2 de Enero 2020

La verdadera autoestima

"Y el segundo es semejante: 'Amarás a tu prójimo como a ti mismo' "
(Mateo 22:39).



El mandato: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", sugiere que el amor hacia nuestros semejantes debe ser amplio y generoso, pues todo ser humano cuenta con una medida razonable de amor hacia sí mismo. Es una comparación similar a la que usa Pablo cuando dice que "los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos" (Efe. 5:28, énfasis añadido), pues es natural que cuidemos y protejamos nuestro cuerpo, buscando el bienestar y evitando el dolor.

Sin embargo, hay excepciones a esta regla. Hay personas que, afectadas por desequilibrios emocionales, se desprecian a sí mismas. Hemos encontrado jóvenes de apariencia hermosa, con grandes habilidades académicas y musicales, así como dotes de liderazgo que están convencidos de una supuesta fealdad, torpeza, carencia de talento musical e incapacidad de dirigir un grupo. Esos son los resultados de la autoestima pobre. Es más, hay quienes alcanzan el extremo de desear la muerte y expresan tendencias, o incluso intentos, suicidas. Estos pueden llegar a aborrecerse a sí mismos y, por lo tanto, no podríamos invitarlos a que amaran al prójimo "como a sí mismos", pues estaríamos pidiéndoles que odiasen a su prójimo.

Pero ¿qué significa amarse auno mismo? Para algunos, supone cuidar su apariencia y prolongar la juventud tanto como sea posible. Después de que el bótox y los lifting han estado en uso durante años, empezamos a ver que este tipo de amor a uno mismo conlleva consecuencias adversas. En Hollywood, estas caras retocadas preocupan a los directores de cine, pues les resulta imposible tomar primeros planos faciales que reflejen emociones claras. Es más, hay estudios que muestran que, aparte de limitar la expresión verbal, también limitan la experiencia emocional. Se han observado tomografías cerebrales en las que los centros de la emotividad no solo son motivados por la voluntad y los pensamientos propios, sino también por medio de la expresión facial; y cuando esta es deficiente, la sensación emocional se percibe solo a medias.

Llegar a extremos de este tipo de amor hacia uno mismo no parece la mejor solución a la autoestima empobrecida.

El amor hacia uno mismo del que habla la Biblia debe traducirse en reconocer los dones recibidos por el Creador, ser consciente de su valor, aceptarlos con gusto y utilizarlos para el servicio a los demás y para la gloria de Dios.

Pensemos hoy en nuestras fortalezas, todas de origen divino. Agradezcámosle a Dios lo que nos ha otorgado y roguémosle que nos presente las oportunidades precisas para ponerlas en función de acuerdo con su voluntad.