran un "ejército" aplastante para Asa y su ejército. Ver las págs. 126, 127.
Maresa.
Una de las fortalezas que había edificado Roboam (cap. 11: 8). Estaba en la parte baja de Judá, a unos 40 km al suroeste de Jerusalén.
10.
Valle de Sefata.
Al noroeste de Maresa hay un amplio wadi que penetra en la planicie palestina. Quizá se haga referencia a esta región. Ante la llegada de las fuerzas de Asa, sin duda Zera se retiró hasta la parte más ancha del wadi, donde podía usar sus carros.
11.
Clamó Asa a Jehová.
Asa había preparado ciudades para la defensa y disponía de un gran ejército bien equipado. Pero no sólo confiaba en armas u hombres sino en Dios. Al enfrentar al enemigo, lo hizo en el nombre de Jehová y como representante suyo.
Contra ti.
Al enfrentar a Zera en el nombre de Jehová, Asa creía que su propia derrota sería una derrota de Jehová.
12.
Jehová deshizo.
Jehová capacitó a Asa para que obtuviera una asombrosa victoria. Judá tenía enemigos poderosos, tanto al norte como al sur. Por sí misma, habría sucumbido ante el poder superior de las fuerzas alistadas contra ella. Pero fue invencible con la ayuda de Dios. El ataque de Zera fue la última amenaza grave contra Judá, procedente del sur. En adelante sus enemigos provinieron del norte: primero Asiria en tiempo de Senaquerib y después Babilonia en tiempo de Nabucodonosor, el cual provocó la ruina de la nación.
13.
Gerar.
Probablemente haya estado a unos 18 km al sureste de Gaza, en el camino de Egipto.
Su ejército.
El ejército de Asa. El pueblo de Judá fue un instrumento en las manos de Dios para efectuar su obra.
14.
Atacaron también todas las ciudades.
Esas ciudades, que rodeaban a Gerar, eran ciudades filisteas. Sin duda habían ayudado a Zera.
El temor de Jehová.
Cuando Dios manifiesta su gran poder en favor de su pueblo, un temor de origen divino se apodera del enemigo, y no hay más valor ni fuerza para resistir (ver cap. 17: 10).
15.
Camellos.
Gerar estaba en el límite del desierto meridional que separa a Palestina de Egipto, y por lo tanto los habitantes de esa región tenían muchos camellos (ver 1 Sam. 27: 9; 30: 17).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-15 PR 80-82
2-9 PR 80
11-13 PR 81

2 CRONICAS - CAPÍTULO 15- - AUDIO
1 Asa, Judas y muchos israelitas, motivos por la profecía de Azaias, hijo de Obed, hacen un pacto solemne con Dios. 16 Depone a Maaca, su madre, por su idolatría. 18 Trae las cosas dedicadas al templo de Dios, y goza de larga paz.

1 VINO el Espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed,
2 y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuvierais con él; y si le buscarais, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará.
3 Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara, y sin ley; 250
4 pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos.
5 En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba ni para el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras.
6 Y una gente destruía a otra, y una ciudad a otra ciudad; porque Dios los turbó con toda clase de calamidades.
7 Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra.
8 Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías hijo de Obed, cobró ánimo, y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que él había tomado en la parte montañosa de Efraín; y reparó el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová.
9 Después reunió a todo Judá y Benjamín, y con ellos los forasteros de Efraín, de Manasés y de Simeón; porque muchos de Israel se habían pasado a él, viendo que Jehová su Dios estaba con él.
10 Se reunieron, pues, en Jerusalén, en el mes tercero del año decimoquinto del reinado de Asa.
11 Y en aquel mismo día sacrificaron para Jehová, del botín que habían traído, setecientos bueyes y siete mil ovejas.
12 Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma;
13 y que cualquiera que no buscase a Jehová el Dios de Israel, muriese, grande o pequeño, hombre o mujer.
14 Y juraron a Jehová con gran voz y júbilo, al son de trompetas y de bocinas.
15 Todos los de Judá se alegraron de este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes.
16 Y aun a Maaca madre del rey Asa, él mismo la depuso de su dignidad, porque había hecho una imagen de Asera; y Asa destruyó la imagen, y la desmenuzó, y la quemó junto al torrente de Cedrón.
17 Con todo esto, los lugares altos no eran quitados de Israel, aunque el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días.
18 Y trajo a la casa de Dios lo que su padre había dedicado, y lo que él había consagrado, plata, oro y utensilios.
19 Y no hubo más guerra hasta los treinta y cinco años del reinado de Asa.
1.
Azarías.
Fuera de este capítulo, no se menciona a este profeta. Lo que sigue, algo peculiar de Crónicas, es un aporte importante para la historia de Judá. Los hechos aquí registrados son de interés para un estudio de la experiencia religiosa del pueblo de Dios y revelan la gran influencia de los que tienen al Señor consigo en sus obras.
2.
Al encuentro de Asa.
Azarías se encontró con Asa cuando éste volvía de su gran victoria sobre Zera etíope (ver cap. 14: 9-15).
Si vosotros estuvierais con él.
Cf. Sant. 4: 8. Asa había buscado a Dios y se había esforzado por andar en sus caminos y hacer su obra (2 Crón. 14: 11). Por eso el Señor estaba con él poderosamente para guiarlo y bendecirlo.
Será hallado de vosotros.
Cf. 2 Crón. 15: 4, 15; 33: 12, 13; 1 Crón. 28: 9; Jer. 29: 13; Mat. 7: 7.
3.
Muchos días.
El vers. 3, traducido literalmente, dice: "Y muchos días para Israel sin el verdadero Dios y sin sacerdote docente y sin ley". No hay ningún verbo en el pasaje. Por lo tanto, la determinación del tiempo verbal es una interpretación. Por eso la BJ traduce: "Durante mucho tiempo Israel estará sin verdadero Dios...". Hay muy diversas opiniones en cuanto a si esta sección es una profecía acerca de Israel, si es un examen de su historia en general, o si tiene una aplicación específica al presente inmediato, es decir, al período transcurrido desde el cisma del reino. La observación del profeta es verdadera en cual quiera de esos períodos. Compárese con las apostasías de los días de los jueces (Juec. 2: 11-19; 3: 7-10, 12-14; 4: 1-3; 6: 1-6; 8: 33-35; 10: 6-9).
Sacerdote que enseñara.
Los sacerdotes eran los instructores religiosos que enseñaban al pueblo la Palabra de Dios y la ley de Jehová (ver Lev. 10: 11; Deut. 17: 9, 11; 24: 8; 33: 10; Esd. 7: 25; Jer. 18: 18; Eze. 44: 23).
4.
Se convirtieron.
Cuando, viéndose en aprietos, los israelitas se volvían a Dios, él oía sus oraciones, era bondadoso con ellos y los 251 libraba de sus enemigos (ver Sal. 106: 44; 107: 6).
6.
Una gente destruía.
Como en el vers. 3, el elemento temporal de este versículo no queda claro en el hebreo. La LXX emplea el futuro; así también BJ. Estos versículos parecen describir la situación de Israel y sus vecinos, tal vez antes y después de pronunciarse estas palabras. Un ejemplo típico es el del período de los jueces, tiempo de gran intranquilidad y maldad, no solo en Palestina sino por todo el Cercano Oriente. Egipto, que había sido una gran potencia, gradualmente se fue debilitando hasta que llegó a tu nivel muy bajo durante la XX y la XXI dinastías, c. 1200-c. 950 AC (ver t. II, págs. 30, 31, 50-52). Por doquiera actuaban fuerzas disociadoras, la realeza estaba desprestigiada, los obreros sufrían hambre y un movimiento de desorden general se había extendido a toda la nación. Asiria no había alcanzado aún su gran poder, y Babilonia era débil (ver t. II, págs. 57-59). El imperio hitita (heteo), que durante la primera parte de este período había sido poderoso, se derrumbó ante los ataques de los pueblos del mar" (ver t. IIº págs. 29, 34- 36) y se fragmento en un gran número de pequeños Estados. El profeta describe vívidamente y con notable exactitud la situación que prevalecía e el Cercano Oriente en la parte final del segundo milenio AC, aunque su descripción también calza con otros períodos (ver com. vers. 3).
7.
Pero esforzaos vosotros.
En realidad, el consejo del profeta era: "Sed fuertes en el Señor, continuad firmes en vuestra lealtad a él, y tened valor al afrontar el futuro". Azarías animaba a Asa para que continuara con las enérgicas medidas que había tomado contra la idolatría y con su firme política en favor de los intereses nacionales de Judá.
Hay recompensa.
Habiéndose decidido tan firmemente a favor del Señor, Asa no sería abandonado sino que se le permitiría cosechar la recompensa de sus labores.
8.
Idolos abominables.
Pocas reformas han sido en realidad reformas completas. Asa había desplegado fervientes esfuerzos para limpiar el país de sus abominaciones, pero es evidente que su obra sólo había tenido un éxito parcial. Animado por las palabras de Azarías, Asa ahora renovó sus esfuerzos para eliminar del país toda forma de mal.
En la parte montañosa de Efraín.
Cf. cap. 17: 2. Aunque Asa no había estado en guerra declarada con Israel, era lo bastante fuerte como para arrebatar del reino del norte una cantidad de ciudades fronterizas.
Reparó el altar.
Una expresión similar se emplea en el cap. 24: 4 acerca de Joás. Parecería, pues, que el altar había sido contaminado y que ahora fue limpiado y reconsagrado al Señor.
9.
Los forasteros.
Pertenecían a las tribus que constituían el reino del norte. Durante el reinado de Roboam hubo una migración similar de ciudadanos de Israel que fueron a Judá (cap. 11: 16).
De Simeón.
Aunque Simeón estaba dentro de las fronteras del reino del sur (Jos. 19: 1), tal vez muchos miembros de esa tribu se radicaron dentro del territorio de Israel en ocasión del cisma.
Viendo que.
Cuando muchos del pueblo de Israel vieron que Dios estaba con Asa y lo bendecía, sin gran número descendió del reino del norte para vivir de entonces en adelante en Judá.
10.
Año decimoquinto.
Esta reunión en Jerusalén, en el año 15.º de Asa, ubica también la victoria sobre Zera en ese año o en el año precedente. Si la tierra con Zera, el regreso a Jerusalén, la migración proveniente de las tribus del corte y la convocación de la asamblea en Jerusalén pudieran haber sucedido dentro de tres meses, entonces la guerra con Zera se rió en el año 15.º de Asa. De lo contrario -y eso es lo más probable-, fue en el año 14.º.
11.
Sacrificaron.
Probablemente se trató de un gran sacrificio de paz en el que participó el pueblo en una fiesta general de regocijo y agradecimiento a Dios. Compárese con 1 Rey. 8: 63-66, donde se nos informa que Salomón ofreció gran número de sacrificios de paz durante la dedicacion del templo.
12.
Prometieron solemnemente.
"Se obligaron con un pacto" (BJ). En realidad, fue una renovación solemne del pacto nacional hecho entre Dios y su pueblo en el Sinaí (Exo. 19: 5-8; 24: 3-8). Este pacto fue ratificado entre Dios e Israel varias veces en la historia de los judíos, generalmente después de períodos de apostasía (ver 2 Rey. 23: 3; 2 Crón. 34: 31; Neh. 10: 28-39).
De todo su corazón.
Compárese con Deut. 4: 29, donde se usa una frase similar.
13.
Muriese.
Cuando fue renovado el pacto 252 nacional con Jehová, se determinó que debía ser incluida toda la nación y que todo el que no se pusiera del lado de Dios fuera muerto. En los días de Moisés, se castigaba con la pena de muerte a los que fueran hallados culpables de traspasar "su pacto" al adorar a cualquier otro dios (Deut. 17: 2-7; cf. Exo. 22: 20; Deut. 3:6-10, 12-15).
14.
Juraron a Jehová.
El pacto con Dios fue renovado con un solemne juramento.
16.
Maaca.
Compárense los vers. 16-1 8 con 1 Rey. 15: 13-15. Las variantes son pocas y sin importancia.
Madre del rey Asa.
En realidad, era la abuela, pues Maaca era la madre de Abías (ver 2 Crón. 11: 20; ver com. 1 Rey. 15: 10; 1 Crón. 2: 7).
Imagen.
Heb. miflétseth. Esta palabra indica algún ídolo horrible (ver com. 1 Rey. 15: 13).
17.
No eran quitados.
Se quitaron algunos lugares altos (cap. 14: 3, 5), que evidentemente eran centros de culto idolátrico. Los lugares altos que se dejaron probablemente eran santuarios locales no autorizados para el culto de Jehová. Estos pueden haber subsistido a pesar de los esfuerzos de Asa para eliminarlos.
De Israel.
Estas palabras no se encuentran en el pasaje paralelo de 1 Rey. 15: 14. Es evidente que se indica el reino del sur pues difícilmente Asa podría haber emprendido la tarea de quitar los lugares altos del reino del norte.
18.
Su padre había dedicado.
Quizá cosas tomadas de los despojos de la gran victoria de Abías sobre Jeroboam (cap. 13: 16- 19).
El había consagrado.
Tal vez era parte del botín de la victoria sobre Zera (cap. 14: 13-15). Sin duda se hicieron esfuerzos para reemplazar los tesoros del templo que habían sido tomados por Sisac durante el reinado de Roboam (cap. 12: 9).
19
No hubo más guerra.
La palabra "más" no está en el hebreo, y la cláusula tan sólo dice: "No subo guerra" (BJ). (Ver el párrafo que sigue.)
Treinta y cinco años.
Quizá el 35.º año del reino meridional (ver com. cap. 16: 1), que sería el 14.º año del reinado de Asa. Teniendo en cuenta este cálculo, sería incorrecto traducir la primera parte del versículo como "no hubo más guerra" ya que el 14.º año probablemente indica el comienzo de hostilidades en el reinado de Asa.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1, 2, 7-12, 15 PR 82


2 CRONICAS - CAPÍTULO 16- - AUDIO
1 Asa, con la ayuda de los sirios, aparta a Baasa de la construcción de Ramá. 7 Asa es reprendido por Hanani, y lo encarcela. 11 Entre sus hechos figura no haber buscado a Dios cuando enfermo, sino a los médicos. 13 Su muerte y entierro.

1 EN EL año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa rey de Israel contra Judá, y fortificó a Ramá, para no dejar salir ni entrar a ninguno al rey Asa, rey de Judá.
2 Entonces sacó Asa la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehová y de la casa real, y envió a Ben-adad rey de Siria, que estaba en Damasco, diciendo:
3 Haya alianza entre tú y yo, como la hubo entre tu padre y mi padre; he aquí yo te he enviado plata y oro, para que vengas y deshagas la alianza que tienes con Baasa rey de Israel, a fin de que se retire de mí.
4 Y consintió Ben-adad con el rey Asa, y envió los capitanes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel; y conquistaron Ijón, Dan, Abel-maim y las ciudades de aprovisionamiento de Neftalí.
5 Oyendo esto Baasa, cesó de edificar a Ramá, y abandonó su obra.
6 Entonces el rey Asa tomó a todo Judá, y se llevaron de Ramá la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y con ellas edificó a Geba y a Mizpa. 253
7 En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos.
8 Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos.
9 Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti.
10 Entonces se enojó Asa contra el vidente y lo echó en la cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo.
11 Mas he aquí los hechos de Asa, primeros y postreros, están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel.
12 En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de los pies, y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos.
13 Y durmió Asa con sus padres, y murió en el año cuarenta y uno de su reinado.
14 Y lo sepultaron en los sepulcros que él había hecho para sí en la ciudad de David; y lo pusieron en un ataúd, el cual llenaron de perfumes y diversas especias aromáticas, preparadas por expertos perfumistas; e hicieron un gran fuego en su honor.
1.
El año treinta y seis.
Con la excepción de esta fecha, los vers. 1-6 corren paralelamente con 1 Rey. 15: 17-22. Baasa comenzó a reinar en el 3er. año de Asa, reinó 24 años, según el cómputo inclusivo, y lo sucedió su hijo en el 26.º año de Asa (1 Rey. 15: 33; 16: 8). Esto descarta la posibilidad de una guerra entre Asa y Baasa en el 36.º año del reinado de Asa. Pero no hay contradicción si aquí esta referencia (y probablemente la de 2 Crón. 15: 19) no alude a los años del reinado personal de Asa, sino a los de su reino, a saber de Judá. El 35.º año del reino del sur, computado desde la ascensión de Roboam, sería el 14.º año de Asa, probablemente el año cuando aconteció el conflicto con Zera, o a lo menos cuando comenzó (ver com. 2 Crón. 15: 10); y en ese caso, 2 Crón. 15: 19 proporcionaría la información de que "no hubo más guerra" en el reinado de Asa hasta ese año. El año siguiente, el 36.º desde la fundación de la monarquía de la cual Asa era rey, sería el año cuando Baasa comenzó a fortificar a Ramá.
Ramá.
Muy probablemente Ramá de Benjamín, ciudad a unos 9 km al norte de Jerusalén (ver com. Jos. 18: 25).
No dejar salir ni entrar a ninguno.
Lógicamente esto se referiría al éxodo de Israel a Judá después de la gran victoria de Asa sobre Zera (cap. 15: 9). Puesto que la convocación de Jerusalén para celebrar esta victoria se efectuó en el 15.º año de Asa (cap. 15: 10), debe haber sido en ése el tiempo del éxodo del reino del norte y cuando surgió la necesidad de que Baasa construyera un baluarte en la frontera "para no dejar salir ni entrar a ninguno al rey Asa". Si esta construcción de Ramá no se verificó hasta el 36.º año del reinado de Asa, habrían pasado 21 años desde el éxodo a Judá antes de que se tomaran medidas para detenerlo. Pero puesto que la muerte de Baasa sucedió en el 27.º año de Asa, Baasa no podría haber construido a Ramá en el 36.º año de Asa. Si se entiende como el 36.º año de Judá, del reino del sur que gobernaba Asa, entonces desaparece la supuesta discrepancia y los acontecimientos encajan perfectamente en los años 14.º y 15.º de Asa.
2.
La plata y el oro.
Los tesoros del templo y del palacio, saqueados después de la incursión de Sisac (cap. 12: 9), se habían repuesto hacía poco con los despojos de la guerra (cap. 15: 18); pero otra vez se los llevaron, y ahora por una decisión del rey. Asa previamente había ganado una gran victoria por haber puesto su confianza en Dios y por haber clamado pidiendo su ayuda (cap. 14: 11, 12). Ahora claudicó su fe, y recurrió a un rey pagano en procura de ayuda. Aun las personas de quienes se registra un prolongado servicio fiel pueden echar a perder su vida al fijarse en las dificultades del presente y no confiar en Dios.
4.
Conquistaron Ijón.
Los lugares conquistados estaban en la frontera norte de Israel, cerca de Siria. En el com. de 1 Rey. 15: 20 hay detalles en cuanto a las ciudades aquí mencionadas.
5.
Cesó de edificar.
Asa había tenido éxito en su propósito inmediato de detener la amenaza de Baasa, pero al recurrir a la ayuda de 254 Ben-adad no actuó de acuerdo con lo que podría haberse esperado de un hijo de Dios en esas circunstancias. La falta de fe del rey dio oportunidad a los vecinos paganos para que vituperaran el nombre de Dios, puesto que probablemente se sabía que antes se había exaltado a Jehová como el origen de las victorias militares de Judá.
6.
A Geba y a Mizpa.
En cuanto a la ubicación de estas ciudades, ver com. 1 Rey. 15: 22. Nótese que la identificación de Mizpa como Tell en-Natsbeh ubica a la ciudad a 13 km al norte de Jerusalén, en el lugar que algunos han identificado como el sitio de Atarot (ver com. 2 Rey. 25: 23).
7.
El vidente Hanani.
Lo registrado en los vers. 7-10 no está en Reyes. Fuera de lo que aquí se dice, nada se sabe de Hanani, a menos que fuera el padre de Jehú, el vidente que profetizó contra Baasa (1 Rey. 16: 1- 4, 7) y Josafat (2 Crón. 19: 2).
Por cuanto te has apoyado.
Esta búsqueda del apoyo de un rey pagano mostraba que a Asa le faltaba fe en Dios. El reproche de Hanani concuerda con los mensajes de otros profetas de Dios (ver Isa. 30: 1, 2, 7, 15-17; 31: 1, 3; Jer. 17: 5; Ose. 5: 13; 7: 11; 12: 1).
Ha escapado.
Aunque Asa consiguió que Ben-adad fuera su aliado mercenario, todavía Siria era enemiga de Judá. Sin duda Asa había temido que Ben-adad ayudara a los israelitas en las medidas que tomaban contra Judá, y en esto seguramente tenía razón. Mediante su maniobra política había eliminado al rey de Israel, pero por fe en Dios podría haber ganado una victoria sobre las fuerzas combinadas de Israel y de Siria. No era el propósito del Señor que su pueblo estuviera a merced de sus enemigos, y éstos lo derrotaban tan sólo cuando iba contra él o demostraba falta de fe. Si en esta ocasión no hubieran fallado la fe y el valor de Asa, su reino podría haberse agrandado muchísimo y el nombre del Señor se habría magnificado entre las naciones de la tierra.
8.
Los etíopes y los libios.
En ese tiempo, los libios gobernaban en Egipto. Zera era "etíope" (ver com. cap. 14: 9).
Te apoyaste en Jehová.
El profeta cita como prueba de la verdad de sus palabras, la experiencia del propio Asa cuando venció a Zera.
9.
Los ojos de Jehová contemplan.
Los ojos de Jehová están por doquiera, siempre buscando a los que le sirven de todo corazón, para que mediante ellos pueda revelar su gran poder y realizar sus maravillosas obras. Mediante los rectos, el mundo llega a conocer la naturaleza y el poder de Dios. Asa cometió una injusticia no sólo consigo mismo y con su nación sino también con Dios al no demostrar fe. En el momento cuando Dios buscaba a alguien por medio de quien pudiera revelarse a las naciones, y cuando el rey de Judá parecía ser ese instrumento, Asa fracasó. Si tan sólo hubiese sido fuerte y valiente, y hubiera avanzado en el nombre del Señor, la reforma que había comenzado en Judá podría hubiese extendido a otros países y, entre los paganos, muchos habrían llegado a conocer a Dios y se habrían puesto de parte de él y de su pueblo.
Locamente.
Asa había actuado con necedad tanto desde el punto de vista divino como humano; solo había eliminado fugazmente una amenaza de tu enemigo, pero para lograr eso había fortalecido mucho a otro. El problema original se resolvió sólo parcialmente, y se crearon nuevas dificultades.
Habrá más guerra.
La paz conseguida con el necio proceder de Asa al cohechar a un rey pagano, no fue ni real ni permanente. La predicción de Hanani se comprobó vez tras vez en la historia posterior de Judá. Asa tuvo la oportunidad de asestar un impacto demoledor a dos adversarios. Aunque no hay un relato específico de ninguna guerra futura en la cual estuviera implicado el mismo Asa, se registra que "hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos" (1 Rey. 15: 16, 32).
10.
Se enojó Asa contra el vidente.
Hanani sólo había procedido como mensajero al comunicar a Asa la reprensión del Señor por su conducta insensata. Pero en vez de aceptar ese mensaje, Asa se enojó y volcó su ira contra el profeta. Un acto insensato provocó otro. El reformador de Judá se convirtió en su tirano y opresor. La necedad provocó crueldad, ingratitud y gran injusticia.
11.
Los hechos de Asa.
Los vers. 11-14 presentan la terminación del reinado de Asa. El pasaje paralelo está en 1 Rey. 15: 23, 24.
12.
Año treinta y nueve.
Puesto que Asa reinó 41 años (vers. 13), debe haber estado gravemente enfermo durante los dos últimos años de su reinado. El esquema cronológico de los reinados de Asa y de Josafat indica que durante los últimos tres o cuatro años del 255 reinado de Asa, Josafat reinaba conjuntamente con él. La enfermedad de Asa puede haberlo inducido a colocar a su hijo en el trono como corregente.
A los médicos.
No sólo en la guerra y en el manejo de la nación Asa extremó su dependencia de la ayuda humana, sino también en la enfermedad. ¡Cuán débil era la fe del que una vez había sido tan fuerte! Una victoria nunca es una garantía segura de otra. La fuerza de hoy no nos asegura la fuerza de mañana. En ocasión de su gran victoria sobre Zera, Asa fue fuerte en su fe y poderoso en su acción. Pero las personas de esa fortaleza son las que se convierten en los principales blancos del enemigo. En vez de crecer en fuerza y valor, Asa declinó hasta pasar los últimos años de su vida enfermo, desalentado y amargado; tuvo poca fe en Dios y recibió poca ayuda humana.
13.
El año cuarenta y uno.
Lo que se presenta aquí, en la conclusión del relato del reinado de Asa, aparece en 1 Rey. 15: 10, en el comienzo del relato. Es evidente que Crónicas da menos énfasis a la cronología que Reyes.
14.
En los sepulcros que él había hecho para sí.
Los detalles del sepelio de Asa de este versículo son peculiares de Crónicas. El plural "sepulcros" tal vez indique una tumba familiar que tenía varios nichos. Era usual en Palestina sepultar en sepulcros excavados en la roca (ver Isa. 22: 16; Mat. 27: 60; Mar. 15: 46; Luc. 23: 53).
Perfumes.
De acuerdo con la costumbre de Palestina (cf. Juan 19: 39, 40).
Un gran fuego.
No para cremar, pues los hebreos no cremaban a los muertos. Quizá se hace referencia a quemar incienso y especias (ver com. cap. 21: 19).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
7-10, 12 PR 83
9 PR 279


2 CRONICAS - CAPÍTULO 17- - AUDIO
1 Josafat sucede a Asa, reina correctamente, y prospera. 7 junto con los príncipes envía a los levitas para enseñar a Judá. 10 Algunos de sus enemigos, aterrorizados por Dios, le traen regalos y tributos. 12 Su grandeza, sus capitanes y sus ejércitos.

1 REINO en su lugar Josafat su hijo, el cual se hizo fuerte contra Israel.
2 Puso ejércitos en todas las ciudades fortificadas de Judá, y colocó gente de guarnición en tierra de Judá, y asimismo en las ciudades de Efraín que su padre Asa había tomado.
3 Y Jehová estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre, y no buscó a los baales,
4 sino que buscó al Dios de su padre, y anduvo en sus mandamientos, y no según las obras de Israel.
5 Jehová, por tanto, confirmó el reino en su mano, y todo Judá dio a Josafat presentes; y tuvo riquezas y gloria en abundancia.
6 Y se animó su corazón en los caminos de Jehová, y quitó los lugares altos y las imágenes de Asera de en medio de Judá.
7 Al tercer año de su reinado envió sus príncipes Ben-hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías, para que enseñasen en las ciudades de Judá;
8 y con ellos a los levitas Semaías, Netanías, Zebadías, Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías y Tobadonías; y con ellos a los sacerdotes Elisama y Joram.
9 Y enseñaron en Judá, teniendo consigo el libro de la ley de Jehová, y recorrieron todas las ciudades de Judá enseñando al pueblo.
10 Y cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá, y no osaron hacer guerra contra Josafat.
11 Y traían de los filisteos presentes a Josafat, y tributos de plata. Los árabes también le trajeron ganados, siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabríos. 256
12 Iba, pues, Josafat engrandeciéndose mucho; y edificó en Judá fortalezas y ciudades de aprovisionamiento.
13 Tuvo muchas provisiones en las ciudades de Judá, y hombres de guerra muy valientes en Jerusalén.
14 Y este es el número de ellos según sus casas paternas: de los jefes de los millares de Judá, el general Adnas, y con él trescientos mil hombres muy esforzados.
15 Después de él, el jefe Johanán, y con él doscientos ochenta mil.
16 Tras éste, Amasías hijo de Zicri, el cual se había ofrecido voluntariamente a Jehová, y con él doscientos mil hombres valientes.
17 De Benjamín, Eliada, hombre muy valeroso, y con él doscientos mil armados de arco y escudo.
18 Tras éste, Jozabad, y con él ciento ochenta mil dispuestos para la guerra.
19 Estos eran siervos del rey, sin los que el rey había puesto en las ciudades fortificadas en todo Judá.
1.
Josafat.
Los caps. 17-20 tratan de Josafat y su reinado. Es breve el resumen de su reinado en Reyes (1 Rey. 22: 41-50). Este capítulo es peculiar de Crónicas.
Contra Israel.
Debido a su necia política de comprar la ayuda de Siria contra Israel, Asa había dejado a su hijo un legado de dificultades. Tan pronto como Josafat subió al trono, se vio forzado a tomar medidas defensivas contra su vecino del norte. Todo esto sucedió en los comienzos de su reinado y evidentemente antes de que se aliara con Acab (cap. 18: 1).
2.
Las ciudades de Efraín.
Cf. cap. 15: 8.
3.
Con Josafat.
La mayor satisfacción y el máximo gozo que puede experimentar una persona es sentir la presencia del Señor. Josafat y la nación recibieron bendiciones materiales y espirituales como resultado de la presencia del Señor y de su bendición.
Primeros caminos.
Los primeros caminos, tanto de David como de Asa, fueron mejores que sus últimos años. Antes de su adulterio con Betsabé y del asesinato de su esposo (2 Sam. 11), David había vivido una vida que dejó una influencia para bien. Asa demostró al comienzo una confianza en Dios y una lealtad a los principios de justicia que no se manifestaron en sus últimos años (ver cap. 16: 2-10).
No buscó a los baales.
Mientras reinaba Josafat, el culto de Baal se afianzaba en el reino del norte. Fue contemporáneo de Acab y de Jezabel, y vivió durante el tiempo cuando Elías elevó su voz de airada protesta contra la terrible apostasía que asolaba al reino del norte (ver 1 Rey. 16-22). Crónicas sólo se refiere brevemente a este profeta (cap. 21: 12-15). Los baales eran formas locales del dios cananeo de la fertilidad masculina (ver t. II, pág. 42). Tan común se había hecho este culto, que se alaba a Josafat porque no siguió la práctica habitual de sus días.
4.
Buscó al Dios.
El gran dilema para muchos en esos días era si prevalecería Jehová o Baal (ver 1 Rey. 18: 21). Josafat fue firme en su lealtad a Dios, en marcado contraste con el proceder del rey de Israel, su contemporáneo.
6.
Se animó su corazón.
Josafat se reconfortó en Dios y en sus caminos, y en esa experiencia encontró tanto satisfacción como gozo. Animado por una sensación del favor divino que descansaba sobre él, se dispuso a efectuar mayores reformas y a animar a su pueblo para que caminara por las sendas del Señor. Su gran meta de la vida no era exaltarse a sí mismo sino a Dios.
Quitó los lugares altos.
Continuó la obra de reforma comenzada por su padre (cap. 14: 3, 5). Josafat no sólo rechazó los baales, sino que además eliminó sus centros de culto. Sin embargo, había otros lugares altos que eran centros locales del culto de Jehová (ver 1 Rey. 3: 2, 4; 1 Crón. 16: 39; 2 Crón. 1: 3), y posiblemente permitió que ésos continuaran (1 Rey. 22: 43).
7.
Envió sus príncipes.
El rey envió a los príncipes a diversos lugares del país y les indicó que hicieran los arreglos necesarios para la instrucción del pueblo, quizá mediante los levitas y sacerdotes. Ellos mismos no hicieron la predicación (ver PR 143).
9.
Libro de la ley.
Moisés había dado una instrucción importante que, si se la obedecía, significaría mucho para la nación. Josafat entendía que la prosperidad de su nación dependía de la obediencia a las órdenes del Señor. Por lo tanto, hizo todo lo que pudo para que el pueblo conociera bien los requisitos divinos a fin de que pudiera liberarse del pecado y caminara en los senderos del Señor. 257
Recorrieron todas las ciudades.
Josafat no tomó medidas a medias. Los sacerdotes fueron enviados por todo el país con la misión de instruir al pueblo en la ley del Señor y en los caminos de rectitud. El resultado de los fervientes esfuerzos del rey en favor de su pueblo fue un despertar espiritual en todas partes de la nación. Se convirtió en uno de los grandes reyes reformadores de Judá.
10.
No osaron hacer guerra.
Esto estaba en armonía con el plan de Dios. El Señor no se deleita en la guerra y quiere que su pueblo more en paz.
11.
Traían ... presentes a Josafat.
Tal vez en su condición de tributarios de Judá (ver 2 Sam. 8: 2).
Le trajeron ganados.
Algunas de las tribus que vivían en la parte norte del desierto de Arabia, al este de Judá, se convirtieron en tributarios de Josafat y pagaban su tributo. Compárese con el tributo de Mesa de Moab, el rey que pagó una gran contribución a Acab, su contemporáneo rey de Israel (2 Rey. 3: 4).
12.
Engrandeciéndose mucho.
Debido a que Josafat siguió fielmente en sus caminos, el Señor lo acompañó y lo bendijo e hizo que avanzara de fortaleza en fortaleza.
13.
Hombres de guerra.
Dios dio paz a Josafat e hizo caer "el pavor de Jehová sobre todos los reinos" circunvecinos (vers. 10). Sin embargo, esas bendiciones no impidieron que Josafat se preparara para cualquier emergencia.
14.
Sus casas paternas.
Los hombres fueron enrolados de acuerdo con sus familias o clanes. De ese modo, los que tenían el mismo linaje luchaban lado a lado con sus parientes.
El general.
"El jefe" (BJ). Probablemente el comandante en jefe, puesto que se menciona a Adnas en primer lugar, quien tenía consigo quizá el más grande de todos los cuerpos de ejército (cf. "trescientos mil").
Trescientos mil.
Los primeros dos números, 300.000 y 280.000, concuerdan exactamente con las cifras de las fuerzas de Judá y Benjamín en el tiempo de Asa (cap. 14: 8), y dan un total de 580.000. Si los tres números siguientes, 200.000 comandados por Amasías, 200.000 por Eliada, y 180.000 por Jozabad, son adicionales, dan otro total de 580.000, o sea la suma total de 1.160.000 al servicio del rey, además de los que estaban "en las ciudades fortificadas en todo Judá" (vers. 19). Alguien ha calculado que un ejército de esta magnitud implicaría una población en Judá y Benjamín que estaría entre 600 y 800 habitantes por kilómetro cuadrado, lo que excede en mucho al país más densamente poblado de nuestro mundo moderno. Puesto que el total de los últimos tres números es exactamente igual a la suma de los dos primeros, podría ser que las cifras de los dos primeros jefes representaran el número total de hombres, y las otras tres cantidades la magnitud de las divisiones subordinadas. El total también podría referirse a toda la población masculina en edad militar. Es dudoso que un ejército tan numeroso haya sido alistado en un momento dado para la defensa de Jerusalén.
La palabra traducida aquí "mil", 'élef, no siempre significa 1.000 como un número literal (ver com. Exo. 12: 37). Por ejemplo,'élef se traduce "familia" en Juec. 6: 15. Se piensa que 'élef a veces podría indicar unidades menores de 1.000. Los datos son insuficientes para determinar su designación exacta en cada caso.
También hay alguna duda en cuanto a la traducción de ciertas expresiones hebreas que se usan para cifras (ver com. Est. 9: 16; también las págs. 126, 127). Por eso no podemos estar seguros del número exacto de estas fuerzas.
16.
Se había ofrecido voluntariamente.
Cf. Juec. 5: 9. Esto podría referirse a algún acto especialmente valeroso en ocasión de alguna crisis, o podría significar una consagración a un servicio especial por toda la vida.
18.
Dispuestos.
Es decir, preparados y equipados para la acción, pero no que constituyeran necesariamente un ejército permanente (ver com. vers. 14).
19.
En las ciudades fortificadas.
No se da el número de las fuerzas de estas ciudades, pero sin duda se necesitaban muchos hombres para la defensa de los baluartes que había en el país.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-19 PR 142, 143
3-5 PR 142
5-9 PR 142
10-19 PR 143 258


2 CRONICAS - CAPÍTULO 18- - AUDIO
1 Josafat, por razón de su parentesco con Acab, se une con éste para atacar a Ramot de Galaad. 4 Acab, engañado por los falsos profetas, es muerto en la batalla como cumplimiento de las palabras del profeta Micaías.

1 TENIA, pues, Josafat riquezas y gloria en abundancia; y contrajo parentesco con Acab.
2 Y después de algunos años descendió a Samaria para visitar a Acab; por lo que Acab mató muchas ovejas y bueyes para él y para la gente que con él venía, y le persuadió que fuese con él contra Ramot de Galaad.
3 Y dijo Acab rey de Israel a Josafat rey de Judá: ¿Quieres venir conmigo contra Ramot de Galaad? Y él respondió: Yo soy como tú, y mi pueblo como tu pueblo; iremos contigo a la guerra.
4 Además dijo Josafat al rey de Israel: Te ruego que consultes hoy la palabra de Jehová.
5 Entonces el rey de Israel reunió a cuatrocientos profetas, y les preguntó: ¿Iremos a la guerra contra Ramot de Galaad, o me estaré quieto? Y ellos dijeron: Sube, porque Dios los entregará en mano del rey.
6 Pero Josafat dijo: ¿Hay aún aquí algún profeta de Jehová, para que por medio de él preguntemos?
7 El rey de Israel respondió a Josafat: Aún hay aquí un hombre por el cual podemos preguntar a Jehová; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal. Este es Micaías hijo de Imla. Y respondió Josafat: No hable así el rey.
8 Entonces el rey de Israel llamó a un oficial, y le dijo: Haz venir luego a Micaías hijo de Imla.
9 Y el rey de Israel y Josafat rey de Judá estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con sus ropas reales, en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria, y todos los profetas profetizaban delante de ellos.
10 Y Sedequías hijo de Quenaana se había hecho cuernos de hierro, y decía: Así ha dicho Jehová: Con éstos acornearás a los sirios hasta destruirlos por completo.
11 De esta manera profetizaban también todos los profetas, diciendo: Sube contra Ramot de Galaad, y serás prosperado; porque Jehová la entregará en mano del rey.
12 Y el mensajero que había ido a llamar a Micaías, le habló diciendo: He aquí las palabras de los profetas a una voz anuncian al rey cosas buenas; yo, pues, te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos, que hables bien.
13 Dijo Micaías: Vive Jehová, que lo que mi Dios me dijere, eso hablaré. Y vino al rey.
14 Y el rey le dijo: Micaías, ¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o me estaré quieto? El respondió: Subid, y seréis prosperados, pues serán entregados en vuestras manos.
15 El rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces te conjuraré por el nombre de Jehová que no me hables sino la verdad?
16 Entonces Micaías dijo: He visto a todo Israel derramado por los montes como ovejas sin pastor; y dijo Jehová: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno en paz a su casa.
17 Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te había yo dicho que no me profetizaría bien, sino mal?
18 Entonces él dijo: Oíd, pues, palabra de Jehová: Yo he visto a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba a su mano derecha y a su izquierda.
19 Y Jehová preguntó: ¿Quién inducirá a Acab rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía así, y otro decía de otra manera.
20 Entonces salió un espíritu que se puso delante de Jehová y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué modo?
21 Y él dijo: Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y Jehová dijo: Tú le inducirás, y lo lograrás; anda y hazlo así.
22 Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de estos tus profetas; pues Jehová ha hablado el mal contra ti.
23 Entonces Sedequías hijo de Quenaana se le acercó y golpeó a Micaías en la mejilla, y dijo: ¿Por qué camino se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti?
24 Y Micaías respondió: He aquí tú lo verás aquel día, cuando entres de cámara en 259 cámara para esconderte.
25 Entonces el rey de Israel dijo: Tomad a Micaías, y llevadlo a Amón gobernador de la ciudad, y a Joás hijo del rey,
26 y decidles: El rey ha dicho así: Poned a éste en la cárcel, y sustentadle con pan de aflicción y agua de angustia, hasta que yo vuelva en paz.
27 Y Micaías dijo: Si tú volvieres en paz, Jehová no ha hablado por mí. Dijo además: Oíd, pueblos todos.
28 Subieron, pues, el rey de Israel, y Josafat rey de Judá, a Ramot de Galaad.
29 Y dijo el rey de Israel a Josafat: Yo me disfrazaré para entrar en la batalla, pero tú vístete tus ropas reales. Y se disfrazó el rey de Israel, y entró en la batalla.
30 Había el rey de Siria mandado a los capitanes de los carros que tenía consigo, diciendo: No peleéis con chico ni con grande, sino sólo con el rey de Israel.
31 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Este es el rey de Israel. Y lo rodearon para pelear; mas Josafat clamó, y Jehová lo ayudó, y los apartó Dios de él;
32 pues viendo los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, desistieron de acosarle.
33 Mas disparando uno el arco a la ventura, hirió al rey de Israel entre las junturas y el coselete. El entonces dijo al cochero: Vuelve las riendas, y sácame del campo, porque estoy mal herido.
34 Y arreció la batalla aquel día, por lo que estuvo el rey de Israel en pie en el carro enfrente de los sirios hasta la tarde; y murió al ponerse el sol.


1.
Contrajo parentesco con Acab.
Este capítulo es paralelo con 1 Rey. 22: 2-35. En Reyes este hecho aparece en relación con el relato del reinado de Acab, mientras que aquí se presenta en relación con el reinado de Josafat. La alianza entre los reyes fue sellada con el casamiento de Atalía, hija de Acab y Jezabel, con Joram, hijo de Josafat (ver 2 Crón. 21: 6; ver com. 2 Rey. 8: 26).
2.
Después de algunos años.
Es decir, "al tercer año" (1 Rey. 22: 2). Este fue el tercero y último año de un período de tres años de paz entre Israel y Siria (1 Rey. 22: 1). Fue el año de la muerte de Acab, 853 AC, según la cronología basada en la lista limmu asiria (ver t. II, pág. 163). La alianza entre Josafat y Acab probablemente se efectuó en 863 AC, o poco antes, porque Ocozías, hijo de Joram y Atalía (ver com. vers. 1), tenía 22 años en el 12.º año a contar desde la muerte de Acab y la ascensión de Joram (2 Rey. 8: 25, 26).
Mató muchas ovejas y bueyes.
Acab abrumó a Josafat con atenciones, como parte de un plan deliberado para conseguir la participación del rey de Judá en la proyectada campaña contra Siria.
3.
Dijo ... a Josafat.
Este versículo es similar a 1 Rey. 22: 4. De aquí en adelante, los relatos de Crónicas y Reyes sólo difieren ligeramente (ver com. 1 Rey. 22).
Mi pueblo como tu pueblo.
El pasaje paralelo añade "mis caballos como tus caballos" (1 Rey. 22: 4). Los carros tendrían un papel importante en la inminente batalla. En la batalla de Carcar (Karkar o Qarqar) de la que acababa de volver Acab, según los registros asirios, Israel había puesto en acción 2.000 carros y 10.000 infantes, al paso que Benadad de Siria tenía 1.200 carros, 1.200 jinetes y 20.000 infantes.
4.
Palabra de Jehová.
Josafat había concordado en ir con Acab contra los sirios, pero parece que ahora su conciencia le dijo que primero debía cerciorarse de cuál era la voluntad del Señor.
5.
Cuatrocientos profetas.
Eran falsos profetas.
6.
Profeta de Jehová.
Josafat no se interesaba en un informe favorable sino en un informe veraz. No tenía confianza en el mensaje de los 400 profetas falsos de Samaria.
7.
Nunca me profetiza cosa buena.
El profeta de Jehová no profetizaba nada bueno acerca de Acab porque nada bueno había que profetizar. Daba los mensajes a Acab tal como los recibía de Dios. La razón por la cual Acab odiaba a Micaías era porque también aborrecía la verdad y menospreciaba al Señor. La verdad, se la aprecie o no, es siempre la verdad. Lo que decía el profeta sucedería, lo deseara Acab o no.
10.
Cuernos de hierro.
Con frecuencia se usaban cuernos como símbolo de fuerza o poder (Deut. 33: 17; Jer. 48: 25; Amós 6: 13).
11.
Sube.
Los profetas profetizaban así 260 porque ése era el mensaje que deseaba Acab. Servían al rey de Israel y no al Señor del cielo. Al decir a Acab que subiera contra Ramot de Galaad le decían que fuera a su muerte (ver vers. 34).
12.
Que hables bien.
El mensajero de Acab se esforzaba por instruir a un profeta del Señor en cuanto a la clase de mensaje que debía dar. Pero los profetas de Dios son portavoces del cielo y no reciben sus mensajes de los hombres. Debe tener en poca estima a un profeta del Señor quien piensa que puede influir en el mensaje que debe dar.
13.
Lo que mi Dios me dijere.
El Señor dijo a Jeremías: "He aquí he puesto mis palabras en tu boca" (Jer. 1: 9). Un verdadero profeta no habla por sí mismo sino en nombre de Dios.
14.
Subid.
Ver com. 1 Rey. 22: 15. Micaías parece haber estado hablando con dramática ironía, sencillamente repitiendo el mensaje espurio de los falsos profetas (vers. 11). Es evidente que su tono reveló eso, tal como se ve por la respuesta de Acab (vers. 15).
16.
Sin pastor.
Caería el rey, y el pueblo sería dejado sin caudillo.
17.
¿No te había yo dicho?
Acab era un rey impío, y sabía que no podía esperar un buen mensaje del Señor. Sin embargo, debió recordar que el mensaje del Señor era un mensaje verdadero. Al no aceptarlo como tal le costó la vida.
18.
Yo he visto.
Esta es una visión con características de parábola y debe ser interpretada como tal. En ella se representa a Dios haciendo aquello que él no impide que ocurra, al ocuparse de la desobediencia de Acab, a quien él ha dejado en libertad de autodeterminar su conducta. Dios no fuerza la voluntad. No interviene cuando los impíos eligen deliberadamente el engaño.
Puesto que Dios es supremo, su negativa a reprimir las fuerzas del mal se representa con frecuencia como si él mismo enviara el mal. Un ejemplo de esto se puede encontrar en el caso de las serpientes "ardientes" (Núm. 21: 4-9). Según el relato, tal como lo presenta Moisés, "Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes" (Núm. 21: 6). Sin embargo, esas "serpientes ardientes" no fueron creadas súbitamente ni tampoco fueron transportadas milagrosamente desde otro lugar para esa ocasión. Ya eran una plaga en la zona desértica por la que iban los hijos de Israel y habrían sido un motivo de verdadero peligro y la causa de muchas muertes sí, mediante un milagro, Dios no hubiera reprimido a esos reptiles venenosos. Pero cuando el pueblo se volvió contra el Dios que los protegía de tantos peligros en el desierto, sencillamente se retiró su protección y el resaltado fue la muerte (ver PP 456). Así sucedió en el caso de Acab. Satanás ya estaba en acción mediante los falsos profetas, y Dios tan sólo no estorbó la conducta que el mismo rey había elegido.
21.
Hazlo así.
La orden divina en la visión en forma de parábola representa un permiso divino. Satanás deseaba provocar la muerte de Acab, y el Señor no se lo impidió. Mientras esté extendida la mano restrictiva de Dios, no se permite a Satanás que mate, pero cuando se retira la mano de Dios, entonces prosigue Satanás con su obra de muerte y destrucción (ver CS 672).
22.
Jehová ha puesto.
Micaías, como profeta de Jehová, explica la verdadera naturaleza de los falsos profetas de Samaria: dicen mentiras y sus consejos llevan a la muerte. Dios no puso ese espíritu de mentira en la boca de los falsos profetas (ver com. vers. 18); sólo permitió que esos emisarios de Satanás llevaran a cabo sus propios fines, porque entonces el Señor no estaba dispuesto a impedir la muerte del impío rey de Israel.
23.
Golpeó a Micaías.
Este ultraje al profeta de Jehová revela a las claras el espíritu del maligno. En una forma u otra, Satanás manifiesta su naturaleza en el espíritu de sus emisarios.
24.
Tú lo verás.
Los mismos emisarios del maligno verían los resultados de su maldad. Sedequías pronto se vería forzado a buscar refugio del desastre venidero ocultándose en alguna cámara interna donde tendría la oportunidad de reflexionar en cuanto a si él o Micaías habían dicho la verdad.
26.
Vuelva en paz.
Acab se esforzaba por envalentonarse. Trataba de mostrar su desprecio por el mensaje de Micaías y usurpaba la función de profeta al predecir su regreso en paz. Pero fracasó como profeta y como rey.
27.
Si tú volvieres.
La validez de la profecía quedaría probada por su cumplimiento (ver Deut. 18: 22). La muerte de Acab (2 Crón. 18: 34) comprobó la profecía de Micaías.
28.
Subieron, pues.
Josafat se encontró en rara compañía y en extrañas circunstancias.
261 Había pedido la presencia de un profeta del Señor, y ese profeta había llegado y le había dado su mensaje que predecía clara y enfáticamente el fracaso de la proyectada campaña. Si Josafat hubiera aceptado ese mensaje y hubiera rehusado acompañar a Acab, podría haber sido el instrumento para preservar la vida del rey de Israel y para impedir una derrota desastrosa y humillante. Josafat desempeñó una solemne responsabilidad en esa ocasión, pero fracasó. Las personas buenas no siempre proceden bien, y las que son sabias no siempre actúan con sabiduría.
29.
Me disfrazaré.
Al ocultar su identidad, quizá Acab pensó que podria escapar del mal predicho por Micaías.
31.
Jehová lo ayudó.
Este detalle no se encuentra en Reyes. Si no hubiese sido por la intervención del Señor, Josafat también habría perdido la vida en esta ocasión. Había emprendido una necia aventura en la que sabía que el Señor no participaría. Se colocó en terreno del enemigo, y casi perdió la vida como resultado. Pero a pesar de su necio error, Dios fue misericordioso e intervino para salvarle la vida.
33.
A la ventura.
El que disparó el dardo que mató a Acab no sabía a quién tiraba ni que cumplía así una profecía de un mensajero del Señor. Pero Dios había previsto cómo se entesaría ese arco y sucedió tal como lo había predicho.
34.
Estuvo ... en pie.
Es decir, se mantuvo apoyado. Valientemente Acaba se esforzó por continuar a fin de que sus fuerzas pudieran vencer. También esperaba que no le sucedería lo que había predicho Micaías. Tuvo oportunidad de pensar seriamente en el profeta, el que fuera encarcelado por orden del rey hasta que el monarca volviera a salvo. Pero todo fue en vano. Sucedió tal como Dios lo había pronunciado. La valentía de Acab no podía expiar su necedad al no creer un mensaje de Dios. Murió al atardecer. Se cumplió la predicción de Micaías aunque él estaba en prisión.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-34 PR 144, 145
1 PR 144
2 PR 144
3 PR 145
3-6 PR 144
28, 33, 34 PR 145


2 CRONICAS - CAPÍTULO 19- - AUDIO
1 Josafat, reprobado por Jehú, visita todo su reino. 5 Sus instrucciones a los Jueces, 8 a los sacerdotes y los levitas.

1 JOSAFAT rey de Judá volvió en paz a su casa en Jerusalén.
2 Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto.
3 Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la tierra las imágenes de Asera, y has dispuesto tu corazón para buscar a Dios.
4 Habitó, pues, Josafat en Jerusalén; pero daba vuelta y salía al pueblo, desde Beerseba hasta el monte de Efraín, y los conducía a Jehová el Dios de sus padres.
5 Y puso jueces en todas las ciudades fortificadas de Judá, por todos los lugares.
6 Y dijo a los jueces: Mirad lo que hacéis; porque no juzgáis en lugar de hombres, sino en lugar de Jehová, el cual está con vosotros cuando juzgáis.
7 Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de cohecho. 262
8 Puso también Josafat en Jerusalén a algunos de los levitas y sacerdotes, y de los padres de familias de Israel, para el juicio de Jehová y para las causas. Y volvieron a Jerusalén.
9 Y les mandó diciendo: Procederéis asimismo con temor de Jehová, con verdad, y con corazón íntegro.
10 En cualquier causa que viniere a vosotros de vuestros hermanos que habitan en las ciudades, en causas de sangre, entre ley y precepto, estatutos y decretos, les amonestaréis que no pequen contra Jehová, para que no venga ira sobre vosotros y sobre vuestros hermanos. Haciendo así, no pecaréis.
11 Y he aquí, el sacerdote Amarías será el que os presida en todo asunto de Jehová, y Zebadías hijo de Ismael, príncipe de la casa de Judá, en todos los negocios del rey; también los levitas serán oficiales en presencia de vosotros. Esforzaos, pues, para hacerlo, y Jehová estará con el bueno.
1.
Josafat.
El cap. 19 narra asuntos que no figuran en Reyes, como la forma en que Josafat fue reprochado por un profeta después de que volvió de Ramot de Galaad (vers. 1-3), los esfuerzos personales del rey para que hubiera una reforma religiosa (vers. 4) y su reforma del sistema judicial (vers. 5-11).
Volvió.
Acab y Josafat no habían tenido éxito en sus esfuerzos para recuperar a Ramot de Galaad. Las tropas volvieron a sus hogares y posiblemente se abandonó la empresa (ver 1 Rey. 22: 36). El relato implica que los sirios habían rechazado el ataque con éxito, pero no habían intentado sacar provecho de su triunfo. Josafat volvió a Jerusalén sano y salvo, más triste pero más sabio.
2.
Jehú hijo de Hanani.
Hanani era el nombre del profeta que había reprochado a Asa por haber dependido del rey de Siria y no del Señor, y que había sido encarcelado por ese reproche (cap. 16: 7-10), y Jehú era el profeta que osadamente reprochó a Baasa por su iniquidad (1 Rey. 16: 1-7). Jehú fue también el historiador del reino de Josafat (2 Crón. 20: 34).
Le salió al encuentro.
Josafat fue reprochado en un momento especialmente oportuno cuando se aproximaba a su capital abatido y deprimido. En ese momento, el mensaje profético podía ser más eficaz.
¿Al impío das ayuda?
Desde un punto de vista humano, podría haber parecido sabia la conducta de Josafat al unirse con Acab en un ataque a Siria. Siria estaba aumentando su poder, y era una amenaza tanto para Judá como para Israel. Los hebreos tenían el derecho de recuperar las ciudades del otro lado del Jordán que Siria les había quitado. Quizá Josafat había examinado cuidadosamente la situación, y creía que era prudente lo que hacía. Pero la empresa no contaba con la sanción divina, y al llevarla a cabo Josafat se relacionaba con un hombre a quien el Señor no podía bendecir. Acab era un vil idólatra, al paso que Josafat se había estado esforzando por eliminar la idolatría. Había poco en común entre los dos, y Josafat no tenía derecho a unirse con un hombre tan ruin. Habría sido mucho mejor y habría estado más seguro del éxito, si hubiese ido solo contra Siria. Con la ayuda y la bendición de Dios, podría haber tenido éxito aun sin la cooperación de las fuerzas de Acab. La ayuda humana puede llegar a ser más una maldición que una bendición, si no cuenta con la bendición de Dios.
Ira contra ti.
El desagrado de Dios con el proceder de Josafat se manifestó mediante un reproche franco. El siguiente capítulo menciona un gran ataque de las fuerzas de Moab, Amón y los del monte de Seir contra Judá y la destrucción de la armada de Josafat.
4.
Desde Beerseba hasta el monte de Efraín.
Es decir, de toda Judá, desde Beerseba en el extremo sur hasta el monte de Efraín y los límites de Israel en el norte. Compárese con la expresión "desde Dan hasta Beerseba" que implicaba el conjunto de Judá e Israel (1 Sam. 3: 20; 2 Sam. 3: 10; 17: 11; 24: 2, 15; 1 Rey. 4: 25; 1 Crón. 21: 2; 2 Crón. 30: 5).
5.
Puso jueces.
Josafat revisó el sistema judicial mediante el establecimiento y funcionamiento de eficientes tribunales de justicia, y una corte suprema en Jerusalén (ver PR 146).
Ciudades fortificadas.
Posiblemente había jueces locales en los pueblos más pequeños, donde podían decidirse los casos de menor importancia. Quizá los ancianos locales servían como jueces en las zonas rurales. Josafat nombró jueces en los tribunales mayores de las ciudades más importantes. 263
6.
Mirad lo que hacéis.
Josafat instó a los nuevos jueces para que consideraran la importancia de su obra. Debían administrar justicia imparcialmente para todos, tanto a los pobres como a los ricos.
En lugar de Jehová.
En primer lugar, el juez era un siervo de Dios. Debía sostener con valor e imparcialidad todas sus decisiones (ver Deut. 1: 17; Sal. 82: 1-4; Ecl. 5: 8).
Con vosotros.
Dios se interesa en justicia y está presente en los tribunales. Toma nota de cada veredicto imparcial y advierte cada infracción de Injusticia.
7.
Temor de Jehova.
El que tiene la responsabilidad de administrar justicia constantemente afronta la tarea de decidir casos, y debe realizar su obra reconociendo que los ojos de Jehová están sobre él. Continuamente debe dar fallos, y al hacerlo ha de recordar que cada decisión suya se registra en los libros del cielo.
No hay injusticia.
Es un consuelo recordar que el gran juez del mundo es, justo y por eso sus decisiones son verdaderas y rectas (ver Deut. 32: 4; Sal. 9: 8; 67: 4; 96: 13; Apoc. 19: 11).
Ni hace acepción de personas.
Un juez justo decide cada caso por lo que es en sí mismo y no según las personas implicadas en él. Mirando el conjunto, con demasiada frecuencia se hace "acepción de personas" en lo que atañe a dar fallos. Se favorece a los amigos personales y se demuestra una consideración especial a los que pueden retribuir favores. Tales decisiones no son ni imparciales ni rectas, ni atraen la bendición celestial. El Señor del cielo no hace acepción de personas (Deut. 10: 17; Hech. 10: 34; Rom. 2: 11; Gál. 2: 6; Efe. 6: 9; 1 Ped. 1: 17), y sus seguidores han de ser como él. La práctica de adular y favorecer a los ricos e influyentes al paso que se desprecia y defrauda a los pobres y humildes, más tarde acarreó a los dirigentes de Israel algunas de las condenaciones más enfáticas que se encuentran en los escritos de los profetas.
Ni admisión de cohecho.
La justicia divina es insobornable, pero no siempre sucede así con la de los hombres. Hay regalos que, con frecuencia, influyen en las decisiones. Los obsequios dados no siempre emanan de motivos dignos, y los favores prestados con frecuencia esperan reciprocidad. El cohecho no implica necesariamente plata u oro. Más de una persona importante se ha vendido al aceptar una atención aparentemente inocente. Todos los responsables de efectuar decisiones siempre deben estar en guardia para no permitir que un regalo - cualquiera sea su naturaleza - sea un factor determinante en sus fallos.
8.
En Jerusalén.
Se estableció en la capital una corte suprema, o tribunal de apelaciones (ver com. vers. 5).
De los levitas.
Previamente David había nombrado a 6.000 levitas como "gobernadores y jueces" (1 Crón. 23: 4). Moisés había decretado que los sacerdotes y levitas sirvieran como jueces (Deut. 17: 8, 9).
Padres de familias.
Los que encabezaban los clanes (ver Deut. 1: 15-17). Su edad y experiencia los ayudaban para que sus decisiones fueran justas y sabias.
Volvieron a Jerusalén.
Un cambio en los puntos vocálicos permite que se lea "habitaban en Jerusalén" (BJ). La LXX implica un cambio mayor cuando traduce la segunda parte del versículo "y para juzgar a los habitantes de Jerusalén". Este tribunal era un organismo superior, central, establecido en la capital de la nación, y podía funcionar tanto en los casos religiosos como civiles (ver PR 146).
9.
Les mandó.
Josafat demostró un sincero interés en que hubiera una administración imparcial de justicia e hizo todo lo que pudo para que los nuevos jueces comprendieran su solemne responsabilidad. Los animó para que fueran absolutamente justos y que estuvieran a salvo de cualquier reproche en el desempeño de su elevada función.
Temor de Jehová.
Cf. vers. 7 y 2 Sam. 23: 3.
10.
En cualquier causa.
Es decir, los casos que pudieran llegar hasta el tribunal central de Jerusalén desde las otras ciudades de la nación. Por este pasaje resulta claro que en la capital había una corte suprema de justicia (ver com. vers. 8).
En causas de sangre.
Cuando hubiera derramamiento de sangre (ver Deut. 17: 8; 19: 4-13; Exo. 21: 12-15; 22: 2; Núm. 35: 11-33).
Entre ley y precepto.
Es decir, cuestiones de la interpretación y aplicación de las diversas leyes y disposiciones que constituían el código legal hebreo.
Les amonestaréis.
Josafat había amonestado a los jueces para que sirvieran fielmente y con corazón perfecto, en el temor de Jehová (vers. 6, 7, 9), y ahora los instó a que 264 amonestarán al pueblo que acudía a ellos, para que se abstuviera de mal a fin de que no cayera "ira" sobre la nación.
11.
Amarías.
Según 1 Crón. 6: 8-11, Amarías ocupaba el quinto lugar después de Sadoc, sumo sacerdote del tiempo de David (2 Sam. 17: 15). Puesto que Josafat fue el quinto rey a partir de David, se hace referencia al mismo Amarías en ambos casos.
Todo asunto de Jehová.
El sumo sacerdote encabezaba naturalmente la corte suprema en los casos de índole religiosa.
Los negocios del rey.
Zebadías debía presidir la corte suprema en todos los casos civiles o criminales.
Con el bueno.
Josafat expresaba su fe en que Dios estaría con los que le fueran leales y fueran correctos en su servicio. La palabra traducida "estará" debiera interpretarse como un deseo. De ese modo la última sentencia resultaría a manera de una oración de despedida o invocación: "Y Yahveh sea con el bueno" (BJ).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 - 11 PR 145, 146
1 PR 145
2 FE 295
2, 3 PR 145
4-11 PR 145


2 CRONICAS - CAPÍTULO 20- - AUDIO
l Josafat, atemorizado, proclama un ayuno. 5 Su oración. 14 Profecía de Jahaziel. 20 Josafat exhorta al pueblo, y nombra cantores para alabar al Señor. 22 La gran derrota de los enemigos. 26 El pueblo bendice a Dios en Beraca, y regresa triunfante. 31 El reinado de Josafat. 35 Su flota marítima, construida en compañía de Ocozías, es destruida como cumplimiento de la profecía de Eliezer.

1 PASADAS estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra.
2 Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es Engadi.
3 Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá.
4 Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová.
5 Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo;
6 y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?
7 Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre?
8 Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo:
9 Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa), y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás.
10 Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese;
11 he aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión.
12 ¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? 265 Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos.
13 Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres y sus hijos.
14 Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión;
15 y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.
16 Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel.
17 No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la sal vación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros.
18 Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová.
19 Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz.
20 Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.
21 Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre.
22 Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.
23 Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero.
24 Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado.
25 Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar; tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho.
26 Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca; porque allí bendijeron a Jehová, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy.
27 Y todo Judá y los de Jerusalén, y Josafat a la cabeza de ellos, volvieron para regresar a Jerusalén gozosos, porque Jehová les había dado gozo librándolos de sus enemigos.
28 Y vinieron a Jerusalén con salterios, arpas y trompetas, a la casa de Jehová.
29 Y el pavor de Dios cayó sobre todos los reinos de aquella tierra, cuando oyeron que Jehová había peleado contra los enemigos de Israel.
30 Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio paz por todas partes.
31 Así reinó Josafat sobre Judá; de treinta y cinco años era cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Azuba, hija de Silhi.
32 Y anduvo en el camino de Asa su padre, sin apartarse de él, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová.
33 Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados; pues el pueblo aún no había enderezado su corazón al Dios de sus padres.
34 Los demás hechos de Josafat, primeros y postreros, he aquí están escritos en las palabras de Jehú hijo de Hanani, del cual se hace mención en el libro de los reyes de Israel.
35 Pasadas estas cosas, Josafat rey de Judá trabó amistad con Ocozías rey de Israel, el cual era dado a la impiedad,
36 e hizo con él compañía para construir naves que fuesen a Tarsis; y construyeron las naves en Ezión-geber.
37Entonces Eliezer hijo de Dodava, de Maresa, profetizó contra Josafat, diciendo: Por cuanto has hecho compañía con Ocozías, 266 Jehová destruirá tus obras. Y las naves se rompieron, y no pudieron ir a Tarsis.


1.
Los hijos.
No está en Reyes el relato de los vers. 1-30. Los vers. 31-37 son paralelos con 1 Rey. 22: 41-49.
Otros de los amonitas.
Si bien el texto masorético dice "amonitas", los traductores de la LXX parecen haber leído me'unim porque pusieron "meunitas". Los meunitas también aparecen en 2 Crón. 26: 7, donde la RVR pone "amonitas" y la BJ, "meunitas". Considerando que en este texto ya han aparecido los amonitas, es razonable pensar que se haga alusión a los "meunitas", quienes eran una tribu árabe cuya capital era Maán, a unos 30 km al sur de Petra, y que parecen haber vivido en las proximidades del monte de Seir (vers. 10).
2.
Mar.
El mar Muerto. Amón y Moab estaban al este de este mar y Seir al sur.
De Siria.
Literalmente, "de 'Aram ". Un manuscrito hebreo dice 'Edom, "de Edom" (BJ) y probablemente así fue en el original puesto que los invasores venían del sur, en torno del confín meridional del mar Muerto, por lo que naturalmente se los describiría como viniendo de Edom. En hebreo, sin vocales, pueden confundirse las palabras para escribir Siria y Edom puesto que difieren sólo en una letra y ambas letras son muy parecidas (ver com. 2 Sam. 8: 12).
Hazezon-tamar.
Ciudad de la zona del mar Muerto (ver Gén. 14: 7).
En-gadi.
Una fuente y un pueblo en la parte central de la orilla occidental del mar Muerto. La vertiente, que emana de un risco, crea un oasis con una rica vegetación (ver com. Jos. 15: 61).
3.
Tuvo temor.
No está mal temer cuando se afronta un peligro, pero es malo sucumbir ante el temor. Los fuertes y valientes temen con frecuencia, pero a pesar de sus temores avanzan y son resueltos.
Consultar a Jehová.
Durante años Josafat había estado robusteciendo a su nación al equipar ejércitos y fortificar ciudades (cap. 17: 12-19). Pero en esta crisis no puso su confianza en los hombres sino en Dios.
Hizo pregonar ayuno.
Cf. Juec. 20: 26;
1 Sam. 7: 6; Esd. 8: 21; Joel 2: 12-14; Jon. 3: 5-9.
4.
Socorro a Jehová.
Judá afrontaba una amenaza que hacía peligrar su misma existencia, y la nación le hizo frente congregándose y buscando unánimemente la ayuda de Dios. En un futuro no muy lejano, los hijos de Dios arrostrarán una amenaza similar proveniente de sus enemigos, y ellos también hallarán consuelo y ayuda recurriendo a Dios (Apoc. 12: 17; 13: 15; 17: 14; CS 677).
5.
Casa de Jehová.
En su sentido más amplio, este término incluye los atrios del templo.
Delante del atrio nuevo.
Había dos atrios en el templo de Salomón (2 Rey. 23: 12; 2 Crón. 4: 9; Jer. 36: 10). Quizá uno de ellos acababa de ser renovado, tal vez por Josafat o su padre, y por eso se lo llamaba "atrio nuevo".
6.
Sobre todos.
Compárese con 1 Crón. 29: 12; Sal. 47: 2, 8; Dan. 4: 17, 25, 32. Josafat sabía que Dios regía toda la tierra, y que si sus enemigos triunfaran ahora, eso traería oprobio sobre el nombre del Señor. Por eso lo invocó para que se vindicara ante los paganos.
7.
Abraham tu amigo.
Esta es la primera vez en que se usa este término en las Escrituras. Aparece otra vez en Isa. 41: 8 y en Sant. 2: 23.
8.
A tu nombre.
Cf. cap. 6: 5-8. El nombre de Dios significa su carácter.
9.
Si mal viniere.
Este es un resumen de la oración de Salomón en la dedicación del templo (cap. 6: 24-30). Dios había demostrado a Salomón que había oído su oración (cap. 7: 1-3). Josafat ahora pidió respuesta a esa oración.
10.
Monte de Seir.
Esta expresión parece ser paralela con los "meunitas" (BJ) del vers. 1 (ver ese comentario).
No quisiste que pasase.
Ver Deut. 2: 4, 5, 9, 19; también Núm. 20: 14-21. Se ordenó a Israel que respetase a los edomitas (ver com. 2 Crón. 20: 2) pues eran descendientes de Esaú, y a los moabitas y amonitas, porque eran descendientes de Lot.
11.
A arrojarnos.
Puesto que ése era el propósito del enemigo, se trataba de un ataque no sólo contra el pueblo de Dios, sino contra Dios mismo.
12.
A ti.
Josafat decía en realidad: "Somos completamente incapaces y estamos a merced de nuestros enemigos a menos que tú vengas 267 en nuestra ayuda; no sabemos hacia dónde volvernos en procura de socorro, pero nos volvemos a ti" (ver Sal. 25: 15; 123: 2; 141: 8).
15.
Sino de Dios.
Dios se identificó con su pueblo. Los enemigos de Judá eran enemigos de Dios, y de él era la batalla que había de seguir.
16.
La cuesta de Sis.
Generalmente identificada con el Wadi Jatsatsá, al norte de Engadi, a unos 20 km al sureste de Belén.
Desierto de Jeruel.
No se conoce su ubicación exacta, pero debe haber estado por las proximidades de la cuesta de Sis, probablemente cerca de Tecoa.
17.
No habrá para qué peleéis.
Se trataba de la batalla de Jehová y no de Judá, cuyos enemigos luchaban en realidad contra Dios, por lo que él intervendría en favor de su pueblo.
Estad quietos. h
Estas palabras son casi idénticas a las que usó Moisés en el mar Rojo (Exo. 14: 13), inmediatamente antes de que el Señor destruyera los ejércitos de Faraón. Ahora, como entonces, la victoria sería enteramente de Dios y los habitantes de Judá serían testigos de su maravilloso poder en favor de ellos.
18.
Se inclinó.
Josafat y el pueblo agradecieron a Dios por la victoria prometida. No había comenzado todavía la batalla, pero se aceptó la promesa del Señor. Se honra a Dios cuando su pueblo demuestra suficiente fe al agradecerle por las bendiciones y victorias prometidas.
19.
Para alabar a Jehová.
Fue una notable ofrenda de alabanza antes de la victoria y no después de ella. El pueblo agradeció a Dios tan pronto como le dio la promesa de la victoria.
20.
Desierto de Tecoa.
Tecoa está a unos 16 km al sur de Jerusalén.
Creed.
No hay nada que proporcione más confianza y seguridad al ser humano que creer en el Señor. Nadie está verdaderamente firme hasta que se afirme en Dios.
Seréis prosperados.
En el sistema judaico antiguo, esto se cumplía tanto material como espiritualmente. Dios enviaba a sus profetas en primer lugar para que pudieran originar una regeneración espiritual en el corazón de su pueblo. Pero cuanto mayor era la prosperidad espiritual de una nación, más segura era la prolongación de su prosperidad material.
21.
Mientras salía la gente armada.
A medida que el ejército de Judá avanzaba contra el enemigo, los cantores iban a la vanguardia, pero lanzaban no gritos de guerra sino que expresaban alabanzas a Dios.
22.
Comenzaron a entonar cantos.
Rara vez ha visto el mundo una batalla como esta: soldados que cantaran himnos de alabanza a Dios cuando estaba por comenzar el ataque. El pueblo vivía su fe, y Dios vio conveniente recompensarla. El Señor había prometido la victoria, y el pueblo creyó en su promesa. La victoria fue de ellos porque la pidieron.
Emboscadas.
No se dice cómo fueron, pero como resaltado las fuerzas enviadas contra los hebreos se exterminaron entre sí (ver vers. 23).
23.
La destrucción de su compañero.
Cf Eze. 38: 21; Zac. 14: 13.
24.
La torre.
"La atalaya" (BJ). El escenario de la batalla fue una región silvestre y desolada, en la cual podía usarse una atalaya para observar cuando se acercaba un enemigo.
26.
Valle de Beraca.
Literalmente, "valle de bendición". Se ha identificado este valle con el Wadi el-'Arrûb, al sur de Tecoa. Josafat puso ese nombre al lugar en conmemoración de la notable liberación que Dios concedió a su pueblo al salvarlo de sus enemigos. Lo que podría haber sido un valle de muerte llegó a ser un valle de vida, y lo que podría haber sido un lugar de maldición se convirtió en un lugar de bendición.
29.
Sobre todos los reinos.
Quizá fue entonces cuando los filisteos trajeron "Presentes a Josafat, y tributos de plata" y cuando los árabes trajeron sus regalos a Josafat, y cuando "cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor" (cap. 17: 10, 11). Algunas de las principales características del reinado de Josafat se han resumido en el cap. 17.
31.
Reinó Josafat.
Los vers. 31-37 presentan una cantidad de noticias finales acerca del reinado de Josafat. Siguen muy de cerca a 1 Rey. 22: 41-49, que es todo el relato del reinado de Josafat que se da en Reyes. El pasaje paralelo añade que el reinado de Josafat comenzó en el 4.º año de Acab (1 Rey. 22: 41).
32.
Anduvo.
Josafat fue uno de los pocos reyes de Judá de quien pudo decirse que siguió el ejemplo de un buen rey. Pero en el reino septentrional de Israel, los gobernantes 268 que cronológicamente sucedieron a Jeroboam también siguieron su indigno ejemplo de apostasía.
34.
Los demás hechos.
El pasaje paralelo incluye la siguiente observación: "Y sus hazañas, y las guerras que hizo" (1 Rey. 22: 45). Esta declaración sin duda se refiere a las construcciones que emprendió Josafat (2 Crón. 17: 12, 13), el poder de sus ejércitos (cap. 17: 14-19) y su victoria sobre Moab, Amón y los del monte de Seir (cap. 20).
36.
Naves que fuesen a Tarsis.
El pasaje paralelo reza "naves de Tarsis, las cuales habían de ir a Ofir" (1 Rey. 22: 48). Esta Tarsis probablemente no era la ciudad identificada con Tartesos en España (ver com. 1 Rey. 10: 22). Ofir quizá era Punt (ver com. Gén. 10: 29; 1 Rey. 9: 28).
37.
Eliezer.
Esta parece ser la única referencia bíblica a este profeta.
Maresa.
Pueblo de la Sefela (ver 2 Crón. 11: 8; Jos. 15: 44; Miq. 1: 15).
Has hecho compañía con Ocozías.
El relato de Crónicas pone énfasis en el error de Josafat al relacionarse con el rey de Israel (vers. 35), al paso que el autor de Reyes sólo se refiere incidentalmente a esta alianza (1 Rey. 22: 48, 49).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-30 PR 146-151
1, 2 PR 146
1-4, 12 Ed 158
3-12 PR 147
13 PR 148
14-17 Ed 159
14-21 PR 148
17 PR 150
20 Ed 159; MeM 43
22-24 PR 149
27-30 PR 150, 151


2 CRONICAS - CAPÍTULO 21- - AUDIO
1 Joram, sucesor de Josafat, mata a sus hermanos. 5 Su reinado malvado. 8 Rebelión de Edom y Libna. 12 La profecía escrita de Elías contra Joram. 16 Los filisteos y los árabes lo oprimen. 18 Su enfermedad incurable, su muerte penosa y entierro.

1 DURMIÓ Josafat con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David. Y reinó en su lugar Joram su hijo,
2 quien tuvo por hermanos, hijos de Josafat, a Azarías, Jehiel, Zacarías, Azarías, Micael, y Sefatías. Todos estos fueron hijos de Josafat rey de Judá.
3 Y su padre les había dado muchos regalos de oro y de plata, y cosas preciosas, y ciudades fortificadas en Judá; pero había dado el reino a Joram, porque él era el primogénito.
4 Fue elevado, pues, Joram al reino de su padre; y luego que se hizo fuerte, mató a espada a todos sus hermanos, y también a algunos de los príncipes de Israel.
5 Cuando comenzó a reinar era de treinta y dos años, y reinó ocho años en Jerusalén.
6 Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Acab; porque tenía por mujer a la hija de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehová.
7 Mas Jehová no quiso destruir la casa de David, a causa del pacto que había hecho con David, y porque le había dicho que le daría lámpara a él y a sus hijos perpetuamente.
8 En los días de éste se rebeló Edom contra el dominio de Judá, y pusieron rey sobre sí.
9 Entonces pasó Joram con sus príncipes, y todos sus carros; y se levantó de noche, y derrotó a los edomitas que le habían sitiado, y a todos los comandantes de sus carros.
10 No obstante, Edom se libertó del dominio de Judá, hasta hoy. También en el mismo tiempo Libna se libertó de su dominio, por cuanto él había dejado a Jehová el Dios de sus padres. 269
11 Además de esto, hizo lugares altos e los montes de Judá, e hizo que los moradores de Jerusalén fornicasen tras ellos, y a el impelió a Judá.
12 Y le llegó una carta del profeta Elías que decía: Jehóvá el Dios de David tu padre ha dicho así: Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los caminos de Asa rey de Judá,
13 sino que has andado en el camino de lo reyes de Israel, y has hecho que fornicase Judá y los moradores de Jerusalén, como fornicó la casa de Acab; y además has dado muerte a tus hermanos, a la familia de tu padre, los cuales eran mejores que tú;
14 he aquí Jehová herirá a tu pueblo de una gran plaga, y a tus hijos y a tus mujeres, y a todo cuanto tienes;
15 y a ti con muchas enfermedades, con enfermedad de tus intestinos, hasta que se te salgan a causa de tu persistente enfermedad.
16 Entonces Jehová despertó contra Joram la ira de los filisteos y de los árabes que estaban junto a los etíopes;
17 y subieron contra Judá, e invadieron la tierra, y tomaron todos los bienes que hallaron en la casa del rey, y a sus hijos y a sus mujeres; y no le quedó más hijo sino solamente Joacaz el menor de sus hijos.
18 Después de todo esto, Jehová lo hirió con una enfermedad incurable en los intestinos.
19 Y aconteció que al pasar muchos días, al fin, al cabo de dos años, los intestinos se le salieron por la enfermedad, muriendo así de enfermedad muy penosa. Y no encendieron fuego en su honor, como lo habían hecho con sus padres.
20 Cuando comenzó a reinar era de treinta y dos años, y reinó en Jerusalén ocho años; y murió sin que lo desearan más. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes.
2.
Rey de Judá.
Si bien el texto masorético dice "Israel", muchos MS hebreos, la LXX y las versiones siríacas dicen, como la RVR, "Judá". Cabe señalar que aunque "Israel" es el término aplicado generalmente al reino del norte, también se usa a veces para el reino del sur (ver caps. 12: 1, 6; 21: 4; 28: 19, 27).
3.
Muchos regalos.
Compárese con el proceder de Roboam cuando dio grandes regalos a sus hijos (cap. 11: 23).
Ciudades fortificadas.
Josafat colocó a sus hijos como gobernantes de importantes ciudades, con lo que les dio poder e influencia en el reino y, en cierta medida, los convirtió en rivales de su hermano Joram.
Joram.
Joram recibió el reino mientras Josafat vivía aún (2 Rey. 8: 16) y se convirtió en corregente en el 17.º año del reinado de Josafat (ver com. 2 Rey. 1: 17; 3:1).
El primogénito.
Esto era lo usual (ver Deut. 21: 15-17). Sin embargo, hubo excepciones como en el caso de Salomón (1 Crón. 28: 5), Abías (2 Crón. 11: 18-22) y Joacaz (cap. 36:1; cf. vers. 2-5).
4.
Fue elevado.
Posiblemente esto sucedió después de la muerte de Josafat, cuando Joram dominó la situación y se sintió seguro.
Mató a espada a todos sus hermanos.
Quizá habían llegado a ejercer una influencia considerable en las ciudades que les había dado su padre, y sin duda creyó Joram que representaban una amenaza para su seguridad en el trono. Su esposa Atalía, que más tarde "exterminó toda la descendencia real" (cap. 22: 10), quizá influyó en la ejecución de esta drástica medida.
También a algunos de los príncipes.
Esto implicaría que los hermanos de Joram habían ganado la simpatía y el apoyo de hombres influyentes del país.
5.
Treinta y dos años.
Los vers. 5-10 son paralelos con 2 Rey. 8: 17-22. Este último pasaje, además de la fórmula de apertura y de terminación, constituye toda la información del reinado de Joram que aparece en Reyes.
Ocho años.
Este parece haber sido todo el lapso que reinó solo, aunque reinó durante otro período como corregente (ver t. II, págs. 151-153).
7.
A causa del pacto.
"Por amor a David su siervo" (2 Rey. 8: 19).
8.
Se rebeló Edom.
Edom no tuvo rey durante el reinado de Josafat (1 Rey. 22: 47), y el país parece liaber estado bajo el dominio de Judá pues la base naval de Josafat estaba en Ezión-geber (2 Crón. 20: 36), al sur de Edom.
9.
Derrotó a los edomitas.
Heb. "hirió". Es evidente que aunque en la RVR se haya usado la forma verbal "derrotó", no se trató de una victoria sino de la forma desesperada en que huyó Joram abriéndose paso entre las fuerzas 270 edomitas que lo rodeaban. En el pasaje paralelo, 2 Rey. 8: 21, se añade como un detalle que "el pueblo huyó a sus tiendas". Joram no logró someter a Edom pero sí pudo huir.
10.
Hasta hoy.
Posteriormente Amasías triunfó en cierta medida en Edom (cap. 25: 1 1 - 15), pero eso no parece haber perdurado. En los días de Juan Hircano, en el siglo II AC, los edomitas (que entonces vivían en el sur de Judá) fueron sometidos una vez más.
Había dejado a Jehová el Dios.
No está este detalle en el pasaje paralelo de 2 Rey. 8: 22, que tan sólo dice que se rebeló Libna. Libna estaba en la región baja de Judá, cerca de Maceda y de Laquis (Jos. 10: 29-31), en la vecindad de la frontera filistea, pero es dudosa su ubicación. Es probable que se pueda identificar con Teli ets-Tsâfi, a unos 33 km al oeste de Belén. Sin dada esta revolución se benefició con los ataques de los filisteos contra Judá en los días de Joram (2 Crón. 21: 16, 17).
11.
Hizo lugares altos.
Asa y Josafat, predecesores de Joram, habían eliminado los lugares altos (caps. 14: 3; 17: 6).
Fornicasen.
Bajo la influencia de su esposa Atalía, hija de Acab y de Jezabel, Joram fomentó el culto de dioses paganos en Judá. Un culto tal implicaba participar en las prácticas inmorales de las formas de religión oriundas de Canaán (ver t. II, págs. 40-43).
12.
Del profeta Elías.
Esta es la única referencia a Elías que hay en Crónicas. Un registro completo de la obra del profeta se halla en 1 Rey. 17-19, 21; 2 Rey. 1, 2. Elías fue profeta del reino del norte, y puesto que el relato de Crónicas atañe principalmente a la historia de Judá, tan sólo se lo menciona incidentalmente. El relato del traslado de Elías al cielo se registra en 2 Rey. 2, pero la narración del reinado de Joram no se presenta sino hasta 2 Rey. 8. Los acontecimientos bíblicos no siempre están en riguroso orden cronológico.
No has andado.
Esta frase aclara que las palabras de Elías fueron un mensaje personal dirigido directamente a Joram, y que Elías todavía no había sido trasladado (ver PR 158).
13.
Has dado muerte a tus hermanos.
No parece posible que Joram hubiera asesinado a sus hermanos hasta después de la muerte de su padre. Esto indicaría que Elías aún no había sido trasladado cuando Joram comenzó a reinar solo. Sin embargo, ver com. vers. 12.
14.
De una gran plaga.
La transgresión provoca un castigo disciplinario (ver com. 2 Rey. 9: 8). En este caso, tanto el rey como el pueblo debieron sufrir porque ambos eran culpables. El golpe cayó principalmente sobre el rey (2 Crón. 21: 15) porque él era el principal culpable, pero también cayó sobre la nación en la forma de una invasión de los filisteos, árabes y etíopes (vers. 16).
15.
Muchas enfermedades.
Esta predicción se cumplió (vers. 18, 19).
16.
Jehová despertó.
Compárese con 1 Rev. 11: 14, 23. No hay información en Reyes de esta incursión de los filisteos, árabes y etíopes en Judá. Los vecinos de Israel siempre eran sus enemigos tradicionales y estaban listos para atacarlo siempre que se presentara la oportunidad.
17.
Todos los bienes.
Este lenguaje puede interpretarse como la descripción de un saqueo de Jerusalén, pero no es así necesariamente. Tal vez el rey se vio en tales aprietos como para verse obligado a pagar un fuerte rescate a los invasores, dándoles hasta los tesoros del palacio. Algunos miembros de la familia real pueden haber estado fuera de la capital cuando les sobrevino el súbito ataque (ver cap. 22: 1).
Joacaz.
También llamado Ocozías (2 Crón. 22: 1, 6; 2 Rey. 8: 24-26). Básicamente Joacaz y Ocozías son nombres equivalentes compuestos de los mismos elementos ("Jehová" y "Ocoz"). En un caso, el nombre divino está al principio (Jo-acaz) y; en el otro está al fin (Ocoz-ías).
19.
No encendieron fuego en su honor.
A Joram no le rindieron los honores acostumbrados que consistían en quemar especias y maderas aromáticas, como se estilaba en los funerales de los reyes (ver 2 Crón. 16: 14; Jer. 34: 5).
20.
Sin que lo desearan más.
Había sido tan impío y había hecho tan poco bien, que la nación no se entristeció por su desaparición.
No en los sepulcros.
Una señal de oprobio (ver cap. 24: 25).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
5, 6 PR 144
6, 11 PR 158
12-19 PR 158 271


2 CRONICAS - CAPÍTULO 22- - AUDIO
1 Ocozías, rey malvado, sucesor de Joram. 5 Su alianza con Joram, hjo de Acab, y su muerte a manos de Jehú. 10 Atalía destruye a todos los herederos reales; Joás es escondido y salvado por su tía Josabet; Atalía usurpa el trono.

1 LOS habitantes de Jerusalén hicieron rey en lugar de Joram a Ocozías su hijo menor; porque una banda armada que había venido con los árabes al campamento, había matado a todos los mayores, por lo cual reinó Ocozías, hijo de Joram rey de Judá.
2 Cuando Ocozías comenzó a reinar era de cuarenta y dos años, y reinó un año en Jerusalén. El nombre de su madre fue Atalía, hija de Omri.
3 También él anduvo en los caminos de la casa de Acab, pues su madre le aconsejaba a que actuase impíamente.
4 Hizo, pues, lo malo ante los ojos de Jehová, como la casa de Acab; porque después de la muerte de su padre, ellos le aconsejaron para su perdición.
5 Y él anduvo en los consejos de ellos, y fue a la guerra con Joram hijo de Acab, rey de Israel, contra Hazael rey de Siria, a Ramot de Galaad, donde los sirios hirieron a Joram.
6 Y volvió para curarse en Jezreel de las heridas que le habían hecho en Ramot, peleando contra Hazael rey de Siria. Y descendió Ocozías hijo de Joram, rey de Judá, para visitar a Joram hijo de Acab en Jezreel, porque allí estaba enfermo.
7 Pero esto venía de Dios, para que Ocozías fuese destruido viniendo a Joram; porque habiendo venido, salió con Joram contra Jehú hijo de Nimsi, al cual Jehová había ungido para que exterminara la familia de Acab.
8 Y haciendo juicio Jehú contra la casa de Acab, halló a los príncipes de Judá, y a los hijos de los hermanos de Ocozías, que servían a Ocozías, y los mató.
9 Y buscando a Ocozías, el cual se había escondido en Samaria, lo hallaron y lo trajeron a Jehú, y le mataron; y le dieron sepultura, porque dijeron: Es hijo de Josafat, quien de todo su corazón buscó a Jehová. Y la casa de Ocozías no tenía fuerzas para poder retener el reino.
10 Entonces Atalía madre de Ocozías, viendo que su hijo era muerto, se levantó y exterminó toda la descendencia real de la casa de Judá.
11 Pero Josabet, hija del rey, tomó a Joás hijo de Ocozías, y escondiéndolo de entre los demás hijos del rey, a los cuales mataban, le guardó a él y a su ama en uno de los aposentos. Así lo escondió Josabet, hija del rey Joram, mujer del sacerdote Joiada (porque ella era hermana de Ocozías), de delante de Atalía, y no lo mataron.
12 Y estuvo con ellos escondido en la casa de Dios seis años. Entre tanto, Atalía reinaba en el país.

1.
Ocozías.
Esta sección (vers. 1-9) es paralela con 2 Rey. 8: 25-29.
Al campamento.
Los pocos detalles que se presentan no aclaran la situación. Es evidente que los príncipes de la familia real estaban en algún campamento alejado de la capital cuando fueron atacados por una banda de merodeadores árabes que los capturaron y mataron.
2.
Cuarenta y dos.
En 2 Rey. 8: 26, en vez de esta cifra se da 22. Ocozías no podría haber tenido 42 años cuando subió al trono, porque su padre murió a los 40 años (2 Crón. 21: 5, 20). Esto se ha explicado de dos maneras. Una de ellas supone un error de transcripción: "cuarenta" en lugar de "veinte". La otra es que la frase hebrea "un hijo de 42 años" no se refiere a la edad de Ocozías cuando subió al trono sino al número de años desde la fundación de la dinastía de Omri, puesto que Ocozías era "hijo" de esa dinastía a través de "Atalía, hija de [Acab, hijo de] Omri". Es evidente que Ocozías estuvo bajo la tutela de esa casa real por lo que se dice en los vers. 3-5 y por 2 Rey. 8: 27, donde se lo llama "yerno de la casa de Acab". No sería sorprendente hallar 272 una referencia fragmentaria a una era que se computa a partir de Omri puesto que Omri fue un gobernante tan importante, que otras naciones mucho tiempo después de él continuaron llamando "país de Omri" al país de Israel, e hijos de Omri a los reyes de Israel (ver com. 2 Rey. 8: 26). Desde el comienzo del reinado de Omri hasta que Ocozías subió al trono pasaron unos 42 años.
Hija de Omri.
En realidad, nieta de Omri, pues Atalía era hija de Acab (cap. 21: 6) el que era hijo de Omri. Se menciona a Omri en lugar de Acab porque Omri fue el fundador de ese linaje. En cuanto al uso de "hijo" en lugar de "nieto", ver com. 1 Crón. 2: 7.
3.
Los caminos de la casa de Acab.
Compárese con 2 Crón. 21: 6, 13; Miq. 6: 16.
Le aconsejaba.
Esto no se encuentra en Reyes. Atalía era una mujer enérgica, muy parecida a su madre Jezabel, y naturalmente haría todo lo posible para introducir el culto de Baal en el reino del sur (ver com. 2 Rey.
11: 18).
4.
Ellos le aconsejaron.
Esto parece referirse a su madre Atalía (vers. 3) y a Joram hermano de ella (vers. 5, 6).
Para su perdición.
El prestar oídos a los malos consejeros fue la ruina moral de Ocozías, lo que finalmente le acarreó la muerte.
5.
Fue a la guerra con Joram.
Así como Josafat había ido con Acab, padre de Joram (cap. 18), así también Ocozías fue íntimo de Joram y se le unió en su expedición contra los sirios. Ningún bien puede esperarse del compañerismo con los impíos.
6.
Hazael.
Ver com. 2 Rey. 8: 28.
Descendió Ocozías.
Si bien el texto hebreo masorético dice "Azarías", 15 manuscritos hebreos, la LXX y en siriaco dicen "Ocozías". El pasaje paralelo (2 Rey. 8: 29), que es prácticamente idéntico con Crónicas, también dice "Ocozías".
7.
De Dios.
Esta afirmación no se encuentra en Reyes. Crónicas explica la forma en que se cumplieron los designios de la divina Providencia en la muerte de Ocozías. La muerte prematura del rey se interpretó como un castigo por su idolatría. La visita de Ocozías a Joram de Israel se produjo en el preciso momento de la revolución de Jehú, cuando encontraron su fin Joram, Jezabel y Ocozías.
Hijo de Nimsi.
Es decir, nieto de Nimsi. Jehú era hijo de Josafat, el cual era hijo de Nimsi (2 Rey. 9: 2. En cuanto al uso de "hijo" en lugar de "nieto", ver com. 1 Crón. 2: 7).
Ungido para que exterminara.
Jehú fue nombrado como ejecutor del castigo civil de la casa de Acab (1 Rey. 19: 16; 2 Rey. 9:1-10).
8.
Juicio.
Jehú cumplía una orden divina (2 Rey. 9: 7-9). Dios obra en diversas formas para castigar el pecado. Si los malos llevaran a cabo sus hechos impíos impunemente, se volverían muy osados en su iniquidad. El propósito de los castigos legalmente impuestos es restringir a los transgresores. Dios mismo determinó los castigos legales para los transgresores de las antiguas leyes de Israel. Los gobiernos de las naciones que hoy día imponen castigos lo hacen con autorización del cielo, pues cualquiera que "se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste" (Rom. 13: 2; cf. Rom. 13: 1, 3-7).
Debido a las limitaciones del gobierno civil, a veces Dios obra por otros medios para castigar el pecado. En ocasiones, las consecuencias naturales de los malos actos son en sí mismas un castigo suficiente, y no se necesita nada más. En otros casos, Dios retira en cierta medida su mano que refrena a los instrumentos del mal, de modo que surge una serie de circunstancias que castigan el pecado con el pecado (ver PP 788). También interviene directamente como en el caso de Uza (2 Sam. 6: 7) y de Ananías y Safira (Hech. 5: 1-11), o encarga a ciertos individuos para que castiguen el mal, como en el caso de Jehú.
El hecho de que la misión dada a Jehú de castigar los perversos crímenes de Acab y de su casa fuera de origen divino, no significa que el cielo sancionara todos los detalles del procedimiento mediante el cual Jehú realizó la orden. Así también, cuando Dios permite que el pecado castigue el pecado, no se debe llegar a la conclusión de que él impulse las maldades que siguen (PP 799). Ver también PP 333-336.
Hijos de los hermanos de Ocozías.
Ver com. 2 Rey. 10: 13, 14. Si eran los hijos de los hermanos carnales del rey, tienen que haber sido muy pequeños y custodiados por esos "príncipes de Judá". Pero es probable que el término "hermanos" se aplique aquí en un sentido amplio que incluya a parientes tales como primos y sobrinos del rey. De este grupo murieron 42 personas.
9.
Buscando a Ocozías.
Ocozías fue herido por sus perseguidores en "la subida de Gur", cerca de Ibleam (2 Rey. 9: 27), mientras 273 evidentemente huía a Jerusalén hacia el sur. Cambió su rumbo, pues lo prendieron cuando se había escondido, y lo llevaron a Jehú. En cuanto a la posible ruta de su fuga, ver com. 2 Rey. 9: 27.
Le dieron sepultura.
Fue sepultado "con sus padres, en un sepulcro en la ciudad de David" (2 Rey. 9: 28). Pareciera pues que Ocozías fue sepultado en los sepulcros de los reyes, a diferencia de Joram, su padre, a quien se le negó ese honor postrero (2 Crón. 21: 20).
Para poder retener.
Entre los descendientes de Ocozías no hubo quien pudiera gobernar en el reino. Cuando murió, tenía sólo unos 23 años de edad (ver 2 Rey. 8: 26), de modo que no podría haber tenido hijos de edad suficiente como para que ocuparan el trono. Esta observación forma la introducción del relato de la forma en que Atalía usurpó la corona.
10.
Atalía ... viendo.
Los vers. 10-12 describen la forma en que Atalía tomó el gobierno. El registro paralelo se halla en 2 Rey. 11:1-3 (ver los comentarios de ese pasaje).
Exterminó.
Heb. dabar, literalmente "habló", que algunos han interpretado como "tramó contra", o" pronunció sentencia". Más probablemente, al igual que en una cantidad de manuscritos hebreos, la LXX, en siriaco, los tárgumes y 2 Rey. 11: 1, debiéramos leer 'abad, "destruyó".
11.
Hija del rey.
Es decir, del rey Joram (2 Rey. 11: 2).
Mujer del sacerdote Joiada.
Esta información no está en Reyes. El hecho de que Josabet fuera la esposa de Joiada el sacerdote ayuda a explicar su lealtad a la simiente de David y también muestra cómo pudo ocultar al principito durante tanto tiempo.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-12 PR 159, 160
1-4 PR 159
8-12 PR 160


2 CRONICAS - CAPÍTULO 23- - AUDIO
1 Joiada prepara todas las cosas, y corona a Joás. 12 Atalía es muerta. 16 Joiada restaura el culto a Dios.

1 EN EL séptimo año se animó Joiada, y tomó consigo en alianza a los jefes de centenas Azarías hijo de Jeroham, Ismael hijo de Johanán, Azarías hijo de Obed, Maasías hijo de Adaía, y Elisafat hijo de Zicri,
2 los cuales recorrieron el país de Judá, y reunieron a los levitas de todas las ciudades de Judá y a los príncipes de las familias de Israel, y vinieron a Jerusalén.
3 Y toda la multitud hizo pacto con el rey en la casa de Dios. Y Joiada les dijo: He aquí el hijo del rey, el cual reinará, como Jehová ha dicho respecto a los hijos de David.
4 Ahora haced esto: una tercera parte de vosotros, los que entran el día de reposo,* estarán de porteros con los sacerdotes y los levitas.
5 Otra tercera parte, a la casa del rey; y la otra tercera parte, a la puerta del Cimiento; y todo el pueblo estará en los patios de la casa de Jehová.
6 Y ninguno entre en la casa de Jehová, sino los sacerdotes y levitas que ministran; éstos entrarán, porque están consagrados; y todo el pueblo hará guardia delante de Jehová.
7 Y los levitas rodearán al rey por todas partes, y cada uno tendrá sus armas en la mano; cualquiera que entre en la casa, que 274 muera; y estaréis con el rey cuando entre y cuando salga.
8 Y los levitas y todo Judá lo hicieron todo como lo había mandado el sacerdote Joiada; y tomó cada jefe a los suyos, los que entraban el día de reposo,* y los que salían el día de reposo;* porque el sacerdote Joiada no dio licencia a las compañías.
9 Dio también el sacerdote Joiada a los jefes de centenas las lanzas, los paveses y los escudos que habían sido del rey David, y que estaban en la casa de Dios;
10 y puso en orden a todo el pueblo, teniendo cada uno su espada en la mano, desde el rincón derecho del templo hasta el izquierdo, hacia el altar y la casa, alrededor del rey por todas partes.
11 Entonces sacaron al hijo del rey, y le pusieron la corona y el testimonio, y lo proclamaron rey; y Joiada y sus hijos lo ungieron, diciendo luego: ¡Viva el rey!
12 Cuando Atalía oyó el estruendo de la gente que corría, y de los que aclamaban al rey, vino al pueblo a la casa de Jehová;
13 y mirando, vio al rey que estaba junto a su columna a la entrada, y los príncipes y los trompeteros junto al rey, y que todo el pueblo de la tierra mostraba alegría, y sonaba bocinas, y los cantores con instrumentos de música dirigían la alabanza. Entonces Atalía rasgó sus vestidos, y dijo: ¡Traición! ¡Traición!
14 Pero el sacerdote Joiada mandó que salieran los jefes de centenas del ejército, y les dijo: Sacadla fuera del recinto, y al que la siguiere, matadlo a filo de espada; porque el sacerdote había mandado que no la matasen en la casa de Jehová.
15 Ellos, pues, le echaron mano, y luego que ella hubo pasado la entrada de la puerta de los caballos de la casa del rey, allí la mataron.
16 Y Joiada hizo pacto entre sí y todo el pueblo y el rey, que serían pueblo de Jehová.
17 Después de esto entró todo el pueblo en el templo de Baal, y lo derribaron, y también sus altares; e hicieron pedazos sus imágenes, y mataron delante de los altares a Matán, sacerdote de Baal.
18 Luego ordenó Joiada los oficios en la casa de Jehová, bajo la mano de los sacerdotes y levitas, según David los había distribuido en la casa de Jehová, para ofrecer a Jehová los holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés, con gozo y con cánticos, conforme a la disposición de David.
19 Puso también porteros a las puertas de la casa de Jehová, para que por ninguna vía entrase ningún inmundo.
20 Llamó después a los jefes de centenas, y a los principales, a los que gobernaban el pueblo y a todo el pueblo de la tierra, para conducir al rey desde la casa de Jehová; y cuando llegaron a la mitad de la puerta mayor de la casa del rey, sentaron al rey sobre el trono del reino.
21 Y se regocijó todo el pueblo del país; y la ciudad estuvo tranquila, después que mataron a Atalía a filo de espada.


1.
En el séptimo año.
Este capítulo trata de la caída de Atalía y de la entronización de Joás. Es paralelo con 2 Rey. 11: 4-20. En esencia, los dos relatos son iguales, aunque hay algunos puntos importantes de diferencia. Para más información ver com. 2 Rey. 11.
Se animó Joiada.
Cobró valor y se afirmó para la terrible contienda con Atalía.
Los jefes de centenas.
Se menciona a cinco hombres. Sin embargo, sus nombres no aparecen en Reyes, donde se informa que Joiada "tomó jefes de centenas, capitanes, y gente de la guardia" (2 Rey. 11: 4). Tal vez los cinco hombres eran capitanes de los 500 que formaban la guardia de corps de Atalía. Por supuesto, la primera responsabilidad de la guardia real era preservar la vida del rey. El pasaje paralelo de 2 Rey. 11: 4 añade el interesante detalle de que Joiada los juramentó "en la casa de Jehová; y les mostró el hijo del rey". Habiendo visto al verdadero rey, los capitanes de la guardia hicieron un pacto con Joiada de que de allí en adelante le darían su lealtad a él.
2.
Todas las ciudades.
Se invitó a Jerusalén a un gran número de levitas y otras personas de confianza, quizá con el pretexto de alguna fiesta religiosa para que apoyaran al sumo sacerdote en la contienda venidera contra la reina.
3.
Toda la multitud.
"Toda la asamblea" (BJ). Es decir, toda la asamblea de levitas, los 275 dirigentes de la nación y los capitanes de la guardia real (2 Rey. 11: 4).
4.
Haced esto.
El relato de Crónicas incluye las instrucciones que se dieron a los sacerdotes y levitas. El autor de Reyes presenta las órdenes que fueron dadas a los guardias del palacio (2 Rey. 11: 5-8). Hay cierta correspondencia en las órdenes dadas a los dos grupos pero no son exactamente paralelas. Los levitas debían dividirse en tres grupos.
5.
La casa del rey.
En 2 Rey. 11: 5, "casa del rey" pareciera aplicarse al palacio, donde se esperaba que estuviera cumpliendo su deber una parte de la guardia real. Sin embargo, en Crónicas el término tal vez se aplicó a la morada donde estaba oculto el joven rey dentro del recinto del templo. Si un grupo de los levitas hubiese sido ubicado en el palacio para que observara lo que allí ocurría, esto podría haber despertado al instante las sospechas de Atalía y le habría dado la oportunidad de tomar medidas eficaces de represalias contra
los conspiradores.
Puerta del Cimiento.
No se conoce la ubicación de esta puerta.
En los patios.
Eso era lo que se acostumbraba. Con excepción de los de más confianza, a nadie se le permitía que estuviera cerca del nuevo rey en el momento de su coronación.
6.
Sino los sacerdotes.
Esta indicación hace resaltar más la instrucción previa (vers. 5). Era de vital importancia que ninguna persona que no estuviera autorizada tuviera acceso a los predios del templo.
8.
Todo Judá.
Es decir, los funcionarios de Judá que estaban representados allí.
El día de reposo.
Ver com. 2 Rey. 11: 5, 7.
No dio licencia a las compañías.
Las compañías de sacerdotes y levitas que habían completado su turno -y que normalmente se habrían ido- fueron retenidas para ayudar en este caso a los que acababan de comenzar su turno. En cuanto a estas compañías de sacerdotes y levitas, ver 1 Crón. 24, 25.
9.
Lanzas.
Compárese con 2 Rey. 11: 10.
10.
Hacia el altar.
Ver com. 2 Rey. 11: 11.
11.
Sacaron al hijo del rey.
Se sacó al joven príncipe del templo, donde había estado oculto.
El testimonio.
Quizá una copia de la ley (ver com. 2 Rey. 11: 12).
¡Viva el rey!
Ver com. 2 Rey. 11: 12.
12.
Cuando Atalía oyó.
Los vers. 12-15, que describen la suerte de Atalía, son casi idénticos con 2 Rey. 11: 13-16 (ver los comentarios de este pasaje).
16.
Hizo pacto.
Los vers. 16-21, que tratan de la renovación del pacto con Jehová, la abolición del culto de Baal y la entronización del rey, son paralelos con 2 Rey. 11: 17-20.
Entre sí.
El pasaje paralelo reza: "Entre Jehová" (2 Rey. 11: 17). En este caso Joiada representaba al Señor, pues el pacto que se hizo era entre el Señor por un lado y el rey y el pueblo por otro.
También hubo un pacto entre el rey y el pueblo (ver com. 2 Rey. 11: 17).
17.
En el templo de Baal.
Ver com. 2 Rev. 11: 18 en cuando a la destrucción de este templo.
18.
Ordenó Joiada los oficios.
Este versículo y lo que sigue amplían la breve noticia de 2 Rey. 11: 18: "Y el sacerdote puso guarnición sobre la casa de Jehová". Aquí se describe la restauración de los servicios regulares del templo que habían sido muy descuidados durante el reinado de Atalía (2 Crón. 24: 7).
Los sacerdotes y levitas.
El deber de los sacerdotes era ofrecer los holocaustos (Núm. 18: 1-7) y el de los levitas músicos era alabar al Señor con cantos (1 Crón. 23: 5; 25: 1-7).
Había distribuido.
David había dividido a los sacerdotes y levitas en varios grupos (1 Crón. 23: 6; 24: 3; 25: l).
Cánticos.
El Pentateuco no registra servicios musicales que se realizaran en el santuario, y parece que fueron establecidos primero por David (ver 1 Crón. 16: 4-6, 3 7, 41, 42; 23: 5; 25: 1, 6, 7; 2 Crón. 29: 25, 26).
19.
Ningún inmundo.
Compárese con vers. 6 y Lev. 5: 2, 3; Deut. 24: l.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
8 PR 160
12-17, 21 PR 160 276


2 CRONICAS - CAPÍTULO 24- - AUDIO
1 Joás reina correctamente durante los días de Joiada. 4 Ordena la reparación del templo.15 La muerte de Joiada y su entierro regio. 17 Joas cae en la idolatría, y ordena la muerte de Zacarías, hijo de Joiada. 23 Joás es saqueado por los sirios y muerto por Zabad y Jozabad. 27 Amasías sucede a Joás.

1 DE SIETE años era Joás cuando comenzó a reinar, y cuarenta años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre fue Sibia, de Beerseba.
2 E hizo Joás lo recto ante los ojos de Jehová todos los días de Joiada el sacerdote.
3 Y Joiada tomó para él dos mujeres; y engendró hijos e hijas.
4 Después de esto, aconteció que Joás decidió restaurar la casa de Jehová.
5 Y reunió a los sacerdotes y los levitas, y les dijo: Salid por las ciudades de Judá, y recoged dinero de todo Israel, para que cada año sea reparada la casa de vuestro Dios; y vosotros poned diligencia en el asunto. Pero los levitas no pusieron diligencia.
6 Por lo cual el rey llamó al sumo sacerdote Joiada y le dijo: ¿Por qué no has procurado que los levitas traigan de Judá y de Jerusalén la ofrenda que Moisés siervo de Jehová impuso a la congregación de Israel para el tabernáculo del testimonio?
7 Porque la impía Atalía y sus hijos habían destruido la casa de Dios, y además habían gastado en los ídolos todas las cosas consagradas de la casa de Jehová.
8 Mandó, pues, el rey que hiciesen un arca, la cual pusieron fuera, a la puerta de la casa de Jehová;
9 e hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén, que trajesen a Jehová la ofrenda que Moisés siervo de Dios había impuesto a Israel en el desierto.
10 Y todos los jefes y todo el pueblo se gozaron, y trajeron ofrendas, y las echaron en el arca hasta llenarla.
11 Y cuando venía el tiempo para llevar el arca al secretario del rey por mano de los levitas, cuando veían que había mucho dinero, venía el escriba del rey, y el que estaba puesto por el sumo sacerdote, y llevaban el arca, y la vaciaban, y la volvían a su lugar. Así lo hacían de día en día, y recogían mucho dinero,
12 y el rey y Joiada lo daban a los que hacían el trabajo del servicio de la casa de Jehová; y tomaban canteros y carpinteros que reparasen la casa de Jehová, y artífices en hierro y bronce para componer la casa.
13 Hacían, pues, los artesanos la obra, y por sus manos la obra fue restaurada, y restituyeron la casa de Dios a su antigua condición, y la consolidaron.
14 Y cuando terminaron, trajeron al rey y a Joiada lo que quedaba del dinero, e hicieron de él utensilios para la casa de Jehová, utensilios para el servicio, morteros, cucharas, vasos de oro y de plata. Y sacrificaban holocaustos continuamente en la casa de Jehová todos los días de Joiada.
15 Mas Joiada envejeció, y murió lleno de días; de ciento treinta años era cuando murió.
16 Y lo sepultaron en la ciudad de David con los reyes, por cuanto había hecho bien con Israel, y para con Dios, y con su casa.
17 Muerto Joiada, vinieron los príncipes de Judá y ofrecieron obediencia al rey; y el rey los oyó.
18 Y desampararon la casa de Jehová el Dios de sus padres, y sirvieron a los símbolos de Asera y a las imágenes esculpidas. Entonces la ira de Dios vino sobre Judá y Jerusalén por este su pecado.
19 Y les envió profetas para que los volviesen a Jehová, los cuales les amonestaron; mas ellos no los escucharon.
20 Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías hijo del sacerdote Joiada; y puesto en pie, donde estaba más alto que el pueblo, les dijo: Así ha dicho Dios: ¿Por qué quebrantáis los mandamientos de Jehová? No os vendrá bien por ello; porque por haber dejado a Jehová, él también os abandonará.
21 Pero ellos hicieron conspiración contra él, y por mandato del rey lo apedrearon hasta matarlo, en el patio de la casa de Jehová.
22 Así el rey Joás no se acordó de la misericordia que Joiada padre de Zacarías había hecho con él, antes mató a su hijo, quien dijo al morir: Jehová lo vea y lo demande.
23 A la vuelta del año subió contra él 277 ejército de Siria; y vinieron a Judá y a Jerusalén, y destruyeron en el pueblo a todos los principales de él, y enviaron todo el botín al rey a Damasco.
24 Porque aunque el ejército de Siria había venido con poca gente, Jehová entregó en sus manos un ejército muy numeroso, por cuanto habían dejado a Jehová el Dios de sus padres. Así ejecutaron juicios contra Joás.
25 Y cuando se fueron los sirios, lo dejaron agobiado por sus dolencias; y conspiraron contra él sus siervos a causa de la sangre de los hijos de Joiada el sacerdote, y lo hirieron en su cama, y murió. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes.
26 Los que conspiraron contra él fueron Zabad hijo de Simeat amonita, y Jozabad hijo de Simrit moabita.
27 En cuanto a los hijos de Joás, y la multiplicación que hizo de las rentas, y la restauración de la casa de Jehová, he aquí está escrito en la historia del libro de los reyes. Y reinó en su lugar Amasías su hijo.


1.
Joás.
Este capítulo, que trata del reinado de Joás, es paralelo con 2 Rey. 12. Prevalece el mismo orden general, pero aquí se añaden importantes pormenores (vers. 3, 7, 15-22).
Siete años.
Este detalle aparece como la última indicación del capítulo precedente en el registro de Reyes (2 Rey. 11: 21). Los otros detalles de este versículo son los mismos de 2 Rey. 12: 1, con la excepción de que el sincronismo de la entronización de Joás en el 7.º año de Jehú sólo se encuentra en Reyes.
2.
Todos los días de Joiada.
"Todo el tiempo que le dirigió el sacerdote Joiada" (2 Rey. 12: 2).
4.
Restaurar la casa.
Esta afirmación implica que durante el reinado de los reyes apóstatas anteriores -Joram (cap. 21: 6); Ocozías (cap. 22: 3, 4) y Atalía (cap. 22: 10)- cuando se fomentó el culto a Baal (vers. 7), el templo había quedado completamente descuidado.
5.
Recoged dinero de todo Israel.
Compárese con 2 Rey. 12: 5: "Recíbanlo los sacerdotes, cada uno de mano de sus familiares". Pareciera que debía tomarse una colecta general para el templo, por todo el país. Localmente, cada levita debía realizar esa tarea entre los suyos.
Cada año.
La reparación del templo era algo importante, y las colectas abarcarían varios años.
Poned diligencia en el asunto.
El estado de abandono en que estaba el templo era un reproche para el pueblo y un insulto para Jehová. Un sacerdocio y un pueblo consagrados debían haber hecho de la reparación del templo su primera ocupación..
No pusieron diligencia.
Según 2 Rey. 12: 6, no se había reparado aún el templo en el año 23.º del reinado de Joás. Por lo que aquí se dice, los levitas fueron los responsables de ese atraso.
6.
Llamó al sumo sacerdote Joiada.
Es evidente que el rey era quien más se preocupaba por la obra de reparación del templo. Como sumo sacerdote, Joiada debiera haber hecho de esto su mayor preocupación, pero tal vez los sacerdotes habían llegado a interesarse más en sus propias cosas que en la obra del Señor.
La ofrenda que Moisés.
Se asignaba una ofrenda de medio siclo para el servicio del santuario (Exo. 30: 13-16). Según 2 Rey. 12: 4, "el dinero consagrado" -por individuos que habían hecho votos al Señor o que le habían consagrado ciertos animales u objetos (ver Lev. 27: 2-28)- también había sido asignado a este proyecto. Además había ofrendas voluntarias. Según 2 Rey. 12: 7, 8, los sacerdotes habían estado recibiendo dinero del pueblo pero no lo habían entregado para la obra de la reparación del templo.
7.
Habían destruido la casa.
Esto no figura en Reyes. Pareciera que durante el reinado de su padre, Ocozías y sus hermanos mayores cumplieron los designios de su madre contra el templo.
En los ídolos.
"Para los Baales" (BJ). Es evidente que Atalía se propuso sustituir el culto de Jehová con el culto de Baal. Por el pasaje del cap. 23: 17 resulta indudable que se había construido un templo a Baal.
10.
Todos los jefes.
Pareciera que los principales promotores de este proyecto eran príncipes y otros jefes seculares no sacerdotes. Una vez que el pueblo captó el espíritu de la obra, halló gozo en dar para una causa tan digna. Así servían a Dios, y el gozo del Señor les llenó el corazón.
11.
Cuando venía el tiempo.
Cada vez que se llenaba el arca, los levitas la llevaban a la oficina real, donde se la vaciaba en presencia 278 del sumo sacerdote o su personero y un secretario real. Entonces se contaba y guardaba el dinero(2 Rey. 12: 10, 11).
12.
El rey y Joiada.
Por esto resulta claro que la supervisión final del proceso estaba en manos del rey y del sumo sacerdote. Ambos figuraban como hombres rectos e íntegros, en los que se podía confiar para que se usara el dinero debidamente, sin irregularidades.
Canteros y carpinteros.
Por estas diversas clases de operarios, resulta evidente que el templo debe haber necesitado muchas reparaciones. Tal vez fue demolido en parte para proporcionar materiales para el templo de Baal (ver vers. 7 y cap. 23: 17).
14.
Lo que quedaba del dinero.
Se reunió tanto dinero, que hubo un sobrante después de hacer las reparaciones del edificio. Otra vez se consultó al rey y al sumo sacerdote para disponer del superávit.
En Crónicas no se menciona la fidelidad de los comisionados dignos de confianza, a quienes no se pedían cuentas, ni que los sacerdotes continuaron recibiendo cierto dinero asignado a ellos
(2 Rey. 12: 15, 16).
Utensilios para la casa.
Ver com. 2 Rey. 12: 13.
Sacrificaban holocaustos.
El ritual acostumbrado del templo continuó hasta la muerte de Joiada.
15.
Mas Joiada envejeció.
No se encuentra en Reyes esta sección (vers. 15-22) que trata de la muerte y sepultura de Joiada y de la apostasía de Joás después de la muerte del anciano sacerdote.
Ciento treinta.
Desde los días del éxodo en adelante, la Biblia no menciona a nadie que hubiera alcanzado la edad de Joiada. Puesto que Joás reinó 40 años (vers. 1), Joiada debe haber tenido más de 90 años cuando se realizó el complot contra Atalía para colocar a Joás en el trono.
16.
Con los reyes.
Ese fue un honor insólito. Sin duda se debió en parte al respeto que se le tenía por su consagración religiosa, por su servicio para la nación cuando participó en el derrocamiento de Atalía y en la entronización de Joás, por su relación con la familia real mediante su joven esposa (cap. 22: 11; cf. cap. 22: 2) y porque prácticamente debe haber ejercido el cargo de rey durante unos 10 ó 12 años, hasta que Joás tuvo suficiente edad como para reinar.
17.
Vinieron los príncipes.
Vinieron con el propósito de pedir algún favor particular del rey. El versículo siguiente revela con claridad la naturaleza de su petición.
18.
Desampararon la casa de Jehová.
Joiada había dirigido a la nación en su reavivamiento religioso, pero para muchos el culto a Jehová era sólo una forma. En lo íntimo todavía practicaban la idolatría.
La ira de Dios vino sobre Judá.
El Señor no podía permitir que sus bendiciones descansaran sobre su pueblo después que éste apostató de él y adoró ídolos. Por lo tanto, retiró su mano protectora y permitió que sobrevinieran castigos a la nación.
19.
Les envió profetas.
En su bondad, Dios se esforzó para que su pueblo volviera a las sendas de justicia. Se enviaron profetas para que fueran claros los resaltados que vendrían si el pueblo continuaba desobedeciendo. Sólo se conoce por nombre a uno de esos profetas: Zacarías(vers. 20).
20.
Sacerdote.
Es decir, el sumo sacerdote. Joiada era el sumo sacerdote, y Zacarías era su hijo. Este es un testimonio de la fidelidad de Joiada, hasta el punto de tener un hijo a quien el Señor pudo conferir el alto honor, del don de profecía.
Estaba más alto que el pueblo.
A fin de poder lograr mejor la atención del pueblo, Zacarías se ubicó en tan lugar desde donde podía ser visto por todos. Cuando Esdras leyó la ley al pueblo, se paró sobre una plataforma de madera hecha para ese propósito (Neh. 8: 4).
¿Por qué quebrantáis?
La pregunta significaba un reproche. ¿Por qué transgredir cuando la transgresión provocará la ruina? (ver Eze. 18: 31).
El también os abandonará.
Dios no impone su presencia y su bendición sobre nadie. Cuando la gente rehúsa la dirección divina, el Señor retira de ella su Espíritu y la deja a merced del amo cruel que ha elegido.
21.
Mandato del rey.
Joiada había salvado la vida del rey niño y lo había elevado al trono, y ahora el rey demostró tan poca gratitud por la bondad de que había sido objeto que ordenó la muerte del hijo de su benefactor.
23.
A la vuelta del año.
Heb. tequfah. Se refiere aquí al equinoccio de primavera que correspondía aproximadamente con el comienzo del año (Exo. 34: 22).
El ejército de Siria.
Ver com. 2 Rey. 12: 17.
24.
Poca gente.
Este versículo explica el 279 vers. 23. Bastó una pequeña fracción del ejército invasor para derrotar a un gran ejército presidido por los príncipes de Judá. Fueron muertos los principales (vers. 23) y cayó así el castigo sobre los dirigentes apóstatas de la nación (ver vers. 17).
Gedeón, con sus pocos fieles había destruido a una gran hueste de madianitas (Juec. 7). Pero cuando apostató el pueblo de Dios, Jehová le retiró su protección y un gran ejército de hebreos cayó en las manos de unos pocos enemigos.
Ejecutaron juicios.
El Señor permitió que los enemigos de Judá fueran sus instrumentos de castigo para su pueblo, así como más tarde usó a los asirios con un propósito similar (ver Isa. 10: 5-7; ver com. 2 Crón. 22: 8)
25.
Cuando se fueron.
Joás impidió que el ejército sirio invasor saqueara la misma ciudad de Jerusalén enviando a Hazael tanto los tesoros del templo como los del palacio (2 Rey. 12: 18).
Sus dolencias.
Tal vez Joás fue gravemente herido por los sirios.
Hijos de Joiada.
Pareciera que otros hijos de Joiada pueden haber estado incluidos en la suerte de Zacarías.
Lo hirieron en su cama.
Esto sucedió en la casa de Milo (2 Rey. 12: 20). Tal vez Milo era una zona bien fortificada de la ciudad de David. David (2 Sam. 5: 9; 1 Crón. 11: 8) y Salomón (1 Rey. 11: 27) habían edificado a Milo.
Sepulcros de los reyes.
Joás, que había comenzado su reinado en forma tan promisoria, no recibió el honor de sin sepulcro real. Compárese con el caso de Joram (cap. 21: 20) a quien debido a sus maldades también se le negó la sepultura en los sepulcros de los reyes.
26.
Jozabad.
Ver com. 2 Rey. 12: 21.
27.
La multiplicación que hizo de las rentas.
El Heb. dice "la gran carga sobre él". La palabra maÑÑa proviene del verbo naÑa, "levantar" o "cargar". La "carga" puede entenderse en forma literal (2 Rey. 5: 17) o figurada (2 Sam. 19: 35). Los profetas emplearon con frecuencia la palabra maÑÑa para referirse a un mensaje solemne, generalmente condenatorio, recibido de parte de Dios (Isa. 15: l; Eze. 12: 10; etc.). La RVR suele traducir "profecía"; la BJ usa "oráculo". Aquí los traductores de la RVR y de la BJ entendieron "carga impositiva", mientras que los de la VM entendieron "carga profética", y Bover-Cantera traduce "profecías pronunciadas contra él".
Historia.
"Midrás" (BJ). Heb. midrash, una "exposición" o "comentario".
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
20-22 DTG 571


2 CRONICAS - CAPÍTULO 25- - AUDIO
1 Amasías comienza bien su reinado. 3 Ejecuta a los traidores de su padre. 5 Tomó mercenarios israelitas contra los edomitas; pero el consejo de un profeta le hizo desistir de esta empresa, y pierde cien talentos. 11 Derrota a los edomitas. 10, 13 Los israelitas descontentos con su despido, matan y saquean cuando regresan a sus hogares. 14 Amasías, engreído con su victoria, rinde culto a los dioses de Edom y desprecia las admoniciones de un profeta. 17 Desafía a Joás, rey de Israel, y éste lo derrota y saquea. 25 Su reinado. 27 Su muerte en una conspiración.

1 DE VENTICINCO años era Amasías cuando comenzó a reinar, y veintinueve años reinó en Jerusalén; el nombre de su madre fue Joadán, de Jerusalén.
2 Hizo él lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no de perfecto corazón.
3 Y luego que fue confirmado en el reino, mató a los siervos que habían matado al rey su padre.
4 Pero no mató a los hijos de ellos, según lo que está escrito en la ley, en el libro de Moisés, donde Jehová mandó diciendo: No morirán los padres por los hijos, ni los hijos por los padres; mas cada uno morirá por su pecado.
5 Reunió luego Amasías a Judá, y con arreglo a las familias les puso jefes de millares y de centenas sobre todo Judá y Benjamín. Después puso en lista a todos los de veinte años arriba, y fueron hallados trescientos mil escogidos para salir a la guerra, que tenían lanza y escudo. 280
6 Y de Israel tomó a sueldo por cien talentos de plata, a cien mil hombres valientes.
7 Mas un varón de Dios vino a él y le dijo: Rey, no vaya contigo el ejército de Israel; porque Jehová no está con Israel, ni con todos los hijos de Efraín.
8 Pero si vas así, si lo haces, y te esfuerzas para pelear, Dios te hará caer delante de los enemigos; porque en Dios está el poder, o para ayudar, o para derribar.
9 Y Amasías dijo al varón de Dios: ¿Qué, pues, se hará de los cien talentos que he dado al ejército de Israel? Y el varón de Dios respondió: Jehová puede darte mucho más que esto.
10 Entonces Amasías apartó el ejército de la gente que había venido a él de Efraín, para que se fuesen a sus casas; y ellos se enojaron grandemente contra Judá, y volvieron a sus casas encolerizados.
11 Esforzándose entonces Amasías, sacó a su pueblo, y vino al Valle de la Sal, y mató de los hijos de Seir diez mil.
12 Y los hijos de Judá tomaron vivos a otros diez mil, los cuales llevaron a la cumbre de un peñasco, y de allí los despeñaron, y todos se hicieron pedazos.
13 Mas los del ejército que Amasías había despedido, para que no fuesen con él a la guerra, invadieron las ciudades de Judá, desde Samaria hasta Bet-horón, y mataron a tres mil de ellos, y tomaron gran despojo.
14 Volviendo luego Amasías de la matanza de los edomitas, trajo también consigo los dioses de los hijos de Seir, y los puso ante sí por dioses, y los adoró, y les quemó incienso.
15 Por esto se encendió la ira de Jehová contra Amasías, y envió a él un profeta, que le dijo: ¿Por qué has buscado los dioses de otra nación, que no libraron a su pueblo de tus manos?
16 Y hablándole el profeta estas cosas, él le respondió: ¿Te han puesto a ti por consejero del rey? Déjate de eso. ¿Por qué quieres que te maten? Y cuando terminó de hablar, el profeta dijo luego: Yo sé que Dios ha decretado destruirte, porque has hecho esto, y no obedeciste mi consejo.
17 Y Amasías rey de Judá, después de tomar consejo, envió a decir a Joás hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel: Ven, y veámonos cara a cara.
18 Entonces Joás rey de Israel envió a decir a Amasías rey de Judo: El cardo que estaba en el Líbano envió al cedro que estaba en el Líbano, diciendo: Da tu hija a mi hijo por mujer. Y he aquí que las fieras que estaban en el Líbano pasaron, y hollaron el cardo.
19 Tú dices: He aquí he derrotado a Edom; y tu corazón se enaltece para gloriarte. Quédate ahora en tu casa. ¿Para qué provocas un mal en que puedas caer tú y Judá contigo?
20 Mas Amasías no quiso oír; porque era la voluntad de Dios, que los quería entregar en manos de sus enemigos, por cuanto habían buscado los dioses de Edom.
21 Subió, pues, Joás rey de Israel, y se vieron cara a cara él y Amasías rey de Judá en la batalla de Bet-semes, la cual es de Judá.
22 Pero cayó Judá delante de Israel, y huyó cada uno a su casa.
23 Y Joás rey de Israel apresó en Bet-semes a Amasías rey de Judá, hijo de Joás, hijo de Joacaz, y lo llevó a Jerusalén; y derribó el muro de Jerusalén desde la puerta de Efraín hasta la puerta del ángulo, un tramo de cuatrocientos codos.
24 Asimismo tomó todo el oro y la plata, y todos los utensilios que se hallaron en la casa de Dios en casa de Obed-edom, y los tesoros de la casa del rey, y los hijos de los nobles; después volvió a Samaria.
25 Y vivió Amasías hijo de Joás, rey de Judá, quince años después de la muerte de Joás hijo de Joacaz, rey de Israel.
26 Los demás hechos de Amasías, primeros y postreros, ¿no están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel?
27 Desde el tiempo en que Amasías se apartó de Jehová, empezaron a conspirar contra él en Jerusalén; y habiendo él huido a Laquis, enviaron tras él a Laquis, y allá lo mataron;
28 y lo trajeron en caballos, y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de Judá.


1.
Amasías.
Este capítulo, que trata del reinado de Amasías, es paralelo con 2 Rey. 14: 1-20. El paralelismo resalta especialmente en los vers. 1-4, que corresponden con 2 Rey. 14: 2-6; en los vers. 17-24 que corresponden con 281
PROSPERIDAD MATERIAL DECADENCIA ESPIRITUAL
282 2 Rey. 14: 8-14; y en los vers. 25-28 que son paralelos con 2 Rey. 14: 17-20. Sin embargo, hay varios asuntos importantes que no están en Reyes, especialmente en los vers. 5-10, 13-16.
2.
Aunque no de perfecto corazón.
"Aunque no como David su padre; hizo conforme a todas las cosas que había hecho Joás su padre" (2 Rey. 14: 3). Tanto de Joás (2 Crón. 24: 2) como de Amasías se dice que hicieron "lo recto ante los ojos de Jehová", pero ninguno de estos reyes fue perfecto en su conducta, por lo menos no lo fue durante todo su reinado. En cada uno se manifestaron notables debilidades y cada uno tuvo que pagar el castigo de sus faltas. No se menciona el fracaso de Amasías al no eliminar los lugares altos (cf. 2 Rey. 14: 4).
5.
Reunió luego Amasías a Judá.
Los vers. 5-13 tratan del poder militar de la nación y de un ataque a Edom. La mayor parte de esta sección sólo está en Crónicas. En Reyes, el relato de la guerra con Edom está en un solo versículo (2 Rey. 14: 7).
Trescientos mil.
Compárese este número con el total de los días de Josafat (cap. 17: 14-18), tal vez de 580.000 (ver com. cap. 17:14) y los 580.000 guerreros de Asa (cap. 14:8). Sin duda el poder numérico de la nación había declinado mucho durante las desastrosas guerras de Joram y Joás (ver caps. 21: 8, 16; 24: 23, 24).
6.
Cien mil.
Sólo un poco antes, se dice que el ejército de Israel, en los días de Joacaz, constaba de 50 jinetes y 10.000 infantes (2 Rey. 13: 7). Sin duda esta cifra no representaba el número de hombres hábiles para la guerra en Israel, sino el ejército permanente que quedó después de la desastrosa guerra con Siria. El hecho de que Amasías se viera obligado a recurrir a mercenarios para aumentar su ejército indica claramente que 300.000 era el número aproximado de los hombres con que podía contar Judá en ese tiempo (vers. 5).
7.
No vaya contigo.
La mera cantidad no significa fuerza. La fuerza de Judá, con Dios, sería mucho más poderosa que con la añadidura del contingente de Israel sin la presencia y sin la ayuda del Señor.
Todos los hijos de Efraín.
Esto se añade como una explicación, y muestra que el término "Efraín" se emplea como un sinónimo de la nación de Israel (ver Ose. 5: 11, 14; 6: 4).
8.
Si vas.
En realidad el profeta le decía: "Pero si insistes en ir, pensando que así serás fuerte, prosigue, emplea toda tu fuerza, y sin embargo no tendrás éxito". El mensajero de Dios se esforzó para que Amasías comprendiera la necedad de depender de la ayuda humana sin la ayuda del Señor (ver cap. 16: 7-9).
Para ayudar.
Algunas de las mayores derrotas que han afligido al pueblo de Dios han sido el resultado de no recordar que el Señor tiene poder para ayudar (ver Núm. 13: 31-33; 14:1, 2933).
9.
Los cien talentos.
Esta fue una típica reacción humana. Amasías tendría que haber pensado más en lo que era correcto o erróneo que en el pago efectuado al rey de Israel, el cual ahora se perdería por completo. Pero aunque los hombres de Israel lo hubiesen acompañado en la campaña contra Edom, no se habría beneficiado Amasías. Un acto necio no puede expiar otro.
10.
Se enojaron grandemente.
Difícilmente podría haber sido de otra manera. Amasías podría haberles dicho el verdadero motivo por el que los despedía: que el Señor no estaba con Israel (vers. 7) y que la presencia de ellos provocaría la derrota (vers. 8). Por supuesto, eso los hubiera enojado. O, como tal vez sucedió, no les dio ninguna explicación. Eso los induciría a suponer que se los había despachado porque se ponía en duda su buena fe. Como resultado también se habrían airado.
11.
Valle de la Sal.
El Valle de la Sal (ver 2 Sam. 8: 13; 1 Crón. 18: 12) probablemente estaba cerca del mar Muerto (ver com. 2 Rey. 14: 7). El relato de Reyes también afirma que tomaron a Sela, que significa "Roca". Quizá ésta sea la famosa región de Petra, a unos 80 km. al sur del mar Muerto. "Petra", en griego, significa "roca". Muy probablemente Sela era el lugar de la capital edomita en ese tiempo.
12.
Cumbre de un peñasco.
Quizá algún farallón que dominaba a la ciudad de Petra. La Sela edomita estaba sobre la escarpada montaña Umm al Biara, el único lugar donde hasta ahora se han encontrado antiguos restos de este período. No se menciona en Reyes esta matanza de prisioneros, pero se la puede comprender en vista de la forma salvaje de hacer la guerra en esos días (ver 2 Rey. 8: 12; Amós l: 11, 13). 283
13
Desde Samaria hasta Beth-horón
Ninguno de estos lugares queda en la posible ruta de un ejército que volviera del camino a Edom al país de Israel, pues Samaria -la capital de Israel- estaba a unos 55 km al norte de Jerusalén, y las dos Beth-horón estaban a 16 y 20 km al noroeste de Jerusalén. Si las tropas hubiesen sido despachadas antes de que comenzara la marcha a Edom, las fuerzas de Judá habrían podido contrarrestar las depredaciones de los desbandados israelitas. Quizá después de que los israelitas volvieron a si¡ país, desde Samaria fueron enviados por el rey Joás para que iniciaran una incursión contra Judá, por lo que los irritados soldados cayeron sobre los habitantes de la zona fronteriza en torno de Bet-horón.
14.
Trajo ... los dioses.
Esta sección (vers. 14-16) que trata del culto de Amasías a los dioses edomitas no se encuentra en Reyes. Se acostumbraba llevarse los dioses de los países vencidos, no necesariamente para adorarlos sino como trofeos de victoria.
Por dioses.
Tal es la necedad y perfidia del ser humano. Los dioses edomitas no habían podido ayudar a su pueblo contra el ataque de Judá, al paso que Jehová había dado a Amasías una gran victoria sobre Edom. Sin embargo, el rey se inclinó en adoración ante esos ídolos edomitas capturados.
16.
Que te maten.
El reproche del profeta iba a resultar en tan humilde arrepentimiento si era aceptado el mensaje, o en ira y encono si era rechazado. Amasías no quiso escuchar a la razón ni a la voz de Dios, y sin duda estuvo a punto de ordenar la muerte del profeta.
Ha decretado destruirte.
Se le reveló al profeta que la vil apostasía de Amasías no sería pasada por alto impunemente y que se había decretado un castigo divino contra él.
17.
Después de tomar consejo.
Pero no de Dios. Habiendo abandonado al Señor, recurrió a hombres cuyo consejo era contrario a la voluntad divina y que le acarrearon los castigos que Dios había determinado. Los vers. 17-24, que tratan del temerario desafío de Amasías a Joás y de la desastrosa derrota de Amasías, son paralelos con 2 Rey. 14: 8-14 (ver los comentarios de estos pasajes).
Veámonos cara a cara.
Esta era una declaración de guerra.
18.
El cardo.
En cuanto a esta parábola, ver com. 2 Rey. 14: 9.
20.
De Dios.
Ver com. cap. 22: 8. Se había decretado un castigo contra el rey de Judá debido a que rendía culto a los dioses de Edom (vers. 16), y el Señor eligió este método para que se produjera el castigo.
21.
Bet-semes.
Pueblo a unos 25 km al oeste de Jerusalén (ver com. 2 Rey. 14: 11).
23.
Apresó ... a Amasías.
Ver com. 2 Rey. 14: 13.
24.
De Obed-edom.
Había un clan levítico de este nombre (1 Crón. 26: 4, 8, 15).
25.
Quince años.
Esta es una declaración cronológica insólita. En ninguna otra parte (con excepción del pasaje paralelo de 2 Rey. 14: 17) se nos dice que determinado rey de Israel o de Judá vivió cierto número de años después de la muerte de algún otro rey. Algunos suponen que aunque la Biblia dice que Amasías "vivió" después de la muerte de Joás, eso no afirma que reinó; que es improbable que Amasías fuera puesto en libertad inmediatamente después de su captura; que en ese tiempo quizá el pueblo de Judá entronizó a Uzías, el hijo de 16 años de Amasías (ver com. cap. 26: 1); que quizá Amasías no fue soltado hasta después de la muerte de Joás, cuando puede habérsele permitido que volviera a su país, donde vivió 15 años. Si esta reconstrucción de lo ocurrido es correcta, da una explicación razonable para una corregencia en ese tiempo.
Los vers. 25-28, que tratan de la terminación del reinado de Amasías, son paralelos con 2 Rey. 14: 17-20.
27.
Desde el tiempo.
La LXX y las antiguas versiones latinas favorecen la traducción "en el tiempo". No se puede Fijar un tiempo exacto mediante el uso de la preposición hebrea min, aquí traducida "desde", pues puede indicar cualquier tiempo a partir del comienzo de la apostasía (ver Gén. 4: 3; Ose. 6: 2; Juec. 1 l: 4; Isa. 24: 22). Algunos suponen que Amasías se apartó del Señor (2 Crón. 25: 14-16) cuando rindió culto a los dioses capturados en la campaña edomita; que fue en esa ocasión cuando desafió temerariamente a Joás y emprendió la imprudente guerra que acarreó una desastrosa derrota a su nación y resultó en su propia captura (vers. 17-23); que fue en ese tiempo cuando se organizó contra él la conspiración que entronizó a Uzías, su hijo de 16 años. De modo que el registro parecería significar que su muerte vino casi junto con el comienzo de la conspiración. Sin embargo, el lapso a que se hace referencia en el vers. 25 y el comienzo del 284 vers. 27 han hecho que algunos crean que su huida a Laquis, donde fue muerto, sucedió 15 años después de la muerte de Joás, y por lo tanto más de 15 años después del comienzo de la conspiración. Con todo, por la información disponible no se puede establecer con certeza que la conspiración haya comenzado tanto tiempo antes.


2 CRONICAS - CAPÍTULO 26- - AUDIO
1 Uzías, sucesor de Amasías, reina bien, y prospera en los días del profeta Zacarías. 16 Se enorgullece, usurpa las funciones de los sacerdotes y es herido con lepra. 22 Su muerte. Lo sucede Jotam su hijo.

1 ENTONCES todo el pueblo de Judá tomó a Uzías, el cual tenía dieciséis años de edad, y lo pusieron por rey en lugar de Amasías su padre.
2 Uzías edificó a Elot, y la restituyó a Judá después que el rey Amasías durmió con sus padres.
3 De dieciséis años era Uzías cuando comenzó a reinar, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jecolías, de Jerusalén.
4 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Amasías su padre.
5 Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, entendido en visiones de Dios; y en estos días en que buscó a Jehová, él le prosperó.
6 Y salió y peleó contra los filisteos, y rompió el muro de Gat, y el muro de Jabnia, y el muro de Asdod; y edificó ciudades en Asdod, y en la tierra de los filisteos.
7 Dios le dio ayuda contra los filisteos, y contra los árabes que habitaban en Gur-baal, y contra los amonitas.
8 Y dieron los amonitas presentes a Uzías, y se divulgó su fama hasta la frontera de Egipto; porque se había hecho altamente poderoso.
9 Edificó también Uzías torres en Jerusalén, junto a la puerta del ángulo, y junto a la puerta del valle, y junto a las esquinas; y las fortificó.
10 Asimismo edificó torres en el desierto, y abrió muchas cisternas; porque tuvo muchos ganados, así en la Sefela como en las vegas, y viñas y labranzas, así en los montes como en los llanos fértiles; porque era amigo de la agricultura.
11 Tuvo también Uzías un ejército de guerreros, los cuales salían a la guerra en divisiones, de acuerdo con la lista hecha por mano de Jeiel escriba, y de Maasías gobernador, y de Hananías, uno de los jefes del rey.
12 Todo el número de los jefes de familia, valientes y esforzados, era dos mil seiscientos.
13 Y bajo la mano de éstos estaba el ejército de guerra, de trescientos siete mil quinientos guerreros poderosos y fuertes, para ayudar al rey contra los enemigos.
14 Y Uzías preparó para todo el ejército escudos, lanzas, yelmos, coseletes, arcos, y hondas para tirar piedras.
15 E hizo en Jerusalén máquinas inventadas por ingenieros, para que estuviesen en las torres y en los baluartes, para arrojar saetas 0y grandes piedras. Y su fama se extendió lejos, porque fue ayudado maravillosamente, hasta hacerse poderoso.
16 Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso en el altar del incienso.
17 Y entró tras él el sacerdote Azarías, y con él ochenta sacerdotes de Jehová, varones valientes.
18 Y se pusieron contra el rey Uzías, y le dijeron: No te corresponde a ti, oh Uzías, el quemar incienso a Jehová, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo. Sal del santuario, porque has prevaricado, y no te será para gloria delante de Jehová Dios.
19 Entonces Uzías, teniendo en la mano un incensario para ofrecer incienso, se llenó de ira; y en su ira contra los sacerdotes, la 285 lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de Jehová, junto al altar del incienso.
20 Y le miró el sumo sacerdote Azarías, y todos los sacerdotes, y he aquí la lepra estaba en su frente; y le hicieron salir apresuradamente de aquel lugar; y él también se dio prisa a salir, porque Jehová lo había herido.
21 Así el rey Uzías fue leproso hasta el día de su muerte, y habitó leproso en una casa apartada, por lo cual fue excluido de la casa de Jehová; y Jotam su hijo tuvo cargo de la casa real, gobernando al pueblo de la tierra.
22 Los demás hechos de Uzías, primeros y postreros, fueron escritos por el profeta Isaías, hijo de Amoz.
23 Y durmió Uzías con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en el campo de los sepulcros reales; porque dijeron: Leproso es. Y reinó Jotam su hijo en lugar suyo.


1.
Uzías.
Casi todo este capítulo es una añadidura de lo que se registra del reinado de Uzías en 2 Rey. 14: 21, 22 y 15: 17. El relato que se presenta en Reyes del reinado de Uzías se halla dividido en dos secciones separadas por la narración del reinado de Jeroboam (2 Rey. 14: 23-29). Esto ha hecho que algunos lleguen a la conclusión de que los asuntos acerca de Uzías que están en 2 Rey. 14: 21, 22 son como un apéndice del relato del reinado de Amasías y que la segunda introducción del reinado de Uzías -que viene después del relato de Jeroboam II- tal vez indique que Uzías pasó por un período de corregencia con su padre. En ese caso, la segunda parte se referiría al comienzo de su reinado como único rey. En Crónicas, se usa uniformemente el nombre "Uzías", con la excepción de 1 Crón. 3: 12, donde en una genealogía aparece el nombre de "Azarías". En los registros asirios se usa el nombre Azriau, ahora generalmente identificado como "Azarías". Excepto la diferencia de nombre -"Azarías" en vez de "Uzías"- el pasaje de 2 Crón. 26: 1, 2 es idéntico a 2 Rey. 14: 21, 22.
2.
Elot.
Ciudad del golfo de Akaba cerca de Ezión-geber también llamada Elat (Ver com. 2 Rey. 14: 22).
3.
Dieciséis años.
Los vers. 3 y 4 son paralelos con 2 Rey. 15: 2,3. Como de costumbre, el sincronismo con Israel (2 Rey. 15: 1) no se incluye en Crónicas, porque este libro no abarca los reinados de la monarquía del norte.
5.
Zacarías.
Esta es la única mención de este profeta.
Buscó a Jehová.
Declaraciones como ésta, que constantemente hacen resaltar las bendiciones de la obediencia y los amargos frutos de la transgresión, son características de Crónicas.
6.
Contra los filisteos.
Los vers. 6-15 tratan de las empresas militares de Uzías, de sus obras públicas y su poderío bélico. Esta sección sólo se encuentra en Crónicas y es una valiosa información acerca de la naturaleza del reinado de Uzías. Se piensa que el "Azriau de latida" de los registros asirios fue Azarías (Uzías) de Judá. De ser así, esos registros (ver com. 2 Rey. 14: 28; 16: 5) confirmarían el cuadro que se da en la Biblia de la importancia militar de Uzías.
7.
Filisteos.
En los caps. 17: 11 y 21: 16 también se menciona juntos a los filisteos y árabes.
Gur-baal.
Este lugar es desconocido, aunque algunos piensan que estaba en Edom.
Los amonitas.
"Meunitas" (BJ). Los meunitas eran el pueblo de Maón (llamados "maonitas" en 2 Crón. 20: 1, en la BJ), cerca del monte Seir (ver com. cap. 20: 1).
8.
Los amonitas.
Compárese con el cap. 20:1, donde se menciona a los amonitas en un conjunto de confederados que atacaron a Josafat.
9.
Torres en Jerusalén.
Las ciudades amuralladas solían tener grandes torres en sus puertas. Se usaban como albergue para las tropas y depósito de armas en tiempos de emergencia. La puerta aquí mencionada quizá estaba en la esquina noroeste de la ciudad (ver cap. 25: 23).
La puerta del Valle.
Tal vez era la puerta de la esquina suroeste (ver Neh. 2: 13; 3: 13). Algunos creen que puede haber sido la puerta de la muralla occidental que corresponde con la moderna puerta de Jaffa.
junto a las esquinas.
Compárese con Neh. 3: 19, 20, 25. Algunos creen que esta torre estuvo en el lado oriental de Sion, en un recodo de la muralla, y que así servía para defender tanto a Sion como al monte Moriah contra los ataques del sureste. 286
10.
En el desierto.
Es decir, en las zonas de pastoreo. Las torres servían como protección contra las bandas de beduinos merodeadores.
Llanos.
Heb. mishor, "terreno plano", que a veces se aplica a las planicies fértiles entre el Arnón y Hesbón (ver Deut. 3: 10; 4: 43; Jos. 13: 9, 16, 17, 2 l; 20: 8 Jer. 48: 8, 2 l), Pero aquí sin duda se alude a un territorio de Judá.
13.
El ejército.
La magnitud del ejército, 307.500 hombres, es comparable con la del ejército de Amasías de 300.000 hombres (cap. 25: ,S), pero es mucho menor que la de los ejércitos atribuidos a Asa (cap. 14: 8) y a Josafat (cap. 17: 14-18).
Guerreros poderosos y fuertes.
Si Uzías fue el "Azriau" de las inscripciones asirias, debe haber sido la figura dominante del Asia occidental durante el reinado de Tiglat-pileser III (745-727). Ver com. 2 Rey. 14: 28.
14.
Hondas para tirar piedras.
I.iteralmente, "para piedras de hondas". Quizá quiera decir piedras para que fueran usadas con hondas.
15.
Máquinas.
Pueden haber sido similares a la catapulta o balista romana usada en tiempos posteriores.
Se extendió lejos.
Tiglat-pileser III se refiere varias veces a "Azriau de Iauda" (ver com. vers.13).
16.
Se rebeló contra Jehová.
En circunstancias ordinarias, sólo se permitía que los sacerdotes entraran en el templo y sólo ellos estaban autorizados para que ofrecieran incienso en el altar de oro delante del velo (ver Núm. 8: 1-7). Uzías cometió un grave desacato cuando trató de ejercer esta sagrada prerrogativa sacerdotal.
17.
Con él ochenta sacerdotes.
Tal vez Uzías entró en el templo con un séquito considerable y podría haber hecho un esfuerzo para resistirse al intento del sumo sacerdote de expulsarlo, pero Azarías estaba dispuesto a recurrir a la fuerza en caso de necesidad.
18.
No te será para gloria
La transgresión nunca es para gloria sino para vergüenza. Uzías manchó su noble hoja de servicios con su pecado cometido en la última parte de su reinado.
19.
Se llenó de ira.
Casi siempre un pecado conduce a otro. Los sacerdotes cumplían con su deber al tratar de impedir que el rey ofreciera un sacrificio. Pero el rey se llenó de ira por ser a él a quien se impedía hacerlo.
La lepra le brotó.
Estando ante Jehová el rey, lleno de ira y de rebeldía, le sobrevino un castigo. Herido de lepra, comprendió horrorizado que la mano de Dios estaba sobre él.
20.
Le hicieron salir.
Los sacerdotes estaban preparados para expulsar por la fuerza al rey castigado, pero éste, lleno de terror se retiró prestamente.
21
Una casa apartada.
La ley hebrea no permitía que los leprosos moraran con otros; debían vivir solos "fuera del campamento" (Lev. 13: 46).
Excluido.
Nunca más se permitió que el rey entrara en el predio sagrado del templo.
Tuvo cargo de la casa real.
Jotam fue puesto como regente, y gobernó el país desde cuando su padre quedó leproso.
22.
Isaías.
Isaías recibió su gloriosa visión de Dios "en el año que murió el rey Uzías" (Isa. 6: l). Puesto que parece que continuó con su ministerio profético hasta el reinado de Esar-hadón (Isa. 37: 38) -que fue entronizado en Asiria en 681 AC- debe haber sido joven cuando comenzó su obra por el año 740 (ver PR 226, 230).
23.
Campo de los sepulcros.
"En la ciudad de David" (2 Rey. 15: 7). Puede significar que Azarias (Uzías) fue sepultado en un cementerio que pertenecía a los reyes, pero no en los mismos sepulcros reales.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-23 PR 225, 226
15 PR 225
16-21 PR 225 287


2 CRONICAS - CAPÍTULO 27- - AUDIO
1 Jotam reina bien y es prosperado. 5 Subyuga a los amonitas. 7 Su reinado 9 Su muerte. Es sucedido por Acaz su hijo.

1 DE VEINTICINCO años era Jotam cuando comenzó a reinar, y dieciséis años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jerusa, hija de Sadoc.
2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Uzías su padre, salvo que no entró en el santuario de Jehová. Pero el pueblo continuaba corrompiéndose.
3 Edificó él la puerta mayor de la casa de Jehová, y sobre el muro de la fortaleza edificó mucho.
4 Además edificó ciudades en las montañas de Judá, y construyó fortalezas y torres en los bosques.
5 También tuvo él guerra con el rey de los hijos de Amón, a los cuales venció; y le dieron los hijos de Amón en aquel año cien talentos de plata, diez mil coros de trigo, y diez mil de cebada. Esto le dieron los hijos de Amón, y lo mismo en el segundo año y en el tercero.
6 Así que Jotam se hizo fuerte, porque preparó sus caminos delante de Jehová su Dios.
7 Los demás hechos de Jotam, y todas sus guerras, y sus caminos, he aquí están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá.
8 Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y dieciséis reinó en Jerusalén.
9 Y durmió Jotam con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David; y reinó en su lugar Acaz su hijo.


1.
Jotam
Este capítulo, que trata del reinado de Jotam, es paralelo con 2 Rey. 15: 32-38, pero es más completo. Reyes menciona un hecho que no se encuentra en Crónicas: las medidas tomadas por Siria contra Judá (2 Rey. 15: 37).
2.
En el santuario.
Es decir, Jotam no entró ilegalmente en el templo como lo había hecho antes su padre (cap. 26:16- 20).
Continuaba corrompiéndose.
El autor de Reyes explica esto al afirmar que "el pueblo sacrificaba aún, y quemaba incienso en los lugares altos" (2 Rey. 1 5: 35). Las exhortaciones de los profetas de este tiempo demuestran que existía una corrupción moral muy arraigada que estaba socavando la fortaleza de la nación (Isa. l: 4, 21-24; Ose. 4: 1, 2; Miq, 3: 10-12).

3.
Puerta mayor.
Quizá la puerta del muro norte del atrio del templo (ver Jer. 20: 2; Eze. 9: 2).
Muro de la fortaleza.
"Muros de Ofel" (BJ). La parte norte de la colina sureste de Jerusalén.
4.
Edificó ciudades.
Sin duda para la defensa y protección tanto contra Israel como contra Siria y el creciente poder de Asiria que, con Tiglat-pileser III (745-727), en ese tiempo participaba activamente en la política de Asia occidental.
Fortalezas.
Tanto Uzías como Jotam se esforzaron mucho por fortificar el país (ver cap. 26: 9-15). Los profetas de este tiempo condenaron la confianza popular depositada en las fortificaciones y en el poder humano (Ose. 8: 14; Isa. 2: 15; cf. 17: 3, 4).
5.
Hijos de Amón.
Después de la muerte de Uzías, tal vez los amonitas se negaron a pagar el tributo acostumbrado (cap. 26: 8), pero Jotam los subyugó otra vez.
Y en el tercero.
Durante tres años Amón continuó enviando su tributo a Jotam y tal vez después dejo de hacerlo. Se cree que esto ocurrió cuando Acaz ocupó el trono después de que Jotam reinó solo (quizá únicamente durante 4 años). El lapso total del reinado de Jotam es de 16 años (vers. 1, 8), pero se cree que durante una parte considerable de ese período -muy probablemente unos 12 años- Jotam fue corregente con Uzías. En cuanto a la diferencia entre los 20 y los 16 años de Jotam (2 Rey. 15: 30, 33), ver t. II, pág. 154.
6.
Preparó sus caminos.
Esto es característico del cronista. Hace resaltar la causa de la 288 prosperidad: la consagración al Señor.
7.
Todas sus guerras.
En la última parte de su reinado Jotam tuvo que luchar debido a los ataques de Israel y de Siria (2 Rey. 15: 37).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1, 2 PR 226


2 CRONICAS - CAPÍTULO 28- - AUDIO
1 Acaz reina malvadamente, y es afligido grandemente por los sirios. 6 Judá es tomado cautivo por los israelitas, pero es liberado por consejo del profeta Obed. 16 Acaz solicita la ayuda de Asiria, pero no la recibe. 22 Angustiado, se hace aún más idólatra. 26 Su muerte. Lo sucede Ezequías su hijo.

1 DE VEINTE años era Acaz cuando comenzó a reinar, y dieciséis años reinó en Jerusalén: mas no hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como David su padre.
2 Antes anduvo en los caminos de los reyes de Israel, y además hizo imágenes fundidas a los baales.
3 Quemó también incienso en el valle de los hijos de Hinom, e hizo pasar a sus hijos por fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que Jehová había arrojado de la presencia de los hijos de Israel.
4 Asimismo sacrificó y quemó incienso en los lugares altos, en los collados, y debajo de todo árbol frondoso.
5 Por lo cual Jehová su Dios lo entregó en manos del rey de los sirios, los cuales lo derrotaron, y le tomaron gran número de prisioneros que llevaron a Damasco. Fue también entregado en manos del rey de Israel, el cual lo batió con gran mortandad.
6 Porque Peka hijo de Remalías mató en Judá en un día ciento veinte mil hombres valientes, por cuanto habían dejado a Jehová el Dios de sus padres.
7 Asimismo Zicri, hombre poderoso de Efraín, mató a Maasías hijo del rey, a Azricam su mayordomo, y a Elcana, segundo después del rey.
8 También los hijos de Israel tomaron cautivos de sus hermanos a doscientos mil, mujeres, muchachos y muchachas, además de haber tomado de ellos mucho botín que llevaron a Samaria.
9 Había entonces allí un profeta de Jehová que se llamaba Obed, el cual salió delante del ejército cuando entraba en Samaria, y les dijo: He aquí, Jehová el Dios de vuestros padres, por el enojo contra Judá, los ha entregado en vuestras manos; y vosotros los habéis matado con ira que ha llegado hasta el cielo.
10 Y ahora habéis determinado sujetar a vosotros a Judá y a Jerusalén como siervos y siervas; mas ¿no habéis pecado vosotros contra Jehová vuestro Dios?
11 Oídme, pues, ahora, y devolved a los cautivos que habéis tomado de vuestros hermanos; porque Jehová está airado contra vosotros.
12 Entonces se levantaron algunos varones de los principales de los hijos de Efraín, Azarías hijo de Johanán, Berequías hijo de Mesilemot, Ezequías hijo de Salum, y Amasa hijo de Hadlai, contra los que venían de la guerra.
13 Y les dijeron: No traigáis aquí a los cautivos, porque el pecado contra Jehová estará sobre nosotros. Vosotros tratáis de añadir sobre nuestros pecados y sobre nuestras culpas, siendo muy grande nuestro delito, y el ardor de la ira contra Israel.
14 Entonces el ejército dejó los cautivos y el botín delante de los príncipes y de toda la multitud.
15 Y se levantaron los varones nombrados, y tomaron a los cautivos, y del despojo vistieron a los que de ellos estaban desnudos; los vistieron, los calzaron, y les dieron de comer y de beber, los ungieron, y condujeron en asnos a todos los débiles, y los llevaron hasta Jericó, ciudad de las palmeras, cerca de sus hermanos; y ellos volvieron a Samaria.
16 En aquel tiempo envió a pedir el rey Acaz a los reyes de Asiria que le ayudasen.
17 Porque también los edomitas habían 289 venido y atacado a los de Judá, y habían llevado cautivos.
18 Asimismo los filisteos se habían extendido por las ciudades de la Sefela y del Neguev de Judá, y habían tomado Bet-semes, Ajalón, Gederot, Soco con sus aldeas, Timna también con sus aldeas, y Gimzo con sus aldeas; y habitaban en ellas.
19 Porque Jehová había humillado a Judá por causa de Acaz rey de Israel, por cuanto él había actuado desenfrenadamente contra Jehová.
20 Tambíén vino contra él Tiglat-pileser rey de los asirios, quien lo redujo a estrechez, y no lo fortaleció.
21 No obstante que despojó Acaz la casa de Jehová, y la casa real, y las de los príncipes, para dar al rey de los asirios, éste no le ayudó.
22 Además el rey Acaz en el tiempo que aquél le apuraba, añadió mayor pecado contra Jehová;
23 porque ofreció sacrificios a los dioses de Damasco que le habían derrotado, y dijo: Pues que los dioses de los reyes de Siria les ayudan, yo también ofreceré sacrificios a ellos para que me ayuden; bien que fueron éstos su ruina, y la de todo Israel.
24 Además de eso recogió Acaz los utensilios de la casa de Dios, y los quebró, y cerró las puertas de la casa de Jehová, y se hizo altares en Jerusalén en todos los rincones.
25 Hizo también lugares altos en todas las ciudades de Judá, para quemar incienso a los dioses ajenos, provocando así a ira a Jehová el Dios de sus padres.
26 Los demás de sus hechos, y todos sus caminos, primeros y postreros, he aquí están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel.
27 Y durmió Acaz con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de Jerusalén, pero no lo metieron en los sepulcros de los reyes de Israel; y reinó en su lugar Ezequías su hijo.


1.
Acaz.
Este capítulo, que trata del reinado de Acaz, es paralelo con 2 Rey. 16. En su conjunto, el relato de Crónicas es más pleno que el de Reyes, pero no menciona unos pocos detalles referidos en este último libro.
2.
Imágenes fundidas a los baales.
Ver com. Juec. 2:11; cf. 1 Rey. 16: 3 l; 2 Rey. l: 2; 2 Cron. 21: 6; 22: 3; 24 : 7.
3.
Valle de los hijos de Hinom.
Este valle estaba al oeste y al sur de Jerusalén (ver Jos. 15: 8; 18: 16). Fue escenario de algunos de los más crueles y repulsivos ritos, quizá derivados del culto cananeo.
Hizo pasar a sus hijos por fuego.
Sin duda sacrifcados como holocaustos a Moloc (ver com. Lev.18: 2 l; 20: 2; Deut. 18: 10; 32: 17). Los sacrificios humanos eran una de las más temibles abominaciones de Palestina, en el período de Judá se convirtieron en un rito usual del culto religioso (Jer. 7: 31; 19: 2-6; 32: 35; Eze. 16: 20, 21).
5.
Lo entregó.
Ver com. cap. 22: 8.
6.
Dejado a Jehová.
(Cuando se retira la protección del Señor, la gente descubre para su pesar que el amo de la elegido puede ser terriblemente cruel. Después de pérdidas tan grandes, nada impedía que Siria e Israel sitiaran a Jerusalén. Sin embargo, no la tomaron (2 Rey. 16: 5). El propósito de los aliados era deponer a Acaz y colocar a un nuevo gobernante de ellos (Isa. 7: 6). En Isa. 7: 2 se describe vívidamente el pánico de Acaz.
7.
Mayordomo.
Sin duda el principal funcionario del palacio (ver 1 Rey. 4: 6; 18: 3).
Segundo después del rey
Compárese con 1 Sam. 23: 17; Est. 10: 3. La muerte de estos tres eminentes personajes se menciona debido a su estrecha relación con Acaz. El golpe que recibieron lo recibió también el rey.
8.
Doscientos mil.
Mujeres y niños esclavizados.
9.
Un profeta.
Sólo está en Crónicas toda esta sección (vers. 9-15) que trata del regreso de los prisioneros.
Enojo contra Judá.
El Señor deseaba que Israel supiera que no se debía a sus proezas el que hubiera salido victorioso en esta campaña, sino al pecado de Judá, de quien había retirado su mano protectora. Por eso pudo triunfar Israel.
Con ira.
El hecho de que el Señor hubiera retirado su protección de Judá no justificaba el rigor ni la crueldad de Israel contra su vecina. Jehová es un Dios de justicia infinita, "tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable" (Núm. 14: 18). El Señor permitió que Asiria fuera el instrumento para el castigo de su pueblo, pero a su vez predijo que 290 castigaría "el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria" (Isa. 10: 5-12; ver com. 2 Crón. 22: 8).
10.
¿No habéis pecado?
¿No tenéis acaso pecados propios contra el Señor que también merecen castigo? ¿Sois tan completamente intachables como para que a la vista del cielo se justifique vuestra indignación contra vuestros hermanos?
11.
Devolved a los cautivos.
Por medio de Moisés, el Señor había prohibido expresamente a los israelitas que redujeran a sus hermanos a la servidumbre (Lev. 25: 42-46).
Contra vosotros.
Israel había sido testigo de la ruina que sobrevino al pueblo de Judá cuando la ira de Jehová cayó sobre él. El hecho de que ahora la ira de Dios se dirigiera contra Israel hizo que algunos de los caudillos de la nación pensaran seriamente.
12.
Principales.
Aquí se alude a los caudillos patriarcales de las tribus del norte, como si hubieran pertenecido a "Efraín" (ver Isa. 7: 2, 5, 9; Ose. 5: 9-14).
15.
Ciudad de las palmeras.
Compárese con Deut. 34: 3.
16.
Reyes de Asiria.
Los vers. 16-21, que tratan de la forma en que Acaz pidió ayuda a Asiria, son paralelos con 2 Rey. 16: 7-9. Cf. Isa. 7, 8.
18.
Los filisteos.
Habiendo sido derrotados por Uzías (cap. 26: 6), sin duda los filisteos ansiaban desquitarse. Las ciudades que tomaron estaban en regiones con frecuencia disputadas entre Judá y Filistea.
Habitaban en ellas.
No eran sólo pequeñas incursiones fronterizas, sino ataques serios en que se ocupaban, a veces por largo tiempo, las zonas capturadas.
20.
Tiglat-pileser.
Este fue Tiglat-pileser III (745-727 AC), uno de los máximos conquistadores entre los emperadores asirios. Según el Canon Epónimo Asirio, o lista limmu (ver t. II, págs. 57, 159), él atacó a los filisteos en 734 y contra Damasco en 733 y 732. Quizá emprendió esas campañas en respuesta al urgente pedido de ayuda de Acaz.
No lo fortaleció.
El rey de Asiria no tenía interés en el bienestar de Acaz ni del pueblo de Judá. Cuando atacó a los filisteos y Siria, procuró favorecer sus propios intereses y los de su nación. Los asirios estaban tan dispuestos a destruir a la nación hebrea como a cualquier otra nación. Pronto comprenderían eso Acaz y Ezequías.
21.
No le ayudó.
Para su pesar, Acaz aprendió que la rapacidad de un rey asirio no se satisfacía fácilmente, y que con su necio proceder tan sólo había comprado para sí dolor y desgracia.
22.
Añadió mayor pecado.
En vez de aprender lecciones de su angustia, Acaz tan sólo aumentó su amargura y terquedad. De mal fue a otro, y guió a su pueblo en un sendero de degradación que sólo podía terminar en la ruina.
23.
Dioses de Damasco.
En vez de recapacitar y comprender que su desgracia se debía a que había abandonado al Señor, Acaz se enojó más, se amargó contra Dios y procedió de tal manera como para atraer castigos todavía más severos sobre sí mismo y sobre su nación. Cuando Tiglat-pileser tomó a Damasco, Acaz fue a esa ciudad para rendir homenaje al rey asirio. Mientras estuvo allí, vio un altar del que mandó hacer una imitación que erigió delante del templo de Jerusalén, e hizo quitar el altar de bronce de su lugar (ver 2 Rey. 16: 9-16).
24.
Los quebró.
Ver com. 2 Rey. 16: 17.
Parece que hubo una destrucción general de los utensilios sagrados del templo.
Cerró las puertas.
Acaz terminó con los servicios del templo. Se apagaron las lámparas, no se quemó más incienso y se interrumpieron los holocaustos (cap. 29: 7).
Altares ... en todos los rincones.
El gran altar único de los holocaustos era un recurso llamativo para impresionar en el pueblo la doctrina de un solo Dios verdadero. Los numerosos altares erigidos en todas partes de Jerusalén demostraban inconfundiblemente el politeísmo que fomentaba Acaz.
25.
Lugares altos.
Compárese con los vers. 2-4.
Provocando así a ira.
Compárese con Deut. 32: 16, 17.
27.
Sepulcros de los reyes.
Compárese con la forma en que se trató a Joram, Joás y
Uzías(caps. 21: 20; 24: 25; 26: 23).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-27 PR 238-244
2, 3 PR 239
6-15 PR 479
19, 22-24 PR 243 291


2 CRONICAS - CAPÍTULO 29- - AUDIO
1 El buen reinado de Ezequías. 3 Restaura la religión. 5 Exhorta a los levitas. 12 Estos se santifican y limpian la casa de Dios. 20 Ezequías ofrece sacrificios solemnes, en los cuales los levitas participan más que los sacerdotes.

1 COMENZÓ a reinar Ezequías siendo de veinticinco años, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Abías, hija de Zacarías.
2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre.
3 En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la casa de Jehová, y las reparó.
4 E hizo venir a los sacerdotes y levitas, y los reunió en la plaza oriental.
5 Y les dijo: ¡Oídme, levitas! Santificaos ahora, y santificad la casa de Jehová el Dios de vuestros padres, y sacad del santuario la inmundicia.
6 Porque nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo ante los ojos de Jehová nuestro Dios; porque le dejaron, y apartaron sus rostros del tabernáculo de Jehová, y le volvieron las espaldas.
7 Y aun cerraron las puertas del pórtico, y apagaron las lámparas; no quemaron incienso, ni sacrificaron holocausto en el santuario al Dios de Israel.
8 Por tanto, la ira de Jehová ha venido sobre Judá y Jerusalén, y los ha entregado a turbación, a execración y a escarnio, como veis vosotros con vuestros ojos.
9 Y he aquí nuestros padres han caído a espada, y nuestros hijos, nuestras hijas y nuestras mujeres fueron llevados cautivos por esto.
10 Ahora, pues, yo he determinado hacer pacto con Jehová el Dios de Israel, para que aparte de nosotros el ardor de su ira.
11 Hijos míos, no os engañéis ahora, porque Jehová os ha escogido a vosotros para que estéis delante de él y le sirváis, y seáis sus ministros, y le queméis incienso.
12 Entonces se levantaron los levitas Mahat hijo de Amasai y Joel hijo de Azarías, de los hijos de Coat; de los hijos de Merari, Cis hijo de Abdi y Azarías hijo de Jehalelel; de los hijos de Gersón, Joa hijo de Zima y Edén hijo de Joa;
13 de los hijos de Elizafán, Simri y Jeiel; de los hijos de Asaf, Zacarías y Matanías;
14 de los hijos de Hemán, Jehiel y Simei; y de los hijos de Jedutún, Semaías y Uziel.
15 Estos reunieron a sus hermanos, y se santificaron, y entraron, conforme al mandamiento del rey y las palabras de Jehová, para limpiar la casa de Jehová.
16 Y entrando los sacerdotes dentro de la casa de Jehová para limpiarla, sacaron toda la inmundicia que hallaron en el templo de Jehová, al atrio de la casa de Jehová; y de allí los levitas la llevaron fuera al torrente de Cedrón.
17 Comenzaron a santificarse el día primero del mes primero, y a los ocho del mismo mes vinieron al pórtico de Jehová; y santificaron la casa de Jehová en ocho días, y en el día dieciséis del mes primero terminaron.
18 Entonces vinieron al rey Ezequías y le dijeron: Ya hemos limpiado toda la casa de Jehová, el altar del holocausto, y todos sus instrumentos, y la mesa de la proposición con todos sus utensilios.
19 Asimismo hemos preparado y santificado todos los utensilios que en su infidelidad había desechado el rey Acaz, cuando reinaba; y he aquí están delante del altar de Jehová.
20 Y levantándose de mañana, el rey Ezequías reunió los principales de la ciudad, y subió a la casa de Jehová.
21 Y presentaron siete novillos, siete carneros, siete corderos y siete machos cabríos para expiación por el reino, por el santuario y por Judá. Y dijo a los sacerdotes hijos de Aarón que los ofreciesen sobre el altar de Jehová.
22 Mataron, pues, los novillos, y los sacerdotes recibieron la sangre, y la esparcieron sobre el altar; mataron luego los carneros 292 y esparcieron la sangre sobre el altar; asimismo mataron los corderos, y esparcieron la sangre sobre el altar.
23 Después hicieron acercar delante del rey y de la multitud los machos cabríos para la expiación, y pusieron sobre ellos sus manos;
24 y los sacerdotes los mataron, e hicieron ofrenda de expiación con la sangre de ellos sobre el altar, para reconciliar a todo Israel; porque por todo Israel mandó el rey hacer el holocausto y la expiación.
25 Puso también levitas en la casa de Jehová con címbalos, salterios y arpas, conforme al mandamiento de David, de Gad vidente del rey, y del profeta Natán, porque aquel mandamiento procedía de Jehová por medio de sus profetas.
26 Y los levitas estaban con los instrumentos de David, y los sacerdotes con trompetas.
27 Entonces mandó Ezequías sacrificar el holocausto en el altar; y cuando comenzó el holocausto, comenzó también el cántico de Jehová, con las trompetas y los instrumentos de David rey de Israel.
28 Y toda la multitud adoraba, y los cantores cantaban, y los trompeteros sonaban las trompetas; todo esto duró hasta consumirse el holocausto.
29 Y cuando acabaron de ofrecer, se inclinó el rey, y todos los que con él estaban, y adoraron.
30 Entonces el rey Ezequías y los príncipes dijeron a los levitas que alabasen a Jehová con las palabras de David y de Asaf vidente; y ellos alabaron con gran alegría, y se inclinaron y adoraron.
31 Y respondiendo Ezequías, dijo: Vostros os habéis consagrado ahora a Jehová; acercaos, pues, y presentad sacrificios y alabanzas en la casa de Jehová. Y la multitud presentó sacrificios y alabanzas; y todos los generosos de corazón trajeron holocaustos.
32 Y fue el número de los holocaustos que trajo la congregación, setenta bueyes, cien carneros y doscientos corderos, todo para el holocausto de Jehová.
33 Y las ofrendas fueron seiscientos bueyes y tres mil ovejas.
34 Mas los sacerdotes eran pocos, y no bastaban para desollar los holocaustos; y así sus hermanos los levitas les ayudaron hasta que acabaron la obra, y hasta que los demás sacerdotes se santificaron; porque los levitas fueron más rectos de corazón para santificarse que los sacerdotes.
35 Así, pues, hubo abundancia de holocaustos, con grosura de las ofrendas de paz, y libaciones para cada holocausto. Y quedó restablecido el servicio de la casa de Jehová.
36 Y se alegró Ezequías con todo el pueblo, de que Dios hubiese preparado el pueblo; porque la cosa fue hecha rápidamente.


1.
Ezequías.
El relato del reinado de Ezequias abarca cuatro capítulos: 29-32. Es notable el contraste con la narración paralela de 2 Rey. 18-20. En Crónicas, el principal énfasis recae sobre la reforma religiosa de Ezequías a la que se dedican tres capítulos (29-31), al paso que en Reyes sólo se le dedican unos pocos versículos (2 Rey. 18: 4-6). Por el contrario, en un solo capítulo de Crónicas se consignan los asuntos seculares del reinado, lo cual es el tema principal de Reyes (2 Rey. 18: 7 a 20: 21). De modo que 2 Crón. 29-31 es un material casi completamente nuevo, en tanto que el cap. 32 es tan solo un breve resumen de lo que en Reyes constituye prácticamente todo el relato del reinado.
Abías.
La forma abreviada "Abi" aparece en 2 Rey. 18: 2.
3.
Mes primero.
Es decir Nisan, el primer mes del año sagrado, no el primer mes de su reinado. En cuanto a la numeración de los meses y el método de computar los años de reinado, ver t. II, págs. 111, 119, 141, 143.
Abrió las puertas.
Acaz, el padre de Ezequías, había cerrado esas puertas y había interrumpido los servicios del templo (cap. 28: 24).
4.
La plaza oriental.
Quizá el lugar de reunión era un espacio abierto frente a la puerta oriental o delantera del recinto del templo (cf. Esd. 10: 9; Neh. 3: 26; 8: 1, 3).
5.
Santificaos ahora.
Compárese con los vers. 15, 34; cf. cap. 30: 3, 15, 17. David atribuyó la calamidad que sobrevino cuando intentó llevar el arca a Jerusalén, al hecho de que los sacerdotes no se habían santificado. Después, cuando estuvo por completar el traslado, requirió que se santificaran todos los sacerdotes y levitas que tomaron parte en las ceremonias (1 Crón. 15: 12-14). 293
Santificad la casa.
Esa obrar incluía la eliminación de la suciedad y de los escombros que se formó el largo período cuando no se usó el templo (Neh. 15, 16).
La inmundicia.
En parte sólo se trataba de polvo y suciedad, pero también podría haber incluido objetos de idolatría (ver 2 Rey. 16: 10-16).
8.
Ira.
Cf. cap. 24: 18.
Los ha entregado a turbación.
Moisés había predicho esto (Deut. 28: 15, 25, 37).
9.
Nuestros padres han caído.
Ver cap. 28: 5, 6, 8, 17, 18.
10.
Pacto con Jehová.
Un pacto de que la nación, de allí en adelante, serviría a Jehová. Pactos tales se hicieron esporádicamente desde períodos de transgresión (2 Crón. 15: 12; 34: 31; 2 Rey. 23: 3; Neh. 10: 28, 29).
12.
Se levantaron los levitas.
Los levitas estaban divididos en tres grupos (1 Crón. 23: 6). Este versículo enumera a dos miembros de cada una de las tres grandes tribus de Levitas: Coat, Merari y Gersón.
13.
Hijos de Asaf.
También había una triple división de los levitas músicos (1 Crón. 25: 1-6; 2 5: 12).
14
Hijos de Hemán.
Este versículo menciona a dos levitas de cada uno de los restantes grupos de músicos: los coatitas hijos de Hemán y los meraritas hijos de Jedutún. Estos, junto con las parejas precedentes, hacían un total de 7 parejas, o 14 de los jefes de la orden levítica (ver 1 Crón. 6: 18-47).
15.
Reunieron a sus hermanos.
Siendo los que encabezaban sus casas, tenían autoridad, y también la responsabilidad para ejecutar esta tarea.
16.
Dentro de la casa.
Los sacerdotes entraron en el lugar santísimo así como en el primer compartimiento del templo para realizar la obra de limpieza. Los levitas no podían entrar, en esos compartimentos.
Torrente de Cedrón.
Este parece caber sido un lugar para arrojar desechos (ver 1 Rey. 15: 13; 2 Rey. 23: 12; 2 Crón. 15: 16; 30: 14).
17.
Ocho días.
Parece que los primeros ocho días se emplearon en limpiar la parte externa y los otros ocho días en limpiar el templo mismo. De ese modo, para el día 16 de Nisán se había completado la obra de purificación. Es evidente que en ese corto período de sólo 16 días no se podían haber efectuado reparaciones mayores del templo. Evidentemente no se las necesitaba en ese tiempo pues quizá no se había permitido que el templo mismo se deteriorara sino que sólo se lo había profanado por descuido.
18.
El altar del holocausto.
Acaz había retirado este altar de su lugar y lo había profanado (2 Rey. 16: 14, 15).
Mesa de la proposición.
Aquí sólo se menciona una mesa (ver 2 Crón. 1: 8, 19; cf. 1 Crón. 28: 16; ver com. 1 Rey. 7: 48).
19.
Había desechado.
Compárese con 2 Crón. 28: 24; 2 Rey.16: 14, 17.
21.
Siete novillos.
Sin duda los diversos animales eran tanto para holocaustos como para ofrendas expiatorias por el pecado (ver 2 Crón. 29: 23, 24; cf. Lev. 1: 2, 3).
23.
Pusieron sobre ellos sus manos.
Compárese con Lev. 4: 4, 15, 24, 29.
24.
Hicieron ofrenda de expiación.
Compárese. con Lev. 4: 20, 26, 31, 35.
25.
Puso también levitas.
Puso a los lenvitas músicos en el templo. Así restauró el antiguo culto coral establecido por David (1 Crón 25:1)
De Gad.
En ninguna otra parte se da la información de que el de música del templo fuera establecido por orden de los profetas Gad y Natán. Pero es interesante saber que esta importante parte del servicio del templo se instituyó de acuerdo con la voluntad divina tal como fue expresada por los mensajeros proféticos.
26.
Instrumentos de David.
Compárese con 1 Crón. 23: 5; Amós 6: 5.
Con trompetas.
Compárese con Núm. 10: 8; 1 Crón. 15: 24; 2 Crón. 5: 12.
30.
Asaf vidente.
El nombre de Asaf aparece en la introducción de varios de los salmos (Sal. 50; 73-83).
31.
Os habéis consagrado.
Literalmente, "habéis llenado vuestra mano". Quizá la mano " fuera el símbolo del servicio.
Sacrificios y alabanzas.
En las ofrendas de paz, o de agradecimiento la mayor parte de la víctima pertenecía al adorador, a su familia y amigos, quienes la consumían en un gozoso festival de agradecimiento (ver Lev. 7: 11-2 l). Los holocaustos se consumían enteramente sobre el altar (Lev. 1: 3-17).
34.
Desollar.
Heb. pashat, "desnudar"; "desollar" cuando se usaba para un animal.
Más rectos.
Es probable que, en términos generales, los sacerdotes hubieran caído más 294 profundamente que los levitas en las corrupciones que se introdujeron en el reino de Acaz.
35.
Abundancia.
Otra razón por la cual los sacerdotes no podían desarrollar todos los holocaustos. Sin duda también estaban ocupados con sus muchas otras actividades, tales como quemar la grasa de los sacrificios de paz (ver Lev. 3: 3-5) y se ocupaban de las libaciones para los holocaustos (Núm. 15: 3-5)
36.
Se alegró.
David y el pueblo se alegraron grandemente por las ofrendas traídas para la edificación del templo (1 Crón. 29: 9), y el pueblo volvió a sus hogares alegre y gozoso "de corazón" (1 Rey. 8: 66). "Todos los jefes y todo el pueblo se gozaron" cuando trajeron ofrendas para restaurar el templo en los días de Joás (2 Crón. 24: 10). No hay un gozo más profundo y más santo que el que proviene de colaborar con Dios en su servicio.
Preparado el pueblo.
Se regocijaron por lo que Dios había hecho para el pueblo al prepararlo para participar en el culto en esa ocasión y al provocar una restauración de los servicios del templo que habían estado interrumpidos durante años.
Hecha rápidamente.
Ezequías acababa de tomar el trono, y solo había dispuesto de poco tiempo para efectuar un cambio desde la apostasía de Acaz hasta la lealtad a Jehová. Se vio la mano de Dios en el súbito cambio de la indiferencia y hostilidad a la participación gozosa en el culto de Dios. Realmente era motivo de gran regocijo.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-36 PR 245-248.
1-4 PR 245
5 PR 246
6 PR 245
7 PR 245
8 PR 242
10, 11, 15 PR 245, 246
16-19, 24, 29 PR 246
30 MeM 245
36 PR 247


2 CRONICAS - CAPÍTULO 30- - AUDIO
1 Ezequías proclama una pascua solemne a favor de Judá e Israel en el segundo mes. 13 La congregación, después de destruir los altares idólatras, observa la fiesta durante catorce días. 27 Los sacerdotes y los levitas bendicen al pueblo.

1 ENVIÓ después Ezequías por todo Israel y Judá, y escribió cartas a Efraín y a Manasés, para que viniese a Jesusalén para celebrar la pascua a Jehová Dios de Israel.
2 Y el rey había tomado consejo con sus príncipes, y con toda la congregación en Jerusalén, para celebrar la pascua en el mes segundo;
3 porque entonces no la podían celebrar, por cuanto no había suficientes sacerdotes santificados, ni el pueblo se había reunido en Jerusalén.
4 Esto agradó al rey y a toda la multitud.
5 Y determinaron hacer pasar pregón por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan. para que viniesen a celebrar la pascua a Jehová Dios de Israel, en Jerusalén ; porque en mucho tiempo no la había celebrado al modo que está escrito.
6 Fueron, pues, correos con cartas de mano del rey y de sus príncipes por todo Israel y Judá, como el rey lo había mandado, y decían: Hijos de Israel, volveos a Jehová el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, y él se volverá al remanente que ha quedado de la mano de los reyes de Asiria.
7 No seáis como vuestros padres y como vuestros hermanos, que se revelaron contra Jehová el Dios de sus padres, y él los entregó a desolación, como vosotros veis. 295
8 No endurezcáis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros padres; someteos a Jehová, y venid a su santuario, el cual él ha santificado para siempre; y servid a Jehová vuestro Dios, y el ardor de su ira se apartará de vosotros.
9 Porque si os volvierais a Jehová, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarán misericordia delante de los que los tienen cautivos, y volverán a esta tierra; porque Jehová vuestro Dios es clemente y misericordioso, y no apartará de vosotros su rostro, si vosotros os volviereis a él.
10 Pasaron, pues, los correos de ciudad en ciudad por la tierra de Efraín y Manasés, hasta Zabulón; mas se reían y burlaban de ellos.
11 Con todo eso, algunos hombres de Aser, de Manasés y de Zabulón se humillaron, y vinieron a Jerusalén.
12 En Judá también estuvo la mano de Dios para darles un solo corazón para cumplir el mensaje del rey y de los príncipes, conforme a la palabra de Jehová.
13 Y se reunió en Jerusalén mucha gente para celebrar la fiesta solemne de los panes sin levadura en el mes segundo, una vasta reunión.
14 Y levantándose, quitaron los altares que había en Jerusalén; quitaron también todos los altares de incienso, y los echaron al torrente de Cedrón.
15 Entonces sacrificaron la pascua, a los catorce días del mes segundo; y los sacerdotes y los levitas llenos de vergüenza se santificaron, y trajeron los holocaustos a la casa de Jehová.
16 Y tomaron su lugar en los turnos de costumbre, conforme a la ley de Moisés varón de Dios; y los sacerdotes esparcían la sangre que recibían de manos de los levitas.
17 Porque había muchos en la congregación que no estaban santificados, y por eso los levitas sacrificaban la pascua por todos los que no se habían purificado, para santificarlos a Jehová.
18 Porque una gran multitud del pueblo de Efraín y Manasés, y de Isacar y Zabulón, no se habían purificado, y comieron la pascua no conforme a lo que está escrito. Mas Ezequías oró por ellos, diciendo: Jehová, que es bueno, sea propicio a todo aquel que ha preparado su corazón para buscar a Dios,
19 a Jehová el Dios de sus padres, aunque no esté purificado según los ritos de purificación del santuario.
20 Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo.
21 Así los hijos de Israel que estaban en Jerusalén celebraron la fiesta solemne de los panes sin levadura por siete días con grande gozo; y glorificaban a Jehová todos los días los levitas y los sacerdotes, cantando con instrumentos resonantes a Jehová.
22 Y habló Ezequías al corazón de todos los levitas que tenían buena inteligencia en el servicio de Jehová. Y comieron de lo sacrificado en la fiesta solemne por siete días, ofreciendo sacrificios de paz, y dando gracias a Jehová el Dios de sus padres.
23 Y toda aquella asamblea determinó que celebrasen la fiesta por otros siete días; y la celebraron otros siete días con alegría.
24 Porque Ezequías rey de Judá había dado a la asamblea mil novillos y siete mil ovejas; y también los príncipes dieron al pueblo mil novillos y diez mil ovejas; y muchos sacerdotes ya se habían santificado.
25 Se alegró, pues, toda la congregación de Judá, como también los sacerdotes y levitas, y toda la multitud que había venido de Israel; asimismo los forasteros que habían venido de la tierra de Israel, y los que habitaban en Judá.
26 Hubo entonces gran regocijo en Jerusalén; porque desde los días de Salomón hijo de David rey de Israel, no había habido cosa semejante en Jerusalén.
27 Después los sacerdotes y levitas, puestos en pie, bendijeron al pueblo; y la voz de ellos fue oída, y su oración llegó a la habitación de su santuario, al cielo.


1.
Por todo Israel y Judá.
Esto muestra la preocupación de Ezequías no sólo por Judá sino también por Israel. Habiendo restaurado el culto del templo, envió cartas por todo el territorio de Israel para invitar al pueblo a la celebración de la pascua.
A Efraín y a Manasés.
Estas eran las tribus principales del territorio del reino del norte que todavía no habían sido llevadas en cautiverio. Las tribus del este del Jordán y las del norte ya habían sufrido antes una deportación (2 Rey. 15: 29; 1 Cron. 5: 26).296
2.
El mes segundo.
La obra de limpiar y santificar el templo no se completó hasta el día 16 del primer mes (cap. 29: 17), y por regla general la celebración de la pascua comenzaba el día 14 del primer mes (Exo. 12: 2, 6; Lev. 23: 5). Pero en casos de emergencia la ley permitía que se observara la pascua en el día 14 del segundo mes (Núm. 9: 6-11).
3.
Entonces.
Es decir, en el tiempo acostumbrado, el 14 de Nisán.
5.
Pregón.
Heb. qol, literalmente "voz". El gobierno de Judá decretó que se mandara aviso a los habitantes de Israel para invitarlos a la pascua. El relato no implica que el pregón mismo tuviera la índole de un decreto oficial. Difícilmente Ezequías podría haber efectuado una proclama oficial en el reino de Oseas sin la cooperación del rey israelita, y el relato no indica que hubiera tal cooperación.
Desde Beerseba hasta Dan.
Una expresión similar se había usado durante el período de los jueces (Juec. 20: l; 1 Sam. 3: 20) y durante el período de la monarquía unificada (2 Sam. 3: 10; 17: 11; 24: 2; 1 Rey. 4: 25; 1 Crón. 21: 2), pero ésta es la primera ocasión en que se emplea en el relato después de la división del reino.
En mucho tiempo.
En los días de Roboam de Judá, muchos de los fieles de Israel abandonaron su nación para poder adorar al Señor en Jerusalén (cap. 1 l: 16, 17), y en los días de Asa otra vez muchos israelitas se unieron con sus hermanos de Judá (cap. 15: 9). Jeroboam había establecido el culto de los becerros de oro en Bet-el y en Dan para impedir que su pueblo fuera a Jerusalén a adorar (1 Rey. 12: 27-33), y Baasa fortificó a Ramá, cerca de la frontera, para que los israelitas no se fueran a Judá (2 Crón. 16: l). Pero ahora otra vez, después de tanto tiempo, las circunstancias eran propicias para ir a Jerusalén a fin de rendir culto. Oseas, títere de Asiria (ver com. 2 Rey. 17: l), que gobernaba sobre un reino ya parcialmente desmembrado, tal vez era demasiado débil o indiferente para estorbar a los mensajeros de Ezequías.
6.
Correos.
Iiteralmente, "corredores".
Que ha quedado.
Cuando se escribieron estas palabras, ya habían caído en manos del rey de Asiria las regiones oriental y septentrional del reino de Israel. Tiglat-pileser III había atacado a Israel en los días de Peka, y había tomado a Galilea, toda la tierra de Neftalí y Galaad (2 Rey. 15: 29). Después "transportó a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manasés" (1 Crón. 5: 26). Al débil remanente que había escapado se le dio una oportunidad más de arrepentirse (ver PR 215-217) antes de la llegada de Salmanasar, que tomó prisionero a Oseas y comenzó el asedio final de Samaria (2 Rey. 17: 4-6; 18: 9, 10).
10.
Hasta Zabulón.
No se hace mención de, las tribus orientales. Quizá habían sido más completamente deportadas que las tribus que moraban más al norte.
Se reían.
Por regla general, las tribus de más al norte mostraron hostilidad a Dios y a su culto.
11.
Algunos hombres de Aser.
A pesar de la hostilidad general, algunos procedentes de las tribus del norte respondieron a la bondadosa invitación de Ezequías y fueron a Jerusalén para celebrar la pascua. No importa cuánto se haya propagado la apostasía, siempre el Señor tiene a unos pocos que permanecen leales (ver Rom. 9: 27; 11: 3, 5).
12.
En Judá también.
A diferencia de Israel, en Judá el pueblo respondió a las insinuaciones del Espíritu Santo y unánimemente aceptó la invitación de asistir a la pascua.
13.
Panes sin levadura.
Al igual que la pascua, esta fiesta normalmente se observaba en el primer mes, en los siete días que seguían a la pascua (Exo. 12: 18; Lev. 23: 5-8; Núm. 28: 16, 17).
14.
Quitaron los altares.
Los altares que había erigido Acaz "en Jerusalém en todos los rincones" (cap. 28: 24). En el primer año de su reinado, Ezequías quitó esos altares dedicados a los dioses falsos.
Al torrente de Cedrón.
Ver com. cap. 29: 16.
15.
Llenos de vergüenza.
Parece que hasta este momento muchos de los sacerdotes habían descuidado su purificación (caps. 29: 34; 30: 3); pero ahora, avergonzados por el fervor general, se santificaron mediante la purificación ritual para estar listos con el fin de participar en las ceremonias pascuales.
16.
Ley de Moisés.
Hay muchas referencias a la ley en Crónicas (caps. 23: 18; 24: 6; 14: 4; 17: 9).
Esparcían la sangre.
Compárese con Lev. l:5, 11, 15; 3: 2, 8, 13.
17.
No estaban santificados.
En su mayor 297parte, los que provenían de las tribus del norte habían caído en alguna clase de contaminación moral de la cual no habían tenido la oportunidad de limpiarse (vers. 18).
Sacrificaban la pascua.
Los corderos pascuales debían ser muertos por "la congregación del pueblo de Israel" (Exo. 12: 6). Sin embargo, en este caso fueron muertos por levitas en lugar de los miembros de la congregación que todavía no se habían purificado.
18.
De Efraín.
La enumeración de estas tribus indica la amplitud de la zona abarcada por los mensajeros de Ezequías cuando invitarón a la gente de reino del norte para que asistiera a la pascua en Jerusalén.
No conforme a lo que está escrito.
No se permitió que comieran la pascua en la fecha que correspondía a los que no estaban purificados, pero se les permitió que la comieran un mes más tarde (Núm. 9: 6, 7, 11). En este caso, la pascua ya había sido pospuesta al mes segundo, de modo que se hizo una excepción con los que habían venido de las tribus del norte que no estaban purificados. A éstos se les permitió que participaran de las ofrendas de la pascua.
Ha preparado su corazón.
Esto era lo importante antes de una mera pureza ceremonial. No se hizo todo de acuerdo con la estricta letra de la ley, sino que se siguió el espíritu de la ley debido al imperio de las circunstancias. Dios es razonable, y sus verdaderos siervos también son razonables y prudentes. Todo el que se ocupe en la obra del Señor encontrará que a veces las circunstancias realmente alteran los casos, y pueden surgir situaciones extremas cuando el buen juicio y la razón deben reemplazar a la estricta observancia de la letra de la ley. Esto no es una excusa para que haya relajamiento, pero debe hacerse frente a las emergencias cuando las circunstancias lo requieran.
20.
Oyó Jehová a Ezequías.
El hecho de que el Señor oyera la oración de Ezequías muestra que la sinceridad espiritual a la vista de Dios está antes que una fría y formal observancia de preceptos estrictamente legales.
Sanó al pueblo.
El Señor perdonó los pecados de los que verdaderamente lo buscan (ver Sal. 41: 4; Jer. 3: 22; Ose. 14: 4).
21.
Siete días.
De acuerdo con los requisitos mosaicos (Exo. 12: 18; 23: 15; Lev. 23: 6; Núm. 28: 17).
Con grande gozo.
La verdadera religión produce gozo y alegría para el que la practica. Los servicios religiosos debieran contribuir a la felicidad y satisfacción de todos los que participan en ellos. Las festividades religiosas hebreas eran de una naturaleza tal que proporcionaban un santo placer a la gente.
Instrumentos resonantes.
Compárese con 2 Crón. 5: 12, 13; 1 Crón. 15: 28.
23.
Otros siete días.
Se añadió esto voluntariamente a los requerimientos de la ley. Así se dio a la gente una fiesta de dos semanas en vez de los siete días acostumbrados. La fiesta adicional fue un resultado y una señal de abundante celo y gozo ocasionados por los primeros siete días de festividades.
25.
Toda la congregación.
Asistieron a esta fiesta tres clases de personas:(1) habitantes de Judá: tanto gente común como sacerdotes y levitas;(2) habitantes de Israel;(3) prosélitos, tanto de Israel como de Judá.
26.
Desde los días de Salomón.
La última ocasión citando tanto el pueblo de Judá como el de Israel se habían unido para participar en una fiesta similar en Jerusalén fue en los días de Salomón, cuando el reino todavía era uno solo. Después del cisma, no fue posible que hubiera servicios religiosos comunes que incluyeran a los súbditos de ambos reinos, excepto en el caso de los israelitas que emigraban a Judá desde el reino del norte. Ahora el reino del norte se había debilitado tanto, que otra vez los israelitas que lo desearon pudieron ir a Jerusalén para rendir culto.
27.
Bendijeron al pueblo.
Quizá con la bendición sacerdotal ordenada por Moisés (Núm. 6: 22-27).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-27 PR 216, 248-250
1, 2 PR 248
5-9 PR 216
10, 11 PR 249
10-13 PR 216
12, 21-23 PR 249
26, 27 PR 250 298


2 CRONICAS - CAPÍTULO 31- - AUDIO
1 El pueblo continua destruyendo la idolatría. 2 Ezequías ordena la organización y el trabajo de los sacerdotes, y hace provisión para su sostenimiento. 5 El pueblo entrega las ofrendas y los diezmos. 11 Ezequías nombra levitas para la administración de los diezmos. 20 La sinceridad de Ezequías.

1 HECHAS todas estas cosas, todos los de Israel que habían estado allí salieron por las ciudades de Judá, y quebraron las estatuas y destruyeron las imágenes de Asera, y derribaron los lugares altos y los altares por todo Judá y Benjamín, y también en Efraín y Manasés, hasta acabarlo todo. Después se volvieron todos los hijos de Israel a sus ciudades, cada uno a su posesión.
2 Y arregló Ezequías la distribución de los sacerdotes y de los levitas conforme a sus turnos, cada uno según su oficio; los sacerdotes y los levitas para ofrecer el holocausto y las ofrendas de paz, para que ministrasen, para que diesen gracias y alabasen dentro de las puertas de los atrios de Jehová.
3 El rey contribuyó de su propia hacienda para los holocaustos a mañana y tarde, y para los holocaustos de los días de reposo,* nuevas lunas y fiestas solemnes, como está escrito en la ley de Jehová.
4 Mandó también al pueblo que habitaba en Jerusalén, que diese la porción correspondiente a los sacerdotes y levitas, para que ellos se dedicasen a la ley de Jehová.
5 Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra; trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas.
6 También los hijos de Israel y de Judá, que habitaban en las ciudades de Judá, dieron del mismo modo los diezmos de las vacas y de las ovejas; y trajeron los diezmos de lo santificado, de las cosas que habían prometido a Jehová su Dios, y los depositaron en montones.
7 En el mes tercero comenzaron a formar aquellos montones, y terminaron en el mes séptimo.
8 Cuando Ezequías y los príncipes vinieron y vieron los montones, bendijeron a Jehová, y a su pueblo Israel.
9 Y preguntó Ezequías a los sacerdotes y a los levitas acerca de esos montones.
10 Y el sumo sacerdote Azarías, de la casa de Sadoc, le contestó: Desde que comenzaron a traer las ofrendas a la casa de Jehová, hemos comido y nos hemos saciado, y nos ha sobrado mucho, porque Jehová ha bendecido a su pueblo; y ha quedado esta abundancia de provisiones.
11 Entonces mandó Ezequías que preparasen cámaras en la casa de Jehová; y las prepararon.
12 Y en ellas depositaron las primicias y los diezmos y las cosas consagradas, fielmente; y dieron cargo de ello al levita Canonizas, el principal, y Simei su hermano fue el segundo.
13 Y Jehiel, Azazías, Nahat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquías, Mahat y Benaía, fueron los mayordomos al servicio de Conanías y de Simei su hermano, por inandamiento del rey Ezequías y de Azarías, príncipe de la casa de Dios.
14 Y el levita Coré hijo de Imna, guarda de la puerta oriental, tenía cargo de las ofrendas voltintarias para Dios, y de la distribución de las ofrendas dedicadas a Jehová, y de las cosas santísimas.
15 Y a su servicio estaban Edén, Miniamín, Jesúa, Semaías, Amarías y Secanías, en las ciudades de los sacerdotes, para dar con fidelidad a sus hermanos sus porciones conforme a sus grupos, así al mayor como al menor;
16 a los varones anotados por sus linajes, de tres años arriba, a todos los que entraban en la casa de Jehová para desempeñar su ministerio según sus oficios y grupos.
17 También a los que eran contados entre los sacerdotes según sus casas paternas; y a los levitas de edad de veinte años arriba, conforme a sus oficios y grupos.
18 Eran inscritos con todos sus niños, sus mujeres, sus hijos e hijas, toda la multitud; porque con fidelidad se consagrabais a las cosas santas.
19 Del mismo modo para los hijos de Aarón 299 sacerdotes, que estaban en los ejidos de sus ciudades, por todas las ciudades, los varones nombrados tenían cargo de dar sus porciones a todos los varones de entre los sacerdotes, y a todo el linaje de los levitas.
20 De esta manera hizo Ezequías en todo Judá; y ejecutó lo bueno, recto y verdadero delante de Jehová su Dios.
21 En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado.

1.
Hechas todas estas cosas.
Cuando terminaron la pascua y la fiesta de los panes sin levadura que la siguió.
Todos los de Israel.
Todos los adoradores presentes, incluso los del territorio del reino del norte así como los de Judá.
Las estatuas.
Literalmente, "columnas", comunes entre las formas religiosas oriundas de Canaán (ver com. Gén. 28: 18).
Imágenes de Asera.
O árboles sagrados. Eran un emblema de fertilidad física (ver com. caps. 14: 3; 33: 7).
En Efraín.
Este impacto contra la idolatría abarco "todo Judá y Benjamín" y además "Efraín y Manasés", quizá no tan completamente en estos últimos, puesto que la palabra "todo" se aplica a los territorios de Judá. Quizá surja la pregunta de por qué, en el apóstata reino de Israel, se permitieron tales enérgicas medidas contra el sistema idolatrico de religión. Sin duda estas medidas habrían sido imposibles algunos años antes. Pero Israel era ahora solo una sombra de su grandeza interior. La mayor parte de su territorio ya había sido invadido por Asiria que había llevado cautivos a multitudes de sus habitantes; y ahora el debilitado remanente de la nación afrontaba su destino final.
Los castigos que ya habían sobrevenido y los mensajes de los profetas habían provocado un impacto, aunque el pueblo no había abandonado su idolatría (ver PR 215, 249). Pero en esas condiciones quizá había suficiente temor o apatía en la población para debilitar su oposición a la celosa minoría que al volver de Jerusalén destruía altares e imágenes por doquiera.
También es posible que la expresión "todos los de Israel que habían estado allí" incluyera a las muchedumbres de Judá y Benjamín, que después de haber pasado por las ciudades del reino del sur, hubieran sido invitadas por la minoría israelita que estaba presente, a extender la cruzada a Israel. Si algunos grupos procedentes de ese lavamiento popular espontáneo hubieran hecho rápidas incursiones a varios lugares altos de Efraín y Manasés, no había sido de extrañarse que hubieran tenido éxito debido a las circunstancias entonces reinantes en el reino del norte. Sin embargo, nos faltan detalles en cuanto a la forma en que se produjo la destrucción de los santuarios de la idolatría Israelita, y no hay ninguna indicación de que en realidad Ezequías llevara a cabo alguna acción oficial fuera de su propio reino pues "de esta manera hizo Ezequías en todo Judá" (vers. 20)
2.
Arregló Ezequías la distribución.
Ezequías restauró el sistema de rotación del servicio como fue originalmente instituido por David (ver 1 Crón. 23: 6; 24: 1; también 2 Crón. 8: 14)
3.
El rey contribuyó.
Se refiere a la contribución del rey para las ofrendas regulares del templo (ver 1 Crón. 23: 31) ordenadas por Moisés (Núm. 28,29). En medio del descuido general del templo, de había interrumpido todo este sistema, y el rey ahora lo renovó. Tomó la iniciativa, animando al pueblo y encargándose él mismo de suministrar recursos para esos sacrificios.
4.
Porción correspondiente a los sacerdotes.
Se instruyó al pueblo para que diera a los sacerdotes y a los levitas los diezmos y las primicias (vers. 3) que había ordenado Moisés (Núm. 18: 12-30)
Para que ellos se dedicasen.
Heb. jazaq, que significa básicamente "ser fuerte","ser firme". Aquí parece tener el significado de "cumplir estrictamente". Contando con el debido apoyo, los sacerdotes y levitas no tendrían necesidad de dedicarse a empresas mundanas (ver Neh. 13: 10-14).
5.
Dieron muchas.
Los vers. 5 y 6 describen la respuesta a la orden de Ezequías (vers.4).
Primicias.
Ver Núm. 18: 12-18; Deut. 18: 4.
Los diezmos.
Ver Gén. 14: 20; 28: 22; Lev. 27: 30-32; Núm. 18: 21-24; Neh. 10: 37; 13: 12; Mal. 3: 8-12; Mat. 23: 23; Heb. 7: 5-9.
6.
Los hijos de Israel.
Los habitantes del 300 reino del norte que habían emigrado a Judá y se habían establecido allí (ver caps. 10: 17; 1 l: 13, 14, 16; 30: 25).
7.
Mes séptimo.
El pueblo comenzó a traer sus diezmos en especie en el tercer mes (que comenzaba en mayo o junio), cuando había terminado la cosecha de cereales, y consintió en el séptimo mes (que comenzaba en septiembre u octubre) cuando había terminado la cosecha de los huertos y de los viñedos. En el séptimo mes correspondía normalmente la fiesta de la cosecha o de los tabernáculos (Exo. 23: 16; Lev. 23: 34) después de recolectados todos los frutos y de terminada la vendimia.
9.
A los sacerdotes.
Lo que Ezequías preguntó a los sacerdotes se infiere por la respuesta dada en el vers. 10. Ezequías quedó sorprendido por la gran cantidad de productos que el pueblo había entregado, y puede haberse preguntado si lo que veía representaba la cantidad total que se había traído, o si los sacerdotes ya habían recibido lo suficiente como para cubrir sus necesidades.
10.
Azarías.
Si éste fue el valiente sacerdote de ese nombre que resistió a Uzías (cap. 26: 17, 18), no debe haber ejercido su función durante algún tiempo; quizá fue depuesto por el idólatra Acaz, pues el sacerdote de Acaz fue el dócil Urías (2 Rey. 16: 10-16).
Casa de Sadoc.
El sacerdocio de este linaje, descendiente de Eleazar (1 Crón. 24: 3), debe distinguirse del de la casa de ltamar, que perdió el sumo sacerdocio ante la casa de Sadoc cuando Abiatar fue depuesto por Salomón (1 Rey. 2: 26-35). Al terminar la historia de Judá, el sacerdocio estaba en la casa de Sadoc (Eze. 44: 15).
Jehová ha bendecido.
Cuando el pueblo fue fiel en entregar sus diezmos, Dios lo bendijo dándole una abundante cosecha (ver Mal. 3: 10).
11.
Cámaras.
Las contribuciones de las primicias y los diezmos que se habían traído eran tan abundantes que hubo que tomar medidas especiales para almacenarlas.
13.
Al servicio de Conanías.
Conanías y Simei estaban a cargo de los diezmos que se traían al templo. De ellos dependía una cantidad de subalternos.
14.
Las ofrendas voluntarias.
Estas ofrendas se distinguían de las primicias y de los diezmos (Deut. 12: 6).
Santísimas.
Así se designaba a las ofrendas en que se incluía harina, las ofrendas por el pecado y las ofrendas por la culpa (Lev. 2: 3; 6: 25; 7: 1, 6).
15.
Ciudades de los sacerdotes.
Las ciudades de Judá y Benjamín asignadas originalmente a los sacerdotes se mencionan en Jos. 21: 9-19.
16.
Varones anotados por sus linajes.
Quizá esto signifique que los levitas que servían en el templo, y cuyos nombres estaban registrados como tales, junto con sus hijos varones "de tres años arriba" eran sostenidos con la porción diaria del mismo santuario. De modo que no tenían parte con otros que vivían en las ciudades levíticas y no participaban de los sacrificios del templo.
17.
De veinte años.
Los registros de los levitas correspondían con sus cargos y divisiones (ver 1 Crón. 23: 24).
18.
Inscritos con todos.
Se inscribían los nombres de todos en los registros oficiales, incluso esposas, hijos e hijas. De esa manera, cada individuo de las familias sacerdotales recibía lo que le correspondía, y ninguno sufría por descuido o discriminación.
19.
En los ejidos.
Había también "varones nombrados" que distribuían su parte a los sacerdotes y levitas que vivían en las zonas rurales, fuera de las ciudades sacerdotales (ver Lev. 25: 34; Núm. 35: 2-5; Jos. 14: 3, 4; 21: 2).
Los varones nombrados.
En las diversas ciudades había funcionarios nombrados para dar su parte a los sacerdotes y levitas rurales. Así a nadie se descuidaba, ni siquiera a los que vivían en los distritos donde podían ser olvidados.
20.
Ejecutó lo bueno.
Ezequías demostró que era justo y recto, varón equitativo e íntegro, que cumplió con sus deberes de la mejor forma que pudo.
21.
Fue prosperado.
La rectitud, justicia e integridad fueron la mejor garantía de prosperidad. Ezequías fue fiel a Dios y justo con su pueblo. Como resultado prosperó y la nación prosperó con él.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-21 PR 250, 251
1, 20, 21 PR 250
21 MJ 147 301


2 CRONICAS - CAPÍTULO 32- - AUDIO
1 Senaquerib invade a Judá se fortifica y anima a su pueblo. 9 Ezequías e Isaías oraron a Dios contra las blasfemias habladas y escritas de Senaquerib. 21 Para gozo y gloria de Ezequías, un ángel destruye el ejercito asirio. 24 Ezequías ruega a Dios en su enfermedad, y recibe una señal de su recuperación. 25 Se enorgullece, pero es humillado por Dios. 27 Su riqueza y sus obras. 31 Su error con los embajadores de Babilonia. 32 Su muerte. Es sucedido por Manasés, su hijo.

1 DESPUÉS de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib rey de los asirios e invadió a Judá, y acampó contra las ciudades fortificadas, con la intención de conquistarlas.
2 Viendo, pues, Ezequías la venida de Senaquerib, y su intención de combatir a Jerusalén,
3 tuvo consejo con sus príncipes y con sus hombres valientes, para cegar las fuentes de agua que estaban fuera de la ciudad; y ellos le apoyaron.
4 Entonces se reunió mucho pueblo, y cegaron todas las fuentes, y el arroyo que corría a través del territorio, diciendo: ¿Por qué han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando vengan?
5 Después con ánimo resuelto edificó Ezequías todos los muros caídos, e hizo alzar las torres, y otro muro por fuera; fortificó además a Milo en la ciudad de David, y también hizo muchas espadas y escudos.
6 Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo, y los hizo reunir en la plaza de la puerta de la ciudad, y habló al corazón de ellos, diciendo:
7 Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él.
8 Con él está el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá.
9 Después de esto, Senaquerib rey de los asirios, mientras sitiaba a Laquis con todas sus fuerzas, envió sus siervos a Jerusalén para decir a Ezequías rey de Judá, y a todos los de Judá que estaban en Jerusalén:
10 Así ha dicho Senaquerib rey de los asirios: ¿En quién confiáis vosotros, al resistir el sitio en Jerusalén?
11 ¿No os engaña Ezequías para entregaros a muerte, a hambre y a sed, al decir: Jehová nuestro Dios nos librará de la mano del rey de Asiria?
12 ¿ No es Ezequías el mismo que ha quitado sus lugares altos y sus altares, y ha dicho a Judá y a Jerusalén: Delante de este solo altar adoraréis, y sobre él quemaréis incienso?
13 ¿No habéis sabido lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de la tierra? ¿Pudieron los dioses de las naciones de esas tierras librar su tierra de mi mano?
14 ¿Qué dios hubo de entre todos los dioses de aquellas naciones que destruyeron mis padres, que pudiese salvar a su pueblo de mis manos? ¿Cómo podrá vuestro Dios libraros de mi mano?
15 Ahora, pues, no os engañe Ezequías, ni os persuada de ese modo, ni le creáis; que si ningún dios de todas aquellas naciones y reinos pudo librar a su pueblo de mis manos, y de las manos de mis padres, ¿cuánto menos vuestro Dios os podrá librar de mi mano?
16 Y otras cosas más hablaron sus siervos contra Jehová Dios, y contra su siervo Ezequías.
17 Además de esto escribió cartas en que blasfemaba contra Jehová el Dios de Israel, y hablaba contra él, diciendo: Como los dioses de las naciones de los países no pudieron librar a su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezequías librará al suyo de mis manos.
18 Y clamaron a gran voz en. judaico al pueblo de Jerusalén que estaba sobre los muros, para espantarles y atemorizarles, a fin de poder tomar la ciudad.
19 Y hablaron contra el Dios de Jerusalén, como contra los dioses de los pueblos de la tierra, que son obra de manos de hombres.
20 Mas el rey Ezequías y el profeta Isaías hijo de Amoz oraron por esto, y clamaron al cielo.
21 Y Jehová envió un ángel, el cual destruyó a todo valiente y esforzado, y a los jefes y capitanes en el campamento del rey de 302 Asiria. Este se volvió, por tanto, avergonzado a su tierra; y entrando en el templo de su dios, allí lo mataron a espada sus propios hijos.
22 Así salvó Jehová a Ezequías y a los moradores de Jerusalén de las manos de Senaquerib rey de Asiria, y de las manos de todos; y les dio reposo por todos lados.
23 Y muchos trajeron a Jerusalén ofrenda a Jehová, y ricos presentes a Ezequías rey de Judá; y fue muy engrandecido delante de todas las naciones después de esto.
24 En aquel tiempo Ezequías enfermó de muerte; y oró a Jehová, quien le respondió, y le dio una señal.
25 Mas Ezequías no correspondió al bien que le había sido hecho, sino que se enalteció su corazón, y vino la ira contra él, y contra Judá y Jerusalén.
26 Pero Ezequías, después de haberse enaltecido su corazón, se humilló, él y los moradores de Jerusalén; y no vino sobre ellos la ira de Jehová en los días de Ezequías.
27 Y tuvo Ezequías riquezas y gloria, muchas en gran manera; y adquirió tesoros de plata y oro, piedras preciosas, perfumes, escudos, y toda clase de joyas deseables.
28 Asimismo hizo depósitos para las rentas del grano, del vino y del aceite, establos para toda clase de bestias, y apriscos para los ganados.
29 Adquirió también ciudades, y hatos de ovejas y de vacas en gran abundancia; porque Dios le había dado muchas riquezas.
30 Este Ezequías cubrió los manantiales de Gihón la de arriba, y condujo el agua hacia el occidente de la ciudad de David. Y fue prosperado Ezequías en todo lo que hizo.
31 Mas en lo referente a los mensajeros de los príncipes de Babilonia, que enviaron a él para saber del prodigio que había acontecido en el país, Dios lo dejó, para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón.
32 Los demás hechos de Ezequías, y sus misericordias, he aquí todos están escritos en la profecía del profeta Isaías hijo de Amoz, en el libro de los reyes de Judá y de Israel.
33 Y durmió Ezequías con sus padres, y lo sepultaron en el lugar más prominente de los sepulcros de los hijos de David, honrándole en su muerte todo Judá y toda Jerusalén; y reinó en su lugar Manasés su hijo.


1.
Senaquerib rey de los asirios.
Este capítulo en su mayor parte es paralelo con 2 Rey. 18:13 a 20: 21, y con Isa. 36 a 39. Es nueva casi toda la información de los vers. 2 a 8 sobre los preparativos de Exequias para la defensa.
Con la intención de conquistarlas.
En buena medida, Senaquerib tuvo éxito en sus propósitos (2 Rey. 18: 13). En sus anales pretende haber capturado 46 ciudades fortificadas o amuralladas de Judá y haber llevado cautivas a 200.130 personas, además de un enorme botín. Esta campaña acaeció en el año 14 del reinado de Exequias, contado a partir del final de su corregencia. El año fue 701 AC, segiún las fechas generalmente aceptadas para los anales de Seriaquerib. En cuanto a la cuestión de si la narración de este capítulo describe una campaña o dos, ver com. 2 Rey. 18: 13.
2.
Combatir a Jerusalén.
Senaquerib tenía el propósito de atacar a Jerusalén, pero momentáneamente fue apaciguado mediante el pago de un tributo (ver com. 2 Rey. 18: 14-16). Debe advertirse que en el registro de su campaña, Senaquerib no pretende haber capturado a Jerusalén.
3.
Tuvo consejo.
El propósito era trazar planes para fortalecer la ciudad contra un ataque posterior. Sin duda todos los preparativos hechos por Ezequías difícilmente podrían haberse efectuado durante el transcurso de una campaña de verano (de junio a agosto) realizada por Senanaquerib contra Judá. Es evidente que fueron medidas de amplio alcance para robustecer las defensas de la nación contra un ataque futuro.
Cegar las fuentes de agua.
Ezequías tenía sin doble propósito: cegar las vertientes de fuera de la ciudad de modo que los asirios no tuvieran una adecuada provisión ele agua, llevar el agua a la ciudad por medio de un túnel a fin de aumentar su provisión durante el asedio (2 Crón. 32: 30; ver com. 2 Rey. 20: 20).
4.
Todas las fuentes.
La principal fuente que cegó Ezequías fue la de Gihón (vers. 30), la actual Fuente de la Virgen, ubicada en la ladera meridional del cerro sobre el que se construyó el templo. Estaba en una cueva fuera del muro de la ciudad, y sus aguas originalmente fluían al torrente de Cedrón, donde se habrían abastecido los invasores asirios. Antes de que David capturara a Jerusalén, 303 los jebuseos habían abierto un conducto para llevar las aguas desde la fuente hasta un lugar de almacenamiento al que se podía llegar mediante un pasaje subterráneo desde el interior de la ciudad (ver 2 Sam. 3: 8). posteriormente, un acueducto llevó esa agua hasta el estanque viejo, o "de abajo" (Isa. 22: 9, 11). Ezequías constituyó un nuevo acueducto, el túnel de Siloé (ver 2 Crón. 32: 30; ver com. 2 Rey. 20: 20), que llevaba las aguas hasta un nuevo depósito, el estanque Siloé (ver Neh. 3: 15; Juan 9:7), y quizá construyó una nueva muralla con la cual el nuevo estanque quedaba dentro de la ciudad (ver com. vers. 5). Así las aguas de las fuentes que estaban fuera de la ciudad fueron desviadas para ser usadas dentro de las murallas.
5.
Los muros caídos.
En Isa. 22: 9, 10 se mencionan muchas brechas del muro de la ciudad de David que se repararon derribando casas y usando los materiales para reforzar el muro.
Otro muro por fuera.
Quizá era un mero adicional, fuera del acueducto y de la ciudad de David, que incluía el estanque de Siloé. En Isa. 22: 11 se menciona el "foso entre los dos muros".
Milo.
No se conoce la naturaleza exacta de Milo, pero debe haber sido una parte de las fortificaciones de Jerusalén, quizá un lugar de defensa especialmente fortfificado, dentro de la ciudad antigua (ver 2 Sam. 5: 9; 1 Rey. 9: 15, 24; 11: 27).
Espadas.
Heb. "dardo", "jabalina". La BJ traduce correctamente "armas arrojadizas".
6.
Plaza.
Heb. rejob, "un lugar abierto". De ahí que hubiera sido el lugar abierto delante de la puerta (ver com. cap. 29: 4).
7.
Esforzaos y animaos.
Habiendo hecho todo lo que se podía hacer humanamente para fortalecer las defensas de la ciudad, Ezequías animó al pueblo para que confiara en Dios. Sin importarle el poder del enemigo, toda persona que confía en Dios y lo venera siempre tiene razón para ser valerosa, pues la batalla no es suya sino del Señor (ver cap. 20: 15).
Más hay con nosotros.
Compárese con 2 Rey. 6: 16.
9.
Con nosotros está Jehová.
Compárese con Isa. 14: 24-27; 40: 9-17, 28-31.
9.
Envió sus siervos.
Compárese con 2 Rey. 18:17. La sumisión anterior de Ezequías (2 Rey. 18: 14-16) no se menciona en Crónicas.
10.
Así ha dicho Senaquerib.
compárese con 2 Rey. 18: 17-21. El relato de Reyes es más detallado.
12.
Sus lugares altos.
Compárese con 2 Rey. 18: 22. Los asirios tenían una impresión equivocada de la naturaleza de la reforma de Ezequías, pues éste había eliminado los altares de los dioses paganos introducidos por Acaz, y no los de Jehová (ver caps. 28: 23, 25; 31: l); y también los lugares altos que -aunque se usaban para el culto de Jehová - por lo menos eran semipaganos.
13.
¿No habéis sabido?
Los interesantes detalles de 2 Rey. 18: 23-32 no se mencionan en Crónicas. En cambio, el relato va directamente al punto en que los enviados se esfuerzan por fundamentar la pretensión de que Asiria era invencible, al señalar sus éxitos pasados y la incapacidad de los dioses de las otras naciones para ayudar contra el poderío asirio (ver 2 Rey. 18: 33, 34).
14.
Entre todos los dioses.
Compárese con 2 Rey. 18: 35.
15.
No os engañe.
Este pasaje continúa el argumento de 2 Rey. 18: 29, 30. Un argumento similar también se encuentra en 2 Rey. 19: 10-13.
17.
Cartas en que blasfemaba.
Esto se refiere al mensaje de Senaquerib cuando los enviados habían vuelto a Libna después de salir de Laquis, y había llegado la noticia de que se acercaba el ejército egipcio al mando de Tirhaca para ayudar a Ezequías (ver com. 2 Rey. 19: 8-14).
18.
En judaico.
Después de haber mencionado la carta mandada mediante los enviados en el segundo viaje de ellos a Jerusalén, el cronista ahora vuelve a un incidente que ocurrió en la primera parte de la primeras visita (2 Rey. 18: 28), que presenta en forma muy abreviada, o menciona un segundo intento de propaganda "para espantarles y atemorizarles".
20.
El profeta Isaías.
Después de la primera tentativa de los enviados asirios para desanimar a los habitantes de Jerusalén, Ezequías había mandado un mensaje a Isaías para instarlo a que orara al Señor, y había recibido la respuesta del profeta de que el Señor enviaría un súbito terror sobre Senaquerib y lo haría volver a su país (2 Rey. 19: 1-7). Entonces, después de que Rabsaces volvió a Senaquerib en Libna, los enviados efectuaron su segunda visita (2 Rey. 19: 9-1l), con 304 nuevos mensajes insultantes de Senaquerib. Ezequías llevó la carta al templo y buscó fervorosamente la ayuda del señor. Después de eso recibió un mensaje de Isaías de que Dios había oído su oración y defendería la ciudad por amor a David, y que Senaquerib volvería a su país sin sitiar a Jerusalén (2 Rey. 19: 14-34).
21.
Envió un ángel.
Compárece con 2 Rey. 19: 35, 36 e Isa. 37: 36, 37, que son relatos paralelos de la destrucción de las huestes asirias y de la forma en que Senaquerib dejó Judea y se volvió a Asiria.
Lo mataron.
Según 2 Rey 19: 37 e Isa. 37: 38 11): 37 e Isa. 37: 38. Senaquerib fue muerto por sus hijos Adramelec y Sarecer, los que después huyeron a Armenia. La muerte de Senaquerib ocurrió en 681 AC, de acuerdo con la cronología basada en los registros asirios.
24.
En aquel tiempo.
Compárece con 2 Rey. 20: 1- 11 e Isa. 38. Esto fue 15 años (2 Rey. 20: 6 ) antes del fin de su reinado de 29 años (2 Rey. 18: 2). Por lo tanto fue en el año 15 del reinado de Ezequías, si los 15 años fueran contados en forma inclusiva como comúnmente se hacía. De lo contrario, fue en el año 14, el año cuando Senaquerib atacó las ciudades fortificadas de Judá (2 Rey. 18: 13).
Una señal.
La señal consistió en el retroceso de la sombra en el reloj de sol (2 Rey. 20: 8-11)
25.
Se enalteció.
En 2 Rey. 20: 12-19 e Isa. 39 está el relato del orgullo de Ezequías en ocasión de la visita de los mensajeros de Babilonia y la expresión del desagrado del Señor.
26.
No vino.
Al recibir el reproche de Isaías, Ezequías se humilló y aceptó la voluntad del Señor. Este arrepentimiento no se registra ni en Reyes ni en Isaias, pero sí la consiguiente postergación de la sentencia que había sido pronunciada , junto con la respuesta de gratitud de Ezequías (2 de Rey. 20: 19; Isa. 39: 8). Como resultado del arrepentimiento de Ezequías, la destrucción ocasionada por Babilonia no sucedió hasta los días de Nabucodonosor, un siglo más tarde.
27.
Riquezas y gloria.
Compárece con 2 Rey. 20: 13 e Isa. 39: 2.
28.
Del grano, del vino y del aceite.
Se mencionan juntos repetidas veces como los frutos más notables de la tierra y como las pruebas de las bendiciones del cielo (2 Crón. 31: 5; Núm. 18: 12; Deut. 7: 13; Neh. 5: 11; Jer. 31:12; etc.; cf. Apoc. 6: 6)
29.
Porque Dios le había dado.
Dios da a los hombres poder para enriquecerse y les abre la ,mano dadivosa para que compartan los tesoros recibidos de él (ver Gén. 24: 35; 1 Crón. 29: 12; Job 42: 12; Prov 10: 22).
30.
Cubrió los manantiales.
Ver 2 Crón. 32: 4 y 2 Rey. 20: 20.
31.
Los mensajeros.
Compárece con 2 Rey. 20: 11-13; Isa. 39: 1,2.
Para saber del prodigio que había acontecido.
El retroceso de la sombra en el reloj de sol (2 Rey. 20: 11; Isa. 38: 8) fue de sumo interés para los astrónomos de Babilonia y debe haber sido un tema especial de las preguntas de los mensajeros. Este milagro dió a Ezequías una oportunidad única para dar testimonio del poder y de la bondad de Dios. Si Ezequías hubiese sido fiel y hubiera contado exactamente a los representantes de Merodac-baladán cómo sucedió ese acontecimiento y cómo realizó Dios los milagros de curación y de la naturaleza , esos hombres podrían haber vuelto a Babilonia con un mensaje que habría ayudado a muchos idólatras de ese país a conocer la verdadera naturaleza de Dios. Así se habría abierto el camino para que muchos conocieran y adoraran al Dios que hizo el cielo y la tierra.
Para probarle
La prueba no era para la información de Dios sino para beneficio de Ezequías. El orgullo que provocó el fracaso del rey ya se le había arraigado en el corazón y si no se lo reprimía, lo llevaría a su ruina. En su misericordia, Dios permitió que surgieran circunstancias que revelaban a Ezequías su verdadera condición. Este caso ilustra la forma en que Dios procede para desarrollar el carácter humano. Muchas veces la gente no se da cuenta de los defectos de su naturaleza. Sólo cuando tiene que hacer frente a diversas pruebas, se manifiestan esas debilidades .
Si una prueba cumple su propósito, de modo que el alma es debidamente "ejercitada" (Heb. 12: 11), tal vez no se necesite otra en ese punto particular. Si el alma se rebela contra el reproche, quizá sobrevengan más pruebas, hasta que se produzca una reforma o se abandone el caso como desesperado (Ose. 4: 17). El cristiano debe, pues, animarse en las pruebas. El hecho de que sea llamado a soportarlas demuestra que el Señor ve en él algo precioso que procura desarrollar. Si no hubiese nada en una persona que pudiera glorificar el nombre de Dios, el Señor no gastaría 305 tiempo en refinarla (ver 3 JT 194). Compárece con Job 23: 10.
32.
Profecía del profeta Isaías.
"Visiones del profeta Isaías" (BJ). El profeta Isaías dio el título de "Visión de Isaías" (Isa. 1: 1) a su profecía.
33.
Más prominente.
"En la subida" (BJ). Heb. ma'aleh, "un ir hacia arriba ", "un ascender" (Núm. 34: 4), cuyo significado no es enteramente claro. Quizá se refiera a una ubicación más alta. En este caso, Ezequías habría sido sepultado en una parte más alta de las tumbas reales, por encima de los sepulcros de los reyes que lo precedieron en el trono de Judá.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-23 PR 259-267
3-6 PR 260
7, 8 PR 259
8 2JT 53; MeM 32; PR 261
17 PR 263
20 PR 263
21 CS 566; PR 267
25 PR 256
26 PR 257
31 PR 256



2 CRONICAS - CAPÍTULO 33- - AUDIO
1 Reinado impío de Manasés de Dios. 3 Restablece la idolatría y desoye la admonición de Dios. 11 Es llevado cautivo a Babilonia. 12 Ruega a Dios, su reino le es devuelto, y destruye la idolatría, 18 Sus hechos. 20 Su muerte. Lo sucede Amón, su hijo. 21 Amón reina malvadamente, y es muerto por sus siervos. 25 Los asesinos son muertos, y reina Josías, hijo de Amón.

1 DE DOCE años era Manasés cuando comenzó a reinar, y cincuenta y cinco años reinó en Jerusalén.
2 Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a las abominaciones de las naciones que Jehová había echado de delante de los hijos de Israel.
3 Porque él reedificó los lugares altos que Ezequías su padre había derribado, y levantó altares a los baales, e hizo imágenes de Asera, y adoró a todo el ejército de los cielos, y les rindió culto.
4 Edificó también altares en la casa de Jehová, de la cual había dicho Jehová: En Jerusalén estará mi nombre perpetuamente.
5 Edificó asimismo altares a todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehová.
6 Y pasó sus hijos por fuego en el valle del hijo de Hinom; y observaba los tiempos, miraba en agüeros, era dado a adivinaciones, y consultaba a adivinos y encantadores; se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová, hasta encender su ira.
7 Además de esto puso una imagen fundida que hizo, en la casa de Dios, de la cual había dicho Dios a David y a Salomón su hijo: En esta casa y en Jerusalén, la cual yo elegí sobre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre;
8 y nunca más quitaré el pie de Israel de la tierra que yo entregué a vuestros padres, a condición de que guarden y hagan todas las cosas que yo les he mandado, toda la ley, los estatutos y los preceptos, por medio de Moisés.
9 Manasés, pues, hizo extraviarse a Judá y a los moradores de Jerusalén, para hacer más mal que las naciones que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel.
10 Y habló Jehová a Manasés y a su pueblo, mas ellos no escucharon;
11 por lo cual Jehová trajo contra ellos los generales del ejército del rey de los asirios, los cuales aprisionaron con grillos a Manasés, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia.
12 Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres.
13 Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios.
14 Después de esto edificó el muro exterior 306 de la ciudad de David, al occidente de Gihón, en el valle, a la entrada de la puerta del Pescado, y amuralló Ofel, y elevó el muro muy alto; y puso capitanes de ejército en todas las ciudades fortificadas de Judá.
15 Asimismo quitó los dioses ajenos, y el ídolo de la casa de Jehová, y todos los altares que había edificado en el monte de la casa de Jehová y en Jerusalén, y los echó fuera de la ciudad.
16 Reparó luego el altar de Jehová, y sacrificó sobre él sacrificios de ofrendas de paz y de alabanza; y mandó a Judá que sirviesen a Jehová Dios de Israel.
17 Pero el pueblo aún sacrificaba en los lugares altos, aunque lo hacía para Jehová su Dios.
18 Los demás hechos de Manasés, y su oración a su Dios, y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre de Jehová el Dios de Israel, he aquí todo está escrito en las actas de los reyes de Israel.
19 Su oración también, y cómo fue oído, todos sus pecados, y su prevaricación, los sitios donde edificó lugares altos y erigió imágenes de Asera e ídolos, antes que se humillase, he aquí estas cosas están escritas en las palabras de los videntes.
20 Y durmió Manasés con sus padres, y lo sepultaron en su casa; y reinó en su lugar Amón su hijo.
21 De veintidós años era Amón cuando comenzó a reinar, y dos años reinó en Jerusalén.
22 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como había hecho Manasés su padre; porque ofreció sacrificios y sirvió a todos los ídolos que su padre Manasés había hecho.
23 Pero nunca se humilló delante de Jehová, como se humilló Manasés su padre; antes bien aumentó el pecado.
24 Y conspiraron contra él sus siervos, y lo mataron en su casa.
25 Mas el pueblo de la tierra mató a todos los que habían conspirado contra el rey Amón; y el pueblo de la tierra puso por rey en su lugar a Josías su hijo.


1.
Manasés. s 3.
Baales.
En el pasaje paralelo de 2 Rey. 21:3 se encuentra el singular "Baal" (ver com. Juec. 2: 11).
4.
Estará mi nombre.
Cf. cap. 7: 16. En el pasaje paralelo se lee: "Pondré mi nombre" (2 Rey. 21: 4).
6.
Sus hijos.
Parecen haber sido sacrificados como holocausto a los dioses.
Valle del hijo de Hinom.
Esta explicación no está en Reyes. Ver com. cap. 28: 3.
Adivinaciones.
Manasés recurrió a instrumentos satánicos que usaban diversas clases de adivinaciones, necromancia y brujería, por cuyo intermedio los poderes del mal manifestaban su voluntad y dirigían los asuntos de la nación.
7.
Una imagen fundida.
Según 2 Rey. 2l: 7, era una "imagen de Asera" (ver com. 2 crón. 14: 3). Judá se había depravado tanto que se colocó este emblema femenino de la fertilidad en el recinto del templo sagrado. Más tarde, Josías "hizo también sacar la imagen de Asera fuera de la casa de Jehová, fuera de Jerusalén, al valle del Cedrón, y la quemó" (2 Rey. 23: 6).
8.
Quitaré el pie de Israel.
Este versículo claramente indica que Israel poseería la tierra de Canaán siempre que obedeciera las leyes que Dios había dado por medio de su siervo .Moisés (ver Jer. 18: 7-10).
9.
Más mal que las naciones.
Los pueblos paganos que originalmente habitaban la tierra de Canaán debido a sus iniquidades fueron 307destruidos por Israel, pero ahora el profeso pueblo de Dios sobrepasó en sus pecados a los paganos que lo rodeaban.
10.
Habló Jehová.
"Por medio de sus siervos los profetas" (2 Rey. 2l: 10). En 2 Rey. 2l: 11-15 se describe el mensaje profético. El autor de Reyes añade que "derramó Manasés mucha sangre inocente en gran manera, hasta llenar a Jerusalén de extremo a extremo" (2 Rey. 21: 16).
11.
Aprisionaron . . . a Manasés.
Esta sección, que trata del cautiverio de Manasés, su arrepentimiento, restauración y reformas (vers. 11-17) es peculiar de Crónicas. Tanto Esar-hadón (681-669 AC) como Asurbanipal (669- 627? AC) colocan a Manasés entre los reyes del Asia occidental que fueron sus vasallos.
Grillos.
"Ganchos" (BJ). Heb. jojim, que algunos interpretan como espinas con que, atravesaban la nariz o las mejillas de los cautivos que ataban con una cuerda de la cual tiraban. Los relieves asirios presentan a los cautivos importantes mientras se los conducía a tirones mediante ganchos que les pasaban por los labios y las ventanas de la nariz (ver Isa. 37: 29; cf. Amós 4: 2).
Lo llevaron a Babilonia.
Babilonia era parte del imperio asirio, y una cantidad de reyes asirios con el título de rey de Babilonia reinaron sobre ella tanto como sobre su propia nación de Asiria (ver t. II, págs. 63, 160, 161). De ese modo, un rey de Asiria podía llevar cautivo a Babilonia a un rey de Judá y no a Nínive. El rey que llevó a Manasés podría haber sido o bien Esar-hadón -que gobernó a Asiria y a Babilonia durante todo su reinado- o Asurbanipal que tuvo el título durante un corto tiempo, aunque durante la mayor parte de su reinado Babilonia fue gobernada por un rey separado, bajo la supervisión Asiria.
13.
Habiendo orado a él.
El Señor es bondadoso y misericordioso, dispuesto a perdonar a los que lo invocan con corazón sincero.
A Jerusalén.
Fue Asurbanipal el que repuso a Manasés en su trono. Esto es paralelo con lo que el mismo rey de Asiria hizo con Necao I de Egipto, a quien hizo llevar a Asiria y luego permitió que volviera a su país como vasallo de Asiria.
14.
Edificó el muro.
La construcción de un muro tal podría indicar o bien (1) un cambio de actitud de Manasés para con su soberano asirio y preparativos para una revolución, o (2)como vasallo de Asiria, preparativos para la defensa contra Egipto. La última parte del reinado de Asurbanipal abundó en invasiones y revoluciones, pues Asiria se aproximaba a su ruina. Si el incremento de las fortificaciones hecho por Manasés se extendió desde el lado oeste de Gihón (al este de Jerusalén) hasta la puerta del Pescado (al norte) y prosiguió rodeando a Ofel (la parte norte del cerro sudoriental), tal vez la obra incluyó una buena parte de todo el muro. Uzías, Jotam y Ezequías ya habían hecho una obra considerable en diversas partes de la muralla de Jerusalén (caps. 26: 9; 27: 3; 32: 5).
15.
El ídolo.
Parece haber sido la imagen de Asera que el mismo Manasés había colocado en el templo (2 Crón 33: 7; cf. 2 Rey. 21: 7). Sin duda este ídolo fue restaurado por su hijo Amón (ver vers. 22), pues su nieto Josías hizo sacar "la imagen de Asera" del templo y la quemó en el valle del Cedrón (2 Rey. 23: 6).
16.
Reparó luego el altar.
Acaz había cambiado de lugar el altar de bronce (2 Rey. 16: 14); Ezequías lo había reconsagrado (2 Crón. 29: 18). Quizá Manasés lo sacó y profanó permitió que se deteriorara.
17.
Lugares altos.
En una época anterior de su reinado Manasés había restaurado los lugares altos que su padre había derribado (vers. 3; cap. 31: 1).
Para Jehová su Dios.
Los lugares altos no eran necesariamente centros de culto idolátrico, pues también a Jehová se adoraba en esos lugares (ver com. cap. 17: 6). Cuando los Israelitas entraron en Canaán, Dios les ordenó que destruyeran los lugares altos paganos (Núm. 33: 52) y que sólo ofrecieran sacrificios "en el lugar que Jehová escogiere" como su morada (Deut. 12: 2-14). Sin embargo, cuando reinaba la desorganización y no se disponía de un santuario central, se permitía que se ofrecieran sacrificios en altares locales. Samuel ofreció un sacrificio en un "lugar alto" que evidentemente no era idolátrico, y Dios le ordenó que ofreciera un sacrificio local en Belén (ver 1 Sam. 9: 12; 16: 2). El peligro al permitir un culto tal en los lugares altos era que los Israelitas con frecuencia ocupaban los viejos santuarios cananeos y así estaban sometidos constantemente a la tentación de la idolatría y de las abominaciones realizadas allí por los paganos. 308
Sin embargo, los lugares altos continuaron aun después del establecimiento de los servicios del templo, y todavía se empleaban hasta el tiempo de Ezequías (ver com. 2 Rey. 18: 4; 2 Crón. 31: 1). El pueblo seguía adorando a Dios en esos lugares aun cuando no adorara también ídolos (ver com. 1 Rey. 3: 2, 3; 2 Rey. 12: 3). Ezequías eliminó esos lugares altos, pero después de su muerte fueron restaurados por Manasés, en primer lugar para celebrar ritos paganos (vers. 3) y más tarde para el culto de Jehová.
18.
Su oración a su Dios.
Hay una obra apócrifa titulada La oración de Manasés, queda a entender que es la oración de Manasés pronunció en su cautividad. Es de autor desconocido, de algún tiempo anterior al siglo III AC, y se debe considerar espuria.
20.
En su casa.
Es decir, "en el huerto de su casa, en el huerto de Uza" (2 Rey. 21: 18). En la antigüedad se acostumbraba edificar casas que daban sobre la calle, con patios interiores. La casa de un rey fácilmente podía tener un huerto dentro de los muros que la rodeaban, y así pudo decirse que el huerto estaba "en" la casa.
21.
Veintidós años.
Los vers. 21-25, que tratan del reinado de Amón, son paralelos con 2 Rey. 21: 19-26. El pasaje paralelo da el nombre de la madre de Amón, Mesulemet, y la ascendencia de ella. Amón sólo tenía 16 años cuando nació Josías (ver 2 Crón. 34: 1).
22.
Su padre Manasés había hecho.
Esto parecería indicar que Manasés no destruyó las imágenes que había hecho sino sólo las puso a un lado, a menos que tan sólo exprese el cronista el hecho de que las imágenes que adoraba Amón eran las de los mismos dioses que fueron adorados por su padre. En este tiempo, la historia de Judá se convirtió en una mera sucesión de reformas y reincidencias, en las que cada rey siguió los pasos de alguno de sus predecesores.
23.
Nunca se humilló.
Esta declaración no está en Reyes. El autor de Reyes no mencionó el arrepentimiento de Manasés, de modo que no pudo contrastar las vivencias del hijo con las del padre.
24.
Conspiraron contra él.
Parece que Amón fue muerto en un levantamiento general. Algunos piensan que los hechos así brevemente registrados reflejan un amargo conflicto entre los partidarios de la reforma religiosa y los de la reacción religiosa, en el cual estos últimos fueron transitoriamente vencidos. Otros creen que el asesinato de Amón fue inspirado por un grupo adverso a Asiria. La provincia de Samaria parece haber participado de una revolución contra Asiria durante el reinado de Asurbanipal (llamado "Asnapar" en Esd. 4: 10), y parece haber sido castigada en la forma habitual de los asirios, mediante una migración de ciudadanos de las provincias rebeldes a otras localidades.
25.
Mató a todos.
Esto indica una reacción general del pueblo contra los conspiradores y quizá refleje un sometimiento tranquilo y resignado del vulgo ante Asiria.
El relato aquí no presenta la fórmula final empleada para indicar la terminación de un reinado. En 2 Rey. 21: 25, 26 está esa declaración acostumbrada.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-25 PR 281-283
9 PR 281
11-13, 21-25 PR 282 309


2 CRONICAS - CAPÍTULO 34- - AUDIO
1 El buen reino de Josías. 3 Destruye la idolatría. 8 Ordena la reparación del templo. 14 Hilcías halla el libro de la ley, y Josías solicita de Hulda el parecer de Dios. 23 Hulda profetiza la destrucción de Jerusalén, pero no durante la vida de Josías. 29 Josías lee al pueblo el libro del pacto en una asamblea solemne, y renueva el pacto con Dios.

CAPÍTULO 34
1 DE OCHO años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén.
2 Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda.
3 A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas.
4 Y derribaron delante de él los altares de los baales, e hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima; despedazó también las imágenes de Asera, las esculturas y estatuas fundidas, y las desmenuzó, y esparció el polvo sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificios.
5 Quemó además los huesos de los sacerdotes sobre sus altares, y limpió a Judá y a Jerusalén.
6 Lo mismo hizo en las ciudades de Manasés, Efraín, Simeón y hasta Neftalí, y en los lugares asolados alrededor.
7 Y cuando hubo derribado los altares y las imágenes de Asera, y quebrado y desmenuzado las esculturas, y destruido todos los ídolos por toda la tierra de Israel, volvió a Jerusalén.
8 A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios.
9 Vinieron éstos al sumo sacerdote Hilcías, y dieron el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, que los levitas que guardaban la puerta habían recogido de mano de Manasés y de Efraín y de todo el remanente de Israel, de todo Judá y Benjamín, y de los habitantes de Jerusalén.
10 Y lo entregaron en mano de los que hacían la obra, que eran mayordomos en la casa de Jehová, los cuales lo daban a los que hacían la obra y trabajaban en la casa de Jehová, para reparar y restaurar el templo.
11 Daban asimismo a los carpinteros y canteros para que comprasen piedra de cantería, y madera para los armazones y para la entabladura de los edificios que habían destruido los reyes de Judá.
12 Y estos hombres procedían con fidelidad en la obra; y eran sus mayordomos Jahat y Abdías, levitas de los hijos de Merari, y Zacarías y Mesulam de los hijos de Coat, para que activasen la obra; y de los levitas, todos los entendidos en instrumentos de música.
13 También velaban sobre los cargadores, y eran mayordomos de los que se ocupaban en cualquier clase de obra; y de los levitas había escribas, gobernadores y porteros.
14 Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés.
15 Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán.
16 Y Safán lo llevó al rey, y le contó el asunto, diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado.
17 Han reunido el dinero que se halló en la casa de Jehová, y lo han entregado en mano de los encargados, y en mano de los que hacen la obra.
18 Además de esto, declaró el escriba Safán al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dio un libro. Y leyó Safán en él delante del rey.
19 Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos;
20 y mandó a Hilcías y a Ahicam hijo de Safán, y a Abdón hijo de Micaía, y a Safán escriba, y a Asaías siervo del rey, diciendo:
21 Andad, consultad a Jehová por mí y por el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído 310 sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme a todo lo que está escrito en este libro.
22 Entonces Hilcías y los del rey fueron a Hulda profetisa, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiuras, la cual moraba en Jerusalén en el segundo barrio, y le dijeron las palabras antes dichas.
23 Y ella respondió: Jehová Dios de Israel ha dicho así: Decid al varón que os ha enviado a mí, que así ha dicho Jehová:
24 He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los moradores de él, todas las maldiciones que están escritas en el libro que leyeron delante del rey de Judá;
25 por cuanto me han dejado, y han ofrecido sacrificios a dioses ajenos, provocándome a ira con todas las obras de sus manos; por tanto, se derramará mi ira sobre este lugar, y no se apagará.
26 Mas al rey de Judá, que os ha enviado a consultar a Jehová, así le diréis: Jehová el Dios de Israel ha dicho así: Por cuanto oíste las palabras del libro,
27 y tu corazón se conmovió, y te humillaste delante de Dios al oír sus palabras sobre este lugar y sobre sus moradores, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice Jehová.
28 He aquí que yo te recogeré con tus padres, y serás recogido en tu sepulcro en paz, y tus ojos no verán todo el mal que yo traigo sobre este lugar y sobre los moradores de él. Y ellos refirieron al rey la respuesta.
29 Entonces el rey envió y reunió a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.
30 Y subió el rey a la casa de Jehová, y con él todos los varones de Judá, y los moradores de Jerusalén, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el más pequeño; y leyó a oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.
31 Y estando el rey en pie en su sitio, hizo delante de Jehová pacto de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazón y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro.
32 E hizo que se obligaran a ello todos los que estaban en Jerusalén y en Benjamín; y los moradores de Jerusalén hicieron conforme al pacto de Dios, del Dios de sus padres.
33 Y quitó Josías todas las abominaciones de toda la tierra de los hijos de Israel, e hizo que todos los que se hallaban en Israel sirviesen a Jehová su Dios. No se apartaron de en pos de Jehová el Dios de sus padres, todo el tiempo que él vivió.


COMENTARIO BIBLICO ADVENTISTA

1. Josías.
Los caps. 34 y 35 describen el reinado de Josías. En líneas generales, el orden es el mismo de 2 Rey. 22 y 23. El autor de Reyes se ocupa de la reforma moral y religiosa que siguió al hallazgo del libro de la ley (2 Rey. 23: 4-20, 24-27) y menciona brevemente la reparación del templo (cap. 22: 3-7), la celebración de la pascua (cap. 23: 21-23) y la batalla con Necao (cap. 23: 29, 30). Sin embargo, en 2 Crón. se menciona brevemente esta reforma del año 18 (cap. 34: 33), pero refiere campañas anteriores contra la idolatría en el año 12 (cap. 34: 3-7), da unos pocos detalles adicionales acerca de la reparación del templo y la guerra con Necao, pero trata extensamente de la celebración de la pascua (cap. 35: 1-19). Ambos autores presentan un relato casi idéntico del hallazgo de la ley y de la renovación del pacto (2 Crón. 34: 14-32; 2 Rey. 22: 8 a 23: 3). En 2 Rey. 22: 1 se añade el nombre de la madre de Josías, Jedida.
2
A la derecha.
Ver también 2 Rey. 22: 2. Este es el único gobernante del cual se hace esta declaración. De modo que Josías cumplió las especificaciones consignadas por Moisés para el futuro rey de Israel (Deut. 17: 20; cf. Deut. 5: 32; 28: 14).
3
A los ocho años.
Josías sólo tenía 16 años (ver vers. 1) cuando comenzó a pensar seriamente en su responsabilidad.
A los doce años.
El relato nos dice que toda la reforma ocurrió en el año 12, sino que sólo comenzó. La primera campaña concluyó con la destrucción de todos los objetos idolátricos de todo el país, pero la reforma no fue completa. En el año 18, todavía la idolatría estaba firmemente arraigada en la mente del pueblo (ver PR 289, 293-295). 311
Lugares altos.
Ver com. cap. 33: 17.
4
Derribaron.
El relato de las medidas tomadas por Josías contra la idolatría en el año 12 es similar al relato de 2 Rey. 23 que, sin embargo, ubica los acontecimientos en el año 18. Quizá la narración de Reyes abarca todo el período de reforma desde su comienzo en el año 12.
Las desmenuzó.
Así como también se hizo con el becerro de oro erigido por Aarón en el desierto (Exo. 32: 20).
5
De los sacerdotes.
No necesariamente de todos los sacerdotes idólatras, pues muchos parecen haber quedado hasta el año 18 de Josías, cuando el rey trasladó a los sacerdotes de Judá a Jerusalén y mató a los sacerdotes de Israel (2 Rey. 23: 5, 8, 9, 19, 20). Estos últimos no eran levitas (2 Crón.11: 14, 15).
6
Ciudades de Manasés.
En este tiempo Josías ejercía cierto control en el territorio que antes perteneció al reino del norte, donde había comenzado a debilitarse el poder asirio. Antes del año 18 de Josías, Asiria estaba en las últimas etapas de su declinación y Babilonia se había convertido en un Estado independiente. Josías destruyó el altar que se había levantado en Bet-el y los lugares altos de Samaria (2 Rey. 23: 15, 19).
Los lugares asolados.
Quizá diga literalmente "en sus ruinas". No es claro el significado del hebreo. La LXX reza "en sus lugares". Una buena parte de la nación del norte en ese tiempo debe haber estado en ruinas, pues cayó ante Asiria en los comienzos del reinado de Ezequías (2 Rey. 18: 9-11).
8
A los dieciocho años.
Este año fue 623/22 si se hace el cómputo regresivo desde el cuarto año de Joacim -como coincidente con el primer año de Nabucodonosor- y desde la muerte de Josías en su 31.º año, en 609 AC (fecha basada en la nueva Crónica Babilónica; cf. t. II, págs. 96, 97)
Limpiado la tierra.
Después de limpiar el templo, Josías pudo comenzar su obra de reparación.
Envió a Safán.
Safán era el escriba (2 Rey. 22: 3, 10), uno de los principales funcionarios del rey. Los otros funcionarios aquí mencionados no están en el pasaje paralelo de Reyes.
9
De mano.
Para la reparación del templo, los levitas habían reunido fondos de los habitantes del territorio del antiguo reino del norte y también de los de Judá.
10
Para reparar.
Sin duda el templo había sido muy descuidado.
12
Con fidelidad.
Según 2 Rey. 22: 7, no se contaron los fondos que se les había entregado por que hacían su obra fielmente.
14
Libro de la ley.
Durante la apostasía que ocurrió en el reinado de Manasés, se perdió la copia del libro de la ley que estaba en el templo. Quizá fue por un descuido o fue ocultado por algunos sacerdotes fieles durante la persecución de Manasés (ver 2 Rey. 21: 16).
15
A Safán.
El pasaje paralelo añade "y lo leyó" (2 Rey. 22: 8).
17
Han reunido.
Literalmente, "vaciado". Vaciaron el dinero que se encontró en los cofres.
19
Rasgó sus vestidos.
Josías se conmovió profundamente cuando escuchó las palabras de Jehová. La ley indicaba que sólo habría bendiciones en la senda de la obediencia y que la desobediencia provocaría desolación y ruina. Bien sabía él que su nación afrontaba la condenación debido a sus transgresiones.
22
A Hulda.
Ver com. 2 Rey. 22: 14.
Vestiduras.
Quizá se hace referencia a las vestimentas sacerdotales o reales.
23
Respondió.
Acerca del mensaje de Hulda, ver com. 2 Rey. 22: 16-20.
28
En paz.
Esta profecía era condicional, y debido a que Josías no escuchó las amonestaciones que se le daban sino que imprudentemente insistió en ir a luchar contra el rey de Egipto, no murió en paz sino por las heridas del combate (2 Crón. 35: 20-24; véase el Material Suplementario de EGW, com. 2 Rey. 23: 29, 30). Ni tampoco sus sucesores disfrutaron de paz: Joacaz fue llevado a Egipto, donde murió en cautiverio (2 Rey. 23: 34); Joacim había de ser enterrado "en sepultura de asno" y echado "fuera de las puertas de Jerusalén" (Jer. 22: 19); Joaquín, después de 37 años de cautiverio en Babilonia, fue liberado por Evil-merodac (2 Rey. 25: 27); y Sedequías vió que mataban a sus hijos, y después fue llevado ciego a Babilonia (2 Rey. 25 : 7).
29
Reunió.
Ver com. 2 Rey. 23: 1-3, que es casi idéntico al de 2 Crón. 34: 29-
31.
30
Los levitas.
En el pasaje paralelo dice "y profetas" (2 Rey. 23: 2). Sin duda hubo sacerdotes, levitas y profetas que acompañaron a Josías. En Crónicas se menciona a los sacerdotes y a los levitas, y en Reyes a los sacerdotes y a los profetas.
32
En Jerusalén y en Benjamín.
La frase 312 usual es "Judá y Benjamín" (caps. 11: 3, 23; 15: 2, 9; etc.).
33
Quitó.
El pasaje paralelo es más completo (ver 2 Rey. 23: 4-20).
Todo el tiempo que él vivió.
Josías logró un gran bien mediante su reforma. Durante su vida, su fiel ejemplo y su liderazgo inspirador y enérgico hicieron que el pueblo externamente caminara en las sendas del Señor. Sin embargo, en realidad no hubo una reforma duradera. El mal se había arraigado muy profundamente en la gente, hasta el punto de que sólo se refrenó de una apostasía manifiesta mientras el rey estuvo presente para dar el debido ejemplo. En el año 13 de Josías (Jer. 1: 2), Jeremías comenzó su ministerio. El instó a la obediencia, pero el pueblo no le obedeció, pues no se había vuelto a Jehová "de todo corazón, sino fingidamente" (Jer. 3: 10).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-33 DTG 187; PR 283, 289-296
3-5 PR 292
6, 7 PR 293
14-19 PR 289
21 PR 94
23-28 PR 294
29, 30 DTG 187
29-31 PR 295
32, 33 PR 295


2 CRONICAS - CAPÍTULO 35- - AUDIO
1Josías celebra la pascua solemnísima. 20 Josías provoca a Necao, y es muerto en Meguido. 25 Lamentaciones por Josías.

JOSÍAS celebró la pascua a Jehová en Jerusalén, y sacrificaron la pascua a los catorce días del mes primero.
2 Puso también a los sacerdotes en sus oficios, y los confirmó en el ministerio de la casa de Jehová.
3 Y dijo a los levitas que enseñaban a todo Israel, y que estaban dedicados a Jehová: Poned el arca santa en la casa que edificó Salomón hijo de David, rey de Israel, para que no la carguéis más sobre los hombros. Ahora servid a Jehová vuestro Dios, y a su pueblo Israel.
4 Preparaos según las familias de vuestros padres, por vuestros turnos, como lo ordearon David rey de Israel y Salomón su hijo.
5 Estad en el santuario según la distribución de las familias de vuestros hermanos los hijos del pueblo, y según la distribución de la familia de los levitas.
6 Sacrificad luego la pascua; y después de santificaros, preparad a vuestros hermanos para que hagan conforme a la palabra de Jehová dada por medio de Moisés.
7 Y dio el rey Josías a los del pueblo ovejas, corderos y cabritos de los rebaños, en número de treinta mil, y tres mil bueyes, todo para la pascua, para todos los que se hallaron presentes; esto de la hacienda del rey.
8 También sus príncipes dieron con liberalidad al pueblo y a los sacerdotes y levitas. Hilcías, Zacarías y Jehiel, oficiales de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes, para celebrar la pascua, dos mil seiscientas ovejas y trescientos bueyes.
9 Asimismo Conanías, y Semaías y Natanael sus hermanos, y Hasabías, Jeiel y Josabad, jefes de los levitas, dieron a los levitas, para los sacrificios de la pascua, cinco mil ovejas y quinientos bueyes.
10 Preparado así el servicio, los sacerdotes se colocaron en sus puestos, y asimismo los levitas en sus turnos, conforme al mandamiento del rey.
11 Y sacrificaron la pascua; y esparcían los sacerdotes la sangre recibida de mano de los levitas, y los levitas desollaban las víctimas.
12 Tomaron luego del holocausto, para dar conforme a los repartimientos de las familias del pueblo, a fin de que ofreciesen a 313 Jehová según está escrito en el libro de Moisés; y asimismo tomaron de los bueyes.
13 Y asaron la pascua al fuego conforme a la ordenanza; mas lo que había sido santificado lo cocieron en ollas, en calderos y sartenes, y lo repartieron rápidamente a todo el pueblo.
14 Después prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes; porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ocupados hasta la noche en el sacrificio de los holocaustos y de las grosuras; por tanto, los levitas prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes hijos de Aarón.
15 Asimismo los cantores hijos de Asaf estaban en su puesto, conforme al mandamiento de David, de Asaf y de Hemán, y de Jedutún vidente del rey; también los porteros estaban a cada puerta; y no era necesario que se apartasen de su ministerio, porque sus hermanos los levitas preparaban para ellos.
16 Así fue preparado todo el servicio de Jehová en aquel día, para celebrar la pascua y para sacrificar los holocaustos sobre el altar de Jehová, conforme al mandamiento del rey Josías.
17 Y los hijos de Israel que estaban allí celebraron la pascua en aquel tiempo, y la fiesta solemne de los panes sin levadura por siete días.
18 Nunca fue celebrada una pascua como esta en Israel desde los días de Samuel el profeta; ni ningún rey de Israel celebró pascua tal como la que celebró el rey Josías, con los sacerdotes y levitas, y todo Judá e Israel, los que se hallaron allí, juntamente con los moradores de Jerusalén.
19 Esta pascua fue celebrada en el año dieciocho del rey Josías.
20 Después de todas estas cosas, luego de haber reparado Josías la casa de Jehová, Necao rey de Egipto subió para hacer guerra en Carquemis junto al Eufrates; y salió Josías contra él.
21 Y Necao le envió mensajeros, diciendo: ¿Qué tengo yo contigo, rey de Judá? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra; y Dios me ha dicho que me apresure. Deja de oponerte a Dios, quien está conmigo, no sea que él te destruya.
22 Mas Josías no se retiró, sino que se disfrazó para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios; y vino a darle batalla en el campo de Meguido.
23 Y los flecheros tiraron contra el rey Josías. Entonces dijo el rey a sus siervos: Quitadme de aquí, porque estoy gravemente herido.
24 Entonces sus siervos lo sacaron de aquel carro, y lo pusieron en un segundo carro que tenía, y lo llevaron a Jerusalén, donde murió; y lo sepultaron en los sepulcros de sus padres. Y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.
25 Y Jeremías endechó en memoria de Josías. Todos los cantores y cantoras recitan esas lamentaciones sobre Josías hasta hoy; y las tomaron por norma para endechar en Israel, las cuales están escritas en el libro de Lamentos.
26 Los demás hechos de Josías, y sus obras piadosas conforme a lo que está escrito en la ley de Jehová,
27 y sus hechos, primeros y postreros, he aquí están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá.

1
Celebró la pascua.
En Crónicas se hace un relato largo y detallado de la pascua de Josías (vers. 1-19), al paso que es muy breve la sección paralela de Reyes (2 Rey. 23: 21-23).
Algunos innecesariamente encuentran una dificultad en el relato debido a que tantas actividades del año 18 de Josías ocurrieron antes del día 14 del primer mes de ese año. Es fácil comprender que 13 días es un tiempo sumamente breve (1) para que se quitaran "todas las abominaciones de toda la tierra de los hijos de Israel" (cap. 34: 33) -sin mencionar siquiera la matanza de los sacerdotes de los lugares altos (2 Rey. 23: 20) y la eliminación de todas las casas de los lugares altos que estaban en Samaria (2 Rey. 23: 19)-, y (2) para efectuar los preparativos para la mayor celebración de la pascua en el reino. Esto es así aunque en realidad, como algunos lo sugieren, el largo relato de Reyes incluyera algunos de los sucesos de la reforma anterior que comenzó en el año 12. Se ha sugerido que la campaña del año 18 contra la idolatría no comenzó hasta después de la fiesta de la pascua y de los panes sin levadura. La secuencia 314 de las narraciones parece estar contra esto, como así también la declaración de que se llevó a los sacerdotes locales de Judá a Jerusalén para que comieran "panes sin levadura entre sus hermanos".
Aunque se ubique la campaña contra la idolatría después de la pascua, todavía no hay tiempo suficiente para que se hubieran realizado los otros acontecimientos entre los días 1.º y 14.º del mismo mes. Se había contado el dinero y se había pagado a los contratistas antes de que se entregara el libro al rey; después vino la consulta con Hulda, la convocación de una gran asamblea para realizar el acto de obediencia, y luego los preparativos para una festividad mayor, realizados por gente no acostumbrada a ellos pero que estaba determinada a observar la pascua de acuerdo con todos los requisitos. Normalente se apartaban los corderos (se usaron más de 30.000) en el día 10 del mes, y había que hacer arreglos en el templo para estas ofrendas y para otros millares de ellas; también la multitud de adoradores debía viajar a Jerusalén y encontrar ubicación allí antes del día 14. Aunque no se tome en cuenta la campaña de reforma, es imposible resolver el factor tiempo.
Pero los esfuerzos para acumular todos estos sucesos en un período tan corto son innecesarios. La solución radica en el hecho de que el mes de Abib (más tarde llamado Nisán), que siempre se contaba como el mes primero, era el primero del año religioso pero no del año civil (ver t. II, págs. 111, 112, 119). Es obvio que el año 18 del reinado de Josías no comenzó dos semanas antes de la pascua, sino que había comenzado seis meses antes con el día 1.º de Tisri (el 7.º mes), con el año nuevo que empezaba entre septiembre y otubre (ver t. II, págs. 109, 111, 137, 149).
Por lo registrado en 2 Rey. 22 y 23 y 2 Crón. 34 y 35, los acontecimientos que nos llevan hasta esta pascua pueden resumirse así:
1. En el año 18 de su reinado, Josías envió a Safán, el escriba, para que dijera al sumo sacerdote que recogiera "el dinero" (2 Rey. 22: 4 ) reunido por los "guardianes de la puerta" y dispusiera las reparaciones del templo.
2. "Al sacar el dinero que había sido traído" (2 Crón. 34: 14), se encontró en el templo el libro de la ley.
3. Hilcías el sacerdote dio el libro a Safán, quien lo leyó.
4. Safán se presentó ante el rey, anunció que se había reunido el dinero y se lo había entregado a los que supervisaban la obra de reparaciones; después leyó al rey el libro recién hallado.
5. El rey envió a algunos dignatarios para que consultaran con la profetisa Hulda.
6. Josías reunió en el templo "a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén" y a "todos los varones de Judá, y los moradores de Jerusalén" así como a "todo el pueblo, desde el mayor hasta el más pequeño" (2 Crón. 34: 29, 30) y les leyó el libro. Ante esto, el pueblo hizo un pacto con el Señor de que obedecería lo que estaba escrito en el libro.
7. "Quitó Josías todas las abominaciones de toda la tierra de los hijos de Israel" (2 Crón. 34: 33). Esa campaña fue cabal y extensa (2 Rey. 23: 4-20).
8. Josías ordenó al pueblo que observara la pascua "conforme a lo que está escrito en el libro de este pacto" (2 Rey. 23: 21).
9. Se celebró la pascua, la mayor que jamás se hubiera celebrado en el reino, el día 14 del primer mes del mismo año 18 (2 Crón. 33: 1, 19).
A los catorce días del mes primero.
Moisés ordenó que en esta fecha se observara la pascua (Lev. 23: 5); no fue una fiesta pospuesta para el mes segundo, como lo fue la de Ezequías (2 Crón. 30: 2, 13). El "mes primero" se refería al principio del año religioso, y era llamado Abib (más tarde Nisán), y caía entre marzo y abril (ver t. II, pág. 108).
2
En sus oficios.
Se asignaron los diferentes oficios a los sacerdotes para que los cumplieran adecuadamente.
Los confirmó.
Cf. cap. 29: 4-11.
3
Enseñaban a todo Israel.
Los levitas tenían la responsabilidad de instruir al pueblo en la ley y en las cosas de Dios (Lev. 10: 11; Deut. 33: 8, 10; cf. Neh. 8: 7; 2 Crón. 17: 7-9).
Estaban dedicados.
"Estaban consagrados" (BJ). Estos levitas habían sido apartados y santificados para la obra del Señor. "SANTIDAD A JEHOVÁ" eran las palabras inscritas en la mitra de Aarón (Exo. 28: 36).
Poned el arca santa en la casa.
Esta orden indica que previamente se había retirado el arca del templo y ahora se la debía restaurar a su lugar debido. Ningún registro bíblico indica cuándo se sacó el arca de su lugar en el templo, ni quién la sacó. Tal vez se la retiró mientras se reparaba el templo.315
No la carguéis.
Compárese con Núm. 7: 9; 1 Crón 15: 2.
4
Por vuestros turnos.
De acuerdo con las instrucciones escritas preparadas por David y Salomón acerca de las divisiones de los sacerdotes y levitas, destinados a los servicios del templo (ver 1 Crón. 23, 24).
6
Sacrificad luego la pascua.
Puesto que se dijeron estas palabras, a los levitas (vers. 3), parecería que en esta ocasión otra vez los levitas fueron los encargados de matar los corderos pascuales (ver cap. 30: 17). Originalmente los corderos pascuales eran muertos por el mismo pueblo (Exo. 12: 6).
Santificaros.
Compárese con 2 Crón. 29: 5, 15; 30: 3, 15; Esd. 6: 20.
Preparad a vuestros hermanos.
Mejor, "preparadla para vuestros hermanos" (BJ). Debían preparar la pascua para sus hermanos laicos.
7
Dio el rey Josías.
Ezequías había dado al pueblo obsequios similares de animales, aunque en menor cantidad (cap. 30: 24).
Tres mil bueyes.
Para las ofrendas de paz, en las que participaba el pueblo durante la festividad ceremonial (vers. 13).
8
Hilcías.
El sumo sacerdote (cap. 34: 9).
Zacarías y Jehiel.
Quizá eran el segundo y el tercer sacerdotes en categoría. Sin duda eran ricos e importantes y podían dar generosamente al pueblo.
11
Esparcían ... la sangre.
Cf. cap. 30: 16.
12
Tomaron.
En la LXX dice "prepararon". En el caso de los holocaustos debía seguirse un procedimiento del todo diferente del de las ofrendas de la pascua. Se debía asar enteramente el cordero pascual (Exo. 12: 8, 9), al paso que los holocaustos había que dividirlos "en piezas" (Lev. 1: 12) y debían ser enteramente quemados. Algunas partes de las ofrendas de paz tenían que darse a los sacerdotes (Lev. 7: 29-34).
13
Asaron la pascua.
Ver com. Exo. 12: 8, 9; Deut. 16: 7.
Cocieron.
Heb.bashal, "cocinar" o "hervir". Estas eran las ofrendas de paz que se debían sacrificar durante los siete días de la fiesta de los planes sin levadura (Deut. 16: 1-8) después del 14 de Nisán.
15
No era necesario que se apartasen.
No era necesario que ni los cantores ni los porteros se apartaran de sus puestos de servicio para preparar sus propias ofrendas, pues se las preparaban los levitas.
17
Celebraron la pascua.
La pascua se celebraba el 14 de Nisán y se observaba la fiesta de los panes sin levadura del 15 al 21 del mes (Exo. 12: 18; Lev. 23: 5-8; Núm. 28: 16, 17).
18
Desde los días de Samuel.
El pasaje paralelo reza: "Desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel" (2 Rey. 23: 22). Samuel fue el último de los jueces.
Todo Judá e Israel.
Se entiende por "Israel" el territorio del antiguo reino de Israel, que entonces sin duda estaba bajo el dominio de Josías, a lo menos en cierta medida (ver, com. cap. 34: 6; también t. II, pág. 90).
20
Después de todas estas cosas.
Esto fue 13 años después de la pascua de Josías, en su 18.º año (vers. 19), puesto que él reinó 31 años (cap. 34: 1). Está casi completamente en blanco la historia de Judá durante este período de 13 años. Se puede tener alguna idea de las condiciones de este período por los libros proféticos de entonces, como los de Jeremías, Habacuc y Sofonías.
Hacer guerra en Carquemis.
Esta sección que trata de la muerte de Josías en su batalla contra Necao (vers. 20-27), es paralela con 2 Rey. 23: 29, 30. El relato de Crónicas contiene más detalles que el relato de Reyes. El propósito de Necao era ayudar a los asirios contra las fuerzas babilónicas que iban hacia el oeste y amenazaban tanto a Siria como a Palestina, pues finalmente esas fuerzas se convertirían en una amenaza para Egipto. Hay más detalles de la situación de ese tiempo en el comentario de 2 Rey. 23: 29.
21
Deja de oponerte a Dios.
Estas palabras son notables por haber sido pronunciadas por un rey pagano a un rey de Judá que era siervo del Dios viviente. En este caso, Dios hablaba a Josías por medio de Necao, como se ve por el vers. 22. (Ver el comentario de EGW de 2 Rey. 23: 29, 30, en la sección del Material Suplementario.) Era una ocasión cuando el valor debería haber sido superado por la prudencia, y cuando Josías habría mostrado más sabiduría si hubiera reconocido un mensaje de Dios en las palabras de Necao (ver com. vers. 22).
22
Se disfrazó.
Compárese con la conducta similar de Acab en la guerra contra Siria (1 Rey. 22: 30).
De boca de Dios.
Dios habla al hombre en muchas formas, y siempre resulta sabio estar alerta a la voz del cielo, ya sea que proceda de un laico, de un profeta, de un compatriota, o 316 de un mensajero de lejanas tierras. Por supuesto, Josías habría tenido derecho a preguntarse si las palabras provenían de Dios o no, pero tenía a su alcance instrumentos proféticos que podrían haberlo sacado de dudas. En realidad, nunca debiera haberse embarcado en esta aventura sin la aprobación divina. Al no escuchar las palabras de Necao, Josías rehusó escuchar la voz de Dios, y así se acarreó su propia muerte.
24
Un segundo carro.
Ese carro quizá era más pesado y más cómodo que un carro de guerra.
Donde murió.
Este relato aparentemente contradice la narración de la muerte de Josías de 2 Rey. 23: 29, 30 que parece implicar que el rey murió en Meguido. Esto puede entenderse de dos formas: (1) Josías murió en Meguido, y la declaración "donde murió" (2 Crón. 35: 24) podría tomarse como el comienzo de una nueva sentencia que resume lo descrito en los versículos precedentes. (2) Josías murió en Jerusalén, como parece indicar 2 Crón. 35: 24, y las declaraciones "lo mató en Meguido" y "trajeron muerto de Meguido" (2 Rey. 23: 29, 30) podrían entenderse en su sentido literal, "le ocasionó la muerte en Meguido" y "muriendo desde Meguido". El participio meth, traducido "muerto" en 2 Rey. 23: 30, también podría referirse, a alguien que tiene que morir, como en Deut. 4: 22 y quizá también en Gén. 20: 3.
En los sepulcros.
"En su sepulcro" (2 Rey. 23: 30), que sin duda era una de las tumbas familiares de sus antepasados.
25
Jeremías endechó.
Jeremías comenzó su ministerio en el año 13 de Josías (Jer. 1: 2) y continuó, pues, con su obra profética durante 18 años antes de la muerte de Josías (2 Crón. 34: 1). No hay evidencia de que Jeremías hubiera puesto por escrito esta endecha suya por la muerte de Josías.
Esas lamentaciones.
En sus endechas, los trovadores cantaron la prematura muerte del último rey bueno de Judá. Jeremías pidió que no se llorara por Josías sino por Salum, su sucesor (Jer. 22: 10-12), es decir Joacaz (ver com. 1 Crón. 3: 15), al que el faraón Necao llevó a Egipto después de un reinado de sólo tres meses (2 Rey. 23: 30-34).
En el libro de Lamentos.
Era un libro de endechas que quizá todavía estaba disponible en los días del cronista.
26
Sus obras piadosas.
Según 2 Rey. 23: 25 no hubo otro rey como él "que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés".
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
24, 25 PR 297


2 CRONICAS - CAPÍTULO 36- - AUDIO
1 Joacaz sucede a Josías, es depuesto por el rey de Egipto y llevado cautivo a este país. 5 Joacim reina impíamente y es llevado cautivo a Babilonia. 9 Joaquín desagrada a Dios y es llevado a Babilonia. 11 Sedequías se aparta de Dios, menosprecia a los Profetas y se rebela contra Nabucodonosor. 14 Jerusalén es completamente destruida a causa de los pecados de los sacerdotes y el pueblo. 22 El decreto de Ciro.

1 ENTONCES el pueblo de la tierra tomó Joacaz hijo de Josías, y lo hizo rey en lugar de su padre en Jerusalén
2 De veintitrés años era Joacaz cuando comenzó a reinar, y tres meses reinó en Jerusalén.
3 Y el rey de Egipto lo quitó de Jerusalén, y condenó la tierra a pagar cien talentos de plata y uno de oro.
4 Y estableció el rey de Egipto a Eliaquim hermano de Joacaz por rey sobre Judá y Jerusalén, y le mudó el nombre en Joacim; y a Joacaz su hermano tomó Necao, y lo llevó a Egipto. 317
5 Cuando comenzó a reinar Joacim era de veinticinco años, y reinó once años en Jerusalén; e hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios.
6 Y subió contra él Nabucodonosor rey de Babilonia, y lo llevó a Babilonia atado con cadenas.
7 También llevó Nabucodonosor a Babilonia de los utensilios de la casa de Jehová, y los puso en su templo en Babilonia.
8 Los demás hechos de Joacim, y las abominaciones que hizo, y lo que en él se halló, está escrito en el libro de los reyes de Israel y de Judá; y reinó en su lugar Joaquín su hijo.
9 De ocho años era Joaquín cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses y diez días en Jerusalén; e hizo lo malo ante los ojos de Jehová.
10 A la vuelta del año el rey Nabucodonosor envió y lo hizo llevar a Babilonia, juntamente con los objetos preciosos de la casa de Jehová, y constituyó a Sedequías su hermano por rey sobre Judá y Jerusalén.
11 De veintiún años era Sedequías cuando comenzó a reinar, y once años reinó en Jerusalén.
12 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios, y no se humilló delante del profeta Jeremías, que le hablaba de parte de Jehová.
13 Se rebeló asimismo contra Nabucodonosor, al cual había jurado por Dios; y endureció su cerviz, y obstinó su corazón para no volverse a Jehová el Dios de Israel.
14 También todos los principales sacerdotes, y el pueblo, aumentaron la iniquidad, siguiendo todas las abominaciones de las naciones, y contaminando la casa de Jehová, la cual él había santificado en Jerusalén.
15 Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación.
16 Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio.
17 Por lo cual trajo contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario, sin perdonar joven ni doncella, anciano ni decrépito; todos los entregó en sus manos.
18 Asimismo todos los utensilios de la casa de Dios, grandes y chicos, los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey y de sus príncipes, todo lo llevó a Babilonia.
19 Y quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalén, y consumieron a fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus objetos deseables.
20 Los que escaparon de la espada fueron llevados cautivos a Babilonia, y fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de los persas;
21 para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos.
22 Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo:
23 Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba.

COMENETARIO BIBLICO ADVENTISTA
1
Joacaz.
También llamado Salum (Jer. 22: 11). No era el hijo mayor de Josías (ver 2 Crón. 36: 2, 5; ver com. 1 Crón. 3: 15). Por lo tanto, normalmente no debería haber sido el sucesor de su padre en el trono. El pueblo debe haber tenido alguna razón para preferir a Joacaz antes que a Joacim; tal vez Joacim pertenecía al partido favorable a Egipto.
2
Veintitrés años.
El pasaje paralelo da el nombre de la madre de Joacaz y la ascendencia de ella (2 Rey. 23: 31).
3
Lo quitó.
"Le destituyó" (BJ). Según 2 Rey. 23: 33: "Lo puso preso Faraón Necao en Ribla e la provincia de Hamat". Ribla estaba en Siria, sobre el río Orontes. Quizá Necao le ordenó a Joacaz que fuera a Ribla y allí lo apresó.
4
Eliaquim.
Ver com. 2 Rey. 23: 34.
Lo llevó a Egipto.
En el cap. 22: 10-12 de su libro, Jeremías se refiere al cautiverio de Joacaz y predice que no volvería de Egipto.
5
Veinticinco años.
Era pues mayor que Joacaz (ver vers. 2). El pasaje paralelo añade 318 el nombre de la madre (2 Rey. 23: 36).
6
Atado.
Ver com. 2 Rey. 24: 5.
8
Los demás hechos.
Compárese con 2 Rey. 24: 5.
Abominaciones.
Compárese con Jer. 22: 13-19.
9
Joaquín.
Ver com. 2 Rey. 24: 6.
De ocho años.
Es obvio que se trata de un error de escriba. En siriaco, en varias versiones de la LXX y en 2 Rey. 24: 8 se lee: "dieciocho" (ver com. Jer. 22: 28). Joaquín era casado y ya tenía cinco hijos en 592, cinco años después de haber ido a Babilonia, como lo sabemos por los registros cuneiformes desenterrados en Babilonia.
10
A la vuelta del año.
En Nisán cuando se computaba el año nuevo entre marzo y abril, "en tiempo que salen los reyes a la guerra" (2 Sam. 11: 1).
Lo hizo llevar a Babilonia.
Un relato más amplio del asedio y de la deportación a Babilonia está en 2 Rey. 24: 10-16.
Los objetos preciosos.
Ya se había llevado algunos de ellos a Babilonia en la campaña del tercer año de Joacim (Dan. 1: 1, 2).
Sedequías su hermano.
"Hermano" aquí equivale a "pariente" (ver com. 1 Crón. 2: 7), puesto que Sedequías era tío de Joaquín (2 Rey. 24: 17) e hijo de Josías (1 Crón. 3: 15).
11
Sedequías.
El pasaje paralelo está en 2 Rey. 24: 18 a 25: 21.
12
Delante del profeta Jeremías.
Compárese con Jer. 21: 1-7; 24: 1-10; 27: 12-22; 32: 3-5; 34: 1-22; 37: 1, 2; 38: 4-6, 14-28.
13
Contra Nabucodonosor.
Compárese con Jer. 52: 3; Eze. 17: 13, 15, 18, 19.
14
También.
Esta sección (vers. 14-16) trata de los pecados que provocaron la caída de Judá. Un relato más amplio, que da las razones de la caída del reino del norte -el de Israel-, está en 2 Rey. 17: 7-23.
Principales sacerdotes.
Compárese con la visión de Eze. 8: 11, 12.
Todas las abominaciones.
Compárese con la visión de Ezequiel en la que se describen algunas de estas abominaciones que acarrearon la ira del Señor sobre la nación (ver Eze. 8: 3, 10, 14, 16; cf. Jer. 7: 11, 17, 18, 30). Pareciera que sólo unas pocas de las terribles abominaciones de los paganos no fueron practicadas por el profeso pueblo de Dios dentro de los atrios del sagrado templo. Ante una situación tal, el día de la ruina no podía posponerse mucho.
15
Por medio de sus mensajeros.
Entre ellos hubo hombres como Jeremías, Habacuc y Sofonías. Cf. Jer. 7: 25, 26; 25: 3, 4; 35: 15; 44: 4. Jeremías aclaró que los castigos ya habían comenzado a caer y que el hacer oídos sordos sólo podía terminar en una destrucción completa (Jer. 7: 12-16, 32-34; 25: 29-31).
16
Hacían escarnio de los mensajeros.
Compárese con Jer. 5: 12; 17: 15; 20:1; 26: 20-23; 37: 15-21.
17
Por lo cual trajo.
Cuando Israel pecó, el Señor permitió que los asirios lo castigaran (Isa. 10: 5,6), y ahora permitió que los caldeos castigaran a un pueblo "más justo" que ellos mismos (Hab. 1:6-13).
18
Todos los utensilios.
Cf. 2 Rey. 25: 13-16 y Jer. 52: 17-20.
19
Quemaron la casa de Dios.
Ver 2 Rey. 25: 9; cf. Sal. 74: 3, 6, 7.
20
Fueron llevados.
No todos los hebreos fueron llevados a Babilonia de una vez. La primera cautividad probablemente acaeció en 605 AC (ver com. 2 Rey. 24: 1; cf. Dan. 1: 1-6). Otros cautiverios sucedieron en el año 7º. de Nabucodonosor, 598 AC (Jer. 52: 28), en su 8.º año, 597 AC (2 Rey. 24: 12-16), en su 18.º año, 587 AC (Jer. 52: 29), en su 19.ºaño, 586 AC (2 Rey. 25: 7, 8, 11) y en su 23er. año, 582 AC (Jer. 52: 30).
21
Setenta años.
Ver Jer. 25: 11, 12; 29: 10.
22
Primer año.
No el primer año contado desde la conquista de Media, c. 553. Los babilonios y los judíos no computaron el comienzo del reinado de Ciro hasta después que dominó a Babilonia. Los vers. 22, 23 se repiten en Esd. 1: 1, 2 (ver págs. 119, 120).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-4 PR, 303
6, 7 PR 311
9, 10 PR 323
9-19 PR 311
10 PR 323
12, 13 PR 329
13 PR 332
14 PR 331
14-16 1T 280
15, 16 CS 21; MeM 294
19-21 PR 338 319