SÉPTIMA LECCIÓN ACERCA - DE LA VIDA TRANSFORMADA
Recibid al débil en la fe, sin criticar opiniones. Romanos 14:1.


En el capitulo 14 de Romanos, el apóstol comienza la sección más ^ larga de consejos sobre la manera de vivir la vida transformada (12:1, 2), la vida basada en la ley del amor (13:8-10).
El propósito de los consejos no es hacernos dictar sentencia sobre otros miembros de la iglesia que no estén de acuerdo con nosotros en diversos puntos que no sean centrales en el mensaje cristiano.
Desde el comienzo del libro, Pablo ha estado preparando a sus oyentes para este capitulo. En el capitulo 1 levantó la cuestión de los judíos y los gentiles en la iglesia. En el segundo capítulo, condena el acto de juzgar a los demás. En el versículo 1 hace notar que los que juzgan a otros, se condenan ellos mismos.
Romanos 14 enfoca un tema de vital importancia para la iglesia en todas las épocas. Como señala León Morris, "la iglesia nunca se estableció para que fuera un cómodo club formado por gente que piensa igual, de una raza o posición social o calibre intelectual. Los cristianos no somos clonos, idénticos en todos los respectos. Una de las dificultades que la iglesia ha afrontado siempre es que entre sus miembros los hay ricos y pobres, débiles y poderosos, de todos los estratos de la sociedad, viejos y jóvenes, niños y adultos, conservadores y radicales".
Una de las cosas más naturales del mundo es que yo quiera que todos los demás miembros de'la iglesia crean y actúen como yo. Después de todo, yo estoy en lo cierto, y tengo un texto o cita que lo comprueba. De hecho, puedo encontrar una docena de citas que prueban que mi posición es la correcta. ¡Asi que el asunto no admite discusión!
Está es la actitud que Pablo combate frontalmente en Romanos 14. Desde el comienzo del capítulo necesitamos captar que tanto el "fuerte" como el "débil" son miembros de la iglesia, y que Pablo tiene un testimonio muy definido para ambos. Es también cierto que, aun cuando se ídeñtífica con los "fuertes" (Romanos 15:1), siente mucha simpatía por los que considera débiles en la fe (14:1), y los comprende.
Romanos 14:1 también hace claro que no todas las creencias de los miembros de iglesia tienen la misma importancia. Pablo identifica algunas como "opiniones" (NRV); "discusiones" (Dios Habla Hoy), o "disputas de opiniones dudosas" (Versión Moderna). El problema surge cuando llegamos a creer que todo lo que nosotros creemos es igualmente importante, y luego tratamos de forzar a los demás miembros a que acepten nuestras ideas.


SE RECOMIENDA LA TOLERANCIA

El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no condene al que come; porque Dios lo ha recibido. Romanos 14:5.
La intolerancia es uno de los pecados más terribles de la iglesia. Si yo y| fuera el diablo, incitaría a los miembros a criticarse entre ellos Y haría 11 que otros se sintieran justificados a mirar con desprecio a los que por - sus escrúpulos acerca de una cosa u otra les parecen débiles; y haría que los que albergan dichos escrúpulos condenaran a todos los que no viven como ellos. Es decir, los haría sentirse más santos que el resto de la iglesia. Y conseguiría que ambos lados exclamaran que Dios nunca puede bendecir la iglesia hasta que "otros" se arreglen y crean o vivan correctamente.
Como podemos ver, el diablo ha estado muy ocupado a través de toda la historia de la iglesia. Deasfortunadamente, no sólo ha estado activo, sino ha tenido éxito. Demasiado a menudo el diablo ha ganado grandes victorias sacando a la iglesia de los asuntos centrales y haciéndola sentirse fascinada por lo secundario.
A Pablo le preocupaban profundamente esas actitudes; por eso, en Romanos 14 y 15 expone ampliamente el problema.
El texto de hoy se refiere a juzgar o condenar a los miembros cuyas comidas son distintas a las nuestras. Debemos notar que tiene un contexto definido. Romanos 14:2 indica que "uno cree que se puede comer de todo; otro que es débil, come vegetales".
No, Pablo no está hablando de los adventistas del séptimo día o los que son vegetarianos por razones de salud. De hecho, ni siquiera tenía en mente el régimen alimentario. Su punto principal es la actitud que la gente expresa. El régimen es simplemente una ilustración.
En este ejemplo, el apóstol no está condenando el vegetarianismo, sino más bien a los que han dejado de comer carne por razones equivocadas, o sea porque son débiles en la fe. No sabemos exactamente cómo andaba el asunto del régimen alimentario en Roma. Pero sabemos que en Corinto se habían levantado desacuerdos en la iglesia entre los que no comían la carne sacrificada a los ídolos y los que sí la comían. En esa situación algunos de los que podríamos considerar "débiles en la fe" se abstenían de comer cualquier carne porque no estaban seguros si alguien la había ofrecido a algún ídolo. Pablo respondió que realmente no importaba, porque un cristiano sólido sabía que un ídolo no era nada. Por eso no había nada de malo en comer alimentos que habían sido presentados a él.
El problema en Roma no era exactamente igual como en Corinto, pero debe haberse parecido. Sin embargo, el punto principal que Pablo destaca en Romanos 14:3 es que en la iglesia no debiera existir la condenación y la arrogancia. Este es un mensaje que la iglesia necesita.
EL PECADO MÁXIMO ¿Quién eres tú para ju^gir al siervo ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae. Pero se afirmare^ porque el Señor tiene poder para sostenerlo. Romanos 14:4.
Quién eres tú para juzgar a alguien? ¡Excelente pregunta!
Especialmente a la luz de las palabras que preceden al texto de hoy: "Porque Dios lo ha recibido" (14:3). ¿Debo ser el juez de alguien a quien Dios ya aceptó y justificó? Si asi es ¿quién me nombró juez? ¿Puedo juzgar a otros porque me considero mejor que ellos basado en lo que como o no como?
¡Por cierto que no! Esa actitud contradice lo que Pablo se esforzó tanto por enseñarnos en Romanos 1-5. Todos somos pecadores, no importa cuan buenos creamos ser, o cuál sea nuestro estilo de vida. Y como todos somos pecadores, todos recibimos lo que no merecemos: salvación gratuita por gracia, si es que estamos dispuestos a recibirla por fe. Y Dios acepta a toda persona que recibe su regalo.
Al pie de la cruz todos somos ¡guales. Ninguno es superior a otro. En el pasado todos hemos sido esclavos del pecado y de Satanás. Ahora a través del don de Dios en Cristo hemos llegado a ser esclavos de Dios y su justicia (Romanos 6). Y si todos somos esclavos, todos tenemos un Amo. Y sólo él tiene derecho a juzgar.
El juicio entre cristianos es el pecado máximo, porque nos co/oca en el lugar de Dios. Considerarnos superiores a otros cristianos no es más que arrogancia. Es juzgar con nuestras propias normas a los que Dios ya ha aceptado. En Romanos el Señor ya estableció la única norma aceptable: aceptar su regalo en Cristo a través de la fe.
Sin embargo, a través de los siglos, los miembros de la iglesia han insistido en establecer nuevas normas para sus hermanos y hermanas. Una que ha sido constante es la que tiene que ver con el régimen. Este es importante para la salud, pero Pablo es muy claro al decir "que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo por el Espíritu Santo" (14:17). Dentro de pocos días hablaremos más de este importante pasaje. 1
Mientras tanto, es hora de comenzar a tomar en serio al apóstol. Nuestro deber es ser siervos fieles de la iglesia y no juzgar a los que Dios ya ha recibido. Padre, ayúdame hoy a aprender la lección de Romanos 14:3, 4.
Ayúdame a no usurpar tu papel de Juez.
DIFERENTES, PERO UNIDOS — Uno da preferencia a un día más que a otro. Otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su mente. El que observa cierto día, lo observa en honor del Señor. Romanos 14:7, 6.
O que dividía a la iglesia romana no era sólo asunto de comidas. La yj gente también se peleaba por la observancia y la no observancia de ciertos días.
P a b l o no declara específicamente su naturaleza, pero aparentemente no se trataba del sábado semanal, porque éste era parte de los Diez Mandamientos, y en Romanos Pablo ya había mencionado varias veces la importancia del Decálogo en la vida cristiana (véase 13:8-10; 7:12, 14, 16; 3:31).
Sin duda los principales candidatos para los argumentos eran los días festivos y los sábados anuales. El debate entre los judíos y los gentiles cristianos por los asuntos relacionados con los reglamentos ceremoniales judíos ya se había tratado entre Pablo y los dirigentes de los judíos cristianos, en Hechos 15. En otras ocasiones encontramos a Pablo tratando el asunto de los días especiales y fiestas, en Gálatas 4:10, 11 y Colosenses 2:16, 17. En este último pasaje, así como en el actual, Pablo tenía que lidiar con miembros de iglesia que juzgaban a sus hermanos tanto en la alimentación como en los días en disputa. Sin embargo allí él dice claramente que esas fiestas y sábados eran sólo "sombra de lo que iba a venir". Esas palabras implicaban que las ceremonias de los sábados anuales eran símbolos que apuntaban a Cristo. Por el contrario, el sábado semanal del Decálogo dirigía la atención a la obra creadora de Dios (véanse Génesis 2:1, 2; Éxodo 20:8-11).
Con esa distinción en mente, aunque sin duda existían diferencias entre las dificultades de Roma y las de Colosas, Pablo dice a sus lectores romanos que aquellos cuya fe los ha capacitado para abandonar inmediatamente todos los días santos ceremoniales, no debieran despreciar a otros cuya fe no era fuerte. Ni estos últimos deberían criticar a los que habían abandonado las fiestas judías por haber descubierto que, como la Pascua, todas apuntaban a Cristo.
Más allá del debate en torno a los días, en Romanos 14:5, 6 (citado sólo parcialmente en la lectura de hoy) Pablo establece una lección importante para todos los cristianos. Toda persona debe vivir de acuerdo con sus propias convicciones. Dios está guiando a cada persona que elige ser guiada por él.
Sin embargo, no todos tenemos los mismos antecedentes o nos movemos a la misma velocidad. Es importante que un cristiano tenga convicciones, pero de igual importancia es que esas convicciones vengan del Señor. En las cosas que no son esenciales, Pablo recuerda a los romanos que no se puede esperar uniformidad en la iglesia.
HAGÁMOSLO TODO CON DIOS — Porque ninguno de nosotros vive para sí, ni muere para sí. Romanos 14:7.
Es cierto que "ningún hombre es una isla", que nosotros constantemente tomamos parte e influimos en las vidas y decisiones de otros.
Pero eso no es lo que Pablo tenía en mente en el versículo de hoy. La idea del apóstol es que todo lo que hagamos debe ser hecho en relación con Dios. Esto es realmente una extensión del debate de Romanos 14:6, 7, donde dice que ya sea que la gente coma o no coma, observe o no observe los días festivos judíos, lo hace "en honor del Señor", porque sus convicciones están basadas en la comprensión de su voluntad, y a él le dan gracias por lo que hacen.
Lo que Pablo quiere que comprendamos en el versículo de hoy, es que nunca debiéramos separarnos de Dios. No se trata sólo de debatir ideales alimentarios o sábados ceremoniales, sino todo lo que el cristiano haga debe ser "en honor el Señor". Como A. Graham Maxwell dice: "Es el blanco de toda la existencia [del cristiano] no vivir 'para sí', ni para sus propios placeres e inclinaciones, sino 'en honor del Señor', para su gloria y según su voluntad... Toda su vida, hasta los últimos momentos, pertenece al Señor".
Y en el futuro, más allá de esta vida, todo cristiano "dará cuenta a Dios de si" (Romanos 14:12). Algún día todos habremos de "comparecer ante el tribunal de Cristo".
El hecho de que todo lo que hacemos en la vida como cristianos, lo hacemos con el Señor y para él, es un punto importante, que lo abarca todo.
Como Pablo escribió a los Corintios: "Así, si coméis, o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Corintios 10:31).
En resumen, es la relación del cristiano con Dios lo que dirige las acciones de su vida. Ser cristiano significa vivir para Dios. No hay feriados en nuestra relación con Dios. Tomar tiempo libre del cristianismo sería hipocresía.
¿Te unirás hoy a mí para que dediquemos nuevamente nuestras vidas a Dios? Deseo vivir para él en todo lo que hago, digo o pienso. Deseo que mi vida esté sumergida en los principios de su reino. Deseo vivir la vida transformada de la cual Pablo ha estado hablando. Quiero vivir la vida de amor que es la esencia misma de la ética cristiana (Romanos 13:8-10).

JESÚS ES SALVADOR Y SEÑOR — - Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así, sea que vivamos o muramos, del Señor somos. Romanos 14:8.
Jesús es Salvador! Ningún cristiano niega tal cosa. Sin Cristo como Salvador, el cristianismo no existe.
Pero ¿es Jesús también Señor? Esta es una pregunta de importancia. Jesús como Salvador significa que nos ha salvado de nuestros pecados.
Nos ha perdonado y nos ha justificado. Pero Jesús como Señor significa que es nuestro Amo y nosotros somos sus siervos. Muchos cristianos olvidan que los atributos que Jesús tiene de Salvador y Señor van juntos.
Pablo expuso esa idea al comienzo del primer versículo de Romanos, al identificarse como siervo de Jesucristo. Luego en el capítulo 6 aplicó a cada cristiano la analogía de siervo. "¿No sabéis —escribió—, que... sois siervos de aquel a quien obedecéis, o del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque fuisteis esclavos del pecado, habéis llegado a ser obedientes de corazón a ese modelo de enseñanza al cual estáis entregados" (6:16-18).
Cristo es Salvador y Señor. Los cristianos no sólo hacen su voluntad y siguen sus mandatos, sino (y este es uno de los puntos principales que expone Pablo en Romanos 14:5-8) reciben de él las órdenes para actuar. Es Cristo a través del Espíritu, el que convence al cristiano acerca de su deber personal en algún punto en particular (14:5). Y cuando los cristianos ponen en práctica esa convicción, lo hacen "en honor al Señor", dando gracias siempre (vers. 6, 7).
En Romanos 14 a Pablo le preocupan los cristianos que quieren ser amos de sus hermanos y hermanas, los que esperan obediencia y exigen atención de los demás miembros de iglesia.
Elena de White tenía la misma preocupación de Pablo cuando escribió: "En asuntos de conciencia, el alma debe ser dejada libre. Ninguno debe dominar otra mente, juzgar por otro, o prescribirle su deber. Dios da a cada alma libertad para pensar y seguir sus propias convicciones. 'De manera que, cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí'. Ninguno tiene el derecho de fundir su propia individualidad en la de otro. En todos los asuntos en que hay principios en juego, 'cada uno esté asegurado en su ánimo'" (El Deseado de todas las gentes, pág. 505).
COMPARECEREMOS ANTE EL TRIBUNAL — tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos hemos de comparecer ante el tribunal de Cristo. Romanos 14:10.
Quién soy yo para juzgar a otro cristiano? A estas alturas, la respuesta debiera ser evidente. No tengo derecho de condenar a nadie.
La realidad es que yo mismo tendré que "comparecer ante el tribunal de Cristo". Por eso, lejos de ser juez de los demás, yo mismo estaré sujeto al tribunal de Dios.
Esa meditación nos regresa al cuadro de Jesús de Mateo 7, que indica que debemos ser extremadamente cuidadosos para no juzgar a otros. Según Jesús, nuestra tarea principal es sacar la viga de nuestro propio ojo. Las congregaciones de la antigüedad y las contemporáneas están llenas con ejemplos desastrosos de creyentes que teniendo vigas en sus ojos se empeñan en juzgar a los demás. Desafortunadamente, esos oftalmólogos ciegos, no sólo no han podido verse ellos mismos en el espejo de la ley de amor de Dios, sino han forzado a muchos otros cristianos a salir de la iglesia. De hecho, fueron precisamente los que "llevaban vigas" quienes crucificaron a Jesús. Los que insisten en usurpar el lugar que le corresponde a Dios no son más que agentes de Satanás.
Afortunadamente, Dios puede perdonar nuestra actitud errónea de juzgar a otros y capacitarnos para vencer este mal. Para ello necesitamos venir a él de rodillas, y pedirle que realice una operación en nuestros ojos.
Dios es nuestro Juez. "Pero —podríamos preguntarnos—, ¿por qué habrá un juicio final para el pueblo de Dios? ¿No dijo Jesús que el cristiano ha 'pasado de muerte a vida'; que ya tiene 'vida eterna' y 'no será condenado' [véase Juan 5:24]?
Todo eso es cierto. Ninguna persona que continúe aceptando a Cristo jamás será juzgada en el sentido de condenación (Juan 5:24); sin embargo, en el texto de hoy, Pablo dice claramente que habrá un juicio final.
Daniel también lo menciona en el capítulo 7 de su breve pero notable obra. Sin embargo, es muy directo al decir que el último juitio de Dios será "en favor de los santos del Altísimo" (Daniel. 7:22). El juicio final de los cristianos, constituye en efecto una declaración legal ante el universo, la cual establece que han aceptado la gracia de Dios y por eso tienen derecho a la inmortalidad. Para el creyente, el juicio es parte de las buenas nuevas.
LO IMPORTANTE NO ES LO QUE OTROS — — PIENSAN DE MÍ Pues escrito está: "Vivo yo -dice el Señor-, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios". Romanos 14:11.
menudo he dicho, en referencia a los que me han juzgado o criticado, que sus opiniones y juicios no me importan gran cosa. Pero por otro lado, me interesa mucho la opinión y el juicio de Dios.
Al citar de Isaias 45:23, el apóstol prueba la afirmación que ha desarrollado en cuanto al juicio futuro de toda persona. Al fin del tiempo, no sólo comparecerá cada uno ante el tribunal de Dios, sino también será constreñido a confesar que los juicios de Dios son verdaderos y justos.
Pablo, como Jesús en Mateo 7, no procura anular la doctrina del juicio final. Les escribe a los corintios que "la obra de cada uno será manifestada. El día [del juicio] la revelará" (1 Corintios 3:13).
De nuevo escribió: "A mí poco me preocupa ser juzgado por vosotros, o por un tribunal humano. Ni aun yo me juzgo a mi mismo. Aunque mi conciencia de nada me acusa, no por eso quedo justificado. El que me juzga es el Señor. Asi, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor. El iluminará lo oculto en tinieblas, y manifestará los motivos de los corazones. Entonces cada uno tendré de Dios la alabanza" (1 Corintios 4:3-5).
Aunque toda persona a su tiempo comparecerá ante el juicio de Dios, la buena noticia para los cristianos es que no estaremos solos. Como William Barclay lo presenta: "Compareceremos con Jesucristo. No necesitamos ir despojados de todo; podemos ir cubiertos con sus méritos". Si hemos vivido con Cristo, él nos acompañará en el tribunal.
Podemos alabar a Dios por su gracia y hasta por su juicio. Sin su misericordia continua no tendríamos esperanza. Después de todo, si todos hemos pecado, tiene perfecto derecho a condenarnos. Pero ha provisto una vía de escape a través de la vida, muerte, resurrección y ministerio celestial de Cristo. Mediante él Dios nos perdona en vez de condenarnos. Nos pide que hagamos lo mismo con nuestros hermanos. Lejos de ser sus jueces, debemos pasarles el perdón de Dios conforme vivimos en su amor (Mateo 6:12; 18:21-35).
Gracias, Padre, por las buenas nuevas del juicio. Gracias porque estás dispuesto a estar de nuestro lado. Ayúdame a aferrarme de ti como mi esperanza y mi redención.
LA REVISIÓN FINAL DE LA VIDA De manera que cada uno de nosotros dará cuenta a Dios de sí. Romanos 14:12.

e vez en cuando los negocios, las instituciones de beneficencia y las agencias del gobierno reciben la visita de un auditor. La tarea del f f auditor es revisar periódicamente los registros financieros para verificar su exactitud. En resumen, los negocios y otras agencias que manejan dinero, deben dar cuenta de sus actos. El hecho de que habrá una revisión, sin duda que anima a algunos a ser más honestos. Pero admitámoslo, una persona astuta puede a veces hallar formas de "arreglar" los libros para que parezcan estar bien aunque no lo estén. Los auditores humanos son falibles. Pablo nos dice que Dios también llevará a cabo una revisión de cada vida. Cada uno de nosotros (incluso Pablo) tendrá que dar "cuenta de sí a Dios". Sin embargo, existe una diferencia entre el Auditor divino y todos los demás. Es infalible. No puede ser burlado. Ninguno puede arreglar los libros para engañarlo. Como dijo el sabio Salomón: "Venera a Dios y guarda sus Mandamientos, porque éste es todo el deber del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, incluyendo toda cosa oculta, buena o mala" (Eclesiastés 12:13, 14). Pero no olvidemos que en la revisión final, lo que realmente cuenta no es nuestra fidelidad a los Mandamientos de Dios, sino nuestra aceptación de Cristo como Salvador personal. Es únicamente dentro de ese contexto de nuestra relación de fe —y sólo dentro de él— que el hecho de guardar los Mandamientos tiene significado para el cristiano. Y en el corazón de la discusión que hasta aquí ha desarrollado Pablo en Romanos 14, yace un mandamiento específico, a saber, la orden de no volver a juzgar a nuestro prójimo. Es triste que los que se preocupan honradamente de guardar todos los mandamientos de Dios se olviden con frecuencia del que nos prohibe juzgar. Al olvidarse de eso, quebrantan el Decálogo, porque han usurpado el lugar de Dios y se han instalado en el lugarique le corresponde sólo a él. Y esta es una transgresión del primer mandamiento. ¡Escuchen! dice Pablo. Tenemos un Juez y cada uno de vosotros que os denomináis justos, algún día comparecerá ante su trono para la revisión final. Moraleja: Dejemos de juzgar y comencemos a dar ejemplo del amor de Dios. Juzgar derriba; modelar construye. La conciencia de tener que dar cuenta es solemne y muy importante.


— - SEGUNDA RAZÓN PARA NO JUZGAR Por tanto, no nos juaguemos más unos a otros. Antes, decidid no poner tropiezo ni ocasión de caer al hermano. Romanos 14:13


Hasta aquí en Romanos 14 Pablo ha presentado una razón básica para no juzgar a nuestros hermanos: dicho juicio le corresponde sólo a Dios. Por lo tanto, la gente no tiene que dar cuentas uno a otro sino a él. Como resultado, juzgar a otra persona es ponerse en el lugar de Dios. Por eso la razón número uno es muy seria. En el versículo de hoy, Pablo nos da una segunda motivación para dejar de juzgar a otros. Esta se deriva del amor cristiano. Los creyentes que son firmes en la fe, por su amor serán considerados con las conciencias y escrúpulos de sus semejantes más débiles de la iglesia, que tal vez no hayan descubierto cuáles sean los asuntos de los cuales depende nuestra salvación. En Romanos 14:14-23, Pablo enfatiza que los creyentes "más fuertes", debido a su fe y amor, deben cuidarse de no ofender a los más débiles. De hecho, Pablo ahora comienza a desarrollar un argumento que implica que, si se va a realizar algún juicio, no debiera resultar en críticas, sino más bien en una decisión de no provocarle tropiezos o caídas al prójimo. La palabra "tropiezo" que el apóstol usa en el pasaje de hoy es interesante. Podría traducirse como "obstáculo". Esta palabra también aparece en 1 Corintios 8:9, donde Pablo nos hace llegar la misma advertencia, también en relación con los alimentos. Después de escribir que los alimentos ofrecidos a los ídolos no deberían ofrecer ninguna dificultad a los cristianos, continúa diciendo: "Pero cuidad que vuestra libertad [de comer esos alimentos] no sea tropiezo a los débiles". La idea central que expresa la palabra es que al dar un paso, el pie dé contra algún objeto haciendo que la persona pierda el equilibrio. Pablo usa el término para ilustrar que el cristiano jamás debiera hacer nada que levante prejuicios, o que de alguna manera sea un estorbo que ocasione la caída de otros. El creyente, por lo tanto, debe vivir una vida responsable. A pesar de su libertad, los cristianos no querrán hacer nada, incluyendo juzgar y condenar a otros, que pueda causar daño a sus hermanos. Ese pensamiento nos recuerda las palabras de Cristo, que dijo: "Mejor sería" que al que hace daño a los débiles "le colgaran al cuello una piedra de molino, y lo hundieran en lo profundo del mar" (Mateo 18:6). 10 de noviembre 327 — — EL CONTEXTO ES IMPORTANTE Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que en sí nada es impuro. Pero si uno piensa que algo es impuro, para él es impuro. Romanos 14:14. I versículo de hoy es muy interesante. La Nueva Versión Internacional \ng\esñ tradujo el pasaje como "en sí ningún alimento es impuro". Si bien la palabra "alimento" no aparece en el griego de Romanos 14:14, Pablo la menciona claramente en el siguiente versículo. Sin embargo, necesitamos preguntar: ¿Qué clase de alimentos impuros tenía él en mente? No sabemos con certeza, pero de algo podemos estar seguros: no se estaba refiriendo a las prohibiciones de alimentos impuros de Deuteronomio 14 y Números 11. ¿Cómo lo sabemos? Por el contexto. El tema que Pablo expone en Romanos 14:1, 2 no se refiere a si comer carnes impuras o limpias; más bien, señala que hay diferencia entre comer carnes impuras y no comer carne en absoluto. Son dos cosas muy distintas. Por supuesto, desde la cruz de Cristo, ninguna comida ha sido ceremonialmente impura. Pero eso no significa que todos los alimentos sean saludables o que debiéramos comer cualquier producto. Los alimentos que eran malsanos antes de la cruz, todavía siguen siendo malsanos. C. H. Dodd nos ayuda a comprender mejor este aspecto al escribir que "es muy ilógico' suponer que Pablo quiso decir que "nada es bueno o malo en sí mismo, pero tal como nosotros lo definimos, así llega a ser". Pablo no está enseñando que todo es bueno para comer o que los alimentos malsanos son un producto de nuestra imaginación. El sabía que no es así. Para comprender Romanos 14:14, el contexto es muy importante. En vez de analizar los alimentos impuros prohibidos para los judíos en Deuteronomio, Pablo se refiere a los alimentos que habían llegado a ser motivo de conflicto en la comunidad cristiana de Roma. Como lo vimos antes, posiblemente involucraba alimentos ofrecidos a los ¡dolos que tal vez vendían en el mercado. Para Pablo, esa posibilidad no era un problema, porque de todos modos los Idolos no eran nada. Por eso, como era un creyente "firme", no se preocupaba de tales cosas. ' Sin embargo, no todos compartían la opinión de Pablo en ese asunto. Algunos definidamente decían que era malo comer esos alimentos. El apóstol no los condenaba, aunque sabía que estaban equivocados. Más bien, respetaba sus convicciones. Esta es una lección para nosotros. Debemos respetar las convicciones de otras personas, así como a nosotros nos gustaría que respetasen las nuestras. Aunque no siempre estemos de acuerdo, de todos modos podemos vivir juntos. Si la iglesia siguiera el consejo de Pablo, sería un lugar mucho más placentero. 328 11 de noviembre - HAY QUE PENSAR EN LOS DEMÁS - Y si por tomar tú cierta clase de comida, tu hermano se desmoraliza, ya no andas conforme al amor. No destruyas con tu comida a aquel por quien Cristo murió. Romanos 14:1J, 16. n estos versículos se trata un punto importante. William Barclay resume el consejo de Pablo asi: "Es deber del cristiano pensar en todo, y > no sólo la forma en que nos afecta a nosotros, sino también en cómo —^ afecta a los demás". Este pensamiento representa un importante aspecto del amor cristiano. Después de todo, en cierto sentido somos guardianes de nuestros hermanos y hermanas en la fe. Lo que hacemos afecta a los que nos rodean. Mi influencia y conducta pueden ser constructivas o destructivas para los demás. Aquí Pablo describe a un cristiano escrupuloso que ve a otro miembro de iglesia hacer algo que al primero le parece malo. Como resultado, el escrupuloso siente que lo invade una ola de "santo horror". Las acciones del otro lo hieren profundamente. Es como si alguien muy cercano a uno hubiera cometido un serio pecado, y luego se jactara de haberlo hecho. En tal situación, el cristiano más escrupuloso, que considera que todo está conectado con la salvación, podría sentirse desalentado o espiritualmente desorientado. O peor aún, podría decidir hacer lo mismo aun cuando su conciencia se opusiera al acto. Tales resultados serían espiritualmente destructivos para un alma por la cual Cristo ha dado su vida. Por eso Pablo nos aconseja que, como cristianos "más fuertes" mostremos nuestro amor dominando nuestros deseos de realizar ciertas acciones. ¡Un momento! ¿Quiere decir esto que los fuertes en la fe siempre tendrán que abstenerse de todo lo que provoque escrúpulos en un cristiano más débil? Después de todo, en un mundo que contiene tanta variedad casi no hay nada que podamos hacer, que a su vez no provoque las objeciones de algún otro creyente. Además, en casi cualquier tema, hay creyentes que adoptan posiciones contrarias a las nuestras. Como lo explica James Montgomery Boice: "Si tuviéramos que escuchar lo que todos esos otros cristianos tienen que decir, y nos esforzáramos por vivir conforme a sus normas, caeríamos en un nuevo legalísmo o nos volveríamos locos tratando de equilibrar millares de demandas mutuamente conflictivas acerca de nuestra conducta". Barclay nos ayuda en este punto, al escribir que "Pablo no está diciendo que siempre debemos dejar que nuestra conducta esté dominada y dictada por los puntos de vista, y hasta los prejuicios, de los demás; hay cosas que son esencialmente asunto de principios, y en ellas tenemos que tomar nuestros propios caminos. Pero hay gran variedad de cosas que son neutrales e indiferentes", es decir, que no son componentes esenciales de la vida o la conducta. "Y es la convicción de Pablo que en tales cosas no tenemos derecho a ofender al hermano más escrupuloso". 10 de noviembre 329 — PABLO DEFINE EL REINO /:/ reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, pa^ygo^o por el Espíritu Santo. Romanos 14:17. ste texto me ofendía antes, en los días cuando los asuntos de comida se hallaban al centro de mi experiencia religiosa. Pero poco a poco > llegué a ver que, si bien el régimen alimentario y la buena salud son J L strumentos de una religión equilibrada, no debemos confundirlos con la religión misma. El régimen y la salud son medios para conseguir un fin, pero no son el fin en sí mismo. Pero en la iglesia ha reinado gran confusión por causa de quienes no tienen clara la diferencia entre los medios y los fines religiosos. Pablo está seguro que los puntos centrales de la religión son "justicia, paz y gozo por el Espíritu Santo". Ya sabemos que "justicia" es una de las palabras más importantes en Romanos. El apóstol la usa unas 35 veces en esta epístola. Es el término que usa para resumir la salvación que viene a través de Jesús. Para él, la justicia por medio de Cristo es el alma y corazón de la religión cristiana. Si no se acepta de corazón la justicia de Cristo por fe, el cristianismo simplemente no puede existir. Pablo sentía muy poca simpatía por los creyentes ascetas que ponían la comida y la bebida al centro de su religión. Por otra parte, estaba listo a esforzarse para no ofender a los que luchaban por separarse de los tabúes de su herencia judía, mientras no confundieran dichos tabúes con la religión misma. En el pensamiento de Pablo, uno de los frutos de la justicia es la paz. En sus epístolas se refiere a dos clases de paz-. La paz con Dios, y la paz de Dios. Vimos la primera en Romanos 5:1, donde escribe que "habiendo sido justificados por la fe, estamos en paz con Dios". La segunda, se menciona en Filipenses 4:6, 7: "Por nada estéis afanosos, sino presentad vuestros pedidos a Dios. . . Y la paz de Dios, que supera todo entendimiento, guardará vuestro corazón y vuestros pensamientos en Cristo Jesús". Un segundo fruto de la justicia es el gozo. Una de las tristes realidades de la vida es que haya tantos cristianos de aspecto miserable. Uno se ve obligado a preguntarse dónde está centrada su religión. Pablo, en agudo contraste, era feliz aun en medio de la adversidad. ¿Por qué? Porque Jesús era su Señor y Salvador. El orden de la triple definición de la religión que hace Pablo es fundamentalmente importante. Hay demasiada gente que quiere sentir el gozo y la paz sin la justicia. Pero estos dones no son otra cosa que los frutos de una relación correcta con Dios. 330 13 de noviembre — Dios PIDE PACIFICADORES — Procuremos lo que contribuye a la pa% y a la mutua edificación. Romanos 14:19. >¡enaventurados los pacificadores —dijo Jesús—, porque ellos serán llamados hijos de Dios" (Mateo 5:9). Y\\ La paz es un término importante en Romanos. En el saludo introduc- - ' ' ' torio del libro, Pablo bendice a sus lectores con gracia y paz (1:7), y en los últimos versículos de la epístola se refiere a Dios como "el Dios de paz" (16:20). Pero en Romanos, lo más importante en cuanto a la paz es que toda persona que acepta el sacrificio de Jesús por fe, tiene paz con Dios (5:1). Habiendo sido perdonados y justificados, ya no tienen que sentir miedo de Dios. Se ha terminado la alienación. Saben que Dios los ama, y eso, a su vez, los deja libres de amarlo con todo su corazón, alma y mente (Mateo 22:37). La Biblia deja absolutamente claro el hecho de que si amamos a Dios —si estamos en paz con él—, también amaremos a nuestro prójimo (vers. 39). De hecho, el que ama de veras a Dios, amará también a su prójimo. Hay algo que anda mal en la vida del que asevera amar a Dios y estar en paz con él, y sin embargo no expresa el amor de Dios manteniendo relaciones pacificas con otras personas, aún con los que difieren de él o ella en lo racial, étnico o teológico. Los que han conocido a Jesús son pacificadores. Comparten la paz que han hallado en Dios. Hay sólo dos opciones en lo relativo a la paz. O somos pacificadores, o nos hallamos entre los que aumentan la alienación en el mundo y en la iglesia. Esta alternativa nos trae al segundo punto importante que menciona Pablo en Romanos 14:19. Los cristianos debieran estar envueltos en "la mutua edificación". La palabra edificación viene de la misma raíz que el término "edificio". Pablo se refiere en repetidas ocasiones a la iglesia como un edificio. Y en Romanos 14:19 y 20 el apóstol señala que podemos hacer dos cosas con el edificio llamado "iglesia". Primero, si somos pacificadores, participaremos en "la edificación mutua", es decir, en el proceso de construir la iglesia. Segundo, podemos derribar el edificio de Dios y destruir así su obra (vers. 20). La preocupación de Pablo en Romanos 14 se dirige a los que han llegado a tal extremo en su empeño de poner como foco de su religión los asuntos relativos a la alimentación y otros temas secundarios, que se han vuelto destructores de la iglesia. Desgraciadamente, en todas las épocas la iglesia ha tenido miembros que critican y juzgan a los demás en cosas que no son centrales en el cristianismo. Pablo pide que no se cultiven tales actitudes. Quiere que cada uno de nosotros seamos pacificadores y constructores, aunque para ello tengamos que colaborar con los que no están de acuerdo con nosotros. 10 de noviembre 331 — LA. REFORMA PRO SALUD ES BUENA SI... — - No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Romanos 14:20. ~TT a salud es un don precioso. Y el movimiento de reforma pro salud es ül una bendición de Dios. En ningún otro momento de la historia 11 moderna ha gozado la gente de tan buena salud, gracias a los princi- • pios establecidos durante los últimos 150 años. Desgraciadamente, no todos los que se preocupan de su salud han gozado de buena salud. De hecho, algunos se han desequilibrado. Asi como en los dias de Pablo había gente que sostenía opiniones inflexibles acerca del régimen alimentario, también ha existido la misma tendencia en todas las épocas de la historia del pueblo de Dios. Elena de White tuvo que encarar más de una vez a los que estaban destruyendo "la obra de Dios por causa de la comida". "Se hacen declaraciones —escribió— en cuanto a que algunos toman la luz de los testimonios acerca de la reforma pro salud y la convierten en una prueba. Escogen declaraciones acerca de ciertos alimentos que se presentan como objetables, declaraciones escritas como amonestación e instrucción para ciertos individuos que habían entrado o se dirigían a un camino peligroso. Se concentran en estas cosas y las refuerzan tanto como les es posible, urdiendo en dichas declaraciones sus propios rasgos de carácter peculiares y objetables, y las proclaman con gran fuerza. Las transforman así en elementos probatorios, y las colocan donde sólo hacen daño. "Faltan la mansedumbre y humildad de Cristo. Se necesitan mucho la moderación y la prudencia... "La reforma relativa a la salud, tratada sabiamente, será una cuña de entrada, y la verdad podrá seguirla con éxito notable. Pero la presentación imprudente de la reforma pro salud, que hace de dicho tema el propósito del mensaje, ha servido para crear prejuicios en los no creyentes y estorbarles el camino a la verdad... "Vemos que algunos eligen de los testimonios las expresiones más fuertes y, sin tomar en cuenta ni señalar las circunstancias bajo las cuales se dieron los consejos y advertencias, las ponen en vigor en todos los casos... Siempre hay quienes están listos a aferrarse de cualquier cosa que les permita imponer sobre los demás una prueba difícil y severa, y que entretejen en las reformas elementos de su propio carácter... Seleccionan arbitrariamente ciertos elementos de los testimonios y los imponen sobre todos; y en vez de ganar almas, las disgustan. Causan divisiones allí donde podrían y deberían hacer la paz" (Selected Messages, tomo 3, págs. 285, 286). Señor, te rogamos que nos concedas equilibrio, moderación y perspectiva en el uso de tus dones. Amén. 332 11 de noviembre — MI RESPONSABILIDAD PARA CON EL PRÓJIMO — Es malo que el hombre coma algo que cause tropiezo a otros. Es bueno no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece. Romanos 14:20, 21. I tema principal de Romanos 14 no es la comida o la bebida, ni ninj gún otro tema relativo a nuestro estilo de vida. Más bien, Pablo escri- » be acerca de la responsabilidad que todo cristiano debe sentir, de no ser ofensivo a otros cristianos. Como ya vimos hace algunos dias, el tema que se está tratando no es la distinción entre comer o no comer los animales que en Deuteronomio 14 se llaman limpios o impuros, sino más bien entre comer carne y no comerla en absoluto. Vimos en 1 Corintios que algunos de los cristianos primitivos se habian vuelto vegetarianos por una razón incorrecta; no por motivos de salud, sino porque temían que alguien hubiera ofrecido algún trozo de la carne a un ídolo. Pablo creía que tales prácticas eran equivocadas, ya que los ídolos no son realmente dioses. Por lo tanto, a él no lo preocupaba en absoluto la posibilidad de comer carne ofrecida a algún ídolo. Pero con tal de no ofender a "los débiles", estaba dispuesto a no comer en su presencia lo que los pudiera escandalizar (cap. 8). Como hemos dicho antes, no sabemos cuál era el problema exacto que afrontaban los cristianos de Roma, pero hay buenas posibilidades de que fuera similar en naturaleza al que había surgido en Corinto. En el texto de hoy, Pablo también se refiere al tema del vino en el mismo contexto que en el caso de los alimentos llamados impuros. Una vez más, no nos dice cuál es el problema exacto, pero es probable que algunos romanos se sentían inquietos porque alguna porción del vino que se exponía a la venta en el mercado podría haber sido ofrecida como libación a alguna deidad pagana. De este modo, Pablo no está hablando de la abstinencia como tal, sino de la abstinencia que se practica por una razón equivocada. Su verdadera intención es señalar la responsabilidad que los cristianos deben sentir los unos por los otros. En el pasaje de hoy aconseja a los que considera "fuertes". Los tales tienen la responsabilidad de no convertirse en piedras de tropiezo para con los que no han comprendido la médula del mensaje cristiano, y que por lo tanto se preocupan de detalles secundarios como el alimento y las bebidas ofrecidos a los ídolos. ¿Y cuál debiera ser su conducta? Deben ser pacificadores. En vez de entrar en disputas o hacer alarde de comprensión iluminada, los que entienden mejor la exclusividad de Cristo y el evangelio de salvación debieran, como guardas de sus hermanos, vivir de tal manera que no ofendan a otros cuya fe no es tan firme. Este consejo lo necesitamos todavía hoy. Como cristiano, quiero edificar a todo hijo o hija de Dios. 10 de noviembre 333 ~ ALGUNAS CREENCIAS SON PERSONALES — La f e que tú tienes, guárdala para ti ante Dios. Dichoso el que no se condena a sí mismo con lo que aprueba. Romanos 14:22. n Romanos 14:21, Pablo se ha estado dirigiendo a los fuertes. Les ha dicho que no hagan nada que cause tropiezos o caídas a sus hermanos en la fe. Está, pues, convencido de que los que no son tan sensibles en ciertos puntos referentes al estilo de vida que ha estado analizando, son responsables de los que son más escrupulosos en sus convicciones. En el pasaje de hoy, Pablo pasa a señalar que los hermanos y hermanas más débiles también tienen una obligación. No debieran tratar de imponer sus diversas creencias. La versión inglesa del Rey Jacobo [King James] parece sugerir que debieran guardarse su fe para sí. Pero dicha traducción es inadecuada, porque hay quienes podrían creer que les aconseja no testificar, en general. En cambio, lo que se aconseja es que guarden para ellos sus preferencias (su fe) en cuanto a los temas secundarios en disputa. O, como lo infiere la Versión Internacional, deben hacer que sus ¡deas en cuanto a los temas disputados queden entre ellos y Dios. Esto quiere decir que no deben estar siempre promoviendo sus convicciones particulares en cuanto a los diversos rasgos de su estilo de vida como si fueran requisitos para la salvación. Pensemos en cuan diferente seria hoy la iglesia si todos siguiéramos el consejo de Pablo en cuanto a no transformar nuestras convicciones relativas a las normas de conducta, en leyes que todos debieran cumplir. Pero aun cuando Pablo les dice a los miembros "débiles" que no promuevan sus ideas, en ningún momento desprecia la importancia que éstas tienen para ellos como individuos en su camino con Dios. Si creen sinceramente que Dios los ha persuadido en cuanto a esas cosas, es malo que infrinjan sus convicciones. Pablo escribe: "Dichoso el que no se condena a sí mismo con lo que aprueba. Pero el que come dudando, se condena, porque come sin fe" (14:22,23). ' No debemos tomar livianamente estas palabras. Cada uno de nosotros es responsable ante Dios por vivir conforme a sus convicciones. Aunque estén equivocadas, necesitamos serles fieles hasta que Dios nos muestre algo mejor. Obrar de otro modo nos haría ser hipócritas ante nuestros propios ojos, y sería un estorbo para nuestra fe en Dios. Las lecciones que enseña Pablo en el capítulo 14 son importantes. En los dios del apóstol, la iglesia, con sus diversas personas de fuertes convicciones, tenía dificultad para mantener la armonía. Aún hoy sucede lo mismo. Y la solución del problema sigue siendo la misma que propone Pablo en Romanos 14. 334 17 de noviembre — TU CONCIENCIA ES IMPORTANTE Todo lo que no procede de h fe, es pecado. Romanos 14:23. ecesitamos tomar esta vigorosa declaración en su contexto. La primei w , ra P91"^ c'e' versículo, como lo viéramos ayer, señala que los que se I \ sienten convictos acerca de algo y sin embargo actúan en contra de -A* esa convicción, quedan condenados, no sólo ante sus propios ojos, sino también ante Dios. La condenación de Dios no viene por el comer o el hacer, sino por haber hecho algo que creíamos malo, es decir, por no vivir de acuerdo con nuestras propias convicciones. La traducción inglesa de Phillips nos ayuda a captar el punto: "Si alguien come carne con la conciencia intranquila, podéis estar seguros de que está cometiendo un error. Porque sus actos no surgen de su fe, y cuando actuamos separados de nuestra fe, pecamos". Son de ayuda los comentarios de Douglas J. Moo: "Lo que [Pablo] llama 'pecado'... es cualquier acto que no esté de acuerdo con nuestras sinceras convicciones en cuanto a lo que nuestra fe cristiana nos permite hacer, y lo que nos prohibe realizar". O, como lo expresa Hermán Ridderbos: "Para el cristiano, ninguna acción o decisión puede ser buena si él no cree poder justificarla recurriendo a sus convicciones cristianas y a su libertad ante Dios en Cristo". Necesitamos estar atentos a la voz de la conciencia, pero también debemos leer cuidadosamente la Palabra de Dios para que nuestra conciencia esté tan bien informada como sea posible. Algunos intérpretes han supuesto que las palabras de Pablo: "Todo lo que no procede de la fe, es pecado", significan que cualquier cosa que un individuo haga fuera del marco que provee una relación justificadora con Cristo es pecaminosa, no importa cuan bueno sea el acto en si mismo. Tal interpretación va más allá de lo que está diciendo Pablo, y no podemos basarla en Romanos 14:23. Por otra parte, es cierto que Pablo enseña que la fe en Cristo como Señor y Salvador es la única base de la vida cristiana. Para el apóstol, lo que lleva a la obediencia es la fe viva en Cristo. De este modo, Pablo comienza y termina Romanos hablando de la obediencia que es de la fe (1:5; 16:26). La obediencia fluye de la fe. Es también cierto que Pablo afirma en todos sus escritos, que los que no tienen fe en Cristo estén bajo condenación. Así, hay un sentido en el cual aun las buenas acciones de quienes no poseen la fe que justifica, son pecaminosas. Pero no es ése el tema de Pablo en Romanos 14. En este capítulo extraordinario, que debiéramos estudiar más de lo que lo hacemos, Pablo provee la "fórmula" de una iglesia sana. Parte de su solución es que los cristianos sean tolerantes unos con otros en las cosas "no esenciales" del cristianismo.