Dios como Abba
Porque no recibisteis el espíritu de esclavitud para volver al temor; sino que recibisteis el espíritu de hijos adoptivos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! Romanos 8:15.


Adoptados en la familia de Dios. Qué privilegio ser cristianos. Esto llega a ser una realidad cuando comprendemos el verdadero impacto que tenia la adopción en el mundo de Pablo. En el ambiente romano del primer siglo, un hijo adoptivo era deliberadamente elegido (a menudo como adulto) por su padre adoptivo para perpetuar su nombre y sus propiedades. Y la sociedad lo consideraba igual como a los hijos naturales, y no era imposible que disfrutara aún más del afecto paterno que los hijos Era un honor ser adoptado por una familia importante. Y para los cristianos adoptados en la familia de Dios, no puede haber mayor honra que perpetuar los valores y el nombre del Padre.

Todo el proceso de adopción nos aparta del temor y la esclavitud del pecado y nos lleva hacia la libertad de hijos e hijas. Si el pecado y sus enredos conducen al temor, el apóstol Juan nos hace saber que la adopción en la familia de Dios nos libra del temor. "En el amor no hay temor. Antes el amor perfecto elimina el temor" (1 Juan 4:18).

Ser adoptados como miembros de la familia de Dios significa que no debemos sentir temor hacia el Padre. De hecho, podemos dirigirnos a él no sólo de la manera más formal como Padre, sino también como "Abba". Abba es una forma más familiar. Por lo regular, cuando los judíos le llamaban Padre, agregaban "que estás en el cielo" para demostrar la transcendencia de Dios, y la distancia que lo separaba de ellos.

Muchos escritores han dicho que Abba es como decir "papá" o "papi". Aunque asi fuera, no debiéramos usar ese término en forma liviana o irreverente. Debemos recordar que el padre en un hogar romano era una persona importante y respetada, que literalmente tenia el derecho de condenar a muerte a los miembros de su familia. Aunque el titulo de Abba sugiere amor e intimidad, no por ello deja de ser un título reverente. 1

Jesús se dirigió a Dios en el Getsemaní como "Abba", Padre. Y en el versículo de hoy, vemos que tenemos el mismo privilegio. El término mismo refleja cuan cerca está Dios de cada uno de nosotros. No es alguien que esté por allá, lejos de nosotros, sino junto a nosotros, listo para ayudarnos cuando lo necesitamos.

Gracias, Señor, por ser nuestro Abba y nuestro Padre. Ayúdanos hoy a comprender cómo ser mejores hijas e hijos tuyos, a saber cómo acercarnos mejor a ti en tiempos de necesidad, y a representar dignamente tu Nombre.