La adoración

La adoración es un estado espiritual contemplativo en el que el ser humano se sobrecoge maravillado, estableciendo una comunión íntima con una deidad.[cita requerida] Adorar significa ‘amar al extremo’. Cuando se aplica a una deidad, significa ‘amar al extremo a una deidad’.

La adoración es la intención interna del ser humano ―un estado (en reposo) o estilo de vida (activo)― de obediencia a las leyes de una religión, basado en la fe.

La adoración está relacionada con la iluminación espiritual, que es la manera de conocer a Dios.

Adorar a una divinidad implica aceptar una religión.[1]​ La religión marcaba los límites cosmológicos, sociales e ideológicos; guiaba el comportamiento de cada cultura.[2]

La adoración se puede entender como una actividad de adoración (llamada más apropiadamente «culto») y como un estilo de vida.[3]

Si el objeto de la adoración es un ser humano o un bien material, los religiosos la llaman idolatría. Era muy común que antiguamente se le diera adoración y pleitesía a un rey o alguien superior.[4]

En el Nuevo Testamento (una sección de la Biblia cristiana, la palabra «adorar» quiere decir ‘actuar piadosamente hacia alguien o algo’ (eusebeo) o ‘hacer reverencia, dar obediencia a alguien’ (proskuneo).[5]

La palabra anglosajona equivalente a adoración era worthscripe, que produjo el inglés worship.

La palabra «adorar» proviene del latín adorare (‘trayendo la boca’): ad (‘hacia’), ora (boca).[6]

Según el Nuevo Testamento, el ser humano debe adorar a Yahveh Dios «con los labios», alabándole y dándole gracias por los bienes recibidos (Carta de san Pablo a los efesios 5.19-20), y «obedeciendo su voluntad» (Carta de san Pablo a los romanos 12.1-2).

Los ritos de adoración (el culto a la deidad) se pueden hacer individualmente ―ya sea en secreto o a vista de otros― en comunidad ―en un servicio coordinado por un líder (rabino, imán, pastor o sacerdote)― en un sitio especialmente acondicionado para ello ―templo, iglesia, sinagoga, mezquita― o en casas particulares.

La adoración comúnmente llevaba consigo, la devoción, el honor y la alabanza hacia la deidad indicada, llámesele dios o diosa. A veces es a capella, o con instrumentos.[cita requerida]

En apoyo a la definición de adoración como obediencia al dios, servicio al dios, podemos citar:

“Solo a Dios se debe adorar y servir” (Lucas 4:8).

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente” (Mateo 22: 37).

"Ustedes demostrarán que me aman si obedecen lo que les mando'" (Juan 14:15).

"Salomón amó a Yahveh, andando en los estatutos..." (1 Reyes 3:3).

Jesús dijo: «¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece» (Juan 14:21).

Esto simplemente reafirma que la forma de vida debe estar 'regida' por los preceptos de la deidad.[7


Adoración

Adoración (heb. generalmente shâjâh, "inclinación", "adoración"; âtsab [Jer. 44:19]; segid; gr. generalmente latréia, "servicio" [religioso], "culto"; latréuÇ, "servir", especialmente en relación con las formas externas de adoración; proskunéin, "postrarse", "besar" [como adoración]; proskunéÇ, "rendir obediencia [reverencia]", "postrarse").

Actitud de humildad, reverencia, honor, devoción y adoración que señalan adecuadamente las relaciones entre los seres creados y su Creador, particularmente en su presencia.
La Biblia enseña que tal adoración es debida sólo al único Dios verdadero (Ex. 20:1-5; 34:14; Mt. 4:10; Hch. 10:25, 26).
Los ángeles, aunque son seres celestiales, no deben ser objeto de adoración (Ap. 19:10). Un estricto monoteísmo ha de caracterizar el culto de quienes honran al verdadero Dios, el Creador del cielo y de la Tierra (Dt. 6:4, 5).
Además, como Dios es "espíritu" (Jn. 4:23, 24), se prohíbe al hombre adorarlo mediante representaciones materiales (Dt. 4:12, 15-19