28 de Diciembre 2019

El Señor va delante de ti

"El Señor irá delante de ti; él estará contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te acobardes" (Deuteronomio 31:8).


En una de las primeras reflexiones de este libro utilicé el mismo texto bíblico de hoy. Sin embargo, quiero recordarlo desde una bordaje un poco diferente ahora que estamos casi terminando el año: "El Señor irá delante de ti". Dios es fiel y su promesa no falla. Hemos visto multiplicarse los milagros, y los resultados del cumplimiento de la misión que siempre superan nuestras expectativas.

Esa promesa divina es una garantía para todos los fieles, en todas las situaciones. Cuando enfrentamos crisis políticas y financieras, necesitamos descansar en las manos de Dios y recordar que "el Señor irá delante" de nosotros. Cuando surgen crisis en la iglesia y parece que no hay salida, necesitamos confiar en la promesa que dice que "el Señor irá delante". No debemos tener miedo del futuro.

Esa promesa es aún más preciosa cuando nos preparamos para un nuevo año, lleno de inseguridades. Se trata de un tiempo de grandes desafíos e inmensas oportunidades para la iglesia. Los desafíos nos presionan con la secularización, y también nos aislan en asuntos como matrimonio, familia, creacionismo y observancia del sábado.

Las oportunidades nunca fueron tan enormes como nuestros grandes movimientos misioneros y tampoco como nuestra área de comunicación, que alcanza a multitudes sinceras. Ese escenario muestra el rompecabezas profético que se va completando delante de nuestros ojos. No podemos alimentar miedo ni ansiedad; al contrario, necesitamos renovar la confianza en el camino que Dios ya trazó anticipadamente en las páginas de la Biblia.

Por eso, al prepararte para 2020, renueva tu esperanza, pues, de acuerdo con lo que escribió Elena de White: "Dios [...] es hoy la fortaleza de su pueblo. [...] Debemos recordar que los seres humanos son sujetos a errar, y que aquel que tiene todo el poder es nuestra fuerte torre de defensa. En toda emergencia, debemos reconocer que la batalla es suya. Sus recursos son ilimitados, y las imposibilidades aparentes harán tanto mayor la victoria" (Profetas y reyes, p. 150). Si nos mantenemos fieles, podremos tener la plena seguridad de que Dios irá delante de nosotros.