Conducción especial de Dios
El mismo Espíritu testifica a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Romanos 8:16


Una vez más enfrentamos un texto con dos espíritus. En este caso es difícil comprender lo que los dos espíritus significan. El Espíritu Santo "asegura" a nuestra naturaleza espiritual que somos hijos de Dios en todo sentido.

Romanos 8:16 parece contradecir el versículo 15, porque en el versículo anterior, somos nosotros los que afirmamos o testificamos de nuestro nuevo parentesco con Dios, al clamar"Abba, Padre", mientras que en el versículo 16 el Espíritu Santo testifica que pertenecemos a la familia de Dios.

¿Qué significa testificar? Parece tener dos aspectos. Primero, el elemento objetivo, que es con el que muchos se sienten cómodos. Han leído sus Biblias, comprenden el plan de salvación, lo han aceptado y están de acuerdo en vivir en armonía con los principios divinos. Intelectualmente saben lo que significa ser cristianos. Y por supuesto, creen que el Espíritu Santo los ha guia do a la comprensión y la entrega. Esa comprensión les da una base para probar los aspectos más subjetivos del cristianismo.

Sin embargo, en relación con la enseñanza según la cual el Espíritu Santo asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios, encontramos que contiene más que un simple elemento objetivo. El segundo aspecto es subjetivo. Aquí estamos hablando de algo muy personal que se lleva a cabo entre el Espíritu y el creyente. Es cierto que puede darse en el corazón una experiencia espiritual genuina del Espíritu Santo. Quienes pasan por esto sienten la presencia de Dios con profunda intensidad, o perciben que Dios se ha acercado a ellos en forma especial. No les cabe duda de que lo que están experimentando viene de él. He pasado por varias instancias de esto, sumamente vividas para mí. A menudo envuelven alguna elección importante de mi vida por la cual he estado orando, incluyendo el llamado a elegir mi vocación, si debo cambiarme a un nuevo lugar, o, en un sentido especial, mi elección de esposa.

Estos son incidentes especiales de la vida cristiana. Sin embargo, existe el peligro de que las experiencias subjetivas puedan ser falsas. Por eso debemos probar los espíritus (1 Tesalonicenses 5:19-21). Por otro lado, Dios desea guiar personalmente nuestras vidas. Por eso es que oramos. ¿Escuchamos sus respuestas? En nuestras vidas a veces el Espíritu se pone de acuerdo con nuestro espíritu para indicarnos lo que debemos hacer o seguir. Después de todo, él está cercano a nosotros. Es nuestro Abba.