Sifra y Fúa
28 de Diciembre 2019

Dios prospera a sus hijas obedientes

Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.  Hechos 5:29


Israel ha sufrido persecución en todas las edades, pero Dios lo ha preservado.

Cuando José, el hijo de Jacob, prosperó en Egipto, trajo a su familia, y ahí prosperaron y se multiplicaron. Después de la muerte de José, el nuevo faraón no reconoció sus valiosas contribuciones al reino, y maltrató a esa familia que por ser tan numerosa era ya un pueblo. Los esclavizó y los obligó a trabajar largas jornadas, y a producir en exceso, aunque algunos fueran ya viejos o estuvieran enfermos.

Un día el faraón observó que el pueblo hebreo era ya muy numeroso y temió que un día reaccionaran contra el maltrato y se rebelaran; así que decidió disminuir su número. Mandó traer a Sifra y Fúa, las parteras de las mujeres del pueblo de Israel (Éxodo 1:15), y les ordenó que mataran a los varoncitos que nacieran. ¡Qué monstruosa orden! Las parteras salieron del palacio cargando un gran dilema: Obedecer al faraón o salvar a los niños.

Pronto fueron llamadas a realizar su trabajo. Fueron a atender a las parturientas hebreas, pero ni un solo niño murió por su causa.

Cierto día el faraón mandó a llamar a las parteras y les preguntó por qué no cumplían con su orden. Ellas dijeron que las israelitas no eran como las egipcias, sino que eran fuertes, y cuando llegaban a atenderlas ya habían dado a luz. El plan del faraón se frustró. El pueblo de Dios estaba siendo preservado y protegido.

También nosotros vivimos en una tierra donde priva la esclavitud, y tenemos un enemigo que anda como león rugiente buscando cómo devorarnos; pero Dios tiene agentes que velan por nosotros, tal y como estas mujeres que preservaron la vida de los niños del pueblo de Dios.

La Biblia menciona a estas damas en un solo pasaje; aun así, no pasan inadvertidas para Dios, pues fueron recompensadas (ver Éxodo 1:20).

Hay en la vida dilemas que no podemos eludir. La primera opción es obedecer a Dios, la segunda, obedecer al hombre. Esta historia nos dice que obedecer a Dios es lo correcto y tiene buena remuneración. Que tu decisión sea hoy obedecer a Dios antes que a los hombres, y que un día puedas escuchar las palabras: "Bien, buena sierva mía, entra en el gozo de tu Señor"