GOZO POR LOS QUE ESTÁN "EN CRISTO" —
Ahora, pues, ninguna condenación hay para hs que están en Cristo Jesús. Romanos 8:1.

Con Romanos 8 llegamos a uno efe los capítulos más amados de las Escrituras. Si el capítulo 7 trata sobre la tensión, la frustración y la derrota temporal, el 8 exalta la victoria. Como Griffith Thomas señala- el capitulo se inicia "sin condenación" y termina "sin separación", mientras que entre una y otra característica, se destaca por la tercera: "sin derrota".

Romanos 8 es el capitulo de la victoria. Más aún, es el capítulo de la seguridad; la seguridad de la salvación de "los que están en Cristo Jesús". Este capítulo ilustra la vida nueva y maravillosa que se abre para quienes depositan su confianza en él.

Romanos 8.1 presenta dos ¡deas centrales. La primera: que "ninguna condenación hay". Estas son buenas nuevas, particularmente para quienes — como revela el capitulo 7— lidian contra el poder y la persistencia del pecado en sus propias vidas. Pueden vivir en perpetua lucha y hasta caer a veces, pero "ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús".

¿Por qué no hay condenación? Eso es lo que Pablo ha venido explicando desde Romanos 3:21. Explicando cuidadosamente cómo obra la salvación por gracia, ha dejado bien en claro que la salvación es por gracia y se obtiene sólo por medio de la fe.

Este último término, "fe", nos trae a la segunda idea que Pablo destaca en nuestro texto de hoy (8:1). No todos están libres de condenación, sino "los que están en Cristo". Para Pablo, uno esté "en Adán" o "en Cristo" (1 Corintios 15:22; Romanos 5:12-21). La-expresión "en Cristo" aparece 164 veces en los escritos de Pablo, 8 de las cuales —contando alusiones con pronombres y adjetivos ("en el Amado", "en quien", "en él")— se presentan en uno de los más bellos pasajes paulinos: Eifesios 1:3-14.

James Stewart destaca que "el corazón de la religión de Pablo es la unión con Cristo. Este, más que ningún otro concepto —más que el de la justificación, la santificación e incluso la reconciliación— constituye la clave que revela los secretos de su alma". Para Pablo, "los que están en Cristo" son justificados y santificados, en un proceso de santificación y perfección progresivo y continuo. Si permanecen "en Cristo", tienen asegurado el reino para cuando Cristo vuelva.

Puede que alguien se pregunte, ¿cómo llega uno a estar "en Cristo"? No por nacimiento; pues nacemos con las tendencias de Adán. Según Pablo, uno está "en Cristo", cuando por fe acepta conscientemente a Cristo, como su Señor y Salvador.