Notas EGW

Lección 11 -- Arresto en Jerusalén


Sábado 08 de Septiembre del 2018
Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús ... Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús [Gálatas 3:26-28].

El secreto de la unidad se halla en la igualdad de los creyentes en Cristo. La razón de toda división, discordia y diferencia se encuentra en la separación de Cristo.

Cristo es el centro hacia el cual todos debieran ser atraídos, pues mientras más nos acercamos al centro, más estrechamente nos uniremos en sentimientos, simpatía, amor, crecimiento en el carácter e imagen de Jesús. En Dios no hay acepción de personas.

Todos los hombres son una familia por la creación, y todos son uno por la redención. Cristo vino para demoler todo muro de separación ... para que cada alma pudiese tener libre acceso a Dios. Su amor es tan amplio, tan profundo, tan completo, que penetra por doquiera (That I May Know Him, p. 99; parcialmente en A fin de conocerle, pp. 99, 1 00).

La unidad con Cristo depende de la renovación de la mente por el Espíritu Santo. De ese modo somos fortalecidos para caminar en novedad de vida habiendo recibido de Cristo el perdón de nuestros pecados .. .

Toda desunión, todos los pensamientos, palabras y actos egoístas, son el fruto de la obra de un espíritu impío sobre las mentes. Bajo la influencia de este espíritu se pronuncian palabras que no revelan al Salvador. Cristo, la esperanza de gloria, no se forma interiormente. Los que viven de esa manera son pecadores, aunque estén disfrazados de santos ...

Necesitamos buscar a Dios de manera que sea precioso para nuestras almas. Necesitamos que sea siempre nuestro huésped y compañero para no apartamos nunca de él.

Es privilegio de cada alma ser una con Cristo en Dios. Pero para lograrlo debemos ser mansos y humildes, dispuestos a aprender y ser obedientes (Cada día con Dios, p. 148).

La estima y la suficiencia propias están matando la vida espiritual. Se ensalza el yo y se habla de él. ¡Ojalá muriese el yo! "Cada día muero", dijo el apóstol Pablo.

Cuando esta suficiencia propia, orgullosa y jactanciosa, y esta justicia propia complaciente, compenetran el alma, no hay lugar para Jesús. Se le da un lugar inferior, mientras que el yo crece en importancia y llena todo el templo del alma. Tal es la razón por la cual el Señor puede hacer tan poco por nosotros. Si él obrase con nuestros esfuerzos; el instrumento atribuiría toda la gloria a su propia habilidad, sabiduría y capacidad, y se congratularía como el fariseo (Exaltad a Jesús, p. 304).

 


Domingo 09 de Septiembre del 2018 - Encuentro con los dirigentes de Jerusalén
Podemos esperar que se recurra a toda suerte de ideas y que se las mezcle con la sana doctrina; pero mediante un discernimiento claro y espiritual, mediante la unción celestial, debemos distinguir entre lo sagrado y lo común, lo cual se incluye para confundir la fe y el sano juicio, y para restarle mérito a las grandes y augustas verdades que debieran ser normas para este tiempo . .. Nunca, nunca hubo un tiempo cuando la verdad haya sufrido más al ser tergiversada, disminuida, desmerecida por medio de hombres perversos y contenciosos, como en estos últimos días ... La gente queda cautivada con algo extraño, nuevo y no tiene una sabia experiencia para discernir el carácter de las ideas que los hombres pueden forjar como si fueran importantes. Pero pretender que eso es algo de gran magnitud y unirlo con los oráculos de Dios, no lo convierte en verdad (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 1064).

Jesús mismo nunca compró la paz por la transigencia. Su corazón rebosaba de amor por toda la familia humana, pero nunca fue indulgente con sus pecados. Amaba demasiado a los seres humanos para guardar silencio mientras éstos seguían una conducta funesta para sus almas, las almas que él había comprado con su propia sangre. Él trabajaba para que el hombre fuese fiel a sí mismo, fiel a su más elevado y eterno interés. Los siervos de Cristo son llamados a hacer la misma obra, y deben velar, no sea que al tratar de evitar la discordia, traicionen la verdad. Han de seguir "lo que hace a la paz" [Romanos 14: 19], pero la verdadera paz no puede obtenerse traicionando los buenos principios.

Y ningún hombre puede ser fiel a estos principios sin excitar oposición. Un cristianismo espiritual recibirá la oposición de los hijos de la desobediencia. Pero Jesús dijo a sus discípulos: "No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar". Los que son fieles a Dios no necesitan temer el poder de los hombres ni la enemistad de Satanás. En Cristo está segura su vida eterna. Lo único que han de temer es traicionar la verdad, y así el cometido con que Dios los honró (El Deseado de todas las gentes, p. 322).

El Señor, con sus ojos puestos en la iglesia, ha permitido una vez tras otra que las cosas lleguen a un punto crítico con el fin de que su pueblo, en su necesidad extrema, busque únicamente su ayuda. Sus oraciones, su fe, juntamente con su firme propósito de ser fieles, han requerido la intervención de Dios, y él ha cumplido su promesa: "Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí" [Isaías 58:9] ...

Lo que necesitamos en este tiempo de peligro son oraciones fervorosas mezcladas con una fe intensa, y confianza en Dios cuando Satanás arroja sus sombras sobre el pueblo de Dios. Todos deben recordar que Dios se complace en escuchar las súplicas de su pueblo, porque la iniquidad prevaleciente exige oraciones más fervorosas, y Dios ha prometido que vengará a sus elegidos que claman a él día y noche, aun cuando él sea paciente con los impíos (Mensajes selectos, t. 2, p. 427).


Lunes 10 de Septiembre del 2018 - Disturbios en el templo


Esa concesión no estaba en armonía con sus enseñanzas [de Pablo] ni con la firme integridad de su carácter. Sus consejos no eran infalibles. Aunque algunos de esos hombres escribieron bajo la inspiración del Espíritu Santo, sin embargo, a veces erraban cuando no estaban bajo su influencia directa. Se recordará que en una ocasión Pablo se opuso a Pedro frente a frente porque estaba actuando en forma doble (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 1 065).

Satanás espera envolver al pueblo remanente de Dios en la ruina general que está por sobrevenir a la tierra. A medida que la venida de Cristo se acerque, será más resuelto y decidido en sus esfuerzos para vencerlo. Se levantarán hombres y mujeres, profesando tener alguna nueva luz o alguna nueva revelación que tenderá a conmover la fe en los antiguos hitos. Sus doctrinas no soportarán la prueba de la Palabra de Dios, pero habrá almas que serán engañadas. Harán circular falsos informes, y algunos serán prendidos en esta trampa. Creerán estos rumores, y a su vez los repetirán, y así se formará un vínculo que los ligue con el gran engañador. Ese espíritu no se manifestará siempre desafiando abiertamente los mensajes que Dios envía; pero un decidido descreimiento se expresa de muchas maneras. Cada declaración falsa alimenta y fortalece ese descreimiento, y por este medio muchas almas serán inclinadas en la dirección errónea.

No podemos ejercer demasiado cuidado contra toda forma de error, porque Satanás está tratando constantemente de apartar a los hombres de la verdad (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 275).

Los hombres son mortales. Pueden ser piadosos con sinceridad y aun así cometer muchos errores en su comprensión y tener muchos defectos de carácter. Sin embargo, no pueden ser seguidores de Cristo y permanecer junto al que "ama y hace mentira" [Apocalipsis 22: 15]. Una vida tal es fraudulenta, una falsedad perpetua, un engaño fatal. Los hombres y las mujeres tendrán que enfrentarse a sus pecados y reconocerlos abiertamente. Ésa será la prueba definitiva de su valentía. Decir: "Soy responsable de ese error" requiere una fuerza de introspección que el mundo solo posee en muy escasa medida. Pero quien tenga el valor de decir esto con sinceridad obtiene una decidida victoria sobre sí mismo y cierra efectivamente la puerta al enemigo (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 331 ).

Cuando los cristianos contienden, Satanás acude para ejercer el dominio. ¡Con cuánta frecuencia ha tenido éxito en destruir la paz y armonía de las iglesias! ¡Qué fieras controversias, qué amarguras, qué odios han comenzado con un asunto pequeño! ¡Cuántas esperanzas han sido marchitadas, cuántas familias han sido dividas por la discordia y la contención! ...

Recuerden los que se deleitan en formular palabras de calumnia y mentira contra los siervos de Dios que él es testigo de sus acciones ... La mano que trazó los caracteres sobre las paredes del palacio de Belsasar, registra fielmente cada acto de injusticia u opresión cometido contra el pueblo de Dios (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 225, 226).


Martes 11 de Septiembre del 2018 - Ante la multitud
A las puertas de Damasco, la visión del Crucificado cambió todo el curso de su vida. El perseguidor se convirtió en discípulo, el maestro en alumno. Los días de oscuridad pasados en la soledad, en Damasco, fueron como años para su vida. Su estudio lo constituían las Escrituras del Antiguo Testamento, atesoradas en su memoria, y Cristo era su Maestro. También fue para él una escuela la soledad de la naturaleza. Fue al desierto de Arabia para estudiar las Escrituras y aprender de Dios. Limpió su alma de los prejuicios y las tradiciones que habían amoldado su vida y recibió instrucción de la Fuente de verdad.

Su vida ulterior fue inspirada por el principio de la abnegación, el ministerio del amor. "A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios dijo-- soy deudor" [Romanos 1:14] "El amor de Cristo nos constriñe". [2 Corintios 5: 14] (La educación, p. 65). Nuevamente el Señor se apareció a Pablo y le reveló que debía subir a Jerusalén, que allí sería atado y que sufriría por su nombre.

Aunque estuvo preso mucho tiempo, el Señor se valió de él para llevar adelante su obra especial. Sus cadenas habían de ser el medio de difundir el conocimiento de Cristo y de esta suerte glorificar a Dios. Al ser enviado de una ciudad a otra para ser enjuiciado, su testimonio concerniente a Jesús y los incidentes interesantes de su propia conversión fueron relatados delante de reyes y gobernantes, para que ellos quedasen sin excusa en lo concerniente a Jesús. Miles creyeron en Cristo y se regocijaron en su nombre (Primeros escritos, p. 207).

La cruz y la abnegación señalan la senda de todo seguidor de Cristo. La cruz borra las inclinaciones naturales y la voluntad natural. Jesús es nuestro modelo ... Si queremos estar con él en el cielo, debemos ser como él fue en la tierra. Sigamos al Salvador en su sencillez y abnegación. Levantemos al Hombre del Calvario por nuestras palabras y una vida santa. Y para todos los que la exalten y la lleven tras Cristo, la cruz es una garantía de la corona de Gloria que recibirán (The Faith I Live By, p. 151; parcialmente en La fe por la cual vivo, p. 153).

Nos estamos acercando al final de la historia de esta tierra. Pronto nos encontraremos delante del gran trono blanco. Pronto habrán pasado vuestras oportunidades para trabajar. Por lo tanto, trabajad mientras se dice hoy. Cada verdadero creyente, con la ayuda de Dios, puede ver dónde está el trabajo que debe realizarse. Cuando el ser humano colabora con la voluntad de Dios, se hace omnipotente, y el obrero puede crear oportunidades. Vigilad las almas con quienes entráis en contacto.

Buscad oportunidades para hablarles una palabra oportuna. No esperéis ser presentados, o hasta que os familiaricéis con ellos, antes de procurar salvar a las almas que perecen a vuestro alrededor. Si estáis dispuestos a trabajar con sinceridad, se abrirán caminos delante de vosotros para el cumplimiento de esta obra. AApoyaos en el brazo divino en busca de sabiduría, fortaleza, y habilidad para hacer la obra que Dios os ha dado (Nuestra elevada vocación, p. 300).



 


Miércoles 12 de Septiembre del 2018 - Ante el Sanedrín
El apóstol [Pablo] iba ahora a ser juzgado por el mismo tribunal del que había formado parte antes de su conversión. Ante los magistrados judíos compareció con tranquilo aspecto, y su semblante denotaba la paz de Cristo. " Poniendo los ojos en el concilio-dijo:-Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he conversado delante de Dios hasta el día de hoy". Después de oír estas palabras, sus odios se encendieron de nuevo; "el príncipe de los sacerdotes, Ananías, mandó entonces a los que estaban delante de él que le hiriesen en la boca". A su inhumana orden, Pablo exclamó: "Herirte ha Dios, pared blanqueada: ¿y estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y contra la ley me mandas herir? Y los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios maldices?" Con su habitual cortesía Pablo respondió: "No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: Al príncipe de tu pueblo no maldecirás" (Los hechos de los apóstoles, p. 329).

Los fariseos eran muy estrictos en cuanto a la observancia externa de las formas y las costumbres, y estaban llenos de justicia propia altiva, mundana e hipócrita. Los saduceos negaban la resurrección de los muertos y la existencia de los geles, y eran escépticos en cuanto a Dios. Esta secta estaba formada mayormente por personajes indignos, muchos de los cuales practicaban hábitos licenciosos (Comentario de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, p. 1053).

"Entonces Pablo, sabiendo que la una parte era de Saduceos, y la otra de Fariseos, clamó en el concilio: Varones hermanos, yo soy Fariseo, hijo de Fariseo: de la esperanza y de la resurrección de los muertos soy yo juzgado. Y como hubo dicho esto, fue hecha disensión entre los Fariseos y los Saduceos; y la multitud fue dividida. Porque los Saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu, mas los Fariseos confiesan ambas cosas". Los dos partidos empezaron a disputar entre sí; y de este modo se quebrantó su oposición contra Pablo. "Los escribas de la parte de los Fariseos, contendían diciendo: Ningún mal hallamos en este hombre; que si espíritu le ha hablado, o ángel, no resistamos a Dios". En la confusión que siguió a esto, los saduceos se esforzaban en apoderarse del apóstol para matarlo, y los fariseos luchaban con todo ardor por protegerlo. "El tribuno, teniendo temor de que Pablo fuese despedazado de ellos, mandó venir soldados, y arrebatarle de en medio de ellos, y llevarle a la fortaleza" (Los hechos de los apóstoles, pp. 329, 330).

San Pablo dice: "Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: aun estáis en vuestros pecados. Entonces también los que murieron en Cristo perecieron" [1 Corintios 15:16-18, RV95]. Si desde hace cuatro mil años los justos al morir hubiesen ido directamente al cielo, ¿cómo habría podido decir San Pablo que si no hay resurrección, "también los que murieron en Cristo, perecieron"? No habría necesidad de resurrección (El conflicto de los siglos, p. 534)

 

 


Jueves 13 de Septiembre del 2018 - El traslado a Cesarea
El caso de Pablo no fue el primero en que un siervo de Dios encontrara entre los paganos un refugio contra la maldad del pueblo profeso de Jehová. Impulsados por su ira contra Pablo, los judíos habían añadido otro crimen a la sombría lista que caracterizaba su historia. Además, habían endurecido su corazón contra la verdad y hecho más segura su condena .. .

La viuda de Sarepta y Naamán el siro, habían vivido de acuerdo con toda la luz que tenían, por lo cual se los consideró más justos que el pueblo escogido de Dios que se había apartado de él y había sacrificado sus principios a las conveniencias y honores mundanales . ..

Mientras los dirigentes judíos profesaban tener gran celo por el honor de Dios y el bien de Israel, eran enemigos de ambos. Por precepto y ejemplo, alejaban cada vez más al pueblo de la obediencia a Dios y lo llevaban adonde él no pudiera ser su defensa en el día de prueba (Los hechos de los apóstoles, p. 333). Todo lo que nos dejó perplejos en las providencias de Dios quedará aclarado en el mundo venidero. Las cosas difíciles de entender hallarán entonces su explicación. Los misterios de la gracia nos serán revelados.

Donde nuestras mentes finitas discernían solamente confusión y promesas quebrantadas, veremos la más perfecta y hermosa armonía. Sabremos que el amor infinito ordenó los incidentes que nos parecieron más penosos. A medida que comprendamos el tierno cuidado de Aquel que hace que todas las cosas obren conjuntamente para nuestro bien, nos regocijaremos con gozo inefable y rebosante de gloria (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 227).

En la providencia de Dios, cada empresa buena y excelente está sujeta a pruebas, a fin de comprobar la pureza y la solidez de los principios de los que ocupan posiciones de responsabilidad, y de modelar y afirmar el carácter del ser humano de acuerdo con el modelo de Dios. Esto constituye la clase más elevada de educación.

La perfección del carácter se consigue mediante el ejercicio de las facultades de la mente en el momento de mayor prueba, y mediante la obediencia de cada requerimiento de la ley de Dios. Los hombres que ocupan posiciones de confianza son los instrumentos en las manos de Dios para promover su gloria, y al cumplir sus deberes con la mayor fidelidad, pueden alcanzar la perfección del carácter (Mensajes selectos, t. 2, p. 183).

Satanás está obrando continuamente por medio de sus agentes para desanimar y destruir a los elegidos por Dios para llevar a cabo una obra grande y buena. Ellos pueden estar listos para sacrificar aun la vida misma por el adelanto de la causa de Cristo; sin embargo, el gran engañador sugerirá o inspirará dudas a sus hermanos concernientes a ellos, dudas que si se abrigan, destruirán la confianza en su integridad de carácter, y así malograrán su utilidad. Demasiado a menudo tiene éxito en acarrearles, por medio de sus propios hermanos, tal tristeza de corazón que Dios en su gracia interviene para dar descanso a sus perseguidos siervos (Los hechos de los apóstoles, p. 334).