Notas EGW

Lección 13


Sábado 23 de diciembre

LA VIDA CRISTIANA

Aquellos que estudian la Palabra de Dios con corazones abiertos a la iluminación del Espíritu Santo, no permanecerán en las tinieblas en cuanto a su significado. "El que quisiere hacer su voluntad [la de Dios] —dijo Crista—, conocerá de la doctrina, si viene de Dios, o si yo hablo de mí mismo" (Juan 7:17). Todos los que acuden a Cristo en busca de un conocimiento más claro de la verdad, lo recibirán. El desplegara ante ellos los misterios del reino de los cielos, y estos misterios serán entendidos por el corazón que anhela conocer la verdad. Una luz celestial brillara en el templo del alma, la cual se revelara a los demás cual brillante fulgor de una lámpara en un camino oscuro (Palabras de vida del gran Maestro, p. 18).
Los hombres no pueden pisotear impunemente la Palabra de Dios. El significado de tan terrible sentencia resalta en el último capítulo del Apocalipsis: "Yo advierto a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añade a estas cosas, Dios traerá sobre el las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitara su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas que están escritas en este libro". Apocalipsis 22:18, 19 (RV95).
Tales son los avisos que ha dado Dios para que los hombres se abstengan de alterar lo revelado o mandado por él. Estas solemnes denuncias se refieren a todos los que con su influencia hacen que otros consideren con menosprecio la ley de Dios. Deben hacer temblar y temer a los que declaran con liviandad que poco importa que obedezcamos o no obedezcamos a la ley de Dios. Todos los que alteran el significado preciso de las Sagradas Escrituras sobreponiéndoles sus opiniones particulares, y los que tuercen los preceptos de la Palabra divina ajustándolos a sus propias conveniencias, o a las del mundo, se arrogan terrible responsabilidad. La Palabra escrita, la ley de Dios, medirá el carácter de cada individuo y condenara a todo el que fuere hallado falto por esta prueba infalible (El conflicto de los siglos, pp. 271, 272).
Dios llama a hombres que sean leales ante él. Deben realizarse reformas en las iglesias. Es necesario ahora reinstaurar en el corazón de los hombres y las mujeres la antigua reverencia por los Diez Mandamientos. Por medio de la obediencia a estos mandamientos, la humanidad debe santificarse, para que los resultados del escepticismo no se fortalezcan, sino que se manifiesten los fundamentos de nuestra fe, y todos los preceptos de la ley de Dios resulten reforzados. Los hombres deben recordar que para que el Señor los considere hombres, su conducta debe ser justa, pura y leal...
Nuestro amor por Crista Jesús nos impulsa a obedecer los mandamientos de Dios, que son lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino, que aseguran para nosotros la presencia iluminadora, purificadora, dichosa del Padre y del Hijo (Sons and Daughters of God, p. 194; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 196).

 


Domingo 24 diciembre - DEBIL EN LA FE
Es un asunto muy delicado tratar con las mentes humanas. Usted puede ponerse de pie enhiestamente, sin lograr jamás que sus corazones [de otras personas] se suavicen; o puede acercarse al alma afligida, y con el corazón lleno de amor sacarla del campo de batalla del enemigo. No hay que conducirla alii y dejarla abandonada para que sea objeto de las tentaciones de Satanás. No nos podemos permitir, de ninguna manera, ser un obstáculo para los demás. Cada cual tiene sus propias tentaciones y pruebas peculiares, y deberíamos estar en situación de ayudar y fortalecer a los tentados. Debemos animar, y de ser posible, elevar a los que son débiles en la fe. Al hablar acerca de las promesas de Dios, a veces podemos eliminar la depresión de las mentes de los que están pasando por pruebas y dificultades (Mente, carácter personalidad, t. 2, p. 450). Tan astutos son los planes del enemigo, tan aparentemente correctos los resultados que producen, que los débiles en la fe no pueden discernir sus engaños. Caerán en las trampas preparadas por Satanás, quien obra por medio de instrumentos humanos para engañar si fuera posible aun a los escogidos. Solamente los que están íntimamente relacionados con Dios serán capaces de descubrir las falsedades y las intrigas del enemigo... ¡Piensen en la gloria que espera a los que venzan! Verán el rostro de Aquel en cuya presencia hay plenitud de gozo y delicias a su diestra para siempre. Permitamos que Dios controle nuestra mente. No digamos ni hagamos nada que desvíe a un semejante del camino recto (This Day With God, p. 96; parcialmente en Cada día con Dios, p. 94). Dios no quiere que nos coloquemos en el tribunal y nos juzguemos unos a otros... Cuando vemos errores en otros, recordemos que tenemos faltas más graves, quizá, a la vista de Dios, que la falta que condenamos en nuestro hermano. En vez de publicar sus defectos, pedid a Dios que lo bendiga, y ayudadlo a vencer su error. Cristo aprobara este espíritu y proceder, y abrirá el camino para que habléis una palabra de sabiduría que fortalecerá y ayudara al que es débil en la fe... Cada corazón tiene sus propios dolores y desengaños, y debemos procurar aliviarnos mutuamente las cargas manifestando el amor de Jesús a los que nos rodean. Si nuestra conversación fuera sobre el cielo y las cosas celestiales, pronto las malas conversaciones dejarían de atraernos... En vez de encontrar faltas en otros, examinémonos a nosotros mismos. La pregunta de cada uno de nosotros debiera ser: ¿Es recto mi corazón delante de Dios? ¿Glorificara a mi Padre celestial este proceder? Si habéis fomentado un mal espíritu, desterrado del alma. Vuestro deber es desarraigar del corazón todo lo que contamine... Entronícese a Jesús en el alma (A fin de conocerle, pp. 187, 188).

Lunes 25 de diciembre - ANTE EL TRIBUNAL

Cuando hagáis la obra que os corresponde sin disputar con los demás ni criticarlos, vuestro trabajo se destaca por la libertad, la luz y el poder que lo acompañarán, para infundir carácter e influencia a las instituciones y empresas que se relacionan con vosotros.
Recordad que nunca estaréis en situación ventajosa cuando os encontréis irritados o cuando os empeñéis en la tarea de enderezar a todos los que os rodean. Si cedéis a la tentación de criticar a los demás, de señalar sus faltas, de demoler lo que ellos hacen, podéis tener la seguridad de que no cumpliréis vuestra parte como conviene ni con nobleza...
Cristo se humillo hasta el punto de permanecer al frente de la humanidad, de soportar tentaciones y sufrir las aflicciones que los seres humanos tendrían que sobrellevar y resistir. Él tiene que saber lo que la humanidad debe arrostrar frente al enemigo caído, para estar en condiciones de socorrer a los que son tentados.
Y Cristo ha sido designado nuestro juez. El Padre no es tal. Tampoco lo son los ángeles. El que llevo la naturaleza humana sobre si y vivió una vida perfecta en este mundo es quien nos va a juzgar. Solo él puede ser nuestro juez... Ninguno de vosotros ha sido designado juez de los demás. Lo único que podéis hacer es disciplinaros (Mi vida hoy, p. 345).
Mis hermanos y hermanas, ¿tendréis en cuenta que al tratar con la herencia de Dios no debéis seguir vuestras tendencias naturales? Los hijos de Dios son la posesión adquirida de Cristo, y ¡qué precio ha pagado por ellos! ¿Sera hallado alguno de nosotros ayudando al enemigo de Dios y de los hombres en la tarea de desanimar y destruir a las almas?
¿Cuál será nuestra retribución si hacemos esta clase de obra? Debemos desarraigar de nuestra conversación todo aquello que sea áspero y severo. No debemos condenar a otros, y no lo haremos si somos uno con Cristo. Debemos representar a Cristo en nuestra forma de tratar con nuestros semejantes. Hemos de ser colaboradores de Dios ayudando a los que son tentados. No debemos animar a las almas a sembrar semillas de duda, porque producirán una cosecha funesta. Debemos aprender de Cristo, usar sus métodos, revelar su espíritu. Se nos amonesta: "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús".
Debemos educarnos a nosotros mismos a creer en la palabra de Dios que se está cumpliendo en forma tan admirable y gloriosa. Si tenemos plena certidumbre de fe, no albergaremos dudas acerca de nuestros hermanos (Testimonios para los ministros, p. 225).
El gran día del Señor está cerca. Cuando Cristo aparezca en las nubes de los cielos, los que no lo han buscado de todo corazón, los que han permitido que se los engañe, ciertamente perecerán. Nuestra única seguridad consiste en ser hallados en Cristo por medio del arrepentimiento y la confesión y debido a que nuestros pecados han sido borrados.
Los que quieran buscar hoy al Señor fervientemente, dispuestos a humillar sus corazones ante él, y a abandonar sus pecados, serán preparados para formar parte de la familia real y ver al Rey en su hermosura, por medio de la salificación de la verdad (Cada día con Dios, p. 246).



Martes 26 de dicimbre - NINGUNA OCASION DE TROPIEZO

Los que profesan ser cristianos, pero no siguen las pisadas de Cristo, anulan el efecto de las palabras de Cristo y oscurecen el plan de salvación. Por su espíritu e influencia dicen virtualmente: "Jesús, en tus días no entendiste tan bien como nosotros lo entendemos en nuestros días, que el hombre puede servir a Dios y a las riquezas". Estos profesantes de religión declaran guardar la ley de Dios, pero no la guardan. Oh, en que se habría convertido la norma de auténtica humanidad si hubiera sido dejada en las manos del hombre! Dios ha levantado su propia norma: los mandamientos de Dios y la fe de Jesús; y la experiencia que sigue a la completa entrega a Dios es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Reflejemos a Jesús, p. 57).
Prestad atención, no sea que por vuestro ejemplo pongáis a otras almas en peligro. Es algo terrible perder nuestra propia alma, pero el seguir una conducta que cause la perdida de otras almas es todavía más terrible. El que nuestra influencia sea un sabor de muerte para muerte es un pensamiento tremendo, y sin embargo es posible. ¡Con que fervor, pues, debemos vigilar nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestros hábitos y disposiciones! Dios exige santidad personal. Únicamente al revelar el carácter de Cristo podemos cooperar con él en la salvación de las almas (Testimonios para los ministros, p. 158).
Las pruebas nos hacen ver que somos. Las tentaciones nos permiten atisbar nuestro carácter real y la necesidad de cultivar los buenos rasgos.
Al confiar en la bendición de Dios el cristiano está a salvo de cualquier peligro. En la ciudad no será corrompido. En la tesorería será destacado por sus hábitos de estricta integridad. En el taller mecánico cada operación será llevada a cabo con fidelidad, con el ojo puesto en la gloria de Dios.
Cuando los miembros de una iglesia siguen esa conducta, la iglesia tiene éxito. La prosperidad nunca alcanzara a las iglesias hasta que se unan estrechamente a Dios y tengan un interés abnegado por la salvación de los hombres. Los ministros pueden predicar sermones agradables y vigorosos y esforzarse mucho para construir la iglesia y hacer que prospere, pero si sus miembros no desempeñan su papel como siervos de Jesucristo, la iglesia siempre estará en tinieblas y sin fuerzas. Tan cierto como que el mundo es difícil y tenebroso, la influencia de un ejemplo realmente coherente será poder para el bien (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 281).



 



Miércoles 27 de Diciembre del 2017 - La observancia de los días

Dios demostró cuanto valor atribuye a toda alma humana, y a nadie autoriza para hablar desdeñosamente de su semejante. Veremos defectos y debilidades en los que nos rodean, pero Dios reclama cada alma como su propiedad, por derecho de creación, y dos veces suya por haberla comprado con la sangre preciosa de Cristo. Todos fueron creados a su imagen, y debemos tratar aun a los más degradados con respeto y ternura.
Dios nos hará responsables hasta de una sola palabra despectiva hacia un alma por la cual Cristo dio su vida...
Cuando nos vemos en conflicto con los enemigos de Cristo, no debemos hablar con espíritu de desquite, ni deben nuestras palabras asemejarse a una acusación burlona. El que vive como vocero de Dios no debe decir palabras que aun la Majestad de los cielos se negó a usar cuando contendía con Satanás. Debemos dejar a Dios la obra de juzgar y condenar (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 51, 52).
El hombre limitado...debe tomar la Palabra de Dios al pie de la letra, luego apreciarla tal como es, incorporarla en la vida y entretejerla en el carácter. En la Palabra de Dios está plenamente revelado todo lo que concierne a la salvación de los hombres, y si tomamos esa Palabra y la comprendemos en la mejor forma en que nos es posible, Dios nos ayudara en su comprensión.
Las mentes humanas sin la ayuda especial del Espíritu de Dios consideraran que muchas cosas de la Biblia son muy difíciles de comprender, porque les falta esclarecimiento divino. Los hombres no deben ocuparse de la Palabra de Dios ensalzando su propia manera de obrar, o su propia voluntad, o sus propias ideas, sino deben ocuparse de ella con un espíritu dócil, humilde y santo.
Nunca tratéis de escudriñar las escrituras a menos que estéis listos a escuchar, a menos que queráis escuchar la Palabra de Dios como si la voz divina os estuviera hablando directamente desde los oráculos vivientes. Nunca permitáis que un hombre mortal juzgue la Palabra de Dios o dictamine cuanto de ella es inspirado y cuanto no es inspirado, o que esta porción es más inspirada que algunas otras porciones. Dios le amonesta que se retire de ese terreno. Dios no le ha dado una obra tal para hacer (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, p. 931).
Deberíamos pedirle al Señor que abra nuestro entendimiento, para que podamos comprender la verdad divina. Si humillamos nuestro corazón ante Dios, vaciándolo de la vanidad, el orgullo y el egoísmo por medio de la gratia que nos es concedida abundantemente; si deseamos sincera y firmemente creer, los resplandecientes rayos del Sol de justicia brillaran en nuestra mente e iluminaran nuestro entendimiento oscurecido (Ser semejante a Jesús, p. 106).

 


Jueves 28 de Diciembre del 2017 - PALABRAS FINALES

"Así que, los que somos más firmes debemos sobrellevar las flaquezas de los flacos, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en bien, a edificación. Porque Cristo no se agradó a sí mismo". Romanos 15:1-3. Como Cristo se compadeció de nosotros y nos ayudó en nuestra debilidad y carácter pecaminoso, debemos compadecernos de los demás y ayudarles. Muchos se sienten perplejos por la duda, cargados de flaquezas, débiles en la fe e incapaces de comprender lo invisible; pero un amigo al cual pueden ver, que venga a ellos en lugar de Cristo, puede ser un eslabón que asegure su temblorosa fe en Dios. ¡Cuán bienaventurada es esta obra! No permitamos que el orgullo y el egoísmo nos impidan hacer el bien que podríamos hacer, trabajando en nombre de Cristo y con un espíritu amante y tierno...
Conocemos muy poco nuestro propio corazón y poca necesidad sentimos de la misericordia de Dios. Esta es la razón por la cual albergamos tan poco de aquella dulce compasión que Cristo manifiesta para con nosotros, y que deberíamos manifestar unos hacia otros. Debemos recordar que nuestros hermanos son como nosotros, débiles mortales que yerran... Consideren los pobres y débiles mortales cuanta compasión y tolerancia de Dios y de sus hermanos necesitan ellos mismos. Tengan cuidado acerca de cómo juzgan y condenan a los demás. Debemos prestar atención a las instrucciones del apóstol: "Vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote a ti mismo, porque tú no seas también tentado". Gálatas 6:1. Podemos caer bajo la tentación, y necesitar toda la paciencia que se nos llama a ejercer hacia el ofensor (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 227, 228).
Los misterios del pasado y el futuro están abiertos para el que gobierna los cielos, y Dios ve más allá de la calamidad, las tinieblas y la ruina que ha traído el pecado. Aunque lo rodeen las nubes y las tinieblas, sin embargo la justicia y el juicio constituyen el fundamento de su trono.
Mediante el plan de salvación ha de cumplirse un propósito más amplio aunque la salvación del hombre y la redención del mundo. Por medio de la revelación del carácter de Dios en Cristo, se manifestaría ante el universo la benevolencia del gobierno de Dios, se refutaría la acusación de Satanás, se manifestaría la naturaleza del pecado y se demostraría plenamente la perpetuidad de la ley de Dios (A fin de conocerle, p. 368).
Cada paso de la vida puede acercarnos más a Jesús, puede damos una experiencia más profunda de su amor y acercarnos más al bendito hogar de paz.
El creer produce paz y gozo en el Espíritu Santo. El creer produce paz, y la confianza en Dios produce gozo. "¡Crea, crea —dice mi alma— crea!" Descanse en Dios. Él es poderoso para guardar lo que usted le ha confiado. Le hará mas que vencedor por medio de aquel que lo amo (The Faith I Live By, p. 121; parcialmente en L a fe por la cual vivo, p. 123 y Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 286).