Lección 8 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

EXTO CLAVE: 1 CORINTIOS 9:13, 14.

ENSEÑA A TU CLASE A:

BOSQUEJO DE LA LECCIÓN:

I. Conocer: El pueblo de Dios financia la misión de Dios

II. Sentir: Percibir la responsabilidad de invertir con Dios

III. Hacer: Orientar las bendiciones de Dios hacia la obra de Dios

Resumen: Entender el impacto que tiene el diezmo refuerza nuestra determinación de ser mayordomos fieles de los recursos que Dios ha puesto bajo nuestro control.

CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Apoyar la misión de Dios brinda al dador bendiciones personales, espirituales y temporales. A su vez, Dios imparte bendiciones a aquellos que se benefician con la misión.

¡Motiva!

Solo para los maestros: En el libro La educación, la autora Elena de White pinta una hermosa descripción gráfica acerca del hecho de compartir. Utiliza ilustraciones de los fenómenos de los cursos de agua para plantear dos cuestiones pertinentes a nuestro estudio: 1) mientras los arroyitos aúnan fuerzas y forman canales más grandes en su paso hacia el mar, bendicen con follaje y vegetación los lugares por donde pasan; y 2) si bien los mares, los ríos y los cuerpos de agua más grandes atraen mayor atención, no serían nada sin los arroyitos y riachuelos que los alimentan.
¿Qué relación tienen estas analogías con el diezmo? En todas partes en que se utiliza el diezmo para promover la misión de Dios, hay crecimiento y belleza. El crecimiento no es igual en todos lados. La parábola de Cristo sobre los suelos nos enseña que el tipo de lugar en que se colocan las semillas también repercute en los resultados. A veces ese crecimiento es lento, y otras veces es rápido, dependiendo de muchos factores. Sin embargo, sin la humedad proporcionada, el crecimiento sería inexistente.
Algunos dicen que retienen el diezmo porque están insatisfechos con los resultados; pero ¿es justificable este razonamiento?
La segunda analogía ilustra bellamente las ventajas de la cooperación. Así como los arroyos y los riachuelos se combinan para abastecer ríos y océanos, también la unión de nuestros esfuerzos concentrados en Dios, por pequeños que sean, da lugar a grandes progresos del reino.

Actividad inicial: Recolecta varios carretes de hilo, de diferentes colores en lo posible, y colócalos donde la clase pueda verlos. Sostén un trozo de hilo entre las dos manos, y desafía a un miembro de la clase a cortarlo con un golpe de “karate”. Debe cortarse fácilmente. Ahora intenten cortar dos hebras unidas. Luego, desenrollen tres hebras, únanlas e intenten cortarlas, y así sucesivamente con cada adición, hasta que la fuerza combinada de varias hebras ofrezca mayor resistencia. Entonces pregunta: “La última hebra que agregamos ¿era más fuerte que las demás?” (Respuesta: No). “¿Cuál es, entonces, la razón por la que el último grupo de hebras no se rompió?” (Respuesta: La fuerza combinada de todas las hebras formó una cuerda fuerte).
¿Qué podría sugerir esta analogía a quienes quieren usar individualmente “sus” diezmos al margen de la iglesia, para proyectos personales provechosos? ¿Qué beneficios se obtienen cuando los creyentes combinan sus esfuerzos en un “cordón” fuerte: el depósito? (Una alternativa si no dispones del material necesario: ayuda a la clase a visualizar la lección que enseña la actividad describiéndola con tus propias palabras, y luego analicen las respuestas a las preguntas).

2: ¡Explora!

Solo para los maestros: ¿Te has preguntado cómo es que Jesús podía viajar tanto y predicar en forma regular, sin trabajar fuera de su ministerio, y aun así mantenerse? Lucas responde a esa pregunta. Él menciona a “algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades: María, a la que llamaban Magdalena, y de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Chuza, el administrador de Herodes; Susana y muchas más que los ayudaban con sus propios recursos” (Luc. 8:2, 3, NVI; énfasis añadido). Aparentemente, por lo que leemos aquí, en Lucas, varias seguidoras leales, incluyendo a la esposa de un prominente funcionario de gobierno, atendían a las necesidades físicas de Jesús. Los registros históricos incluyen “muchas otras”, a las que no se enumera individualmente.
Esta multitud de “desconocidas” sostenía voluntariamente a Jesús y a sus discípulos. Antiguamente, en la economía israelita se proporcionaba sustento para los levitas y los sacerdotes a través del diezmo.
Los creyentes contemporáneos tienen el privilegio de seguir esta antigua práctica de apoyar la misión de Dios sobre la Tierra.

Comentario de la Biblia

I. El mandato de Cristo
(Repasa, con tu clase, 1 Cor. 9:13, 14; Mar. 16:15; Mat. 28:19, 20; 2 Cor. 11:7-10; 1 Tim. 5:17, 18; Mal. 3:10).

Pablo dice que “ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Cor. 9:14; énfasis añadido). “Ordenó” quizá se entienda mejor en el sentido de “designó”. La palabra griega diatasso se traduce de diversas maneras: “mandó”, “encargó”, “proclamó” y “designó”.
Esta disposición de apoyar a quienes predican el evangelio fue divinamente ordenada. Cualquiera que proponga alternativas, se ve obligado a hallar un respaldo bíblico diferente, ya que esta disposición, evidentemente, cuenta con la aprobación, el respaldo y la orden de Cristo.
Al enunciar este principio idéntico a Timoteo (1 Tim. 5:17, 18), Pablo cita ambos Testamentos: Deuteronomio 25:4 y Mateo 10:10, además de Lucas 10:7; y los dichos de este último versículo proceden de Cristo mismo. El diezmo no es simplemente un mecanismo humano para financiar el ministerio evangélico, sino el sistema designado divinamente por Cristo para el progreso del Reino.

Considera: El hecho de entender debidamente esta “designación divina” ¿cómo nos protege de las tentaciones de decidir personalmente cómo utilizar su diezmo?

II. Bendiciones contundentes
(Repasa, con tu clase, Mal. 3:8-12; 1 Ped. 3:8, 9; Luc. 6:38; Hech. 20:35; Jer. 17:7).

Si los cristianos demostraran fielmente su voluntad de respaldar el crecimiento del Reino en la forma designada por Cristo, ¡qué milagros se revelarían! ¿Pueden los cristianos afirmar honestamente que están preparados para el derramamiento de las bendiciones celestiales?
Dios distribuye sus bendiciones temporales y espirituales sobre nuestra familia. Sin embargo, el plan de Dios era que los creyentes fuesen canales de bendiciones, no pantanos estancados. El libro La educación, mencionado anteriormente, ilustra este principio en forma adecuada. Los riachuelos alimentan arroyos, los arroyos alimentan ríos, los ríos alimentan mares y, siguiendo con ese pensamiento, los mares alimentan océanos, los océanos alimentan nubes, las nubes producen lluvia, y la lluvia abastece los riachuelos. Todo lo que Dios creó coopera con otra cosa, y recibe beneficios de otros lugares.
Los creyentes fueron creados para DAR. La dadivosidad crea vacíos, que son cubiertos divinamente. Los que están llenos de sí mismos no ofrecen ningún vacío para ser llenado divinamente. ¿Es de extrañar, entonces, que las personas que dan sean las más felices? El Espíritu de Dios promete llenar esos vacíos espirituales y temporales. Debemos confiar en su promesa, y esperar que él nos llene.

Considera: ¿Qué sucede con el proceso divinamente ordenado por Cristo, cuando los creyentes tratan de acumular las bendiciones divinas?

3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Dios es el Dueño de todo. Entonces, ¿por qué Dios quiere nuestro dinero? Este es un planteamiento erróneo.
El diezmo no se trata, principalmente, de “poner dinero en los bolsillos” divinos; el propósito principal del diezmo tampoco es financiar los salarios ministeriales. Con el diezmo se sostiene a los instructores bíblicos, los pastores y los evangelistas, pero las verdaderas lecciones y beneficios son para el que diezma.
La sabiduría divina, Cristo mismo, estableció el diezmo. El dinero acumulado pronto se corrompe, y corrompe aún más al acaparador. Debido al inigualable afecto de Dios por sus hijos, él desafía su fe mediante el diezmo, al saber que cuando ellos participan, su capacidad de crecimiento espiritual es prácticamente ilimitada.

Preguntas de aplicación:

4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Los diezmos fieles han aportado innumerables bendiciones al mundo, al liberar a los que son llamados por Dios para invertir todas sus energías en la obra de hacer discípulos. La Iglesia Adventista del Séptimo Día pasó de ser un grupito de creyentes en el noreste de los Estados Unidos a llegar a tener una creciente presencia global, en consonancia con nuestra vocación y en función del mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14. Humanamente hablando, este crecimiento no podría haberse dado sin fidelidad ni sacrificio.

Actividades: