Zeres, esposa de Amán
30 de Diciembre 2019

Una esposa y consejera muy mala

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Salmo 46:1.


Zeres fue esposa de Amán, el oficial más poderoso después del rey Asuero.

Amán fue descendiente de Agag, rey de los amalecitas, enemigos de Israel por generaciones (ver Éxodo 17:14-16) Amán era poderoso, ambicioso y egocéntrico. Tenía hacia los hebreos un odio ancestral, que compartía Zeres, su esposa. Esta terrible mujer ejercía una gran influencia sobre Amán, quien estaba poseído por el orgullo, pues vivía infeliz porque un judío que estaba a la puerta del palacio no se inclinaba ante él cuando pasaba.

Amán disponía de consejeros calificados, pero prefirió escuchar el consejo de su mujer y de sus amigos, quienes ante su queja sobre la falta de reverencia de aquel judío, le dijeron: “Hagan una horca de cincuenta codos de altura, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. Y agradó esto a los ojos de Amán, e hizo preparar la horca’ (Ester 5:14).

Amán pensó que Mardoqueo no tenía escapatoria. No recapacitó en que el Dios Todopoderoso de Israel controla la vida de cada uno de sus hijos. Al fin, Amán fue colgado en la misma horca que preparó para Mardoqueo, y toda su descendencia fue muerta a espada por orden del mismo rey de Persia, quien escuchó la justa petición de Ester, su esposa judía.

Así se cumplieron las palabras del salmo: ‘Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos… nuestro refugio es el Dios de Jacob’ (Salmo 46:1-7).

Depositemos hoy nuestra confianza en Jesús, nuestro Salvador, Redentor y Dios, porque nuestro refugio es el Dios de Jacob.- BR