Lección 4- MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

TEXTO CLAVE: ROMANOS 1:8.

ENSEÑA A TU CLASE A:


BOSQUEJO DE LA LECCIÓN:

I. Saber: La misión divina que nunca falla

II. Sentir: Hitos históricos de cómo Dios guio su misión

III. Hacer: Ser parte de la misión de Dios Evalúa tu compromiso con la misión de Dios. ¿Qué harías para hacer progresar los intereses y los movimientos de esa misión?

Resumen: Desde los albores hasta la culminación de la historia humana, a Dios le interesa que sus propósitos para su pueblo se den a conocer y se cumplan. ¿Cómo percibes tu papel en ese plan divino?

CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Algunos eruditos calcularon que, para el tiempo de los acontecimientos de Hechos 6, la iglesia de Jerusalén había crecido hasta estar compuesta por unos veinte mil creyentes.
Este crecimiento notable provenía principalmente de dos grupos: los judíos de habla hebrea que vivían en los alrededores de Jerusalén,
y los judíos de habla griega, o los conversos al judaísmo, de la diáspora judía. Cuando los griegos acusaron a los cristianos judíos de parcialidad en la distribución de la beneficencia, los apóstoles percibieron que la queja estaba planteando varios peligros: amenazaba la unidad de la iglesia; desviaba a los apóstoles de su misión principal que era el estudio, la oración y la evangelización; y engendraba disputas dentro de la iglesia en formación. ¿Qué hicieron los apóstoles para resolver esta controversia? ¿Qué características buscaban los apóstoles en los miembros del equipo que debía atender este problema emergente? (Ver Hech. 6:3-7.)

1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: El crecimiento en cualquier esfera de la vida trae sus propios problemas. Ya se trate de población, ciencia, comunicación, educación, política, economía, familia o lo que sea, el crecimiento necesita ser administrado y piloteado cuidadosamente para evitar problemas que amenacen con dañar la naturaleza positiva del desarrollo. Esto sucedió en la iglesia primitiva: “Como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración” (Hech. 6:1). La discordia entre los cristianos hebreos y los helenistas se hizo tan fuerte y divisiva que los apóstoles tuvieron que encontrar una manera de resolver la disputa, para asegurar la unidad y el crecimiento de la iglesia. Inicia el estudio de esta semana con este pensamiento: No deberíamos permitir que ningún problema obstaculice la misión y el crecimiento de la iglesia.

Diálogo inicial: Cada crisis es una oportunidad. Las situaciones nuevas exigen nuevos enfoques y nuevas personas que brinden nuevas soluciones.
¿Cómo sabemos que la solución a la que llegaron los apóstoles fue la correcta? ¿Cuál es el significado de la imposición de manos (ver Hech. 6:6)? ¿Cómo afectó a la iglesia la elección de los siete? (Hech. 6:7).2:

¡Explora!

Solo para los maestros: Del equipo de siete miembros que seleccionó la iglesia de Jerusalén, Lucas registra las importantes contribuciones de los dos primeros, Esteban y Felipe, en el desarrollo histórico de la iglesia.
Esteban fue el primer mártir. Fue el primero, de los millones que lo siguieron desde entonces hasta ahora, en dejar el desafío perpetuo y la lección inmortal de que la vida de un cristiano solo tiene significado dentro del contexto del Salvador sufriente. La Cruz debe ser lo que define a un cristiano, porque solo entonces los cristianos podrán “ve[r] los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios” (Hech. 7:56). Esteban era un cristiano extraordinario. Conocía a Jesús. Conocía la narrativa bíblica y su historia. Comprendía lo que hizo Jesús. Sabía lo que significa vivir una vida cristiana. No es de extrañar que Lucas, el ilustre autor de Hechos, hablara de Esteban en términos superlativos (Hech. 6:3-15; 7). Esteban estaba lleno del Espíritu Santo, de fe, sabiduría, gracia y poder; también era una persona de oración, milagros, verdad, luz y perdón.
Felipe era conocido por su celo evangelizador en Samaria. En el apogeo de su éxito en Samaria, un ángel le ordenó que fuese hacia el sur y tomara el camino del desierto Jerusalén-Gaza, donde el Espíritu Santo lo utilizó para convertir y bautizar al funcionario etíope, quizás el primer converso en llevar el evangelio a su tierra natal (Hech. 8:26-38). Una vez cumplida su misión, el Espíritu guio a Felipe a predicar en todas las ciudades, desde Azoto en el sur hasta Cesarea en el norte, en la ruta del Mediterráneo.
De estos dos héroes de la fe, Esteban y Felipe, podemos aprender algunas lecciones de peso: la importancia de conocer nuestra historia de fe y de proclamar nuestra fe.

Comentario de la Biblia

I. Conocer nuestra historia de fe
(Repasa, con tu clase, Hechos 7.)

Hechos, en sí, es un libro de historia: una historia de los comienzos de la iglesia, de su inquebrantable compromiso con Jesús, sus luchas y sufrimientos, de sus héroes: hombres y mujeres, diáconos y apóstoles, predicadores y evangelistas, profetas y pastores. Hechos nos informa que el crecimiento de la iglesia primitiva debe verse como el cumplimiento en Jesús de la esperanza profética del Antiguo Testamento de que “la piedra reprobada [...] ha venido a ser cabeza del ángulo” (Hech. 4:11). Los principales sermones registrados en Hechos (es decir: de Pedro, Esteban y Pablo) nunca dejaron de recalcar que Dios se reveló en la historia del Antiguo Testamento a través de personas como Abraham, Jacob, José, Moisés, David y otros. Es en este progreso de la historia bíblica que la iglesia cristiana ha heredado la responsabilidad de presentarle al mundo la culminación del plan de salvación de Dios en Jesús.
En su defensa del evangelio de Jesús, Esteban presentó una visión panorámica de la historia redentora y trazó una línea de tiempo desde el llamado de Dios a Abraham (Hech. 7:2) hasta Jesús, a la diestra del Padre (Hech. 7:55). Esta línea de tiempo histórica traza los altibajos, el apogeo y la decadencia, la fidelidad y la traición del pueblo escogido de Dios como los hitos más importantes de la historia redentora de la humanidad. En esa línea de tiempo, Esteban erigió hitos de hombres, mujeres y acontecimientos: el llamado de Abraham; la entrega del Pacto; la fidelidad de José; Moisés el libertador y el que predijo a un “profeta como yo”; el Tabernáculo del desierto; David; Salomón y el Templo; y luego, más recientemente, la traición y el asesinato del “Justo”. Esta historia de cumplimientos y traiciones que ocupó la mayor parte del testimonio de Esteban fue la que causó que sus oyentes se “enfurecier[an] en sus corazones” (Hech. 7:54). Cuando la fe de Esteban tomó ese giro tumultuoso de la historia, “lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús” (Hech. 7:55). La iglesia, de allí en más, comprendió que Jesús es el punto de apoyo ineludible de la historia y el impulsor del movimiento de los fieles hasta que la comunidad de fe se fusione con la comunidad del cielo.

Considera: Lee Hechos 7:51 ( CB ) . ¿Qué significan las siguientes expresiones: “Duros de cerviz”; “incircuncisos de corazón y de oídos”? ¿En qué sentido parece que somos fieles por fuera y en los rituales de la religión mientras que negamos el poder de la fe verdadera?

II. Proclamar nuestra fe
(Repasa, con tu clase, Hech. 8.)

Un himno dice: “¡Dios se mueve misteriosamente cuando obra milagros!” Pero, en la experiencia de la iglesia primitiva, la intervención de Dios era una realidad poderosa y visible. Veamos dos hechos. En primer lugar, Saulo, uno de los responsables de la lapidación de Esteban y de la posterior persecución masiva de cristianos (Hech. 8:1-3; 26:9-11), llegó a ser el promotor más poderoso de Jesús. En segundo lugar, debido a la persecución desencadenada después del martirio de Esteban, los cristianos “fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria” (Hech. 8:1).
Uno de esos cristianos dispersos fue Felipe el diácono. Felipe se dirigió a Samaria, donde Jesús una vez se ocupó de una mujer de mala reputación (Juan 4). La obra de Felipe marcó un avance maravilloso para el evangelio, tanto que Pedro y Juan viajaron desde Jerusalén para verificar personalmente que el evangelio realmente hubiera encontrado un terreno fértil en Samaria. La presencia apostólica les dio a los creyentes samaritanos la seguridad y el poder del Espíritu Santo. Incluso cuando la iglesia se arraigaba y crecía en Samaria, al pionero de esa misión se le pidió que se mudara. Un evangelista se muda constantemente a fin de encontrar un nuevo territorio para el evangelio, y Felipe pronto se encontró en un carro con un funcionario etíope que regresaba a su casa desde Jerusalén. La obra del Espíritu Santo es maravillosa. El estudio de Felipe con el etíope terminó con su bautismo en la ruta de Gaza, y Etiopía se abrió al evangelio.
Entonces Felipe el evangelista recibió nuevas órdenes del Espíritu Santo, y tomó la ruta del Mediterráneo hacia Cesarea, predicando en todas las ciudades desde Azoto hasta su destino final de la ciudad grecorromana de Cesarea. Un evangelista es un predicador del evangelio con los zapatos siempre puestos, que marcha a las órdenes del Espíritu Santo. Esa verdad ha acompañado la historia de la misión cristiana desde entonces.

Considera: Entre Felipe y el funcionario etíope había muchos muros de separación: la raza y la nacionalidad, la religión, el estatus social, la economía, el color y demás. Felipe podría haber evitado al etíope por varias razones, pero antes que nada era evangelista. Él era el portador de buenas noticias. No tuvo otra opción que correr e iniciar una conversación.

3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Los siete discípulos escogidos para atender las necesidades de las viudas y los pobres fueron llamados a “servir” (Hech. 6:2). La palabra griega para “servir” es diakonein, de la cual proviene la palabra diakoneõ, de la que derivan “diácono” y “diaconisa”. “El nombramiento de los siete para tomar a su cargo determinada modalidad de trabajo fue muy beneficioso para la iglesia. Estos oficiales cuidaban especialmente de las necesidades de los miembros asi´ como de los intereses econo´micos de la iglesia; y con su prudente administracio´n y piadoso ejemplo prestaban importante ayuda a sus colegas para armonizar en unidad de conjunto los diversos intereses de la iglesia” (HAp 73).

Preguntas para reflexionar y de aplicación: ¿Qué opina tu iglesia local del cargo de diácono/diaconisa? Los diáconos y las diaconisas ¿son socios igualitarios en el ministerio? ¿Cómo se puede mejorar su contribución a la vida y al ministerio de su iglesia?

4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Pídeles a los miembros que enumeren las condiciones para ser diáconos/diaconisas y las responsabilidades de los diáconos/ diaconisas. Luego analicen cómo pueden apreciar mejor el ministerio de los diáconos y las diaconisas en tu iglesia. En lo posible, incluye a un diácono/diaconisa o a un anciano de iglesia en el análisis de la clase sobre este tema.