CAPÍTULO 8

EL IMPACTO DEL DIEZMAR

Eva apresuró sus pasos mientras salía del centro de estudiantes universitarios y volvía a su pequeño departamento. Había comenzado a lloviznar y, si la lluvia anunciada llegaba antes de llegar a casa, sus pies estarían empapados. Ella deseó poder comprarse un par de zapatos para reemplazar los que tenían agujeros en las suelas.

Por favor, Señor; retén la lluvia hasta que llegue a casa, susurró mientras corría. Cuando llegó a la casa, puso sus zapatos cerca de la puerta con una oración de gratitud, porque Dios había retenido la lluvia.

Al día siguiente, mientras Eva se preparaba para ir a clases, su compañera de habitación, Alicia, señaló sus zapatos junto ala puerta y dijo:

-¿Por qué no tiras esos zapatos y consigues un par nuevo?

-Lo haré cuando cobre -respondió Eva, tranquilamente.

-No te puedes dar el lujo de comprar un par de zapatos, ¿pero das tanto dinero a tu iglesia? -preguntó Alicia, con tono acusador-. ¿No crees que Dios entendería si gastaras algo de ese dinero en zapatos? La iglesia tiene más dinero que tú A ellos no les interesa que tus zapatos tengan agujeros en las suelas.

Eva no contestó, pero tuvo que admitir para que a veces estaba tentada a retener sus diezmos^ aderitro$ hasta que pudiera ponerse ai día con sus cuentas ?rendas. estaba decidida a no tocar el dinero de Dios para atend °e11* propias necesidades, sin importar Jo que Alicia -o otra persona-dijera. r

Eva afrontaba otro problema. Estaba acercándose el final d su carrera, y ella haría su práctica de enseñanza en una escuela secundaria local. No había manera de que pudiera trabajar y enseñar ese semestre. ¿Cómo podría pagar su escolaridad y otros gastos para graduarse? Eva se volvió a Dios con su dilema, y él le dio paz y una promesa de suplir todas sus necesidades.

JUNTOS PROVEEMOS FONDOS PARA LA MISIÓN

La gente dona para las campañas políticas, porque está interesada en promover la ideología de su candidato o en bloquear al rival. Muchos contribuyentes no se unen para hacer la campaña, pero su dinero indica lo que creen y apoyan. Del mismo modo, el pueblo de Dios hace una afirmación acerca de lo que cree cuando contribuye a su obra. ¿Cuál es el impacto de devolver el diez por ciento de las ganancias a Dios?

Jesús dijo: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura". El diezmo es una responsabilidad global y ayuda a mantener nuestro foco en la misión de Dios. "Las ofrendas voluntarias y el diezmo constituyen los ingresos del evangelio".1

En muchas situaciones, la cantidad de dinero disponible parece determinar lo que se puede hacer y lo que no. Es como si nos conformáramos con "poco dinero, poco impacto; mucho dinero, mucho impacto".

La posibilidad de que una iniciativa sea realizada depende de los miembros que trabajan juntos para financiar la misión.

Más gente puede ser alcanzada si estamos unidos que si estamos fragmentados ( Cor. 2:12: 2 Cor. 11:7-9) Sin unidad financiera y misional, podemos tender a dar recursos para nuestras propias agendas y prioridades, más bien que dar para una causa mayor. Proveer recursos para la misión de Dios no actúa en aislamiento. Una iglesia local no puede realizar una misión mundial. Requiere de todos los miembros que creen en la misión mundial para proveer los recursos para ella.

El diezmo, como sistema, es la mayor fuente de recursos y el método más equitativo para llevar a cabo la misión de Dios. Sin embargo, la misión no puede avanzar con confianza cuando la mayoría de los cristianos no devuelve el diezmo. "Solo el 9,4 por ciento de todos los cristianos (en los EE.UU.) [...] dan 10 por ciento o más de sus ingresos".2 Además, cuanto más gana la gente, menos da,3 y "más del 70 por ciento del ingreso de la congregación se gasta en operaciones locales".4 A fin de que la iglesia cumpla su misión, el sistema de provisión financiera para la misión debe estar claramente conectado en las mentes de los feligreses.

Las mejores maneras de financiar la misión son animar e instar a la donación sistemática, y aumentar el número de dadores. Aumentar el número de diezmeros fieles no es una tarea fácil, por causa de la cultura arraigada en la iglesia y la influencia del materialismo. La Iglesia Adventista del Séptimo Día (o cualquier organización de caridad) no puede sostener una misión adecuada de largo plazo si menos y menos miembros están dando más y más dólares.

Para revertir esa tendencia, primero debemos entregarnos completamente a Dios (Rom. 12:1,2). ¡Debemos estar plenamente convertidosl Segundo, se debe enseñar a los miembros "que una parte de sus entradas pertenece a Dios y debe dedicarse a su obra como algo sagrado".5 Por extraño que parezca, ¡esto requiere una conversión de nuestro dinero! Tercero, los pastores deben dar el ejemplo y practicar el devolver el diezmo.6 Cuarto, debemos abstenernos de redireccionar el diezmo: "Que nadie se sienta con derecho a retener el diezmo para usarlo de acuerdo con su propio juicio".7 Dios tiene el derecho de decirnos adonde debemos llevar el diezmo, y él instruye que debe ser llevado al "almacén", o "depósito", que es la iglesia. Quinto los miembros en el siglo XXI deben internalizar la generosidad sistemática. En la década de 1850 se la llamaba benevolencia sistemática. "Si la benevolencia sistemática se adoptara universal-mente de acuerdo con el plan de Dios, y si los ricos practicaran el sistema del diezmo tan fielmente como lo hacen las clases más pobres, no habría necesidad de apelaciones reiteradas y urgentes solicitando recursos en nuestras grandes asambleas religiosas. Ha habido un descuido en las iglesias de mantener el plan de benevolencia sistemática, y el resultado ha sido una tesorería empobrecida y una iglesia apóstata".8

BENDICIONES HAS ALLÁ DE LA COMPRENSIÓN

Unos pocos días antes de que comenzara el semestre final de Eva, ella fue llamada a la oficina del consejero de ayuda financiera de la universidad. Eva entró nerviosamente a la oficina del funcionario.

-Buenos días, Eva -dijo el consejero mientras le indicaba que se sentara-. Veo que ha estado trabajando en nuestro programa de trabajo-estudio durante tres años.

Eva asintió y agregó que había apreciado mucho el trabajo.

-Hemos tenido un gran número de estudiantes que solicita participar del programa de trabajo-estudio este año -dijo-; tenemos más solicitudes que recursos para ayudarlos.

El corazón de Eva tuvo un sobresalto. Dios, pensó, estoy tan cerca de terminar mis estudios. Por favor, abre las ventanas de los cielos para mí, ahora.

El consejero financiero miró a Eva y sonrió. -Consideramos su situación financiera y sus calificaciones, y nos gustaría que renunciara a los beneficios del trabajo-estudio. En su lugar, le daremos una beca para completar este semestre final. ¿Está Ud. dispuesta a hacer esto? Eva se quedó sin habla.

¿Me pagarán por no trabajar? "Preguntó, cuando pudo recuperarse.

El consejero asintió, le ofreció los formularios apropiados y le pidió que los firmara. Ella firmó los papeles, se puso de pie y susurró: "¡Dios respondió hoy mi oración!"

Eva abandonó la oficina del consejero agradeciendo a Dios por animarla a buscar primero su Reino y mostrarle una par-tecita de "todas las cosas" que estaba añadiéndole a su vida.

Si el diezmo resulta en bendiciones, como dice Malaquías 3:10, ¿por qué no participan más personas? ¿Qué bendiciones de Dios no han reclamado ellos? La gente parece ver solo un ser divino abstracto que no ha llegado a ser concreto para ella. Bendiciones más allá de toda comprensión comienzan con la promesa de la vida eterna. Podemos probarlo, pero es humanamente imposible captar el significado completo de la promesa. Sin embargo, hay bendiciones en esta vida que podemos comprender muy bien.

Bendito significa encontrar el favor de Dios. Una bendición del diezmar es una madurez espiritual profundizada. La práctica de devolver el diezmo aumenta la fe que conduce a la bendición de la paz interior. Por esta razón, devolver un diezmo fiel afecta la salud espiritual del alma de la persona. Cuando no diezmamos, robamos a Dios, pero también nos robamos a nosotros las bendiciones de Dios y dejamos de experimentar una fe más profunda. Las bendiciones de Dios reflejan su perspectiva hacia nosotros (Jer. 29:11), Y est0 puede verse solo por medio de los ojos de los mayordomos fieles y obedientes. Las bendiciones se experimentan espiritualmente y se disciernen espiritualmente.

El diezmar no tiene sentido a menos que tengamos una relación con Jesús. Él es la razón más que suficiente para que adoptemos esta práctica. Así como Jesús dio su vida para bendecirnos, hemos de bendecir a otros. Al diezmar, podemos ser una bendición para otros. "La bendición no es de una sola dimensión, como la de reunir bienes. Alguien que dice: 4He sido bendecido con una casa hermosa o un automóvil' reconoce solo una dimensión de ello. Pero la bendición no es unilateral cuando somos sencillamente los receptores de ella".9

Propósito del diezmo

El propósito del diezmo está inequívocamente conectado con la misión. Los pastores han de adelantar la misión de Dios. Podríamos decir que el evangelismo es su negocio. El propósito último del diezmo es traer personas a una relación salvífica con Cristo.

Esto se ve más claramente cuando las personas se bautizan en el cuerpo de Cristo. ¿Qué es más importante: el pastor o la misión? Aquellos nuevos conversos y sus decisiones de seguir a Jesús representan la misión de la iglesia y el propósito principal del diezmo. Cuanto más estrechamente vinculamos las almas para el Reino con el propósito del diezmo, tanto mayor es el impacto sobre quien diezma y el mundo. El obrero del evangelio tiene el privilegio de participar en "la obra más importante que haya sido dada a los hombres: una obra que consiste en proclamar el último mensaje de misericordia a todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos. La tesorería del Señor debe mantener un excedente para sostener la obra del evangelio en 'las regiones remotas' 10

El depósito

Los adventistas del séptimo día consideran que el alfolí o depósito, es la Asociación o Misión locales, donde se hace la distribución del diezmo para sostener la obra mundial y a los pastores locales. "El diezmo es del Señor, es el dinero de su interés, y ha de ser pagado regular y puntualmente a su tesorería".11 La Asociación no es un banco para hacer depósitos, pero actúa como "una cuenta de transferencia". Un porcentaje de los recursos del alfolí se usa para sostener a cada una de las siguientes misiones: pastores locales, la Asociación local, la Unión-Asociación, la División, y la Asociación General.

Sin embargo, podemos haber pasado por alto una razón más significativa para un depósito. El corazón de ustedes siempre seguirá donde ustedes pongan su dinero. Como el antiguo canto evangélico afirma: "Este mundo no es mi hogar, yo solo paso por aquí. Mis tesoros están depositados más allá del cielo azul". El depósito verdadero es el cielo.

-Quienes realmente sienten interés en la causa de Dios, y están dispuestos a aventurar algo para su adelantamiento, encontrarán que es una inversión infalible y segura. Algunos tendrán cien veces tanto en esta vida y en el mundo venidero la vida eterna. Pero no todos recibirán cien veces tanto en esta vida, porque no podrían soportarlo. Sí se les confiara mucho, llegarían a ser mayordomos imprudentes. El Señor no les proporciona recursos para su propio bien, pero su tesoro está seguro en el cielo. ¡Cuánto mejor es una inversión como estafa

el Arbol del conocimiento del bien y del mal actual

Entre los antiguos egipcios, el diezmo tomó diversas formas, y la porción "del dios era considerada sagrada; y U| disminuirla era considerado un pecado".13 ¿Dónde se inició el concepto del diezmo? "El diezmo era una institución babilónica".14 Los romanos fechan su inicio con Rómulo y Remo. Los griegos lo datan en la guerra de Troya. Sin embargo, los historiadores "no han encontrado ninguna inscripción secular-ni aun en el código de Hammurabi- que nos diga cuándo o dónde comenzó el pago del diezmo, o quién emitió la ley para su observancia".15

En el Edén, Adán y Eva no diezmaban, pero la importancia espiritual y el significado del principio del diezmo se originaron allí. Jesús lo enseñó a Adán, al explicar por qué no debía comer de un árbol (Gén. 2:16,17). "Dios se reservó este árbol como recuerdo constante de que era dueño de todo. Así, les dio la oportunidad de demostrar su fe y su confianza obedeciendo perfectamente sus requerimientos".16 Esta era una prueba sencilla para Adán y Eva. No se requería ningún esfuerzo grande ni difícil como prueba de lealtad a Dios. Ellos debían evitar comer del árbol del conocimiento, cosa que mostraría que ellos lo reconocían a él como el Dueño de todo.

El mismo principio se aplica hoy cuando devolvemos el diezmo. Dios nos ha dado la sencilla prueba del diezmo, que es igual a la prueba del árbol en el Edén. No dar el diezmo resulta er* una lenta asfixia del alma. Rehusar devolver el diezmo es un pecado, el equivalente de tomar del fruto del árbol del conocimiento. Por nuestra disposición a diezmar, pasamos la prueba de fe en que fallaron nuestros primeros padres, y recibimos la bendición que ellos anhelaban.


I Elena de White, "A Warning Against Hypocrisy", Review and Herald (2 de febrero de 1911).

2Christian Smith y Michael O. Emerson, Pasing the Píate: Why American Christians Don't Give Away More Money (Nueva York: Oxford University Press, 2008), p.37.

3Ibíd.,p.44.

4Ibíd, p. 52.

sWhite, Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 198. 6Ibíd.

7Ibíd., p.199.

8Ibíd.t t. 3, p. 449.

9Kerry Kirkwood, The Power ofBlessing (Shippensburg, PA: Destiny Image, 2010), p. 21.

10White, Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 288.

II White, "How Much Owest Thou?, Signs of the Times (13 de enero de 1890). 12 White, Consejos sobre mayordomía cristiana, pp. 246,247.

13Lansdell, The Sacred Tenth, p. 19. uíbíd.,p. 14. 15Ibíd., p. 38.

16White, Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 385.