Notas EGW

Lección 5

SOLO LA BIBLIA: SOLA SCRIPTURA





Sábado 25 de abril

Los que han crecido y se han desarrollado, cuyo raciocinio se ha acrecentado por la investigación profunda de las Escrituras para conocer la voluntad de Dios, ocuparán puestos de utilidad, porque la Palabra de Dios ha tenido entrada en su vida y carácter. La Biblia debe hacer su obra peculiar, aun hasta partir las coyunturas y los tuétanos y discernir los pensamientos y las intenciones del corazón. La Palabra de Dios debe constituir el alimento por medio del cual el cristiano tiene que fortalecer su en espíritu e intelecto, para batallar por la verdad y la justicia —Mensajes para los jóvenes, p. 301.

Las enseñanzas de Lutero despertaron por toda Alemania la atención de los hombres reflexivos. Sus sermones y demás escritos arrojaban rayos de luz que alumbraban y despertaban a miles y miles de personas. Una fe viva fue reemplazando el formalismo muerto en que había estado viviendo la iglesia por tanto tiempo. El pueblo iba perdiendo cada día la confianza que había depositado en las supersticiones de Roma. Poco a poco iban desapareciendo las vallas de los prejuicios. La Palabra de Dios, por medio de la cual probaba Lutero cada doctrina y cada aserto, era como una espada de dos filos que penetraba en los corazones del pueblo. Por doquiera se notaba un gran deseo de adelanto espiritual. En todas partes había hambre y sed de justicia como no se habían conocido por siglos. Los ojos del pueblo, acostumbrados por tanto tiempo a mirar los ritos humanos y a los mediadores terrenales, se apartaban de estos y se fijaban, con arrepentimiento y fe, en Cristo y Cristo crucificado —El conflicto de los siglos, pp. 124, 125.

Él quiere que aun en esta vida las verdades de su Palabra se vayan revelando de continuo a su pueblo. Y hay solamente un modo por el cual se obtiene este conocimiento. No podemos llegar a entender la Palabra de Dios sino por la iluminación del Espíritu por el cual ella fue dada. “Las cosas de Dios nadie las conoce, sino el Espíritu de Dios”, “porque el Espíritu escudriña todas las cosas, y aun las cosas profundas de Dios”. 1 Corintios 2:11, 10. Y la promesa del Salvador a sus discípulos fue: “Mas cuando viniere aquél, el Espíritu de verdad, él os guiará al conocimiento de toda la verdad… porque tomará de lo mío, y os lo anunciará”. Juan 16:13, 14 —El camino a Cristo, pp. 109, 110.

La Biblia contiene los principios que cimientan la verdadera grandeza, la verdadera prosperidad, se trate del individuo o del país. La nación que permite la libre circulación de las Escrituras brinda oportunidades para que la mente de la gente se desarrolle y amplíe. La lectura de las Escrituras hace brillar la luz en medio de las tinieblas. Cuando se escudriña la Palabra de Dios, se encuentran verdades vivificadoras. En la vida de aquellos que siguen sus enseñanzas habrá una corriente invisible de felicidad que beneficiará a todos aquellos con quienes lleguen a relacionarse —Dios nos cuida, p. 42.



Domingo 26 de abril - LA BIBLIA COMO NORMA IMPERANTE

Es bueno estudiar detenidamente las enseñanzas de la Escritura e investigar “las profundidades de Dios” hasta donde se revelan en ella, porque si bien “las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios”, “las reveladas nos pertenecen a nosotros”. Deuteronomio 29:29 Pero Satanás obra para pervertir las facultades de investigación del entendimiento. Cierto orgullo se mezcla con la consideración de la verdad bíblica, de modo que cuando los hombres no pueden explicar todas sus partes como quieren se impacientan y se sienten derrotados. Es para ellos demasiado humillante reconocer que no pueden entender las palabras inspiradas. No están dispuestos a esperar pacientemente hasta que Dios juzgue oportuno revelarles la verdad. Creen que su sabiduría humana sin auxilio alguno basta para hacerles entender la Escritura, y cuando no lo logran niegan virtualmente la autoridad de esta. Es verdad que muchas teorías y doctrinas que se consideran generalmente derivadas de la Biblia no tienen fundamento en lo que ella enseña, y en realidad contrarían todo el tenor de la inspiración. Estas cosas han sido motivo de duda y perplejidad para muchos espíritus. No son, sin embargo, imputables a la Palabra de Dios, sino a la perversión que los hombres han hecho de ella —El camino a Cristo, pp. 108, 109.

Cuando surgen errores y son enseñados como verdad bíblica, los que están conectados con Cristo no confiarán en lo que dice el ministro, sino que -como los nobles bereanos- escudriñarán cada día las Escrituras para ver si estas cosas son así. Al descubrir cuál es la palabra del Señor, se pondrán de parte de la verdad. Oirán la voz del verdadero Pastor, que dice: “Este es el camino, andad en él”. De esa manera serán instruidos para hacer de la Biblia su consejero, y no oirán ni seguirán la voz de un extraño —Fe y obras, p. 88.

La Palabra de Dios es verdadera filosofía, verdadera ciencia. Las opiniones humanas y la predicación sensacional valen muy poco. Los que están imbuidos de ella, la enseñarán de la misma manera sencilla que Cristo la enseñó. El mayor Maestro del mundo usaba el lenguaje más sencillo y los símbolos más claros…

El maestro de verdad puede impartir eficazmente aquello que él mismo conoce por experiencia. Cristo enseñaba la verdad porque él mismo era la verdad. Su propio pensamiento, su carácter, la experiencia de su vida, se personificaban en su enseñanza. Así también con sus siervos: los que enseñan la Palabra deben hacerla suya por experiencia personal. Deben saber lo que es tener a Cristo para ellos mismos como sabiduría y justicia y santificación y redención —Consejos para los maestros, pp. 419, 420.

Ha habido una gran falta de investigación profunda de las Escrituras para atesorar gemas de verdad en la mente. Cuánto perdemos todos porque no esforzamos nuestra mente para escudriñar, con mucha oración, la luz divina a fin de entender la santa Palabra de Dios —Mensajes selectos, t. 1, p. 425.



Lunes 27 de abril - LA UNIDAD DE LA ESCRITURA


El Antiguo y Nuevo Testamento están unidos con el broche áureo de Dios. Necesitamos familiarizarnos con las Escrituras del Antiguo Testamento. Debe verse claramente la inmutabilidad de Dios; debe estudiarse la similitud de su trato con su pueblo de la dispensación pasada con el de la presente…

Mediante la obra del Espíritu Santo la verdad es afianzada en la mente e impresa en el corazón del estudiante diligente y temeroso de Dios. Y no solo él es bendecido por esa clase de labor, sino que también son grandemente bendecidas las almas a las cuales comunica la verdad y por quienes un día tendrá que dar cuenta. Los que hacen de Dios su consejero recogen la más preciosa cosecha cuando reúnen los áureos granos de la verdad de la Palabra divina, pues el Instructor celestial está cerca de ellos. El que así se capacita para el ministerio tendrá derecho a la bendición prometida al que conduce a muchos a la justicia —Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, p. 1121.

La historia del Antiguo Testamento se registró en beneficio de las generaciones venideras. También son muy necesarias las lecciones del Nuevo Testamento. Aquí de nuevo Cristo es el Instructor, que conduce a su pueblo para que busque esa sabiduría que viene de lo alto, y para que obtenga esa instrucción acerca de la justicia que modelará el carácter de acuerdo con la semejanza divina. Las Escrituras, tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo, nos enseñan los principios en que se basan tanto la obediencia a los mandamientos como los requisitos para obtener esa vida que se equipara con la de Dios, porque por medio de la obediencia llegamos a participar de la naturaleza divina, y aprendemos a huir de la corrupción que encontramos en el mundo debido a la concupiscencia. Por lo tanto, debemos estudiar sus máximas y obedecer sus mandamientos y principios, que son más preciosos que el oro, para incorporarlos a nuestro diario vivir —Cada día con Dios, p. 252.

El Creador de todas las ideas puede impresionar a diferentes mentes con el mismo pensamiento, pero cada una puede expresarlo de una manera diferente, y sin embargo sin contradicción. El hecho de que existan esas diferencias no debiera dejarnos perplejos o confundidos. Es muy raro que dos personas vean y expresen la verdad de la misma manera. Cada una se ocupa de puntos particulares que su idiosincrasia y educación la capacitan para apreciar. La luz solar que cae sobre diferentes objetos, les da matices diferentes —Mensajes selectos, t. 1, p. 25.

La familiaridad con las Escrituras agudiza la capacidad de discernimiento, y fortifica el alma contra los ataques de Satanás. La Biblia es la Palabra del Espíritu, que nunca dejará de vencer al adversario. Es el único verdadero guía en todos los asuntos de fe y de práctica. La razón por la cual Satanás tiene tanto control sobre la mente y el corazón de los hombres, es que no han hecho de la Palabra de Dios su consejero, y todos sus caminos no han sido probados mediante la prueba verdadera. La Biblia nos mostrará el curso que debemos seguir para llegar a ser los herederos de la gloria —Mente, carácter y personalidad, t. 1, pp. 91, 92.


Martes 28 de abril - LA CLARIDAD DE LA BIBLIA

Hay muchas cosas aparentemente difíciles u obscuras que Dios hará claras y sencillas para los que con esa humildad procuren entenderlas. Mas sin la dirección del Espíritu Santo estaremos continuamente expuestos a torcer las Sagradas Escrituras o a interpretarlas mal. Muchos leen la Biblia de una manera que no aprovecha, y hasta, en numerosos casos, produce un daño patente. Cuando el Libro de Dios se abre sin oración ni reverencia; cuando los pensamientos y afectos no están fijos en Dios, o no armonizan con su voluntad, el intelecto queda envuelto en dudas, y entonces con el mismo estudio de la Biblia se fortalece el escepticismo. El enemigo se posesiona de los pensamientos, y sugiere interpretaciones incorrectas. Cuando los hombres no procuran estar en armonía con Dios en obras y en palabras, por instruidos que sean están expuestos a errar en su modo de entender las Santas Escrituras, y no es seguro confiar en sus explicaciones. Los que escudriñan las Escrituras para buscar discrepancias, no tienen penetración espiritual. Con vista distorsionada encontrarán muchas razones para dudar y no creer en cosas realmente claras y sencillas —El camino a Cristo, pp. 110, 111.

El que presta a las Escrituras una atención detenida y acompañada de oración obtendrá una clara comprensión y un juicio sano, como si al dirigirse a Dios hubiese alcanzado un plano más alto de inteligencia.

Si la mente se dedica a la tarea de estudiar la Biblia, la comprensión se fortalece y se perfeccionan las facultades del raciocinio. Con el estudio de las Escrituras, la mente se expande y se equilibra más que si se dedicara a obtener información de libros que no tienen relación con la Biblia —Consejos para los maestros, p. 437.

Sin el Espíritu de Dios, un conocimiento de su Palabra no tiene valor. La teoría de la verdad, cuando no va acompañada del Espíritu Santo, no puede avivar el alma o santificar el corazón. Uno puede estar familiarizado con los mandamientos y las promesas de la Biblia, pero a menos que el Espíritu de Dios grabe la verdad, el carácter no será transformado. Sin la iluminación del Espíritu, los hombres no podrán distinguir la verdad del error, y caerán bajo las tentaciones maestras de Satanás —Palabras de vida del gran Maestro, pp. 337, 338.

La tardanza del esposo representa la expiración del plazo en que se esperaba al Señor, el contratiempo y la demora aparente. En ese momento de incertidumbre, el interés de los superficiales y de los sinceros a medias empezó a vacilar y cejaron en sus esfuerzos; pero aquellos cuya fe descansaba en un conocimiento personal de la Biblia, tenían bajo los pies una roca que no podía ser barrida por las olas de la contrariedad. “Cabecearon todas, y se durmieron”; una clase de cristianos se sumió en la indiferencia y abandonó su fe, la otra siguió esperando pacientemente hasta que se le diese mayor luz. Sin embargo, en la noche de la prueba esta segunda categoría pareció perder, hasta cierto punto, su ardor y devoción. Los tibios y superficiales no podían seguir apoyándose en la fe de sus hermanos. Cada cual debía sostenerse por sí mismo o caer —El conflicto de los siglos, p. 392.


Miércoles 29 de abril - LA ESCRITURA INTERPRETA A LA ESCRITURA


En Berea Pablo encontró judíos que estaban dispuestos a investigar las verdades que enseñaba. El informe de Lucas declara de ellos: “Y fueron estos más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras, si estas cosas eran así. Así que creyeron muchos de ellos; y mujeres Griegas de distinción, y no pocos hombres”.

La mente de los bereanos no estaba estrechada por el prejuicio. Estaban dispuestos a investigar la verdad de la doctrina presentada por los apóstoles. Estudiaban la Biblia, no por curiosidad, sino para aprender lo que se había escrito concerniente al Mesías prometido. Investigaban diariamente los relatos inspirados; y al comparar escritura con escritura, los ángeles celestiales estaban junto a ellos, iluminando sus mentes e impresionando sus corazones —Los hechos de los apóstoles, p. 188.

Las mentes humanas sin la ayuda especial del Espíritu de Dios considerarán que muchas cosas de la Biblia son muy difíciles de comprender, porque les falta esclarecimiento divino. Los hombres no deben ocuparse de la Palabra de Dios ensalzando su propia manera de obrar, o su propia voluntad, o sus propias ideas, sino deben ocuparse de ella con un espíritu dócil, humilde y santo —Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, p. 931.

Dios ha dado en su Palabra pruebas suficientes del divino origen de ella. Las grandes verdades que se relacionan con nuestra redención están presentadas en ella con claridad. Con la ayuda del Espíritu Santo que se promete a todos los que lo pidan con sinceridad, cada cual puede comprender estas verdades por sí mismo. Dios ha dado a los hombres un fundamento firme en que cimentar su fe…

Si bien es cierto que Dios ha dado pruebas evidentes para la fe, él no quitará jamás todas las excusas que pueda haber para la incredulidad. Todos los que buscan motivos de duda los encontrarán. Y todos los que rehusan, aceptar la Palabra de Dios y obedecerla antes que toda objeción haya sido apartada y que no se encuentre más motivo de duda, no llegarán jamás a la luz —El conflicto de los siglos, p. 517.

El interpretar mal y dar un sentido forzado, verdadero a medias y místico a los oráculos de Dios, es para los agentes humanos un acto que pone en peligro sus propias almas y las de otros. “Porque yo protesto a cualquiera que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios pondrá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas que están escritas en este libro”. Apocalipsis 22:18, 19. Aquellos que por su interpretación humana hacen que la Escritura enuncie lo que Cristo jamás puso en ella, debilitando su fuerza, haciendo que la voz de Dios, oída en instrucciones y amonestaciones, testifique mentira, a fin de no pagar el precio que demanda la obediencia a los requerimientos de Dios, se han convertido en letreros que señalan en dirección equivocada, hacia senderos falsos que conducen a la transgresión y la muerte —La educación cristiana, p. 257.


Jueves 30 de abril - SOLA SCRIPTURA Y ELENA DE WHITE

¿Qué otro libro presenta a los estudiantes ciencia más ennoblecedora, historia más maravillosa? Claramente retrata la justicia, y vaticina la consecuencia de la desobediencia a la ley de Jehová. A nadie se deja en la oscuridad en cuanto a lo que Dios aprueba o desaprueba. Estudiando las Escrituras llegamos a conocer a Dios y somos encaminados hacia la comprensión de nuestra relación con Cristo, quien llevó nuestros pecados, y es el garante, el sustituto de nuestra humanidad caída. Estas verdades atañen a nuestros intereses presentes y eternos. La Biblia descuella entre los libros, y su estudio tiene un valor superior al de otra literatura para dar vigor y expansión a la mente. Pablo dice: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad”… Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra” —La educación cristiana, p. 54.

No ha cambiado en nada el modo en que trabaja Satanás contra Dios y contra su Palabra; se opone hoy tanto como en el siglo XVI a que las Escrituras sean reconocidas como guía de la vida. En la actualidad los hombres se han alejado mucho de sus doctrinas y preceptos, y se hace muy necesario volver al gran principio protestante: la Biblia, únicamente la Biblia, como regla de la fe y del deber. Satanás sigue valiéndose de todos los medios de que dispone para destruir la libertad religiosa. El mismo poder anticristiano que rechazaron los protestantes de Spira procura ahora, con redoblado esfuerzo, restablecer su perdida supremacía. La misma adhesión incondicional a la Palabra de Dios que se manifestó en los días tan críticos de la Reforma del siglo XVI, es la única esperanza de una reforma en nuestros días —El conflicto de los siglos, p. 188.

Vi que Dios sabía que Satanás iba a ensayar todas sus artes para destruir al hombre. Por esto había hecho escribir su Palabra y presentado sus propósitos acerca de la raza humana con tanta claridad que los más débiles no necesitasen errar. Después de haber dado su Palabra al hombre, la había preservado cuidadosamente de la destrucción por Satanás y sus ángeles, o por cualquiera de sus agentes o representantes. Mientras que otros libros podían ser destruídos, este había de ser inmortal. Y al acercarse el fin del tiempo, cuando los engaños de Satanás aumentarían, iba a multiplicarse de tal manera que todos los que lo deseasen pudiesen obtener un ejemplar, y si querían, podían armarse contra los engaños y los prodigios mentirosos de Satanás.

Vi que Dios había guardado en forma especial la Biblia; sin embargo cuando los ejemplares de ella eran pocos, hubo sabios que en algunos casos cambiaron las palabras, pensando que estaban haciendo más claro su sentido, cuando en realidad estaban confundiendo lo que era claro e inclinándolo hacia sus opiniones establecidas, que eran gobernadas por la tradición. Pero vi que la Palabra de Dios, en conjunto, es una cadena perfecta, de la cual una porción se vincula con la otra y la explica. Los verdaderos buscadores de la verdad no necesitan errar; porque no solo es la Palabra de Dios clara y sencilla al presentar el camino de la vida, sino que el Espíritu Santo es dado como guía para comprender el camino de la vida en ella revelado —Primeros escritos, pp. 220, 221.