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El evangelio de Patmos

El tema central de Apocalipsis (1:1a).


El libro comienza con la afirmación inicial: "la rcvclación de Jesucristo". Esta declaración genera el título del libro. La palabra griega apokálupsis (apocalipsis) significa "revelar", "destapar/descubrir", o "quitar el velo". Así, Apocalipsis es develar a Jesucristo.

En el lenguaje original, la frase "una revelación de Jesucristo" puede significar que la revelación proviene de Jesús o que es acerca de Jesús como el que se revela. En un sentido, ambos significados están implícitos aquí. Mientras la revelación vino de Dios por medio de Jesucristo, que lo comunicó a Juan por medio de un ángel (Apoc. 1:1; cf Apoc. 22:16), el resto del libro testifica de que Jesús es el tema principal de su contenido. Él es "el Alfa y la Omega" (es decir, de la A hasta la Z) del contenido del libro, "el principio y el fin" (Apoc. 21:6; 22:13), y "el primero y el último" (Apoc. 1:17; 22:13). El libro comienza y termina con Jesús.

El libro de Apocalipsis es un evangelio tanto como lo son los cuatro evangelios. Como los evangelios, Apocalipsis habla acerca del mismo Jesús; pero se concentra en aspectos diferentes de sus roles y existencia. Los evangelios describen a Jesús como el Hijo de Dios preexistente que entró en la experiencia humana para salvar a los seres humanos y quien, después de su muerte en la Cruz y posterior resurrección, ascendió al cielo. ¿Qué está haciendo ahora en el cielo ? Apocalipsis revela la respuesta a esta pregunta El libro revela que, después de su ascensión al cielo, Jesús se sentó en el Trono celestial, y gobierna el universo entero.

Los evangelios también nos cuentan que, antes de su ascensión Jesús hizo dos promesas acerca de su interacción futura con su pueblo: primero, él siempre estará con él, hasta el tiempo del fin (Mat. 28:20); y segundo, él volverá para llevarlo consigo (Juan 14:1-3). Apocalipsis toma estas dos promesas y describe, primero, cómo cumplió Jesús la promesa de estar con su pueblo a lo largo de la historia, hasta el fin (Apoc. 1-18); y segundo, cómo volverá a la terminación de la historia de este mundo y se unirá con él (Apoc. 19-22).

Sin Apocalipsis, nuestro conocimiento del ministerio de Cristo en el cielo en favor de su pueblo sería vago. Apocalipsis trasmite la sustancia del evangelio como "las buenas nuevas" y señala enfáticamente al Cristo glorificado como aquel que, por virtud de su propia muerte, conquistó la muerte y la tumba (Apoc. 1:17, 18). Él nunca abandonará a su pueblo y estará siempre con él hasta que venga por segunda vez para llevarlo a casa.

El propósito del libro (1:1b)

El prólogo afirma además que el propósito de la revelación (el Apocalipsis) es mostrar al pueblo de Dios "las cosas que deben suceder pronto" (Apoc. 1:1). Es obvio que la descripción de eventos futuros ocupa gran parte del libro. Mientras que la primera parte del Apocalipsis (caps. 1-11) esboza los eventos mundiales que suceden entre el siglo primero y el tiempo del fin, su segunda mitad (caps. 12-22) trata principalmente sobre el tiempo del fin y los eventos que conducen a la Segunda Venida. Esta división sugiere una pregunta: ¿Cómo puede el libro ser tanto una revelación de Jesucristo como la revelación de eventos que ocurrirán?

Por una parte, las profecías de Apocalipsis explican, desde la perspectiva de Dios, por qué ocurrirán los eventos predichos.

Proveen la seguridad de que, no importa lo que traiga el futuro, Dios está en el control. Pero los eventos futuros predichos en Apocalipsis no son, evidentemente, el tema principal. Ellos no están registrados para hacer de Apocalipsis un libro divino de agoreros ni las profecías fueron dadas para satisfacer nuestra curiosidad obsesiva acerca del futuro. Su propósito principal es asegurarnos la presencia de Jesús con su pueblo a lo largo de la historia y sus eventos finales.

Sin embargo, Cristo sabía que el impacto total de su promesa de estar con su pueblo no sería efectivo sin presentar los eventos futuros por medio de su palabra profética. La gráfica descripción de estos eventos en su mensaje tiene la intención de impresionarnos con la gravedad de la crisis final y de nuestra necesidad de depender de Dios durante este tiempo. Este tiempo de crisis recordará al pueblo de Dios la promesa de estar con él a fin de sostenerlo durante tiempos difíciles. "Pero os he dicho estas cosas", dijo Jesús, "para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho" (Juan 16:4).

Debemos recordar que el cumplimiento de las profecías del tiempo del fin no debe ser tema de especulación y sensacionalis-mo. Apocalipsis nos informa acerca de eventos en el tiempo del fin, pero no revela exactamente cuándo y cómo ocurrirán. Numerosos libros y sitios web han pretendido predecir exactamente cómo se cumplirán estas profecías, pero la mayoría de las ideas expresadas son engañosas. Son tomadas, no de la Biblia, sino más bien de la imaginación basada en interpretaciones alegóricas o en titulares de los noticiosos. El tiempo y la manera en que se desenvolverán los eventos finales son secretos de Dios y están reservados solo para sí mismo (Mat. 24:36; Hech. 1:7). Serán claras para nosotros solo cuando se cumplan, no antes (Juan 14:29; 16-4)