CAPÍTULO 12

Una vida transformada —PRIMERA PARTE—

(Romanos 12:1-13:14)

E1 «por lo tanto» de Romanos 12: 1 inicia una nueva etapa del discurso de Pablo en cuanto a lo que significa ser salvos. Ahora que Ji'a establecido su teología, está listo para analizar sus implicaciones éticas en la vida diaria. El «por lo tanto» sugiere que nuestra forma de vivir depende de lo que creemos. Primero viene la salvación, y luego la respuesta a la salvación. Pablo presenta esa misma secuencia en muchas de sus Epístolas.

Para el apóstol es fundamental que los que han sido justificados vivan en armonía con los principios divinos. De acuerdo con Romanos 6 al 8 vivir como Dios manda es posible únicamente cuando nacemos a una «vida nueva» (Rom. 6: 4). Ahora, en esta nueva sección, Pal^lo dedica un poco más de tres capítulos exclusivamente a la vida cristiana (Rom. 12: 1-15: 1 í).

Pablo está listo para desarrollar el segundo gran tema de su Epístola: «La obediencia de la fe» (Rom. 1: 5; 16: 26). Para Pablo, la salvación siempre precede a la obediencia. El individuo camina con Oislo cu obediencia a la ley de Dios, porque ya ha sido salvado. Dicho orden es fundamental porque muchos quieren obedecer sin antes haber sido salvados. El resultado final es el legalismo, la mezquindad, el orgullo espiritual y la perdición.

Una vida transformada (Rom. 12:1-21)

Romanos 12: 1-2 contiene varias palabras y frases que son esenciales para la vida cristiana. La primera es «hermanos» o «hermanos y hermanas». Pablo no hace mención de la diferencia entre judíos y gentiles que presentó en Romanos 9 al 11. Ahora se dirige a todos los creyentes que forman parte de la familia de Dios.

Otra frase clave es «sacrificio vivo». A primera vista parece la combinación de dos términos contradictorios. Recordemos que un sacrificio conllevaba la muerte de un animal en los rituales del templo. La metáfora de que los cristianos debían ser sacrificios vivos producía una profunda impresión. *

Con frecuencia llego a la conclusión de que es más fácil morir por Cristo que vivir por él. Después de todo, aunque morir puede ser difícil solo hace falta llenarse de valor una vez, y luego todo se acaba. Pero ser un «sacrificio vivo» significa que hemos de dedicarnos a Cristo diariamente, que hemos de entregarle todo lo que somos y todo lo que tenemos. Para llegar a ser un «sacrificio vivo» tenemos que recibir cada día la gracia del Señor.

«Transformaos» es el término que más resalta en Romanos 12: 2. La palabra griega usada por Pablo es la raíz de la cual proviene el vocablo metamorfosis, el proceso biológico mediante el cual una oruga se transforma en mariposa. Esta es una de las ilustraciones más impactantes de lo que ocurre cuando alguien conoce a Jesús. Al momento de conocer a Dios, somos egocéntricos, orgullosos y egoístas; pero él nos transforma completamente.

Que Dios puede transformarnos es una buena noticia. Él quiere forjar en nosotros su carácter. No solo desea cambiarnos, también anhela convertirnos en hombres y mujeres que reflejen la imagen de Jesús.

Romanos 12 al 14 está estrechamente relacionado con la amonestación que aparece en Romanos 12: 2, donde se nos exhorta a vivir una vida transformada. La expresión «Digo, pues» señala esta conexión en los versículos 3 al 8.