¿dónde está tu mente?
Porque los que viven según la carne, piensan en los deseos de h carne. Pero los que viven según el Espíritu, piensan en los deseos del Espíritu. Romanos 8:5.


Pedro no era malo. Simplemente tenía un enfoque mental equivocado.

Por eso Jesús lo reprendió: "Quítate de delante de mí, Satanás. Me eres tropiezo, porque no piensas como piensa Dios, sino como pien-san los hombres" (Mateo 16:23, NRV). El discípulo no era terriblemente malo, pero veía las cosas desde un punto de vista mundano, lo cual desequilibró su vida.

Santiago y Juan padecían de una "enfermedad mental" parecida cuando enviaron a su madre a solicitar los dos mejores puestos en el reino. En el lenguaje de Pablo, ellos tenían "pensamientos carnales" en cuanto a la posición y el poder, por eso estaban fuera de sintonía con el reino espiritual. Como resultado, sus vidas no estaban en armonía con la voluntad de Dios para ellos.

Pensar conforme a "los deseos de la carne" realmente no se refiere sólo a los pensamientos y actos que consideramos sensuales. Pablo lo demuestra en la lista de las obras de la carne que da en Gélatas 5:19-21. Incluye debilidades como los celos, los sectarismos y la envidia. Por eso, una actitud que podríamos definir como "de la carne" puede manifestarse en muchas formas. Puede ser que esas personas tengan buenas intenciones y hasta sean miembros u oficiales de la iglesia, pero su punto de referencia está moldeado por las cosas de esta vida. Y ese concepto tiene influencia en la forma como viven. Por eso el camino de la carne, según la metáfora de Pablo de Romanos 8:4, es una forma de andar por la vida.

El camino del Espíritu es contrario a ese concepto y a esa vida. "Los que viven según el Espíritu" lo hacen porque "piensan en los deseos del Espíritu". De nuevo, los que enfocan sus mentes en las cosas espirituales no sólo se interesan en ellas, sino sus mentes y vidas están centradas en las cosas espirituales. Por el contrario, las mentes y las vidas de los que piensan en los "deseos de la carne" están dominadas por las cosas de este mundo.

Pablo no lo dudaba. Donde tu mente está, también esté tu vida. Esa es una idea desafiante. ¿Dónde está mi mente? ¿En qué me gusta pensar cuando tengo tiempo libre? ¿Qué me dicen las respuestas a esas preguntas en cuanto a mi orientación espiritual?


La necesidad de despertar a los muertos
La inclinación de la carne es muerte, pero la inclinación del Espíritu es vida y para. Romanos 8:6.


ste es un versículo interesante, porque no dice que "la inclinación de ^ la carne conduce a la muerte", sino que "as muerte". Otra forma de > expresarlo es que ¡os que no han sido salvados, los que no están "en • Cristo", ya están muertos espiritualmente. Como ¡o presenta un escritor: "El apóstol declara una ecuación espiritual y no una consecuencia espiritual".

S: eso es cierto —quizás estés pensando—, entonces ¿cómo puede alguien venir a Cristo? La verdad es que los pecadores no van a el; Jesús viene a ellos. Asi sucedió cuando Adán cayo; Dios bajó a buscarlo ai jardín. Lo pismc sucedió en ei caso de ia moneda perdida., óe /laqueo y de toda persone- ve la historia Por medio del Espíritu Santo, Dios había a ¡os corazones de cada persona para despertarlos a sus necesidades. Juan 'X'esley llamó a esa obra 'gracia anticipada", c sea ia gracia de Dios que viene antes de ia gracia salvadora. Antes de aceptar ei don de Dios en Cristo, debemos ser despertados de nuestro estado de muerte espiritual.

Aunque nuestro texto de hoy presenta la muerte espiritual como ei estado actual de los que tienen "inclinación de ¡a carne", en vez de una consecuencia de su forma de pensar, también da la idea que el pecado conduce a ¡a muerte. Romanos 6:23 declara que "la paga del pecado es la muerte". Por supuesto, esa muerte no es la muerte espiritual del texto de hoy, sino la muerte eterna al fin del tiempo. Sin embargo, las dos estén relacionadas. Los que rehusan ser despertados de la muerte espiritual, los que piensan en los deseos de la carne, van por el camino que conduce a la muerte eterna al fin del tiempo.

Al otro lado de los que "piensan en los deseos de la carne" estén los que "piensan en los deseos del Espíritu". De nuevo decimos que esa forma de pensar no conduce a la vida ni a la paz. Más bien, "la vida y la paz" son los dones que ya tienen los cristianos que han nacido de nuavo. Como vimos en un estudio anterior, los que están "en Cristo" ya tienen vida eterna (Juan 3:36) y paz con Dios (Romanos 5:1).

No deberíamos usar la enseñanza de Pablo acerca de los que piensan en las cosas del Espíritu para juzgar a la feligresía de la iglesia. Desafortunadamente, hay miembros de iglesia y hasta pastores que tienen inclinación al reino de la carne en vez del reino del Espíritu. Pero la gracia anticipada de Dios todavía se mantiene activa en sus casos. Dios siempre está dispuesto a despertar a los pecadores a los goces de la paz y la verdadera vida.