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El idioma, el texto y el contexto

 

Las palabras tienen poder. Pueden hacer pasar a un pueblo de la desobediencia a la lealtad. En un momento crucial en la listoria de Israel, Josué instó al pueblo de Dios a actuar: «Elige hoy mismo a quién servirás. ¿Acaso optarás por los dioses que tus antepasados sirvieron del otro lado del Éufrates? ¿O preferirás a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ahora vives? Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor» (Josué 24: 15, NTV). Estas conmovedoras palabras cambiaron el curso de una nación y mantuvieron a Israel en el centro del plan de Dios. Sin embargo, las palabras también pueden causar estragos cuando se usan para engañar y destruir.

Siglos antes, en el Jardín del Edén, Satanás atrajo a Eva con palabras engañosas: «¿De veras Dios les dijo que no deben comer del fruto de ninguno de los árboles del huerto?» (Génesis 3: 1, NTV).

Después de que Adán y Eva cayeron en la tentación de Satanás, Dios continuó comunicándose con la humanidad. Los profetas y escritores registraron la historia y la teología de la creación, la caída, el plan de redención y la promesa de restauración. Escribieron en hebreo, grameo y griego, idiomas desconocidos para la mayoría de los lectores de hoy. Por esta razón, es esencial entender cómo la traducción afecta nuestra comprensión del texto. Las palabras bíblicas están llenas de significado y muchas veces tienen matices que dependen de su contexto. Una oración, un capítulo, un libro de la Biblia o posiblemente toda la Escritura pueden influir en el significado concreto de un texto. Comprender estos . Comprender estos matices en los idiomas originales aclara y enriquece el mensaje de la Biblia. A modo de ejemplo, el siguiente estudio del concepto del remanente de las Escrituras demostrará cómo se puede derivar el significado en base al contexto más amplio de la Biblia.

Estudios de palabras y rango semántico

El estudio de las palabras es esencial en nuestra búsqueda de poder comprender los conceptos de las Escrituras. Este breve estudio sobre el tema del remanente ilustrará su valor. Hay varias palabras clave que requieren ser examinadas en un esfuerzo por comprender el concepto del remanente a lo largo de la Escritura.1

Una de las palabras traducidas como «remanente» es shear, que significa «lo que sobra o lo que queda». En sus diversas derivaciones, aparece 226 veces en el Antiguo Testamento. Como sustantivo, puede designar al «remanente» de Israel (Isaías 10: 20, NVI) o a «su pueblo» (Isaías 11: 11, 16; 28: 5). En este caso, el texto indica que es un remanente elegido por Dios. Isaías 4: 2-6 e Isaías 6: 13 describen además un remanente santo que ha experimentado el juicio divino.

Otras palabras hebreas que describen al remanente incluyen términos como pala! o malat, «escapar»;2 yathar, «quedarse, ser dejado»; sarid, «sobreviviente»; y 'a arit, «escapar de una amenaza mortal».3 La raíz pa-lat se usa 80 veces en el Antiguo Testamento. En algunos casos, no fue posible escapar (Jueces 3: 29, Jeremías 32: 3-4), pero en muchos otros lo fue (Génesis 19: 17-22; Jeremías 51: 6). Nuevamente, en el libro de Joel, los que invocaron el nombre del Señor escaparon (2: 32).

Otro término, yathar, se usa 110 veces. Significa «el resto del pueblo» (Nehemías 10: 28; 11: 1; Hageo 1: 12) y se refiere al remanente que permaneció en Jerusalén. En algunos casos, este término se usa para un remanente futuro (Sofonías 2: 9; Zacarías 14: 2).4

Finalmente, las palabras sarid y 'a arit se pueden encontrar en contextos donde el remanente no sobrevive. En Números 24: 20, Balaam predice que Amalee «perecerá para siempre», y Amos 9: 1 predice un tiempo en Israel cuando «no habrá de ellos quien huya ni quien escape». Ezequiel afirma que «a tus sobrevivientes los matarán a filo de espada [...] y los que aún queden con vida serán consumidos por el fuego» (Ezequiel 23: 25). Hay una sensación de completa destrucción sin un remanente sobreviviente.

En el Nuevo Testamento, la palabra griega loipós, «el resto», puede usarse para referirse a aquellos que se niegan a arrepentirse y endurecer sus corazones. En Romanos 11: 5, katáloipoi se traduce como «remanente», y Pablo argumenta que «Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia» (Romanos 11: 5).

El contexto de estos términos indica que el concepto de remanente puede describirse de varias maneras. Aunque existe cierta superposición, el uso de la palabra «remanente» por lo general se dividen en tres categorías.

El remanente histórico

Primero, los remanentes históricos son aquellos que han escapado de una gran catástrofe o de un juicio en un contexto histórico. Tarsee Li afirma que «este aspecto del feimotiv del remanente está allí, independientemente de la fe o del compromiso del grupo con Dios».5 Por ejemplo, en Génesis 4: 1-15, la muerte de Abel «dejó solo a Caín como el progenitor de la raza humana».6 La supervivencia de Caín no se debió a su fidelidad, sino al hecho de que asesinó a su hermano.

Durante los primeros años de Israel en Canaán, su falta de fe en las promesas de Dios dejó un remanente de cananeos en la tierra prometida. Este remanente continuó causándole problemas a Israel a lo largo de los siglos que siguieron.

En otro frente, las invasiones asirías también le causaron problemas a Israel. Isaías 1: 4-9 describe un remanente de sobrevivientes que se quedaron debido a las circunstancias de la guerra, no debido a su obediencia y fidelidad. Estos ejemplos de remanentes históricos ilustran un remanente que quedó debido a circunstancias que estaban más allá de su control.

El remanente fiel

Además del remanente histórico, la Biblia también habla del remanente fiel. Se trata de aquellos que permanecen fieles a Dios tanto en los buenos tiempos como en las circunstancias difíciles. A lo largo de la Biblia, Dios tiene un remanente fiel que cumple su voluntad y testifica de él. Viven en la historia como todos nosotros, pero sus características no están determinadas por sus circunstancias, sino por su respuesta al llamado de Dios. Los siguientes son tres ejemplos bíblicos de lo anterior:

1. Noé. En Génesis, la Biblia registra la fidelidad de Noé y su familia al mensaje y la misión de Dios. «Solamente quedó Noé y los que con él estaban en el arca» (Génesis 7: 23).

2. José. En Egipto, José aseguró la salvación de Israel como remanente gracias a su servicio incondicional en la casa de Potifar, su dedicación en el calabozo y su comunicación precisa de la interpretación de los sueños de Dios. José entendió cuál era su papel en el plan de Dios. «Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberación» (Génesis 45: 7, LBLA). Algunos piensan que este «remanente de José» se refiere a la entidad colectiva que perecería, pero que «un remanente, compuesto de los que regresaron a Jehová, tal vez "se libraría"».7

3. Daniel. En Babilonia, la fidelidad de Daniel y sus amigos fue el medio para la conversión de Nabucodonosor, lo cual condujo al regreso de los judíos a Jerusalén (Daniel 2, 3, 4).

En este punto, vale la pena señalar que el remanente fiel podría incluir a algunos que no lo son tanto. Noé y su familia fueron preservados en el arca, pero Cam más tarde «vio la desnudez de su padre» (Génesis 9: 20-27). Del mismo modo, la familia de Lot se salvó de la destrucción de Sodoma y Gomorra, pero su esposa miró hacia atrás y se convirtió en un pilar de sal (Génesis 19: 26). Esta realidad «requiere que uno vaya más allá del contexto inmediato de un pasaje particular en el que el término remanente se usa en función del contexto más amplio del libro o incluso del canon completo, a fin de determinar si la comunidad sobreviviente en la Biblia es un remanente fiel o simplemente un remanente histórico».8 En general, esto se va aclarando a medida que los términos y pasajes se van a justando al contexto más amplio de la Escritura. Sigue siendo válido que «el Antiguo Testamento tiene una correlación general entre la salvación del remanente y el núcleo del verdadero pueblo de Dios».9

En el Nuevo Testamento, el mensaje del evangelio de Cristo continúa la correlación que hay entre el remanente y el verdadero pueblo de Dios. El mensaje de salvación de Jesús, aunque universal (Marcos 1: 15), mantuvo el concepto del remanente. Él «vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19: 10), pero dijo también que «angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan» (Mateo 7: 14). En Mateo 22: 14, los elegidos son contrastados con los que no aceptaron las enseñanzas de Jesús.

En Romanos 9-11, el apóstol Pablo incluye a judíos y gentiles en la composición del remanente (Romanos 9: 24), «esta comunidad expandida es posible gracias a un remanente fiel de Israel».10 De esta manera, la Biblia y la iglesia primitiva preservaron el concepto de un remanente fiel.

El remanente escatológico

El remanente escatológico está estrechamente relacionado con el remanente fiel. Son los fieles que experimentan las tribulaciones de los últimos tiempos y salen victoriosos en el gran día del Señor, y finalmente reciben el reino de Dios. Joel hace referencia a este remanente en su predicción del Antiguo Testamento: «El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que venga el día grande y terrible del Señor. Y todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo, y entre ellos estará el remanente al cual el Señor ha llamado, porque en el monte de Sión y en Jerusalén habrá salvación, tal y como el Señor lo ha dicho» (Joel 2: 31-32, RVC).

En Apocalipsis 12, Satanás, el dragón, se enfurece con la mujer, que es la iglesia, y hace la guerra con el «contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo» (Apocalipsis 12: 17). Apocalipsis 14: 12 contiene una frase similar. «Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús».

Curiosamente, el término entole, «mandamiento», aparece en ambos pasajes. ¿Se refiere este término a los Diez Mandamientos, o se trata de una idea más general? Johannes Kovar nos da algunos argumentos contextúales a favor de los Diez Mandamientos. El texto de Apocalipsis 12-14 está enmarcado en el contexto del templo. Apocalipsis 11: 15-19 nos habla del arca del pacto situada en el Lugar Santísimo. La segunda visión se refiere al «santuario del tabernáculo del testimonio» en el cielo (Apocalipsis 15: 5). Este «santuario del testimonio» generalmente se refiere al lugar donde se guardaban los mandamientos. Estas dos referencias encierran o «forman una inclusión alrededor de los capítulos 12-14, con la intención de dirigir la atención del lector a lo que estaba dentro del compartimiento interno del templo, es decir, el arca del pacto».'1

El tema de los Diez Mandamientos se vuelve entonces más evidente y explícito en Apocalipsis 12: 17 y 14: 12. El contexto inmediato apunta a la interpretación de que el texto se está refiriendo a los Diez Mandamientos. Al comparar este texto con Daniel 7, Kovar también contrasta el poder que tiene el cuerno pequeño de «cambiar» las leyes en Daniel al hincapié que se hace en el Apocalipsis de un pueblo que guarda la ley de Dios.12 El contexto no deja lugar a dudas, ya que Apocalipsis 12-14 describe dos veces a un pueblo que «guarda los mandamientos de Dios».

Ahora, es importante que veamos la conexión y la continuidad que existe entre el remanente fiel y el remanente escatológico: ambos son obedientes a los mandamientos de Dios. Pero esta obediencia no se basa en sus propios méritos, sino en el poder y la fortaleza de Jesús, por quien pueden alcanzar la justificación por la fe. La importancia de que exista un pueblo que guarde los mandamientos al final de la historia de la tierra, en la culminación de la gran controversia entre Cristo y Satanás, se manifiesta en el mensaje del primer ángel. Este mensaje anuncia al mundo la hora de su juicio y los dirige a los Diez Mandamientos, el cuarto en particular. «En medio del cielo vi volar otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Decía a gran voz: "¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado! ¡Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas!"» (Apocalipsis 14: 6-7). Juan destaca claramente el poder creativo de Dios e identifica el sello distintivo de su obra creativa, que es el sábado.

Las características del remanente escatológico

Para poder definir al pueblo remanente escatológico, debemos comprender cómo se lo describe en Daniel y Apocalipsis: quiénes son y cuándo aparecen en la historia. En este capítulo estamos estudiando quiénes son y sus características. En el capítulo 11 nos enfocaremos en cuándo aparecen en la historia y en su tiempo profético.

Un repaso de las profecías apocalípticas de Daniel y Apocalipsis ofrece pistas sobre las características del remanente, í

1. El remanente, desprito como los 144,000 en Apocalipsis 14: 4, sigue al Cordero donde quiera que va. Siguen el ejemplo de Cristo, rechazando las últimas tendencias del pensamiento, las modas del momento y la ambición mundana.

2. «En sus bocas no fue hallada mentira» (Apocalipsis 14: 5); en cambio, tienen la verdad y la proclaman en los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14. Son puros en pensamiento y tienen la mirada fija en Cristo.

3. El remanente es perseguido por su fe. En Apocalipsis 12, se los identifica como «el resto de la descendencia de ella» (versículo 17), es decir, el remanente de la mujer que lucha contra el dragón. El cuerno pequeño hace guerra contra los santos y los vence (Daniel

7: 21), buscando así destruir a los fuertes y al pueblo de los santos (Daniel 8: 24). Pero un remanente prevalecerá cuando Miguel se ponga de pie.

4. El pueblo remanente guarda los mandamientos de Dios. Los

mandamientos son un elemento prominente en el libro de Apocalipsis, y el sábado se resalta en el mensaje del primer ángel (Apocalipsis 14: 7) y en el mensaje a Laodicea (Apocalipsis 3: 14). En Daniel, el poder del cuerno pequeño piensa «cambiar los tiempos y la ley» (Daniel 7: 25) y profana el santuario (Daniel 8: 13). En medio de todo esto, el pueblo remanente emerge con el sello de Dios.

5. «Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son vírgenes» (Apocalipsis 14: 4). Estos creyentes son sobrios y centrados; puros en acción y pensamiento.

6. Los remanentes son aquellos cuyas «obras con ellos siguen» (Apocalipsis 14: 13). Probados por el intenso conflicto del tiempo del fin, sus actos o «hechos» les son contados como justicia (Hebreos 11: 8-10). Así como Abraham creyó y se dispuso en la fe a ir a donde Dios lo llevaría, el remanente es perfecto ante Dios y sigue a Cristo a la verdadera tierra prometida.

Hay quienes ven el hecho de mantener este estilo de vida antes de que Jesús regrese como legalista e imposible. Como resultado, durante los últimos años la Iglesia Adventista ha recibido cada vez más críticas por la doctrina del remanente, tanto desde adentro como desde afuera.13 Algunos afirman que esta enseñanza es exclusivista e incluso elitista.14 Otros, apoyan la identidad bíblica profética y apocalíptica del remanente como lo describimos en este capítulo.15

Por supuesto, la vida del remanente es un logro divino y sobrenatural: es un regalo de Dios. Es un anhelo humilde seguir a Jesús, buscar y salvar a los perdidos, advertirles de la confusión y conducirlos a la luz. Es suplicar a los perdidos, como Noé lo hizo una vez, para que acepten la salvación y eviten la destrucción inminente de la tierra. Es un sincero deseo de conocer a Jesús y comprender su voluntad, atesorando esta experiencia sobre cualquier otra cosa que el mundo pueda ofrecer. El deseo del remanente bíblico es permanecer fiel en todo hasta que él venga.

El concepto del remanente está profundamente entretejido en las palabras de las Escrituras. En el contexto de la Biblia contribuye a una comprensión de los fieles del tiempo del fin. A través de un estudio cuidadoso, emerge el concepto, y el alumno comienza a comprender el tema general del «remanente».16 «La idea bíblica de un remanente visible en el tiempo del fin nos da como adventistas del séptimo día una comprensión más clara de la naturaleza de la iglesia que cualquier otra iglesia protestante. Los adventistas creen que la iglesia no es esencialmente invisible, sino que es una realidad mundial e inclusiva de todas las naciones, pueblos y lenguas».17 En estos días finales, cada creyente del tiempo del fin tiene el privilegio de unirse a la iglesia remanente en su misión de proclamar el mensaje de salvación de Dios a un mundo agonizante.

 

Referencias .

1. En este sentido, ver el estudio de Gerhard F. Hasel, The Remnant: The History and Theology of the Remnant Idea from Genesis to Isaiah (Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 1980); Hasel, «Remnant», International Standard Bible Encyclopedia, ed. G. W. Bromiley (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1982), pp. 130-134.

2. G. F. Hasel, «palat» Theotogical Dictwnary of the Oíd Testament, t. 11, ed. G. J. Bot-terweck, H. Ringgren, y Heinz-Joseph Fabry (Grand Rapids, MI: Eerdmans, J000), pp. 551-567.

3. G. F. Hasel, «"Remnant" as the Meaning of "Aharit"», en The Archaeology oflordan and Other Studies, ed. Lawrence T. Geraty, Siegfried Horn, y Larry G. Herr (Berrien Springs: Andrews University Press, 1986), pp. 511-524.

4. G. F. Hasel, «Remnant», Interpreter's Dictionary of the Bible, Supplement, ed. K. Crim et al. (Nashville: Abingdon, 1976), p. 735.

5. Tarsee Li, «El remanente en el Antiguo Testamento» en El remanente: el enfoque adventista, ed. Angel M. Rodríguez (Doral, Florida: IADPA, 2013), p. 16.

6. G. F. Hasel, «Remnant», International Standard Bible Encyclopedia, ed. G. W. Bromiley (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1982), p. 132.

7. G. F. Hasel, Theology ofthe Remnant, p. 203.

8. Li, «El remanente en el Antiguo Testamento», p. 20.

9. G. F. Hasel, «Remnant», Interpreter's Dictionary ofthe Bible, Supplement, ed. K. Crim et al. (Nashville: Abingdon, 1976), p. 736.

10. Leslie N. Pollard, «El remanente en el pensamiento paulino», en El remanente: el enfoque adventista, pp. 63-73.

11. Johannes Kovar, «El remanente y los mandamientos de Dios: Apocalipsis 12: 17», en El remanente: el enfoque adventista, p. 109.

12. Ibíd., p. 115.

13. Para una descripción general de este asunto, vea Frank M. Hasel, «El remanente en la teología adventista contemporánea», en El remanente: el enfoque adventista, pp. 151-177.

14. Hay quienes defienden la idea de que «la reunión final de los remanentes puede ser más amplia e incluyente que limitarla a una sola iglesia formal» y que «somos un movimiento profético y no "la verdadera iglesia de Dios"», véase Jack W. Provons-ha, A Remnant in Crisis (Hagerstown, MD: Review and Herald, 1993), pp. 163, 167. Esta posición asume un enfoque racionalista de la verdad y no un enfoque revelador. Otros sugieren que Dios tiene un remanente en todas las principales religiones del mundo, un remanente invisible dentro del budismo, el hinduismo y el Islam, y este remanente permanecerá hasta que Jesús venga; ver referencias en F. M. Hasel, «El remanente en la teología adventista contemporánea», pp. 151-177.

15. G. F. Hasel, «The Remnant in Scripture and the End Time», Adventists Affirm (otoño de 1988), pp. 5-12, 64-66; Clifford Goldstein, The Remnant: Biblical Realily or Wis-hful Thinking? (Boise, ID: Pacific Press, 1994); Gerhard F. Pfandl, «The Remnant Church», Journal of the Adventist Theological Society 8, no. 1-2 (1997): pp. 19-27; Pfandi., «Las marcas identificativas del remanente escatológico en el libro de Apocalipsis», en El remanente: el enfoque adventista, pp. 129-151.

16. Véase G. F. Hasel, Understanding the Living Word of God (Mountain View, CA: Pacific Press, 1980), pp. 113-116.

17. F. M. Hasel, «El remanente en la teología adventista contemporánea», p. 170.