Notas EGW

Lección 7 - HONESTIDAD PARA CON DIOS


Sábado HONESTIDAD PARA CON DIOS

Todo lo que el hombre recibe de la bondad de Dios sigue perteneciendo al Señor. Todo lo que Dios ha otorgado, en las cosas valiosas y bellas de la tierra, ha sido puesto en las manos de los hombres para probarlos, para sondear la profundidad de su amor hacia él y del aprecio en que tienen sus favores. Ya se trate de tesoros o de dones del intelecto, han de depositarse como ofrenda voluntaria a los pies de Jesús y el dador ha de decir como David: "Todo es tuyo, y lo recibido de tu mano te damos" (Patriarcas y profetas, p. 816).
Nuestro corazón es naturalmente pecador e indolente en el servicio de Cristo; y tenemos que estar en constante guardia, o no lograremos soportar las penurias de buenos soldados de Cristo, y no sentiremos la necesidad de luchar vigorosamente en contra de los pecados dominantes, sino que nos rendiremos pronto a las sugestiones de Satanás y levantaremos nuestro propio estandarte antes que aceptar el puro y elevado estandarte que Dios ha levantado para nosotros (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 625).
El "corazón bueno y recto" mencionado en la parábola, no es un corazón sin pecado; pues se predica el evangelio a los perdidos. Cristo dijo: "No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores" Marcos 2:17. Tiene corazón recto el que se rinde a la convicción del Espíritu Santo. Confiesa su pecado, y siente su necesidad de la misericordia y el amor de Dios. Tiene el deseo sincero de conocer la verdad para obedecerla. El "corazón bueno" es el que cree y tiene fe en la palabra de Dios. Sin fe es imposible recibir la palabra. "El que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan" Hebreos 11:6 (Palabras de vida del gran Maestro, p. 38).
Cuando Cristo habla del nuevo corazón, se refiere a la mente, a la vida, al ser entero. Experimentar un cambio de corazón es apartar los afectos del mundo y fijarlos en Cristo. Tener un nuevo corazón es tener una mente nueva, nuevos propósitos, nuevos motivos. ¿Cuál es la serial de un corazón nuevo? Una vida transformada. Se produce día tras día, hora tras hora, una muerte del orgullo y el egoísmo. La verdadera conversión nos hace estrictamente honrados en nuestro trato con nuestros semejantes. Nos hace fieles en nuestro trabajo diario (Mensajes para los jóvenes, p. 50).
Los principios, la justicia y la honradez deberían ser siempre bien acogidas... El Maestro exige de sus siervos que tanto sus motivos como sus acciones sean honorables. Para muchos, tales personas no son agradables; en cambio, para Dios son bellas (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 600).


Domingo UNA CUESTION DE TOTAL HONESTIDAD
Las zorras pequeñas son las que echan a perder las vinas; las insignificantes negligencias, las pequeñas deficiencias, las ínfimas faltas de honradez, las pequeñas desviaciones de los principios, [son] las que enceguecen el alma y la separan de Dios. Las pequeñas cosas de la vida son las que desarrollan el espíritu y determinan el carácter. Aquellos que descuidan las cosas pequeñas no están preparados para sobrellevar duras pruebas cuando estas les sobrevengan. Recordad que la edificación del carácter no finaliza mientras no termina la vida. Cada día es puesto en su estructura un buen o un mal ladrillo. Lo mismo podéis edificar en mala forma o con exactitud y corrección levantar un hermoso templo para Dios...
La vida no está hecha de grandes sacrificios o de maravillosas proezas, sino de cosas pequeñas {En los lugares celestiales, p. 228).
Hay muchos que desdeñan los pequeños acontecimientos de la vida, los pequeños actos que deben realizarse cada día; pero estas cosas no debieran considerarse insignificantes... Nos ponemos en el lado correcto clínicamente obrando de acuerdo con los principios de la Palabra de Dios que rigen las pequeñas transacciones de la vida. Somos probados por estos pequeños incidentes, y se estimara nuestro carácter por lo que fuere nuestra obra. Lo que le proporciona a la vida la mayor belleza y lo que da el éxito es la concienzuda atención de lo que el mundo llama cosas pequeñas (Nuestra elevada vocación, p. 229).
Bajo el sistema judío, se le ensenaba al pueblo a abrigar un espíritu de liberalidad, tanto en el sostén de la causa de Dios, como en la provisión de las necesidades de los pobres... Por este sistema de benevolencia, el Señor trataba de ensenar a Israel que en todas las cosas el debía ser el primero. Así se les recordaba que él era el propietario de sus campos, sus rebaños y sus ganados; que era el quien enviaba la luz del sol y la lluvia que hacían crecer y madurar la cementera. Todas las cosas que ellos poseían eran de él. Ellos no eran sino sus mayordomos (Los hechos de los apóstoles, p. 271).
El diezmo es sagrado y ha sido reservado por Dios para sí mismo. Hay que traerlo a su tesorería para que se use en el sostén de los obreros evangélicos. Se ha robado al Señor durante mucho tiempo, porque hay quienes no comprenden que el diezmo es la porción que Dios se ha reservado. Algunos no han estado satisfechos y han dicho: "No seguiré pagando el diezmo, porque no tengo confianza en la forma como se administran las cosas en el corazón de la obra. ¿Pero robareis a Dios porque pensáis que la dirección de la obra no es adecuada? Presentad vuestras quejas claramente y con franqueza, con el espíritu debido y a las personas responsables. Pedid que se hagan los ajustes necesarios; pero no retengáis lo que le corresponde a la obra de Dios, y no seáis infieles, porque otras personas no están obrando correctamente (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 200).

Lunes 12 LA VIDA DE FE


La prueba de Abrahán fue la más severa que pudo recibir un ser humane Si hubiera fracasado, nunca habría sido considerado como el padre de los fieles... La lección sirvió para que brillara a través de los siglos. Para que aprendiéramos que no hay ninguna cosa demasiado preciosa para dársela a Dios. Nos aseguramos la bendición celestial cuando consideramos todo don como de propiedad del Señor, y para utilizarlo en su servicio. Devolvedle a Dios las posesiones que se os han confiado y más se os confiara. Mantened vuestras posesiones para vosotros mismos, y no recibiréis ninguna recompensa en esta vida y perderéis la recompensa de la vida venidera (Nuestra elevada vocación, p. 193).
Hay cristianos irreales que se mantienen demasiado cerca de las depresiones terrenales. Sus ojos están acostumbrados a ver solo las cosas comunes, y su mente se ocupa de lo que contemplan sus ojos. Su vida religiosa con frecuencia es superficial e insatisfactoria, y sus palabras son livianas y baladíes. ¿Cómo pueden los tales reflejar la imagen de Cristo? ¿Cómo pueden reflejar los rayos brillantes del Sol de justicia para que lleguen a todos los lugares oscuros de la tierra? Ser cristiano es ser semejante a Cristo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 1097).
La fe significa confiar en Dios, creer que nos ama y sabe mejor que es lo que nos conviene. Por eso nos induce a escoger su camino en lugar del nuestro. En vez de nuestra ignorancia, acepta su sabiduría; en vez de nuestra debilidad, su fuerza; en vez de nuestra pecaminosidad, su justicia. Nuestra vida, nosotros mismos, ya somos suyos; la fe reconoce su derecho de propiedad, y acepta su bendición. La verdad, la justicia y la pureza han sido señaladas como los secretos del éxito en la vida. Es la fe la que nos pone en posesión de estos principios. Todo buen impulso o aspiración es un don de Dios; la fe recibe de Dios la clínica vida que puede producir desarrollo y eficiencia verdaderos (La educación , p. 253).
Debemos hacer todo lo que está de nuestra parte para pelear la buena batalla de la fe. Debemos luchar, trabajar, esforzarnos y agonizar para entrar por la puerta estrecha. Debemos poner al Señor siempre delante de nosotros. Con manos limpias, con corazones puros, debemos tratar de honrar a Dios en todos nuestros caminos. Se ha provisto ayuda para nosotros por medio de Aquel que es poderoso para salvar.
El espíritu de verdad y luz nos vivificara y renovara mediante sus misteriosas operaciones; porque todo nuestro progreso espiritual proviene de Dios, no de nosotros mismos. El obrero verdadero tendrá el poder divino en su ayuda, pero el indolente no será sostenido por el Espíritu de Dios...
Debemos alcanzar la norma más elevada, creyendo que Dios nos ayudara en nuestros esfuerzos. Si hemos de hallar, debemos buscar, y buscar con fe; debemos llamar, para que la puerta pueda abrirse ante nosotros...
Debemos acudir a Cristo con fe, debemos ser diligentes para hacer nuestra vocación y elección seguras (Fe y obras, p. 48).
Martes 13 UNA DECLARACION DE FE
Se debería explicar claramente cómo se puede ejercer fe. Toda promesa de Dios tiene ciertas condiciones. Si estamos dispuestos a hacer su voluntad, toda su fuerza nos pertenece. Cualquier don que nos prometa se encuentra en la promesa misma. "La semilla es la palabra de Dios". Lucas 8:11. Tan ciertamente como se encuentra la semilla del roble en la bellota, se encuentra el don de Dios en su promesa. Si recibimos la promesa, recibimos el don. La fe que nos capacita para recibir los dones de Dios, es en sí misma un don del cual se imparte una porción a cada ser humano. Aumenta a medida que se la usa para asimilar la Palabra de Dios. A fin de fortalecer la fe debemos ponerla a menudo en contacto con la Palabra (La educación , p. 98).
La paz proviene de la confianza en el poder divino. Tan pronto como el alma resuelve obrar de acuerdo con la luz que ha recibido, el Espíritu Santo da más luz y más fuerza. Se concede la gratia del Espíritu para cooperar con la resolución del alma, aunque no reemplaza al ejercicio individual de la fe. El éxito en la vida cristiana depende de que uno se apropie de la luz que Dios ha dado. Lo que libera al alma en Cristo no es la abundancia de luz y evidencia, sino la elevación de las facultades, la voluntad y las energías del alma que claman con sinceridad: "Creo, ayuda mi incredulidad" (Testimonios para los ministros, p. 518).
Con profunda gratitud [Jacob] repitió la promesa que le aseguraba que la presencia de Dios estaría con él; y luego hizo el solemne voto: "Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si tornare en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios, y esta piedra que he puesto por título, será casa de Dios: y de todo lo que me dieres, el diezmo lo he de apartar para ti". Génesis 28:20-22. Jacob no estaba tratando de concertar condiciones con Dios.
El Señor ya le había prometido prosperidad, y este voto era la expresión de un corazón lleno de gratitud por la seguridad del amor y la misericordia de Dios. Jacob comprendía que Dios tenía sobre el derechos que estaba en el deber de reconocer, y que las señales especiales de la gracia divina que se le habían concedido, le exigían reciprocidad. Cada bendición que se nos concede demanda una respuesta hacia el Autor de todos los dones de la gratia. El cristiano debiera repasar muchas veces su vida asada, y recordar con gratitud las preciosas liberaciones que Dios ha obrado en su favor, sosteniéndole en la tentación, abriéndole caminos cuando todo parecía tinieblas y obstáculos, y dándole nuevas fuerzas cuando estaba por desmayar. Debiera reconocer todo esto como pruebas de la protección de los ángeles celestiales. En vista de estas innumerables bendiciones debiera preguntarse muchas veces con corazón humilde y agradecido: "¿Que pagare a Jehová por todos sus beneficios para conmigo?" Salmos 116:12 (Patriarcas y profetas, pp. 184, 185).

 


Miércoles 14 EL DIEZMO HONESTO: COSA SAGRADA A JEHOVA

El que da a los hombres la facultad de obtener riquezas, ha unido al don una obligación. Reclama una porción determinada de todo lo que adquirimos. El diezmo pertenece al Señor. "Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles"...
"Y todo 27:30, 32. La promesa hecha por Jacob en Betel, muestra lo que abarca la obligación... "Traed los diezmos al alfolí" Malaquías 3:10, es la orden de Dios... Somos solo administradores, y del cumplimiento de nuestra obligación hacia Dios dependen tanto el bienestar de nuestros semejantes, como nuestro propio destino en esta vida y la venidera (La educación, pp. 138, 139).
El origen del sistema de los diezmos es anterior a los hebreos. Desde los primeros tiempos el Señor exigió el diezmo como cosa suya; y este requerimiento fue reconocido y cumplido. Abrahán pago diezmos a Melquisedec, sumo sacerdote del Altísimo. Génesis 14:20...
Cuando los israelitas estaban por establecerse como nación, la ley del diezmo fue confirmada, como uno de los estatutos ordenados divinamente de cuya obediencia dependía su prosperidad. El sistema de los diezmos y de las ofrendas tenía por objeto grabar en las mentes humanas una gran verdad, a saber, que Dios es la fuente de toda bendición para sus criaturas, y que se le debe gratitud por los preciosos dones de su providencia (Patriarcas y profetas, p. 564).
Se ensenaba a los israelitas a destinar una décima parte de todas sus entradas al servicio del santuario... Dios no espera menos de nosotros de lo que esperaba de su pueblo antiguamente. Debe llevarse adelante la gran obra de la salvación de las almas. Él ha hecho provisión para esa obra por medio del diezmo y las ofrendas. Reclama el diezmo como suyo, y siempre debería ser considerado como una reserva sagrada, a fin de ser colocado en su tesorería para beneficio de la causa de Dios (Palabras de vida del gran Maestro, p. 241).
Dios tiene derecho sobre nosotros y sobre todo lo que poseemos. Su derecho tiene supremacía sobre todos los demás. Y como reconocimiento de ese derecho, él nos pide que le devolvamos una porción fija de todo lo que nos da. El diezmo es la parte que el espera. Por indicación del Señor le fue consagrado desde los tiempos más antiguos...
Reclama el diezmo como suyo, y este siempre debería considerarse como una reserva sagrada que debe colocarse en su tesorería para beneficio de su causa, para el adelanto de su obra, para enviar sus mensajeros a "los lugares más allá", hasta los últimos rincones del mundo (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 76).

 


Jueves 16