Lección 3 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Romanos 3:23.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Tener conciencia del problema

II. Sentir: Afrontar el problema

III. Hacer: Combatir la negación del problema

Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Cuando Dios bendice o privilegia a una comunidad en particular, el reconocimiento por parte de la comunidad de su propio pecado puede verse afectado. Los pecados de los que están fuera de la comunidad se magnifican mientras que los que están dentro de ella se minimizan o se niegan. La conciencia de la necesidad que uno tiene de la justicia de Dios en Cristo a menudo es reemplazada por la presunción y la hipocresía.

{1: ¡Motiva!}

Solo para los maestros: El objetivo es evitar que la iglesia caiga en la misma trampa en la que cayó el interlocutor de Pablo en Romanos 2. Adoptar una doble moral, con respecto al pecado, implica un desastre tanto teológico como misiológico. Con cuidado, procura hacer que los de la clase admitan que esta dimensión sutil del pecado es algo personalmente aplicable a todos nosotros. Aprovecha las fuertes denuncias de Pablo (Rom. 2:1-5, 23, 24) para enfatizar que esta cuestión no es menor, y que el testimonio de la iglesia y la noción del carácter de Dios están en juego (Rom. 2:24).

Diálogo inicial: Maximizar los pecados de los demás y minimizar los nuestros casi se ha convertido en nuestra segunda naturaleza. Tomemos la sencilla experiencia de conducir; a veces, las palabras y el enojo que expresamos como cristianos cuando otro conductor comete un error son francamente vergonzosos. Sin embargo, cuando cometemos los mismos errores de manejo, suavemente susurramos para nuestros adentros: “Vaya”, o “Lo lamento”. Es esta doble moral la que Pablo expone en Romanos 2, y es la misma norma que debe manifestarse en nuestra vida también.

Preguntas para dialogar:

{2: ¡Explora!}

Solo para los maestros: Romanos 2 es un capítulo bastante relegado, intercalado entre el mantra protestante de “El justo por la fe vivirá” (Rom. 1:17) y las innegables gemas teológicas de Romanos 3 al 8. Los eruditos han tenido dificultades en ver cómo encaja en la estructura teológica más amplia del libro. Esta confusión deja mucho espacio, en Romanos 2, para una mayor reflexión. Anima a tu clase con la emocionante oportunidad que tiene de recorrer un territorio inexplorado. Recuerda resaltar que la conducta particular descrita en Romanos 2 muestra que (1) el pecado es un problema universal y (2) la desobediencia a la que se refiere está arraigada en una presunción pecaminosa sobre la gracia de Dios.

Comentario de la Biblia:

I. Jueces juzgados
(Repasa, con tu clase, Rom. 1:28-30; 2:1-11.)

Después de registrar una serie de comportamientos pecaminosos (Rom. 1:23-31), todavía falta otra nueva denuncia. Estos pecados no solo se cometen descaradamente, sino también los pecadores dan su total consentimiento a quienes cometen ese pecado (Rom. 1:32). No hay ninguna manifestación de inocencia o de ignorancia aquí, solo una rebelión frontal.
De forma inesperada, Pablo invierte los papeles sobre el que juzga estos pecados. Utiliza un mecanismo de discusión retórica para explicar claramente su razonamiento con un compañero de diálogo imaginario. Este compañero, a diferencia de los que aprueban ese pecado flagrante, condena toda esa maldad (Rom. 2:1). Hay un solo problema. Este juez “justo” comete los mismos actos que condena y, con esa perspicacia penetrante, Pablo es capaz de arrastrar a todo el mundo a la misma situación (Rom. 3:9), para poder aplicar la solución del evangelio indiscriminadamente a todos los pueblos. Los judíos, que lógicamente están representados por el compañero de diálogo moralista (Rom. 2:17), y los gentiles, con su larga lista de pecados, ahora están en pie de igualdad ante el juicio justo de Dios (Rom. 2:3, 5, 16; 3:19).
Pero surge la pregunta de cómo es que un pueblo que posee suficiente conocimiento piadoso como para condenar el mal piensa que “escapará del juicio de Dios” (Rom. 2:3) cuando comete los mismos pecados. Esta pregunta será respondida junto con la siguiente sección de comentarios.
Considera: ¿De qué manera el planteamiento de Pablo de colocar a la humanidad “bajo pecado” (Rom. 3:9) cambia para siempre la forma en que enfrentamos los pecados de los demás? ¿Qué cualidad del carácter debemos cultivar al afrontar los pecados que vemos a nuestro alrededor? Esa cualidad ¿podría ayudarnos a lidiar con nuestros propios pecados?

II. Falsa seguridad
(Repasa, con tu clase, Rom. 2:17-29, 3:1.)

La manera tradicional de abordar Romanos 1 y 2 es que coloca tanto a gentiles como a judíos bajo pecado, respectivamente, para que el evangelio del capítulo 3 sea universalmente aplicable. Este enfoque también se ha enfatizado aquí. Pero Romanos 2 también representa una versión de falsa seguridad que invoca la gracia de Dios. Esta falsa seguridad socava la obediencia sincera a Dios, al tiempo que posiblemente es sustituida por la verdadera “gracia [de Dios] [...] mediante la redención que Cristo Jesús efectuó” (Rom. 3:24, NVI).
Para responder a la pregunta que presentamos anteriormente, comencemos por volver a plantearla: El compañero de diálogo de Pablo, ¿cómo piensa que él y aquellos a quienes él representa escaparán del juicio de Dios? La respuesta es una interpretación teológica de que el carácter de Dios es bondadoso, longánimo y paciente hacia ellos (no hacia los gentiles) como para minimizar el juicio de Dios sobre ellos (no sobre los gentiles) (Rom. 2:5). Pablo corrige esta malversación de los atributos misericordiosos de Dios al enfatizar que