Lección 11 MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

El sábado enseñaré…

RESEÑA

Texto clave: Deuteronomio 10:15.
Enfoque del estudio: 2 Reyes 22; Nehemías 9:6, 16, 21, 35-37; Jeremías 7:1-7; Salmo 148:4; Jeremías 29:13; Miqueas 6:1-8; Daniel 9:1-19.
Introducción:

Al ser la primera parte de la revelación bíblica, se espera que la Torá, es decir, los cinco libros de Moisés (el Pentateuco), sea la parte de la Biblia más aludida en los escritos bíblicos posteriores. El libro de Génesis, con su informe de los sucesos de la creación de los cielos y la Tierra, la historia de la torre de Babel, y especialmente las historias de los patriarcas y de José, permanecerá vivo en la memoria del pueblo de Israel, los profetas y los Salmos. Asimismo, los otros libros del Pentateuco (Éxodo, Levítico y Números) estarán presentes en el culto e inspirarán la meditación de los sacerdotes, los reyes y los profetas. En el transcurso de esta semana, nos centraremos en el libro de Deuteronomio, que más que ningún otro tuvo un impacto en el destino espiritual del pueblo de Israel. Debido a que el libro de Deuteronomio era el libro que le recordaba la Ley a Israel, seguía siendo la referencia favorita para iniciar reformas o reprender a los que se habían desviado de los mandatos de la Ley.

En nuestro estudio acerca de la presencia del libro de Deuteronomio en los escritos posteriores, redescubriremos temas familiares que renovarán y se reencauzarán, según los nuevos contextos históricos, para hacer que las “sendas antiguas” vuelvan a ser relevantes.

Temática de la lección:

La reforma de Josías: Lecciones de un líder fiel.

La oración de Nehemías: Más verdades profundas basadas en el reavivamiento y la reforma.

La oración de Daniel: Duelo por la pérdida.

La religión de Miqueas: Qué significa realmente la verdadera religión.

COMENTARIO

La reforma de Josías

El retorno radical a la Ley debe atribuirse, en primer lugar, al carácter personal de Josías y a su profunda piedad. Nunca en la historia de Israel un rey estuvo tan cerca del ideal de la Torá. Los ídolos que sus predecesores habían acumulado han sido “destrui[dos] enteramente” por Josías, según el ideal de Deuteronomio (Deut. 12:2, 3). Entonces, Dios bendijo el reinado de Josías (639-608 a.C.), que duró más de treinta años y fue mucho más largo que el reinado de sus predecesores. Josías tiene solo ocho años cuando se convierte en rey. En el año duodécimo de su reinado, toma su primera decisión formal, que abarca la restauración del Templo de Jerusalén, una preocupación que está claramente en el corazón del libro de Deuteronomio (Deut. 12:1-7). Por lo tanto, la primera obra de restauración de Josías concierne a toda la economía religiosa.

El Templo de Jerusalén se repara y se purifica. Se quitan todos los ídolos cananeos y asirios; todo el país participa, a través de ofrendas, de esta reconstrucción. Pero, es en el año 18 de su reinado cuando se inicia el siguiente paso de su reforma. Sin embargo, esta vez la reforma no atañe solo a los rituales; tiene un carácter espiritual específico. El sumo sacerdote Hilcías, al supervisar el progreso de la restauración, descubre “el libro de la ley en la casa de Jehová” (2 Rey. 22:8). Este manuscrito original, escrito por Moisés, se entrega a Safán, el escriba real. Entonces, él se presenta ante el rey para leerlo delante de él. Según el registro bíblico, cuando el rey escucha las palabras de este libro, se preocupa porque comprende que este libro habla de la ira de Dios y las maldiciones. El rey se rasga la ropa en señal de contrición y les ordena a los sacerdotes y a otros oficiales de la corte real que consulten a la profetisa Hulda. Este es uno de los raros ejemplos en los que un rey busca, de un profeta, la solución a un problema. Varios indicios sugieren que este “libro de la ley” es el libro de Deuteronomio, en el que se utilizan las mismas palabras (comparar con Deut. 31:24-26). Los pasajes preocupantes que intrigan y perturban al rey probablemente son Deuteronomio 28 y 29, que declaran los dos caminos: el camino de la vida y el camino de la muerte, con sus respectivas bendiciones y maldiciones, que son condiciones del Pacto. También contiene la referencia a la ira de Jehová (Deut. 29:20), y la exhortación de Moisés a Israel de tomar el camino correcto (Deut. 28:13).

El rey Josías se conmueve. Una vez terminada la lectura, Josías comprende la gravedad de la situación e inmediatamente emprende una reforma que va más allá de las meras medidas de adoración y llega a ser un profundo despertar espiritual en todo el país. Josías reafirma la centralidad del culto en Jerusalén, y su reforma se extiende más allá de las fronteras de Judá hasta el país del norte, Israel. Josías viaja al norte, a Betel. Gracias al libro de Deuteronomio, el rey Josías pudo promover la unidad espiritual del pueblo, un logro que ningún rey había podido lograr.

Preguntas para analizar y reflexionar: ¿Qué métodos utilizó Josías para lidiar con el problema que dividía a su pueblo? ¿Cuál fue la actitud personal de Josías en su llamado al arrepentimiento?

La oración de Nehemías

Al igual que la reforma de Josías, la reforma de Nehemías se inicia por la lectura de la Palabra de Dios. El pueblo aquí también lee del mismo “libro de la ley” (Neh. 9:3), dentro del mismo contexto espiritual de una intensa necesidad de arrepentimiento (Neh. 9:1, 2). La ocasión de esta reunión y ayuno especiales tiene lugar “el día veinticuatro del [séptimo] mes” (Neh. 9:1; comparar con Neh. 8:14). Esto es durante el período sombrío del Día de la Expiación, seguido inmediatamente por todo el período festivo de la Fiesta de los Tabernáculos, incluido el “octavo día” de la fiesta (el día 23), que era la asamblea prescrita que ponía fin a la fiesta (comparar con Neh. 8:18; Lev. 23:39).

La oración de Nehemías está colmada de referencias al libro de Deuteronomio. Comienza con una bendición y una invocación del Creador, “exaltado por sobre toda bendición y alabanza” (Neh. 9:5, NTV; comparar con Deut. 6:4), quien creó “los cielos de los cielos” (Neh. 9:6), una expresión superlativa que designa el lugar más alto de la morada de Dios, donde moran los ángeles de Dios, “los ejércitos de los cielos”, que lo adoran (Deut. 10:14; comparar con 1 Rey. 8:27). La oración continúa con un recordatorio del Pacto, el tema básico alrededor del cual se estructura el libro de Deuteronomio, y todo lo que Dios hizo por Israel: cómo lo cuidó durante los cuarenta años en el desierto (Neh. 9:21; comparar con Deut. 2:7; 8:4; 29:5); la respuesta obstinada y rebelde de Israel, que endureció su cerviz (Neh. 9:16; comparar con Deut. 1:26-33; 31:27). No se arrepintieron de sus malas obras (Neh. 9:35; comparar con Deut. 28:45-47). Por ende, Nehemías deplora que el pueblo de Dios esté cosechando ahora el fruto de su desobediencia pasada y esté bajo la maldición del Pacto (Neh. 9:35-37; comparar con Deut. 28:47, 48).

Nehemías concluye su oración con un último pensamiento sobre el misterio del Pacto. La frase hebrea ubekol zo’t, que abre la conclusión de Nehemías y se traduce: “A causa, pues” en la RVR1960, es una expresión idiomática que significa “por” (NVI, DHH) o “entonces” (NTV). Nehemías se sorprende por la paradoja de este pacto, que se hizo a pesar de la iniquidad de los reyes, los príncipes y los sacerdotes (Neh. 9:34, 37).

Preguntas para reflexionar: ¿Por qué a la morada de Dios se la llama “los cielos de los cielos”? ¿Por qué Nehemías comienza con la referencia al Dios de la Creación y a su adoración por parte de los ejércitos –o huestes– de los cielos?

La oración de Daniel

Al igual que Josías y Nehemías, el profeta Daniel, que está en la misma modalidad de oración y duelo, lee “la ley de Moisés” y ora por los desastres que han sobrevenido al pueblo de Dios como resultado de la infidelidad de Israel (Dan. 9:13; comparar con Deut. 28:15-68).

La religión de Miqueas

Al igual que Moisés, Miqueas comienza su discurso con la misma expresión llamativa: “Qué pide Jehová de ti: solamente…” (Miq. 6:8; comparar con Deut. 10:12). Esta frase representa una de las preocupaciones más esenciales sobre la religión. ¿Cómo pueden los seres humanos acercarse a Dios y responder a sus expectativas? La respuesta tradicional sería: mediante sacrificios, ofrendas de gran valor, buenas obras para Dios. La respuesta de Miqueas, al igual que la de Moisés, no se halla en el ofrecimiento de esas ofrendas externas a Dios por parte del adorador: “solamente hacer justicia, y amar misericordia” hacia los seres humanos necesitados (Miq. 6:8). Miqueas imita a Deuteronomio en sus palabras. La frase “hacer justicia” y la palabra clave “amar” son comunes a ambos pasajes. Miqueas no está diciendo que los sacrificios y las ofrendas estén mal, sino que todos los actos religiosos sin la relación adecuada con Dios y el prójimo son inútiles.

Preguntas para analizar y reflexionar: De acuerdo con los ejemplos de Josías, Nehemías y Daniel, ¿cuál es el primer requisito para comenzar el proceso de arrepentimiento? ¿Por qué fue necesario consultar a los profetas (Moisés, Hulda, Jeremías,etc.) para propiciar el arrepentimiento del pueblo y las bendiciones de Dios?

APLICACIÓN A LA VIDA

Divisiones

Eres líder de la iglesia y sufres al presenciar divisiones en tu comunidad. Elige una de las siguientes opciones:

• Tomas partido por una de las facciones contra otro grupo y acusas al otro grupo de estar equivocado.

• Escuchas a ambos grupos y reconoces dónde ambos tienen razón, y vas a ambos grupos para ayudarlos a ver los valores del otro grupo.

• Te das cuenta de que eres parte de los problemas de tu comunidad y llamas a ambos grupos para que oren contigo y consideren en qué medida todos se equivocaron en la disputa.

Iglesia local

¿Cómo deberías responder a los aspectos de la vida de la iglesia local en los que la iglesia no está a la altura de la luz que recibió? ¿Cuáles son las mejores formas de procurar una reforma? ¿Qué principios podemos tomar de estos relatos que podríamos aplicar a nuestras propias iglesias?