Rahab
3 de Diciembre 2019

De prostituta a princesa

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
1 Pedro 2:9.

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Dios toma lo que otros consideran basura y lo recicla. Tras una vida de vicio desenfrenado, luego de haber intentado el suicidio, después de perder a sus hijos y encontrarse en total desesperación y desolación, Vicky se dio cuenta de que Dios no le ha permitido morir porque tiene un plan mejor para su vida. Estuvo en un centro de rehabilitación durante cinco años. Ahora comparte su testimonio donde quiera que Dios le abre puertas. Ahora es princesa de Jehová; se goza en alabar su poder y grandeza. Fue salvada de la muerte con un propósito especial: expandir el reino de Cristo. ¿No es ese acaso el recuento de la vida de Rahab? ¿Acaso no le salvó Dios la vida y le concedió ser princesa de su pueblo?

En Jericó y en todo Canaán se exaltaba el pecado. Posiblemente Rahab no solamente era una ramera. El relato bíblico no especifica si era una prostituta denominada “sagrada”, sacerdotisa de la diosa Astarté, una de las deidades de Canaán, la consorte de Baal (el Dios Sol). Estas sacerdotisas sagradas se prostituían como parte de su ritual de adoración a la diosa de la luna. No recibían el dinero que se pagaba por ellas, sino que este iba al alfolí del templo. Canaán era una nación idólatra, politeísta, donde el pecado era extremo. Sus habitantes se caracterizaban por los excesos sexuales. En los ritos y ceremonias a sus deidades existía la prostitución masculina y femenina.

Dios permite que la etiqueta de prostituta acompañe el nombre de Rahab para ayudarte a comprender que tu pasado no define tu futuro. Tu entorno no rige las decisiones del corazón. Tu pasado queda limpio por la sangre del Cordero. Tu pasado es un testimonio de que nada es imposible para Dios. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Jehová es Dios de oportunidades. Le importa el futuro que él tiene forjado para ti.

“Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí. Isaí engendró al rey David…” (Mateo 1:5). Rahab es una princesa de Judá. –RL