María la esposa de Ceofas
8 de Septiembre 2019
Sierva del Seņor

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. Juan 19:25.
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El apóstol Juan indica que María, la mujer de Cleofas era hermana de María la madre de Jesús, pero Mateo, Lucas y Marcos no especifican un parentesco tan cercano. Sin embargo, lo importante de la vida de esta María no es conocer su identidad sino imitar su abnegación y su lealtad al Salvador del mundo.

Desde un principio, María creyó en Jesús, lo acompañó en algunos de sus viajes y le servía, lo siguió al Calvario y estuvo con María de Nazaret junto a la cruz. Estuvo también presente en su inhumación, preparó perfumes para embalsamarlo, y llegó temprano al sepulcro la mañana de su resurrección. Mateo la llama “la otra María” que fue a la tumba de Jesús.

Cleofas fue uno de los dos discípulos que caminaban hacia Emaús el día de la resurrección, según el relato de Lucas. A pesar de que su esposa, llena de gozo y entusiasmo le contó su experiencia del sepulcro y la revelación de los ángeles de que Jesús estaba vivo, y más tarde oyó el testimonio de los otros discípulos que al escuchar a las mujeres que habían ido también a la tumba para verificar lo que ellas dijeron, Cleofas todavía estaba confuso y perplejo porque no lo había visto.

Cuando Jesús se unió a Cleofas y a su compañero en la caminata y ellos comentaban que no creían en su resurrección, les dijo: “¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!” (Lucas 24:25). Con razón Jesús eligió a mujeres para ser testigos del maravilloso cumplimiento de la profecía y proclamar las nuevas de salvación a los hombres. Ellas sí creían. El Señor sabía que podía contar con ellas.

De María la esposa de Cleofas podemos aprender valiosas lecciones. Podemos aprender de su fe, pues desde un principio creyó en Jesús. También de su entrega, pues anduvo con él y le servía. María también nos da ejemplo de valor, pues lo siguió hasta el Calvario, a pesar de estar rodeada de enemigos. Otra lección del ejemplo de María es la compasión, ya que acompañó a María de Nazaret en las horas espantosas de la crucifixión. Y con su actitud diligente al preparar perfumes para embalsamarlo, nos modela su ferviente amor.

Esta breve biografía de María revela que sus virtudes le habían sido transmitidas por Jesús, quien desea manifestar su gracia e imprimir su carácter en toda mujer que se consagre a él. –RC