27 de Abril 2020 Mes dedicado a los Principios y valores

Integridad

"Mejor es el pobre que camina en integridad que el fatuo de labios perversos"
(Proverbios 19:1).


Hijo del sacerdote Hilcías. Jeremías fue un profeta hebreo cuya misión, asignada por Dios, fue llamar al arrepentimiento al pueblo de Judá y especialmente a sus gobernantes. Pero su mensaje de reprensión no agradó a sus oyentes, quienes estaban acostumbrados a escuchar mentiras, lisonjas y halagos provenientes de los falsos profetas (Jer. 23). Tanto les incomodaron sus palabras que "cuando terminó de hablar Jeremías todo lo que Jehová le había mandado que hablara [...] le echaron mano, diciendo: '¡De cierto morirás!'" (Jer. 26:8): y hasta "el rey procuró matarlo" (vers. 21).

Pensar que. si hubiese adulado a las personas, habría ganado muchos "amigos": si hubiese dicho cosas agradables, habría infundido esperanza o. mejor dicho, falsas esperanzas a sus coetáneos. Sin embargo. Jeremías prefirió la cárcel antes que la hipocresía, y "comer barro", antes que las mentiras. Sí. literalmente, el profeta se fue hundiendo en el cieno del pozo donde lo arrojaron. Sus vivencias quedaron registradas en el libro de Lamentaciones: "Me ataron vivo en una cisterna, y la cerraron con una piedra. Las aguas cubrieron mi cabeza, y dije: '¡Muerto soy!' " (Lam. 3:53. 54).

A pesar de ello. Jeremías mantuvo su integridad y recibió la visita divina en la misma cisterna donde se encontraba, obteniendo ánimo y consuelo. "Jehová. tu nombre invoqué desde la cárcel profunda, y oíste mi voz. [...] pues te acercaste el día que te invoqué y dijiste: 'No temas' " (vers. 55-57).

Muchos se consideran íntegros al no practicar el robo, la fornicación o el adulterio: no obstante, la integridad abarca mucho más que ello. Dante Alighieri describe en La divina comedia, el descenso al infierno a través de una jerarquía de pecados. A medida que se va acercando al centro del infierno, aparecen pecados cada vez más graves. Curiosamente, según la lógica de Dante, un adulador sería más culpable que un homicida o un tirano.

En nuestros días, las mentiras, las lisonjas y la hipocresía pueden ser justificadas por el principio darwiniano de la supervivencia. Si el fin justifica los medios, entonces mentir, adular o buscar amistades por conveniencia es justificado para sobrevivir, prosperar o alcanzar mayores logros.

La Biblia advierte sobre aquellos "cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho*' (Jud. 16): y señala que es mejor padecer haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal (1 Ped. 3:17).

Ciertamente andar en integridad puede reportar daños o conflictos, pero puedes estar seguro que. en medio de las pruebas. Dios nunca te abandonará.