Notas EGW

Lección 10 - EL PAPEL DE LA MAYORDOMÍA


Sábado 3 de marzo



El pueblo de Dios se distinguirá como un pueblo que lo sirve plena y cordialmente, no honrándose a sí mismo, sino recordando que mediante un pacto solemnísimo se han comprometido a servir al Señor y únicamente a él. Dios exige que sus hijos sean perfectos . ..
La vida de Cristo sobre la tierra fue una perfecta expresión de la ley de Dios, y cuando los que pretenden ser hijos de Dios llegan a ser semejantes a Cristo en carácter, serán obedientes a los mandamientos de Dios. .. , Todas las cosas deben ser vistas a la luz del ejemplo de Cristo. Él es la verdad. Él es la verdadera luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. Escuchad sus palabras, copiad su ejemplo de abnegación y sacrificio, y mirad a los méritos de Cristo para obtener la gloria de carácter que él posee para concedérosla. Los que siguen a Cristo no viven para agradarse a sí mismos. Las normas humanas son como cañas débiles. La norma del Señor es la perfección de carácter (La maravillosa gracia de Dios, p. 148).
"Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros" Juan 15:3, 4 ...
Cristo es representado como la vid que imparte el alimento, la vitalidad, la vida, el espíritu, el poder, a fin de que el pámpano pueda llevar fruto y entonces, cuando venga la aflicción y el desaliento, ustedes muestren un fruto de carácter diferente al del mundo. Es evidente que están conectados con Jesucristo y que hay un poder que los sustenta en todas sus aflicciones, chascos y pruebas; y este poder y esta gracia son los que mitigan toda aflicción. Cuando se acerque a sus labios la copa de la aflicción, recuerden que hay un Consolador y un Ayudador. La copa de la consolación les será colocada en la mano, y ese puede ser uno de los períodos más felices de su vida. Toda la habilidad, todo el poder, toda la capacidad de razonamiento todo el talento que ustedes tienen deben manifestarse en la vida religiosa; la bondad, la compasión, la piedad y el amor a Dios, es el fruto que lleva el pámpano que está unido a la vid viviente (Reflejemos a Jesús, p. 347).
Si hubo alguna vez un pueblo que necesitó luz, es el que está viviendo en los días finales de la historia de esta tierra. Queremos saber qué dice la Escritura. Anhelamos allegarnos a los oráculos vivientes de Dios. Queremos esa fe viva que ase el brazo del poder infinito, y deseamos confiar con todo nuestro ser en Cristo Jesús nuestra justicia. Y podemos hacerlo. Sí, lo hacemos provechosamente para el interés de nuestra propia alma. Tú puedes unirte a la Vid viviente.
Cada miembro de tu ser entero puede unirse a esa Vid, y la savia y el alimento que vienen de la Vid nutrirán la rama que está en la Vid, basta que seas uno con Cristo como él era uno con el Padre. De esa manera sus bendiciones te serán impartidas. Pero, hermanos, no hemos tenido fe. Hemos deshonrado a Dios con nuestra incredulidad demasiado tiempo (Fe y obras, p. 66).


Domingo 4 CRISTO COMO EL CENTRO

No es suficiente que conozcamos y respetemos las palabras de las Escrituras. Debemos penetrar en la comprensión de ellas, debemos estudiarlas fervientemente y comer la carne y beber la sangre del Hijo de Dios. Los cristianos revelarán el grado basta el cual hacen esto mediante la buena salud de su carácter espiritual. Debemos conocer la aplicación práctica de la Palabra a nuestra propia edificación individual del carácter. Debemos ser templos santos en los cuales Dios pueda vivir y caminar y operar. ..
En nuestra vida diaria, ante nuestros hermanos y ante el mundo, debemos ser intérpretes vivientes de la Escrituras, que hagan honor a Cristo revelando su mansedumbre y humildad de corazón. Las enseñanzas de Cristo deben ser para nosotros como las hojas del árbol de la vida. Al comer y digerir el pan de vida revelaremos un carácter simétrico.
Por medio de nuestra unidad, apreciando a otros más que a nosotros mismos, debemos dar al mundo un testimonio viviente del poder de la verdad (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, p. 11 09).
Cuando el apóstol Pablo se convirtió de perseguidor en cristiano por medio de la revelación de Cristo, declaró que era como uno nacido fuera de tiempo. Desde ese momento Cristo fu para él todo y en todo.
"Para mí el vivir es Cristo", declaró. Esta es la más perfecta interpretación en pocas palabras, en todas la Escrituras, de lo que significa ser cristiano. Esta es la verdad plena del evangelio. Pablo entendía lo que muchos parecen ser incapaces de comprender.
¡Cuán intenso era su fervor!
Sus palabras demuestran que su mente estaba centrada en Cristo, que toda su vida estaba ligada a su Señor. Cristo era el autor, el sostén y la fuente de su vida (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, p. 915).
Una forma de piedad no salvará a nadie. Todos deben tener una experiencia profunda y viva.
Solamente esto los salvará en el tiempo de angustia que nos espera. Entonces se probará su obra, de qué clase es. Si es oro, plata y piedras preciosas, estarán ocultos en el pabellón secreto del Señor. Pero si su obra es madera, heno y hojarasca, nada podrá protegerlos del furor de la ira de Jehová ...
Los que desean realizar cualquier sacrificio por la vida eterna, la conseguirán. Y vale la pena sufrir por ella, vale la pena crucificar el yo por ella, y sacrificar los ídolos por ella (A fin de conocerle, p. 302).

Lunes 5 - LA DOCTRINA DEL SANTUARIO


Debernos apropiarnos de las promesas de Dios por medio de la fe, y aprovechar las abundantes bendiciones que Cristo Jesús ha obtenido para nosotros. Delante de nosotros ha sido colocada una esperanza, la esperanza de la vida eterna. Nuestro Redentor no quedará satisfecho con damos nada menos que esta bendición; pero es deber nuestro asirnos de esta esperanza por medio de la fe en Aquel que la prometió.
Podemos esperar que sufriremos; porque únicamente los que participen con él de sus sufrimientos, también participarán con él de su gloria.
Él ha comprado el perdón y la inmortalidad para las almas pecadoras de los hombres que perecen; pero a nosotros nos corresponde recibir estos dones por medio de la fe. Al creer en él, recibimos esta esperanza corno un ancla segura e inamovible para el alma. En vista de que pagó un precio tan elevado por nuestra salvación, debemos entender que podemos esperar confiadamente el favor divino, no solo en este mundo, sino también en el mundo celestial. La fe en el sacrificio expiatorio y la intercesión de Cristo nos mantendrá seguros e inamovibles en medio de las tentaciones que nos oprimen . .. Contemplemos la gloriosa esperanza que tenernos por delante, y por la fe aferrémonos de ella (Exaltad a Jesús, p. 325).
"Tenernos un tal sumo sacerdote que se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos; ministro del santuario, y del verdadero tabernáculo, que plantó el Señor, y no el hombre". Hebreos 8:1, 2 ...
Aquí tenemos revelado el santuario del nuevo pacto. El santuario del primer pacto fue asentado por el hombre, construido por Moisés; este segundo es asentado por el Señor, no por el hombre. En aquel santuario los sacerdotes terrenales desempeñaban el servicio; en este es Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, quien ministra a la diestra de Dios. Uno de los santuarios estaba en la tierra, el otro está en el cielo . .. El esplendor incomparable del tabernáculo terrenal reflejaba a la vista humana la gloria de aquel templo celestial donde Cristo nuestro precursor ministra por nosotros ante el trono de Dios (El conflicto de los siglos, pp. 408, 409). Cuando se suscitan perplejidades y surgen dificultades, no busquéis ayuda en la humanidad. Confiadlo todo a Dios. La práctica de hablar de nuestras dificultades a otros, únicamente nos debilita, y no les reporta a los demás ninguna fuerza. Ello hace que la carga de nuestras flaquezas espirituales descanse sobre ellos, y éstas son cosas que ellos no pueden aliviar. Buscamos la fuerza del hombre errante y finito, cuando podríamos tener la fuerza del Dios infalible e infinito.
No necesitáis ir hasta los confines de la tierra para buscar sabiduría, pues Dios está cerca. No son las capacidades que poseéis hoy, o las que tendréis en lo futuro, las que os darán éxito. Es lo que el Señor puede hacer por vosotros. Necesitamos tener una confianza mucho menor en lo que el hombre puede hacer, y una confianza mucho mayor en lo que Dios puede hacer por cada alma que cree. Él anhela que extendáis hacia él la mano de la fe. Anhela que esperéis grandes cosas de él.
Anhela daros inteligencia así en las cosas materiales como en las espirituales. El puede aguzar el intelecto. Puede impartir tacto y habilidad.
Emplead vuestros talentos en el trabajo; pedid a Dios sabiduría, y os será dada (Palabras de vida del gran Maestro, p. 112).
Martes 6 CREENCIAS DOCTRINALES CRISTOCÉNTRICAS

Los hijos de Dios sabrán quién es su Ayudador. Sabrán en quién pueden confiar sin duda alguna, y con la ayuda de Cristo pueden tener, sin ninguna presunción, una santa confianza. Sí, sus siervos pueden confiar solo en él, sin temor, mirando a Jesús, esforzándose por obedecer sus requerimientos, abandonando todo lo que podría unirlos al mundo, ya sea que éste se oponga a ellos o los favorezca. Su éxito procede de Dios, y no fracasarán porque no disponen ni de la riqueza ni de la influencia de los impíos ...
Nuestra única seguridad consiste en mantenemos unidos al Señor Jesucristo. Podemos permitirnos perder la amistad de los mundanos . ..
El pueblo de Dios debe servirlo, porque Cristo lo ha llamado a salir del mundo, lo ha santificado y lo ha refinado para que pueda servirlo (Cada día con Dios, p. 352).
Los que aceptan la verdad por amor a ella, morirán al mundo y serán mansos y humildes de corazón como lo fue nuestro divino Salvador. Cuando haya en el corazón la debida disposición, la forma de vestir y de hablar, así como el estilo de vida, e pondrán en armonía con la Palabra de Dios. Que él nos ayude a arraigar nuestros pies firmemente sobre el terreno de la verdad eterna.
La influencia transformadora de la verdad santifica el alma ... El amor de Dios fluye en el alma y la gratitud emana del corazón que anteriormente era duro como el pedernal.
Cristo crucificado, Cristo nuestra justicia, conquista el corazón y lo lleva al arrepentimiento. Esto es tan sencillo que incluso un niño lo puede entender. Los sabios y los eruditos se sienten fascinados al contemplar la profundad de esta sabiduría, de este amor y de este poder insondables. (Mi vida hoy, p. 269).
El ser humano puede llegar a vivir la ley únicamente mediante la fe en Cristo. El hombre es incapaz de salvarse a sí mismo, pero el Hijo de Dios pelea sus batallas en favor de él, y lo coloca en un terreno ventajoso al concederle sus atributos divinos. Y cuando el ser humano acepta la justicia de Cristo, es hecho participante de la naturaleza divina.
Entonces puede guardar los mandamientos de Dios y vivir. Pedro dice: " ... Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo buido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia". 2 Pedro 1 :4.
La verdad, como está en Jesús, significa obediencia a cada precepto de Jehová. Es una obra del corazón. La santificación bíblica no es aquella santificación espuria que ni siquiera investiga las Escrituras, sino que coloca su confianza en los buenos sentimientos e impulsos en lugar de buscar la verdad como un tesoro escondido. La santificación de la Biblia inducirá a sus poseedores a conocer los requerimientos de Dios y a obedecerlos. Hay un cielo puro y santo reservado para los que guardan los mandamientos de Dios (Exaltad a Jesús, p. 146).



 


Miércoles 7 - EL MENSAJE DE LOS TRES ÁNGELES
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Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas". Apocalipsis 14:6, 7. Si se presta atención a este mensaje, inducirá a cada nación, tribu, lengua y pueblo a examinar cuidadosamente la Palabra ... (Mensajes selectos, t. 2, p. 121 ).
Muchos están en tinieblas. Han perdido el rumbo. No saben qué camino tomar. Los que están perplejos busquen a otros que están en perplejidad, y háblenles palabras de esperanza y ánimo. Cuando comiencen a hacer esta obra, la luz del cielo les revelará la senda que deben seguir. Serán consolados ellos mismos por sus palabras de consuelo a los afligidos. Al ayudar a otros ellos mismos serán ayudados a salir de sus dificultades. El gozo toma el lugar del pesar y de la lobreguez. El corazón lleno del Espíritu de Dios brilla con cordialidad para con cada prójimo. Todo el que haga esto no está más en oscuridad, pues su "oscuridad" será como "el mediodía" (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 4, p. 1173).
El mensaje de amonestación ha de proclamarse de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, y de país en país, sin una aparatosa ostentación, pero por hombres de fe que actúen por el poder del Espíritu. Y es necesario que se realice el trabajo más perfecto posible. Ha llegado el tiempo, el momento importante, cuando se está desplegando el rollo ante el mundo mediante los mensajeros de Dios. La verdad contenida en los mensajes del primer ángel, del segundo y del tercero, debe llevarse a cada nación, tribu, lengua y pueblo; debe iluminar las tinieblas de cada continente y extenderse hasta las islas del mar (El evangelismo, p. 18).
Somos el pueblo que guarda los mandamientos de Dios. Durante los últimos cincuenta años toda suerte de herejías han sido presentadas para dominamos, para nublar nuestras mentes acerca de la enseñanza de la Palabra: especialmente acerca de la ministración de Cristo en el santuario celestial y el mensaje del cielo para estos últimos días, como es dado por los ángeles del capítulo 14 del Apocalipsis. Mensajes de toda especie han sido presentados a los adventistas del séptimo día para ocupar el lugar de la verdad que, punto por punto, ha sido descubierta mediante estudio con oración, y testificada mediante el poder del Señor que obra milagros. Pero los hitos que nos han hecho lo que somos, han de ser preservados y serán preservados, como Dios lo ha manifestado mediante su Palabra y el testimonio de su Espíritu. Él nos insta a aferramos firmemente, con el vigor de la fe, a los principios fundamentales que están basados sobre una autoridad incuestionable (Mensajes selectos, t. 1, p. 243).

 

 

 


Jueves