Lidia
9 de Septiembre 2019
Vestiduras de justicia

Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella. Hechos 16:14.
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En su segundo viaje apostólico, Pablo, Silas, Lucas y Timoteo llegaron a Filipos, en Macedonia, y se quedaron allí varios días. El sábado salieron de la ciudad hacia el río para orar, y allí encontraron un grupo de mujeres que deseaban escuchar la Palabra de Dios. Entre ellas estaba Lidia, una vendedora de telas de púrpura, de la ciudad de Tiatira.

La Biblia dice que Lidia era una mujer bondadosa. No sabemos quién la invitó a esa reunión de mujeres donde los apóstoles presentarían el mensaje de salvación, pero Lidia escuchó con atención cada palabra. El Espíritu Santo permitió que Lidia recordara lo que había oído, para luego compartirlo con sus familiares que también deseaban conocer la verdad. ¡Cuán respetable debe haber sido esta mujer que cooperó con Dios para que sus familiares escucharan el evangelio!

Es interesante que la Biblia describe a Lidia como “vendedora de telas de púrpura”, lo que indica que vendía solo telas moradas. ¿Por qué no dice “vendedora de telas”? ¿Qué mensaje para nuestro beneficio quiere compartir el Señor al describir el color de las telas que Lidia vendía?

El color púrpura o morado resulta de la combinación del azul y el rojo. Es difícil dejar de relacionar el velo del Santuario que Moisés construyó, bajo la dirección de Dios, con las telas de Lidia y el carácter de Jesús. “Harás un velo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido… Aquel velo os hará separación entre el lugar santo y el santísimo” (Éxodo 26:31,33). “Harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos” (Éxodo 25:10). Jesús es nuestro Santuario. Cuando bajó del cielo (azul) para mezclar su divinidad con la sangre de la humanidad (roja), es lógico pensar que su personalidad divina/humana sea representada con la mezcla de estos dos colores: el púrpura.

Lidia desplegaba algunos rasgos del carácter de Jesús: amor, bondad y hospitalidad. Después de su bautismo invitó a los apóstoles a que se alojaran en su casa. Esta vendedora de telas de púrpura llegó a vivir cubierta con el manto de justicia de su Señor.

Dios nos está llamando a vestirnos como Lidia, de la justicia de nuestro Salvador. -RC