Lección 6- MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

RESEÑA

RESEÑA Texto clave: Apocalipsis 6:17.
Enfoque del estudio:
Apocalipsis 7 responde la pregunta de Apocalipsis 6:17: ¿Quién podrá sostenerse en pie en la segunda venida de Jesús?

Introducción: Apocalipsis 7 revela la importancia de ser sellado para sobrevivir a las calamidades que acompañan la Segunda Venida. Temática de la lección:

COMENTARIO

El capítulo 7 se inserta como un paréntesis entre el sexto sello (Apoc. 6:12-17) y el séptimo (8:1). El capítulo 6 termina en el momento en que los adversarios de Dios les piden a las rocas y las montañas que los oculten del rostro de Dios y de la ira del Cordero (vers. 15, 16). Finalmente concluye con una declaración conmovedora: “Porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?” (vers. 17). El capítulo 7 responde esa pregunta con la aparición de dos grupos, los 144.000 (7:4-8) y la gran multitud (vers. 9-14). Para sobrevivir a las calamidades que acompañan a la Segunda Venida, es necesario ser sellados (vers. 1-3). El resultado final es un pueblo que se presenta irreprensible ante el Trono de Dios (14:5) y lo sirve en su Templo (vers. 15). El propósito de Apocalipsis 7 y 14, dentro de su contexto más amplio, es identificar cómo será el pueblo de Dios justo antes de la Segunda Venida.

Desarrollo de los temas principales de la Lección 6:

I. El significado de los sellos y del sellamiento En el mundo antiguo, los libros se sellaban principalmente por dos motivos: para ocultar su contenido (Isa. 29:11; Apoc. 10:4) o para validar los contenidos auténticos u oficiales (1 Rey. 21:8; Est. 8:8; Jer. 32:44). El propósito básico de sellar el libro de Apocalipsis 5 parece que es ocultarlo. El libro ya fue validado por estar en posesión de Dios. Romper los sellos y abrir el libro pondría su contenido a la vista.
Un uso más simbólico de la palabra sellamiento tenía que ver con las personas. Sellar a una persona podía ser una señal de propiedad (Efe. 1:13; 4:30; 2 Tim. 2:19; Apoc. 14:1) o una señal de protección (Eze. 9:4-6). En el judaísmo antiguo, el sellamiento se relacionaba con la circuncisión.
En el cristianismo del siglo II, el sellamiento estaba asociado con el bautismo. Por ende, el hecho de que Dios selle a las personas sería una señal de que pertenecen a Dios (2 Tim. 2:19; Apoc. 9:4) y de que Dios conoce a los que le pertenecen. En un sentido espiritual, el sellamiento ratifica la posición de una persona ante Dios. Pero el sellamiento de Apocalipsis 7 es diferente. Aquí los “siervos de nuestro Dios” (vers. 3; ya sellados en el primer sentido) son sellados como una protección contra las calamidades que acompañan al tiempo del fin (6:15-7:3). Ver el punto 1 de la sección “Aplicación a la vida”.

II. Efesios 4:30 y el Conflicto Cósmico Teniendo en cuenta el análisis anterior, a algunos quizá les sorprenda que la lección haga referencia a Efesios 4:30 en el contexto de este sellamiento de protección en el tiempo del fin. El contexto de Efesios 4:30 es una lista de conductas morales que afligen al Espíritu (4:25- 5:2). Pero hay un elemento apocalíptico en esta lista de conductas.
Los creyentes no deben darle ningún “lugar al diablo” (4:27) sino que deben ser imitadores de Dios (5:1). Por lo tanto, la aflicción del Espíritu está dentro del contexto del conflicto cósmico entre Dios y Satanás. El creyente debe imitar el carácter de Dios (verdad, honestidad, lenguaje elegante y alentador, bondad, benignidad, perdón, amor, abnegación), en vez del carácter de Satanás (mentira, enojo, robo, lenguaje abusivo, amargura, insensibilidad, difamación, odio). Al igual que en el libro de Apocalipsis, las pequeñas batallas diarias relacionadas con la formación del carácter están ligadas al conflicto universal mucho mayor.

III. El número 144.000 ¿es literal o simbólico? Se prefiere una lectura simbólica del número.

IV. Los 144.000 y la gran multitud ¿son dos grupos diferentes o dos formas de describir al mismo pueblo de Dios del tiempo del fin?

Algunos creen que los dos grupos son diferentes; otros creen que son lo mismo. En esta lección, primero consideraremos dos argumentos a favor de que los dos grupos son lo mismo.
Los términos utilizados para el pueblo de Dios del tiempo del fin a menudo son intercambiables en Apocalipsis. Juan nunca ve a los 144.000 en el capítulo 7. Escucha el número (Apoc. 7:4), pero “después de esto”, cuando mira, ve a un grupo que nadie puede contar, una gran multitud (vers. 9). Este parece ser un patrón literario en Apocalipsis. Juan escucha una cosa (león) y luego ve lo contrario (cordero); pero las dos son formas diferentes de describir una misma realidad (Apoc. 5:5, 6; ver, además, 1:10-12; 17:1, 3).
Por otro lado, hay muchos que creen que los 144.000 y la gran multitud son dos grupos diferentes: el primero representaría al pueblo de Dios en el tiempo del fin y el segundo representaría al pueblo de Dios a través de todas las edades. Quienes apoyan esta postura gene- ralmente señalan las diferencias entre los grupos. Los 144.000 son un número tomado de las doce tribus de Israel que son vistas en la Tierra y que aparecen antes de que se liberen los cuatro vientos. En contraste, la gran multitud no puede ser contada, está compuesta por todas las naciones, se la ve delante del Trono y aparece después de la gran tribulación. Además, Apocalipsis 14:1 al 5 posteriormente distingue a los 144.000 de ese grupo.

V. Romanos 3:19 al 24 y el significado de “sin mancha” (Apoc. 14:5).

Romanos 3 deja en claro que nada que un ser humano pueda hacer lo justifica delante de Dios (Rom. 3:20). Todos pecaron y, por lo tanto, están destituidos de la gloria de Dios (vers. 23). El tiempo presente de “destituidos” (husterountai, en griego) significa que siempre necesitaremos un Salvador y el perdón que su sacrificio nos ha provisto. Eso cambiará recién cuando los pecados sean borrados y se nos dé el toque final de la inmortalidad. Por consiguiente, “sin mancha” no significa sin necesidad de perdón. Implica la clase de lealtad en la que uno preferiría morir antes que pecar. Los 144.000 confían en Jesús para conservar sus vestiduras limpias (Apoc. 7:14) y son inflexibles en su obediencia a aquel que los redimió (14:4, 5). Es la justicia de Jesús, a fin de cuentas.

APLICACIÓN A LA VIDA