29 de Abril 2020 Mes dedicado a los Principios y valores

Una buena conciencia

"Tened buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestrabuena conducta en Cristo"
(1 Pedro 3:16).


La conciencia moral es la capacidad de juzgar las acciones propias o ajenas, como buenas o malas, conectas o incorrectas. Como cualquier otra capacidad es algo que se puede desarrollar o atrofiar, y su crecimiento puede ser sano o enfermizo. Muchas personas se creen justas porque la voz de su conciencia les dice que lo son: pero lo cierto es que. a menos que dicha voz esté en sintonía con los principios de las Santas Escrituras, resultarán engañadas. Otras, viven siendo acusadas por sus propias conciencias, mientras que podrían librarse de los sentimientos de culpa si tan solo confiaran en los méritos y el perdón del Salvador.

Jerónimo de Praga había educado su conciencia para ser sensible a la voz del Espíritu Santo. Consideraba las Escrituras como norma suprema de conciencia y. hacia fines de la Edad Media, denunció la iglesia de su época por atribuirse el poder de reemplazarla. Así enseñaba la validez de los principios divinos sobre los humanos y denunciaba las abominaciones que se toleraban en nombre de la religión. Tildado de hereje y rebelde, fue puesto en prisión con el fin de que se retractara de su postura. Gravemente enfermo, y con el fin de librarse de sus sufrimientos, en un intento de complacer simultáneamente a sus perseguidores y a su conciencia, accedió a retractarse de todas sus ideas, con excepción de aquellas derivadas de la Santa Palabra. Sin embargo, tal intento no convenció a sus acusadores, ni mucho menos a su conciencia. En un segundo concilio inquisidor con sinceridad y coraje reconoció que si de algo debía retractarse era de no haber sido más valiente para enfrentar con verdad y valor el friego de la hoguera.

Jerónimo de Praga fue un hombre culto y rico, reconocido por su elocuencia, que prefirió ser fiel a Dios antes que evadir el castigo de una muerte cruel. ¡Y cuántos para evitar burlas, incomodidades, pérdidas económicas o sufrimiento, sacrifican los dictados de la razón y de la conciencia! Los buenos principios se dejan a un lado para favorecer el interés personal o los beneficios temporales, perdiendo simultáneamente la vida eterna.

Hoy podemos adquirir una buena conciencia mediante la obediencia a la Palabra de Dios y la santa Ley quedará escrita en nuestro corazón (Jer. 31:33). Porque es nuestra la bendita promesa: "Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros" (Eze. 36:26). podemos adquirir una buena conciencia en sintonía con los principios divinos.