Lección 1 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

TEXTO CLAVE: ROMANOS 12:2.

ENSEÑA A TU CLASE A:

BOSQUEJO DE LA LECCIÓN:

I. Saber: Comprender el propósito de las posesiones

II. Sentir: Experimentar la liberación del materialismo

III. Hacer: Usar las posesiones para la gloria de Dios

Resumen: Dios dio bendiciones materiales para el disfrute y el desarrollo del carácter. Cuando las usamos para honrar a Dios y ayudar a quienes él creó, somos bendecidos. Cuando nos volvemos materialistas, perdemos esa bendición.

CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Al conformarnos al mundo mediante el amor al yo y el materialismo, interferimos con el designio de Dios de transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento.

1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Esta lección introduce nuestro estudio sobre la mayordomía. Examina la principal piedra de tropiezo del cristiano para el servicio fiel: el materialismo. El materialismo, a los efectos de nuestro estudio, se define como la preocupación o el énfasis en las cosas materiales, y no en las intelectuales o las espirituales. El materialismo no tiene que ver, primordialmente, con cuánto tenemos; es la actitud de una persona hacia lo que tiene. Job era un hombre sumamente rico, con grandes posesiones. Pero ofrecía libremente sacrificios a Dios y compartía sus riquezas con los huérfanos, las viudas y los pobres, y así honraba y alababa a su Padre celestial por sus dones generosos. Contrasta esta actitud con la de otro personaje del Antiguo Testamento llamado Acán (Jos. 7). Su materialismo se centró en una prenda de vestir, algo de plata y una barra de oro, objetos de valor trivial, en comparación con las posesiones de Job. Pero su codicia le costó la vida. Tanto los pobres como los ricos son susceptibles al materialismo. Haz hincapié en que tanto los siervos que recibieron un talento como los que recibieron cinco talentos son igualmente llamados por Dios para ser fieles mayordomos cristianos. Actividad inicial: Invita a los miembros de la clase a imaginarse que tienen cinco años. Pídeles que centren su atención en una, o a lo sumo dos, de sus posesiones o juguetes preferidos en aquel momento de su vida. Pregúntales si todavía los tienen. Ahora, sondea cuántos de ellos perdieron el sueño anoche porque ya no tienen estos objetos. Pídeles que compartan por qué esos tesoros de la infancia ya no tienen la importancia que una vez tuvieron. ¿Es posible que los nuevos pensamientos y deseos hayan reemplazado su interés por esos objetos de valor de la infancia? ¿Es porque han madurado, y ahora centran su atención en cosas más importantes? Pablo afirma que una renovación divina de nuestro entendimiento elimina la conformidad con este mundo. Esa madurez espiritual hace que las posesiones materiales parezcan pueriles y sin importancia.

2: ¡Explora!

Solo para los maestros: La mayordomía y el materialismo abarcan no solo los aspectos emocionales y espirituales de nuestro carácter; comprenden también una dimensión mental. Salomón afirmó: “Porque cual es su pensamiento [del ser humano] en su corazón, tal es él” (Prov. 23:7). La transformación espiritual propuesta por Dios se produce a través de nuestro pensamiento, a través de los procesos de pensamiento. Esta reorientación del entendimiento nos permite centrar nuestra atención en las cosas de arriba, no en las cosas de la Tierra. Así, al mismo tiempo que apreciamos las realidades materiales de nuestro mundo, somos liberados para adorar la realidad espiritual (al Dios celestial) que nos proveyó de todas ellas.

Comentario de la Biblia

I. La renovación del entendimiento nos protege del materialismo
(Repasa, con tu clase, Rom. 12:1, 2).

En el contexto de esta lección, el materialismo se define como conformidad mundana. Cabe señalar que la salvaguarda en contra de la conformidad mundana se ilustra como el sacrificio de una realidad material: el cuerpo.
Este sacrificio se describe en Romanos como “culto racional” (12:1).
Muchas traducciones más modernas de la Biblia han reemplazado “culto racional” por las palabras “verdadero culto” (RVR 1995); “servicio de adoración espiritual” (RVR 1977); “¡Así es como se debe adorar a Dios!” (RVC); “culto espiritual” (BJ); “adoración espiritual” (NVI); una representación que está bien documentada. Sin embargo, la interpretación de la Versión Reina Valera 1960 como “culto racional” también está bien avalada. La palabra griega para “racional” es logiken, de la que deriva la palabra moderna castellana lógica. Por ende, el sacrificio de lo material es lógico, razonable, una función de adoración de la mente.
En términos prácticos, esta salvaguarda contra la conformidad mundana se da cuando nuestra mente se renueva espiritualmente mediante la absorción de los pensamientos espirituales, que reemplazan nuestros pensamientos mundanos. Pablo advierte a los creyentes colosenses: “Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Col. 3:2).
Cristo nos llama a buscar primeramente su Reino (ver Mat. 6:33; ver también Mat. 6:19-21), con la promesa de que las cosas necesarias (necesidades materiales reales como alimentos y vestido) se añadirán después. Confiar en el Dador de todas las cosas buenas, y no en las cosas en sí, es la protección más segura contra los males del materialismo.

Considera: Piensa en cuánto tiempo y energía ocupamos pensando en las cosas de este mundo, en comparación con el tiempo que pasamos meditando sobre las realidades celestiales. El acto de presentar nuestro cuerpo a Dios como “un culto racional” ¿cómo puede protegernos de la conformidad mundana?

II. El encanto del deseo humano
(Repasa, con tu clase, 1 Juan 2:15-17).

El mismo autor que nos dice que Dios amó tanto al mundo que sacrificó a su propio Hijo (Juan 3:16) nos ordena que no amemos al mundo.
“Debemos ser cuidadosos para interpretar lo que Juan quiere decir con el mundo, el kosmos. El cristiano no odiaba al mundo como tal. Era la creación de Dios. [...] Pero el kosmos adquirió un sentido moral. Comenzó a denotar el mundo separado de Dios. C. H. Dodd define este significado de kosmos: ‘Nuestro autor [Juan] representa la sociedad humana en tanto está organizada sobre principios erróneos, y se caracteriza por sus bajos deseos, valores falsos y egoísmo’ ” (W. Barclay, The Daily Study Bible: The Letters of John and Jude, p. 56). Obviamente, en Juan 3:16 el apóstol usa la palabra “mundo” para referirse a las personas. Pero aquí, en 1 Juan 2:15 al 17, usa el “mundo” como una figura de la mundanalidad: las preocupaciones materialistas y las tentaciones cotidianas que militan en contra de la vida espiritual.
Según Juan, este mundo presenta una triple tentación. La primera es “los deseos de la carne” (1 Juan 2:16). Desafortunadamente, esta traducción sugiere matices de significado imprevistos en el griego original, que simplemente significa deseos físicos desmesurados, incluyendo la lujuria, la glotonería y otros deseos pecaminosos. Es decir, no se refiere únicamente a algo sexual, sino que es más amplio que eso.
Asimismo, “los deseos de los ojos” (1 Juan 2:16) no se refiere al voyeurismo lascivo, sino más bien a los deseos que tienen los ojos por todo lo que ven (codicia). En ninguno de los dos casos las cosas deseadas son, necesariamente, malas en sí. Juan simplemente está diciendo que desear algo del mundo material y humano por sobre lo espiritual está mal, por más que la cosa en sí sea buena.
La “vanagloria de la vida” (1 Juan 2:16) o “el orgullo de nuestros logros y posesiones” (NTV) completa la tríada de desafíos que el mundo presenta para nuestro bienestar espiritual. “Aquí Juan utiliza una palabra griega más vívida, alazoneia. Para los antiguos moralistas, el alazon era el hombre que reivindicaba posesiones y logros que no le pertenecían, para exaltarse. El alazon es el fanfarrón; y C. H. Dodd describe el término alazoneia como egoísmo pretensioso” (Barclay, p. 58). Es esta autoexaltación jactanciosa u ostentación lujosa, sumada a una apreciación deficiente del Reino espiritual, lo que Juan condena.

Considera: ¿Cómo define Juan el “mundo” en 1 Juan 2:15 al 17? ¿Qué significa el mandato de Juan a los creyentes de “odiar” al mundo? Define lo que Juan denota con los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. ¿Por qué se nos ordena evitarlos?

3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Es relativamente fácil hablar de los males del materialismo, pero es más desafiante eliminar de nuestra vida su influencia omnipresente. Una sociedad excesivamente comercializada nos rodea con tentaciones. Analiza formas prácticas en que los cristianos pueden mantener la vista puesta en el Cielo, mientras utilizan las bendiciones materiales que Dios les ha confiado.

Preguntas de aplicación:

4: ¡Crea!

Solo para los maestros: El uso que hacemos del dinero habla mucho de nuestros verdaderos valores y preferencias. La gente puede hablar de los valores espirituales, pero si miramos los resúmenes de sus tarjetas de crédito, la verdad se hace evidente. Promueve las siguientes actividades como verificadoras de la realidad para los miembros de la clase.

Actividades: