Notas EGW

Lección 9 Las ofrendas de gratitud


Sábado 24 - LAS OFRENDAS DE GRATITUD


Jesús llena las necesidades del pecador, pues ha tomado sobre sí los pecados del transgresor. "Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados". Isaías 53:5. El Señor podría haber extirpado el pecador y haberlo destruido completamente, pero eligió el plan más costoso. En su gran amor, proporciona esperanza al desesperanzado dando a su Hijo unigénito para llevar los pecados del mundo. Y puesto que ha prodigado a todo el cielo en aquella rica dádiva, no privará al hombre de ninguna ayuda necesaria para que pueda tomar la copa de la salvación y se convierta en heredero de Dios y coheredero con Cristo (Mensajes selectos, t. 1, p. 379).
Si los hermanos y hermanas estuviesen en el lugar donde debieran estar no les sería difícil encontrar algo que decir en honor de Jesús, quien pendió de la cruz del Calvario por los pecados de ellos. Si se esforzasen más por comprender la condescendencia manifestada por Dios al dar a su amado Hijo unigénito para que muriese en sacrificio por nuestros pecados y transgresiones, por comprender los sufrimientos y la angustia que soportó Jesús a fin de preparar una vía de escape para el hombre culpable y a fin de que pudiese recibir el perdón y vivir, estarían más dispuestos a ensalzar y magnificar a Jesús. No podrían callar, sino que con acción de gracias y gratitud hablarían de su gloria y de su poder. Y sobre ellos descansarían las bendiciones de Dios por haber hecho eso ... Aun cuando repitamos vez tras vez la misma historia, honra a Dios y demuestra que no nos olvidamos de su bondad ni de sus misericordias hacia nosotros (Primeros escritos, p. 115).
Si vosotros, pues, siendo humanos y malos, "sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?" (Lucas 11: 13). El Espíritu Santo, su representante, es la mayor de todas sus dádivas. Todas las "buenas dádivas" quedan abarcadas en ésta. El Creador mismo no puede darnos cosa alguna que sea mejor ni mayor. Cuando suplicamos al Señor que se compadezca de nosotros en nuestras aflicciones y que nos guíe mediante su Espíritu Santo, no desoirá nuestra petición. Es posible que aun un padre se aleje de su hijo hambriento, pero Dios no podrá nunca rechazar el clamor del corazón menesteroso y anhelante. ¡Con qué ternura maravillosa describió su amor! A los que en días de tinieblas sientan que Dios no cuida de ellos, éste es el mensaje del corazón del Padre: "Sion empero ha dicho: ¡Me ha abandonado Jehová, y el Señor se ha olvidado de mí! ¿Se olvidará acaso la mujer de su niño mamante, de modo que no tenga compasión del hijo de sus entrañas? ¡Aun las tales le pueden olvidar; mas no me olvidaré yo de ti! He aquí que sobre las palmas de mis manos te traigo esculpida". Isaías 19:14-16 (El discurso maestro de Jesucristo, p. 112).





Domingo 25 - DONDE ESTÉ VUESTRO TESORO
Cristo invita a todos a reflexionar. Haced cálculos honrados. Poned en un platillo de la balanza a Jesús, que significa tesoro eterno, vida, verdad, cielo, y el gozo de Cristo en las almas redimidas; poned en el otro todas las atracciones que el mundo pueda ofrecer. En un platillo de la balanza poned la pérdida de vuestra propia alma y de las almas de aquellos para cuya salvación podríais haber sido un instrumento; en el otro, para vosotros y para ellos, una vida que se mide con la vida de Dios. Pesad para el tiempo y la eternidad ...
Mejor que toda la amistad del mundo es la amistad de los redimidos de Cristo. Mejor que un título de propiedad para el palacio más noble de la tierra es un título a las mansiones que nuestro Señor ha ido a preparar. Y mejores que todas las palabras de alabanza terrenal, serán las palabras del Salvador a sus siervos fieles: "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo". Mateo 25:34 ...
Permitid, pues, que vuestra propiedad vaya antes que vosotros al cielo. Haceos tesoros junto al trono de Dios. Aseguraos vuestro título a las riquezas insondables de Cristo. "Haceos de amigos por medio del lucro de injusticia, para que cuando éste os falte os reciban en las moradas eternas" (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 307, 308). Algunos creen que los talentos han sido dados tan solo a cierta clase favorecida, con exclusión de muchos, quienes por supuesto no son invitados a participar de los trabajos ni de las recompensas. Pero la parábola no enseña las cosas en esa forma. Cuando el Señor de la casa llamó a sus siervos, a cada uno dio su obra. Toda la familia de Dios está incluida en la responsabilidad de utilizar los bienes de su Señor. ..
En un grado mayor o menor, todos están encargados de los talentos de su Señor. Las aptitudes espirituales, mentales y físicas, la influencia, la posición social, las posesiones, los afectos, la simpatía, todos son talentos preciosos que deben emplearse en bien de la causa del Maestro para la salvación de las almas por quienes Cristo murió.
El pueblo de Dios debería comprender que Dios no les ha dado habilidades para que se enriquezcan con bienes terrenales, sino con el fin de que coloquen un buen fundamento para el tiempo que está por venir, a saber, la vida eterna (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 123).
No comprendemos cuántos de nosotros andamos por la vista, y no por la fe. Creemos en las cosas visibles, pero no apreciamos las preciosas promesas que se nos han dado en su Palabra. Y sin embargo, no podemos deshonrar a Dios más decididamente que demostrando que desconfiamos de lo que dice. Confiemos plena, humilde y desinteresadamente en Dios. Somos sus hijitos, y él nos trata como a tales. Cuando nos acercamos a él, su misericordia nos preserva de los impactos del enemigo. Él nunca traicionará a uno que confié en él, como un niño confía en sus padres. Él ve un alma humilde y confiada que se acerca a él, y con piedad y amor él se acerca a ella, y levanta un pendón para ella contra el enemigo ...
Les enseña a ejercer una fe incuestionable en su poder para obrar en beneficio de ellos. Con seguridad les dice: "Esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe". 1 Juan 5:4 (Nuestra elevada vocación, p. 87).

Lunes 26 - MAYORDOMOS DE LA GRACIA DE DIOS


Esta fe sencilla, que acepta al pie de la letra lo que Dios dice, debe ser estimulada. El pueblo de Dios debe poseer la clase de fe que se ase del poder divino; "porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios". Efesios 2:8. Aquellos que creen que por amor de Cristo, Dios ha perdonado sus pecados, no deben, por causa de la tentación, dejar de seguir peleando la buena batalla de la fe. Su fe debe volverse cada vez más fuerte hasta que su vida cristiana, como sus palabras, declare: "La sangre de Jesucristo ... nos limpia de todo pecado". 1 Juan 1:7 (Obreros evangélicos, p. 169).
La gracia es un atributo de Dios puesto al servicio de los seres humanos indignos. Nosotros no la buscamos, sino que fue enviada en busca nuestra. Dios se complace en concedemos su gracia, no porque seamos dignos de ella, sino porque somos rematadamente indignos. Lo único que nos da derecho a ella es nuestra gran necesidad ... El ejemplo del Salvador debe servirnos de modelo para nuestro servicio en pro de los tentados y extraviados. Hemos de manifestar para con los demás el mismo interés, la misma ternura y longanimidad que él manifestó hacia nosotros. "Como os he amado --dice-, que también os améis los unos a los otros". Juan 13:34. Si Cristo mora en nosotros manifestaremos su abnegado amor para con todos aquellos con quienes tratemos. Cuando veamos a hombres y mujeres necesitados de simpatía y ayuda, no nos preguntaremos si son dignos, sino cómo podemos beneficiarles (El ministerio de curación, pp. 119, 120).
[Dios] desea que apreciemos el gran plan de la salvación, que lleguemos a comprender nuestro elevado privilegio como pueblo de Dios y que caminemos delante de él en obediencia, con agradecido reconocimiento. Desea que le sirvamos en novedad de vida, con alegría todos los días. Anhela que la gratitud surja de nuestros corazones porque tenemos acceso al propiciatorio, el trono de la gracia; porque nuestros nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero; porque podemos echar toda nuestra solicitud sobre El, quien cuida de nosotros. Nos anima a regocijamos porque somos la herencia del Señor, porque la justicia de Cristo es el manto de sus santos y porque tenemos la bendita esperanza del pronto regreso de nuestro Salvador. ..
Y por el Espíritu Santo nos advierte mediante el apóstol Pedro: "Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios". 1 Pedro 4:10. Dios desea que se cumplan en nosotros los propósitos de su gracia. Por el poder de su amor y mediante la obediencia, el hombre caído, un gusano en el polvo, debe ser transformado y capacitado para ser miembro de la familia celestial, compañero de Dios, de Cristo y de los santos ángeles a través de las edades eternas. El Cielo triunfará, porque los lugares dejados vacantes por Satanás y su hueste serán ocupados por los redimidos del Señor (Alza tus ojos, p. 59).
Martes 27 - NUESTRA MEJOR OFRENDA

En su misericordia, Jesús había perdonado sus pecados ... y el corazón de María estaba lleno de gratitud. Ella había oído hablar a Jesús de su próxima muerte, y en su profundo amor y tristeza había anhelado honrarle. A costa de gran sacrificio personal, había adquirido un vaso de alabastro de "nardo líquido de mucho precio" para ungir su cuerpo. Pero muchos declaraban ahora que él estaba a punto de ser coronado rey. Su pena se convirtió en gozo y ansiaba ser la primera en honrar a su Señor. Quebrando el vaso de ungüento, derramó su contenido sobre la cabeza y los pies de Jesús, y llorando postrada le humedecía los pies con sus lágrimas y se los secaba con su larga y flotante cabellera ...
María oyó las palabras de crítica. Su corazón temblaba en su interior. Temía que su hermana la reprendiera como derrochadora. El Maestro también podía considerarla impróvida. Estaba por ausentarse sin ser elogiada ni excusada, cuando oyó la voz de su Señor: "Dejadla; ¿por qué la fatigáis?" Él vio que estaba turbada y apenada. Sabía que mediante este acto de servicio había expresado su gratitud por el perdón de sus pecados, e impartió alivio a su espíritu. Elevando su voz por encima del murmullo de censuras, dijo: "Buena obra me ha hecho ... Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura" (El Deseado de todas las gentes, pp. 512, 514).
Cada uno dé como propuso en su corazón [guiado por la sincera consideración del plan prescrito por Dios]: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre". 2 Corintios 9:7. Los donativos hay que darlos en consideración a la benevolencia de Dios manifestada hacia nosotros. ¿Y qué tiempo más apropiado podría elegirse para apartar el diezmo y presentar nuestras ofrendas a Dios? En el día de reposo pensamos en su bondad. Hemos contemplado su obra en la creación como una evidencia de su poder en la redención. Nuestros corazones están llenos de agradecimiento por su gran amor. Y ahora, antes de que vuelva a comenzar el tráfago de la semana, le devolvemos lo que es suyo, y con ello una ofrenda para manifestarle nuestra gratitud. En esta forma nuestra práctica constituirá un sermón semanal que declara que Dios es el dueño de todos nuestros bienes, y que él nos ha hecho mayordomos suyos para que los empleemos para su gloria. Cada acto de reconocimiento de nuestra obligación hacia Dios fortalecerá el sentido del deber. La gratitud se profundiza cuando la expresamos y el gozo que proporciona es vida para el alma y el cuerpo (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 85).
"El Señor es muy misericordioso y compasivo". Santiago 5:11. Espera con amor infatigable para oír las confesiones de los desviados del buen camino y para aceptar su arrepentimiento. Busca en nosotros alguna expresión de gratitud, así como la madre busca una sonrisa de reconocimiento de su niño amado. Quiere que sepamos con cuánto fervor y ternura se conmueve su corazón por nosotros ...
Jamás dejó frustrado al que se allegó a él (El discurso maestro de Jesucristo, p. 73).

 


Miércoles - LAS MOTIVACIONES DEL CORAZÓN
Atañe al interés eterno de cada uno el escudriñamiento de su propio corazón ...
Recuerden todos que no hay un motivo en el corazón de hombre alguno que el Señor no vea claramente. Los motivos de cada uno se pesan tan cuidadosamente como si el destino del instrumento humano dependiera de ese resultado. Necesitamos relacionamos con el poder divino para que aumente nuestra clara comprensión y nuestro entendimiento de cómo razonar de causa a efecto. Es preciso que cultivemos las facultades de comprensión haciéndonos participantes de la naturaleza divina, por haber huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Considere cada uno cuidadosamente la solemne verdad: Dios en el cielo es verdadero, y no hay un solo designio, por intrincado que sea, ni un solo motivo, por más cuidadosamente que se haya ocultado, que él no comprenda claramente. Él lee las maquinaciones secretas de cada corazón (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, p. 1178).
"No juzguéis nada antes de tiempo, basta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones". 1 Corintios 4:5. No podemos leer el corazón. Por ser imperfectos, no somos competentes para juzgar a otros. A causa de sus limitaciones, el hombre solo puede juzgar por las apariencias. Únicamente a Dios, quien conoce los motivos. secretos de los actos y trata a. cada uno con amor y compasión, le corresponde decidir el caso de cada alma. (El discurso maestro de Jesucristo, p. 1 06). Si habéis fomentado un mal espíritu, desterrado del alma. Vuestro deber es desarraigar del corazón todo lo que contamine; debiera arrancarse cada raíz de amargura, para que otros no se contaminen con su perniciosa influencia. No permitáis que quede en el terreno del corazón ninguna planta venenosa. Arrancadla esta misma hora, y plantad en su lugar la planta del amor. Entronícese a Jesús en el alma. Cristo es nuestro ejemplo. Él fue haciendo bienes. Vivió para bendecir a otros. El amor embelleció y ennobleció todas sus acciones, y se nos ordena que sigamos sus pisadas (A fin de conocerle, p. 188).
Los que den deben considerar que es privilegio el poder hacerlo. Algunos dan de su abundancia, pero no les falta nada. No se niegan especialmente de ninguna cosa por la causa de Cristo. Todavía tienen todo lo que el corazón puede desear. Dan liberalmente y de corazón. Dios los observa y conoce y percibe con exactitud sus acciones y motivos. Ellos no perderán su recompensa. Los que no pueden dar con tanta liberalidad, no deben excusarse porque no pueden hacer tanto como otros. Haced lo que podáis. Privaos de algunas cosas que no son indispensables y sacrificaos por la causa de Dios. Lo mismo que la viuda, dad vuestras dos moneditas. Y en realidad daréis más que todos los que dan de su abundancia; y sabréis cuán dulce es negarse a sí mismo para dar a los necesitados, sacrificarse por la verdad y hacerse tesoros en el cielo (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 164).

 


Jueves - LA EXPERIENCIA DE DAR
La liberalidad abnegada provocaba en la iglesia primitiva arrebatos de gozo; porque los creyentes sabían que sus esfuerzos ayudaban a enviar el mensaje evangélico a los que estaban en tinieblas. Su benevolencia testificaba de que no habían recibido en vano la gracia de Dios. ¿Qué podía producir semejante liberalidad sino la santificación del Espíritu? En ojos de los creyentes y de los incrédulos, era un milagro de la gracia (Los hechos de los apóstoles, p. 277).
Debemos ser representantes de Cristo sobre la tierra: puros, amables, justos, misericordiosos, llenos de compasión, mostrando generosidad en palabras y obras. La avaricia y la codicia son vicios que Dios abomina. Son frutos del egoísmo y del pecado, y estropean toda labor en la cual se les da entrada. La rudeza y la tosquedad de carácter son imperfecciones que las Escrituras condenan categóricamente como deshonras a Dios. "Sean vuestras costumbres [vuestra disposición y hábitos] sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré". "Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia [la gracia de la liberalidad cristiana]".
"Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios" (El ministerio médico, p. 241 ).
Las tinieblas morales de un mundo arruinado suplican a cada cristiano que realice un esfuerzo, que dé de sus recursos y preste su influencia para asemejarse a Aquel que aunque poseía riquezas infinitas se hizo pobre por causa nuestra. El Espíritu de Dios no puede morar con aquellos a quienes mandó el mensaje de su verdad, pero que necesitan que se les ruegue antes de sentir su deber de colaborar con Cristo. El apóstol pone de relieve el deber de dar por motivos superiores a la mera compasión humana, porque los sentimientos son conmovidos. Da realce al principio de que debemos trabajar abnegadamente y con sinceridad para gloria de Dios.
Las Escrituras requieren de los cristianos, que participen en un plan de activa generosidad que los haga manifestar constantemente interés en la salvación de sus semejantes. La Ley moral ordenaba la observancia del sábado, que no era una carga, excepto cuando era transgredida y los hombres se veían sujetos a las penalidades que entrañaba su violación. Igualmente, el sistema del diezmo no era una carga para aquellos que no se apartaban del plan. El sistema ordenado a los hebreos no ha sido abrogado ni reducido su vigor por Aquel que lo ideó. En vez de carecer de fuerza ahora, tiene que practicarse más plena y extensamente, puesto que la salvación por Cristo debe ser proclamada con mayor plenitud en la era cristiana (Testimonios para la iglesia, t. 3, pp. 430, 431).