CAPÍTULO 5
LA CONVERSIÓN DE PABLO (HECHOS 9:1-30)

"Ve, porque instrumento escogido me es este para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes y de los hijos de Israel" (Hech. 9:15).


La "Conversión en el camino a Damasco", pintado por Caravaggio en 1601, es una obra maestra del arte del Renacimiento italiano. Usando sombras y luces, llama la atención del observador sobre áreas clave. La pintura ilustra el momento de la conversión de Saulo, cuando Jesucristo mismo se le apareció diciendo: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" (Hech. 9:4). Intenso y desprovisto de toda distracción, aquí está Saulo en primer plano, en una posición que simula un efecto 3D. En el centro, su caballo y un asistente parecen no percatarse de su tremenda lucha. Con todo su mundo dado vuelta, queda inmóvil en el suelo, quebrantado y humillado. No hay señales de su anterior poder y dignidad, salvo su yelmo, espada y manto junto a él. Cegado por la luz divina, extiende sus brazos en el aire, sus manos abiertas como si desesperadamente buscara respuestas.

Esta pintura extraordinaria refleja la narración bíblica. Ca-ravaggio fue capaz de capturar la importancia del encuentro de Saulo con Jesús cerca de Damasco; sin duda, el momento más crítico que el joven hubiese experimentado alguna vez. De hecho, Dios estaba interviniendo otra vez en su vida, para darle una oportunidad de confrontar sus errores y cambiar su rumbo. Y Saulo lo hizo. Fielmente respondió al llamado de Dios de llegar a ser el apóstol que unlversalizó el evangelio, tanto geográfica como teológicamente.

EL PABLO PRECRISTIANO

El Nuevo Testamento contiene preciosa información de trasfondo que nos ayuda a comprender a este heraldo del evangelio. Aquí presentamos los hechos más importantes:

1. Nació en Tarso, de Cilicio. Pablo era un judío helenista. Su lugar de nacimiento fue Tarso, capital de la provincia romana de Cilicia, ubicada en la parte sudoriental del Asia Menor (la Turquía moderna). Juzgando por sus ruinas, la Tarso del primer siglo debió de haber tenido una población de no menos de medio millón de habitantes, haciéndola una de las ciudades más importantes del mundo mediterráneo. Como centro dinámico de la cultura helenística, se dice que sus escuelas de filosofía y retórica sobrepasaban las de Atenas y de Alejandría. Este ambiente culturalmente tan rico ciertamente influyó sobre Pablo en sus años juveniles. En Tarso aprendió griego y, probablemente, latín.

2. Ciudadano romano. A diferencia de muchos otros judíos de su tiempo, Pablo era ciudadano romano por nacimiento (Hech. 22:28), lo que significa que su padre debió haber sido ciudadano romano antes que él. Originalmente, la ciudadanía estaba limitada a los nativos de Roma nacidos libres, pero durante esta época en particular se permitía la compra de la ciudadanía romana, o la confería a personas que habían realizado servicios excepcionales en favor de la causa romana, seleccionadas en las provincias. De qué manera la familia de Pablo obtuvo la ciudadanía romana, no se sabe, pero cualquier ciudadano romano se beneficiaba con los numerosos derechos y privilegios, como la exención de ciertos impuestos, un juicio público justo, el derecho de apelar al emperador, la inmunidad contra algunas formas de castigo, y en caso de la pena de muerte, la protección contra la crucifixión. Pablo conocía sus derechos, y los hizo valer sabiamente (Hech. 16:35-39; 22:25-29; 25:10-12).

3. Judío de pura sangre. Para la tradición judía, un judío es una persona nacida de una madre judía. Este era el caso de Timoteo, por ejemplo (Hech. 16:1-3). Cualquier gentil convertido al judaismo por medio de la circuncisión -llamado un prosélito (cf. Hech. 2:11; 6:5; 13:43)- también era considerado judío. Sin embargo, Pablo ni era el hijo de un matrimonio mixto ni un gentil convertido. Filipenses 3:5 dice que él era "del linaje de Israel" y "hebreo de hebreos", lo que significa que había nacido de un linaje hebreo puro. Además, él era "de la tribu de Benjamín", la única tribu que permaneció leal a Judá cuando se separó el reino de Israel del norte (1 Rey. 12:21-23). Por lo tanto, su calidad de judío estaba fuera de discusión y podía rastrearse hasta Abraham mismo (cf. Rom. 11:1; 2 Cor. 11:22).

4. Fiel a la tradición judía. A pesar de vivir en el mundo grecorromano, la familia de Pablo no descuidó sus deberes judíos. Pablo fue "circuncidado al octavo día" (Fil. 3:5), exactamente de acuerdo con la ley (Lev. 12:3). Desde la cuna fue educado en la fe ancestral, hasta crecer y madurar. Como joven, estaba muy por delante de sus pares en el celo por las tradiciones de los padres (Gál. 1:14; Hech. 22:3), hasta el punto de ser irreprochable con respecto a los aspectos religiosos que podían observar los ojos humanos (Fil. 3:6).

5. Creció en Jerusalén. Cuando todavía era niño, la familia se mudó a Jerusalén, donde fue educado bajo la enseñanza de Gamaliel (Hech. 22:3; cf. Hech. 23:16), bien conocido y destacado rabí. Su instrucción habría terminado cuando tenía 18 o 20 años, cuando se esperaba que un joven judío se casara. Como no hay evidencias de que Pablo se encontrara con Jesús antes de su conversión, es tentador pensar que completó sus estudios rabínicos justo antes de que Jesús comenzara su ministerio público, volviendo posiblemente a Tarso para desarrollar su educación secular durante este periodo.1 Había grandes recursos educacionales en Tarso, y siendo que Hechos y las propias Cartas de Pablo sugieren que era educado en retórica, filosofía y, posiblemente, en leyes, la teoría de Tarso es plausible. Unos pocos años más tarde, tal vez justo antes de la designación de Esteban (cf. Hech. 7:58), Pablo habría regresado a Jerusalén para seguir su propia carrera rabínica.

6. Fariseo. Como Gamaliel, Pablo era un fariseo (Fil. 3:5; cf. Hech. 23:6; 26:5); de hecho, la mayoría de los rabíes (o escribas) eran fariseos. El judaismo del siglo primero estaba dividido en varios grupos religiosos opuestos, incluyendo los fariseos, los saduceos, los zelotes y los esenios. Los fariseos eran el más grande de estos grupos, y ejercían la mayor influencia entre el pueblo común. Las principales características del farisaísmo eran una preocupación extrema por la purificación ritual y la observancia de la ley oral y escrita. Por estas razones, los fariseos tendían a ser condescendientes con los demás judíos, legalistas e hipócritas. Pero, para su crédito, muchos eran sinceros y trataban de vivir fielmente delante de Dios. Pablo era uno de estos (Fil. 3:4-6; cf. Hech. 23:1).

7. Miembro del Sanedrín. El Sanedrín, en Jerusalén, era el tribunal más alto de los judíos. Trataba tanto asuntos religiosos como seculares, y el sumo sacerdote actuaba como presidente y presidía sobre setenta miembros, mayormente saduceos y fariseos (cf. Hech. 23:6). El voto previo a su conversión en contra de los seguidores de Jesús durante la persecución (Hech. 26:10; cf. 22:20) implica que a pesar de su juventud era miembro del Sanedrín. Habría tenido unos 25 años por ese entonces.

8. Shaliah. Los judíos que vivían fuera de Palestina estaban organizados en una especie de red con sede en Jerusalén (el Sanedrín), y las sinagogas exteriores servían como centros de apoyo para las comunidades locales. Había comunicación constante entre el Sanedrín y tales comunidades por medio de cartas, que normalmente eran llevadas por un shaliah, "uno que es enviado" (del hebreo shaláh, "enviar") (cf. Hech. 28:21).

Un shalíah era un agente oficial, designado por el Sanedrín para realizar varias funciones religiosas. Cuando Pablo pidió cartas al sumo sacerdote dirigidas a las sinagogas de Damasco (Hech. 9:1, 2; 22:5), llegó a ser un shalíah con autoridad para arrestar a los seguidores de Jesús y llevarlos a Jerusalén (cf. Hech. 26:12). En griego, el equivalente a shalíah es apóstolos, la raíz de nuestra palabra apóstol. Antes de ser un apóstol de Jesucristo, Pablo fue un apóstol del judaismo.