La reina de Sabá
6 de Diciembre 2019

La reina de Sabá visita a Salomón -1

Oyendo la reina de Sabá la fama que Salomón había alcanzado por el nombre de Jehová, vino a probarle con preguntas difíciles.
1 Reyes 10:1
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Nosotros somos testigos del Dios de los ejércitos. Él ha invocado su nombre sobre nosotras, quienes somos parte de su pueblo. El día del examen final se acerca. Las preguntas que se nos tienen ya preparadas no son un “escoge”. Se requiere de nosotras la indispensable iluminación que solo el Espíritu Santo puede dar, para hablar con denuedo de la Palabra de Dios. Llegará el día cuando vendrán los encumbrados de altos puestos a probar si somos verdaderamente lo que decimos ser: siervas del Dios Creador del universo e hijas del Padre celestial. ¿Estás lista para representar dignamente a Dios cuando alguien pregunte de la esperanza que hay en ti?“Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, y oro en gran abundancia, y piedras preciosas; y cuando vino a Salomón, le expuso todo lo que en su corazón tenía” (1 Reyes 10:2). Los siervos del Dios de este siglo ya vienen. Cargan sus tesoros mundanales: el conocimiento de la ciencia y la tecnología. Enorgullecidos, desplegarán sus joyas y llegarán alardeando de sus éxitos y conquistas. ¿Estás lista para estar en pie o te dejaras intimidar?“Y Salomón le contestó todas sus preguntas, y nada hubo que el rey no le contestase” (vers. 3). ¿Podrás responder a sus inquietudes, o quedarán sin respuesta? ¿Sabes en quién has creído? ¿Conoces las doctrinas fundamentales de tu fe, o necesitas un repaso?“Y cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, asimismo la comida de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado y los vestidos de los que le servían, sus maestresalas, y sus holocaustos que ofrecía en la casa de Jehová, se quedó asombrada” (vers. 4,5).Nuestra forma de alimentarnos, si seguimos el régimen establecido por el Cielo, es parte de la estrategia divina para dar a conocer su grandeza, su amor e interés por nuestro bienestar presente y futuro. Las habitaciones que ocupamos y cómo las ocupamos, nuestro atuendo y su estado, nuestras amistades, empleados y aquellos con quienes nos relacionamos diariamente, nuestra forma y liberalidad al ofrendar, serán un testimonio vivo de que vale la pena servir a Dios de todo corazón. —RL