Lección 3- MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

RESEÑA

Texto clave: Apocalipsis 3:21.

Enfoque del estudio: La semana pasada vimos el primero de los mensajes a las siete iglesias. En esta lección, estudiaremos los mensajes dos al siete (Apoc. 2:8-3:22).

Introducción: Los mensajes a las siete iglesias han animado al pueblo de Dios a lo largo de los siglos. Nos aseguran que Dios está sumamente interesado en el funcionamiento de su iglesia. Él conoce todos sus desafíos, y está ansioso por brindar consejos y preciosas promesas a todos los que lo escuchen.

Temática de la lección:

I. El quiasma de las siete iglesias

Los mensajes a las siete iglesias tienen un estilo típicamente hebreo en su estructura (para más detalles, ver la sección “Comentario”).

II. Aliento en medio de las dificultades

Los mensajes a las siete iglesias muestran decadencia espiritual, y un aumento correspondiente en la cantidad y el peso de las promesas hechas a cada iglesia.

III. El mayor progreso del cristianismo y sus consecuencias contemporáneas

El mensaje a Filadelfia pronosticó un tiempo de gran progreso misionero. Pero, ese avance incluía aspectos que, en la actualidad, han puesto al cristianismo a la defensiva.

IV. El mensaje a Tiatira es diferente

Las iglesias, en general, exhiben decadencia espiritual. Eso también se manifiesta en los mensajes a Éfeso, a Pérgamo y a Sardis. Sin embargo, el mensaje para Tiatira se desvía de ese patrón en un par de elementos clave.

V. Laodicea y la era final de la historia de la Tierra

Las evidencias textuales apoyan la idea de que Laodicea representa a la iglesia del fin de la historia.

Aplicación a la vida: La inclusión de Jezabel en el mensaje a Tiatira invita a los estudiantes a reflexionar sobre el papel de las cuatro mujeres de 37 Apocalipsis. También se invita a los adventistas del séptimo día a aplicar el mensaje de Laodicea a sí mismos.

COMENTARIO

Los mensajes a las siete iglesias tienen una estructura común, cuya forma es similar a las cartas antiguas: Jesús

En los mensajes cuatro al siete (comenzando con Tiatira), el quinto y el sexto componentes están en orden inverso.

Desarrollo de los temas principales de la Lección 3:

I. El quiasma de las siete iglesias

Los mensajes a las siete iglesias tienen una estructura cuya forma literaria se basa en la lógica hebrea. En el pensamiento occidental, A + B = C. Pero en la lógica hebrea, A + B = A mejorado. Esta forma literaria se llama quiasma (de la letra griega X, que se pronuncia “qui”). Los escritores producen quiasmas cuando razonan completando el círculo y vuelven al punto inicial de un argumento. El primer punto es similar al último punto. El segundo punto es similar al penúltimo punto, y así sucesivamente; por ende, el punto culminante está en el centro en vez de al final. Quizá no sea casual que la forma del candelabro de siete brazos del Tabernáculo sea análoga a un quiasma literario.

La carta a Esmirna (la segunda) tiene muchas similitudes con la carta a Filadelfia (la sexta); ambos son mensajes mayormente positivos. Las cartas a Pérgamo (tercera carta) y a Sardis (quinta carta) son para las iglesias con gran decadencia. El mensaje a Tiatira (la cuarta iglesia, en el centro) es el doble de largo que los demás y es diferente de todos los otros mensajes (ver el tema IV). Esta disposición significa que la primera y la última cartas (para Éfeso y para Laodicea) también son similares. Esta estructura sugiere que Laodicea, al igual que Éfeso, padece de deficiencia de amor.

II. Aliento en medio de las dificultades

Al observar a las siete iglesias como un todo, parecen estar en un estado de decadencia, y las reprensiones de Jesús se vuelven cada vez más graves. Las iglesias de Éfeso y de Esmirna son fieles; el único defecto que tiene Éfeso es su falta de amor. Pero, a medida que revisamos los mensajes a las iglesias, las cosas parecen empeorar desde Pérgamo, pasando por Sardis, hasta llegar a Laodicea, donde a Jesús no se le ocurre nada bueno que decir de la iglesia. Si bien el mensaje a Filadelfia es positivo, esta es mucho más débil que Esmirna. En el mensaje a Éfeso, Jesús anhela su arrepentimiento. Laodicea hace que Jesús sienta ganas de vomitar. Esta descripción gráfica es una imagen verbal fuerte. Sin embargo, esta imagen lleva a la parte más alentadora de los mensajes a las siete iglesias. La primera iglesia tiene una promesa: el árbol de la vida. La segunda tiene dos: la corona de la vida y la liberación de la segunda muerte. La tercera iglesia, tres: el maná oculto, la piedra blanca, el nombre nuevo. La cuarta iglesia recibe cuatro promesas; la quinta recibe cinco; la sexta, seis. Cada iglesia recibe más promesas que la anterior; y la séptima iglesia, Laodicea, obtiene la más elevada de todas: sentarse con Jesús en su Trono. A medida que empeora la condición de las iglesias, a medida que las reprensiones de Jesús se vuelven más severas, las promesas de Jesús sobreabundan. Cuanto más se agravan las cosas, mayores son la gracia y el poder que Dios ejerce. Mientras más profundos sean los problemas que podamos tener en la vida, más poderosa es la gracia de Jesucristo. Este mensaje nos habla hoy con tanto poder como lo hizo en la antigüedad.

III. El mayor progreso del cristianismo y sus consecuencias contemporáneas

La lección resalta el hecho de que el mensaje a Filadelfia se aplica al gran reavivamiento del protestantismo durante los siglos XVIII y XIX. Este reavivamiento motivó a la iglesia a llevar el evangelio a todo el mundo; y resultó en la mayor expansión del cristianismo desde la época de Pentecostés. Pero, había un costado oscuro en esta expansión. Con demasiada frecuencia, los esfuerzos misioneros se implementaron en función de la expansión colonial de la civilización occidental, tanto en el ámbito económico como en el político. Como resultado, muchos no cristianos en la actualidad consideran que el cristianismo es una herramienta utilitarista del imperialismo occidental, en vez de un movimiento humilde y modesto que busca mejorar la vida de los demás. Esta actitud está cada vez más presente, incluso en las partes más “cristianas” del mundo. El cristianismo, en general, se encuentra hoy a la defensiva. En este contexto, la manipulación o la participación política de cualquier índole por parte de la iglesia influye en los estereotipos negativos que han surgido. El mensaje del evangelio no debe depender del apoyo político y económico para tener éxito. Se ha visto forzado a volver al plan original de Jesús, de depender de su “poder [que] se perfecciona en la debilidad” (2 Cor. 12:9).

IV. El mensaje a Tiatira es diferente

Como se mencionó anteriormente, las iglesias de Apocalipsis, en general, muestran decadencia espiritual. Este declive también se manifiesta con claridad en los mensajes a Éfeso, a Pérgamo y a Sardis. Sin embargo, en varios sentidos, el mensaje a Tiatira va en contra del ya establecido patrón estructural de los mensajes anteriores. En primer lugar, el mensaje a Tiatira es el doble de largo que los otros seis. Esta extensión se ajusta a su papel en el centro del quiasmo y al largo período de persecución que representa durante la historia cristiana. En segundo lugar, Tiatira es la única iglesia a cuyos miembros fieles se los llama “remanente” (el “resto” [loipois, en griego], Apoc. 2:24, NVI); esto muestra que, incluso durante este período oscuro, Dios tenía seguidores fieles. En tercer lugar, Tiatira es la única iglesia de la cual Jesús dice que sus “obras postreras son más que las primeras” (Apoc. 2:19). Mientras que todas las iglesias anteriores estaban en decadencia o se mantenían estables, Tiatira ya estaba mejorando. Este mensaje positivo, situado en el centro de la historia de las siete iglesias, significa que Dios está sacando a la gente de la apostasía y, a través de los mensajes posteriores, está preparando a la iglesia para la segunda venida de Jesús. Mientras que Satanás acusa a los seguidores de Dios a fin de desalentarlos y distraerlos, Jesús y el Espíritu Santo los reprenden para animarlos y sanarlos.

V. Laodicea y la era final de la historia de la Tierra

Como adventistas del séptimo día, a menudo hemos considerado que el mensaje a Laodicea se aplica especialmente a nosotros en el tiempo del fin. Una de las mejores evidencias de esto es la conexión entre Apocalipsis 3:18 y 16:15. Ningún otro texto bíblico contiene las cuatro palabras principales que se encuentran en estos dos pasajes. Ambos versículos incluyen las palabras griegas para “ver” (blepô), “vestiduras” (himation), “vergüenza” (aischunê, aschêmosunê) y “desnudez” (gumnotês, gumnos). Esta inclusión tiene una similitud sorprendente. En medio de los versículos que hablan del Armagedón (Apoc. 16:14- 16), y utilizando el lenguaje de Laodicea (vers. 15; comparar con 3:18), hay un llamado a velar durante el tiempo del fin. Este llamado es una evidencia sorprendente de que Laodicea representa a la iglesia final de la historia de la Tierra.

APLICACIÓN A LA VIDA

1. ¿Cuántas mujeres se describen en el libro de Apocalipsis, y cuáles son sus roles en el mensaje del libro?
Hay cuatro mujeres que se describen en Apocalipsis. Dos son personajes positivos y dos son negativos. La primera es Jezabel, la líder de la oposición a los fieles en Tiatira (Apoc. 2:20-23). La segunda es la mujer piadosa de Apocalipsis 12 (vers. 1, 2, 5, 6, 14-17). La tercera es la ramera Babilonia (17:1-7, 16). La cuarta es la esposa del Cordero (19:7, 8). En última instancia, las cuatro se vinculan con la iglesia, ya sea en forma positiva o negativa. Jezabel, la adversaria de Tiatira, se adelanta a la ramera Babilonia, que está vestida como el sumo sacerdote (17:4). Si la primera parte de Tiatira representa a la iglesia medieval, entonces las dos imágenes están muy relacionadas. La oposición a Cristo a menudo adopta un aspecto cristiano. Asimismo, la mujer de Apocalipsis 12 representa al pueblo fiel de Dios a lo largo de la historia. La esposa del Cordero, en Apocalipsis 19:7 y 8, representa a los fieles de Dios al final de la historia, simbolizada por la Nueva Jerusalén. Por lo tanto, tiene sentido que la mujer de Apocalipsis 17 represente a todos los que se oponen a Dios, especialmente los poderes religiosos que se unen con los poderes mundanos seculares, y forman la Babilonia del tiempo del fin. La “mujer”, en Apocalipsis, representa a los que profesan ser seguidores de Cristo; sin embargo, según cuál mujer, esa profesión probablemente no sea sincera.

2. ¿De qué modo nosotros, los adventistas del séptimo día, deberíamos aplicar a nosotros mismos el mensaje de Apocalipsis 3:18 al 21? ¿Qué nos enseña este pasaje? El oro puede expresar el valor que tenemos ante los ojos de Dios, así como la fe que se ha sometido a un proceso de refinación y purificación. Las vestiduras blancas representan la justicia de Cristo que se nos concede; y el colirio para los ojos, el discernimiento espiritual, que nos ayuda a ver claramente nuestra necesidad de Cristo. Aunque Jesús disciplina si es necesario (Apoc. 3:19), nunca obliga a nadie a seguirlo. Él invita amablemente y deja la decisión en nuestras manos (vers. 20). Y nos promete cumplir con todas las promesas. Si invitamos a Jesús a reinar en nuestro corazón y a vencer (vers. 21), participaremos de su Trono. Según lo expresado por el oro puesto a prueba en el fuego, Dios ve un valor infinito en nosotros.

3. ¿Qué estímulo podemos recibir al percatarnos de que, en la antigüedad, muchos cristianos permanecieron fieles a Dios en medio de ciudades impías?