Lección 1- MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

RESEÑA

Texto clave: Apocalipsis 1:1.

Enfoque del estudio: En esta lección, nuestra atención se centrará en el prólogo (Apoc. 1:1-8) y en el libro de Apocalipsis en su conjunto.

Introducción: El prólogo de Apocalipsis (Apoc. 1:1-8) presenta los temas principales del libro en un lenguaje relativamente sencillo. Estos versículos no contienen bestias terroríficas, ni viajes celestiales, ni secuencias de siete. Sí describen la manera en que nos llegó el libro (Apoc. 1:1-3), quién lo envió a las iglesias (vers. 4-6) y de qué forma culminarán los acontecimientos descritos en el libro (vers. 7, 8). El prólogo expresa la centralidad de Jesucristo en todo el libro y, en un lenguaje sencillo, prepara al lector para lo que vendrá a continuación.

Temática de la lección:

COMENTARIO La introducción de esta Guía de Estudio de la Biblia nos dice que el conjunto de lecciones se basa en el concepto adventista de inspiración, en el método historicista de interpretación profética, en la estructura organizativa única de Apocalipsis y en un enfoque cristocéntrico de interpretación. La misma estructura general de Apocalipsis respalda el método historicista. El libro comienza con las siete iglesias (Apoc. 1:9-3:22), que hacen referencia a la situación de la época de Juan y describen proféticamente la situación de la iglesia a lo largo de la historia hasta el tiempo del fin. Los sellos y las trompetas también abarcan el período desde los días de Juan hasta el tiempo del fin (Apoc. 4:1-11:18). Finalmente, la segunda mitad del libro (Apoc. 12:1-22:21) se centra mayormente en los últimos días de la historia de la Tierra y más allá. La alusión a Daniel 2 en el primer versículo del libro también respalda este método (este punto se desarrolla a continuación, en el tema III).

Desarrollo de los temas principales de la Lección 1:

I. Jesús es la figura central de Apocalipsis (Apoc. 1:1, 5-7) El libro comienza con una cadena de revelación cuyo centro es Jesús. Él es la primera persona que se menciona en el libro y quien le comunica la revelación a Juan (Apoc. 1:1). Lo que Dios le dio a Jesús se llama “la revelación de Jesucristo” (1:1). Lo que Jesús le transmitió a Juan se llama “el testimonio de Jesucristo” (vers. 2). Lo que Juan transmitió a sus lectores fueron “las palabras de esta profecía” (vers. 3). Esta cadena de revelación es importante para los Adventistas del Séptimo Día. Indica claramente que este “testimonio de Jesucristo” incluye el libro de Apocalipsis en sí, como también el don profético que Juan recibió (1:2). El remanente de Apocalipsis 12:17 también tendría, más adelante, el “testimonio de Jesucristo”: un don profético similar al que tuvo Juan, que también produciría escritos inspirados. Por lo tanto, el prólogo señala que Jesús es la figura central de Apocalipsis. El libro es una revelación de Jesús y acerca de Jesús (Apoc. 1:1). Jesús está calificado para su papel especial por su muerte, su resurrección y su reinado celestial (vers. 5). Finalmente, también vendrá en las nubes (vers. 7). II. El libro se refiere a acontecimientos futuros Apocalipsis 1:1 nos dice que uno de los propósitos principales del libro es “manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pron- Material auxiliar para el maestro // Lección 1 to”. Desde la perspectiva de Juan, estos acontecimientos están en el futuro. Pero ¿qué quiere decir el texto con “pronto”? ¡Los dos mil años que han pasado desde que se escribió Apocalipsis no parecen ser pronto! Por ende, la palabra “pronto” debe ser, evidentemente, desde la perspectiva de Dios, en la que mil años es como un día (2 Ped. 3:8). Sin embargo, desde nuestra perspectiva, el regreso de Jesús también siempre ha sido pronto. No sabemos cuándo vendrá Jesús realmente, pero sí sabemos que, en términos de nuestra experiencia consciente personal (Ecl. 9:5), nos parecerá que viene un instante después de morir. Para cada uno de nosotros, en forma individual, la Segunda Venida no es más que unos pocos momentos después de la muerte. Entonces, la oportunidad de prepararnos para su venida es ahora, no en alguna ocasión futura. Si no se especificara que la venida de Jesús será pronto, muchos demorarían en prepararse para su regreso. III. La visión se da en lenguaje simbólico En general, la mejor manera de abordar las Escrituras es tomar todo literalmente, a menos que, de una manera intencional, el texto muestre simbolismos. En Apocalipsis, el primer versículo indica que debemos abordar el libro con el enfoque contrario. Apocalipsis 1:1 nos dice que toda la visión que Juan recibió fue “manifestada” (del griego esêmanen) por Dios o por Jesús. La definición principal de la palabra “manifestar” es “dar a conocer algo mediante señales, palabras o acciones”. Por consiguiente, en Apocalipsis, la mejor manera de abordar el texto es tratar todo como un símbolo, a menos que sea evidente que se pretenda un significado literal (por ejemplo: “Jesucristo”, en Apoc. 1:1, debería tomarse literalmente). Esta idea adquiere una forma aún más clara cuando el lector descubre una alusión a Daniel 2 en el primer versículo del libro. El otro lugar de la Biblia que combina la palabra “manifestar” con la inusual expresión “que deben suceder pronto” (Apoc. 1:1; a dei genesthai, en griego) es Daniel 2:45. El sueño de Nabucodonosor sobre una gran imagen origina el incidente en el que Dios le “manifest[ó]” (Dan. 2:45; Apoc. 1:1) lo que debe suceder en los últimos días. Lo que iba a “acontecer en lo por venir” en Daniel es, ahora, “pronto” en Apocalipsis. Por consiguiente, en el mismo comienzo del libro de Apocalipsis, nos encontramos con una poderosa alusión a Daniel 2. Esta referencia enlaza los dos libros como obras complementarias. Si bien Apocalipsis hace alusión a muchos de los profetas, hay un vínculo especial entre Apocalipsis y el libro de Daniel. Por lo tanto, cabría esperar que parte del simbolismo de Apocalipsis marque las secuencias de la historia que van desde la época del profeta hasta el tiempo del fin. Lección 1 // Material auxiliar para el maestro 14 IV. La trilogía de Dios Apocalipsis 1:4 al 6 abre el libro con una descripción triple de la Trinidad. En primera instancia, hay una descripción de personas: el Padre (el que es, y que era y que ha de venir), el Espíritu Santo (representado por los siete espíritus) y Jesucristo. A Jesucristo se lo menciona en último lugar porque es el sujeto de las siguientes dos descripciones. Luego viene una descripción de cualidades que fundamentan el papel que desempeña Jesús en Apocalipsis. Él es quien murió (el testigo fiel/mártir; martys, en griego), quien resucitó (el “primogénito de los muertos”) y quien se reunió con el Padre en su Trono (“el soberano de los reyes de la tierra”). La muerte y la resurrección de Jesús proporcionan el fundamento de su reinado celestial. La última es una descripción de acciones. Jesús nos ama (en el griego, en tiempo presente); nos libró, o “lavó” (dos palabras griegas distintas que suenan igual, pero que tienen una letra diferente), de nuestros pecados con su sangre; y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios. El resultado final del amor de Jesús, expresado en su muerte y su resurrección, es enaltecer a su pueblo al estado más elevado posible: el de reyes y sacerdotes. V. El regreso de Jesús La imagen del regreso de Jesús en Apocalipsis 1:7 se basa en alusiones a Daniel 7 y a Zacarías 12. Evidentemente, el “él” de Apocalipsis 1:7 se refiere a Jesús, ya que ha sido el sujeto de los dos versículos anteriores. “Viene con las nubes” nos recuerda al Hijo del Hombre que viene con las nubes hasta el Anciano de Días y recibe dominio sobre los reinos de la Tierra (Dan. 7:13, 14). En Apocalipsis, el derecho de Jesús a gobernar sobre la Tierra se reconoce, en el cielo, en el momento de su ascensión (Apoc. 5) y, en la Tierra, en la Segunda Venida (Apoc. 1:7). La alusión a Zacarías es especialmente interesante. Observa los paralelismos entre Zacarías 12 y el libro de Apocalipsis. En Zacarías 12:7 y 8, Jehová es el que viene. En Apocalipsis, es Jesús. En Zacarías 12:10, Jehová es quien es traspasado; en Apocalipsis, Jesús. En Zacarías, son los habitantes de Jerusalén quienes ven venir a Dios (Zac. 12:8-10); en Apocalipsis, es toda la Tierra la que ve venir a Jesús. En Zacarías 12:11 y 12, los clanes de Jerusalén son los que lloran; en Apocalipsis, son las tribus de toda la Tierra las que se lamentan. Por lo tanto, en el uso que hace Apocalipsis del Antiguo Testamento, hay un giro en el énfasis: de Jehová a Jesús. También hay un giro similar de las cosas literales y locales de Israel al impacto espiritual mundial del evangelio y la iglesia.

APLICACIÓN A LA VIDA 1. Esta lección se enfoca en el comienzo del libro de Apocalipsis, o prólogo (Apoc. 1:1-8). Una forma de comenzar sería preguntar: ¿Cuál es tu historia bíblica preferida? Los alumnos podrían responder: “El bebé Moisés entre los juncos”; “La prueba de la comida para Daniel y sus tres amigos de Daniel 1”; “La unción de David, el pastorcillo”; o “Los ángeles que visitan a los pastores cuando Jesús nació”. ¿De qué modo el comienzo de una historia bíblica o de un libro afecta la forma en que entiendes el resto de la historia? 2. La lección resalta dos cosas que son muy importantes en el libro de Apocalipsis: (a) la centralidad de Jesucristo; y (b) la lectura historicista del libro de Apocalipsis. El maestro puede invitar a sus alumnos a analizar preguntas como: ¿Qué valor ofrece el enfoque historicista en el mundo actual? ¿De qué modo los detalles históricos de la interpretación historicista de Apocalipsis exaltan a Jesucristo como el centro de toda esperanza? Algunas respuestas a la primera de estas preguntas podrían ser: El enfoque historicista: (a) responde las tres grandes preguntas filosóficas: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? y ¿Hacia dónde voy?; (b) nos ayuda a ver la mano de Dios en la historia; (c) en medio del caos, nos da confianza en que Dios todavía tiene el control de la historia; y (d) nos da confianza en que, así como Dios ha estado activo a lo largo de la historia, la esperanza que tenemos para el fin también es segura. Lección 1 // Material auxiliar para el maestro 16