INTRODUCCIÓN
UNIDOS EN CRISTO
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La iglesia es la familia de Dios en la tierra. Sirve a toda la humanidad y adora unida para la gloria de Dios. La iglesia, al contemplar a Jesús como su dirigente y Redentor, está llamada a llevar las buenas nuevas de salvación a todo el mundo (Mat. 28: 19-20). Las Creencias Fundamentales de los adventistas del séptimo día afirman: «La iglesia es la comunidad de creyentes que confiesan que Jesucristo es Señor y Salvador. Como continuadores del pueblo de Dios del Antiguo Testamento, se nos invita a salir del mundo; y nos congregamos para adorar, para estar en comunión unos con otros, para recibir instrucción en la Palabra, para la celebración de la Cena del Señor, para servir a toda la humanidad y para proclamar el evangelio en todo el mundo».1

Pero, ¿qué queremos decir con el término iglesia? ¿Quiénes forman parte de ella? Las respuestas a estas preguntas dependen en parte de nuestra definición del concepto iglesia y de quién es un hijo de Dios.

también podemos referirnos a un grupo de personas que pertenecen a alguna denominación, o que se hacen llamar por un nombre específico: la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la Iglesia Bautista, o la Iglesia Metodista, entre otras.

Sin embargo, todas esas definiciones no están completas si no incluimos otro concepto clave. La iglesia es el pueblo de Dios que cree en Jesús, sin tomar en cuenta el nombre con el que se refieran a sí mismos. Creemos que la iglesia está compuesta por todos los creyentes por quienes Jesús murió (Efe. 5: 25) y que lo aceptan como su Salvador. La iglesia equivale a la familia de Dios. Pablo sencillamente declaró en Romanos 10 que quien afirma ser un seguidor de Jesús debería ser considerado como un creyente. «La Escritura dice: "Todo aquel que en él cree, no será defraudado", porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que lo invocan; ya que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo» (Rom. 10: 11-13).

Sin embargo, la iglesia, ya sea que hablemos de congregaciones locales, de grupos vinculados a diversas denominaciones, o de la familia universal de Dios; es apenas un cuerpo de creyentes. El pecado ha limitado nuestra capacidad para vivir en forma unida. Así que cabe que nos preguntemos, ¿realmente es posible la unidad? ¿Qué queremos decir con la unidad de la iglesia? El profesor adventista, G. Arthur Keough afirma:

«Muchos cristianos hablan sobre la unidad, pero pocos saben de lo que realmente están hablando. La mayoría de la gente aceptará que la unidad en la iglesia es deseable, pero no muchos podrán decir cómo se puede lograr esa meta. ¿Acaso lo que se necesita es una unidad organizacional y administrativa? ¿Será la unidad en la doctrina y en la enseñanza? ¿Será acaso algún tipo de unidad espiritual?».2

Los adventistas del séptimo día creen en la unidad de la iglesia manifestada en el seno de nuestra propia denominación y extensiva a toda la familia de Dios. Nuestra creencia fundamental respecto a la unidad en el cuerpo de Cristo dice:

«La iglesia es un cuerpo constituido por muchos miembros, llamados de entre todas las naciones, razas, lenguas y pueblos. En Cristo somos una nueva creación; las diferencias de raza, cultura, educación y nacionalidad, y las diferencias entre encumbrados y humildes, ricos y pobres, hombres y mujeres, no deben causar divisiones entre nosotros. Todos somos iguales en Cristo, quien por un mismo Espíritu nos unió en comunión con él y los unos con los otros; debemos servir y ser servidos sin parcialidad ni reservas. Por medio de la revelación de Jesucristo en las Escrituras, participamos de la misma fe y la misma esperanza, y damos a todos un mismo testimonio. Esta unidad tiene sus orígenes en la unicidad del Dios triuno, que nos adoptó como hijos suyos (Rom. 12: 4, 5; 1 Cor. 12: 12-14; Mat. 28: 19, 20; Sal. 133: 1; 2 Cor. 5: 16,17: Hech. 17: 26, 27; Gál. 3: 27, 29: Col. 3: 10-15; Efe. 4: 14-16; 4: 1-6; Juan 17: 20-23}.3

La fuente de la unidad de la iglesia es la unidad del Dios triuno. Nuestra relación con Dios en Cristo es una invitación a vivir la unidad que tenemos en Cristo, mediante el poder santificador del Espíritu Santo. Esa unidad es un atributo divino y un valor apostólico como lo enseñaron Jesús y los apóstoles (Juan 17; Efe. 4: 3).4

El tema de la unidad es oportuno porque los creyentes cristianos enfrentan innumerables desafíos a su unidad en Cristo. Al acudir a la Biblia hallamos una visión e instrucción con respecto a cómo vivir de acuerdo con el don de Dios de la unidad en Cristo. En las siguientes páginas, identificaremos conceptos sobre los que podemos edificar una base sólida para la doctrina de la unidad en la iglesia.


Referencias:

1. Manual de la Iglesia (Doral, Florida: 1ADPA, 2015), p. 174.

Cuando mencionamos la palabra iglesia a menudo nos referimos al edificio en el que los cristianos se reúnen. Pero esa definición se queda corta porque iglesia implica personas, no edificios. Una iglesia es una comunidad de creyentes que se reúnen para adorar. Pueden hacerlo en hogares humildes, o en grandes catedrales; sin embargo, el lugar de reunión no es el factor determinante para considerar a alguien como un hijo de Dios, o su inclusión en la comunidad de creyentes.

En el Nuevo Testamento, también se considera a la iglesia como el grupo de creyentes de una zona o región geográfica en particular. Cuando Pablo dirigió su carta a la iglesia en Galacia, se refería a varias congregaciones existentes en pueblos y aldeas de aquella zona (Gál. 1: 2); lo mismo hizo Pedro en su primera epístola (1 Ped. 1:1). Por iglesia,