La absoluta maldad del pecado
¿Luego que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento elpecado llegase a ser sobremanera pecaminoso. Romanos 7:13.


Este versículo es algo complicado. La paráfrasis La Biblia al día nos permite captarlo con mayor claridad: "¿Y acaso la ley no causó mi perdición? ¿Cómo va a ser buena entonces? No, el pecado, diabólicamente usó lo que era bueno para acarrearme condenación. Asi que, a juzgar por la forma en que el pecado utiliza la santa ley de Dios para lograr sus malvados propósitos, es astuto, mortal e infame".

Consideremos las tres partes principales de nuestro texto de hoy. En primer lugar, Pablo vuelve a utilizar una pregunta, acaso para acentuar el espíritu de diálogo: "¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí?" Como en las tres preguntas anteriores registradas en los capítulos 6 y 7, su respuesta es contundente: "En ninguna manera". No es la ley la que causa la muerte, sino el pecado.

Establecido esto, continúa con la segunda parte de su argumento: el pecado utiliza la ley, que en sí es buena, para producir condenación y ruina; verdad ésta que ya había declarado en el versículo 10. ¿Cómo lo hace? La ley no sólo reconoce el pecado como malo, sino como deliberada rebelión contra Dios y los principios de su reino. Semejante rebelión acarrea la pena de muerte; pero no es la ley la que causa la muerte, sino, más bien, el pecado que la ley reconoce. Volviendo a la analogía del caso en tribunales al que nos referíamos ayer, es el asesino quien merece castigo, no la ley en contra del asesinato. La ley tiene la buena y saludable función de señalar el mal. No debemos culpar a la ley por el crimen cometido. La culpa corresponde al pecado que lo motivara.

Con esto llegamos al tercer punto en nuestro estudio de hoy: la consideración del grado de intensidad del pecado, aquello que lo hace "sobremanera pecaminoso". William Barclay nos amplía el significado de esta última expresión al decir que "lo atroz del pecado se muestra en el hecho de que puede tomar algo bello, espléndido y encantador y convertirlo en un arma de maldad. Eso es lo que el pecado hace. Puede tomar el encanto del amor y convertirlo en lujuria; puede tomar el honorable deseo de independencia, y convertirlo en avidez de dinero y de poder. El pecado puede tomar la belleza de la amistad y utilizarla como seducción para hacer cosas malas. Esto es lo que Carlyle definiría como 'la infinita capacidad de perjudicar que posee el pecado'. El hecho mismo de que el pecado tomara la ley e hiciera de ella una cabeza de puente para pecar muestra la suprema pecaminosidad del pecado".

Señor, ayúdame hoy a comprender cuán absolutamente engañoso es el pecado. Concédeme claridad y discernimiento para ver tu ley en toda su verdad y belleza.